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Prensa Obrera N° 1527

8 de noviembre de 2018 · 13 notas

Notas de este número

8 de noviembre de 2018
Abajo el código represivo de Bullrich y Pichetto
Redacción

El gobierno anunció una modificación del Código Penal contra las manifestaciones populares. Su objetivo es claro: atacar el derecho a luchar, cuando la carestía galopante, los despidos y el derrumbe económico colocan la urgente necesidad de una gran respuesta de lucha por parte de los trabajadores. “Entorpecer la circulación” -algo que ocurre con cualquier protesta- pasará a ser delito. La medida ha sido acompañada por una mayor persecución a los inmigrantes. Quieren penalizar y expulsar del país a los que participaron de la marcha del pasado 24. La extorsión es clara: el trabajador extranjero puede ser superexplotado y precarizado, pero no tiene derecho a organizarse ni movilizarse por sus reclamos. Esta escalada reaccionaria ha sido plenamente acompañada por los Pichetto y Scioli. No debe sorprender: el Pejota acompaña con su voto el Presupuesto de ajuste 2019, mientras sus burócratas sindicales archivan hasta las amenazas de un paro nacional. Además de los pactos parlamentarios y las capitulaciones sindicales, la gobernabilidad de Macri y sus socios “opositores” incluirá el reforzamiento represivo. Rechacemos el código de Bullrich-Pichetto. Libertad y derechos plenos a los inmigrantes. Fuera los represores y sus cómplices políticos.

8 de noviembre de 2018
Fuera Macri, Fuera Trump y Bolsonaro

Los funcionarios argentinos anuncian la futura reunión de mandatarios del G20 con invocaciones a la “globalización” y al “comercio internacional inclusivo”. A pesar de estas frases rimbombantes, la reunión que tendrá lugar en Buenos Aires entre el 30 y el 1º de diciembre próximos será el escenario de una aguda disputa internacional. El telón de fondo de esta pelea es la crisis mundial capitalista y sus más recientes manifestaciones de agravamiento. En vez del “comercio inclusivo”, la cumbre fue precedida por la guerra de aranceles entre Estados Unidos y China y, de un modo general, por las restricciones que le ha impuesto Trump a las importaciones de productos industriales a otros de sus socios del G20. En la anterior reunión del G20 en Hamburgo (2017), su declaración final hacía alusión a los esfuerzos por “reducir la capacidad ociosa” de acero. Detrás de las limitaciones al comercio, subyace una crisis de sobreinversión y sobreproducción, y una discusión encarnizada respecto de qué bloques deben hacerse cargo de esa crisis. El pretendido foro de la “globalización”, en suma, asiste a la fractura del mundo “global”. Pero los planteos proteccionistas de Trump son apenas el punto de apoyo de una política agudamente expansionista. Detrás de las nuevas barreras comerciales a China, subyace la tentativa de someter al coloso asiático a una recolonización financiera e industrial de carácter integral. En las divergencias que preceden a la nueva reunión del G20 aparece también la cuestión del cambio climático, que no es ajena a la guerra de bloques. Trump ha liberalizado el control ambiental a los grandes capitalistas de sus “viejas” industrias, para favorecer la reducción de sus costos. En esa línea, retiró a Estados Unidos del acuerdo global sobre el cambio climático. En la agenda del G20 de Buenos Aires aparece un destaque especial para “la cuestión del trabajo”. Cuando esta “preocupación” la traen las grandes potencias imperialistas -y las burocracias restauracionistas de China y Rusia-, ello sólo puede significar el impulso a la precarización y el ataque a las conquistas laborales -o sea, trasladarle a los trabajadores las costas de la crisis. Detrás de la guerra comercial y de la competencia por costos ambientales y “laborales”, asoma la perspectiva de la guerra misma. La cumbre de mandatarios sólo será un episodio de la descomposición capitalista y su tendencia a la barbarie. Trump, Bolsonaro, Macri A la reunión de Buenos Aires concurrirá también el fascista Bolsonaro, a pesar que recién asumirá como presidente en enero. Su presencia buscará subrayar la existencia de un eje continental derechista bendecido por Trump. Pero el pasaje de las fotos y las declaraciones a los hechos deberá transitar por las contradicciones de la crisis capitalista. Como ya se demostró con Macri, la “identificación política” con Trump no eximió a la Argentina de las restricciones proteccionistas -mucho menos de la fuga de capitales y la megadevaluación disparadas por la suba de las tasas de interés en Estados Unidos. Sin perjuicio de ello, los derechistas regionales no se privarán de redoblar los planes de colaboración militar con el imperialismo, donde la supuesta lucha contra el narcotráfico viene siendo la coartada para un reforzamiento represivo del Estado contra los explotados. En los últimos días, han recrudecido las versiones sobre la instalación de bases militares yanquis en Brasil, junto a los reclamos para que se adopten “acciones urgentes” sobre la frontera con Venezuela. De este lado del Mercosur, la victoria de Bolsonaro ha insuflado los aires de la ministra Bullrich, para reclamar, junto al pejotista Pichetto, la represión a las movilizaciones populares y la persecución a los inmigrantes. En esa línea, el macrismo ha preparado un operativo represivo inédito contra las marchas que recibirán al G20. Contracumbre de fracasos La cumbre del G20 será precedida por una convocatoria de nacionalistas continentales -la llamada “contracumbre”, que contará con la presencia de Dilma, Cristina Kirchner y probablemente Rafael Correa. Harán un gran acto de encubrimiento respecto de cómo los “nacionales y populares” le abrieron paso a la reacción política en cada uno de sus países. Después de haber gobernado como lobbista de la patria contratista y del capital internacional, el PT permitió que el golpismo militar y la reacción asumieran el control de la transición política que culminó, días atrás, con la victoria electoral de Bolsonaro. En Ecuador, Correa ungió como sucesor a Lenin Moreno, una suerte de “Scioli” que luego se deschavó como agente directo del imperialismo. Por su parte, Cristina Kirchner se ha servido del “efecto Bolsonaro” para reforzar sus negociaciones de “unidad” con el pejotismo que ha cogobernado -y continúa haciéndolo- con el ajustador Macri. La contracumbre del nacionalismo fracasado no puede ofrecerle ningún futuro a la lucha de los trabajadores del continente contra el imperialismo y la reacción política. Por una intensa campaña política En este cuadro, la presencia del G20 le plantea a la izquierda revolucionaria un doble desafío. Por un lado, es necesario desplegar una intensa clarificación y agitación política contra la cumbre imperialista y sus propósitos reaccionarios. El viernes 30 tendrá lugar una marcha general de la izquierda y diversas organizaciones sociales. Debemos prepararla con charlas y actividades de repudio en lugares de trabajo, colegios y facultades. Es la oportunidad también para convocar a los artistas revolucionarios a desplegar iniciativas en lugares públicos, que refuercen la agitación política. Una enérgica campaña es también la oportunidad de una delimitación política respecto del nacionalismo burgués y sus compromisos con el imperialismo. En esta línea, el Partido Obrero le ha propuesto a los partidos del FIT un acto en la semana previa al G20, por la expulsión del imperialismo, de los Trump-Macri-Bolsonaro y por la Unidad Socialista de América Latina. También a pocos días del G20 -entre el 16 y el 18 de noviembre- tendrá lugar la Conferencia Latinoamericana convocada por el PO y el PT de Uruguay, junto a delegaciones de militantes y luchadores de varios otros países del continente. Será la oportunidad de debatir y resolver iniciativas de lucha y movilización política para el desarrollo de la izquierda revolucionaria en el continente.

8 de noviembre de 2018
“Los trabajadores son la única salida en el país y el continente”

Con un acto con 600 compañeros, el PO de Mendoza dio un gran salto político. El acto contó con la presencia de la compañera Romina Del Plá, diputada nacional del Frente de Izquierda y secretaria general del Suteba Matanza. Abrió el acto Macarena Ruiloba, encabezando una importante delegación de jóvenes compañeros desde San Rafael, quien destacó la lucha del movimiento de mujeres por el aborto legal. El senador Víctor Da Vila denunció la política de ajuste de Macri-Cornejo y el colaboracionismo del peronismo. Soledad Sosa polemizó fuertemente con el acuerdo radical-pejotista-kichnerista que establece una acción común para modificar la ley que impide el uso de sustancias contaminantes para la megaminería. “Pretenden entregarle la cordillera a grupos extranjeros que, a diferencia de los trabajadores extranjeros, son recibidos con bombos y platillos”, apuntó. Romina Del Plá destacó la importancia del acto, en el marco de la propuesta del PO al conjunto de fuerzas del FIT, de una campaña unificada para colocar a los trabajadores en el centro de la escena política y derrotar el ajuste de Macri y los gobernadores. Desarrolló una implacable crítica a la política de acuerdo con el FMI y al presupuesto de ajuste de Macri. Y llamó a la unidad de los trabajadores frente al ascenso del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil. "Sólo los trabajadores podemos poner en pie un programa de salida a la crisis”, señaló.

8 de noviembre de 2018
[Editorial] Un bono (anti)salarial

La conferencia de prensa de la CGT fue como esas viejas películas clase B en las que todo el mundo sabe lo que va a pasar. Héctor Daer y Carlos Acuña -el actual binomio de conducción- anunciaron un bono extraordinario de 5 mil pesos, en dos cuotas (noviembre y enero) “no remunerativas”, a cambio del cual se levantaría el “posible” paro anunciado para fin de mes. El prometido paro activo de 36 horas ya había sido archivado, ahora estarían desechando el “quinto paro a Macri”, aún en su modalidad dominguera. Evitaron toda acción contra el Presupuesto del FMI y ahora negocian una entrega más profunda del movimiento obrero en su hora más difícil. La presencia de Daer y Acuña en Tucumán, el 17 de octubre, adquiere su verdadera dimensión. Acompañaron al peronismo de la “gobernabilidad”, para hacer pasar el plan de guerra contra los trabajadores que entraña el “hay 2019”. La reciente incorporación de Hugo Moyano y de Daer a la“mesa chica” del PJ encargada del armado electoral 2019, preanuncia la dosificación de hostilidades por parte de un espectro más amplio, el de la burocracia opositora. En Chubut, Jorge Taboada, de Camioneros, se incorporó al partido del gobernador ajustador Arcioni, que acaba de anunciar el adelantamiento electoral. Este sector, que articula con el kirchnerismo sindical, ya había jugado fuerte al levantar toda medida el pasado 24, cuando se trató el Presupuesto colonial, concentrando, en cambio, a Luján para rendirle plegarias a la Virgen. Le están perdonando la vida a un gobierno debilitado y repudiado en las bases obreras. Un bono miserable Según trascendió, el texto podría fijar un bono de “hasta 5.000 pesos”; si así fuese, actuaría como un techo y abriría la puerta a cualquier interpretación. Lo que se conoció por boca del ministro Dante Sica es que el acuerdo excluye a los empleados estatales y que se “evalúa su obligatoriedad” con el agregado de una línea de financiamiento con bancos para las empresas que la soliciten. El “centauro” Rodríguez, de UPCN e integrante de la CGT, ya está negociando un bono inferior para el “Estado patrón”. Sica también precisó que en aquellos gremios que ya firmaron nuevos ajustes para los próximos meses los empresarios podrían pagar el bono “a cuenta de futuros aumentos”. Este punto fue rechazado por la CGT, pero el final es abierto. La idea partió de la UIA: “Hagan algo para encauzar las paritarias”. De inmediato se trató en una reunión de la CGT, distintas cámaras empresarias -la Unión Industrial Argentina, la de la Construcción y Comercio- y el ministro de Producción, Sica: un nuevo ensayo del Diálogo Social promovido por la Iglesia, por Massa, por el PS y hasta por la centroizquierda sindical. “En este contexto de recesión, en las Pymes los problemas están agudizados: hay suspensiones, adelanto de vacaciones, etc.”, se atajó Miguel Acevedo, el capo de la UIA. Antes que él, otro hombre fuerte de los industriales, José Urtubey, hermano del gobernador salteño, criticó la política económica del macrismo y consideró que sólo se podría negociar sector por sector: “Hay empresas que van a poder dar bonos y otras a las que no se les puede pedir eso”. Es decir que el peronismo “industrial” aprieta por derecha a este intento. Aunque Daer se apresuró a aclarar -como si fuera necesario- que “no son soluciones de fondo”, enseguida justificó a las patronales: “Tampoco las podemos encontrar en un momento donde la actividad económica está cayendo”. Luego, se encargó de aclarar que “el paro del que se habla nunca fue decretado”. Perfidia patronal El titular del Foro de Convergencia Empresarial, Miguel Blanco, reconoció que los salarios están “retrasados” y que es necesaria “esta compensación” (el bono). Enseguida, agregó que es “imprescindible” la reforma laboral. Pero lo que Blanco denomina “retraso” es, en realidad, un derrumbe. La propia secretaria de Trabajo reconoció que en los últimos doce meses los ingresos formales o en blanco sufrieron una pérdida de 15,1 puntos. Tomando un salario promedio de 21 mil pesos, eso representa un acumulado de casi 18 mil en el año. Es decir que el bono, aún si se pagase, no cubriría ni un tercio de esa merma. Y, fundamentalmente, no elevaría el piso del cálculo de las paritarias 2019. La perfidia de las patronales es ilimitada, ya se sabe. Atacan las paritarias mismas Es precisamente este derrumbe de los ingresos y el retroceso en las condiciones de vida de los trabajadores, lo que requiere la reapertura general de las negociaciones paritarias. La posibilidad de una escalada de reclamos sindicales empujó a los empresarios a exigir la intervención estatal. “La recomposición salarial es un tema urticante” -reconoció Acevedo- “la convocatoria del gobierno apunta a frenar una ofensiva para volver a discutir paritarias, que pueda poner en riesgo el objetivo de desaceleración de la inflación (...) Sica logró, al menos por ahora, que la presión gremial por la reapertura de paritarias no desborde al sector privado” ¡Clarito! Este es el corazón de la cuestión: el alcance antiobrero de aceptar un arbitraje del Estado en los salarios ante un rodrigazo devaluatorio que hundió dos veces los porcentajes pactados (15% primero y 25% después en la mayoría de las paritarias). En definitiva, es aceptar la caída histórica del salario de toda la clase obrera y poner en cuestión las paritarias libres. Las paritarias que “asustaron” a la burguesía, como la de Camioneros, llega al 40% en el último mes del período que abarca, en mayo del año que viene. Como se aprecia, convalida igualmente una pérdida muy fuerte durante el período y también respecto del 48/50% previsto para este año. Con bancarios, la actividad ganadora en toda la crisis, ocurre lo mismo. Paro activo para superar la atomización del movimiento obrero Estamos ante una discusión crucial, si pasa o no el ajustazo salarial, lo que agravará la recesión económica por una caída del consumo que ya es pavorosa (9,8% en octubre). La burocracia sindical y las patronales, cada una con su lenguaje, especulan con la atomización del movimiento obrero afectado por el parate general de la economía. Este debate se da mientras Fiat anunció que no produce más hasta el año que viene, con Peugeot trabajando seis horas por día, con el cierre de Metalúrgica Tandil, de Alpargatas en Chaco, de Paquetá en Chivilcoy y otra amenaza parecida en Gaelle de Avellaneda. Desde este lugar fijamos nuestra política. La necesidad de imponer desde abajo una acción de conjunto del movimiento: un paro activo nacional de 36 horas de todas las centrales y sindicatos, con abandono de tareas y movilización de masas. Si hoy hubiera asambleas en cada gremio y fábrica para debatir esto, la moción ganaría ampliamente. Vamos por ello. Los pliegos paritarios deben ser debatidos en asambleas como hace el clasismo en los sindicatos que dirige. Sus negociadores, mandatados. Llamamos a los trabajadores a realizar asambleas en los lugares de trabajo para exigir el paro activo y un plan de lucha contra la aprobación del Presupuesto en el Senado, por la reapertura inmediata de todas las paritarias y 45% de aumento, con cláusula gatillo; por aumento de emergencia para los jubilados y los beneficiarios de planes sociales; por la prohibición de despidos y suspensiones y el reparto de las horas de trabajo disponibles. Por la ocupación de las fábricas que cierran. Con este programa, nos movilizaremos el próximo miércoles 14 al Senado.

8 de noviembre de 2018
“La derrota de Macri será el mejor aporte en la lucha continental contra Bolsonaro”

En el marco de la campaña política nacional, el Partido Obrero realizó un masivo acto en la plaza San Martín de la ciudad de Córdoba, con más de mil compañeras y compañeros bajo el lema: “Derrotemos el plan de ajuste de Macri, Schiaretti y el FMI”. El acto concentró todas las luchas obreras y populares que recorren la provincia en los últimos tiempos. Estuvieron presentes las luchas de trabajadores con directivos, delegados y activistas de UTS (Salud), que viene de protagonizar una masiva “marcha blanca” en defensa de la salud pública; del Sindicato Municipal de Jesús María; de Molinos Minetti; de Luz y Fuerza; del Sutna y de todas las agrupaciones que integran la CSC (Coordinadora Sindical Clasista), que viene de realizar el gran Plenario del Sindicalismo Combativo en Córdoba. También hubo una gran presencia del Polo Obrero, la UJS y el Frente Docentes en Lucha. El discurso de apertura estuvo a cargo de Eduardo Salas, legislador provincial del Frente de Izquierda, quien expresó: “El gobernador Schiaretti se junta con los gobernadores Lifschitz y Urtubey y nos dicen que hay que darle gobernabilidad a Macri. Este el camino de la derrota. El camino de la victoria es el que recorremos los trabajadores, hay que ir al paro general, a la huelga general para derrotar estos planes”. La compañera Cintia Frencia, referente del clasismo universitario y de la CSC, destacó lo siguiente: “La huelga universitaria golpeó el corazón del plan de guerra de Macri, los trabajadores docentes liderados por los sindicatos recuperados como Conadu Histórica y AGD, a contrapelo de toda la burocracia kirchnerista, encararon la lucha por el salario con los métodos históricos de la clase obrera”. Soledad Díaz García, referente de la organización de mujeres Plenario de Trabajadoras y de la asamblea #NiUnaMenos, expresó: “como las mujeres de Brasil con el #EleNão, estamos llamadas junto a la clase obrera a ocupar un rol protagónico en la lucha para derrotar los planes de ajuste de los gobiernos y el FMI”. El cierre del acto estuvo a cargo del dirigente del PO, Néstor Pitrola, quien afirmó que “la derrota del gobierno de Macri será el mejor aporte en la lucha continental que se presenta luego de la llegada de Bolsonaro, a la irrupción de tentativas fascistas le oponemos la lucha y la batalla política para que la alternativa sea el gobierno de los trabajadores aquí y en todo el continente. Las experiencias fracasadas de los modelos nacionales y populares que cimentaron este escenario tienen que llevarnos a arribar a esta conclusión. La bancarrota a la que nos ha llevado Macri con el aval del PJ no va más, impulsamos un ‘Cordobazo’ nacional del siglo XXI, para derrotar los planes de ajuste del FMI”.

8 de noviembre de 2018
El 13, Plenario Nacional piquetero

El próximo martes 13, desde las 13 horas en Parque Lezama, casi 20 organizaciones, algunas con representación en varias provincias, realizaremos un plenario de delegados para discutir un programa, una caracterización de la etapa política y, como conclusión, un plan de lucha común. El gobierno de Macri tempranamente apostó a la contención de los desocupados y trabajadores de cooperativas precarizados por el Estado. El ajuste contra las masas necesitaba como contrapartida una red asistencial para atender a los "heridos" del ajuste, e impedir una rebelión popular. Está aún fresco en el recuerdo de la burguesía el rol jugado por la enorme lucha del movimiento piquetero en 2001. La misma CGT, entregadora de las reivindicaciones obreras, advirtió sobre que era necesario no darle la espalda a los movimientos sociales para evitar un nuevo Argentinazo. En esa línea, y a pocos meses de asumir el gobierno, la ministra Stanley y un conjunto de organizaciones firmaron una “paz social” por tres años. A cambio de una ley de emergencia social, funcional a la política asistencialista, el gobierno le reclamó a las organizaciones sociales con representación parlamentaria que ayudaran con el quórum para votar la modificación reaccionaria de la ley de ART. La Iglesia y el Papa, de gran influencia en el llamado triunvirato de San Cayetano, han jugado también un papel clave en la tregua y la contención. A cambio de ello, reclamaron el alineamiento final de los partidos de Estado contra la lucha de las mujeres por el aborto legal. El plenario del 13 reunirá a un polo opositor a esa política de complicidad con el ajuste. Se reunirá el sector que viene impulsando una política de frente único por las reivindicaciones inmediatas de precarizados y desocupados, y por la unidad con la clase obrera para derrotar el plan de Macri, el FMI y los gobernadores. Este plenario viene presidido por una campaña de agitación en los barrios y varias movilizaciones. Como resultado de ello, se han incorporado nuevos sectores a la convocatoria del 13. Además del Polo Obrero, estarán presentes el MST-Teresa vive, el MTR-12 de Abril, Mar (CTA Autónoma), Cuba MTR, Todel, Torre, Votamos luchar y Bloque Piquetero, entre otras. El Polo Obrero se empeñará a fondo para ampliar esta convocatoria, discutir un programa y aprobar un plan de lucha. Adelante, compañeros, ¡basta de tregua!

8 de noviembre de 2018
El Plenario Sindical Combativo sentó sus bases en la Zona Norte

El sábado 3 de noviembre, el camping del Sindicato Unico de Trabajadores del Neumático de Argentina (Sutna) fue el escenario de un plenario estratégico del movimiento obrero zonal, con 400 asistentes, en momentos en que la patronal de la zona norte desenvuelve una brutal ofensiva con despidos, suspensiones, paritarias a la baja y desconocimiento de convenios. Del encuentro participaron dirigentes y activistas de los sindicatos del Neumático, de la Alimentación, de la UOM, del Vidrio, plásticos, gráficos, ferroviarios, docentes universitarios, telefónicos, del Sindicato Argentino de la Televisión, del Suteba, de la Cicop, de la Carne, judiciales y estatales, entre muchos otros. Una mesa enormemente representativa presidió el plenario. De la zona norte, entre otros, José Meniño (secretario ejecutivo del Sutna San Fernando), Pablo Busch (secretario general de la interna de Unilever e integrante de la Coordinadora Sindical Clasista-PO), María Elisa Salgado (secretaria general Suteba Tigre), Orlando Restivo (presidente de la Seccional Belgrano San Martín y directivo provincial de Cicop) e Isabel Guzmán (congresal del Suteba). También se integraron dirigentes nacionales como Guillermo Pacagnini (secretario general de la Cicop), Edgardo Reynoso (de la Unión Ferroviaria de Haedo), Ileana Celotto (secretaria general de la AGD-UBA) y Alejandro Crespo (secretario general del Sutna), los dos últimos también integrantes de la CSC-PO. Las intervenciones El plenario fue abierto por Alejandro Crespo, quien caracterizó a la actual situación como una avanzada del capital para que la crisis la paguen los trabajadores, una política común del macrismo y de todos los gobernadores del PJ, sostenedores del pacto Macri-FMI. Pero denunció especialmente a la burocracia sindical de todos los colores, que ha colaborado con el ajuste antiobrero, frenando y conteniendo las luchas obreras. “Llamo a todos los compañeros -dijo- a una unión estratégica, por un paro activo y un plan de lucha para terminar con el plan de guerra de este gobierno". Y señaló la importancia de "afianzar esta herramienta, el Plenario Sindical Clasista". Ileana Celotto, por su parte, planteó que el centro de este encuentro es “el empeño que tenemos por impulsar de conjunto acciones necesarias para terminar con este ajuste del gobierno nacional, los gobernadores, las patronales y el FMI, defender nuestro salario y puestos de trabajo, las jubilaciones, hospitales, escuelas y universidades. Sólo la clase obrera organizada puede hacerlo. Con el método del frente único de clase y con un programa". Asimismo, indicó que "el camino no es ni entregar la pelea hoy ni apostar en 2019 a una salida detrás de los que dejaron pasar el ajuste". En la intervención de cierre, José Meniño, secretario ejecutivo del Sutna San Fernando, señaló que “es momento de que el clasismo tome la responsabilidad y la madurez política de brindar un canal de expresión y desde allí que el movimiento obrero se manifieste y exigir a la burocracia el paro general de 36 horas activo, porque vamos a darnos la pelea para derrotarlos". Por último, Pablo Busch, delegado de Unilever, señaló que el pacto Macri-FMI “toca directamente a los trabajadores de la Alimentación, profundamente, en los cientos de despidos y los cierres de fábricas que estamos sufriendo a partir de la recesión económica". Guillermo Pacagnini, secretario general de la Cicop, destacó que el gobierno atraviesa una profunda crisis y que no encuentra una salida pese al acuerdo con el FMI y el Presupuesto de ajuste. Destacó las luchas contra ese plan de ajuste y cuestionó la política de colaboración de la burocracia sindical. María Elisa Salgado, secretaria general del Suteba Tigre, denunció el vaciamiento de la educación pública y recordó a Sandra y Rubén a tres meses de la explosión en la Escuela 49 de Moreno. “El ajuste mata”, sentenció. Y reivindicó los piquetes desarrollados por el sindicalismo combativo durante el último paro nacional del 25 de septiembre, llamando a unirse para derrotar al gobierno. Al cabo de una jornada de deliberación, el Plenario Sindical Combativo de Zona Norte adoptó un curso de acción, que buscará por todos los medios ser un canal de organización de la clase obrera. El sindicalismo clasista sienta así, por medio del frente único, una hoja de ruta para organizar la lucha de todos los trabajadores de la región. Lee más: Principales resoluciones del plenario del sindicalismo combativo de zona norte

8 de noviembre de 2018
Triunfazo en docentes universitarios de Tucumán

Con 854 votos contra 666, el Frente Docente por el Cambio (Agrupación Naranja, Independientes, Rompiendo Cadenas) se impuso a la lista Unidad y Compromiso (un frente entre sectores K con el PCR) en las elecciones de Comisión Directiva de la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Tucuman (Adiunt). Si se suman los votos en blanco y los anulados, participó del acto eleccionario cerca del 75% del padrón electoral. El nuevo secretario general es Diego Toscano, militante del Partido Obrero. El FdxC ganó las vocalías en la mayoría de las facultades y de los colegios y escuelas preuniversitarias, logrando con ello tener mayoría y quórum propio en la comisión directiva, y también en el cuerpo de delegados, en que votan afiliados y no afiliados al gremio. El FdxC llegó a la conducción de la Adiunt como la expresión organizada de la gran huelga docente de 2014 que, con sus 89 días de paro, logró traccionar una huelga nacional universitaria de varias semanas e imponerles una derrota parcial a las camarillas que gobiernan la UNT. El FdxC en estas elecciones enfrentó a una lista alineada con quienes postulan la necesidad de poner en pie un “frente anti-Macri” para las elecciones de 2019, y en ese plano comulga con la misma orientación del actual oficialismo de Conadu Histórica. La lista Unidad y Compromiso tuvo el apoyo activo de autoridades de diversas facultades, de la burocracia estudiantil y la neutralidad del PTS. Campaña A lo largo de la campaña, el eje de la lista Unidad y Compromiso estuvo puesto en atacar al Partido Obrero. Llegaron a acusar a la actual conducción de ser “demasiado revoltosa”, proponiendo el camino del “diálogo” para solucionar diversos problemas, cuando la experiencia ha demostrado que en todos los gremios esa estrategia de conciliación con los ajustadores ha llevado a la derrota a los trabajadores. El FdxC, por su parte, hizo eje en la necesidad de defender un sindicato independiente de las autoridades y de los gobiernos para enfrentar el ajuste impulsado por el FMI: lucha por el salario, por el presupuesto universitario, por el régimen jubilatorio y por la aplicación completa del convenio colectivo de trabajo. Presentamos un balance político del accionar del gremio al cabo de estos cuatro años, dando cuenta de las luchas y de las conquistas logradas. A lo largo de la campaña destacamos la importancia del ultimo proceso huelguístico nacional de la docencia que sumó a una ancha franja del movimiento estudiantil y que permitió quebrar los techos salariales que durante meses el gobierno intentó imponerle a la docencia universitaria, aumentos que hubieran sido superiores, si las burocracias de los otros sindicatos y federaciones docentes universitarias no se hubieran bajado de la lucha aceptando la oferta del gobierno cuando, precisamente, la lucha revestía el carácter de una rebelión de alcance nacional. En el curso de la campaña también se hicieron fuertes denuncias de los sueldos exorbitantes de los funcionarios universitarios, el apoyo político de la UNT al bloque peronista armado por Manzur, que fue clave en la aprobación del Presupuesto. En la elección de 2016, en la que triunfó el FdxC, los sectores K y el PCR fueron separados, sin embargo, la suma de ambas listas superaban los logrados por el FdxC. Ese dato los empujó a unirse, pero en la política frentista una vez más se demostró que no funciona en base a la lógica matemática. En esta oportunidad, unidos retrocedieron de 742 votos, en 2016, a 666 en la reciente elección. Las próximas luchas Durante estos cuatro años, Adiunt defendió con tenacidad los derechos docentes y la aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo de los docentes universitarios, impulsando acciones de conjunto como ocurrió el 6, 14 y 18 de diciembre de 2017, y en los distintos paros nacionales La nueva conducción va a enfrentar desafíos más duros, pues en el Presupuesto votado en la Cámara de Diputados el ajuste educativo es brutal, al igual que el plan de reforma laboral que procura atomizar a fondo a los trabajadores. Se plantean grandes tareas: defensa de las conquistas y lucha por las reivindicaciones pendientes. Impulso a una política que profundice y extienda la unidad docente-estudiantil. A la par de ello, es necesario poner en pie una corriente en todo el NOA que luche por la recuperación de las seccionales locales para fortalecer las luchas inevitables del próximo periodo. Por otra parte, esta victoria refuerza a la Lista Naranja nacional y también al Plenario Sindical Combativo, de cuya fundación en Lanús participaron dirigentes del FdxC. Impulsaremos que Adiunt se transforme, frente al conjunto del movimiento sindical de la provincia, en un polo alternativo a la burocracia alineada con el gobierno de Manzur-Jaldo y a los sectores que subordinan las luchas a los resultados de las elecciones del año que viene, impulsando la necesidad de enfrentar los planes del FMI, del gobierno nacional y de los gobernadores, convocando a un congreso de base provincial para resolver un programa de conjunto de los trabajadores y las acciones de lucha a encarar.

8 de noviembre de 2018
Triunfazo en docentes universitarios de Tucumán

Con 854 votos contra 666, el Frente Docente por el Cambio (Agrupación Naranja, Independientes, Rompiendo Cadenas) se impuso a la lista Unidad y Compromiso (un frente entre sectores K con el PCR) en las elecciones de Comisión Directiva de la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Tucuman (Adiunt). Si se suman los votos en blanco y los anulados, participó del acto eleccionario cerca del 75% del padrón electoral. El nuevo secretario general es Diego Toscano, militante del Partido Obrero. El FdxC ganó las vocalías en la mayoría de las facultades y de los colegios y escuelas preuniversitarias, logrando con ello tener mayoría y quórum propio en la comisión directiva, y también en el cuerpo de delegados, en que votan afiliados y no afiliados al gremio. El FdxC llegó a la conducción de la Adiunt como la expresión organizada de la gran huelga docente de 2014 que, con sus 89 días de paro, logró traccionar una huelga nacional universitaria de varias semanas e imponerles una derrota parcial a las camarillas que gobiernan la UNT. El FdxC en estas elecciones enfrentó a una lista alineada con quienes postulan la necesidad de poner en pie un “frente anti-Macri” para las elecciones de 2019, y en ese plano comulga con la misma orientación del actual oficialismo de Conadu Histórica. La lista Unidad y Compromiso tuvo el apoyo activo de autoridades de diversas facultades, de la burocracia estudiantil y la neutralidad del PTS. Campaña A lo largo de la campaña, el eje de la lista Unidad y Compromiso estuvo puesto en atacar al Partido Obrero. Llegaron a acusar a la actual conducción de ser “demasiado revoltosa”, proponiendo el camino del “diálogo” para solucionar diversos problemas, cuando la experiencia ha demostrado que en todos los gremios esa estrategia de conciliación con los ajustadores ha llevado a la derrota a los trabajadores. El FdxC, por su parte, hizo eje en la necesidad de defender un sindicato independiente de las autoridades y de los gobiernos para enfrentar el ajuste impulsado por el FMI: lucha por el salario, por el presupuesto universitario, por el régimen jubilatorio y por la aplicación completa del convenio colectivo de trabajo. Presentamos un balance político del accionar del gremio al cabo de estos cuatro años, dando cuenta de las luchas y de las conquistas logradas. A lo largo de la campaña destacamos la importancia del ultimo proceso huelguístico nacional de la docencia que sumó a una ancha franja del movimiento estudiantil y que permitió quebrar los techos salariales que durante meses el gobierno intentó imponerle a la docencia universitaria, aumentos que hubieran sido superiores, si las burocracias de los otros sindicatos y federaciones docentes universitarias no se hubieran bajado de la lucha aceptando la oferta del gobierno cuando, precisamente, la lucha revestía el carácter de una rebelión de alcance nacional. En el curso de la campaña también se hicieron fuertes denuncias de los sueldos exorbitantes de los funcionarios universitarios, el apoyo político de la UNT al bloque peronista armado por Manzur, que fue clave en la aprobación del Presupuesto. En la elección de 2016, en la que triunfó el FdxC, los sectores K y el PCR fueron separados, sin embargo, la suma de ambas listas superaban los logrados por el FdxC. Ese dato los empujó a unirse, pero en la política frentista una vez más se demostró que no funciona en base a la lógica matemática. En esta oportunidad, unidos retrocedieron de 742 votos, en 2016, a 666 en la reciente elección. Las próximas luchas Durante estos cuatro años, Adiunt defendió con tenacidad los derechos docentes y la aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo de los docentes universitarios, impulsando acciones de conjunto como ocurrió el 6, 14 y 18 de diciembre de 2017, y en los distintos paros nacionales La nueva conducción va a enfrentar desafíos más duros, pues en el Presupuesto votado en la Cámara de Diputados el ajuste educativo es brutal, al igual que el plan de reforma laboral que procura atomizar a fondo a los trabajadores. Se plantean grandes tareas: defensa de las conquistas y lucha por las reivindicaciones pendientes. Impulso a una política que profundice y extienda la unidad docente-estudiantil. A la par de ello, es necesario poner en pie una corriente en todo el NOA que luche por la recuperación de las seccionales locales para fortalecer las luchas inevitables del próximo periodo. Por otra parte, esta victoria refuerza a la Lista Naranja nacional y también al Plenario Sindical Combativo, de cuya fundación en Lanús participaron dirigentes del FdxC. Impulsaremos que Adiunt se transforme, frente al conjunto del movimiento sindical de la provincia, en un polo alternativo a la burocracia alineada con el gobierno de Manzur-Jaldo y a los sectores que subordinan las luchas a los resultados de las elecciones del año que viene, impulsando la necesidad de enfrentar los planes del FMI, del gobierno nacional y de los gobernadores, convocando a un congreso de base provincial para resolver un programa de conjunto de los trabajadores y las acciones de lucha a encarar.

8 de noviembre de 2018
Principales resoluciones del plenario del sindicalismo combativo de zona norte
Redacción

• Luchamos por una nueva dirección en el movimiento obrero, para derrotar a Macri, el FMI y los gobernadores, dejar de pagar la deuda externa, principal mecanismo de saqueo nacional, y poner en pie una salida obrera a la crisis actual. • Fuera el Presupuesto de Macri-Vidal-FMI-gobernadores. Exigimos a todas las centrales sindicales que rompan su política de colaboración y pasividad frente al ajuste en curso, y convoquen a un paro de 36 horas con movilización al Congreso el 14 de noviembre, para rechazar la aprobación del Presupuesto antiobrero en el Senado. De igual forma, que las centrales sindicales de la provincia de Buenos Aires paren y se movilicen a la Legislatura para enfrentar al Presupuesto gemelo de Vidal en la provincia. Caso contrario, realizaremos actos y/o movilizaciones del PSC en cada una de esas jornadas • Desarrollar una gran campaña por el aumento general de salarios y la reapertura de las paritarias, la defensa del salario y de las jubilaciones, contra las reformas laboral y previsional que pretenden imponer las patronales, Macri y los gobernadores. • Movilización en rechazo al Presupuesto el 14 de noviembre; movilización contra la reunión del G20. Intervenir con un planteo independiente y columna propia en las movilizaciones, tanto contra el Presupuesto nacional cuanto provincial, en las jornadas contra el G20, y en el eventual paro de la CGT, anunciado para fecha indeterminada de noviembre, dándole un carácter activo si la burocracia no se moviliza. • Agitación del PSC con una declaración sobre las principales fábricas amenazadas con despidos y suspensiones, y la preparación de un acto bajo las consignas de defensa de los puestos de trabajo, ocupación de toda fábrica que despida masivamente o cierre, estatización con control obrero, basta de suspensiones y despidos. • Promover el debate, la integración y el acercamiento del activismo y las comisiones internas de la zona al PSC, la realización de plenarios abiertos, que coloquen el programa y los métodos del PSC como un canal para la realización del plan de lucha común independiente de la política de las burocracias sindicales que han sumido a los trabajadores de la zona norte en el cuadro actual de avance de despidos, suspensiones y ataques a los convenios colectivos de trabajo. • En las elecciones de Cuerpos de Delegados de la Unión Ferroviaria, apoyar las listas antiburocráticas del Mitre y el Belgrano Norte. La entrega del salario (27% frente a una inflación prevista del 48%), tras el repudiado levantamiento de una medida de fuerza sin mandato ni consulta alguna, y la firma de un nuevo convenio ultraflexibilizado y funcional a una futura privatización del sistema ferroviario, hacen crujir a la Verde por el rechazo de la base. Las persecuciones y despidos, directos o encubiertos, son moneda corriente hoy en los ferrocarriles. Este cuadro y la atomización del peronismo que colabora con este ajuste explica que se hayan presentado listas diferentes de fracciones de la propia burocracia sindical en el Mitre y el Belgrano Norte. • Rechazamos el fraude en las elecciones de ATE en el Hospital Mercante de parte de la dirección verde de ATE, que está manipulando el padrón y la estructuración de los sectores de votación, y negando el estatus de junta interna para el colectivo más que numeroso de afiliados del hospital. Nos ponemos a disposición de esa lucha. • Proponer a la Multicolor del Suteba realizar una campaña común para rechazar la Memoria y Balance de la dirección celeste. Leer más: El Plenario Sindical Combativo sentó sus bases en la Zona Norte

8 de noviembre de 2018
Derrotemos a Macri y al Rectorado en la Fuba

Hace unos meses, las agrupaciones ligadas al gobierno de Cambiemos y al rector peronista Alberto Barbieri lanzaron una ofensiva política, mediática e incluso judicial contra la conducción de la Federación Universitaria de Buenos Aires. Pasadas las elecciones estudiantiles en las trece facultades, la derrota de este bloque es total y completa. La última semana, Agronomía se sumó a la ola de desgracias para Nuevo Espacio y el PJ que había comenzado en Medicina y seguido en Sociales. Agro tuvo su particularidad, porque implicó la caída del LAI, una agrupación derechista -vinculada con la Sociedad Rural- que había hegemonizado el centro de estudiantes durante los últimos ¡35! años. El derrumbe económico, la crisis del macrismo y la emergencia de los pañuelos verdes y de la huelga universitaria, se expresaron en las urnas mediatizadas por la acción de las fuerzas políticas en presencia. El nuevo panorama que se abrió en la UBA representa un claro progreso político. El fraude de Estado que se quiso orquestar contra la principal federación universitaria del país quedó frustrado por el desarrollo del movimiento que irrumpió al calor de la huelga docente. Un sector mayoritario del movimiento estudiantil se colocó del lado de sus docentes, contra el macrismo ajustador y la Franja Morada, utilizando para ello los recursos que tenía a mano. Los millones malgastados en operetas mediáticas se evaporaron en el aire. El “anti-macrismo” El conglomerado de fuerzas que emergió en las nuevas direcciones de los centros es altamente heterogéneo. Con la conquista de la presidencia de los centros de estudiantes de Medicina, Filosofía y Letras (en este caso compartida con el PTS), Farmacia y Veterinaria y la secretaría general de la lista ganadora en Agronomía, la UJS-PO es la principal agrupación opositora al Rectorado y al macrismo. Casi duplicamos a la segunda fuerza en la distribución de delegados a la Fuba. Detrás nuestro aparece La Mella, que logró defender Exactas (aunque nuestra lista quedó sólo a 27 votos de ganar el centro) y enhebrar distintos frentes que se impusieron en Sociales, Psico y Agro sobre las agrupaciones ligadas a Barbieri. Para lograrlo, La Mella debió girar su discurso a la izquierda, buscando erigirse como representación de un movimiento al que había torpedeado cuando la burocracia kirchnerista se lanzó a entregar la paritaria. Esta delimitación no llegó a procesarse hasta el final en el activismo estudiantil. Agrupaciones que en el pasado apoyaron al Frente de Izquierda, como La Corriente o La Dignidad, hoy profesan una suerte de “anti-macrismo” que aspira a hacer yunta con el principal cómplice de Macri, el peronismo opositor. Esta línea llevó a la ruptura del centro en Fadu y en Sociales, y en Psico ayudó a bloquear una evolución hacia la izquierda. Ahora, la lucha política entre quienes propugnamos por un movimiento estudiantil independiente, unido a los trabajadores, y quienes se esfuerzan por conducirlo por la ruta del nacionalismo capitalista, podrá desenvolverse a una escala superior, en la propia dirección de la Fuba. Otro dato que dejaron las elecciones es que, con la excepción de Sociales, el kirchnerismo “puro y duro” (La Cámpora/Nuevo Encuentro) no logró capitalizar el derrumbe morado. Unidos a La Mella, tanto en Filo, Farmacia y Económicas quedaron debajo de la izquierda. En Exactas fueron desplazados al tercer lugar, en Derecho al cuarto y en las otras facultades prácticamente no obtuvieron votos. En Medicina, La Cámpora está directamente enlazada a la camarilla pejotista de Carlos Rojo, virtual decano de la facultad, que acaba de erigir un monumento a la reacción: la resolución que restringe la posibilidad de ocupar cargos docentes a los médicos, en detrimento del resto de las profesiones que intervienen en el ámbito de la salud. El Congreso de la Fuba Junto con las elecciones de los centros de estudiantes se eligieron también los delegados para el Congreso de la Fuba. El bloque que armó la “Fuba” paralela desde el Rectorado sufrió un retroceso, que lo deja lejos de reunir quórum. Siendo una primera minoría podrían, sin embargo, alzarse con la conducción de la Fuba sobre el resto de los bloques considerados por separado. Las agrupaciones que reivindicamos la lucha universitaria desde diferentes posiciones y programas, en cambio, sumamos más delegados y tenemos condiciones para alcanzar el quórum y reunir el Congreso. Pero sólo podríamos doblegar al gobierno con una lista unificada, que incluya a la izquierda y a las distintas agrupaciones que se referencian con el nacionalismo burgués, desde La Mella hasta la Cámpora. El orden de una lista común para ganarle al macrismo y al Rectorado debe estar determinado por los delegados reunidos por cada agrupación, ya que es la representación más cabal del voto de los estudiantes recién emitido. Cualquier intento de desconocer ese resultado debe ser rechazado porque atentaría contra el mandato del movimiento estudiantil. No se nos escapa ni por un minuto que una lista compuesta por estas agrupaciones representaría un acuerdo precario, pues incluye divergencias estratégicas irreconciliables. Pero aún así, no lo consideramos sólo necesario sino también por completo adecuado, ya que la resolución de esta lucha estratégica ofrece un mejor escenario si se realiza a partir de la derrota de la derecha macrista y del Rectorado. Por su propia naturaleza, un acuerdo de este tipo debe hacerse en la mayor claridad. Sería un error, por lo tanto, encubrir las divergencias con un programa genérico, que confundiría al movimiento estudiantil en vistas a las luchas que se avecinan y al papel de cada fuerza política en la situación nacional y universitaria. No queremos palabras vagas sino hechos. Nuestra propuesta será que se fije un programa de reivindicaciones fundamentales de la universidad y del movimiento estudiantil, y un plan de acción para obtenerlas. Junto con ello plantearemos la convocatoria a un Congreso Extraordinario para la primera quincena de abril, una vez que se hayan retomado las clases, preparado con asambleas por facultad. Sobre la metodología de la federación pondremos como condición el funcionamiento regular de sus organismos y la elaboración de actas públicas sobre las votaciones y debates. A través de este método público aspiramos a procesar las divergencias de cara a la masa estudiantil. Las fuerzas de izquierda deben participar activamente de esta lista y reclamar que se respete la representación que han obtenido en las elecciones. Cualquier acción abstencionista sólo puede ser funcional al macrismo y al Rectorado, ya que sin lista común serían ellos quien ganen la dirección de la federación, o al nacionalismo-kirchnerismo, pues la ausencia parcial de la izquierda en una lista ganadora incrementaría el peso de ellos por encima de la votación real obtenida. Llamamos muy especialmente a las fuerzas del Frente de Izquierda a tomar esta política y a realizar una campaña común. Se abre una nueva experiencia para el movimiento estudiantil que deberemos abordar mediante una acción que combine el impulso a la lucha contra el ajuste fondomonetarista en la universidad y la educación, la unidad con la clase obrera y una delimitación política estratégica con el nacionalismo de contenido burgués. En el desarrollo mismo de este proceso debemos apostar a que los estudiantes, por su propia experiencia, lleguen a la conclusión de la superioridad de la izquierda revolucionaria. El triunfo en Agronomía Las elecciones estudiantiles en la UBA culminaron con un resultado histórico en la Facultad de Agronomía. Tras 35 años de hegemonía de la Línea de Agronomía Independiente (LAI), una agrupación derechista vinculada con la Sociedad Rural, se impuso con el 54% de los votos el “Frente por una Nueva Fauba” - Lista 3. Estos fueron los resultados: Frente por una Nueva Fauba (Fana/UJS-PO/Mella): 54,84% - 1.003 votos LAI: 41,77% - 764 votos ATP (La Cámpora/Nuevo Encuentro): 2,84% - 52 votos Blancos: 0,55% - 10 votos

8 de noviembre de 2018
Trotskismo y stalinismo en la revolución vietnamita de 1945 (III)

En agosto de 1945, Vietnam vivió un enorme proceso revolucionario. La retirada de los japoneses generó un vacío de poder y dio paso a una reacción de las masas populares que sufrían, después de años de guerra, una terrible hambruna en el campo y carestía en las ciudades. Las masas obreras y campesinas ocuparon tierras, talleres y minas, y se formaron comités populares con características soviéticas. Las organizaciones trotskistas vietnamitas, La Lutte y la Liga Comunista Internacional (LCI), jugaron un rol importante en ese proceso, participando de las movilizaciones, organizando al movimiento obrero, minero y campesino, editando periódicos diarios y procurando una orientación independiente del stalinismo y el nacionalismo. El 2 de septiembre, Hồ Chí Minh, dirigente del Partido Comunista Indochino (PCI) y del Việt Minh, proclamó en Hanói (capital de Tonkín, en la región norte) la independencia y la formación de la República Democrática de Vietnam (RDV), en un gobierno de coalición junto a fuerzas nacionalistas burguesas, terratenientes y religiosas. El Việt Minh, bajo el liderazgo stalinista, reunía un fuerte apoyo entre el campesinado del norte y había sumado a la “Juventud de Vanguardia”, una agrupación nacionalista de gran arraigo en Saigón. Rebelión popular contra el desembarco imperialista En la conferencia de Postdam de julio, cuando se perfilaba la ofensiva final contra Japón, Stalin había acordado con el imperialismo que Indochina volviera a manos francesas. Para organizar la transición se dispuso la división de Vietnam en el paralelo 16 y el desembarco de las tropas británicas (por el sur) y del nacionalismo chino (por el norte). Desde su origen, el Việt Minh se había presentado como parte del bloque aliado democrático contra los “fascistas japoneses”. Pretendía aparecer como una fuerza del orden, con la expectativa de que los Aliados (especialmente Estados Unidos) reconocieran su independencia. Para ello desplegó todos sus recursos para contener el proceso revolucionario y garantizar la propiedad de terratenientes y burgueses, al punto de decretar “la pena de muerte para los delitos contra la propiedad privada”. El desembarco británico y la posibilidad de una reconquista francesa agitaron más las aguas en la región sur, especialmente en la capital Saigón, la más industrial del país. En cada frente de acción, en diversos puntos del país, los trotskistas levantaron consignas contra las expectativas del Việt Minh en el imperialismo y convocaron al armamento popular. La LCI, organizó milicias de los Comités Populares. En la manifestación del 2 de septiembre en repudio al desembarco, La Lutte desfiló con armas en una numerosa columna (crónicas de la época dicen 18 mil). Otros grupos nacionalistas, desencantados con la orientación pro-aliada del Việt Minh, ofrecieron sumarse con armas y hombres. El jefe del gobierno provisional de Saigón, el stalinista Trần Văn Giàu, respondió ordenando la disolución de todas las organizaciones no gubernamentales. “Bienvenidos los Aliados”, saludaban los carteles del Việt Minh el desembarco de las tropas británicas (la mayoría gurkas nepalíes e hindúes, bajo el mando del general Douglas Gracey) a Saigón del 12 de septiembre, como una garantía para la autonomía vietnamita y las libertades. Para facilitar el éxito del desembarco, Hồ Chí Minh y el Việt Minh no dudaron en disolver por la fuerza todos los organismos de defensa y lucha de los trabajadores y en perseguir a los luchadores en cada rincón del país. El 14, el jefe de policía de Saigón, el stalinista Dương Bạch Mai, ordenó la detención de los líderes de los comités populares que, como recuerda Lu Sanh Hanh de la LCI, se entregaron sin ofrecer resistencia a pesar estar bien armados y ser superiores en número (1) . Gracey no abrió ninguna negociación y, en apenas diez días, las tropas británicas ocuparon las zonas estratégicas de la ciudad (cuarteles, arsenal, aeropuerto) y liberaron a los soldados franceses prisioneros. Todo bajo la pasividad del Việt Minh que buscaba negociar una independencia pactada dentro de la “Unión Francesa” y convocaba a replegarse “hacia el campo”. El 23 de septiembre, las masas de la región de Saigon respondieron con una rebelión popular. Durante varios días, los suburbios obreros (Bàn Cờ, Phú Nhuận y otros) fueron controlados por trabajadores en armas que plantan barricadas, forman milicias y pelean por el control de cada puente. Grupos guerrilleros de distintos sectores (nacionalistas, religiosos y hasta elementos del comunismo y el Việt Minh que actuaban por propia cuenta) hostigaron a los invasores durante días e incendiaron edificios. Para sofocar la sublevación, los británicos recurrieron a soldados japoneses prisioneros, pero muchos se negaron y se pasaron al bando sublevado. Los trotskistas estuvieron en primera fila. Una crónica de 1948 señala que sólo en Thị Nghè murieron bajo el fuego enemigo 214 combatientes trotskistas de La Lutte (2) . La LCI, por su parte, había organizado una fuerte milicia de obreros del depósito de tranvías de Gò Vấp. La rebelión no contó con el apoyo del Việt Minh ni del gobierno que aceptó una tregua ofrecida por los británicos. La tregua permitió el reagrupamiento de las fuerzas imperialistas, ahora con artillería norteamericana y la presencia del general francés Philippe Leclerc, que declaró que su misión era hacer “restaurar el orden” y “construir una Indochina fuerte dentro de la Unión Francesa”. Desde las barricadas, La Lutte publicó el periódico “Kháng chiến” (Resistencia) llamando a no confiar en las ilusiones diplomáticas y continuar la lucha armada contra el imperialismo (3) . La sublevación, finalmente, fue aplastada con miles de muertos. Francia había logrado restablecer el orden colonial sobre Cochinchina. El stalinismo En este contexto, los dirigentes y militantes trotskistas fueron liquidados por sicarios stalinistas, complementando la represión imperialista. Como había ocurrido en España en 1937, los grupos de tareas stalinistas asesinaron a los luchadores que planteaban un rumbo consecuente al proceso revolucionario. En un somero repaso, el superviviente Ngô Văn Xuyết los compara con los “Juicios de Moscú” (4) . Los dirigentes obreros e intelectuales más reconocidos fueron pasados por las armas: Trần Văn Thạch, Nguyễn An So, Nguyễn Van Tien, Phan Văn Hùm y muchos otros. Hacia noviembre, la comuna obrera de los mineros de Hòn Gai fue disuelta luego de algunas maniobras e intimidaciones de tropas del Việt Minh, que arrestó a los delegados obreros y restableció el orden policial. Lê Ngọc y Nguyễn Văn Ky, líderes de la LCI, fueron torturados hasta la muerte a comienzos de 1946. Seis años más tarde, la promesa de “aniquilar políticamente al trotskismo” que había efectuado Hồ Chí Minh en las cartas de 1939 al Comintern, luego de ser derrotado en las elecciones municipales de ese año en Saigón, se había transformado no en una lucha política sino en el aniquilamiento físico. El asesinato del líder de La Lutte, Tạ Thu Thâu fue emblemático. Recién liberado del campo de concentración japonés, estaba reorganizando el trabajo político cuando fue arrestado en Quảng Ngãi. Su popularidad era tan grande que fue absuelto en tres oportunidades por los tribunales populares, hasta que fue fusilado por orden del jefe del Việt Minh. En 1946, al ser interpelado en París, Hồ Chí Minh, respondió: “Thâu fue un gran patriota y debemos llorarlo, pero todos los que no sigan la línea que he trazado serán descartados”. La política contrarrevolucionaria del Việt Minh en 1945 estaba en sintonía con la orientación del Kremlin. La burocracia stalinista había asumido el compromiso político y militar con los aliados imperialistas de prevenir y, si hiciera falta, enfrentar la oleada revolucionaria que podía generar el fin de la Segunda Guerra Mundial. En Asia, Stalin había aceptado el dominio de Estados Unidos sobre Japón y, aún contra los propios comunistas locales, de Chiang Kai-shek (líder del nacionalista Kuomintang) sobre China (5) . En Francia, el Partido Comunista (PCF), al igual que la socialdemocracia (SFIO), se habían integrado al gobierno del general De Gaulle. El jefe comunista, Maurice Thorez, recién llegado de Moscú, fue nombrado vice primer ministro. Como tal desplegó una política contrarrevolucionaria contra las huelgas obreras y propiciando el desarme de los maquis que habían enfrentado al nazismo bajo el lema “un solo Estado, un solo Ejército, una sola Policía”. Empezando por Vietnam (y Argelia) el PCF y el stalinismo fueron parte activa de la reconstrucción del imperio francés que estaba prácticamente desecho durante la guerra. Replegado en el norte desde octubre y conviviendo con las tropas chinas, el Việt Minh resolvió la disolución del PCI “a fin de eliminar cualquier malentendido en el interior y en el exterior que pueda poner trabas a la liberación de nuestro país”. En marzo de 1946, Hồ Chí Minh firmó un acuerdo que reconocía a la República Democrática Vietnamita como un “estado libre” dentro de la Unión Francesa. El imperialismo aprovechó para invadir el norte y expulsar al Việt Minh del gobierno. Replegados en las montañas Hồ, encabezará una larga guerra revolucionaria de liberación nacional que durará 30 años, expulsará a los franceses en 1954 y a los norteamericanos en 1975. Trotskistas A pesar de las diferencias tácticas y de orientación política (en especial respecto a la actitud frente al Việt Minh), La Lutte y la LCI jugaron un rol revolucionario y de independencia política. En pocos lugares como en Vietnam las banderas de la Cuarta Internacional disputaron la dirección de un movimiento revolucionario de tal envergadura. Dirigentes públicos respetados, con una inserción profunda en el movimiento obrero y en la lucha electoral, con periódicos de gran tiraje y frecuencia y que se extendía, incluso, con un trabajo sobre los vietnamitas exiliados en Francia con una sección y un periódico propio. El peso de los trotskistas era reconocido por todos. Desde los corresponsales de guerra de la prensa burguesa hasta el stalinismo. Por estas razones fueron liquidados físicamente por el stalinismo. En la cuarta y última nota de esta serie abordaremos las repercusiones de esta revolución en el movimiento trotskista internacional y en la dirección de la Cuarta Internacional. [1] Lu Sanh Hanh, (1947), “Algunas etapas de la revolución en el sur de Vietnam”. En: Quatrième International, septiembre/octubre [2] “La revolución de agosto de 1945 y el grupo ‘La Lutte’” (1948). En: Cahiers León Trotsky N° 16, julio de 1991. [3] Ngo Van Xuyet (1991). “Le mouvement IVe Internationale en Indochine 1940-1945”. En: Cahiers León Trotsky N° 16. [4] Ngo Van Xuyet (1991) “Un ‘juicio de Moscú” en la guerrilla de Ho Chí Minh”. En: Revolutironary History Vol. 3 No. 2, Otoño [5] Deutscher, I.1965, Stalin, Ediciones Era, p. 480 https://prensaobrera.com/aniversarios/trotskismo-y-stalinismo-en-la-revolucion-vietnamita-de-1945 https://prensaobrera.com/aniversarios/trotskismo-y-stalinismo-en-la-revolucion-vietnamita-de-1945-3 https://prensaobrera.com/aniversarios/trotskismo-y-stalinismo-en-la-revolucion-vietnamita-de-1945-4

8 de noviembre de 2018
Estados Unidos: Balance de las elecciones legislativas

Las elecciones legislativas han dejado un panorama político abierto. Los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes. Según los últimos cómputos, sumarían 30 bancas más y superarían así, holgadamente, las 23 que necesitan para conquistar la mayoría. Por su parte, los republicanos mantienen la primacía del Senado, e incluso han ampliado el número de su bloque. Todos los contendientes se adjudicaron la victoria, empezando por el propio Trump. Es cierto que la ola “azul” (color con que se identifica a los demócratas) no se produjo. El jefe de la Casa Blanca logró sortear el trance electoral y seguir en pie. Pero los resultados distan de dotarlo de los recursos políticos necesarios en relación con la agenda y los desafíos que tiene por delante. El desenlace electoral no lo aproxima al respaldo que necesita para el afianzamiento de un régimen de poder personal, de carácter bonapartista, ante las crisis y conflictos que debe abordar en el frente interno y en el plano internacional: la crisis migratoria, el agravamiento de la guerra comercial (en primer lugar con China), la extensión del escenario bélico a escala global y el desarrollo de la bancarrota capitalista, cuyos efectos se hacen sentir con especial fuerza en el desplome de Wall Street. La caída de la Bolsa ha encendido las alarmas de la economía estadounidense y dan cuenta de la fragilidad de la publicitada recuperación económica de la que se jactaba Trump. Corresponde destacar que Donald Trump hizo hincapié en que estos comicios era un plebiscito de su gestión. En ese cuadro, y en el cómputo total de votos, “el New York Times está proyectando 9 puntos de diferencia en favor de la oposición. La última vez que los demócratas lograron un triunfo similar fue en 2008, cuando Estados Unidos estaba en mitad de un colapso económico y empantanado en una guerra extremadamente impopular en Irak” (El País, 7/11). En esta elección se reprodujo lo ocurrido en la contienda presidencial de hace dos años: los demócratas cosecharon dos millones de votos más que los republicanos, pero perdieron las elecciones, en este caso las del Senado. Ello revela, por un lado, el carácter antidemocrático y distorsivo del régimen electoral estadounidense y, por el otro, resalta los límites de la gestión de Trump para los dos años que le restan de mandato. Por lo pronto, la mayoría opositora en la Cámara de Representantes será un obstáculo para la aprobación de leyes que la Casa Blanca tiene en carpeta. Ni qué decir que, en el nuevo escenario, podrían activarse las investigaciones contra el presidente y hasta el pedido de juicio político, aunque es difícil que progrese porque su aprobación final debe pasar por el Senado. El resorte senatorial le sirve también para el nombramiento de jueces de la Corte. Realineamientos Las elecciones han puesto de relieve la creciente descomposición de los partidos tradicionales. Así como Trump irrumpió como un “advenedizo” por derecha en las filas del Partido Republicano, lo mismo se constata en el Partido Demócrata, pero hacia la izquierda. Una legión de jóvenes, mujeres y representantes de las minorías han irrumpido en el escenario político y enfrentado al personal más conservador que ha manejado históricamente los hilos del partido. El fenómeno que se insinuó con Sanders en 2016 se ha multiplicado. Con los resultados disponibles, el Capitolio pasa a tener al mayor número de congresistas mujeres de su historia. Esto da cuenta del lugar ganado el movimiento de la mujer, vigorizado por la ola “Metoo”, que apuntó sus cañones contra el presidente acusado de abusos por varias mujeres y que se ha caracterizado por sus comentarios misóginos. Por primera vez un homosexual declarado fue electo gobernador en Colorado, mientras Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, se convirtió, con 29 años, en la mujer más joven elegida nunca en la Cámara de Representantes. La victoria de Rashida Tlaib en Michigan significó la llegada del primer musulmán al Capitolio. A esto se suma, el ingreso de representantes de las minorías latinas. Esta candidaturas han logrado despertar el entusiasmo en las filas de Partido Demócrata, en particular en la nueva generación. Su postulación fue acompañada de una gran movilización y fueron capaces de contagiar en el interés por concurrir a votar a quienes que se habían abstenido de hacerlo dos años atrás con la nominación de Hillary Clinton. El número de votantes fue superior a la elección de medio término de 2014. En la agenda de estos “outsiders” figuran reivindicaciones sociales ignoradas por el establishment demócrata, como un salario mínimo de 15 dólares, la defensa del seguro de salud y su ampliación, y la supresión de las restricciones migratorias. Así quedó expuesto el abismo creciente entre la cúpula del Partido Demócrata y su base popular de adherentes y votantes. La cuestión migratoria estuvo ausente en la propaganda oficial demócrata, cuando Trump hizo del ataque a los migrantes uno de los ejes centrales de la campaña republicana. Esto no debe extrañar si tenemos presente que Obama fue un deportador serial bajo su mandato. Trump explotó la pusilanimidad de los demócratas pero, aún así, no pudo evitar que se produjera un vuelco en el voto. A las conquistas demócratas en el Congreso hay que sumarle nuevas gobernaciones en los estados de Michigan, Illinois, Nuevo México y Kansas, que emparejan el reparto de Estados del país. En distritos industriales, como Michigan, ello indica un desplazamiento en la clase obrera que en 2016 votó por Trump. En Texas, un distrito con mayor peso de la población rural e históricamente republicano, se produjo una gran votación al candidato demócrata, aunque no alcanzó para una victoria. Como lo señalaron algunos analistas, allí se coló el descontento de los ruralistas, que soportan una caída de los precios de la soja debida a las represalias de China. La política del gobierno ha provocado una creciente división en la burguesía. Un sector de ella es reacia a la guerra comercial y señala que ella amenaza con provocar un dislocamiento de la economía mundial. Los aranceles encarecen los costos industriales, aumentan los precios al consumo y perjudican las exportaciones. La guerra comercial, monetaria y financiera, señalan, agudiza la tendencia al cierre de los mercados por parte de los países afectados por las medidas adoptadas en Washington. Otro punto de controversia gira en torno de la inmigración, cuyas restricciones chocan con la clase capitalista que usufructúa la mano de obra migrante. Perspectivas La política de Trump encierra contradicciones explosivas, tanto en el plano interno como en el internacional. Washington apuesta a sobrevivir ahondando esa política. Su hoja de ruta incluye un reforzamiento del Estado policial y la persecución a los inmigrantes y minorías, una acentuación de la guerra comercial, en primer lugar contra China, del militarismo y las escaladas bélicas. Su minoría en la Cámara de Representantes debilita estos planes, aunque la mayorría demócrata defiende la gobernabilidad. Nancy Pelosi, quien será consagrada presidenta de la Cámara de Representantes, ya adelantó que el Partido Demócrata se empeñará en una “cooperación” con la Casa Blanca, y evitará que la sangre llegue al río. De todos modos, la agenda en la cual Washington está empeñado plantea un escenario convulsivo y sólo puede abrirse paso por medio de sacudidas políticas. Esto acicateará los choques en el seno de la burguesía y en el régimen político, lo que ya se expresa en la guerra de los servicios y en la mediática, y en las denuncias que pesan sobre Trump y que, a su turno, pueden activar un impeachment. A caballo de ello, pueden desenvolverse las tendencias a la irrupción popular, con más razón si declina la actividad económica. Este escenario es el caldo de cultivo para una polarización política y para la aparición en escena de tendencias políticas independientes de los partidos del sistema.