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Prensa Obrera N° 1524

18 de octubre de 2018 · 12 notas

Notas de este número

18 de octubre de 2018
Que no pase el presupuesto del FMI
Redacción

El Presupuesto 2019 –que el gobierno buscará aprobar en Diputados el próximo miércoles 24– es un verdadero plan de guerra contra trabajadores y jubilados. Se prevé que el aumento de tarifas para la energía y el transporte sea el doble de la inflación. O sea que preparan tarifazos de al menos el 40%, que se suman a los que acaban de aplicar. La educación, la salud y la obra pública sufrirá brutales recortes en términos reales, porque “aumentan” muy por debajo de la inflación real. Para los jubilados, prevén la eliminación de los regímenes especiales, o sea, las conquistas arrancadas por trabajadores de diferentes provincias, los docentes universitarios y otros gremios con tareas insalubres. Mientras tanto, preparan un aumento de la edad jubilatoria. Este presupuesto ni siquiera ha sido redactado en la Argentina. Su verdadero autor es el FMI, y con un claro objetivo: asegurar el pago de la deuda fraudulenta y usuraria. Los campeones del “déficit cero” le mienten al país: el déficit será del 9 o 10% de la economía nacional, pero sólo para cumplir con los intereses a los especuladores internacionales. La oposición de los Massa, el Pejota y el kirchnerismo pide “rehacer” el presupuesto para que refleje “metas económicas realistas”. ¡Pero no cuestionan la confiscación de fondo contra el salario y las jubilaciones! Mientras arman sus trenzas con vistas al 2019, dejan pasar los ataques contra el pueblo. En esa línea, han instruido a la burocracia de los sindicatos a marcar el paso en el mismo lugar. En oposición a esa parálisis, es necesario que pongamos de pie a nuestras organizaciones obreras y de lucha. El miércoles 24 es una gran oportunidad para ello: impulsemos asambleas y reuniones de delegados en todos los sindicatos, para votar la concurrencia al Congreso. Abajo el presupuesto del FMI. Por un paro activo nacional de 36 horas con abandono de tareas, por la reapertura de paritarias, aumento de emergencia a los jubilados, y ocupación de todas las plantas que cierran o despiden. Por un Congreso de delegados mandatados por la Base de todos los sindicatos, para debatir y resolver una lucha a fondo hasta derrotar al gobierno del FMI.

18 de octubre de 2018
Las mujeres nos seguimos organizando

El pasado fin de semana la ciudad de Trelew se vio conmovida por grandes contingentes de mujeres que, con sus pañuelos verdes siempre flameando, se movilizaron para participar del 33° Encuentro Nacional de Mujeres. Fueron de la partida mujeres trabajadoras que se organizan en los sindicatos y en las barriadas, del movimiento LGTBI, y una masiva presencia de la juventud, en especial las secundarias, que fueron un motor fundamental de la marea verde en todo el país. La simpatía que recibimos las mujeres movilizadas por parte del pueblo chubutense reflejó la identificación con las luchas que enarbolamos: desde el aborto legal hasta la necesidad de derrotar la política anti obrera de Macri y los gobernadores, por parte de un pueblo que sufre uno de los índices de desocupación más elevados de todo el país. El contraste de estas manifestaciones con la campaña llevada a cabo por evangelistas y el Portal de Belén, con el apoyo del intendente Maderna y el gobernador Arcioni –que tuvo su cara más violenta en la represión policial del domingo a la noche- explica el fracaso de quienes quisieron impedir que el Encuentro se desarrollara. Las Iglesias se abstuvieron de intervenir en los talleres frente a la masividad de mujeres movilizadas, aún a pesar de las dificultades de un viaje tan lejano y caro, lo que da cuenta de la enorme disposición a la lucha. Batalla política Las compañeras del Plenario de Trabajadoras fuimos a los talleres a debatir la necesidad de organizarnos para derrotar el ajuste y para que se vayan Macri, los gobernadores y el FMI y su relevo por una Asamblea Constituyente libre y soberana, que de una salida a nuestros reclamos más urgentes. Denunciamos a la burocracia sindical peronista y kirchnerista, con la que polemizamos en los talleres sindicales, mostrando que están dejando pasar la ofensiva y que tributan en el campo del clericalismo y la contención social para bloquear las luchas. La denuncia de la marcha que las CGT y CTA preparan el 20 a Luján, para rendirle tributo a los artífices de la derrota del aborto legal y enemigos acérrimos de los derechos de las mujeres, no pudo ser refutada, y logró pronunciamientos masivos de rechazo. Contrapusimos la enorme movilización de las mujeres autoconvocadas en Brasil contra el fascista Bolsonaro, que ofrecen un rumbo de lucha para toda la clase obrera. La concentración frente a la embajada brasileña que promueve el Frente de Izquierda para el 20/10, llamando a replicar acciones similares en todo el país, fue recogida con enorme entusiasmo en todos los talleres. Fuimos a un debate en torno a la necesidad de dar continuidad a la lucha por el aborto legal, impulsando una consulta popular vinculante contra la política de quienes han colocado a nuestro movimiento en un impasse detrás de “esperar y votar bien en 2019”. La consulta popular interesó a un sector del activismo de mujeres que interpeló a quienes lo boicoteaban por llevarnos a un camino sin salida. Fue así un eje de debate contra las corrientes políticas –como el PCR, el peronismo y el kirchnerismo que integran la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto- que evidenciaron que no tienen nada para ofrecer más que hacer la plancha hasta las elecciones del año próximo. La lucha por la separación de la Iglesia del Estado también fue un eje central del Plenario de Trabajadoras, y de modo casi exclusivo del Frente de Izquierda, ante organizaciones con múltiples vínculos con el Vaticano. Esto se expresó especialmente en los talleres de Educación Sexual Integral, donde nuestras compañeras fueron a batallar por impulsar masivamente la lucha contra la ofensiva clerical que quiere bloquear la reforma de la ley actual, pactada en 2006 por el kirchnerismo y la Iglesia que le pusieron un tapón a su carácter laico y científico. Las fuerzas políticas del parlamento han decidido “no hacer olas” y negociar con los “celestes”. La autoría de los proyectos que están cajoneando en el Congreso y las legislaturas no casualmente corresponden a nuestros diputados, tanto Romina Del Plá en el Congreso Nacional como Guillermo Kane en la legislatura bonaerense y nuestras bancas en todo el país. Con renovadas fuerzas para nuestra lucha El Plenario de Trabajadoras intervino en este Encuentro de Mujeres con una orientación de lucha para todos nuestros reclamos. El movimiento de mujeres ha demostrado su enorme potencialidad, enfrentando al Estado y sus partidos y al oscurantismo clerical en todas sus variantes. Los partidos del régimen y sus agentes, que intervienen en los ENM y en especial en su comisión organizadora (dominada por el PCR y el peronismo) han tomado nota de ello, y por eso se esfuerzan en bloquear un desarrollo que, más temprano que tarde, se los llevará puestos a todos. Miles de mujeres de todo el país nos escucharon en los talleres, se interesaron por nuestros planteos y vuelven a sus provincias con un empuje fenomenal para librar las batallas que tenemos planteadas. Nuestro objetivo es que esa fuerza colectiva no se disipe, sino que se traduzca en organización consciente. Ahora, a seguirla en cada lugar de estudio y trabajo, en cada rincón del país, ¡mujeres a organizarnos!

18 de octubre de 2018
Las mujeres nos seguimos organizando

El pasado fin de semana la ciudad de Trelew se vio conmovida por grandes contingentes de mujeres que, con sus pañuelos verdes siempre flameando, se movilizaron para participar del 33° Encuentro Nacional de Mujeres. Fueron de la partida mujeres trabajadoras que se organizan en los sindicatos y en las barriadas, del movimiento LGTBI, y una masiva presencia de la juventud, en especial las secundarias, que fueron un motor fundamental de la marea verde en todo el país. La simpatía que recibimos las mujeres movilizadas por parte del pueblo chubutense reflejó la identificación con las luchas que enarbolamos: desde el aborto legal hasta la necesidad de derrotar la política anti obrera de Macri y los gobernadores, por parte de un pueblo que sufre uno de los índices de desocupación más elevados de todo el país. El contraste de estas manifestaciones con la campaña llevada a cabo por evangelistas y el Portal de Belén, con el apoyo del intendente Maderna y el gobernador Arcioni –que tuvo su cara más violenta en la represión policial del domingo a la noche- explica el fracaso de quienes quisieron impedir que el Encuentro se desarrollara. Las Iglesias se abstuvieron de intervenir en los talleres frente a la masividad de mujeres movilizadas, aún a pesar de las dificultades de un viaje tan lejano y caro, lo que da cuenta de la enorme disposición a la lucha. Batalla política Las compañeras del Plenario de Trabajadoras fuimos a los talleres a debatir la necesidad de organizarnos para derrotar el ajuste y para que se vayan Macri, los gobernadores y el FMI y su relevo por una Asamblea Constituyente libre y soberana, que de una salida a nuestros reclamos más urgentes. Denunciamos a la burocracia sindical peronista y kirchnerista, con la que polemizamos en los talleres sindicales, mostrando que están dejando pasar la ofensiva y que tributan en el campo del clericalismo y la contención social para bloquear las luchas. La denuncia de la marcha que las CGT y CTA preparan el 20 a Luján, para rendirle tributo a los artífices de la derrota del aborto legal y enemigos acérrimos de los derechos de las mujeres, no pudo ser refutada, y logró pronunciamientos masivos de rechazo. Contrapusimos la enorme movilización de las mujeres autoconvocadas en Brasil contra el fascista Bolsonaro, que ofrecen un rumbo de lucha para toda la clase obrera. La concentración frente a la embajada brasileña que promueve el Frente de Izquierda para el 20/10, llamando a replicar acciones similares en todo el país, fue recogida con enorme entusiasmo en todos los talleres. Fuimos a un debate en torno a la necesidad de dar continuidad a la lucha por el aborto legal, impulsando una consulta popular vinculante contra la política de quienes han colocado a nuestro movimiento en un impasse detrás de “esperar y votar bien en 2019”. La consulta popular interesó a un sector del activismo de mujeres que interpeló a quienes lo boicoteaban por llevarnos a un camino sin salida. Fue así un eje de debate contra las corrientes políticas –como el PCR, el peronismo y el kirchnerismo que integran la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto- que evidenciaron que no tienen nada para ofrecer más que hacer la plancha hasta las elecciones del año próximo. La lucha por la separación de la Iglesia del Estado también fue un eje central del Plenario de Trabajadoras, y de modo casi exclusivo del Frente de Izquierda, ante organizaciones con múltiples vínculos con el Vaticano. Esto se expresó especialmente en los talleres de Educación Sexual Integral, donde nuestras compañeras fueron a batallar por impulsar masivamente la lucha contra la ofensiva clerical que quiere bloquear la reforma de la ley actual, pactada en 2006 por el kirchnerismo y la Iglesia que le pusieron un tapón a su carácter laico y científico. Las fuerzas políticas del parlamento han decidido “no hacer olas” y negociar con los “celestes”. La autoría de los proyectos que están cajoneando en el Congreso y las legislaturas no casualmente corresponden a nuestros diputados, tanto Romina Del Plá en el Congreso Nacional como Guillermo Kane en la legislatura bonaerense y nuestras bancas en todo el país. Con renovadas fuerzas para nuestra lucha El Plenario de Trabajadoras intervino en este Encuentro de Mujeres con una orientación de lucha para todos nuestros reclamos. El movimiento de mujeres ha demostrado su enorme potencialidad, enfrentando al Estado y sus partidos y al oscurantismo clerical en todas sus variantes. Los partidos del régimen y sus agentes, que intervienen en los ENM y en especial en su comisión organizadora (dominada por el PCR y el peronismo) han tomado nota de ello, y por eso se esfuerzan en bloquear un desarrollo que, más temprano que tarde, se los llevará puestos a todos. Miles de mujeres de todo el país nos escucharon en los talleres, se interesaron por nuestros planteos y vuelven a sus provincias con un empuje fenomenal para librar las batallas que tenemos planteadas. Nuestro objetivo es que esa fuerza colectiva no se disipe, sino que se traduzca en organización consciente. Ahora, a seguirla en cada lugar de estudio y trabajo, en cada rincón del país, ¡mujeres a organizarnos!

18 de octubre de 2018
[Editorial] Presupuesto del FMI: la crisis del ajuste

Mientras Massa guitarreaba sobre el FMI en Estados Unidos, su jefa parlamentaria Graciela Camaño y toda la oposición levantaron la sesión especial de Diputados prevista para derogar el tarifazo del gas. Enorme concesión al macrismo, porque convalidaron la maniobra de que el Estado compense a las distribuidoras por 20.000 millones de pesos por la devaluación pasada. O sea que lo pagaremos todos a través de impuestos y ajustes en otras partidas. Pero además, y por sobre todas las cosas, dejan pasar el tarifazo de hasta el 56% en los consumos bajos y medios y el tope a la tarifa social del consumo de miseria de 26 metros cúbicos de promedio. La oposición se contentó con una maniobra en el Senado, votada por 60 votos a favor, solicitando al gobierno dar la marcha atrás menos costosa, la que ya estaba resuelta. La gambeta opositora pasa la esponja también a la continuidad de la dolarización de los contratos y al sendero ascendente del gas en boca de pozo, que todavía deparará varios tarifazos futuros. Un punto clave para que Vaca Muerta sea una de las garantías del pacto colonial con el FMI. Semejante arrugue pejotista-massista se opera en el escenario de otra gran entregada: la del Presupuesto 2019, la pieza política por excelencia para ofrendar al FMI. Bossio, en el único debate de la Comisión de Presupuesto, terminó su exposición diciendo que “vamos a debatir hasta el último día: nuestra obligación es generar paz social”. Las “concesiones” a la oposición ya están en marcha: retrocederían en la eliminación de los adicionales por zonas desfavorables, en la Patagonia en jubilaciones y asignaciones familiares, y en las exenciones al impuesto a las ganancias en los salarios. Se desembarazan de una granada de mano para salvar un misil del plan de guerra. Todas las alas del PJ denunciaron no conocer los acuerdos secretos con el FMI, pero se movieron en torno al planteo de “rehacer” el presupuesto sobre “pautas realistas”. El kirchnerismo colgó de sus bancas el cartelito “Presupuesto Rehacer”. De manera que votará en contra, pero desde una postura similar a la de los que votarán a favor o se abstendrán, todo lo cual formará parte del complejo diseño de la entregada. El kirchnerismo vota en contra a sabiendas de que sus votos no impiden la aprobación. Ya se han ocupado sus voceros de aclarar que el pacto con el FMI “condicionará” al próximo gobierno, o sea que si “vuelven”, “honrarán” el conjunto de la hipoteca usuraria de la deuda externa. En tanto los gobernadores firmaron la “adenda” de la ley tributaria que completa el presupuesto liquidando el Fondo Sojero, pero sin tocar la rebaja de aportes patronales que socava los cimientos del Anses y de todo el sistema jubilatorio. La entrega al FMI se compone de un conjunto de leyes y del “dejar hacer” al conjunto del “rodrigazo”. Nadie discute el único punto que importa: la ruptura con el FMI y el no pago de la deuda que constituirá un 8% del PBI, aún cuando logren el déficit primario cero a costa de padecimientos brutales de las masas. La cláusula que no están moviendo, porque el teléfono rojo con Washington lo impide, es la de reestructuración de deuda en ´condiciones de mercado´, o sea, agravando las cargas de intereses y de plazos. Desde el punto de vista de los trabajadores, el Presupuesto sólo puede ser rechazado. Es un plan de guerra contra los trabajadores para salvar a los banqueros. Es probable que ni así lo logren: la bomba de las Leliq, las nuevas letras del Banco Central, son el endeudamiento encubierto de esta Argentina en default técnico. Las tasas de interés del 74%, mientras paralizan la economía y aceleran los despidos y cierres de empresas, van transformando los dineros depositados en los bancos en papeles de deuda de dudosa cobrabilidad. El fantasma del traslado de la crisis hacia los bancos crece cada día, con un “supermartes” de vencimientos cada semana. Las “bromas” de Carrió Las marchas y contramarchas de Carrió sólo expresan la crisis política del conjunto del gobierno y del régimen. La denunciadora serial de Cambiemos cargó contra Garavano a raíz de las operaciones del gobierno en la Justicia para acotar el “cuadernogate”. Cuando en la AFIP se destapó que Calcaterra y una empresa fantasma del grupo Macri estaban envueltos en coimas por 5 millones de dólares en la causa Odebrecht, tres altos funcionarios fueron removidos. Carrió, al verse retratada en el espejo del Chacho Alvarez, quien con su renuncia inició la cuenta regresiva de la Alianza que terminó en el helicóptero, bajó un cambio y giró, primero hacia la “broma” y luego a poner el centro de sus cuestionamientos en Angelici. Finalmente, presentó el pedido de juicio político sabiendo que la Comisión respectiva del Congreso jamás se reúne. Hay varios pedidos de juicio al propio Macri, -entre ellos el del Partido Obrero por la estafa del Correo- y además, los radicales y el PRO ya dijeron que votarán en contra del juicio a Garavano.Los radicales, a través de Negri, han planteado que Cambiemos “necesita un service”. Se perfila una nueva crisis en la alianza de gobierno, mientras el peronismo huye como de la peste a variante alguna de gobierno de coalición. La crisis llevó a los ajustes I y II del FMI, y ahora escala sobre la fragilidad del conjunto del régimen. El apoyo de la burguesía no le está alcanzando a Macri para enfrentar la tormenta eterna y los costos de la ofensiva contra las masas. La CGT, Moyano y el paro en defensa propia Que el gobierno opera en la Justicia, se ha visto en el caso Pablo Moyano más que nunca. El Juez Carzoglio denunció amenazas de muerte y presiones del Procurador de la Provincia Conte Grand, mientras los medios apretaban al Juez para aplicar sin más la polémica figura de la asociación ilícita, la más difícil de probar y cuyo origen histórico fue la persecución a las organizaciones obreras. Por otro lado, el fiscal no se privó de usar la preventiva en su función de condena previa. La vinculación de la burocracia sindical con las barras bravas es de vieja data, basta recordar a Cristian Favale, principal acusado del crimen de Mariano cuyo vértice fue Pedraza. Tampoco son nuevos los negocios de una burocracia sindical empresarial que en muchos casos es dueña de las operadoras tercerizadas, como también lo fue el pedracismo. Ese es el caso del clan Moyano. Pero la Justicia de Macri prefirió acorralar a Moyano por el lado de los negocios del fútbol antes de aquellos que remueven los cimientos de toda la burocracia sindical. No obstante, la burocracia de la CGT cerró filas ante el ataque al caído en desgracia. La actitud que no tuvieron ante la cárcel de los compañeros por las jornadas de diciembre. El paro que no llega por el “rodrigazo” y el pacto con el FMI se disparó automáticamente –al menos en son de amenaza- en defensa de Moyano. Mientras el gobierno y su Congreso cómplice preparan el Presupuesto del FMI, la burocracia sólo atina a amagar con un paro en defensa propia. El 24, a rodear el Congreso con el Plenario Sindical Combativo. Más que nunca, a luchar desde todas las organizaciones obreras por el paro activo nacional de 36 horas con abandono de tareas, por la reapertura general de paritarias y el reclamo de 45% de aumento en todos los gremios, aumento de emergencia a los jubilados, ocupación de todas las plantas que cierran como acaban de hacer los obreros de Metalúrgica Tandil. Fuera el pacto colonial y antiobrero con el FMI. Que la crisis la paguen los capitalistas. No al Presupuesto de guerra fondomonetarista. Que se vaya Macri y se convoque una Asamblea Constituyente, libre, soberana, con poder político, para ejecutar una reorganización del país sobre la base de un programa de los trabajadores. Por un Congreso de delegados mandatados por la Base de todos los sindicatos para debatir esta perspectiva y el plan de lucha para llevarla adelante.

18 de octubre de 2018
Astillero Rio Santiago: Una paritaria clave
Corresponsal

El gobierno bonaerense postergó la reunión paritaria del Astillero Río Santiago (ARS), prevista para el martes 16. Este nuevo ataque contra sus trabajadores se produce en la misma semana del paro provincial de ATE, que tendrá lugar el jueves 18 contra la oferta de ajuste de Vidal al conjunto de los estatales. El nuevo ataque llega después de que se difundiera la foto de un depósito de mil millones de pesos en la cuenta personal del interventor Daniel Capdevila, designado por María Eugenia Vidal para "ordenar" la empresa. Los trabajadores presentaron una denuncia a la Justicia, exigiendo una investigación ante la presunción de un ilícito en perjuicio del ARS. A este affaire se suma la designación de unos 25 "ñoquis amarillos", que le cuestan al Astillero dos millones de pesos mensuales. Como anticipo de lo que se venía, también quedó suspendida la reunión de la mesa técnica salarial; que era doblemente importante porque debía considerar los descuentos no devueltos de las vacaciones y el no pago del premio a la eficiencia, que atentan contra acuerdos incorporados al convenio colectivo de trabajo. A su vez, hay trascendidos de nuevos ataques a ítems del convenio. Vidal se ha aplicado a cerrar acuerdos salariales por debajo de la inflación. Cuenta para ello con el respaldo de la Iglesia: el Obispado de La Plata organizó días atrás una reunión “por la paz social”, para aceitar la complicidad de las direcciones sindicales con estas paritarias de ajuste. El gobierno ofreció a los gremios estatales un 11% desde octubre, sin cláusula de revisión salarial, para llegar a un 30% en cuotas dibujado y mentiroso (contra un 45% de inflación en el año), y replicó la propuesta a los gremios docentes –amenazando, en caso de rechazo, con consolidar la oferta por decreto. No está claro qué va a ofertar el gobierno al Astillero, máxime cuando lleva a la larga la convocatoria a paritaria. Los trabajadores tienen los salarios congelados desde el año pasado; sólo les depositaron 15.000 pesos en dos tandas como anticipo de futuros aumentos. Vidal explota sin dudas el antecedente del acta de “paz social” firmada hasta fin de noviembre. Lo que es seguro es que Macri y Vidal quieren sitiar por hambre a los trabajadores: no abandonan su declarada pretensión de "dinamitar" al ARS. En este marco, circulan supuestos planes de retiros voluntarios. Por eso distintos sectores del Astillero votaron reclamos que van del 40 al 47% de incremento para hacer frente al congelamiento salarial. Las asambleas por sector han puesto en alerta las maniobras de la Intervención, que avanza con las quitas salariales y ofensivas sobre otros ítems del Convenio: si las quitas salariales prosperarán, el aumento para el ARS -posiblemente en cuotas- será otro dibujo a la baja. A pesar de todos estos indicios a la vista, y sin que se haya votado un mandato o un porcentaje de aumento para la paritaria, la conducción de ATE Ensenada desalienta la asamblea general. Tampoco existe una convocatoria a movilizar a la paritaria, como es tradición en el Astillero. En la misma tónica que la dirección de ATE Ensenada están las agrupaciones firmantes del acta de paz social que no promueven la deliberación y mandato de los compañeros. El kirchnerismo y sus socios (como el concejal del Frente Renovador y ex secretario general de ATE en ARS, Vicente “Pachuli” Ignomiriello) se han llamado a silencio sobre esta cuestión clave. La asamblea general se vuelve imprescindible, porque tiene que organizar el paro convocado por ATE Provincia para el jueves 18 y una acción conjunta y movilización contra el ajuste de salarios. En su agenda también está la jornada del 24, que debe ser con paro y movilización para rechazar activamente el Presupuesto 2019 de Macri y el FMI; como denunció la agrupación Tribuna del Astillero, este presupuesto escrito con la pluma de Lagarde anticipa nuevas embestidas contra los puestos de trabajo y contra la reactivación del astillero estatal. Defendamos la asamblea general para votar el mandato a la paritaria. Aumento acorde al costo de vida ajustado por inflación, retroactivo y sin cuotas. Devolución de los descuentos y defensa del Convenio Colectivo de Trabajo. Que se incorporen los 3300 trabajadores a la nómina del presupuesto provincial, garantizando los puestos de trabajo. Fondo de emergencia para la reactivación del Astillero Río Santiago.

18 de octubre de 2018
El clasismo encabeza una lista en el subte
Corresponsal

Con vistas a ganar la conducción de la AGTSyP (Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro), en las elecciones del próximo 28 de noviembre, se constituyó un frente único de la oposición. La Multicolor –así se inscribió- está constituida por las agrupaciones Naranja, que responde a la orientación del Partido Obrero, Bordó (por el PTS) y Violeta, desprendida del pianelismo (CTA Yasky) varios años atrás. A estas fuerzas se sumaron, con una representación menor, un grupo de propaganda – Bermellón (“Combate”) – escisión del PTS y otro menor con el color Azul. Los cargos centrales son ocupados por Claudio Dellecarbonara de la Bordó, a Sec. General y Christian Paletti, de la Naranja, a Sec. Gral. Adjunto. La constitución de este frente viene a reparar, digamos así, la ruptura del frente Tricolor del 2011 que llevó a la cabeza en dicha elección a Charly Pérez. Fue cuando, en la última elección, del 2015, el PTS hizo un frente con la Violeta, para relegar a la Naranja, que debió presentarse sola y, así y todo, obtuvo la más alta votación de las fuerzas de la oposición, en términos relativos. Pero mediante ese mecanismo fue deliberadamente excluida de la minoría en la Directiva. Hoy, el clasismo encabeza la lista. El comunicado difundido por la Multicolor plantea: “decidimos poner en pie este frente unificado, como alternativa a la actual conducción Roja y Negra que frente a cada ataque ha elegido no luchar”. Una definición muy importante, porque se postula como una conducción de lucha, y fuertemente crítica de una conducción kirchnerista, que ha rehusado el combate, ante fortísimos ataques antiobreros, en nombre de un recambio de Macri en las elecciones de 2019 por una coalición patronal peronista sin futuro. La lista se ha definido, muy importante, por el rechazo al acta recientemente firmada por la conducción del sindicato, en la que se condiciona el derecho de huelga, la herramienta más preciada de los trabajadores del subte en su rico proceso de lucha contra la burocracia de la UTA, la patronal y el Estado. Los principales reclamos serán banderas de la campaña, la reapertura de la paritaria y la recomposición salarial; la lucha contra la flexibilización laboral y la reducción de personal; que se agravarían con la renovación de la concesión a fin de año; la seguridad y salubridad abandonadas en el trabajo y en el mantenimiento de los trenes. Pero hay una precondición, el levantamiento de las decenas de sanciones, juicios y trámites de desafuero de delegados, con los que la patronal y el macrismo pretenden subordinar a los combativos trabajadores del subte a sus planes de ajuste. La Naranja del Subte ha dado una fuerte batalla por la constitución de este frente único. Dos llamamientos masivamente distribuidos; el aporte de 40 candidatos y la propuesta de un programa. Impulsamos también un método de construcción, el asambleario, rechazado por los aliados, pero con el cual se construye nuestra agrupación y por el cual luchamos para todo el sindicato. En la reciente elección de la CTA, la oposición –sólo de la Naranja y la Bordó- obtuvo, en el subte, un 25% de los votos. Un resultado que seguramente crecerá en estas elecciones por la existencia de esta coalición opositora, antiburocrática y combativa. Y por tratarse de una lucha más cercana al interés de los trabajadores, que la de una central, que en el subte, fue impuesta artificialmente y la masa de compañeros no reconoce como propia. Pero más allá de esto, esta campaña y este frente tienen que contribuir a la construcción de una organización obrera, que recobre la tradición del histórico cuerpo de delegados que conquistó la jornada de 6 horas por insalubridad y a la lucha por una nueva dirección en todo el movimiento obrero.

18 de octubre de 2018
Al paro del 18 y del 19 hay que continuarlo hasta ganar

Luego de un mes y medio sin que medie reunión alguna, la gobernadora Vidal ofreció por decreto un incremento total del 30 por ciento, en medio de la estampida inflacionaria más alta del régimen de Cambiemos. En estos días se conocerá la inflación oficial de septiembre, que se ubicará alrededor del 7%. Nadie puede hacerse el desentendido. El diario macrista Clarín lo pone con toda crudeza: el “Relevamiento de Expectativas del Banco Central (REM) espera para este año una inflación del 44,8%. Si se llega a cumplir ese pronóstico, sería el incremento de precios más alto desde 2002, cuando llegó a 40,90%, bajo el gobierno de Eduardo Duhalde” (17/10). Con este panorama y a un mes y medio de la finalización del ciclo lectivo, la actual negociación es el mayor fracaso de la burocracia sindical kirchnerista de Suteba-Ctera, que no encuentra otros argumentos para justificarse ante la docencia que no sea acusar a Macri y Vidal de negreros, algo tan obvio como su impotencia. Pero hay argumentos. La ofensiva de Vidal se sustenta en la colaboración de la burocracia sindical docente. Ante el garrotazo del 30 por ciento, contrapusieron que el último 11 por ciento que conforma esa cifra se cobrara un mes antes, y que se estableciera alguna fórmula de revisión frente a la inflación aunque no fuera una cláusula de actualización inmediata. Es decir, aceptan esta paritaria a la baja que destruye el salario docente. “No puede ser que nos impongan una pauta salarial a la baja y recién nos convoquen en diciembre”, confesó Baradel al salir de la reunión con los funcionarios Petroccini, de FEB, tiró nafta al fuego, cuando declaró, al terminar, que la inflación superará el 40%. ¿Para esto llamaron a mediar a la Pastoral Social? Sí, para esto. La burocracia sindical defiende los intereses que respaldan la gobernabilidad de Macri y de todos los gobernadores. No se puede ocultar que Alicia Kirchner le ha impuesto por decreto un 2 por ciento de aumento a los docentes de Santa Cruz. Los que defienden este régimen mientras cacarean por el “2019” no pueden llevar al triunfo nuestra lucha. Estratégico Plenario provincial Multicolor La docencia está contenida por las losas de Vidal de un lado y de la burocracia sindical del otro. Las reuniones de delegados realizadas la semana pasada, llamadas de un día para otro en medio de un paro, votaron mayoritariamente medidas de 72 a 96 horas. Pero los mandatos de los cuerpos de delegados de Suteba son, incluso siendo reuniones raquíticas, papel pintado. Además, la dirección de Suteba ha montado una nueva trampa: “la máxima medida posible en el marco de unidad del FGDB (Frente Gremial Docente)”, que sirve de excusa para institucionalizar medidas siempre aisladas de un máximo de 48 horas. Hay que girar el timón, porque en la base docente las energías y la decisión de lucha sobran. En el contexto de este nuevo paro aislado de 48 horas, los Sutebas Multicolores han convocado el 18 de octubre a un Plenario Provincial de Delegados con mandato para discutir y organizar la continuidad del plan de lucha, para fortalecer una acción unificada de la base docente y plantear la exigencia a la dirección de Suteba de romper su colaboracionismo con Vidal. Planteamos plan de lucha con continuidad de los paros del 18 y 19 de 72 horas como mínimo, renovables hasta obtener los reclamos, el rechazo a la injerencia de la Pastoral Social, básico de $20.000 y un incremento de no menos del 40 por ciento indexado automáticamente. Llamamos a los docentes de la provincia dispuestos a organizar un plan de acción hasta derrotar el ajuste de Vidal a sumarse en forma masiva.

18 de octubre de 2018
Un nuevo agrupamiento de fuerzas en el Sarmiento

Fueron convocadas las elecciones para Cuerpos de Delegados en varios ramales ferroviarios. En el Sarmiento se ha formado la Lista Negra, en un momento crucial para los ferrocarriles donde se prefigura el despido de trabajadores, con mayor flexibilidad laboral, y una renovada línea de privatización y tercerización del servicio ferroviario en toda su extensión. Las consecuencias de la “Ley Randazzo” –aplaudida por el macrismo cuando era oposición-, se aprecian ahora en toda su dimensión. La Sociedad de Estado que denunció Néstor Pitrola en oposición a ella, de la mano de todo el activismo ferroviario, está al servicio de la privatización y tercerización en una nueva escala, asociada a los tarifazos y a la ofensiva contra los trabajadores. Precisamente, nuestra ley alternativa fue la de nacionalización integral de los ferrocarriles, bajo control obrero, una bandera que debe formar parte de la discusión de todo el activismo, junto a sus reivindicaciones. Así como en los '90 Pedraza entregó el sistema ferroviario para la privatización; hoy Sassia lo hizo apoyando a Randazzo y ahora con Macri y Dietrich, firmando un nuevo convenio flexibilizador, con achicamiento de categorías y la posibilidad explícita de cesantías masivas en el propio convenio, algo sin precedentes. De hecho en el momento del debate de la “Ley Randazzo” fueron cerrados los talleres de Emfer que motivaron la ocupación de los obreros que no pudieron evitar su cierre, pero sí lograron su traslado a distintas dependencias ferroviarias. La Lista Negra del Sarmiento está compuesta por compañeros que vienen de una larga trayectoria de lucha en el ramal, incluso que pertenecieron a la Bordó de Rubén Sobrero y rompieron con ella, y también por compañeros y compañeras que provienen de otras experiencias anteriores en fábricas, como los provenientes de Emfer. Se trata de un frente único que integra a militantes de distintas corrientes de izquierda e independientes. Este activismo es el resultado de dos años de resistencia con los métodos de asamblea en los lugares de trabajo contra la implementación de ese convenio de ajuste acompañado de todo tipo de sanciones y despidos. La lista tiene un fundamento programático reivindicativo que fue votado en una reunión obrera de 96 compañeros y su composición en otro plenario similar. Se basa en una clara delimitación de la Bordó que dirige la seccional, en relación a su política de adaptación a la burocracia central en torno al convenio flexible, al rescate de la paritaria a la baja de Sassia sin planteamiento ni lucha alguna, con una amenaza de paro que jamás se concretó, algo que el “Pollo” ha defendido en los medios. En las asambleas que se realizan en la seccional, el activismo que ha formado la Negra, dio batallas en relación a toda esta política, pero que no han cambiado la conducta de la directiva de la seccional, que por otra parte jamás abrió sus listas a las otras corrientes de izquierda ni al activismo combativo que no está organizado en la Bordó e Izquierda Socialista. Tampoco lo hizo ahora. Una gran bandera que levanta la lista -y la pone en práctica, porque así nominó a sus candidatos- cualquiera sea el resultado de la elección, es la elección de los miembros del cuerpo de delegados por sectores. Una manera de combatir el “estatuto cárcel” de la burocracia Verde que establece un cuerpo de delegados por lista sábana en todos los FFCC, para digitar su control desde arriba. La Verde tomó a su cargo la Comisión de Interpretación del nuevo convenio, a pesar de que no dirige la Seccional; pero la Bordó le corrió el cuerpo, y resignó todo tipo de resistencia, que quedó en manos de los propios trabajadores. De esa resistencia que puso límite a la patronal, aflora la Lista Negra. Para unificar los procesos de lucha, se realizaron cuatro encuentros de activistas. El último comunicado de lo que se dio en llamar Encuentro Ferroviario, planteaba la necesidad de constituir una lista donde cada sector votaría a sus candidatos. El blindaje de la Bordó a este gran proceso disparó definitivamente la formación de la lista. Los compañeros de la Lista Negra también han participado de las principales luchas del último período; movilizando el 14 y 18 de diciembre último contra la reforma jubilatoria, y con la Columna Independiente del 24 de septiembre. En las jornadas de diciembre lo hicieron autoconvocados, porque la conducción Bordó retardó las convocatorias dejando muy lejos a los trabajadores de la vanguardia de la lucha del gran aguante contra el robo de las reformas previsional y tributaria, brutalmente reprimida por las tropas de Bullrich. Las primeras apreciaciones indican que la sola presentación implicaría disputarle el segundo lugar a la Verde. Veremos si con el correr de los días y con una campaña vigorosa permite elevar la apuesta a un posible triunfo en la Línea Sarmiento. Nuestra agrupación Lista Gris Mariano Ferreyra, integrante de la Coordinadora Sindical Clasista-Partido Obrero, brinda todo su apoyo militante a esta lista y contribuirá desde su programa clasista, y desde la integración del Plenario Sindical Combativo, a su progreso para luchar por una dirección clasista en el Sarmiento. Te puede interesar: Una respuesta a Izquierda Socialista sobre la lista Negra del Sarmiento

18 de octubre de 2018
Derrotemos a Macri y a los ajustadores en la UBA

Las próximas dos semanas serán decisivas en el futuro de la Fuba, la principal federación estudiantil del país. La victoria de la izquierda en el centro de Medicina hirió de muerte a la “federación” paralela que Franja Morada y el rectorado de Barbieri habían montado mediante el fraude. Ahora, con las votaciones en Filosofía, Psicología, Sociales, Fadu y Agronomía los estudiantes pueden terminar de enterrar la “Fuba” trucha aliada a Cambiemos y recuperar los centros para la lucha docente-estudiantil y todas las causas que movilizan a las mujeres, los trabajadores y la juventud. La primera tanda de elecciones, en el mes de septiembre, dio cuenta de un desplazamiento de importantes sectores del movimiento estudiantil hacia la izquierda. Las listas macristas se hundieron. Fue la conclusión a la que arribaron miles de jóvenes tras recorrer la experiencia de la marea verde y de la lucha educativa. Del “no se peleen con la Iglesia” a la entregada de la paritaria por parte de las burocracias docentes ligadas al PJ (Fedun) y el kirchnerismo (Conadu), se reveló una política consciente para dilapidar la fuerza del movimiento. Tanto desde las bancadas del Congreso como en la conducción de gremios como la AGD, la izquierda marcó otra perspectiva. Esta es la confrontación estratégica sobre la cual deberán pronunciarse los estudiantes. La lucha en defensa de los derechos de las mujeres y de la educación pública no está solo atrás, sino sobre todo por delante. Es la amenaza que representa Bolsonaro y su plan de guerra contra los trabajadores. Es el presupuesto que Macri y los gobernadores del PJ negocian a la medida del FMI y que volverá a sacudir a la universidad. Son los pactos de Vidal con la Iglesia para bloquear la educación sexual. Es la persecución judicial sobre los activistas estudiantiles que se desató en Comahue, Córdoba y la UBA. Frente a este panorama, “esperar a 2019” solo conduce a la derrota. Es la hora, por el contrario, de recuperar los centros para una política de lucha. En Filo, la izquierda ya presentó su lista para defender el CEFyL independiente. La decana Morgade sigue sin poder presentar a su agrupación, El Colectivo, cuando ya se vencieron todos los plazos. La Vallese (JUP) acaba de romper con este armado para ligarse a Épica, que responde al rector Barbieri. En Sociales, se formó un frente que reúne a la totalidad de las agrupaciones de izquierda, Oktubre, y que ofrece una alternativa positiva frente al desbarranque derechista y patotero de la UES. Camuflada de rosa y detrás del número 15, la Cámpora intenta esconder que fue la responsable de llevar a la UES al lugar en el que está. En Psico, el EPA! (UJS) está peleando por un gran frente de toda la izquierda y los activistas independientes que, de constituirse, podría ganar el centro. El Impulso de los ex Libres del Sur y la Mella no pasó la prueba del movimiento de lucha y terminó abrazado al EDI/Franja Morada en las asambleas. La ruptura de Sur coloca a la actual conducción del CEP en el eje de fuerzas que este sábado peregrinarán a Luján a defender la “santa alianza” entre la burocracia sindical y el Vaticano, un cepo reaccionario contra las reivindicaciones de las mujeres. El movimiento estudiantil de Psico está para más. En Fadu, presentamos una lista de izquierda junto a 300 candidatos independientes para enfrentar la propuesta de “kirchnerización” del Ceadig que comanda la Corriente, un puente hacia las autoridades privatistas de la facultad. En Agronomía, por último, seguimos batallando por un frente de todo el activismo que recupere el Ceaba, contra las presiones que ejerce la decana peronista Marcela Gally sobre el Fana, agrupación que la votó, para que el movimiento se disipe y se mantenga el statu quo (privatista) de la facultad. Las agrupaciones de Macri y Barbieri llegan debilitadas a esta última tanda de elecciones y con su “Fuba” trucha bajo amenaza de extinción. A quienes quieren malversar la fuerza de las mujeres y la juventud en pactos con el régimen, respondamos con una votación maciza a la izquierda para poner en pie una dirección estudiantil a la altura del momento histórico. Ahora es cuando.

18 de octubre de 2018
Una improvisación para rescatar a los bancos

Los anuncios realizados por Macri sobre la cuestión de la vivienda se redujeron a una serie de medidas improvisadas, destinadas a dejar atrás una semana en la que el gobierno volvió a sufrir el impacto de la crisis, tanto por la cuestión tarifaria como por los choques internos con Carrió. Sin embargo, la improvisación no modificó el sentido general de la política del gobierno sobre la cuestión habitacional, que no es otra que actuar como un agente directo de los bancos y del capital inmobiliario. Macri comenzó su discurso admitiendo que la crisis ha planteado el peligro de que las familias que tomaron los créditos hipotecarios bajo el sistema UVA no puedan afrontar la cuota. Aunque la función de los anuncios sería “brindar seguridad a los deudores”, el contenido de estos estuvo lejos de cumplir esa finalidad. Los créditos UVA actualizan la cuota según el índice de inflación. Pero como las paritarias han cerrado aproximadamente 10 puntos por debajo del aumento de los precios, la capacidad de pago de los deudores se ha resentido fuertemente. Los anuncios presidenciales no cambian en lo sustancial la situación actual, sino que se limitan a establecer que la cuota no puede aumentar más que 10 puntos por encima del índice que mide la variación de los salarios. Es decir, convalida un crecimiento de la cuota de 10% por encima de salario. Y para el caso de que el índice de precios supere en más de 10 puntos el índice de salarios, los bancos extenderán el plazo del crédito. De esta forma los bancos se aseguran cobrar la totalidad del capital prestado, más sus respectivos intereses atados al índice inflacionario. Así, los bancos se aseguran la cláusula gatillo que se le niega a los trabajadores en la negociación paritaria. En relación con el plan Procrear, Macri anunció una línea de 500.000 créditos financiados por el Fondo de Garantía de la Anses. Acá hay mucho de verso, porque el Fondo de Garantía ha perdido claramente su capacidad de actuar como agente financiero. En lo que va del año lleva perdido 20.000 millones de dólares, lo que equivale a un tercio de su stock. Seguir metiendo la mano en este Fondo lleva directamente a su vaciamiento. Ya en la propuesta de Presupuesto 2019 el gobierno incorporó la cláusula de que la Reparación Histórica pase a ser financiada también por la Anses, cuando originalmente los fondos iban a surgir del blanqueo de capitales. El anuncio, por lo tanto, carece de consistencia por el simple motivo que el financista está quebrado. Casi dos tercios de su stock está compuesto por títulos de deuda del propio gobierno, es decir que debería vender los bonos para hacerse de fondos. Esto llevaría, claro, a un nuevo salto del riesgo país. Los anuncios de Macri también contuvieron ´propuestas´ para los inquilinos, sólo que en este caso no pasaron de cuestiones ya repetidas referidas a las garantías y al pago de comisiones. El establecer por ley que los gastos los pagará el propietario, o que la inmobiliaria no puede cobrar más de un mes en concepto de comisiones choca con lo que sucede realmente en el mercado, donde la relación entre el inquilino, el propietario y la inmobiliaria está lejos de ser de iguales o equivalente. Las inmobiliarias imponen sus condiciones de cobrar por encima de lo que marca la ley o en su defecto no toman las propiedades para alquilar. Y el propietario hace otro tanto en relación con el pago de los gastos con el inquilino. De hecho, en la Ciudad de Buenos Aires ya hay disposiciones similares y no se cumplen en la realidad. La cuestión de fondo que afecta a los inquilinos pasa porque los alquileres le resultan impagables con los ingresos que poseé. Esto se debe a que la relación entre el salario y el valor de la propiedad (que termina determinando el precio de los alquileres) está en su máxima apertura histórica, y se ha agravado sustancialmente con la última devaluación. Las propiedades se miden en dólares y los salarios en pesos, sumado al hecho de que la política de copamiento de la tierra existente por el capital inmobiliario ha creado una burbuja de precios en las grandes ciudades, incrementando aún más el precio de las viviendas. Así, el trabajador sufre una doble confiscación: por parte de su patrón que se queda con la mayor parte del producto de su trabajo, y por el capital inmobiliario y bancario para acceder a una vivienda. La incapacidad del gobierno para afrontar la crisis habitacional se puso en evidencia en el propio discurso de Macri, cuando anunció con mucha pompa que el año que viene se entregarán 20.000 viviendas. Se trata de una cifra irrisoria en un país donde el déficit habitacional ronda los 3 millones de viviendas y se incrementa a un ritmo de 36.000 por año. La salida a la crisis habitacional requiere una política opuesta a la del gobierno. Debe partir de un plan de construcción de 200.000 viviendas por año financiado sobre la base de impuestos al gran capital y el establecimiento de una banca única que centralice el ahorro nacional y evite la fuga de capitales; el armado de un banco de tierras protegidas para la construcción de vivienda social; y la recuperación del ingreso de los trabajadores, estableciendo un salario mínimo equivalente a la canasta familiar, cuyo costo debe ser determinado por las organizaciones obreras junto con técnicos y especialistas.

18 de octubre de 2018
Trotskismo y stalinismo en la revolución vietnamita de 1945 (I)

Una de las características de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fue, valga la redundancia, su carácter global. Por primera vez en la historia, todos los continentes y regiones del planeta fueron afectados en forma más o menos directa en una guerra imperialista que sacudió los cimientos del orden mundial. Vietnam fue un caso emblemático. La rendición de Japón en agosto de 1945 desencadenó un proceso revolucionario de una enorme amplitud que tuvo a stalinistas y trotskistas como protagonistas. Como veremos en esta nota, la sección vietnamita fue, durante los años ‘30, una de las más importantes de la Cuarta Internacional: habían conquistado posiciones políticas, combinando trabajos legales e ilegales y se habían desarrollado fuertemente en la provincia sureña de Cochinchina cuya capital, Saigón, era la región más industrial de la Indochina francesa. Los orígenes del trotskismo vietnamita La Unión Indochina (integrada por Vietnam, Camboya y Laos) se había conformado como colonia francesa en 1887 y se destacó, rápidamente, por la producción de arroz, caucho, caña de azúcar y algodón y el desarrollo de una creciente industrialización en algunas regiones. Entre 1930 y 1931, con el eco de la revolución china (1927) y los levantamientos campesinos, se produjo el primer movimiento de lucha de envergadura contra el colonialismo francés en Vietnam. Las revueltas comenzaron con el fracasado motín de Yên Bái (febrero de 1930), impulsado por el Việt Quốc (un partido nacionalista similar al Kuomintang chino). Ese mismo año se fundó el Partido Comunista de Indochina (PCI), liderado por Nguyễn Sinh Cung (conocido como Hồ Chí Minh). Siguiendo la política ultraizquierdista del stalinismo (conocida como “tercer período”), el PCI había impulsado una serie de levantamientos campesinos que fueron derrotados y duramente reprimidos (el democrático imperialismo francés no dudó en bombardear masivamente a la población sublevada). Hacia la misma época, un grupo de intelectuales nacionalistas vietnamitas exiliados en Francia, entre los que se encontraba Tạ Thu Thâu, comenzaron a delimitarse del stalinismo vietnamita en línea con la crítica que había desenvuelto Trotsky a la política de Stalin y la Comintern (Internacional Comunista) que había llevado a la derrota en China. Tạ Thu Thâu, Phan Văn Chánh y otros, se unieron a la Oposición de Izquierda en el exilio, y una vez regresados a Saigón (en 1931, deportados luego de una movilización en París), tomaron contacto con otros grupos simpatizantes trotskistas. Así comenzaron a editarse diversos periódicos y a tomar vínculo orgánico en la lucha por la Cuarta Internacional. Frente único, frente popular En Vietnam se dio un hecho llamativo: entre 1933 y 1937 el grupo trotskista de Tạ Thu Thâu conformó un frente único con el stalinismo. El frente se constituyó alrededor de Nguyen An Ninh, un carismático líder nacionalista pionero en la lucha anticolonial. Fue un frente legal, electoral, que editaba un periódico común en francés (La Lutte) que denunciaba la represión, los trabajos forzados y los campos de concentración. Ambas partes mantuvieron separadas sus organizaciones clandestinas. El frente único tuvo varios impactos electorales y conquistó, en 1935, cuatro de las seis bancas correspondientes a Vietnam en el parlamento indochino. El otro grupo trotskista de importancia, liderado por Ho Huu Thuong, crítico del frente con el stalinismo, se mantuvo al margen editando alternativamente revistas y periódicos Thang Muoi (Octubre), Le Militant y la publicación diaria Tia Sang (La chispa). El frente único se rompió en 1937 luego de una fuerte lucha política. En mayo de 1935 la Unión Soviética había firmado un acuerdo de asistencia mutua con Francia. Stalin ensayaba una colaboración con el imperialismo francés luego del fracaso del período ultraizquierdista que había allanado el ascenso del nazismo en Alemania. En Francia, el PCF apoyó la conformación del Frente Popular que llevó al gobierno al socialista León Blum. En línea con esta orientación, el PCI viró hacia una política de sostenimiento de la administración colonial, ahora en manos de la “izquierda del imperialismo”. Este viraje fue desenmascarado por los trotskistas en medio de las luchas obreras que sacudieron la península entre 1936 y 1937, al calor de las huelgas de la clase obrera francesa. La lucha obrera de esos años fue una suerte de ensayo general del proceso revolucionario que se desencadenará en 1945. Mientras los trotskistas impulsaban la formación de los “comités de acción” que se propagaban en las provincias del sur entre los trabajadores del caucho, ferroviarios, del arsenal y los campesinos, entre otros, los stalinistas cantaban loas al Frente Popular y cerraban filas con el gobierno imperialista. La delimitación respecto al Frente Popular (“Frente Popular de traición”, señalaba un editorial de Tạ Thu Thâu) y la militancia en los “comités de acción” permitió un enorme progreso en el movimiento de lucha nacional y la conquista de la dirección de La Lutte. En ese contexto, a pesar de la represión, los encarcelamientos, las persecuciones y sus divisiones (no lograron centralizarse en un único partido), el trotskismo vietnamita creció en influencia montando, paralelamente, organizaciones legales, semilegales y clandestinas. Sus cuadros eran figuras públicas y desarrollaron un amplio e ingenioso sistema de propaganda oral y escrita. Sus periódicos (publicados en francés y, luego, en vietnamita), folletos y volantes eran repartidos masivamente. Así, lograron una fuerte implantación en los barrios obreros de Saigón, en el movimiento sindical y en algunas aldeas campesinas. Stephenson señala que llegaron a ser alrededor de cinco mil militantes. El temor al crecimiento del trotskismo y su influencia se reflejaron en las misivas y documentos públicos y secretos tanto de funcionarios coloniales como de los stalinistas. La policía política se preocupaba por ello. Uno de sus informes menciona: “La influencia de los agitadores revolucionarios a favor de la IVª Internacional progresó en Cochinchina, principalmente en los medios obreros de la región Saigón-Cholón. El elemento obrero es más adicto al partido trotskista que al PCI”. En las elecciones de mayo de 1939 la lista encabezada por Tạ Thu Thâu obtuvo el 80% de los votos contra la lista del nacionalismo y una votación marginal del PCI. Fue clave la oposición de los trotskistas en el Consejo Municipal de Saigón a los nuevos impuestos (para la “defensa de Indochina” frente a la amenaza japonesa) votados por colonialistas y stalinistas y que eran repudiados por amplios sectores de la población, no solo los trabajadores. “Nuestra victoria es de toda la Cuarta sobre la burguesía, naturalmente, pero más que nada es sobre sus agentes socialdemócratas y stalinistas”, escribieron a Trotsky, los líderes del grupo La Lutte. Trotsky saludó esa “brillante victoria” construida en “la lucha irreconciliable contra el imperialismo francés y las mistificaciones del ‘frente popular’” como un ejemplo a seguir por los militantes en la India y otros países coloniales[3] La ocupación japonesa y la Segunda Guerra Mundial Japón invadió Indochina en septiembre de 1940 en el marco de su expansión imperialista durante la Segunda Guerra Mundial. Francia había caído unos meses antes y se hallaba dividida en dos: el norte, ocupado por los nazis, y el sur, un “estado libre” con sede en Vichy al mando de nacionalistas pro fascistas. La ocupación japonesa mantuvo la administración colonial francesa en colaboración con “el régimen de Vichy”. En junio de 1941, la Alemania nazi, rompiendo el pacto de no agresión firmado unos años antes, inició su invasión a la Unión Soviética. Stalin se alió, entonces, con Estados Unidos y Gran Bretaña contra las fuerzas del Eje (Italia, Alemania y Japón). En ese contexto, Hồ Chí Minh impulsó la conformación del Viet Minh (Liga por la independencia de Vietnam) que planteaba la expulsión de los franceses y japoneses y la independencia, en una alianza policlasista junto al imperialismo democrático (Estados Unidos, Gran Bretaña) contra el fascismo. El Viet Minh (que era la nueva forma que adquiría el PCI) montó un movimiento guerrillero con el apoyo económico, logístico y militar no solo del Kremlin sino también del partido nacionalista chino (Kuomintang), que también libraba su lucha contra la invasión japonesa, y de los Estados Unidos, que protagonizaba la guerra contra Japón en el Pacífico. Durante la guerra, la persecución política fue general, se disolvieron las organizaciones obreras y la mayoría de los activistas fueron enviados a los campos de trabajo forzado y a las cárceles. Los trotskistas fueron golpeados duramente, muchos de ellos murieron o desaparecieron. Tạ Thu Thâu, fue encarcelado por enésima vez, y luego de haber logrado escapar a Singapur, fue apresado por las autoridades británicas que lo entregaron a los franceses. Fue encerrado durante años en el campo de concentración de Poulo Condore donde fue torturado hasta sufrir una parálisis parcial. Las organizaciones trotskistas se reconstruyeron hacia fines de 1944. El grupo Octubre constituyó la Liga Comunista Internacional (LCI) y Tạ Thu Thâu, liberado del campo, reconstruye el trabajo del grupo La Lutte. En agosto de 1945, con la rendición de Japón, va a estallar una enorme revolución que los tendrá como protagonistas. Ese será el tema de nuestro próximo artículo. [1] Stephenson, R. (1972). “Stalinismo versus Socialismo Revolucionario en Vietnam”. En La lucha por la liberación nacional en Indochina (Vietnam) de 1930 a 1945. Cuadernos del CEIP, 2002. [2] Ngo Van Xuyet “Una Guerra de cien años” Le Cahiers du Mouvement Ouvrier, dic 2001 [3] “Carta a los trabajadores de la India”, 25 de julio de 1939, en Escritos de León Trotsky 1939-40 https://prensaobrera.com/aniversarios/trotskismo-y-stalinismo-en-la-revolucion-vietnamita-de-1945-3/ https://prensaobrera.com/aniversarios/trotskismo-y-estalinismo-en-la-revolucion-vietnamita-de-1945/ https://prensaobrera.com/aniversarios/trotskismo-y-stalinismo-en-la-revolucion-vietnamita-de-1945/

18 de octubre de 2018
La “democracia” se alinea con Bolsonaro

La expectativa de un “frente democrático contra el fascismo” en Brasil se desvaneció como un suspiro. Los partidos tradicionales no esperaron ni un par de horas para dar “libertad de voto” a su electorado en el segundo turno que tendrá lugar el próximo 28 de octubre. El ‘tutor’ de la democracia, Fernando Henrique Cardoso, se declaró “neutral” frente al balotaje, en tanto que el “nacionalista popular” Ciro Gomes, se fue de viaje a Europa luego de anunciar un “apoyo crítico” a Haddad, acompañado de toda clase de recriminaciones. El pronunciamiento de Cardoso, vinculado con las organizaciones de “defensa de la democracia”, que patrocina EEUU, es una fuerte indicación de la posición del Partido Demócrata de ese país y una muestra del apoyo en bloque de la burguesía norteamericana a Bolsonaro. El ex juez Barbosa, mentado alguna vez como candidato para sustituir a Lula, también restó su apoyo, incluso cuando su partido, el PSB, recibió el respaldo del PT para la gobernación de Pernambuco. El último que se puso en la fila bolsonarista fue Mauricio Macri, al aceptar una llamada de Bolsonaro, quien todavía no es el presidente electo de Brasil. La prensa de Argentina, siempre dispuesta a proclamar su ‘independencia del poder’, no hizo el menor comentario acerca de esta interferencia en las elecciones brasileñas. Haddad gosta dos militares Aunque pueda sorprender a más de uno, el puntapié en favor del candidato del alto mando militar, Bolsonaro, lo dio nada menos que el propio Fernando Haddad, su desafiante. El 9 de octubre pasado, cuando habían transcurrido apenas 48 horas de los comicios, “Haddad confirmó que estuvo con el comandante del ejército, general Villas Boas. ‘Fue una buena conversación’”, declaró a la Agencia Brasil. Como todo el mundo sabe, Villas Boas ha sido el patrocinador de la destitución de Dilma Rousseff, del encarcelamiento de Lula y de la promoción de Bolsonaro. “Al ser interrogado sobre el diálogo con las fuerzas armadas”, prosigue la información, “Haddad dijo que no usa emisarios, pues él mismo y la presidenta del PT, la senadora Gleissi Hoffman (por el estado de Parana), buscan el diálogo. En la conversación con Vilas Boas, el candidato afirmó tener aprecio por las fuerzas armadas. ‘No vamos a tener un Brasil fuerte sin defender los derechos del pueblo’, afirmó. El general lo comprendió”. En oportunidad de la votación de la actual Constitución de Brasil, el PT convalidó la cláusula que determina, entre las facultades de las fuerzas armadas, defender “la ley y el orden” – o sea violentar el régimen constitucional. El desarrollo político de la campaña por la segunda vuelta elimina cualquier incógnita acerca del ganador, más allá de lo que digan las encuestas. El conjunto de la burguesía ‘caipira’ y la totalidad del sistema político se han puesto al servicio de una victoria plebiscitaria de Bolsonaro. La consecuencia de este alineamiento es que el nuevo Congreso girará en la órbita política del futuro Presidente, en especial cuando se trata de aprobar “enmiendas constitucionales” que requiere dos tercios de los sufragios, como lo exige la madre de todas las ‘reformas’, o sea la previsional. Advirtamos, de paso, que “el candidato del PT defendió hoy la reforma de los regímenes previsionales de los Estados y los municipios. Según él, la medida es necesaria para mejorar las cuentas públicas” (Agencia Brasil). Como ocurre en Argentina, sin embargo, el agujero negro de esas cuentas no son las jubilaciones sino los intereses de la deuda pública, que redondean los cien mil millones de dólares –algo que Haddad conoce muy bien. De acuerdo con el Wall Street Journal (10/10), el buraco del déficit financiero de Brasil es insuperable. Bonapartismo bicéfalo A primera vista, con 52 diputados y cuatro senadores, el partido de Bolsonaro sería una minoría excesiva para dominar el Congreso. Es no tener en cuenta la desmoralización completa de las bancadas tradicionales, el PMDB y el PSDB, que han perdido la mitad de la representación política. Es no tener en cuenta tampoco a la denominada bancada del “buey, la biblia y las botas”, pro-Bolsonaro, que reúne a los ruralistas, los evangélicos y los militares, que fueron electos por medio de listas y partidos diferentes pero que forman un poderoso grupo parlamentario ‘horizontal’. En Brasil se ha desarrollado un fenómeno gigantesco de infiltración política por parte de grupos de interés poderosos, que no se declaran como tales ante el electorado. Aunque la representación de las dos primeras agrupaciones ha disminuido, la brecha ha sido colmada por el aumento de las botas, o sea, la representación militar. Lo que en apariencia se presenta como un Congreso sumiso al Ejecutivo, consagrado por su lado en forma plebiscitaria, disimula sin embargo una contradicción explosiva, porque el jefe real de la bancada de “las tres b” es el alto mando militar, no el Presidente. Si en Brasil se configurara un régimen bonapartista, sería, al menos potencialmente, un bonapartismo bicéfalo de votos y botas. El involucramiento de las fuerzas armadas en la gestión política es, salvo excepciones muy especiales, un elemento disolvente del cuerpo militar. El tránsito político del último gobierno del PT al de Bolsonaro, con el intervalo de Temer, se ha caracterizado por sucesivos golpes de estado, enmascarados en ropaje constitucional. Lo demuestra la alteración sucesiva del régimen político –un proceso que aún no ha concluido. Es obvio que no existe en Brasil un gobierno militar oriundo de un golpe militar; existe algo todavía más sofisticado: un copamiento militar de las instituciones del Estado, a partir de la disolución y desmoralización de las fuerzas políticas tradicionales y del sistema semi-parlamentario. El ejército ejerce virtualmente el poder en Río de Janeiro, bajo la forma de la lucha contra el narcotráfico. La intervención de Río se encuentra acompañada de la acción de “grupos de tareas”, como el que mató a la concejala Marielle Franco y su chofer. Un ejemplo que la prensa brasileña no dejó de destacar es el nombramiento de un asesor militar del presidente del Superior Tribunal, por reclamo del comandante del ejército. El juez, Días Toffoli, fue llevado a esa posición por el gobierno del PT. Un régimen civil manejado por una camarilla militar no puede ser definido como una alteración menor del sistema constitucional. Representa, más precisamente, una transición hacia el fascismo, que debe pasar antes por crisis políticas aún mayores y por una lucha de clases de otra intensidad, según se desarrolle la crisis económica y la intervención de los trabajadores. Bolsonaro no es el producto de un movimiento de guerra civil contra la clase obrera y la democracia –que es lo que caracteriza al fascismo. Pero en el ascenso de Bolsonaro se ha ido manifestando una tendencia en esa dirección, que se combina con una acción paramilitar contra los sectores más empobrecidos, bajo el control del ejército. El refugio en definiciones esquemáticas, que esquivan la transición política, es un factor de parálisis en la lucha contra la reacción. El defaul brasileño El lugar excepcional de la debacle económica de Brasil se ha puesto de manifiesto en los diez días de la campaña hacia el balotaje, por las manifestaciones contradictorias de Bolsonaro acerca de la política económica de su eventual gobierno, y por otro lado de su gabinete. Privatizaciones, sí o no, han sido objeto de polémicas en todo el espectro de camarillas que lo rodea. La privatización de Electrobras o Petrobras afectaría fuerte a la industria nacional en beneficio del rentismo de los servicios. Lo mismo vale para el Banco de Desarrollo y la Caja Federal. La unanimidad en favor de la privatización de los fondos de pensiones complementarios del sector público, no está exento de controversias, por el impacto que tendría en el financiamiento, de nuevo, de la industria y, claro, en el plan de elevar la edad jubilatoria de los trabajadores. Dado el apoyo popular que recoge el evangelismo, no sorprende que algunos resistan la ‘reforma previsional’ en su conjunto. Un aspecto central de disputa es el destino de la Amazonia, que un sector militar quiere dejar librada a los intereses ruralistas y por lo tanto a la deforestación, en nombre de la seguridad nacional. El tema desataría una crisis internacional por la alteración que produciría en el clima del planeta, más allá de la disputa con otros designios para la Amazonia. Por encima de todo esto, la crisis internacional de los países emergentes, que ven una salida masiva de capitales, que ahora afecta también a las principales bolsas del mundo, podría hundir a la poderosa Bolsa de Sao Paulo (Bovespa), y desatar una crisis que liquidaría las bases de cualquier gobierno. Bolsonaro encuentra a Brasil en un estado mucho peor que el que encontró Macri en Argentina –si políticamente Bolsonaro representa una disyuntiva que se podría plantear en Argentina, más claro es que, económicamente, el macrismo muestra dónde puede encallar Bolsonaro a medio camino de su mandato. América Latina, Argentina El cambio de gobierno en Brasil transcurre en el marco de una acentuación de la crisis política en toda América Latina; es incluso, ella misma, una reacción a esa crisis. En eso consiste su repercusión en otros países. La marcha de refugiados hondureños a Estados Unidos, previo paso por Guatemala y México, convierte a Centroamérica en una réplica de Medio Oriente y África; plantea una crisis a López Obrador, que ni siquiera ha tomado posesión de la presidencia de México. Otra crisis excepcional se desarrolla en Perú, donde un presidente salido de la nada ha conseguido el encarcelamiento de Keiko Fujimori, cuyo partido domina el Congreso. La ‘paz’ con las Farc, en Colombia, se encuentra semi-derruida, en consecuencia de los asesinatos sin respiro de luchadores populares por bandas paramilitares. El rechazo de la salida al mar para Bolivia, por parte de una corte internacional, anticipa una crisis mayor en las intenciones de reelección de Evo. La lista es larga, pero en ella ocupa un lugar algo más que relevante la tendencia a la desintegración del gobierno de Macri, en medio de una fragmentación incluso superior del peronismo. El ascenso de Bolsonaro es la punta del témpano de procesos golpistas y semi-golpistas en diversos países, aunque el lugar de las fuerzas armadas difiere mucho entre algunos de ellos, y lo mismo ocurre con la intervención de la clase obrera y las fuerzas de izquierda en presencia. La seguridad de que lo de Brasil no podría ocurrir en Argentina, por diversas razones, unas más arbitrarias y caprichosas que otras, no solo hace gala de ceguera sino también de pedantería. Animada por el Pentágono, Patricia Bullrich impulsa un ‘bolsonarismo’ rioplatense, como lo demuestran sus acciones represivas y hasta sus disputas en el gabinete. Lo más importante, sin embargo, es que Bolsonaro podría encarar una política internacional funcional a sus necesidades internas, por ejemplo armando una coalición político-militar contra Venezuela. Es incuestionable que semejante curso arriesga convertir a América Latina en una hoguera de luchas nacionales y sociales. Sin embargo podría servir de puente hacia la represión abierta a gobiernos y regímenes que han hecho un uso limitado de ese recurso. Una semana después del balotaje brasileño tendrán lugar las parlamentarias norteamericanas, que servirán como un termómetro, por defectuoso que fuere, de las tendencias de la crisis política en la mayor potencia capitalista del planeta. #EleNao Lo importante no es rechazar ‘a priori’ tal o cual posibilidad o desarrollo de la crisis política, sino hacerle frente con una estrategia y un programa de lucha socialista de clases. El apoyo político a Haddad no sirve para detener a Bolsonaro, ni electoralmente; el PT se ha adaptado a la burguesía brasileña aún antes de que se conozcan los resultados e incluso antes de las elecciones, y ha sido, más precisamente, el responsable político de este ascenso. Es una vía muerta para la clase obrera y para la democracia. Es necesario un frente de combate basado en la lucha de clases. Es lo que deben discutir los sindicatos que acaban de declarar un apoyo verbal a Haddad completamente ineficaz para luchar contra el fascismo y el ajuste. Nuestro partido llama a marchar el próximo sábado 20 en compañía con las mujeres brasileñas que reclaman EleNao, en una línea no electoral sino de movilización. Asumimos el voto a Haddad contra Bolsonaro como un puente con todos los que buscan ya un camino de lucha por medio de la acción directa y la organización independiente.