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Prensa Obrera N° 1540

14 de marzo de 2019 · 11 notas

Notas de este número

14 de marzo de 2019
[Editorial] Por qué luchamos por un paro activo

Mientras la mayoría de las provincias ya están en proceso electoral, Argentina atraviesa un salto cualitativo de la crisis, que conducirá inexorablemente a una nueva bancarrota nacional. El pacto con el FMI, con sus ajustes permanentes para pagar la deuda, ha fracasado a la vista de todos. Asistimos a una nueva corrida y el capital agrario exportador retiene dólares presionando por más devaluación. Ante esto se negocian nuevas medidas, que no son más que una receta recargada de las políticas fracasadas. El gobierno le pide al FMI usar los dólares para enfrentar la corrida e incluso se está negociando un préstamo de la Reserva Federal de Estados Unidos. Ya sabemos dónde termina esto: el país es empeñado para beneficiar los negocios de una pandilla de especuladores que, una vez a salvo, condenarán al país a la quiebra. Mientras, la inflación sigue haciendo estragos en los ingresos del pueblo trabajador, la subida del dólar anuncia más inflación futura, las tarifas aumentan cada día, los cierres de fábricas y empresas, y las suspensiones absolutamente masivas en las industrias automotriz y metalúrgica se generalizan: Iveco, Peugeot, Ford, Renault, Chevrolet, Honda, Toyota. Al mismo tiempo, a través de centenares de recursos preventivos de crisis -ya más de 400 solicitados-, las patronales atacan los convenios colectivos de trabajo. La reforma laboral que políticamente el gobierno no pudo sacar por ley, después del diciembre caliente de 2017, se implementa gremio por gremio y especialmente fábrica por fábrica. Es el caso de Coca-Cola, de Carrefour y de las pretensiones de la patronal de Fate, frente a la cual los trabajadores del Neumático -con el Sutna a la cabeza- se preparan para dar batalla , apoyados por la población de la zona norte y por el sindicalismo combativo. Madanes Quintanilla, tras pretender eliminar un turno, ahora amenaza con el cierre de la planta. Programa La salida a la crisis reclama una transformación social integral: hay que parar los despidos repartiendo las horas de trabajo, hay que romper con el FMI, repudiar la deuda externa usuraria, parar la fuga de capitales nacionalizando el sistema financiero, proceder a terminar con el régimen de las privatizadas y los monopolios petroleros, nacionalizando bajo control obrero los recursos naturales del país, establecer el monopolio del comercio exterior, abrir los libros de las 101 empresas contratistas de la obra pública y asegurar la continuidad de las obras mediante la intervención del Estado bajo gestión y planificación de los trabajadores. Elevar el salario a una canasta familiar y las jubilaciones al 82%, reponiendo los aportes patronales. Impuestos progresivos al capital y eliminación de los impuestos al consumo. Una salida de los trabajadores que, desde luego, plantea que ellos mismos se hagan cargo del poder. Este programa de salida a la crisis es incompatible con la permanencia de Macri y su gobierno digitado por el FMI, que están jugados a ir a fondo contra la clase obrera y en un ajuste de tal magnitud y contradicciones internas que a cada paso se torna inviable. Ahora mismo elevan la tasa de interés para contener una corrida al dólar por parte de los especuladores que se van a China o Wall Street, después de resarcirse de las pérdidas de la mega-devaluación del año pasado. Semejantes tasas paralizan la economía capitalista, que no puede funcionar sin crédito. A la vez, infartaron el mercado inmobiliario y con ello los padecimientos de millones de argentinos sin techo, como también de los tomadores de créditos UVA -devorados por la inflación que, al escalar este año a un 35% o más, haría impagable las cuotas. Pejotismo y burocracia sindical Pero no sólo Macri y su gobierno es hostil al programa de salida a la crisis que proponemos. La llamada oposición, desde el pejotismo al kirchnerismo, le ha asegurado al FMI que no sacarán los pies del plato. Enfrentamos a todo un régimen del FMI, a los gobernadores del PJ ocupados en aplicar su propio ajuste y adelantar las elecciones en todo el país para hacer más pasable la masacre social con la expectativa del “año electoral”. Enfrentamos a un parlamento cómplice. Y a un factor clave, la burocracia sindical y piquetera, la de la CGT y la opositora empeñada en el “Fuera Macri, hola Cristina”. Están en la dosificación de la protesta, para enchalecar el odio popular a Macri en un recambio electoral, mientras Cristina va cerrando acuerdos con todo el PJ, provincia por provincia. La CGT ha dado por tierra con la expectativa de un paro en marzo. En su lugar tenemos una convocatoria obrero-patronal-pejotista de la CGT, el moyano-kirchnerismo, la CTA y entidades empresariales (CGE, Pymes). Consiste en una movilización el 4 de abril que, bien mirada, es un acto hacia el recambio electoral del PJ, donde confluyen todos, pejotistas federales y cristinismo , totalmente divorciada de una acción de lucha de la clase obrera por sus reivindicaciones. Al contrario, los reclamos son integralmente patronales. La burocracia es un pilar estratégico de todo un régimen del FMI, que tiene a Macri en el poder ejerciendo su plan, pero que tiene a los Lavagna, Urtubey, Massa o Kicillof dando garantías de repago de una deuda usuraria e impagable. Organizar la bronca de los trabajadores ¿Cómo abordamos semejante situación? La pregunta que surge entre los trabajadores es: ¿qué pasa que estamos quietos? Y la respuesta es clara: la oposición cómplice que se candidatea como recambio del gobierno macrista no quiere agitar las aguas porque pretende gobernar para los mismos intereses capitalistas. Tenemos que organizar el odio de los trabajadores. Darle una perspectiva a quienes ven cerrarse sus fábricas como Nidera, con el concurso de sus sindicatos que aíslan sus luchas, cuando no pactan los despidos, armando ellos mismos las listas de activistas como en Coca-Cola. Tenemos que detener la sangría de despidos de activistas como en Kraft, Pilkington y tantas otras. Hay que impulsar con una fuerte agitación, en el camino que Interpack marcó valientemente: la ocupación de las fábricas que cierran o despiden masivamente. El reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario y el aumento inmediato de salarios. La salida de los trabajadores para que la crisis la paguen los capitalistas empieza por las reivindicaciones inmediatas. Como en el Cordobazo que empezó por las quitas zonales a los metalúrgicos del interior o la liquidación del sábado inglés. Ahora contamos con un fuerte movimiento piquetero independiente y centenares de miles de compañeros desocupados contenidos por el Trío Vaticano, en cuya base también crece la inquietud y la insatisfacción. Los docentes no iniciaron las clases con un paro de 72 horas nacional y ese paro acotado por la burocracia celeste, sin embargo, está acompañado por rebeliones desde abajo como en Chaco y en Salta. Todo el movimiento obrero tiene que moverse ya mismo. Abajo los ajustadores La movilización del 8M fue formidable. No sólo por su masividad de centenares de miles. En la lucha política fueron derrotadas las posiciones del kirchnerismo que usaron el ‘Fuera Macri’ para llevar agua al molino de la unidad de pañuelos verdes y celestes, con el verso del “frente anti-neoliberal” como prioridad. La movilización adoptó el planteo contra los gobernadores y el FMI junto a Macri, y también el planteo anticlerical. Las centrales fueron abucheadas por boicotear el sonido. Lo mismo acaba de ocurrir en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, de cara a un 24 de Marzo independiente del gobierno y de una oposición patronal, donde pululan los Felipe Solá, uno de los responsables políticos de los crímenes del Puente Pueyrredón. Habrá un 24 de Marzo independiente, en la tradición de EMVyJ. A Macri y al régimen del FMI, de los gobernadores cómplices y sus partidos corrompidos hasta la médula, hay que derrotarlo y que se vaya ahora mismo con un Cordobazo nacional, con millones de trabajadores en las calles. Esa es la perspectiva del paro de 36 horas. Llevemos ese debate a puerta de fábrica, impulsemos asambleas, plenarios de delegados con mandato, en la perspectiva que el Plenario Sindical Combativo viene planteando a los trabajadores. Por un Congreso de todos los sindicatos con mandato de las bases. Al servicio de esta perspectiva, el PO ha formulado el planteo de Asamblea Constituyente, libre, soberana y con poder, para reorganizar el país sobre otras bases sociales, la de los trabajadores. Convocamos al Frente de Izquierda a luchar por estos objetivos para intervenir en la crisis y como parte del programa y la propuesta electoral nacional, que urge ante las necesidades de los trabajadores y de las campañas políticas locales ya en marcha. Lo hacemos tonificados por el buen desempeño del FIT en Neuquén , que ha consagrado a Patricia Jure y Andrés Blanco diputados de los trabajadores.

14 de marzo de 2019
El Campamento de la UJS y sus claves políticas

Más de 800 pibas y pibes participaron del Campamento de verano de la UJS. A las costas de Nueva Atlantis llegaron estudiantes secundarios, terciarios y universitarios, jóvenes trabajadores y una nutrida camada de pibes de los barrios, que dio cuenta del gran crecimiento experimentado por el Polo Obrero. En la previa, todos montaron actividades y pelearon por conquistar los recursos necesarios para trasladarse hasta la playa. A los compañeros que viajaron desde Capital Federal y el Gran Buenos Aires se sumaron las regionales de Rosario, Santa Fe capital, el cordón de San Lorenzo, de numerosos distritos del interior y la costa bonaerense, y hasta compañeros del Partido de los Trabajadores de Uruguay. El campamento se desarrolló en un clima de camaradería, debate y trabajo colectivo, que permitió desarrollar de forma exitosa el conjunto de las actividades planificadas, incluyendo la tarea nada menor de auto-organizar la comida, los cursos y el esparcimiento para centenares de jóvenes. De la década del ’30… El curso central “Fascismo, crisis y revolución” despertó un enorme interés. Situado en la época imperialista, de declinación de la burguesía y de transición a un régimen social superior, las clases del curso se adentraron en las respuestas políticas a las que, durante las décadas del ’20 y del ’30, la clase capitalista apeló para contener o aplastar, la acción revolucionaria de las masas. La Revolución de Octubre de 1917, en Rusia, actuó entonces como fermento para una Europa devastada por la guerra. Pero las grandes ocupaciones de fábricas del “biennorosso” italiano o los levantamientos a repetición que caracterizaron al proletariado alemán fracasaron por la traición de la vieja socialdemocracia y la insuficiencia de las nuevas direcciones revolucionarias. Por la negativa, estas derrotas revalorizaron la importancia del desarrollo de los partidos y de la elaboración de una estrategia socialista, todo lo cual fue materia de debate en el tercer congreso de la Internacional. La amenaza no concretada de la revolución, sin embargo, bastó para alarmar a una burguesía que asistía impotente al derrumbe de sus métodos habituales de gobierno. El fascismo, en este contexto, emergió en Italia como un movimiento de masas de la pequeño burguesía arruinada que, embebida por ideas nacionalistas y hasta “anti-capitalistas”, se dirigía a “aplastar a los rojos” e instaurar un nuevo orden basado en la disolución por la fuerza de las organizaciones obreras y campesinas. En Alemania, el ascenso del nazismo llegaría tras el impacto de la crisis del ’29 y por la política criminal de la burocracia estalinista, conocida como “tercer período”, que dividió a las filas obreras y sumió en la impotencia a la clase trabajadora políticamente más desarrollada del continente. Durante la segunda clase vimos cómo el “frente único” que Trotsky defendía entre las organizaciones obreras para hacerle frente al terror nazi, rechazado por la burocracia moscovita, fue aplicado de hecho por los obreros franceses para derrotar la intentona fascista de 1934. Entonces, Stalin dio un viraje de 180 grados y lanzó la política del “frente popular”. Justificada por la amenaza fascista desdeñada hasta ayer, la política de la burocracia se orientaba ahora a una asociación de los partidos obreros con la burguesía llamada “democrática”. Lo que se presentó como una “ampliación” del frente único obrero hacia las “clases medias” fue, en realidad, su contrario: una política para encuadrar a este nuevo fenómeno en los marcos de la burguesía imperialista, lo que sería usado como moneda de cambio para soldar una precaria unidad militar entre la URSS y Francia. La experiencia francesa, y más aún la de la guerra civil en España, demostrarían hasta qué punto el “frente popular” se convertiría en un yunque para la lucha de la clase obrera, dejándole el paso libre al franquismo. Bajo la bandera de la “unidad” frentepopulista, el estalinismo emprendería una verdadera cacería contra los organismos revolucionarios creados por las masas, lo cual derivó en un enfrentamiento armado al interior del “campo republicano” en Barcelona en mayo de 1937. Los anarquistas y el POUM, bajo protesta de Trotsky, habían aceptado ingresar al “frente popular”, sin perjuicio de lo cual sus dirigentes fueron pasados por las ametralladoras de la GPU. El frente único obrero, que de Francia se había trasladado a la Comuna de Asturias, quedó sin perspectivas por la negativa de todos los partidos a salirse del corset del “frente popular”. La caída de España sumergiría a la humani dad en la barbarie de la Segunda Guerra. ...a la actualidad Fascismo y frente popular son, entonces, los recursos últimos de la burguesía para defender su dominación en la época de la revolución proletaria. Durante las últimas clases del curso, estos conceptos revelaron vigencia para comprender la crisis actual. En Brasil, el ascenso de Bolsonaro es la contracara del derrotero del PT, que corroboró que los frentes populares son útiles para contener la lucha de las masas pero no así para enfrentar los embates de la derecha y el imperialismo -incluso cuando estos embates implican la cárcel para el principal líder del frente popular (Lula). Una expansión del efecto Bolsonaro, fascistizante, amenaza con introducir a América Latina en el terreno de las guerras imperialistas con el intervencionismo yanqui en Venezuela. En la Argentina, un frente popular aún no conformado, el “frente anti-macrista” que postulan CFK y la burocracia pejotista, ya opera como un dique de contención para que el movimiento obrero se deshaga del régimen de Macri y el FMI. En la mateada sobre los nuevos desafíos del movimiento de mujeres, Vanina Biasi llamó a superar los intentos de subordinar los pañuelos verdes a los celestes con una gran campaña por la consulta popular por el aborto, que vuelva a colocar este reclamo en el centro del debate político de 2019. En el 50° aniversario del Cordobazo, un militante secundario de aquella época, Néstor Pitrola, destacó el carácter revolucionario del mismo como un primer gran desacato de la clase obrera y la juventud argentina frente a Perón. El clasismo y sus coordinadoras fabriles, que emergieron entonces, no lograron transformarse en una dirección política alternativa, en parte por la negativa de sus principales dirigentes, como Tosco -formado en la estrategia del frente popular-, a desafiar el liderazgo del nacionalismo burgués. Pitrola convocó a la UJS a pelear por un Cordobazo nacional para terminar con el régimen de Macri, los gobernadores del ajuste y el FMI. También pasaron por el Campamento Alejandro Crespo, del Sutna, y “Chiquito” Belliboni, del Polo Obrero, que dieron cuenta de cómo se preparan para abordar las grandes luchas que se avecinan, contra los despidos en Fate y el hambre que arrecia en las barriadas. El curso también sirvió para debatir la situación de la Fuba, cuya conducción se encuentra disputada entre estas dos grandes orientaciones, el frente único y el frente popular. ¿Servirá la Fuba para desarrollar la lucha del movimiento estudiantil junto a la clase obrera o se impondrá la política que quiere usar a la juventud como rueda de auxilio del desvencijado nacionalismo? Esta es la gran batalla que la UJS emprenderá en el Congreso Extraordinario de la federación que se desarrollará con el comienzo de las clases. El saldo de Nueva Atlantis es sumamente positivo. Más de 50 compañeros decidieron incorporarse a las filas de la UJS y el Partido Obrero. La militancia socialista es la forma de poner en práctica las lecciones de las experiencias pasadas, encarando nuestra época desde una perspectiva revolucionaria.

14 de marzo de 2019
Elecciones neuquinas: mal trago para Macri y para los K

El triunfo de Omar Gutiérrez en las elecciones neuquinas representa un golpe político tanto al kirchnerismo como al macrismo. Por un lado, la tentativa de los K de hacerse del gobierno en la provincia de Vaca Muerta, a través de las candidaturas de Ramón Rioseco y Darío Martínez, ha fracasado. Con un 26 por ciento de los votos, el armado PJ-kirchnerista quedó muy por detrás de Gutiérrez, que sumó el 40 por ciento. Es cierto, sin embargo, que el gobernador reelecto alcanza ese guarismo gracias al aporte de cuatro colectoras. Pero, de cualquier modo, se trata de una distancia considerable para una elección que pintaba reñida. Por otro lado, la pretensión del macrismo de usufructuar el triunfo del MPN como propio no es más que una engañifa de corto alcance. El vuelco decidido de Macri y sus funcionarios al voto al MPN, en la última fase de la campaña, fue un acto de desesperación política ante la posibilidad de un triunfo K. Los resultados expresan un revés para el macrismo, pues Horacio Quiroga, el candidato de Cambiemos, quedó en el tercer lugar con apenas el 15 por ciento de los votos. El Peronismo Federal interpretará a la elección neuquina en favor de su línea de estructurar una alternativa opositora sin el kirchnerismo. Habrá que recordarles que el MPN es un partido-Estado que gobierna la provincia desde hace seis décadas, mientras que el “peronismo alternativo” es un rejunte improvisado, sin una estrategia definida de aspirantes a los que ningún sondeo asigna chance alguna. La posibilidad del peronismo no K de explotar el triunfo emepenista es, por el momento, una expresión de deseos. La elección del MPN El MPN, que fue un socio estratégico de Macri durante todo su mandato, ha explotado en su favor la crisis desatada con Tecpetrol por el recorte del Plan Gas. Gutiérrez y el MPN se posicionaron como los defensores de la provincia y de la fuente de trabajo contra la política del FMI ejecutada por el macrismo. En la asamblea-acto de 15 mil obreros petroleros realizada en Añelo y en las sucesivas asambleas en yaci mientos y bases petroleras, todas impulsadas por el sindicato liderado por el emepenista Guillermo Pereyra, se manifestó un chantaje político a los trabajadores y sus familias: “votan al MPN o se quedan sin laburo”. Camufló, de esta manera, su respaldo al grupo Techint en la puja por los subsidios y sus propias responsabilidades por la enorme flexibilización laboral que reina en la industria hidrocarburífera, y que los obreros petroleros están pagando con su salud y con sus propias vidas. Asimismo, el MPN ha explotado en su favor el circunstancial saneamiento de las cuentas públicas de la provincia, como consecuencia de los ingresos por regalías petroleras que en 2018 crecieron con la mega-devaluación del peso. Pero el ‘veranito’ económico neuquino tiene pies de barro. Primero, porque tanto los tarifazos como los subsidios, que son la base sobre la cual se montó la tibia reactivación de Vaca Muerta, están cada vez más cuestionados. Unos, por resultar impagables para la población y para la industria, y los otros, por el cuadro de quebranto del Estado nacional. Esta última cuestión, a su vez, pone en la picota los ingresos que la provincia recibe por coparticipación federal, que representan el 25% del total del presupuesto provincial. Más temprano que tarde, se pondrán de manifiesto los límites insalvables de este esquema, lo que dará lugar a grandes conflictos sociales. Sorpresas y sapos La principal sorpresa de los comicios ha sido la elección de Jorge Sobisch, que obtuvo casi un 10 por ciento de los votos y consagró tres diputados provinciales. El responsable político del asesinato de Carlos Fuentealba se presentó bajo la consigna “se acabó la joda”, prometiendo un plan de obras públicas, con un claro planteo antisindical y de rechazo a la ‘ola verde’ y a la lucha del movimiento de mujeres. Su importante elección afectó principalmente a Horacio Quiroga que, en la misma línea que el ex gobernador, tuvo como uno de sus caballitos de batalla el ataque a las luchas de trabajadores, al movimiento obrero combativo y a la lucha de la mujer. Fruto de su propia división, la derecha ha sido neutralizada como fuerza capaz de disputar el poder en la provincia. Pero el principal sapo lo ha hecho el kirchnerismo, el centroizquierda y sus personeros sindicales. Los K no lograron su objetivo a pesar de haber logrado unir al peronismo y al centroizquierda en una única lista y de haber dado escandalosas muestras de defender los intereses de los monopolios petroleros y del clero. La dirección de Aten, que jugó en favor de la lista liderada por Rioseco, sepultó la posibilidad de desarrollar un plan de lucha para recomponer el salario docente, convencidos de que la paz social le sería funcional al kirchnerismo. Les salió el tiro por la culata: se impuso el MPN y se entregó el salario. La burocracia K de ATE optó por apoyar a Sergio Rodríguez, el burócrata de Comercio que salió último en la elección. Libres del Sur, que se presentó en soledad, fue arrasado y perdió sus dos bancas en la Legislatura provincial. El PCR y Nuevo Encuentro han apoyado al PJ y su alianza con Rioseco. Por último, el MST no alcanzó el 1% de los votos. El Frente de Izquierda Nuestra fuerza obtuvo un 3,55 por ciento al cargo de gobernador y un 5,23 a diputados. En 2015, el FIT había obtenido un 3,61 y un 4,78, respectivamente. El FIT, en distritos como Neuquén, Centenario y San Martín de los Andes, superó el 6 y el 7% en diputados. Un dato a tener en cuenta es que en una elección con un método “novedoso” para gran parte de la población (boleta electrónica y no de papel), los electores se dieron maña para votar a los consejeros escolares del FIT allí donde nos presentamos, obteniendo resultados de entre el 10 al 14 por ciento en Plottier y capital y el 6,5 en Cutral Có. Con la elección realizada, el Frente de Izquierda retuvo sus dos bancas en la Legislatura provincial, que serán ocupadas en primera instancia por Patricia Jure, del Partido Obrero, y por Andrés Blanco, del PTS. El ingreso de Patricia representa un revés a la tentativa del macrismo neuquino de expulsarla de la banca del Concejo Deliberante, por su enorme compromiso con la lucha de los empleados municipales contra la reforma previsional. El actual resultado debe ser apreciado, por un lado, a la luz del cuadro de polarización que se impuso en las semanas previas a la elección y, por el otro, la subordinación política al régimen patronal impuesta al movimiento obrero de la provincia, tanto por la burocracia sindical como por la oposición patronal. La campaña del Frente de Izquierda partió de señalar a Gutiérrez, Rioseco y Quiroga como “los candidatos de las petroleras y el FMI”. Nuestro planteo, de “que la crisis la paguen los capitalistas” nos permitió el desarrollo de todo un programa, partiendo de las reivindicaciones inmediatas y transitorias, como la defensa de la escala móvil de salarios, la prohibición de despidos, el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, y llegar a un planteo general de reorganización económica y social de la provincia y el país, en base a la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda externa y la nacionalización sin pago de la industria energética. Las reivindicaciones inmediatas fueron la punta de lanza para abrir el diálogo con sectores claves del proletariado de la provincia, como los trabajadores petroleros. Finalmente, la lucha por el derecho al aborto legal fue una bandera exclusiva del Frente de Izquierda, levantada con fuerza durante toda la campaña electoral y el propio 8M, ante el silencio proclerical de los principales candidatos. Un punto clave de la agitación electoral del PO fue la necesidad de una acción histórica de los trabajadores, en oposición al papel colaboracionista de las burocracias sindicales peronistas y emepenistas, para derrotar el plan de guerra de Macri y los gobernadores. Fue así que nuestra campaña estuvo fuertemente ligada a las luchas en curso. La votación del FIT, defendiendo la posición conquistada, contrasta con el derrumbe del centroizquierda en la provincia. El PO y el Frente de Izquierda salen reforzados de la campaña electoral para los grandes desafíos planteados para el movimiento obrero y la izquierda en el escenario de una enorme crisis nacional.

14 de marzo de 2019
Paro activo de 36 horas ¡Ya!
Redacción

El desbarranque económico del gobierno macrista está a la vista de todos. Ni los dólares del FMI o los intereses usurarios frenan ya la fuga de capitales. Los propios especuladores, que lucraron con el endeudamiento del país, hacen sus valijas. ¡Pero este desbarranque lo pagamos los trabajadores! Con tarifazos. Con carestía. Con suspensiones y despidos, en una industria que funciona a la mitad de su capacidad instalada. Las patronales se sirven de ello para exibilizar y despedir trabajadores. Este régimen, intolerable para la mayoría trabajadora, no es patrimonio exclusivo del macrismo. Sus socios son los gobernadores y el Congreso de la supuesta “oposición”, que aplica el ajuste en las provincias y le ha votado a Macri más de cien leyes en el Congreso. ¿Qué duda cabe que es necesaria una lucha? Pero la burocracia sindical, agente de esa falsa “oposición” en las centrales obreras, no está dispuesta a luchar. Nos llaman a esperar a octubre para “sacarlo a Macri”. Mientras los personeros y candidatos de esa unidad pejotista-kirchnerista se reunieron con el FMI para decirle que la deuda usuraria se paga y es “cuestión de Estado”. Para que se vaya el régimen de Macri, los gobernadores y el FMI, es necesaria una lucha AHORA. Como la que emprendieron las miles de mujeres que pararon y marcharon este 8. Y los piqueteros, que no aceptan la “tregua” que rmaron los agentes del Vaticano con el gobierno. Y los luchadores de Interpack, del Sutna y de Fate. Y los docentes de Chaco y de Salta, que se rebelan contra otra tregua, la de Ctera. Para que la crisis la paguen los capitalistas, impulsemos el paro activo nacional de 36 horas, por un salario igual a la canasta familiar y jubilaciones del 82%, por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario; ningún despido, ocupar toda fábrica que cierre y despida. Impulsemos asambleas y plenarios por un Congreso de todos los sindicatos con mandato de las bases. Por el repudio de la deuda usuraria, la nacionalización de la banca y el comercio exterior. Por una Asamblea Constituyente impuesta por la acción directa del pueblo trabajador, que resuelva estas transformaciones de fondo.

14 de marzo de 2019
Paro general de las trabajadoras de Textilana
Redacción

Luego de varios meses de despidos por goteo, cierre de un turno y reformas en el sistema de producción, las cerca de 400 trabajadoras de Textilana-Mauro Sergio, de Mar del Plata, el martes 12 resolvieron, en asamblea, dar inicio a un paro por tiempo indeterminado y el estado de asamblea permanente. Reclaman por un bono quincenal de 4.000 pesos desatado de la producción, contra los ritmos extenuantes de trabajo y otras reivindicaciones. Las obreras denuncian el nuevo sistema de producción mediante celdas, implementado por la empresa el año pasado, que implica una mayor precarización laboral, obligando a cada una a realizar tareas que antes correspondían a cuatro personas, y afectando su salud física y mental. Todo esto cuando, pese a la fuerte crisis económica que atraviesa el país, Textilana sigue vendiendo y produciendo en enormes cantidades. El sector textil pretende ser uno de los primeros ensayos de la reforma laboral antiobrera, en el marco del plan de ajuste del FMI, Macri y los gobernadores. La patronal superexplotadora de Sergio Todisco -heredero del fallecido Mauro Sergio- está, a su turno, involucrada en hechos de lavado de dinero en la “causa de los cuadernos” y los Panamá Papers. Ante la falta de respuestas y hasta el desconocimiento de su organización gremial interna -recuperada en noviembre de 2017 de manos de la burocracia de la Asociación Obrera Textil-, encabezadas por sus delegadas y con la herramienta de la asamblea general, las compañeras se suman a la rebelión de las mujeres desde el corazón de la clase obrera. ¡Adelante, compañeras!

14 de marzo de 2019
24 de Marzo: a Plaza de Mayo, con el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia

Este 24 de Marzo será nuevamente motivo de una jornada nacional de movilización y lucha en repudio al último golpe genocida y por nuestros 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos. Nos movilizaremos contra la impunidad de ayer y de hoy y también contra el brutal incremento del hambre, el desempleo, el ajuste y la escalada represiva del gobierno; contra el gatillo fácil y la baja de edad de imputabilidad. La profundización de la represión y la criminalización de la protesta constituyen el complemento de los acuerdos que el gobierno teje con el pejota y los gobernadores para hacer pasar el ajuste y sus leyes. Los crímenes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel en la Patagonia; el enaltecimiento del “gatillo fácil” del policía Chocobar como “doctrina” de seguridad y el mayor entrelazamiento del aparato represivo local con los del imperialismo forman una unidad política con la reivindicación de las Fuerzas Armadas y de la dictadura misma en boca de numerosos funcionarios. Durante la cumbre del G20, Patricia Bullrich sancionó el “protocolo de gatillo fácil” e impulsó la utilización de las picanas portátiles Taser. Las consignas de la convocatoria del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia son el resultado de un intenso debate. Ocurre que un sector minoritario del Encuentro, encabezado por el PCR, la CTA Godoy y grupos filo K, intentó juntar al acto independiente del EMVyJ con el acto que realizarán los K. Esta maniobra fracasó como ya había ocurrido en años anteriores, con el kirchnerismo en el gobierno y fuera de él. Frente a ese fracaso, este sector propuso centrar la denuncia exclusivamente contra Macri, sin ningún tipo de delimitación política frente al PJ y los gobernadores. Pretendieron colocar al EMVyJ en el terreno de las maniobras electorales del PJ. Cabe señalar que el PCR se ha integrado a alianzas con el Pejota y el kirchnerismo en varias provincias, como ocurrió recientemente en Neuquén, Mendoza y Entre Ríos, e impulsa la candidatura nacional de Felipe Solá, uno de los responsables políticos de la masacre del Puente Pueyrredón. El seguidismo a este bloque rabiosamente capitalista y antipopular hubiera significado tirar por la borda la trayectoria del Encuentro, caracterizada desde hace décadas por su denuncia implacable de todos los crímenes del Estado con independencia del signo político del gobierno. Este 24 de Marzo, como todos los años, va a ser una jornada de lucha. Es de vital importancia desarrollar una intensa agitación en torno a la convocatoria del EMVyJ, especialmente sobre la juventud estudiantil y de todas las barriadas. El Partido Obrero lanza una campaña de movilización política con la realización de charlas, mesas redondas y pintadas para que este 24 seamos miles en Plaza de Mayo y en todo el país. Por nuestros 30.000 compañeros detenidos desaparecidos y contra el ajuste y la represión de Macri, los gobernadores y el FMI. El Partido Obrero convoca a las 14hs en el Congreso.

14 de marzo de 2019
Multitudinario 8M en todo el país
Redacción

“Aborto legal ya. No al ajuste de Macri, les gobernadores y el FMI. Basta de violencia patriarcal”. Detrás de una bandera de arrastre con estas consignas, decenas de miles de mujeres marcharon a Plaza de Mayo en el marco del paro internacional con el que se conmemora el día de la Mujer trabajadora en todo el mundo. Al frente de la marcha se encontraban las representantes de las organizaciones de mujeres, de la juventud y de los movimientos LGTB+, de los sindicatos combativos y de las luchas obreras. La vibrante columna, teñida de verde, partió desde Congreso con demora, debido a que la Policía de la Ciudad había entorpecido el armado del escenario para realizar el acto en la plaza, pero la provocación finalmente fue desarticulada por la firmeza de las compañeras. No fue la única dificultad que debieron afrontar. A último momento, las centrales sindicales se negaron a entregar los aportes comprometidos para cubrir el alquiler del sonido: bastó denunciar esto frente a la enorme marea verde congregada en la plaza para reunir el dinero necesario en apenas unos minutos. El disgusto de la burocracia sindical tiene una explicación sucinta: le ha dado la espalda a todo este enorme movimiento, refrendando su rol conservador y su alianza con el clero y los partidos de Estado. El movimiento de mujeres que organizó el 8M les exigió públicamente que convocaran a parar y movilizar. En algunos gremios, la presión de la base impuso el paro, como en el caso de los docentes de Ctera, en el marco de un paro de no inicio de 72 horas, y el cumplimiento de la medida fue masivo. “Las reivindicaciones de la mujer trabajadora, de la juventud, de las disidencias sexuales están puestas en el centro de la escena política”, señaló Romina Del Plá, diputada nacional por el Frente de Izquierda y secretaria general del Suteba La Matanza. “Esta es una de las grandes movilizaciones de este país que está repudiando el ajuste de Macri y los gobernadores; que está denunciando el plan de guerra del gobierno contra el conjunto de la clase obrera y particularmente contra las mujeres”, agregó Vanina Biasi, dirigente del Plenario de Trabajadoras-Partido Obrero. El acto central consistió en la lectura de un documento que resume todas las reivindicaciones del movimiento y denuncia a los responsables del ajuste, la alianza con el clero, la perpetuación del aborto clandestino y la represión en cabeza de Mauricio Macri, los gobernadores y el Fondo Monetario Internacional. Las definiciones de fondo de ese documento fueron el resultado de un intenso debate político en las asambleas preparatorias y del aporte de la izquierda y las luchadoras del movimiento obrero, que dieron gran batalla frente a las corrientes conciliadoras. “Un femicidio por día, niñas que deben llevar embarazos a término, obligadas por funcionarios públicos; mujeres que mueren por abortos clandestinos. La realidad de este país ya no da para más. Necesitamos poner en pie una alternativa social política de las mujeres y la clase trabajadora y hoy llevamos adelante este paro con esa perspectiva y con ese programa", finalizó Biasi. La marea verde volvió a cubrir las calles de Buenos Aires y de todas las ciudades del país uniendo a las trabajadoras en un mismo grito de lucha y rebelión.

14 de marzo de 2019
Fate: una asamblea masiva vota un plan de lucha

El martes 12 de marzo, en la puerta de la fábrica Fate, ubicada en el distrito de San Fernando, los trabajadores junto con su sindicato, el Sutna, llevaron adelante una masiva asamblea de fábrica para prepararse frente a la amenaza de la patronal de atacar sus condiciones de trabajo. Casi la totalidad de sus 1.650 trabajadores participó de la asamblea, que rechazó el Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC). Luego, cerca de 300 compañeros se movilizaron como medida de acción al acceso Tigre y avenida Avellaneda, para realizar un corte total del acceso. Los reclamos de la patronal de Madanes Quintanilla van desde la quita que existe en estos momentos a las retenciones a la exportación de neumáticos hasta lo más profundo: la intención de echar cerca de 450 trabajadores y aplicar una reforma en el convenio que le permita avanzar en la flexibilización laboral. La extorsión de la patronal llega incluso a la amenaza del cierre de la fábrica, con sus 2.000 puestos de trabajo. Asamblea masiva en puerta de fábrica En la asamblea, Alejandro Crespo, secretario general del gremio, rechazó el PPC. “Si la empresa se anima a avanzar con una acción como la que amenaza, lanzaremos las acciones más grandes que han hecho los trabajadores de Fate en su historia… no vamos a dudar un segundo en lanzar estas acciones”. La asamblea -que contó con la presencia de delegaciones de Pirelli y Firestone- continuó con la intervención del secretario ejecutivo de Fate, José Meniño, quien anticipó la defensa de los puestos de trabajo y el convenio, y presentó las mociones que terminarían siendo votadas por aplastante mayoría, y que preparan a la fábrica para el conflicto. La asamblea terminó votando masivamente el rechazo al PPC, el intento de flexibilización, las amenazas de despidos y el repudio a las secretarías de Trabajo y Producción por actuar en complicidad con la patronal de Fate para atacar a los trabajadores. También votó un plan de acción que va desde acompañar al sindicato a la mesa de negociación con la patronal a la Secretaría de Trabajo, hasta la movilización el lunes 18 de marzo, junto al Plenario del Sindicalismo Combativo, a la Secretaría de Trabajo de Avenida Callao al 100, en defensa de los puestos y las condiciones de trabajo en Fate. Y se mandató a la seccional y la dirección del gremio para abrir una mesa de discusión en el marco de la negociación. Las decisiones de trascendencia serán expuestas a la asamblea. Por último, se aprobó una colecta para la familia de un compañero de una tercerizada, fallecido en un accidente laboral semanas atrás. La intervención totalmente solitaria de la Granate (PTS), buscando algún tipo de delimitación forzada con una dirección que está a la altura de las circunstancias, no tuvo ningún adepto, y terminaron votando una moción propia en soledad. Hace semanas, esta corriente viene generando intrigas. Incluso intentó armar una especie de comisión de mujeres por fuera del propio gremio, que fracasó frente a la puesta en pie de una Comisión de mujeres y familiares por parte de la propia seccional San Fernando, surgida en ocasión del último festival. Frente al conflicto que se aproxima, es necesario un apoyo del conjunto de los trabajadores y los vecinos. Es preciso recorrer todas las fábricas de la zona, que están en situaciones similares, para que tomen el mismo camino que los trabajadores de Fate. Es la ruta para derrotar este plan de guerra de Macri, los gobernadores y el FMI, para que la crisis la paguen los capitalistas y preparar una salida de los trabajadores.

14 de marzo de 2019
Chaco: tres semanas de rebelión docente

La rebelión de los docentes del Chaco entra en su tercera semana. Arrancó con movilizaciones autoconvocadas y asambleas en los pueblos y localidades. Con este impulso, el miércoles 6 se llevó adelante una enorme movilización en Resistencia, en el primer día de paro e inicio del ciclo lectivo en las primarias. El paro se extiende, por ahora, hasta el viernes 15, con la posibilidad de que se voten cinco días más. El lunes, de noche y a pesar del clima, una enorme columna de más de cinco cuadras de docentes llegó a las oficinas de Diario Norte para mostrar la realidad de la docencia. Es que el diario venía haciéndose eco de las posiciones del gobierno. El miércoles 13, una nueva movilización masiva está copando el centro de Resistencia. La adhesión al paro es alta, a pesar de la enorme presión de algunos directivos y de la amenaza de descuento de los días de huelga. El gobierno juega fuerte contra el paro, en todos los niveles. El ministro de Hacienda anunció descuentos que llegarían a 3.500 pesos. Se viralizan audios de presiones de directores regionales y directivos de escuela, para que los trabajadores no adhirieran a las marchas. El gobierno anunció que estiraría la oferta inicial del 22 al 30%; sin embargo, solamente agregó una cuota de 5% en diciembre. El resultado, 27% (acumulativo) se terminará de cobrar en enero del año que viene y ya quedó corto respecto de la disparada inflacionaria de 2019, que superará el 40% con seguridad. De recuperar el 50% perdido entre 2017 y 2018, ni hablar. La situación salarial desesperante y los cierres de cursos son el gran impulso a las medidas. Con variantes, está instalado en la base el 50% de aumento. Las movilizaciones alteraron el cuadro político de la provincia. Desde hace diez días, el gobernador no puede realizar ninguna actividad pública sin ser escrachado por grupos de docentes, en Resistencia o el interior. En el aniversario de Sáenz Peña, un grupo numeroso se movilizó para plantear el reclamo al gobernador. En Colonia Benítez, la movilización llegó a una actividad oficial para plantear el reclamo. El repudio a la ministra de Educación también se extiende. Ella sostuvo que “nunca hizo paro ni pidió licencia” en su carrera docente, provocando una catarata de memes comparándola con Sarmiento. La ministra amenaza no sólo con descuentos, sino proseguir con los cierres de cursos que comenzó el año pasado, con el argumento de la matrícula, de parte de un gobierno que tiene las escuelas derruidas, sin comedores escolares en condiciones (las secundarias no tienen), sin gabinetes psicopedagógicos y en una provincia con 5% de analfabetismo. La lucha docente levanta todos estos reclamos por la educación pública. Mientras la escuela pública sufre este ataque, el gobierno fue a fondo en armar Escuelas de Gestión Social, por fuera del estatuto, sin derechos laborales y en manos de organizaciones sociales amigas del gobierno. También fue aumentando el subsidio a las privadas, aunque ahora, en el marco del ajuste, amenazan con el retiro de subvenciones que podría causar el cierre de escuelas y el despido masivo de docentes. A la huelga docente se suma ahora una crisis en la paritaria estatal, en la cual el gobierno ofreció el 25% frente al reclamo de la UPCP del 50%. La convergencia de docentes y estatales le daría una enorme fuerza al reclamo, pero por ahora la burocracia de UPCP no levanta esta perspectiva. Llevamos el debate a la Cámara Aurelio Díaz llevó el reclamo a la Cámara, mediante un proyecto en solidaridad. El PJ se negó a votarlo y contrapropuso un apoyo a la huelga de Ctera, contra Macri, por la eliminación de la paritaria nacional. ¡Pero Macri eliminó la paritaria nacional en conjunto con los gobernadores! El radicalismo, demagógicamente, votó en favor de que se trate nuestro proyecto, cuando el gobierno nacional es el responsable de la inflación imparable que devora los salarios. Entre los docentes prima el rechazo al gobierno provincial, al que ven (con razón) como el responsable directo de la situación. A pesar de los choques entre el gobernador Domingo Peppo y el intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, este último no se pronuncia por el apoyo a la huelga y sus diputados afines votaron en contra del proyecto presentado por el Partido Obrero apoyando a los docentes. Vamos por la victoria La huelga docente tiene un desafío muy grande: quebrar la política del gobierno. Los sindicatos del Frente Gremial convocaron ocho días de paro, con movilizaciones. Ahora, se debe dar continuidad al plan de lucha. Una camada de docentes nuevos, muy activos, han ganado la calle dándole impulso a las medidas. Tribuna Docente plantea a todos los sindicatos docentes que un requisito para fortalecer la huelga es la realización de asambleas generales en todas las localidades y un congreso provincial de delegados, preparando y organizando la huelga general. Hay que canalizar la intervención de cientos de compañeros que pueden organizar sus escuelas para salir a la calle. ediante el debate colectivo, los docentes ganamos fuerza y vamos viendo cómo encarar, juntos, los desafíos que se presenten. La falta de convocatoria a asambleas generales, especialmente en Resistencia, coloca la movilización de la base del gremio como un factor espontáneo, cuando la tarea es organizar la continuidad, por la huelga general hasta el triunfo. También planteamos a Ctera un plan de lucha nacional docente, para fortalecer y llevar a la victoria todas las huelgas docentes provinciales en curso.

14 de marzo de 2019
Venezuela: Un apagón que se las trae

El apagón que se prolongó durante cinco días agregó un ingrediente más a la gigantesca crisis que atraviesa Venezuela. El país permaneció a oscuras cuando quedó fuera de servicio la principal central hidroeléctrica del Gurí. Dicha central es una de las más grandes de Latinoamérica y suministra el 80% de la energía que consume el país. Las últimas noticias dan cuenta de que el servicio se ha empezado a normalizar, aunque quedan partes del país aún en la oscuridad. De todos modos, la situación sigue siendo extremadamente precaria. Asistimos a un fuego cruzado entre el gobierno y los opositores sobre las causas y responsabilidades del hecho. La propaganda oficial atribuyó el corte a un complot orquestado desde Washington. Los voceros del gobierno denunciaron un ataque cibernético, a través de tecnología sofisticada con la que sólo contaría Estados Unidos. La oposición, a su turno, atribuyó el colapso energético a la falta de inversiones y mantenimiento, destacando las interrupciones que se fueron agravando con el correr del tiempo hasta llegar al estallido actual. El presidente de la Asociación Venezolana de Energía Eléctrica sostuvo que los apagones continuados son el resultado de la fragilidad del sistema eléctrico y que para repararlo el régimen no dispone de personal calificado ni de recursos” (Clarín, 13/3). En este caso especifico, se señala que el corte de luz habría tenido origen “en un incendio que destruyó las líneas de transmisión de electricidad” (ídem). De todos modos, y aún admitiendo la versión del gobierno, es imposible disimular la bancarrota del sistema energético. Está claro que el país no estaba preparado para contingencias ni organizado para una emergencia. Viene al caso señalar que el sector eléctrico, por su carácter estratégico, se preparó durante el gobierno de Hugo Chávez para la eventualidad de un conflicto o ataque externo al sistema, diversificando las fuentes generadoras, a través de la incorporación de generación termoeléctrica. Pero la mayoría de dichas centrales están fuera de operación, bien por falta de mantenimiento, cambio de repuestos, canibalización de sus partes y/o deterioro de sus instalaciones, o bien por falta de combustible. Este colapso sucede a pesar de que la demanda eléctrica nacional cayó fuertemente, junto a la contracción de la economía. Si estos sistemas estuviesen bien mantenidos, deberían ser suficientes para garantizar, al menos, una demanda básica para sortear la emergencia. Tampoco entraron en operación las cientos de plantas eléctricas de gran capacidad que se instalaron en los sitios estratégicos del país: estaciones de bombeo, hospitales, centros de telecomunicaciones, aeropuertos, distribución de combustibles. Impasse política Más allá de la veracidad de una u otra explicación, la oposición no desaprovechó la oportunidad para una nueva arremetida golpista. El plan era valerse de la catástrofe y el descontento general para acelerar un desenlace. Juan Guaidó llamó a movilizarse masivamente y, reproduciendo sus propias palabras, a “tomar” Caracas. El cálculo político era que una irrupción popular multitudinaria podría precipitar finalmente una intervención de las Fuerzas Armadas como árbitro, algo sobre lo que viene trabajando la oposición hace tiempo. La maniobra iba de la mano con la declaración del “estado de alarma” que debía ser aprobado por la Asamblea Nacional. Con el argumento de la existencia de una emergencia nacional, el “estado de alarma” habilita al ingreso de fuerzas extranjeras en territorio venezolano. El colapso energético quería ser usado como pantalla para un nuevo aliento a la invasión que planteó Trump. La apuesta de la oposición terminó en un nuevo fiasco. “La marcha convocada por el Parlamento tampoco alcanzó un seguimiento mayoritario como en otras ocasiones” (La Nación, 13/3). Guaidó y sus acólitos ya vienen del fracaso de la movilización orquestada con motivo del ingreso de la “ayuda humanitaria” desde la frontera colombiana y de otros países vecinos. A partir de estas tentativas fallidas, aumenta la preocupación de la derecha sobre el riesgo de un desgaste en sus filas. Del otro lado, el abismo que separa al gobierno bolivariano de los trabajadores se sigue ensanchando. En estas circunstancias, el rol que están llamados a jugar los trabajadores, ingenieros, técnicos y obreros de la energía es clave para enfrentar la emergencia. Cualquier gobierno que se precie de representar a los trabajadores hubiera apelado a su movilización, formando cuadrillas y armando un dispositivo excepcional para revertir el colapso. No es lo que ocurrió: el gobierno de Maduro se sostiene sobre una regimentación brutal sobre el movimiento obrero y represalias a cualquier protesta o manifestación independiente. De esta política también han sido blanco los trabajadores de Corpoelec (corporación eléctrica), quienes han advertido innumerables veces sobre el colapso energético. Ello les ha costado persecución, despido y prisión. Mientras se priva del concurso de este sector estratégico de trabajadores, Maduro, en cambio, no cesa de valerse de los “colectivos” (fuerzas de choque adictas al régimen), que son utilizadas para atacar a la población. En otras palabras, se refuerza el Estado policial y represivo. Resumiendo, estamos frente a un impasse político, donde la derecha no puede provocar un desenlace. La crisis, que se prolonga en el tiempo, debe ser aprovechada para estructurar un polo independiente de la clase obrera, capaz de abrir una nueva perspectiva política y sindical para Venezuela. Las tendencias sindicales y políticas combativas de ese país deben ponerse a la cabeza de la convocatoria de un congreso de trabajadores para enfrentar la intentona golpista, y discutir un programa y una salida obrera frente a la crisis nacional.

14 de marzo de 2019
La CGT no para… y marcha con las patronales

La versión de un paro general para abril, deslizada en el encuentro que la CGT mantuvo hace unas semanas con la misión del FMI, quedó descartada antes de su confirmación. Queda así de manifiesto nuevamente la voluntad de la burocracia sindical de dosificar la protesta, sin agitar demasiado las aguas, con vistas a un relevo electoral en octubre a manos del peronismo. La otra razón de los popes cegetistas para desechar el paro es una negociación con el gobierno por los fondos de las obras sociales y “la posible creación por decreto de una Agencia Médica”, enfocada a reducir los amparos judiciales por la cobertura de servicios médicos no contemplados en el Programa Médico Obligatorio. O sea, un ajuste de las prestaciones de salud a costa de los trabajadores. La marcha del 4 La industria funciona hoy al 50 por ciento. La producción automotriz, por caso, registró en febrero una baja interanual del 16,4%. Las quiebras, las convocatorias y las solicitudes de Procedimientos Preventivos de Crisis (que habilitan una reducción en las indemnizaciones o cambios drásticos en las condiciones laborales) no dejan de crecer. Las secuelas de este derrumbe son miles y miles de despidos y suspensiones. La respuesta de la CGT, luego de una reunión con los gremios industriales y la Confederación General Empresaria, será una marcha para el 4 de abril “en defensa de la producción y el trabajo” para acompañar la presentación de una "ley de Emergencia Pyme”. El proyecto contempla “una moratoria impositiva de hasta 60 meses, la condonación de intereses y multas, el freno a los embargos por falta de pago y que se retrotraigan las tarifas de los servicios (que se le cobra a la industria) a noviembre de 2017”. Un programa enteramente diseñado por las patronales. De los reclamos obreros, ni una palabra. ¿Y el 21F? Mientras los Gordos se alían con los empresarios y entierran la huelga general, ¿qué hace el Frente Sindical por el Modelo Nacional y la Multisectorial 21-F, que reúne al moyanismo, los mecánicos del Smata, la Corriente Federal de Trabajadores y la CTA? Algunos de sus dirigentes -como Palazzo- realizaron tibias declaraciones sobre la necesidad de que la CGT convoque a un paro, pero cuidándose de no sacar los pies del plato. Por su parte, Pablo Moyano manifestó su preocupación por “los altos impuestos que los empresarios deben afrontar”, a quienes considera también “víctimas del modelo”. Coincidencia total. La iniciativa de este sector se centra en la organización de una nueva Marcha Federal, aún sin fecha. Por otro lado, “sus diputados” -Vanesa Siley, Hugo Yasky, Walter Correa, Pablo Carro, Abel Furlán y Facundo Moyano- reflotaron la ley antidespidos, por la que un millón de personas se movilizaron en mayo de 2016. Pero como no han hecho la menor autocrítica por la completa postración frente al veto presidencial de aquel momento, su destino será, cabe suponer, el mismo. Todos unidos en la interna Lo cierto es que todas las fracciones de la burocracia marchan a una confluencia en la interna del PJ. La foto del reciente Congreso partidario de Ferro, que reunió a Daer y Moyano, al mecánico Ricardo Pignanelli, a Omar Plaini, el jefe de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, con el titular de la UOM, Antonio Caló, y Víctor Santa María (Suterh), además de Pablo Moyano, entre otros, es muy elocuente. La estrategia común se reduce a “regular” la protesta para canalizar la bronca contra Macri hacia la “alternativa” electoral que se cocina en la interna pejotista. La posibilidad de un “colapso” económico, de la que han hablado varios analistas, realza el rol de la burocracia como garante de la continuidad de Macri hasta su relevo por alguna otra variante patronal. Todos los sectores sindicales trabajan por ese relevo, buscando ocupar la mejor ubicación en el carro del próximo ganador: unos juegan con CFK (Moyano, Yasky), otros impulsan a Lavagna (Barrionuevo) y otros a alguna variante del PJ Federal (Daer). Pero por sobre esas preferencias “la CGT encaró una tregua interna que promete pavimentar “un nuevo intento de reunificación” (Ambito, 8/3). Moyano y Daer no sólo exploran la chance de “una protesta consensuada” sino incluso un acuerdo para la renovación de autoridades de la CGT, que debe definirse este año. Impulsar el paro activo de 36 horas desde abajo Sin embargo, la fragilidad de todo el proceso económico y político, estrecha los márgenes de maniobra de la burocracia. La batalla por el paro activo de 36 horas, como punto de inicio de un plan de lucha, debe darse en cada gremio y en cada lugar de trabajo, con asambleas y con plenarios de delegados. El reclamo del paro general -a la CGT y a la CTA- cruzó la inmensa movilización del 8M; no sólo por las reivindicaciones históricas de la mujer sino como respuesta a los despidos y a la declinación imparable de las condiciones de vida, las cuales afectan en especial a la mujer -la mayoría tiene empleos precarios; dos de cada tres desocupados son mujeres. La marcha del 8M fue un canal de expresión del descontento social creciente y también una interpelación a la mayoría de las burocracias que rehusaron organizar la huelga y la movilización en los lugares de trabajo. Para acabar con el gobierno y todo el régimen de corrupción y entrega de los partidos patronales, necesitamos un Congreso de todos los sindicatos, con mandato de sus bases, que elabore un plan de salida a la crisis actual basado en las reivindicaciones obreras y populares.