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Prensa Obrera N° 1508

28 de junio de 2018 · 11 notas

Notas de este número

28 de junio de 2018
Convulsión política en las barbas de Trump

Ya nadie discute el triunfo de López Obrador en las elecciones presidenciales del 2 de julio próximo, sino cual será la magnitud de la victoria. De acuerdo a los sondeos, Andrés Manuel López Obrador cosecharía el 50% de los votos y lleva una distancia de más de 20 puntos a Ricardo Anaya y José Antonio Meade, los candidatos del PRI y el PAN, los partidos de México que vienen alternándose en la conducción del país. La posible consagración de López Obrador ha desatado un torbellino político. The Economist compara su triunfo electoral “con la elección de Donald Trump en Estados Unidos, el Brexit y el giro de Italia hacia el populismo”. Otros medios internacionales advierten sobre “un giro populista y nacionalista”. López Obrador plantea una reorientación de la política energética. Ha prometido recortar la exportación de petróleo, buena parte de la cual tiene a Estados Unidos como destino y, en cambio, dedicar unos 6.000 millones de dólares a la construcción de dos refinerías que procesarían el crudo para el consumo doméstico. Eso reduciría también las exportaciones de nafta desde Estados Unidos hacia México. Su principal asesora energética se pronuncia a favor de congelar las licitaciones o subastas públicas futuras para perforación en aguas profundas y de revisar los contratos ya existentes con petroleras internacionales. Ha denunciado la política de entrega de las reservas petroleras de los gobiernos anteriores, llamando a terminar con “el saqueo” de México. Una reforma promulgada en 2014 por el actual gobierno abrió la industria de modo que empresas extranjeras ahora pueden invertir en la exploración, perforación, construcción de ductos e incluso tener sus propias estaciones de servicio en colaboración con la estatal Petróleos Mexicanos, Pemex. Esa decisión permitió que compañías como Exxon Mobil invirtieran miles de millones de dólares en el desarrollo de campos petrolíferos alejados de las costas. En la misma línea, el plan de AMLO incluiría la disminución del precio de la electricidad y la gasolina, buscando reducir la dependencia mexicana de importaciones de gas natural desde Estados Unidos con inversiones en energía hidroeléctrica. AMLO ha denunciado también a la patria contratista, por sus beneficios espurios como resultado de los sobreprecios y el manejo corrupto de los contratos con el Estado. López Obrador ha prometido una diversificación y ampliación de la producción agrícola, para evitar la dependencia de México del exterior. El viraje y sus razones Este giro político es inseparable de la crisis de la integración económica con Estados Unidos. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TCLCAN) que congrega a Canadá, México y Estados Unidos está al borde del colapso. La Casa Blanca amenaza con alejarse del mismo, negociar tratados por separado y reemplazarlo por un acuerdo que se renueve cada cinco años, imponiendo límites a los componentes extranjeros en los productos manufacturados mexicanos. De ese modo, quiere eliminar cualquier superávit comercial que México tenga con Estados Unidos. Estos planteos han ido de la mano del aumento de los aranceles en el acero y el aluminio a sus dos socios comerciales del TCLAN. En México, las consecuencias se harán sentir en acerías de varios estados. Esto se une a la feroz campaña de Trump contra los migrantes mexicanos, que ha pegado estos últimos días un nuevo salto. La escalada norteamericana ha puesto en tela de juicio la política neoliberal que venía funcionando en las últimas décadas y que tiene en el gobierno de Enrique Peña Nieto a uno de sus abanderados. El actual presidente se vio forzado a imponer aranceles a 71 productos que México importa de Estados Unidos. Un sector de la burguesía, empezando por la poderosa Cámara nacional de acero y hierro, ha fogoneado estas represalias. De ser exhibida como la llave para el despegue y florecimiento para México, la asociación con Washington, ha terminado agravando todos los desequilibrios económicos del país azteca. Más aún, puede transformarse en un cataclismo. Más de las tres cuartas partes de los $400 mil millones en exportaciones de México van a los Estados Unidos, de los cuales aproximadamente la mitad están cubiertos por el TLCAN. Se estima que si termina el Tratado, el producto interno bruto retrocedería y México entraría en recesión el año próximo. Poner fin al TLCAN podría hacer que las fábricas se cierren y se trasladen a otros países, como lo hizo Ford el año pasado. Esto es lo que explica la depreciación que viene sufriendo el peso mexicano y la caída de la bolsa. En nombre de estabilizar la economía norteamericana, la política de Trump está provocando una desestabilización política y económica del planeta, incluida la de sus socios más cercanos. Pero la guerra comercial lanzada por la Casa Blanca oficia como un bumerán, como lo revela este cimbronazo político en su frontera del sur. Ya han empezado a encenderse las luces de alarma, en especial, de los gigantes energéticos, que ven con preocupación el perjuicio que podría acarrearles a la producción gasífera y petrolera, una fractura comercial con el país vecino. Crisis de régimen El nacionalismo ofensivo de Trump alimenta las tendencias nacionalistas defensivas en México, y con ellas, la candidatura de López Obrador. Pero este ascenso se potencia por causas internas: en primer lugar, la brutal descomposición del Estado mexicano, de su régimen político y sus partidos .México se ha transformado en un narco estado, y la corrupción corroe todas sus instituciones. Altos funcionarios y políticos pertenecientes a los partidos tradicionales (PRI, PAN) están salpicados por denuncias de todo tipo, incluido el tráfico de influencias en la obra pública. López Obrador ha hecho campaña, precisamente, contra la “mafia del poder”. Esta putrefacción fue acentuando el abismo que separa al pueblo de los partidos del régimen. Las tímidas respuestas por parte del gobierno y de los opositores frente al nuevo atropello de Trump, separando a las familias de los migrantes, ha amplificado aún más esa brecha. En octubre y noviembre de 2014, cientos de miles recorrían las calles del país al grito de “¡Fue el Estado!”, exigiendo la aparición con vida de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.En esas movilizaciones históricas, el dedo acusador se dirigió contra el PRI, el PAN y el PRD, señalados como arquitectos y responsables de ese estado mafioso. En 2016, tuvo lugar la imponente huelga movilización y cortes del magisterio contra la reforma educativa, que fue reprimida salvajemente por el gobierno responsable de otra triste masacre, la de Nochixtlán. El descontento volvió a aflorar a principios de 2017 con motivo de la gigantesca reacción popular contra el alza en combustibles, en tarifas eléctricas y en los precios al consumidor. El “gasolinazo” canalizó el enojo popular contra el gobierno de Peña Nieto. Este estallido es coincidente con el ascenso de Trump y tiene una vinculación directa con este hecho. Los precios de los combustibles atados al dólar, fueron subiendo desde que Donald Trump desplegó su campaña electoral contra los migrantes y contra el Tratado de Libre Comercio de las Américas. López Obrador La burguesía mexicana, al igual que el capital internacional, ha mirado con recelo la candidatura de López Obrador. Pero al ver el crecimiento irresistible de éste, se han dado como política domesticarlo. En primer lugar, se quiere recortar la magnitud del triunfo, de modo tal que no conquiste mayoría de ambas cámaras y se vea obligado a negociar con la oposición. Pero más allá de ello, la clase capitalista viene ejerciendo una presión sobre el probable ganador. La prensa da cuenta de una aproximación de López Obrador con los capitalistas mexicanos y destacan que se han limado asperezas con miembros del Consejo mexicano de negocios, que reúne a la elite empresaria. Estas presiones han dado sus frutos. Después de haber afirmado que la construcción del nuevo aeropuerto internacional del Distrito Federal era un “símbolo de desperdicio y corrupción, ahora sostiene que el proyecto es “viable y conveniente” y que se llegó a un acuerdo en la reunión sobre cómo continuar financiándolo. AMLO y sus asesores vienen asegurando en los últimos meses el respeto por el mercado libre, que no nacionalizaría las industrias ni daría marcha atrás con la privatización petrolera ni revisaría los contratos vigentes y dejaría que el peso mexicano fluctúe libremente. Perspectivas The Economist señala que la presidencia de AMLO sería un “experimento arriesgado” para México: pero al mismo tiempo admite la necesidad de apelar a él como un intento por encauzar el profundo descontento social que existe. México ingresa en una transición convulsiva, que pondrá a prueba la capacidad de López Obrador de pilotear la crisis y contener el disconformismo popular. Un fracaso de esta tentativa nacionalista, puede terminar disparando una crisis de poder, donde se abra paso la reacción popular e irrumpa el movimiento obrero como un factor protagónico en la escena nacional.

28 de junio de 2018
“Abnegación 3”: una asamblea de tiempos rotos y tesones

Con un libreto de origen brasileño y una puesta vigorosa de Lisandro Rodríguez, esta obra coral trae preguntas de nuestro presente con el telón de fondo de la decadencia del PT lulista. Mientras se espera en la antesala, antes de acceder a la sala donde se desarrollará la función, llaman la vista las paredes tapiadas de carteles que reclaman por la libertad de César Arakaki -detenido por su participación en las jornadas de lucha de diciembre, liberado semanas después por la movilización popular, y uno de los 28 actores del virtuoso plantel actoral de “Abnegación 3”, la obra teatral dirigida por Lisandro Rodríguez y estrenada en el marco del Festival Internacional de Dramaturgia. Esos carteles, el video que se proyecta en un televisor, la canción que comienzan a entonar los intérpretes antes de dar sala y -desde ya- la obra misma, giran sobre una misma coexistencia, entre un presente duro y la perspectiva (viva o agotada) por cambiarlo -o, en palabras de Rodríguez, “cierta tristeza o desolación, y también un grado de esperanza o de lucha que uno siempre tiene guardado”. “Para mí -dice el dramaturgo brasileño Alexandre Dal Farra, en un intercambio de mails con el director que se hace circular por las manos del público- ‘Abnegación 3’ es una especie de autopsia sobre un momento histórico (…) una mirada a una época que aún no se ha dado cuenta completamente, pero ya está muerta”. Dal Farra, que se confiesa lulista, pone con todo el centro de esta decadencia en el PT brasileño, del que lamenta “la total asimilación a un Estado altamente fisiologista, corrupto, etc.”, que terminó volteándolo, y que encarna en personajes rotos que están o estuvieron en su órbita: desde la antigua guerrillera devenida en burguesa, al proletario que confluyó breve e imposiblemente con la clase media, del abogado trepador y recién llegado que atiende la corrupción del mensalão, al sindicalista que recuerda sus tiempos de cantor en las luchas de los ’80 (vale señalar, ya un tanto por fuera del texto, que el PT contribuyó decisivamente a esta desmoralización de sus bases, desde su entrevero con los partidos tradicionales de la burguesía a su parálisis frente a las avanzadas golpistas). En ese espectro agridulce late la obra, configurada como una asamblea político-sindical de la que los espectadores somos parte, y en la que los personajes de distintas familias hacen uso de la palabra para trabar acuerdos, desplegar disputas y mentar las incertezas del presente, las fantasías del futuro y los sueños truncos del pasado -mientras los “pasajes al acto”, los saltos a la acción, toman lugar en una carpa colocada al centro del salón y adquieren, como el interior de ésta, el peso y la fantasía de la incógnita. Adentro, afuera, alrededor de esos intercambios, la lucha de clases irrumpe, sin conciliación posible. Son los signos de un tiempo que, en palabras de Shakespeare, “está fuera de sus goznes”, y que la puesta argentina resignifica a nuestros lares, con sus convergencias y distancias. En ese presente esquivo, vemos a los miembros de estas familias y a sus visitantes renegar y celebrar, exponer sus cicatrices a consideración del plenario y, ante todo y pese a todo, buscar su afirmación, su camino, sus nuevos comienzos. Nadie puede sentirse ajeno a ese desafío, y ello hace de esta asamblea un lugar abierto y cómplice a cualquier espectador que esté vivo. “Abnegación 3” puede verse todos los domingos a las 13 horas, en el Estudio Los Vidrios, en Guardia Vieja 4257 (Ciudad de Buenos Aires). Ficha técnica Dirección: Lisandro Rodríguez. Dramaturgia: Alexandre Dal Farra. Traducción: Gabriel Ruman. Intérpretes: Juan Carlos Antón, César Arakaki, Nanzú Biesa, Anabela Brogioli, Marcela Burcaizea, Dolores Cano, Sofía Cobás Alé, Pablo Dos Santos, Florencia Estévez, María Alejandra Fauquié Wefer, Zoilo Garcés, Paco Gorriz, Ariel Levenberg, Verónica Litvin, Carlos Lossada, Nahuel Martínez Cantó, Emilce Olguín Ramírez, Carla Petrillo, Santiago Pra Baldi, Juanchi Rojas, Mario Sala, Cristina Sallesses, Adrián Sotelo, Alan Swiszcz, Amalia Tercelán, Facundo René Torres, Marcos Videla. Diseño de vestuario: Sofía Cobás Alé, Norberto Laino, Lisandro Rodríguez. Diseño de espacio: Sofía Cobás Alé, Norberto Laino, Lisandro Rodríguez. Fotografía: Nacho Iasparra. Asistente de producción: Carla Petrillo. Director asistente: Nery Mucci.

28 de junio de 2018
Fuba: un fraude de Estado contra el movimiento estudiantil

El golpe organizado por Franja Morada y el rector Barbieri para intentar apropiarse de la Fuba fue un fraude anunciado, como pocas veces en la historia de los fraudes. El “congreso” fue convocado con tres días de anticipación en una “Junta Representativa” sin quórum. Faltando 48 horas para su realización, ya estaba claro que las agrupaciones vinculadas con el rectorado de la UBA no lograrían reunir a los 66 delegados necesarios para sesionar. Sólo tenían 65 delegados, pero aseguraban contar con 67. Los dos delegados sobrantes, que el sábado pasarían lisa y llanamente a falsificar, tenían nombre y apellido: Luz Assman, de Nuevo Encuentro de Económicas, y Federico Amoretti, de La Mariátegui de Filo. Ambos se presentaron personalmente en el congreso trucho para manifestar su voluntad de no dar quórum. La caja de la UBA se puso a disposición de comprar a otras personas de esas listas, que se hicieron pasar por delegados cuando no lo eran. El fraude ya contaba de antemano con garantes de peso: el Rectorado y la mayoría de los decanos, la IGJ macrista, las burocracias sindicales docentes (Aduba) y no docentes (Apuba) y el favor de los medios de comunicación oficialistas. Sus bases políticas Aunque se viralizó como un #FraudeMacrista, lo cierto es que el golpe de las agrupaciones de Cambiemos sólo fue posible gracias a la cooptación de sectores del PJ y el kirchnerismo. Actuaron como mascarón de proa de la operación, al punto de encabezar la lista ganadora. Así es cómo el MLI de Ingeniería, un grupo que en los últimos 24 de Marzo hacía de cordón de seguridad para Hebe de Bonafini y Aníbal Fernández, se convirtió en la presidencia de esta “segunda Fuba”. La UES de Sociales, que llegó al centro de la mano de La Cámpora y responde directamente a Daniel Filmus, ocupará la vicepresidencia. Lo mismo vale para el Miles de Medicina, que co-dirige la federación de La Plata con La Mella y cuyos delegados fueron clave para consumar la maniobra. Las tres agrupaciones venían de formar parte del supuesto “frente anti-macrista/anti-Franja” en la Federación Universitaria Argentina (FUA). Detrás de esta careta “nac&pop” se esconde una Junta Ejecutiva plagada de secretarios morados y macristas. La primera campaña de esta “Fuba Viamonte” (por Viamonte 444, la dirección del Rectorado de la UBA) la pinta de cuerpo entero: un ataque reaccionario a la cátedra de Matemática del CBC con el objetivo echar docentes y montar una “cátedra paralela”, loteada entre la Franja y el MLI. Resistencia y balances Anticipándose al fraude, los 65 delegados opositores al gobierno y el Rectorado certificaron frente a escribano público que no darían quórum al congreso morado-macrista-pejotista. La heterogeneidad da cuenta por sí sola de la magnitud del fraude: desde las actuales co-presidencias de la UJS y La Mella a las agrupaciones kirchneristas y del bloque “papal” (Sur, Evita, “chinos” y otros), pasando por los partidos del Frente de Izquierda, Cauce, La Dignidad y distintos grupos independientes. Desde los K hasta el PTS, varias agrupaciones aprovecharon la oportunidad para deshacerse en balances críticos sobre la federación. Pero lo cierto es que las responsabilidades deben ser delimitadas. En lo que a nosotros respecta, la UJS defendió sus posiciones en la UBA, lo que nos colocó nítidamente como la primera minoría de este reagrupamiento, duplicando en delegados y centros de estudiantes a la segunda fuerza (La Mella). No ocurre lo mismo con el PJ-kirchnerismo, que tiene a la parte más importante de su bloque (las dos presidencias, Ingeniería y Sociales) de estos 65 delegados jugando para la “Fuba Viamonte”. Algo similar ocurre con los delegados robados: tanto en el caso de Económicas como de Filo, la usurpación fue posible gracias a la compra de una parte de la lista (Causa y Epica, respectivamente). Pero más allá de la “compra”, el caso demuestra que las fuerzas kirchneristas o mal llamadas “anti-macristas” están “en venta” para el régimen universitario -y en esto incluimos especialmente a La Mella, como se vio en la elección de rector en La Plata. En su ceguera por achacarle la crisis de la Fuba al PO, el PTS encubre la responsabilidad de los K (y también la propia, al mantenerse ininterrumpidamente al margen de las peleas del movimiento estudiantil). Perspectivas El alcance de esta maniobra contra la Fuba debe medirse en relación con el ajuste que Macri pactó con el FMI y sus gravísimas consecuencias sobre la universidad pública. La Fuba fue colocada en la mira del Estado por su papel organizador y movilizador del movimiento estudiantil. Estuvo en la primera línea de la rebelión del 14 y el 18 de diciembre, mientras los dirigentes de Franja Morada aprobaban la reforma previsional en el Congreso; organizó dos asambleas generales de mujeres del movimiento estudiantil y un plebiscito a escala de todo el país por el aborto legal, en el cual participaron más de 35 mil estudiantes; se movilizó a Córdoba a enfrentar la resolución 1254 (recorte de incumbencias) y la contra-reforma de Macri y los rectores. Los mismos diarios que hoy hablan de “vaciamiento” de la Federación son los que la denunciaron como “autora intelectual” de las tomas de colegios y facultades que enfrentaron la presión de la Iglesia sobre la Cámara de Diputados en las horas decisivas del tratamiento del proyecto de aborto legal. Las únicas federaciones “vacías” son las que nacen desde las entrañas del Estado. Mal que les pese, la Fuba seguirá estando presente en cada lucha de los trabajadores y la juventud. Además de los 65 delegados, ya ocho de trece centros de estudiantes de la UBA se pronunciaron contra el fraude, incluyendo a Sociales y Agronomía, donde las presidencias fueron desautorizadas por sus comisiones directivas. También hizo lo propio la AGD, la CEB, federaciones estudiantiles de todo el país, profesores como Eduardo Grüner, Carlos Mangone y Jorge Geffner, y personalidades de derechos humanos como Norita Cortiñas. Convocamos a una enérgica campaña de pronunciamientos en toda la UBA. Si derrotamos el fraude en la Fuba estaremos en mejores condiciones de enfrentar el saqueo que Macri y sus cómplices preparan sobre la universidad y el conjunto del pueblo argentino. Redoblemos la movilización para derrotar este golpe del Estado y sus agrupaciones contra el mandato estudiantil.

28 de junio de 2018
Aborto legal en el Senado: logremos la ley

Tras la conquista de la media sanción por el aborto legal en Diputados –con un Congreso rodeado por un millón de personas- el proyecto de ley llegó finalmente a la Cámara de Senadores. El 1° de agosto se dictaminará en plenario de comisiones y el 8 de agosto se votará en el recinto. Se abre así una nueva fase de esta lucha, que tuvo su primera victoria sobre el lobby clerical en la cámara baja, y que ahora debe redoblar esfuerzos. Si en Diputados hasta el último momento no se contaba con los votos para la aprobación, en la “casa de los gobernadores”, donde actúan los responsables del bloqueo al aborto no punible y la persecución a las mujeres en el interior del país -y agentes directos de la gobernabilidad macrista-, la pelea no será sencilla. El pronunciamiento de los presidentes de los principales bloques a favor de la legalización, no puede ocultar que todos ellos están partidos al interior de sus filas en esta votación y que aún no está garantizada la conquista de la ley. Todos los bloques sostienen la “libertad de voto”, que por supuesto solo vale cuando está en juego un derecho de las mujeres –más aún en el Senado, donde la disciplina partidaria es ley para votar contra el pueblo y los trabajadores. A su vez, ya están circulando rumores respecto de que las pretensiones del sector clerical –como eliminar la prohibición de la objeción de conciencia institucional- en lugar de ser incorporadas en el debate en el Senado, podrían ser “concesiones” que luego haga el presidente por la vía de un veto parcial. Una medida así sería una estafa y un insulto a la movilización popular. La lucha callejera debe incorporar desde ahora mismo un claro rechazo a cualquier tentativa de este tipo. Maniobras en el Senado Digna agente del Vaticano, Gabriela Michetti no perdió un minuto en actuar contra el avance de la ley. No es menor que sea la propia vicepresidenta de la nación la que sale a la cancha contra este derecho. Por su parte, Macri, tras recibir a Lospennato, le dio inmediatamente cita a Polledo, Burgos y Campagnolli –tres paladines del oscurantismo clerical en el debate en Diputados- ante quienes ratificó su oposición al aborto legal. Michetti trazó su estrategia en una reunión en el Episcopado junto al cardenal Mario Poli y el obispo Oscar Ojea, en la que participación también Esteban Bullrich (PRO), Federico Pinedo (PRO), Guillermo Snopek (PJ) y la senadora Silvia Elías de Pérez (UCR). De allí salió la idea de imponer el giro a cuatro comisiones (Salud, Justicia y Penal, Asuntos Constitucionales y Presupuesto) que dilatarían el tratamiento de la media sanción aprobada en Diputados. Finalmente, ante la evidencia de que perdería la votación en la sesión plenaria –y sentaría un peligroso antecedente de debate de los giros (una facultad que se atribuyen con total arbitrariedad los presidentes de las cámaras)- acordaron entre todos los bloques excluir a Presupuesto (presidida por el ultra clerical Esteban Bullrich) y que el tratamiento sea en las otras tres comisiones, dos de la cuales la presiden senadores que ya se pronunciaron en contra de la legalización: el radical Fiad en Salud y Mera del PJ en Asuntos Constitucionales. La inclusión de Asuntos Constitucionales no sólo suma más integrantes a la votación del dictamen, sino que busca dar aire a los infundados planteos de inconstitucionalidad que es la carta con la que buscan bloquear la ley en las provincias. El giro a Presupuesto, que fue finalmente eliminado, carecía de sustento: el aborto clandestino, con 50 mil internaciones por año por prácticas mal realizadas, implica un costo mucho mayor para el Estado. En esta etapa, cualquier cambio que se quiera introducir a la media sanción, hará que el proyecto deba volver a Diputados y que ingresemos en un terreno pantanoso. Ante el fracaso del dictamen de rechazo en Diputados, algunos temen un posible dictamen alternativo de los anti-derechos que plantee una despenalización parcial y habilite la objeción de conciencia institucional. Ya ingresó al Senado un proyecto de Snopek (PJ), que incluye obstáculos de toda índole para acceder a la práctica (como la denuncia judicial obligatoria en casos de violación, el sometimiento de la mujer a instancias tortuosas de disuasión, y un registro forzoso para los médicos que realicen abortos). De todos modos, es altamente improbable que pudieran acordar un dictamen de este tipo, ya que el campo de los que defienden la clandestinidad del aborto es heterogéneo en este punto: un sector defiende la penalización completa y rechaza incluso la actual redacción del Código Penal, ¡redactada en 1921! Un dictamen que no sea el simple rechazo seguramente los dividiría en la votación. La clave está en las calles La presión de la Iglesia es enorme, y tras el golpe sufrido en Diputados, han recrudecido su intervención. Pero los senadores deben tomar nota de que lo que pesa como una verdadera espada de Damocles sobre ellos es la movilización popular que crece en todo el país –como lo demostraron los más de 80 pañuelazos realizados en todas las provincias del país esta semana- y que se multiplicará sin dudas para conquistar la ley. ¡El 8A seamos millones por el aborto legal!

28 de junio de 2018
“Peleamos contra Aluar y un gobierno ajustador”
Redacción

“Vengo de una provincia donde el gobierno provincial ha dejado en defol los salarios de los trabajadores estatales, pero al que lo ha dejado en defol la deuda usuraria, que ha sido obtenida solamente para darle ganancias al gran capital petrolero. Hoy, los docentes y estatales se ponen de pie, (…) con toma de delegaciones, de edificios públicos, con piquetes, con cortes de ruta, con asambleas, se plantan frente al gobierno provincial que quiere descargar sobre ellos una agenda de ajustes en línea con lo que ocurre a nivel nacional. Este gobierno de Arcioni, una fracción del peronismo, nos indica principalmente la necesaria independencia política que tienen que tener los trabajadores para triunfar. En el día de ayer [por el viernes 22], el cuerpo de delegados metalúrgicos de Aluar, una fábrica de 1.200 trabajadores, en una reunión de delegados y comisión interna, ha votado casi en forma unánime que venga a este plenario una representación de trabajadores y del cuerpo de delegados. Quiero transmitir la experiencia de esta gran lucha que se está llevando adelante, en una fábrica donde compartimos el mismo patrón que los compañeros del Sutna, de Fate, una lucha en donde los trabajadores, en una asamblea general, han rechazado la oferta paritaria de la patronal, que es la misma cifra que intenta poner el gobierno y que ha firmado a espaldas de los trabajadores la burocracia sindical. Los trabajadores y las asambleas han rechazado esa oferta a la baja, porque entienden que hay que lanzarse a luchar para romper con los techos salariales. No es una pelea menor, nosotros no sólo estamos peleando contra Aluar, una de las grandes patronales, sino también contra este gobierno ajustador que intenta poner un techo a las paritarias, de un 15%, totalmente alejado de la realidad. (…) Los trabajadores de Aluar, con la fuerza que los caracteriza, con piquetes en los portones, sosteniendo una huelga general, fueron anulando todas las maniobras que la patronal intentó colocar para desactivar el conflicto y lograr desunión. Los trabajadores están fortalecidos, así que entendemos también que no sólo hay que traer esta experiencia, sino que hay que ligarla con otras experiencias nacionales de lucha, que han podido, incluso, hasta romper este techo salarial, consiguiendo cláusulas de actualización. Por eso encontramos muy valioso y sumamente importante la consigna “derrotemos el plan de ajuste de Macri y los gobernadores”. Muchas gracias, compañeros.

28 de junio de 2018
“Luchamos por un gobierno de los trabajadores”
Redacción

Compañeras, compañeros: estamos llegando al final de este gran Plenario Nacional del Sindicalismo Combativo, que ha sido construido con el esfuerzo de decenas de sindicatos, de seccionales, de cuerpos de delegados, de agrupaciones de todo el país (…) Quiero reivindicar su método, porque para convocarlo, hemos votado la participación y la convocatoria en decenas de asambleas de sindicatos, y aquí, hemos discutido en las comisiones y hemos votado resoluciones de acción, de programa, para intervenir en el próximo período. Es un ensayo de cómo tendría que ser una CGT dirigida por el clasismo. ¿Cómo tendría que ser? Discutiendo, con mandato de las bases de cada lugar para que los confederales funcionen en base a lo que deciden los trabajadores. Este plenario nos está ofreciendo resoluciones, que acabamos de votar, que dan una respuesta a los brutales ataques que estamos sufriendo los trabajadores activos, los jubilados, los desocupados, y estamos promoviendo la intervención masiva de la clase obrera con sus propios métodos, las huelgas, las asambleas, las ocupaciones de los lugares de trabajo, y por eso saludamos y reivindicamos las luchas en curso, que muchas de ellas están presentes hoy acá (…) Hemos tomado medidas para apoyar esas luchas, para acompañarlas, para que lleguen a la victoria. Pero también hemos votado un programa y esto es muy importante. Tenemos un programa para las paritarias, rechazando los topes, los techos, tenemos el método de tomar las resoluciones sobre las paritarias en asamblea, como hace el Sutna, como hacen los Suteba combativos, como hace la AGD y tantos otros que estamos acá presentes. Y también planteamos una perspectiva política y de poder, porque enfrentamos los despidos y planteamos la ocupación de toda empresa que despida o suspenda trabajadores, porque planteamos el rechazo a la reforma laboral, la defensa de los convenios colectivos, de las fábricas recuperadas bajo gestión obrera, pero también le sumamos medidas de fondo, como la necesidad imperiosa de la nacionalización de las empresas de servicios para terminar con los tarifazos, como el control del comercio exterior, la nacionalización de la banca y, por supuesto, dejar de pagar la deuda externa, enfrentando los acuerdos de Macri con el FMI. Necesitamos reforzar la independencia política de los trabajadores, el desarrollo de un programa obrero, porque es la única forma de que tengamos realmente una salida a esta crisis y que no sea que la crisis la paguemos los trabajadores. Por eso, acá también tenemos una batalla política que librar. El próximo lunes 25 hay un paro convocado por la CGT, apoyado por la CTA, pero es un paro para descomprimir. Los trabajadores le estamos dando la espalda al carácter dominguero del paro y por eso vamos a cubrir esa jornada con cortes y movilizaciones en todo el país (…) Quiero decir que, justamente, la consigna de paro activo, el plan de lucha, busca profundizar esa rebelión popular que vimos en diciembre contra la reforma previsional, pero también esta enorme movilización que tuvimos de un millón de mujeres y de hombres, que fue lo que obligó al Congreso a votar la media sanción del derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Y, en ese sentido, quiero decir que aquí hemos tenido, los que aquí estamos, un rol importante para darle un carácter clasista a esta lucha, porque al contrario de lo que ha hecho la burocracia sindical, sometida a la Iglesia y al Vaticano, que ha tratado de impedir el desarrollo de este reclamo, los sindicatos que acá estamos hemos votado y participado activamente en la lucha por esta conquista, y tenemos que tomar el ejemplo de esta batalla, esta victoria, para trasladarlo a la lucha por el resto de las reivindicaciones de los trabajadores. Por último, este plenario se ha colocado en abierta oposición a la política de la burocracia, tanto la oficialista como la que posa de opositora, de que tenemos que esperar al 2019 y que por allí vendría la salida de los trabajadores. Este plenario está votando una política opuesta que es la de desarrollar, con un programa obrero, con un método de lucha, la tarea no sólo de recuperar todos nuestros sindicatos, sino la tarea fundamental de que tenemos que luchar por poner en pie a la clase obrera y así nos vamos construyendo como una alternativa política y de poder, porque, en definitiva, luchamos por un gobierno de los trabajadores. ¡Viva el Plenario Nacional del Sindicalismo Combativo!

28 de junio de 2018
“El camino es un paro activo nacional de 36 horas”
Redacción

(…) Hoy estamos aquí los que, a lo largo de todo el país, venimos enfrentando el ajuste del gobierno nacional, de las patronales y de los gobernadores en cada una de las provincias (…) Quiero resaltar la lucha de los docentes universitarios, que somos parte de los que estamos enfrentando los topes salariales y hemos logrado, con toda la presión de las bases y su bronca, y con los paros, que ninguna de las burocracias sindicales, que también las tenemos en nuestras federaciones, le ponga la firma al 15% de Macri y de Finocchiaro. Adelanto, desde esta tribuna, que desde el clasismo que milita en la Conadu Histórica ya estamos impulsando para el segundo cuatrimestre un no inicio de las clases, pero no un no inicio a lo Baradel, de 24 y 48 horas: si logramos imponerlo, va a ser con la parálisis de todas las universidades nacionales. No sólo, compañeros, enfrentamos la política del gobierno nacional, también enfrentamos a todos los que van en contra de la lucha de la clase obrera, con promesas, por supuesto falsas, de un cambio en 2019. Les decimos a los Catalano, a los Yasky, a los Moyano, que la lucha es hoy, que hoy peleamos por nuestras conquistas, que hoy defendemos la salud y la educación públicas. ¿O, acaso, pretenden que les digamos a los mineros de Río Turbio, a los trabajadores del Posadas, que se dejen arrasar hasta 2019? ¡No! Ese no es el camino. El camino es el que mostramos con la lucha de las mujeres (…) el camino es un paro activo nacional de 36 horas, con abandono de los lugares de trabajo, para poner a millones de trabajadores en la calle, para derrotar el ajuste y el régimen del Fondo Monetario Internacional. Compañeros, hoy estamos aquí trabajadores de todas las centrales sindicales. Mi gremio pertenece a la CTA-Autónoma. Este año habrá tres elecciones de la CTA, dos de la CTA-A. Aquellos que se mostraban como el nuevo modelo sindical estallaron en pedazos, reprodujeron todos los métodos fraudulentos de la burocracia de la CGT, ni representación por minorías aceptan. ¡Qué diferencia con nuestro trabajo en cada uno de nuestros gremios! Se han ido dividiendo, por seguidismo a las variantes patronales, por problemas de caja y al margen de todo debate entre las bases. Miren lo que va a pasar ahora: Micheli convoca a elecciones y plantea que quiere ir a la CTA kirchnerista. Yasky, de la CTA K, también convoca a elecciones, pero plantea que hay que ir a la CGT para apoyar a Moyano y Palazzo. Godoy, de la otra CTA, conformó un frente, con Donda, con De Gennaro, con parte del PJ, como el Evita, y Patria Grande, con la CGT, y apuntan a una unidad de una oposición, donde la clase obrera sea furgón de cola de las variantes de recambio patronales. Ese no es el camino. Desde aquí anunciamos que la Coordinadora Sindical Clasista va a formar parte de las tres listas opositoras en las tres elecciones de la CTA. El 28 de junio, en una lista encabezada por Daniel “Pollo” Luna, del Inti, por Lucía Maffey, del Conicet. Y el 8 de agosto, tengo la responsabilidad de encabezar, en la lista de las elecciones de la CTA-Godoy, a una importantísima lista, que engloba a casi todos los que estamos en esta mesa, para dar batalla, como también la daremos en las elecciones de Yasky, con Aten, con Adosac, con los Suteba multicolores. No fue un slogan de convocatoria. ¡Vamos por una nueva dirección del movimiento obrero! Compañeros, para terminar: quiero resaltar la importancia de las deliberaciones en este plenario, no solamente necesitamos acciones por nuestras conquistas, también necesitamos discutir un programa, bajo la dirección de los trabajadores (…) Por eso, muchos sindicatos hemos tomado la propuesta de la Coordinadora Sindical Clasista y estamos impulsando un congreso de delegados, con mandatos de asamblea de todos los sindicatos y centrales, para poner en pie a la clase obrera, para quebrar este ajuste y para que juegue su rol histórico como alternativa de poder. ¡Buen plenario, compañeros!

28 de junio de 2018
Lanús: una ruta de desarrollo para el movimiento obrero

El Plenario de Lanús realizado el 23 de junio agrupó a una parte mayoritaria de la vanguardia clasista y a un conjunto de direcciones intermedias que se ubican en un campo combativo y antiburocrático, de todo el país. En el corto tiempo, desde que el Sutna lanzó la propuesta, numerosas organizaciones sindicales (Adosac, Ate Lomas, la UTS de Córdoba, etc.) fueron sumando sus firmas a la convocatoria y muchas más resolvieron participar como adherentes u observadoras (es el caso de Luz y Fuerza de Córdoba, los Mineros de Río turbio o el Sipreba). Todas ellas tuvieron una activa intervención en los debates y las votaciones. El Plenario puso en pie, mediante la lucha política y la acción común, un bloque político de independencia de clase en el movimiento obrero que tuvo fuerte expresión dos días después en el paro nacional. Acción El éxito del Plenario ubica en un nuevo punto de partida la lucha por la expulsión de la burocracia sindical y las tareas para enfrentar la ofensiva capitalista. La tarea por delante es lograr que el Plenario desempeñe un papel en las luchas, en impulsar la movilización general y en conquistar a más sindicatos para su perspectiva, mediante agrupaciones, listas comunes y conquistas de cuerpos de delegados y seccionales que hagan pegar un salto a la lucha por una nueva dirección del movimiento obrero. El plan de lucha votado constituye la “hoja de ruta” de ese desarrollo. El programa le da un contenido estratégico de independencia de los partidos patronales, contra la ofensiva de Macri, los gobernadores y el FMI. El rol de las organizaciones del plenario junto a la izquierda en los cortes, actos y movilizaciones que,a lo largo y ancho del país, “hicieron activo” el paro dominguero de la CGT y expresaron el reclamo de continuidad de las medidas, mediante un nuevo paro de 36 horas con movilización, quedó marcadamente instalado. Método El método de los mandatos de asambleas y plenarios que marcó desde el inicio el propio Sutna con su plenario de delegados mandatados, seguido por los ocho Sutebas, por la asamblea de AGD, de Luz y Fuerza de Córdoba, de las seccionales combativas de la gran huelga de ATEN, del formidable plenario neuquino que fue el antecedente de Lanús, con seccionales de ATEN y Ceramistas a la cabeza, marcaron su desarrollo, mediante la política del frente único. La confrontación de posiciones se desenvolvió en un marco programático que arrancó delimitado del bloque del 21F y del centroizquierda sindical, de fuerte influencia del Vaticano, partidario de una “unidad opositora” que coloca al movimiento obrero como furgón de cola de los bloques políticos dominantes, sea de Cambiemos, el PJ o el kirchnerismo. La idea de la Nueva Dirección del Movimiento Obrero está así basada en una delimitación política y en la práctica que los participantes llevan cotidianamente contra los techos salariales avalados por la burocracia, en la defensa de los convenios colectivos sistemáticamente entregados, en las grandes luchas contra los despidos con los métodos de la ocupación de fábrica y la huelga, expresamente reivindicados en los puntos votados. La Mesa Organizadora parte así de un mandato y un método para el cumplimiento de las resoluciones. Por una nueva dirección del movimiento obrero Los cuatro mil activistas que participaron en representación de unos treinta sindicatos y centenares de internas y cuerpos de delegados, junto a agrupaciones de base y un sector del movimiento piquetero- protagonizaron la más importante asamblea obrera, desde las ANT del Argentinazo. Y, estrictamente, en lo sindical, desde el Congreso de Villa Constitución en 1975. Las comisiones que se formaron pusieron de relieve la inserción del clasismo en los sindicatos y la riqueza del debate político de la vanguardia, que se plasmó en gran medida en el programa votado de 14 puntos, que combina reclamos urgentes como “la reapertura de las paritarias” con medidas de fondo como la “nacionalización de la banca” en el marco de un “plan económico bajo dirección de los trabajadores”. También en este plano - ¡sobre todo en este plano! - fue una superación de ensayos anteriores centrados en impulsar la “coordinación de las luchas” como norte excluyente. La consigna “por una nueva dirección del movimiento obrero” tiene un contenido preciso: “clasista, combativa y antiburocrática”, “basada en la democracia sindical y la independencia política de los trabajadores” para luchar por “una salida obrera integral a la crisis capitalista”.

28 de junio de 2018
“Estamos dando un paso fundamental”
Redacción

Damos comienzo a este formidable Plenario Nacional de Trabajadores, convocado por el clasismo, por el sindicalismo combativo, por la izquierda del movimiento obrero argentino, entendiendo que se está dando un paso fundamental y que esta iniciativa y cada uno de los compañeros que estamos aquí formamos parte de la vanguardia, que cuenta con el respaldo de la tradición de lucha de la clase obrera argentina y está dando un paso y un salto político y sindical para formar una nueva herramienta de lucha para todos los trabajadores. Decenas de sindicatos y centenares de delegados se han hecho presentes en el día de hoy, son todos esos compañeros que cuentan en sus espaldas con la gigante lucha contra la patronal, que quiere avasallar nuestros derechos; contra los gobiernos, que intentan imponer sus políticas de ajuste; contra la burocracia sindical, que lo único que hace es frenar al gran movimiento de trabajadores que quieren luchar. Hoy somos nosotros los protagonistas de una gran lucha, somos también aquéllos que hemos peleado contra el gobierno de Menem y Cavallo, contra los ajustes que también nos ha puesto encima el kirchnerismo y también somos aquellos compañeros que estamos luchando en el día de hoy contra el gobierno de Macri, los gobernadores y ese acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que pretende recortar cada una de las conquistas de todo el movimiento obrero. Somos esos compañeros que no estamos con los acuerdos que se han tenido con los Pedraza, con los Moyano o los Caló, por eso siento que la lucha de nuestro compañero Mariano Ferreyra está claramente expresada en aquellos compañeros que luchan en las fábricas y en las calles. (…) Este plenario ha crecido mucho más allá de las fronteras que teníamos los convocantes, la Unión Ferroviaria, la AGD, el Sutna (que han venido fuertemente a este encuentro, saludamos a los compañeros de Córdoba, de Pirelli, de Firestone, de Fate, de cada una de las fábricas que han empujado para que funcione este encuentro) (…) se han ido sumando y sumando compañeros a este plenario y somos todos, artífices de esta gran herramienta que le estamos poniendo a la clase obrera en sus manos. Compañeros, el plenario que lanzaremos hoy tiene, fundamentalmente, que llevar adelante una discusión que genere un programa, que genere una alternativa diferente a la que propone la burocracia sindical (…) Cuando decidimos llevar esta lucha adelante, lo hemos hecho, sin dudas, tomando en cuenta la necesidad que tenemos que unir a todos los compañeros. Aquí, en este plenario, tenemos a compañeros de diversas ideas políticas, compañeros de todo el país, pero nos une la clara decisión de ir a pelear por un paro nacional activo y un plan de lucha que derrote el ajuste (…) Este lunes se va a parar el país y nosotros seremos partícipes de esa gran expresión de los trabajadores, pero lo haremos para que sea un paro activo (…) tenemos que trabajar fuertemente para que, a diferencia de esa burocracia, que va a esperar el martes 26 para empezar con sus negociados, nosotros estamos organizando a toda la clase obrera para darle continuidad, para convocar a un paro activo de 36 horas, para que estén los trabajadores en la calle. Esas comisiones que tenemos hoy, fundamentalmente, tienen que entender que éste es el comienzo y cada determinación (de las comisiones) tiene que ser para que próximamente llevemos esto a cada provincia y después reunirnos fuertemente, en una organización como ésta, con cientos de compañeros más, unidos en una única tarea, luchar por una nueva dirección, darle fuerza a la clase obrera argentina y hacer que tengamos todos nosotros el orgullo de decir “estamos en pie, el pueblo argentino y su movimiento obrero”.

28 de junio de 2018
[Editorial] La situación política después del paro

El masivo paro general ha sido un principio de intervención colectiva de los trabajadores en la crisis política nacional. Después de la corrida cambiaria, del rodrigazo oficial y de la crisis de gabinete, la clase obrera apareció como un factor propio en el escenario político, aún con los límites brutales que le impuso al paro una burocracia sindical que colabora con el gobierno antiobrero desde su misma asunción. Estas mismas razones explican la militancia activa de la gran patronal contra el paro. La burguesía acumula distintos agravios contra el gobierno, pero le teme como a la peste a una irrupción de la clase obrera en medio del desbarranque oficial. El paro y el pejota Los diarios destacaron el “significativo silencio” (El Cronista, 26/6) frente al paro de la oposición pejotista, desde Insfrán a Urtubey pasando por Massa y Cristina. Este “bajo perfil” tuvo su expresión en las diferentes expresiones sindicales del peronismo. El triunvirato cegetista se limitó a informar del “cumplimiento de la medida”, sin anunciar continuidad alguna. Los dirigentes sindicales kirchneristas, a su turno, actuaron a la rastra de la CGT. Mientras ello ocurría, el pejotismo parlamentario anunciaba el inicio de negociaciones con el gobierno respecto del presupuesto 2019, a sabiendas de que se trata –ni más ni menos- que del puño y la letra del Fondo Monetario Internacional. A cambio de la preservación de algunas obras públicas, el pejotismo provincial y parlamentario está dispuesto a un consenso presupuestario que implicará, entre otras agresiones, llevar hasta el final la política de tarifazos, despidos masivos de empleados públicos precarizados, la licuación del salario de docentes y estatales y el remate del Fondo de garantía del Anses. Pero en torno de esta negociación, se teje una trama que excede al propio presupuesto: la gran burguesía sabe que el plan fondomonetarista puede terminar con las pretensiones reeleccionistas de Macri, y comienza a debatir una “transición ordenada” a manos de quienes aseguraron su gobernabilidad en estos dos años y medio. El kirchnerismo, por su parte, aspira a una gran interna con estos gestores del ajuste, del cual es partícipe su propio gobierno en Santa Cruz. “Emergente” sumergido La pretendida “transición”, sin embargo, tendrá que atravesar primero por las contradicciones que deja el derrumbe económico de la gestión macrista, de un lado, y la aceleración de la crisis mundial, del otro. El gobierno celebró la declaración de Argentina como “mercado emergente”, un ‘diploma’ que sólo comenzará a regir en un año y cuya vigencia depende de que el ingreso y salida de capitales del país continúe sin traba alguna. Sólo bajo esa condición –la de fugar capitales “libremente”- los fondos especulativos podrían seguir lucrando con la bancarrota argentina. Pero esa euforia “emergente” se evaporó rápido: las acciones de las empresas locales volvieron a caer en la plaza local y en Wall Street. Por una parte, bajo el agravamiento de la guerra comercial internacional, y sus consecuencias sobre las exportaciones y las monedas de los supuestos “emergentes”. Por la otra, es significativo que la caída bursátil se encuentre encabezada por las empresas energéticas, o sea, las beneficiarias de los tarifazos que el gobierno, después de la megadevaluación, negocia postergar en el tiempo, temeroso de sus consecuencias sociales explosivas. En este cuadro, se ha desatado una guerra sorda entre productoras y distribuidoras de energía, de un lado, y de todas ellas con el gobierno, del otro, respecto de quién paga los platos rotos del plan oficial de tarifas dolarizadas. En otro plano, la desorganización económica generada por la megadevaluación ha agravado la recesión industrial. El gobierno busca defender el apoyo de la gran burguesía prometiendo sostener el peso devaluado y, principalmente, reforzando una línea de agresión contra la clase obrera. Pero el peso de la crisis capitalista –en el plano local y mundial- se despliega con toda su fuerza. Perspectivas A la hora de trazar un rumbo contra el plan de guerra oficial, es necesario que partamos de esta caracterización de conjunto. Enfrentamos a un gobierno fracasado, cuya política de rescate del Estado y de la gran burguesía ha acentuado la bancarrota nacional. Lejos de aportar a una estabilización, el acuerdo con el FMI es un factor de choques con su propia base social empresarial y, desde luego, de acentuación de todos los antagonismos con las masas. El paro general de este lunes expresa el progreso de esta crisis política. A pesar del férreo trabajo de contención de la burocracia sindical, que saludó al paro del lunes como un “desahogo”, para los millones que pararon la jornada del lunes dejó planteada la cuestión de su continuidad. En el escenario del paro se desplegaron más de 50 piquetes en todo el país, organizados por el sindicalismo clasista y la izquierda. En los piquetes del clasismo, flameó también la bandera de lucha por el aborto legal, que protagonizó un nuevo pañuelazo, ahora, contra las maniobras dilatorias que encabeza la clerical Michetti en el Senado. Hay que llevar ahora las conclusiones del plenario del 23 y del gran paro del 25 a las grandes organizaciones obreras, para ponerlas de pie frente a la ofensiva capitalista y, en esa lucha, recuperarlas para una nueva dirección fundada en la independencia política del Estado y los partidos patronales. La batalla por un paro activo nacional de 36 horas, por un plan de lucha y la preparación de la huelga general para derrotar al plan de Macri y el FMI está completamente enlazada a la tarea de colocar a la clase obrera como protagonista de la crisis nacional, y para que pueda imprimirle a esa crisis su propia salida.

28 de junio de 2018
Un paro enorme

Macri esperaba hacer pasar la Reforma Laboral mientras mirábamos los partidos del Mundial. En su lugar, se produjo el mayor paro general durante su gobierno. Como tal, implica un pronunciamiento político de masas contra el gobierno, su política y las consecuencias sobre los trabajadores. Es una expresión de la crisis política. Las grandes capitales del país, sin excepción, estuvieron completamente paradas, la huelga se sintió desde Salta hasta Santa Cruz y, aún en su carácter dominguero y desmovilizador explícito por parte de la CGT y las CTAs, hubo movilizaciones importantes en provincias como Mendoza y Chubut, donde el pejotista Arcioni está apelando a la represión para descargar el default de la provincia sobre los estatales y docentes. El clasismo y la izquierda del movimiento obrero, por nuestra parte, desplegamos piquetes y actos en todas las provincias y ciudades importantes que tuvieron su corolario en el importante acto obrero en el Obelisco, todo lo cual fue previamente votado en el Plenario de Lanús. En Córdoba, el Sindicato de Luz y Fuerza en lucha por el convenio, se movilizó en conjunto con el clasismo hacia el acto final en el Patio Olmos. Los piquetes fueron la expresión política más destacada de la jornada y colocaron al clasismo como candidato a la nueva dirección del movimiento que empuja desde abajo, como lo marcó Alejandro Crespo desde el Obelisco. Esta valoración importa, más aún cuando la burguesía tensó cuerdas para quebrar el paro fábrica por fábrica, en todos los gremios industriales especialmente. Eso se sintió en los ingenios de Tucumán, Salta y Jujuy, que trabajaron, golpeados por una larga política de desgaste y derrota de sus sindicatos. Lo mismo en sectores del gremio gráfico, la Alimentación o la UOM, donde la política de desorganización sindical a nivel de cada fábrica, debilitó la medida frente a los aprietes patronales: amenazas de despidos, pérdida de premios, emplazamiento de remises, etc. En contraste, la gran industria paró letalmente, por caso Siderca, Aluar, Acindar, Arcor, Ford, VW, Kraft, todas las plantas del neumático o automotrices cordobesas. El activismo clasista fue fundamental en el accionar fabril para garantizar la medida y asentarla en procesos previos de asambleas y debate en las secciones. La propia preparación del gran plenario de Lanús fue un factor de organización del paro, superando a la burocracia sindical. Aunque todos los analistas de la burguesía valoraron la importancia del paro “desde la contención”, la UIA, la banca, el capital agrario y todas las asociaciones patronales jugaron contra él, incluida la CAME. Preparan sus baterías antiobreras para hacer pasar el plan de guerra que entra en la nueva fase FMI. La lucha política El Triunvirato busca una nueva vida, pensando en la elección del 22 de agosto de la conducción de la CGT. De ninguna manera pretende llevar el paro a una continuidad que pueda enfrentar y derrotar a un Macri debilitado, entregado a un plan del FMI que avanza a los tumbos y que es repudiado en masa por la base obrera. Vuelven a dejar la iniciativa en manos del gobierno que convoca “reuniones sectoriales” para trenzar prebendas. Mientras tanto, busca administrar el desfasaje de las paritarias, manteniendo mano de hierro en el Estado y explotando la recesión para aminorar los porcentajes adicionales en el sector privado, y hacer pasar los despidos en uno y otro ámbito. El moyanismo y Yasky, -así como la centroizquierda degennarista- fueron absorbidos por el paro dominguero. Desaparecieron políticamente de esta gran jornada al adaptarse por completo a la desmovilización. Moyano y Palazzo también jugaron a la interna de la CGT, con una política conservadora y de adaptación muy profunda: Moyano firmó la paritaria del 23% (el acta no establece acumulación de las cuotas), sin bono ni cláusula gatillo, lo cual fue saludado por toda la burguesía. El descomunal paro camionero fue dilapidado, como en su momento ocurrió con los paros bancarios por parte de Palazzo. El “hay 2019”, juega fuerte su papel derrotista de política de administración de la protesta en función de la interna del PJ. El degennarismo se adaptó también al planteamiento de contención del Vaticano, que jugó fuerte con el Episcopado en la Marcha Federal y en este paro, al igual que las organizaciones sociales de San Cayetano. En este escenario, se aprecia el valor de Lanús. O sea, la emergencia de un bloque de independencia política de los trabajadores frente a las variantes sindicales articuladas con el PJ, el kirchnerismo y la Iglesia. Lanús desplegó un programa, estableció una trama con las principales luchas del movimiento obrero, ofreció un método para las que vienen y planteó la perspectiva de un verdadero paro activo, ahora expresado en el reclamo de las 36 horas con movilización a Plaza de Mayo y a todas las plazas del país. Los ejes para la continuidad La ocupación y huelga de Télam desatadas a horas del paro, ante 300 despidos, son un botón de muestra del escenario que se avecina, así como la represión en Chubut a docentes y estatales movilizados contra la “antiparitaria” de Arcioni. Desde Lanús, lanzamos un programa planteando ocupar las fábricas que cierran o despiden masivamente. Será un eje inmediato, con el Turbio, que fue partícipe del Plenario, con Télam y todas las luchas de la etapa. La asamblea de la TV Pública, convocada por el Sipreba, ha votado el paro y movilización a Télam. La inmediata solidaridad frente a la represión a los trabajadores chubutenses, también votada en Lanús. Al mismo tiempo, la campaña por la reapertura de las paritarias es fundamental. Lanús tiene en el Sutna la nave insignia: su asamblea general ha votado el reclamo del 30% con cláusula de actualización, un programa a extender en todo el movimiento obrero. El sindicalismo docente estará envuelto en el debate del no inicio (así lo impulsa AGD en docentes universitarios), en paritarias aún abiertas, o que cerraron bajas o con decretos provinciales. La batalla por mandatos de asambleas y paritarios electos por los trabajadores se inscribe en la política que la Coordinadora Sindical Clasista ha defendido en Lanús: un Congreso de la CGT, la CTA y todo el movimiento obrero para debatir el plan de lucha y el programa obrero de salida a la crisis. Lanús resolvió movilizar con todo a los sindicatos por el aborto legal, que ya tiene fecha en el Senado el 8 de agosto. Otro eje que nos distingue de la burocracia sindical de todos los colores, atada a la presión clerical. Una victoria en este plano reforzará toda la lucha de los explotados. Hemos sido acusados de desestabilizadores por nuestro accionar y nuestro discurso en el paro. Confrontamos con el planteo de “desahogo” del Triunvirato. Rechazamos el planteo extorsivo del gobierno, que opone la lucha a fondo por nuestras reivindicaciones a la gobernabilidad… del FMI. En esa perspectiva inscribimos la batalla por el paro activo de 36 horas. Se enlaza con la lucha por la superación de la burocracia sindical, por una nueva dirección del movimiento obrero, por explotar la irrupción de la clase obrera en la escena nacional con el método de la huelga general para abrir una perspectiva de derrota de Macri, los gobernadores y el FMI. Lo que implica poner a los trabajadores a la iniciativa para luchar por una alternativa política propia.