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Prensa Obrera N° 1525

25 de octubre de 2018 · 17 notas

Notas de este número

25 de octubre de 2018
UOM: Cómo encarar la lucha por la reapertura de las paritarias

El martes 23 se movilizaron trabajadores de la UOM en reclamo de reapertura de paritarias con un planteo de tres cuotas del 5% de acá a diciembre. El gremio concentró en la plaza Congreso para movilizar, en primer lugar, a la Cámara de la Industria y luego al Ministerio de Producción. El acuerdo paritario que cerró en mayo, de un 18,5% y luego un 5%, sólo para la rama 17, lo dejó muy lejos de la proyección inflacionaria que se está calculando para este año por encima del 42%. LA UOM viene siendo uno de los más golpeados por el ajuste: en los últimos dos años se perdieron 22 mil puestos de trabajo y hubo 20 mil suspensiones (BAE, 21/6). Metalúrgica Tandil anunció su cierre y quiere dejar 200 trabajadores en la calle. Antonio Caló, secretario general de la UOM, se quejó de las cámaras patronales en declaraciones periodísticas: “No nos pueden decir que se remiten a la cláusula de revisión prevista para diciembre”. Así, quedó atrapado en la trampa del acuerdo paritario que él mismo firmo. Y que pretende revisar con una movilización muy por debajo de las capacidades del gremio. En efecto: la movilización del 23 no llegó a los mil metalúrgicos, Caló habló de “defendernos como podamos” y que acompañemos las decisiones de los secretarios generales... -o sea, nada de congresos y asambleas, nada que se asemeje a un plan de lucha. Lo que necesitan los metalúrgicos es una lucha en serio, que debería comenzar con un paro de 48 horas con movilización, para obligar a los empresarios a sentarse a negociar, discutir el adelantamiento de la cláusula de revisión y congelar los despidos por seis meses. ¿Defensa de la industria nacional? Caló viene llevando adelante una campaña por la defensa de la industria nacional. Si les va bien a los empresarios nacionales, dice, nos va bien a los metalúrgicos. Contra esta afirmación, hay que de cir que las patronales amasan sus ganancias sobre la base de nuestra explotación. A su vez, Paolo Rocca (Techint), un referente de la industria nacional, está directamente involucrado en el “escándalo de los cuadernos”, mientras lleva adelante una enorme cantidad de despidos en sus empresas y contrata a trabajadores flexibilizados. De ese modo, establece en las empresas más grandes una separación entre metalúrgicos de primera y de segunda. Es necesario defender los puestos de trabajo y el salario llevando adelante medidas que así lo permitan, con la apertura de los libros de las empresas, y la ocupación de toda fábrica que cierre o despida. Frente a la baja de la producción, hay que repartir las horas de trabajo sin afectar el salario. No pueden ser los trabajadores quienes paguen los platos rotos de esta crisis. La cuestión fueguina Por su parte, la cuestión de los metalúrgicos de Tierra del Fuego merece un análisis específico. Para los próximos días, está convocada una peregrinación de Río Grande a Ushuaia en defensa de la ley de promoción industrial fueguina y por la prórroga de uno de sus subregímenes específicos hasta 2073. Quien presentaría el proyecto es el diputado nacional Abel Furlán, que integra el secretariado nacional de la UOM. La ley, de 1972, establece un régimen especial aduanero y fiscal de importantes incentivos para la radicación de empresas industriales y comerciales en la región, entre los que se destaca la reducción y exención de impuestos nacionales, la importación de bienes con arancel cero, y la posibilidad de vender al resto del territorio nacional sin el pago de los derechos de importación. Pero esta directiva, que asume como propia la promoción patronal, no ha exigido en cambio la "promoción obrera", o sea la defensa incondicional del salario y el derecho al trabajo. Con los beneficios fiscales que las patronales buscan consolidar, no pueden admitirse despidos ni nuevos ataques al salario. La sección fueguina de la UOM aceptó una cláusula de congelamiento salarial hasta 2020 a cambio de que no se produjeran despidos. Sin embargo, continúa el desmantelamiento de fábricas y hay cada vez más cesantías. Recordemos que el mismo Furlán permitió que pasen más de mil despidos en Siderca, puestos que luego fueran cubiertos con trabajadores tercerizados. También en el sur, necesitamos una política de lucha y de defensa de los metalúrgicos, no de sus patronales. No podemos esperar a 2019 Mientras Caló tiene como perspectiva esperar a las elecciones de 2019, los trabajadores necesitan una lucha para derrotar la escalada del gobierno y las patronales. En contraste con la política que lleva adelante la dirección de la UOM, los delegados y activistas que son parte de las agrupaciones clasistas metalúrgicas, entre las que se encuentran El Martinete de Villa Constitución, El Mandril de Campana o de Aluar entre otras, están impulsando un congreso de delegados de la UOM con mandato, para desenvolver un verdadero plan de lucha que integre todas las reivindicacione. Inmediata reapertura de las paritarias. ¡Ningún despido! Apertura de los libros de toda empresa que quieran cesantear. Que muestren los balances de los últimos cinco años. Ocupación de toda fábrica que despida. En la UOM es necesaria una nueva dirección, por la recuperación de los cuerpos de delegados, las comisiones internas, las seccionales y el sindicato para llevar adelante un programa propio de los trabajadores.

25 de octubre de 2018
UOM: Cómo encarar la lucha por la reapertura de las paritarias

El martes 23 se movilizaron trabajadores de la UOM en reclamo de reapertura de paritarias con un planteo de tres cuotas del 5% de acá a diciembre. El gremio concentró en la plaza Congreso para movilizar, en primer lugar, a la Cámara de la Industria y luego al Ministerio de Producción. El acuerdo paritario que cerró en mayo, de un 18,5% y luego un 5%, sólo para la rama 17, lo dejó muy lejos de la proyección inflacionaria que se está calculando para este año por encima del 42%. LA UOM viene siendo uno de los más golpeados por el ajuste: en los últimos dos años se perdieron 22 mil puestos de trabajo y hubo 20 mil suspensiones (BAE, 21/6). Metalúrgica Tandil anunció su cierre y quiere dejar 200 trabajadores en la calle. Antonio Caló, secretario general de la UOM, se quejó de las cámaras patronales en declaraciones periodísticas: “No nos pueden decir que se remiten a la cláusula de revisión prevista para diciembre”. Así, quedó atrapado en la trampa del acuerdo paritario que él mismo firmo. Y que pretende revisar con una movilización muy por debajo de las capacidades del gremio. En efecto: la movilización del 23 no llegó a los mil metalúrgicos, Caló habló de “defendernos como podamos” y que acompañemos las decisiones de los secretarios generales... -o sea, nada de congresos y asambleas, nada que se asemeje a un plan de lucha. Lo que necesitan los metalúrgicos es una lucha en serio, que debería comenzar con un paro de 48 horas con movilización, para obligar a los empresarios a sentarse a negociar, discutir el adelantamiento de la cláusula de revisión y congelar los despidos por seis meses. ¿Defensa de la industria nacional? Caló viene llevando adelante una campaña por la defensa de la industria nacional. Si les va bien a los empresarios nacionales, dice, nos va bien a los metalúrgicos. Contra esta afirmación, hay que de cir que las patronales amasan sus ganancias sobre la base de nuestra explotación. A su vez, Paolo Rocca (Techint), un referente de la industria nacional, está directamente involucrado en el “escándalo de los cuadernos”, mientras lleva adelante una enorme cantidad de despidos en sus empresas y contrata a trabajadores flexibilizados. De ese modo, establece en las empresas más grandes una separación entre metalúrgicos de primera y de segunda. Es necesario defender los puestos de trabajo y el salario llevando adelante medidas que así lo permitan, con la apertura de los libros de las empresas, y la ocupación de toda fábrica que cierre o despida. Frente a la baja de la producción, hay que repartir las horas de trabajo sin afectar el salario. No pueden ser los trabajadores quienes paguen los platos rotos de esta crisis. La cuestión fueguina Por su parte, la cuestión de los metalúrgicos de Tierra del Fuego merece un análisis específico. Para los próximos días, está convocada una peregrinación de Río Grande a Ushuaia en defensa de la ley de promoción industrial fueguina y por la prórroga de uno de sus subregímenes específicos hasta 2073. Quien presentaría el proyecto es el diputado nacional Abel Furlán, que integra el secretariado nacional de la UOM. La ley, de 1972, establece un régimen especial aduanero y fiscal de importantes incentivos para la radicación de empresas industriales y comerciales en la región, entre los que se destaca la reducción y exención de impuestos nacionales, la importación de bienes con arancel cero, y la posibilidad de vender al resto del territorio nacional sin el pago de los derechos de importación. Pero esta directiva, que asume como propia la promoción patronal, no ha exigido en cambio la "promoción obrera", o sea la defensa incondicional del salario y el derecho al trabajo. Con los beneficios fiscales que las patronales buscan consolidar, no pueden admitirse despidos ni nuevos ataques al salario. La sección fueguina de la UOM aceptó una cláusula de congelamiento salarial hasta 2020 a cambio de que no se produjeran despidos. Sin embargo, continúa el desmantelamiento de fábricas y hay cada vez más cesantías. Recordemos que el mismo Furlán permitió que pasen más de mil despidos en Siderca, puestos que luego fueran cubiertos con trabajadores tercerizados. También en el sur, necesitamos una política de lucha y de defensa de los metalúrgicos, no de sus patronales. No podemos esperar a 2019 Mientras Caló tiene como perspectiva esperar a las elecciones de 2019, los trabajadores necesitan una lucha para derrotar la escalada del gobierno y las patronales. En contraste con la política que lleva adelante la dirección de la UOM, los delegados y activistas que son parte de las agrupaciones clasistas metalúrgicas, entre las que se encuentran El Martinete de Villa Constitución, El Mandril de Campana o de Aluar entre otras, están impulsando un congreso de delegados de la UOM con mandato, para desenvolver un verdadero plan de lucha que integre todas las reivindicacione. Inmediata reapertura de las paritarias. ¡Ningún despido! Apertura de los libros de toda empresa que quieran cesantear. Que muestren los balances de los últimos cinco años. Ocupación de toda fábrica que despida. En la UOM es necesaria una nueva dirección, por la recuperación de los cuerpos de delegados, las comisiones internas, las seccionales y el sindicato para llevar adelante un programa propio de los trabajadores.

25 de octubre de 2018
UOM: Cómo encarar la lucha por la reapertura de las paritarias

El martes 23 se movilizaron trabajadores de la UOM en reclamo de reapertura de paritarias con un planteo de tres cuotas del 5% de acá a diciembre. El gremio concentró en la plaza Congreso para movilizar, en primer lugar, a la Cámara de la Industria y luego al Ministerio de Producción. El acuerdo paritario que cerró en mayo, de un 18,5% y luego un 5%, sólo para la rama 17, lo dejó muy lejos de la proyección inflacionaria que se está calculando para este año por encima del 42%. LA UOM viene siendo uno de los más golpeados por el ajuste: en los últimos dos años se perdieron 22 mil puestos de trabajo y hubo 20 mil suspensiones (BAE, 21/6). Metalúrgica Tandil anunció su cierre y quiere dejar 200 trabajadores en la calle. Antonio Caló, secretario general de la UOM, se quejó de las cámaras patronales en declaraciones periodísticas: “No nos pueden decir que se remiten a la cláusula de revisión prevista para diciembre”. Así, quedó atrapado en la trampa del acuerdo paritario que él mismo firmo. Y que pretende revisar con una movilización muy por debajo de las capacidades del gremio. En efecto: la movilización del 23 no llegó a los mil metalúrgicos, Caló habló de “defendernos como podamos” y que acompañemos las decisiones de los secretarios generales... -o sea, nada de congresos y asambleas, nada que se asemeje a un plan de lucha. Lo que necesitan los metalúrgicos es una lucha en serio, que debería comenzar con un paro de 48 horas con movilización, para obligar a los empresarios a sentarse a negociar, discutir el adelantamiento de la cláusula de revisión y congelar los despidos por seis meses. ¿Defensa de la industria nacional? Caló viene llevando adelante una campaña por la defensa de la industria nacional. Si les va bien a los empresarios nacionales, dice, nos va bien a los metalúrgicos. Contra esta afirmación, hay que de cir que las patronales amasan sus ganancias sobre la base de nuestra explotación. A su vez, Paolo Rocca (Techint), un referente de la industria nacional, está directamente involucrado en el “escándalo de los cuadernos”, mientras lleva adelante una enorme cantidad de despidos en sus empresas y contrata a trabajadores flexibilizados. De ese modo, establece en las empresas más grandes una separación entre metalúrgicos de primera y de segunda. Es necesario defender los puestos de trabajo y el salario llevando adelante medidas que así lo permitan, con la apertura de los libros de las empresas, y la ocupación de toda fábrica que cierre o despida. Frente a la baja de la producción, hay que repartir las horas de trabajo sin afectar el salario. No pueden ser los trabajadores quienes paguen los platos rotos de esta crisis. La cuestión fueguina Por su parte, la cuestión de los metalúrgicos de Tierra del Fuego merece un análisis específico. Para los próximos días, está convocada una peregrinación de Río Grande a Ushuaia en defensa de la ley de promoción industrial fueguina y por la prórroga de uno de sus subregímenes específicos hasta 2073. Quien presentaría el proyecto es el diputado nacional Abel Furlán, que integra el secretariado nacional de la UOM. La ley, de 1972, establece un régimen especial aduanero y fiscal de importantes incentivos para la radicación de empresas industriales y comerciales en la región, entre los que se destaca la reducción y exención de impuestos nacionales, la importación de bienes con arancel cero, y la posibilidad de vender al resto del territorio nacional sin el pago de los derechos de importación. Pero esta directiva, que asume como propia la promoción patronal, no ha exigido en cambio la "promoción obrera", o sea la defensa incondicional del salario y el derecho al trabajo. Con los beneficios fiscales que las patronales buscan consolidar, no pueden admitirse despidos ni nuevos ataques al salario. La sección fueguina de la UOM aceptó una cláusula de congelamiento salarial hasta 2020 a cambio de que no se produjeran despidos. Sin embargo, continúa el desmantelamiento de fábricas y hay cada vez más cesantías. Recordemos que el mismo Furlán permitió que pasen más de mil despidos en Siderca, puestos que luego fueran cubiertos con trabajadores tercerizados. También en el sur, necesitamos una política de lucha y de defensa de los metalúrgicos, no de sus patronales. No podemos esperar a 2019 Mientras Caló tiene como perspectiva esperar a las elecciones de 2019, los trabajadores necesitan una lucha para derrotar la escalada del gobierno y las patronales. En contraste con la política que lleva adelante la dirección de la UOM, los delegados y activistas que son parte de las agrupaciones clasistas metalúrgicas, entre las que se encuentran El Martinete de Villa Constitución, El Mandril de Campana o de Aluar entre otras, están impulsando un congreso de delegados de la UOM con mandato, para desenvolver un verdadero plan de lucha que integre todas las reivindicacione. Inmediata reapertura de las paritarias. ¡Ningún despido! Apertura de los libros de toda empresa que quieran cesantear. Que muestren los balances de los últimos cinco años. Ocupación de toda fábrica que despida. En la UOM es necesaria una nueva dirección, por la recuperación de los cuerpos de delegados, las comisiones internas, las seccionales y el sindicato para llevar adelante un programa propio de los trabajadores.

25 de octubre de 2018
La Iglesia, el macrismo, los bueyes y las cornadas

La misa masiva que congregó, bajo la sotana de dos importantes arzobispos, al moyanismo, a buena parte del Pejota y al kirchnerismo político y sindical, desató el enojo del macrismo y de sus medios afines. “Macri y la Iglesia, nunca tan mal”, tituló el editorialista N° 1 de La Nación este lunes. Los lenguaraces del oficialismo se indignaron por la indulgencia de los obispos hacia Moyano. Desde luego, no tuvieron el mismo enojo cuando lo más granado de la clase capitalista, en ocasión del Coloquio de Idea, reclamó ser indultada frente al ‘cuaderno gate’. El choque entre el gobierno y la Iglesia es indudable, y debe anotarse como otro de los síntomas de desagregación del régimen. Otra cosa muy distinta es atribuirles a los obispos una intención ´disolvente’ respecto del orden económico y político considerado en su conjunto. Lo que en verdad ocurre es que el clero -y en primer lugar, el Vaticano- ha tomado nota del derrumbe económico y político del gobierno, sobre el cual revolotea el fantasma de una reacción obrera y popular contra la bancarrota en curso. De cara a esa realidad, la Iglesia ha salido a trabajar en un amplio operativo preventivo, dirigido a colocar en caja a la perspectiva de una rebelión popular. Toma y daca Detrás de este propósito, la misa de Luján ha sido el escenario de un toma y daca muy claro entre curas y burócratas. Del lado de los primeros, los responsables de una institución golpeada por una de las movilizaciones de masas más grandes de la historia -la “marea verde” por el aborto legal- y por las denuncias más atroces de abusos sexuales, ha salido a revestirse con un barniz de reivindicaciones “antiajuste” y, en ese trabajo, reforzar su cooptación de las cúpulas sindicales y ´piqueteras´ en favor de su orientación reaccionaria. “Algunos observaron -dice La Nación- que en la misa del sábado predominaron banderas celestes y blancas y no se vieron pañuelos verdes, (los cuales) forman parte del folklore de todas las manifestaciones”. La Iglesia, por lo tanto, sacó su tajada de los ´servicios espirituales´ que prestó en Luján. A cambio de ello, los Moyano lograron una bendición, en medio de las acusaciones extorsivas de la Justicia y el gobierno en relación con sus manejos económicos. La amenaza de un “paro en defensa propia” por parte del espacio del 21F quedó rápidamente archivada, y fue reemplazada por una misa. Junto al intercambio de favores, Iglesia y burocracia fueron a misa detrás de un interés común: “administrar” la inquietud popular frente al crecimiento de la miseria social, los tarifazos, la caída del salario y los despidos. La colocación de los sindicatos bajo el sermón de una misa es una perspectiva antagónica a cualquier lucha en serio para derrotar al ajuste. Relevo político La Iglesia, sin embargo, no sólo trabaja por “adormecer” la lucha contra el gobierno. En las primeras filas del rezo de Luján, y junto a la burocracia, se encontraba un amplio espectro de dirigentes pejotistas y kirchneristas, de los intendentes a La Cámpora, de Guillermo Moreno a Daniel Scioli. La Iglesia trabaja activamente para encauzar un relevo político que no rompa los cauces de los partidos y bloques que, en el Congreso o en las provincias, acompañan la orientación estratégica de trasladarle a las masas la factura de la crisis nacional. Dos días después de Luján, otro clerical, Felipe Solá, se candidateaba oficiosamente como presidenciable de un “panperonismo”, con afinidad con otro de los principales amigos del Papa, Juan Grabois. En el camino, se llevaron a Victoria Donda y su pañuelo verde. Los piqueteros de Libres del Sur no han tenido empacho en salir a caucionar a uno de los responsables políticos del Puente Pueyrredón, y amigo del mismo Vaticano que se empeñó a fondo para frustrar la sanción del aborto legal. Solá se prueba el traje que podría dejar vacante un agravamiento de la situación judicial de CFK, cargándose en una bolsa común al pejotismo y al kirchnerismo. Scioli también se ha anotado para esta “unidad” que ha sido bendecida en Luján el sábado pasado, y cuyo programa se adivina: mantenerse en el redil del FMI, pero discutir la “contención social”; dejar intactas las “conquistas” del macrismo en materia de entrega nacional y confiscación a las masas -Scioli saludó en Tucumán ´los avances en Vaca Muerta´. Y mantener a raya a la enorme movilización desatada contra el clero y por los derechos de las mujeres. Este fue el mensaje de Luján. Los socios políticos y sindicales del Vaticano no pueden ni quieren derrotar a la masacre social que perpetra el macrismo. Son socios en la aprobación del Presupuesto 2019, pieza fundamental del pacto colonial con el Fondo. En oposición a esa política sin futuro, luchemos por un Congreso de bases de todas las centrales y sindicatos, para resolver un paro activo y un plan de lucha a fondo, hasta la huelga general para derrotar al gobierno fondomonetarista e imponer una Asamblea Constituyente libre y soberana, que adopte las medidas elementales para que la crisis la paguen los capitalistas y, también, el fin del Estado clerical. Leé también: No entreguemos el pañuelo verde a la Virgen de Luján

25 de octubre de 2018
No entreguemos el pañuelo verde a la Virgen de Luján

La diputada Vanesa Siley, del Frente para La Victoria, convocó a que las mujeres marchemos a Luján el próximo 20 de octubre con nuestros pañuelos verdes, como parte de la movilización que realizarán la CTA de los Trabajadores, la Corriente Federal de Palazzo y el moyanismo. “Me encantaría que todas vengan a Luján con el pañuelo verde”. Con aparente inocencia, Siley se esmera por defender una convocatoria que está sufriendo el repudio de sus propias bases y así auxiliar a sus convocantes. En sintonía con otras actuaciones de su espacio K, se trata de un nuevo golpe al movimiento de mujeres, que ha protagonizado las grandes movilizaciones por el aborto legal, seguro y gratuito, y para encubrir, con nuestro pañuelo verde, una nueva entrega de los reclamos populares y de los trabajadores a la Iglesia. La diputada -quien integra ‘el grupo de amistad con el Vaticano’ de la Cámara de Diputados- sabe perfectamente, como lo sabemos todas, que la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito tiene como principales enemigos a las iglesias católica y evangélica. Más de treinta mil mujeres de todo el país acabamos de llegar del 33° Encuentro en Trelew. En muchos de sus talleres, sobre todo en los que participamos mujeres con actividad sindical, esta convocatoria fue uno de los temas debatidos. No sólo ninguna la defendió, sino que en varios talleres las compañeras militantes en gremios K rechazaron esa convocatoria y plantearon enfrentarla en sus propias organizaciones. No es nuevo este guiño a la Iglesia por parte del kirchnerismo. El cambio del voto de la senadora Silvina García Larraburu fue pactado con Bergoglio. Y aún resuenan en los oídos de las miles de mujeres que estábamos movilizadas ese #8A las palabras de Cristina pidiéndonos que no nos enojemos con los curas. Además, y sobre todo por las muertes de mujeres por abortos clandestinos, nos llamaron asesinas, contratantes de sicarios, pervertidoras de la juventud… ¿Que más necesita Siley para convencerse? Desde el sindicalismo K no se quedan atrás. La virgen en el palco de los oradores de la marcha del 24 de septiembre, el pedido de Baradel a la Pastoral como mediadora con Vidal, las negativas a convocar a parar de todos sus gremios, tanto el #13J como el #8A. Y ahora, van a rezarle a la Virgen ¡mientras le firman paritarias a la baja y entregan las luchas por el salario a Macri, como hicieron con la huelga universitaria! Lo de Siley es una muestra más de que, tanto el movimiento de la mujer para conquistar todas nuestras reivindicaciones como la lucha de los trabajadores para derrotar el ajuste del gobierno nacional, los gobernadores, la Iglesia y el FMI necesitan de una dirección y estrategia que deje de conciliar y entregar nuestra fuerza a los mismos que nos ajustan. Las trabajadoras que integramos la Coordinadora Sindical Clasista y el Plenario de Trabajadoras llamamos a todas las mujeres pertenecientes a sindicatos y centrales convocantes, a denunciar esta nueva entrega a la Iglesia y a dar la espalda a esa convocatoria. Nada tiene que hacer el pañuelo verde en Luján. Compañeras, las esperamos a todas, cada una con su pañuelo verde, a marchar con nosotras el mismo 20, a las 15 horas, a la Embajada de Brasil, en sintonía con la movilización de las mujeres brasileñas, para que nos unamos en el grito contra el fascista Bolsonaro: ¡#EleNão! Este texto fue publicado en prensaobrera.com el pasado 19 de octubre, en vísperas de la convocatoria en Luján. Leé también: La Iglesia, el macrismo, los bueyes y las cornadas

25 de octubre de 2018
[Editorial] Presupuesto entre palos y pactos

Varias horas antes de tener en la mano la aprobación del Presupuesto 2019 por parte de Diputados, el gobierno le envió un primer ‘adelanto’ a los directivos del FMI. Nos referimos a la brutal represión de los alrededores del Congreso, que terminó con la detención de 26 compañeros y numerosos heridos. Al igual que cuando se trató la reforma previsional, las fuerzas de Patricia Bullrich y de Rodríguez Larreta montaron una provocación represiva para ‘despejar’ al Congreso de la movilización popular. De todos modos, la represión no puede ocultar cuál fue la llave principal para la aprobación del Presupuesto puertas adentro del recinto: el acuerdo que selló el macrismo con los gobernadores pejotistas, permitiendo sumar los votos de la mayoría de los diputados del bloque “Argentina Federal”. Este fue el telón de fondo que rodeó a la votación del Presupuesto 2019, después de que fuera aprobado en comisión apenas unas horas antes. La votación a marcha forzada tiene su explicación: en dos días, el directorio del FMI deberá aprobar su segunda “asistencia” a la Argentina, bajo la condición de que esté votado el Presupuesto de ajuste. Sin el aval del Fondo, oficialistas y “opositores” saben muy bien que el edificio económico del macrismo podría hundirse definitivamente. En suma, el Congreso ha votado un mero anexo del acuerdo pactado entre Nicolás Dujovne y la presidenta del FMI. El Presupuesto consagra una reducción real de los gastos en salud y educación (-16%), ya que los ‘aumentos’ previstos estarán muy por debajo de la inflación calculada. La obra pública caerá, en términos reales, más de un 30%. Mientras tanto, los intereses de deuda llegarán a representar casi el 20% del Presupuesto total, al que se lo sigue presentando mentirosamente como de “déficit cero”. Para cerrar el acuerdo con los diputados pejotistas de provincias del interior, el gobierno presentó supuestas “concesiones” a sus reclamos, cuya verdadera función es disimular el ajuste. Por caso, les reasignaron a las provincias 6.000 millones de pesos para subsidios al transporte… ¡después de haberlas despojado de 45.000 millones por ese mismo rubro! Las verdaderas prebendas, en cambio, se las llevó la oligarquía: en las últimas horas, se preveía exceptuar la alícuota de “bienes personales” a los inmuebles rurales. Las retenciones a la soja, originalmente previstas en 33%, se redujeron al 30%. Sigue en pie la rebaja de los aportes patronales, cuya eliminación estaba prevista en el proyecto original. El Presupuesto refrenda el acuerdo entre el FMI, Macri y los gobernadores, tanto oficialistas como opositores, incluido el kirchnerismo, para transferirle a los explotados los platos rotos de la quiebra del régimen macrista. Este acuerdo, por sobre todas las cosas, tiene como punto de partida la megadevaluación y la carestía infernal, que ha hecho estragos en el bolsillo popular y los gastos sociales. El Congreso y la calle Pero la colaboración con el Presupuesto de ajuste no se limitó al Congreso. Aunque la movilización de este miércoles fue importante y combativa, ella recayó principalmente sobre el clasismo, las organizaciones de desocupados y la izquierda. El kirchnerismo sindical y político -incluyendo al moyanismo- movilizó con pequeñas delegaciones. La Bancaria levantó el paro que tenía previsto para este miércoles, y lo mismo ocurrió con una medida de fuerza dispuesta por Camioneros. A su vez, y aunque Ctera paró, su movilización fue exigua, con excepción de los Suteba combativos. En cambio, a ninguno de ellos les tembló el pulso cuatro días antes para concretar la misa multitudinaria de Luján, bajo la batuta de dos arzobispos . Más allá de los sermones y los llamados a la “paz social”, la movilización clerical cumplió el claro objetivo de “alternativizar” la marcha contra el Presupuesto y, a su turno, restarle fuerza. La burocracia sindical y los intendentes que pusieron los huevos en la canasta de Luján son los mismos que pegaron el faltazo a las puertas del Congreso. Este episodio es altamente educativo respecto de la función del Vaticano en la crisis política. Los obispos están empeñados en evitar una reacción obrera y popular de carácter general contra el derrumbe económico, algo que los identifica por completo con la burocracia sindical. Al mismo tiempo, trabajan para que el relevo político del macrismo no se salga del orden económico impuesto por los ajustadores. Perspectivas La votación de este miércoles podrá servir de salvoconducto para que el FMI libere los fondos prometidos a Macri-Dujovne. Pero ni el Presupuesto de ajuste ni el nuevo acuerdo con el Fondo reúnen las condiciones para hacer emerger al gobierno y al régimen de la crisis en curso. Los recursos aportados por el anterior acuerdo con el Fondo fueron devorados en sólo dos meses por la fuga de capitales. Hoy, esa sangría sólo se contiene en base al endeudamiento usurario del Banco Central, el cual envuelve en forma creciente a los depósitos de los bancos. Han circulado versiones sobre el cambio compulsivo de las actuales letras de liquidez -que vencen cada siete días- por bonos a mayor plazo, una medida que no podría atravesarse sin un choque con los bancos y sin una crisis política. El retorno al superávit comercial -que el gobierno ha celebrado en estos días- se ha logrado a costa del derrumbe de las importaciones de insumos, como consecuencia de la feroz recesión. El Presupuesto aprobado contribuirá a agravar ese derrumbe industrial y el de la obra pública. En otro orden, la agenda antiobrera de ese mismo Presupuesto reforzará la deliberación y tensión al interior de los sindicatos, a pesar de los esfuerzos de contención de la burocracia y sus padrinos clericales. En oposición a ellos, luchamos para que los trabajadores intervengan en la crisis con una política de lucha. A eso apunta nuestro planteo en favor de un Congreso de bases de todas las centrales y sindicatos, para resolver un inmediato paro activo, un plan de lucha y la preparación de la huelga general contra el “presupuesto de guerra” y todo el régimen ajustador. Finalmente, la aprobación del Presupuesto es un episodio mayor de la crisis de régimen y de su fragmentación política. Al consagrar la “escribanía del FMI” -así llaman algunos al Congreso argentino-, los partidos del régimen, que invocan la representación popular, han quedado reducidos a mandaderos del capital internacional. El kirchnerismo y sus socios, que seguirán asociados al FMI si les toca gobernar, no escapan a esa condición. Mientras se agravan los antagonismos sociales, todos los bloques políticos velan sus armas para intervenir en la crisis política. El Frente de Izquierda tiene la responsabilidad de levantar un planteo de poder y acompañarlo con una enérgica campaña y un acto público de masas, por el Congreso de bases, para que se vayan Macri y el régimen corrupto y fondomonetarista, y se convoque a una Constituyente libre y soberana que adopte las medidas urgentes para que el derrumbe de la gestión macrista lo paguen sus inspiradores -los capitalistas. Leé también: 11 claves del presupuesto 2019 “Bajo las balas y los gases no debe continuar la sesión”

25 de octubre de 2018
“La única austeridad que se reclama acá es para los trabajadores”
Redacción

La diputada Romina Del Plá, del Partido Obrero-Frente de Izquierda, intervino en la sesión de Diputados que trató el proyecto de Presupuesto con una fuerte denuncia al ajuste del gobierno y el PJ, que garantizó los votos para su aprobación, al que caracterizó como “una guía de acción contra trabajadores y jubilados dictado por el FMI”. En primer lugar, Del Plá denunció a la policía por el lanzamiento de gases lacrimógenos contra quienes se movilizaron para exigir la liberación de los más de 35 detenidos y la violación de los compromisos establecidos en el recinto por el oficialismo, que había prometido suspender el debate hasta que cesara la represión. “¿Por qué tanto apuro? ¿Por qué esta sesión no puede pasar a un cuarto intermedio? No: le quieren llevar el Presupuesto aprobado al directorio del FMI que se reúne el viernes”, sentenció la diputada. En polémica con el diputado oficialista Luciano Laspina, titular de la comisión de Presupuesto, Del Plá afirmó que “de ninguna manera es un presupuesto austero: la única austeridad acá se reclama para educación, para ciencia y técnica, para salud; para los banqueros, para el FMI, para las patronales hay para derrochar”. Como muestra de esto último, apuntó la piedra angular del Presupuesto, que es el pago de intereses de deuda externa, que se llevará el 18% del total. Del Plá contrapuso a este “Presupuesto al servicio del FMI y los especuladores” un programa: no pagar la deuda; nacionalizar los bancos, el comercio exterior y las empresas privatizadas; aumentar los presupuestos de salud, educación, vivienda popular, plan de obras públicas. Planteó que “el gobierno está terminado. Una Asamblea Constituyente soberana debe suplantarlo para decidir un Presupuesto al servicio del desarrollo nacional y de la satisfacción de las necesidades del pueblo trabajador”. Del Plá marcó que crece y crecerá “el descontento y la movilización popular: esto es por lo que estamos luchando adentro y afuera del Congreso. Por eso reclamamos paro de 36 horas a todas las centrales obreras, por eso estamos organizando a los trabajadores desde el sindicalismo combativo”. Y enfatizó: “Tenemos que intervenir en este momento, no en 2019, tenemos que salir a la calle y tomar en nuestras manos nuestro destino”. “Ese -concluyó la diputada- es el camino de la lucha de Mariano Ferreyra”, a quien más temprano le dedicó un homenaje en la Cámara, a ocho años de su asesinato.

25 de octubre de 2018
Apoyemos a todas las listas del activismo combativo y antiburocrático
Agrupación Causa Ferroviaria Mariano Ferreyra-Lista Gris

Las elecciones de Cuerpos de Delegados en varias líneas ferroviarias se desenvuelven en un nuevo escenario. Por empezar, la Verde se presenta dividida en el Mitre y en el Belgrano Norte. El “Oso” Rodríguez, un verde “opositor” a Sergio Sasia, sufre el armado de una segunda Lista Verde por parte de la conducción nacional. Mientras que una lista unitaria con fuerte presencia de la izquierda, hará lo propio en el Belgrano Norte, tallando fuerte en medio de la división del oficialismo. La Lista Gris-Mariano Ferreyra integra todos los frentes del activismo combativo y de izquierda. En todos los casos donde existe, esos frentes incluyen a la Bordó, encabezada por el "Pollo" Sobrero. La excepción es el Sarmiento, donde se presenta la Lista Negra que se fue formando en el transcurso de los dos últimos años, nacida de un activismo que enfrentó la política de achicamiento y persecución a trabajadores, por parte del gobierno, con la complicidad de la Verde y la pasividad de la Seccional Bordó. La sola presentación de esta lista en el Sarmiento hace pensar en el casi seguro retroceso de la Verde a un tercer lugar. El mismo panorama de división de la burocracia oficialista se reproduciría en el Roca, cuando llegue la elección de delegados. Al preparar los ferrocarriles para una posterior privatización del sistema, la burocracia cruje por el rechazo de la base a esta política. Al día de hoy, la Lista Negra no fue oficializada y se preparan fuertes medidas de movilización a la UF con cortes de vías, si se intentara dejar afuera a la lista del activismo más combativo del Sarmiento, a la cual nosotros apoyamos decididamente. Esta crisis de direcciones se inscribe en un proceso de resistencia de los trabajadores ante el avance del ajuste: la entrega de un nuevo convenio que liquida conquistas históricas, firmado por Sasia, y la preparación de los ferrocarriles para aplicar la ley Randazzo de privatización ferroviaria. La resistencia es el fenómeno más rico. Si la Lista Negra logra vencer los intentos de proscripción, tendría en este escenario una perspectiva enorme para irrumpir con sus métodos de lucha bajo el imperio de las asambleas por sector y capitalizar el voto consciente de la base ferroviaria, derrotando a la Verde, y quizás aspirando a conducir el cuerpo de delegados mediante una política de delegados por sector, contra el estatuto cárcel del pedracismo. En el Sarmiento, hace dos años, la Bordó ganó muy cómoda con 1.300 votos contra 500 de la Verde; pero el dato significativo de aquella elección fue que 900 trabajadores no concurrieron a votar dando la espalda a ambas listas. Llamamos a los ferroviarios a votar masivamente en todos los ferrocarriles a las lista unitarias del activismo combativo. Condición que no tiene la Bordó del Sarmiento, blindada por sus dirigentes a decenas de activistas de enorme representatividad. La crisis de la lista Verde es un dato de estas elecciones de delegados. En el Sarmiento, Rubén Sobrero concentra una vez más el cargo de secretario general de la Seccional y el primer lugar del cuerpo de delegados, pero la Bordó ha cedido el segundo lugar de Edgardo Reinoso a un miembro de un grupo ajeno al clasismo denominado "Peronismo de los Villeros". La conducción bordó, en lugar de abrir la lista a un vasto activismo, la cierra y refuerza el lugar de sectores alejados del clasismo y del Plenario Sindical Combativo. Vamos a luchar por la oficialización de la Lista Negra. Vamos por el triunfo de esta nueva camada de dirigentes clasistas.

25 de octubre de 2018
Los trabajadores, en el tobogán de la crisis industrial

La actividad industrial está en un tobogán cada vez más empinado, con la consecuencia de un aumento en la cantidad de despidos, cierres de empresa y disminución de horas trabajadas y la desaparición abrupta de las horas extras en casi todos los sectores productivos. En agosto pasado -último mes relevado por el Indec-, el derrape en la actividad manufacturera llegó al 5,6% respecto del mismo período del año pasado, con el antecedente de que en julio la actividad había caído el 5,7% y en junio, el 8,1%. Una importante cantidad de fábricas ha adelantado vacaciones o han programado suspensiones parciales hasta fines de año, entre ellas las automotrices que algunas combinan (Volkswagen) con retiros “voluntarios” y la consiguiente superexplotación de los que quedan. Que pague el Estado Otro indicador de la crisis y del intento de las patronales de derivarla es la cantidad de pedidos al Estado para que -vía los Repro- pague una parte de los salarios de los trabajadores de sus empresas. La actual Secretaría de Trabajo informó que tiene en trámite 140 solicitudes que abarcan a un total de 15.000 trabajadores y que, en lo que va de 2018, ya concedió Repro a empresas para otros 25.000 (Clarín, 22/10). En la encuesta que realizó el Indec, junto al relevamiento de agosto, el 41% de las empresas consultadas respondieron que, para el trimestre setiembre-noviembre, esperan una caída en la cantidad de horas de trabajo y el 31% una baja en la dotación de personal. La reducción en las horas de trabajo alcanza a la mayoría de los sectores industriales, en particular con la virtual desaparición de las horas extraordinarias. El golpe en la mesa Un indicador del correlativo retroceso en los ingresos obreros es que en julio pasado el consumo en hogares tuvo un desplome del 3%, que se suma a las caídas del 1% en mayo y del 2% en junio, y se proyecta que el 2018 será el tercer año consecutivo con signo negativo (Ambito.com, 31/8). “En los hogares de nivel bajo inferior, que abarca al 17% de los hogares argentinos, se destina el 57% de su ingreso al consumo masivo. Si sus ingresos crecen debajo de la inflación, su único camino es consumir menos productos básicos” (iProfesional, 17/8). Un estudio del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), hecho sobre los habitantes de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, reveló que el consumo de carne durante el mes de septiembre cayó el 54%. También se derrumbó el consumo de frutas y verduras (63%) y de lácteos (34%) y, en el caso de los medicamentos, la caída fue del 23% (Nueva Ciudad, 23/10). Si la cantidad de despidos no ha sido aún más abultada se debe a que las patronales reducen la masa salarial por la vía de recortes en las horas trabajadas, retiros y mayor explotación laboral. La brutal devaluación del 100% desde principios de año y las tasas superando el 70% anual, garantizan la continuidad de la caída en la actividad. Las patronales suman a las suspensiones o las vacaciones anticipadas la violación de hecho o acordada con la burocracia sindical, de los convenios colectivos de trabajo, incrementando la flexibilización laboral y la polifunción. Ante este cuadro de desastre, la burocracia sindical de todos los colores mira para otro lado, asfaltando el camino del ajuste macrista. “Hay que votar bien en 2019”, repiten cuando más del 50% de los hogares no llega a fin de mes con sus magros ingresos. Hay que defender los puestos de trabajo y el salario con un plan de lucha que comience con un paro general activo de 36 horas. Ocupación de toda fábrica que cierre o despida y apertura de los libros de esas empresas, para comprobar su real situación económica. Ante la baja de la producción, con las consiguientes suspensiones y reducciones de las horas de trabajo, consecuencia de la política económica recesiva del gobierno nacional y los gobernadores, reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario. Los trabajadores no deben ser quienes paguen por esta crisis provocada por los capitalistas. • Por un Congreso de delegados de base con mandato para desarrollar un verdadero plan de lucha por todas las reivindicaciones obreras, hasta derrotar al plan de guerra de Macri, los gobernadores y el FMI. • Basta de suspensiones y despidos • Respeto de los convenios colectivos de trabajo • Ocupación de toda fábrica que cierre o despida masivamente.

25 de octubre de 2018
La muerte de Héctor Corvalán: el Estado es responsable
Corresponsal

El lunes 22, en horas de la tarde, falleció Héctor el “Negrito” Corvalán, producto de las graves quemaduras y heridas que sufrió durante el violento desalojo en Suncho Pampa, departamento Pellegrini, Santiago del Estero. Corvalán es una víctima más del capital agrario y del poder político provincial y nacional. El desalojo fue ordenado por la jueza María Cecilia Paskevicius, a cargo del Juzgado Civil de Tercera Nominación, y ejecutado por la Policía de la Comisaría de El Mojón y el empresario Néstor Quesada, quien colaboró poniendo camionetas a disposición del operativo represivo. Con Corvalán herido, tuvieron el tupé de desarmar el rancho, cortar los alambres y matar a sus animales. Ni siquiera se dignaron a pedir una ambulancia. Apostaron a su muerte. No queremos una muerte más por desalojos, por defender las tierras de las cuales vivimos; cotidianamente, las familias campesinas enfrentamos a grupos empresariales o ligados al poder político en complicidad con las ‘guardias blancas’ y operadores locales. Las familias campesinas necesitamos agua para el consumo humano y para el desarrollo de cualquier actividad ligada a la tierra, medios de transporte y líneas de crédito accesibles. Llamamos a las familias y organizaciones campesinas, en estos duros momentos por los que estamos pasando, a golpear con un solo puño desde el movimiento campesino contra el plan colonial del FMI, Macri y gobernadores que han pactado un Presupuesto 2019 de ajuste sobre el pueblo trabajador. Exigimos el juicio y castigo a los responsables políticos y materiales del crimen de Héctor Corvalán. ¡Abajo los desalojos y la expulsión de campesinos y originarios! Fuera Macri y los gobiernos del gran capital agrario, responsables de la violencia a campesinos y pueblos originarios. Basta de desmontes. Por una Asamblea Constituyente libre y soberana.

25 de octubre de 2018
UOM: Cómo encarar la lucha por la reapertura de las paritarias

El martes 23 se movilizaron trabajadores de la UOM en reclamo de reapertura de paritarias con un planteo de tres cuotas del 5% de acá a diciembre. El gremio concentró en la plaza Congreso para movilizar, en primer lugar, a la Cámara de la Industria y luego al Ministerio de Producción. El acuerdo paritario que cerró en mayo, de un 18,5% y luego un 5%, sólo para la rama 17, lo dejó muy lejos de la proyección inflacionaria que se está calculando para este año por encima del 42%. LA UOM viene siendo uno de los más golpeados por el ajuste: en los últimos dos años se perdieron 22 mil puestos de trabajo y hubo 20 mil suspensiones (BAE, 21/6). Metalúrgica Tandil anunció su cierre y quiere dejar 200 trabajadores en la calle. Antonio Caló, secretario general de la UOM, se quejó de las cámaras patronales en declaraciones periodísticas: “No nos pueden decir que se remiten a la cláusula de revisión prevista para diciembre”. Así, quedó atrapado en la trampa del acuerdo paritario que él mismo firmo. Y que pretende revisar con una movilización muy por debajo de las capacidades del gremio. En efecto: la movilización del 23 no llegó a los mil metalúrgicos, Caló habló de “defendernos como podamos” y que acompañemos las decisiones de los secretarios generales... -o sea, nada de congresos y asambleas, nada que se asemeje a un plan de lucha. Lo que necesitan los metalúrgicos es una lucha en serio, que debería comenzar con un paro de 48 horas con movilización, para obligar a los empresarios a sentarse a negociar, discutir el adelantamiento de la cláusula de revisión y congelar los despidos por seis meses. ¿Defensa de la industria nacional? Caló viene llevando adelante una campaña por la defensa de la industria nacional. Si les va bien a los empresarios nacionales, dice, nos va bien a los metalúrgicos. Contra esta afirmación, hay que de cir que las patronales amasan sus ganancias sobre la base de nuestra explotación. A su vez, Paolo Rocca (Techint), un referente de la industria nacional, está directamente involucrado en el “escándalo de los cuadernos”, mientras lleva adelante una enorme cantidad de despidos en sus empresas y contrata a trabajadores flexibilizados. De ese modo, establece en las empresas más grandes una separación entre metalúrgicos de primera y de segunda. Es necesario defender los puestos de trabajo y el salario llevando adelante medidas que así lo permitan, con la apertura de los libros de las empresas, y la ocupación de toda fábrica que cierre o despida. Frente a la baja de la producción, hay que repartir las horas de trabajo sin afectar el salario. No pueden ser los trabajadores quienes paguen los platos rotos de esta crisis. La cuestión fueguina Por su parte, la cuestión de los metalúrgicos de Tierra del Fuego merece un análisis específico. Para los próximos días, está convocada una peregrinación de Río Grande a Ushuaia en defensa de la ley de promoción industrial fueguina y por la prórroga de uno de sus subregímenes específicos hasta 2073. Quien presentaría el proyecto es el diputado nacional Abel Furlán, que integra el secretariado nacional de la UOM. La ley, de 1972, establece un régimen especial aduanero y fiscal de importantes incentivos para la radicación de empresas industriales y comerciales en la región, entre los que se destaca la reducción y exención de impuestos nacionales, la importación de bienes con arancel cero, y la posibilidad de vender al resto del territorio nacional sin el pago de los derechos de importación. Pero esta directiva, que asume como propia la promoción patronal, no ha exigido en cambio la "promoción obrera", o sea la defensa incondicional del salario y el derecho al trabajo. Con los beneficios fiscales que las patronales buscan consolidar, no pueden admitirse despidos ni nuevos ataques al salario. La sección fueguina de la UOM aceptó una cláusula de congelamiento salarial hasta 2020 a cambio de que no se produjeran despidos. Sin embargo, continúa el desmantelamiento de fábricas y hay cada vez más cesantías. Recordemos que el mismo Furlán permitió que pasen más de mil despidos en Siderca, puestos que luego fueran cubiertos con trabajadores tercerizados. También en el sur, necesitamos una política de lucha y de defensa de los metalúrgicos, no de sus patronales. No podemos esperar a 2019 Mientras Caló tiene como perspectiva esperar a las elecciones de 2019, los trabajadores necesitan una lucha para derrotar la escalada del gobierno y las patronales. En contraste con la política que lleva adelante la dirección de la UOM, los delegados y activistas que son parte de las agrupaciones clasistas metalúrgicas, entre las que se encuentran El Martinete de Villa Constitución, El Mandril de Campana o de Aluar entre otras, están impulsando un congreso de delegados de la UOM con mandato, para desenvolver un verdadero plan de lucha que integre todas las reivindicacione. Inmediata reapertura de las paritarias. ¡Ningún despido! Apertura de los libros de toda empresa que quieran cesantear. Que muestren los balances de los últimos cinco años. Ocupación de toda fábrica que despida. En la UOM es necesaria una nueva dirección, por la recuperación de los cuerpos de delegados, las comisiones internas, las seccionales y el sindicato para llevar adelante un programa propio de los trabajadores.

25 de octubre de 2018
UOM: Cómo encarar la lucha por la reapertura de las paritarias

El martes 23 se movilizaron trabajadores de la UOM en reclamo de reapertura de paritarias con un planteo de tres cuotas del 5% de acá a diciembre. El gremio concentró en la plaza Congreso para movilizar, en primer lugar, a la Cámara de la Industria y luego al Ministerio de Producción. El acuerdo paritario que cerró en mayo, de un 18,5% y luego un 5%, sólo para la rama 17, lo dejó muy lejos de la proyección inflacionaria que se está calculando para este año por encima del 42%. LA UOM viene siendo uno de los más golpeados por el ajuste: en los últimos dos años se perdieron 22 mil puestos de trabajo y hubo 20 mil suspensiones (BAE, 21/6). Metalúrgica Tandil anunció su cierre y quiere dejar 200 trabajadores en la calle. Antonio Caló, secretario general de la UOM, se quejó de las cámaras patronales en declaraciones periodísticas: “No nos pueden decir que se remiten a la cláusula de revisión prevista para diciembre”. Así, quedó atrapado en la trampa del acuerdo paritario que él mismo firmo. Y que pretende revisar con una movilización muy por debajo de las capacidades del gremio. En efecto: la movilización del 23 no llegó a los mil metalúrgicos, Caló habló de “defendernos como podamos” y que acompañemos las decisiones de los secretarios generales... -o sea, nada de congresos y asambleas, nada que se asemeje a un plan de lucha. Lo que necesitan los metalúrgicos es una lucha en serio, que debería comenzar con un paro de 48 horas con movilización, para obligar a los empresarios a sentarse a negociar, discutir el adelantamiento de la cláusula de revisión y congelar los despidos por seis meses. ¿Defensa de la industria nacional? Caló viene llevando adelante una campaña por la defensa de la industria nacional. Si les va bien a los empresarios nacionales, dice, nos va bien a los metalúrgicos. Contra esta afirmación, hay que de cir que las patronales amasan sus ganancias sobre la base de nuestra explotación. A su vez, Paolo Rocca (Techint), un referente de la industria nacional, está directamente involucrado en el “escándalo de los cuadernos”, mientras lleva adelante una enorme cantidad de despidos en sus empresas y contrata a trabajadores flexibilizados. De ese modo, establece en las empresas más grandes una separación entre metalúrgicos de primera y de segunda. Es necesario defender los puestos de trabajo y el salario llevando adelante medidas que así lo permitan, con la apertura de los libros de las empresas, y la ocupación de toda fábrica que cierre o despida. Frente a la baja de la producción, hay que repartir las horas de trabajo sin afectar el salario. No pueden ser los trabajadores quienes paguen los platos rotos de esta crisis. La cuestión fueguina Por su parte, la cuestión de los metalúrgicos de Tierra del Fuego merece un análisis específico. Para los próximos días, está convocada una peregrinación de Río Grande a Ushuaia en defensa de la ley de promoción industrial fueguina y por la prórroga de uno de sus subregímenes específicos hasta 2073. Quien presentaría el proyecto es el diputado nacional Abel Furlán, que integra el secretariado nacional de la UOM. La ley, de 1972, establece un régimen especial aduanero y fiscal de importantes incentivos para la radicación de empresas industriales y comerciales en la región, entre los que se destaca la reducción y exención de impuestos nacionales, la importación de bienes con arancel cero, y la posibilidad de vender al resto del territorio nacional sin el pago de los derechos de importación. Pero esta directiva, que asume como propia la promoción patronal, no ha exigido en cambio la "promoción obrera", o sea la defensa incondicional del salario y el derecho al trabajo. Con los beneficios fiscales que las patronales buscan consolidar, no pueden admitirse despidos ni nuevos ataques al salario. La sección fueguina de la UOM aceptó una cláusula de congelamiento salarial hasta 2020 a cambio de que no se produjeran despidos. Sin embargo, continúa el desmantelamiento de fábricas y hay cada vez más cesantías. Recordemos que el mismo Furlán permitió que pasen más de mil despidos en Siderca, puestos que luego fueran cubiertos con trabajadores tercerizados. También en el sur, necesitamos una política de lucha y de defensa de los metalúrgicos, no de sus patronales. No podemos esperar a 2019 Mientras Caló tiene como perspectiva esperar a las elecciones de 2019, los trabajadores necesitan una lucha para derrotar la escalada del gobierno y las patronales. En contraste con la política que lleva adelante la dirección de la UOM, los delegados y activistas que son parte de las agrupaciones clasistas metalúrgicas, entre las que se encuentran El Martinete de Villa Constitución, El Mandril de Campana o de Aluar entre otras, están impulsando un congreso de delegados de la UOM con mandato, para desenvolver un verdadero plan de lucha que integre todas las reivindicacione. Inmediata reapertura de las paritarias. ¡Ningún despido! Apertura de los libros de toda empresa que quieran cesantear. Que muestren los balances de los últimos cinco años. Ocupación de toda fábrica que despida. En la UOM es necesaria una nueva dirección, por la recuperación de los cuerpos de delegados, las comisiones internas, las seccionales y el sindicato para llevar adelante un programa propio de los trabajadores.

25 de octubre de 2018
Mariano Ferreyra y su lucha, una escuela política
Corresponsal

Bajo una lluvia tenue pero persistente, la militancia del Partido Obrero volvió a darse cita en la esquina de Luján y Perdriel, del barrio de Barracas, para homenajear a Mariano Ferreyra en el octavo aniversario de su asesinato. Entre sus compañeros de militancia y amigos, estuvo también presente Elsa Rodríguez, acompañada de su hija Vanesa. Las secuelas sufridas por la herida de bala que recibió aquel 20 de octubre de 2010, no mellaron su inquebrantable voluntad de lucha. El acto contó con tres oradores: lo abrió el luchador ferroviario Jorge Hospital, dirigente de la Lista Gris-Agrupación Mariano Ferreyra; le siguió en el uso de la palabra Patricio El Be, compañero de Mariano y uno de sus grandes amigos. El cierre estuvo a cargo de Gabriel Solano, por el Comité Nacional del Partido Obrero. Hospital reivindicó a la nueva generación que se integra a la lucha y a las filas de la Unión de Juventudes por el Socialismo. “Quizás no lo conocieron o eran niños cuando mataron a Mariano, pero Mariano se transformó en un símbolo de la lucha permanente contra la precarización y la tercerización”. Denunció la continuidad de la tercerización en el ferrocarril y la complicidad de la conducción de la Unión Ferroviaria, encabezada por Sergio Sasia, a la que calificó de “heredera de Pedraza”. “Los trabajadores tercerizados ganan la mitad, trabajan muchas más horas, no les reconocen las horas extras ni los accidentes laborales. Esta era la lucha de Mariano: la unión del movimiento obrero y la juventud contra este régimen de explotación”. “Siempre hay algo nuevo para decir de Mariano”, comenzó el Be. “Su memoria siempre arroja nueva luz sobre los problemas políticos del presente. Siempre nos trae algo nuevo para decir sobre la burocracia sindical, los capitalistas y el rol del Estado. Este no es un acto rutinario, es una escuela de conciencia de clase”. Al finalizar recordó a Mica, a Pablo Rieznik y a otros compañeros que ya no están y que fueron también grandes constructores del partido de Mariano. Gabriel Solano retomó la idea central del discurso del Be. “Efectivamente, esta esquina es un curso de formación política. Nos recuerda que el Estado es una fuerza armada contra los trabajadores, en democracia o en dictadura, así sea una democracia ‘nacional y popular’, siempre es una fuerza contra los trabajadores. Pero una cosa es la teoría y otra es vivirlo. El crimen de Mariano nos recordó a los que no vivimos la dictadura que hay una división de sangre entre los trabajadores y los capitalistas, nos recordó hasta dónde pueden llegar los capitalistas cuando sus privilegios se ven afectados”. “Se vota cada dos años, pero se labura todos los días -apuntó Solano-. Y en las fábricas hay una dictadura, primero de la patronal, segundo de la burocracia. ¿O se puede decir en una fábrica ‘yo milito en el Partido Obrero’ y que no te echen al día siguiente? En las fábricas se milita como en la dictadura, de manera clandestina. El de Mariano no fue el único crimen contra los luchadores populares, pero otras fuerzas políticas que sufrieron antes el asesinato de uno de sus militantes no superaron la prueba, precisamente, por no tener un programa y una caracterización histórica del Estado. Así fue que dirigentes del movimiento donde militaban Kosteki y Santillán terminaron como funcionarios. Nosotros, en cambio, junto a un enorme frente de organizaciones, pudimos llevar a Pedraza a la cárcel porque tenemos un programa. Por eso esta esquina es un curso de formación política, un curso de formación sobre el papel del Estado, ese que Mariano tantas veces enseñó en los campamentos de la UJS”. Solano recordó la responsabilidad política de los K y refutó el mito difundido por el kirchnerismo de que ‘la bala que mató a Mariano rozó el corazón de Néstor’. “Cuando Kirchner se murió de un infarto, Pedraza estaba libre. En diciembre, dos meses después, querían meter presos a los luchadores del Partido Obrero. Fue la lucha lo que logró la detención de Pedraza, que ahora la cumple en su departamento de un millón de dólares en Puerto Madero”. “Nuestro juramento -concluyó Solano- fue que el movimiento de justicia por Mariano no se disipara y tuviera una expresión política. Así se formó el Frente de Izquierda. En Brasil no hay Frente de Izquierda, la izquierda se fue al bombo con el PT. Una cosa se vincula con la otra, porque es la lucha contra el capital, por la emancipación de la clase obrera mediante la lucha de partido. Mariano fue un gran constructor del Partido Obrero en el movimiento obrero, en el movimiento estudiantil, en los barrios. Juramos llevar esta lucha hasta el final”. Mariano Ferreyra, una vez más te decimos ¡presente! Mirá también: “Mariano Ferreyra está presente en los miles que se movilizan contra el ajuste y el FMI” [VIDEO] El homenaje de Romina Del Plá en la Cámara de Diputados.

25 de octubre de 2018
La Justicia porteña restableció el protocolo más restrictivo del país

El Superior Tribunal de Justicia -algo así como la Corte Suprema porteña- acaba de restaurar el protocolo de aborto no punible que, en diciembre de 2012, decidió a su sola firma el entonces ministro de Salud de Mauricio Macri, Jorge Lemus. En lo sucesivo, para que se efectúe un aborto no penalizado en una ciudad donde un millón de manifestantes reclamó la legalización del aborto lisa y llana, las gestantes deberán cumplir requisitos que no figuran ni en el Código Penal ni en el Fallo FAL de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (que no hace otra cosa más que confirmar lo que rige en el Código desde 1921). A saber: Los abortos no punibles en caso de violación deberán realizarse dentro de las 12 semanas. Ni el Código Penal ni el fallo FAL fijan plazos. En los hospitales públicos, un equipo interdisciplinario deberá probar que la salud o la vida de la madre corre grave peligro, con la firma del director del hospital. El art. 86 del Código y el Fallo FAL dicen que la decisión del aborto no punible es cuestión de la embarazada y su médico. Finalmente, las adolescentes mayores de 14 años deberán contar con la autorización de los padres para interrumpir su embarazo. Es un pérfido ataque a los derechos de mujeres y gestantes, y especialmente de las más humildes. Muchas, después del shock de una violación, tardan más de 12 semanas en animarse a pedir ayuda. En los devastados hospitales porteños armar un “equipo interdisciplinario” es una fantasía. Exigir autorización de los padres en el caso de las adolescentes es una burla en el país con mayor tasa de embarazo adolescente de América Latina y el Caribe (Clarín, 17/10). El fallo FAL dictaminó que esas exigencias son anticonstitucionales y ratificó que no es pertinente que la Justicia se expida ante cada aborto. Sin embargo, el STJ las restauró arguyendo que su sentencia no es de fondo sino de forma, y que quien no esté de acuerdo siempre puede apelar a la Justicia. Promueven la vía judicial porque es una estrategia clerical dilatoria muy efectiva para demorar o impedir los abortos no punibles. El protocolo de Lemus, el más restrictivo del país, le costó el puesto en 2012 a su autor. Por tres votos a uno, con un argumento técnico, el STJ porteño ahora impugna el fallo de Cámara que lo calificó como anticonstitucional y lo restablece. Se coloca por encima del Código Penal y de pactos internacionales que reconocen el derecho a los abortos no punibles. Todos los poderes del Estado se inclinan ante las Iglesias Católica y evangélicas en sus ataques contra las mujeres. La señal de largada la dio en julio el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que ofreció la Ciudad de Buenos Aires al Sagrado Corazón de Jesús y el de su madre, la Virgen María, en el Tedeum. Días después, ecuménico, aceptó ser exorcizado por un grupo de pastores evangélicos. No está solo: la burocracia sindical presta la sede de la CGT para presentar un libro de los defensores del aborto clandestino. Los Moyano, los kirchneristas y el tridente piquetero peregrinan de San Cayetano a Luján. Son los que responsables de la avanzada clerical: la semana pasada, militantes católicas y evangélicas, acompañadas por Marcelo Breide Obeid, un abogado vinculado con el clero y el Ejército, y el periodista Mariano Obarrio, del diario La Nación, montaron un piquete e ingresaron disfrazados de trabajadores de la salud al Hospital Rivadavia para intentar impedir la práctica de un aborto no punible. El gobierno y la Justicia miraron para otro lado. Los derechos de las mujeres son un botín anhelado de los clericales. Hay que ganar las calles para defendernos.

25 de octubre de 2018
Trotskismo y stalinismo en la revolución vietnamita de 1945 (II)

La conmoción de la Segunda Guerra Mundial abrió un enorme proceso revolucionario en diversas regiones del planeta. La guerra interimperialista se transformó, en muchos lugares, en una guerra civil y de liberación nacional del movimiento obrero y campesino contra las burguesías locales y diferentes imperialismos. Vietnam, ubicada geográficamente entre gigantes coloniales (China, Indonesia, India) vivió una de las revoluciones más profundas de la época. La historia de la izquierda mundial (aún la trotskista), en general, ha silenciado o pasado por alto, tanto el rol contrarrevolucionario del Viet Minh de Hồ Chí Minh en ese proceso como el papel llevado adelante por las organizaciones de la Cuarta Internacional. El detonante En marzo de 1945, Japón dio un golpe que desplazó a la administración colonial francesa. Hasta ese momento, la ocupación japonesa se había apoyado, tanto en los funcionarios del régimen colaboracionista del mariscal Pétain como en Bảo Đại, el emperador títere del Estado vietnamita. Pero la “liberación de París” y la proclamación del gobierno provisional del general pro-aliado Charles De Gaulle en la metrópoli francesa (agosto de 1944) junto al descalabro general de las fuerzas del Eje en Europa había cambiado el panorama. Con la rápida derrota gala, Japón, que mantuvo la ocupación, concedió la independencia al Imperio del Vietnam y sendos Reinos de Laos y Camboya, con la condición de que se alinearan como aliados militares. La imprevista capitulación de Japón, el 15 de agosto, desató un tsunami político en las regiones ocupadas por el imperio nipón en el Pacífico. Las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki provocaron su rendición incondicional, luego de tres meses de una fuerte y solitaria resistencia a los embates de Estados Unidos. Para ese entonces, también la Unión Soviética, luego de la Conferencia de Postdam, le había declarado la guerra y avanzaba sobre regiones de China y Corea. La revolución de agosto En Vietnam, al caos administrativo se sumaba una hambruna espantosa que asolaba a la población en el norte (Tonkin). La retirada de los japoneses provocó un vacío de poder que alentó una movilización de masas por la autodeterminación nacional y la disputa política por el rumbo social de la revolución. La revolución y la lucha por la libertad y la independencia latian en las aldeas y en las ciudades, en los arrozales y en las minas, en las fábricas y en los talleres, de norte a sur de Vietnam. Con ello, la disputa política de las clases y partidos por el rumbo a seguir ante la posibilidad de que el imperialismo francés, ahora con De Gaulle, retomara la península. Los trabajadores de Saigón-Cholón, la región más industrial del país, fueron los primeros en formar Comités Populares y desfilar en grupos por las calles con las armas secuestradas a japoneses y franceses o improvisadas lanzas de bambú. Se formaron más de 150 de esos comités, que rápidamente adquirían características soviéticas de doble poder, asumiendo el control administrativo y político de los suburbios. “El distrito de Phú Nhuận, el de mayor concentración obrera de la ciudad, eligió a su comité popular, proclamó la abolición completa del régimen anterior y que, a partir de las 10 de la mañana del 20 de agosto, dicho comité sería considerado único poder legal en el distrito” 1 . Paralelamente, en el campo se ocupaban tierras y fincas feudales, a la vez que se arrestaban (y muchas veces fusilaban) funcionarios coloniales, policías y dignatarios acusados de “enemigos del pueblo”. En el norte, los mineros de Hòn Gai luchando contra los japoneses, formaron una comuna que impuso el control obrero de la mina, los ferrocarriles, tranvías y el telégrafo; estableció un principio de remuneración equitativa; disolvió la policía, jefaturas y la administración colonial y organizó una fuerza de defensa obrera. Los militantes de la Cuarta Internacional fueron parte activa del proceso revolucionario de agosto. Luego de años de persecución y cárcel, los dos grupos trotskistas, la Liga Comunista Internacional (LCI) 2 y La Lutte 3 , habían comenzado a reagruparse, abriendo locales, editando periódicos (a veces diarios) y ganando influencia en los trabajadores y Comités Populares. Lo hacían con la autoridad de años de lucha contra el imperialismo con líderes y militantes reconocidos y experimentados que participaban del proceso disputando la dirección del movimiento al stalinismo y nacionalistas. Las crónicas señalan el ejemplo de la manifestación del 21 de agosto, convocada por el “Frente Nacional Unido”, que reunía a variopintos grupos nacionalistas y religiosos y que había tomado el control de Saigón. Unos doscientos militantes de la LCI lograron encolumnar a decenas de miles de trabajadores detrás de consignas revolucionarias (“abajo el imperialismo”, “tierra a los campesinos”, “nacionalización y control obrero de la industria”, “por un gobierno obrero y campesino”) que se destacaban en las pancartas y la bandera de la Cuarta Internacional. Ese mismo día se formó un Comité Central provisional para los Comités del Pueblo, con una guardia de trabajadores para el área de Saigón-Cholón bajo el liderazgo del trotskista Trần Đình Minh (conocido como Nguyễn Hải Au y activista del depósito de tranvías de Go Yap) 4 . Los Comités Populares tenían sus antecedentes en los comités de acción formados por la lucha obrera en la década del ‘30, donde se habían destacado los trotskistas. El comité votó un programa que caracterizaba a la revolución como anti-imperialista, señalaba la incapacidad de la burguesía nacional de liderarla y convocaba a la unidad de los obreros industriales y campesinos en los comités. Por su parte, el Viet Minh (Liga por la Independencia de Vietnam, en la que se había disuelto el Partido Comunista Indochino) de Hồ Chí Minh había construido su base de lucha guerrillera contra Japón en el norte fronterizo con China. El 19 de agosto tomó el Palacio de Gobierno de Hanoi, la capital vietnamita. El 25, el Viet Minh promovió un golpe militar en Saigón, ocupando el ayuntamiento y las centrales de policía. Una semana más tarde, ante una masiva manifestación Ho proclamó la República Democrática de Vietnam con un gobierno provisional, que sumó a los partidos nacionalistas burgueses y religiosos (Vnqdđ, Hòa Hảo, Cao Đài). Así hizo un fuerte llamado al orden, a la constitución de un Estado burgués democrático y se proclamó como parte del bloque democrático aliado que había derrotado a Japón, con la expectativa de que avalaran la independencia vietnamita. La contrarrevolución Frenar la revolución era una prioridad, tanto para el imperialismo como para el stalinismo, cada uno por sus propias razones. Máxime cuando florecían en la región enormes movimientos de lucha anticolonial (India, Indonesia, China). En la Conferencia de Potsdam, Stalin había acordado con Estados Unidos y Gran Bretaña que Indochina volviera a las manos de un imperialismo francés que buscaba reconstruirse con el apoyo del Partido Comunista (PCF), integrado en pleno al gobierno de De Gaulle. Mientras tanto, serían las tropas inglesas (por el sur) y chinas (por el norte) las encargadas de restablecer el orden en la transición. El programa del Viet Minh estaba subordinado a esta orientación del Kremlin y buscaba evitar a toda costa la emergencia de una revolución social, a la que se orientaba la lucha anti-imperialista. La proclamación de la República Democrática de Vietnam y el encorsetamiento al proceso revolucionario buscaba contar con el visto bueno del imperialismo norteamericano de un Vietnam autónomo y que respetara el orden terrateniente y burgués. En esta orientación, el Viet Minh llevó adelante una política contrarrevolucionaria. El gobierno provisional condenó la ocupación de tierras y garantizó la restitución de la propiedad a los terratenientes. “Aquellos que inciten a los campesinos a apoderarse de la propiedad de la tierra serán severamente castigados sin piedad. Todavía no hemos hecho la revolución comunista que resolverá el problema agrario. Este gobierno es sólo un gobierno democrático. Por lo tanto, no está en condiciones de llevar a cabo tal tarea. Nuestro gobierno, repito, es un gobierno democrático burgués, aunque los comunistas son los que realmente están en el poder” 5 . El 2 de septiembre, ante la próxima llegada de las tropas británicas a Saigón, que el Viet Minh recibía como liberadores, una gran manifestación recorrió las calles contra su llegada y fue atacada por ametralladoras, provocando decenas de muertos y heridos. La organización trotskista La Lutte intervino con una numerosa y aguerrida columna. La LCI fijó posición: “Los comunistas internacionales no nos hacemos ilusiones de que el gobierno de Viet Minh, con su política de colaboración de clase, sea capaz de combatir la invasión imperialista en los próximos días. Sin embargo, si el gobierno se declara dispuesto a defender la independencia nacional y salvaguardar las libertades de la gente, no dudaremos en asistirla y apoyarla con todos los medios físicos en la lucha revolucionaria. Pero, para este fin, tenemos derecho a repetir una vez más que mantendremos estrictamente la independencia completa de nuestro partido del gobierno y los demás partidos” 6 . La respuesta del gobierno del Viet Minh fue la represión. El día 6 organizó una redada policial contra la Central de los Comités Populares deteniendo a delegados y dirigentes y el 7 emitió un decreto disolviendo toda organización no gubernamental y señalando que “aquellos que llaman al pueblo a las armas y, sobre todo, a luchar contra los aliados serán considerados provocadores y saboteadores”. Todas las organizaciones debían entregar sus armas a la policía con la única excepción de la “guardia republicana” del Viet Minh. Todo esto, a pocos días del desembarco de las tropas aliadas. El desembarco, la política del Viet Minh, la situación de los trotskistas, las polémicas en Francia y los debates que esta profunda experiencia revolucionaria dio lugar en la Cuarta Internacional serán abordados en la próxima nota. 1. Lu Sanh Hanh (1947): “Algunas etapas de la revolución en el sur de Vietnam”, Revolutionary History, Vol. 3 N° 2, 1990. 2. La LCI se había reconstruido en agosto de 1944 con militantes del grupo Octubre, que había editado periódicos populares y tenía gran tradición de lucha entre los trabajadores. 3. El grupo La Lutte tenía como referente a Tạ Thu Thâu, recientemente liberado de un campo de concentración. 4. Stephenson, R. (1972): Stalinismo versus Socialismo Revolucionario en Vietnam. 5. Citado por Lu Sanh Hanh (1947), op. cit. 6. Idem. https://prensaobrera.com/aniversarios/trotskismo-y-estalinismo-en-la-revolucion-vietnamita-de-1945/ https://prensaobrera.com/aniversarios/trotskismo-y-stalinismo-en-la-revolucion-vietnamita-de-1945/ https://prensaobrera.com/aniversarios/trotskismo-y-stalinismo-en-la-revolucion-vietnamita-de-1945-4/

25 de octubre de 2018
Adónde va Brasil

Versão em português La campaña por el balotaje en Brasil, que se dirimirá el domingo que viene, se ha desarrollado como habíamos previsto en las páginas de “Prensa Obrera”. Mientras Jair Messias Bolsonaro acentuó el carácter militarista y fascista de sus planteos políticos, Fernando Haddad, el candidato del PT, procuró acercarse al establishment político tradicional de Brasil, incluso al alto mando militar. El empeño no le deparó ningún resultado positivo, porque tanto la Bolsa como la jefatura del Ejército apoyan decididamente a Bolsonaro, financian su campaña y tutelan su programa. La campaña del PT ha sido un caso de rotunda ficción política. Un fascista con celular En este cuadro de conjunto, Bolsonaro aprovechó las concentraciones en su apoyo, que tuvieron lugar el domingo pasado, para exponer en forma abierta un programa fascista. Dijo que el PT y sus militantes, que reunirán, de todos modos, unos cincuenta millones de votos en la segunda vuelta, deberán elegir “entre el exilio y la cárcel”. Aseguró que barrería “a los rojos y a las organizaciones sociales” de Brasil y que establecería “una retaguardia jurídica” para proteger a la represión policial, incluido el gatillo fácil. Sostuvo que “Lula se pudrirá en la cárcel”, cuando el ex presidente tiene en trámite una apelación a su condena en el Tribunal Superior de Justicia. Para evitar cualquier duda sobre el carácter fascista de sus planteos, amenazó con sacar de circulación al diario Folha de São Paulo, que ha sido, sin embargo, un pilar en la campaña de destitución, en su momento, de Dilma Rousseff, así como de los ataques al Partido de los Trabajadores. La diatriba de Bolsonaro, que fue emitida desde su casa por medio de un celular, lejos del clima de agitación de una tribuna pública, culminó una semana de denuncias contra la campaña de noticias falsas que su entorno político desarrolló en forma masiva por las redes sociales, financiada por grandes corporaciones capitalistas brasileñas. Todas estas bravatas vuelven a plantear la cuestión acerca del carácter fascista de Bolsonaro. Un sector heterogéneo de la izquierda, tanto política como académica, se ha esforzado por negarle a Bolsonaro esa condición. Descripciones tales como “neo-fascista” o “proto-fascista” apuntan a presentarlo como una suerte de ‘fascista institucional’, que no pretendería crear “un Estado totalitario” y que se vería forzado a actuar en un marco parlamentario de división de poderes. Se trata de caracterizaciones estáticas -o sea, que carecen de una perspectiva del proceso tomado en su conjunto. Benito Mussolini, por ejemplo, el jefe del fascismo italiano, no impuso un Estado totalitario hasta fines de 1925, cuatro años después de su ascenso al gobierno, con el pretexto de poner fin a la crisis desatada por el asesinato, en junio de 1924, del diputado socialista Giacomo Mateotti. Las leyes raciales contra la comunidad judía fueron promulgadas tardíamente, en 1938, bajo la presión de Hitler. El fascismo debe ser combatido en su nido, no después que se haya consolidado bajo la forma de un régimen bonapartista. Rodrigo Duterte, el asesino serial que gobierna Filipinas desde hace dos años con el método del gatillo fácil y los escuadrones de la muerte, reúne aún hoy un 75% de adhesión según los sondeos, aunque su régimen da señales claras de un agotamiento político. “Construyendo poder" El partido de Bolsonaro, el PSL, hasta ahora insignificante, obtuvo en la primera vuelta 8 millones de votos, por sí solo, y 52 parlamentarios; llegó a casi 50 millones de votos por el apoyo a su candidatura por parte de otros partidos. El ‘bolsonarismo’, como corriente, se encuentra representado en otros partidos -lo cual amplía mucho lo que sería su bancada en el nuevo Congreso. Un informe destaca (Nueva Sociedad) que “también hay otros (electos) aún desconocidos para la mayor parte del público y que salieron de las urnas con una votación aplastante en sus estados y llegaron a la Cámara con la moral alta y de la mano de Bolsonaro”. Se ha consagrado una representación transversal a los partidos (ruralismo, evangélicos, militares) que podría “garantizar la mayoría absoluta de los votos”. En estas condiciones, “no será una sorpresa que el PSL avance en un arreglo institucional con partidos menores, que ya están tímidamente bajo su órbita”. Esto podría convertirse en “el laboratorio para la creación de un nuevo partido”, de acuerdo a la Folha de São Paulo. Bolsonaro se transformaría de francotirador en el caudillo de un aparato que sería utilizado para construir una base militante. El proto o neofascismo empezaría a tomar la forma del fascismo sin prefijos. Tanto el ruralismo como los evangélicos y militares ya transitan este camino (de los 52 diputados de Bolsonaro, veinte son policías y militares). Los asesinatos en el campo crecen todo el tiempo, como consecuencia de la lucha contra el campesinado y los trabajadores sin tierra. El evangelismo es un movimiento de masas, galvanizado por un aparato financiero poderoso y una ideología. Los militares y la policía desempañan un rol mayúsculo en la represión y en la organización y encubrimiento de los escuadrones de la muerte. Un sector del capital financiero plantea deforestar la Amazonia y privatizar su biodiversidad, para abrir paso al capital sojero y a los grandes laboratorios internacionales. Bolsonaro se ve obligado a gobernar con métodos bonapartistas, debido a las resistencias de las Fuerzas Armadas a entregar el poder a un caudillo, que acabaría copando con su gente la dirección militar. Varios electos, en especial en los estados de Paraná y Santa Catarina, son activistas jóvenes de barras militarizadas de derecha (Nueva Sociedad), incluido un jefe militar que pasó por el comando de unidades. Caracterización La crisis de conjunto de Brasil, así como su condición de país periférico, pueden determinar alteraciones en una perspectiva reaccionaria sin matices. Con una deuda pública del ciento por ciento del PBI y un déficit del Tesoro de 100 mil millones de dólares al año, Brasil deberá ser arrastrado por la crisis que atraviesan las naciones llamadas ‘emergentes’ y será forzado a realizar virajes o incluso cambios de política. Es lo que ha ocurrido recientemente con el turco Erdogan, que está embarcado desde hace tiempo en una retórica anti-Trump. Un nacionalista famoso, el chino Chiang Kai-sek, se vio obligado a ensayar una suerte de resistencia contra Japón, a mediados de los ’30 del siglo pasado, tiempo después de haber ejecutado una masacre mayor de militantes del Partido Comunista. La ruta del fascismo brasileño deberá atravesar por esos mismos escollos y, en particular, por las sacudidas enormes que no dejará de provocar la crisis mundial. La mejor caracterización y el mejor pronóstico político pueden convertirse en un obstáculo en lugar de servir como guía, si se presentan en forma esquemática. La evidencia de una derrota ha desarrollado en el PT una ola de ‘autocríticas’ -como ocurre siempre bajo la impronta del hecho ya consumado. En general, apuntan a que careció de una política de unidad del llamado campo democrático, o que no profundizó “las reformas”, que nadie sabe cuáles debían haber sido. Sobre el primer ‘error’, digamos que gobernó trece años aliado a los partidos patronales tradicionales, que se aprovecharon de las ventajas de esa alianza para destituirlo de la presidencia de Brasil. En relación con lo segundo, fue Lula quien inició la era de las “reformas previsionales” y quien continuó con los pactos fiscales con los estados de la federación, que había impuesto el gobierno precedente. El propio Haddad ha prometido continuar por esa vía. Las ‘autocríticas’ democratizantes terminan siendo siempre charlatanerías y autojustificaciones. El ‘campo democrático’, en Brasil, ha asumido una posición expectante respecto a Bolsonaro; teme desairar a la burguesía y disgustar al electorado de Bolsonaro con lo que podría ser interpretado como un planteo pro-PT. En Estados Unidos, el Partido Demócrata no ha llegado todavía a ese extremo en relación con Trump, aunque acompaña la tendencia. Después de todo, Trump se ha impuesto sobre todos sus opositores dentro del Partido Republicano. Organizar el combate en toda América Latina Como ya ocurriera en Alemania e Italia, para ejemplificar, antes del ascenso fascista o nazi, la clase obrera de Brasil no está derrotada, pero sí desmoralizada en uno u otro grado -la etapa previa a la derrota. Por eso es necesario pegar un viraje de magnitud, que el PT, en cuanto tal, no tiene posibilidad de realizar. El planteo de la hora es “frente único contra el fascismo”, cuyo primer destinatario es el conjunto de organizaciones obreras. Es urgente la convocatoria de un Congreso de delegados electos para establecer un plan de lucha en defensa de las conquistas y de las libertades democráticas, y una organización adaptada a la necesidad de combatir a la represión y a los ataques de las bandas fascistas. Los militantes del PT deben proceder a un viraje que la dirección política de ese partido es incapaz de hacer. Es una obligación del conjunto de la izquierda de América Latina, que combate la conciliación de clases y la integración al Estado patronal, iniciar una deliberación política. El giro en Brasil afecta al conjunto del continente y, por sobre de todo, de las masas. Los gobiernos bolivarianos van a utilizar una victoria de Bolsonaro para justificar sus propias políticas de regimentación del movimiento obrero y represión de sus luchas, con el argumento de que ellos serían una barrera al fascismo -sin reparar que utilizan sus métodos, aunque en cuadros políticos diferentes. La única barrera al fascismo es la movilización independiente de las masas. Recordemos un hecho que se menciona con frecuencia: el parlamento del Frente Popular, electo en Francia en 1936, terminó echando a la bancada comunista, encarcelando a socialistas y firmando la rendición ante la invasión alemana. La historia no se repite a la letra, pero ayuda a pensar. Reiteramos: llamamos a votar al PT el domingo próximo, sin brindarle ningún apoyo político -y, aún más, denunciando su responsabilidad en este retroceso-, como un puente hacia todos los luchadores, cuyo fin es organizar la acción directa contra el fascismo y combatir sus métodos de guerra civil reaccionaria.

25 de octubre de 2018
Adónde va Brasil

Versão em português La campaña por el balotaje en Brasil, que se dirimirá el domingo que viene, se ha desarrollado como habíamos previsto en las páginas de “Prensa Obrera”. Mientras Jair Messias Bolsonaro acentuó el carácter militarista y fascista de sus planteos políticos, Fernando Haddad, el candidato del PT, procuró acercarse al establishment político tradicional de Brasil, incluso al alto mando militar. El empeño no le deparó ningún resultado positivo, porque tanto la Bolsa como la jefatura del Ejército apoyan decididamente a Bolsonaro, financian su campaña y tutelan su programa. La campaña del PT ha sido un caso de rotunda ficción política. Un fascista con celular En este cuadro de conjunto, Bolsonaro aprovechó las concentraciones en su apoyo, que tuvieron lugar el domingo pasado, para exponer en forma abierta un programa fascista. Dijo que el PT y sus militantes, que reunirán, de todos modos, unos cincuenta millones de votos en la segunda vuelta, deberán elegir “entre el exilio y la cárcel”. Aseguró que barrería “a los rojos y a las organizaciones sociales” de Brasil y que establecería “una retaguardia jurídica” para proteger a la represión policial, incluido el gatillo fácil. Sostuvo que “Lula se pudrirá en la cárcel”, cuando el ex presidente tiene en trámite una apelación a su condena en el Tribunal Superior de Justicia. Para evitar cualquier duda sobre el carácter fascista de sus planteos, amenazó con sacar de circulación al diario Folha de São Paulo, que ha sido, sin embargo, un pilar en la campaña de destitución, en su momento, de Dilma Rousseff, así como de los ataques al Partido de los Trabajadores. La diatriba de Bolsonaro, que fue emitida desde su casa por medio de un celular, lejos del clima de agitación de una tribuna pública, culminó una semana de denuncias contra la campaña de noticias falsas que su entorno político desarrolló en forma masiva por las redes sociales, financiada por grandes corporaciones capitalistas brasileñas. Todas estas bravatas vuelven a plantear la cuestión acerca del carácter fascista de Bolsonaro. Un sector heterogéneo de la izquierda, tanto política como académica, se ha esforzado por negarle a Bolsonaro esa condición. Descripciones tales como “neo-fascista” o “proto-fascista” apuntan a presentarlo como una suerte de ‘fascista institucional’, que no pretendería crear “un Estado totalitario” y que se vería forzado a actuar en un marco parlamentario de división de poderes. Se trata de caracterizaciones estáticas -o sea, que carecen de una perspectiva del proceso tomado en su conjunto. Benito Mussolini, por ejemplo, el jefe del fascismo italiano, no impuso un Estado totalitario hasta fines de 1925, cuatro años después de su ascenso al gobierno, con el pretexto de poner fin a la crisis desatada por el asesinato, en junio de 1924, del diputado socialista Giacomo Mateotti. Las leyes raciales contra la comunidad judía fueron promulgadas tardíamente, en 1938, bajo la presión de Hitler. El fascismo debe ser combatido en su nido, no después que se haya consolidado bajo la forma de un régimen bonapartista. Rodrigo Duterte, el asesino serial que gobierna Filipinas desde hace dos años con el método del gatillo fácil y los escuadrones de la muerte, reúne aún hoy un 75% de adhesión según los sondeos, aunque su régimen da señales claras de un agotamiento político. “Construyendo poder" El partido de Bolsonaro, el PSL, hasta ahora insignificante, obtuvo en la primera vuelta 8 millones de votos, por sí solo, y 52 parlamentarios; llegó a casi 50 millones de votos por el apoyo a su candidatura por parte de otros partidos. El ‘bolsonarismo’, como corriente, se encuentra representado en otros partidos -lo cual amplía mucho lo que sería su bancada en el nuevo Congreso. Un informe destaca (Nueva Sociedad) que “también hay otros (electos) aún desconocidos para la mayor parte del público y que salieron de las urnas con una votación aplastante en sus estados y llegaron a la Cámara con la moral alta y de la mano de Bolsonaro”. Se ha consagrado una representación transversal a los partidos (ruralismo, evangélicos, militares) que podría “garantizar la mayoría absoluta de los votos”. En estas condiciones, “no será una sorpresa que el PSL avance en un arreglo institucional con partidos menores, que ya están tímidamente bajo su órbita”. Esto podría convertirse en “el laboratorio para la creación de un nuevo partido”, de acuerdo a la Folha de São Paulo. Bolsonaro se transformaría de francotirador en el caudillo de un aparato que sería utilizado para construir una base militante. El proto o neofascismo empezaría a tomar la forma del fascismo sin prefijos. Tanto el ruralismo como los evangélicos y militares ya transitan este camino (de los 52 diputados de Bolsonaro, veinte son policías y militares). Los asesinatos en el campo crecen todo el tiempo, como consecuencia de la lucha contra el campesinado y los trabajadores sin tierra. El evangelismo es un movimiento de masas, galvanizado por un aparato financiero poderoso y una ideología. Los militares y la policía desempañan un rol mayúsculo en la represión y en la organización y encubrimiento de los escuadrones de la muerte. Un sector del capital financiero plantea deforestar la Amazonia y privatizar su biodiversidad, para abrir paso al capital sojero y a los grandes laboratorios internacionales. Bolsonaro se ve obligado a gobernar con métodos bonapartistas, debido a las resistencias de las Fuerzas Armadas a entregar el poder a un caudillo, que acabaría copando con su gente la dirección militar. Varios electos, en especial en los estados de Paraná y Santa Catarina, son activistas jóvenes de barras militarizadas de derecha (Nueva Sociedad), incluido un jefe militar que pasó por el comando de unidades. Caracterización La crisis de conjunto de Brasil, así como su condición de país periférico, pueden determinar alteraciones en una perspectiva reaccionaria sin matices. Con una deuda pública del ciento por ciento del PBI y un déficit del Tesoro de 100 mil millones de dólares al año, Brasil deberá ser arrastrado por la crisis que atraviesan las naciones llamadas ‘emergentes’ y será forzado a realizar virajes o incluso cambios de política. Es lo que ha ocurrido recientemente con el turco Erdogan, que está embarcado desde hace tiempo en una retórica anti-Trump. Un nacionalista famoso, el chino Chiang Kai-sek, se vio obligado a ensayar una suerte de resistencia contra Japón, a mediados de los ’30 del siglo pasado, tiempo después de haber ejecutado una masacre mayor de militantes del Partido Comunista. La ruta del fascismo brasileño deberá atravesar por esos mismos escollos y, en particular, por las sacudidas enormes que no dejará de provocar la crisis mundial. La mejor caracterización y el mejor pronóstico político pueden convertirse en un obstáculo en lugar de servir como guía, si se presentan en forma esquemática. La evidencia de una derrota ha desarrollado en el PT una ola de ‘autocríticas’ -como ocurre siempre bajo la impronta del hecho ya consumado. En general, apuntan a que careció de una política de unidad del llamado campo democrático, o que no profundizó “las reformas”, que nadie sabe cuáles debían haber sido. Sobre el primer ‘error’, digamos que gobernó trece años aliado a los partidos patronales tradicionales, que se aprovecharon de las ventajas de esa alianza para destituirlo de la presidencia de Brasil. En relación con lo segundo, fue Lula quien inició la era de las “reformas previsionales” y quien continuó con los pactos fiscales con los estados de la federación, que había impuesto el gobierno precedente. El propio Haddad ha prometido continuar por esa vía. Las ‘autocríticas’ democratizantes terminan siendo siempre charlatanerías y autojustificaciones. El ‘campo democrático’, en Brasil, ha asumido una posición expectante respecto a Bolsonaro; teme desairar a la burguesía y disgustar al electorado de Bolsonaro con lo que podría ser interpretado como un planteo pro-PT. En Estados Unidos, el Partido Demócrata no ha llegado todavía a ese extremo en relación con Trump, aunque acompaña la tendencia. Después de todo, Trump se ha impuesto sobre todos sus opositores dentro del Partido Republicano. Organizar el combate en toda América Latina Como ya ocurriera en Alemania e Italia, para ejemplificar, antes del ascenso fascista o nazi, la clase obrera de Brasil no está derrotada, pero sí desmoralizada en uno u otro grado -la etapa previa a la derrota. Por eso es necesario pegar un viraje de magnitud, que el PT, en cuanto tal, no tiene posibilidad de realizar. El planteo de la hora es “frente único contra el fascismo”, cuyo primer destinatario es el conjunto de organizaciones obreras. Es urgente la convocatoria de un Congreso de delegados electos para establecer un plan de lucha en defensa de las conquistas y de las libertades democráticas, y una organización adaptada a la necesidad de combatir a la represión y a los ataques de las bandas fascistas. Los militantes del PT deben proceder a un viraje que la dirección política de ese partido es incapaz de hacer. Es una obligación del conjunto de la izquierda de América Latina, que combate la conciliación de clases y la integración al Estado patronal, iniciar una deliberación política. El giro en Brasil afecta al conjunto del continente y, por sobre de todo, de las masas. Los gobiernos bolivarianos van a utilizar una victoria de Bolsonaro para justificar sus propias políticas de regimentación del movimiento obrero y represión de sus luchas, con el argumento de que ellos serían una barrera al fascismo -sin reparar que utilizan sus métodos, aunque en cuadros políticos diferentes. La única barrera al fascismo es la movilización independiente de las masas. Recordemos un hecho que se menciona con frecuencia: el parlamento del Frente Popular, electo en Francia en 1936, terminó echando a la bancada comunista, encarcelando a socialistas y firmando la rendición ante la invasión alemana. La historia no se repite a la letra, pero ayuda a pensar. Reiteramos: llamamos a votar al PT el domingo próximo, sin brindarle ningún apoyo político -y, aún más, denunciando su responsabilidad en este retroceso-, como un puente hacia todos los luchadores, cuyo fin es organizar la acción directa contra el fascismo y combatir sus métodos de guerra civil reaccionaria.