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Prensa Obrera N° 1522

4 de octubre de 2018 · 10 notas

Notas de este número

4 de octubre de 2018
Crisis de la CGT: que decida un Congreso de Delegados Electos

Ha renunciado al polémico triunvirato cegetista Juan Carlos Schmid, el hombre que colocara en ese lugar el moyanismo. Por ahora hay un triunvirato de dos, algo parecido a la cuadratura del círculo. Sus socios no encuentran condiciones para convocar una elección de dirección, después de haber levantado el confederal que se haría el 22 de agosto pasado y haberse autoprolongado el mandato hasta 2019. Algunas versiones indican que podría reemplazarlo el conocido dueño de caballos de carrera, Andrés Rodríguez, entregador de los estatales bajo todos los gobiernos, sin distinción. En realidad, el Triunvirato colaboracionista, responsable de pactar la perpetuación del impuesto al salario, la tercera variante antiobrera de la ley de ART, de formar parte de las paritarias a la baja y los presupuestos de ajuste de Macri en 2016 y 2017, de votar el acuerdo con los fondos buitre con el Frente Renovador de Massa y de parlamentarizar la ley antidespidos para tragarse sin pestañar el veto de Macri, estaba herido de muerte hace rato. Este triunvirato pactó con Macri y con Triaca la trilogía de leyes antiobreras post victoria macrista de octubre pasado: la reforma laboral, tributaria y jubilatoria y, de sobrepique, aceptó paritarias del 15% cuando sólo ellos podían creer en esa pauta. Justamente el golpe político mortal ocurrió el 18 de diciembre, cuando después de una soberbia movilización obrera el 14, para que el Congreso no aprobara el robo a los jubilados contenido en las reformas previsional y tributaria –que logró que no se aprobaran ese día–, se produjo una rebelión obrera brutalmente reprimida. El Triunvirato, desacomodado, convocó a media mañana del histórico lunes 18, un paro de doce horas sin movilización, poniendo el eje en evitar una movilización que, a la postre, resultó de 300 mil personas, con el agregado de un cacerolazo igualmente masivo a la noche. Schmid, fue partícipe estratégico de la movida frenadora del Triunvirato. Hombre de la Iglesia, puso el eje en la contención y fracasó rotundamente: se produjo la mayor rebelión de bases después de la voladura de atril del 7 de marzo de 2017. La revuelta alteró a varias bandas la situación política. Diez días después se produciría el fracasado “recalibramiento”, Macri empezaría una caída libre en la consideración popular, entraría en crisis la “coalición a la carta”, obligando a reformular la relación entre el gobierno y el PJ, se iniciaría un ciclo de realineamientos en el PJ, que dispararía la ruptura moyanista que convoca dos meses después el 21F y dejaría herido de muerte al Triunvirato. Los paros del 25 de junio y del último 25 de septiembre, colocando un discurso opositor de la CGT para articular con el PJ y contener con la Iglesia desde otro lugar, no han resuelto la crisis, y Schmid deja hoy el Triunvirato, cuando todavía es titular de la poderosa Confederación del Transporte. Pero no se trata de una escisión lineal en la burocracia sindical, sino de una descomposición más profunda y compleja. Los gremios ferroviarios acaban de firmar una paritaria sin lucha del 15 más 10% que ya mismo atrasa. La UTA se apartó de los designios de Moyano, que se fue en soledad de la CGT, mucho después de la renuncia del "Barba" Gutiérrez a horas del 18 de diciembre. La CATT tampoco existe. Y el peronismo se debate en la lucha interna de fracciones, buscando dar garantías a la burguesía de que no patearán el tablero ante una debacle macrista. Por lo pronto, Schmid renuncia “por razones de salud”, evitando un pronunciamiento político contra la política entreguista de cuanta lucha hay en el movimiento obrero y sin crítica alguna a la política de los paros domingueros en cómodas cuotas hasta el recambio electoral 2019. Podrá cacarear mucho Pablo Moyano (autoexcluido sin explicación de la tribuna del modesto acto de la CTA del 24 de septiembre pasado) contra el FMI y reclamando dirigir la CGT, pero, a este paso, las homeopáticas renuncias al Consejo Directivo no presentan alternativa ninguna a las reivindicaciones urgentes de los trabajadores. La mayoría del Consejo Directivo no ha seguido los pasos de Schmid. Los trabajadores, el activismo combativo, el clasismo que interviene activamente en el movimiento de lucha, tienen que reforzar más que nunca, ante la crisis definitiva del Triunvirato colaboracionista, el reclamo por un Congreso de todas las organizaciones sindicales, con delegados mandatados por sus bases. Replantearemos esta posición a todas las organizaciones integrantes del Plenario Sindical Combativo como a los partidos del FIT. Para luchar por el reparto de las horas sin afectar el salario, la ocupación de toda fábrica, empresa o repartición que despida o cierre, por la reapertura incondicional de paritarias para superar una inflación del 45% con cláusulas gatillo, por la duplicación de la jubilación mínima y aumento de emergencia a todos los jubilados, la duplicación de la AUH y todos los planes sociales. Por la ruptura del pacto con el FMI y la no aprobación del Presupuesto 2019, que constituye la guía de la masacre social que implica el nuevo pacto colonial y antiobrero con Lagarde. Se trata de un programa que requiere un plan de lucha y huelga general hasta derrotarlos, a Macri, al FMI, a los gobernadores, al conjunto de la patronal y todos sus socios políticos empeñados en hacer pasar la ofensiva contra los trabajadores.

4 de octubre de 2018
Moreno: Masiva caravana a dos meses de las muertes de Sandra y Rubén
Redacción

A dos meses de la explosión de la Escuela 49 de Moreno, que llevó a la muerte de Sandra y Rubén, la comunidad educativa desenvolvió una Caravana por Justicia desde la plaza Fuentealba al municipio, de allí a la fiscalía y finalmente al Consejo Escolar, denunciando la responsabilidad de Vidal y su ministro Sánchez Zinny en las muertes, y los aprietes y amenazas contra la docencia y exigiendo que se realicen inmediatamente las obras reclamadas en las instituciones educativas. La convocatoria se mostraba masiva desde temprano, con ocho cuadras de manifestantes provenientes de los barrios y las escuelas del distrito, entre ellas la N° 49 y también la N° 36, víctima del incendio intencional, que avanzó, entre otros ambientes, sobre la preceptoría construida con los esfuerzos de la comunidad educativa. Formaban parte de la marcha las comisiones de familias y la gremial Suteba Moreno, así como organizaciones sociales y políticas. Mientras que en la municipalidad se entregaría un petitorio por el mantenimiento general de las escuelas, la manifestación se dirigió a la Fiscalía para exigir información sobre el estado de la causa de la explosión, y de allí al Consejo Escolar para llevar adelante una radio abierta. La docencia denuncia que a la fecha sigue sin haber siquiera un plan de obras para arreglar las escuelas. Como señaló Rocío Rodríguez, de la agrupación Tribuna Docente de Moreno, “en la marcha fue generalizado el repudio a los dichos de Gabriel Sánchez Zinny (ministro de Educación bonaerense), que dice que hay 75 escuelas que reiniciaron las clases. Eso es mentira. Sólo una arrancó, en el resto no han ido los inspectores ni se han iniciado las obras. Han pasado más de 60 días sin ningún tipo de respuesta para la comunidad educativa de Moreno”. También se expresó el rechazo a las operaciones mediáticas de los últimos días contra la docencia en lucha. En la columna del Partido Obrero y dialogando con la comunidad educativa estuvieron Néstor Pitrola y el legislador bonaerense Guillermo Kane, quien señaló que “necesitamos una partida presupuestaria extraordinaria con un impuesto progresivo sobre los que se vienen enriqueciendo (las grandes propiedades, los bancos, el juego), como planteó el Frente de Izquierda en la Legislatura”. Ambos denunciaron el atentado a la Escuela 36 y el secuestro y tortura de la docente Corina De Bonis, que no fueron esclarecidos, en lo que Kane denunció como una “zona liberada en Moreno contra la docencia”, y enmarcaron la falta de obras en el “ajuste pactado por Macri, Vidal y el conjunto de los gobernadores con el FMI”. Pitrola dio cuenta de la ausencia del gobierno municipal en el conflicto e incluso de los concejales, que no se han hecho presentes en las escuelas. Y dieron cuenta del planteo del Partido Obrero de juicio político a Vidal.

4 de octubre de 2018
[Editorial] La “calma” que prepara una crisis mayor

Nadie se engaña: la transitoria estabilización del peso alcanzada luego del nuevo acuerdo Macri-FMI tiene como contrapartida a un mayor endeudamiento usurario, por un lado, y, a un colapso económico general, del otro. Para contener la corrida cambiaria, el Banco Central ha emitido un nuevo pagaré -“letras de liquidez”. Estas letras absorben los pesos que los bancos, también por disposición del gobierno, están obligados a inmovilizar (encajes). A cambio de sostener esta nueva bicicleta, los bancos le han arrancado al Central una tasa superior al 70% anual, armando un nuevo y jugoso negocio a costa de la bancarrota nacional. Pero el futuro de esa bola de nieve está siendo observado con cuidado. Es que la emisión total de estas nuevas Letras y su carga de intereses podrían igualar en un lapso breve a la deuda que el Banco Central cargaba por las Lebacs, y que supuestamente el gobierno -por pedido del FMI- iba a desmontar. O sea que la supuesta ‘recapitalización’ del Central no es, por ahora, más que el reemplazo de una deuda por otra. Pero, además, las nuevas letras devengan un interés bastante superior al de las viejas Lebac, adicionando una deuda que no estaba prevista en los cálculos del ‘programa financiero’ del año que viene. Hasta el oficialista Clarín señala con preocupación que los bancos asisten a una “superpoblación de Letras del Central” (2/3). Los liberales, en definitiva, han armado un régimen semicompulsivo de sostenimiento de la moneda, cuyo eventual estallido por insolvencia trasladaría de inmediato la quiebra del BCRA al conjunto del sistema bancario. Mientras tanto, los bancos han trasladado estos intereses de defol a toda la economía, conduciendo a la parálisis de todas las formas de crédito y a un agravamiento del derrumbe industrial. La suba de los intereses, a su turno, envía a la quiebra a muchos de los que se endeudaron en el pasado. Del otro lado, la depresión económica agrava la insolvencia del Tesoro, ya que pone en jaque a la recaudación de impuestos. Como se ve, la crisis de financiamiento del Estado es sólo la manifestación más visible de un dislocamiento general de las relaciones sociales capitalistas. Esta fractura toma la forma de una crisis social gigantesca, que en las próximas semanas y meses se verá con toda su dimensión. La capacidad de consumo popular será todavía más golpeada por los tarifazos, con un nuevo aumento del 35% en el gas, del 10-18% en los trenes y de otro mazazo en las naftas, que completan un 65% en lo que va del año. Un informe de la Defensoría de la Ciudad de Buenos Aires revela que el 30% de los inquilinos porteños están con dificultades para afrontar el alquiler y las expensas. El derrumbe industrial se ha cobrado una caída del 35% en las ventas de autos, mientras que YPF cierra pozos y desacelera la inversión en gas natural -la “estrella” del modelo oficial- por caída en la demanda energética. La mora en el pago de los servicios públicos crece exponencialmente. Hasta los gurúes del ajuste se preguntan si el plan será “social y políticamente tolerable” (El Cronista, 3/10). Colaboración política La presentación de este escenario catastrófico echa luz sobre el carácter de las reuniones preelectorales que en estas horas -y principalmente por parte del peronismo- se han multiplicado. La discusión en torno de un futuro “peronismo unido” es, en primer lugar, una fantástica coartada para eludir definiciones respecto de la masacre social que perpetra el macrismo, no en 2020 o 2021, sino en estos meses cruciales. Mientras lleva adelante este operativo distraccionista, el pejotismo y sus gobernadores negocian el Presupuesto 2019, a sabiendas que ya han aceptado recortes brutales -por caso, el fondo sojero o el traslado a las provincias de los subsidios al transporte. Los Massa y compañía, junto con algunos otros, critican el carácter “poco realista” del Presupuesto, exigiendo que se actualicen sus “premisas económicas generales”. Pero no cuestionan su “premisa de fondo”, que no es otra que el propio pacto con el FMI. De ese modo, preparan el terreno para un acuerdo con el macrismo. Los gobernadores llevan el karma del fantástico endeudamiento en dólares de sus provincias, que colocan a sus cajas en potencial defol. Pero por eso mismo, sólo aspiran a subirse al tren del FMI o, llegado el caso, de una reestructuración de la deuda. Por eso, ninguno de ellos cuestiona el nuevo acuerdo de Macri y Lagarde. Ello vale también para el kirchnerismo, cuya crítica al acuerdo es que “condiciona al futuro gobierno”, reconociendo así que gobernarían bajo el peso de sus condiciones coloniales. El kirchnerismo ha calificado de “peronismo amigable” (con el gobierno) al cuarteto de Massa-Urtubey-Pichetto-Schiaretti. Pero su delimitación es sólo circunstancial. Larroque, uno de los espadachines K, ha fustigado al cuarteto sólo por “discriminar a Cristina”. La “unidad opositora” que pregonan los K incluye a aquellos que le votaron más de cien leyes al macrismo. Una salida de conjunto La burocracia sindical, que en sus diferentes variantes es tributaria del pejotismo y el kirchnerismo, sigue ese mismo derrotero de complicidad política. Después del paro masivo del 25, no ha existido el menor signo de continuidad, ni en el averiado ‘triunvirato’ cegestista ni en sus pretendidos opositores -los Moyano o Yasky. Mientras tanto, arrecían la caída del salario, las suspensiones y los despidos. El argumento de que la depresión económica “nos impide” una respuesta obrera a la crisis es, en manos de los burócratas, un enorme autoencubrimiento. Es justamente ese derrumbe el que exige una respuesta obrera de conjunto, para no dejar librados a su suerte a los trabajadores que se enfrentan a despidos o a la pulverización de sus salarios. Pero la nueva fase de la crisis amplía el escenario de los choques sociales, que se abren -y se abrirán paso- a pesar de los burócratas. Lo revelan las movilizaciones contra el derrumbe edilicio de las escuelas (Moreno, ver página 2) y los ataques a la salud; las luchas persistentes de Río Turbio y el Astillero (ver páginas centrales), la tensión que se acumula en favor de la reapertura de paritarias. La lucha por un congreso de delegados de base con mandato es, en este cuadro, el método para enfrentar la crisis de dirección del movimiento obrero, y abrirle paso a una lucha a fondo para derrotar el plan oficial. Este mismo método -una respuesta de carácter general- debe ser abordado frente a la crisis política considerada de conjunto. Al derrumbe económico se ha sumado otra fase de la crisis de los cuadernos, que coloca a lo más granado de la burguesía nacional (Techint) en la picota y con “consecuencias difíciles de prever”, al punto que el macrismo “considera alternativas para encapsular la crisis” (La Nación, 29/9). El desembarco del FMI ha reforzado la presión del imperialismo para que la escalada judicial pavimente un vasto copamiento económico a expensas de los “campeones nacionales” de la burguesía. El acuerdo colonial, por lo tanto, es un factor de desestabilización económica y política del régimen y de sus bases sociales. El embargo general del país a manos de un gobierno fondomonetarista, y la tentativa de avanzar en un retroceso histórico en las condiciones sociales y laborales, plantea la necesidad y urgencia de terminar con el gobierno y el régimen de Macri-Lagarde y los ajustadores de las provincias, y su reemplazo por una Asamblea Constituyente libre, soberana y con poder. Esa Constituyente abordaría las medidas elementales para salvar a la nación oprimida y sus trabajadores de “la catástrofe que nos amenaza”, comenzando por el repudio de la deuda, la nacionalización de la banca y el comercio exterior, y la defensa incondicional del salario y el derecho al trabajo. Desarrollemos una intensa campaña política por estos objetivos.

4 de octubre de 2018
Morvillo: 16 años de clasismo

Las elecciones en la fábrica Morvillo se caracterizaron por una votación masiva y el triunfo de los compañeros referenciados en la Lista Naranja Gráfica. La burocracia, una vez más, no presentó candidatos. El proceso antiburocrático en la fábrica lleva 16 años ininterrumpidos. Pasó de todo. Debutamos derrotando un recurso preventivo de crisis y reconquistando con un paro el plus de fin de año, que la lista Verde había entregado el año anterior. Luego, tras el intento de despidos, respondimos con el paro inmediato y conquistamos la estabilidad laboral. Llevamos 16 años sin despidos en una empresa que se caracterizaba por despidos hormiga sistemáticos en toda la planta y masivos en algunos sectores (preprensa). Logramos la reubicación de compañeros afectados por enfermedades profesionales y accidentes laborales. Terminamos con el régimen de contrato eventual y tercerizados, que la patronal utilizaba para operar las máquinas. Hoy los salarios superan hasta un 150% el convenio, tras luchas tenaces año tras año contra la cláusula de absorción. Cláusula que se firma en paritarias entre el sindicato y las patronales, y que llevó el salario gráfico a niveles de pobreza desde los años del kirchnerismo. Las condiciones de trabajo en la planta son defendidas celosamente. Logramos recategorizaciones en todos los sectores y establecer un método de ascenso, respetando la antigüedad de los compañeros. La democracia sindical es garantizada por el permanente funcionamiento de la asamblea general como órgano máximo de debate y resoluciones. Esta etapa se caracterizó por la solidaridad con los talleres en conflicto, que valoramos como una enorme conquista histórica de conciencia de clase. En ese sentido, una regla siempre defendida fue no realizar trabajos de talleres en conflicto. Lo que nos llevó incluso a una provocación de parte de la lista Bordó-PTS en algún momento (cierres de Donnelley, WorldColor), que llegaron a reclamar sobre la base de nuestra solidaridad un paro total de la planta y rechazaron una campaña de cara al conjunto del gremio. Mientras tanto, a la Verde, que carnereaba, se negaron a reclamarle la solidaridad de hecho. Otra característica es el constante estado de movilización del taller, la disposición a defender sus derechos. Hemos participado activamente en todos los paros convocados por las centrales obreras. Paramos y nos movilizamos tras el asesinato de Mariano Ferreyra y en convocatorias de la Coordinadora Sindical Clasista (CSC) y de la Naranja. Nuestra presencia fue masiva en las asambleas generales del gremio. Siempre denunciamos el carácter de trámite administrativo que le asigna la Verde a esa instancia. Durante el paro de gremio, en ocasión del conflicto de AGR, participamos en los piquetes persuasivos y logramos parar varias fábricas desde afuera, contracara de la directiva que avaló el carnereaje. El triunfo en Morvillo muestra las enormes reservas de lucha que anidan en la base del movimiento obrero para enfrentar esta etapa. Lejos de cualquier conservadurismo, la clase obrera defiende el programa y los métodos del clasismo allí donde éste echa raíces. Aporta, a su vez, un nuevo impulso al desarrollo de la Lista Naranja en todo el gremio con el objetivo de recuperar el sindicato para los trabajadores. Programas y métodos La diferencia del clasismo con la burocracia es programática. Y también de métodos. El clasismo es independiente del Estado capitalista, no transa con las patronales, enfrenta los despidos, defiende el salario y las condiciones de trabajo con los métodos que permitan desenvolver las tendencias de lucha de la clase obrera. La burocracia garantiza la gobernabilidad -o sea, deja pasar el ajuste. El Sindicato Gráfico, en la Corriente Federal y ahora aliado de Pignanelli y Moyano (FSMN), no mueve un dedo para enfrentar el ajuste en el gremio frente a un ataque brutal de las patronales. Convocatoria de acreedores y ajuste En esta etapa se vienen batallas duras para el movimiento obrero. La patronal de Morvillo anunció el pago del salario de septiembre en dos tramos (70 y 30%). Esto en el marco de la convocatoria de acreedores, de una constante puja por flexibilizar las condiciones de trabajo de la planta (intentos de operar las máquinas con menos personal, oferta de retiros voluntarios) y un recorte pronunciado de horas extras. Para pagar en cuotas argumenta problemas con la cadena de pagos, el costo del papel en dólares, la variación del dólar, entre otros factores propios de la crisis capitalista en curso. Además, el pago de la primera cuota de la convocatoria este mes. Recordemos que las convocatorias son para cerrar las empresas (World-Color) o para sanearlas y hacer un gran negocio. La planta de Avellaneda se inscribe en la segunda opción. La asamblea general convocada para evaluar la situación resolvió rechazar la modalidad de pago en los términos del acta de la reunión (la Interna rechazó la forma de pago y se reservó derechos de acción administrativa, legal y gremial), presentar una denuncia en la Secretaría de Trabajo, y asambleas diarias desde el día de cobro. El 25 el paro fue total. La elección plebiscitaria de Morvillo hay que valorarla en el contexto de una crisis que pretende ser descargada sobre nuestras espaldas. Más que nunca, los sectores clasistas, antiburocráticos y combativos debemos impulsar la lucha política por derrotar en las calles el ajuste.

4 de octubre de 2018
Vidal ataca, la Iglesia "pacifica"

El paro de 48 horas y la movilización masiva del Astillero fueron determinantes para que el gobierno de Vidal comience a dar respuestas al acta firmada quince días atrás. En esta decisión pesó también la presencia combativa del ARS en el corte del Puente Pueyrredón del lunes 24, quebrando el cordón policial, y la posterior marcha a Plaza de Mayo, resuelta por las asambleas de sección, a pesar de la oposición de la conducción verde de ATE que se negó a ingresar a la Plaza. Después de las tomas de fábrica y del Ministerio de Economía, este sábado ingresó un camión con oxígeno, insumo indispensable para tareas de corte y soldadura. Refiriéndose al acta que llevó al levantamiento de la ocupación del Ministerio de Economía -la cual incorporó la mediación de la Pastoral Social-, el secretario general de ATE Ensenada, “Pancho” Banegas, anunció que se suspenderán los descuentos por vacaciones por el tiempo que dure la mesa de negociación y, en principio, hasta fin de noviembre. Entre otros compromisos que habría asumido el gobierno en una larga reunión con el gremio y los paritarios estaría también la devolución de las retenciones aplicadas al sindicato para debilitar la organización gremial. Ni en el acta ni en la reunión posterior se avanzó en cuestiones fundamentales como la garantía de permanencia en sus puestos de trabajo de los 3.300 trabajadores del ARS; tampoco en la reposición del premio a la eficiencia que la empresa desconoce y no paga a pesar de ser parte de los acuerdos salariales complementarios del convenio colectivo. Es significativo que el gobierno se haya negado a firmar el punto que hace a la vigencia del convenio colectivo, señal de que seguirá intentando violarlo como han hecho con esta quita. Por su parte, la suspensión de los descuentos por vacaciones no incluye -por ahora- el mes ya descontado ilegalmente. El rodeo que dieron Vidal y el interventor del Astillero, Capdevila, al aceptar finalmente estos puntos del acta firmada se da en un cuadro de ofensiva contra los trabajadores, que continúa y va a agravarse después del nuevo acuerdo infame con el Fondo Monetario. Por eso, en la "mesa de negociación" que integran el gobierno, ATE Ensenada, los paritarios del Astillero y la Iglesia no hay por parte de la empresa ninguna señal de reactivación o plan trabajo para la fábrica. Vidal sigue apostando al vaciamiento y cierre o desguace del ARS (“astillero residual”). Días atrás, circularon "papers" donde se habla de una primera tanda de 700 despidos, incluyendo trabajadores que había sido efectivizados en 2015, después de largos años de permanecer como contratados. El plan de ataque menciona también "retiros voluntarios", apuntando como prioridad a la reducción de la planta. Esta cuestión volverá a plantearse en la nómina de trabajadores del Astillero Río Santiago que debe aprobarse en el Presupuesto bonaerense para 2019. Estamos frente a un programa de " demolición del Astillero" (como pidió Macri) que forma parte de los 37.000 millones de pesos que Vidal debe recortar en la provincia de Buenos Aires. “Mediación” Hay una coincidencia general entre las conducciones de ATE, pero también de las agrupaciones que habilitaron la intervención de la Iglesia en el conflicto, en presentar la mediación de la Iglesia como una "ayuda amigable". Estamos frente a un encubrimiento que da continuidad a una política que viene de lejos en lo que hace a la conducción de ATE Ensenada y a su aliado, el PCR, a la que ahora se ha sumado el PTS, también firmante del acta. En un volante dirigido a la fábrica el PTS reconoce haber aceptado la mediación de la Iglesia "porque aceptamos todo el apoyo y escuchamos todas las voces que nos permitan fortalecer nuestro reclamo", para afirmar, a continuación, que la Iglesia no debe ser parte de la mesa de negociación. Se trata de una presentación amañada. En el acta que dio lugar al levantamiento de la toma -y que nunca fue llevada a la asamblea general de fábrica- se condiciona la suspensión de los descuentos a la duración de la mesa de concertación con la Pastoral como integrante. Fueron los firmantes los que introdujeron a la Iglesia en las negociaciones y, como reconoce el propio PTS, serán ésta y el obispo “Tucho” Fernández los encargados de llevar ante Vidal los reclamos de los trabajadores y las exigencias de la empresa. Más que una mediación circunstancial, los que firmaron le otorgaron a las sotanas un papel protagónico. No hay mediación desinteresada ni "amiga". El papel cada vez más destacado de la Iglesia en los conflictos obreros y sociales tiene como finalidad evitar la rebelión popular y hacerle el "aguante" a Macri para que llegue a 2019, como lo exige el FMI y convalida la oposición peronista-kirchnerista. Los trabajadores sólo deben confiar en sus propias fuerzas. Un programa para el Astillero Río Santiago plantea continuar la movilización por la garantía laboral de los puestos de trabajo para los 3.300 trabajadores -que debe figurar expresamente en la nómina de trabajadores del Presupuesto provincial 2019-; un aumento de emergencia y actualizado en un 100% para el funcionamiento del Astillero -Macri vetó en noviembre del año pasado un fondo de 1.500 millones de pesos que debía destinarse a la reactivación del ARS- junto a un plan de construcciones navales (defensa del astillero estatal contra todo intento de cierre o desguace); el aumento paritario acorde con una inflación anual estimada del 45% y la plena vigencia del convenio colectivo de trabajo. En lo inmediato, corresponde a la asamblea general del ARS y a los paritarios electos convocar a la movilización de toda la fábrica para reabrir la paritaria. Con la experiencia recorrida por la lucha del ARS y el Plenario Regional de Delegados, el Ensenadazo -si el gobierno avanza con los despidos- planteará la movilización popular y de los trabajadores de la región en defensa de la ocupación del Astillero Río Santiago.

4 de octubre de 2018
Vidal con el mazo dando, Baradel rezando

Con el fin del ciclo lectivo en puertas, Vidal se ha apuntado una victoria al cancelar la paritaria docente en los hechos e instaurar un mecanismo de decisión al margen de cualquier marco legal. Durante diez meses convocó a los gremios a reuniones espaciadas por meses, en las que no se dio respuesta alguna a los reclamos de los trabajadores. En la última reunión, en agosto, planteó, sin discusión posible, un aumento salarial del 19,6%. Sobre un salario inicial de pobreza de 12.500 pesos de un maestro que recién ingresa a la carrera, ese incremento sería de 2.450 pesos, lo que elevaría el sueldo que cobran por cargo los docentes de hasta siete años de antigüedad a 14.950 pesos, lejos de la canasta de pobreza, hoy en 21.000. Ni siquiera un maestro con 24 años de antigüedad llega a esa canasta. Ante el rechazo de las direcciones sindicales de una cifra imposible de considerar, los salarios están virtualmente congelados. A ello debe agregarse la reducción presupuestaria del 3% en educación -que se agravará en 2019- y el derrumbe edilicio, el cierre de escuelas y de modalidades enteras, como los bachilleratos de adultos y la eliminación de los equipos de orientación escolar. Baradel nos manda “a llorar a la iglesia” En septiembre, los paros contundentes de la docencia, de los universitarios y de los trabajadores del Astillero, en medio de la rebelión de la comunidad educativa luego de la explosión de la Escuela 49 de Moreno, pusieron en la picota a Vidal. Los paros de los días 12 y 13 de septiembre fueron totales. Miles se movilizaron al Congreso. Claramente, el ajustazo de Vidal en educación no se condice con el repudio popular creciente. Pero sí con la colaboración de las burocracias sindicales docentes en defensa de la gobernabilidad macrista. En la misma multitudinaria marcha del 13 de septiembre, Baradel y el Frente de Unidad Docente Bonaerense negaron cualquier continuidad de las medidas de fuerza. Vidal lleva diez meses de negativas. Y Baradel, de paros aislados que disuelven la energía de la gran lucha docente. La oposición cerril al método de la huelga general por parte de este sindicalismo es una vía de derrota segura. Ahora, en vísperas de reuniones de delegados para considerar cómo seguir, la dirección de Suteba y de todo el FUDB ha resuelto, sin mandato de nadie, convocar a la Iglesia y a su Pastoral Social para que medie hasta llegar a un entendimiento con Vidal. Es la misma Iglesia que intervino en el conflicto de los trabajadores del ARS, con los resultados conocidos (ver nota en esta página). Apelan a la fracción más poderosa y reaccionaria de las patronales de la educación privada que, en sus escuelas confesionales -sostenidas por el subsidio estatal-, establecen condiciones esclavistas de trabajo y salarios a la baja. Son los enemigos jurados de los derechos de las compañeras, del aborto legal y gratuito, de la educación sexual integral en las escuelas, y de una educación laica y científica. Mientras Baradel (Suteba) y Petroccini (FEB) ingresaban a la Pastoral Social en La Plata para planchar cualquier plan de lucha, el combativo Suteba de Ensenada ocupaba la Torre 1, en defensa de los reclamos de la docencia. Basta de paros aislados. Fuera la Pastoral Social. Plenario y plan de lucha Frente a esta realidad, los Suteba multicolores y la lista Multicolor tienen un desafío y una enorme responsabilidad. Para que la paritaria provincial se “abra”, y se arranque un salario básico de 20.000 pesos más un incremento del 40% ajustado por inflación, el presupuesto para resolver la crisis edilicia y volver atrás la reforma antieducativa y los cierres de Vidal. Con plenarios e iniciativas de la Multicolor, reclamemos paros de 72 horas renovables hasta derrotar a Macri, a Vidal y con ellos al FMI.

4 de octubre de 2018
Que la izquierda y el activismo pasen al frente de los centros

Las elecciones estudiantiles se desarrollan en un cuadro revulsivo. El Presupuesto 2019, enviado al Congreso con el aval de los gobernadores del PJ, es un ataque violentísimo a la educación pública. Para congraciarse con el FMI, la única partida que se incrementa en términos reales es la que va a los acreedores de la deuda externa. En la universidad, el recorte se sentirá, en primer lugar, en los ya magros salarios docentes, que constituyen más de un 90% del presupuesto y a duras penas (con cifras en gris) arañarán un 25% de aumento. El monto para becas queda igual que en 2018, o sea que perderá integralmente frente a la inflación, y sigue sin haber noticia de las obras de infraestructura que fueron suspendidas este año. Los gastos de funcionamiento también se reducirán, lo que sí generó una protesta, tímida, de los rectores. En este cuadro, las agrupaciones vinculadas con el gobierno y las autoridades buscan recolocarse intentando capitalizar el descontento que en algunas facultades generó la extensión de las ocupaciones. Es un manotazo de ahogado para evitar que se generalice en la UBA el “efecto Medicina”, donde una lista de la izquierda y el activismo logró destronar a la poderosa Nuevo Espacio, agrupación del rector Barbieri y su cajero Yacobitti. A esta reacción derechista juega sus fichas el EDI/Franja Morada en Psicología, cuyo decano salió a atacar la toma estudiantil desde el programa de Eduardo Feinmann, haciendo especial hincapié, desde ya, en la “responsabilidad del Partido Obrero”. En la misma sintonía está la UES de Sociales, también ligada al Rectorado de Barbieri, pero desde el PJ de Filmus. En su caso, se trata de tapar con acusaciones contra la toma y el PO el accionar patoteril de su principal dirigente y hasta ahora funcionario de la facultad, Cristian Bay, quien debió ser apartado por denuncias de violencia de género. La preocupación de estas agrupaciones no tiene nada que ver con la pérdida de contenidos o la suspensión de mesas de exámenes. De Franja Morada al PJ, la burocracia estudiantil se juega en las próximas elecciones su capacidad para seguir conteniendo al movimiento estudiantil en los marcos del régimen vigente. Y de cobrar, por esta tarea, su tajada correspondiente como socia de los negociados que abre la política oficial de privatización educativa. En su contra deben enfrentarse con la conciencia más o menos extendida entre la juventud de que, lejos de constituir episodios aislados, la lucha contra el ajuste macrista recién comienza y que lo peor está por venir. La gran cuestión planteada es con qué orientación continuamos la pelea en defensa de la universidad pública y de todos los derechos de los trabajadores, que nadie puede dar por concluida. El regreso a clases en Sociales fue traumático. Muy lejos de la “normalidad” prometida por las autoridades, reencontró a los estudiantes con viejos problemas irresueltos: desde aulas hacinadas hasta ratas caminando por los pasillos. El fuego cruzado entre el movimiento estudiantil y las agrupaciones del gobierno dejó en un lugar relegado a las agrupaciones intermedias, tanto del kirchnerismo como de la centroizquierda. Es lo que ocurrió en Psico con el Impulso, que durante los primeros días apoyó la ocupación, pero luego se dio vuelta y perdió todas las asambleas en bloque con el EDI. El antecedente es lo ocurrido en Exactas, donde a La Mella su desprecio por el movimiento de lucha casi le cuesta el centro de estudiantes. En estos casos, la ruptura política del activismo con las conducciones de los centros no tiene vuelta atrás. Algo similar ocurre en el Joaquín V. González, donde la asamblea del instituto está discutiendo presentar una lista para disputarle el centro a Patria Grande. La experiencia recorrida por el movimiento estudiantil-docente es contundente: los mejores aliados a la hora de luchar no son quienes garantizan la gobernabilidad en nombre del 2019, sino los sindicatos y centros dirigidos por la izquierda. En este cuadro, vamos a la pelea en las cinco facultades que restan votar en la UBA. En Filo, a reforzar un centro independiente que pasó la prueba del proceso de lucha y es garantía contra el ajuste que la propia decana kirchnerista ejecuta en la facultad. En Agro, donde la decana peronista intenta por todos los medios que no se forme una lista que le dispute el centro a Línea de Agronomía Independiente (LAI), ya que potenciaría al activismo de la facultad y pondría en cuestión los convenios con empresas contaminantes firmados por la gestión. En Fadu, donde a contramano del movimiento La Corriente decidió romper el frente que teníamos hace 17 años en la facultad para irse con el kirchnerismo, que entregó la paritaria. Allí también vamos a pelear para poner en pie una lista de la izquierda y el activismo para salvar el Centro de Estudiantes de Arquitectura y Diseños (Ceadig) independiente. Y en Psico y Sociales a poner esos centros en sintonía con las luchas que se vienen. Hagamos realidad el terror de Feinmann y Macri: ¡que se expanda el “efecto Medicina” por toda la universidad!

4 de octubre de 2018
Masiva audiencia pública refuerza la lucha por educación sexual

La masiva Audiencia Pública en el Congreso Nacional por Educación Sexual laica y científica organizada por Romina Del Plá y Guillermo Kane junto con estudiantes y docentes de Caba y PBA, fue una verdadera instancia de refuerzo a la lucha contra el oscurantismo clerical, por educación sexual y por el aborto legal. Participaron la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, organizaciones de lucha por la separación de la Iglesia del Estado (Cael y Campaña Estado Laico), secundarias y terciarias, docentes de los Suteba, la Fuba, la flamante presidenta del Centro de Estudiantes de Medicina junto con los Centros de Veterinaria y Filosofía de la UBA. También estuvieron presentes la diputada Natalia González (PTS), Araceli Ferreyra (Movimiento Evita) y Victoria Donda (Libres del Sur); y organizaciones de mujeres, sociales y de DDHH -como el Colectivo Ni Una Menos, Isadora, Amnistía Internacional, el Polo Obrero y el Plenario de Trabajadoras. Envió su adhesión Nora Cortiñas. Se enmarcó esta campaña en la continuidad de la lucha por el aborto legal, para retomar la iniciativa popular frente a la ofensiva de las Iglesias, empeñadas en la defensa del oscurantismo contra las mujeres y la juventud. Estos mismos sectores quisieron montar una provocación por parte de un grupo marginal con pañuelo celeste, que rápidamente recibieron el repudio masivo de una sala con más de 150 personas en defensa de la educación sexual. (function(d, s, id) { var js, fjs = d.getElementsByTagName(s)[0]; if (d.getElementById(id)) return; js = d.createElement(s); js.id = id; js.src = 'https://connect.facebook.net/en_US/sdk.js#xfbml=1&version=v3.1'; fjs.parentNode.insertBefore(js, fjs); }(document, 'script', 'facebook-jssdk')); Por educación sexual laica y científica. Audiencia pública en el Congreso Por educación sexual laica y científica Audiencia organizada por Romina Del Plá del PO-FIT en el Congreso. Participan estudiantes secundarios y docentes de Caba y PBA, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, las organizaciones de lucha por la separación de la Iglesia del Estado (CAEL y Campaña Nacional por un Estado Laico), activistas y referentes del movimiento de mujeres, y diputadas y diputados de distintos bloques. Posted by Romina Del Plá on Wednesday, October 3, 2018 Jóvenes de distintos colegios de Caba y PBA han destacado la enorme ola verde que reclama librarse de los prejuicios clericales. Denunciaron el incremento de los embarazos adolescentes, la ausencia absoluta de educación en materia de anticoncepción, o la reducción de la ESI a un enfoque moralista o biologicista contra la diversidad sexual. Al cierre, Romina Del Plá denunció que todos los bloques políticos patronales están dejando morir la reforma de la ley que incorpora el carácter laico y obligatorio en todos los niveles educativos, contenidos específicos, y elimina del artículo 5 el “ideario institucional”. Lo mismo sucede en la legislatura bonaerense, donde Vidal ha dado la orden de frenar en senadores la media sanción del proyecto del FIT presentado por Kane. Reforcemos la organización y la movilización en todo el país para conquistar la aplicación efectiva de la educación sexual laica y científica, de la mano de la lucha por la separación de la Iglesia del Estado y el aborto legal, seguro y gratuito ya. (function(d, s, id){var js; if (d.getElementById(id)) {return;} js = d.createElement(s); js.id = id; js.src = "https://embedsocial.com/embedscript/ei.js"; d.getElementsByTagName("head")[0].appendChild(js);}(document, "script", "EmbedSocialScript"));

4 de octubre de 2018
La Revolución boliviana irrumpe en América Latina y en la IV Internacional (I)

La revolución boliviana de abril de 1952 fue la insurrección obrera más importante de Latinoamérica. Como veremos, debe ser comprendida a la luz de las intensas luchas y experiencias políticas de la década precedente. A fines de 1943, Villarroel, a la cabeza de una fracción nacionalista del Ejército, dio un golpe de Estado desplazando a un gobierno títere del imperialismo yanqui. El Partido Nacionalista MNR lo apoyó y se integró al gobierno. Con una orientación similar al golpe argentino del ’43, buscó el apoyo de trabajadores y campesinos, y sufrió el embate del imperialismo y la “Rosca” (un puñado de “barones del estaño” y terratenientes). Como con Perón, Estados Unidos caracterizaba a Villarroel de nazifascista y se negó a reconocer su gobierno. La Rosca reclamaba elecciones “libres” y formó la Unión Democrática Boliviana, luego Frente Democrático Antifascista (FDA). Su principal fuerza de choque era el stalinismo (PIR), que tenían presencia importante en el movimiento sindical de las ciudades (maestros, funcionarios, fabriles), no así entre los mineros, quienes apoyaban mayoritariamente al gobierno que había promovido la formación de la federación minera (FSTMB). El movimiento obrero boliviano carecía de una tradición socialdemócrata o anarquista. El trotskismo boliviano (POR) dirigía la Federación bancaria y tenía comités en las principales ciudades. Villarroel comienza a ceder a la presión imperialista y desplaza al MNR de su gobierno, pero esto no le bastó a la Rosca y el estalinismo, que siguieron reclamando su caída. Tres golpes militares fallidos, entre fines del ’44 y comienzos del ’46, mostraban que el apoyo del Ejército se reducía. El impasse entre la fracción nacionalista y la alianza imperialista-rosquera-stalinista fue quebrada por una gigantesca irrupción popular movida por la crisis económica. Obreros fabriles y ferroviarios, junto con maestros con apoyo estudiantil, comenzaron intensas movilizaciones por salarios y formaron “comités tripartitos”. El stalinismo se montó sobre la movilización popular alentada por la prensa rosquera como “antifascista”. Cuando el aislado e impotente Villarroel produce una brutal represión en julio del ’46, las masas ganan las calles, ocupan la Casa de Gobierno y lo cuelgan en la Plaza Murillo. Con apoyo del stalinismo se formó un gobierno provisorio encabezado por el presidente de la Corte, agente de la Rosca y del imperialismo. El POR no tuvo una posición independiente en esas movilizaciones, ni siquiera una homogénea, por muchas falencias de estructuración partidaria entre los diferentes comités de las principales ciudades. Lora, su principal dirigente, relata cómo el POR de Sucre, Cochabamba y La Paz, impresionado por las movilizaciones populares, sufre la presión de la propaganda del FDA y de los comités tripartitos, y se adapta al stalinismo. Los restantes comités regiones, como los mineros Oruro y Potosí, se mantuvieron al margen de los acontecimientos. 1 La FSTMB, bajo dirección del MNR pero con una creciente presencia del POR, no participó. El desafío de una política revolucionaria frente al fracaso del nacionalismo militar en el poder y la ofensiva golpista proimperialista era orientar la movilización de masas en forma independiente de ambos, dotarla de un programa contrario a la Rosca proimperialista y denunciando las capitulaciones y la impotencia del nacionalismo militar en crisis. El sexenio y las Tesis de Pulacayo Durante el “sexenio” de la Rosca, la política abiertamente proimperialista favoreció los intereses de los barones del estaño y los terratenientes. La integración del stalinismo a la cartera de trabajo del gobierno fue degradando su influencia ante las masas. Esto, junto con el fracaso del nacionalismo, generó una oportunidad excepcional de intervención para el trotskismo boliviano en medio de un ascenso revolucionario de las masas que no había cesado con la caída de Villarroel, sino todo lo contrario, lo estimuló y le dio nuevas formas. Magri explica que “las masas lograron desplazar por un momento la rivalidad entre el nacionalismo burgués y el imperialismo, y ocuparon el centro de la escena política, aunque no le hubieran dado su propio desenlace político”. 2 Esa oportunidad se presenta en el Congreso de la FSTMB en noviembre del ’46. A propuesta de los mineros de Siglo XX, una de las mayores minas bolivianas, se votaron una de las elaboraciones más completas e integrales de un programa revolucionario: las tesis de Pulacayo, redactadas por el propio Lora. Parte de la caracterización del país y de las tareas revolucionarias en los términos de la Revolución Permanente, explicando que las tareas democráticas serán llevadas a cabo a través de la dictadura del proletariado. Coloca la necesidad del liderazgo obrero de la lucha antiimperialista, acaudillando las demás clases explotadas. Desarrolla un amplio programa de reivindicaciones transitorias y explica la preeminencia de la acción directa en la lucha contra el imperialismo y el capitalismo, pero defendiendo la necesidad de participar en todas las instancias de lucha como las elecciones parlamentarias. Este triunfo político colocó al POR en la dirección de la federación minera. Aunque el MNR tenía la mayoría de la dirección, con Lechín como secretario general, es indudable que tuvieron que aceptar el programa que propuso el POR. 1947-1952: auge y dilución del POR Gracias a esta iniciativa política del POR en 1947 fue electo el Bloque Minero con nueve parlamentarios, cuatro de ellos del POR. Como explica el diputado electo Lora, “circunstancias excepcionalmente favorables nos habían colocado a la cabeza de las masas; aglutinamos la atención y la simpatía de los explotados en la política interna del país, nos convertimos en un poderoso partido, lo más inteligente de la juventud se entregó al POR, contamos con un magnífico equipo de agitadores”. 3 ¡Qué diferencia con las actuales posiciones del POR que pontifican contra la lucha política parlamentaria! La experiencia del Bloque Minero será muy breve. El mismo año de su asunción son expulsados del Parlamento en medio de una escalada represiva con masacres en las minas. Lora es obligado a exiliarse junto a otros dirigentes. El POR tiende a desaparecer de la escena política y el lugar de oposición al régimen lo comienza a ocupar el MNR, que capitaliza el martirio de la represión y lo hace aparecer frente a las masas como el principal partido opositor, por no decir el único. Esta desaparición política no puede explicarse, como hace Lora, simplemente por las dificultades de estructuración partidaria, que puedan haberse profundizado con la represión. La “cooperación” que sostuvieron con el MNR durante todo el sexenio la termina capitalizando el MNR, que se apoya en las masas en su disputa con la Rosca, en especial el “ala izquierda” de Lechín, en quien el POR deposita sus expectativas. Ante el golpe de la Rosca y el imperialismo, el POR no supo delimitarse del nacionalismo y quedó desdibujado ante las masas. Según Rieznik, “el POR fue duramente golpeado pero, por sobre todas las cosas, fue irremediablemente desintegrado por un proceso de descomposición política… El POR aparecía como una especie de usina ideológica del MNR… En estas condiciones la propia dirigencia trotskista se fue desplazando a la idea de que la materialización de la revolución obrera era llevar al poder… al MNR”. 4 La estrategia del seguidismo y la ausencia de una delimitación dentro de un movimiento de lucha en común, abandonando la disputa por su dirección, diluyéndose políticamente, es lo que explica que se aflojaran las iniciativas y el impulso de construcción partidaria en un contexto de dificultades por la represión, no al revés. La evolución del POR no puede aislarse de las condiciones en que se desarrollaba el trotskismo internacional. Tenían particular influencia las principales corrientes argentinas, lideradas por Posadas y Moreno, con divergencias frente al peronismo y al MNR boliviano. Posadas colocaba a los movimientos nacionalistas como antiimperialistas y se orientaba a apoyarlos, mientras que Moreno los caracterizaba como fascistas y proponía frentes con socialdemócratas y stalinistas embarcados en el gorilismo proimperialista. La IV demoró en tomar una posición oficial y recién en el III Congreso de 1951, frente a la crisis previa al estallido revolucionario, sostendrá que “bajo la influencia de nuestra sección apoyará el movimiento con todas sus fuerzas, no se abstendrá, sino que por el contrario, intervendrá enérgicamente en él con el propósito de impulsarlo tanto como sea posible hasta la toma del poder por el MNR”. 5 En las vísperas de la revolución En 1951 son convocadas elecciones y el MNR presenta la fórmula Paz Estenssoro-Siles Zuazo. El POR no presenta lista a presidente, sólo lista corta legislativa. Una nueva evidencia de abandono de la lucha por disputarle las masas al MNR y no quedar como “colectora”. El MNR ganó las elecciones, pero el gobierno de la “Rosca” se niega a entregarle el poder y arma un autogolpe. El MNR entonces promueve un golpe militar palaciego que fracasa, pero las masas lo toman como punto de partida para su propia intervención independiente. El 9 de abril de 1952, las milicias obreras, con fuerte protagonismo minero derrotan a las fuerzas del ejército que se desmoronan. La revolución había comenzado y será el tema de la próxima nota. Notas: 1. Magri, J.: “Apuntes a la historia del trotskismo argentino - 2ª Parte”, En Defensa del Marxismo N° 3, abril de 1992. 2. Idem. 3. Lora, G. (1950): “La crisis del P.O.R. boliviano”, Buenos Aires. Citado en Justo, L. (1968), La Revolución derrotada. 4. Rieznik, P., “El POR en la revolución boliviana de 1952”, En Defensa del Marxismo N° 2, diciembre de 1991. 5. “Fourth International”, New York, 1951. Citado en Justo, L. (1968), La Revolución derrotada. Lee también: La Revolución boliviana irrumpe en América Latina y en la IV Internacional (II)

4 de octubre de 2018
Elecciones en Brasil: la cuestión Bolsonaro

De acuerdo con los últimos sondeos, los candidatos a presidente, Jair Bolsonaro, del partido Social Liberal, y Fernando Haddad, del PT, se encontrarían en un “empate técnico” del 28% en la intención de voto para el primer turno electoral que tendrá lugar el próximo domingo en Brasil. Algunas encuestas avizoran otro empate, del 40% para cada uno, para la segunda vuelta, aunque todo indicaría que, en ambos turnos, el porcentaje mayor de indecisos se inclinaría por Haddad. “Fascismo” Bolsonaro, un personaje ignoto, con una trayectoria irrelevante de siete años en el Congreso de la Nación, se ha convertido en el vocero fascista de un sector muy amplio de los militares en reserva y cuenta con el apoyo del alto mando del Ejército. Tiene el apoyo incuestionable de los grandes cañeros del norte de Brasil y de los latifundistas sojeros del sur y del oeste. La Federación de Industrias de São Paulo se encuentra dividida, aunque la fracción que apoya a Bolsonaro es la más numerosa. Según la publicación “Brasil Debate”, en las filas del Ejército opera una logia de “Generales Revisionistas”, que “parece reunir medios y propósitos para la disputa en las calles con la izquierda organizada”. De acuerdo con estos términos, si el perfil de Bolsonaro no se ajustase en forma estricta al del fascismo italiano, podría encajar con el falangismo español, que se terminó desarrollando como un aparato de choque ‘civil’ de las fuerzas armadas del general Francisco Franco. Los militares cuentan con casi cerca de cien candidatos al Congreso o las legislaturas, y podrían formar, con los ruralistas y los evangélicos, que se han distribuido en todos los partidos (incluso en el PSOL), una bancada mayoritaria de derecha. Es incuestionable que la base social del fascismo brasileño es harto estrecha -una ultraminoría pequeño burguesa. Pero no debe ser descartada para nada frente al peligro de que los conciliadores y capituladores de la cúpula del movimiento obrero tengan un éxito en dividir a las masas, incluso si es una parálisis temporal o parcial. La emergencia política de este resentido social es un resultado de la enorme crisis de conjunto por la que atraviesa Brasil, y en especial del fracaso del golpe de Estado que ungió al vice de Dilma Rousseff a la presidencia. Lejos de conseguir la recuperación económica del país, los golpistas han acentuado el desplome económico y llevado a Brasil al borde un defol. El personal político que levantó la bandera de la ética para desplazar del gobierno a Rousseff y luego condenar a Lula en la Justicia, ha acabado, él mismo, procesado o preso, y sin votantes. Los politólogos brasileños se lamentan ahora del veloz agotamiento del ‘centro’, cuyos candidatos no alcanzan los dos dígitos de las intenciones de voto. Excluyen, curiosamente, de ese ‘centro’ al PT, al que han convertido en ‘extremista’ cuando mayor es su derechización. El PT también, de acuerdo con los datos que se exhiben, ha sufrido una caída espectacular en las expectativas de los electores. Derecha, dré El reclamo del ex presidente Henrique Cardoso, de que los cinco candidatos del ‘centro’ desistan en beneficio de uno solo, ha caído en oídos sordos. Fue acompañado en esa exhortación sin futuro por la directiva del pulpo del tabaco, Suzano. Una parte importante de ese ‘centro’, lejos de escuchar la imploración, impulsa el voto a Bolsonaro -es lo que hace el candidato a gobernador, en São Paulo, João Doria, y Antonio Anastasia, en Minas Gerais. La ‘democracia’ brasileña prefiere a un desclasado que representa el revanchismo militar. En lugar de llamar a las masas a movilizarse y pelear contra el candidato militar fascista, los políticos del PT buscan calmar las aprensiones con el discurso de que la mayoría militar no comulga con el fascismo ni lo apoya. Es el mensaje que ha divulgado Celso Amorim, ex ministro de Exteriores de Lula y ex de Defensa, de Rousseff. Varias semanas antes, la candidata a vice de Haddad, del Partido Comunista do Brasil, creyó oportuno recordar el carácter “industrialista” de la dictadura militar que se enseñoreó del país, de 1964 al 85. Las mujeres marcan el camino La manifestación más impresionante del hundimiento de todo el arco político ‘democrático’, frente al desafío de Bolsonaro, la puso de manifiesto la gran movilización de las mujeres brasileñas contra este fascistón. Ningún partido tomó la iniciativa del llamado a las calles, y menos que ninguno el PT; frente a la amenaza política de la derecha, los partidos respondieron con el apoliticismo. Como ocurre en Estados Unidos contra Trump, explotan la heterogeneidad social y política de la movilización femenina para neutralizar su proyección política. Las millones de mujeres que se concertaron en las redes y las centenares de miles, que luego desfilaron combativas en las principales ciudades, marcan el camino que de ningún modo logrará la papeleta electoral: la lucha física organizada contra las bandas del militarismo fascistizante. Todo lo que ocurre en la víspera electoral constituye un respaldo contundente a nuestra caracterización del golpe contra Dilma como un “golpe de Estado”, no como un golpe parlamentario, porque nunca hubiera podido imponerse sin el apoyo de las Fuerzas Armadas. Descartar a éstas de una crisis política mayor es desconocer el abc del Estado moderno. Es desconocer la amnistía que han gozado los militares brasileños por sus crímenes pasados o, incluso, la vigencia de la Justicia militar para los delitos en que incurran los uniformados. El naufragio del ‘centro’ es el testimonio más claro de que el golpe parlamentario fue una ficción o cortina de humo. El PT no desafió la destitución de su presidenta con la conciencia de que tenía la venia militar. Un nuevo gobierno del PT, con un candidato de la derecha del partido, además, será más cómplice del militarismo de lo que Lula y Dilma fueron antes de él. Quienes, en la izquierda, negaron el golpe o lo redujeron a una chiquilinada parlamentaria, deberían excusarse. Un politólogo brasileño, André Barrocal, acaba de concluir que “las elecciones de 2018 consolidan el fracaso del golpe” (de 2016), en alusión a los conspiradores parlamentarios que ahora no recogen un céntimo de los votos. El fracaso del golpe parlamentario ficticio puso de manifiesto el golpe del alto mando. Con el único recurso del tuit, el comandante en jefe del ejército, Vilas Boas, hizo anular judicialmente la designación de Lula como ministro de Dilma, un intento inútil para evitar el juicio político y asegurar que el Superior Tribunal confirmara la condena de Lula en segunda instancia. Ahora sigue tuiteando, en una suerte de pronunciamiento militar permanente. Trump Toda la gran prensa internacional, sin excepción, se ha pronunciado contra Bolsonaro, al igual que los líderes principales de la Unión Europea y del Partido Demócrata de Estados Unidos. Lo caracterizan, antes que como un rescate político, como una aventura que compromete la “estabilidad”, incluso a nivel continental. Fingen no advertir que esa “estabilidad” ha quedado en el pasado. No es en esa dirección que miran, sin embargo, los “Generales Revisionistas” -sino hacia Trump. De acuerdo con el informe antes citado, esa logia tiene en vista una alianza política con el imperialismo norteamericano, aunque Brasil, como Argentina, dependa cada vez más del comercio con China y sus inversiones. En cualquier caso, Trump ha dejado en claro, en la Asamblea General de la ONU, que va por una salida violenta en Venezuela, mientras otras manifestaciones señalan una unidad de propósito, en este aspecto, con el nuevo gobierno uribista de Colombia. Colombia aloja a una decena de bases militares yanquis y es pieza central del Comando Sur del Pentágono. En la agenda de Trump figura alta también la agenda contra China. Bolsonaro puede ser colocado en este trío -o sea, que la crisis brasileña tiene una dimensión internacional definida. El ala ‘democrática’ de los gobiernos latinoamericanos, el llamado ‘grupo de Lima’, se opone a este expediente. Es, sin embargo, claro, que la crisis económica ha colocado a estos gobiernos en un impasse, como se ve en Perú, Argentina, Costa Rica, Nicaragua y, demorados, Chile y Uruguay. Todo sumado, América Latina ha entrado en forma definitiva en una bancarrota de envergadura, que pone sobre la mesa todas las opciones políticas, y cada vez más la agenda de un gobierno de trabajadores. Trump, asimismo, se encuentra empeñado en una lucha contra el ‘populismo’ latinoamericano en general, aunque reivindique el propio, de cuño imperialista. Vería un triunfo de Haddad como un traspié para su compinche Macri, que lidia judicial y políticamente con el kirchnerismo. Las elecciones brasileñas, en definitiva, conmueven el tablero en más de un país -la mayoría en bancarrota. “Las instituciones” - cómplices Para desenvolver una lucha de masas -la única que puede derrotar al fascismo en ciernes-, es necesario desenmascarar sin concesiones a aquellos que proclaman la ‘paz social’ y la ‘defensa de las instituciones’. Que dicen que al fascismo se lo frena desde el Estado, no fuera ni en contra de él. No hay duda que el avance brutal de la crisis económica despertará a la lucha a masas crecientes, y lo mismo ocurrirá ante el avance golpista. Una derrota electoral de Bolsonaro, en segunda vuelta, no significaría para nada un parate a la ofensiva de la derecha militar, que se empeñará, por el contrario, en explotar las contradicciones, límites y toda la incapacidad del nuevo gobierno frente a la crisis, para dinamitar el escaso sustento político que lo acompañe. Desenmascarar a la ‘democracia’, y a PT y a Haddad, no es, ni de lejos, lo que hace el PSOL, una suerte de falso frente de izquierda. El PSOL, que nació de una ruptura del PT, se ha convertido en su segundón del PT en estas elecciones, con un candidato a presidente ajeno al partido, impuesto por el propio Lula. El futuro Congreso brasileño, con el que pactaría, más que nunca, un presidente del PT, tendrá un carácter mucho más derechista que el actual -lo que no es poco. La corresponsal de Clarín señala, muy premonitoriamente, que la monumental reserva de 380 mil millones de dólares con que cuenta el Banco Central de Brasil, “no serán suficientes para abastecer la demanda de los capitales que se quieren evaporar”. Es que más allá del billón de dólares de deuda externa, la Bolsa de São Paulo tiene miles de millones de capitales del extranjero, lo mismo que los bancos brasileños, que financiaron en el exterior el ‘populismo crediticio’ al consumo personal. Lucha de clases El domingo que viene quedará diseñado el escenario del balotaje, y con ello un agravamiento del escenario de la crisis política inmediata. Deseamos que en ese nuevo escenario, previo al segundo turno, el ejemplo de las mujeres se multiplique por millones y, por sobre todo, claro, en la clase obrera. Para ello es necesario desterrar el planteo de que el país atraviesa un impasse o disyuntiva electoral, cuando enfrenta una crisis descomunal de régimen político, incluso dentro de las Fuerzas Armadas. Esa crisis política no podrá ser decidida en las urnas, sino en una lucha de clases sin tregua.