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Prensa Obrera N° 1570

31 de octubre de 2019 · 24 notas

Notas de este número

31 de octubre de 2019
El Sutna se moviliza por el salario y el convenio

A dos días de las elecciones presidenciales, el Sindicato del Neumático volvió a la calle. La movilización del Sutna con la presencia de delegaciones de la Coordinadora Sindical Clasista y el Polo Obrero acompañó la audiencia en la Secretaría de Trabajo donde se debatía con las patronales. En la misma, los representantes de las principales fábricas del neumático realizaron una propuesta de aumento del 12% en cuotas hasta el mes de marzo. La propuesta patronal fue caracterizada como un insulto por Alejandro Crespo, secretario general del Sutna, quien definió en el acto realizado sobre la Avenida Callao que “si durante los últimos cuatro años defendimos todos los derechos de los trabajadores y no entregamos ninguna conquista, en la compleja etapa que se abre estaremos luchando por cada reivindicación de los compañeros”. El rechazo a la propuesta patronal se da en el marco de la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo. Frente a esto, los compañeros del Sutna señalaron con total claridad que el tiempo de duración de la conciliación obligatoria será utilizado para preparar las condiciones de las medidas que sean necesarias para conquistar un aumento salarial que se coloque en consonancia con la defensa del poder adquisitivo de los trabajadores. En este marco, la patronal de Pirelli había amenazado con imponer un nuevo régimen de trabajo, quitándoles un día de descanso a los trabajadores. El sindicato y la seccional rechazaron de inmediato un atropello de estas características y comenzaron un plan de acción. La patronal adujo un retroceso productivo que fue refutado por la dirección del Sutna, al mismo tiempo que exigió la apertura de una discusión entre las partes que contemplara las necesidades de los trabajadores de Pirelli. Luego de varias audiencias, la patronal ha desistido de instaurar un nuevo régimen laboral que intentaba perforar el convenio colectivo de trabajo y la Ley laboral. Esta experiencia en Pirelli es un nuevo intento -luego de la lucha contra el preventivo de crisis en Fate- de ensayar la orientación de la reforma laboral “convenio por convenio”, e incluso fábrica por fábrica. Las luchas que se desarrollan en el neumático son un anticipo de las tareas que deberá abordar el conjunto del movimiento obrero en la próxima etapa. Mientras la burocracia sindical sale a declarar, en boca de Hugo Yasky de la CTA, que un congelamiento salarial sería “razonable”, en el Sutna se desarrolla una lucha por defender los aumentos salariales conquistados frente una inflación que continúa en disparada. La etapa política que se abre encontrará en estas luchas una de las claves para el movimiento obrero. Las consignas que fueron desarrolladas por el Partido Obrero en el transcurso de la campaña cuentan con plena vigencia. Los ataques a los trabajadores seguirán su curso en el marco de una profunda crisis capitalista que se agudiza en Argentina y en toda América Latina. El Partido Obrero redobla su compromiso con la lucha del activismo obrero que marca un camino independiente a la burocracia sindical y los gobiernos de turno.

31 de octubre de 2019
“Las reincorporaciones en el Inti muestran la importancia de las agrupaciones clasistas”

A fines de enero de 2018, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) fue noticia por un ataque brutal contra sus trabajadores: 258 científicos y técnicos habían sido despedidos por parte de la gestión que desde 2015 encabeza Javier Ibáñez, un funcionario de larga trayectoria en el macrismo, cuyo registro público más conocido lo tenía revoleando un cinturón en un enfrentamiento de barrabravas. El Inti mantuvo, durante todo ese verano, una gran repercusión pública, no sólo porque allí se expresaba con fuerza una política generalizada de ajuste y privatización, sino ante todo porque sus trabajadores le hicieron frente al ataque con una medida histórica: 47 días de ocupación en el Parque Tecnológico Miguelete, el predio principal del organismo situado en el noroeste bonaerense. En los meses transcurridos desde entonces, estos estatales han continuado dando batalla por las reincorporaciones y en defensa de su organización sindical, logrando la reinstalación de unos 25 compañeros. Con un gran episodio en el camino: la combativa Lista Naranja, cuyos miembros habían sido despedidos en su totalidad por la trayectoria de lucha en el organismo, ganó a fines de ese año la Junta Interna del Inti. Esa Junta es la que destacó hoy en un comunicado “una nueva victoria contra la patronal y la burocracia sindical”: merced a una resolución judicial, Daniel “Pollo” Luna, referente del activismo en el Inti desde que comenzó a trabajar allí en 2005, fue reinstalado definitivamente el viernes 25 en su lugar de trabajo. Prensa Obrera dialogó con el “Pollo” sobre el recorrido de lucha de estos años, la actualidad de la pelea por las reinstalaciones y los desafíos para los trabajadores para después de las elecciones. -¿Cuándo se resolvió tu reinstalación? -Hubo dos fallos. Uno de primera instancia en febrero, que el Inti apeló. Gracias a la intervención de la diputada Romina Del Plá (del Partido Obrero-Frente de Izquierda), la Cámara de Apelaciones no durmió el expediente y dio un fallo de segunda en el mismo sentido hace unos 30 días. El Inti volvió a apelar con un recurso extraordinario, pero el tribunal lo rechazó y ordenó esta semana la reinstalación. -¿Cuántas reincorporaciones se lograron hasta ahora? -Por fallos de la Justicia y otros procesos, entre 25 y 30. Mayormente vinculados con delegados de la Naranja y de otras listas. Hace un mes hubo uno muy importante, de un compañero muy activo de la Naranja, Germán Posse. Lo que es clave es que la Justicia sigue teniendo en cuenta este reclamo, luego del acampe. Junto a la lucha, hubo toda una estrategia por parte de Del Plá, que logró la adhesión de muchos bloques por las reincorporaciones e incluso, en el caso de Germán y mío, se entrevistó con los camaristas de Apelaciones y les presentó el pronunciamiento de ella y otros diputados. -¿Cómo valoran esto desde la Naranja? -Es un refuerzo para la lucha por la reinstalación de todos los compañeros que faltan, que son entre 150 y 200. El lunes 4 de noviembre vamos a una asamblea muy importante junto a la Comisión de Despedidos, y el punto principal va a ser desarrollar la campaña por este reclamo. La resolución también es un aporte a la organización, ya que la existencia de la Naranja nos permitió revertir un cuadro donde estaba toda la agrupación despedida, organizar la lucha en los peores momentos. Ganamos la Junta Interna y ahora estamos luchando por todos. -Cuando se eligió la junta, hubo un intento de impugnación de la elección por parte de la Lista Verde, que dirige ATE Nacional. ¿Cómo siguió eso? -La Junta Interna de la Naranja cuenta con el reconocimiento no sólo de los afiliados, sino del conjunto de trabajadores. El reconocimiento de la seccional Capital es pleno; formamos parte del grupo de secretarios generales, somos convocados, recibimos la cuota sindical todos los meses. Sobre la impugnación que mencionás, hace unos 20 días tuvimos una primera resolución judicial favorable. -¿Cómo fue la situación de los estatales en estos años? -Durante la gestión de Macri, hubo 35 mil despidos en el Estado nacional. Y ATE aisló las luchas que se fueron dando para enfrentar esta situación. Ahora, esta conducción se puso la camiseta del Frente de Todos, con lo que repite el seguidismo al gobierno de turno, que finalmente es el que aplica el ajuste. Por eso, es fundamental la organización de los trabajadores en términos independientes y de lucha, en función de un programa claro que tenga como primer punto las reincorporaciones inmediatas de los trabajadores. Tenemos también el tema de las paritarias, el salario y las jubilaciones, ante el golpe que trae la escalada del dólar y toda la crisis económica que estamos pagando los laburantes. -¿Cuál es la perspectiva de su lucha bajo un gobierno de Alberto Fernández? -En el último mes y medio, todos los posibles funcionarios, que hoy son candidatos, firmaron su compromiso con las reincorporaciones, como punto de partida para discutir la situación del Inti. Nosotros vamos por eso. Desde ya que va a ser una lucha política, porque con un gobierno de Fernández sigue el acuerdo con el Fondo, el pago de la deuda y el ajuste que van a querer descargar sobre los laburantes. Por esto es clave la presencia y desarrollo de las agrupaciones clasistas y de una política independiente en el movimiento obrero. Es lo que muestran las reinstalaciones conquistadas en el Inti.

31 de octubre de 2019
[Editorial] Los aires de la victoria peronista
Redacción

Ganó Fernández en primera vuelta, quedó enterrada la reelección de Macri y con ella consagrado el fracaso de una tentativa que apoyó toda la clase capitalista, incluso hasta antes de las Paso. Sin embargo, la previsible victoria en primera vuelta de Alberto Fernández estuvo marcada por un enorme avance del macrismo de más de dos millones de votos y hasta un retroceso porcentual del peronismo del 49,49 al 48,04%. Con el 88,5% de los votos, fue la mayor polarización desde 1983. ¿Cuál fue el camino hacia semejante resultado después de dos devaluaciones durante el interregno entre una elección y otra, un congelamiento de combustibles frustrado, tres tandas de remarcaciones de precios, el comienzo del default, la caída de 20 mil millones de dólares de reservas, el agravamiento de la recesión y el estallido de los índices de pobreza y hasta del hambre? Semejante remontada del macrismo que incluyó victorias en Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis, el estiramiento de la diferencia en Córdoba y Capital y varias victorias impensadas en municipios bonaerenses, fue ayudada por la derechización de la campaña del propio Alberto Fernández. El candidato de la coalición conservadora entre el kirchnerismo, el PJ disidente de los gobernadores y Massa (de gran elección en Provincia), centró su campaña en los mercados, contra la calle. Desde la reivindicación del “dólar razonable” hasta el cepo, pasando por las sucesivas “misiones” a Estados Unidos en las que Sergio Massa, el hombre de Rudolf Giuliani en América Latina, fue un enviado privilegiado, hasta las reuniones con los grupos mineros más concentrados del planeta y especialmente con los fondos de inversión, la tarea central de Alberto Fernández fue seducir al capital. Tal vez uno de los puntos fuertes de la tarea fue también la reunión con aires refundacionales en Tucumán con el mandamás de la UIA y Daer, en el camino del pacto social para garantizar la gobernabilidad de la continuidad del ajuste fondomonetarista. La cuestión del repago de la deuda estuvo en el centro de los planteos del nuevo presidente en su cruzada de seducción del capital. Al punto que le ha valido alguna rispidez con el FMI que quiere quita en la inevitable reestructuración de la deuda, para garantizar su propio pago. Pero en esta disputa no figura cómo “encender la economía”, una de las frases acuñadas para hacer la plancha ante un electorado urgente, víctima de la catástrofe social en el marco de la crisis capitalista a toda orquesta en la que se ha desenvuelto la campaña y en la que se desenvolverá en la transición. Contra la calle Contra toda tradición electoral del peronismo, la convocatoria a ganar la calle vino por parte de la derecha. Por parte de Alberto Fernández, la orientación que dominó hasta el último minuto y hasta la última organización popular del variopinto universo de la cooptación del Frente de Todos, fue evitar la calle. Macri, en cambio, movilizó una base social sobre sus ejes contra la corrupción y el “populismo”, contra “Venezuela y el pasado”, mientras toda la burocracia sindical y piquetera jugaron un formidable papel de contención ante una crisis social que no tiene nada que envidiarle a las que han desatado rebeliones en Ecuador o en Chile. Mientras Macri reforzaba sus invocaciones a Dios en cada discurso y se calzaba con decisión el pañuelo celeste para absorber los votos de Espert y Gómez Centurión, Alberto Fernández, que fue votado por buena parte de la Ola Verde, hacía campaña electoral con la cúpula de la Iglesia católica. Ya Nicolás Dujovne se había jactado de que en ningún momento de la historia argentina se hizo un ajuste semejante sin que cayera un gobierno. La coalición de los Fernández y Massa, junto a todas las variantes de la burocracia sindical desde Daer hasta Godoy, pasando por Moyano y por Yasky, garantizaron que siguieran los capítulos más agudos del ajuste sin que ello ocurriera y sin que las masas ganaran las calles. El caso más representativo de esta situación fue la enorme huelga de docentes y estatales de Chubut que fue criminalmente aislada en función de su desgaste por ambos polos de la disputa política. Los paros de Ctera ante un desmadre de la represión paraestatal de la burocracia petrolera y ante la muerte de dos docentes, sólo disimularon el operativo de contención que incluyó la súplica de incorporación a la CGT. El centroizquierda y la izquierda que se subsumió en el apoyo al peronismo, Patria Grande, el PCR, el degennarismo, la CTA Yasky, los grupos del Trío Vaticano, fueron furgones de cola que cedieron totalmente la iniciativa a la derecha peronista. Los sectores del movimiento de la mujer ligados al kirchnerismo cedieron toda iniciativa de lucha por el aborto legal y los derechos de la mujer a los grandes operadores celestes como Manzur que fue el eje de la liga de los “24 gobernadores” con los que promete gobernar Fernández. Argentina y Chile. El contraste entre el Chile que cuestiona treinta años de gobiernos de ambos polos de la democracia pinochetista -la Concertación y la derecha de Piñera- y su herencia de superexplotación y entrega, y la Argentina donde vota el 81% del padrón a dos fuerzas sociales responsables de la deriva que ha llevado a una de las crisis capitalistas más explosivas de América Latina, es evidente. A esto habría que agregar que el 98% de la elección fue a parar a las fuerzas responsables del desastre argentino, cuando el peronismo, más los Lavagna, los Massa y los Pichetto fueron artífices de la gobernabilidad de la tentativa capitalista de libertad de capitales y endeudamiento como salida a la crisis de los finales del kirchnerismo. No porque los trabajadores argentinos no tengan voluntad de lucha, como se expresó en los grandes paros nacionales o la huelga de Chubut, pero el peronismo ha trabajado sistemáticamente para canalizar toda la bronca hacia el proceso electoral. Esto habla de un dominio de la burguesía de la escena política nacional. Algo que ya fue anticipado por las elecciones provinciales, donde se constató que el voto mayoritario fue acaparado por los partidos patronales. La cuestión no nos toma de sorpresa: desde las páginas de Prensa Obrera fuimos llamando la atención sobre ese hecho y alertando sobre la transición, los realineamientos y el relevo que se estaba orquestando frente al derrumbe del macrismo. El voto a Alberto Fernández tiene un carácter contradictorio: explica el descontento y el hartazgo con el gobierno responsable de las privaciones a que vienen sometiendo a la población pero, por otro lado, la ilusión y el apoyo a una salida patronal, que pregona una política de rescate y estimulo al capital y al empresariado, así como de compromiso con el FMI y los acreedores. En otras palabras, que se podría sacar al país de la crisis, sin afectar los intereses del capital, prescindiendo de una política anticapitalista. Todo el peronismo se jacta de que Argentina no es Chile. Sería la versión nacional y popular de Dujovne, es la otra cara del ajuste y la descarga de la crisis capitalista sin el desmadre de la rebelión popular. Pero el Frente de Todos tendrá que gobernar, y de inmediato las contradicciones entre las expectativas populares y la administración de la crisis capitalista empezarán su erosión política y pasarán la factura. Es cierto que han transmitido astutamente el mensaje de que “esto será muy difícil” y “llevará tiempo”. Pero lo que han marcado las rebeliones latinoamericanas de Ecuador y de Chile, y aún el retroceso político de Evo Morales en Bolivia y del Frente Amplio en Uruguay, es la inviabilidad de las políticas de contención ante la agenda de la crisis mundial que desembarcó con la recesión y las crisis de deuda en toda América Latina. Las burguesías latinoamericanas no han cambiado la agenda, insisten en las reformas laborales, jubilatorias e impositivas para rescatar a los Estados quebrados por los rescates a la banca acreedora, con el FMI de por medio o sin él. En la Argentina no renuncian a esa agenda para meter en la mesa del pacto social fernandista, con el agravante de que a diferencia de Chile, en la Argentina el FMI ha dado el mayor crédito de su historia y tiene que cobrar la deuda. El reloj de Argentina hacia la nueva realidad en América Latina, donde las masas empiezan a intervenir, se ha puesto en marcha. En la etapa de las rebeliones populares de principio de siglo, los nacionalismos cumplieron una vital función de contención para la clase capitalista en la región. Se procesará esta nueva experiencia respecto del nacionalismo de colaboración de clases, cuando le toca la función contrarrevolucionaria de defender al sistema contra las masas en condiciones de agravamiento de la crisis mundial. La transición Bien mirada, la transición empezó el 12 de agosto. El compromiso entre el macrismo y el peronismo fue permanente en las medidas de arbitraje del Estado en el mercado de cambios, la postergación de tarifazos, los miserables bonos salariales aceptados por la CGT y los paliativos impositivos de dudoso alcance. En ese tránsito, el macrismo llega a su rol de oposición con un caudal electoral importante, pero implosionado entre un radicalismo que proscribió a Macri de las últimas elecciones desdobladas; Carrió, que ni fue al bunker, y Vidal, que hizo un acto sin Macri ni colores amarillos, después de habilitar el corte de boleta para salvar intendencias del naufragio bonaerense. El peronismo llega al poder con un rejunte de los punteros del PJ disidente, el kirchnerismo y el massismo que ya tuvo algún chispazo entre un Massa que reconoció a Guaidó y Cristina que aprovechó la noche de la victoria para saludar el polémico triunfo de Evo Morales, mientras Alberto Fernández recibió la gentil invitación de Trump a no abandonar el grupo Lima si quiere algún tipo de atención ante el cuadro desesperante de la deuda externa. Las reservas netas de libre disponibilidad del Central orillan los 6.500 millones de dólares, según Ambito Financiero. Se trata de un monto que no alcanza al mínimo de manual para atender el comercio exterior de un país como Argentina. Por otro lado, el cepo restringe al máximo la demanda, pero los exportadores agrarios no ingresan un dólar, siguen reteniendo a la espera de una devaluación final antes del prometido acuerdo de precios y salarios. Un golpe de esta naturaleza, que haría todavía más explosiva la cuestión de las tarifas dolarizadas y de los combustibles, presenta un potencial inflacionario absolutamente insoportable para las masas. A estas tendencias se suma el desarme de las Leliqs que se está produciendo al costo de incorporar pesos que alimentan las presiones sobre el dólar y que han llevado al dólar CCL a 80 pesos. Bajo la forma de un desdoblamiento cambiario o de una devaluación lisa y llana, los golpes a las masas que están en el horizonte hacen explosiva la situación social. La transición empezó con una foto fraternal entre Fernández y Macri, pero operará arriba de un volcán: por lo pronto, el lunes, el riesgo país subió a 2.275 puntos y cayó la Bolsa. Empezó el baile. El carácter de la situación achica el margen de maniobra a Alberto Fernández. La luna de miel de la que gozará AF es tremendamente acotada. La aguda crisis lo obligará a tomar definiciones en la propia transición, antes de asumir. Y esta vez no puede escudarse en el hecho de que no es candidato electo. Va a tener que dejar marcada sus huellas digitales, aunque pretenda desmarcarse y endosarle el costo del trabajo sucio al macrismo. El Frente de Izquierda y su campaña El Partido Obrero desde el XXVI Congreso y aún antes, caracterizó que la batalla central sería con el peronismo que en cada elección desdoblada fue transformándose en canal de la bronca popular contra la creciente bancarrota macrista. Pero el retroceso de la votación respecto de las Paso marcó una novedad del FIT, algo que no ocurría desde las primeras primarias centradas en el planteo democrático de superar el piso proscriptivo en 2011. El corte de boleta que llegó a extremos del 100% en Salta y en la Ciudad de Buenos Aires, también importante en la provincia de Buenos Aires, duplicando el corte de 2015 en la categoría a diputados, se operó centralmente en favor de la fórmula del peronismo. Eso indica que en un cuadro de polarización que no tiene antecedentes desde 1983, el FIT-Unidad sufrió una fuga de votos de su propia base electoral. Fuera de toda discusión la elección presidencial ha sido débil, al igual que las elecciones ejecutivas de las provincias. La avalancha de Larreta nos hizo retroceder ante la polarización de un 90% en la Capital, a pesar de la gran campaña política de Gabriel Solano, reconocida por propios y extraños. En este cuadro, otra vez el voto a Zamora, aunque cada vez más marginal, nos impidió el acceso de un diputado por la Capital. El doble piso electoral en la Provincia nos dejó a centésimas del ingreso por la rovincia de Buenos Aires. El carácter de la campaña de Bregman diputada, no obstante, merece un análisis aparte, puesto que estuvo dirigida por parte del PTS a un compromiso con un sector del kirchnerismo, que incluso llevó a esa fuerza a retraer la presencia del candidato a presidente en la regional. En el haber tenemos que destacar la campaña política del Frente de Izquierda como la más radicalizada desde que tiene existencia. Por haber colocado la ruptura con el régimen del FMI y el no pago de la deuda en el centro de la agitación política, cuando esa cuestión sacudió a toda América Latina. Por haber marcado el eje de que la crisis la paguen los capitalistas, ambos planteos que cobraron más vigencia objetiva a cada día del transcurso de la lucha política. Por otro lado, nosotros ganamos las calles contra la indicación de Alberto Fernández. Desarrollando una campaña de lucha de clases, por Chubut, junto al Polo Obrero y el movimiento piquetero independiente, con los sindicatos que salieron a luchar y el Plenario Sindical Combativo, con las ocupaciones de fábrica como Kimberly, con los familiares del gatillo fácil de Monte, movilizando miles de mujeres a dar la batalla política en el 34º ENM. Tal vez, no casualmente, el flamante Frente de Izquierda de Chubut hizo la mejor elección del país. Y como corolario de una campaña de independencia política de los trabajadores y de lucha de clases, el Frente de Izquierda Unidad cerró su campaña frente al consulado de Chile, donde ya nos habíamos movilizados. Un sello de tipo revolucionario que marca diferencias abismales entre esta alianza de izquierda y todas las que hubo en el pasado en la Argentina. La política del Partido Obrero será impulsar la intervención en cada lucha reivindicativa y desarrollar una agitación política que permita a la vanguardia obrera y de los movimientos de lucha, superar lo más aceleradamente posible esta nueva experiencia nacionalista que la burguesía ha sacado de la galera ante la crisis gigantesca de su régimen económico y social. La agitación política apuntará a desenmascarar la política y las salidas patronales en danza frente a la crisis nacional. Poner de relieve sus efectos devastadores sobre las masas y, al mismo tiempo, dar cuenta de sus contradicciones explosivas y su inviabilidad, por referencia a la envergadura de la bancarrota capitalista mundial, de la cual Argentina es uno de sus eslabones más sensibles y oponerle a la política capitalista, un programa y un salida política de los trabajadores. Nuestra intervención está dirigida a promover la irrupción de la clase obrera como un factor independiente en el escenario político y transformala en un alternativa de poder El Frente de Izquierda, que se negó a cumplir ese papel en el período previo al proceso electoral, será puesto a prueba para superar sus propias limitaciones en torno de ser un polo de intervención política en la lucha de clases que establezca una continuidad con la lucha electoral librada.

31 de octubre de 2019
La lucha contra los despidos y el raid mediático de la gestión para correr el eje
Redacción

Con ayuda de medios como Clarín e Infobae, la gestión del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) desarrolla en estas horas una campaña de ataques contra sus trabajadores, buscando tapar el renovado impulso que ha cobrado la lucha por las reincorporaciones en el organismo. Fortalecidos por la conquista de cerca de 30 reinstalaciones (de los 258 despedidos en enero de 2018), dictadas por fallos judiciales que reconocieron la persecución sindical, la Comisión de Despedidxs y la Junta Interna del organismo realizaron este lunes 28 una impresionante jornada de lucha por esta causa. Cientos de trabajadores activos y despedidos participaron de una marcha, que ingresó al Instituto con una bandera de arrastre y recorrió las calles internas del Parque Tecnológico Miguelete, sede central del instituto, y luego de una asamblea general que aprobó el plan de actividades propuesto por la comisión. Todas las actividades se desarrollaron pacíficamente y en un ámbito de fraternidad entre trabajadores. La campaña de las autoridades comenzó por la tarde, luego de que un sector de la Lista Verde de ATE (desplazado de la conducción de la comisión interna el año pasado por la Lista Naranja), que no había participado de la asamblea ni contaba con mandato de los trabajadores para ello, ingresase al edificio de presidencia del Instituto. La gestión emitió un comunicado acusando hechos de violencia contra el gerente Mariano Zlatanoff y advirtiendo que iba “a tomar medidas legales”, buscando desviar el eje del reclamo por las reincorporaciones que se hizo sentir con contundencia. Las autoridades que buscan colocarse como víctimas son las que dejaron sin trabajo a centenares de trabajadores, utilizaron patotas (de la empresa de seguridad Murata) contra éstos cuando resistían al embate con una histórica permanencia de 47 días, militarizaron el predio para hacer pasar el plan de vaciamiento de los centros de investigación y vienen llevando adelante enormes desfalcos. El propio Zlatanoff se autodesignó tesorero de la fundación Saber Cómo, a la que se han desviado partidas millonarias desde el Inti -entre ellas, una de 14 millones de pesos el 30 de enero- para disponer de ellas sin control. Al operativo se sumó la burocrática delegación de UPCN en el Inti, que emitió un texto centrado en los hechos ocurridos por la tarde, sin denuncia alguna de la violencia sistemática ejercida desde la gestión ni de la gran lucha contra los despidos. El texto sostiene que “desde los sindicatos tenemos la responsabilidad que la etapa nos exige de lograr una transición ordenada”, en línea con la política de desmovilización del pacto social, mientras los salarios se devalúan sin pausa. Como señalaron desde la Junta Interna de ATE, “hechos de estas características no podrán empañar la fabulosa jornada que vivimos ayer lxs trabajadorxs del Inti, siendo protagonistas de un hecho político positivo y contundente que sólo refuerza el camino que nos hemos trazado para el regreso de los compañeros despedidos y perseguidos por la gestión de Cambiemos”. La lucha por las reincorporaciones sigue abriéndose paso. En un hecho histórico, luego de un año y nueve meses de lucha, los despedidos pudieron ingresar al Inti. Ahora vamos por su reincorporación efectiva.

31 de octubre de 2019
Córdoba: Una campaña electoral para reforzar una salida de los trabajadores

Las elecciones en Córdoba han arrojado un contundente triunfo de Juntos por el Cambio. La lista amarilla obtuvo un 61,30% en la categoría presidencial, con un 13,12% más en relación con las Paso. En la categoría legislativa llegó al 51,32%, logrando seis de las nueve bancas que la provincia ponía en juego. Esta votación se obtiene al concentrar gran parte de los nuevos votos en relación con las elecciones de agosto y a un retroceso de las demás listas. El Frente de Todos pasó del 30,39 al 29,27% para presidente; en tanto que para diputados sacó un 22,30%, cuando en agosto había alcanzado alrededor de 24%. La lista corta del gobernador Schiaretti cosechó prácticamente el mismo porcentaje alcanzado en agosto, un 16,9%, y perdió una de las dos bancas que pretendía revalidar, cayendo presa de su política de prescindencia de la elección nacional -lo que le valió la división de su fuerza. Mientras el senador Caserío realizó campaña por la fórmula de los Fernández, se repartían casa por casa las boletas de “Hacemos por Córdoba” junto con la de Macri. Las formaciones políticas burguesas dominaron el escenario electoral. El macrismo avanzó electoralmente en Córdoba en un cuadro de despidos, suspensiones y pulverización La campaña del FIT-U consistió en desenvolver un programa de defensa de las reivindicaciones obreras y populares del salario; sin que ello haya derivado en un ascenso de las luchas obreras. Alberto Fernández visitó en reiteradas oportunidades la provincia para seducir a los empresarios, e hizo campaña junto a Roberto Urquía (Aceitera General Deheza), cuando éste fue uno de los empresarios que mas financió la campaña de Macri. La burocracia sindical, en su mayoría, hizo campaña por el Frente de Todos, llamando a apoyar un pacto social contra los trabajadores. Con todo, el final del proceso electoral 2019 será un punto de continuidad de una crisis económica, social y política excepcional. El cambio de nombres en el Poder Ejecutivo no representa un cambio de frente de los grandes grupos capitalistas. En efecto, la fórmula F-F tiene como objetivo prioritario cumplir con el FMI y el pago de la deuda externa, y prepara una agenda antiob rera. Schiaretti, que viene llevando esa agenda junto a Macri, rápidamente felicitó a Fernández y se puso a disposición para trabajar en “la construcción de una Argentina entre todos”. La lista de la izquierda tuvo en este marco un retroceso electoral. Para la categoría presidencial obtuvimos el 1,66% (un 1,2% por debajo de las Paso), mientras que para diputados llegamos al 2,5%. La campaña del FIT-Unidad consistió en desenvolver un programa de defensa de las reivindicaciones obreras y populares, planteado que la crisis la deben pagar los capitalistas. En ese sentido, sentamos las bases para enfrentar el intento de reformas de los convenios colectivos, para la defensa del salario y de las fuentes de trabajo. No es casualidad que lo mejor de la vanguardia obrera haya fiscalizado para nuestra lista. Todas las luchas que se desarrollaron en Córdoba tuvieron una expresión en el cuidado de nuestro voto: fiscalizaron para el FIT-Unidad trabajadores de Molinos Minetti, de Luz y Fuerza, estatales, la docencia de los tres niveles. El Polo Obrero tuvo un papel destacado en la defensa del voto de las barriadas, frente a los punteros y sus diferentes listas patronales. Sin dudas, es una base para encarar una de las tareas clave de la etapa, que consiste en poner en pie una nueva dirección del movimiento obrero para luchar por una salida propia a la crisis. El Partido Obrero en el Frente de Izquierda realizó una campaña para que la clase obrera intervenga en la crisis con un programa de independencia política. En plena campaña electoral participó de todas las luchas que se desarrollaron, algunas de ellas emblemáticas, como la huelga por tiempo indeterminado de las y los municipales de Jesús María, o los acampes y movilizaciones piqueteras por trabajo y contra el hambre. En el tramo final, levantamos las banderas de las rebeliones populares en Chile y Latinoamérica, destacándolas como el camino a seguir. Más de 1.000 fiscales se organizaron junto al PO en toda la provincia, replicando el nivel de organización del 11 de agosto. La campaña electoral realizada refuerza la perspectiva de construir una fuerza política que una a la izquierda con el movimiento obrero para tirar abajo el régimen del FMI. Las elecciones en Córdoba han arrojado un contundente triunfo de Juntos por el Cambio. La lista amarilla obtuvo un 61,30% en la categoría presidencial, con un 13,12% más en relación con las Paso. En la categoría legislativa llegó al 51,32%, logrando seis de las nueve bancas que la provincia ponía en juego. Esta votación se obtiene al concentrar gran parte de los nuevos votos en relación con las elecciones de agosto y a un retroceso de las demás listas. El Frente de Todos pasó del 30,39 al 29,27% para presidente; en tanto que para diputados sacó un 22,30%, cuando en agosto había alcanzado alrededor de 24%. La lista corta del gobernador Schiaretti cosechó prácticamente el mismo porcentaje alcanzado en agosto, un 16,9%, y perdió una de las dos bancas que pretendía revalidar, cayendo presa de su política de prescindencia de la elección nacional -lo que le valió la división de su fuerza. Mientras el senador Caserío realizó campaña por la fórmula de los Fernández, se repartían casa por casa las boletas de “Hacemos por Córdoba” junto con la de Macri. Las formaciones políticas burguesas dominaron el escenario electoral. El macrismo avanzó electoralmente en Córdoba en un cuadro de despidos, suspensiones y pulverización La campaña del FIT-U consistió en desenvolver un programa de defensa de las reivindicaciones obreras y populares del salario; sin que ello haya derivado en un ascenso de las luchas obreras. Alberto Fernández visitó en reiteradas oportunidades la provincia para seducir a los empresarios, e hizo campaña junto a Roberto Urquía (Aceitera General Deheza), cuando éste fue uno de los empresarios que mas financió la campaña de Macri. La burocracia sindical, en su mayoría, hizo campaña por el Frente de Todos, llamando a apoyar un pacto social contra los trabajadores. Con todo, el final del proceso electoral 2019 será un punto de continuidad de una crisis económica, social y política excepcional. El cambio de nombres en el Poder Ejecutivo no representa un cambio de frente de los grandes grupos capitalistas. En efecto, la fórmula F-F tiene como objetivo prioritario cumplir con el FMI y el pago de la deuda externa, y prepara una agenda antiob rera. Schiaretti, que viene llevando esa agenda junto a Macri, rápidamente felicitó a Fernández y se puso a disposición para trabajar en “la construcción de una Argentina entre todos”. La lista de la izquierda tuvo en este marco un retroceso electoral. Para la categoría presidencial obtuvimos el 1,66% (un 1,2% por debajo de las Paso), mientras que para diputados llegamos al 2,5%. La campaña del FIT-Unidad consistió en desenvolver un programa de defensa de las reivindicaciones obreras y populares, planteado que la crisis la deben pagar los capitalistas. En ese sentido, sentamos las bases para enfrentar el intento de reformas de los convenios colectivos, para la defensa del salario y de las fuentes de trabajo. No es casualidad que lo mejor de la vanguardia obrera haya fiscalizado para nuestra lista. Todas las luchas que se desarrollaron en Córdoba tuvieron una expresión en el cuidado de nuestro voto: fiscalizaron para el FIT-Unidad trabajadores de Molinos Minetti, de Luz y Fuerza, estatales, la docencia de los tres niveles. El Polo Obrero tuvo un papel destacado en la defensa del voto de las barriadas, frente a los punteros y sus diferentes listas patronales. Sin dudas, es una base para encarar una de las tareas clave de la etapa, que consiste en poner en pie una nueva dirección del movimiento obrero para luchar por una salida propia a la crisis. El Partido Obrero en el Frente de Izquierda realizó una campaña para que la clase obrera intervenga en la crisis con un programa de independencia política. En plena campaña electoral participó de todas las luchas que se desarrollaron, algunas de ellas emblemáticas, como la huelga por tiempo indeterminado de las y los municipales de Jesús María, o los acampes y movilizaciones piqueteras por trabajo y contra el hambre. En el tramo final, levantamos las banderas de las rebeliones populares en Chile y Latinoamérica, destacándolas como el camino a seguir. Más de 1.000 fiscales se organizaron junto al PO en toda la provincia, replicando el nivel de organización del 11 de agosto. La campaña electoral realizada refuerza la perspectiva de construir una fuerza política que una a la izquierda con el movimiento obrero para tirar abajo el régimen del FMI.

31 de octubre de 2019
Se conformó el frente multicolor para las elecciones de Ademys
Corresponsal

Finalmente se conformó la Lista Multicolor para las próximas elecciones de Asociación de Docentes de Enseñanza Media y Superior (Ademys), el 28 de noviembre, que tendrá como desafío preparar la intervención en el gremio docente de la Ciudad de Buenos Aires en la nueva etapa política, cruzada por una profunda crisis económica, social y política, y su impacto en los trabajadores y la educación. La Multicolor es la actual dirección del sindicato, desde que el mismo fuese recuperado en 2013 de la mano del sector que respondía a Pablo Micheli (otrora secretario general de la CTA autónoma) y sectores afines. En una declaración previa, desde Tribuna Docente habíamos caracterizado que la agudización y ritmos de la crisis internacional y nacional, de la mano del régimen del FMI, es el escenario donde la directiva de Ademys, junto al resto de los sindicatos combativos y el conjunto de la clase obrera, tendrá que enfrentar el anunciado pacto social de las burocracias sindicales con Fernández e intervenir de forma independiente para defender el salario, la educación y sus trabajadores. Es esa comprensión lo que guió nuestra campaña por poner en pie nuevamente una Lista Multicolor. Un triunfo de la docencia Bajo esta campaña pusimos en pie una alerta a toda la docencia, frente a las maniobras de las corrientes que llevaban a una ruptura de este frente único, distorsionando el desarrollo real de las agrupaciones, alterando acuerdos previos, por una lucha por cargos. Así, Lista de Maestros (LDM: independientes+Izquierda Socialista) llevó su extorsión a todas las agrupaciones para que se aceptara su doble encabezamiento (en la secretaría general y la adjunta) y otros cargos -antecedente inédito en todo el país y en las multicolores del resto del gremio docente, de implicancias impredecibles en otros distritos. Incluso llegamos a proponer en una nota pública una asamblea para eventualmente dirimir diferencias políticas y reflejar la organización de cada agrupación, y así constituir una lista común, todo lo cual fue rechazado. La pretensión de imponer un control monopólico del sindicato es un planteo que busca anular la discusión democrática dentro de Ademys. De esta forma, el frente único y el clima de actividad colectiva que caracteriza a la gremial es vulnerado. Se trata de una política que pone por delante los intereses de un grupo a los de impulsar un sindicalismo clasista. Los debates en las escuelas, de la mano de la recolección de avales -que, vale señalar, fuimos los que más aportamos en cantidad- demostraron un fuerte rechazo a estas maniobras y un apoyo a las corrientes que poníamos por delante el interés de la docencia y los trabajadores, y defendíamos un método de construcción de los frentes de lucha. Aún habiendo recogido numerosas adhesiones contra el planteo rupturista de LDM y en favor de un frente único que conserve los acuerdos equilibrados, la agrupación decidió mantener hasta el final su propuesta de encabezar todo. Ante tal ultimátum y a riesgo de que se produzca una ruptura de la Multicolor, nuestra agrupación Tribuna Docente, como segunda fuerza en el sindicato, tomó la decisión de integrar la lista, defendiendo el programa político -que fue ratificado y será la base para avanzar en la intervención en la siguiente etapa. Será luego el proceso político y de lucha venidera el que pondrá a prueba los debates que existen en el frente, la perspectiva que tiene cada agrupación respecto de la lucha contra la burocracia celeste, hasta incluso la historia de cada una y su lugar en el gremio. Una multicolor para luchar En un contexto de desvalorización de nuestro salario y creciente miseria social, la propia campaña deberá tener como planteo la reapertura de paritarias, la indexación mensual de acuerdo con la inflación, la anulación de las reformas antieducativas en curso, como la Secundaria sin Futuro y la Unicaba, la lucha de las mujeres trabajadoras por sus derechos y el impulso a las medidas de fuerza para conquistarlo. El reimpulso a un plan de lucha se impone y será clave la mayor deliberación entre los trabajadores para enfrentar al nuevo gobierno que surja, que ya anunció que seguirá pactando con el FMI, mientras se mueren de hambre nuestras niñas/os y jóvenes. Como lo demuestra América Latina, Chile y Ecuador recientemente, las masas se levantan contra todo un régimen social de explotación, de hambre, de privatización de la educación, y la tarea del clasismo en los sindicatos es recuperarlos para desarrollar esa rebelión obrera también en la Argentina.

31 de octubre de 2019
Buenos Aires: Kicillof gobernará un volcán

La fuerte derrota de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires ha sido determinante en el resultado general de las elecciones nacionales. Kicillof se alza con un triunfo que, a diferencia de la elección presidencial, mantiene la distancia que ya se había establecido en las elecciones primarias. El cuadro de fondo que operó en este resultado es el impacto de la crisis en el territorio bonaerense. Las masivas barriadas obreras y populares que sufren el ajuste, los cierres de fábricas, el ataque a sus condiciones de trabajo y de vida, el aumento de la pobreza, se pronunciaron por el retorno del PJ-kirchnerismo en el país y en la provincia con la expectativa en una salida capitalista de mayor intervención del Estado frente al descalabro generalizado de la economía y su impacto sobre los explotados. La unificación de todas las variantes del PJ bonaerense en las listas del Frente de Todos sumó a todas las camarillas distritales en las principales categorías, luego de las pujas en las Paso. Por derecha, también sumó al aparato del massismo, quien había sido el principal soporte peronista del gobierno de Vidal. La gobernadora culminó derrotada como consecuencia de haberse allanado a los requerimientos del acuerdo con el FMI en la provincia. En el mismo momento donde la pelea por la caja parecía encaminarse en favor de Vidal respecto de las otras provincias, recibiendo el tan mentado “fondo de resarcimiento del conurbano”, el gobierno nacional trasladó el costo de los subsidios a las empresas privatizadas de servicios a la caja provincial. La caja, que le podía permitir a Vidal motorizar el negocio de la obra pública y comandar un “reparto” entre los intendentes, quedó sepultada por la crisis. Vidal ensayó un frente común con los intendentes del PJ para extorsionar al propio Macri, para que reponga los fondos, que culminó rápidamente en un acuerdo para cogestionar un agudo ajuste en la provincia. Así, Vidal forzó un pacto fiscal con los municipios que se adecuaron a un déficit cero, desarrollando un fuerte ajuste en sus presupuestos y multiplicando las tasas municipales. Vidal, al mismo tiempo, aumentó la deuda provincial en cuatro años en 3.000 millones de dólares, que al sumar así un total de 12.000 millones de dólares coloca a la provincia en el límite del default. A diferencia de Larreta en la Capital, Vidal no pudo ni siquiera mostrar cambios cosméticos en la provincia. Vidal terminó su campaña en Platense abandonando los colores amarillos, lo que abre una incógnita sobre su rol en el PRO. Su política después de las Paso fue habilitar los cortes de boleta por parte de intendentes que habían perdido. Fueron los resonantes casos de La Plata, Lanús, Tres de Febrero y Mar del Plata, donde Cambiemos logró retener importantes municipios que había perdido en las Paso. Las contradicciones internas del peronismo bonaerense afloraron entre agosto y octubre. En La Plata fue ostensible que un sector del peronismo no sólo no hizo campaña por Saintout, sino que llamó a votar a Garro. A nivel intendencias se reprodujo en algunos casos la enorme polarización del tramo presidencial. Por ejemplo en Bahía Blanca, el intendente de Cambiemos, Héctor Gay, había quedado apenas 2% por encima del candidato del PJ (39 a 37%). En las generales, Gay alcanza el 50% de la votación y Susbielles el 40%. El Frente de Izquierda-Unidad, que había alcanzado el 5,4 %, retrocede en Bahía Blanca al 3,24% producto de una hiperpolarización electoral en el distrito. La remontada de Vidal en el interior agrario le valió a la ahora oposición -en caso de mantenerse como un único bloque- tener mayoría en el Senado provinical y un fuerte peso en Diputados (43 escaños contra 45 del Frente de Todos). La campaña y la elección del Frente de Izquierda-Unidad El peso fuerte de la campaña del FIT-U en la provincia recayó en la militancia del PO. Pusimos el eje en la denuncia del ajuste de Vidal y el FMI y el compromiso de la oposición peronista en todas las medidas contra los trabajadores, en particular del massismo que co-gobernó la provincia con Vidal. Denunciamos el quebranto de las cuentas provinciales y la política de ataque a los docentes y trabajadores de la salud y la educación y sus consecuencias, como las muertes de Sandra y Rubén en la explosión en la escuela 49 de Moreno. Al mismo tiempo, polemizamos con la campaña de Kicillof que recorrió la provincia dándole garantías a los capitalistas de la ciudad y el campo en consonancia con la política del “pacto social” en favor de las patronales de los principales centros industriales de la provincia, y en detrimento del salario y el conjunto de las condiciones de trabajo. Kicillof llegó a dar garantías de no aumentar retenciones a Carbap (“por ahora no las podemos bajar”) mientras nosotros propusimos impuestos progresivos a las rentas y fortunas. Desenvolvimos un programa obrero y socialista. Planteamos la investigación y no pago de la deuda provincial y la ruptura con el FMI, la necesidad de reabrir el conjunto de las fábricas cerradas por la crisis y el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario. Al mismo tiempo, llamamos a la organización de la clase obrera en forma independiente a la burocracia y al Estado levantando la consigna del congreso de delegados de base del movimiento obrero para establecer una salida de los trabajadores a la crisis. Acompañamos a los familiares de la masacre de San Miguel del Monte, denunciando que Vidal no sólo no acabó con las mafias de los aparatos de seguridad sino que adscribió a la doctrina Chocobar de Bullrich. En Monte denunciamos por su responsabilidad política en el crimen, a la intendenta massista que fue consagrada por el dedo del PJ, y Romina Del Pla presentó un proyecto y realizó audiencia pública con los familiares. Sin contar con la candidatura a gobernador, la campaña del Partido Obrero se desarrolló planteando estos problemas estratégicos. Colocamos la campaña de Néstor Pitrola a diputado nacional como expresión de este programa de fondo. En el último tramo, al advertir la fuerte polarización acentuamos la denuncia de las candidaturas reaccionarias y celestes de los adversarios en las listas de diputados: Ritondo, Camaño y Massa, tres capitostes de la derecha peronista. A pesar del retroceso entre las Paso y las generales de las principales candidaturas ejecutivas, la lista de diputados nacionales supera en algunos miles de votos a los obtenidos en las Paso. Esto sucede por un corte de boleta en favor de Pitrola del 33% que más que duplica el corte de 2015. El resultado final se encuentra todavía abierto, aunque todo indica que estaremos apenas por debajo del piso proscriptivo del 3% del padrón electoral (376 mil votos) necesarios para lograr la banca. La campaña realizada por Romina del Pla en la fórmula presidencial jugó también un gran papel en la provincia junto a Néstor, Nora Biaggio y el conjunto de los compañeros del Partido Obrero que formaron parte de todas las listas del Frente de Izquierda-Unidad. Hemos desarrollado una campaña junto a cada lucha de la clase obrera como los compañeros de Kimberly Clark que ocupan la fábrica en defensa de sus puestos de trabajo, al masivo Polo Obrero de la provincia, a las luchas del Sutna, de los Suteba Combativos, de las mujeres y la juventud. La campaña militante nos deja un salto en las filas del partido. Indudablemente la votación será un piso de reagrupamiento para enfrentar el convulsivo período político que se avecina.

31 de octubre de 2019
La elección en Salta y el desafío de la defensa de bancadas obreras el 10 de noviembre

Los resultados de las elecciones nacionales en Salta, como en todo el país, fueron afectados por una gran polarización, partiendo de la categoría presidencial. La fórmula Lavagna-Urtubey perdió unos 7 puntos desde las Paso con lo que el gobernador saliente se quedó sin diputados nacionales. La fórmula de Macri ganó en la capital donde había sido derrotada en las Paso. Creció sobre todo a expensas de Urtubey pero también de Fernández. Una parte de esta votación se explica por la migración de sectores del PJ y el Frente de Todos y del armado de Alfredo Olmedo hacia la candidatura de Gustavo Sáenz que fue la ganadora en las Paso provinciales. Aunque éste se presentó como “independiente” esencialmente apoyó a Macri- Pichetto. Con todo, en los barrios más pobres y en el interior, Fernández obtiene una ventaja que le permite ganar ampliamente a nivel provincial. La votación del FIT-U, como en otros distritos, es dispar entre categorías. Cae del 2,8 a 1,8 a presidente pero se mantiene, incluso con un leve incremento, la votación a diputado nacional con un fuerte corte de boleta llegando a nivel provincial al 3,75%. En la capital sacamos 2,2% a presidente y 5,25% a diputado nacional. Si se comparan votos nominales de las Paso locales del FIT-U, sumadas las tres listas que intervinimos hace 15 días, pasamos de 12.000 a 16.000 votos en capital. Si logramos mantener estas cifras para la elección provincial del 10 de noviembre, renovamos la banca del PO en el Concejo y con un poco más, también ingresamos en diputados. La campaña por las elecciones provinciales A partir de este balance, y luego de que la lista Unidad, que encabezamos los dirigentes históricos del PO, ganara ampliamente las Paso, hemos encarado una batalla “Contra los candidatos de la Pobreza” y reclamando el voto para conquistar bancadas, que fortalecen a los trabajadores “para enfrentar lo que viene”. La principal batalla está concentrada en la capital. El miércoles 30 presentamos un programa “por una ciudad para los trabajadores” con fuerte repercusión en la mayoría de los medios. El programa condensa las grandes batallas que hemos dado en esta ciudad en los últimos 20 años. En una ciudad, en la que hay 30.000 familias sin techo, somos los que logramos que las 100 hectáreas de Pereyra Rosas hoy estén siendo usadas para la urbanización y la construcción de viviendas. Fueron siete años de movilizaciones con los vecinos e iniciativas parlamentarias. Nuestro programa va al hueso de esta cuestión. La reserva de suelo urbano, la expropiación de grandes terrenos que están en la pura especulación y la incorporación de las tierras del ejército al desarrollo urbano y la vivienda son ejes centrales. Lo mismo vale para la lucha contra el trabajo en negro que afecta en Salta a uno de cada dos trabajadores. Somos los organizadores de la lucha por el pase a planta de 2.800 ordenanzas de escuela que conquistaron este derecho. La elección en la capital está completamente simplificada, somos cuatro candidatos a la intendencia: tres están con Sáenz, incluido el que se presentó con el Frente de Todos, el cantante David Leiva. Nos toca encabezar la lista única de la izquierda en un país en quiebra. Nuestro programa es una línea de defensa del trabajador y del vecino para que la crisis no la paguen ellos, como ocurriera en la crisis de 2001, en donde el trabajador municipal cobraba con cheques diferidos y se paralizó por completo la obra pública. Es mucho más que una propuesta electoral. Es una guía para la acción y organización para derrotar los ajustes anti-obreros y abrir una salida de los trabajadores a la crisis. A nivel provincial pasan las horas y sigue la devaluación de Leavy, el candidato de Fernández, ya que muchos de sus dirigentes se pasan al apoyo a Sáenz. Ahora hay denuncias cruzadas por actos de corrupción con la que se quiere sostener una polarización ficticia entre dos hombres del viejo régimen que gobernó con Romero y Urtubey los últimos 25 años. Denunciamos esta farsa. Batallamos en la elección para separar a los trabajadores de estas alternativas truchas y defender un fuerte voto al FIT U que nos ponga más fuertes para enfrentar el ajuste de este capitalismo en completa descomposición.

31 de octubre de 2019
“Los papeleros de Kimberly Clark tenemos que ganar y dejar una perspectiva de lucha”

A pocos días de alcanzar un mes de ocupación contra el cierre, los papeleros de Kimberly Clark realizaron el viernes pasado una nueva acción de lucha, con un corte en la autopista Buenos Aires-La Plata, reclamando la reapertura inmediata de la planta de Bernal, exigiendo a la patronal que pague los salarios adeudados (siendo que no ha notificado legalmente ningún despido), y reclamando por sus fuentes laborales al Estado. Este último, teniendo herramientas financieras y legales, aún no ha intervenido para garantizar la continuidad de la fábrica, pese a que los trabajadores vienen demostrando su viabilidad productiva. Prensa Obrera entrevistó a Walter Relañez, delegado de Kimberly-Clark. -A un mes de la ocupación, ¿cómo está el conflicto? ¿Qué ha sucedido en las últimas audiencias? -Prácticamente coincide el mes de la ocupación con la fecha de las elecciones, y el resultado de las audiencias en la Secretaría de Trabajo prácticamente fue nulo. La Secretaría de Trabajo dejó correr el tiempo, se verificó que el procedimiento preventivo de crisis es trucho; el gremio, tanto la Federación del Papel como el sindicato, tomó el mandato de la asamblea de rechazarlo; también se verificó que el plazo de tiempo que habían puesto para que salga un dictamen del procedimiento preventivo de crisis no es tal. El conflicto no está encuadrado, estamos en un limbo legal, digámosle así, donde Kimberly tampoco nos notificó legalmente el despido. No estamos desvinculados de la empresa, y es así que en la última audiencia, que fue la quinta, se le dio una semana más a Kimberly para que siga extorsionando a los trabajadores con retiros voluntarios que son un chantaje porque la empresa manifiesta que es un 50% más de lo que correspondería. Pero incluso no es así, hacen el cálculo no sobre el salario conformado sino sobre el último tope indemnizatorio de convenio y acá tenemos compañeros con muchos años de antigüedad. Es un chantaje, el Ministerio de Trabajo le dio curso a esto y el conflicto no está administrativamente encuadrado en ningún lado. -¿Cuál es el reclamo que levantan los trabajadores? -El reclamo que venimos levantando desde el día cero es que el Estado debe tomar cartas en el asunto porque sabemos bien que estamos frente a un gobierno que se está retirando, haciendo las valijas, otro que está por tomar el mando, y el único que puede resolver este conflicto es el Estado mediante su Secretaría de Trabajo. Tal es así que nosotros, en una de las primeras audiencias, reclamamos que se encuadre el conflicto en reestructuración productiva, basándonos en la Ley 24.013. El Ministerio de Producción no le dio curso, dejó correr el tiempo. Quedó manifestado que lo iba a derivar a Secretaría de Legal y Técnica, pero se verificó con el gremio que no se avanzó nada. En todas las iniciativas que estamos llevando adelante en nuestros actos, en nuestras agitaciones, entrevistas, en el corte del Puente Pueyrredón de hace una semana, en los actos frente a la Secretaría de Trabajo, le exigimos al Ministerio de Producción que se hago cargo. -¿Cómo ha sido la campaña de pronunciamientos y las reuniones con las diferentes fuerzas políticas y sindicatos? -En el transcurso de todas estas semanas recorrimos sindicatos de la zona (Camioneros, UOM Quilmes, Suteba, ATE) explicando cuál es la propuesta de salida de los trabajadores. También recorrimos los diferentes bloques políticos del Congreso explicando la problemática y nuestra propuesta, que es un plan productivo de los trabajadores para que esta planta reabra inmediatamente. La idea era interpelar al poder político con nuestra propuesta y logramos una gran repercusión tanto a nivel nacional como internacional: nos llegó la adhesión del sindicato Industriall Union, que agrupa a nivel mundial a los trabajadores de Kimberly Clark. La Federación del Papel también nos entregó la adhesión de la CGT por nuestro caso y para las diferentes fábricas que están con cierres como Ansabo en Solano o Acevedo en Avellaneda. -¿Cuál es el ánimo en la fábrica? ¿Cuál es el rol de la comisión de mujeres? -A un mes de toma sabemos que todo es muy sacrificado, dado el desgaste y la presión que ejerce el Estado junto con la patronal, extorsionando con los retiros voluntarios, o no pagando los salarios (porque lo hizo de una forma selectiva, a una porción de los trabajadores sí y a otros no). Gracias a los aportes de las diferentes agrupaciones, organizaciones políticas y diputados al fondo de lucha, pudimos solventar a los compañeros que no cobraron. El ánimo se mantiene firme, gracias también al pilar fundamental que es la comisión de mujeres que desde el día cero acompaña en todas las actividades y le da fuerza a esta lucha, colaborando también con sus iniciativas. Las compañeras fueron al Encuentro Nacional de Mujeres, estuvieron en el acto del Frente de Izquierda en la 9 de Julio explicando cuál es la salida de este conflicto, poniéndose a la cabeza de actividades muy importantes como la organización del Día de la Madre frente a la fábrica y participando de las movilizaciones, del corte de la autopista, del corte del Puente Pueyrredón bajo la lluvia, y eso es un espaldarazo muy grande para todos los trabajadores. Si uno se cae, lo levanta su compañera o viceversa, es un espaldarazo mutuo y muy importante. -¿Cuáles son los pasos a seguir? -En el transcurso de esta semana, seguiremos con actividades, recorriendo sindicatos, agrupaciones sindicales, invitando a que se sumen para que la ocupación de Kimberly triunfe, seguir construyendo la solidaridad para dar pelea a este monopolio yanqui, al que el Estado argentino y el gobierno antiobrero que se está retirando le habilita deliberadamente a hacer de las suyas, metiéndose con años y años de nuestro trabajo en Kimberly. Gracias a la construcción colectiva y a la herramienta gremial de todos estos años la situación nos agarra mejor parados para enfrentar el cierre y esta es la diferencia con otros conflictos donde los trabajadores se encuentran con la fábrica cerrada cuando van a trabajar. A nosotros la situación nos encontró discutiendo previamente en la agrupación cómo preparar la fábrica, mentalizar a los trabajadores que en cualquier momento Kimberly iba a anunciar algún plan de ajuste, alguna medida contra los trabajadores. Acá la diferencia es que logramos construir, en doce años de actividad gremial y política, de formación de nuestros activistas, la fuerza para resistir a este gobierno y también para interpelar al gobierno que venga. Eso lo dejamos en claro, el gobierno que venga nos va a encontrar, no en nuestras casas, sino dando pelea por la inmediata reapertura de esta fábrica. El norte que queremos marcar desde acá es la resistencia, la lucha obrera, porque los papeleros de Kimberly tenemos que ganar y dejar una perspectiva de lucha, de cómo enfrentar los cierres y despidos a todos los trabajadores del país. En este sentido, estamos construyendo un Plenario, para el viernes 1° de noviembre por la victoria de la ocupación de Kimberly, por la inmediata reapertura, que el Estado se haga cargo, contra los cierres y despidos, por una jornada nacional e internacional de lucha.

31 de octubre de 2019
Tucumán: el triunfo de los armadores del pacto social

Los resultados de las elecciones de este domingo confirmaron los ya recogidos semanas atrás, en ocasión de las Paso. Una abrumadora victoria del PJ, que le saca más de 20 puntos a las listas macristas en la provincia. La novedad, en los números, consiste en un aumento de las listas de Juntos por el Cambio, a expensas de Lavagna y Bussi, que le permitió rescatar un segundo diputado. La distribución de bancas terminó siendo de tres para el PJ y dos para los aliados macristas. Los resultados del FIT-U fueron levemente superiores a las Paso en la categoría de diputados, llegando al 2,26% -contra el 2,14% de las elecciones pasadas- y un pequeño retroceso para presidente, donde alcanzamos 1,22% frente al 1,6% del 11 de agosto. Unos y otros La campaña de Manzur estuvo a tono con la de Fernández-Fernández a nivel nacional, responsabilizando a Macri por el descalabro económico que llevó a una fuerte recesión en la provincia. Tuvo el apoyo de los dueños de los ingenios azucareros y de las principales citrícolas, que reclaman a gritos una mayor devaluación para valorizar sus exportaciones. El caso del sector azucarero en general es para destacar, porque se encuentra en una situación delicada. Algunos ingenios están fuertemente endeudados y las tasas de interés bancarias los están llevando a la quiebra o a convocatoria de acreedores. Confiaron sus perspectivas a un aumento del precio de los biocombustibles que nunca llegó, lo que fue usado por Manzur como principal caballito de batalla en la campaña electoral. Esta crisis de los ingenios tucumanos fue descargada sobre los trabajadores mediante paritarias a la baja, despidos, cierres y una zafra muy corta, que dejó miles de nuevos desocupados. Los representantes de Macri en la provincia realizaron una campaña con un fuerte eje en su lucha contra los derechos de la mujer. Sus listas fueron 100% ‘celestes’ y en ellas estaban los querellantes contra los médicos del resonante caso Lucía, la niña torturada por el sistema de salud provincial por exigir la aplicación de la ILE. Esta campaña, sin embargo, “se pisaba” con la de los candidatos de Manzur, un gobierno defensor del aborto clandestino. Pacto en marcha El cierre de los supermercados Luque fue otro de los acontecimientos de la campaña. Se trata de una empresa que tenía sucursales en Salta y Santiago del Estero, que de un día para el otro dejó en la calle a cientos de trabajadores. Contra uno de los empresarios más importantes de Tucumán, dueño de dos ingenios y un molino harinero, Los empleados de los supermercados reaccionaron combativamente, ocupando uno de los galpones más importantes de la firma, realizando acciones de lucha. Finalmente, fueron traicionados por la burocracia sindical del SEOC (de corte manzurista), que arregló una indemnización en largas cuotas para disolver la lucha. A la inestimable colaboración de la burocracia en el armado del pacto social se sumó un sector de los radicales que se dicen alfonsinistas puros. Unos días antes de las elecciones se realizó un gran acto donde llamaron a votar por la formula F-F y a sumarse al armado de Manzur. Este pacto -que ya había tenido expresión en acuerdos varios en la Legislatura- tuvo su anticipo en las elecciones provinciales, donde se presentaron para disputarle votos a Juntos por el Cambio. Otro tanto corre para el bussismo, que realizó una elección para diputados bastante modesta, presentándose con Gómez Centurión, y en su debut en el Concejo Deliberante de la capital ya acordó con el gobierno la repartija de cargos. El FIT-Unidad La campaña del Partido Obrero se desarrolló en el marco de la denuncia al pacto social pergeñado por Manzur y Fernández. Editamos volantes locales destacando el rol del gobernador en este armado antiobrero, que tiene el total apoyo de la burocracia sindical. El armado de nuestra delegación al Encuentro Nacional de Mujeres fue parte de nuestra campaña electoral, llenando dos colectivos con luchadoras por el aborto legal, entre las que se destacó la delegación de mujeres del Ingenio Santa Bárbara. La distribución de las boletas casa por casa y en volanteos centrales dejó una larga lista de simpatías, que nos permiten ampliar nuestro radio de influencia. A modo de cierre, realizamos un acto en Plaza Independencia con más de 450 compañeros (que después fueron fiscales) en el que hicieron uso de la palabra los candidatos del PTS y del MST. Párrafo aparte para el grupo rupturista de Altamira, que impidió que se realizara un acto unitario con todas las fuerzas del frente -tanto de apertura como de cierre de la campaña- por su insistencia en proscribir al Partido Obrero. Esto llevó a cada organización a realizar su propio acto (salvo el propio grupo rupturista). Desafíos Para el Partido Obrero se presenta el desafío de aprovechar la campaña realizada en estos meses, para profundizar la agitación política contra el pacto social que ya está en marcha. Así lo recalcamos fuertemente en el acto de cierre. Vamos por la organización de los trabajadores para que la crisis la paguen los capitalistas.

31 de octubre de 2019
A 90 años del crack de Wall Street

El 24 de octubre de 1929 pasó a la historia como el ‘jueves negro’, por el desplome de la Bolsa de Nueva York. El crack financiero de Wall Street abrió una prolongada fase de depresión económica, en Estados Unidos y en el mundo, sólo interrumpida con la devastación de la Segunda Guerra Mundial y el ordenamiento internacional que emergerá después -cuyo mayor exponente será el acuerdo de Bretton Woods. Una gigantesca burbuja especulativa se pinchó aquel jueves, llevando al colapso al epicentro financiero del mercado mundial. Estados Unidos había pasado a ser la mayor potencia imperialista en el orden surgido con la Paz de Versalles, tras la Primera Guerra Mundial, y se había convertido en el principal acreedor y proveedor de la Europa derruida por la guerra. El crack de 1929 estalló en el punto más alto de la hegemonía yanqui en el plano internacional y fue gestado justamente en las entrañas de su mismo poderío. El sueño americano El predominio norteamericano tuvo todas las características esenciales de la etapa monopolista del capitalismo, que se desenvolvieron a lo largo de la ‘prosperity’ de los años ’20. La enorme potencia industrial yanqui -el 42% de la producción industrial global- se desarrolló en base a una concentración monopolista sin precedentes. El ritmo de las fusiones y adquisiciones de empresas casi se triplicó durante esa década. En 1926, la US Steel controlaba el 30% de la producción de acero, y los tres principales fabricantes de autos (Ford, General Motors, Chrysler) el 83% de la rama. Ocho grupos financieros detentaban el 30% de la renta nacional. Creció también la concentración del comercio minorista: en seis años, la Great Atlantic Pacific Tea pasó de 5.000 a 17.500 tiendas. Por otro lado, se aceleró la exportación de capitales. Se multiplicaban las inversiones directas en el exterior, se crearon filiales de las grandes empresas norteamericanas en el extranjero, y se formaron sociedades que operaban exclusivamente fuera del país. “El deseo de introducir capital norteamericano en la industria europea constituía la quintaesencia de la política monetario-financiera de Estados Unidos en el período”1. Se incrementó una vez y media la emisión de préstamos exteriores y aumentó la suscripción de títulos extranjeros. Así, Estados Unidos se alzaba victorioso. “Antes de la guerra, Norteamérica era deudora de Europa. Esta última servía como fábrica y depósito principal de las mercaderías de todo el mudo. Más aun, Inglaterra era el banquero central del mundo. Estos tres roles dirigentes ahora los cumple Estados Unidos, es la fábrica principal, el depósito principal y el banco central del mundo”, señalaba Trotsky en 19262, cuando advertía que el 60% de las reservas de oro se hallaban en Estados Unidos. Los créditos otorgados por los norteamericanos eran la base para la estabilización de las monedas nacionales de Europa, lo cual interesaba al imperialismo yanqui como garantía del repago de las deudas. El capital financiero era el ariete inigualable para sojuzgar al resto de las naciones. La burbuja Exultante por la prosperidad obtenida, la burguesía norteamericana fue cobijando una descomunal burbuja especulativa. Eran tiempos de euforia en los mercados financieros, que permitían multiplicar los beneficios. Entre 1925 y 1929 casi se triplicó el valor total de las acciones que cotizaban en la Bolsa. Para participar del festival financiero, se tomaban préstamos a los bancos que, ante la creciente demanda, prestaban a corto plazo a una tasa del 12%, habiendo tomado prestado al 5% de la Reserva Federal. Los agentes de cambio prestaban a sus clientes aceptando como garantía los títulos comprados. Hasta los ahorros de los trabajadores eran invertidos en acciones de las compañías para las que trabajaban. El verano de 1929 fue frenético en Wall Street. Seguía creciendo la actividad en el mercado bursátil, que redituaba cada vez mayores ganancias por una sencilla operación concertada. Los principales especuladores actuaban en común formando un pool, se cartelizaban para hacer subir el valor de sus títulos y acciones, lo que atraía a su vez a otros compradores que contribuían a mantener el alza de las cotizaciones. Las oficinas de los agentes de cambio pasaron la temporada abarrotadas de gente. Esta euforia explica el desconcierto de la burguesía yanqui, que no quería ver la tormenta que se avecinaba. Un reconocido economista llamado Irving Fisher declaraba un mes antes del estallido que "los precios de las acciones han alcanzado lo que parece ser una meseta permanentemente alta". Poco antes, el propio presidente Herbert Hoover aseguraba que “en la América de hoy estamos más cerca del triunfo final sobre la pobreza de lo que ninguna tierra lo ha estado nunca en la historia”. El crack Durante los años de la prosperidad, el rendimiento del capital se triplicó. Sin embargo, la burbuja especulativa era la expresión del intento de superar la caída de la tasa de beneficio y una forma de eludir la creciente sobreproducción de capital. El crack del ’29 pasó a ser el ejemplo clásico de cómo el capital ficticio, que en un principio permite aplazar la crisis hacia adelante sobre la base de una valorización de capital puramente especulativa -es decir violando su propia ley de valor-, termina agravando las contradicciones y desencadenando un desplome de mayores proporciones. Desde junio, en el comienzo del auge especulativo del verano de 1929, había empezado a caer la producción industrial, en particular del acero y el transporte ferroviario. Las empresas industriales norteamericanas -cuyas acciones estaban en la base de los vertiginosos negocios de la Bolsa de Nueva York- comenzaban a aumentar el stock de productos, porque ya no conseguían vender como antes. En el afán de elevar el consumo, se generalizó la venta a crédito -que llegó a abarcar el 15% del comercio minorista. La “balcanizada” Europa -como la denominó Trotsky tras el Tratado de Versalles- obligada a cancelar sus obligaciones con sus reservas de oro, no podía costear sus importaciones más que tomando nuevos créditos en dólares. Las contradicciones terminaron por hacer estallar todo el equilibrio aquel 24 de octubre. El ‘jueves negro’, el pánico se apoderó de los centros financieros de Estados Unidos. En la Bolsa de Nueva York, ante las primeras noticias de la caída en las cotizaciones de títulos y acciones, la desesperación por venderlas llevó a que cambiaran de mano casi 13 millones de acciones en la jornada. “Los títulos se vendían ya por nada. Las bolsas de Chicago y Buffalo habían cerrado. Comenzaba a desarrollarse una ola de suicidios; once especuladores de reconocida fama se habían dado muerte hasta entonces”3. A las doce en punto, tuvo lugar una reunión en las oficinas de J.P. Morgan de Wall Street, que congregó a los representantes de los cinco principales bancos del país. Acordaron allí proceder a la compra de acciones de las principales compañías como US Steel o General Electric, para mantener el valor de las cotizaciones. Pero los esfuerzos serían en vano. Tras algunas idas y vueltas durante el fin de semana, el desplome terminó de concretarse el martes 29. Se vendieron ese día en la Bolsa de Nueva York más de 16 millones de títulos, cuando ya los empleados no dieron abasto y el resto ni siquiera pudo registrarse. El índice industrial del Times cayó un 43%, “cancelando las ganancias de los doce maravillosos meses anteriores”4. La crisis estaba sólo comenzando, y afectaría al conjunto de la economía mundial. La Gran Depresión… En los años siguientes al crack financiero la Gran Depresión dominaría el escenario. La renta nacional, que había alcanzado en 1929 su punto máximo, caía a menos de la mitad tres años después. Los bancos restringieron los créditos y retiraron sus propios depósitos, lo que llevó a decenas de miles de empresas a la quiebra. La venta a crédito casi desapareció. La producción industrial cayó un 45 por ciento. El desempleo se disparó desde 1,5 millón en 1929 a casi 13 millones en 1933, afectando a uno de cada cuatro trabajadores. “Había montones de casas pero permanecían vacías porque la gente no podía pagar el alquiler, les habían desahuciado y ahora vivían en improvisados hoovervilles (villas miserias llamadas así en alusión al presidente Hoover) construidos en vertederos de basura”5. Acorralado, el gobierno de Estados Unidos emprendió una medida hoy clásica: el rescate de las compañías consideradas demasiado grandes para quebrar, para lo cual creó la Corporación Financiera de Reconstrucción. La idea de que podía controlarse el proceso de eliminación del capital sobrante para evitar un caos fracasó estrepitosamente. Sin embargo, mostraba la tendencia a la intervención estatal para buscar reactivar la economía, que sería la consigna del New Deal, ensayado por Franklin Roosevelt luego de derrotar a Hoover en las elecciones de 1933. El New Deal (Nuevo Pacto) pretendía, sobre la base del dirigismo económico, estímulos e impuestos, recomponer un ciclo expansivo. Luego de algunos progresos episódicos, el naufragio de esta política sería evidente, ya que no logró remontar los índices de producción ni reducir la enorme desocupación estructural -sólo absorbida recién con los requerimientos de la maquinaria de guerra en hacia la década del ‘40. …y la guerra Para 1932, la producción mundial había caído el 33% en su valor, mientras que el comercio mundial se había reducido un 60%. En el mundo los desempleados pasaron de 10 a 30 millones de trabajadores. Comenzaba así una era de destrucción masiva de fuerzas productivas, que tomaría luego otra magnitud con la Segunda Guerra Mundial. Sólo la Unión Soviética, con su economía planificada, quedaría exenta de la arrasadora depresión económica. La tendencia a los choques internacionales se intensificó a la luz del dislocamiento de la economía internacional. En 1930, Hoover firmó la ley del arancel Smoot-Hawley que aumentó los gravámenes a unos 20.000 productos importados para reducir la competencia, pero la medida llevó a que otros países respondan adoptando impuestos similares y se desencadenó una guerra comercial que terminó en un descenso de las exportaciones americanas. Le seguiría la carrera devaluatoria que determinó el fin del patrón oro -que regulaba el comercio y el sistema financiero internacional. Este dislocamiento iría recrudeciendo cada vez más las tensiones entre bloques económicos, que a su vez tendían a la conformación de zonas monetarias y áreas de influencia. La crisis marcó el ocaso del liberalismo, las burguesías apostaron al proteccionismo estatal. Se prefiguraba el escenario de la conflagración bélica más grande de la historia, que volvería a poner de manifiesto la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y los estrechos límites de las fronteras de los Estados nacionales. La guerra, además de una colosal destrucción de fuerzas productivas y eliminación de capital sobrante, serviría para combatir el crecimiento de la lucha de clases al interior de Estados Unidos, donde se experimentó un fenomenal proceso de recomposición del movimiento obrero encarnado por la CIO (central de sindicatos por industria que se desarrolló en oposición a la AFL dominada la aristocracia obrera) y el progreso de organizaciones de izquierda, como el PC o el trotskista SWP. Las luchas obreras serían crudamente reprimidas “por el bien de la nación”. Mientras tanto, del otro lado del Atlántico, el ascenso del fascismo expresaba el lanzamiento de las burguesías europeas al aplastamiento del movimiento obrero, explotando la crisis de dirección de la vanguardia revolucionaria. La tendencia del capital al colapso Lo que el crack de Wall Street puso sobre la mesa fue que si los Estados Unidos se habían erigido como la principal potencia imperialista del mundo, lo hacían en la época de declinación histórica del capitalismo y preso de sus contradicciones. La dependencia cada vez mayor del resto de los países respecto del imperialismo yanqui, había convertido a éste en dependiente del inestable mercado mundial. El enorme estallido vino a confirmar categóricamente el acierto de la tendencia identificada por Marx sesenta años antes, sobre la tendencia al colapso del capital. La crisis -además de ser una consecuencia de la sobreproducción de mercancías y de capital, que había creado una gigantesca burbuja especulativa para sortear la saturación del mercado y elevar el beneficio- tenía su origen en la fortaleza del imperialismo norteamericano, cuyo dominio no podía más que acelerar las contradicciones que llevaron a la Gran Depresión. La crisis de 1929 vino a demostrar que todas las contradicciones que derivaron en la Primera Guerra Mundial -es decir, la competencia despiadada entre monopolios en la que los Estados se convierten en los gendarmes de los trust de sus países- no podían más que agravarse con la nueva hegemonía del imperialismo yanqui, convertido en vendedor y banquero del mundo entero. 90 años después, las burguesías imperialistas advierten sobre las tendencias a una recesión global, el recrudecimiento de la guerra comercial y las devaluaciones competitivas. A ello se suman los choques militares en Medio Oriente y los levantamientos populares en América Latina. Son muestras de que la caracterización de que estamos en la etapa declinante del capitalismo conserva toda su vigencia. Luego de los salvatajes estatales posteriores a la crisis de 2008, vienen fracasando año tras año los incentivos financieros que han resultado en que un tercio de la deuda global tenga tasa negativas. El FMI advierte sobre los riesgos del superendeudamiento privado de las empresas de las ocho economías más grandes del mundo. En el primer semestre de este año, las compras de oro de los bancos centrales se incrementaron un 93% respecto del año anterior, ante las expectativas de nuevas devaluaciones monetarias, agudizadas por los reclamos de Trump por reducir las tasas de interés. Una devaluación significativa del dólar, sin embargo, implicaría el desmantelamiento del sistema financiero norteamericano, que reposa sobre la ‘confiabilidad’ que ofrecen sus títulos. Todo el escenario internacional anticipa nuevos cracks, que son la expresión de la anarquía capitalista. Como en 1929, la crisis es inseparable de una agudización de la lucha de clases, que es la arena en la que se resuelven la tensión entre el carácter cada vez más socializado de la producción y la centralización cada vez mayor de los beneficios. Como anticipara Lenin, la fase superior del capitalismo, con la concentración monopolista de la producción, crea la premisa del socialismo. 1. A. Stadnichenko: La crisis del sistema monetario del capitalismo. 2. L. Trotsky: Sobre Europa y Estados Unidos. 3. John K. Galbraith: The Great Crash, 1929. 4. Idem. 5. Howard Zinn: La otra Historia de los Estados Unidos.

31 de octubre de 2019
La Marcha del Orgullo, en una Argentina en default

El 2 de noviembre se realizará la Marcha del Orgullo 2019 en Capital Federal, la más grande de las que se realizan en el país y posiblemente la primera concentración popular de peso luego de las elecciones del domingo 27. La Marcha volverá a plantear con fuerza los problemas y desafíos que enfrenta el colectivo LGBTI en la lucha por sus reivindicaciones. Mientras el Frente de Todos defiende continuar financiando a las iglesias enemigas de las disidencias, su promesa de honrar los compromisos de deuda anticipa una profundización del ajuste que viene ejecutando el macrismo, y que el colectivo LGBTI sufre con particular fuerza. Las mujeres travesti-trans tienen una expectativa de vida de 32 a 35 años y se ven empujadas a ejercer la prostitución en las calles ante la falta de salidas laborales; el ajuste en salud y los negociados con laboratorios privados están en la base de la ausencia del tratamiento hormonal para masculinidades trans y, de conjunto, en la no implementación del plan de salud integral previsto en la Ley de Identidad de Género. Este panorama hace clara la necesidad de una movilización que sea independiente de los partidos de Estado. Sin embargo, la dirección de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), que dirige la Comisión Organizadora, se encuentra alineada al kirchnerismo y se prepara para hacer de la Marcha una de festejo por “la victoria de Alberto y Cristina”. Anticipos El período reciente ha dado sobrados anticipos de que esta cooptación del movimiento no augura ninguna satisfacción de nuestros reclamos. Mientras desde el Frente de Todos apelaban a la presencia de mujeres trans en sus listas para llamar a votar por una “boleta completa” con pañuelos celestes, y frustrar con ello el ingreso de la izquierda al Congreso, sus representantes en el Concejo Deliberante de Córdoba bloqueaban el proyecto de cupo laboral travesti-trans en el Estado, negándose a darle tratamiento en dos ocasiones. Lo propio sucedió en materia de aborto y educación sexual, combinando la demagogia electoral “verde” con la defensa (que sus referentes hicieron explícita en el Encuentro de Mujeres y Disidencias) de la injerencia oscurantista de las iglesias en la vida social y de una despenalización que no termina con la mortalidad de los cuerpos gestantes ni con la clandestinidad. La intendenta de La Matanza y ahora vicegobernadora Verónica Magario, que ha pateado por años la implementación efectiva del cupo laboral trans en el municipio, acaba de crear allí una subsecretaría de Culto para los sectores antiderechos. Pese a las conquistas arrancadas al Estado, como las leyes de Identidad de Género o de Matrimonio Igualitario, nos siguen regimentado y matando. Sufrimos la avanzada represiva en curso, que incluyó el protocolo de Bullrich contra personas LGBTI y el fallo contra Mariana Gómez por besarse con su pareja; los transfemicidios y ataques. ¿Qué expectativa podemos tener, entonces, en un partido de gobierno que promete acrecentar la presencia de Gendarmería en los barrios –como hace su flamante intendente en Matanza- e integra a abanderados de la “mano dura” como Sergio Massa? y que otorga más y más poder en los municipios y provincias a las iglesias y sus campañas contra la “ideología de género”. La violencia y el odio promovidos desde arriba son el caldo de cultivo para la violencia que sufrimos recurrentemente. En el camino de Stonewall Desde la Agrupación 1969-Partido Obrero sostenemos que las diversidades sexuales y de género debemos elaborar un plan de lucha por nuestras reivindicaciones: ESI laica, científica y resptuosa de la diversidad sexual y de género; cupo laboral travesti-trans (que venimos reclamando denodadamente en Córdoba junto al colectivo LGBTI); real implementación de la Ley de Identidad de Género; aborto legal, seguro y gratuito y separación de la Iglesia del Estado. Con esta orientación, participaremos con el Frente de Izquierda en la Marcha que irá de Plaza de Mayo a Congreso en una columna independiente de la Comisión Organizadora, para denunciar el ajuste que se vendrá de la mano de Fernández -en complicidad de Macri-, el FMI y les gobernadores, y nos pronunciamos por una transformación social de raíz junto a la clase obrera. Previo a ello, realizaremos a las 15 horas un acto ante el Consulado de Chile, defendiendo la rebelión en curso como un ejemplo de lucha contra el poder político en las calles. Llamamos a todas las organizaciones de la izquierda a defender esta perspectiva y marchar con la columna independiente. Retomemos el camino de la Revuelta de Stonewall y hagamos de la Marcha Del Orgullo una expresión clasista y de lucha, por nuestras reivindicaciones y contra todos los gobiernos capitalistas.

31 de octubre de 2019
Latinoamérica obrera y campesina contra los ajustes fondomonetaristas
Partido Obrero

La América Latina obrera, estudiantil y campesina se está poniendo de pie. Hemos ingresado en una nueva etapa dominada por fuertes rebeliones contra brutales ajustes y contra los gobiernos que los aplican. Ecuador y Chile son el testimonio actual de esa tendencia, que ya se venía desarrollando con los levantamientos contra el ajustazo de Ortega en Nicaragua y con las jornadas revolucionarias en Haití contra los tarifazos. Estas luchas han obligado a dar marcha atrás con las medidas de ajuste -forzando a Lenín Moreno en Ecuador a anular el decreto de aumento de los combustibles y a Piñera en Chile a suspender el tarifazo- y han puesto en crisis a sus gobiernos, que acuden a fuertes represiones contra sus pueblos. Piñera ha militarizado la capital, Santiago, y numerosas provincias, ha decretado el estado de sitio y el toque de queda. El régimen de la democracia pinochetista reacciona poniéndose en evidencia. Según datos del propio gobierno, hay 15 muertos, 84 heridos y 2.643 detenidos. Se denuncian violaciones y torturas, pero la represión ha incentivado aún más la ira y la movilización popular. La crisis capitalistase vuelca sobre América Latina La gran crisis capitalista mundial de 2008, nunca superada, vuelve al primer plano. La economía mundial está entrando -y aceleradamente- en una nueva etapa de recesión. Y América Latina está en el ojo de la tormenta. Según los pronósticos de la Cepal y el FMI, el crecimiento de Latinoamérica será del 0,3%. Esto es consecuencia directa de la caída de los precios de las materias primas (soja, petróleo, minerales, etc.), lo fundamental de las exportaciones latinoamericanas; de la detención del comercio mundial, agravado por las guerras económicas entre Estados Unidos y la Unión Europea y China; del encarecimiento del crédito y las fugas de capitales de nuestros países hacia las metrópolis imperialistas. Y sobre ello, el peso agobiante de las deudas externas, que constituyen un mecanismo de opresión nacional y confiscación popular, y de salvataje de la banca mediante intereses usurarios. Se trata de un agotamiento del capitalismo mundial. El capital pretende que la crisis que él mismo ha generado y de la cual es responsable sea pagada por los trabajadores y los pueblos explotados del continente. Tarifazos y privatizaciones de los servicios públicos van acompañados del intento de imponer reformas laborales y previsionales antiobreras y reaccionarias. Apuntan a flexibilizar al tope el trabajo obrero, extender las jornadas laborales, eliminar el pago de horas extras y categorías, disminuir vacaciones y licencias sociales, etc. El resultado es no sólo la superexplotación (se trabaja más), sino también una desocupación y subocupación alarmantes. También propugnan extender la edad para jubilarse y disminuir el monto de las jubilaciones, y que el sistema previsional sea sostenido sólo por la clase obrera, a través del ahorro forzoso de los descuentos salariales. El ‘modelo’ de los capitalistas del continente es el Chile creado por la sangrienta dictadura de Pinochet. Allí el sistema jubilatorio es privado (AFP) y el pago de las prestaciones mínimo; la educación está arancelada, el sistema de salud desfinanciado y el agua privatizada; no están permitidos los convenios colectivos nacionales y por industria, y el movimiento obrero está atomizado: no existen sindicatos por industria y convenios por rama, facilitando las imposiciones de la patronal. La rebelión chilena en camino a la huelga general Pero este ‘modelo’ ha saltado por los aires merced a la intervención protagónica de la juventud, que se va extendiendo a todas las capas de la población trabajadora. El mismo presidente Piñera dijo hace sólo semanas que su Chile era “un oasis” en el desierto de la crisis latinoamericana. ¡Un ‘oasis’ de superexplotación capitalista! Porque Chile sufre los mismos problemas que el resto de Latinoamérica: caída de los precios del cobre, desaceleración de su economía, fenomenal peso del pago de los intereses de la deuda externa. El país debe pagar en el transcurso de un año ¡60 mil millones de dólares! de deuda externa. El levantamiento del pueblo chileno vino precedido por grandes luchas contra el régimen post pinochetista: multitudinarias manifestaciones de los estudiantes ‘pingüinos’ contra el arancelamiento, por la educación gratuita; gigantescas marchas de las familias trabajadoras contra la jubilación privada (¡un millón de personas en 2017!), por un sistema estatal y una jubilación digna; fuertes huelgas de mineros, de portuarios, de Walmart, de docentes, por romper con la legislación antisindical del pinochetismo y recuperar conquistas arrebatadas; movilizaciones mapuches contra las expulsiones de tierras; etc. Toda esta historia de luchas ha tenido una primera culminación en el gran levantamiento y su extensión hacia la huelga general contra los tarifazos, por la recuperación de las conquistas históricas de las masas, por echar al gobierno antiobrero de Piñera. Fuera los gobiernos represores y antiobreros Los ajustes fondomonetaristas han sido llevados adelante por gobiernos que se reclaman derechistas como el de Macri en Argentina o Bolsonaro en Brasil, pero también por los nacionales y populares como Lenín Moreno en Ecuador, el sandinista Ortega en Nicaragua, Evo Morales en Bolivia o el Frente Amplio en Uruguay. Está en el orden del día, desde Uruguay hasta Ecuador, desde Brasil a Chile, la consigna que venimos impulsando: QUE LA CRISIS CAPITALISTA LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS. El sometimiento al FMI y las salidas capitalistas en curso son incompatibles con las necesidades populares. Los sacrificios y privaciones que han sometido al pueblo, sin embargo, no han evitado que los países latinoamericanos hayan entrado en bancarrota y en default. Como siempre hemos sostenido: la deuda es insostenible e impagable. Es necesario derrotar y poner fin a los regímenes responsables de este calvario y abrir paso a una salida política en la que los explotados sean los protagonistas. Luchamos por gobiernos de trabajadores y por la unidad socialista de América Latina. En Chile, los manifestantes gritan: Fuera Piñera. En Ecuador también reclamaban: Fuera Lenín Moreno. La lucha contra los gobiernos ajustadores debe ir unida a un programa integral de salida de la crisis: ruptura con el FMI y no pago de la deuda, nacionalización de las empresas de servicios públicos y de las que generan las riquezas nacionales (petróleo, gas, minas, etc.). Rechazo de las devaluaciones y la fuga de capitales, nacionalización de la banca y del comercio exterior. En el caso de Chile, aspectos claves de las avanzadas impuestas por el pinochetismo se mantienen en pie. Se trata de una democracia formateada por el pinochetismo y de un régimen económico también tallado por la dictadura, que perpetuaron tanto los gobiernos de centroizquierda de la Concertación, como los gobiernos derechistas de Piñera. Como dice una de las consignas de la rebelión chilena, justificando el alzamiento popular: “No son 30 pesos (por el aumento del subte); son 30 años”. Esto pone en el orden del día la convocatoria de una Asamblea Constituyente soberana, dirigida a remover y poner fin a la herencia dejada por el dictador chileno y tomar todas las medidas dirigidas a una transformación integral del país sobre nuevas bases sociales. Esta tarea sólo puede ser obra de los trabajadores y deberá ser impuesta mediante la huelga y la movilización popular. Si la rebelión no ha logrado extenderse más, es porque ha sido bloqueada por la acción de burocracias sindicales entrelazadas con las patronales y gobiernos. La CGT argentina contuvo a nuestro combativo movimiento obrero para que no derrotara la política ajustadora del macrismo. La CUT brasileña ha dejado pasar, casi sin batalla, la reforma laboral y previsional de Bolsonaro. Otro tanto ha ocurrido con la CUT chilena dirigida por el estalinismo. Es necesario recuperar nuestras organizaciones de masas, en primer lugar los sindicatos, expulsando a las burocracias entreguistas. Y construir durante la lucha en marcha, todo tipo de organismos (comités de huelga, etc.) que permitan coordinar esta lucha y llevarla al triunfo. Convocar a congresos de bases de los sindicatos y de las masas que luchan. Hacen falta nuevas direcciones clasistas en el movimiento obrero y de lucha de las masas. Y la construcción de partidos obreros revolucionarios. Los nacionalismos burgueses de Maduro, Lula, Evo Morales o los Kirchner han sido incapaces de dar una salida antiimperialista a la crisis y han terminado deviniendo, tarde o temprano, en instrumentos de la reacción o que le abren el camino a la derecha. Al igual que los frentes populares que, como en Uruguay o la ‘concertación’ chilena, sólo han sido instrumentos de contención de las luchas de las masas. Todos nuestros pueblos estamos en una lucha común: por la Unidad Socialista de América Latina. Todo nuestro apoyo a los hermanos trabajadores de Chile. Libertad a los presos, levantar el estado de sitio, cese del toque de queda, desmantelamiento de las fuerzas represivas pinochetistas, fuera Piñera. ¡Viva la huelga general en marcha en Chile!

31 de octubre de 2019
Bolivia: Evo Morales coloca a la OEA como árbitro de la crisis

Evo Morales tuvo, el domingo 20, una votación mayoritaria sobre sus oponentes de la derecha, de alrededor de 10 puntos. Pero éstos alegan que por unas décimas (que habrían sido adulteradas) se tendría que convocar a una segunda vuelta, oportunidad en que la derecha se unificaría detrás de la candidatura de Carlos Mesa, ex presidente reconocido en etapas represivas de Bolivia. Ante la proclamación por Morales de su triunfo, Mesa llamó a la resistencia ciudadana “en defensa de la democracia”, lo que ha dado lugar a movilizaciones, bloqueos de ruta y choques entre los ‘demócratas’ derechistas y las masas de seguidores del MAS, partido del presidente Morales. Están proliferando los Cabildos y otras organizaciones que se arrogan la representación de la ‘ciudadanía democrática’ y plantean la renuncia o el derrocamiento de Evo Morales. Por su lado, el MAS está movilizando a diferentes sectores “contra el golpe” que quiere instrumentar la derecha. Los mineros entraron marchando a La Paz haciendo estallar cartuchos de dinamita. Lo que abrió una campaña de la derecha porque es ilegal el uso de dinamita (debates parecidos con los que se atacan a los piqueteros en la Argentina), Juan Carlos Huarachi, secretario ejecutivo de la Central Obrera (COB), respondió: “Ustedes conocen que la democracia se ha defendido con dinamita, históricamente, no es de ahora, desde la creación de esta matriz de los trabajadores (COB), del '52 (…) Ese derecho lo hemos obtenido hace 37 años, que hemos recuperado la democracia con dinamita, con marchas en las calles y en las carreteras, y hoy estamos haciendo lo propio, vamos a defender, no es que queremos entrar a la confrontación sino llamamos a la paz social” (Página Siete, 30/10). La intervención de la OEA La semana pasada, caracterizábamos que el ‘revolucionario’ presidente de Bolivia, Evo Morales, había respondido a la “presión internacional” de diferentes sectores imperialistas para que se revean los resultados del comicio electoral que le habría adjudicado el triunfo en primera vuelta, “invitando a la OEA a que venga auditar el escrutinio definitivo. Y la OEA respondió -por nota escrita- que acepta, con la ‘condición’ que su dictamen debe tener ‘carácter vinculante’ para ambas partes. De aceptar estas condiciones, Evo Morales se estaría colocando bajo el arbitraje del ministerio de colonias yanqui, de la OEA”. Efectivamente, éste es el paso que ha dado Evo suscribiendo un acuerdo con la OEA. A partir del 31 de octubre desembarcarán en Bolivia decenas de fiscales para dictaminar la validez o no de las elecciones. El martes, 29 Mesa aceptó la fiscalización de la OEA, lo que significó, de hecho, un freno a gran parte de las movilizaciones ‘democráticas’ que impulsó la derecha. Pero el miércoles, según versiones no confirmadas aún, Mesa se habría desdicho, rechazando el acuerdo firmado por el gobierno de Morales con la OEA. De confirmarse, es posible que se trate de una maniobra para presionar-condicionar la auditoría del escrutinio definitivo. La OEA oficializó -oportunamente- la candidatura, a pesar de que era anticonstitucional, de Evo Morales, para presentarse como candidato presidencial por un cuarto mandato. El gran capital consideraba al gobierno del MAS como un mal menor: sacó a Bolivia de una situación revolucionaria (la llamada guerra del gas), ha sido y es un instrumento de contención eficaz de la movilización de masas utilizando métodos bonapartistas (cooptación y represión) y le ha dado una cierta estabilidad a los negocios en creciente convergencia con el gran capital. Pero ha tenido que bancarse la verborragia latinoamericanista en oposición al Grupo de Lima, creado para organizar la ofensiva diplomática-económica-política- y, eventualmente, militar- contra el gobierno de Maduro en Venezuela. Probablemente, el precio que se querrá cobrar la OEA, en representación del imperialismo yanqui, es que dé unos pasos atrás en el apoyo político-diplomático del gobierno de Maduro, etc. Lo concreto es que Evo Morales ha entregado el reconocimiento electoral y la continuidad de su gobierno al arbitrio de la OEA. El MAS ha renunciado a organizar una real movilización de masas que rechace la ofensiva derechista y la intervención directa del imperialismo. Para ello, tendría que producir un giro de su política, avanzando en medidas antiimperialistas (nacionalización de la industria minera y otras) y de satisfacción de las reivindicaciones de las masas, obreras, campesinas y estudiantiles. Evo Morales, exponente del nacionalismo burgués de Bolivia, está pavimentando el camino para un envalentonamiento de la derecha. Congreso de bases Lamentablemente, no se vislumbran aún movilizaciones independientes de los trabajadores. Un factor coadyuvante de esta situación es la política de gran parte de las organizaciones de izquierda. El Partido Obrero Revolucionario (POR), de histórica trayectoria, que ha hecho su centro político en el rechazo al ‘circo electoral’, ahora es una parte activa en los “Cabildos” y “Comités Cívicos”, siendo cómplice de los intentos golpistas de la derecha. Por más que, para cubrirse, digan que estos organismos deben ser independientes “de los partidos”, es evidente que son instrumentados por Mesa y la derecha. En este marco, la consigna de Congreso de Bases de la Central Obrera de Bolivia (COB) cobra especial vigencia como canal para que la clase obrera irrumpa como factor autónomo en la crisis, diferenciada de los Comités Cívicos pluriclasistas (especie de las multisectoriales como instrumento de colaboración de clases y de soporte de la reacción). Para esto, hace falta avanzar en un reagrupamiento independiente de la vanguardia obrera, campesina y estudiantil que discuta y apruebe un programa de reivindicaciones transitorias para acelerar la experiencia y movilización de la vanguardia obrera. Algunas organizaciones políticas de izquierda y sindicatos de trabajadores y campesinos están elaborando una convocatoria a un “Encuentro Nacional Obrero, Campesino, Estudiantil y Popular” para desarrollar una iniciativa independiente de las masas trabajadoras, delimitada del gobierno explotador y capitulador de Morales y de la derecha que busca un alineamiento más comprometido con el capital financiero. Iniciativas de este tipo pueden contribuir en ese camino

31 de octubre de 2019
Romina Del Plá y Gabriel Solano en Chile
Redacción

El legislador Gabriel Solano y la diputada nacional Romina Del Plá, del Frente de Izquierda y dirigentes del Partido Obrero se encuentran en Chile, donde viajaron a apoyar la rebelión popular y el reclamo por Fuera Piñera. El miércoles se reunieron con artistas, docentes y organizaciones políticas chilenas y participaron de la movilización. Del Plá afirmó que “las movilizaciones continúan siendo completamente masivas. No han dado frutos al gobierno las maniobras de Piñera para descomprimir con las renuncias de su gabinete. Los intentos de colocar otros planteos para diluir el reclamo masivo por Fuera Piñera. La idea de una asamblea para modificar detalles de la Constitución pinochetista es otra maniobra para desviar y maniatar al movimiento, que reclama por una Asamblea Constituyente, libre y soberana para refundar Chile sobre nuevas bases”. Solano dijo que “en la jornada de paro general, una nueva marcha masiva de los sindicatos sacude Chile. El reclamo que unifica a trabajadores de diferentes gremios y a la juventud es que Piñera se tiene que ir. La Asamblea Consituyente es el reclamo para terminar con la privatización educativa, de la salud, el negocio jubilatorio. La marcha rechaza todas las maniobras de salida que mantengan a Piñera y al régimen pinochetista. La defensa del salario, de las condiciones de trabajo, de las jubilaciones, son las mismas reivindicaciones que están presentes en Argentina. Chile marca el camino”.

31 de octubre de 2019
Bolsonaro, incriminado en el crimen de Marielle Franco

A los más que numerosos elementos que vinculaban al clan Bolsonaro con el asesinato ,en marzo de 2018, de Marielle Franco -edil carioca del Partido Socialismo e Liberdade (PSOL) y referente de luchas populares- y su chofer Anderson Gomes, se sumó ahora un testimonio que implica con nombre y apellido al mandatario ultraderechista en la causa. El potencial de la causa para desatar una crisis política fue reconocido por el vicepresidente Hamilton Mourao, que salió al cruce sosteniendo que aquella “no hará caer al gobierno, pero perturba el buen funcionamiento de las cosas” (Télam, 30/10). En marzo de este año habían sido detenidos los policías Ronnie Lessa y Elcio Vieira de Queiroz, los presuntos autores materiales de la balacera acometida contra Franco, ligados con el presidente y su familia por múltiples vías laborales, contables y domésticas y a las mafiosas milicias paramilitares que asolan los barrios populares, cuyos jerarcas fueron homenajeados por Flavio Bolsonaro -el hijo de Jair- en ceremonias oficiales. Ahora, el noticiero de TV Globo, Jornal Nacional, recogió un testimonio filtrado de la investigación, del portero del complejo de viviendas en Río en el que vivían tanto el actual presidente -entonces diputado- como Ronnie Lessa. Acorde al sereno, aquel 14 de marzo de 2018, en horas previas al asesinato, Queiroz se hizo presente allí diciendo que iba a visitar la casa de Bolsonaro, desde la cual autorizaron su ingreso. Cuando el portero notó que el auto no se dirigía allí sino a lo de Lessa, avisó a la casa del actual mandatario, y desde allí le indicaron que estaban al tanto de su destino. Si bien el testigo afirma que fue el propio Bolsonaro el autorizante, algo difícil porque ese día estaba en Brasilia, de cualquier manera la orden provendría de su hogar. O Globo apunta en una carta que “la mera mención del nombre del presidente lleva a la Corte Suprema a analizar la situación”. El gobernante respondió al informe con un video desde Arabia Saudita, donde se encuentra en una gira, en la que contradice a los gritos al portero, pese a que la Policía Civil de la ciudad confirmó que el ingreso de Queiroz figura en el libro de visitas. Incluso afirma, en clave mafiosa, que se comunicó con Sérgio Moro y que “‘nosotros’ le ‘vamos’ a tomar una nueva declaración al portero que reveló la información”. Hoy el ministro de Justicia (que ya debió poner las barbas en remojo más de una vez por las pruebas de sus operativos golpistas) acató y solicitó al Ministerio Público Federal que investigue tal testimonio (Vermelho, 30/10), buscando colocar como querellante al gobierno cuando debería estar en el banquillo de los acusados. En este escenario, la lucha por el castigo para los responsables materiales y políticos del crimen de Marielle no puede quedar limitada a las acciones judiciales: reclama una comisión investigadora independiente con pleno acceso a los archivos y todas las garantías para su funcionamiento, y, ante todo, una masiva movilización de la clase obrera y el conjunto de los explotados. Las enormes jornadas contra las reformas educativas y previsional a mediados de este año mostraron el potencial de la lucha popular en Brasil, que es sin embargo contenida por las direcciones sindicales ligadas al PT y la centroizquierda, permitiendo avances de los planes de ajuste. Se hace preciso copar las calles por justicia para Marielle y por la derrota del gobierno mafioso y antiobrero de Bolsonaro.

31 de octubre de 2019
Una transición contra el pueblo
Redacción

Alberto Fernández logró la victoria que todo el mundo daba por descontada, en un marco de enorme polarización. Pero atravesó la etapa de crisis entre las Paso y las generales dando garantías a los mercados y llamando a no manifestarse ante golpes brutales a los trabajadores por parte de Macri. Fernández sube al gobierno con la pretensión de mantener esta desmovilización. Cuenta con el apoyo de la burocracia sindical para montar un pacto social de congelamiento salarial. En contraste con esto, Mauricio Macri acortó la distancia con una campaña de intensa movilización de su base social. En la noche misma de las Paso responsabilizó al voto opositor por la devaluación y el agravamiento de la desorganización económica, y acentuó todos los rasgos derechistas, represivos y anti-derechos de su campaña. Indudablemente, la campaña derechista de Fernández hacia los mercados ayudó a la iniciativa de la propia derecha. Con la excusa de la “superación de la grieta”, ganador y perdedor han acordado un comité conjunto para manejar la transición. El “equilibrio de fuerzas” será utilizado por el gobierno entrante para justi car un nuevo ajuste y ataque que se avecina. Detrás de la aparente “armonía”, sin embargo, se incuba una nueva etapa de crisis. Las reservas se están licuando. El nuevo cepo al dólar no es un freno a la corrida hacia una nueva devaluación. Se preparan nuevas tormentas, como se vio en la caída de la Bolsa. Los “socios” en esta transición se disponen ahora a encaminar las negociaciones con la banca acreedora y el FMI. Fernández va a recurrir al viejo discurso de la necesidad de hacer esfuerzos. Los Daer y demás burócratas sindicales se suman a una política que descargará la crisis sobre los trabajadores. La UIA pegó el faltazo a la foto en Tucumán. Presionarán por su agenda de reforma laboral, impuestazos y reforma jubilatoria. Chile, como antes Ecuador, muestra adónde llevan estos “esfuerzos”. La campaña del Frente de Izquierda-Unidad ofreció un programa a los trabajadores, planteando la ruptura con el FMI y el no pago de la deuda; el salario igual a la canasta familiar; la ocupación de cada fábrica que cierra o despida; el reparto de las horas de trabajo, y denunciando el pacto social. La CGT y los sindicatos tienen que estar para defender a los trabajadores, no para atarlos al carro del ajuste y de las patronales. La luna de miel con el nuevo gobierno será muy breve, o tal vez no exista. Nosotros estaremos organizando a los trabajadores para que la crisis la paguen los capitalistas. América Latina ha empezado a despertar, no seremos la excepción, y el Frente de Izquierda tiene que estar a la altura de las circunstancias como organizador de los trabajadores para luchar por su propio gobierno.

31 de octubre de 2019
Chile: por la huelga general para echar a Piñera

Tras la movilización de un millón de personas del viernes pasado en Santiago, el gobierno de Sebastián Piñera procedió a un recambio parcial de gabinete que dejó afuera algunas de las figuras más odiadas del régimen, como el ministro del interior Andrés Chadwick (uno de los máximos responsables de la represión, que había salvado su cabeza en una ocasión anterior, cuando el asesinato a manos de las fuerzas represivas del referente mapuche, Camilo Catrillanca, desatara una crisis política), o el ministro de Economía Juan Andrés Fontaine, que había llamado a los chilenos a levantarse más temprano para sortear el aumento del subte que detonó la rebelión (dado que de madrugada había un precio diferencial). La maniobra de Sebastián Piñera cosechó algunos elogios en la oposición, pero no entre los manifestantes, que reclaman que se vaya el presidente y han puesto en tela de juicio todo el régimen democrático heredado del pinochetismo (“no son 30 pesos [monto del aumento en el subte], son 30 años”, se dice en las calles). El martes volvió a haber movilizaciones. Los estudiantes movilizados interpretan como una provocación la permanencia en el cargo de la ministra de Educación. La comunidad mapuche protagonizó una movilización de 5 mil personas en Temuco, que denunció la militarización de sus territorios. Decenas de miles de personas unieron en una caminata de protesta las ciudades de Viña del Mar y Valparaíso el pasado fin de semana. Pese a que el gobierno se vio obligado a levantar el toque de queda y el estado de emergencia, el ejército volvió a cargar contra las manifestaciones del lunes. El movimiento obrero es otro de los factores de la rebelión. Este miércoles se desarrolló un nuevo paro general con movilizaciones convocado por la Unidad Social, que reúne a la CUT y otras organizaciones gremiales y sociales. Los portuarios se adelantaron, empezando el cese de tareas el martes. Lo mismo ocurre con la Confusam (trabajadores de la salud municipal), que denuncia el desfinanciamiento del sector sanitario y anticipó que retomará el paro el lunes 4, tras los feriados que habrá esta semana. Iniciaron un paro general este martes también los mineros de Escondida, en apoyo a las protestas y contra los “abusos” de la patronal. También empiezan a desarrollarse en algunos distritos asambleas comunes de estudiantes y trabajadores. En tanto, la Unidad Social impulsa cabildos abiertos de debate ciudadano. Instituciones Como la represión no ha servido para detener la movilización popular (el Instituto Nacional de Derechos Humanos denuncia 20 muertos, 1.092 heridos y 17 querellas iniciadas por violencia sexual contra detenidxs, en tanto que la Justicia impuso la prisión preventiva a 380 de los arrestados, mientras el gobierno prepara las acusaciones), se ha puesto en marcha un operativo político que aspira a desactivar la rebelión por la vía parlamentaria-institucional. Este operativo se basa, en primer lugar, en la discusión de una “agenda social” de reformas para emparchar el régimen pospinochetista, consensuada entre el oficialismo y un sector de la oposición (Democracia Cristiana, PS, radicales, etc.). Al mismo tiempo, hay sectores que impulsan un plebiscito para reformar la Constitución. El Partido Por la Democracia (PPD), integrante de la Concertación Nueva Mayoría, presentó un proyecto de reforma constitucional con un único artículo que habilita al Congreso o al presidente a convocar un plebiscito para iniciar un proceso constituyente. En dicho plebiscito, plantea el PPD, los votantes deberían elegir el órgano encargado de llevar adelante el proceso: una Constituyente de “ciudadanos” electos a ese fin específico; el Congreso Nacional; o un mix de ambos. Es una variante de Constituyente absolutamente regimentada. Beatriz Sánchez, la última candidata presidencial del Frente Amplio, se mostró proclive también a un plebiscito. “Hay una forma interesante y directa en que la gente puede participar y es a través de un plebiscito (constituyente)” (El Desconcierto, 29/10). Mientras proclaman el rechazo a acuerdos de cúpula, en una carta que se acaba de dar a conocer, firmada por los presidentes de los principales partidos del Frente Amplio (Revolución Democrática, Comunes, Convergencia Social, Partido Humanista y Partido Liberal) invitan al nuevo ministro del Interior, Gonzalo Blumel, a sentarse a conversar y poner en marcha un "diálogo abierto y transparente". O sea, el FA fogonea una salida negociada con el gobierno. En este contexto, lo único que podría alumbrarse es un plebiscito amañado que oficiaría de salvavidas del régimen actual. Una línea similar es la que sostiene la CUT (central obrera de Chile), que no promueve la partida de Piñera, sino que éste convoque a un proceso de diálogo a las organizaciones. Pero el pueblo chileno ya decidió. El plesbicito ya se hizo en las calles. La movilización de millones expresa la voluntad de que se vaya Piñera ya mismo, no de un proceso constituyente tutelado por el gobierno. El denominador común de estas iniciativas en debate es que buscan darle un cauce institucional al proceso e incluso preserva al mismo Piñera. Son un intento artero por estrangular la rebelión. El Partido Comunista y algunos sectores del Frente Amplio impulsan en el Congreso una acusación constitucional contra Piñera, incluso a sabiendas de que tiene pocas chances de prosperar, dada la capacidad de bloqueo de la derecha (la iniciativa requiere un quórum especial) y las vacilaciones del PS. En la mejor de las variantes, inclusive, desembocaría en un nuevo proceso electoral o un nuevo presidente electo por el Congreso, donde son amplia mayoría la derecha y los concertacionistas. La acusación contra Piñera es la variante más izquierdista de los planteos en danza para darle un cauce institucional al proceso de rebelión popular. Lo que ha dejado planteada la movilización es que se puede y se debe echar a Piñera por medio de la movilización popular y la huelga general, para abrir paso a una Constituyente libre y soberana, convocada por las masas en lucha. En esta perspectiva, ha quedado planteado también el desarrollo de asambleas populares y un congreso de delegados de base del movimiento obrero, que incorpore representantes electos por el movimiento estudiantil y la población que participa activamente en la actual rebelión. La función de este congreso sería impulsar la huelga general y discutir un programa de salida a la crisis nacional, que remueva y ponga fin a la herencia pinochetista que se ha mantenido en pie en estos 30 años y proceda a una reorganización económica, social y política integral del país sobre nuevas bases sociales.

31 de octubre de 2019
CABA: Larreta obtuvo una victoria maciza, el Frente de Izquierda plantó bandera

Por primera vez, la elección de jefe de Gobierno porteño se definió en la primera vuelta, evitando el balotaje. Horacio Rodríguez Larreta obtuvo una victoria maciza con el 55% de los votos, superando por lejos el 50% más uno que necesitaba y aventajando a Matías Lammens (Frente de Todos) por 20 puntos. Se trata de la cuarta victoria consecutiva del macrismo en la Ciudad y la reelección de un jefe de gobierno que avanzó de manera acentuada con un proceso de privatización sin precedentes. Al ser una elección nacional, Larreta también se benefició del subidón de Macri en la presidencial, uno de los datos políticos de la elección. Es evidente que Larreta y Macri lograron imponer ante la población la idea de que el desarrollo inmobiliario y las grandes obras que sustentan una valorización especulativa del suelo urbano “derraman” beneficios para los trabajadores. Larreta logró la cooptación, cuando no la compra, de todos los que lo enfrentaron en el balotaje de 2015, desde Martín Lousteau al partido “Socialista”. Pero quizás el logro mayor fue el reconocimiento del PJ-kirchnerismo a su gestión de gobierno, como quedó evidenciado en el debate de jefes de gobierno cuando Lammens se presentó como un continuador “progre” de la política larretista. Esto quedó reflejado en que, lejos del “si vos querés…”, Lammens obtuvo la misma votación que en las Paso. Como con todo paracaidista, luego de la derrota se abre un interrogante sobre su futuro. En la campaña denunciamos que se trata de un verdadero régimen político de todos los bloques patronales junto al capital inmobiliario y a la patria contratista en la Ciudad que tuvo como manifestación anterior los pactos PRO-K en la Legislatura para la venta de tierras y los pactos con la burocracia sindical peronista y kirchnerista que viabilizaron la política antiobrera de Macri y Larreta. Por el contrario, la campaña de nuestro partido por la candidatura de Gabriel Solano se esforzó por poner de relieve este régimen del capital y por desarrollar el programa de una oposición de conjunto a este régimen, partiendo de las necesidades y reivindicaciones de los trabajadores, el movimiento de mujeres y la juventud. Esta fue la clave para destacarnos en la campaña como la verdadera oposición a Larreta y de la importante repercusión que tuvo la intervención de Solano en el debate de jefes de gobierno. El 3,7% obtenido marca que nuestro punto de vista es aún minoritario y que prevaleció el voto para “sacar a Larreta” aún de parte de muchos que se interesaron en nuestro planteo. Por otro lado, no se han manifestado todavía de manera abrumadora las contradicciones explosivas que tiene para la población el copamiento inmobiliario de la Ciudad y la política de degradación de la salud, la educación y el espacio público. Frente a este cuadro, hemos plantado una bandera que representa las aspiraciones populares y que será una guía de acción para crecer y superar este carácter minoritario a través de la organización y la lucha. La pelea por el derecho a la vivienda y la urbanización real de las villas, contra las reformas antieducativas de la Unicaba y la secundaria “sin” futuro, por el pase a planta permanente de los precarizados, la carrera profesional para las enfermeras, contra el vaciamiento y la privatización de la salud, por la aplicación de la Educación Sexual Integral (ESI), el protocolo de la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) y la separación de la Iglesia del Estado son un patrimonio programático que haremos valer en el siguiente período, particularmente para reclutar al activismo que enfrenta todos estos atropellos y que nos apoyó en la campaña. En el impulso de la candidatura de Myriam Bregman a diputada nacional, el PTS eliminó cualquier tipo de delimitación con el kirchnerismo, en aras de una búsqueda desembozada de corte de boleta. Sin embargo, esa indiferenciación política con los K -que indudablemente perjudicó al conjunto de la lista de la izquierda, quitándole personalidad política- no alcanzó para garantizar el ingreso de Bregman al Congreso. Como de costumbre, Luis Zamora torpedeó el ingreso de la izquierda al Congreso con su clásico y marginal divisionismo. A legisladores, el FIT-U renovó la banca en juego con el ingreso de Alejandrina Barry. Larreta renovó 17 de las 21 bancas en juego y con sus aliados de la UCR, Graciela Ocaña y el PS tiene asegurada la mayoría simple, pero no los 40 votos necesarios para la venta de tierras, lo que abre la posibilidad de nuevos pactos legislativos con el PJ-kirchnerismo. Las bancas del Frente de Izquierda y la autoridad política ganada por nuestro partido servirán para apuntalar las luchas que se vienen en el agudo cuadro de bancarrota económica y social que enfrenta el país y la Ciudad, agravado por el pacto social que pretende imponer Fernández.

31 de octubre de 2019
Santa Fe: Macri gana por un pelo y el PJ hace la plancha

El macrismo ganó la elección presidencial en Santa Fe por casi un punto (43,49% vs. 42,65% del Frente de Todos), interrumpiendo la curva que desde las elecciones provinciales marcaba el ascenso electoral del peronismo en la provincia. Hace solo 4 meses Omar Perotti fue electo gobernador, tras doce años de gobierno del Frente de Progresista y dejando al macrismo en un lejano tercer lugar con el 19%. Aunque la diferencia es escueta, la recomposición es grande si consideramos que entre las Paso y las generales, Cambiemos sumó 10 puntos. Capturó parte del voto de Consenso Federal, con el que estaba alineado el Frente Progresista, que retrocedió de las Paso a las generales 3%. El progresismo se subió al barco hundido de Lavagna-Urtubey y terminaron despedazando su base electoral. Aunque sacaron una votación un poco superior al resto del país ni siquiera fue la más alta (Salta) y limitaron su campaña a juntar los votos para el ingreso de un diputado sin hacer campaña presidencial. La desintegración del Frente Progresista y del PS es imparable, quebrado como está entre el apoyo al peronismo y al macrismo . El resultado también se explica por la mayor movilización electoral (+5%), con gran participación del interior agrario que votó masivamente por Cambiemos. Mirado por departamento, todo el interior sojero en la frontera que limita con Córdoba votó a Macri, que también ganó en La Capital. Esto, luego de la derrota categórica de José Corral (UCR-Cambiemos), que perdió la elección a gobernador y su partido la intendencia de esa ciudad. Se destacó mucho la victoria de Cambiemos en Rafaela, por ser la ciudad natal de Perotti, pero bien visto existe un denominador común entre ambas listas en cuestiones clave como la defensa de los capitalistas del agro y el reforzamiento represivo del Estado. Su campaña estuvo presidida por el lema “Paz y Orden”. El "corte" de boleta Perotti-Macri también existió en las Paso. La polarización llevó los votos de las listas fascistizantes de Juan José Gómez Centurión (3/1,54%) y José Luis Espert (2,94/1,87%) a Juntos por el Cambio-Cambiemos. Este proceso político, contabilizado, da más o menos el 10% que sumó el PRO. Este devenir muestra la volatilidad del escenario político y más que un avance de Cambiemos es un freno del proceso de retroceso del PRO en Santa Fe, si consideramos que desde 2015 -con la casi victoria de Miguel Del Sel como gobernador- venía de ganar dos elecciones consecutivas y de casi entrar al gobierno provincial y de Rosario. El retroceso del peronismo El PJ retrocedió en la provincia y aun en Rosario, donde había ganado las Paso, sacando 10 puntos menos. Esto le significó un diputado menos que quedó en manos de Cambiemos, que tiene 5 de los 10 que se renovaron por Santa Fe. El voto al peronismo se concentró en la zona norte de la provincia y en el cordón sur (Rosario-cordón San Lorenzo), llegando en Villa Gobernador Gálvez al 70% de los votos. En San Lorenzo, el PJ logró el 52%. El llamado a desmovilizarse y el alineamiento sin tapujos con la derecha peronista y la burocracia sindical les restó el apoyo de una base progresista. Entre los cuatro diputados del PJ que ingresaron a la cámara baja están Alejandra Obeid, una militante “pro vida”, del ala social-cristiana, y Vanesa Massetani del Frente Renovador, diputada impulsora del proyecto de baja de edad de imputabilidad en el Congreso. Completan la nómina Marcos Cleri de La Cámpora y un hombre de Agustín Rossi. Quedó afuera Jorge Hoffman de ATE Santa Fe, de la burocracia sindical Verde-K. El FIT defendió un espacio En esta polarización, el Frente de Izquierda retrocedió del 1,95 al 1,45% a presidente y algunas centésimas —del 2,23 a 2,12%— en diputados. En Rosario, se produjo la elección más alta, con 1,80% a presidente y 2,92% a diputado. En las localidades del cordón industrial cayeron mucho los registros históricos (Bermúdez, 2,65%; Beltrán 2,67%). La campaña del FIT-Unidad desarrolló en la provincia el planteo de la ruptura con el FMI y el no pago de la deuda, denunciando a todo el régimen del FMI. Participó e impulsó las movilizaciones populares que se produjeron por el salario, contra los despidos, por los derechos de la mujer y el ambiente. Sobre octubre, reagrupó en las escalinatas del Parque España 800 militantes. Cerramos con un acto frente a la Cancillería de Chile, en apoyo a la rebelión del pueblo hermano. Seguimos en campaña contra el FMI y todos los gobiernos ajustadores, luego de haber sumado nuevos compañerxs a lo largo de toda la provincia a esta lucha obrera y socialista.

31 de octubre de 2019
Neuquén: histórica derrota del MPN y consolidación del FIT-U
Corresponsal

En línea con las Paso de agosto, en los comicios del 27 de octubre los candidatos a senadores y diputados nacionales del Movimiento Popular Neuquino (partido de gobierno provincial) quedaron terceros y no conquistaron ningún cargo en disputa. Incluso se da el hecho histórico que el MPN, por primera vez desde su creación en 1961, se quedó sin bancas en el Senado. Actualmente tiene dos, una de las cuales ocupa el secretario general del sindicato petrolero, Guillermo Pereyra, quien por su ligazón con el macrismo en el tema Vaca Muerta presidía la Comisión de Energía. Mientras fanfarroneaba con que había repartido 200.000 boletas del MPN, el burócrata optó por coquetear con la fórmula Fernández-Fernández y decretar un paro de 12 horas para garantizarse el voto de los petroleros, pero volvió a fracasar estrepitosamente. Incluso perdió en Añelo, la capital de Vaca Muerta. Pero mientras el MPN como partido ha sufrido esta derrota, dos candidatas de sus filas han accedido a bancas en el Senado como extrapartidarias: Silvia Sapag, con el Frente de Todos, y Lucila Crexell, con Juntos por el Cambio. Una vez más, el MPN juega de colateral de las variantes nacionales, lo cual desmiente su latiguillo de que representa “la neuquinidad”. La victoria del Frente de Todos (35,59%) para legisladores nacionales fue apenas de tres puntos por encima de Juntos por el Cambio (32,38%), aunque a nivel presidencial la diferencia se estira a diez puntos (47,67 a 37,37%). La lista de Juntos por el Cambio en la categoría a senadores llevó en la boleta al fallecido Horacio Quiroga, que por tiempos legales no pudo ser remplazado. Este hecho inédito fue utilizado como un plus por el armado macrista en Neuquén, para obtener una mejor votación. El Frente de Izquierda-Unidad superó en legisladores nacionales a Consenso Federal, ubicándose cuarto, con 5,5% de los votos para diputados y 5,05% para senadores. Mantuvo en términos generales la votación de las Paso, llegando al 6% en el conglomerado de la Confluencia, donde vota la mayor porción de la población neuquina. En la zona de Neuquén capital, el FIT-U llega al 7%. Estamos en presencia de una clara consolidación de los votos a la coalición, que desde la primera elección en marzo, pasando por las Paso y las elecciones de la capital, mantiene un caudal de votos muy importante. Ultimo quedó Consenso Federal, cuyos candidatos a diputados son de Libres del Sur, confirmando el hundimiento del centroizquierdismo registrado en las elecciones provinciales de marzo pasado y en la reciente elección de la capital, donde fueron en la lista de Cambiemos. La campaña del PO Centrado en los planteos de que la crisis la paguen los capitalistas, la nacionalización de la banca y el comercio exterior y de toda la industria energética bajo control obrero, así como la ruptura de los pactos con el FMI y el no pago de la deuda externa fraudulenta y usuraria, las y los candidatos del Partido Obrero recorrimos la provincia y volanteamos los portones de la petroleras; se constituyeron nuevos núcleos partidarios e inauguramos los locales de Andacollo y Plottier en plena campaña. Pusimos mucho énfasis en la salida de fondo para Vaca Muerta y la lucha por la anulación de la flexibilizadora adenda de los acuerdos petroleros, así como por los Comités de Seguridad e Higiene en los yacimientos. Como en las Paso, el Polo Obrero jugó un gran papel y fue un factor de movilización y lucha. El corte de ruta de una semana en Zapala, bajo durísimas condiciones climáticas, o el bloqueo de las bases petroleras en Neuquén, son dos muestras de ello. La movilización en apoyo a la rebelión en Chile o la defensa de la ocupación en el barrio Confluencia, duramente reprimida por la policía provincial en varias oportunidades, fueron ejemplos de una campaña militante. Nuestro saldo organizativo es positivo, lo cual se evidenció también en una mayor movilización de fiscales de una periferia, en relación con las Paso. Hemos defendido las dos bancadas en la Legislatura provincial, asumiendo Patricia Jure el próximo 10 de diciembre, y obteniendo una nueva bancada en el Concejo Deliberante de la capital. Tenemos por delante una gran movilización para cuando se produzca la audiencia por el juicio a nuestra compañera Patricia Jure por enfrentar la reforma previsional; las elecciones a consejeros escolares en el gran sindicato de trabajadores de la educación; la lucha del Polo Obrero contra la carestía, y las elecciones universitarias, donde la UJS integra como vicepresidencia la pelea por retener el Centro de Estudiantes de Humanidades. Las nuevas batallas encontrarán al PO de Neuquén fortalecido y expandido.

31 de octubre de 2019
Balance de las elecciones rionegrinas

La fórmula presidencial F-F resultó la más votada también en Río Negro, sacando una ventaja de casi 30 puntos sobre la fórmula de Macri y el rionegrino Miguel Pichetto, que obtuvo el 28,6%. Esto, pese a que Juntos Somos Río Negro, el partido de gobierno provincial, fue con boleta corta como parte de un acuerdo con el macrismo que, a cambio, no presentó candidatos al Senado. En las categorías legislativas, el Frente de Todos se quedó con dos senadores y dos diputados nacionales de los tres en juego, en tanto que Juntos Somos Río Negro se quedaba con los restantes. La fórmula del Frente de Todos, que llevó a Martín Doñate y Silvina García Larraburu como candidatos a senadores nacionales, logró el 50,63% de los votos, seguido por Alberto Weretilneck, gobernador saliente, que obtuvo el 45,19%, en gran medida gracias al favor político de Cambiemos, que decidió bajar su respectivo candidato. Detrás quedó el FIT-Unidad, con el 4,17% de los votos, con Gabriel Musa como candidato, subiendo considerablemente respecto de las Paso, donde se había obtenido 3,25%. En diputados, el Frente de Todos, con Martín Soria y Graciela Landriscini, alcanzó el 44% de los votos, mientras que Luis Di Giacomo, de Juntos Somos Río Negro, obtuvo el 31,77%. En tercer lugar apareció Juntos Somos el Cambio, que no renovó su única banca, con el 19%. El FIT-Unidad, con Laura Santillán como candidata a diputada nacional, obtuvo el 3,17%. Los guarismos de la izquierda suben más aún en el caso de Bariloche, donde en senadores los porcentajes pasaron del 5% al 7,15% respecto de las Paso, mientras que en diputados pasó del 5,30% al 6,88%. En la elección municipal de Villa Regina, realizada el mismo día de las presidenciales, el FIT-U conquistó el 5,3%. Juntos Somos Río Negro sufre un fuerte retroceso con respecto a las elecciones provinciales, en las que Arabela Carreras logró la gobernación con más del 50%. El pacto con el macrismo parece haber actuado como un ancla para el gobierno provincial, lo que fue capitalizado por el Frente de Todos. El FIT-Unidad denunció en su campaña los vínculos de las tres fuerzas en la aplicación de las políticas de ajuste, desde presupuestos regresivos en la provincia y los municipios, donde gobiernan hasta la complicidad con cierre de fábricas como Interlagos, La Reginense y La Campagnola, donde se perdieron cientos de puestos laborales, pasando por paritarias a la baja para la clase trabajadora y menores presupuestos para salud, educación y vivienda. En esas paritarias a la baja y despidos masivos también ha resultado clave la política de colaboración de las centrales sindicales con Weretilneck. Más ajuste y endeudamiento será un denominador común del oficialismo provincial y el peronismo en Río Negro (el gobierno de Weretilneck y Arabela Carreras pidieron renegociar deuda que vence en 2020 por cuatro años más a Mauricio Macri por 1.500 millones de pesos). La campaña del FIT-Unidad en la provincia colocó en la agenda política los grandes problemas que atraviesan a la clase trabajadora y los sectores populares. En ese sentido, salimos preparados para enfrentar las políticas de ajuste y el “pacto social” con el que Alberto Fernández intentará maniatar al movimiento obrero.

31 de octubre de 2019
La campaña del FIT-Unidad y los desafíos de la izquierda revolucionaria en Chubut

En Chubut, el Frente de Todos obtuvo para la categoría presidencial un 52,16%, contra un 29,54% de Juntos por el Cambio, 7,59% de Consenso Federal y un 4,28 del antiderechos Gómez Centurión. El resultado del FIT-Unidad fue de 3,98%, un leve incremento en relación con las Paso, y con cifras cercanas al 4,5% en ciudades como Puerto Madryn, Trelew, Rawson y la zona cordillerana. Los comicios se realizaron bajo el signo de un acuerdo político totalmente cerrado entre Mariano Arcioni -el gobernador ajustador y represor de docentes y estatales- y el sello de los Fernández. Como parte del mismo, Arcioni bajó su lista de diputados y a su candidato a intendente en la ciudad de Comodoro Rivadavia. La consecuencia más significativa de este pacto fue un endurecimiento de las medidas del gobierno provincial contra la lucha docente y estatal, que ingresa con mucho desgaste a su decimoquinta semana de huelga. En la categoría a diputados nacionales, el Frente de Todos obtuvo dos bancas y Juntos por el Cambio una. El FIT-Unidad, con Gloria Sáez, del Partido Obrero, encabezando la lista, junto a Daniel Ruiz, del PSTU, y Emilse Saavedra, del MST, logró un incremento mayor en relación con las Paso, promediando un 5,09% en toda la provincia. En departamentos como Biedma (Puerto Madryn), la cifra asciende a 6,04%; en Rawson y Trelew se alcanzó un 5,84% (ciudades con un fuerte componente de trabajadores estatales); en Futaleufú y Cushamen (Esquel, Lago Puelo, Trevelin, ciudades cordilleranas muy vinculadas con la lucha contra la megaminería), los guarismos fueron del 6,28%. Comodoro Rivadavia, la ciudad más grande la de provincia y de la Patagonia, con fuerte componente obrero, fue la que más votos concentró del FIT-Unidad en Chubut, con 4.200 votos (un 4,02%). La campaña electoral del Partido Obrero y el Frente de Izquierda-Unidad se desarrolló al calor de la tenaz lucha de docentes y estatales contra el gobierno del albertista Arcioni, que pretende trasladar a los trabajadores y la juventud la factura de una provincia fundida, tras persistir en la defensa irrestricta de los intereses de clase de los acreedores de una deuda pública fraudulenta, de los capitalistas locales como Bulgheroni, de la petrolera PA; Madanes Quintanilla, de Aluar, terratenientes como Benetton o los empresarios de la pesca. La elección no refleja el Chubut de los paros, los piquetes en las rutas del petróleo y en Aluar, de las movilizaciones y el volteo de ministros, de las tomas de establecimientos públicos y escolares por parte del movimiento estudiantil, del rechazo a la megaminería, del ajustador Arcioni y el burócrata petrolero Avila, “bendecidos” por los Fernández. El nacionalismo burgués sigue siendo un factor de bloqueo para el progreso político de los trabajadores. Aún así, es alentador el hecho de que hayamos logrado uno de los mejores resultados electorales del país, junto a la Ciudad de Buenos Aires y Neuquén. Fernández, que alineó a Arcioni en su armado, no es ni será el “salvador” de Chubut. A la hora de votar, evidentemente, sus llamados a abandonar las calles y en favor de la megaminería han pesado menos que la expectativa de quienes lo votaron para derrotar el ajuste macrista, del cual el mismo Arcioni -firmante del pacto fiscal- fue un ejecutor ejemplar. Los casi 15.000 votos obtenidos por el Frente de Izquierda-Unidad en Chubut, presentando un programa obrero y socialista como alternativa de salida a una crisis que spoilea (adelanta) la situación nacional, serán un fuerte punto de apoyo y de reagrupamiento político para continuar impulsando la irrupción de los trabajadores y construyendo una perspectiva de poder propia, con independencia política de clase, para que la crisis la paguen los capitalistas -acaso en ningún otro lado como en Chubut, esta consigna ha sido empuñada por la clase obrera. La continuidad de la heroica lucha de docentes y estatales por sus reivindicaciones más elementales y la necesidad estratégica de unificar la lucha con todo el movimiento obrero; la crisis de los servicios públicos y las deudas de las cooperativas provinciales con Cammesa; los cada vez más numerosos elementos de un gobierno fascistizante y represor, un PJ en constante crisis política; los posibles despidos y suspensiones en el petróleo y la pesca, la inviabilidad de una provincia atada a una “petrodeuda” ilegítima y los choques sociales que implicará el intento por imponer la megaminería; todo ello configura un escenario convulsivo de grandes desafíos para la izquierda revolucionaria.

31 de octubre de 2019
Santa Cruz: se refuerza el dominio kirchnerista

En Santa Cruz, junto a las elecciones nacionales, se eligieron todos los intendentes. El kirchnerismo se llevó los dos diputados nacionales y recupera las intendencias de las tres ciudades más importantes: Río Gallegos, Caleta Olivia y Pico Truncado. También ha avanzado en casi todos los concejos deliberantes. Sólo San Julián y Las Heras tendrán intendentes de Cambiemos. El kirchnerismo ha logrado canalizar las expectativas populares una vez más, con el espantapájaros del ajustador Macri. La polarización política hizo lo suyo, pasando la suma de los dos grandes bloques de un 81% en las Paso a un 87% ahora, similar al escenario nacional. El macrismo tuvo una remontada y pasó de un 23% en agosto al 28% en octubre, contra el 59% de Fernández. Ya Alicia Kirchner había ganado la gobernación en agosto y colocado 20 de 24 diputados en la Legislatura provincial. El kirchnerismo en Santa Cruz es, desde hace 28 años, el partido del orden social, patrón de estancia, entregador a las mineras y petroleras de los recursos, ajustador con los empleados públicos, apoyado en el control del Poder Judicial y en el sistema electoral de la Ley de Lemas, así como represor cuando las papas queman. Los barnices “progres” sólo intentan disimular este sistema de dominación. La izquierda mantuvo sus votaciones anteriores, incluso mejorando la performance de las Paso. Alrededor del 3,4% a presidente y poco más del 4% a nuestra candidata a diputada nacional. El balance es desigual según las localidades. Poníamos en juego dos concejalías ganadas en 2015, que no logramos sostener pese a las buenas votaciones del 8 y 10% en Perito Moreno y Gobernador Gregores, respectivamente. En 2015, gracias a un importantísimo corte de boleta, habíamos obtenido el 18 y 22% en la categoría a concejal, perforando la proscriptiva Ley de Lemas. Ahora, amén de las buenas votaciones, no se produjo el aluvión necesario para renovar las bancas, en el marco de una sobreoferta de candidaturas con las sumatorias de los Lemas. La implantación provincial del Partido Obrero ha tenido nuevos avances, con la campaña de concejales en Calafate, y la consolidación de los núcleos partidarios en San Julián y Chaltén. Presentamos listas municipales del FIT-Unidad en 11 de las 15 localidades de la provincia, diez de ellas encabezadas por el PO. El estancamiento de nuestra votación está directamente ligado al reflujo que se vive en las luchas de masas luego de la derrota de 2017, que consolidó la miseria salarial y dejó un importante desgaste. La combinación de esta derrota con la polarización general -reforzada por la Ley de Lemas- predominó en el escenario. En este cuadro debemos valorar haber defendido un espacio importante como referencia política, y nos preparamos para intervenir en un proceso vivo que puede agotar rápidamente las expectativas populares en esta nueva experiencia K.