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Prensa Obrera N° 1530

29 de noviembre de 2018 · 11 notas

Notas de este número

29 de noviembre de 2018
El Frente de Izquierda repudia la presencia del G20 en Argentina

El 30 de noviembre concentramos, a las 13:30, en Avenida San Juan y 9 de Julio, en la Ciudad de Buenos Aires, donde realizaremos un acto, para luego sumarnos a la movilización general contra el G20, que comenzará a las 15 horas. El Frente de Izquierda repudia la cumbre del G20 en Argentina, que reunirá a los jefes de Estado que ejecutan la política de guerra, militarismo y agresión a los explotados y explotadas de todo el mundo. Los mandatarios que concurren a Argentina (Trump, Merkel, Macron, May, Putin, Erdogan y otros) son los responsables de las masacres y bombardeos contra los pueblos de Siria, Libia, Irak, Palestina, Yemen, kurdos, entre otros. Son quienes, como Trump, militariza toda la frontera de Estados Unidos para reprimir a las caravanas de miles de hondureños y guatemaltecos que huyen de la miseria que provoca el propio imperialismo y sus personeros locales. O como Macron, que en Francia reprime la lucha popular de los “chalecos amarillos”, que se está dando contra la suba de los combustibles y la ruina a las que los ha llevado el gran capital. O como el derechista gobierno italiano, que estigmatiza y reprime la entrada de refugiados de Africa y Siria. En Buenos Aires colocarán su agenda al servicio del capital internacional y la hipoteca de la deuda externa. Las principales potencias imperialistas del G20 son las que comandan al FMI y el saqueo en curso al pueblo argentino: pulverización del salario y las jubilaciones, tarifazos, cierres y despidos, para pagarle la fraudulenta deuda a los especuladores. Pero el G20 será también el escenario de feroces disputas por el mercado mundial; entre los Estados Unidos de Trump y la burocracia restauracionista de China; entre éstos y la Unión Europea de los ajustes y la persecución a refugiados. América Latina y Argentina, anfitriones de la cumbre, serán otro botín de disputas comerciales e incluso militares. Denunciamos que, en las llamadas reuniones bilaterales, querrá reforzarse el eje de colaboración militar continental con Estados Unidos, por medio de la instalación de nuevas bases imperialistas. El derechista Bolsonaro ya está discutiendo esta posibilidad para la región del Amazonas. Con el pretexto del narcotráfico y el terrorismo se quiere reforzar la presencia represiva del imperialismo, con vistas a reprimir la reacción popular de los trabajadores y oprimidos del subcontinente contra los ajustes. Anticipando esta política de ajuste, el gobierno de Macri y su ministra Bullrich ha montado un feroz operativo represivo en la Ciudad de Buenos Aires para la reunión del G20, con el claro objetivo de bloquear y agredir a quienes se van a manifestar. El Frente de Izquierda repudia este operativo represivo y llama a defender, con una gran movilización, el derecho a luchar contra el imperialismo, sus gobiernos y sus agentes políticos locales. El gobierno de Macri es un anfitrión del G20 a la medida de los Trump, Macron y otros. Junto con rendirles pleitesía con el brutal ajuste del "déficit cero" para pagarle la deuda a los especuladores, ha incluido en el debate de la “cumbre” la “cuestión del trabajo”, que no es otra cosa que la promoción continental y mundial de la liquidación de las conquistas laborales. Quiere servirse del G20 para reinstalar la sanción de la reforma laboral en Argentina, que no ha podido tratarse después del gigantesco repudio de la clase obrera a la reforma jubilatoria. Denunciamos esta política reaccionaria, que el gobierno del macrismo y sus cómplices del PJ, en el Congreso y en las gobernaciones, aplican todos los días contra los trabajadores argentinos, a cuenta del FMI y de las patronales. El Frente de Izquierda denuncia también la política del kirchnerismo y sus socios regionales -como Dilma Rousseff y Correa-, que le pavimentaron el camino a la derecha en el continente y, luego ya como opositores, no lucharon contra sus ajustes, cuando no fueron directamente cómplices de los mismos. En la Argentina, los voceros del kirchnerismo le están prometiendo al gran capital que, en caso de volver a gobernar, respetarán la deuda externa y el acuerdo colonial con el FMI. Cuando presidentas, Dilma y Cristina participaron de todas las reuniones del G20, suscribiendo sus pronunciamientos y políticas reaccionarias. Al movilizar contra el G20, el Frente de Izquierda plantea el frente unido de la clase obrera del país y del continente, contra el imperialismo, la guerra y todos los gobiernos ajustadores. Por la independencia política de los trabajadores, frente a los gobiernos derechistas y al progresismo fracasado. A la barbarie capitalista, le oponemos la lucha por gobiernos de trabajadores y el socialismo internacional. -¡Fuera el G20 de Argentina! -Abajo el imperialismo. Abajo el ajuste de Macri, el FMI y los gobernadores. Por la ruptura de todos los pactos con el FMI. -Por el retiro de todas las bases militares imperialistas de América Latina. -No a las reformas reaccionarias laborales y previsionales. -Por el no pago de las deudas externas. -Por la Unidad Socialista de América Latina. Prensa Obrera N° 1530, disponible en la web y en PDF: debido a las imposibilidades logísticas que provoca la reunión del G20 en Buenos Aires, este número de Prensa Obrera no será impreso. Podés descargar el PDF con su diseño habitual aquí Para recibir todos los jueves el PDF de la versión impresa, suscribite a PrensaObrera.com Con tu suscripción a PrensaObrera.com también tenés incluida la versión de los jueves en papel retirando por nuestros locales.

29 de noviembre de 2018
Los jefes políticos de los barrabravas "toman medidas"

Golpeado por la crisis que les generó al gobierno nacional y al de la Ciudad el escándalo de la final de la copa Libertadores, renunció el ministro de Seguridad porteño, Martín Ocampo. La salida del funcionario, más las declaraciones de Rodríguez Larreta sobre la responsabilidad de la Policía de la Ciudad por los “errores” en el operativo, dejan a cubierto a Patricia Bullrich a días de comenzar la reunión del G20. La crisis fue creciendo con el correr de las horas y al conocerse detalles y declaraciones de testigos -como el chofer del micro- que denunciaban que se había “liberado el territorio” para la agresión al ómnibus que transportaba a los jugadores de Boca Juniors. Las responsabilidades recayeron tanto en las autoridades de Seguridad de la Ciudad como de la Nación. Ocampo era el responsable de la policía local y la Prefectura, que tenía a su cargo el control del punto donde se produjo la agresión, y cuyo ministerio depende de la cartera de Bullrich. Según fuentes periodísticas, entre ambos funcionarios había fuertes peleas. El largo silencio de Rodríguez Larreta luego del escándalo se explica, según La Nación (25/11) porque los cruces de acusaciones entre los funcionarios de las dos administraciones hacían imposible dar una versión unificada. Ocampo es un hombre vinculado con Daniel Angelici, quien también ha recibido un golpe político. La designación del vicejefe porteño Diego Santilli como reemplazante de Ocampo compromete personalmente a Rodríguez Larreta en las peleas con Bullrich. El escándalo ha supuesto una crisis muy grande para un gobierno que ya ve diluirse su poder. En un hecho inédito, Mauricio Macri se entrometió en la conferencia de prensa que estaba por dar Patricia Bullrich para anunciar el envío a sesiones extraordinarias de un proyecto de ley “contra los barras”. En su monólogo -Macri no admitió preguntas- se ocupó de culpar a la Justicia y a los políticos opositores de amparar a los barras -¡el ex presidente de Boca!- y anunciar su cruzada y la de Bullrich contra ellos, vía el proyecto de ley. Olvidó, quizá, sus largos años de connivencia con la barra de los Di Zeo. Daniel Scioli reflotó un proyecto similar, de su autoría. La convivencia entre la policía y las barrabravas, la mayoría de los dirigentes de los clubes y los vínculos de éstas con los políticos, gremialistas y funcionarios, que se sirven de ellas como fuerza de choque, es una cuestión medular del régimen. Para deshacer esa madeja es necesario terminar con este sistema que las ampara, protege y utiliza. Prensa Obrera N° 1530, disponible en la web y en PDF: debido a las imposibilidades logísticas que provoca la reunión del G20 en Buenos Aires, este número de Prensa Obrera no será impreso. Podés descargar el PDF con su diseño habitual aquí Para recibir todos los jueves el PDF de la versión impresa, suscribite a PrensaObrera.com Con tu suscripción a PrensaObrera.com también tenés incluida la versión de los jueves en papel retirando por nuestros locales.

29 de noviembre de 2018
[Editorial] Un gobierno quebrado, un G20 fracturado

Cuando a Mauricio Macri le encomendaron la organización de la cumbre de presidentes del G20, imaginaba, con seguridad, un escenario muy diferente al actual. Tanto para el G20 como para su propio gobierno. Si Macri guardaba alguna esperanza de que la reunión de Buenos Aires redujera en alguna medida las disidencias entre sus miembros, los últimos acontecimientos han borrado esta posibilidad. La reunión de Buenos Aires tendrá como telón de fondo la acentuación de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Como “aperitivo” para la cumbre de estos días, Trump anunció la suba de aranceles a productos de China que hoy representan 200.000 millones de dólares de importaciones desde ese país. La reunión viene precedida también por el acuerdo entre la premier británica Theresa May y la Unión Europea respecto de los términos del “Brexit”, cuyo debate en el parlamento de aquel país ya ha colocado en la picota a su gobierno . Finalmente, y a horas de la “cumbre” de Buenos Aires, ha estallado un grave conflicto entre Ucrania y Rusia por el apresamiento de tres naves de aquel país. Esta crisis podría conducir a que naufrague la reunión bilateral prevista entre Trump y Putin en Buenos Aires. Mientras tanto, los negociadores y redactores de los países del G20 prevén una “breve” declaración final, que disimule los antagonismos económicos, políticos y militares. Del lado del “proteccionista” Trump, su partida de Estados Unidos hacia Argentina ha sido acompañada por el anuncio de cierre de varias plantas de General Motors en aquel país. Significativamente, los directivos de GM le achacan la crisis... al proteccionismo oficial. Es que las represalias internacionales le han cerrado mercados a este pulpo, al tiempo que se han encarecido sus importaciones. Estos anuncios, junto a la evidencia de un desinfle bursátil, anticipan el final de la frágil recuperación económica de la primera parte del gobierno Trump. Guerra comercial, militarismo y guerras lisas y llanas. Este es el escenario del G20, que tiene como anfitrión a Mauricio Macri. Y por casa… A este G20 en crisis, Macri no tiene para aportarle más que la realidad de un régimen quebrado, que sobrevive con el pulmotor del FMI. En los días previos a la cumbre, el gobierno Cambiemos ni siquiera pudo exhibir la “paz cambiaria” que había logrado en las últimas semanas, al costo, claro está, de remunerar a los especuladores en pesos con intereses astronómicos y -por ende- paralizar la economía. La nueva corrida hacia el dólar ha estado acompañada por una fuerte suba del riesgo país -o sea, por la manifiesta desconfianza del capital internacional respecto del rumbo del programa económico oficial. Aún con tasas de interés superiores al 60%, los especuladores abandonan sus colocaciones en pesos. Por un lado, se teme a la bola de nieve insostenible de la nueva deuda del Banco Central, que se renueva cada siete días a un ritmo explosivo y, por el otro, está muy claro que Argentina sólo cuenta con el financiamiento ya pactado con el FMI, y del cual no quedará un peso en 2020. Finalmente, los ‘mercados’ toman nota de las encuestas favorables a Cristina Kirchner en las elecciones del año que viene. Pero la respuesta del kirchnerismo a esta corrida no se hizo esperar: a quien quiera oírlos, Kicillof y Cristina salieron a dar garantías de que no patearán el tablero del FMI y, con él, al edificio ajustador que el macrismo ha pergeñado con la excusa de evitar un default. Pero la lista de los motivos que -según los analistas financieros- explican la fuga de capitales es más larga y sirve para radiografiar todo el alcance de la crisis de régimen. En estas horas, la crisis de los cuadernos ha llevado al procesamiento del pope mayor de la burguesía argentina, Paolo Rocca (Techint). La concurrencia de la “patria contratista” al banquillo de los acusados le ha asestado un golpe feroz a la participación de la burguesía nacional en la obra pública. Y es aquí donde vuelve a ingresar la cuestión del G20 y la lucha de buitres por la recolonización del país. Los voceros oficialistas presentan a un Macri que, aprovechando su condición de anfitrión, cerraría acuerdos ventajosos con Trump, por un lado, y el presidente chino Xi Jinping, del otro. Pero lo cierto es que el macrismo será un rehén de la guerra comercial entre los dos bloques y, naturalmente, de su propia bancarrota económica. El gobierno argentino ha anticipado acuerdos de inversión con China, entre ellos, la reactivación del proyecto para la central atómica Atucha III. A la concreción de este proyecto se encuentra condicionada la posibilidad de reducir el déficit comercial argentino con aquél país, por un lado, y de sostener la “cuenta corriente” (swap) con la cual China aporta a las reservas del Banco Central, del otro. Pero Trump ha salido al choque con estos acuerdos, señalando al gobierno argentino la “inconveniencia” de avanzar con ellos. Estados Unidos, a su turno, domina la parada en el directorio del FMI, de cuyos recursos depende no llevar a la deuda argentina -que ya representa el 90% del PBI- a la cesación de pagos. La guerra comercial internacional se ha metido de lleno en la Argentina y divide al propio gobierno: mientras “FMI” Dujovne desaconseja los préstamos chinos, el secretario de Energía pretende avanzar con ellos. La alforja del G20, como se ve, es otro factor de crisis política. Los trabajadores Pero en estos días, no sólo los especuladores o la burguesía industrial han colocado la lupa sobre el gobierno. El G20 también ha estado precedido por importantes intervenciones obreras, como se ha visto en el paro de Aerolíneas, en Siam, en el parazo de Firestone contra los despidos; en la gigantesca movilización de las enfermeras y enfermeros, en las movilizaciones de los colegios terciarios de Capital y Buenos Aires, así como en la enorme movilización piquetera que encabezó el Polo Obrero bajo los helicópteros norteamericanos que sobrevolaban el cielo porteño. En este cuadro, el fracaso de la superfinal entre River y Boca ha contribuido con lo suyo a la crisis política, al desnudar una aguda pugna al interior del aparato represivo del Estado -el mismo que tendrá que dar cuenta de la inquietud popular contra el ajuste. La marcha de este viernes por el G20 se inscribe en esta tendencia de lucha, de la cual, como ocurre en todos los anteriores episodios, ha desertado la burocracia sindical. Pero también ha desertado el kirchnerismo en masa, tanto político y sindical como “social”. El defol de lucha de la CGT, con la complicidad de las organizaciones sociales opositoras, abre un período importante de luchas por abajo contra la virtual tregua electoral ya en marcha. El gigantesco operativo represivo, que paralizará la Ciudad el viernes 30, apunta a presentar una ficción de “orden” o disciplina social, por parte de un gobierno crecientemente repudiado. En definitiva, al G20 lo recibirá un anfitrión golpeado por una manifiesta crisis de régimen. Pero una y otra cosa están ligadas: la pretensión del macrismo de “subir” a la Argentina al carro del capital “global” ha quedado severamente golpeada por la crisis capitalista y el derrumbe de su “globalización”, algo que quedará expuesto en la cumbre de este viernes y sábado. En la movilización del 30 le opondremos, a la fracasada aventura macrista y a sus socios internacionales, la unidad internacional de la clase obrera y de los explotados contra los ajustes, el militarismo, las guerras y la barbarie imperialista. Saldremos con la perspectiva estratégica de gobiernos de trabajadores en nuestros países, por la Unidad Socialista de América Latina. A movilizar con todo, junto al Partido Obrero, al Frente de Izquierda y todas las organizaciones que han resuelto ganar las calles ese día . Prensa Obrera N° 1530, disponible en la web y en PDF: debido a las imposibilidades logísticas que provoca la reunión del G20 en Buenos Aires, este número de Prensa Obrera no será impreso. Podés descargar el PDF con su diseño habitual aquí Para recibir todos los jueves el PDF de la versión impresa, suscribite a PrensaObrera.com Con tu suscripción a PrensaObrera.com también tenés incluida la versión de los jueves en papel retirando por nuestros locales.

29 de noviembre de 2018
Aerolíneas Argentinas: Tomemos la lucha en nuestras manos

La patronal de Aerolíneas canceló los vuelos del pasado lunes 26 como respuesta al paro de 24 horas sin asistencia, convocado por los gremios aeronáuticos, los cuales, a su vez, reclamaban la aplicación de la conciliación obligatoria. El 8 de noviembre, los Sindicatos Aeronáuticos Unidos habían convocado a asambleas frente al incumplimiento de la cláusula gatillo y la postergación patronal de toda negociación salarial hasta el año próximo, con una paritaria vencida en septiembre. Las asambleas eran la forma encubierta de un cese de tareas, cumplido masivamente, que la burocracia esperaba levantar pronto, confiando, como en otras ocasiones, en una conciliación que finalmente nunca llegó. Por el contrario, el macrismo lanzó un ataque masivo en los medios contra los trabajadores aeronáuticos, tratando de estigmatizarlos como privilegiados y mintiendo sobre sus salarios reales. Con un acatamiento total -y sin plan B-, la burocracia acusó al gobierno de ser responsable del paro por no aplicar la conciliación y, luego de once horas de vuelos paralizados, levantó la medida. A los diez días, la patronal suspendió a 376 compañeros por abandono de trabajo. En sus últimos comunicados y declaraciones, los sindicatos aeronáuticos anunciaron que no tenían intención de cumplir el paro del lunes 26 porque el gobierno quería empujarlos a un conflicto con fines electorales. Avisaban que acatarían la conciliación si se dictaba, sin poner condición alguna, como el levantamiento de las suspensiones, el cumplimiento de la cláusula gatillo y la paritaria. Nuevamente fueron desairados: la conciliación nunca llegó, mientras que la medida tuvo un acatamiento prácticamente total. Ajuste, low cost e inseguridad El presidente de Aerolíneas es Luis Malvido, quien cobra 537.000 pesos y se hizo famoso por los videos que lo muestran reivindicándose como un ‘despedidor serial’, sin escrúpulos, incluso para echar a sus amigos cuando era CEO de Telefónica. Ni bien asumió, anunció que su propósito era eliminar decenas de puntos de los convenios con el objetivo de flexibilizar y precarizar el trabajo, generando la descalificación de muchas tareas que serían cumplidas por personal sin habilitación profesional. Para esto, el macrismo anticipó que piensa modificar -ya sea por ley o por decreto- el Código Aeronáutico, reemplazando las actuales normas de seguridad (RAAC) por las LAR, ultraflexibles, sólo usadas en algunos países latinoamericanos y que fueron responsables de la tragedia de LaMia (Chapecoense). Tanto Malvido como las burocracias aeronáuticas agitan el fantasma de la quiebra o la privatización de Aerolíneas para generar el temor suficiente como para que los trabajadores entreguemos derechos conquistados luego de duras luchas. La política de cielos abiertos a las low cost busca introducir la precarización en toda la actividad aérea. La consecuencia directa es el deterioro de la seguridad de trabajadores y pasajeros. En un año, y con sólo cinco aviones, Flybondi tuvo casi 900 incidentes peligrosos. Como contrapartida, Aerolíneas no ha sufrido accidente alguno en toda su historia, siendo además la línea más puntual de la región. El 9 de noviembre, los controladores aéreos realizaron un paro en la Empresa Argentina de Navegación Aérea (Eana), por la paritaria y contra las persecuciones a quienes denuncian las fallas sistemáticas del instrumental. Esto, sumado a la extensión de la jornada de 6 a 8 horas en Ezeiza y el incremento de los vuelos, pone en riesgo las operaciones aéreas. El 17 de noviembre, la caída de un rayo afectó a cinco trabajadores de rampa de Aerohandling (grupo Aerolíneas) que tuvieron que ser hospitalizados, siendo que con tormentas eléctricas no deberían trabajar en la pista. Ese mismo día, Flybondi debió realizar otro aterrizaje de emergencia. La "revolución de los aviones" de Dietrich-Macri prepara un Cromañón aéreo. El cuadro generado por la bancarrota macrista acelera este ataque a los trabajadores. Desde que se eliminaron los pisos tarifarios en septiembre, la guerra de tarifas ha multiplicado las pérdidas para todos, ya que a pesar de los bajos precios la ocupación de los vuelos cae en picada por la recesión y las tasas usurarias. Andes devolvió cuatro de sus nueve aviones y prepara despidos. La salida está en manos de los trabajadores Si la patronal y el gobierno se animan con los aeronáuticos es porque las conducciones sindicales han mantenido una paz social por años, que permitió al macrismo llevar a la quiebra a SOL, desmantelar Fadea con centenares de despidos e introducir las low cost y su precarización laboral, con el objetivo de generalizar la precarización a toda la actividad. Si Malvido puede seguir provocando y lanzando campañas es porque la burocracia bloquea la concreción de un plan de lucha votado en asambleas, con paros progresivos, con movilizaciones multitudinarias al Ministerio de Transporte y los centros del poder político, que es donde se toman las decisiones. Así se derrotará el ajuste en Aerolíneas. Un plan de lucha de esta envergadura requiere de la participación masiva de todos los aeronáuticos, que siendo los directos afectados por las medidas de la empresa, continúan desinformados, sin ser consultados para determinar los pasos a seguir, por una burocracia que "dosifica" el conflicto llevándolo a un peligroso impasse. El conflicto debe estar en manos de verdaderas asambleas que voten cada medida y una comisión de lucha formada por representantes electos por la base. El activismo aeronáutico debe motorizarlas con una campaña política sobre los trabajadores y pasajeros en defensa de Aerolíneas y de la seguridad aérea en manos de comités integrados por los propios trabajadores. Prensa Obrera N° 1530, disponible en la web y en PDF: debido a las imposibilidades logísticas que provoca la reunión del G20 en Buenos Aires, este número de Prensa Obrera no será impreso. 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29 de noviembre de 2018
Formidable paro general en Firestone

Con una adhesión masiva en todos los turnos, el paro de Firestone, del pasado lunes 26, fue un golpazo a una patronal provocadora. La empresa dispuso a las fuerzas policiales para amedrentar a los trabajadores, y personal jerárquico atacó a uno de los compañeros despedidos, a un miembro de la comisión directiva y a un delegado en la puerta de fábrica durante la jornada, todas señales de impotencia frente a la contundencia de la medida. El paro tuvo una altísima adhesión en todos los turnos, transcurriendo las 24 horas con la fábrica paralizada. La medida fue resuelta en asamblea, con sólo ocho votos en contra. Los trabajadores de Firestone están reclamando contra tres despidos persecutorios por parte de la empresa; dos de estos se dieron en el marco de la elección del cuerpo de delegados, y en un caso, unos días después de la elección. El carácter antisindical es claro, ya que los compañeros han jugado roles activos en la campaña e incluso en el proceso electoral como presidente de mesa e integrando la Junta Fiscalizadora. Son todos compañeros de la Lista Negra, dirección del Sutna. La empresa viene desatando una serie de provocaciones -que incluyen también suspensiones a compañeros- y negándose a abrir una instancia de diálogo, como quedó de manifiesto nuevamente con su ausencia en la audiencia que debía realizarse el mismo día del paro. El objetivo de fondo de la patronal es atacar y hostigar a la organización sindical de los trabajadores del Neumático para avanzar con aumentos en la productividad y cambios en el régimen de trabajo, así como condicionar la próxima revisión paritaria. La empresa tiene planes de expansión y los quiere abordar sin el obstáculo de una organización sindical que le ha puesto fuertes límites a su prepotencia. Los planes de esta patronal cuentan con el apoyo del gobierno nacional; no fue de casualidad que Macri haya realizado su primer discurso presidencial desde esta planta de Llavallol. Los recientes acuerdos de exportación con Mitsubishi expresan el respaldo del gobierno. Algunos portales han señalado que este fin de semana, en el marco del G20, Macri se reunirá con el premier japonés, preocupado por el conflicto en Firestone, dado que la empresa es de capital nipón. La ‘nueva-vieja’ Violeta La patronal añora a la vieja conducción violeta del gremio, desplazada hace dos años por el clasismo; por ello sostiene económicamente al ex secretario general Pedro Wasiejko, de la lista Violeta, con un salario que multiplica varias veces al de los trabajadores de Firestone, pero sin laburar. Además, ha jugado en favor de su lista en la última elección de delegados. Ante este paro, la Violeta cumplió nuevamente un rol nefasto. Organizó el carnereaje, agrupando dentro la seccional a un sector de trabajadores cercanos a la patronal y familiares de personal jerárquicos para que ingresen a la planta. Operación fracasada. Método y orientación clasista Los trabajadores han dado un potente mensaje; que la empresa deje sin efecto los despidos persecutorios, abandone su posición de intransigencia y de ataque a la organización sindical. El accionar del Sutna contra estos despidos, apoyándose en la fuerza de los trabajadores, con el método de asamblea general para discutir y resolver las medidas, es un contraste rotundo con la CGT y el armado moyanista que le ponen un cepo a las fuerzas que anidan en el movimiento obrero; el bono de miseria que acaban de firmar a cambio de cajonear el reclamo de reapertura de paritarias es la última gran entregada. Mientras las diferentes variantes de la burocracia dejan pasar el ajuste de Macri y el pejotismo, y se acomodan de cara a las elecciones 2019, el Sutna, con un método y orientación clasista, defiende los intereses de todos los trabajadores del Neumático y hace frente a los atropellos patronales. ¡Fuerza, compañeros! Prensa Obrera N° 1530, disponible en la web y en PDF: debido a las imposibilidades logísticas que provoca la reunión del G20 en Buenos Aires, este número de Prensa Obrera no será impreso. Podés descargar el PDF con su diseño habitual aquí Para recibir todos los jueves el PDF de la versión impresa, suscribite a PrensaObrera.com Con tu suscripción a PrensaObrera.com también tenés incluida la versión de los jueves en papel retirando por nuestros locales.

29 de noviembre de 2018
Enorme piquetazo nacional prepara un diciembre combativo

El movimiento piquetero independiente copó las calles del país continuando el plan de lucha por la apertura de los programas, aumento de emergencia, y bono de fin de año para los desocupados. En medio del despliegue represivo que sitia la Ciudad en vísperas del G20. Se preveía una jornada de movilización masiva donde el triunvirato de San Cayetano también saldría a las calles. Pero éste retiró la medida, poniendo de manifiesto que sigue más firme que nunca su pacto de paz social con el gobierno. Quienes no formamos parte de los acuerdos de contención social del macrismo, y denunciamos el carácter reaccionario y conservador de reservar las fuerzas en aras de las elecciones de 2019, mantenemos la movilización callejera. La lucha por el aumento en los montos de los planes sociales es clave. No es como dicen los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social que ha habido un “aumento” (llegando a $6000 en diciembre), por el contrario el gobierno se dedicó a desvalorizar en un 40% el ingreso del plan social en términos reales. La desocupación subió en 4 a 5 puntos. Denunciamos que el gobierno, con su política de ajuste, reduce a las familias obreras a buscar todos los días un poco de comida para no morir de hambre. El FMI y la propia ministra ya habían anunciado que una parte del presupuesto 2019 (0,03%), iría destinado a la contención social, pero los desocupados no han recibido ni siquiera eso. La movilización de hoy nos deja en estado de alerta, volveremos el 5 y 6 con un acampe nacional y con la fuerza de nuevas organizaciones que se van sumando a nuestro frente de lucha. Por una navidad sin hambre, bono de fin de año, apertura de los programas y aumento de emergencia. Prensa Obrera N° 1530, disponible en la web y en PDF: debido a las imposibilidades logísticas que provoca la reunión del G20 en Buenos Aires, este número de Prensa Obrera no será impreso. Podés descargar el PDF con su diseño habitual aquí Para recibir todos los jueves el PDF de la versión impresa, suscribite a PrensaObrera.com Con tu suscripción a PrensaObrera.com también tenés incluida la versión de los jueves en papel retirando por nuestros locales.

29 de noviembre de 2018
Siam: La patronal persigue, el gobierno reprime, los trabajadores luchan

La lucha de los trabajadores de Siam dice mucho de la situación que enfrenta el movimiento obrero, así como de las consecuencias de la política macrista, el rol de la oposición -particularmente los K- y de la burocracia sindical. Los 20 trabajadores siguen firmes en el reclamo de su reincorporación, a pesar de haber sufrido recientemente el desalojo violento de la carpa ubicada en el portón de la planta en la noche del pasado viernes 23, dictado por el juez Carzoglio, y ejecutado por la Policía que responde a Vidal y Ritondo. La empresa mantuvo su intransigencia en las sucesivas audiencias que hubo, aunque sigue vigente la conciliación obligatoria, la misma Siam la desconoció al momento de suspender a los 20 despedidos. El paro duró 72 horas hasta que la empresa realizó esta maniobra y, desde entonces, la UOM levantó el paro y se ausentó de la carpa por considerarla por fuera del marco de la conciliación, que Siam desconoce. La solidaridad hacia los despedidos por parte de trabajadores y vecinos sigue siendo enorme; los vecinos del barrio El Fortín, organizado masivamente en el Polo Obrero, han sido un pilar del acampe, estuvieron codo a codo junto a otros trabajadores cuando la policía arremetió contra las carpas y siguen acompañando en las acciones que se realizan, como el corte en el Puente Pueyrredón del pasado lunes 26. Ausente la UOM, claro. Persecución sindical La empresa redujo drásticamente la planta en tc an sólo cuatro meses, pasando de más de 200 trabajadores a unos 60, con despidos de contratados y una gran cantidad de retiros voluntarios. Los últimos veinte son los que están peleando por su reincorporación ante despidos de indisimulable contenido antisindical. Varios de ellos fueron elegidos como representantes de base en el anterior conflicto de agosto, e incluso candidatos a delegados. La empresa busca descabezar la fábrica para avanzar con mayor flexibilización laboral; se ha aprovechado de la falta de organización sindical en planta, ya que la seccional UOM intervino la fábrica. La UOM mantiene intervenida la fábrica desde que se venció el mandato de la última comisión interna, negándose a convocar a elecciones de delegados desde hace más de un año, cuando se venció el mandato de la última comisión interna. A pesar de esto, a comienzos de año, un paro total impuesto por la base logró la reincorporación de compañeros despedidos, hoy echados otra vez. Este es solo un caso que muestra la tradición de lucha de los trabajadores de Siam, a pesar de las maniobras antidemocráticas de la seccional. El objetivo patronal no es bajar las persianas, sino mantener una producción subordinada a la importación, que pasó a ser el eje de su política comercial. El kirchnerismo, que ha hecho un emblema de la reapertura de esta fábrica, hoy se dedica a encubrir a la patronal, señalando que la empresa está quebrada. Lejos de ello, como los trabajadores siempre recuerdan en sus intervenciones, el patrón Ruben Cherñajovsky, aquel que inauguró la planta con Cristina Kirchner en 2014, prometiendo que pasarían de 400 a 1.000 obreros en poco tiempo, es una de las personas más ricas del país. Con el cuento de la quiebra, el kirchnerismo intenta ocultar el fracaso de su política de reconstrucción de la burguesía nacional y su rol parasitario. La burocracia, “laissez faire” Los despidos y cierres de fábricas son permanentes; en estos días cerró la fábrica Gaelle y una fábrica de medias a pocas cuadras de Siam, otra metalúrgica en Temperley, así como el intento de cierre de Canale en Llavallol, estos sólo son algunos casos en la zona sur. Un tiempo atrás, la seccional abandonó a su suerte a los trabajadores de Stockl, que terminó cerrada. La UOM acaba de anunciar un posible paro el 6 de diciembre por salarios, pero nada dice de los despidos. El acuerdo paritario metalúrgico es uno de los peores de la industria; la burocracia de Caló va a negociar algún puntito más para disimular, y que a nadie le extrañe que la moneda de cambio sean los despidos. Todos los conflictos de la zona sur requieren un plenario de delegados que discuta y resuelva un plan de acción por Siam y todos los conflictos. La represión en el desalojo del acampe en Siam debió ser respondida con un inmediato paro de toda la seccional. A pocos días del fin de la conciliación obligatoria es necesario que se convoque asamblea de fábrica con trabajadores de “adentro” y de “afuera” para preparar el paro si no son reincorporados todos los compañeros. Hay que rodear de solidaridad este conflicto, porque si Siam gana, gana todo el movimiento obrero. 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29 de noviembre de 2018
La “contracumbre” al G20 y la “batalla cultural” de García Linera

De visita en Argentina para participar en el Foro Mundial de Pensamiento Crítico de Clacso, Alvaro García Linera brindó un reportaje a “Página/12” en el que reflexiona sobre el retroceso de los gobiernos nacionalistas en la región. El vice de Evo Morales se refiere a estos como “la izquierda” -a contrapelo de otra partícipe del mismo Foro, CFK, que atenta a los reagrupamientos electorales 2019, afirmó que “izquierda” y “derecha” son términos demodé- y traza así su balance: “La izquierda llega al gobierno con un discurso movilizador agrupando a los agraviados, planteando una reivindicación, pero cuando, fruto de sus acciones, hay una parte que asciende socialmente, el discurso del desagravio ya no funciona (…) la otra cuestión clave es que las políticas de movilidad social de los sectores populares tienen que tener una sostenibilidad en el tiempo porque, cuando no lo son, los sectores sociales que ascendieron fácilmente pueden adoptar el punto de vista de los sectores más conservadores que, desde un inicio, se opusieron a estas políticas de movilidad social”. Acá, Linera confiesa una verdad y, al mismo tiempo, cae en una mistificación. Cuando señala que la “movilidad” no fue sostenible, reconoce que la mejora estadística de los indicadores socioeconómicos de las experiencias nacionalistas constituyó un artificio, fundado principalmente en el asistencialismo. En el caso de los sectores con estabilidad laboral, esa “mejora” se basó en el endeudamiento. Linera oculta esto, y luego presenta a los ‘progresismos’ locales como víctimas de sus propios méritos -cuando mejoraron las condiciones de vida de las masas, el pueblo se volcó hacia sus verdugos. Esta tesis obvia las condiciones concretas del ascenso de la derecha, que tuvo lugar cuando los gobiernos de Dilma Rousseff, CFK, Correa y compañía ya habían tomado en sus manos la descarga de la crisis capitalista sobre la población trabajadora: CFK terminó su mandato con un 30% de pobreza, mientras el PT se había lanzado a una brutal asonada contra la educación, la salud y los programas de vivienda (entre otras) y el ecuatoriano hacía una poda sustanciosa del “gasto social”. Dilma, como parte de su gabinete ajustador, puso a Michel Temer en la vicepresidencia, que luego encabezó el golpe contra ella. CFK candidateó como sucesor (y con poco entusiasmo) a una versión añeja de Macri para la vicepresidencia, Daniel Scioli. Incluso cuando eran parte de ellos, los Macri-Temer pudieron explotar los escándalos de corrupción con la patria contratista, que a la sazón revelan la falsedad del mentado “desarrollo de la matriz productiva” por parte de los nac&pop. El que sí triunfó fue el Scioli ecuatoriano, Lenin Moreno, cuya anunciada política antipopular ha obligado a Correa a pedir disculpas por promocionarlo. García Linera colige de este éxito fracasado -valga el oxímoron- que “éste es un corto invierno para las fuerzas progresistas” y que es necesario “ganar la batalla cultural”. Con ello, está planteando un gran ejercicio de mistificación y engaño político sobre las masas, postulando al nacionalismo como variante progresista al hundimiento de los neoliberales. Lo cierto es que, si los K y otros volvieran al poder, serían ellos los administradores de la agresión a las masas. Es lo que le están explicando CFK y Kicillof en estas horas, a los empresarios y banqueros que quieran escucharlos. Lejos de preparar su regreso sobre la base de una “batalla” (cultural o de otro tipo) contra la reacción y el capital financiero, el kirchnerismo afirma que respetará los acuerdos con el FMI y teje alianzas con el PJ, mientras el lulismo ha limitado su enfrentamiento al ascenso del fascista Bolsonaro a presentar -otra vez sopa- un Scioli menos conocido, Fernando Haddad. El politólogo y director argentino de “Le Monde Diplomatique”, José Natanson, saludó el llamado a batallar culturalmente de García Linera y señaló que “se está tratando de articular un movimiento antiliberal en la región, tiene algo de déjà vu “, trazando un paralelo entre el encuentro de Clacso y el Foro de San Pablo de 1990. El detalle es que entre uno y otro, claro, fueron los progresistas los que tomaron en sus manos el gobierno capitalista, concluyendo con un rotundo fracaso. Para enfrentar a la derecha necesitamos una “articulación” independiente, de la clase trabajadora del continente, que abra un rumbo de verdadera transformación social. Prensa Obrera N° 1530, disponible en la web y en PDF: debido a las imposibilidades logísticas que provoca la reunión del G20 en Buenos Aires, este número de Prensa Obrera no será impreso. Podés descargar el PDF con su diseño habitual aquí Para recibir todos los jueves el PDF de la versión impresa, suscribite a PrensaObrera.com Con tu suscripción a PrensaObrera.com también tenés incluida la versión de los jueves en papel retirando por nuestros locales.

29 de noviembre de 2018
La rebelión de Enfermería en Rosario
Corresponsal

El 21N, miles de enfermeras y enfermeros ganaron las calles en todo el país. En Rosario, más de 3.000 enfermer@s conmovieron la ciudad con una marcha que recorrió el centro de la ciudad para dirigirse al Monumento a la Bandera, donde la Interhospitalaria, recientemente formada, realizó un acto. Esta masiva acción de lucha estuvo precedida por una intensa actividad de agitación, por asambleas autoconvocadas, abrazos simbólicos y cortes de calle. Se movilizaron enfermeras de hospitales provinciales como el Baigorria y el Centenario, hospitales municipales como el Sáenz Peña, el Alberdi y el Heca, atención primaria (APS), los hospitales del Pami, Hospital Vilela, Hospital de Niños Zona Norte, algunos sanatorios privados y estudiantes de la Escuela de Enfermería. También hubo presencias del Colegio y de la Asociación de Enfermería. La lucha por el programa Fue la intervención de Vanesa Blanco, delegada de la Junta Interna del Hospital Baigorria y que habló por los provinciales, la que integró el conjunto de las denuncias y reafirmó los ejes centrales de esta enorme lucha. En primer lugar, reafirmó “el rotundo rechazo a la Reforma aprobada en Buenos Aires” y denunció “que es un avance sobre las conquistas laborales y la pretensión de introducir la reforma laboral en Salud; un precedente gravísimo para todas las provincias”. El segundo aspecto planteado y que recibió la ovación de la concentración fue que “el reclamo del reconocimiento de la profesión tiene que incluir tanto a los licenciados como a los enfermeros profesionales”. Es decir nivelar para arriba. Este punto significa una delimitación, tanto del Colegio de Enfermería como de otros sectores, y algunos proyectos de ley que plantean el reconocimiento solamente para los licenciados (esto significaría dejar afuera de la carrera profesional al 80-90% de los enfermeros). Y, por último, denunció que “en nuestra provincia, el gobierno mantiene un régimen laboral de enorme precarización con (trabajadores) eventuales de años de antigüedad” y planteó la lucha por el pase a planta. La burocracia sindical y la Interhospitalaria Las burocracias de los diferentes sindicatos no actuaron para desarrollar esta lucha. El extremo fue el caso de UPCN, que salió directamente a apretar, amenazar y tratar de disciplinar a los afiliados para que no se movilizaran. La rebelión de las enfermeras se enfrentó a esta política traidora de la burocracia de los sindicatos mediante “autoconvocatorias” y el apoyo de muchos delegados de hospitales que impulsaron la organización y movilización de los compañeros. Como parte de este proceso se conformó una coordinadora Interhospitalaria, que fue quien organizó la marcha y el acto de 21N. En este sentido, los representantes del Baigorria, integrantes de la Junta Interna clasista del Hospital, defienden la necesidad de que la Interhospitalaria tenga una organización democrática; que los representantes lleven el mandato de las asambleas de sus lugares de trabajo, de sus hospitales. La continuidad y los proyectos de ley Al culminar el acto, se anunciaba que había una negociación en la comisión de Salud Bicameral, un proyecto de ley en nuestra provincia y que abarcaría la profesionalización de Enfermería.Es evidente que la rebelión de las enfermeras aceleró las reuniones parlamentarias; sin embargo, los trabajadores están ausentes de los proyectos y debates. Por ese motivo, Vanesa Blanco planteó, también, que representantes de este movimiento de lucha, elegidos en Asamblea General de Hospitales y con mandatos, participen de toda discusión con los funcionarios o en los proyectos de ley para que se respete el reclamo central de este movimiento: el reconocimiento de la profesión de todos los enfermeros, licenciados y enfermeros profesionales. Nuestra compañera Jorgelina Signa, concejala en el Cordón, elaboró un proyecto de ley que plantea la incorporación de todos los enfermeros, licenciados y no licenciados a la profesionalización, tal como se hizo hace dos años con los trabajadores sociales en la provincia. En una próxima reunión, la Interhospitalaria tiene planteado este debate y la continuidad de la organización en los hospitales y de iniciativas de conjunto. La rebelión de Enfermería excede el reclamo por el reconocimiento de la profesión. Fue también una rebelión contra la precarización laboral, por el pase planta, contra la descalificación de la profesión, por los salarios pulverizados por los tarifazos y la inflación. En fin, muestra la tendencia de los trabajadores a terminar con este régimen de superexplotación laboral y también muestra el camino para superar a la burocracia sindical, que bloquea la lucha, mediante el debate y la organización de esa pelea por los propios trabajadores. Las enfermeras y enfermeros marcan el camino para el conjunto de la clase obrera en Santa Fe. Prensa Obrera N° 1530, disponible en la web y en PDF: debido a las imposibilidades logísticas que provoca la reunión del G20 en Buenos Aires, este número de Prensa Obrera no será impreso. 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29 de noviembre de 2018
Centenario de la revolución alemana parte #1

Se están cumpliendo en estos días los cien años de dos acontecimientos íntimamente ligados. El fin de la Primera Guerra Mundial y la revolución que estalla en esos mismos días en Alemania. La Primera Guerra Mundial El enfrentamiento entre los dos bloques imperialistas, el liderado por Alemania, de un lado, y el bloque anglo-francés, por el otro, se venía gestando desde los primeros años del siglo XX. Alemania, cuya industria había tenido un impresionante desarrollo a fines del siglo XIX y la primera década del siglo XX, había llegado tarde al reparto colonial, acaparado mayoritariamente por Gran Bretaña y Francia, y pretendía conquistar la primacía europea y un nuevo reparto colonial. Los líderes de las potencias imperialistas se habían ocupado en los años previos a la guerra de atraer en su favor a los dirigentes no sólo de las capas medias sino también de las organizaciones obreras, con ciertas concesiones a las masas y prebendas a los dirigentes. Esto fue muy acentuado, tanto en Gran Bretaña y Francia como en Alemania y Austria. 1 Por el equilibrio de fuerzas a mediados de 1914, el mando militar y político alemán estimó que tomar la iniciativa de las acciones bélicas en ese momento, le permitiría un rápido triunfo sobre Francia (y luego sobre Rusia), antes que Francia completara un nuevo reclutamiento decidido a mediados de 1913 y que Gran Bretaña pudiera organizar su intervención terrestre en Europa continental. Al plan se lo conocía como Schlieffen (por el militar que lo había diseñado) y proponía lanzar todas las fuerzas militares sobre Francia pero a través de Bélgica (contando con las escasas defensas que Francia tenía en la frontera belga, hasta entonces país neutral). Según ese plan, en ocho semanas, ocuparían París, logrando la rendición francesa. Esto explica la rápida escalada alemana desde que, a fines de junio de 1914, un nacionalista serbio asesinó al heredero austríaco en Sarajevo. No importaba a los círculos dirigentes alemanes que, aunque demorara un tiempo, su conducta agresiva se hiciera pública y eso afectara el apoyo popular a su estrategia y ayudara, por el contrario, a sus adversarios a fortalecer su frente interno. En sus cálculos, el rápido triunfo en una guerra “rápida y alegre” justificaría a posteriori, el riesgo asumido. “En Alemania casi todos creían en ese plan, comenzando por los conservadores y terminando por los socialdemócratas, (…) lo que más se conocía del plan era una sola cosa: que en pocas semanas la guerra estaría terminada. Esta idea parecía hipnotizar a generaciones enteras” 2 . La socialdemocracia alemana apoya la guerra Declarada la guerra en los primeros días de agosto, la Cámara de Diputados alemana (Reichstag) se reunió, el 4 de agosto, para votar el presupuesto de la guerra. La bancada socialdemócrata estaba dividida sobre cómo votar. La dirección impone su postura de votar a favor por 78 votos contra 14 que incluían tanto a la izquierda del partido (Karl Liebknecht y Otto Ruhle) como a diputados del centro referenciados en Kautsky y liderados por Hasse y Ledebour. La minoría acata la votación y vota el presupuesto de guerra. Liebknecht, como veremos, se arrepentirá al poco tiempo de haber acatado a la mayoría. La noticia provoca una conmoción en el movimiento socialista internacional. La socialdemocracia alemana era el partido más importante y hasta cierto punto una guía para el resto. Lenin, cuando recibe el ejemplar del diario socialdemócrata, lo considera inicialmente como una falsificación del gobierno alemán. Pero no era un caso aislado. Si bien el apoyo a la guerra del laborismo inglés, que no formaba parte de la Internacional, era más previsible, los grandes partidos europeos, el francés y el austríaco se encolumnaron detrás de sus burguesías imperialistas y apoyaron la guerra. Sólo una minoría, los bolcheviques en Rusia y minorías de los otros partidos denunciaron esa traición de los principales dirigentes de la Internacional. En Francia, incluso, el principal dirigente socialista, Jean Jaurès, que venía denunciando firmemente los preparativos bélicos, fue asesinado, el 31 de julio, por un terrorista de derecha. Su funeral, con participación del gobierno y de todo el parlamento, terminó siendo un acto de “unidad nacional”. El fracaso de la ofensiva alemana Inicialmente, la campaña alemana sobre Francia marchaba según lo planificado. En diez días, Bélgica fue ocupada por los alemanes que marcharon hacia París. Las primeras batallas les fueron ampliamente favorables. El 3 de septiembre, el presidente y los ministros abandonaron París y se trasladaron a Burdeos. La noticia de los éxitos alemanes, “exagerados y magnificados… generaron una indescriptible excitación, se esperaba, de hora en hora, la noticia de la caída de París”. Pero el 4 de septiembre comenzó una contraofensiva francesa que se extendió, obligando a los ejércitos alemanes a retroceder y atrincherarse. Los franceses que los perseguían se atrincheraron frente a ellos y comenzó la larga guerra de posiciones. La batalla del Marne tuvo enormes consecuencias. No sólo fue el descalabro del Plan Schlieffen. Retrospectivamente, muchos expertos militares alemanes consideraron que la guerra se perdió cuando fueron arrojados del Marne 3 . Para el dirigente espartaquista, Paul Fröhlich, la derrota del Marne “había determinado, no sólo la suerte de una batalla cualquiera sino de toda la guerra de conquista”. 4 Comenzó la guerra de agotamiento, y en ese terreno los recursos del bloque anglo-francés, con sus posiciones en los cinco continentes, eran muy superiores a las de Alemania. Comienza la resistencia El firme dominio de la dirección socialdemócrata dificultó inicialmente las expresiones contrarias a la guerra, pero en aquellas secciones donde la oposición de izquierda ejercía posiciones dirigentes y contaba con medios de prensa comenzaron a publicarse críticas a la guerra. En Brunswick, en Stuttgart, en Bremen y en Leipzig. También en un distrito de Berlín comienza a aparecer la primera publicación clandestina. Pero “los revolucionarios alemanes se encontraban en un estado de atomización total. Iban a aprender, a su propia costa, que en un partido al que todavía consideraban suyo, podían recibir una represión que doblaba la del Estado y su policía. Ya la prohibición, dictada el 1° de agosto, de toda manifestación y reuniones públicas, trazaba un marco general impidiendo la expresión política de los adversarios de la guerra. El ejecutivo del partido iba a extender este estado de sitio al mismo partido” 5 . La oposición dentro del Partido estaba compuesta de muy diversas posturas. En los primeros meses, Rosa Luxemburgo convoca a un conjunto de dirigentes opositores para emitir una declaración contra la guerra, pero tiene que renunciar al intento. Las reuniones que organizan los opositores son prohibidas por la policía y/o por el Partido. Los órganos de prensa en manos de los opositores son clausurados por las autoridades o cerrados por la dirección del Partido. “Para los más lúcidos de la oposición se hace rápidamente evidente que se emplearán todos los medios para amordazarlos, y que no se les dará ninguna posibilidad de dirigirse a la base” 6 . Entonces Liebknecht toma una decisión que para él es dolorosa, votará en contra de los créditos de guerra, en contra de la decisión del Partido. Reunido con los demás diputados que están en contra, en un tenso debate, no logra en ese momento convencer a ningún otro y vota en solitario, el 3 de diciembre, contra los créditos de guerra. A pesar de exceder la edad, es incorporado al ejército en febrero. En mayo redacta su famoso volante donde afirma: “El enemigo principal está en nuestro propio país”, que Lenin destacará como la fórmula revolucionaria por excelencia frente a la guerra. Rosa Luxemburgo es detenida en febrero. El ejemplo de Liebknecht impacta. En marzo de 1915 ya son más de treinta los diputados que no están de acuerdo en votar los créditos de guerra y la dirección del Partido tiene que aceptar que se abstengan. Sólo dos votan en contra. El “bloqueo del hambre” A pesar de algunos éxitos militares alemanes durante 1915, en el frente oriental y los Balcanes, Alemania tiene claro que sus aliados (Austria, Turquía y Bulgaria) deben ser apoyados material y militarmente para que puedan continuar la guerra. Y lo que es más grave, Gran Bretaña puso en marcha un cerrado bloqueo marítimo que impide a Alemania abastecerse de ultramar. Las condiciones de vida en Alemania se deterioran aceleradamente y, si bien en 1915 todavía no es tan acentuado, el racionamiento comienza a hacer estragos en el ánimo de la población y alienta la resistencia obrera. El pan está racionado desde febrero; después toca a la grasa, la carne, las papas. El invierno de 1915/1916 es el terrible “invierno de los colinabos (por coles y nabos)”. En diciembre, el Reichstag aprobó la ley de movilización, que ataba al trabajador a la empresa. Todo hombre no reclutado debe presentar una cartilla de trabajo. No les queda nada a los proletarios alemanes de sus conquistas, de sus libertades, aquéllas que sus dirigentes les habían invitado a defender por medio de la guerra y, a pesar de la represión, su cólera se manifiesta cada vez más frecuentemente. Zimmerwald En setiembre de 1915 se reúne, en la localidad suiza de Zimmerwald, la Conferencia socialista internacional contra la guerra, convocada por socialistas italianos y suizos. Lenin y un pequeño grupo de delegados forman la izquierda de Zimmerwald, que no sólo denuncia a la derecha socialdemócrata, social-patriotera, sino que denuncia al centro cómplice y encubridor. De los diez miembros de la delegación alemana, la más numerosa, dos votan con Lenin y el resto con una mayoría que resiste a romper con el centro. De todos modos, se acuerda una declaración que es repartida en volantes en Alemania en cientos de miles, causando una gran conmoción, y en especial un volante conjunto de las delegaciones alemana y francesa. En la próxima nota analizaremos los sucesos que van preparando la revolución de noviembre de 1918. 1. Ver E. V. Tarle: Historia de Europa, Ed. Futuro, 1960, Cap. V y VI. 2. Idem, pág. 275. 3. Idem, págs. 356/7. 4. Paul Fröhlich: Para la historia de la revolución en Alemania, T. I., pág. 105. 5. Pierre Broue: Revolución en Alemania, pág. 35. 6. Idem, pág. 36. Prensa Obrera N° 1530, disponible en la web y en PDF: debido a las imposibilidades logísticas que provoca la reunión del G20 en Buenos Aires, este número de Prensa Obrera no será impreso. Podés descargar el PDF con su diseño habitual aquí Para recibir todos los jueves el PDF de la versión impresa, suscribite a PrensaObrera.com Con tu suscripción a PrensaObrera.com también tenés incluida la versión de los jueves en papel retirando por nuestros locales. También te puede interesar: Centenario de la revolución alemana parte #2

29 de noviembre de 2018
Brexit: Gran Bretaña y Europa convulsionadas

Theresa May, la premier británica, está en la cuerda floja. Es altamente improbable que pueda hacer aprobar en el Parlamento el acuerdo que acaba de firmar con la Unión Europea sobre el Brexit. May necesita una mayoría simple sobre los 650 escaños de la Cámara de los Comunes. Al menos 90 parlamentarios conservadores, entre euroescépticos y proeuropeos, ya han dicho que rechazarán un acuerdo que “deja al Reino Unido en peor situación que la actual”, como reconoció el propio Boris Johnson, ex ministro de Exteriores y adversario de May. El Partido Laborista, a través de su líder, Jeremy Corbyn, se dispone a rechazar el pacto. “Este es el resultado de un miserable fracaso en las negociaciones que nos deja con lo peor de ambos mundos”, manifestó. Los unionistas norirlandeses del Partido Unionista Democrático (DUP), cuyos diez diputados sostienen la precaria mayoría parlamentaria conservadora, consideran una puñalada en la espalda mantener la regulación comunitaria en el Ulster, como se plantea en el acuerdo. La líder del DUP, Arlene Foster, ya anticipó el voto en contra de su partido. El acuerdo Gran Bretaña dejará la Unión Europea el 29 de marzo, pero permanecerá adentro del mercado único del bloque y puede estar sujeto a sus normas hasta finales de 2020, mientras ambas partes negocian una nueva relación comercial. Ese período de transición puede extenderse hasta dos años después del 1° de julio de 2020, si ambas partes coinciden en que necesitan más tiempo. Uno de los puntos más conflictivos del acuerdo se refiere a la frontera irlandesa, que procura evitar el retorno a la vigilancia policial y preservar, a su vez, el acuerdo de paz de Viernes Santo de 1998. El acuerdo plantea preservar un área de libre comercio, en el marco de las tratativas generales, pero contempla, en caso de que las negociaciones generales no lleguen a buen término, una cláusula de “salvaguarda” para garantizar que, al menos, la frontera entre Irlanda, miembro de la Unión Europea, e Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido, permanezca libre de aduanas u otras barreras. Gran Bretaña acordó pagar unos 39.000 millones de libras (50.000 millones de dólares) para cubrir las pensiones del personal y compromisos con programas de la Unión Europea que el Reino Unido hizo cuando era miembro. Los habitantes de la Unión Europea que viven en Gran Bretaña y los británicos en otras partes del bloque, continuarán con sus derechos de residencia y laborales. El proyecto de acuerdo prevé que más de 4 millones de ciudadanos (3,2 millones de europeos en Reino Unido y 1,2 millones de británicos en el resto del bloque) puedan continuar estudiando, trabajando, recibiendo ayudas y reagrupando a sus familias. Crisis El acuerdo no conforma a ninguna de las partes. Ni a los partidarios de un “Brexit duro” -que tiene un apoyo importante en las filas del propio Partido Conservador y califican al pacto de “humillante”, ni a quienes plantean preservar los vínculos económicos y políticos con Europa y, en definitiva, abogan por la permanencia en la Unión Europea. Estas tendencias contrapuestas están presentes en el partido gobernante, que está al borde del estallido. La tentativa de la premier británica, de navegar en medio de este torbellino y pilotear la crisis, han resultado infructuosas y lo más probable es que termine costándole la cabeza. El Parlamento europeo acaba de aprobar el acuerdo y el presidente de la Comisión Europea viene de exhortar a los británicos a aceptar el acuerdo, pero ese hecho no ha logrado calmar las aguas, más bien ha terminado por exacerbarlas. La crisis en curso abre un conjunto de escenarios. Un grupo de cinco ministros partidarios de la permanencia en la Unión Europea, liderado por el de Economía, Philip Hammond, ha comenzado a trabajar en un plan B para alterar el acuerdo en caso de que sea rechazado en la Cámara de los Comunes. Alientan un acuerdo “a la noruega”, que permita a Reino Unido permanecer en el área económica europea. Los euroescépticos y rivales de May en el Partido Conservador confían en una moción de censura que derribe a May, y que un nuevo líder conservador negocie un “no acuerdo gestionado” de Brexit que conduzca a Reino Unido a un escenario sin ataduras en el que sólo imperen las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Nadie descarta un adelanto electoral, pero lo que inhibe a los conservadores rebeldes a avanzar en esa dirección es que eso podría catapultar al poder a Jeremy Corbyn, el líder laborista. Otra variante, que podría ir o no de la mano de una elección anticipada, es la convocatoria a un segundo referéndum sobre el Brexit, aunque eso obligaría a la Unión Europea a reabrir las negociaciones, opción que parece poco viable. La Comisión Europea no está dispuesta a actuar con mano blanda y revisar los acuerdos para evitar que el ejemplo incentive otras separaciones en el futuro. Desintegración y guerra comercial Este divorcio, cuyo desenlace está aún por verse, constituye una paso más en la desintegración de la zona euro, que se suma a la crisis migratoria que atraviesa todo el continente europeo; el auge de las corrientes xenófobas y nacionalistas, incluyendo a la propia Alemania y las crecientes tensiones con el gobierno italiano, que viene desafiando las normas presupuestarias y económicas de la Unión Europea, lo que abre potencialmente la amenaza de una salida de Italia de la zona euro. En caso de que esto ocurriera, sería el acta de defunción de la Unión Europea. La bancarrota capitalista, entre tanto, viene haciendo su trabajo implacable de topo, lo que se está traduciendo en una desaceleración del crecimiento de la Unión Europea por debajo de los ya magros pronósticos que se estimaban y que, incluso, podría ser el preludio de una nueva recesión. La guerra económica es un factor clave que hace más explosivo el escenario. Washington no se ha privado de torpedear el acuerdo, apuntando, por esa vía, a asestarle un nuevo golpe a la Unión Europea. Ello, cuando las tensiones entre Europa y Estados Unidos han alcanzado un nuevo pico, como quedó expresado en la reciente gira de Trump a Francia. Trump insinuó que el acuerdo del Brexit impediría que el Reino Unido pueda “comerciar con Estados Unidos” y señaló que el pacto acordado “suena como favorable para la Unión Europea”. Con lo cual se ha metido de lleno en la disputa política que domina el escenario político británico. Perspectivas Lo cierto es que el Reino Unido podría terminar siendo el principal afectado por el divorcio, ya que una salida de la Unión Europea, con más razón si es unilateral, sin pacto previo, podría disparar el desmembramiento de la propia Gran Bretaña, a través de la separación de Escocia (en la que, pocos años atrás, ya hubo un consulta que resultó muy reñida sobre el punto) y hasta de la propia Irlanda del Norte. Por lo pronto, las principales analistas pronostican que el Brexit va a acentuar el impasse económico que ya domina el panorama británico. La economía del Reino Unido, en una década, estará cerca de un 4% por debajo de lo que estaría si el país hubiese seguido dentro del bloque. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado el reputado think-tank Instituto Nacional de Investigación Económica y Social (NIESR, por sus siglas en inglés). Esta situación ha encendido las alarmas de la gran burguesía británica, que mayoritariamente rechaza el Brexit y que viene haciendo lobby para una transición lo más consensuada posible e, inclusive, si fuera posible, dar marcha atrás en la salida del Reino Unido de la Unión Europea, abriendo paso a un nuevo referéndum. Entre tanto, el gran capital, empezando por la gran banca, ya ha empezado a tomar recaudos. Muchas instituciones financieras hicieron planes para relocalizar algunas de sus operaciones en otros lugares de la Unión Europea. Importa destacar que las operaciones en Londres venían ya golpeadas por una caída general en las transacciones financieras europeas durante los últimos años, como resultado de una más amplia crisis económica. El Brexit va a empeorar esto, especialmente si los bancos con base en Gran Bretaña no obtienen un “pasaporte” para operar con otros bancos en la Unión Europea. En los años previos al Brexit, Londres tenía rivales en Europa, algunos más grandes en ciertas áreas de las finanzas, como es el caso de Luxemburgo, en el manejo de fondos de inversión. Pero Londres ha sido el centro más importante en un amplio rango de operaciones que engloba lo bancario, capitales de riesgo, derivados financieros y operaciones de divisas. Pero la procesión principal es la que va por abajo. El impasse del capitalismo británico, acicateado por la bancarrota capitalista, ha provocado en esta última década un retroceso pronunciado en las condiciones de vida de los trabajadores. El llamado “estado de bienestar” viene soportando un enorme desmantelamiento, barriendo conquistas en materia de salud, seguridad, educación y asistencia social. Una de las señales irrefutables es el crecimiento de los indicadores de pobreza y marginalidad en el suelo inglés. A caballo de ello, crece el descontento y la insatisfacción social, que históricamente ha sido el caldo de cultivo de giros políticos en las masas. Esto ya se viene insinuando y es lo que explica el ascenso de Jeremy Corbyn, quien se presentó en las últimas elecciones (a mediados de 2017) con una agenda de reivindicaciones sociales y nacionalizaciones. Gran Bretaña, y de conjunto Europa, entra en una nueva transición de características explosivas. Prensa Obrera N° 1530, disponible en la web y en PDF: debido a las imposibilidades logísticas que provoca la reunión del G20 en Buenos Aires, este número de Prensa Obrera no será impreso. 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