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Prensa Obrera N° 1529

22 de noviembre de 2018 · 13 notas

Notas de este número

22 de noviembre de 2018
A movilizarnos contra el imperialismo
Redacción

La reunión del G20 en Buenos Aires reunirá a los presidentes de las principales naciones imperialistas, junto a otros como Macri y Temer. La cumbre de presidentes se convoca en nombre de “armonizar los intereses globales”. Pero la verdad es muy otra: el G20 volverá a ser el escenario de brutales enfrentamientos entre sus miembros. El telón de fondo de estos choques es la crisis mortal del régimen social que todos ellos encabezan –el capitalismo. Mientras el hambre aumenta en el mundo, y supera ya a los 800 millones de personas, en este mismo planeta “sobran” alimentos y sobran fábricas, cuando deben rendir los beneficios que reclama el capital. Por eso, en el G20, China, Estados Unidos y la Unión Europea redoblarán los aprestos de guerra comercial, de amenazas políticas y militares. Esta enfrentamiento feroz lo pagan los oprimidos de todo el mundo. Con guerras, masacres y la militarización general. En el G20 discutirán otra guerra contra los trabajadores: las reformas previsionales y laborales contra los derechos de los activos y los jubilados. Para la lucha contra el imperialismo y la reacción política, el pretendido progresismo de Cristina Kirchner o Dilma Rousseff constituye una vía muerta. Son los que le abrieron el camino a la derecha y terminaron convalidando sus brutales ajustes contra el pueblo. El Partido Obrero señala: la lucha contra el militarismo, la usura de la deuda y la guerra exige el frente unido de la clase obrera y una acción política independiente de la burguesía y de sus partidos, en particular, de los del nacionalismo fracasado. A la crisis capitalista, a la guerra y al fascismo, le oponemos la lucha por gobiernos de trabajadores en el continente y en todo el mundo. -¡Fuera el G20 de Argentina! ¡Fuera el imperialismo de Siria, Libia, Irak, Palestina y Yemen! -Retiro de todas las bases militares imperialistas en América Latina. -Abajo las reaccionarias reformas laborales y previsionales. -Por una acción obrera internacional por el repudio de las deudas externas. - Por la Unidad Socialista de América Latina y por el socialismo internacional. El 30 de noviembre, concentramos a las 14 hs en Av. San Juan y 9 de Julio de la Ciudad de Buenos Aires y en las principales capitales del país. Leé también: G20, vamos por una movilización continental

22 de noviembre de 2018
Cristina y los piqueteros

Cristina, en la contracumbre que no fue, se refirió al movimiento piquetero. Dijo “hasta que llegamos nosotros hubo un movimiento piquetero, hoy hay organizaciones sociales”. La frase tiene más implicancias que palabras. Efectivamente, hasta la llegada del kirchnerismo al poder, hubo un poderoso movimiento piquetero que cumplió un papel revolucionario en la situación política de la época. Fue el protagonista más importante del Argentinazo, la rebelión popular que acabó en 2001 con el gobierno de De la Rúa-Cavallo, cuando su accionar se unió a las cacerolas y las asambleas populares de la estafada y confiscada clase media. Su origen en la segunda mitad de los ’90, desde el santiagueñazo contra Menem, lo colocó a escala mundial como una novedad en la clase obrera, organizando a su sector desocupado, víctima de las privatizaciones, el ajuste y la flexibilidad laboral de la etapa. Antes de la llegada de Néstor Kirchner, fue el movimiento piquetero el que enfrentó en el Puente Pueyrredón al operativo represivo de Duhalde para ahogar en sangre y represión el enorme movimiento que algunos elevaron a la categoría de nuevo sujeto histórico revolucionario. Para el Partido Obrero fue y es la organización de lucha del sector desocupado de la clase obrera, que hereda y realimenta sus mejores tradiciones de lucha clasista. Cristina envió un claro mensaje a la clase capitalista. En Ferro, su virtual lanzamiento electoral, se ha jactado de acabar con el movimiento piquetero mediante la cooptación de sus organizaciones al Estado, hoy “organizaciones sociales”. Su gobierno garantizó un importante ejército industrial de reserva con desocupación estructural, aún en épocas de tasas chinas de crecimiento, estabilizó un tercio de los trabajadores en negro, dio manija a las cooperativas truchas para el trabajo precario de los desocupados con planes sociales y fue el reino de la tercerización contra la que luchó y fue asesinado Mariano Ferreyra, junto a los ferroviarios. Una modalidad de precarización que más tarde consagraría con nuevas garantías legales en el Código Civil. Las “organizaciones sociales” sirvieron bajo el kirchnerismo a la contención de la caldera de semejante desigualdad social, mediante el asistencialismo y la cooptación política. Las “organizaciones sociales” de Cristina se prolongan hoy en el Triunvirato del Vaticano, pilar de la integración al Estado del movimiento de los desocupados mediante una mesa de concertación y reparto del asistencialismo, consagrada por ley con el Movimiento Evita a la cabeza. Dos de los tres movimientos de ese trío tributan hoy a la candidatura de “unidad” del peronismo de Felipe Solá, uno de los responsables políticos del asesinato de Kosteki y Santillán. El tercer movimiento es igualmente tributario de la unidad “antimacri”. La “unidad opositora” “antineoliberal” incluye al Vaticano y sus huestes celestes oscurantistas, a los responsables del Puente Pueyrredón, al menemismo residual, a todos quienes le votaron las leyes antiobreras, a las distintas alas de la burocracia sindical hostil al movimiento piquetero y sus métodos, al total de los gobernadores del ajuste. La “pata social” resulta fundamental para la burguesía, garantiza freno a las tendencias de lucha y cubre por izquierda en los sectores más sumergidos. El PO, con el Polo Obrero, está a la cabeza de quienes reivindican el movimiento piquetero en su mejor tradición histórica: el corte de ruta y la asamblea, el delegado electo y la organización del barrio, que han llevado al clasismo a desafiar el dominio histórico de los punteros de los partidos patronales y del PJ en particular. Desde ese lugar luchamos por una alternativa política de los trabajadores y no por un relevo potable del macrismo que subordine a la clase obrera y al movimiento piquetero.

22 de noviembre de 2018
Vení al Campamento de Verano 2019 de la UJS

La Unión de Juventudes por el Socialismo lanza la campaña por el Campamento de Verano 2019, bajo el lema “Fuera Macri y Bolsonaro, por la unidad socialista de América Latina”. Como el año pasado, volveremos a acampar a orillas del mar en Nueva Atlantis, a pocos kilómetros de Mar de Ajó. En esta oportunidad, el campamento será de seis días, aprovechando los feriados de Carnaval y volviendo para participar de la marcha del 8 de marzo. Nos valdremos de esta instancia para realizar una gran agitación en la costa junto a dirigentes del Plenario de Trabajadoras y del Partido Obrero para convocar a participar masivamente de la marcha del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. El objetivo del campamento es reagrupar a las nuevas camadas de activistas de la juventud que despertaron a la vida política al calor de la ola verde y la rebelión universitaria. En facultades como Medicina de la UBA o Psicología de La Plata, las elecciones de centros de estudiantes sirvieron para organizar a esa extensa periferia en listas de izquierda encabezadas por la UJS. Lo mismo ocurrió en numerosos colegios y profesorados. Ahora, se trata de procesar las conclusiones del camino recorrido a la luz de los enormes desafíos políticos que tenemos por delante. El curso central que estamos elaborando para este campamento -“El fascismo ayer, Trump y Bolsonaro hoy. Cómo enfrentamos a la derecha”- está directamente vinculado con el momento político que vive nuestro continente. Las victorias de Trump en Estados Unidos y de Bolsonaro en Brasil volvieron a colocar a la palabra “fascismo” en el vocabulario político corriente. Al igual que Macri, estos fenómenos son la expresión de una ofensiva contra las masas que es el resultado de una crisis excepcional del régimen capitalista, que en su declinación histórica se llevó puestos a los partidos burgueses tradicionales y, en particular en América Latina, a las experiencias auto-proclamadas “nacionales y populares”. A lo largo de los primeros cuatro días, repasaremos las características de los regímenes fascistas que emergieron en el continente europeo durante el siglo XX, y sus semejanzas y diferencias con el ascenso derechista presente. Pasaremos revista a la lucha política que León Trotsky desenvolvió contra los llamados “frentes populares” del estalinismo y la burguesía “anti-fascista”, con los cuales se pretendió estrangular la capacidad de acción independiente de la clase obrera. Esta polémica cobra enorme actualidad para confrontar con el camino de derrota que el kirchnerismo fracasado, el clero y la burocracia sindical le ofrecen a la juventud con la excusa de “la amenaza derechista”. La política cuartainternacionalista de frente único de las organizaciones obreras y juveniles contra el capital y sus gobiernos tiene plena vigencia cuando se trata de enfrentar un régimen decadente que busca sobrevivirse a costa de una nueva ofensiva estratégica contra las masas. Sólo la acción directa de los trabajadores, las mujeres y la juventud es capaz de derrotar estos embates y abrir una nueva perspectiva histórica. Con este propósito recuperaremos la experiencia de la clase obrera argentina, organizando para el miércoles 6 una charla, “A 50 años del Cordobazo” de 1969, con protagonistas de la militancia del PO de aquella época. El jueves 7, por último, emprenderemos el regreso tras realizar plenarios que planificarán la actividad de la UJS durante el inicio de clases. El campamento tendrá un costo de 6 mil pesos, que incluye el transporte, la estadía y todas las comidas. Para que ningún compañero se quede afuera por un problema de dinero, lanzamos desde ahora una campaña de fiestas, festivales y distintas actividades financieras para reunir colectivamente todos los recursos necesarios. Vamos a tres meses de lucha intensa en el verano para asegurar un gran campamento en marzo, que coloque un nuevo escalón en la construcción de una organización socialista y revolucionaria de la juventud.

22 de noviembre de 2018
[Editorial] Vamos a volver… con los pañuelos celestes y el FMI

Cristina Kirchner se valió del foro en el mini-estadio de Ferro para reforzar su política de unidad con el peronismo que cogobernó con Mauricio Macri en estos tres años. Para alejar fantasmas, corrigió incluso a los que presentaron al evento como una contra-cumbre al G20. Después de todo, Cristina y Dilma Rousseff, la otra invitada principal del evento, integraron el G20 hasta hace sólo unos años, sin prestarle el menor apoyo a las movilizaciones en su contra que se realizaban frente a sus sedes. Pañuelos celestes El discurso de CFK pareció armado en función de los recientes acuerdos sellados con los Massa, Schiaretti y Pichetto para ocupar un asiento más del Consejo de la Magistratura. Los dirigentes kirchneristas han vivido este acuerdo como un acto de redención -y no sólo porque les permitiría fortalecer su presión sobre la Justicia cuando están previstos varios procesos en su contra. En ese acuerdo, además, ven la prueba de que se empieza a levantar el veto del aparato justicialista al kirchnerismo en general y a la posible candidatura de CFK en particular. La bandera de la “unidad del peronismo” que gobernó con Macri, y lo sigue haciendo hasta el presente, como lo prueba la reciente aprobación del Presupuesto del FMI, se ha convertido en la estrategia central delineada en el Instituto Patria, incluso a riesgo de tirar al tacho de la basura al sello de la Unidad Ciudadana, que nunca fue más que un plan B. Leé también: Los pañuelos celestes de Cristina A tono de esta política, Cristina Kirchner evitó denunciar la colaboración peronista con el ajuste. Haciendo gala de una falacia evidente, señaló que las divisiones eran un lujo que beneficiaba al neoliberalismo -en vez de denunciar que quien verdaderamente lo beneficia son los que votan sus leyes y aplican sus políticas. En una vuelta de tuerca más, afirmó que la ‘unidad’ debe contemplar que en su movimiento haya pañuelos verdes y celestes, buscando la bendición del Vaticano a su candidatura. La alusión a los pañuelos celestes dejó en claro que su eventual vuelta a la presidencia no implicará la aprobación del aborto legal. Semejante ‘amplitud’ puso en alerta a Página/12, que advirtió que las palabras de Cristina Kirchner podrían producir una fuga electoral de la juventud hacia el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. FMI Mientras esto ocurría, en la revista Forbes, Axel Kicillof le garantizaba al capital financiero que una vuelta del kirchnerismo al gobierno se hará sobre la base de respetar los compromisos asumidos por Macri. En el reportaje, ex ministro de Economía de Cristina Kirchner fue categórico: “No rompería con el FMI”. Al igual que Sergio Massa, se pronunció por una renegociación con el Fondo, que a esta altura ya suena inevitable. Sucede que el próximo gobierno deberá pagarle al FMI 26.270 millones de dólares, que se sumarán a los 90.471 millones de dólares en bonos que vencerán en el próximo mandato presidencial. De más está decir que la posibilidad de atender a la totalidad de estos vencimientos está más que cuestionada. Ante este panorama, Kicillof postuló que “me parece que es razonable ir a ver cómo se puede poner eso en un carril de sensatez y ver qué es lo que plantea el Fondo Monetario Internacional”. Recordemos que la última vez que Kicillof fue a ver qué planteaba el gran capital terminó reconociendo una deuda usuraria con el Club de París de más de 10.000 millones de dólares, inflada con punitivos e intereses usurarios, para luego realizar un pacto secreto con Chevron para la explotación petrolera y gasífera de Vaca Muerta. En la misma entrevista, Kicillof se vio en la necesidad de aclarar que “no somos anti-empresa”. Que no se trató de una frase tirada al azar lo probó el discurso de Cristina Kirchner en el Senado, al tratarse el Presupuesto 2019. Allí, mostró su preocupación por la crisis que sacude a la empresa Arcor, contrastándolo con las ganancias siderales que el grupo que preside Luis Pagani obtuvo bajo su gobierno. El proselitismo pre-electoral de la ex presidenta consiste en mostrarle a la clase capitalista que su gobierno podrá asegurar los beneficios empresariales de mejor manera que el macrismo. Opera sobre la base de un principio de división que está en desarrollo en la clase capitalista, motivado por la bancarrota económica, el derrumbe industrial y del consumo, y el peligro de un nuevo estallido financiero. Crisis de fondo La ilusión del kirchnerismo de una vuelta al gobierno avalada por los grandes grupos capitalistas nacionales es todavía prematura. Hasta el momento, el intento de otorgar garantías al gran capital mediante la búsqueda de una alianza con el peronismo ha servido más para asegurar la gobernabilidad macrista que para lograr un respaldo a la candidatura de Cristina Kirchner. Lo conseguido hasta el momento suena a poco: retazos de Libres del Sur, el saltimbanqui de Felipe Solá, la vuelta a casa de un hijo pródigo como el “Chino” Navarro. En síntesis, punteros sin votos que quieren cargos. Mientras tanto, las presiones para una división pejotista se han redoblado y pueden expresarse bajo la forma de una mayor fuga de capitales, remate de los bonos argentinos y de las acciones de las empresas locales. A diferencia de los ciudadanos, el capital vota todos los días, a través del control que detenta de los medios de producción, las finanzas y los medios de comunicación. La consigna de la “unidad del peronismo”, llegado un determinado punto, se puede transformar en una trampa para el propio kirchnerismo y en particular para Cristina Kirchner. Las presiones para que baje su candidatura pueden hacerse justamente en nombre de que no obstaculice la ‘unidad’. Leé también: Cristina y los piqueteros La verdadera ilusión del kirchnerismo recae en que el agravamiento de la crisis lo convierta en el único recurso de la clase capitalista. Empuja en esa dirección el agravamiento de los choques internacionales, que tendrán su expresión concentrada en el G20 que se realizará la próxima semana en Buenos Aires. En los últimos días, a pesar del ‘logro’ de la calma cambiaria, el riesgo país no ha hecho más que subir, volviendo casi a los niveles previos al pacto con el FMI. Los bonos en dólares están rindiendo un 11% anual, una tasa que sólo es propia de países en bancarrota. El golpe que esta crisis le impone cotidianamente al macrismo cuestiona cada vez más su capacidad de ganar las elecciones del año próximo. Este temor corre el riesgo de transformarse en desbande. La propuesta de un sector del PRO de adelantar las elecciones de la provincia de Buenos Aires y, con ello, las de la Ciudad de Buenos Aires, equivaldría a reconocer que Macri se habría convertido en un salvavidas de plomo. Por otro lado, el adelantamiento de las elecciones en las provincias pejotistas también prueba que están lejos de una estructuración nacional. Por ahora prima el “sálvese quien pueda”. La independencia de los trabajadores Este agravamiento de la crisis debe servir para reforzar la caracterización que los trabajadores tienen que construir de la presente situación política. El conjunto de los partidos y los eventuales candidatos patronales no tienen otra política que descargarla sobre las espaldas de los trabajadores. Del macrismo ya se sabe. Pero ¿cómo aseguraría Cristina Kirchner las ganancias de Arcor y el cumplimiento de los acuerdos del FMI, aún de los renegociados, sino es mediante una mayor confiscación del pueblo que trabaja? La campaña de la ‘unidad del peronismo’ es una presión al sector más activo y luchador de la población trabajadora y de la juventud, para que abandone toda pretensión de independencia política en pos de un programa trasformador. Es un canto de derrota por anticipado. Nuestro llamado al Frente de Izquierda para desarrollar una acción política vigorosa ante la crisis, parte de la necesidad de desenmascarar el verdadero programa de kirchneristas y pejotistas, y sus pretensiones continuistas.

22 de noviembre de 2018
En el subte, votemos a la Multicolor
Corresponsal

En un clima muy camaraderil, trabajadores del subte se reunieron en un asado de la Agrupación Naranja, que integra el Frente Multicolor, de oposición al pianellismo, para las próximas elecciones de la AGTSyP, a realizarse el 28 de noviembre próximo. El animado debate que sucedió a la excelente provisión de la parrilla y su diestro parrillero, se abrió con la intervención de Christian Paletti, candidato a secretario general adjunto por la Multicolor. El explicó por qué el frente debía ser votado, como contrapartida a la conducción yaskista -Rojo y Negra-, responsable de mantener paralizada la AGTSyP ante la ofensiva sin precedentes por parte de la patronal y el gobierno macrista. Ataques como el arrebato de la personería gremial y la imposición por la fuerza de la burocracia de la UTA; un deterioro salarial de un 25%; decenas de sanciones y juicios en represalia por medidas gremiales y, muy especialmente, la firma por la conducción de un acta anti-huelga que ata las manos del sindicato para la acción directa. Toda una postura capituladora -dijo Paletti-, basada en la política de depositar la expectativa en una alianza con el moyanismo, la derecha del PJ y la Iglesia, con vistas a las elecciones de 2019, mientras se garantiza hasta entonces la “gobernabilidad”. David Carballo, por su lado -dirigente de Tráfico de la combativa Línea B y también candidato de la Multicolor-, llamó a organizarse con la Naranja, por ser la fracción más consecuente en la lucha. La que luchó, en el conflicto paritario, por una asamblea general que votara un plan huelguístico, contra las medidas inoperantes del yaskismo, como la apertura de molinetes y servicio de café a los pasajeros, que luego de cinco meses desembocaron en la mencionada capitulación. Varias intervenciones propusieron iniciativas de campaña como difundir mini-reportajes en videos (“Por qué voto a la Multicolor”); sumarse a las recorridas por las líneas; vender bonos para financiar la actividad. Otros compañeros reflejaron debates con trabajadores de donde surge un inconformismo extendido con el estado de cosas y la inseguridad que inspira la falta de firmeza del sindicato ante los ajustes anunciados con la renovación del contrato de gerenciamiento del subte. En resumen, un clima de camaradería y un rico debate entre activistas de los sectores más combativos del sindicato.

22 de noviembre de 2018
Enfermería, una rebelión histórica

El 21 de noviembre, día de la enfermera, se transformó en una jornada histórica para la enfermería de la Ciudad de Buenos Aires, con una movilización de Congreso a Plaza de Mayo que reunió a más de 20.000 trabajadores. La rebelión de Enfermería sigue su camino ascendente: ante la discriminación por parte del gobierno, los trabajadores se organizan en defensa de su profesión y por el pase a la carrera. El telón de fondo fue un contundente paro de enfermeros y enfermeras en los hospitales municipales porteños que, desde las 9 de la mañana, comenzaron a abandonar los pisos y salas para encolumnarse detrás de las banderas de sus hospitales y movilizarse hasta el Congreso. Las columnas del Gutiérrez y el Fernández eran simplemente impresionantes. El Piñero, Penna, Argerich, Ramos Mejía, Casa Cuna, Durand y Santa Lucía no se quedaban atrás. Desde los hospitales de agudos más grandes hasta los monovalentes más pequeños se reproducían decenas de banderas de maternidad, obstetricia, unidad coronaria, guardia y cada uno de los servicios presentes de cada efector de salud. Una postal cien por ciento genuina de la capacidad de movilización de enfermería. Dos datos muy relevantes fueron la suspensión de la mayoría de las operaciones programadas por la adhesión al paro de los enfermeros de quirófanos y la excepcional movilización del sanatorio Méndez (sanatorio de la obra social de los municipales de la Ciudad y la caja principal de la burocracia de Sutecba). Este paro se extendió a la totalidad de clínicas privadas (Santa Isabel, Trinidad, Bazterrica, Italiano, Español, Virreyes, Mater Dei, etc.), hospitales nacionales (columnas de 350 trabajadores del Garrahan, 300 de El Cruce y Posadas) y provinciales (Ballestrini, Paroissien, Fiorito, centros de salud, etc.). La movilización contó con 20.000 trabajadores que fueron desde el Congreso a la Plaza de Mayo. Esta movilización fue precedida por la del 9 de noviembre y fue el producto de la organización de decenas de asambleas por turnos, sectores y hospitales, según el grado de organización en cada efector de salud. También se realizaron asambleas interhospitalarias que le dieron cuerpo a la jornada. Este movimiento desbordó los marcos sindicales tradicionales como Sutecba, que mantuvo su posición hostil contra los enfermeros en los hospitales, boicoteó el paro y se limitó a mentir y amedrentar, un arma de doble filo ya que sufre un desprestigio creciente entre las bases de enfermería y la desafiliación de sus afiliados. Por otro lado, UPCN apostó al fracaso de la jornada, no convocó al paro y desalentó la movilización, con la excusa de la presentación de un petitorio el 20 de noviembre en la Jefatura porteña. Esta rebelión sobrepasó a todos los sindicatos del sector que actúan en la Ciudad de Buenos Aires. Incluso a Atsa (Sanidad), ya que los enfermeros de las clínicas privadas organizaron sus asambleas durante las semanas previas y contra los aprietes de los delegados celeste y blancos de la Sanidad se movilizaron con las banderas de sus sanatorios y clínicas de forma masiva. La masividad de la jornada da cuenta de la disposición a la lucha de enfermería y la fuerte voluntad de terminar con la discriminación laboral a la que es sometida. Para continuar la pelea queda planteada la necesidad de una gran movilización a la Jefatura porteña y lograr avanzar en una asamblea unificada de todos los enfermeros y los trabajadores de salud que vote un plan de lucha. Este último punto es muy importante porque si bien existe una coordinación entre las diferentes asambleas interhospitalarias que se organizaron (Garrahan, AECAF y Grierson) necesitamos avanzar de conjunto contra cualquier tipo de división que no responda al interés del pase a la carrera profesional de enfermería. Desde el bloque del Frente de Izquierda- Partido Obrero, el legislador Gabriel Solano ha presentado un proyecto por el pase a la carrera profesional de todo el personal de enfermería, que pretende ser un instrumento que sume en esta lucha. Convocamos el lunes 26 de noviembre, a las 16 horas, en la Legislatura (Perú 601), despacho 301, a una reunión específica sobre el punto.

22 de noviembre de 2018
Aerolíneas-Austral: paro contra las suspensiones

La patronal de Aerolíneas-Austral ha redoblado la ofensiva contra sus trabajadores. Luego de desconocer la aplicación de la cláusula gatillo -acordada en acta paritaria-, lo que motivó un enorme paro en repudio, el gobierno de Macri, a través del CEO de la empresa, ha suspendido a 376 trabajadores, justamente por ser parte de esa medida de lucha. El ataque del macrismo pretende quebrar la disposición a luchar que los aeronáuticos demostraron, con una medida completamente ilegal y antisindical. Preparan el terreno para imponer una reforma laboral en la empresa para adaptar las condiciones laborales a las que imponen las nuevas aerolíneas low cost. Estas no sólo van contra las conquistas de los trabajadores sino también contra la seguridad de los pasajeros. A su turno, también procurarán la privatización completa de la línea de bandera. La respuesta de los múltiples sindicatos no viene estando a la altura de las circunstancias. El paro de la semana pasada por la cláusula gatillo se disimuló bajo la forma de asambleas, y la verdadera intención de las conducciones no era llevarlo hasta últimas consecuencias, sino obligar al gobierno a dictar la conciliación obligatoria. Ante el “desplante” del macrismo de no dictarla, levantaron la medida sin un curso de acción para proseguir la lucha. Ahora, plantean un paro de 24 horas pero recién para el lunes. La medida, que seguramente será contundente, debiera ser inmediata y, más importante aún, ser el inicio de un plan de lucha progresivo discutido en asamblea de todos los sectores. Cualquier intento de conciliación obligatoria que no incluya el levantamiento de las sanciones y la aplicación de la cláusula debe ser rechazado. Las reservas de lucha entre los aeronáuticos abundan. Apoyémonos en ellas para conseguir todas las reivindicaciones.

22 de noviembre de 2018
SIAM: Preparar el paro total hasta la reincorporación de todos

El conflicto de la metalúrgica Siam está repercutiendo nacionalmente. La entereza de los trabajadores despedidos que sostienen un acampe, bloqueando el portón principal desde hace más de una semana, expresa la disposición a luchar de los compañeros. La empresa Pilisar SA, del grupo Newsam -propietaria de la marca- despidió días atrás a veinte trabajadores, luego de eliminar 80 puestos de trabajo a través de retiros voluntarios hace pocos meses, con el objetivo de avanzar en una fuerte flexibilización laboral, aumentar los ritmos de producción, establecer la multifunción y reemplazar trabajadores de planta por contratados. Estos despidos representan el 25% del personal -actualmente quedan 60 trabajadores en la planta- y se producen sin que la patronal haya siquiera presentado un procedimiento preventivo de crisis. La empresa se ha volcado a la importación de heladeras, listas para llevar al mercado, dejando de lado la producción nacional. El cuadro general de ajuste y despidos en toda la industria, con un enorme efecto en las metalúrgicas, es considerado por esta patronal nacional como un buen escenario para avanzar en sus objetivos antisindicales y flexibilizadores. El pacto de Macri y la CGT, que ha servido para cajonear el paro nacional por reapertura de paritarias a cambio de un bono miserable y un (falso) límite a los despidos, es la garantía para las empresas de que la burocracia de los sindicatos y centrales le pondrán un cepo a la potencialidad del movimiento obrero para enfrentar esta ofensiva patronal. La UOM de Caló no mueve un pelo tampoco por Canale, Metalúrgica Tandil, ni lo hizo por Stockl ni por los 30 mil despidos de la industria. Emblema ‘nac & pop’ La actual fábrica Siam fue inaugurada hace cuatro años por Cristina Kirchner, junto al patrón -y ahora importador- Rubén Chernakovsky, como un ‘símbolo’ de la industria nacional. Este espécimen sigue contando con el apoyo del intendente Ferraresi, un hipercristinista, que le ha perdonado deudas y lo favorece con bajas tasas municipales, mientras le ha dado la espalda al reclamo de los trabajadores de Siam en varias ocasiones, como también ahora. Casi desde el comienzo del conflicto, la fábrica ha sido militarizada. La policía cumple el rol, en primer lugar, de amedrentar a los obreros que están trabajando, luego de que estos hicieran un paro de 72 horas desde el día de los veinte despidos, y mantener además liberados los portones secundarios. Esta fuerte reacción de los trabajadores al interior de la fábrica forzó a la empresa, que rechazaba la conciliación obligatoria, a montar una maniobra con el aval del Ministerio de Trabajo, consistente en acatar la conciliación para inmediatamente suspender a todos los despedidos. Despidos El paro de adentro fue acompañado con un bloqueo de portones por parte de los despedidos que reforzó esta acción del colectivo obrero, que no cuenta con representación sindical de base. La seccional de la UOM Avellaneda no convoca hace más de un año a elecciones de delegados, y mantiene intervenida la planta de manera antidemocrática. Levantan la bandera de la ‘defensa de la industria nacional’ para allanarle el camino a esta empresa que pretende seguir destruyendo puestos de trabajo para subirse a la ola importadora. En el acampe, Néstor Pitrola le señaló al juez de Garantías, Luis Carzoglio, que los despidos tienen fundamentos antisindicales, y que la empresa aprovechó la intervención de la UOM, que está bloqueando la organización interna de los trabajadores, para avanzar con despidos y flexibilizar el trabajo. Frente a la respuesta del juez de que los trabajadores confíen en el Ministerio de Trabajo, Pitrola señaló que el ministerio está colocado del lado patronal y que la confianza de los trabajadores debe estar en ellos mismos y en su lucha. Esto quedó demostrado el martes pasado, cuando el ministerio impidió en un primer momento el ingreso de los despedidos a la audiencia que iba a tratar sus propios despidos; algo insólito que se logró quebrar con la presión de la movilización que los acompañó. Finalmente, la empresa no se presentó, pateando la pelota a una próxima audiencia para la semana próxima. Siam, en el camino de una causa popular El apoyo permanente de vecinos y trabajadores ha sido un pilar para sostener esta lucha. La asamblea del Polo Obrero, organizada en el barrio El Fortín, ubicado frente a la planta, acompaña cotidianamente el acampe y ha montado una cocina que alimenta a los trabajadores y a quienes aguantan en el portón. El festival realizado el fin de semana pasado, la reunión de organizaciones sindicales, políticas y sociales, solidarias con los despedidos, y la movilización al ministerio han sido de mucha importancia. El camino para la victoria de esta lucha es la unidad con los trabajadores de adentro quienes, con paros y bloqueos, han quebrado intento de despidos y otros avances de la empresa. Esa tradición de lucha es la base para ganar el conflicto, con la unidad de los adentro y los de afuera hasta reincorporar a todos. Los miles de despidos en las metalúrgicas y en toda la industria requieren un paro urgente de 36 horas para derrotar el ajuste de Macri y el FMI. Un plenario de delegados de toda la seccional UOM de Avellaneda con la participación de trabajadores de Siam y Canale debe discutir y votar un plan de acción en apoyo y defensa de todos los puestos de trabajo.

22 de noviembre de 2018
“Frente de trabajadores para derrotar al fascismo y a los ajustadores”
Redacción

Compañeros, esta Conferencia es un paso importante y hasta histórico en la construcción de nuestro partido, por un lado, y en la relación con las corrientes revolucionarias en Latinoamérica. Los presentes Hemos tenido a la importante delegación de Brasil, los compañeros de la LPS (Luta Pelo Socialismo) y de Tribuna Clasista, junto a varios intelectuales, profesores y luchadores que son dirigentes sociales y políticos en su país. También la presencia del compañero Emigdio, de Paraguay, que es un gran científico, médico, reconocido participante en las luchas sociales, y el apoyo de una organización campesina que nos ha enviado su adhesión. Ni qué hablar de los compañeros del Partido de los Trabajadores, que es un polo político creciente en la realidad uruguaya. También hay compañeros que no asistieron por dificultades económicas. De Perú, los compañeros del grupo Vilcapaza, han enviado un documento sobre la realidad peruana y nos piden que viajemos para discutir las conclusiones de la Conferencia. También tenemos documentos enviados por los compañeros de Chile, y adhesiones de los compañeros de Bolivia. Doy especial importancia a la adhesión de los compañeros del magisterio, un grupo que rompió con el POR de Bolivia y se proponen viajar a Buenos Aires, para poder debatir. La compañera María, aquí presente, es una figura histórica de la lucha en Nicaragua y de la revolución sandinista y hoy es oposición. La juventud, la cual está ligada lucha firmemente, aunque debe avanzar en la comprensión del período que atraviesa Nicaragua. Acerca de la llamada intervención humanitaria de la OEA en ese país, le comenté que este problema también lo tuvimos aquí, en el ’78, cuando la Comisión de Derechos Humanos de la OEA vino a la Argentina y, en plena dictadura, se formó una cola de tres cuadras de gente que salió a llevar la denuncia sobre sus parientes o amigos desaparecidos, y se elaboró el primer informe completo que fue un arma política. Una cosa es utilizar todos los instrumentos y otra cosa es darles apoyo político. La compañera está preocupada por el grave tema de las migraciones en Centroamérica, lo mismo que las compañeras salvadoreñas que estuvieron. Hay otras organizaciones, de México, que esperan tomar contacto. Hace dos años y medio hicimos una Conferencia en Montevideo, les fue útil a los compañeros en la lucha política desarrollada allí y reagrupamos fuerzas. Esa Conferencia preanunció la crisis que estaba en pleno desarrollo del nacionalismo burgués y del centroizquierdismo. Las ilusiones sobre el chavismo aún estaban a flor de piel, y mantuvimos debates públicos con dirigentes del sindicalismo y del Partido Comunista Uruguayo. Sacamos un documento que sirvió de orientación. Incluso esta ruptura del POR, se basa en parte en aquel documento, que lo llevamos a un debate en Bolivia y fue una referencia. Bolsonaro Esta Conferencia se da con el pronóstico ya cumplido. Se desmoronó el nacionalismo burgués, tenemos a Ortega reprimiendo a las masas trabajadoras y a la juventud en Nicaragua, el fenómeno de Maduro, colocado de espaldas a la clase obrera y en planes de privatización. Y la realidad de que eso ha sido reemplazado en parte por un ascenso de Macri en Argentina, de Piñera en Chile y el ascenso de Bolsonaro. El debate que se hizo hoy debe haber impresionado a muchos compañeros. Esclarecimos un problema donde hay una confusión extraordinaria. Hemos dedicado tres días a discutir la caracterización de qué tipo de régimen político es el de Bolsonaro y qué tenemos que enfrentar, con un método marxista. Porque no sólo se trata de decir que Bolsonaro es un fascista. Una caracterización correcta es la que permite afrontar, en forma científica, consciente, no aventurera pero tampoco conservadora, el desafío que va a significar el ascenso de este régimen, que tiene un elemento fascista, y que va a intentar métodos represivos extremos, de guerra, contra el proletariado y las masas oprimidas de Brasil. Esa es la experiencia que hemos tenido en la Argentina cuando estalló el golpe de 1976. A partir de una caracterización correcta del golpe, fuimos una de las organizaciones que más militancia tuvo durante la dictadura; la caracterización permite llevar adelante un plan de trabajo y desarrollarlo. El documento aprobado plantea que marchamos a una polarización política, no fatalista sino contradictoria. Un polo está relativamente claro, es el de Bolsonaro, de la derecha, que intenta ser repetido por otros en Latinoamérica; el otro polo, nos plantea una actividad militante, que no se va a desarrollar mecánicamente; vamos a intervenir en el proceso para crear ese polo político revolucionario. Porque, compañeros, en este momento, tenemos una lucha política frontal con todas las corrientes populistas. Los medios de prensa los presentan a ellos como la izquierda del continente, y no lo son. Ellos empezaron con las políticas de ajuste y represión. Cristina Kirchner fue miembro del G20. Por lo tanto, la batalla política contra el frente democrático en Brasil, contra el “frente antimacrista” en la Argentina, por superar al Frente Amplio de Uruguay, que se pretenden presentar como muralla contra el avance de la derecha, es, en esta etapa, fundamental. En oposición a esta política que conduce a un callejón sin salida, llamamos a impulsar un frente único de los trabajadores a nivel continental, para derrotar al fascismo y a los gobiernos responsables del ajuste y la entrega. A debatir La salida de estos documentos tiene que abrir una etapa de debate político. Hay un campo de trabajo impresionante. Por lo tanto, compañeros, hoy nosotros quisimos terminar de conocernos, sacar un planteamiento, fijar una serie de campañas políticas a desarrollar. El 30 de noviembre va a haber una marcha gigantesca en Buenos Aires, contra el G20, pero que la Conferencia votó que se extienda a todos los países. También se ha planteado el tema de la mujer, vamos el 25 a una marcha que es continental, en la cual queremos intervenir con un programa, y especialmente el paro internacional que queremos promover el 8 de marzo del año próximo. En la Comisión laboral se discutió también que si se llevaban adelante los planes de reformas previsional y laboral, íbamos a hacer movilizaciones conjuntas, por lo menos en Uruguay, Argentina y Brasil. También se planteó trabajar por una reunión latinoamericana de educadores, ya que todos tenemos influencia en sus sindicatos. Esta Conferencia no es un hecho aislado, el año que viene vamos a tratar de realizar una en Brasil, convocando a nuevos sectores y organizaciones. El Partido Obrero está inmerso en la lucha por reconstruir la Internacional. Nosotros somos luchadores de la IV, porque ésa es la necesidad planteada hoy en día para los trabajadores del mundo frente a la crisis del régimen capitalista. Compañeros, creo que el objetivo ha sido logrado. Estoy contentísimo de haber conocido una cantidad de compañeros tan valiosos, tan luchadores, tan inteligentes. ¡Viva la Internacional! ¡Viva la Conferencia Latinoamericana! Leé también: Se realizó la conferencia internacional latinoamericana

22 de noviembre de 2018
“El PT pavimentó el triunfo de Bolsonaro”

“Tribuna Classista es, en sus orígenes, la confluencia de compañeros que rompieron con Causa Operaria (CO) cuando esa organización se alejó de la CRCI. Luego de ese rompimiento comenzamos una serie de contactos, conferencias y seminarios. Nuestro grupo defiende la CRCI y rechazamos la autoexclusión de CO de ese eje político internacional. Comenzamos nuestra extensión nacional hace cuatro años”, dijo. Paulo Sergio, de la dirección nacional de Tribuna Classista, explica que la organización se ha extendido en el gremio bancario en Brasilia y Porto Alegre, entre los universitarios de San Pablo y entre los trabajadores del Estado en Porto Alegre. “El proletariado brasileño no está desmoralizado por la derrota del PT, una derrota profunda; por el contrario, se ha mantenido movilizado durante todo este proceso. El surgimiento del fascismo, de la extrema derecha, es el resultado último de la política de alianzas del Partido de los Trabajadores con los partidos burgueses. La conciliación de clases ha sido el camino de la derrota”. -¿Cuáles son ahora las posibilidades de la izquierda radical? -Tiene la oportunidad de desarrollar una política de independencia de clase. Fíjese que el PT en los últimos días previos al segundo turno electoral hizo una campaña con movilizaciones menos que débiles, que mostraban su parálisis y su falta de respaldo en las masas. Dieron una lucha puramente electoral y, aún desde ese punto de vista, fue raquítica. -¿Cuál es su vínculo con Luta Pelo Socialismo? -En esta Conferencia hemos establecido un contacto más activo, que antes no teníamos. Teníamos escaso conocimiento y ahora esperamos desarrollar acciones comunes. Aquí se ha profundizado ese vínculo, se ha profundizado la discusión. Esta Conferencia abrió una gran posibilidad para construir organizaciones de masas.

22 de noviembre de 2018
La lucha contra el ajuste capitalista en Latinoamérica

La crisis capitalista mundial cristalizó en América Latina con una desestabilización económica general. Para intentar superarla, las burguesías latinoamericanas (Argentina, Nicaragua) corren presurosas a mendigar préstamos al FMI. No sólo encadenan más firmemente las naciones al capital financiero y la usura, sino que éste pide a cambio “reformas estructurales” y planes de entrega. Las reformas laboral y previsional golpean a todos los países de Latinoamérica. La Conferencia Latinoamericana discutió el tema en una comisión especial integrada por sindicalistas y dirigentes de Brasil, Uruguay y Argentina. La reforma laboral brasilera, aprobada el año pasado con el gobierno Temer sirve de ‘modelo’ a todas las burguesías latinoamericanas. En Uruguay han declarado que si no se aplica una reforma similar se llevarán sus fábricas al Paraguay, donde la mano de obra es más barata y con menores conquistas. Cristiano Ratazzi, mandamás del monopolio Fiat, ha planteado, en los ‘coloquios’ empresarios, la necesidad de imponer una reforma laboral a la brasileña. De lo contrario, amenazan con irse al Brasil. Juegan con la crisis y la desocupación que ellos provocaron para introducir una competencia que enfrente a trabajadores de uno y otro lado de la frontera. Para derrotar estos planes hace falta una acción general del movimiento obrero organizado. Pero tanto la CUT brasileña, como el PIT-CNT uruguayo o la CGT argentina han dejado avanzar estos ataques, subordinándose políticamente a los gobiernos y partidos nacionalistas burgueses y frentepopulistas, que tienen como estrategia la colaboración de clases. Sólo donde se organiza a los trabajadores, en forma independiente de la burguesía y de sus partidos, la clase obrera logra frenar estos avances que pretenden que la crisis la pague el trabajador. En la Argentina, la reforma laboral no se ha podido votar, porque la gran resistencia evidenciada el 14 y 18 de diciembre ha vuelto cauta a la burguesía. La renuncia del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, es producto de este impasse patronal-gubernamental. Quien lo reemplaza, el ministro de Producción, Dante Sica, postergó la reforma hasta 2020, pero dijo que va a seguir adelante con reformas de “productividad” por gremio: es decir aplicando la reforma laboral en los convenios, como en gran medida se ha realizado con el reciente convenio de los Petroleros. La otra reforma reaccionaria es la del sistema previsional. En general, se intenta alargar la edad para el retiro jubilatorio y disminuir los haberes, transformando la jubilación en un subsidio asistencial a la vejez. En toda Latinoamérica, las burguesías están con la sangre en el ojo y quieren descargar este ataque sobre los trabajadores y jubilados. Luego de haberlo explotado toda una vida, cuando ya mengua su fuerza para seguir laborando, quiere acelerar su muerte. Fue lo que dijo la jefa del FMI, Cristine Lagarde: que los viejos “vivían demasiado”. Estos ataques al sistema jubilatorio han provocado grandes luchas y estallidos populares. En Nicaragua se produjo una sublevación que, al día de hoy, todavía el gobierno de Ortega pretende ahogar en sangre, con centenares de muertos, heridos y exiliados. Lo mismo en Argentina. Y en Brasil, Bolsonaro le ha pedido a Temer que trate de ver si él lo puede imponer antes de que asuma en enero, para ahorrarse el shock. Es seguramente, el primer gran desafío de Bolsonaro. La Comisión y la Conferencia votó un plan de acción común: en el caso de Brasil, la movilización solidaria frente a las embajadas cuando se esté pergeñando el avance la reforma previsional reaccionaria, propaganda común en nuestros periódicos, etc. Estratégicamente se ha planteado la necesidad de recuperar los sindicatos y centrales obreras como instrumento de lucha y defensa de las condiciones de vida de los trabajadores. Impulsar la formación de agrupaciones sindicales clasistas, ligadas a la construcción de partidos obreros revolucionarios, definidos por el gobierno de los trabajadores: sin independencia de la burguesía y sus gobiernos, la fuerza obrera será anulada y desviada frente a los ataques reaccionarios de los capitalistas en crisis. La unidad de los trabajadores activos, desocupados y jubilados debe ser soldada en un frente de lucha común. Un programa y una guía para la lucha contra el ajuste capitalista.

22 de noviembre de 2018
“Nos proponemos construir la Internacional”

Felipe Malacco es miembro de la Coordinadora Nacional de Luta Pelo Socialismo (LPS), de Brasil. Robinson Gomes, de la misma Coordinadora, es, a su vez, presidente del Sindicato de Trabajadores de Correo de Minas Gerais. “Nos proponemos construir la herramienta para la revolución socialista por medio de un trabajo real en el movimiento de masas, de las masas obreras y los movimientos sociales”, dice Malacco. -¿No hacen distinción entre la clase obrera y esos movimientos? -No, vemos entre ellos una identidad dialéctica: obreros, movimientos feministas, movimiento negro. Por ejemplo, el 80 por ciento de la clase obrera brasileña es negra, de modo que naturalmente se produce una identidad entre el movimiento proletario y de la opresión de raza. Gomes: Hemos tenido en Brasil muy poco contacto con Tribuna Clasista. Recién aquí, en esta Conferencia, hemos tenido ocasión de conocernos más, de comenzar un debate que aún no es orgánico pero sí un paso adelante para que llegue a serlo. Por el momento, no hay un conocimiento concreto entre ambas organizaciones, por eso ésta ha sido una gran oportunidad para conocernos. -¿Dónde tiene mayor desarrollo LPS? -Tenemos presencia en varios estados, pero sobre todo en Minas Gerais, en Río de Janeiro y San Pablo. Ahora estamos abriendo frentes en Pará, Paraiba y Espíritu Santo. -¿Cómo llegó el contacto con esta Conferencia? Malacco: Por medio de una relación establecida con Jorge Altamira cuando llegó a Brasil. Con Osvaldo Coggiola teníamos un vínculo más antiguo. Nos interesa mucho establecer contactos internacionales para la lucha contra el fascismo, contra el estado de excepción que se proponen establecer Bolsonaro y otros gobiernos de la región. Gómes: No conocíamos a la CRCI, pero sí nos declaramos trotskistas y nos proponemos contribuir a la refundación de la Internacional. Hemos encontrado en esta Conferencia una concordancia total en los análisis sobre la situación brasileña y esperamos acrecentar nuestro vínculo con los compañeros que la han organizado. Esto, para nosotros, ha sido extremadamente útil, muy clarificador.

22 de noviembre de 2018
G20, vamos por una movilización continental

La Conferencia Latinoamericana, reunida en Buenos Aires, caracterizó a la reunión del G20 y resolvió un curso de movilización con alcance continental. A veinte años de su creación, el G20 asiste al dislocamiento de la llamada “globalización”, según la cual la restauración capitalista en la ex URSS y China debía dar lugar a una armonización de la economía y la política mundiales bajo la égida del capital internacional. La cumbre de jefes de Estado, en cambio, tendrá lugar en el marco de una creciente guerra comercial, de una acentuación del militarismo y de las guerras imperialistas. Caído el telón de la “globalización” y del “fin de la historia”, emerge con toda su fuerza el rasgo dominante de la etapa histórica de la decadencia del capital, como etapa de “guerras y revoluciones”. Guerra comercial, militarismo, ataque a los explotados El telón de fondo de estas fracturas es la crisis mundial capitalista. En definitiva, la guerra comercial -y, en última instancia, política y militar- es una disputa respecto de qué bloques tendrán que hacerse cargo de la depuración de los capitales sobrantes, algo que sólo puede procesarse al costo de guerras y convulsiones sociales inmensas. Los jefes que tendrán su cita en Buenos Aires, son, al mismo tiempo, los ejecutores de brutales bombardeos en Irak, Siria o Libia, destruyendo sus escasas defensas nacionales para avanzar en una mayor colonización política y financiera. La cumbre tendrá lugar en medio de una agudización de los aprestos militares de los diferentes bloques en pugna. Lo demuestran, por caso, las recientes maniobras de envergadura inédita del ejército ruso con apoyo chino; los preparativos de la Otan para “conflictos a gran escala” y los anuncios de Macron -con apoyo de Merkel- para la creación de un ejército europeo al margen de la propia Otan. La cumbre del G20 en Argentina será también el escenario de otra nefasta unidad continental -la que propugna la militarización de la mano del Departamento de Estado, en nombre del supuesto combate al narcotráfico y al terrorismo. Anticipando esta orientación, el gobierno de Macri y Bullrich han montado un gigantesco operativo de intimidación y represión con la participación de fuerzas y servicios de inteligencia extranjeros, que ya ha provocado detenciones y persecuciones políticas. La Conferencia repudió el reforzamiento represivo montado a partir de la reunión del G20. La cumbre volverá a refractar la disputa por la cuestión del medio ambiente. Trump ha sacado a Estados Unidos del acuerdo de París, en beneficio de las “viejas” industrias de su país, que aspiran a reducir costos a expensas de la contaminación general. A caballo de este planteo, se pretende el jubileo ambiental en los países atrasados, en beneficio, en este caso, de mineras, petroleras y agroquímicas. Esta misma agenda ha empalmado con el fascista Bolsonaro, en cuyos planes aparece la desforestación del Amazonas. Más allá de sus divergencias, los jefes imperialistas -y también los Macri o Temer- coinciden en la pretensión de descargar la crisis capitalista sobre la clase obrera y los explotados. En la agenda del G20 se encuentra la ‘universalización’ de las reformas previsionales -así como las reformas laborales antiobreras. “Contracumbre” La Conferencia caracterizó a la “contracumbre” de Cristina Kirchner, Dilma Rousseff, Rafael Correa y otros como expresión del fracaso político de los llamados “nacionales” o centroizquierdistas del continente. Es la cumbre de quienes abrieron el camino a la reacción política, y luego fueron incapaces de luchar contra los ajustes de los Macri o Temer -cuando no cómplices de su aplicación. Desde el poder, los “nacionales y populares” fueron peones de la diplomacia imperialista de Obama; en ese carácter, avalaron el golpismo continental (Zelaya, Lugo) y aportaron los efectivos para el intervencionismo militar a Haití a cuenta del imperialismo. El nacionalismo continental suele asociar la actual fractura del orden mundial a sus invocaciones proteccionistas (“vivir con lo nuestro”). No se hacen cargo, primero, del carácter reaccionario y derechista de los antiglobalizadores, como Trump y sus émulos europeos. Y luego, del carácter necesariamente expansionista y belicista del proteccionismo imperialista. Por caso, la guerra comercial de Estados Unidos con China es sólo un peldaño en el afán de hegemonizar y completar, bajo la égida norteamericana, la restauración del capital en el gigante asiático. En esta ocasión, sin embargo, el organizador de la reunión con CFK y Rousseff señaló que “es al propio G20 al que debería denominarse contracumbre” (La Nación, 18/11), en alusión a la fractura económica y política que dominará la reunión de los jefes de Estado. Con ello, anticipa que la reunión de los ex mandatarios del nacionalismo le opondrá a los Trump la ‘armonización internacional de intereses’. Esto no debería sorprender, si se tiene en cuenta que tanto Cristina como Dilma, cuando presidentas, participaron del G20 y votaron las conclusiones reaccionarias de sus cumbres. A la fractura económica mundial y a la guerra, nuestra Conferencia Internacional no le opuso el retorno inviable al pasado -la “globalización” capitalista-, sino una transformación social a escala continental y mundial dirigida por la clase obrera. O sea, el gobierno de trabajadores, la unidad socialista de América Latina y el socialismo internacional. La Conferencia Latinoamericana apoyó la convocatoria a movilizarse el próximo 30 contra el G20 y llamó a organizar para esa fecha manifestaciones y actos en todos los países del continente. Leé también: “Frente de trabajadores para derrotar al fascismo y a los ajustadores” La lucha contra el ajuste capitalista en Latinoamérica