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Prensa Obrera N° 1543

4 de abril de 2019 · 13 notas

Notas de este número

4 de abril de 2019
Leliqs: acortaron la mecha de la bomba

El Banco Central ha tomado una medida que emparenta la presente crisis con el año 2001. Los bancos podrán aumentar su posición en Leliqs hasta el 100% del promedio de los depósitos diarios en pesos. Dicho de otro modo, si los ahorristas se presentan en alto número a retirar sus depósitos a plazo fijo, no estarán los pesos para devolvérselos, sino bonos del Banco Central. La medida está acompañada con el aumento de las tasas de las Leliqs al 68%, una enormidad que da por tierra con el plan de rebajas graduales para liberar fondos al crédito que pueda mover en algo la economía. El objetivo de semejante tasa y, al mismo tiempo, la posibilidad de calzar el total de los depósitos a plazo fijo en las letras del Banco Central es que la tasa de los plazos fijos se eleve hasta igualar o superar la inflación que está en el orden anual del 50% y no cede de ese lugar. Eso ya está ocurriendo puesto que en ciertos tramos de depósitos la tasa pasiva alcanzó esta semana el 50%. Un círculo vicioso que alimenta la recesión y la ola de suspensiones y despidos. Los pedidos de concursos de acreedores en Capital y Gran Buenos Aires han aumentado un 62% respecto de 2017 y su nivel es sólo comparable a 2001/2002 (La Nación, 31/3). Por supuesto, los bancos acrecentarán sus ganancias parasitarias tomando depósitos al 45/50% y poniendo el total de ese dinero en Leliqs del Banco Central al 68% sobre un total de unos 30.000 millones de dólares. El objetivo de semejante desastre económico es mantener en calma el dólar que pegó otra levantada hasta casi 45 pesos, mediante estos “incentivos” -léase tremendo negociado financiero. Pero el operativo no es gratuito. Respaldar los depósitos en bonos y no en moneda lleva el riesgo de la corrida cambiaria al riesgo de la corrida bancaria. Sabemos que las Leliqs superan ya el billón de pesos, un pasivo del central de unos 25 mil millones de dólares que son equivalentes a sus reservas netas. Pero, a su vez, en el sistema bancario hay otros 30.000 millones de dólares en depósitos directamente nominados en dólares, cuyo encaje o respaldo en moneda es de un 30% de ese importe pero, en caso de una corrida fuerte hacia el dólar, la demanda de los ahorristas puede superar rápidamente esa reserva. Al borde del abismo En resumen, la medida tomada por el Banco Central por cuenta y orden de la jefatura del FMI que controla el ministerio colonial de Economía, coloca a la Argentina al borde del abismo en el terreno financiero. Y las medidas que se toman para no caer directamente en ese abismo, al menos por un tiempo, nos precipitan aún más al otro abismo, al de la recesión aguda combinada con una inflación que, lejos de ceder, se mantiene en el primer trimestre más cerca del 4% mensual que del 3%. Este cóctel dramático es el que ha llevado la pobreza a 13 millones de personas que, bien medido, es un 35% de la población, porque ése es el porcentaje del último trimestre (el 32% es el promedio del segundo semestre de 2018). Las razones del aumento del dólar fueron presentadas como parte de una ola de devaluaciones mundial de las monedas “emergentes”. Lo cual es sólo parcialmente cierto puesto que el nivel de la devaluación del peso lleva un 14% en lo que va del año y un 134% en los últimos 15 meses, mientras que la lira turca se devaluó un 40% en el mismo período. La política del gobierno Macri y el capitalismo argentino están marcados por contradicciones enormes que amplifican la crisis mundial capitalista que entra en fase de recesión. La fuga de capitales durante el gobierno Macri alcanza la friolera de 64.300 millones de dólares, lo que supera la abultada cifra operada durante toda la década kirchnerista. Se trata de un dato indicativo de que los mercados financieros tan íntimos del gobierno de CEOs, están apreciando que el gobierno se va al tacho, que iremos tarde o temprano a un cuadro de reestructuración de deuda, lo equivale a un default. Los motivos son muy profundos. El modesto superávit de la balanza comercial, que marca la entrada y salida de dólares, no alcanza para el pago de la deuda en moneda dura, que alcanza al 100% del PBI, si consideramos junto a la deuda del Tesoro nacional la del Banco Central y la de las provincias. Si consideráramos las deudas privadas, la cosa es más grave aún. Fracaso en puerta Entre las medidas de emergencia, Dujovne fue a gestionar a Washington el permiso para vender dólares del préstamo, que financien el pasaje de “carteras” que es clásico en la previa de las elecciones y que se ha acentuado como resultado de la presente bancarrota. Pero sólo habrá por ese lado la venia para liquidar 60 millones de dólares diarios a partir del 15 de abril. En tanto, hasta que el dólar pise el tope de 50 pesos de la banda establecida en el segundo acuerdo con el FMI, el Central no puede vender para contener el precio. Al momento de cerrar estas líneas se conoció el pedido de un waiver al FMI, o sea un “perdón”, esencialmente por no alcanzar la recaudación pautada por el propio presupuesto colonial acordado: el camino del fracaso del segundo acuerdo del FMI está en plena marcha. El otro maná que se espera es la liquidación de la cosecha gruesa por parte de los exportadores, cuestión vidriosa, teniendo en cuenta que los dólares de la cosecha fina fueron retenidos, empujando la devaluación de este año. Así el capital agrario y las compañías exportadoras licúan los 4 pesos por dólar fijos de retenciones. El cuadro es de tal fragilidad que uno de los fondos más poderosos del mundo, el Templeton, que tuvo pérdidas importantes con la devaluación de abril/mayo 2018, envió a dos de sus ejecutivos a reunirse con dos economistas cercanos a Cristina, para conocer lo que pasaría de ganar la ex presidenta. Recibieron garantías de repago, tanto al FMI como a los tenedores de deuda privada, debido, según Ambito Financiero, a “que es deuda contraída por un gobierno democrático”. La excusa es elegante. Pero el punto es que la tendencia de esta crisis, después del respaldo en Leliqs de hasta el 100% de los depósitos en plazos fijos, tiende a tener dos salidas, el corralito o la hiperinflación, experiencias por las que ya pasamos los argentinos. Desde luego combinadas con devaluación, antes o después. Ni la clase obrera ni las clases medias soportan ya la situación. A la par de nuestra lucha con los trabajadores para enfrentar la ofensiva de suspensiones, despidos y pérdida salarial, de nuestro impulso desde abajo a un paro activo nacional de 36 horas, mediante un congreso de delegados electos por las bases de todos los sindicatos, el FIT tiene que presentar un programa urgente de salida a la crisis desde el campo de los trabajadores: ruptura con el FMI, repudio de la deuda, nacionalización del comercio exterior y de la banca, expropiación sin pago de los pulpos petroleros y energéticos, apertura de libros de las empresas formadoras de precios, control obrero de la producción, salario y jubilaciones equivalentes a la canasta familiar. Sólo los trabajadores pueden ofrecer una salida para que la crisis la paguen los capitalistas.

4 de abril de 2019
[Editorial] La crisis política en las vísperas de la campaña electoral

Para el macrismo, el camino a las elecciones de agosto-octubre se ha transformado en algo peor a un via crucis. El derrumbe económico acentúa la disgregación del oficialismo y acelera todas las operaciones políticas para construir un relevo ante un escenario donde todos los días crecen las chances de derrota. La información que comenzó a ser divulgada por los medios oficialistas de que el PRO le cedería a la UCR la candidatura a la vicepresidencia parece a esta altura una maniobra desesperada. El objetivo confeso sería evitar una ruptura de Cambiemos y el pasaje directo de la UCR a una alianza con Roberto Lavagna. Si esta propuesta se concreta, tendría todos los elementos de una paradoja: los campeones de la nueva política estarían atando su futuro al deshilachado y debilitado aparato de punteros del radicalismo. Así y todo no está claro que la propuesta llegue a tiempo. Aunque sea regalado, nadie acepta el pasaje para un barco que se hunde. La propuesta a la UCR para que nomine el vicepresidente no apuntaría sólo a evitar la ruptura de la alianza Cambiemos. Antes que eso, buscaría disciplinar a la mesa chica del PRO que, por lo bajo, sigue alimentando la versión de que María Eugenia Vidal podría reemplazar a Mauricio Macri en la cabeza de la lista presidencial. Los choques palaciegos están en el orden del día. A Vidal y Horacio Rodríguez Larreta los une el espanto a la derrota. Pero no ya la de Macri, sino las suyas propias. Al haber pegado las elecciones de sus distritos con la presidencial, el retroceso de Macri impactará inevitablemente en los dos distritos más importantes que dirige el PRO. Por las dudas, Larreta aún no puso la fecha a las elecciones de la Ciudad. Sin margen ya para despegar las primarias y las generales, estaría por anunciar que el balotaje local se haría en una fecha diferente al nacional. Lavagna y el neo-macrismo La disgregación del oficialismo es directamente proporcional a los intentos de poner en pie la candidatura de Lavagna. Es que detrás de su posible postulación se están concentrando todos los elementos de la crisis política. Para un sector importante del aparato radical, la candidatura de Lavagna debería apuntar a sustituir al macrismo en decadencia. La base de sustentación para ello serían los grupos empresariales que apoyaron al macrismo y que hoy plantean modificaciones en la política económica. Dentro de estos grupos económicos está la burguesía industrial, la Cámara de la Construcción, y podrían estar también los sectores del agro y los bancos. Es que aunque los bancos estén ganando fortuna con las tasas de interés que reciben por las Leliqs, saben que se trata de un negocio sin futuro. Lo prueba el hecho de que el aumento de sus ganancias en pesos vaya de la mano de la caída de sus acciones en Wall Street. Quienes apuestan a que Lavagna termine relevando a Macri, avizoran un balotaje del ex ministro de Duhalde y Néstor Kirchner contra Cristina Kirchner, dejando al actual presidente en tercer lugar. El reclamo de los gobernadores pejotistas y de Massa para que Lavagna se presente en una Paso del Peronismo Federal apunta en otra dirección. El pejotismo quiere imponer sus propias condiciones y eventualmente ganarle al propio Lavagna las primarias para fortalecer una candidatura propia. Por esta vía, el pejotismo espera desalentar una presentación propia de Cristina Kirchner, incorporando en las listas del peronismo a algunos de los dirigentes del kirchnerismo. Se trata de una maniobra compleja, que sólo puede prosperar con una tirada de chancleta de Cristina Kirchner, que sigue siendo quien, por amplitud, supera en las encuestas a todos los otros candidatos del peronismo. El planteo de Lavagna de una lista de “unidad nacional” busca hacer un equilibrio entre ambos bloques. El reclamo de que el PJ lo acepte como candidato sin Paso y que además ceda lugares en sus listas a sectores de la UCR y de la centroizquierda suena, por el momento, a que son demasiadas exigencias para quien en las encuestas no supera el 10% de los votos. Así las cosas, la candidatura de Lavagna puede naufragar antes de que haya visto la luz. La salida a la actual crisis política se ve condicionada por una crisis más estructural del sistema de partidos que hizo eclosión en 2001 y nunca pudo ser recompuesto. La burocracia sindical En este cuadro de disgregación, el principal soporte que tiene por el momento la candidatura de Lavagna es la burocracia sindical. Aunque ésta milita mayormente en el pejotismo, el planteo de un gobierno de “unidad nacional” le da mayor fuerza para enfrentar a los trabajadores, además de una mayoría parlamentaria que le permita viabilizar su programa. Este acuerdo de unidad nacional debería tener la bendición de la Iglesia, lo cual supone archivar el reclamo de la legalización del derecho al aborto. La Nación ha dado conocer puntillosamente el programa de gobierno que aplicaría Lavagna. Los tres temas centrales son los mismos que Macri quiso y no pudo llevar adelante luego de su triunfo electoral de 2017, y que debió archivar luego de las jornadas de lucha del 14 y 18 de diciembre. Se trata de la reforma laboral, previsional e impositiva. Aunque esta última se aprobó en parte, la crisis posterior obligó al gobierno a reponer impuestos a las patronales que había eliminado. En relación con la reforma previsional, el objetivo es reducir el cálculo inicial para los haberes, elevar la edad en forma obligatoria y eliminar las pensiones, invocando que éstas fueron creadas cuando las mujeres no trabajaban. Sobre la reforma laboral se invoca el discurso de siempre, que una reducción de los costos laborales serviría para blanquear a trabajadores en negro y atraer inversiones. El resultado de las reformas laborales en los últimos treinta años en la Argentina refuta esta tesis. ¿La burocracia sindical aprobaría un programa tan furiosamente patronal? En realidad, ya lo hizo en diciembre de 2017, cuando el triunvirato ya disuelto de la CGT firmó este paquete de leyes a Macri. Agreguemos que esta continuidad de las llamadas “reformas de Macri”, coinciden en un todo con las exigencias del FMI a todo gobierno capitalista que asuma. La “unidad nacional” que pregona la burocracia sindical va acompañada de una tregua cada vez más intensa con el gobierno macrista. Desde el paro de septiembre del año pasado, la burocracia sindical ha pasado a cuarteles de invierno, mientras arrecian los despidos, las suspensiones, el cierre de plantas y la desvalorización del salario como resultado de paritarias firmadas por debajo de la inflación. La movilización del 4 de abril fue convocada dejando en claro la negativa a decretar un paro nacional y sobre la base de un programa de reivindicaciones en favor de las patronales. La lucha es ahora La política de la burocracia sindical, incluida la que milita en el campo del kirchnerismo, es mantener la tregua con el gobierno, dejando pasar los ataques patronales que están golpeando duramente a los trabajadores. Unos, en nombre de la candidatura de Lavagna y, otros, en nombre de la candidatura de Cristina Kirchner, llaman a los trabajadores a deponer toda lucha en función de que la salida a la crisis debe darse por el camino de las elecciones. Pero esto es falso por partida doble. Primero, porque los trabajadores necesitan pelear ahora por sus reclamos y, segundo, porque en las elecciones la burocracia quiere apuntalar a los candidatos que defienden programas capitalistas y antiobreros. La política de freno y contención es patrimonio común de todas las alas de la dirigencia sindical, pero no ha evitado una nueva vuelta de tuerca en la fractura de la burocracia. El moyanismo y el kirchnerismo han decidido hacer rancho aparte y convocará al 4 por cuerda separada. En este contexto se realza aún más la convocatoria a marchar a Plaza de Mayo, al centro del poder político, del Plenario del Sindicalismo Combativo, que reúne a sindicatos, comisiones internas, seccionales, cuerpos de delegados y agrupaciones combativas y clasistas, que denuncia el carácter de ambas marchas, su programa propatronal y su propuesta de unidad con los ajustadores, y llama a lanzar un inmediato paro activo nacional. Para el Frente de Izquierda, la tarea es desenvolver la lucha para enfrentar la ofensiva capitalista ahora, impulsando las acciones de resistencia de los trabajadores y presentando un programa de salida para que la crisis la paguen los capitalistas. Nuestra propuesta de alcanzar de inmediato un acuerdo integral de candidaturas y programa, y sobre esa base se convoque a un Congreso del FIT, apunta a transformar la campaña electoral en un factor de movilización política de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

4 de abril de 2019
Putin en Venezuela

Este 1° de abril entra en vigencia el bloqueo establecido por Trump, en enero pasado, contra la venta de petróleo de Venezuela a Estados Unidos, su principal mercado, e incluso en el mercado internacional. El gobierno de Maduro ha sido desconocido por alrededor de cincuenta Estados, entre los más importantes del sistema político mundial. El boicot al excluyente producto de exportación de Venezuela, tiene un efecto letal potencial para este país, equivalente, en otros términos, a un ataque armado. Las destilerías instaladas en el golfo de México procesaban hasta ahora el crudo pesado de Venezuela, que luego le re-vendían como gasolina y derivados; estas importaciones quedan afectadas por el boicot. Ante estas circunstancias, el norteamericano The Washington Post plantea, a modo de interrogante, “¿cómo hará Maduro para evitar el colapso de la industria?”. En forma coincidente, la prensa internacional informa que Rusia ha desplegado en Venezuela misiles antiaéreos sofisticados, S-300, y el arribo a Caracas de personal militar enviado por Putin. El diario norteamericano señala también el arribo de bombarderos nucleares de Rusia (tu-160), para tomar parte en ejercicios militares con el Ejército venezolano. Venezuela había comprado en el pasado armamento ruso por valor de 4 mil millones de dólares, en especial cinco mil misiles personales tierra-aire (ManPad). El ministro de Defensa de Venezuela, Padrino López, anunció hace una semana la instalación de un centro de simulación de vuelos para helicópteros rusos, “que sólo se pueden encontrar en Venezuela y Rusia”; también reveló un plan para establecer simuladores para los Sukhoi MK2, en la ciudad de Barcelona, en el estado Anzoátegui. En otro plano, la petrolera gigante rusa, Rosneft, se ha encargado de proveer a PDVSA, la estatal petrolera de Venezuela, de diluyentes para procesar el petróleo pesado, y también para hacerlo refinar en la India. India integra el grupo de países que mantienen el reconocimiento de Maduro, junto a Turquía, China, Cuba, Bolivia -entre otros. La caracterización de estas movidas por parte de la prensa occidental ha sido que Putin pretende armar, en compañía de Cuba, un cerco de seguridad del gobierno y controlar a las Fuerzas Armadas para evitar una desintegración militar. Incluso, sin embargo, si ésta fuera la intención, la amenaza urgente es el colapso final de Venezuela y, por otro lado, un ataque o invasión militar de parte de la coalición de derecha que encabeza el fascista Donald Trump. Trump ha declarado en más de una oportunidad que no excluye “ninguna opción” para derrocar al régimen que encabeza Nicolás Maduro. China ha organizado un puente aéreo para trasladar ayuda médica a Venezuela, en lo que el diario citado caracteriza como un apoyo “más suave” -mientras mantiene negociaciones en Washington con emisarios de Juan Guaidó-, cuyo ‘interinato’ desconoce. Es indudable que Putin actúa motivado por fuertes intereses económicos, como la defensa de la presencia de Rosneft en Venezuela y la posibilidad de acceder al “arco minero” de este país, abundante en toda suerte de materias primas estratégicas para la producción de tecnología. Maduro ha hipotecado, en forma parcial, en favor de Rosneft, la refinadora y distribuidora, Citgo, que opera en Estados Unidos. Rusia y China son fuertes acreedores de Venezuela, obligada a pagar la deuda con la venta de petróleo, cuya producción no cesa de caer. Vladimir Putin y el chino Xi Jinping pretenden cobrarse esas deudas con la riqueza minera de Venezuela. Acuerdos con Rusia y China Ni Rusia ni China, sin embargo, representan una posibilidad o amenaza de dominación colonial de Venezuela. Eso sí representa Trump, en forma excluyente; el imperialismo mundial está representado por Estados Unidos y la Otan. La restauración capitalista en China y Rusia representa el ingreso de estos dos Estados a la órbita del imperialismo mundial, con independencia de las contradicciones que esta integración internacional suscita y no puede dejar de suscitar, como consecuencia del carácter antagónico de la economía mundial en su conjunto. Al recurrir al apoyo económico y militar de Rusia y de China, el gobierno madurista no trafica la soberanía de Venezuela de un imperialismo a otros, incluso si favorece la entrega de recursos estratégicos puntuales a capitales de China o Rusia. La dominación imperialista es una estructura social y política de conjunto, no se reduce al entreguismo (en varias ocasiones, gobiernos revolucionarios han contemplado ofrecer concesiones a compañías extranjeras). La camarilla gobernante de Venezuela procura hacer frente a la amenaza del imperialismo yanqui con métodos burocráticos, militares (o sea, opresivos), entreguistas y, a la larga, insostenibles. Intenta hacerlo también con algunos países de la Unión Europea, que se encuentran afectados por la guerra económica lanzada por Trump. El canciller español, Joseph Borrell, en su reciente paso por Argentina, no se privó de denunciar a Trump por el fracaso de la operación Guaidó (La Nación, 27/3), exigiendo que se haga cargo el que “organizó este diseño”. Denunciar las limitaciones de los métodos de la camarilla militar venezolana frente a Trump y señalar su carácter, en última instancia, antiobrero, no es lo mismo que poner en el mismo plano la ofensiva del imperialismo yanqui con la búsqueda de un apoyo ‘defensivo’ de parte de Rusia y de China. La única clase con intereses consecuentemente anti-imperialistas es la clase obrera. Detrás de este escenario de confrontación, Putin y Xi está negociando con Tump y con la Unión Europea el destino de Venezuela, como parte de un paquete internacional. La cuestión de Ucrania ocupa un espacio central, al lado de la construcción de un segundo gasoducto de Rusia a Alemania, el destino de Siria, las alianzas militares en los Balcanes y el status internacional de Irán. Estados Unidos y la Otan han violentado todos los compromisos establecidos con Rusia para que Ucrania quedara afuera de la Unión Europea y de la Otan, en la década del '90. Como consecuencia de esto, Putin ha re-ocupado Crimea y apoya a la corriente secesionista en el este de Ucrania, e incluso intervenido en Siria. Ucrania por Venezuela o Ucrania por Siria ha sido un eje de la política de Putin. Recientemente, un referendo minoritario ha habilitado a que la ex república yugoslava de Macedonia ingrese a la Unión Europea y a la Otan. Es precisamente todo esto lo que está bloqueando ahora un acuerdo para sacar a Maduro del gobierno, aunque no al estamento militar del país -recurso decisivo contra una insurgencia popular. Al recostarse en Putin y Xi, Maduro y Padrino corren el riesgo de que un acuerdo por encima de ellos termine con sus cabezas. Perspectivas Rusia y China no tienen los recursos para defender a Venezuela, no digamos para dominarla, y mucho menos para sacar a las masas venezolanas del hambre y la miseria a la que la han llevado el ‘chavismo’, por un lado, y el imperialismo, por el otro. Rusia es, en términos económicos, el equivalente a un Estado de mediano porte de Estados Unidos. La restauración capitalista la ha puesto en una condición de decadencia que amenaza su existencia nacional. China exhibe un desarrollo capitalista potente, pero no desempeña un rol independiente en la economía mundial, en tanto su clase capitalista sigue bajo la tutela de un Estado burocrático. Una y otra están negociando con el imperialismo a espaldas de las masas venezolanas e incluso del gobierno. Ambas son conscientes de que el régimen actual es incapaz de desarrollar una salida al derrumbe industrial y social. Esa negociación es una pulseada que incluye el telón de fondo de agresiones y guerras. Lo que para Venezuela aparece como una autodefensa transitoria, para los regímenes de Rusia y China tiene una finalidad reaccionaria, que es acomodar sus intereses con el imperialismo yanqui. En este contexto de conjunto, poner en pie de igualdad la acción del imperialismo yanqui contra Venezuela con la de los restauracionistas ruso y chino, es una posición pro-imperialista. Solamente mediante una acción colectiva internacional de la clase obrera, la defensa de Venezuela contra el imperialismo yanqui del fascista Trump puede convertirse en una salida para los explotados venezolanos. (31 de marzo 2019)

4 de abril de 2019
Argelia, la nueva Primavera Arabe

Tras semanas de protestas masivas y bajo una creciente presión del Ejército del país para poner fin a su mandato de veinte años, el presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, ha renunciado a su cargo. El ahora depuesto presidente había ofrecido retirarse el 28 de abril, antes del final de su cuarto mandato, renunciar a su reelección y designar, entretanto, un gobierno interino. Además, prometió proceder a cambios en el régimen político, modificando la Constitución. El anuncio fue realizado luego de que fracasara esta maniobra dilatoria. La suerte de Bouteflika quedó echada cuando las Fuerzas Armadas rechazaron la movida presidencial. Quien fuera uno de los hombres más cercanos a Bouteflika, el jefe del Ejército, Ahmed Gaïd Salah, amenazó incluso con la posibilidad de un juicio político. El presidente argelino había sido uno de los sobrevivientes de la Primavera Arabe. Bouteflika, un héroe histórico de la guerra de la independencia, se fue alineando fuertemente con Occidente. Argelia pasó a ser un aliado estratégico de la Unión Europea, del cual se transformó en su tercer proveedor de petróleo. El régimen argelino estrechó en especial sus vínculos con Francia, de la cual fue colonia, al punto de prestarle apoyo logístico y de inteligencia en Mali. Y es considerado un baluarte en el control y persecución de la migración ilegal, así como de la lucha contra las fuerzas islamistas. Bouteflika llegó a la presidencia tras la guerra civil con las fuerzas islamistas que dejó más de cien mil muertos (1992-1999). Una de sus principales bases de apoyo en estas dos décadas residió en la poderosa asociación de empresarios, el Foro de Emprendedores (FCE), que se formó en el año 2000, al final de la guerra civil entre el régimen y los fundamentalistas islámicos. Los capitalistas de la FCE están estratégicamente asociados a la burguesía francesa. El régimen había logrado escapar a la marea que sacudió Medio Oriente y el norte de Africa en 2011/12, pero terminó siendo arrastrado por el torbellino de la crisis mundial. La bancarrota capitalista fue haciendo su trabajo de topo, que se aceleró estos últimos años con la caída de los precios del petróleo y obligó al gobierno a restringir severamente las importaciones -inclusive de productos básicos y alimenticios- para enfrentar el déficit comercial. Los contrastes sociales se fueron haciendo cada vez más marcados: mientras una capa privilegiada, ligada al poder, se enriquecía gracias al negocio del petróleo, el poder adquisitivo de los trabajadores se iba pulverizando, con un tercio de la fuerza laboral viviendo con salarios de 1,25 dólares diarios. El desempleo se fue agravando, en especial entre los jóvenes, donde uno de cada tres está desocupado. Las penurias y el sentimiento de desesperación se han ido apoderando de la población, lo cual ha provocado la huida masiva y oleadas de migrantes que cruzan el Mediterráneo con rumbo a Europa desde la ciudad portuaria de Orán. Todo indica que la renuncia no será suficiente para calmar a los manifestantes, cuyas demandas han crecido y ahora abarcan la eliminación de toda la élite dirigente. Las divisiones y el desconcierto en los círculos del poder se han ido intensificando durante las semanas de protesta y no estaba claro a quién podría nombrar el partido gobernante, Frente de Liberación Nacional (FLN), para reemplazar a Bouteflika o cuándo tendrían lugar nuevas elecciones. En las calles, los manifestantes han rechazado uno tras otro los anuncios de Bouteflika y ahora están exigiendo la eliminación de "le pouvoir" (el poder), una élite gobernante que se compone de oficiales militares, líderes del FLN y empresarios importantes. Millones de personas venían de ganar las calles de las principales ciudades de Argelia, el 29 de marzo pasado, en el sexto viernes de protestas, exigiendo la caída del régimen. Las pancartas en las protestas decían "Descansa en paz, Gaïd Salah, deja el poder por el amor de Dios", "Gaïd Salah, la gente quiere democracia, no un régimen militar" y "Vergüenza en ti, Gaïd Salah". Otro eslogan popular era exigir la aplicación del artículo 7 de la Constitución, que estipula que el poder debe emanar de los ciudadanos. Más de un millón marcharon en Argel, y miles o decenas de miles en otras importantes ciudades argelinas. En Orán, los manifestantes corearon "la transición debe ser dirigida por el pueblo soberano y no por el régimen". En la capital argelina, los manifestantes se enfrentaron con la policía, que disparó gases lacrimógenos y utilizó camiones hidrantes para bloquear las principales avenidas y evitar que llegaran al palacio presidencial. Recambio En medio de la efervescencia popular, los círculos dirigentes están discutiendo, contrarreloj, una transición. Las salidas en danza van desde la convocatoria a elecciones generales y la formación en su intervalo de un gobierno de transición, hasta una Asamblea Constituyente. Las variantes en discusión apuntan a un relevo los más "ordenando" posible, preservando las estructuras del régimen y evitando que la situación se desborde. La cúpula del Ejército que ha asumido el comando del país fue aliada histórica de Bouteflika, y despierta el recelo de la población soliviantada. Tampoco la oposición goza de un reconocimiento ni una adhesión popular relevante, tanto aquella de cuño neoliberal como la islamista. “La calle ha mantenido al margen a los islamistas, sospechosos de connivencia con el régimen” (El País, 15/3). Tras la guerra, Bouteflika se dio una política de cooptación y fragmentación de ese espacio político. La balanza parecería inclinarse, hasta ahora, a una salida articulada por las Fuerzas Armadas a partir del propio partido gobernante -el FLN- y su estructura de poder. Esto tendría la bendición del imperialismo francés. A este operativo se ha sumado la central obrera oficialista, la UGTA, que se mantuvo al margen y hostil a las protestas. La dirigencia sindical ha declarado su respaldo a Salah y al ejército de Argelia: "La UGTA saluda y toma nota de la llamada hecha por el Sr. Ahmed Gaïd Salah (...) El cambio se ha hecho necesario, se debe construir a través del diálogo marcado por sabiduría que permite que surja la edificación de una nueva República” (ídem, 30/3). Sin embargo, desafiando este bloqueo, ha empezado a abrirse paso la intervención de la clase obrera. Los trabajadores portuarios están protagonizando una huelga en Orán y Béjaïa; han habido huelgas y sentadas en protesta de los trabajadores de las filiales del monopolio del gas natural de Sonatrach, así como de los maestros y los trabajadores del sector público. Esto ha estado unido a manifestaciones de repudio a la burocracia sindical. En Tlemcen, los manifestantes corearon "Saïd, afuera, afuera", refiriéndose a Abdelmajid Sidi Saïd, el líder de la central corrupta vinculada con el FLN. Las medidas de fuerza, por otra parte, han despertado la adhesión de capas medias de profesionales y comerciantes en las ciudades argelinas que han cerrado sus negocios. Perspectivas A medida que pasan los días el movimiento de protesta se va radicalizando. Las demandas han avanzado para incluir no sólo la retirada de Bouteflika, sino también la del gobierno, así como la disolución de ambas cámaras del Parlamento. El llamado a elecciones, en el marco de la actual estructura de poder, despierta naturalmente la desconfianza popular, colocando en el tapete la cuestión del régimen político. No hay que descartar que en este escenario explosivo, la elite dirigente convoque a una Constituyente maniatada, dirigida a oficiar de válvula de escape y a la reconstrucción del Estado, herido seriamente por la insurgencia popular. En Argelia, el levantamiento popular está en camino a una revolución. La situación pone en el orden del día la cuestión del poder. En este cuadro, la consigna de Asamblea Constituyente libre, soberana y con poder cobra especial relevancia en oposición a las salidas capitalistas en danza, a las maniobras dilatorias y continuistas de 'recambio ordenado', incluido el llamado a una Constituyente digitada desde el Estado. La batalla por una Constituyente soberana con poder está asociada a la imposición de un programa que apunte al desmantelamiento total del régimen montado por Bouteflika, la satisfacción del conjunto de las demandas sociales y a una transformación integral del país sobre nuevas bases sociales. Esta perspectiva va totalmente de la mano con el desarrollo de la irrupción popular, y en especial de la clase obrera, que debe pugnar por conquistar un papel protagónico. En este camino, es necesario alentar todas las formas de deliberación popular, impulsar asambleas en las localidades y en los lugares de trabajo y estudio, junto al llamado a la acción directa y al desarrollo de las tendencias a la huelga general. Los acontecimientos de Argelia, muy probablemente, tengan un efecto rebote. Por lo pronto, empalma con la rebelión en Sudán y protestas masivas de los docentes en Marruecos. Y estuvieron precedidos por levantamientos en Irán, Jordania e incluso Túnez. Estamos ante el revival de la Primavera Arabe.

4 de abril de 2019
La lucha es ahora
Redacción

No hay día que pase sin que las patronales anuncien despidos y suspensiones masivas de sus trabajadores. Ni sin que remarquen los productos de la canasta familiar, comenzando por los alimentos y los medicamentos. Tampoco sin que el gobierno anuncie nuevos tarifazos en los servicios públicos y el transporte, o sin que autorice más aumentos de los combustibles. Al final del camino tenemos más desocupación y más pobreza. Sin embargo, los sindicatos que debieran actuar en defensa de los trabajadores están paralizados. La burocracia sindical deja pasar la ofensiva de las patronales y rechaza públicamente la convocatoria a un paro nacional. Los Gerardo Martínez, Cavallieri y Moyano les dicen a los trabajadores que están pagando la crisis que deben esperar a agosto-octubre para votar en las elecciones. Pero quienes dejan pasar la ofensiva de las patronales, votarán en las elecciones por las listas que auspician esas patronales. No es casual que la burocracia sindical divida sus apoyos entre los Lavagna, Massa y Cristina Kirchner, que tienen en común su rechazo a romper con el FMI, repudiar la deuda usuraria o nacionalizar el sistema financiero, los recursos naturales y energéticos. El Partido Obrero, integrante del Frente de Izquierda, repudia esta tregua de la burocracia sindical y plantea que la lucha es ahora. Para derrotar los despidos, las suspensiones masivas, los tarifazos y defender el salario. Tenemos que seguir el camino de los compañeros del Sutna y de Fate, de los docentes chaqueños, de los docentes universitarios de Conadu Histórica, de los Suteba combativos, de las compañeras de Textilana, de los obreros de Loma Negra y del movimiento piquetero en lucha. ¡Que la crisis la paguen los capitalistas! Paro activo nacional y plan de lucha.

4 de abril de 2019
Río Negro: masivo acto de cierre de campaña
Corresponsal

El FIT realizó un gran acto de cierre de campaña en la ciudad de Fiske Menuco (General Roca) de cara a las elecciones del 7 de abril, donde se elegirá gobernador y el total de la Legislatura provincial. Participaron más de 500 compañeros. Entre los presentes se destacó una delegación de trabajadores de cerámica Stefani, fábrica recuperada por los trabajadores, quienes dedicaron unas palabras en apoyo al Frente de Izquierda y explicaron la nueva amenaza de desalojo que pende sobre la fábrica y cómo se están organizando para enfrentarla. En el acto hablaron Patricia Jure (diputada electa por Neuquén) y Raúl Godoy (diputado provincial y candidato a gobernador del FIT en las recientes elecciones). También se leyeron adhesiones de Romina Del Plá y de otros dirigentes del Frente de Izquierda como Nicolás del Caño, Néstor Pitrola y Myriam Bregman. Los discursos centrales estuvieron a cargo de Laura Santillán (primera candidata a legisladora provincial y militante del PTS) y Norma Dardik (candidata a gobernadora y referente del PO). Dardik cuestionó la política de ajuste del gobernador Alberto Weretilneck (reemplazado como candidato del oficialismo provincial por la ministra Arabella Carreras tras un fallo de la Corte contrario a su reelección) y del peronista Martín Soria. “Ambos bloques -dijo- son representantes de intereses que aplastan las condiciones de vida de los trabajadores, uno desde la provincia y otro desde este mismo municipio [por Soria]”. El FIT es el único bloque que planteó una salida a la crisis desde el punto de vista de los trabajadores.

4 de abril de 2019
Chubut: el 7, vamos con el Frente de Izquierda
Corresponsal

El Frente de Izquierda cerró su campaña electoral hacia las elecciones provinciales del 7 en la plaza Kompuchewe de Comodoro Rivadavia, con la participación de docentes, estatales, petroleros, jóvenes, jubilados y la presencia del dirigente nacional del PO, Néstor Pitrola. En la actividad hablaron Néstor y Gloria Sáez (candidata a gobernadora) y estuvieron presentes la candidata a vicegobernadora Daniela Gordiola, y los candidatos a diputados Gustavo Pepe Saravia y Anahí Acevedo. A lo largo de la campaña electoral, levantamos una salida frente a la aguda crisis que atraviesa la provincia. Los ejes de nuestra campaña fueron muy bien recibidos: no pago de la deuda, la denuncia de la estafa del desguace energético y la agenda de la mujer trabajadora. Desarrollamos una enérgica crítica del gobierno ajustador de Mariano Arcioni, pero también del PJ y de los candidatos del macrismo en la provincia, cómplices de ese ajuste. En esta etapa final, se hace necesario defender el voto del FIT, por lo que estamos en una intensa campaña para sumar fiscales. Este 7, vamos por una gran elección que refuerce una salida de los trabajadores.

4 de abril de 2019
Pueblada contra el cierre de Loma Negra Baker

El lunes 25, cientos de trabajadores mineros de la seccional de la Asociación Obrera Minera (AOMA) de Barker, localidad del partido de Benito Juárez, lanzaron un paro por tiempo indeterminado ante el despido de cuatro trabajadores de la planta cementera por parte de la empresa Loma Negra (controlada por el pulpo brasileño Camargo Corrêa). Tras casi diez días de paro, se dictó la conciliación obligatoria con los compañeros adentro. La empresa no les había renovado el contrato a estos cuatro trabajadores y había avisado que los próximos contratos a vencerse tampoco serían renovados. Esta modalidad es la que ha tomado para cubrir puestos de trabajo sin pasarlos a planta permanente. En una reacción rápida, los trabajadores en asamblea definieron el paro por tiempo indeterminado con movilizaciones durante toda la semana, al Ministerio de Trabajo y al centro de la localidad. Barker, una ciudad chica (alrededor de 7.000 habitantes) tiene en la planta una de las mayores fuentes de trabajo, ya que hablamos de 350 trabajadores. Esto ha generado que todo el pueblo se solidarice con los laburantes, sumándose masivamente a la movilización convocada para el viernes 29, en una verdadera pueblada en defensa de los trabajadores y sus familias. El pueblo teme que pase como en 2001, cuando la planta cerró ante la crisis. Sin embargo, esta vez no tendría relación directa con una situación de crisis en la industria cementera, sino con la obra de modernización en la planta L’Amali de Olavarría (a 140 kilómetros de Barker). En esta otra planta, recientemente visitada por el presidente Macri, la patronal espera concentrar en los próximos años la producción de la empresa, lo que podría generar el cierre de la planta en Barker y poner en riesgo la continuidad laboral de otras plantas de Loma Negra-Camargo Corrêa. Desde el Partido Obrero nos solidarizamos con la lucha de los trabajadores mineros y planteamos la necesidad de un plenario obrero regional con delegados de base para enfrentar los despidos en el interior de la provincia de Buenos Aires. Que la crisis la paguen los patrones. Viva la lucha de los trabajadores de Loma Negra y el pueblo de Barker.

4 de abril de 2019
El 4, acampe piquetero en el Ministerio de Desarrollo y en 20 provincias
Varias firmas

Al 3 de abril, después de un retraso de 15 días para reunirnos con Desarrollo Social, el gobierno no dio ninguna respuesta a las necesidades de las miles de familias que sufren el impacto del ajuste del gobierno. En un cuadro de agravamiento de la situación social reconocido por el Indec y la propia ministra Stanley, en conferencia de prensa, en los hechos no hay ninguna respuesta. No sólo en esa conferencia ratificó el rumbo económico, que deja a miles de familias en la calle, sino que no anunció ninguna medida para paliar el derrumbe social propiciado por la política del gobierno. En este sentido, las organizaciones profundizaremos el plan de lucha, y el jueves 4, en veinte provincias realizaremos acampes y en la Ciudad de Buenos Aires en el Ministerio de Desarrollo. El acampe se realizará en el marco de acciones generalizadas de parte de todas las organizaciones sociales y piqueteras del país para repudiar la falta de respuestas del ministerio. Firman: Polo Obrero; Barrios de Pie; MTR; Votamos Luchar; Cotel (Cuba, MTR, Todel, Venceremos, Todu, Motmido Todel.A.C); MAR, Mov. 29 de Mayo, Mov. 19 de diciembre (CTA Autónoma); MOT, Bloque Piquetero Nacional; T.Or.Re (Trabajadores Organizados para la Revolución); Agrupación Armando Conciencia; RUP OTL (Organización de Trabajadores Libertarios); MTR 12 de Abril OCR; FDU, BUEL, A trabajar, MCC, MTH, vv Mariposas, FOB Chaco, Agrup. 20 de Diciembre Chaco; EEP Jujuy Palpalá, Agrupación 17 de diciembre.

4 de abril de 2019
Docentes: podemos quebrar al gobierno

Al cierre de esta edición, los Suteba multicolor protagonizaban la primera jornada de un paro de 48 horas que convergerá el jueves 4 con un paro provincial. A su vez, los sectores combativos desarrollarán el 4 un plenario y una parte de él se plegará a la convocatoria en Plaza de Mayo del sindicalismo combativo. El plenario de secretarios generales de Suteba, desarrollado el lunes pasado, había decidido -con el voto en contra de los Suteba multicolores salvo Berazategui y Quilmes, que se abstuvieron- aceptar la oferta salarial del gobierno de María Eugenia Vidal, pero “condicionar el acuerdo al cumplimiento de los siguientes puntos: que se dejen sin efecto todos los sumarios por persecución laboral y sindical; que se homologuen los 12 puntos del Acuerdo Paritario Nacional para que se garanticen escuelas seguras, conformación de una Comisión de Políticas Socioeducativas (comedores, transporte, becas, etc.) y -fundamental-, no descuento de los días de paro”. Además, una jornada de lucha de 48 horas los días 3 y 4 de abril, coincidente con el paro de 48 horas convocado para esos días por los Suteba multicolores, con paro celeste el día 4. Todo un recule de la dirección de Baradel. Obviamente, el sostenimiento de los puntos de condicionamiento no pueden ser aceptados por el gobierno, lleva a una virtual caída del acuerdo que anunciaron públicamente hace ya cuatro días, y es un antecedente que condiciona, a su vez, las negociaciones ulteriores que podrían realizarse. La reunión de los secretarios generales fue convocada en el aislamiento y la soledad del recreo de Tigre del Suteba. Pero no pudo evitar sesionar en medio de un clima explosivo en la docencia, que fue registrado por los propios medios de prensa. Con ese ánimo en el corazón de la dirección celeste, el anuncio público de Udocba de rechazar la propuesta puso de manifiesto que no sólo crujía Suteba sino todo el Frente de Unidad Docente (FUDB). En este cuadro, Baradel ensayó la salida elegante mencionada anteriormente para reacomodar a la burocracia sindical. El paro del 28 y 29 El masivo paro provincial multicolor convocado el 28 y 29 de marzo -por Suteba Matanza, en primer lugar, sumados luego Ensenada, Tigre, Marcos Paz, Madariaga, Escobar y, el viernes, Bahía Blanca- fue una bomba que influyó en este desenlace. Expresó el repudio, en tiempo real, al pacto Vidal-Baradel, que trató de imponer una paritaria salarial a la baja, con sueldos por debajo de la línea de pobreza con la antigüedad máxima de 25 años de labor, y en favor de un salario básico de 26.000 pesos, respecto de las categorías e indexación mensual automática. El paro tuvo una expresión provincial, a pesar de las presiones de las direcciones del FUDB, que amedrentaron con amenazas en los mismos términos que la patronal. En los distritos dirigidos por la burocracia sindical celeste de Baradel, el paro fue entre el 70 y el 30 por ciento, poniendo de manifiesto la enorme voluntad de lucha de la mayoría de la docencia bonaerense. El “Operativo Consulta”, un búmeran La dirección K de Suteba apeló a todos los medios para salvar su componenda con Vidal. Largaron una consulta imposible de controlar, direccionada a la aprobación de la entrega salarial, que contrapusieron al fuertísimo paro multicolor. Al final del segundo día de paro, en la mayoría de los grandes distritos del Conurbano, las encuestas que llegaban daban victorioso el rechazo, ante el estupor de la conducción celeste. La desesperación abrió paso a una manipulación alevosa para “dar vuelta” el resultado. Pasadas las 22 horas, ya sin nadie en los sindicatos, anunciaron la recepción de más consultas, vía whatsapp, que trocaban el rechazo por la aceptación. Nuestro planteo Exigimos al Suteba que retire su aceptación del acuerdo repudiado con Vidal, convoque a un plenario provincial de delegados mandatados por la base de las escuelas para resolver un plan de lucha con continuidad, por un salario básico de 26.000 pesos, el respeto de todos los aumentos correspondientes a todas las categorías, la eliminación de todas las sumas en negro, la indexación mensual por inflación, el cese de las persecuciones, la defensa de las jubilaciones docentes y contra el vaciamiento de Ioma.

4 de abril de 2019
Fate: un triunfo de la organización obrera

Una multitudinaria asamblea general de fábrica votó favorablemente el acta que surgió de la última audiencia en la Secretaría de Trabajo. En la misma se sostiene que la patronal se abstendrá por el lapso de los próximos tres meses, de llevar adelante el plan de despidos masivos y flexibilidad laboral inicial, con el cual sostenía el pedido del recurso preventivo de crisis. El acta, al mismo tiempo, abre un curso de discusiones entre la patronal y los trabajadores sobre el actual esquema productivo, ya por fuera de cualquier condicionamiento que podría implicar el recurso de crisis presentado por Madanes. El acta fue arrancada luego de doce horas de audiencia, donde la avenida Callao (donde se encuentra el ex Ministerio de Trabajo) estuvo colmada por una movilización de miles de compañeros del Polo Obrero, junto a decenas de delegaciones sindicales de la Coordinadora Sindical Clasista-PO y el Plenario Sindical Combativo. El rechazo abierto por parte del Sutna y la primera asamblea general al recurso colocado por la patronal de Fate fue una clave de todo el proceso. Esta maniobra legal inventada por el menemismo para que la burocracia sindical entregara las conquistas de la clase obrera frente a la crisis capitalista quedó en el empantanamiento frente al rechazo del gremio. Esta oposición obrera colocó el problema de un conflicto generalizado, donde los trabajadores fueron organizando sus fuerzas, preparando las mejores condiciones colectivas para ese posible desenlace. La lucha política librada por la dirección de la seccional y el gremio nacional demostró que la parte correspondiente al “costo” que representan los trabajadores era ínfima respecto del costo patronal y del Estado. Partiendo de la base de los datos que la propia patronal había puesto sobre la mesa, todos los trabajadores contaron con los datos para sacar sus conclusiones sobre este punto. Los trabajadores se organizaron masivamente para luchar en contra de ser quienes paguen el costo de la crisis del Estado capitalista y las patronales. Al mismo tiempo, la sucesión de actividades, asambleas, movilizaciones y todo tipo de iniciativas rindieron sus frutos. El festival masivo realizado en las puertas de Fate mostró también la enorme solidaridad de todos los vecinos con los trabajadores. En conclusión, el gobierno y la patronal tuvieron que desistir de avanzar sobre los trabajadores frente a las consecuencias de un conflicto que podía canalizar la bronca de miles de trabajadores que están siendo atacados en la zona norte y en todo el país. Inmediatamente después de la aprobación del acta, la patronal de Fate montó una provocación, cambiando el método de trabajo, sin pre-establecer la cantidad de unidades e intentando violentar los estándares en los sectores de materiales de toda la planta. Inmediatamente, los trabajadores comenzaron un paro en los sectores, señalando que la patronal debía cumplir con el acta firmada en la Secretaría de Trabajo. Alejandro Crespo, secretario general del gremio, señaló en la última asamblea general que este triunfo no constituía el final de la lucha en defensa de los intereses y conquistas de los trabajadores, sino un enorme paso en el fortalecimiento de los trabajadores, que enfrentarán nuevas luchas. El salto en la organización de los trabajadores se expresa también en la conformación de la comisión de mujeres y familiares de la seccional de San Fernando, que jugó un papel de principal importancia en el desarrollo de esta lucha. La defensa de esta organización es un punto decisivo para el desenvolvimiento de un reagrupamiento de fuerzas contra la patronal y el Estado. Que la crisis la paguen los capitalistas Las patronales se toparon con la decisión de los trabajadores de frenar centenares de despidos y una agudización de la flexibilidad y la explotación en la planta. Los compañeros de Fate impidieron que los trabajadores sean arrastrados por la crisis de la clase capitalista y su gobierno de turno. La finalización de esta etapa de lucha coloca la necesidad para todos los activistas y luchadores del movimiento obrero de organizarse para pelear por la recuperación de las comisiones internas, seccionales y sindicatos en todo el país. En cada lucha que afrontan las direcciones clasistas y antiburocráticas se pone en juego esta perspectiva. La lucha por una nueva dirección en los sindicatos y la lucha por una salida de los trabajadores a la crisis se encuentran en el orden del día. Impulsemos en todo el país el reagrupamiento de fuerzas del clasismo y todos los trabajadores que estén dispuestos a organizarse, para terminar con la burocracia sindical de todos los pelajes y abrir el camino de la intervención independiente de la clase obrera en esta crisis.

4 de abril de 2019
A Plaza de Mayo con el sindicalismo combativo

La marcha convocada inicialmente por los gremios industriales -a la que luego adhirió la CGT-, junto a algunas cámaras empresarias (la CGERA, Apymes y varias del interior) para reclamar por “la producción y el trabajo”, tiene un carácter marcadamente reaccionario. No sólo por la participación de patronales que enfrentan la crisis industrial apelando a despidos, suspensiones, rebajas salariales y violaciones a los convenios colectivos (mediante PPC o imponiéndolas de hecho) sino, sobre todo, por el programa que levanta. La ley de emergencia para las Pymes, que incluye rebajas impositivas y de contribuciones a la seguridad social, significa otra vía para descargar los costos sobre la espalada de los contribuyentes y los trabajadores. En la movilización confluirá todo el espacio 21F: moyanistas, la Corriente Federal y la CTA-Yasky y los movimientos sociales ligados al Papa, más la CTA de “Cachorro” Godoy, que convocan a la mañana en las cercanías del Congreso. Pablo Micheli reclamó una mesa de diálogo de empresarios, sindicatos, partidos, movimientos sociales y la Iglesia. El paro podría ser “en seis meses” Algunos gremios de la CGT enrolados en la “mesa Lavagna presidente” fueron renuentes a marchar argumentando que no querían dar aire al moyanismo y, menos aún, compartir palco con referentes kirchneristas, pero se impuso la postura de Héctor Daer: no regalar el protagonismo de la jornada y sumar el sello de la central, pero evitar oradores (incluso el documento se dará a conocer por las redes) para disipar cualquier reclamo de paro: “el síndrome del atril”. Como reaseguro, se dispuso movilizar fuerte el aparato de algunos gremios. Daer puso mucho empeño en aclarar que no habrá paro bajo la falacia de que “no existe consenso en el movimiento obrero”, confundiendo deliberadamente las cúpulas burocráticas con los trabajadores, en los que sí anida una gran bronca ante la inflación y los despidos, así como una disposición a luchar (Loma Negra, Fate, docentes). El trayecto que se dispuso -desde Plaza Once hasta 9 de Julio– también revela su preocupación por culminar bien lejos de la Casa Rosada. Pateó la perspectiva de un paro para dentro de “un mes, dos meses, seis meses” (sic), y aclaró que el objetivo sería “posicionar una alternativa para ganar las elecciones”, léase una subordinación del movimiento obrero al peronismo. Para el secretario general de la CGT, y miembro de la mesa política del PJ, la marcha es una movida funcional a la interna del peronismo. En esa disputa, Daer promueve un acuerdo entre Lavagna y CFK. "Creo que es reversible la opinión de Lavagna (de que no iría con Cristina)”. El moyanismo, por su parte, promete hacer oír fuerte el reclamo del paro y hasta anunciar una fecha sin acuerdo del Consejo Directivo. Al momento de escribir estas líneas, el Frente Sindical debatía la conveniencia de “patear el tablero” y desoír al binomio, continuando la marcha a la Plaza de Mayo. Se verá. Pero su belicosidad responde a los mismos objetivos “internistas”. Los Moyano rechazan por ahora la candidatura de Lavagna. Aunque Pablo Moyano aclaró que respetará lo que determine su espacio. Sapo a la vista… Interna a dos puntas Moyano está mirando tanto la interna del PJ como la interna cegetista (directamente vinculadas). La reunión de Consejo Directivo de la CGT de la semana pasada, que resolvió la adhesión a la marcha (además de la negociación con el gobierno de los proyectos laborales que tiene en carpeta, el estado financiero de las obras sociales y los fondos prometidos), mostró la debilidad de Daer-Acuña. Las “nuevas” ausencias fueron pesadas: los gremios del transporte, que representan buena parte del poder de fuego que la conducción vende como propio: Omar Maturano, de La Fraternidad, y el colectivero Mario Calegari, de la UTA. El binomio no controla al moyanismo ni a la Corriente Federal; el Smata y la UOM mantienen sus proyectos independientes; y lo mismo ocurre con algunos gremios del ex Movimiento de Acción Sindical, ahora en proceso de formar un nuevo espacio, “Sindicatos en Marcha para la Unidad Nacional”, impulsado por Sergio Sasia, de la Unión Ferroviaria; Guillermo Moser, de Luz y Fuerza; Osvaldo Iadarola, de Foetra (la proliferación de la palabra “unidad” mide el grado de fragmentación de la burocracia). Luego de la marcha, habrá que barajar de nuevo. ¡Todos a Plaza de Mayo! En oposición a este “barro”, el PSC, junto a organizaciones del movimiento piquetero independiente, convocan a todos los trabajadores a movilizarse del Obelisco a Plaza de Mayo, para reclamar por un paro activo de 36 horas, un plan de lucha contra el ajuste de Macri, el FMI y los gobernadores, y defender la necesidad de una salida obrera a la crisis.

4 de abril de 2019
Rubén Schofrin, ¡hasta el socialismo, siempre!

En la madrugada del jueves 28 falleció Rubén Schofrin, constructor del Partido Obrero y de la Naranja de Prensa, secretario adjunto del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) y delegado gremial en Editorial Perfil. Rubén se integró muy joven a las filas de la Unión de Juventudes por el Socialismo y a Política Obrera, en los tempranos setenta. Fue el dirigente de un importante núcleo de militantes en la Facultad de Medicina. Durante la dictadura de Videla y Massera, continuó militando en la juventud y en el comité Capital. Un tipo excepcional Durante buena parte de la década del '80 y parte de los '90 impulsó el desarrollo del Partido Obrero en las barriadas de la Ciudad de Buenos Aires. Fue el responsable de la actividad en Villa Oculta, en donde estructuró una fuerza militante al calor de las luchas por la vivienda y en defensa de las demandas sociales que eran ignoradas por los punteros peronistas del lugar. Luego fue el responsable del local de Barracas, donde impulsó la formación de una camada de activistas socialistas en la Villa 21-24, base sobre la cual se desarrolló el partido allí. En la segunda mitad de los '90, ya desempeñándose como diagramador, Rubén se integró a la Naranja de Prensa, empeñada en una batalla para expulsar a la burocracia sindical que se había enquistado en la Unión de Trabajadores de Prensa (UTPBA) y reconstruir el gremio. Trabajaba en el área de arte de Editorial Perfil. El asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas fue un revulsivo que sacudió a los trabajadores de la empresa. La indignación crecía por el uso repulsivo que hacía la patronal de Perfil del crimen de Cabezas, mientras mantenía en paupérrimas condiciones laborales a sus empleados. Este sería el primero de los muchos enfrentamientos que Rubén mantendría con la empresa, al punto que ésta lo llevó, años después, a un juicio penal. La organización de los trabajadores, la elección de delegados y la formación de una comisión gremial interna fueron las consecuencias de ese proceso. A partir de ese momento -fines de los '90-, Rubén fue un protagonista de todos los intentos de los trabajadores de prensa por organizarse para enfrentar los ataques patronales y, al mismo tiempo, sacarse de encima el lastre que significaba la burocracia peronista-radical-centroizquierdista que dirigía la UTPBA. Veinte años después, los trabajadores de prensa que pasaron por Perfil y sus actuales compañeros recordaban a Rubén como un luchador firme, decidido, siempre dispuesto a pelear por los derechos de los trabajadores de prensa, siempre claro y con un optimismo a prueba de todo. Recordaban las luchas que dieron juntos, contra el vaciamiento de la editorial, contra el ataque al estatuto y al convenio de prensa, por las mejoras salariales, contra los cierres y despidos. En sus mensajes, algunos lo llamaban maestro, otros lo describían como un tipo excepcional. Rubén fue un referente para todo el activismo de prensa que se generó tras el Argentinazo y la posterior reconstrucción de la burguesía de la mano del kirchnerismo. Animó cuanto plenario autoconvocado de delegados se realizara siempre con la perspectiva de darle una nueva dirección al gremio de prensa. Incansable en la lucha, tenía la mente curtida como para comprender qué paso dar según la situación concreta. Su perseverancia también alcanzaba para la formulación de consignas y propuestas, como esa que decía que “la UTPBA firmó la peor paritaria de la Vía Láctea”. Durante los gobiernos kirchneristas sostuvo -junto con La Naranja- fuertes debates con el sector del gremio que se referenciaba en las distintas corrientes sindicales que tributaban al nacionalismo burgués. La lucha apuntaba a fortalecer una posición de independencia de clase de los trabajadores de prensa, poniéndole límites a la cooptación estatal y patronal (desde Telefónica hasta Szpolski y Cristóbal López), que buscaba hacer de los trabajadores de prensa la carne de cañón de su lucha contra el monopolio Clarín. El Sipreba De su cabeza, durante un plenario de delegados de prensa escrita, surgió la idea de hacer un plebiscito entre los trabajadores de prensa para saber si querían organizarse en un nuevo sindicato. La elección fue aplastante: más de 2.000 compañeros y compañeras votaron por el Sí y menos de un centenar por el No. Ese fue el empujón final para la formación del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba). Entre lucha y lucha se hacía de tiempo para ir a la cancha a ver al Atlanta de sus amores. Seguía las campañas del Bohemio y podía recitar a los equipos que mantuvieron al club de Villa Crespo en el Nacional B en la segunda mitad de los años '90. Amante de los Rolling Stones, fue a ver a la gran banda de rock casi todas las veces que ésta pisó Buenos Aires. Mantenía debates con sus compañeros que decían que los Stones eran pasado: para él, ésa era la música de su presente, alegre, con ritmo, una piedra rodante nunca junta musgo. Rubén fue electo secretario adjunto del Sipreba, en la primera elección del sindicato, en 2016. En ese entonces ya tenía abierta una causa penal por una denuncia de Editorial Perfil, que lo acusaba a él y al resto de los integrantes de la Comisión Interna de obstruir la libertad de expresión. En realidad, era la apuesta de la empresa para eliminar de raíz al activismo que, encabezado por sus delegados, enfrentó todos los ajustes que intentó implementar. El juicio se saldó con una victoria de los luchadores de Perfil, lo que dio lugar a una recuperación de la actividad gremial en la empresa. La CSC Su experiencia en el desarrollo del clasismo a través de La Naranja de Prensa fue muy valiosa a la hora de construir la Coordinadora Sindical Clasista, el agrupamiento de los sindicatos, seccionales, listas y activistas que defienden al clasismo en los sindicatos como herramienta de construcción del partido obrero revolucionario. Rubén ocupó funciones relevantes en el Partido Obrero. Fue electo reiteradas veces como congresal y formó parte, en distintas oportunidades, de la dirección de la Capital Federal. Los últimos tres meses luchó denodadamente, como a lo largo de sus últimos 50 años. Sólo cambió de oponente. ¡Rubén, hasta el socialismo siempre!