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Prensa Obrera N° 1535

17 de enero de 2019 · 12 notas

Notas de este número

17 de enero de 2019
[Editorial] Los primeros movimientos de 2019

Los primeros movimientos políticos de 2019 han mostrado a todos los bloques capitalistas velando sus armas, de cara a la crisis de régimen que sacude a la Argentina en todos los planos. El macrismo salió a rescatar el apoyo del gran capital a su gobierno, el cual quedó severamente golpeado después del derrumbe económico y sus consecuencias. Un pope de la Unión Industrial de Santa Fe había llegado a afirmar, semanas atrás, que “votar a Macri sería un suicidio”. Para aventar un viraje de la clase patronal hacia la oposición, el gobierno Cambiemos resolvió desempolvar la reforma laboral, que el ministro Dante Sica amenaza con aplicar hasta por decreto. Las privatizadas de la energía y el transporte, por su parte, recibieron el generoso tarifazo de fin de año. En el plano de la agenda represiva, el gobierno volvió a la carga con la promesa de bajar la edad de imputabilidad, la persecución a los inmigrantes y el uso de las brutales pistolas Taser. La traducción electoral de esa escalada ha sido la posible postulación de Patricia Bullrich como vice de Mauricio Macri, lo que colocaría a los servicios y agencias militares del imperialismo y del sionismo en la fórmula presidencial oficial. En las vísperas de la feria judicial, por su parte, la “justicia” se abocó a un operativo dirigido a indultar a los principales capos capitalistas involucrados en la causa de los cuadernos. En el plano financiero, el gobierno está buscando resarcir a los fondos especulativos de las cuantiosas pérdidas incurridas después del primer rescate del FMI, cuando los convenció de volver a la Argentina a realizar colocaciones en pesos que, finalmente, terminaron pulverizadas con el fracaso de aquel rescate y una nueva ronda devaluatoria. Ahora, los recursos del FMI están solventando una nueva bicicleta financiera: el dólar “planchado” en 38 pesos, con una tasa de interés del 60% anual, le ha asegurado a los especuladores un rendimiento del 5% en dólares en tan sólo un mes. A semejante “regalo” al capital financiero, cosechado a costa de un mayor derrumbe industrial y paralización económica, nadie le augura una duración mayor que la del propio verano. El gobierno quiere volver a arrancarle sonrisas a los capitalistas, pero sus medidas conducirán a nuevos choques y contradicciones económicas. La “tablita” cambiaria, combinada con el tarifazo, ha vuelto a instalar el reclamo del “atraso cambiario” por parte de la patronal industrial. Si ello se acentúa, la famosa “liquidación de la cosecha” -por la cual el gobierno desespera- se convertirá en una nueva retención de silos y divisas por parte del capital sojero. Los reaccionarios anuncios oficiales, en suma, no despejan los nubarrones de la bancarrota económica y política. Unidos y desdoblados Pero la seducción a la clase capitalista no es un atributo exclusivo de los personeros del gobierno. En las dos primeras elecciones desdobladas de los distritos -Neuquén y San Juan-, el kirchnerismo ha decidido cerrar filas con el Pejota, intercalando a sus candidatos con los gobernadores, intendentes o senadores que han co-gestionado el ajuste en estos tres años de macrismo. En Santa Fe, otra filo-kirchnerista, María Eugenia Bielsa, anuncia su candidatura en el marco de la interna peronista y espera arrastrar detrás de sí a los más conspicuos centroizquierdistas de la provincia. En el caso de Neuquén, es conocida la intervención activa de CFK en el alineamiento del FpV local junto al Pejota. Es que estos movimientos tienen su traducción en los preparativos electorales de conjunto: Alberto Fernández, ex jefe de gabinete de Cristina, trabaja activamente por unir al kirchnerismo con Massa y la mayor parte del Pejota. Reporteado por La Nación, Fernández ha señalado que Cristina será “candidata o la gran electora”, o sea que ese armado contempla incluso el “paso al costado” que le reclama a la ex presidenta el ala más derechista de los gobernadores, con Urtubey a la cabeza. El programa de esta unidad peronista -que sus partidarios presentan con el mentiroso tilde de “antimacrista”- ha sido formulado por el ex ministro Axel Kicillof, cuando planteó la “renegociación” del acuerdo con el FMI. Detrás de un planteo de reestructuración de la deuda y supuesta reactivación económica, el pejota-kirchnerismo aspira a conquistar el favor de una parte de la gran burguesía, golpeada por la bancarrota del régimen económico macrista. Con este mismo programa, y varios de sus promotores, se ha puesto en marcha un operativo para poner en pie la candidatura de Roberto Lavagna -o sea, el gran “reestructurador” del defol de 2001/2002. Los que salieron a buscar al ex ministro fantasean con otro megacanje y un nuevo régimen de emergencia que rescate al capital. Las condiciones, sin embargo, no son las mismas que entonces: una nueva convocatoria de acreedores de la Argentina tendría lugar en medio de un agravamiento de la crisis mundial y sus tendencias revulsivas sobre los llamados países “emergentes”. En cualquier caso, la “renegociación” de la deuda -la gran bandera de esta unidad antimacrista- planteará brutales exigencias antiobreras y antinacionales por parte de los acreedores. En el plano represivo, los pretendidos opositores no se quedaron atrás en relación con Macri-Bullrich: mientras Angel Pichetto competía con el gobierno en su hostilidad a los trabajadores migrantes, el kirchnerista Sergio Berni era largado al ruedo por su jefa para plantear la ‘razonabilidad’ de un nuevo régimen penal juvenil. Los partidarios del modelo “alternativo” -y su desfile de candidatos- no tiene ninguna salida progresiva que ofrecer a la bancarrota de Argentina. Intervenir La mayor señal de este afán común por rescatar a los capitalistas tuvo lugar en el Sur, con la reunión entre Macri y Alicia Kirchner. El llamado a “empujar para el mismo lado”, formulado por el Presidente, tiene sus antecedentes claros. La “cuñada” ha protagonizado el ajuste más brutal que haya tenido lugar en el conjunto de los provincias durante la administración nacional de Cambiemos. Es la versión agravada de lo ocurrido en la mayoría de los distritos, donde en 2018 la megadevaluación e inflación permitieron reducir los quebrantos fiscales a costa de la pulverización de los salarios estatales y los gastos sociales. Los personeros sindicales de todos ellos, en la CGT y la CTA, tomaron en sus manos la tarea de asegurarle a Macri un fin de año “tranquilo”, a pesar de las monumentales tensiones que acumula la crisis social. Moyanistas y kirchneristas han querido disimular esta pasividad con una tibia marcha de antorchas, la cual, a pesar de sus convocantes, terminó arrastrando a muchos que buscaban un canal para movilizarse. Pero la tarea de los aparatos choca todo el tiempo con la envergadura de la crisis: en pleno enero, una escalada de despidos fabriles ha desatado un curso de movilizaciones, acampes y ocupaciones de fábrica, como ha ocurrido en Interpack, la ex Nidera, Pilkington, los ingenios tucumanos, los trabajadores de Radio Nacional y de los medios públicos, entre otros. Es necesaria una gran campaña en la clase obrera por la defensa de estas luchas y contra todos los despidos, en la perspectiva de un congreso de bases de todos los sindicatos y centrales, y de la lucha por un paro activo nacional de 36 horas. Los mismos que le han otorgado al macrismo una tregua indefinida -para abonar el trabajo sucio del ajuste durante todo 2019- son los que preparan, en el plano político, el rescate inviable de la bancarrota nacional a costa de los trabajadores. A esa tentativa continuista le oponemos la lucha por terminar con el régimen de Macri, el FMI y los gobernadores, y la convocatoria a una Asamblea Constituyente soberana y con poder, que debe resolver la ruptura con el FMI y el repudio de la deuda pública usuraria, la nacionalización de la banca, el comercio exterior y la industria energética, sin resarcimiento a sus vaciadores, el control obrero de la industria, la prohibición de los despidos, el salario igual a la canasta familiar y el 82% móvil; ello, junto a la disolución de los actuales aparatos de “seguridad” y Justicia, la elección de los jueces por el voto popular y la separación de la Iglesia del Estado, para terminar con el Estado confesional que es un enemigo jurado de las reivindicaciones de la mujer trabajadora. Con esta política de intervención de la clase obrera en la crisis, con este planteo de poder político y con este programa de confrontación ante la tentativa de relevo del derrumbe macrista por parte del nacionalismo, el Frente de Izquierda tiene que intervenir como polo político en la lucha de clases con una campaña y una propuesta política integral en las elecciones que ya se suceden sin solución de continuidad hasta la Paso nacionales de agosto. La intervención de la izquierda obrera y socialista no puede estar atada al carro de las maniobras electorales de sobrevivencia de un régimen que busca hacer pasar por esa vía la ofensiva contra los explotados, el sometimiento al FMI y el alineamiento internacional con el imperialismo en ese mismo rumbo.

17 de enero de 2019
La lucha contra el tarifazo en Neuquén y en el país

El aumento de tarifas anunciado por el gobierno a fin de año despertó un rechazo generalizado en la población. Esto en momentos que asistimos a un agravamiento de la crisis industrial y de la recesión, con su secuela de despidos y rebajas masivas en el poder adquisitivo de los salarios, y que está llamada a profundizarse con los techos salariales que pretende imponer el gobierno. Pero a la par de esto, el tarifazo ha disparado una crisis muy aguda, que se ha expresado en una nueva crisis de gabinete, con el alejamiento del secretario de Energía, Javier Iguacel. La intención del gobierno con los aumentos apunta a recortar los subsidios, como parte de los acuerdos para reducir el déficit pactados con el Fondo. Dicho recorte afecta a la población, pero también los subsidios a las petroleras que invierten en Vaca Muerta, lo que desató el choque de dichas empresas con el gobierno. El FMI pretende que la mayor recaudación obtenida por el tarifazo sea destinada al pago de la deuda y no a subsidiar al capital de la región. Las joyas de la abuela en peligro Pero la crisis de fin de año, por sobre todo, ha puesto de relieve el carácter no sólo parasitario sino inviable e irracional del sistema energético. El gobierno viene garantizando a las empresas un precio superior al de mercado para los nuevos proyectos gasíferos en Vaca Muerta. Para este año, la retribución fue fijada en 7 dólares el millón de BTU (que es la medida que se utiliza en el sector), mientras el precio de mercado viene cayendo, entre otras razones, por la mayor producción y oferta de gas. La diferencia entre ambos precios ha ido en aumento, lo que unido a la mayor producción y al hecho de que las tarifas están dolarizadas -lo que obligó al Estado a absorber la devaluación-, ha multiplicado el gasto del que debe hacerse cargo el gobierno en forma explosiva. Lo más paradójico es que el Estado termina pagando un gas que no se utiliza. En el verano sobran por día 30 millones de metros cúbicos. Se subsidia así una sobreoferta que no tiene comprador. La cuestión llega a tal grado de irracionalidad que, como las empresas tienen asegurada la retribución, pese a dicha sobreoferta, continúan aumentando la producción. El desequilibrio se produce en invierno, cuando la demanda se quintuplica y faltan 80 millones de metros cúbicos de gas diarios. A las petroleras ya instaladas se ha sumado el reclamo de los proyectos para Vaca Muerta que cuentan con autorización provincial y que están esperando el visto bueno nacional para empezar a operar y contar con el mismo incentivo de las que ya vienen funcionando. El gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, volvió a reiterar el pedido en una reciente reunión con Macri. Estarían en juego una decena de proyectos con una inversión de 3.000 millones de dólares, 212 pozos y 2.500 puestos de trabajo. El Ministerio de Hacienda ha prometido destrabar las inversiones, pero la salida sigue siendo incierta. El plan del tándem Dujovne-Lopetegui (que reemplazó a Iguacel como secretario de Energía) consistiría en repartir el monto de estímulo asignado para este año en el Presupuesto (unos 600 millones de dólares) entre los ocho proyectos que ya reciben el beneficio y los nuevos planes que están pendientes de aprobación. Esta medida salomónica puede terminar no conformando ni a unos ni a otros. Otra de las variantes en estudio es una modificación de las forma de pago del subsidio: 70% cash y el resto extendido en el tiempo. Todos estos cambios podrían poner en tela de juicio las nuevas inversiones. Por lo pronto, el presidente de YPF, Miguel Angel Gutiérrez, acaba de abrir el paraguas en forma inquietante y señalar que “con la quita de subsidios al gas, cada compañía mirará la situación y decidirá si las inversiones que tenía planeadas las va a seguir o tendrá que hacer un ajuste a esas inversiones” (Clarín, 13/1). En otras palabras, están en peligro "las joyas de la abuela”, las perspectivas de la principal apuesta económica donde el macrismo concentraba sus expectativas. Pero el problema no se circunscribe a Vaca Muerta sino que el esquema energético en su conjunto, basado en la dolarización de las tarifas, se ha vuelto inviable. La devaluación ha tirado por los aires este sistema. Las distribuidoras venían comprando a las productoras de gas a un precio en dólares pactado en el semestre. Durante el invierno pasado quedó una deuda con el Estado de 17.000 millones de pesos en el sector, que el ex secretario de Energía trató de remediar apelando a un incremento de las tarifas, sobre el cual tuvo que dar marcha atrás. El gobierno pretende bajar los precios, incentivando la competencia entre las propias generadoras de gas, estableciendo un "sistema de subastas". Pero en las distribuidoras reina “escepticismo”, pues la producción está concentrada y esto alienta las tendencias a una cartelización. Un procedimiento similar pretende implementarse en el mercado eléctrico. No olvidemos, además, que estos hechos coexisten con una pronunciada caída del precio del petróleo, que estaría anticipando el ingreso de la economía mundial a una nueva recesión. Las petroleras radicadas en el país pretenden contrarrestar este derrumbe del precio internacional con la supresión de las retenciones del 10%, que hoy gravan las exportaciones de crudo. Lo cierto es que con la devaluación y el auge en su momento de los precios internacionales, el valor de la nafta al público más que se duplicó, pero no ocurre lo mismo con la rebaja, ahora que asistimos al proceso inverso (el descenso ha sido irrisorio, apenas de un 2 o un 3 por ciento). Impagable e inviable El nuevo tarifazo y la crisis desatada alrededor de él ha puesto al desnudo el carácter confiscatorio del sistema energético (cuyo acceso se hace cada vez más prohibitivo e impagable), y al mismo tiempo parasitario, porque está basado en una enorme subvención al capital, violando, inclusive, las propias leyes de mercado. Los costos de explotación de Vaca Muerta son parecidos a los de extracción del petróleo no convencional en Estados Unidos y, sin embargo, se les reconoce una retribución 70 por ciento superior. Esto puede hacerse extensivo al conjunto del suministro de energía, en todas sus esferas y modalidades, cuyos precios son desproporcionados y no guardan relación con sus costos. El tema, obviamente, conmueve a la provincia de Neuquén y atraviesa la campaña electoral. Ninguno entre los principales bloques que se disputan la elección cuestiona este sistema, incluido el kirchnerismo. No olvidemos que el “sendero de precios” del gas que el gobierno y los jueces pactaron en 2016, lo inventó antes su propio gobierno -de la mano de Axel Kicillof y Miguel Galluccio. El MPN se ha convertido en un lobista, tanto de los “nuevos” grupos económicos que están pidiendo pista para aterrizar en Neuquén como de los viejos ya radicados, que defienden los generosos subsidios que reciben. El “Pechi” Quiroga, candidato de la coalición Cambiemos, es el agente en la provincia de este enorme saqueo. Este sistema es inseparable de los tarifazos. Pero hay que agregar que, aunque este sistema condena a la población a privaciones sin precedentes, no por eso deja de ser inviable. Asistimos a un colapso del esquema energético que tiende a agravarse como resultado de las contradicciones irrefrenables de la política económica oficial, que augura más recesión y nuevas devaluaciones. La contienda electoral debe ser aprovechada para impulsar un programa y una salida de los trabajadores. Abajo el tarifazo. Derrotemos el plan de guerra de Macri, los gobernadores y el FMI. Nacionalización integral del sistema energético, de modo de colocar los recursos naturales al servicio de un plan de industrialización. Fuera Macri, por una Asamblea Constituyente con poder para discutir una reorganización del país y las provincias sobre nuevas bases sociales. Es necesario que los trabajadores irrumpan en la crisis nacional y provincial, y se transformen en una alternativa de poder. El FIT debe ponerse a la cabeza de esta lucha y de esta perspectiva.

17 de enero de 2019
A cien años del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht

El 15 de enero de 1919, a los 47 años de edad, fue detenida en Berlín, Rosa Luxemburg. Arrastrada a golpes y empujones hacia el vehículo que la trasladaría a la prisión, recibió el ataque de uno de los oficiales de asalto, el mismo que antes había hecho lo propio con Karl Liebknecht. Minutos después fue fusilada a quemarropa por el teniente Vogel, y su cuerpo fue arrojado al canal. Los soldados actuaban por cuenta y orden de los gobernantes socialdemócratas, para quienes el asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht venía a sepultar definitivamente a los instigadores del levantamiento revolucionario, que había sido derrotado días antes. El odio y desprecio de los personeros de la burguesía para con Rosa, concentraba el odio a toda una vida dedicada a la revolución. Hasta último momento no paró de desafiar a la burguesía. “‘¡El orden reina en Varsovia!’, ‘¡El orden reina en París!’, ‘¡El orden reina en Berlín!’, esto es lo que proclaman los guardianes del ‘orden’ cada medio siglo de un centro a otro de la lucha histórico-mundial. Y esos eufóricos ‘vencedores’ no se percatan de que un ‘orden que periódicamente ha de ser mantenido con esas carnicerías sangrientas marcha ineluctablemente hacia su fin” (Luxemburgo, 1919). Con estas palabras, Rosa, en su artículo “El orden reina en Berlín”, llamaba a los revolucionarios a realizar un balance ante el triunfo de la contrarrevolución alemana consumado el 11 de enero de 1919, porque “la revolución no tiene tiempo que perder”. Ella le atribuía la derrota de la revolución alemana, en gran medida, al aislamiento que sufría Berlín respecto de las provincias, y a las dificultades para establecer una avanzada organizada en la acción directa: “La inmadurez del elemento militante no es sino otro síntoma de la inmadurez general de la revolución alemana” (Luxemburg, 1919). Sin embargo, el centro de la crítica refiere a las vacilaciones de una dirección que no fue capaz de orientar una irrupción espontánea de las masas y, a su vez, llamar a los trabajadores a reconstruir una dirección revolucionaria. Aún en sus peores momentos, Rosa no abandonó su norte estratégico. Días después del triunfo de la contrarrevolución alemana, analizaba con precisión las condiciones de la derrota, a la vez que recordaba: “¡Pero la revolución es la única forma de ‘guerra’ -también es ésta una ley muy peculiar de ella- en la que la victoria final sólo puede ser preparada a través de una serie de ‘derrotas’!” (Luxemburg, 1919). Su entereza y convicción fue puesta a prueba más de una vez; en su pasaje por la cárcel durante la Primera Guerra Mundial mostró una integridad y compromiso excepcional. A pesar de la dureza de la represión que sufrió, nunca cesó su lucha contra la explotación. Una vida dedicada a la revolución Constructora del partido revolucionario, primero dentro de las filas de los partidos socialdemócrata alemán y polaco, y luego liderando la Liga Espartaquista y el Partido Comunista alemán, Rosa desarrolló enormes aportes teóricos, políticos y organizativos a la lucha revolucionaria. Su planteo sobre el ‘espontaneísmo’ no debe leerse como un rechazo a la estructuración consciente de una vanguardia revolucionaria, sino más bien como una resistencia a la burocratización del aparato de los sindicatos y del partido. Cuando las masas intervienen en el proceso social en un determinado momento histórico son las portadoras de un desarrollo transformador, en el que la tarea del partido revolucionario consiste en preparar la vanguardia para su intervención. Esto fue así comprendido por Rosa, al señalar que ‘el proletariado alemán tiene una crisis de dirección’. Durante su pasaje por el Partido Socialdemócrata alemán (SPD) sostuvo fuerte polémicas con el revisionismo de Bernstein, que quedaron plasmadas en su obra “Reforma o revolución”. Durante la revolución rusa de 1905 jugó un papel de liderazgo en Polonia, por lo que fue encarcelada en Varsovia. De esta experiencia extrajo la conclusión de la centralidad de la huelga de masas -es decir, de la huelga general por tiempo indeterminado- en la revolución obrera. Su planteo en torno de la ‘huelga de masas’, plasmado en la obra como “Huelga de masas, partido y sindicatos”, suscitó fuertes enfrentamientos con la burocracia sindical. Ya en 1907, en la resolución sobre el militarismo adoptada por el congreso de la Segunda Internacional en Stuttgart, escrita por Rosa y Lenin, al mismo tiempo que instaba a la clase obrera y a sus representantes parlamentarios a “hacer toda clase de esfuerzos para evitar la guerra por todos los medios que parezcan efectivos”, concluía con las siguientes palabras: “En caso de que a pesar de todo estalle la guerra, es su obligación intervenir, a fin de ponerle término en seguida, y con toda su fuerza aprovechar la crisis económica y política creada por la guerra para agitar los estratos más profundos del pueblo y precipitar la caída de la dominación capitalista” (Joll, 1976). Rechazó tenazmente las desviaciones parlamentaristas de la dirección socialdemócrata, posiciones que se cristalizaron con la postración del SPD alemán ante la guerra, lo que motivó su ruptura con el SPD y la llevó a conformar una liga internacional que se convertiría en el partido espartaquista años después. La mujer proletaria Bajo este título, Rosa publicó uno de sus textos dedicados a la lucha por la liberación de las mujeres trabajadoras en 1914, donde explica el carácter de clase de la lucha por el sufragio femenino. En una polémica con las líderes del movimiento sufragista, Rosa señala que “la mujer proletaria necesita derechos políticos, porque ejerce la misma función económica en la sociedad, trabaja como un esclavo de la misma manera para el capital (...) Ella tiene los mismos intereses y necesita las mismas armas en su defensa. Sus demandas políticas están profundamente arraigadas en el abismo social que separa a la clase de los explotados de la clase de los explotadores, no en el contraste entre hombre y mujer, sino en el contraste entre capital y trabajo” (Luxemburg, 1914). De esta manera, llama a los partidos socialistas a esforzarse en la organización política y sindical de las trabajadoras, en la conquista de sus derechos políticos y civiles, no como un fin en sí, sino como un medio para lanzarlas a la lucha revolucionaria. Si bien no fue su principal frente de militancia, Rosa le otorgó una importancia central a la organización del proletariado femenino. Compañera y amiga de Clara Zetkin, participó de la estructuración de una organización de mujeres socialistas que adquirió característica de masas en Alemania, llegando a organizar a 120.000 de ellas en 1914. Su lucha contra las adaptaciones reformistas hizo incluso su aparición en este terreno. En una polémica con los socialistas belgas, quienes defendían el voto censitario, Rosa escribió el artículo titulado "Una cuestión táctica", en el que de modo punzante los criticó por haber renunciado a una cuestión de principio y a la utilización de métodos revolucionarios en aras de un acuerdo con las fuerzas políticas de la burguesía, y conectó este oportunismo con la controversia revisionista, en la que Bernstein abogó por dichas alianzas. Su preocupación por la organización socialista de las mujeres trabajadoras quedaba plasmada en el siguiente señalamiento: "Todo individuo que piense con claridad debe esperar, tarde o temprano, nada menos que una poderosa fase de expansión del movimiento obrero como resultado de la inclusión de las mujeres proletarias en la vida política. Este punto de vista no sólo abre un enorme nuevo campo para el trabajo de agitación de la socialdemocracia. En su vida política y social, además, un fuerte viento fresco soplará como resultado de la emancipación política de las mujeres, que va a limpiar el aire sofocante de la filistea vida familiar actual, que impregna tan inequívocamente, incluso a nuestro partido, a los trabajadores y a los líderes por igual" (Luxemburg, 1902). Fueron sus posiciones revolucionarias, también en este terreno, las que permitieron que Rosa, junto a Clara Zetkin y las líderes socialistas rusas, entre ellas Kollontai, impulsaran en 1915 la tercera Conferencia Internacional Socialista de Mujeres, que sesionó a pesar de la estricta negativa de la mayoría de los partidos socialdemócratas enrolados en la Segunda Internacional, quienes se habían alineado tras sus respectivas burguesías nacionales; en el caso del SPD alemán, votando créditos de guerra en el Parlamento burgués. Esta conferencia retomó las líneas programáticas fijadas por Rosa y Lenin en la resolución sobre el ‘militarismo’, votando una resolución de rechazo a la guerra y un llamado a retomar la unidad internacional del proletariado bajo las consignas: ¡Abajo la guerra! ¡Adelante hacia el socialismo! Su legado Tras una vida dedicada a la revolución, Rosa no logró preparar a tiempo la ruptura con el Partido Socialdemócrata Alemán, lo que le costó la vida. El naciente Partido Espartaquista no era aún un partido arraigado en las masas, capaz de dirigir el levantamiento revolucionario de 1919. Su brutal asesinato fue un acto desesperado de cobardía y preservación de un régimen en descomposición, que adoptó la forma de una contrarrevolución democrática -la llamada república de Weimar- para luego dar paso al fascismo. Su asesinato, sin embargo, no nos privó de su enorme legado político y teórico. En su constante preocupación por elaborar herramientas para la intervención revolucionaria dejó importantes textos como “Reforma o revolución”, con su énfasis en la teoría del colapso. A cien años de su asesinato, las aspiraciones y tareas en la lucha revolucionaria y la emancipación de las mujeres, que impulsaron la vida de Rosa, se encuentran intactas. Para quienes luchamos a diario por el socialismo, su trayectoria y sus aportes siempre serán una fuente de inspiración, de análisis y aprendizajes. Luxemburg, Rosa (1914): “El orden reina Berlín”. Luxemburg, Rosa (1902): “Cuestión de táctica”. Joll, James (1976): La Segunda Internacional, 1889-1914.

17 de enero de 2019
Fuera los Trump, los Bolsonaro y los Macri de Venezuela y América Latina
Partido Obrero

Argentina y la casi totalidad del llamado Grupo de Lima (Brasil, Colombia, Perú, Chile, Canadá, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Guyana y Santa Lucía) han sacado una declaración que reclama al presidente Maduro de Venezuela que desista del nuevo mandato para el cual fuera electo en mayo del año pasado y que transfiera el gobierno a la Asamblea Nacional para que convoque a nuevas elecciones. Fundamenta su exigencia en el planteo de que aquellas elecciones habrían sido fraudulentas, sin la presencia de observadores internacionales. Exige también que se viabilice la entrega de ayuda humanitaria por medio de organizaciones internacionales. Amenaza con represalias económicas en el caso de que estos reclamos fueran negados. El emplazamiento de Macri y el grupo de Lima a Venezuela recibió de inmediato el apoyo del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y del presidente Trump. América Latina y los trabajadores de todo el mundo asistimos a un ultimátum totalmente extraordinario de parte del imperialismo y de sus lacayos, como es la consagración de un doble poder en Venezuela, que por regla general es puntapié inicial de una guerra civil. La Asamblea Nacional, con mayoría absoluta de los partidos que tributan al imperialismo internacional, evitó suscribir estos extremos, limitándose a exigir que Maduro renuncie a iniciar un nuevo período presidencial. Lo que distingue a esta acción contra el régimen de Maduro de otras similares en el pasado es, también, la asunción, en Brasil, de un nuevo presidente de definida filiación fascista, que no oculta su intención de promover la instalación de bases norteamericanas en su país, establecer un cerco militar contra Venezuela e insertar a Brasil en un eje político-militar internacional con Estados Unidos-Israel y Colombia. Para el flamante régimen ‘cívico-militar’ de Brasil, esta política apunta a reforzar sus bases de sustentación interna y la implementación de su agenda reaccionaria. La envoltura bélica del ultimátum dirigido a Venezuela no debe oscurecer la finalidad de promover una campaña de agitación ‘democrática’ en América Latina, en vista a los procesos electorales que tendrán lugar en el corriente año en Bolivia, Argentina y Uruguay. El “caos venezolano” y el desmadre social, económico y político de la camarilla militar de Maduro serán usados con la intención de extorsionar al electorado para imponer salidas derechistas. Los cabecillas del Grupo de Lima y Trump, su mentor, han desviado la mirada de la crisis humanitaria que se desarrolla, ahora mismo, en la frontera de México y Estados Unidos, y de la determinación de Trump de construir un Muro contra toda América Latina. Esto ha provocado una crisis política adentro mismo de Estados Unidos y promovido una creciente indignación de los trabajadores y la juventud norteamericanas. Venezuela atraviesa efectivamente una crisis humanitaria descomunal; lo prueba el número extraordinario de personas que abandonan el país, a pesar de que el madurismo les niega o retacea la documentación para salir. Esta crisis humanitaria es la expresión del derrumbe de un régimen político, que defiende los intereses de clase de una burguesía arribista y de una camarilla fuera de control, a expensas del sufrimiento de los trabajadores de Venezuela. El Partido Obrero puede caracterizar la realidad tal cual es, por la autoridad que le da haber planteado tempranamente los límites insalvables de la tentativa nacionalista militar del chavismo; haber opuesto a ella la independencia de la clase obrera y el gobierno de trabajadores; y haber caracterizado a tiempo el desplome del madurismo como consecuencia de una incapacidad para desarrollar una alternativa independiente frente a los estragos de la crisis mundial en un país donde la monoproducción de petróleo se acentuó en el período chavista, paralelamente a una deuda externa completamente parasitaria. Nuestro partido, el Partido Obrero, advierte acerca de la gravedad de la crisis humanitaria, pero se opone al planteo imperialista de instrumentar una ayuda de emergencia para infiltrar políticamente al país y reconvertir a Venezuela en una colonia. Llamamos a los trabajadores, en especial de América Latina, a que se organice una ayuda humanitaria internacional bajo el control de las centrales obreras y de representantes obreros elegidos en sus lugares de trabajo. En oposición a la salida política de los Trump y los Macri, planteamos la expulsión del Estado de la camarilla chavista de los sindicatos; la vigencia plena de las libertades democráticas; la nacionalización integral del petróleo y el gas, bajo control obrero, y por un gobierno de trabajadores. Solamente un gobierno de trabajadores puede garantizar elecciones limpias y democráticas -sea Venezuela o toda América Latina. En abril pasado, una Conferencia internacional de partidos de izquierda, convocada por la Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional (CRCI) y organizada por el Partido Obrero, en Buenos Aires, advirtió que “uno de los objetivos centrales de Trump es disciplinar a los gobiernos latinoamericanos en una ofensiva diplomática y comercial contra Venezuela y su gobierno” y denunció que “detrás del boicot económico al comercio con Venezuela se insinúa la preparación de una eventual invasión militar” y que el objetivo de ésta “es avanzar en la privatización del petróleo venezolano, rematando su empresa estatal, una de las mayores reservas mundiales de hidrocarburos”. Venezuela se ha convertido también en un escenario especial de la ofensiva del gobierno imperialista de Trump contra la presencia “predatoria” (Bolsonaro dixit) de Rusia y China en América Latina. Esto no impide, sino que incluso favorece, una asociación reaccionaria por el reparto de influencias a nivel mundial y contra la lucha de los pueblos latinoamericanos por la independencia política. Advertimos a los trabajadores acerca de todos los perjuicios que provocará esta lucha de intereses entre las potencias existentes, en el marco de una crisis capitalista mundial cada vez más severa. El objetivo último de esta ofensiva es combatir a la revolución social en América Latina y devolver a Cuba, mediante la restauración capitalista en desarrollo, a la órbita del imperialismo. En función de esta caracterización de conjunto, planteamos: • Por una movilización internacional contra el boicot imperialista a Venezuela y a Cuba, y las amenazas guerreristas, organicemos marchas y concentraciones. • Ruptura con la OEA, el FMI y todo el aparato político-diplomático imperialista. • Desconocimiento de la deuda externa en todos los países. • Abajo los planes de reforma laboral y previsional reaccionarios y antiobreros. • Por el retiro de las bases yanquis en Colombia, la triple frontera argentina-paraguaya-brasilera, Guantánamo en Cuba y por el cese de todo tipo de operativos militares conjuntos. • Por el retiro de las tropas latinoamericanas que actúan como policía yanqui en Haití. • Repudio al Grupo de Lima y sus planteos contrarrevolucionarios; por una lucha de clases consecuente contra los gobiernos que lo integran en cada uno de los países; por el derecho a la autodeterminación de Venezuela; por gobiernos obreros y campesinos y la unidad socialista de América Latina.

17 de enero de 2019
Organicemos la lucha contra el tarifazo y los despidos
Redacción

Argentina arranca el año 2019 sacudida en todos los planos. El macrismo pretende sobrevivir descargando la bancarrota nacional sobre las espaldas de los millones de argentinos. Al tarifazo de fin de año se le une una pérdida salarial del 15% en 2018, incremento de la pobreza y un agravamiento de la ola de despidos. Ahí tenemos Siam, Interpack, Pilkington, Nidera, los ingenios tucumanos, los trabajadores de Radio Nacional y de los medios públicos. Semejante atropello sólo puede abrirse paso con más represión: Código Chocobar de gatillo fácil, baja de la edad de imputabilidad, persecución a los inmigrantes, uso de las pistolas Taser. Los sacrificios sin precedentes a que se somete al pueblo, sin embargo, no aseguran sacar al país del hundimiento actual. Estamos frente a un régimen de tarifazos perpetuos que revela que el actual sistema de servicios públicos y transporte ha tocado fondo, es inviable. Asistimos, entre tanto, a una nueva bicicleta financiera, a costa de un mayor derrumbe industrial y paralización económica. Ante este escenario, se ha puesto en marcha un recambio. La unidad electoral del PJ -incluido el kirchnerismo-, que se está orquestando, está al servicio de esta política. Promueven una renegociación de la deuda y los acuerdos del FMI. Pero incluso esta variante, en caso de prosperar, planteará brutales exigencias antiobreras y antinacionales por parte de los acreedores. Los personeros sindicales de todos ellos, en la CGT y la CTA, tomaron en sus manos la tarea de asegurarle a Macri una tregua cuando el gobierno no da tregua. Plantean esperar hasta fines de 2019, cuando el gobierno no espera. Han querido disimular esta pasividad con una tibia marcha de antorchas. Es necesario que organicemos, ahora, la lucha contra los tarifazos, los despidos y el salario. ¿Por qué seguir sosteniendo, con privaciones inmensas, a un régimen fracasado, inviable, descompuesto y corrupto de macristas, pejotistas y kirchneristas? Que la crisis la paguen los capitalistas. Anulación de los tarifazos. Ningún despido. Congresos de bases de todas las centrales y sindicatos para discutir un programa y un inmediato paro activoy plan de lucha. Derrotemos el plan de ajuste de Macri, los gobernadores y el FMI. Nacionalización bajo control obrero de los principales resortes económicos e industrias estratégicas. Asamblea Constituyente soberana con poder para resolver las medidas elementales en defensa de los trabajadores y la nación explotada. Por una salida de los trabajadores a la crisis.

17 de enero de 2019
San Martin: Paro y ocupación en la textil Sport Tech

Más de 120 trabajadoras y trabajadores de la fábrica de indumentaria deportiva Sport Tech, situada en Villa Lynch y con clientes multinacionales como Adidas, Puma y Nike, mantienen desde el 8 de enero la ocupación de la planta, un acampe en la puerta y el estado de asamblea permanente. La patronal les adeuda salarios desde abril, aguinaldos y bonos, e intentó decretar vacaciones para todo el personal, por lo que los trabajadores -pertenecientes en su mayoría al Sindicato de Obreros de la Indumentaria, el Vestido y Afines (Soiva) y al Sindicato de Empleados Textiles y Afines (Setia)- denunciaron que se procedería al cierre y vaciamiento de la fábrica. Es lo que viene de hacer en su planta en Luján, dejando en la calle a más de 60 familias. Como toda respuesta a la denuncia obrera, el dueño de la empresa pegó un papel con cinta en la puerta donde indica que la fábrica se encuentra "clausurada", y que ante cualquier reclamo debían dirigirse al juzgado que tramita la quiebra de Sport Tech. Una quiebra trucha, sin ningún asidero legal, en el marco de la feria judicial. El intendente Gabriel Katopodis (actual PJ, ex massista y ex FpV) posa de solidario frente al conflicto, pero viene aplicando un violento ajuste en el partido de San Martín. Desde el Partido Obrero apoyamos y acompañamos la lucha de los y las obreras de Sport Tech. Llamamos a rodear el conflicto de solidaridad hasta lograr la reinstalación de todos los puestos de trabajo y el pago de los salarios adeudados. Por el triunfo de la lucha de Sport Tech y todas las luchas obreras.

17 de enero de 2019
Cumbre Macri-Bolsonaro: reaccionaria y de crisis

El encuentro entre Macri y Bolsonaro incluyó una amplia agenda reaccionaria. Ambos presidentes han declarado ilegítimo el nuevo mandato de Maduro y realizaron una declaración conjunta, condenando al gobierno bolivariano. Macri ha encabezado, desde su asunción, la campaña regional contra el líder venezolano, al que propone aislar todo lo posible. Pero no hay que descartar que las conversaciones, a las que no estaría ajeno el gobierno estadounidense, vayan más lejos. Por lo pronto, los medios resaltan que “la postura de Bolsonaro es más dura aún y no descarta llegar a las armas si es necesario para sacar a Maduro del poder” (El País, 16/1). El encuentro fue la oportunidad para apuntalar una escalada represiva. La lucha contra el narcotráfico y la delincuencia también estuvieron presentes en la agenda bilateral. Bolsonaro hizo de la mano dura contra la violencia urbana una de sus promesas de campaña electoral y acaba de dar un primer paso para flexibilizar la venta y portación de armas. Esto es una vía para reforzar en el país vecino un Estado policial y la injerencia militar que se ha ido intensificando los últimos años. En ese marco, avanzar en el ataque y persecución a la izquierda, los luchadores y la protesta popular. Bolsonaro viene planteando la necesidad de poner fin al peligro "rojo" y acaba de anunciar la necesidad de una depuración ideológica del Estado, erradicando al “comunismo” de su seno, lo que implicaría apartar de la función pública, en forma masiva, a sectores designados bajo el mandato del PT. El gobierno argentino, a su turno, ha aprovechado el triunfo electoral del capitán retirado para avanzar en el mismo sentido represivo. Al protocolo Chocobar del gatillo fácil se le suma, ahora, la baja de la edad de imputabilidad de los menores y la expulsión de los extranjeros. El macrismo apunta a convertir la inseguridad en uno de los caballitos de batalla de la campaña electoral, procurando sacar del foco de la atención los estragos económicos y sociales que viene provocando en todos los planos el derrumbe de su propia política. De todos modos, un curso de “bolsonarización” choca con algunos de sus aliados en Cambiemos. El gobierno argentino va a estar obligado a navegar en aguas contradictorias en el accidentado itinerario del proceso electoral que arranca ahora y que se prolongará hasta fin de año, surcado por la multiplicación de elecciones provinciales intermedias. La lucha contra el narcotráfico y una cooperación más estrecha entre las fronteras, en particular en la triple frontera, es parte de un operativo que cuenta con la bendición de la DEA y el Departamento de Estado norteamericano, y se inscribe en los planes de la Casa Blanca por reforzar su presencia militar y política en la región. Estos planes incluyen la instalación de bases militares, y vienen formando parte de las conversaciones entre el nuevo gobierno brasileño y la Casa Blanca. Por lo pronto, se anunció una semana atrás que se había sellado un acuerdo en la materia con la instalación de una base en el Amazonas, aunque, días después, Bolsonaro dio marcha atrás. El presidente brasileño también va a tener que transitar por aguas turbulentas y se pondrá a prueba si cuenta con los medios políticos y economías para gobernar. Mercosur y crisis De todos modos, la coincidencia en estos aspectos no alcanza a disimular el escenario de crisis que envuelve la relación entre ambos países y que está lejos de revertirse. El Mercosur viene haciendo agua y los anuncios del gobierno brasileño apuntarían a darle un tiro de gracia. Brasil, empujado por su neoliberal superministro de Economía, Paulo Guedes, pretende que cuanto antes se modifiquen las reglas del bloque para que se permita que sus miembros sellen acuerdos de libre comercio bilaterales con otros países y bloques. Esto implicaría un golpe letal a la deprimida economía argentina frente a una mayor competencia, en especial de Estados Unidos pero también de China, en el mercado brasileño. No olvidemos que el país vecino sigue siendo uno de los principales destinatarios de las manufacturas argentinas. Ni qué hablar que esta apertura de Brasil constituiría una cabeza de playa para que, triangulación mediante, esa avalancha importadora se extienda a la Argentina. El gobierno macrista aspira a que ese proceso no sea brusco por medio de una "flexibilización" del Mercosur gradual y consensuada. Pero éstos no son los planes de Brasilia. Por eso, la prensa dijo que el encuentro no resuelve la tensión y el empantanamiento reinante. “La máxima aspiración del mandatario brasileño en la reunión con Macri es escucharlo y ganar tiempo hasta definir qué actitud tomar con la Argentina y con el bloque regional” (La Nación, 16/1). Algunos comentaristas destacan que Bolsonaro ha “aprendido” de la experiencia recorrida que no funciona el "gradualismo" y que, desde el arranque, debe empeñarse en una política de shock, implementando las reformas y el ajuste que pregona. Pero, atención, que un ritmo "exprés" puede provocar que descarrile antes. El remedio, en muchos casos, puede terminar siendo peor que la enfermedad. La ofensiva de Bolsonaro tiene que atravesar la prueba de la lucha de clases y arbitrar entre los intereses encontrados de la burguesía, que surcan, también, la coalición heterogénea de gobierno que él encabeza.

17 de enero de 2019
Rio Negro: La izquierda dará batalla en las elecciones

El gobernador rionegrino Alberto Weretilneck, de Juntos Somos Río Negro, adelantó por decreto las elecciones provinciales para el próximo 7 de abril. Pasó por alto a la Legislatura provincial, la que antes se había encargado de eliminar las Paso. El adelantamiento anticipa que Weretilneck cuenta con el guiño de la Justicia provincial para superar el escollo constitucional, que no le permitiría disputar el tercer mandato por la gobernación en forma consecutiva. Sucede que el oficialismo rionegrino llega a 2019 sin contar con otro candidato que mueva el amperímetro en las encuestas. El elemento destacado de la elección en ciernes es la posibilidad del peronismo de ganar la contienda. Martín Soria, presidente del Partido Justicialista e intendente de la localidad de Fiske Menuco (General Roca), es quien se postula para suceder a Weretilneck que, de 2015 a esta parte, ha oficiado de peón rastrero del gobierno de Macri. Weretilneck no sólo fue partícipe del pacto fiscal, también avaló el Presupuesto nacional de ajuste de 2019, impuesto por el FMI, y se plegó al operativo represivo impulsado por Macri y Bullrich contra el pueblo mapuche y los luchadores. En 2017, Juntos Somos Río Negro bajó su lista de diputados nacionales para beneficiar a Cambiemos y así evitar que el PJ obtuviera dos diputados. Cambiemos competirá, en principio, con su propia fórmula en las provinciales de Río Negro. Pero para un gobierno en crisis, como el de Macri, la derrota del PJ gracias a un triunfo de Weretilneck no deja de ayudar con el objetivo de bloquear la proyección nacional del peronismo. En las legislativas de 2017, el peronismo ganó cómodamente las elecciones rionegrinas. Ahora, no sólo cuenta con el alineamiento de los intendentes peronistas, ha logrado también embolsar al centroizquierda provincial (Magdalena Odarda y el Partido Socialista) y a la mayor parte de la burocracia sindical de la CGT y la CTA. El peronismo rionegrino ha colaborado sistemáticamente, en la Legislatura provincial, con los presupuestos de ajuste de Weretilneck, además de haber avalado la política de endeudamiento en dólares de la provincia (Plan Castello), para un plan de obras públicas al servicio del capital, las cuales ni siquiera se han realizado. Soria, aunque lo intente ocultar, ha cumplido al pie de la letra el plan de ajuste sellado entre Weretilneck y Macri, aceptando presupuestos regresivos en su ciudad, que implicaran mayor precariedad laboral, tarifazos y más paritarias a la baja. El Frente de Izquierda ingresa a este adelantamiento electoral ubicado como el cuarto bloque político de la provincia. El Partido Obrero de Río Negro cuenta con una importante trayectoria, conquistó en 2017 la primera bancada obrera y socialista en la provincia, con el ingreso al Concejo Deliberante de General Godoy, y obtuvo en 2018 un 7,5% en las elecciones ejecutivas de Villa Regina, con Norma Dardik como candidata a intendenta. En estas elecciones, también el PTS e Izquierda Socialista cuentan con personería provincial. La campaña debería servir para reagrupar a una vanguardia obrera y juvenil, sobre la base de una delimitación de clase. El balance del papel jugado por las fuerzas patronales y, especialmente, la propagandización de un programa de salida a la crisis, serán fundamentales para el desarrollo de esa tarea. El programa deberá partir de las reivindicaciones más elementales, como la defensa del salario, el trabajo y las jubilaciones, y deberá combinarse con planteos de fondo -es decir con un plan económico y político de los trabajadores. En momentos donde afloran los tarifazos y el transporte público en varias ciudades de la provincia atraviesa una profunda crisis, el planteo de anular los aumentos, expulsar a Lewis y nacionalizar integralmente la energía y los servicios públicos, bajo control de los trabajadores, son más actuales que nunca. Lo mismo vale con el no pago de la deuda pública, que representa una sangría provincial y nacional. La expropiación sin pago de los monopolios frutícolas y del puerto San Antonio Este, y la constitución de un consorcio único de producción y comercialización dirigido por trabajadores y pequeños productores, representa un planteo de fondo para superar la crisis de la industria de la pera y la manzana. La izquierda tiene planteada la tarea de pelear por el ingreso a la Legislatura provincial. Esto representaría un importante salto político, pues reforzaría todas las luchas libradas por los trabajadores, las mujeres y la juventud y proyectaría el desarrollo de una alternativa política de la clase obrera a escala de toda la provincia. Desde luego, la presentación de la lista rionegrina y la campaña del FIT se une a la de Neuquén, a San Juan, a Santa Fe, a Córdoba y a otros adelantamientos en ciernes, como el de Catamarca, que hacen urgente la necesidad de golpear con un planteo político nacional del FIT ante la crisis -y el agravamiento de la lucha de clases ante la ofensiva fondomonetarista de Macri y los gobernadores-, con un programa de los trabajadores de salida a la crisis para refutar el recambio nacionalista y con una propuesta electoral nacional. Así como en Río Negro, en todo el país el FIT tiene la responsabilidad de actuar como el cuarto bloque político nacional, el de los trabajadores.

17 de enero de 2019
Cierra Nidera, 200 despidos

En pleno período vacacional, la empresa china Cofco decidió cerrar la planta de refinamiento y envasado de aceite Legítimo, ubicada en Lanús, dejando en la calle a casi 200 trabajadores. Los aceiteros montaron un acampe en la puerta que lleva más de diez días. La empresa señala que, por la suba de retenciones al valor agregado que el gobierno de Macri fijó en septiembre último, no le es conveniente exportar aceite, sino directamente los granos de soja y, por tal motivo, la planta refinadora le daría pérdidas. Si bien hay un cuadro de crisis en toda la industria del aceite con una capacidad ociosa del 45%, la devaluación del año pasado ha sido muy beneficiosa para las grandes exportadoras. No es menor, un elemento que atraviesa la guerra comercial entre China y Estados Unidos para acercarse a la comprensión del cierre de la ex Nidera: la empresa china recientemente adquirió el 100% de Nidera y de Noble, dos productoras de alimentos que tienen laboratorios de modificación genética de los granos. Con esta adquisición, Cofco se coloca entre las principales productoras de alimentos del país, a la vez que adquiere la tecnología desarrollada, siendo este quizás el motivo principal de ambas compras. La primera audiencia resultó en una conciliación obligatoria que dejó a todos los trabajadores afuera de la planta, aunque cobrando los salarios. La gobernadora Vidal colocó a la Policía Bonaerense al servicio de la empresa, con presencia de personal civil armado en el interior la fábrica, para amedrentar a los trabajadores. El cierre de Nidera tuvo como antecedentes retiros voluntarios hace unos meses, y más en general en el gremio, despidos masivos en Cargill y Bunge. En estos días suena fuerte la posibilidad de cierre de Vicentín (Santa Fe). La situación de la planta que Cofco tiene en Junín, vinculada directamente con la producción de la planta cerrada de Lanús, merece también un alerta. Este cuadro en la industria del aceite, partiendo por la lucha en defensa de todos los puestos de trabajo en Nidera, requiere un inmediato plan de lucha nacional de toda la Federación, discutido y votado en plenarios de delegados y asambleas de fábrica. La ocupación de la planta refinadora es una acción elemental para enfrentar el cierre, que debe ser complementado con acciones de lucha en el centro económico de Cofco en Rosario. La perspectiva que ofrece la burocracia sindical de la CGT y la pseudo-opositora de Moyano y Yasky es de no hacer huelgas en año electoral, un camino de derrota para el movimiento obrero. Frente a miles de despidos en toda la industria y con luchas como Interpack, con 30 días de ocupación; Pilkington, con acampe por despidos, y la reciente ocupación en Sport Tech, se hace urgente un paro activo nacional de 36 horas y un plan de lucha para quebrar el ajuste de Macri, el FMI y los gobernadores.

17 de enero de 2019
¡Ni despidos ni tarifazos!

El año comenzó con una ofensiva redoblada del gobierno contra los trabajadores: a los tarifazos expropiatorios -en el transporte, el gas, la electricidad y el agua- se suma la pretensión de avanzar con la reforma laboral, archivada por las rebeliones obreras de diciembre de 2017. El macrismo busca recuperar de este modo la confianza de los capitalistas, horadada por el derrumbe económico imparable. En línea con esto, las patronales han lanzado una ola de despidos masivos en respuesta a la debacle industrial. La única medida que toman es descargar la crisis sobre los trabajadores. En noviembre, la caída fue de 13,3% y el uso de la capacidad instalada bajó por séptimo mes consecutivo, alcanzando el piso de toda la gestión Cambiemos. El objetivo es achicar planteles al mínimo y desarticular la organización sindical en las fábricas, para arrasar con los convenios colectivos e imponer “de hecho” un salto en la precarización y la flexibilización de la mano de obra. Daniel Funes de Rioja, uno de los capos de la UIA, declaró que los despidos eran “un mal necesario” para recuperar competitividad. Se trata de una orientación de fondo del Estado y las patronales. Buscan asestarle un golpe estratégico a los trabajadores y establecer un nuevo régimen de explotación en la Argentina. CGT-CTA: el “lejano” 2019 El protocolo antidespidos, que la CGT utilizó para justificar el “levantamiento” del sugerido quinto paro general, resultó tan inútil que el gobierno resolvió desactivar formalmente el Decreto de Necesidad y Urgencia. “Los empresarios, en su mezquindad, aprovechan cualquier hueco legal para avanzar con despidos”, se quejó un impresentable Héctor Daer, como si fuese un comentarista ajeno al problema. La burocracia sindical, en especial la llamada “opositora” -el moyanismo y la CTA- es la viga maestra de una tregua, apenas disimulada con algunas declaraciones (como la promesa de un paro “para abril o mayo”) o tibias convocatorias a “no abandonar las calles”. Su estrategia no es confrontar hasta derrotar el ajuste sino acumular para el recambio electoral. Ya lo dijo el kirchnerista Hugo Yasky: “hay que evitar los paros” en el año de las elecciones. Pero el desastre social empuja en otra dirección. La tibia iniciativa de la Marcha de Antorchas, contra los tarifazos y los despidos, fue un registro del clima de bronca creciente contra el gobierno, pese al poco empeño que le pusieron las organizaciones del Frente Sindical, cuyas delegaciones fueron flaquísimas. La participación “no organizada” fue el dato destacado; la consigna de “paro activo de 36 horas”, que presidió la columna independiente del Plenario del Sindicalismo Combativo, fue recibida con cánticos, al ingresar éste a la Plaza de Mayo, luego de realizar un acto propio. Una tendencia a la acción directa La escalada de despidos, por otro lado, dio lugar a una serie de movilizaciones, acampes y ocupaciones, que lograron instalarse en el escenario sindical: Interpack, la ex Nidera, Pilkington, Siam, los ingenios tucumanos, Sport Tech, entre otras. Más allá de las diferencias que cada conflicto presenta en sus formas y orientaciones, tomados como un todo, contrastan con la pasividad de la burocracia y sientan las bases de una reacción obrera a la ofensiva patronal, basada en métodos de acción directa. Es necesario impulsar la más amplia solidaridad con estas luchas y, en la medida que sea posible, coordinar acciones comunes, incluyendo una movilización en la primera quincena de febrero, por un paro activo nacional de 36 horas, contra los despidos, los tarifazos y la reforma laboral. Es el rumbo que el Sutna propuso, a través de una carta abierta, al Plenario del Sindicalismo Combativo y a todos los sindicatos dispuestos a luchar por una salida obrera a la crisis en curso. En contraposición a las marchas de aparato o las “acciones judiciales contra los aumentos de los servicios” (replicando lo de los intendentes del PJ), que propone la burocracia sindical, planteamos: ¡Ni tarifazos ni despidos! Por un paro activo de 36 horas y un plan de lucha para derrotar el plan de ajuste y despidos del gobierno y las patronales. Ocupación de todo lugar de trabajo que cierre o despida. Reparto de horas de trabajo. Defensa irrestricta de los convenios colectivos. Anulación de los tarifazos, apertura de los libros y estatización de las empresas de energía y servicios, bajo control de trabajadores. Que la crisis la paguen los capitalistas. Tambien te puede interesar: Interpack: Choques y tensiones en medio de la “conciliación” Pilkington: continúa la lucha por las reincorporaciones San Martin: Paro y ocupación en la textil Sport Tech Cierra Nidera, 200 despidos

17 de enero de 2019
Pilkington: continúa la lucha por las reincorporaciones

Los trabajadores de la fábrica autopartista del vidrio Pilkington continúan en lucha contra 14 despidos sin causa, ejecutados días atrás, cuando la planta se encontraba cerrada con la gran mayoría de su personal de vacaciones. El pasado lunes realizaron un bloqueo de portones, que se transformó en una nutrida asamblea que resolvió el paro y un acampe en la puerta; la fábrica comenzó a funcionar y continuó el acampe, al cual se han ido acercando distintos grupos de trabajadores. Dentro de los despedidos se encuentran los miembros de la ex comisión interna y activistas reconocidos de la fábrica. Con esta medida, la patronal busca descabezar a la oposición combativa frente a las próximas elecciones de comisión interna, en un intento de quebrar la voluntad de lucha y avanzar sobre las condiciones laborales, modificando un convenio que cuenta con importantes conquistas obtenidas. Los despidos se producen en medio de un cuadro recesivo que afecta al conjunto de la industria en Argentina, y especialmente a la industria automotriz, con dos de las principales fabricas del país cerradas hasta febrero y con personal suspendido: Volkswagen, que dejó la producción del modelo Suran y sólo continuará la de la camioneta Amarok; y Ford, que perdió la concesión del Focus y sólo mantiene en Argentina la camioneta Ranger. La patronal confluye con el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, en el renovado intento de imponer una reforma laboral flexibilizadora. Procuran que el ajuste recaiga sobre los trabajadores. El Sindicato Obrero de la Industria del Vidrio, que debería estar presente y defender las fuentes de trabajo y el convenio, no apareció por el conflicto todavía. Los actuales delegados, de la línea de la dirección, brillaron por su ausencia (hace un año y medio se desarrollaron las elecciones de comisión interna y la izquierda fue dividida, perdiendo por cuatro votos). En este cuadro es necesario un plenario general del gremio para votar un plan de lucha y un paro para derrotar la ofensiva patronal. Hay que echar mano de los métodos de la clase obrera, como en el Inti e Interpack, que se organizaron para enfrentar los despidos, fueron al paro, se movilizaron y ocuparon sus lugares de trabajo. Abracemos de solidaridad a los trabajadores de Pilkington, en el camino para derrotar el plan de guerra de Macri, el FMI y los gobernadores. Este viernes se realizará una movilización a las 13 horas, desde el Congreso a la sede Callao de la Secretaría de Trabajo, reclamando a la cartera que interceda ante los despidos persecutorios y reconozca el carácter colectivo del conflicto. El domingo habrá un festival solidario en las puertas de la fábrica, a partir de las 17 horas. El viernes 18, todos a la movilización.

17 de enero de 2019
Interpack: Choques y tensiones en medio de la “conciliación”

Con el levantamiento de la toma y la entrega de la planta a la patronal, el conflicto ingresó a una nueva etapa, pero está lejos de resolverse. La empresa no ha hecho hasta ahora ninguna propuesta de reincorporaciones y se limitó a insistir con un ofrecimiento económico. Esto fue rechazado por la comisión interna en la única -y breve- reunión que tuvo lugar. Los intentos de la Oficina de Personal por abrir una negociación con algunos de los despedidos, por fuera de la comisión interna, no prosperaron. Todos ellos se mantienen en los marcos del conflicto, participando del acampe y las actividades. Tampoco tuvo éxito la pretensión de poner en marcha la planta transfiriendo las tareas de los compañeros “licenciados” a otros, e incluso apelando a un esquema de rotaciones; sectores enteros no funcionaron y la producción no pudo normalizarse. En la primera audiencia en la Secretaría de Trabajo sólo hubo denuncias cruzadas por la violación de la conciliación: la empresa aduce que hay una negativa de los trabajadores a prestar tareas y la Interna que la empresa pretende ampliar las funciones, pasando por sobre el convenio colectivo. La planta 2 debe apoyar nuestra lucha Una parte de la producción es desviada a Interpack 2 (que incluso trabaja horas extras). El cuerpo de delegados verde, que dirige esa planta, es perfectamente consciente del fuerte malestar que recorre una parte de su base, por el rol carnero que le obligan a jugar. Más aún, al ser ellos mismos víctimas del plan general de reestructuración: continúan los despidos, los retiros “voluntarios” y las nuevas modalidades de trabajo “flexibles”. Nuestra agitación sobre las empresas del grupo denunciando esta situación, debe dar lugar, en caso de que la patronal mantenga su posición, a acciones concretas de repudio y el sindicato gráfico tiene la responsabilidad de garantizar que no se repitan más actos de carnereaje contra nuestro conflicto. El sindicato La directiva ha seguido una línea correcta en el plano administrativo: se sometió a las resoluciones de la asamblea de la fábrica, no intentó despegarse de la determinación de ocupar la planta y rechazó formalmente la primera conciliación (que lisa y llanamente ratifica los despidos). Sin embargo, no tomó ninguna medida gremial de apoyo al conflicto. Lo que aduce es que la base está muy golpeada y que carece de musculatura para cualquier acto de respaldo. Una verdad “relativa” que constituye una auto-incriminación: en todo caso, es el resultado de la política de postración del kirchnerismo ante la ofensiva patronal. Casi cinco mil despidos en tres años no justificaron ninguna lucha de conjunto. No obstante, una orientación decidida, que surja de la deliberación amplia de la base, puede rescatar al gremio del estado de desmoralización y despertar sus enormes tradiciones combativas. El acampe Una mención final corresponde al acampe, que crece en participación. Las actividades políticas y culturales que se realizan, prácticamente a diario, son un factor de formación importante, en tanto ponen en contacto a jóvenes y militantes con una de las más importantes experiencias de organización clasista del movimiento obrero. Por sobre las reivindicaciones puntuales del conflicto, lo estratégico son las lecciones de esta construcción, ligada estrechamente a la Naranja Gráfica y al Partido Obrero.