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Prensa Obrera N° 1487

21 de diciembre de 2017 · 14 notas

Notas de este número

21 de diciembre de 2017
Una lucha enorme
Redacción

A 16 años de la gran rebelión popular de diciembre de 2001, la clase obrera y el pueblo argentinos protagonizaron otra gesta extraordinaria. En este caso, para enfrentar un ataque en regla a los derechos jubilatorios. Para imponerlo, el gobierno se valió del voto de los diputados y senadores peronistas. Del aval de todos los gobernadores -incluyendo a los kirchneristas. Y de la feroz represión contra quienes se manifestaron. El gobierno se quedó con los fondos sustraídos a los jubilados. Pero la clase obrera se anotó una victoria estratégica: en las calles, puso de manifiesto toda su fuerza para derrotar el ajuste. A pesar de la parálisis de una burocracia sindical en derrumbe. La rebelión popular contra el saqueo jubilatorio marcará a fuego las próximas luchas contra la reforma laboral. Los que dejaron pasar despidos y paritarias a la baja no pueden ni deben decidir sobre la lucha que se viene. Luchemos por un Congreso de Bases del movimiento obrero, para votar un programa de los trabajadores y un plan de acción para lograrlo.

21 de diciembre de 2017
18D, un antes y un después en el movimiento obrero

El gran dato de la jornada del 18D fue la movilización obrera, estimada entre 200 y 300 mil personas. Fue una rebelión obrera a varias bandas. Primero, contra el paquete antiobrero; en segundo lugar, contra la CGT, la segunda y más profunda después de aquel 7 de marzo del palco en fuga. El paro absurdo que el Triunvirato y toda su conducción anunció una hora y media antes de que comience, en la propia mañana del lunes, era incumplible. No había sido organizado, cuando hubo varios días para hacerlo desde que se convocó la sesión. Además, no lo acataron la UTA, la Unión Ferroviaria, la Uocra, UPCN y Comercio. La Fraternidad paró sólo 12 horas. En cambio, la CGT dio la orden de no movilizar: “Vamos del trabajo a casa, porque rechazamos la acción de los infiltrados”, adelantó el barrionuevista Acuña, al mejor estilo Rucci en tiempos de “ni yanquis ni marxistas”. La respuesta obrera, a partir del sindicalismo clasista e independiente, de los cuerpos de delegados de base de la izquierda y de las CTA, fue la colosal movilización. La UOM, sin garantizar paro, movilizó sus delegados en ambas fechas. Se desafió la represión brutal de la Gendarmería del día 14, y se movilizaron sectores que no lo habían hecho ese día, como Foetra. En otros, las columnas crecieron al doble, al triple y más, como los docentes o el propio Sutna. El antecedente fue el paro del 15, donde el Neumático paró con alta conciencia política, contra el paquete y la represión vivida, al igual que ATE y sindicatos docentes combativos. Para ilustrar, del Suteba Matanza, se pasó de siete a diecinueve micros repletos de compañeras y compañeros. Un párrafo aparte merece la movilización de las organizaciones piqueteras. El Polo Obrero no estuvo solo esta vez. El trío piquetero ligado al Vaticano ha entrado a chocar con el gobierno, a partir del ataque a la movilidad de la Asignación Universal por Hijo y los planes sociales. Ya había sido un antecedente su participación en la jornada del 6, organizada por la CSC-PO y la CTA Autónoma. En este marco, la UOM abandonó la CGT y el Triunvirato está herido de muerte. La CGT unificada voló por los aires. La UOM puede estar reflejando la continuidad de la crisis industrial, pero también la propia rebelión de las bases: en la UOM Tierra del Fuego, que se levantaron contra el congelamiento salarial hasta 2020. Por lo pronto, Aluar se movilizó masivamente en Puerto Madryn, en otra manifestación del sismo que recorre a este gremio estratégico. Siete seccionales del conurbano se levantaron contra la conducción el 29 de noviembre, en la convocatoria kirchnerista, y la UOM Quilmes movilizó también el 6 de diciembre. Y el 18D, Siderca paró en un 100%, al igual que Acindar Villa Constitución. En estas horas se resuelven nuevos paros generales del Banco Provincia en defensa de su caja y su jubilación, y el Ingenio La Esperanza es reprimido en Jujuy y su dirección ilegalizada en el marco de una huelga por el salario y contra 400 despidos. Una nueva etapa se abre en el movimiento obrero. La lucha contra la reforma laboral, contra las paritarias a la baja, contra los cierres de fábrica se dará en otro escenario. Las nuevas conquistas de cuerpos de delegados de la CSC-PO en gremios industriales, la gran votación a la Multicolor del Suteba, la conquista del Sute Mendoza por un frente antiburocrático, las ocupaciones de fábrica del año (Conicet, AGR, Pepsico), las huelgas docentes y azucareras, las extendidas huelgas santacruceñas; han sido antecedentes de una maduración en los trabajadores y de desplazamientos políticos en la vanguardia obrera. La enorme votación fabril al FIT no puede divorciarse de este proceso. El otro dato fue el cacerolazo de la Ciudad de Buenos Aires, del conurbano y de todo el país, en la noche del 18D. Reproduciendo la alianza de clases del Argentinazo, pero en nuevas y superiores condiciones: esta vez no entre desocupados y ahorristas, sino entre las columnas obreras de la tarde y los sectores medios de la noche que confluyeron en el reclamo contra el paquetazo y la represión. En la columna independiente del 29 de noviembre, en el acampe del Polo Obrero el 4 de diciembre, la Plaza del 6, la movilización del 14 y este gran 18D, hemos contribuido activamente para que el movimiento obrero y popular se ponga a la iniciativa contra el régimen. El ataque al PO, recuerda al de Alfonsín en 1989, o el de Aníbal Fernández ante las puebladas contra el sistema ferroviario. Culpabilizan a las víctimas, como hicieron con Kosteki y Santillán o con Mariano. Hay un antes y un después del 18D, en la lucha por una nueva dirección. Macri no ha podido derrotar al movimiento obrero. Le planteamos a todo el activismo la lucha estratégica por un Congreso de Bases que discuta un plan económico de los trabajadores a partir de nuestras reivindicaciones más inmediatas y un plan de lucha para llevarlo adelante.

21 de diciembre de 2017
Abajo la represión

Apenas sancionada la ley antijubilatoria, el gobierno se ha largado a una escalada de persecución política y criminalización, tomando como blanco a la enorme gesta obrera que ganó la plaza de los Dos Congresos el lunes 18. Las acusaciones siguen el método de la intriga y la provocación, articulados entre la “justicia”, los esbirros mediáticos del macrismo y sus redactores, que no son otros que los servicios de espionaje. La primera víctima de esta escalada ha sido Sebastían Romero, activista antiburocrático del SMmata y militante del PSTU. A partir de una fotografía donde Romero porta un mortero para arrojar pirotecnia de venta libre, se lo ha presentado como si descerrajara un arma de guerra, con la evidente intención de criminalizar su participación en la marcha de lunes. Luego, hicieron lo mismo con César Arakaki, militante del Partido Obrero que aparece, en otra foto, en medio de los enfrentamientos con la policía. La tentativa de acusar a la izquierda y al PO constituye, por varios flancos, una gran operación de ocultamiento. En primer lugar, quieren “personalizar” o limitar el alcance de la reacción obrera y popular contra la represión policial, en la cual se involucró ampliamente la multitud que defendió, por todos los medios, el derecho a permanecer y luchar contra el saqueo previsional. En segundo lugar, estas denuncias pretenden ocultar el grave alcance de la represión estatal contra centenares de manifestantes, que recibieron severas heridas. Entre ellas, las de nuestro compañero Roberto “Barba” Alvarez, quien perdió la visión de su ojo izquierdo. Los testimonios referidos a los abusos policiales y de la Gendarmería, tanto en la jornada del jueves 14 como en la del lunes 18, son numerosos y los estamos haciendo públicos, junto a las organizaciones de derechos humanos. La tentativa del gobierno de poner en pie un “estado de excepción” ha estado presente en toda esta crisis. Por caso, cuando en la noche del jueves 14, con la sesión ya fracasada, Mauricio Macri amagó con imponer el robo a los jubilados a través de un decreto de necesidad y urgencia. También se inscriben en esta tendencia los ataques oficiales -que podrían llegar al pedido de juicio político-a la jueza López de Vergara, la cual, en la mañana de este lunes, dispuso que los efectivos policiales no podían portar armas de fuego. La impugnación a la jueza delata la intención oficial de apelar a los métodos represivos más brutales. En las últimas horas se ha reprimido al Ingenio La Esperanza en Jujuy (ver nota aparte), detenido a 50 huelguistas y se ha dictado orden de captura a la dirección del sindicato, mostrando la faceta de ilegalización de las organizaciones obreras de lucha. Finalmente, se ha amenazado a la izquierda con la proscripción política abierta, bajo la forma del retiro de sus personerías o fondos electorales. La respuesta a toda esta infamia debe ser contundente: • Abajo la represión y la persecución a los militantes, luchadores y a la izquierda. • Investigación, juicio y castigo de todos los atropellos represivos del jueves 14 y del lunes 18.

21 de diciembre de 2017
[Editorial] Punto de inflexión

Apenas perpetrado el robo a los jubilados, el Congreso tardó menos de un día en disponer el reparto del botín. El saqueo de 100.000 millones de pesos a los adultos mayores tendrá como contrapartida un conjunto de ventajas impositivas a los capitalistas, entre ellas, la reducción del impuesto a las Ganancias y -desde ya- la baja de los aportes patronales. El consiguiente vaciamiento de la Anses abre la puerta al retorno de la jubilación privada, bajo la forma de un haber complementario. Entre el atraco jubilatorio y sus beneficiarios, asoma la coalición política de hecho que permitió esta gran confiscación social. Junto a Cambiemos, sumaron su voto los diputados de los gobernadores pejotistas. Pero el arco del ajuste se extiende, con matices, mucho más allá. En el Congreso, la borrada de Daniel Scioli, cuando se esperaba su voto negativo a la reforma previsional, puso de relieve qué hubiera hecho él con la cuestión previsional si era electo presidente por el kirchnerismo. Mientras tanto, un grupo de legisladores bonaerenses del FpV -electos con la boleta de Cristina- le daban quórum a la ley que cercena los derechos jubilatorios en el Banco Provincia. El plan de guerra contra las masas, anunciado por Macri apenas pasadas las elecciones, ha tenido como cómplices directos e indirectos a muchos de los que reclamaban el voto en nombre de “frenar el ajuste”. Defraudación política, rebelión popular Para los trabajadores, el proceso que llevó a la ley antijubilatoria ha sido un curso acelerado acerca del régimen político y social vigente, como maquinaria de engaño y explotación política de la mayoría del pueblo. Durante la campaña electoral, Marcos Peña se cansó de asegurar que “no estaba prevista reforma jubilatoria alguna”. Pero unas horas después de haberse embolsado los votos de millones de adultos, el gobierno anunció el reajuste a la baja de los haberes y la elevación de la edad jubilatoria. A los alcahuetes mediáticos que “deploran” la reacción popular contra esa estafa no se les cae una palabra de condena respecto de la inmensa violencia social y política que se ejecuta a través de las instituciones ‘representativas’ del Estado. Es este fraude lo que fue generando, lenta pero firmemente, un clima de rechazo entre los trabajadores. La percepción de que la bronca crecía llevó al gobierno a precipitar la votación el pasado jueves -pero ese golpe de mano no hizo sino precipitar una mayor inquietud popular. Quien percibió el abismo que se abría entre el gobierno y la mayoría del pueblo fue Carrió: ante un Congreso cercado por los manifestantes y la represión feroz de la Gendarmería, la diputada del gobierno pidió levantar la sesión. Naturalmente, no para dar marcha atrás con el saqueo previsional sino para salvarlo con otro engaño -un bono miserable y por única vez a los jubilados. Sobre esta base, le reclamó a Macri refrendar el acuerdo con los gobernadores y descartar una reforma por decreto. Pero el traspié oficial del jueves no hizo más que redoblar la tendencia a la movilización: la jornada del lunes frente al Congreso orilló los 200.000 manifestantes, y puso de manifiesto una rebelión popular. En primer lugar, contra la confiscación jubilatoria del gobierno y de sus aliados. Pero también, contra la burocracia sindical: mientras la CGT convocaba a un paro “para después”, y sin la menor intención de incidir sobre la votación del Congreso, numerosas organizaciones obreras ganaban la calle para oponerse de verdad al saqueo jubilatorio. Cuando el gobierno apeló a la represión para desalojar la plaza, esa movilización defendió con todos los medios a su alcance el derecho a seguir luchando y a exigir el retiro de la ley. El gobierno ha lanzado ahora otra escalada -en este caso, contra militantes y trabajadores que ejercieron esa autodefensa, y contra la izquierda y el Partido Obrero. Esta “puntualización” es una tentativa de ocultar el alcance enorme y extendido de la reacción obrera contra la represión, que abarcó a las más diversas columnas sindicales. La clase obrera no quiso abandonar la lucha, a pesar de una represión encarnizada que se cobró un centenar de compañeros heridos. La profundidad de esta tendencia la reveló otra cuestión: horas después de que el asedio policial lograra el desalojo de la plaza del Congreso, la clase media de la Ciudad y del conurbano le hizo el relevo a los baleados y gaseados, protagonizando un masivo cacerolazo. Como en 2001, la tentativa de condenar y aislar a la fracción más combativa de los trabajadores era derrotada. Implosión de la CGT Esta intervención popular ha provocado otro estallido, el de la cúpula de la CGT. El armado del Triunvirato cegetista, articulado en torno de la colaboración con el gobierno, ingresó en terapia intensiva. La CGT no sólo dejó pasar despidos y paritarias a la baja -ha sido, además, co-redactora de la reforma laboral junto al gobierno. Cuando comenzó a crecer la reacción contra el proyecto previsional, la burocracia sindical intentó reacomodarse, pero sin apartarse un paso de su colaboración con el gobierno. Esa política del triunvirato estalló por los aires el lunes pasado: su paro tardío terminó boicoteado por todo un sector de la burocracia (en primer lugar, la UTA). Mientras tanto, la movilización al Congreso, boicoteada por la CGT, resultaba multitudinaria. El telón de fondo de esta crisis es un profundo proceso por abajo: en estos dos años de macrismo, la clase obrera ha vivido derrotas, algunas severas. Pero con la misma intensidad, y principalmente donde se ha luchado, procesó una importante experiencia con sus direcciones burocráticas. En la plaza del lunes, delegados y trabajadores de sindicatos fuertemente regimentados -como la UOM- confraternizaban y actuaban en común con las columnas de la izquierda. En ese cuadro, y más allá de sus arrestos mediáticos adentro del Congreso, el sindicalismo kirchnerista careció de protagonismo. La burocracia sólo va a “reordenar” su implosión para poner a salvo su alianza de hierro con el macrismo y los capitalistas. Para el activismo obrero y el clasismo, la crisis le imprime una enorme actualidad a la lucha por un Congreso de bases de todo el movimiento obrero. Además de oponerle un plan de lucha al plan de guerra, un Congreso de bases debería debatir un programa de salida a la crisis nacional, que parta de la defensa incondicional de las reivindicaciones amenazadas y le oponga, al ajuste oficial, un plan económico de la clase obrera. Perspectivas El gobierno ha logrado poner a salvo el primer peldaño de su “plan de guerra”, pero dejando jirones en el camino. Lo mismo vale para sus socios en este paquete, en cuyas provincias se han desenvuelto importantes movilizaciones de masas. El Partido Obrero y la Coordinadora Sindical Clasista no hemos sido espectadores en esta tendencia a la intervención activa de los trabajadores. La preparamos convocando al clasismo y a los sindicatos combativos a iniciativas de lucha contra el paquete oficial, como la columna independiente en la movilización del 29 de noviembre, o la gran marcha y acto que concretamos el pasado 6. La crisis en torno de la ley previsional mostró los límites de la victoria electoral del macrismo, que en menos de dos meses terminó enfrentado con una parte importante de sus votantes. El tratamiento de la reforma laboral, a su vez, ha pasado para marzo. Los choques de estos días han acentuado la inquietud del gran capital respecto de la marcha del gobierno, en medio de la acentuación de un conjunto de contradicciones irresueltas -endeudamiento creciente, déficit comercial también en aumento, sobrevaluación cambiaria y una reactivación frenada. En este cuadro, el gobierno necesita renovar el apoyo del gran capital defendiendo a rajatablas una orientación antiobrera. Pero la capacidad política de llevarla adelante ha sido, otra vez, puesta a prueba. Iniciativa obrera; cuestionamientos por arriba; deterioro de la base electoral del gobierno y sus aliados. La lucha previsional abre un punto de inflexión en la situación política, con enormes posibilidades de desarrollo para la izquierda revolucionaria.

21 de diciembre de 2017
Así enfrentaron las masas la reforma jubilatoria y el ajuste

La plaza de los Dos Congresos estaba repleta. Decenas de miles de manifestantes desbordaron su perímetro en rechazo a la reforma previsional reaccionaria. Columnas de la Unión Obrera Metalúrgica, de judiciales, de estatales, de docentes de los Suteba, de Ademys, de Amsafe llegados desde Rosario, de telefónicos de Foetra, trabajadores gráficos, de obreros de la construcción del Sitraic, de la izquierda y miles de manifestantes que habían concurrido por su propia cuenta estaban en las primeras filas frente al vallado policial. El clima de descontento popular ganó las calles y sectores de la clase trabajadora y del pueblo habían decidido poner el cuerpo para enfrentar el ataque del gobierno y la oposición patronal que acordó el saqueo. La CGT había decretado un paro testimonial, sin movilización, para salvar las papas y apurada por la bronca que se hacía sentir en los lugares de trabajo. En las fábricas donde la organización interna y el activismo pudieron hacerlo, se realizaron asambleas obreras que votaron masivamente parar y marchar hacia el Congreso, vallado desde la noche del domingo 17 en un perímetro de doscientos metros a la redonda. Se había dispuesto un operativo con mil efectivos de la Policía de la Ciudad. Cuando los manifestantes intentaron avanzar comenzaron las arremetidas represivas con gases y balas de goma. Cuando se iniciaba la sesión en Diputados, llegó la columna del Sipreba. Luego una gran columna del Sutna se puso en la primera línea de la manifestación haciendo que la policía retrocediera. Las multitudes avanzaban y retrocedían en una batalla de posiciones en el radio que va desde la Plaza de los Dos Congresos hasta la Avenida de Mayo y 9 de Julio. El hecho extraordinario fue la gran presencia de columnas obreras, no sólo participando de la protesta a pesar de la capitulación de la CGT, sino además repeliendo la agresión policial. Romina Del Plá, diputada del Frente de Izquierda, planteó en el recinto que se llame a un referendo para que el pueblo se pronuncie sobre la reforma previsional y que de ese modo no se someta a una pantomima democrática la aprobación de una ley reaccionaria. La moción fue respaldada por 108 diputados y rechazada por el bloque oficialista y sus aliados, decidido en defender los acuerdos entre bambalinas con los gobernadores. También se rechazó su moción de detener la sesión ante la gravedad de los acontecimientos que se vivían fuera del Congreso. La represión salvaje se desató alrededor de las cuatro de la tarde, cuando la policía avanzó con hidrantes, motos, gases y balas de goma a mansalva sobre la multitud, al tiempo que se sumaban decenas de móviles de la Gendarmería de Patricia Bullrich. Comenzó una impresionante cacería, que concluyó con más de sesenta detenidos y hasta heridos de gravedad. Quienes le reprochan a la jueza López Vergara haber prohibido el uso de armas de fuego a la policía, ¿pretendían acaso una masacre? La policía utilizó gases y balas de goma a mansalva, incluso arrojaban piedras. Los policías disparaban postas de goma con sus Itakas hacia los ojos de los manifestantes. Roberto Alvarez, el “Barba”, obrero gráfico y militante del PO, perdió el ojo izquierdo. Daniel Nievas, obrero del Astillero Río Santiago, y Horacio Ramos, militante del FOL, también perdieron un ojo. Cuando las columnas intentaban retirarse por las calles laterales, la policía arrojaba gases en el medio de la muchedumbre para incitar el pánico. Las redes sociales ardieron con imágenes que denunciaron la brutalidad policial y la presencia de infiltrados de civil. Así se difundieron las imágenes de las motocicletas de la montada arrollando de manera deliberada a un manifestante, tras dispararle una perdigonada a corta distancia. Un camión hidrante atropelló a un jubilado. Una patota de policías echando gas pimienta sobre un jubilado para luego pegarle un palazo en la espalda. Los periodistas, especialmente los fotógrafos, fueron un objetivo deliberado de la represión. Por la noche, la reacción popular obtuvo la forma de cacerolazos que ganaron todos los barrios porteños, centros neurálgicos del Gran Buenos Aires y ciudades como Rosario, Córdoba y Mendoza. Los manifestantes marcharon y volvieron a tomar la Plaza de los Dos Congresos. La protesta se extendió hasta las tres de la mañana. Sobre el final, la policía volvió a reprimir sin motivo a personas que se encontraban en la plaza o sus alrededores. La sesión en el Parlamento se extendió hasta las seis de la mañana. El macrismo había logrado sus objetivos. Pirro, rey de Epiro, había obtenido una victoria similar cuando se enfrentó a los romanos con el costo de la vida de miles de sus soldados. Al contemplar el resultado de esa batalla dijo: "Otra victoria como ésta y volveré solo a casa".

21 de diciembre de 2017
Fuerza, "Barba"
Redacción

Nuestro compañero Roberto Alvarez, el “Barba”, perdió su ojo izquierdo durante la represión en Congreso. La columna del Partido Obrero se hallaba sobre la calle Rivadavia y Sáenz Peña, cuando en un momento que la policía se quedó sin gas lacrimógeno, comenzaron a tirar piedras sobre los manifestantes. Una de ellas le pegó en el rostro y le causó la grave herida. “El Barba” tiene 64 años. Por más de 30 años trabajó y militó en el gremio gráfico, organizando la Naranja antiburocrática. Se jubiló hace apenas dos meses. En su muro de Facebook escribió: "Soy el ‘Barba’, de Morón. En la represión que hubo en la jornada de ayer fui lastimado con una grave lesión que me ocasionó la pérdida de mi ojo izquierdo. Estoy internado en el Hospital Durán. Esta pérdida no cambia mi convicción de seguir luchando por la clase obrera y el socialismo. Abrazo, compañeros". Aguante, “Barba”. Te mandamos un abrazo enorme.

21 de diciembre de 2017
El gigantesco cacerolazo frente al Congreso
Redacción

Un gigantesco cacerolazo, con epicentro en la Capital Federal y particularmente en las inmediaciones del Congreso de la Nación, desafió la reforma previsional entre las 20 horas y altas horas de la madrugada del 19 de diciembre. Columnas de manifestantes se apostaron sobre los vallados policiales en las inmediaciones del Congreso: sobre la calle Rivadavia. Decenas de miles de personas fueron arribando a la plaza caminando incluso desde puntos lejanos como Nuñez o Chacarita. Se cantó contra Macri, contra los diputados partidarios de la reforma, contra la represión y la policía. "Unidad de los trabajadores y al que no le gusta se jode" fue la consigna que unificó las protestas. A los cacerolazos que cubrieron toda la geografía porteña caben añadir los que se desarrollaron en el resto del país: el Gran Buenos Aires, La Plata, Córdoba, y Rosario, entre muchos otros. La represión en el Congreso de la tarde del 18 terminó de inflamar el ánimo popular contra la reforma provisional. Aunque de menor magnitud, los cacerolazos se repitieron la noche del 19.

21 de diciembre de 2017
Jujuy: reprimen en el ingenio La Esperanza
Corresponsal

En el marco de un fuerte operativo, la policía provincial de Jujuy reprimió la mañana del miércoles 20 a los trabajadores del Ingenio La Esperanza, quienes desde el lunes vienen realizando cortes en la ruta 34 en demanda del pago de haberes adeudados de noviembre y contra más de 400 despidos. Horas más tarde, la Justicia libró una orden de captura contra toda la comisión directiva del sindicato azucarero. La represión se produjo luego de una reunión de los trabajadores con las autoridades provinciales el martes, donde no recibieron solución alguna a sus reclamos. La policía utilizó gases y balas de goma contra los trabajadores, con un saldo de varios heridos y detenidos. El ingenio fue estatizado hace más de un año tras la quiebra de la firma. Los trabajadores denuncian que el propósito de los despidos que busca imponer el gobierno de Gerardo Morales es allanar la reprivatización del Ingenio con una reducción drástica del personal (actualmente ocupa a mil obreros), incluso cuando el juez a cargo de la quiebra no planteó la necesidad de despidos ni de medidas similares. La lucha de los trabajadores lleva dos semanas, y sus reclamos habían tenido expresión el pasado 5 de diciembre en una masiva movilización desde La Esperanza hasta la localidad de San Pedro. El legislador provincial Iñaki Aldasoro, del Partido Obrero-Frente de Izquierda, denunció que Morales "reproduce la metodología represiva utilizada por Macri para garantizar la aprobación de la reaccionaria reforma previsional", y recordó que “nosotros hemos denunciado que la propuesta oficial de jubilar a una tanda de los obreros, 170 aproximadamente, y de ofrecerle una indemnización o un pase a planta permanente del Estado está totalmente condicionado, cuando se están votando presupuestos de ajuste y de liquidación de las plantas estatales. No hay ningún tipo de garantía para los obreros de que vayan a trabajar en las mismas condiciones ni de que vayan a mantener tales puestos de trabajo”. Repudiamos la represión del gobierno de Morales y exigimos la apertura de todos los libros del ingenio para saber qué ingresos tiene (recordamos que el ingenio produce bioetanol), que se mantengan los puestos de trabajo y se respete la antigüedad y todas las condiciones laborales, bajo control obrero. Abajo la persecusión a los luchadores.

21 de diciembre de 2017
Romina Del Plá: “El FMI dicta letra por letra este proyecto”
Corresponsal

En su intervención en la sesión de Diputados, Romina Del Plá (PO-Frente de Izquierda) denunció el hecho de que se siguiera sesionando en medio de la represión y de la gigantesca movilización popular y reclamó su levantamiento. “El FMI dicta letra por letra este proyecto”, sostuvo la diputada que, al comienzo de la sesión, presentó una moción de privilegio para convocar una consulta popular vinculante sobre el proyecto de reforma previsional. Esta obtuvo 108 votos afirmativos contra 136 negativos. Del Plá polemizó con la diputada de Cambiemos Elisa Carrió, que en su intervención denunció como golpistas a las movilizaciones. “Cuando Carrió habla de conspiración, está sentando las bases para la declaración formal del estado de sitio, que está siendo ejecutado sin haber sido declarado. No se está respetando -dijo- el derecho a la manifestación e incluso el derecho a circular por la ciudad de Buenos Aires”. En las afueras del recinto, en esos mismos momentos, la policía llevaba adelante una cacería que terminó con decenas de detenidos. "La única conspiración que hay es la del gobierno con el FMI", le respondió Del Plá a Carrió. Calificó entonces la represión como “un eslabón más de un estado de excepción” y reclamó la renuncia de la ministra de seguridad, Patricia Bullrich. “Lo que se ha montado afuera, un brutal operativo represivo, con un Congreso blindado, muestra lo que esta reforma es, una reforma regresiva, que saquea de un plumazo 100 mil millones de pesos a los jubilados y somete a los trabajadores a una superexplotación, alargando la edad para jubilarse, entre otras cosas”, había dicho Del Plá en una intervención previa. "Este fraude contra jubilados y trabajadores, que afecta a 17 millones de personas, es posible por el pacto que mantienen Macri y los gobernadores justicialistas”. Cerca del final de la sesión, en medio del cacerolazo, Del Plá intervenía señalando que "este Congreso le dio la espalda a la consulta popular que he propuesto más temprano. Pero la consulta popular la están llevando a cabo los miles y miles que se están movilizando en la Ciudad de Buenos Aires, en la provincia de Buenos Aires y en muchísimos distritos del interior, que están rechazando la represión y el saqueo a los jubilados”.

21 de diciembre de 2017
El PJ, la garantía del ajuste de Vidal

La votación de la ley que arrasa con el régimen jubilatorio especial que regía para los trabajadores del Banco Provincia dejó expuesto el rol del PJ como garante del ajuste del gobierno de Vidal, con los intendentes replicando el papel de comisarios políticos que jugaron los gobernadores en la votación de la reforma previsional en el Congreso. Tanto en la sesión del jueves 14 (que aprobó una parte del paquetazo de ajuste) como la del martes 19, el bloque que responde a los intendentes que vienen de quedarse con la conducción del PJ de la provincia (presidido por Julio Pereyra), junto al bloque de dos diputadas del Evita (Patricia Cubría) y Randazzo (Alejandra Martínez), posibilitaron el quórum. El 14, a su vez, votaron a favor de incluir en el orden del día, para la sesión del 19, este ataque a los trabajadores del Bapro, de manera que -en lugar de los dos tercios necesarios para tratarlo sobre tablas- el oficialismo pudiera aprobarlo con mayoría simple. Como Cambiemos no cuenta con esa mayoría, un sector de estos bloques se ausentó en número suficiente para que todo pudiera votarse positivamente. Pero la maniobra fue desenmascarada inmediatamente cuando Guillermo Kane tomó las intervenciones de legisladores del PJ que pronunciaron discursos contra el proyecto en cuestión, para plantearles que si sostenían esa posición se levantaran de sus bancas y que cayera la sesión por falta de quórum. Al abandonar sus bancas los bloques de Unidad Ciudadana y el Frente Renovador, sólo cuatro diputados quedaron posibilitando la votación: Federico Otermín (que responde al intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde), Fabiana Bertino (del jefe comunal de Esteban Echeverría, Fernando Grey), Marisol Merquel (alineada con el alcalde de Saavedra, Hugo Corvatta) y Alejandra Martínez. Este pacto fue regenteado por el propio Insaurralde, que se instaló en La Plata para seguir de cerca la sesión. Todos los legisladores que formaron parte de esta maniobra fueron electos en las listas de Cristina Kirchner. Pero del accionar del “kirchnerismo duro” también pueden sacarse conclusiones importantes. Durante la sesión, los diputados de UC pidieron que se pase a un cuarto intermedio, reclamando que el oficialismo estaba cerrando las puertas a poder discutir modificaciones al proyecto, es decir garantizar que salga por consenso. Esta posición fue la del dirigente de La Bancaria, Sergio Palazzo, líder de la Corriente Federal en la CGT, quien aseguró querer discutir la letra de la norma porque “sabemos que la Caja es deficitaria” y, por lo tanto, era necesario modificar el régimen jubilatorio de los trabajadores del Bapro. Finalmente, como aseguró un legislador de Cambiemos, la ley fue tomada de un proyecto presentado por el gobierno de Scioli en 2007. La banca del Frente de Izquierda, por el contrario, se opuso de plano a esta confiscación. Guillermo Kane denunció que si las jubilaciones del Banco Provincia generan un déficit en la caja previsional es porque la han ido vaciando los sucesivos gobiernos. Apoyó el paro y la movilización de los trabajadores, y denunció el mega-operativo represivo con que fueron recibidos. Los trabajadores deben sacar las conclusiones políticas de estos acontecimientos para desarrollar una alternativa política de los explotados.

21 de diciembre de 2017
Vamos a los campamentos de verano de la UJS

Durante febrero, la Unión de Juventudes por el Socialismo-Partido Obrero realizará sus campamentos de verano, siete en todo el país, desde Jujuy hasta la Patagonia austral. En ellos, la juventud que se empieza a levantar contra el plan de guerra de Macri tiene una oportunidad de formarse, de aprender de las luchas del pasado y de aportar su propia experiencia a la construcción de una juventud revolucionaria en la Argentina. Los cursos Nos valdremos del centenario de la Reforma Universitaria del ’18 para estudiar la historia del movimiento estudiantil, las tendencias políticas que marcaron a la juventud y los desafíos que se nos presentan a la hora de forjar una juventud revolucionaria. El estudio de la Reforma del ’18 es, además, un arma para la lucha política inmediata. Sucede que el 99% de las corrientes políticas que intervienen en la juventud, a la vez que se declaran herederas de la Reforma, se horrorizan cuando se encuentran frente a los métodos de la huelga y la movilización que le dieron vida. Desde la UJS, en cambio, mientras marcamos los límites del programa reformista nos vemos abiertamente reflejados en el “sagrado derecho a la insurrección” que dictaminaron los estudiantes cordobeses. Además realizaremos un curso central sobre la lucha del movimiento de mujeres, tema que atraviesa profundamente a la juventud y que es terreno de enormes confrontaciones políticas. Para los compañeros más nuevos habrá también cursos de la teoría marxista del Estado y la revolución. Villa Gesell, ocho días Habiendo logrado el año pasado la realización del campamento central en Villa Gesell, nos proponemos ahora extenderlo más allá de los feriados de carnaval. Con una estadía de ocho días -del sábado 10 al domingo 18- se abre la posibilidad de que todo el campamento participe, tanto del curso de los 100 años de la Reforma como del de la lucha de la mujer, e incluso sumar otras actividades (para quienes no puedan viajar los ocho días, existe la posibilidad de ir durante los cuatro días del carnaval). Manos a la obra Con una charla sobre la lucha contra el paquetazo macrista, el pasado jueves 21 lanzamos formalmente en la Ciudad de Buenos Aires la campaña hacia el campamento. Durante enero, vamos a un ciclo de charlas y cursos en cada regional que sirvan de preparación política y de acercamiento de nuevos compañeros. Vamos a una gran lucha por el financiamiento para garantizar que todos podamos viajar. Encaramos la campaña hacia los campamentos de verano como parte de la lucha contra la reforma laboral y educativa. Convirtamos los campamentos de la UJS en una gran movilización política de la juventud contra el paquetazo macrista y por el desarrollo de una alternativa política, socialista y revolucionaria.

21 de diciembre de 2017
Cientos de brindis para potenciar la campaña financiera

Este fin de año, a lo largo y ancho del país estaremos cerrando el año de luchas, haciendo un balance y delineando las perspectivas politicas y organizativas del año que se viene. Despues de un fin de año marcado por la rebelión contra el ajuste, se avecinan grandes gestas populares. El año 2017 ha estado atravesado por distintas luchas obreras. Y el protagonismo obrero y popular ha ganado las calles. Los brindis son una instancia fundamental para el reagrupamiento de los luchadores, para hacer un balance de lo realizado hasta ahora y sacar conclusiones sobre la nueva etapa que se abre con esta respuesta popular a los ataques al salario, a las jubilaciones y a las condiciones de vida de los trabajadores en general. Son, también, el momento oportuno para la concreción de los aportes de la Campaña Financiera. Mientras una parte de la izquierda depositaba esperanzas parlamentarias en el kirchnerismo cómplice, nuestra organización se preparó para enfrentar en las calles y dentro de cada recinto la totalidad de las reformas antiobreras propuestas por el macrismo y avaladas por la clase capitalista en su conjunto. Cuando más quieren avanzar en sus planes, más debemos reforzar la lucha por una organización propia y construir un canal para los miles que salen a luchar. Las luchas obreras, así como la campaña electoral, nos han permitido acercar a centenares de compañeros que comienzan a hacer una experiencia común con el PO y a conocer nuestros métodos partidarios. La independencia económica es esencial en la etapa que se abre. La tarea de organizar a decenas de miles de trabajadores, mujeres y jóvenes sólo puede ser llevada adelante por una organización que se autofinancie y que no encuentre en la falta de recursos una traba para semejante desafío político. Esta Campaña Financiera es clave para construir y fortalecer un Partido Obrero y dotarnos de la mejor herramienta para enfrentar el ajuste de Macri y los gobernadores.

21 de diciembre de 2017
El nuevo gobierno soviético

La constitución del nuevo gobierno soviético el 25 de octubre dio curso al primer episodio de la guerra civil y a un fuerte debate en las organizaciones del movimiento obrero. El gobierno era, en ese momento, exclusivamente bolchevique. Apenas formado, cumplió sus compromisos: aprobó un programa de paz, abolió la pena de muerte, decretó la nacionalización de los bancos, instauró el control obrero y la jornada de 8 horas, declaró la igualdad de todos los pueblos de Rusia y el derecho a la autodeterminación, dispuso la separación de la Iglesia del Estado, convocó a elecciones de Asamblea Constituyente. El decreto sobre la tierra entregó a los comités campesinos y a los soviets locales la tarea de repartir las tierras expropiadas. El enfrentamiento militar La derecha intentó oponerse al gobierno con los métodos de la guerra civil, que duraría hasta 1922. Se reagrupó alrededor del Comité Panruso por la salud de la patria y de la revolución; llamó a los funcionarios y ciudadanos a desconocer al nuevo gobierno y organizó un levantamiento militar en San Petersburgo, con el anuncio de la llegada inminente de los cosacos contrarrevolucionarios del general Krasnov. El 29 de octubre, los cadetes de las escuelas militares ocuparon varios edificios públicos sin esperar a los cosacos. El Comité Militar Revolucionario liquidó esta aventura sin dificultades. El 30, los cosacos fueron derrotados en las alturas de Pulkovo, en la batalla llamada “el Valmy de la Revolución Rusa”. El primer enfrentamiento terminó en un verdadero fiasco. Lejos todavía del salvajismo de la guerra civil, la revuelta estaba sostenida por una coalición que incluía desde los cosacos reaccionarios hasta los mencheviques y los socialistas revolucionarios de derecha, pasando por los supuestos “demócratas” de la Duma Municipal, con la neutralidad benevolente de los mencheviques internacionalistas y los socialistas revolucionarios de izquierda. La “inteligentzia” de San Petersburgo observó también con benevolencia a la contrarrevolución en nombre de una “restauración democrática”. Se constituyó así un frente muy amplio de las fuerzas opuestas al poder obrero. El debate en el movimiento obrero El gobierno fue recibido con entusiasmo por el movimiento obrero de San Petersburgo, de los metalúrgicos de Vyborg a los textiles de Nevski. Centenares de asambleas obreras discutieron las conclusiones del Congreso de los Soviets. La resolución de la asamblea de la metalúrgica Rosenkrantz es paradigmática: “Saludamos al Congreso de los Soviets, que ha tomado el camino de la lucha y no de la conciliación con la burguesía”. (1) Puede decirse que la población de la ciudad, a través de sus estructuras de clase, apoyó al gobierno a través de una deliberación política masiva. En el resto del país, la popularidad del gobierno se ganó gracias a los comités agrarios y los soviets campesinos, en apoyo al decreto sobre la tierra. El Congreso extraordinario de diputados campesinos, del 10 al 25 de noviembre, sancionó este apoyo y confirmó un gobierno de mayoría bolchevique, con ministros socialistas revolucionarios de izquierda. Una parte de los funcionarios y de los sindicatos de obreros calificados rechazaban al gobierno soviético, con las posiciones mencheviques. No obstante, el ataque más peligroso provino de un ala conservadora de las direcciones sindicales. El Comité Ejecutivo (CE) del sindicato ferroviario (Vijkel) tomó la iniciativa de un gobierno socialista amplio. Convocó una conferencia para el 29 de octubre y amenazó con una huelga ferroviaria si el gobierno no cedía. El Vijkel jugaba con un elemento de confusión política, tratando de capitalizar la aspiración unitaria de las masas. El apoyo al gobierno soviético era aplastante pero, al mismo tiempo, desde distintos sectores y organismos obreros se planteaba la necesidad de un gobierno que incluya a los mencheviques internacionalistas y a los socialistas revolucionarios de izquierda, con la inteligentzia democrática, la pequeño burguesía urbana y rural. A la postre, un gobierno de conciliación con la burguesía, con una minoría bolchevique y sin Lenin y Trotsky. Lo fundamental era romper la cadena que unía al gobierno y los soviets. El gobierno socialista no tenía que ser responsable ante el congreso de los soviets y su CE, sino ante una entidad fantasmal “democrática” a constituir por todos los socialistas, con las organizaciones obreras, las cooperativas, las Dumas; un cuadro parlamentario para dar curso a un gobierno de sometimiento a la burguesía. Para los bolcheviques, la responsabilidad del gobierno ante los soviets era una cuestión política y programática de primer orden porque los soviets eran la representación del impulso revolucionario de la clase obrera y la configuración de los organismos del nuevo poder. Los esfuerzos de Trotsky para que la insurrección fuera organizada por el Comité Militar Revolucionario y sancionada por el Congreso de los Soviets confirman toda su validez en estas semanas de debate sobre el nuevo gobierno. El debate en el partido bolchevique El Comité Central (CC) bolchevique aceptó la participación en la conferencia del Vijkel. Estaban en juego las dificultades de la insurrección en Moscú y la suerte incierta del levantamiento de Krasnov, pero es ante todo el ala conciliadora de la dirección la que levantó cabeza. Aprovechando que Lenin y Trotsky no participaban en las reuniones, ocupados por sus tareas, la dirección se orientó a un entendimiento con la propuesta de gobierno socialista y Kamenev lo anunció en la sesión del CC del 1° de noviembre. Los organismos de base del partido y los agitadores bolcheviques en las asambleas siguieron proclamando el apoyo al gobierno de los soviets. Lenin y Trotsky retomaron sus puestos en la dirección. El debate fue furioso. El triunfo de la insurrección en Moscú y la derrota aplastante de Krasnov ayudaron a invertir la tendencia. El 2 de noviembre, el CC adoptó una resolución histórica, redactada por Lenin, que en sus puntos fundamentales dice: “El CC reconoce que la oposición que se formó en el seno del CC se aparta completamente de todas las posiciones fundamentales del bolchevismo...”. El CC confirmó que no es posible, sin traicionar la consigna del poder a los soviets, repudiar un gobierno puramente bolchevique, cuando la mayoría del II Congreso confió el poder a ese gobierno sin excluir a nadie del Congreso. El CC expresó su voluntad de completar los soviets haciendo entrar en los mismos a los soldados de las trincheras y los campesinos de los pueblos y aldeas; en consecuencia las afirmaciones según las cuales el gobierno bolchevique sería hostil a una coalición con los campesinos, son completamente falsas (2) . Kamenev y Zinoviev agudizaron la polémica y expresaron su oposición fuera del partido, al punto de lograr que el CE de los soviets adoptara una resolución favorable a un gobierno socialista amplio. Lenin renovó entonces una resolución de exclusión, que ya había presentado durante la insurrección. Fue aprobada pero no implementada porque los dirigentes conciliadores terminaron adaptándose a la política del Partido (3) . Según las orientaciones decididas por el Partido e indicadas por Lenin en su discurso a los soviets del 4 de noviembre (en el que planteó estar abierto a los socialistas revolucionarios de izquierda; en tanto los internacionalistas y los socialistas revolucionarios de derecha se habían autoexcluido de los soviets), el gobierno se amplió con la entrada de ministros socialistas revolucionarios de izquierda. Era un gobierno de carácter bolchevique, formado y responsable ante los soviets, con un programa sancionado por éstos. La dictadura del proletariado tomó forma en Rusia en noviembre de 1917, con el poder de los soviets y el gobierno obrero y de los campesinos pobres. Bibliografía 1. David Mandel: Les Soviets de Petrogrado. Paris-Lausanne, 2017. 2. V. I. Lenin: Oeuvres, Tomo 26. Resolución del CC sobre la cuestión de la oposición al interior del CC. Publicada parcialmente en 1917 y en su totalidad en 1932. 3. Jean-Jacques Marie: Lénine. La révolution permanente. Paris, 2011.

21 de diciembre de 2017
Derrotemos la provocación imperialista de Trump ¡Defendamos los derechos del pueblo palestino!
Varias firmas

Con la provocación lanzada el 6 de diciembre último, cuando declaró a “Jerusalén como la capital de Israel”, el presidente estadounidense, Donald Trump, intensificó las guerras crecientes, las crisis políticas y rebeliones populares en el Medio Oriente. Este ataque brutal a todos los derechos del pueblo palestino es una nueva agresión a los pueblos árabes y musulmanes, y una amenaza contra toda la humanidad a través de la expansión de la guerra imperialista. Llamamos al movimiento obrero internacional, a todos los luchadores por la libertad y a los oprimidos del mundo a movilizarse inmediatamente en solidaridad con el pueblo palestino, unirnos en apoyo a su heroica lucha en su territorio usurpado, ocupado por el régimen sionista israelí, sus tropas militares y colonos. El propio Trump ha demostrado inequívocamente que no hay lugar para el compromiso con el imperialismo y su bastión sionista en la región. Los imperialistas de la Unión Europea, los regímenes árabes reaccionarios de la región liderados por la monarquía saudí, así como la llamada Autoridad Palestina del colaboracionista Mahmood Abbas, simularon estar sorprendidos por la provocación de Trump, “protestando” que Estados Unidos puso en peligro el “proceso de negociación de paz” y la “solución de los dos Estados”. Hace mucho tiempo que las “negociaciones” bajo la supervisión de los Estados Unidos estan muertas y la “solución de los dos Estados” es un zombie. ¿Qué clase de “Estado” palestino podría ser un Bantustán desarmado y fragmentado en el 15 por ciento del territorio histórico de Palestina, sin control sobre el agua y otros recursos vitales, bajo el asfixiante control militar de Israel? La hipocresía de las protestas de los imperialistas de la Unión Europea y de los gobiernos reaccionarios en los países árabes y musulmanes se demuestra por el vacío de su “condena” y la falta de una acción práctica real contra las provocaciones de Trump y Netanyahu. La “Cumbre islámica” en Estambul, además de palabras vacías, no dio ningún paso real hacia una ruptura con el imperialismo y el sionismo. De acuerdo con su línea general, Erdogan, de Turquía, amenazó con romper relaciones diplomáticas con Trump e Israel. Pero esto es simplemente para el consumo interno y para persuadir a las masas árabes de que él es el único líder en el mundo sunita que puede desafiar a los Estados Unidos en nombre de los derechos de los palestinos. Su conducta pasada en el incidente de Mavi Marmara, el barco humanitario asaltado por comandos sionistas, donde finalmente capituló y normalizó las relaciones con Israel (¡en forma vergonzosa, el acuerdo de normalización lleva las firma oficiales de Ankara y… ¡Jerusalén!) debería mostrarle al mundo árabe el vacío de su postura actual. La verdadera tarea es terminar con todos los vínculos diplomáticos, económicos y militares con Israel, romper con la Otan y cerrar la base militar Incirlik en el sudeste de Turquía, desde donde la Fuerza Aérea de Estados Unidos bombardea a todas las fuerzas que considera opositoras al imperialismo estadounidense y al sionismo en Oriente Medio. En Grecia, Tsipras y su llamado gobierno de “izquierda” han establecido una estrecha alianza estratégica con el régimen sionista de extrema derecha de Netanyahu, y la dictadura militar en Egipto. El gobierno griego está empeñado en una asociación con el Estado sionista para explotar en el futuro las reservas de gas del Mediterráneo. En la víspera de la declaración de Trump, Tsipras elogió al presidente de los Estados Unidos y acordó ampliar la red estratégicamente crucial de las bases militares estadounidenses en Grecia. Francia y la Unión Europea, después de la decisión del imperialismo estadounidense, recibieron la visita de un triunfante Netanyahu y combinaron críticas verbales suaves con la aceptación declarada del “papel principal de los Estados Unidos en el proceso de paz”. Lo que separa a Macron de Trump es la oposición de Trump a los negocios de la francesa Total en Irán. Putin también combinó algunas críticas suaves con una gira del presidente ruso en Turquía, Siria y Egipto. El anuncio de una retirada parcial de las tropas rusas de Siria, los nuevos contratos económicos con el dictador pro-estadounidense, pro-saudí, el egipcio Al Sisi, y las relaciones existentes con Netanyahu, subrayan la voluntad del Kremlin de actuar como un poder global que busca un compromiso negociado con los Estados Unidos, ahora no sólo en Medio Oriente, sino sobre todo en Ucrania y en el antiguo espacio de la Unión Soviética. La fuerza principal de la reacción árabe sigue siendo Arabia Saudita. Trump no podía poner en peligro la estrategia estadounidense de construir un eje entre Israel y Arabia Saudita, a la cabeza de otros Estados sunitas, contra Irán y sus aliados en la región. La monarquía saudita de Mohamed Bin Salman se encuentra en una profunda crisis económica, acumulando por primera vez déficit, mientras la depresión mundial afecta el precio del petróleo y, en lo político, con casi la mitad de la familia real en prisión, e importantes reveses en Yemen, además del enfrentamiento con Qatar. Trump tenía, indudablemente, el consentimiento tácito saudita antes de tomar su decisión pública. Pero este hecho profundiza la crisis saudí y exacerbará la inestabilidad política, tanto en Ryadh como entre todos sus aliados. La crisis de credibilidad y legitimidad de todos los regímenes regionales se profundiza, incluidos los líderes palestinos en Ramallah y Gaza. No es un accidente que el 70% de la población palestina rechace a Abbas y le pida que abandone el poder. Una mayoría exige una rebelión popular prolongada para derrotar la provocación de Trump. Hamas y Hezbollah pidieron una tercera Intifada. Independientemente del número de personas que ya participan en la batalla en las calles de la Palestina ocupada, la ira popular está creciendo rápidamente como un volcán listo para la erupción. Una parte importante del movimiento palestino considera que 2017/18 no es 1987, el momento de la primera Intifada, que fueron frenadas por las traicioneras negociaciones de Oslo, ni el año 2000, cuando la segunda Intifada estalló después de la provocación de Sharon y el colapso del proceso de Oslo. El impacto de la crisis capitalista mundial, no resuelta durante una década en Medio Oriente e internacionalmente, no tiene precedentes. La propia decisión de Trump no es una señal de fortaleza, sino de la gran crisis económica y política en los propios Estados Unidos, de la rápida caída de su popularidad y su dependencia de los lunáticos evangélicos, de la guerra civil política dentro del gobierno de los Estados Unidos y del interior de su clase capitalista profundamente divididos. Esta lucha interna se demostró con el caso Flynn justo antes de la decisión sobre Jerusalén y la derrota electoral de Trump en las elecciones senatoriales de Alabama inmediatamente después. Emergen nuevos peligros y nuevas posibilidades revolucionarias que no pueden ser encaradas ni a nivel nacional ni a nivel regional, sino a escala mundial. Secciones de la vanguardia palestina entienden que lo que se necesita no es sólo otra Intifada, una rebelión, sino una verdadera Thawra, una revolución hasta la victoria. Y para lograr tal victoria es necesaria una movilización revolucionaria internacional contra el imperialismo y el capitalismo. Cada vez más palestinos están convencidos de que la única solución es el establecimiento de un Estado donde todos los ciudadanos tengan los mismos derechos. Pero esta solución de un Estado con los mismos derechos civiles, incluido el derecho al retorno de los refugiados palestinos, garantizados para todos, árabes y judíos, no puede implementarse sin el enfrentamiento, la derrota y el desmantelamiento de las estructuras estatales sionistas. Sólo puede lograrse sobre una base socialista de unidad de todos los oprimidos y explotados, emancipados del imperialismo, del sionismo y de los regímenes reaccionarios locales, en el marco de una Federación Socialista de pueblos libres -árabes, judíos, kurdos, iraníes, etc.- de Medio Oriente. Para avanzar y realizar esta perspectiva se necesita una lucha obstinada en dos niveles: • Trabajar sin demora para establecer un Frente Unico internacional y regional de acción de todas las fuerzas revolucionarias de izquierda y populares antiimperialistas en solidaridad con la lucha del pueblo palestino y contra la guerra imperialista, tal como se delineó en la Resolución del Cuarto Acuerdo Euromediterráneo, en la Conferencia celebrada en Atenas, Grecia en mayo de 2017. • Superar la crisis de dirección en las luchas de liberación social y nacional, mediante la construcción de partidos revolucionarios fuertes y una Internacional revolucionaria. ¡Fuera las manos de Al Quds / Jerusalem! ¡Abajo el imperialismo, el sionismo y sus títeres! ¡Por una Palestina unida, libre y socialista dentro de una Federación Socialista de Medio Oriente! 15 de diciembre de 2017 DIP (Turquía) EEK (Grecia) Marxist Workers League/MTL (Finlandia) Partido Obrero (Argentina) Partido de los Trabajadores (Uruguay)