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Prensa Obrera N° 1420

20 de julio de 2016 · 44 notas

Notas de este número

20 de julio de 2016
Documentalistas: otra vez, de pie

La gestión macrista del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) montó una provocación contra la comunidad de documentalistas: a través de su Consejo Asesor designó a dedo dos comités de jurados para la evaluación de proyectos que, hasta ahora, se venían eligiendo a propuesta de las asociaciones de realizadores. La reacción fue contundente. Cientos de documentalistas se concentraron el 19 de julio frente a las puertas del INCAA y marcharon a las de la ENERC, donde se reunía el Consejo Asesor para repudiar la medida y exigir que se reestablezca en la reglamentación que la elección de jurados se realice a propuesta de la comunidad documental. En abril de 2013, la gestión kirchnerista también había intentado ir a fondo por el control político de la conformación de los comités cuando sancionó la Resolución 982. En esa oportunidad, la movilización de los documentalistas logró frenar una ofensiva de censura, pero no logró imponer que se reestablezca en la letra de la resolución la precisión relativa a que la elección de los jurados se hiciera a propuesta de las asociaciones del medio. Sin embargo, desde 2013 hasta el presente, continuó funcionando como lo venía haciendo desde 2007, cuando la lucha de los documentalistas arrancó la creación de la vía de fomento para el documental independiente. El documental es un medio de expresión artístico por el cual se canalizan profusamente denuncias de injusticias que tienen como responsable fundamental al Estado. Que el Estado designe a quiénes deben juzgar esos proyectos constituye un principio de censura. Los comités de evaluación electos por los propios documentalistas fue, desde 2007, una palanca para que se expresara todo el arco ideológico de los realizadores y avanzaran una importante cantidad de producciones que denunciaron los atropellos estatales y a sus responsables. Falso federalismo La gestión a través del Consejo Asesor impulsa la designación de jurados de “las provincias” contra las asociaciones “porteñas”. Pero al “federalismo” de la gestión PRO lo parió un ajuste sobre el fomento a la producción de series televisivas a las cuales venían aplicando los realizadores de las provincias. Tras ese ajuste, las secretarías de cultura de las provincias han ido a la cooptación de esos productores para introducirlos en los comités como una cuña contra la independencia política de estos, movilizándolos con este falso argumento del federalismo. Las asociaciones nacionales de documentalistas que están movilizadas ya habían presentado un proyecto de ampliación del cupo de representación de documentalistas de las provincias en los comités, y ese reclamo sigue integrando parte de nuestra propuesta. Resultados y perspectivas La movilización del 19 logró que una delegación representativa participe de la reunión del Consejo Asesor para exponer el rechazo a esta provocación y exigir que se reconozca en la reglamentación la elección democrática de los jurados por los propios realizadores. El consejo, finalmente, aprobó la designación de un comité propuesto por las asociaciones; rechazó la impugnación sobre los dos creados a dedo y expresó su voluntad de “abrir un canal de diálogo”. Para legalizar la designación del Consejo Asesor, la gestión debe publicarla en el Boletín Oficial. Todavía no han dado este paso. De hacerlo, ¿cómo se podría entender a este “canal de diálogo”? Los documentalistas debemos redoblar nuestra movilización hasta lograr establecer este derecho a la creación artística con fomento estatal e independencia política del Estado. Para lograrlo tenemos que ir a una gran asamblea abierta de los realizadores de todas las asociaciones que ponga en pie un plan de lucha que vaya hasta el final en todas las reivindicaciones que fueron presentadas al INCAA con una gran movilización en ocasión de la celebración del día del documentalista, en homenaje a Raymundo Gleyzer.

20 de julio de 2016
Paro en hospitales porteños: el responsable de la violencia es el Estado
Corresponsal

La agresión de la que fue víctima una médica de guardia en el hospital Fernández el sábado 16 de julio fue el detonante de una situación que se viene repitiendo en los hospitales y centros de salud porteños. Ante estos hechos la AMM y la Federación de Profesionales han convocado a un paro de 24 horas (sin asistencia) en los 33 hospitales y 43 CESAC de la ciudad, para el jueves 21 de julio. Según informo la subdirectora del hospital María A. Martín, el agresor "es una de las personas que vive alrededor del hospital y pernocta acá; presuntamente, es un adicto que quiso ingresar al quirófano" en busca de drogas e insumos (Télam 16/07). La medida aislada apunta a reclamar mayor presencia policial en los hospitales y a modificar el Código Penal, en ese sentido, la AMM presento el último 6 de julio un proyecto de ley de reforma de dicho código para que "los ataques al equipo de Salud sean considerados como un agravante del delito de lesiones". Pero estas agresiones son el resultado de una descomposición social de la que el hospital público es una caja de resonancia. Militarizando y aumentado la penas no se evitan estos incidentes. El gobierno macrista ha agravado el derrumbe de la salud pública -con el concurso de la burocracia de AMM- , deterioro edilicio y falta de obras de remodelación y ampliación, déficit de insumos, vaciamiento tecnológico, reducción de camas, falta de personal y bajos salarios. Mientras se acrecienta la demanda de atención en los hospitales y Cesac, los pacientes siguen siendo víctimas de un sistema que los obliga a pernoctar en los para conseguir un turno. Por lo tanto, el paro de la AMM es sólo para cubrirse las espaldas. Los reclamos frente a la violencia de la que son víctimas los trabajadores de salud no puede ser encabezados por la AMM ni por la Federación de Profesionales, estas asociaciones están integrados al gobierno de Cambiemos, al que han aportado funcionarios en los ministerios de salud de CABA, Provincia y Nación, por lo tanto son cómplices de su política sanitarias. Un gobierno y un régimen responsables de miles despidos, paritarias a la baja y en cuotas, tarifazos, devaluación e inflación del 30% y de elevar del 25% (la herencia K) al 42% la pobreza en los primeros 6 mese sólo puede respaldarse en el garrote policial para enfrentar los reclamos sociales. La primera víctima es el paciente y el primer victimario el Estado. Los trabajadores de salud somos también las víctimas de este régimen de explotación que violenta diariamente nuestras condiciones materiales de subsistencia. Cambiar las relaciones que generan violencia requiere de la intervención independiente de los trabajadores de salud, de superar a estas conducciones y recuperar los sindicatos y de desarrollar un programa de salud que garantice la cobertura integral de prestaciones sanitarias al conjunto de la población.

20 de julio de 2016
La muerte de Hugo Pérez Verón: un crimen de Szpolski-Garfunkel

El vaciamiento que Sergio Szpolski montó sobre el Grupo 23 dejando en la calle a 800 trabajadores de prensa, escaló en magnitud esta semana con el fallecimiento de Hugo Pérez Verón, diseñador de la desaparecida revista Siete Días, quien murió sin un peso y sin cobertura médica producto del abandono empresario. El compañero fallecido, de 66 años, no estaba en condiciones de jubilarse debido a que la empresa jamás había efectuado los aportes previsionales. En medio de esta situación precaria, Hugo padeció un cuadro de Gripe A que terminó con su vida. La publicación cerrada en el mes de diciembre pasado, era parte del conglomerado de medios del empresario kirchnerista. El proceso de desguace vivido por todo el Grupo 23 comenzó mucho antes de la derrota electoral de Scioli. Los centenares de millones de pesos de la pauta oficial, privada y de la Side fueron fugados desde siempre y bajo el amparo de la camarilla kirchnerista que fue parte del negocio y el “retorno”. En su pasada visita a Tiempo Argentino, y frente a los reclamos efectuados por los periodistas del semanario, Cristina se negó a asumir las responsabilidades que le caben con este grupo empresarial de desfalcadores seriales. Frente a las críticas de los trabajadores, su respuesta fue la de hacerlos responsables por trabajar para Szpolski. Solo en 2015, Cristina aportó de pauta oficial al Grupo 23 más de 150 millones de pesos. La muerte del compañero coloca en otra dimensión las responsabilidades del kirchnerismo. En estos largos siete meses desde el estallido de la bancarrota del multimedios, el macrismo negó cualquier tipo de respuesta efectiva a los reclamos de los trabajadores. Recién ahora, y luego de la crisis desatada por la incursión de la patota patronal y su desalojo por la heroica acción de los periodistas de Tiempo y del Sipreba, el gobierno se ha visto obligado a actuar denunciando en la justicia una deuda del grupo con la Afip de 85 millones de pesos e interviniendo Radio América. La muerte de Pérez Verón ha provocado una enorme indignación en el gremio de prensa. Los vaciadores del Grupo 23 deben ser juzgados e ir presos. El gobierno debe dar respuesta inmediata al conjunto de necesidades de los trabajadores.

20 de julio de 2016
Mujer: un gran curso en la zona Norte

El sábado 16 de julio se dio un gran impulso a la estructuración del Plenario de Trabajadoras en la Zona Norte. Desarrollamos el curso de la opresión y lucha de la mujer trabajadora con más de 60 compañeros. Contamos con una de las fundadoras de la agrupación de mujeres del Partido Obrero, Olga Cristóbal, como oradora. El curso hace un repaso por la historia del lugar que ocupo la mujer. Comenzando en las primeras sociedades primitivas donde surge el matriarcado. Una relación social que le daba un protagonismo a la mujer en cada clan y presentaba una maternidad social y colectiva. A medida que las sociedades comienzan a dividirse en clases sociales por la aparición de un excedente en la producción, la mujer sufrirá un ataque feroz sobre su lugar en la sociedad. Durante los siglos medievales serán perseguidas y asesinadas gran cantidad de mujeres. El cristianismo entiende que la mujer es el diablo. Es la que origina el pecado. Con la avanzada de la revolución francesa las mujeres van al frente exigiendo pan. Entrado el capitalismo la mujer sufrirá una doble opresión. Ira a trabajar a la fábrica por un salario menor al del hombre y trabajara además en las tareas domésticas. La gran conclusión del curso es que la génesis de la opresión de la mujer es el surgimiento de la sociedad de clases. Se entiende entonces que su liberación será cuando se supere la sociedad de clases. Los trabajadores del INTI, los jóvenes, docentes y vecinos de los barrios que estuvieron presentes se fueron con muchas iniciativas para organizar a las mujeres por todas las reivindicaciones y para luchar contra el ajuste de Macri y los gobernadores. Comenzamos así una gran campaña hacia Rosario.

20 de julio de 2016
Caso Noemí Maliqueo “Durante todo el juicio señalamos la responsabilidad del Estado”
Corresponsal

El caso de Noemí Maliqueo, en la provincia de Neuquén, fue el primer homicidio agravado por femicidio condenado por un jurado popular. La condena contra el asesino -su ex pareja, vinculado al negocio de la droga y con contactos en la policía- fue el resultado de una gran movilización de familiares y organizaciones como el Plenario de Trabajadoras. Entrevistamos a Giselle Moreira, una de las abogadas que llevó adelante la causa judicial. -¿Cuál es tu balance de este fallo y cómo continúa la causa? -El balance que tengo del fallo, es positivo. Es la primera condena por jurado popular por el delito de femicidio. Pudimos demostrar que el homicidio de Noemí Maliqueo tuvo como causa principal la violencia de género y que fue su pareja, Roberto Valdez, quien cometió el femicidio. En este tipo de delito la pena que corresponde según el Código Penal es la de perpetua. Es obvio que esto no resuelve la problemática de la violencia de género que tantas mujeres padecen. A lo largo del juicio señalamos la responsabilidad del Estado, que desfinancia programas sociales y de atención en las problemáticas de violencia de género. Las masivas movilizaciones del #NiUnaMenos en los dos últimos años han logrado colocar la violencia hacia las mujeres en la agenda del debate político nacional. La movilización por el crimen de Noemí también visibiliza este reclamo. -Contanos los obstáculos que tuvieron que enfrentar… -Fueron varios. Desde un primer momento, para que la justicia lo encuadrara como un femicidio, tuvimos que dar una pelea. No había denuncias de violencia de género previas de parte de Noemí, algo que exige el código penal. Durante todo el proceso la Fiscalía actuó obstruyendo y maniobrando para que no pueda ser declarado femicidio. Al mismo tiempo, Valdez estaba prófugo. Tenía una red de protección, usaba varias identidades falsas y manejaba el negocio de la droga. Estuvo prófugo por dos meses. Desde el primer momento denunciamos que a Valdez le dieron 48 horas para que se escapara, hasta que dictaron la orden de captura. La familia salió a pegar afiches con la cara de Valdez, acompañada por las organizaciones de mujeres. Su captura fue el fruto de la presión y de las movilizaciones populares y de la búsqueda incansable de la propia familia. -¿Qué papel jugó el Plenario de Trabajadoras en esta lucha? -El PdT tomó desde el comienzo esta causa, acompañando a sus familiares, organizando las marchas, conferencias de prensa y fue quien nos convocó para asumir la responsabilidad de la representación jurídica. La organización independiente del Estado fue clave a la hora de poner en pie un movimiento por esta causa y lograr una victoria. -¿Cuáles son las tareas ahora? -Seguir acompañando a la familia para que la condena quede firme, ya que aún queda el juicio de cesura y las eventuales impugnaciones. La defensa todavía puede cuestionar la decisión que tomo el jurado. El camino es seguir dando la pelea en las calles y en los juzgados, remarcando el carácter cómplice del Estado y visibilizando la violencia que padecemos las mujeres todos los días en todos los lugares.

20 de julio de 2016
Un obrero de la empresa Ledesma cuenta su experiencia
Corresponsal

En el marco del histórico conflicto que llevan a delante los obreros azucareros del ingenio Ledesma, el más importante de la región, entrevistamos a un joven obrero de 29 años, Juan, que hace 10 trabaja en el ingenio. Mientras los trabajadores del azúcar, el jueves 14, llevaban adelante un paro por tiempo indeterminado, votado en asamblea, la policía de Morales los reprimió brutalmente. P- Juan, contános ¿por qué llegan a estas instancias, al corte de ruta? J- El conflicto llega a estas instancias, por la represión, fuimos a protestar, más que nada, por el tema de las paritarias, y porque nunca se cumplen las condiciones de trabajo, tanto en lo material como en el trato, como personas. Esto último se basa en el apriete, siempre se habla de la seguridad del obrero, pero nunca se cumple, o sea, sigue el apriete. Por otro lado, el salario de los obreros es muy bajo. En estos años (los Blaquier) están comenzando con las exportaciones, todos los días entran y salen camiones y vagones. Tampoco se ven categorizaciones desde hace años, por ejemplo, al día de la fecha se jubilaron algunos, ¡siendo temporarios! El año pasado por parte del sindicato se logró discutir que a obreros mayores de 62 años se los haga permanente con la mayor categoría; tampoco se cumple con el tema de categorización; se les dio una categoría mínima que tampoco les sirve. A la vez, también nos vemos afectados los temporarios porque no se cumple el trato, es decir que trabajemos por lo menos 11 meses; hay compañeros que están en la categoría 1 desde hace años, y tienen mucha antigüedad. Yo, por mi parte tengo 10 años trabajando en la empresa, pero por lo menos tengo una categoría, pero hay otros compañeros que la pelean para salir de la categoría 1. P- ¿Cuál es la máxima categoría? J- La máxima categoría para un obrero es de la 6 a la 8. Teniendo esa categoría tenés la posibilidad de ser mensualizado y permanente. Pero a eso no se llega. P- No es fácil llegar. Y ¿cómo trata la patronal a sus trabajadores? J- Bueno, en el ingenio, o trabajás o trabajás. No sé si me doy a entender. No te podés enfermar. Ellos tienen un médico que te revisa así no más y te dice “listo chango, anda a trabajar”. Y esa orden viene “de arriba”. P- ¿Algún mensaje que quieras dejar para el resto de los trabajadores? J- Bueno, a todos los compañeros...En primer lugar, siento una gran pena y bronca también, por los compañeros que fueron acribillados a quemarropa con balas de goma el día jueves por la mañana, por parte de la empresa. Pero, claro, la empresa siempre “será inocente”, porque “no se va a comprobar” lo que nos hace. Tanto la gendarmería como la policía actúan bajo el mando de alguien, en este caso de la empresa, pero ellos no se benefician, son los jefes los que hacen el negocio, ellos nunca van a recibir nada, sólo reciben órdenes, deberían tener en cuenta eso. Nos hacen daño, tanto policías como gendarmes seguro que tienen padres, abuelos o hijos que trabajan en la empresa y es una gran pena. Con balas de goma nos tiraron, es de muy poco hombre. Y a los compañeros que se quedaron a trabajar, esa es su decisión, pero la lucha es de todos. Yo creo que la unidad hace la fuerza y aunque estén adentro, nosotros aquí (afuera) sentimos la fuerza, porque estamos en la pelea y a la expectativa de lo que pase, asumimos todas las consecuencias. Y a los compañeros que están y veo que están, algunos heridos, pero están al frente, eso hace ver que la fuerza nuestra es la unidad, y que si no estamos unidos, nuestras familias seguirán padeciendo con un sueldo mínimo, con la duda de saber si llegas a fin de mes con la plata, con el apriete. Creo que la unidad de nosotros es importante y el mensaje es que sigamos, ¡hasta la victoria siempre!

20 de julio de 2016
¿Inversiones de Pan American Energy?

El gobierno anunció una supuesta “inversión” de los Bulgheroni, dueños de Pan American Energy (PAE), por 1.400 millones de dólares, destinada a la exploración y producción de hidrocarburos en varias cuencas del país. ¿Por qué supuesta? Porque lo que recibirán como subsidios, sólo en 2016, supera a esa cifra. En el portal Informador Público, Alieto Guadagni explica que el gasto en el que incurre el Estado para subvencionar a estas petroleras supera por amplio margen al invertido en cuatro millones de Asignaciones Universales por Hijo, en 2016. Bulgheroni ha sido el principal impulsor entre los privados de una “ayuda” estatal millonaria al sector; para ello, se calcula que el Estado desembolsará entre 3.500 y 5.000 millones de dólares en 2016. Una de las primeras medidas de Macri fue renovar el sobreprecio en gas y petróleo para los pulpos petroleros, que ya les otorgaba el gobierno de Cristina Kirchner. Todo sustentado con el tarifazo en el gas y la nafta. Macri echa la culpa de la crisis energética y el tarifazo al “derroche” de la población mientras sostiene a los parásitos petroleros, que vaciaron el país de los recursos naturales, fugaron divisas y son responsables de la pérdida del autoabastecimiento. Con los Bulgheroni forman una gran familia, de la que Mario Das Neves, gobernador de Chubut, es el padrino. Ambos están involucrados en una causa, junto con De Vido por coimas en la extensión de la explotación del principal yacimiento del país: Cerro Dragón, ubicado en esa provincia. No nos olvidemos tampoco, que Das Neves mantiene una muy buena relación con Massa. Por otra parte, PAE ha bajado la actividad de sus yacimientos. Los trabajadores petroleros tuvieron que parar Comodoro Rivadavia, junto con los demás trabajadores de la ciudad, para que PAE subiera (pusiera a funcionar) algunos los equipos, por los que se había comprometido, cuando en febrero Macri le dio el subsidio millonario. Y aún hay muchos trabajadores suspendidos con rebaja salarial del orden del 50%. El anuncio de las falsas inversiones aparece en medio del cacerolazo contra el tarifazo, como una forma de contener la creciente bronca popular contra el gobierno. Abajo el tarifazo, por una industrialización e inversión real, que se abran las cuentas de los pulpos petroleros, hay que sacarle el control a los capitalistas y su saqueo de recursos y divisas, la industria petrolera debe nacionalizarse bajo control obrero y así invertir genuinamente

20 de julio de 2016
El ajuste de Macri y Vidal pone en peligro a planes educativos

Los docentes de Merlo que trabajan para el Plan de Finalización de Estudios Secundarios (Fines) se movilizaron el viernes 14 de julio para alertar que el ajuste del presidente Mauricio Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal pone en peligro la continuidad del programa educativo. En principio, la alarma se enciende porque en Merlo no hay un cronograma de inicio de clases, ni de actos públicos, ni sedes confirmadas para el segundo período. Son alrededor de 700 los docentes afectados por esta situación que empeora la precarización laboral sufrida durante el gobierno kirchnerista. Los programas especiales como el Fines imponen contratos basura que ignoran los derechos contemplados en el Estatuto Docente. Se violenta la estabilidad laboral, la antigüedad, la desfavorabilidad, las licencias por enfermedad, embarazo, examen, entre otros. La modalidad flexibilizadora habilitó el manejo de los programas como prebenda de clientelismo político, y la adjudicación del orden de mérito es arbitraria y queda en manos de los punteros locales. El intendente Gustavo Menéndez intenta cooptar la movilización docente porque está en juego la caja de los programas. Muchas de las comisiones se desarrollan en las Sociedades de Fomento que, tras la derrota de Raúl Othacehé, se alinearon con Menéndez. El discurso progre de "llegar desde otro lugar" encubre el funcionamiento de las comisiones en lugares carentes de condiciones y a merced de los punteros. Legitima además el ajuste en educación, ya que el Estado se ahorra garantizar la apertura de las escuelas en el turno noche y el nombramiento de los auxiliares y directivos necesarios. Estas modalidades de contratación son un retroceso en las condiciones laborales de todos los trabajadores de la educación. Su implementación contó con la complicidad de la conducción Celeste del Suteba adaptada al gobierno kirchnerista y que ahora busca lavarse la cara. La reciente sindicalización de los docentes de Fines, de cara a las elecciones del Suteba en 2017, no exime a la Celeste de su responsabilidad en el avance de la precarización educativa. Frente al ajuste de Macri-Vidal está planteada una lucha de conjunto de toda la docencia. El Plenario Provincial de Delegados con mandatos de escuela, impulsado por las seccionales multicolor del Suteba, resolvió el no inicio con paro de 48 horas por reapertura de paritarias y todos los reclamos pendientes. Llamamos a los docentes de los Fines a sumarse a esta lucha.

20 de julio de 2016
Macri y CFK: una política de Estado (anti)ferroviaria
Corresponsal

La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, decidió suspender todos los servicios de Ferrobaires tras el choque del 30 de junio en Chacabuco. De esta manera, la mandataria pretende ocultar que continúa con el vaciamiento impulsado por su antecesor, Daniel Scioli. La situación incluye un estado calamitoso del material rodante, junto al de la infraestructura y las vías. De hecho, los informes elaborados por la Auditoría General de la Nación y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte dan cuenta de esta situación de vaciamiento. La empresa tenía tres destinos principales: Mar del Plata (suspendido desde comienzo de este año), Bahía Blanca y Junín. Ahora, el gobierno deja decenas de pueblos sin ferrocarril -esto implicará, claro, el despido de ferroviarios y un golpe a la vida y al sostenimiento de las familias de esos pueblos. Antecedentes En febrero de 2011, un grave accidente entre una locomotora de la Unidad Ejecutora y un tren del San Martín ya había provocado la remoción del anterior presidente de la empresa. En su lugar, Scioli designó a Roberto Maltana, ex ejecutivo de Taselli -es decir, un experto para continuar con el vaciamiento y robo de material rodante. Los trabajadores hicieron lo imposible por mantener las formaciones, pero todos los gobiernos fueron convirtiendo a Ferrobaires en un aguantadero de punteros y caja negra del PJ de la Provincia. Incluida la burocracia de la Unión Ferroviaria, uno de cuyos máximos representantes en la empresa, Humberto Martínez, gozaba del manejo impune de cientos de tarjetas de cobro de empleados fantasmas, hasta que fue denunciado, procesado y despedido sin que la UF repudiara el accionar de su puntero, en connivencia con el directorio de la empresa. ¿La remoción de Maltana aleja a los empresarios vaciadores del manejo de Ferrobaires? De ninguna manera. Las noticias informan que la gobernadora Vidal estableció recientemente un convenio de tercerización para alquilar locomotoras a contratistas ligadas a Cristóbal López y Lázaro Báez, acusadas de la instalación de durmientes de cemento que se fisuraron, lo que derivó en la paralización de los trenes a Mar del Plata. Hay seis compañías privadas a las que se les alquilan locomotoras; el material rodante que a Ferrobaires le falta, Vidal se lo cedió a empresas privadas, entre las que se encuentra una del Grupo Macri. Por los puestos de trabajo Ahora, de manera improvisada, el presidente Mauricio Macri y Vidal crearon una “Unidad de Transferencia Operativa” (UTO) que tendrá un plazo de 180 días para definir el traspaso de los servicios y los 2.700 empleados de Ferrobaires a las empresas estatales Sofse y Adif. El nombramiento al frente de la empresa del coronel de Caballería (RE) Fernando Diotti alerta sobre el objetivo de fondo de la intervención: un ajuste contra los trabajadores con ex miembros de las Fuerzas Armadas. Cientos de obreros de la UF y de La Fraternidad se movilizaron a Plaza Constitución y a Temperley para exigir a sus sindicatos la defensa de los puestos de trabajo ante el larguísimo vaciamiento desenvuelto desde el menemismo hasta hoy y la incertidumbre sobre el desenlace de la actual intervención. Los gremios carecen de un programa para enfrentar el ajuste porque han sido cómplices del vaciamiento y están integrados al directorio de Trenes Argentinos: no olvidemos que Sasia está de los dos lados del mostrador. Por eso, hay que impulsar la autoconvocatoria de los trabajadores en asamblea para exigir la continuidad laboral y salarial de todos los compañeros de Ferrobaires; que se abran los libros de la empresa para descubrir los verdaderos responsables del vaciamiento, y que los empresarios, funcionarios y sindicalistas que vaciaron la empresa estatal paguen de su patrimonio; rechazamos cualquier reducción de servicios. Planteamos la apertura de todos los ramales, y la creación de un fondo de inversión con recursos que provengan de un impuesto progresivo a los grandes capitales y la suspensión del pago de la deuda a los fondos buitre.

20 de julio de 2016
Ciudad: privatización y vaciamiento en la Dirección de Mujer

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires está desmantelando progresivamente la Dirección de Mujer y todos sus programas. El irrisorio presupuesto asignado al área viene siendo recortado año a año. Este creciente desfinanciamiento ha generado un cuadro alarmante. Sus trabajadoras hicieron una enérgica denuncia de las pésimas condiciones en que se encuentran el martes pasado ante la Comisión de Mujer de la Legislatura. Ese día, precisamente, se trataba un pedido de informes del diputado Marcelo Ramal sobre la situación de los Centros Integrales de la Mujer (CIM) y el incumplimiento de la ley que ordena crear uno por comuna. Las denuncias que allí expusieron fueron demoledoras: reducción drástica de personal –pasaro de ser 500 trabajadoras en el año 2007 a 280 en la actualidad-, congelamiento de nuevos contratos, salarios miserables para las profesionales y falta de reescalafonamiento. La misma situación de deterioro se manifiesta en el estado de infraestructura de los Hogares y Centros que revela grandes fallas estructurales y de mantenimiento. La falta de insumos llega al extremo de que el Hogar que debiera albergar niños pequeños de madres violentadas no cuenta ni siquiera con cunas. Una evidencia de que se trata de una política consciente de vaciamiento es la casi nula difusión y propagandización de los servicios y programas de la Dirección, lo que ha llevado a una gigantesca reducción de las llamadas anuales al 0800 MUJER, las cuales han caído a menos de la mitad desde el 2008 a esta parte. El incumplimiento de la ley de la creación de un Centro Integral de la Mujer (CIM) por comuna, votada en 2015, forma parte de esta orientación política. La negativa a la reglamentación y la construcción de los nuevos CIM es inseparable de la orientación privatizadora del gobierno porteño. Como las mismas trabajadoras han denunciado, la política oficial adoptada los últimos tiempos por el gobierno es la de tercerizar la asistencia por medio de diferentes ONG´s a través de subsidios mientras desfinancia progresivamente la Dirección. El mismo Estado que vulnera los derechos de las mujeres negándoles acceso a la vivienda, a la salud, a un salario igual a la canasta familiar, a un aborto legal, seguro y gratuito y que, ante una situación de violencia desprotege a la víctima desde todos sus estamentos judiciales, es el que también la quita la mínima posibilidad de ser asistida en las cuestiones más fundamentales. Una vez más, se pone de manifiesto que el “Estado es responsable” -tanto de la impunidad de las redes de trata como del abandono de las mujeres que sufren violencia de género. Frente a este escenario, es una necesidad de primer orden la defensa de la Dirección de Mujer y de todos los programas que alberga, así como también la defensa de las condiciones de trabajo de todas sus trabajadoras; y exigir el cumplimiento de la ley de creación de CIM por comuna. Es necesario poner en marcha campañas en todos los barrios, lugares de estudio y trabajo para frenar este vaciamiento, que es un golpe a los derechos de las mujeres trabajadoras de la Ciudad

20 de julio de 2016
Ley Nacional de Mecenazgo: hacia una mayor privatización de la cultura y el arte

El ministro de Cultura, Pablo Avelluto, anunció que el gobierno impulsará una Ley Nacional de Mecenazgo que tomará de modelo la vigente en la Ciudad de Buenos Aires desde hace siete años. Esa legislación porteña permite descontar de impuestos los “aportes a emprendimientos culturales”. Como antecedente se encuentra un proyecto muy similar presentado en setiembre de 2015 por los diputados Alejandro Abraham y Anabel Fernández Sagasti, del Frente para la Victoria. Toda una continuidad también en este plano. Aún no se conoce el texto del proyecto macrista, pero La Nación (17/6) adelantó que se dará prioridad a la figura del “patrocinador” por sobre la del “benefactor”. La primera descuenta de impuestos el 50% de lo transferido al proyecto artístico y, a cambio, el aportante queda autorizado a publicitar su aporte. El “benefactor”, en cambio, podrá descargar de sus impuestos el 100% de su contribución y permanecerá en el anonimato. En la Ciudad de Buenos Aires, desde 2007, la Ley de Mecenazgo autoriza a las empresas a descargar de Ingresos Brutos hasta el 10% de sus contribuciones a proyectos culturales. En 2015 se descontaron de impuestos, en total, 200 millones de pesos (La Nación, 25/4). Entre las compañías aportantes figuran Mercedez Benz, que ya tiene asignada una sala en el Museo Nacional de Bellas Artes; la fundación American Express y la del Banco Itaú, entre otras. Desde tiempo atrás esos pulpos “se entusiasman en el impulso de una ley nacional de mecenazgo” (El Cronista, 15/4/15). Aquella ley, aprovechada y exprimida por la gestión macrista en la Ciudad, fue aprobada cuando Jorge Telerman era jefe de Gobierno. Telerman, empresario de la cultura y miembro de la banda responsable de Cromañón, es director del Complejo Teatral Buenos Aires (pasó del estalinismo al centroizquierda, luego al duhaldismo, al kirchnerismo y ahora al macrismo) y sostiene desde hace muchos años que la cultura debe producir “beneficios económicos, no sólo goce espiritual” (radar, 17/oct/1999). La Ciudad de Buenos Aires es, por el momento, el único distrito del país que tiene una ley de mecenazgo. En ella, la alícuota que se puede descargar pasó del 2 al 10% en 2015, medida saludada por los capitalistas de la cultura. “Instituciones como el Museo Nacional de Arte Decorativo, la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes y la Fundación Proa, son algunos de los más reconocidos receptores de esos fondos” (El Cronista, 15/4/15). El consejo que regentea la aprobación de proyectos a ser financiados se elige a dedo -es decir, lo eligen los propietarios del negocio. Bajo este régimen, asimismo, el Estado deriva en el mecenazgo privado acciones que le son propias, determinando que sean las empresas las que regulan las acciones culturales y se constituyan como transmisoras de ideología (Prensa Obrera, 3/12/15). Fondo Nacional de las Artes y los bancos La nueva presidenta del Fondo Nacional de las Artes (FNA), Carolina Biquard, es la esposa del titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, lo cual sugiere toda una trama de negocios familiares. Biquard es la creadora de la Fundación Compromiso, a la que “aportan” un número importante de bancos y empresas de primera línea. El FNA administra ahora un fondo de 80 millones de pesos, según lo anunciado por el ministro Avelluto. Ahora bien ¿para que se utiliza ese dinero? Por ejemplo “para financiar el proyecto de puesta a punto de la casa de Rufino de Elizalde, proyectada por el arquitecto Alejandro Bustillo para Victoria Ocampo en el corazón de barrio Parque, y comprada por Amalia Fortabat cuando era presidenta del FNA. Allí vivieron la modelo Claudia Sánchez y el publicista Nono Pugliese, y más tarde el actual presidente Mauricio Macri” (Télam, 14/4). Esta perspectiva privatizadora de la cultura exige que se le contraponga un programa. No a la ley de Mecenazgo. Por el acceso gratuito a la cultura y el arte.

20 de julio de 2016
Las mesas-debate de la Conferencia Latinoamericana

Las mesas-debate de la Conferencia Latinoamericana fueron una instancia de intercambio y discusión política muy importante. La primera mesa fue “Uruguay ante la crisis”. Compuesta por Nicolás Marrero, dirigente del PT, Daniel Olesker, economista y dirigente del Partido Socialista (ministro de Salud pública del gobierno de Mujica) y Wiliamm Yohai, periodista especialista en Economía. El debate giró en torno al alcance de la crisis en Uruguay y la responsabilidad del gobierno en ella. Olesker defendió la política social y económica del gobierno (impuestos al salarios y al consumo incluidos) pero reconoció la desindustrialización y la condición rentista de Uruguay. Si bien Yohai fue muy crítico del FA, coincidió con Olesker en la necesidad de gravar la renta para subsidiar y favorecer la ganancia capitalista. Ambos consideraron la inversión capitalista como la principal vía de desarrollo nacional. Nicolás Marrero, del PT, cuestionó la orientación ajustadora del gobierno frenteamplista y señaló que la izquierda tiene que orientarse bajo un programa anticapitalista ante la crisis: eliminar el impuesto al salario (en el debate los defensores del gobierno del FA plantearon mantener (atenuado) el impuesto al salario) y gravar al capital. No pagar la deuda externa, nacionalizar la banca y los recursos estratégicos. Expropiar toda empresa que cierre o despida. No estamos frente a un agotamiento de modelo, sino del sistema. La mesa sobre Programas del Movimiento Obrero estuvo compuesta por Néstor Pitrola y referentes sindicales de Chile (dirigente del sindicato de trabajadores de la Universidad), Uruguay (Marcel Slamovitz dirigente de la Federación Nacional de Profesores - FENAPES) y Brasil (Antonino Giordano, dirigente de la oposición bancaria de Brasilia). En dicho panel, se debatió la reforma laboral en el país trasandino y la situación del movimiento brasileño ante la aguda crisis política. Pitrola explicó la transición que experimenta el movimiento obrero en Argentina, con un avance del clasismo que se refleja en el triunfo en el sindicato nacional de Neumático (Sutna), el progreso en los sindicatos de trabajadores estatales, docentes universitarios y construcción, entre otros. La III Conferencia impulsada por la Coordinadora Sindical Clasista contó con representantes de 96 gremios y planteó la lucha por un congreso de bases del movimiento obrero. En la Mesa “América Latina en la encrucijada” participaron Osvaldo Coggiola (Brasil), Rafael Santos (PO Argentina), Gustavo López de la Unidad Popular de Uruguay y Oscar Andrade, ex diputado del FA por el Partido Comunista y dirigente del Sunca (construcción). En la mesa se debatió la crisis del PT brasileño, impotente para enfrentar el golpe, al que le abrió el camino desarrollando un creciente ajuste contra los trabajadores. Esto ha significado una ruptura, particularmente entre las nuevas generaciones de obreros y estudiantes que salen a luchar. También fue motivo de debate el profundo ajuste que lleva adelante el gobierno uruguayo y el nivel de organización y conciencia alcanzado por el movimiento obrero en ese país. Para el ex diputado y dirigente del PC Uruguayo, secretario del Sunca, la batalla hay que darla dentro del Frente Amplio y, particularmente, en el plano ideológico. Los trabajadores no han madurado aún para una lucha por el socialismo. Rafael Santos, del PO, denunció la posición del PC de Uruguay, que sacó una declaración disculpándose por su apoyo al paro del 14 de julio. Se trata de profundizar la lucha y derrotar los planes de ajuste del gobierno frenteamplista. Cuestionó la defensa del gran capital por parte de gobiernos ‘nacionalistas’ y frentepopulistas de la región y defendió la perspectiva de la unidad socialista de América Latina, una tarea que deben tomar en sus manos los trabajadores. Las tres mesas redondas que ocuparon toda la jornada, fueron seguidas con mucha atención, preguntas del público y debate.

20 de julio de 2016
Saludos del EEK a la Conferencia Latinoamericana
Corresponsal

El comité central del EEK de Grecia les envía sus más cálidos y fraternales saludos internacionales, deseando el más grande éxito a su Conferencia Latinoamericana, un evento que será crucial no solo para la vanguardia revolucionaria de la clase trabajadora en su continente sino también para Europa y el mundo. El remolino (o vórtice) de la bancarrota capitalista mundial, ahora en su noveno año, nunca resuelto sino agudamente exacerbado en el último año, ha hecho temblar al “norte global” y al “sur global”, el centro metropolitano imperialista y la periferia. Los conflictos y destinos de todas las masas explotadas, oprimidas y empobrecidas del mundo entero, desde Europa hasta las Américas, África, Medio Oriente y Asia se están uniendo en contra de la barbarie de un sistema capitalista mundial en declive que propaga hambre, desempleo, destrucción, represión y guerra. El tsunami de emigrantes desesperados que intentan sobrevivir yendo a una hostil “fortaleza europea” marca la hora de la verdad para la vieja Europa imperialista misma, uniendo el caos del Medio Oriente producido por los mismos imperialistas con la aguda crisis europea sin resolver. En la víspera del cataclismo mundial de 2007, el programa del Comité de Coordinación para la Refundación de la Cuarta Internacional, en su Congreso fundador en Buenos Aires, habló acerca del prospecto de la “latinoamericanización de Europa”. Algunos escépticos criticaron esa declaración por "catastrofista". Mirando hacia atrás, después de una década, podemos ver que fue en realidad una subestimación. Todo el proyecto de la unificación de la Europa continental sobre bases capitalistas, bajo el mando de una Unión Europea que se extendiera hacia el este, después del colapso de la Unión Soviética y la absorción de los ex Estados soviéticos, ha fracasado miserablemente. La bancarrota de Grecia en 2010 y los conflictos que le siguieron fueron solamente el preludio. Nosotros, en la EEK, hemos caracterizado a Grecia no solo como el eslabón más débil sino, principalmente, como el eslabón roto de la cadena UE/Eurozona. Nosotros insistimos, siguiendo la metáfora de Lenin en el caso de Rusia, que lo más importante fue el hecho de que la cadena en sí ha sido rota, no solo un eslabón. Seis años después este hecho ha sido probado: después de una serie de explosiones financieras, económicas y socio-políticas en Europa del sur, la crisis pega en el centro mismo con el Brexit dando el golpe mortal a este proyecto. La Unión Europea se cae a pedazos. Tanto las causas como las implicaciones del proceso de desintegración de la UE son internacionales en su naturaleza. No es de Europa sino global la crisis sistémica y estructural del capitalismo en declive que alimenta las fuerzas centrífugas que destruyen la UE, produce polarización política y social, crisis de régimen, radicalización de los trabajadores, la juventud y los nuevos pobres, no solo en la periferia sino también en el centro mismo de Europa continental, en Francia. Simultáneamente esta misma fuente está detrás del peligroso levantamiento de las fuerzas nacionalistas, xenofóbicas, racistas y de extrema derecha, fascistas, de este a oeste, desde Sector Derecho en Ucrania, Jobbik en Hungría y Amanecer Dorado, nazi, en Grecia. También Alternativa para Alemania, el FPÖ en Austria, UKIP en Gran Bretaña o el Frente Nacional en Francia. La actual convulsión francesa es un caso que necesita de especial estudio. Los últimos años e incluso meses, la agenda fue monopolizada por la política antiobrera del presidente “socialista” Hollande, el “irresistible” ascenso hacia el poder de la ultraderechista Marine Le Pen, del Frente Nacional, junto con el terrorismo jihadista y las “medidas de seguridad” draconianas de la policía. Pero desde marzo del 2016 hacia delante, inesperadamente para todos los escépticos y pesismistas en la izquierda “radical”, la clase trabajadora irrumpió en masa en la arena de la lucha de clases contra la ley anti-trabajo. Es el más importante movimiento proletario en un país imperialista en décadas, apoyado también por un movimiento masivo de jóvenes, que reviven las mejores tradiciones revolucionarias de Mayo de 1968. El poder de la mafia bonapartista de Hollande, el primer ministro Valls y el ministro de Economía, Macron, asistidos directa o indirectamente por la derecha, los fascistas del FN, podrían hacer aprobar la ley antitrabajo extra parlamentariamente, con un gran costo político. Pero la guerra de clases no ha terminado: como los trabajadores franceses dicen en eslóganes y carteles en demostraciones masivas: “lo que el Estado de Poder impone, la batalla en las calles puede derrotar”. La clase trabajadora en Francia, como antes en Grecia o España, ha demostrado su capacidad de lucha, negada por el ambiente de derrota prevaleciente en Francia, Grecia, España o la izquierda europea como un todo. Pero la militancia no es suficiente. Lo que falta es una organización revolucionaria marxista, vinculada con las masas y armada con una estrategia y tácticas adecuadas, y un programa para intervenir en una emergente situación europea pre-revolucionaria. El problema es que el prospecto de una revolución europea para acabar con la opresión imperialista de la UE está más viva en las pesadillas de las clases dominantes que en sus paralizados oponentes. No es solo reformismo, el cual está miserablemente corrupto con Syriza, y podemos añadir su cadáver a las ruinas de la socialdemocracia y el estalinismo. Es la tan llamada “extrema izquierda” también, la cual ha abandonado cualquier proyecto revolucionario, o sus auto proclamas como la secta milagrosa que salvará el mundo de los pecados, aunque es incapaz de proveer alguna alternativa real. Creemos que todo esto no es una peculiaridad europea sino expresiones similares de las mismas tendencias manifestadas también en Latinoamérica, como las experiencias nacionalistas y centroizquierdistas agotadas, y la derecha intenta un regreso sin tener los medios económicos y políticos para derrotar a las masas. El golpe en Brasil, por ejemplo, es un ejemplo de primera importancia para los revolucionarios de todas partes. Muchos sectores de la izquierda o bien ignoraron el golpe del imperialismo yanqui en el nombre de la bancarrota moral y política del PT, o continúan siguiendo a la izquierda y al centroizquierda nacionalistas, quizás en nuevas formas, a pesar de su obvia bancarrota histórica. La división de un partido como el PSTU en Brasil no resulta una sorpresa sino más bien un caso de ejemplo de tal impasse autodestructivo. Todas estas experiencias en Latinoamérica, incluyendo nuestra experiencia de la desastrosa capitulación de Syriza ante la UE, el FMI y el capitalismo griego deben ser tratados, para usar las palabras de Trotsky, como “experiencias estratégicas” para esbozar lecciones para una lucha por el poder de los trabajadores y el socialismo en las condiciones históricas del mundo de hoy. Una de las lecciones más importantes es la necesidad de independencia política de la clase trabajadora de todas las formas de política burguesa, gobiernos y Estado burgués. Ahora, en Grecia, el EEK hace campaña por una Conferencia Nacional independiente de todas las organizaciones, colectividades y partidos de la clase trabajadora y movimiento popular para discutir, elaborar y promover una alternativa, un camino socialista para salir de la crisis y un plan de acción. La responsabilidad cae no solo en los miembros de nuestro partido sino también en toda la izquierda revolucionaria, contra toda tentación fatídica de autoproclamación, de revivir Syriza o un sustituto nacionalista izquierdista del mismo. Nuestro único camino hacia delante es la lucha internacional por el poder de los trabajadores y la unificación socialista de Europa, desde Lisboa hasta Vladivostok. Y sabemos muy bien que no hay camino nacional hacia el socialismo, como proclaman los burócratas y nacionalistas de toda clase. Necesitamos una revolución socialista internacional, y por ende, una real y combativa Internacional revolucionaria de los trabajadores. la cual no puede ser el resultado de ninguna autoproclamación sectaria o combinación de sectas o remanentes de ellas. Las fuerzas y movimientos revolucionarios se elevan en formas varias y a menudo muy contradictorias, llevadas por la crisis capitalista mundial; debemos tener una fuerte, clara orientación hacia ellas, un diálogo constante, paciente y fraternal, un diálogo de principios para constituir frentes únicos de acción para enfrentar los problemas clave de la lucha social, nacionales e internacionales, para elaborar la alternativa revolucionaria necesaria. Con ese espíritu la EEK con sus camaradas internacionaistas ha organizado hasta ahora tres conferencias euro-mediterráneas en Atenas (2013, 2014 y 2015) y ha tenido un papel vital en la conferencia centro-este-europea en Wroclaw, Polonia. Estamos seguros de que su conferencia latinoamericana en Montevideo será un paso más hacia esa dirección. Larga vida al proletariado internacional! Hasta la victoria siempre! De parte del Comité Central del EEK. Σάββας Μιχαήλ, Secretario General. Τα λέμε γεια!

21 de julio de 2016
El tarifazo, de los “nac & pop” a los “neoliberales”

Los partidarios del gobierno anterior sostienen que, de haber ganado las elecciones, “de ninguna manera hubieran aplicado el tarifazo”. Con esa afirmación, ocultan que la redolarización de las tarifas de energía y combustibles comenzó bajo la era CFK-Kicillof-Gallucio. En efecto: después de haber consentido el vaciamiento de YPF a manos de Repsol y del empresario amigo Ezquenazi, el kirchnerismo reestatizó parcialmente a YPF para sellar una alianza estratégica con el pulpo Chevron, cuyo núcleo consistió en la “internacionalización” de los precios de los combustibles. En los dos años que siguieron a la reestatización, los precios de las naftas aumentaron un 85%. Pero no sólo eso: Kicillof-Galuccio pusieron en marcha el programa “gas plus”, por el cual aumentaron en alrededor de un 60% el precio del gas en boca de pozo pagado a los concesionarios privados. Argentina registra hoy contratos que cotizan el gas de los nuevos yacimientos a 7,50 dólares la unidad calórica, un valor que triplica a su precio de referencia en América del Norte. Recientemente, Aranguren-Macri subieron el precio del gas de los yacimientos viejos en un 100%. Mientras los precios se duplican o triplican, los verdaderos costos de extracción, e incluso la magnitud de las reservas de hidrocarburos, continúan siendo un secreto celosamente guardado por los monopolios privados. Esto explica la negativa cerrada a publicitar el contrato de YPF con Chevron, una decisión que compartieron el kirchnerismo, el macrismo y la Corte Suprema de Justicia. Aunque el kirchnerismo no aumentó directamente la factura del gas, sostuvo esa remuneración a los monopolios gasíferos a través de subsidios crecientes. Un nuevo capítulo de este rescate comienza a escribirse cuando, en 2015, los precios del petróleo y el gas se desplomaron en el mercado internacional. Entonces, el gobierno K sostuvo los valores anteriores en favor de los productores de hidrocarburos, llegando a pagar por el petróleo hasta el doble del precio internacional. Esta política, sostenida en nombre de la “producción y el empleo”, no sacó del parate a la producción petrolera ni, por supuesto, a sus trabajadores, que soportaron suspensiones y despidos en masa. Escasez provocada Con el tarifazo, el macrismo no ha hecho sino trasladar a las facturas de gas y luz este gigantesco rescate en favor del capital. Para justificar el megatarifazo, el gobierno alega que “no hay gas”, e incluso que se han agotado las posibilidades técnicas de importarlo. La tarifa, por lo tanto, no obedecería a un cálculo de costos previo, sino que apuntaría sólo a desalentar el consumo. Pero lo que no dicen es que este mismo “precio de escasez” es el que el gobierno reconoce en los contratos de gas, y que ese precio no guarda relación alguna con los costos de extracción del recurso, tampoco con la tasa media de beneficio del capital. De este modo, los mismos pulpos que provocaron la escasez de gas -como resultado de una prolongada huelga de inversiones- se benefician ahora de ella, cuando el gobierno los premia reconociendo la extracción de hidrocarburos con un valor exorbitante. Los “neoliberales” -y también los “nac y pop”- han justificado su política con el argumento de que, en una economía mercantil, “nadie sacaría el gas a un valor inferior a lo que cuesta importarlo”. Pero a diferencia de cualquier bien perteneciente a productores privados, el petróleo y el gas corresponden al dominio estatal: si el Estado acepta un precio “de mercado” para su extracción, ello significa que el Estado cede la totalidad de la renta gasífera a los capitalistas privados. Pero además, y desde que cayeron los precios internacionales, los valores pagados a los pulpos representan otro resarcimiento adicional, incluso por encima de tales precios. Semejante nivel de rescate de los monopolios petroleros sólo puede progresar en base a una confiscación a gran escala, por eso la resistencia popular al tarifazo. Estado y parasitismo Sostener esta exacción en nombre del “incentivo a la producción privada” es otra impostura, en este caso, ‘neoliberal’. La vasta corriente de subsidios al capital revela que la industria energética ha sido sometida a una estatización peculiar y de contenido capitalista. A través de la mediación del Estado, los recursos de trabajadores y consumidores sostienen los beneficios extraordinarios de un conjunto de parásitos. Infinitamente más certera y económica resultaría la estatización de los hidrocarburos dispuesta por un gobierno de trabajadores, que explotaría las condiciones ventajosas de explotación de los recursos para una industrialización integral. La primera tarea de esta gestión obrera sería una auditoría integral de las reservas de energía y de sus costos, lo que pondría de manifiesto el prolongado desfalco de los pulpos petroleros contra el país -con la complicidad de ‘neoliberales’ y ‘nacionales y populares’.

21 de julio de 2016
Se incuba una nueva crisis

De los pronósticos optimistas para el segundo semestre que anunciaban los funcionarios del gobierno pasamos al pesimismo dictado por un agravamiento de las contradicciones económicas. Ya no hay quien avizore un despegue económico para el año en curso, el debate se reduce a calcular cuánto caerá el PBI. Otro tanto ocurre con la inflación, que no sólo sigue en cifras anualizadas superiores al 40%. Por primera vez, la llamada “inflación núcleo” (la que calcula los precios no regulados por el Estado) está por encima de meses pasados. El choque dentro y fuera del gobierno entre quienes querían un ajuste fiscal brutal y los ‘gradualistas’ ha devenido abstracto. Es que en los últimos dos meses el gasto público creció en un 68%, muy por encima de una recaudación impositiva golpeada por la reducción de impuestos a los capitalistas y por la recesión. Así, el déficit fiscal primario proyectado sería superior al de 2015 -un 4,7% contra un 4%. ¡Tenemos ‘neoliberales’ que gastan más que los ‘populistas’! La paradoja se explica porque el macrismo ha mantenido y profundizado la política de subsidios a las empresas privatizadas llevada adelante por el kirchnerismo. Sólo para compensar a las petroleras y distribuidoras de gas por el ‘recule’ en el tarifazo el gobierno anunció nuevos subsidios por 11.800 millones de pesos. Pero además, redujo impuestos a las mineras y al capital agrario (retenciones). El gobierno dice que, a diferencia del kirchnerismo, el déficit fiscal no se cubre con emisión monetaria, que genera inflación. Cita, como prueba, que puso un límite de 160.000 millones de pesos para el financiamiento del BCRA al Tesoro. El resto, mientras avanza el ajuste ‘gradual’, se cubre con deuda. Pero ocurre que los dólares que toman el Tesoro o las provincias para cubrir sus déficits son cambiados en el BCRA por pesos, emitidos a tales efectos. Al final de la rueda, la cantidad de pesos que el BCRA debe emitir para el Tesoro supera con creces la cifra pactada originalmente. Pero estos dólares tampoco quedan en las reservas del BCRA, pues son usados para pagar deuda pública, para financiar el giro de dividendos de empresas o, sencillamente, la fuga de capitales (atesoramiento de divisas). Con una inflación superior al 40%, el BCRA está obligado a esterilizar su propia emisión monetaria mediante la colocación creciente de Lebac. Esto explica que el stock total de Lebac creció un 70%, alcanzado la friolera de 640.000 millones de pesos. A una tasa de interés del orden del 30%, el BCRA debe pagar intereses de aproximadamente 192.000 millones, lo cual requiere una emisión adicional que agrava el déficit del fisco. El gobierno ha creado una bomba de tiempo que le puede explotar en la cara. La altísima tasa de interés ha creado una bicicleta financiera, que los especuladores explotan aprovechando las bajísimas tasas de interés internacional, sumado al dólar relativamente planchado a nivel local. A la inversa, una reducción de la tasa de interés llevaría a una salida de las Lebac y una vuelta al dólar, lo que agravaría la devaluación del peso incentivando aún más la inflación. El margen del gobierno y del BCRA para aplicar esta reducción de la tasa de interés enfrenta un problema adicional: el ingreso de dólares comerciales en el segundo semestre será sensiblemente menor, ya que se ha liquidado la parte sustancial de la cosecha. Estas contradicciones de fondo explican por qué, en un cuadro recesivo, el gobierno no puede apelar a la reducción de la tasa de interés para reactivar la economía. Hay estadísticas que indican que, como mínimo, el 20% de lo invertido en Lebac son de fondos internacionales, que desarmarían sus posiciones a toda velocidad. A la luz de lo expuesto, es claro que la política económica del gobierno se encuentra en un impasse, pues no ha logrado ninguno de los cometidos que se propuso. De fondo, explica que la salida capitalista a una crisis capitalista no puede procesarse con medidas monetarias o financieras, sino que requiere un enfrentamiento directo con las masas. A ello apuntan la carestía a expensas del salario, los tarifazos en toda la línea y la caída del gasto social. Hay que tener en cuenta que la ausencia de inversiones productivas no está dictada por la alta tasa de interés sino por una caída de la tasa de beneficio, que los capitalistas pretenden resarcir pagando salarios sensiblemente inferiores, especialmente cuando se miden en dólares. La bicicleta financiera, en cambio, supone un dólar planchado que bloquea esa desvalorización, sobre todo en un cuadro inflacionario. Los choques que se procesan dentro del gabinete gubernamental son el resultado de este impasse. Existe una conciencia de que los desequilibrios económicos se han acumulado, y ya no sólo por la “herencia recibida”. El ajuste que se ha llevado adelante es un golpe durísimo contra un pueblo con salarios promedio de miseria y afectado por la caída del consumo y la precariedad laboral, pero por completo insuficiente ante la envergadura de la bancarrota capitalista. Esta pelea se decidirá en la arena de la lucha de clases.

21 de julio de 2016
La reivindicación del cacerolazo

Más allá de los distintos cálculos realizados sobre el alcance que tuvo el cacerolazo del jueves 14, nada puede ocultar que la movilización desplegada a nivel nacional contra el tarifazo golpeó en el centro de la situación política. El gobierno intentó desactivarlo anunciando un techo del 400% al aumento de tarifas, pero fracasó. La movilización no sólo se realizó igual, sino que sirvió para rechazar el nuevo anuncio, poniendo de manifiesto que mantiene las características confiscatorias del tarifazo original. Varias encuestas de opinión mostraron que la acción de lucha contó con el apoyo de un amplio sector de la población que en las últimas elecciones votó por Macri.. Los K quisieron rebautizar al cacerolazo como ‘ruidazo’ para diferenciar a sus participantes de quienes animaban las acciones callejeras contra CFK. Una manera de recrear la “grieta” y de presentar a los manifestantes como tributarios del “volveremos”. Otra vez, se equivocaron: el cacerolazo reveló un desplazamiento de un sector del electorado macrista, que salió a la calle a repudiar una medida medular del gobierno que votaron. Los caceroleros antitarifazos desmienten el ‘giro a la derecha’ de la situación política, y confirman el cuadro de enorme volatilidad política en el que debe actuar el gobierno ajustador. Oposición desnuda Varios funcionarios macristas quisieron presentar al cacerolazo exitoso como un armado del kirchnerismo, con el único propósito de desvirtuarlo. Sin embargo, los kirchneristas que concurrieron a las esquinas de la Capital Federal y a las plazas centrales de las ciudades debieron hacerlo de manera encubierta. Este pasaje a la ‘clandestinidad’, que contrastó con la presencia a bandera descubierta del Partido Obrero y otras fuerzas de izquierda, tiene motivos de fondo. El kirchnerismo no tiene capacidad para canalizar esta movilización popular, y mucho menos para expresar a los sectores que rompen con el macrismo. No sólo porque sus preocupaciones son más prosaicas, referidas al desfile por tribunales de sus principales referentes, sino porque no se puede soslayar que el pionero del tarifazo fue Kicillof. Este, siendo ministro de Economía y pacto secreto con Chevón mediante, estableció una suba considerable del precio del gas a boca de pozo, para subsidiar a las petroleras con plata de los consumidores y del Estado. No fue casual, por lo tanto, que en los mismos momentos que las cacerolas sonaban en las esquinas, los economistas de Scioli se paseaban por los estudios de TV para apoyar el aumento de tarifas del 400%. El tarifazo también dejó en off side al resto del arco patronal que salió a respaldar el anuncio de Mauricio Macri. Esto vale especialmente para Sergio Massa, el nuevo aliado de Margarita Stolbizer, que presentó como un triunfo personal el supuesto recule del gobierno. El ex jefe de gabinete de Cristina Kirchner le había enviado una carta a Macri para que anule el tarifazo, pero salió a apoyar rápidamente el anuncio de un 400%. Massa actúa a cuenta de las petroleras, muchas de las cuales financiaron su costosísima campaña electoral. La burocracia Como mérito adicional, el cacerolazo desenmascaró a la burocracia sindical que, con su política de tregua, permite conscientemente la aplicación del ajuste de Macri y de los gobernadores. Las negociaciones para la unidad de la CGT profundizan esta orientación. Mediante la formación de un triunvirato de dirección, la burocracia sindical le otorga a los sectores abiertamente macristas el derecho a veto a toda medida de acción directa. La presencia de un triunviro de Barrionuevo tendría ese único sentido. Llegado a este punto salta a la vista la verdadera debacle de Yasky y su CTA, que levantaron la movilización que tenían convocada para el 17 de agosto en espera de un paro de la CGT. Los kirchneristas no quieren mezclarse con las “cacerolas”, pero no tienen problema en ser rastreros de la burocracia sindical de la CGT. La burocracia sindical ha sido una viga maestra para la política macrista. Apoyó el pacto con los fondos buitres, así como la devaluación monetaria. Su acción fue clave para firmar paritarias a la baja, que consagren una reducción del salario real de los trabajadores del orden de los 10 ó 15 puntos. A cambio recibió algo de los fondos que le pertenecen a las obras sociales, y un fallo de la Corte Suprema que le otorga el monopolio para convocar paros, quitándole ese derecho a las comisiones internas o grupo de trabajadores sin sindicalización. La burocracia actúa por cuenta de sus propias patronales. La eventual convocatoria de un paro nacional no cambiaría esta política de fondo, sino que buscaría actuar como válvula de escape de una situación social en ebullición. El cacerolazo y el repudio masivo de la población al tarifazo, ha planteado una crisis que alcanza a todas las instituciones del Estado. La Justicia deberá ahora emitir un fallo que, de ser contrario al gobierno, agravará la crisis, y en caso de que sea favorable, acicateará más la movilización popular. La Justicia no tiene capacidad de llevar adelante el arbitraje que se le reclama, por el simple motivo que carece de un programa de gobierno. La incapacidad del gobierno de aplicar el tarifazo en regla ha puesto en cuestión su política económica y anticipa una crisis de mayor envergadura. El rechazo al tarifazo actúa como catalizador de los reclamos populares contra el gobierno y las patronales. Se plantea un programa integral, que incluya el reclamo de la reapertura de las paritarias ante la aceleración de la inflación, el rechazo a los despidos y las suspensiones y la eliminación del impuesto al salario. En todos los sindicatos que firmaron paritarias por seis meses se presenta ahora la cuestión de cuál será el reclamo, para evitar una desvalorización del salario. Un ejemplo contundente a seguir es el del Sindicato del Neumático, que eligió en asambleas masivas a los paritarios, votando el reclamo de aumento del 45%. Llamamos a impulsar una acción de lucha con este programa, a todo el movimiento obrero combativo, a las asociaciones que luchan contra el tarifazo, a las organizaciones sociales y estudiantiles. Impulsamos la realización de una marcha masiva a Plaza de Mayo para los primeros días de agosto, que será replicada en todo el país.

21 de julio de 2016
Tesis de la conferencia sobre América Latina convocada por el PO de Argentina y el PT de Uruguay (I)
Corresponsal

Como resultado del debate, en el que hubo más de treinta intervenciones, se incorporaron aportes y agregados. El documento final fue votado por unanimidad. Se aprobó, asimismo, un plan de acción y difusión. A continuación reproducimos el texto completo de ese documento. El aspecto político más destacado que confronta la izquierda de América Latina es el derrumbe de los gobiernos nacionalistas o de centroizquierda, desde el chavismo en Venezuela hasta el petismo, el kirchnerismo y el ‘luguismo’, en Brasil, Argentina y Paraguay. Dentro de esta tendencia asoman en el radar el ‘frente ciudadano’ en Ecuador, el indigenismo boliviano y el Frente Amplio en Uruguay. El otro aspecto decisivo es el destino de la Revolución Cubana. La situación política en que se encuentra la izquierda en la nueva etapa está determinada, en gran parte, por su política durante la experiencia nacionalista. Por eso, para afrontar el nuevo período es necesario un balance riguroso de la actuación política en la etapa precedente. El conjunto de las fuerzas políticas en presencia, sean burguesas y por sobre todo la izquierda, no ingresan en esta etapa como un papel en blanco, que estaría abierto abstractamente a todas las posibilidades que ofrece el nuevo período. Por el contrario, están condicionadas por sus programas y por sus políticas precedentes, e incluso por los compromisos anudados en la etapa que ahora se agota. Nacionalismo burgués El derrumbe de las experiencias nacionalistas en cuestión es, antes que nada, un resultado político concreto de la bancarrota capitalista mundial, que asumió un carácter de conjunto a partir de la crisis bancario-hipotecaria de mediados de 2007. Es una consecuencia política objetiva de la quiebra capitalista. En grado diverso, la bancarrota capitalista ha afectado a todos los regímenes en el mundo entero, desde, por ejemplo, las revoluciones árabes hasta el reciente referendo de separación de Gran Bretaña de la Unión Europea. En América latina se manifiesta desde Puerto Rico y Cuba hasta Colombia. Ha devuelto actualidad a la cuestión de la independencia nacional de Puerto Rico. Es necesario el análisis materialista de este derrumbe político. Empujado al poder político por bancarrotas económicas extraordinarias desde los años 90, el nacionalismo de contenido burgués se viene abajo ahora como resultado de la acentuación y profundización de aquellas bancarrotas. El chavismo y el nacionalismo militar venezolano han sido un emergente del ajuste criminal del gobierno de Acción Democrática en 1989, y del Caracazo; el kirchnerismo, una metamorfosis del menemismo como consecuencia del Argentinazo; el largo proceso de desarrollo del PT culmina en el gobierno del Frente Popular, en 2003, luego de la bancarrota brasileña que siguió a la crisis asiática, al derrumbe financiero de Rusia y al estallido, con alcance sistémico, del fondo LTCM de Estados Unidos. Los ascensos de Evo Morales y Rafael Correa, en ese mismo período, 2000/4, fueron el resultado demorado y distorsionado de grandes insurrecciones de masas, detonadas por las crisis de las privatizaciones precedentes. Respuesta defensiva a la crisis mundial, el nacionalismo burgués encuentra sus límites insalvables en esta misma crisis mundial y en la declinación histórica del capitalismo. El proceso nacionalista burgués de las últimas dos décadas se caracteriza, asimismo, por un planteo de desarrollo capitalista fuertemente parasitario. En los entresijos de la crisis mundial, América latina asistió a dos ciclos de grandes subas en los precios internacionales de las materias primas. Fueron descriptos como el final de la tendencia al deterioro de los términos negativos del intercambio comercial. Los superávits comerciales originados por esos aumentos dieron lugar, a su vez, a un nuevo ciclo de endeudamiento internacional (público y privado), promovido por el respaldo que ofrecía el crecimiento de las reservas internacionales. El pago de la deuda externa heredada se hizo con la emisión de deuda interna y el vaciamiento de esas reservas. La abundancia de liquidez fue aplicada a la expansión sin precedentes del crédito al consumo, a tasas de interés excepcionales o subsidiadas por el Estado. Se desarrolló, de este modo, un ‘populismo bancario’, que engordó los beneficios financieros a costa de una creciente hipoteca de las familias. Fue una versión latinoamericana de los créditos ‘subprime’, que detonaron la crisis en Estados Unidos. Los llamados planes sociales, en muchos casos financiados por el Banco Mundial, embellecidos por el ‘relato’ del fomento del consumo, encubrieron la falta de creación de empleo y la casi nula industrialización, y ahora se encuentran amenazados por déficits fiscales descomunales (que obedecen, por supuesto, a otras razones, en primer lugar el pago de intereses usurarios de la deuda pública y el financiamiento público subsidiado para los capitalistas). El mito de la creación de una clase media se derrite ahora a la vista de todos como la nieve en vísperas del verano. Lejos de haber esquivado la bancarrota capitalista mundial, la gestión política nacionalista (a veces tildada de progresista) operó para convertir a las naciones de Latinoamérica en un vaciadero del capital financiero internacional – que encontró en estas gestiones el mercado para su producción excedente, la rentabilidad para sus inversiones financieras y la recuperación de sus créditos incobrables. Las contratistas de obras públicas ‘nacionales’ tuvieron una expansión sin precedentes en Brasil (¡por supuesto!), en Centroamérica, Venezuela, Cuba, Perú y Argentina, acompañadas de un alto endeudamiento internacional y un festival de sobreprecios. El derrumbe de las experiencias nacionalistas viene acompañada por las quiebras de empresas estatales y privadas (desde Odebrecht y el complejo en torno a Petrobras hasta las Telecom o la siderurgia en Brasil, o YPF y el sistema energético en Argentina, y Pdvsa; déficit fiscales extraordinarios, y por último el defol de hecho de la deuda externa, que solamente es honrada con nueva deuda a tasas usurarias y la venta de activos industriales). Las experiencias nacionalistas de las dos décadas recientes han estado muy por detrás de las realizaciones de la precedentes –como el primer peronismo, el varguismo, el nacionalismo boliviano desde la guerra del Chaco o el velazquismo ecuatoriano. Rafael Correa sigue empeñado aún en conciliar el planteo nacionalista con la dolarización y la autonomía económica con el rentismo petrolero. Para ello ha contraído, al igual que Venezuela, una deuda impagable con la República China, contra la garantía de la entrega del petróleo. Al “eterno retorno” del nacionalismo se le aplica aquella frase de Marx acerca de la repetición de la historia. El sujeto histórico del nacionalismo –la burguesía nacional–, que además se hace sustituir por movimientos pequeño burgueses, militares o incluso de ‘trabajadores’ (PT), es más impotente que nunca para encarar una iniciativa nacional autónoma, en el marco de la decadencia del capitalismo mundial. Las segundas partes no han sido, entonces, mejores; el nacionalismo es un planteo históricamente en retroceso, incluso cuando asume posiciones nacionales progresivas de carácter parcial. El chavismo se ha destacado como una tentativa de ir más lejos que los precedentes deslucidos de los adecos, y el reparto corrupto del aparato del estado por el Pacto del Punto Fijo. Socialismo del Siglo XXI El esfuerzo del chavismo por fundar su experiencia en términos bolivarianos (unidad continental), no ha tenido destino –ni siquiera las iniciativas del Gasoducto del Sur o del Banco del Sur. Estos planteos no fueron tenidos en cuenta cuando se aprobó el ingreso de Venezuela en el Mercosur o cuando se creó la Unasur (un vehículo de exportación de las contratistas brasileñas y de Embraer), ni menos aún en ocasión de la creación del Banco de Desarrollo propuesto por China. El planteo bolivariano quedó reducido a una invocación nacionalista romántica, con la finalidad reaccionaria de realzar a las fuerzas armadas. Fue utilizada como instrumento de propaganda política contra el uribismo colombiano, el cual era señalado como descendiente directo general Santander –que dividió la entonces Gran Colombia. Por otro lado, se ha pasado por alto el contenido contrarrevolucionario que encierra la etiqueta del Socialismo del Siglo XXI –inventada, por otra parte, no por Chávez sino por un diletante académico, Heinz Dietrich, que ya hace rato dio marcha atrás y ha pasado a pregonar la conciliación con los escuálidos. Dietrich no fue el único consejero que consiguió la atención superficial de Chávez; otros le aconsejaron impulsar la creación de la V Internacional, que no tuvo la menor trascendencia. La etiqueta del Siglo XXI es una réplica negativa, no ya a la revolución bolchevique de 1917, sino a la Revolución Cubana –el estadio más alto que alcanzó la revolución latinoamericana. La Revolución Cubana (siglo XX) arrancó con un planteo democrático y llegó a la expropiación masiva del capital extranjero y nacional. Los simpatizantes más politizados del chavismo pasan por alto el significado estratégico del recule programático y estratégico que encierra esta preferencia por el siglo XXI. La actualidad de la revolución socialista emana del ingreso del capitalismo en la época de la decadencia o declinación histórica, de la época en que el desarrollo de las fuerzas productivas asume un carácter cada vez más parasitario y destructivo, cuando la colisión de ellas con las relaciones de producción y las estructurales estatales y nacionales se hace más violenta. La etiqueta de Siglo XXI, que no se utiliza solamente para banalizar al socialismo sino que es invocada a cuento de cualquier cosa, no pasa de ser un recurso publicitario o de ‘marketing’ político. El punto de partida de este despegue político lo inició, en realidad, el sandinismo, el cual, a la inversa de la Revolución Cubana, empantanó la revolución victoriosa de mayor protagonismo de masas en la historia de América latina (una guerra civil de masas que dejó 50 mil muertos en pocos meses), mediante una política de conciliación política con la burguesía democrática. Lo hizo en total acuerdo con la burocracia de la ex URSS y el castrismo, que para esa época ya había abandonado el foquismo y buscaba esa misma conciliación con las burguesías latinoamericanas y EE.UU. Años más tarde, el sandinismo retornó al gobierno como un gendarme del orden capitalista, piloteado por Daniel Ortega. El socialismo del siglo XXI postula un cambio social en los marcos capitalistas), sin revolución, o sea sin la destrucción del aparato de Estado existente, y sin gobierno de trabajadores (dictadura del proletariado). El ropaje militar y el apoyo popular no convierten al chavismo en socialismo de ningún tipo, sino en un ‘replay’ de la demagogia socialista que ha caracterizado a todos los movimientos nacionalistas en el mundo. Esto ha sido así desde la declinación de la Revolución Francesa y, en especial, desde Napoleón III y Bismarck –los ‘populistas’ por antonomasia (se caracterizaron por impulsar la mayor acumulación de capital de todo el siglo XIX). Nacionalizaciones Donde más se observa la decadencia del nacionalismo de contenido burgués es en el campo de las nacionalizaciones. De un modo general, la estatización de parte del capital extranjero obedece al propósito de impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas que la burguesía nacional se muestra incapaz de hacer por la presión del capital financiero internacional. En este sentido, las nacionalizaciones procuran potenciar el campo de explotación social de la burguesía nacional y ofrecer una base más sólida al Estado capitalista. En el momento oportuno esas estatizaciones pueden revertirse en privatizaciones en beneficio de esa misma burguesía nativa en la medida que se haya desarrollado en forma suficiente para ello. Las nacionalizaciones más avanzadas del nacionalismo latinoamericano han sido la del petróleo mexicano por Lázaro Cárdenas; la de la United Fruit, en Guatemala; la minería en la Revolución Boliviana de 1952 y la del petróleo en 1970; y las del petróleo y las haciendas de la Costa por parte de gobierno militar peruano. Es frecuente que la izquierda confunda las nacionalizaciones burguesas con la expropiación del capital que tiene por sujeto al proletariado y al gobierno de los trabajadores. La expropiación sin pago del capital por parte de la Revolución Cubana constituye una transición histórica entre las nacionalizaciones burguesas más avanzadas y las nacionalizaciones que realizan los gobiernos de trabajadores que emergen de las revoluciones proletarias. El contenido histórico de ellas queda condicionado al curso ulterior de la lucha de clases, nacional e internacional. La izquierda tiene la responsabilidad de abrir una discusión de este proceso, sobre la base de una investigación, en lugar de sustituirlo por simples etiquetas. En numerosos casos, las nacionalizaciones burguesas operan como un rescate del capital extranjero con cargo a las finanzas públicas. Este vaciamiento fiscal conspira contra el ulterior desarrollo de las fuerzas productivas planteado por la nacionalización. Los casos más conocidos son las ejecutadas por el primer peronismo respecto al capital británico que necesitaba una retirada. El caso de los ferrocarriles es paradigmático, porque acentuaron un deterioro que se aproxima a casi un siglo. Para lograr sus propósitos, el imperialismo británico bloqueó los créditos de Argentina depositados en Londres. Lo mismo se puede decir de la nacionalización del petróleo de Venezuela, en los 70, que sirvió para financiar una enorme especulación inmobiliaria y una mayor corrupción. En contexto diferente, el gobierno de Chávez realizó lo mismo con la estatización de las telecomunicaciones (Verizon) y la siderurgia (Sidor), o sea a cuenta de los enormes ingresos petroleros. En un caso las indemnizó a un precio elevado de Bolsa (que se establece, especulativamente, por la rentabilidad esperada, en lugar del valor de los activos), es decir, con un premio sobre el capital. La nacionalización benefició a Verizon en otro aspecto, porque enseguida su cotización cayó en forma acentuada como consecuencia de la crisis financiera internacional. El otro, Sidor, el Estado tomó a su cargo toda la deuda oculta (pasivos laborales) del grupo Techint, lo cual resultó en una indemnización colosal. Las estatizaciones de este tipo constituyen una transferencia de ingresos de los trabajadores hacia los capitalistas extranjeros, por medio del gasto fiscal. Representan una descapitalización, y por lo tanto una hipoteca para el desarrollo de las fuerzas productivas. El derrumbe de las empresas nacionalizadas, en Venezuela, ha provocado un retroceso de las expectativas estatizantes en la conciencia de las masas, algo que aprovecha la derecha para devolver vigencia al programa privatizador. La estatización del 51% del capital de YPF-Repsol, por parte del kirchnerismo, se hizo a costa una cuantiosa indemnización por una empresa que había agotado las reservas de gas y petróleo. El ‘relato’ nacionalizador encubrió una reprivatización del petróleo en Argentina, pues YPF se ha convertido en empresa mixta que cotiza en las bolsas internacionales El relato ‘nacional y popular’ del kirchnerismo es, además, particularmente ‘curioso’, porque su principal empeño estuvo dirigido a preservar, con subsidios, a las empresas privatizadas del menemismo. El resultado ha sido, de un modo general, un enorme vaciamiento productivo e industrial en el área energética. En plena ola de demagogia estatizante el Frente de Izquierda, en Argentina, desarrolló una firme denuncia contra la reprivatización petrolera, que luego quedó confirmada por la asociación sigilosa de YPF con la norteamericana Chevron. El Manifiesto Político presentado por el Partido Obrero al FIT, para la campaña electoral de 2013, se centró en una crítica marxista de las nacionalizaciones capitalistas, sus contradicciones y limitaciones. Otro tema que debe ser objeto de debate es la nacionalización del petróleo en Bolivia, que no es tal. Consiste en un cambio importante en la tributación por parte del capital petrolero internacional, que sacó a las finanzas públicas del déficit crónico. El indigenismo oficial logró, por esta vía, desviar el reclamo de nacionalización integral que hizo la insurrección de octubre 2003. Lo mismo ocurrió con la cuestión agraria, que culminó con un compromiso con la burguesía sojera cruceña y del oriente boliviano, que se materializó en una nueva carta constitucional. El compromiso con las petroleras fue posible debido a la suba enorme del precio internacional de los combustibles. Numerosos agrupamientos de izquierda y sociales que apoyan al FIT en Argentina, apoyan al indigenismo pequeño burgués del Altiplano sin fijar una posición programática sobre este pseudo nacionalismo de contenido capitalista. La doctrina estratégica del indigenismo boliviano es el desarrollo del “capitalismo andino” (había sido bautizado como “socialismo andino”), definido como una alianza entre el capital extranjero, el Estado boliviano y el precapitalismo agrario. El planteo comete la ‘gaffe’ teórica de señalar al Estado como una categoría social y de clase, al lado de otras clases, o sea que no está por encima de las clases, pues se trata de una superestructura política, y que refleja y protege, como tal, la estructura social dominante (es el “marxismo del Siglo XXI”). Bolivia ha sido, durante el periodo reciente, un campo próspero de los negocios de las contratistas brasileñas incursas en el ‘lava jato’. Brasil Las limitaciones colosales de este nacionalismo explican, de un lado, el escaso desarrollo de las fuerzas productivas en la década y media pasada, así como el impacto que ha causado la bancarrota capitalista mundial, en los dos episodios principales –la caída de precios internacionales y salida de capitales de 2009 y, con más severidad, la actual. El siempre esgrimido crecimiento del PBI no capta ese desarrollo. El desarrollo de las fuerzas productivas es medido por la calidad de la inversión reproductiva, la aplicación de tecnologías, el nivel de capacidad de la fuerza de trabajo, el desarrollo de la educación, la salud y el progreso habitacional y la infraestructura urbana. Una centralización productiva de los recursos económicos existentes debería operar como una palanca industrializadora potente. El gobierno PT-PMDB de Brasil intentó convertir a Petrobras, compañía mixta de mayoría estatal, en esa palanca industrial: mediante la inversión de la mayor parte de las utilidades; el monopolio operativo de las asociaciones con capital extranjero; una importante labor de tecnología; y el desarrollo de un entorno de servicios tecnológicos, contratistas y constructoras nacionales. Sin proceder a nacionalizaciones desarrolló, hasta cierto punto, un nacionalismo burgués y gran burgués. Utilizó los aportes obreros a los fondos de pensiones e impulsó el aporte fiscal al banco público de Desarrollo, con esa misma finalidad. Intentó, incluso, impulsar la creación de una burguesía petrolera nacional, a través del apoyo al aventurero Eike Batista. El derrumbe fenomenal de este intento establece una conclusión lapidaria, porque ha terminado en la quiebra de todos los sectores involucrados y, golpe de Estado mediante, desde el propio oficialismo, en la venta apresurada de activos industriales y en la derogación de las principales limitaciones impuestas al capital extranjero. La caída vertical de los precios internacionales del petróleo, las presiones provocadas por un elevado endeudamiento internacional, la desvalorización del capital cotizante y, no menos importante, la difusión de la enorme corrupción de todo este entramado político y económico (por parte de los sectores interesados en derribarlo); todo esto ha sumido a Brasil en una crisis de mayor alcance que la de los años 30. El ataque al movimiento obrero es devastador. La izquierda brasileña, ante esta crisis de conjunto del capitalismo, enfrenta la obligación de desarrollar un planteo obrero y socialista –o sea, un gobierno de trabajadores, la nacionalización sin pago de la banca y los monopolios petroleros, lo mismo con toda empresa que cierre, la escala móvil de salarios y horas de trabajo, la apertura de los libros de todos los monopolios capitalistas y el control obrero y la convocatoria a un plan de acción a toda la izquierda y sectores combativos de América latina. Ocurre sin embargo lo contrario: plantea la fórmula de la democracia con justicia social o el socialismo en democracia, o sea sin travesía revolucionaria ni gobierno de trabajadores Cuando aún no se ha cerrado la etapa del golpe de Estado que destituyó a Dilma Rousseff (lejos de eso el gobierno golpista reúne una base parlamentaria precaria) la agenda dominante en la izquierda brasileña son las elecciones municipales de octubre próximo y la posibilidad de consagrar intendenta de San Pablo a una candidata patronal, Luiza Erundina, que ya gestionó esa ciudad en términos puramente capitalistas. Erundina es una ex petista, oriunda del ala clerical, ministra del gobierno de Itamar Franco y hasta hace muy poco miembro del partido de derecha PSB y sostenedora en del candidato del PSDB que murió en un accidente en la campaña electoral del año pasado. La candidatura ha sido lanzada por el PSOL, un frente de izquierda y de las comunidades de base que se escindieron del PT hace más de una década. El grupo ligado al PTS de Argentina pidió su ingreso en el PSOL –en tanto, en su casa central reivindica la independencia política de la clase obrera y la hostilidad a las candidaturas patronales. Esta duplicidad entre el principismo y el oportunismo es característica de todas las corrientes centristas. El PSOL, en contraste con el FIT de Argentina, que llamó al voto en blanco contra Scioli y Macri en Argentina, apoyó en el segundo turno electoral de las elecciones pasadas la candidatura de Dilma Rousseff. En oposición al juicio político contra Dilma Rousseff, el PT y gran parte de la izquierda se han refugiado en el reclamo de un plebiscito que autorice el adelanto de las elecciones para la Presidencia (que debería tener lugar en 2018), el cual debería ser votado por el mismo parlamento golpista y de ladrones. El planteo cuenta, hasta cierto punto, con la simpatía de una parte de la prensa golpista, que visualiza la imposibilidad de un ajuste a fondo de la economía sin un gobierno electo desvinculado del personal político sometido a los procesos judiciales contra la corrupción. En Brasil hay una desintegración manifiesta de la burguesía contratista y el desarrollo de una reconfiguración capitalista acompañada por quiebras, rescates y concentraciones de capital. El planteo de elecciones presidenciales o generales de parte de la izquierda, no hace referencia al derrocamiento del gobierno de Temer por medio de una acción directa de masas, que ligue la lucha contra los despidos, la carestía y las privatizaciones a los métodos de la huelga y de la huelga general. Los observadores políticos prevén que la realización de nuevas elecciones daría la victoria a una de las diversas coaliciones derechistas en presencia. La consigna electoral no educa a los trabajadores en una política de lucha de clases. Se busca una salida inmediata a la crisis política, o sea un compromiso, en lugar de la preparación sistemática de la clase obrera para luchar por un gobierno de trabajadores. En Brasil, la izquierda, integrada en el PT, impulsó la llegada del PT al gobierno, en coalición con el PMDB. Esto ocurrió incluso después de que Lula firmara el acuerdo con el FMI, en la campaña electoral de 2002, y nombrara al actual ministro de Economía de Temer para la presidencia del Banco Central, luego de un acuerdo cerrado entre Lula y William Rhodes, entonces presidente del Citibank (W. Rhodes, Financial Times, 24/6/2004). El PSOL reivindica, de conjunto, el PT “de los orígenes”, o sea que sigue adhiriendo a la perspectiva estratégica trazada por la dirección fundadora del PT, incluso después de la experiencia y los resultados políticos de casi cuatro décadas. A partir de esta reivindicación del punto de partida ha seguido, de un modo propio, la ruta de su espejo retrovisor. En oposición a esta línea estratégica, es necesario un debate que establezca un nuevo punto de partida, o sea un programa y una política realmente socialistas. A este debate debería integrarse el PSTU, que acaba de sufrir una escisión en torno de la cuestión del reciente golpe de Estado, por un lado, y del carácter de las movilizaciones anti-gubernamentales a partir de 2013. Los planteos democratizantes de izquierda demuestran toda su inconsistencia ante el derrumbe de los procesos nacionalistas y la crisis de régimen que ha emergido como su consecuencia. América latina ingresa a una nueva etapa de mayores confrontaciones sociales y políticas, que superan los límites de sus Estados. Golpismo El juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff y su eventual destitución constituyen un golpe de estado ‘tout court’, sin aditamentos, porque implican un viraje político reaccionario en las relaciones de clase existentes. Reemplaza a un gobierno que ha revelado su inconsistencia para aplicar la política de ajuste que reclama el capital y para rescatar al personal político y a los grandes capitalistas de los procesos judiciales por corrupción. Inaugura un nuevo planteo de ofensiva contra las masas, sin esperar a nuevas elecciones ni a obtener un nuevo mandato electoral. El gobierno de Temer no es un intento de interinato constitucional, sino una nueva coalición política para una nueva política, que encare el rescate de la quiebra capitalista y una ofensiva más decidida contra los trabajadores. No hay un cambio en el carácter de clase del gobierno sino una tentativa de modificar la relación preexistente entre las distintas clases. Para la izquierda revolucionaria la lucha contra el golpe es una cuestión de principios, porque significa defender las posiciones conquistadas por la clase obrera frente a la ofensiva capitalista –de ningún modo apoyar al gobierno capitalista destituido. No defendemos ‘el mal menor’ sino la posición conquistada por el proletariado dentro de la sociedad y el Estado capitalista; por eso no esconde su hostilidad hacia el gobierno establecido. La izquierda democratizante, por el contario, atribuye un carácter progresivo a la gestión ajustadora de Rousseff, incluso cuando muchos, entre esa izquierda, habían criticado y hasta enfrentado la política ajustadora de esa gestión. De otro lado, quienes discrepan con la caracterización de un golpe de estado subrayan la identidad de clases entre ambos bandos capitalistas, ignorando que representa un salto en calidad del ataque del Estado capitalista contra las masas. A quienes las formas constitucionales le quitan entidad al golpismo, es oportuno recordar que el gobierno constitucional que se inició en 1973 en Argentina, se desarrolló por medio de una sucesión de golpes ‘constitucionales’, que primero eliminaron al mandatario electo, Cámpora, luego a gobernadores del mismo signo político, incluso por medios policiales; más tarde a la creación de la triple A y a la militarización del país –un proceso que culminó con la dictadura militar. En aquel momento, el Partido Obrero advirtió acerca de la seguidilla de golpes que se enmascaraban en las formas parlamentarias y en la popularidad de Perón. A pesar de la falacia de los términos del ‘impeachment’ (des-manejo contable de cuentas fiscales), Dilma Rousseff, el PT y la burocracia de los sindicatos rehusaron desconocer el voto del Congreso y plantear un conflicto de poderes. La razón es que podría haber abierto una brecha para la intervención de las masas, por un lado, y para la intervención de las fuerzas armadas, por el otro, que habría sido en apoyo del Congreso. El árbitro del golpe de estado han sido las fuerzas armadas, aunque no se trate de un golpe militar. El golpe de Estado en Brasil no es más que el segundo acto golpista luego del derrocamiento del paraguayo Lugo, que también consistió en un ‘impeachment’ de sus propios aliados de gobierno –el partido Liberal. La burguesía brasileña apoyó con fuerza ese golpe, en una suerte de ensayo general del que daría luego en Brasil. El movimiento obrero y campesino ha retrocedido fuertemente en Paraguay como consecuencia de la victoria del golpe, mientras que, por otro lado, ha facilitado un aluvión de compras de empresas y tierras por parte de la burguesía brasileña, con la complicidad del gobierno de Dilma Roussef. La destitución de Lugo y de Rousseff por parte de sus propios aliados, constituye una prueba contundente de la falacia que apuesta a la colaboración de clases entre los partidos obreros o pequeño burgueses populares con la gran burguesía nacional e incluso el capital financiero internacional. Uruguay y Chile El Frente Amplio de Uruguay recorrió un proceso similar al del gobierno del Frente Brasil Popular. Vázquez llegó al gobierno en 2005 luego de un largo periodo de colaboración política con el imperialismo desde la gestión en Montevideo y el respaldo a los ataques patronales al movimiento obrero (huelga de la construcción). El FA se constituyó como un frente “policlasista”, al principio con el argumento que era el vehículo de las transformaciones democráticas, agrarias y antiimperialistas. El balance es un aumento del sometimiento al capital financiero, la primarización mayor de la economía, la concentración de la tierra, la desindustrialización y el avance de la especulación bancario-inmobiliaria. El Frente Amplio lleva adelante un ajuste contra el movimiento obrero, rebajando sueldos y jubilaciones, aumentando las tarifas y los impuestos al salario, y recortando el gasto estatal en salud y educación. El intento de prohibición de huelgas (medida que ya había aplicado Mujica contra los municipales) provocó una rebelión de las bases de los sindicatos en la enseñanza, al mismo tiempo que reforzó la integración de la burocracia sindical al Estado (el caso de Castillo es uno de los más ejemplares). Se está procesando una profundización de la tendencia a la ruptura de un sector del activismo con el gobierno. En este cuadro, la derecha del FA se encuentra yendo hacia un gobierno de ‘unidad nacional’, de otro lado las masas en la búsqueda de un nuevo polo político de carácter anti-capitalista. La tesis del ala izquierda del FA y en especial del partido comunista, de que los gobiernos frenteamplistas no son gobiernos del capital sino 'gobiernos en disputa' es una justificación para continuar su labor de furgón de cola del imperialismo y neutralizar las protestas populares hacia una puja interna dentro del Frente Amplio y del propio gobierno. En Uruguay, de todos modos, se desenvuelve una crisis similar a la que puso fin al gobierno patronal encabezado por el PT, en Brasil, incluida la pretensión de Vázquez de desarrollar, como lo intentó Rousseff, un ajuste económico y social sin tener que proceder, primero, a un cambio de alianzas y régimen político. En oposición a las corrientes frenteamplistas o que ya han roto con el FA (Asamblea Popular) de recomponer “el FA de los orígenes” o remedar un chavismo a la uruguaya, el PT de Uruguay convoca a los obreros avanzados a construir un partido revolucionario. Chile asiste, luego de la vuelta de Bachelet al gobierno, a una profunda crisis política a sólo dos años de que una agotada Concertación intentara revivir una “Unidad Popular”, integrando al Partido Comunista al gobierno. La crisis de la Nueva Mayoría hunde sus raíces en la incapacidad de contener a los diferentes movimiento de luchadores que recorren el país, el marco de un capitalismo chileno que ha confiscado de un forma abismal el salario de los trabajadores y saqueó recursos naturales. Trabajadores subcontratados de la minería, forestales, portuarios, del comercio y el retail, junto a un la tenaz lucha del movimiento estudiantil por una educación gratuita, en los últimos diez años han sido la manifestación del estrangulamiento de las condiciones de vida de las masas populares a manos de una burguesía nativa aliada con el capital imperialista internacional. Las consecuencia de cuatro décadas de políticas “neoliberales” de apertura comercial, privatizaciones (incluida la profunda confiscación de los ahorros jubilatorios por las AFP) y un trabajo flexibilizado extendido han sido la base de un brutal ataque a los trabajadores, que desarrollan hoy respuestas de lucha en todo el país. Esta versión ultra reaccionaria de la colaboración de clase que es Nueva Mayoría sufrió desde el inicio un revés político, llegando a al gobierno con un 60% de abstención. Esta tendencia se sigue desarrollando como consecuencia de una profunda crisis política que coloca en el centro a todos los partidos tradicionales que han defendido por décadas la herencia de la dictadura. Esta versión degradada de la política frente populista está condenada al fracaso, ya que sus pretensiones de plantear un plan de “reformas” sin alterar las bases sociales ni las instituciones creadas bajo la dictadura , no puede representar, bajo ningún termino, la canalización de las aspiraciones sociales de los trabajadores y los sectores populares.. Estamos frente a una política de rescate de la herencia dejada por Pinochet Esta situación se agravará producto de los golpes de la bancarrota capitalista, donde la caída de los precios del cobre están mermando la recaudación fiscal, empujando una política de ajuste y limitando un régimen de arbitraje por medio de la asistencia social. Los despidos han comenzado a masificarse en el país, lo que han dado lugar a diferentes huelgas en el sector comercio y la lucha de los operarios del salmón en Puerto Montt, lo que está marcando un resurgimiento del movimiento obrero en base a piquetes, asamblea de base y huelgas ilegales. En este cuadro de situación, se coloca la tarea central la batalla por la delimitación política del Frente Popular, basada en la iniciativa por recuperar a las organizaciones obreras y estudiantiles en base a una alternativa de independencia política. En Chile se comienza a abrir un nueva etapa política, donde el agotamiento de la experiencia concertacionista abre un campo de acción para construcción de una alternativa obrera y socialista. Chavismo Otro elemento que sobresale para el posicionamiento de la izquierda en esta nueva etapa, es la experiencia del nacionalismo bolivariano como movimiento popular o de masas. El chavismo ha realizado la mayor transferencia de ingresos de la renta petrolera hacia emprendimientos sociales (vivienda, educación, salud), posiblemente de toda la historia latinoamericana. Esta agenda fue el punto sobresaliente de su programa. Ahora descubre, tardíamente, los límites de hierro de una economía rentista, cuya bonanza había calculado para un siglo; el pueblo de Venezuela asiste, no ya la discontinuidad de esos planes sociales sino a la incertidumbre de la preservación de lo realizado y a la posibilidad de su reversión. Esto se manifiesta en la disputa abierta acerca de la titularización de la propiedad de las viviendas construidas, debido a la inseguridad jurídica creada por la crisis y a la incapacidad del Estado para asegurar toda la infraestructura de mantenimiento y refacción, que quedaría en manos de las familias adjudicatarias. Este gigantesco emprendimiento social fue llevado adelante por una organización paralela al Estado, las llamadas “misiones”. El chavismo, con un planteo en principio movilizador, ‘puenteó’ al Estado, en lugar de destruir el aparato burocrático de ese Estado y convertirlo en una maquinaria gestionada por órganos de poder de las masas. Apuntó, de este modo, a la descalificación y precarización de los trabajadores y servicios públicos de ese Estado, lo cual explica la oposición que generó en la salud y la educación. Lo mismo ocurrió con las cooperativas que reemplazaron a las empresas que se sumaron al sabotaje petrolero de 2002/3. Es también lo que hizo el kirchnerismo, en versión sainete con las cooperativas de empleo o las de viviendas regenteadas por la camarilla de Shocklender y Milagro Salas, entre otros. Apuntó, de conjunto, a una cooptación y regimentación de movimientos populares. La empresa capitalista, en Venezuela, no fue sustituida por emprendimientos de gestión obrera bajo un plan económico único y el desarrollo de una legislación laboral más avanzada. Las grandes empresas estatizadas vegetan bajo la incuria y corrupción de una burocracia oficial. El resultado de la gestión bolivariana no ha sido la consolidación del proletariado sino una atomización de gran alcance. Este es un rasgo fundamental de la desintegración económica que tiene lugar en la actualidad. El proceso bolivariano penetró profundamente en la izquierda de Venezuela, que se convirtió en un alero del chavismo, pretextando que éste desenvolvía un proceso revolucionario, por ejemplo el Ccura y Marea Socialista. El llamado maoísmo se convirtió en “escuálido” al igual que algunos ex lambertistas. En ocasión de los eventos electorales, la izquierda ha participado, en diversas localidades, de frentes dispares y sin principios determinados por cálculos ventajistas ocasionales. Es con este bagaje que ingresa a una nueva etapa extraordinaria, que anuncia cambios radicales de régimen, en un cuadro de crisis que involucra a todas las clases sociales y a todos los estamentos de Estado, incluidas las fuerzas armadas. Envuelve directamente al imperialismo yanqui, así como a Cuba y a la vecina Colombia, al conjunto de América latina y a gran parte de la Unión Europea. Los países ‘aliados’ de Unasur, hayan cambiado de signo político, se han pasado al campo diplomático que presiona por un cambio de régimen en Venezuela, como lo ilustra la posición de Uruguay. El macrismo argentino ha trocado su violencia inicial por una posición favorable a una transición pactada, como reclama el gobierno de Obama. En Venezuela se procesa una regresión política importante. El régimen plebiscitario de Chávez, que reivindicaba para sí la masividad del voto popular, se ha convertido en un régimen de facto, que gobierna por decreto, violentando la soberanía de la Asamblea Nacional ganada por la derecha en forma abrumadora en las últimas elecciones. Este gobierno por decreto se sostiene por el apoyo de la cúpula militar, en el marco de un rechazo mayoritario de la población, según indican los sondeos que no son cuestionados. Las Fuerzas Armadas se han hecho cargo de la distribución de los alimentos. Del lado económico se encuentra en marcha un plan de ajuste y de devaluación externa del bolívar, que busca asegurar el pago de la abultada deuda externa del Tesoro y de Pdvsa. Circulan propuestas, en el gobierno, de vender activos estatales para pagar la deuda externa y mejorar la capacidad de importación del país. Lo que queda del capital extranjero se retira de Venezuela. La “guerra económica” que denuncia el chavismo se desenvuelve en el marco de esta desorganización económica y de privilegiar el pago de la deuda externa. El cierre de las cuentas de bancos privados y del Banco Central, por parte del Citibank, es, por un lado, una expresión del estado de cesación de pagos de Venezuela y, por el otro, traduce la presión de un sector del capital financiero para acelerar el desenlace de la crisis política. El capital internacional se siente incentivado por la victoria del macrismo en Argentina, el golpe de estado en Brasil y el giro anti-chavista del gobierno frenteamplista de Uruguay. Los trabajadores son llamados a ocupar fábricas que se encuentran vaciadas o no cuentan con financiación. La militarización creciente del Estado, incluso si es una militarización ‘bolivariana’, no es progresiva sino reaccionaria. Históricamente, estos gobiernos de facto han presidido las transiciones entre regímenes políticos e incluso sociales, mediando entre las fuerzas en disputa. Recordamos el golpe ‘comunista’ de Jaruzelsky, en Polonia, que contó con el apoyo del Vaticano y sirvió a la transición hacia un nuevo régimen político. Precisamente por esto, sectores cada vez más vociferantes de la derecha venezolana reclaman un golpe militar contra Maduro, a las fuerzas armadas chavistas. Una parte representativa de la oposición escuálida ha completado un programa propio a la crisis. Mendoza, el dueño de la principal empresa nacional, Polar, ha planteado un programa de acentuado carácter ‘macrista’: eliminación del control de los cambios y de los precios regulados, sostenido por una ‘ayuda’ o socorro financiero internacional, cuyas fuentes no determinó. El impacto de este ‘rodrigazo’ sería, en Venezuela, considerablemente más catastrófico que el del macrismo – el cual, dicho sea de paso, cuenta con el apoyo de todo el arco político, en especial del peronismo y del PJ. La transición política marcha a toda velocidad, aunque en la superficie prime el inmovilismo. Entendemos que la izquierda venezolana debería arribar a un acuerdo práctico en torno a una reivindicación política de conjunto. Es la condición para que pueda intervenir como protagonista político independiente en esta crisis; podría reagrupar a los sectores que han roto con el Psuv con planteos progresistas. Debería abrir esa discusión con toda urgencia. En oposición al gobierno militarizado de facto, por un lado, y a un revocatorio de contenido derechista, que además luce incompatible con el ritmo acelerado de la crisis, nuestra propuesta tentativa es la convocatoria de una Asamblea Constituyente libre y soberana. El planteo debería servir para reunir asambleas populares que puedan postularse, eventualmente, como convocantes de esa Constituyente. Un planteo de este tipo serviría, en cualquier caso, para que la izquierda aparezca como una candidatura autónoma al poder, que le permita intervenir en las diversas fases por las que atravesará esta crisis, que promete ser explosiva y prolongada. Crisis mundial La crisis que se ha abierto en América latina no es un simple emergente de limitaciones políticas subjetivas; es decir de clase, programa y estrategia de la diversidad de gobiernos de tipo nacionalista. Es, antes que nada, una crisis de conjunto de sus estructuras sociales y políticas, enmarcada en una bancarrota capitalista de carácter mundial. El derrumbe de los fenómenos nacionalistas opera como un accidente histórico que pone al descubierto la declinación capitalista y la gravedad de la crisis en curso. Precisamente esto condiciona y contamina los procesos políticos de recambio que encabeza la derecha. La tentativa ‘restauradora’ de la derecha, abre una etapa de mayor potencial revolucionario. No inaugura una etapa de repliegue de la lucha de clases, sino de acentuación de esa lucha. Parte de la ruptura del equilibrio político precedente e inicia un período de desequilibrios políticos mayores. Un ejemplo elocuente es México, donde asistimos a un principio de rebelión contra el gobierno y la persecución que ejerce contra los trabajadores y la juventud. En Oaxaca, capital de Estado, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) encabezó una multitudinaria manifestación en repudio a la masacre de seis profesores y para exigir "castigo a los culpables" y la aparición con vida de 22 personas desaparecidas. La manifestación llegó al Zócalo y al Instituto Estatal de Educación Pública. La CNTE, del sindicato de maestros, rechaza la reforma educativa porque estipula que las plazas de maestros serán asignadas por el gobierno y no por el sindicato como ocurría, impone evaluaciones a docentes y denuncian la privatización de la enseñanza. Sigue sin esclarecer la masacre de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en 2014. El enfrentamiento creciente entre los explotados, la juventud, y el gobierno de Peña Nieto está poniendo una bomba de tiempo en las propias puertas del imperialismo yanqui, en un país clave para el Tratado Trans-Pacífico (TTP). La lucha de clases en México articula a América latina con la revolución en el centro del imperialismo mundial. Esta etapa, en América latina, tiene lugar en una marco internacional concreto. La ruptura de la Unión Europea, con la salida de Gran Bretaña, constituye un salto en calidad en la bancarrota capitalista. La UE fue el emprendimiento contrarrevolucionario político más destacado de la burguesía mundial luego de la segunda guerra. Es un bloque económico, político y militar –en esto último como sucursal de la OTAN. Fue un instrumento de disciplinamiento del proletariado y el arma política más relevante para apuntalar la restauración capitalista en la ex Unión Soviética, encarada por la burocracia de cuño staliniano. Un cuarto de siglo después de la disolución de la URSS, se despliega la desintegración de su sepulturero. Las contradicciones violentas del capitalismo se han impuesto por sobre los reveses y derrotas del proletariado. El llamado Brexit ha expuesto la vulnerabilidad del mercado internacional de capitales más importante del mundo. Obliga al estado a operar un segundo rescate del capital en el centro nervioso del capital financiero, cuando no se han cerrado aún las grietas financieras dejadas por el rescate de 2008 –incluso las han superado. Se conjuga con la bancarrota declarada de la banca italiana; la corrida bancaria parcial en España; y por sobre todo la insolvencia de los dos principales bancos de Alemania. En toda la eurozona se desenvuelve un proceso de desintegración, crisis políticas y luchas obreras – como ocurre en Grecia y Francia, por un lado, y Europa central, por el otro. La deuda nacional de estos países, a fuerza de rescates bancarios, orilla el 300% del PBI. Un termómetro contundente del impasse económico es la deuda pública colocada a tasas de interés negativa, que pasó entre enero y junio últimos de u$s 1.3 billones a u$s 13.5 billones. Implica una amenaza al sistema bancario y a las compañías de seguros, y constituye un registro inapelable de la tendencia a la deflación monetaria y a la depresión económica. El retiro de Gran Bretaña y la crisis de la zona euro pueden llevar, alternativamente, a una desintegración de esos espacios, o a su transformación en un espacio colonial de Alemania secundada por Francia. En Estados Unidos, la victoria de Trump en la interna republicana, pone en evidencia una tendencia chovinista, que responde un crecimiento de la rivalidad económica e incluso militar entre las potencias capitalistas, que se manifiesta en el mar de China, en Ucrania y en las agresiones imperialistas en Medio Oriente y el norte de África. Este cuadro mundial condiciona los recursos a disposición de las burguesías latinoamericanas para salir de las experiencias nacionalistas en sus propios términos. La enorme sobreproducción de mercancías y capitales explica que el frente nacionalista internacional de los llamados Brics pasara a mejor vida, pues todos sus integrantes enfrentan amenazas de bancarrota. La alianza brasileña con China ha dado paso a un reclamo de ruptura comercial de parte de la industria siderúrgica instalada en Brasil. La crisis mundial tiene un desarrollo desigual, al igual que lo que ocurre con el capitalismo y la historia en general. China, por ejemplo, contrarrestó con un gasto público enorme el impacto de la crisis mundial en su economía, lo que llevó a un ‘boom’ de los precios internacionales de las materias primas. Las derivaciones de ese gasto fueron responsables del 30% del PBI de los países productores de esas mercaderías (Martin Wolf, The Shifts and the Shocks). China enfrenta ahora una hipoteca de deuda fenomenal y, por primera vez, ha autorizado procedimientos de quiebra. En los meses recientes, la acentuación de la caída de las tasas de interés en los mercados internacionales de deuda pública, ha producido un retorno parcial de los capitales de corto plazo a América latina, por sus tasas de interés elevadas. La bancarrota económica, asimismo, produce sus propios negocios: la venta de activos por parte de Petrobras le ha reabierto, aunque en forma precaria, el mercado de deuda extranjera. Esta volatilidad producto de la crisis no debe confundirse con el financiamiento de una expansión económica que por ahora no tiene fundamentos. Argentina ha expandido su deuda pública en u$s 25 mil millones, en los últimos meses, para pagar a los fondos buitres y financiar la salida de utilidades y dividendos. Un nuevo ciclo de endeudamiento internacional tiene bases más restringidas que en el pasado y consecuencias más explosivas. Si la experiencia macrista sirve de guía de ruta para las tentativas similares que se pergeñan en América Latina, el balance provisorio es claro: un aumento fenomenal de la inflación, un crecimiento del elevado déficit fiscal heredado, una suba descomunal de las tasas de interés y una acentuada recesión económica. Los pergaminos democrático-electorales y el apoyo masivo de la oposición patronal a sus medidas más decisivas, no le han evitado enfrentar una resistencia, que ya es masiva, al ‘rodrigazo’ tarifario. El macrismo ha sido puesto a la defensiva, en su corto período de gobierno por una rebelión popular contra el tarifazo, que además ha provocado un principio de fractura en el aparato estatal (amparo judicial a favor de los usuarios). Se perfila, además, un nuevo ciclo de reclamos salariales, a pesar del apoyo de la burocracia sindical a la nueva gestión. El gobierno macrista aún tiene que reunir los recursos económicos y políticos para su política de ajustes, y luego imponerlos por medio de una severa lucha de clases. Es un régimen dividido entre camarillas capitalistas, sin base parlamentaria propia, condicionado en el gobierno por la exigencia de ganar las elecciones parlamentarias del año próximo. Tesis de la conferencia sobre América Latina convocada por el PO de Argentina y el PT de Uruguay (segunda parte)

21 de julio de 2016
De los desfiles a los hechos

Tras los fastos del Bicentenario, una nueva editorial PRO-dictadura de La Nación tocó un punto sensible de la agenda política del gobierno: ¿Macri está dispuesto a impulsar el rearme político y operativo de las Fuerzas Armadas, como insinuaron los desfiles militares del 9 de Julio? De los desfiles del 9 de Julio participaron “héroes” de la “guerra antisubversiva” -como insiste en llamar la patronal del diario al genocidio de la última dictadura- de la talla de Aldo Rico y los “veteranos” del Operativo Independencia, que masacraron al activismo obrero y estudiantil de Tucumán durante el gobierno de Isabel Perón. El “programa” para recuperar las Fuerzas Armadas, postula La Nación en su editorial del 14 de julio, “debe incluir la reconciliación y la superación de los sentimientos antimilitares” y el fin del “tratamiento judicial asimétrico (…) de los hechos de la guerra antisubversiva que nuestro país vivió en los años setenta”. Es decir, coloca la impunidad de los genocidas como un requisito. Reforzamiento militar Para satisfacción de los Mitre, el mismo diario anuncia el lunes que las cosas están pasando de los desfiles a los hechos con el lanzamiento del plan “fronteras seguras”, que incluye mayores controles y “mayor apoyo de Interpol” en pasos fronterizos y aeropuertos. “El sistema permite chequear con tiempo no sólo la identidad de los pasajeros que ingresarán en la Argentina antes de las 32 horas, sino que también detalla con quiénes viajan, qué tipo de comida piden en el vuelo y otras características del pasajero” (La Nación, 18/7). “La instrumentación de la nueva base de datos de Interpol ya se aplicó en un plan piloto en la terminal de Buquebus del puerto de Buenos Aires. Sobre unos 4.000 casos registrados en una semana se detectó al menos 14 personas con ‘antecedentes críticos’”. La cifra parece exorbitante: ¿un caso de “antecedentes críticos” cada 285 pasajeros? En la misma edición, La Nación informa que “el gobierno decidió incrementar los contactos internacionales en cuestiones de seguridad. Regresó primero la capacitación policial en los Estados Unidos -interrumpida por el episodio de la incautación de material en Ezeiza encabezada por el ex canciller Héctor Timerman- y se avanzó también en acuerdos para entrenamientos con Israel. Otro paso se dará a partir de la próxima semana: se reabrirán las agregadurías de las fuerzas de seguridad en el exterior”. Según una investigación de los periodistas de Tiempo Argentino, funcionarios del Ministerio de Defensa trabajan en secreto en una norma que permitirá a los militares realizar tareas contra delitos “transnacionales”. El objetivo final sería “dotar a las Fuerzas Armadas de facultades para que puedan realizar tareas de inteligencia y seguridad doméstica” (Tiempo Argentino, 17/7). Asignatura pendiente La reposición de las Fuerzas Armadas -quebradas políticamente tras la dictadura por el fracaso de Malvinas y las movilizaciones contra la impunidad del genocidio- es un objetivo que persiguieron todos los gobiernos constitucionales. El gobierno de Macri persigue, como todos los anteriores, el anhelo de contar con el Ejército como respaldo último ante una crisis social de envergadura. Pero todo esto no comenzó con Macri. Sin ir más lejos, los militares ya habían desfilado en el otro Bicentenario, el de la Revolución de Mayo, bajo el gobierno de CFK. Macri no inventó tampoco el “reforzamiento” de las fronteras en nombre de “la lucha contra el narcotráfico”. Desde 2011, se despliega en el límite con Bolivia y Paraguay el operativo “Escudo Norte”, en el cual el Ejército brinda “apoyo logístico”. Fue prorrogado por Macri apenas asumió. La “colaboración internacional” nunca se interrumpió. Argentina participa con tropas en las “misiones de paz” en Haití y Sudán, a las órdenes de la ONU. Finalmente, el “reequipamiento” de las Fuerzas Armadas, nobleza obliga, también comenzó en el gobierno de CFK. Estuvo a cargo de César Milani -otro combatiente de la “guerra antisubversiva”-, que tuvo asignado para ello un abultado presupuesto con el cual tejió negocios con proveedores yanquis, europeos e israelíes. Macri pretende avanzar en la completa subordinación de la defensa nacional a las políticas del imperialismo e involucrar a las fuerzas armadas en la represión interna. La “lucha contra el narcotráfico” es la cobertura de este operativo reaccionario.

21 de julio de 2016
Amia: de Stiuso a Milani, de Milani a Stiuso

Mauricio Macri participó apenas unos minutos del acto oficial por el 22 aniversario del atentado a la Amia. La presencia del Presidente fue fugaz. Se retiró antes de que comenzaran los discursos de los familiares, argumentando cuestiones de agenda. Lo más probable es que sus asesores le hayan aconsejado esquivar posibles críticas por su sociedad con el ex comisario Jorge “Fino” Palacios, que actualmente es juzgado por el encubrimiento del atentado. En 2009, Macri había designado a Palacios al frente de la Metropolitana. Lo defendió con uñas y dientes ante los cuestionamientos, hasta que salió a luz que Palacios había tejido toda una red de espionaje con sede en el gobierno porteño. Recién entonces Mauricio entregó su alfil. Este año, ya electo Presidente, Macri logró su propio sobreseimiento definitivo en esa causa. La dirigencia sionista recibió la presencia de Macri con beneplácito. También la restauración de la línea “investigativa” de Stiuso-Nisman contra Irán, apuntalada ahora por el regreso de “Jaime” al servicio oficioso del espionaje local (“Este trabajo nunca se deja”, le dijo hace poco a una periodista de La Nación). Sin embargo, los fiscales que están revisando la causa señalan en un informe oficial “que había miles de documentos mal conservados y sin mirar, un cuerpo sin dedos y testigos que nadie escuchó” (Clarín, 18/7). El mérito es del tándem Nisman-Stiuso. Durante la década que estuvieron al frente de las “investigaciones”, no aportaron un gramo de verdad sobre la autoría del atentado. Mucho menos sobre las conexiones locales que posibilitaron su ejecución y luego lo encubrieron. La CIA y el Mossad La acusación de Stiuso-Nisman contra Irán se basó en supuestos informes clasificados provistos por la CIA y el Mossad. La “causa Amia” fue manipulada durante todos estos años en función de los intereses geopolíticos del imperialismo norteamericano. En el plano local, en 2006, Néstor Kirchner se valió de ese argumento para hacer aprobar las leyes “antiterroristas” que reclamaba el Departamento de Estado. Cuando el kirchnerismo quiso aportar el “memorándum” a la saga de negociaciones que los yanquis abrieron con el gobierno iraní, la plana mayor de la ex Side -temerosa por la posibilidad de terminar pagando los platos rotos- se pasó al juego de la oposición. Especialmente al de Sergio Massa. La respuesta del gobierno K fue promover el ascenso de un genocida, César Milani, proveniente de la estructura de inteligencia militar, al frente del Ejército. En el pasado reciente, cuando eran oposición, los bloques parlamentarios que hoy integran Cambiemos coquetearon con la posibilidad de constituir una “comisión investigadora independiente”, pero luego lo relegaron al olvido. La manipulación y el encubrimiento son cuestión de Estado. El atentado a la Amia fue sistemáticamente utilizado para acentuar la penetración de los servicios de espionaje yanquis y sionistas en el aparato represivo local y para justificar las provocaciones del imperialismo en Medio Oriente. De “Fino” Palacios a Nisman; de Stiuso a Milani. Se cumplen 22 años de encubrimiento e impunidad.

21 de julio de 2016
Moyano y la unidad de la burocracia
Redacción

La despedida de Moyano como secretario general de la fracción Azopardo de la CGT fue un paso necesario del operativo de reunificación que busca poner fin a un prolongado período de división de la central. La base de la “unidad” es la necesidad de las direcciones sindicales de reforzar su capacidad de maniobra ante el gobierno de Macri y las transformaciones que éste intenta imponer en las relaciones laborales. Esto supone en primer lugar asegurar la contención del movimiento obrero. Un triunvirato por un año integrado por Juan Schmid (jefe de la CATT, la confederación de gremios del transporte, y hombre de Moyano), Héctor Daer (de Sanidad, como candidato de los “gordos”) y Carlos Acuña (de Estaciones de Servicio y delfín de Barrionuevo), es la alternativa que más suena. Y no se descarta sumar, por ejemplo, al bancario Sergio Palazzo, respaldado por gremios cercanos al kirchnerismo. Si, como alguna vez dijo el inefable Lorenzo Miguel, “un cuerpo con tres cabezas es un monstruo”, no hablemos de cuatro. La idea de una transición ordenada está chocando, sin embargo, con la resistencia del “Momo” Venegas, convertido en un operador directo del gobierno, quien se postula en oposición a Schmid (“no le vamos a dar la conducción de la CGT a un trosko”) y rechaza una dirección colegiada; algo que también ha hecho el taxista Viviani, impulsor -en nombre del Movimiento de Acción Sindical Argentino- del ferroviario Sasia por el sector más prokirchnerista. Como se aprecia, la mentada unidad no enfrenta un camino fácil. Aunque más allá de las roscas y las tensiones internas, la burocracia de conjunto sigue sin sacar los pies del plato de la tregua, como lo revela su completa inmovilidad frente a los tarifazos. El malhumor social y la presión obrera crecientes, empiezan a convencer a algunos sectores de la oportunidad de elevar el tono hacia el gobierno. En esta línea se ubica el reclamo de Palazzo de una CGT con perfil más confrontativo o las medidas que la CATT propondrá al plenario de secretarios generales del 4 de agosto en la sede de Azopardo. El otro factor de primer orden que alienta el malestar de la burocracia es la demora en una inyección de fondos de las obras sociales de 2.700 millones de pesos adicionales que Macri había asegurado como parte de los acuerdos para garantizar la paz social. Moyano, cauteloso, se limitó a aconsejar al gobierno a “tener más cuidado” y dijo “que el tiempo de luchar no está muy lejano”. No se trata apenas de la continuidad condicional de una tregua. Es más profundo. Moyano justificó antes y después del ascenso de Macri -y aún cuando empezaron a arreciar los 200 mil despidos y la despiadada inflación- las medidas macristas en la necesidad de “sincerar la economía”. En criollo, pasar la factura del ajuste a los trabajadores. Es una orientación estratégica de etapa en la que coinciden las fracciones de la burocracia que intentan parir la nueva CGT. Ese sentido tuvo la “parlamentarización” de los reclamos obreros que terminó en el veto presidencial de la llamada “ley antidespidos”, frente al cual no insistió la oposición patronal, incluido el FpV, y frente al cual no hubo paro nacional. No obstante, la “unidad” en defensa propia de los negocios y el poder de la burocracia sindical, está atravesada por el agravamiento de la crisis del peronismo que inaugura cada día un bloque parlamentario nuevo como consecuencia de la desintegración progresiva del FpV. En varias de esas fracciones revistan “diputados sindicales” sujetos a los pactos de gobernabilidad de los Massa, Bossio y compañía. La reunificación que se cocina no tiene punto alguno de progresividad ni significa un solo paso en dirección de la real unidad del movimiento obrero. Esta sólo será posible mediante un Congreso de Bases con mandato de asambleas, que defina un programa y un plan de lucha para derrotar el ajuste y elija a la dirección adecuada para ejecutarlo. En esa línea planteamos una urgente iniciativa de los sectores clasistas y antiburocráticos para luchar contra el tarifazo, por paritarias libres, por el reparto de horas frente a despidos y suspensiones y por el aumento de emergencia a jubilados y planes precarizados.

21 de julio de 2016
Chaco: Vamos por el retiro del proyecto antihuelga

El gobierno de Domingo Peppo envió a la Cámara de Diputados un proyecto de ley que restringe el derecho a huelga. Su tratamiento fue frenado por dos masivas movilizaciones de los hospitales a Casa de Gobierno y a la Cámara de Diputados. El intento del gobierno, sin embargo, no puede darse por concluido, ya que anunció que buscaría un “consenso” luego del receso legislativo que comienza esta semana. El proyecto establece la necesidad de una conciliación de 15 días obligatoria antes de declarar una huelga, con negociaciones organizadas por la Dirección Provincial del Trabajo. Le otorga a esta dirección la facultad de declarar ilegales las huelgas -lo cual es inconstitucional- y habilita el descuento directo de días de paro y multar a los sindicatos por las huelgas declaradas “ilegales”. Amplía las restricciones para las huelgas en los servicios esenciales y le otorga a la DPT (Dirección Provincial del Trabajo) la facultad de declarar nuevos servicios como esenciales. Al frente de las movilizaciones contra el proyecto estuvieron Sitech Federación (docentes), Unión Personal Civil de la provincia (UPCP), ATE (estatales) y organizaciones sociales. La CGT estuvo totalmente ausente, a pesar de que la norma afectará a muchos de sus gremios, como el de transporte. Tras la masiva movilización, el radicalismo pidió el archivo del proyecto. Expresa una fuerte cuota de demagogia, ya que integra el gobierno de Cambiemos, enemigo jurado del derecho a huelga, que viene encabezando ataques y persecuciones contra los luchadores de todo el país. No debemos abandonar la movilización y la agitación durante el receso. La Cámara de Diputados es un terreno de maniobras y acuerdos espurios entre el PJ y la UCR. Peppo presenta este proyecto frente al creciente desarrollo de huelgas en el Estado. Los docentes de Federación Sitech vienen parando desde principios de año. Recientemente, la UPCP ha comenzado un plan de lucha, con epicentro entre los trabajadores de la salud y el Registro Civil -que lleva casi tres meses de huelga por el reconocimiento de las bonificaciones comprometidas por el gobierno de Capitanich e ignoradas por Peppo. La huelga de la Salud recoge reclamos vitales de los hospitales, desde la falta de insumos, renuncias masivas de médicos y la masiva precarización laboral. Se va incubando un clima de grandes luchas. La lucha por el archivo y por defender el derecho a huelga va directamente vinculada a la pelea por las reivindicaciones. Se viene la pelea por la reapertura de las paritarias de docentes y estatales, que cerraron en un 25%, y la defensa del 82% móvil de las jubilaciones del INSSSEP (Instituto de Seguridad Social). Planteamos un plenario de delegados de base de todos los sindicatos en lucha y de las organizaciones sociales independientes para votar un pliego de reclamos común y poner en pie un plan de lucha contundente por todos los reclamos.

21 de julio de 2016
Wasiejko defiende a sus “López” atacando al Partido Obrero

Luego de un texto que circuló en las redes sociales firmado como “trabajadores de Ospin”, denunciando supuestos despidos, la vieja burocracia kirchnerista del neumático ha lanzado una campaña difamatoria que coloca a Alejandro Crespo, nuevo secretario general del Sutna, y a Jorge Altamira “igualados” con Mauricio Macri. Las calcomanías aparecieron en las inmediaciones de la sede del sindicato y de diferentes locales del Partido Obrero. El aún secretario adjunto de la CTA “Yasky” habla en nombre de sus propios ñoquis, algunos de ellos familiares del propio Wasiejko y sus allegados, que vivían a costa del dinero de los trabajadores del neumático. El centroizquierda sindical de la CTA reprodujo los métodos de la vieja burocracia sindical como resultado de la cooptación por el kirchnerismo. La camarillla desplazada por los trabajadores del neumático ataca al Partido Obrero y a la nueva dirección del Sutna para continuar manipulando los principales resortes del sindicato y de la obra social. La Violeta, que dilapidó los recursos en beneficio propio, dejó al Sutna y a Ospin al borde del quebranto financiero. Luego de realizar la auditoría en el sindicato, la nueva comisión directiva entregó a cada trabajador del neumático un informe detallado sobre el estado de los recursos del Sutna y Ospin. La deuda que la burocracia dejó en el sindicato fue de 18 millones de pesos, principalmente a las prestadoras de la obra social, poniendo en riesgo la continuidad de la cobertura a todos los afiliados. Al mismo tiempo, la nueva dirección se encontró con una enorme estructura burocrática montada en beneficio de la camarilla que dirigía el sindicato. Existían todo tipo de acuerdos truchos y un sinfín de beneficios personales que representaban una sangría permanente de los recursos del conjunto de los trabajadores. El ataque político tiene por función evitar el desmantelamiento de esa estructura, para conservar una quinta columna que actúe en función del “retorno” de quienes dirigieron el sindicato y la obra social en asociación con las patronales y los negocios de una casta sindical. Les duele el control obrero de la administración sindical gestionada con deliberación y mandato de asambleas fabriles. Con esta campaña difamatoria, demuestran nuevamente su carácter rabiosamente patronal. Wasiejko, quien dejó pasar centenares de despidos durante años en el neumático, traicionando arteramente las luchas que encaraban los trabajadores, ahora, acusa a la nueva dirección de “despedir trabajadores del sindicato”. Una verdadera impostura que intenta generar confusión entre los trabajadores en el mismo momento donde miles de compañeros votaron reclamar un aumento salarial del 45% y diversos puntos de convenio que vienen relegados desde hace muchos años. Hoy, el Sutna está en manos de los trabajadores. Todos los compañeros que han asumido la responsabilidad de dirigir el sindicato son activistas y luchadores de larga trayectoria en el neumático, que han forjado este triunfo en todo tipo de luchas, organizando los sectores y las fábricas contra las patronales y poniéndose a la cabeza de reivindicaciones centrales del conjunto del movimiento obrero. Todos y cada uno de los nuevos colaboradores del sindicato deberán estar al servicio de la nueva orientación y por lo tanto, someterse a las decisiones que los trabajadores del neumático resuelvan. Las masivas asambleas generales que se desarrollaron en los grandes establecimientos fabriles son el ejemplo de la nueva forma de organización del Sutna. Centenares de nuevos trabajadores se suman a la deliberación y resolución colectiva. La asamblea general de Firestone, por primera vez, eligió a sus paritarios de base, rechazando, casi por unanimidad, la propuesta de la seccional violeta. El Partido Obrero repudia la campaña de difamaciones y rechaza la auto-defensa de una burocracia corrupta que pretende seguir manipulando los recursos de los trabajadores del neumático. En los sindicatos recuperados por sus trabajadores, no hay lugar para quienes formaron y forman parte de los entramados corruptos con el Estado y los gobiernos capitalistas en detrimento de los intereses de la clase obrera. Como en el Sutna, luchamos para terminar con toda la burocracia sindical.

21 de julio de 2016
T. del Fuego: El régimen refuerza el ajuste y la persecución

Han pasado casi 140 días desde que comenzó la lucha de los estatales y jubilados fueguinos, pero la lucha continúa vigente a pesar de las persecuciones laborales, políticas y judiciales, por parte del gobierno del FpV de Bertone. La demostración son las movilizaciones semanales y los acampes de Río Grande y Tolhuin, que se mantienen firmes. En las últimas semanas, la Justicia fueguina, tanto provincial como federal, actuaron en favor de la criminalización de la protesta social, demostrando así, que todo el aparato judicial se encuentra al servicio del gobierno K de Bertone contra los trabajadores. La Cámara provincial rechazó, hace dos semanas, el proyecto de iniciativa popular que planteaba la derogación del paquete de leyes. Asimismo, la Justicia procesó por lesiones leves contra el vicegobernador Juan Carlos Arcando a los cinco compañeros que fueron detenidos e incomunicados en la madrugada del 3 de mayo, manteniendo las restricciones que les impiden desarrollar normalmente sus actividades gremiales y aplicando lo que es un claro ejemplo de pena anticipada. Por su parte, el juzgado federal cito a indagatoria a todos los dirigentes que se encontraban cortando la ruta 3 durante los últimos días de marzo. En el caso particular de Horacio Gallegos dictó la falta de mérito, lo que lo mantiene atado a las discrecionalidades del juzgado. La jornada del 14 El jueves 14 se concretó una actividad entre la Unión de Gremios y la Mesa de Unidad Sindical (MUS) de Santa Cruz. En la provincia, la Unión declaró el paro, el cual tuvo un acatamiento alto en el sector docente, aunque no tanto en el resto de las reparticiones estatales. La Legislatura una vez más demostró su autoritarismo, pasando a archivo, sin siquiera tratarlo en comisiones, el proyecto de la Unión para modificar el paquetes de leyes de ajuste. Luego de ello, la Unión se movilizó hacia el Ministerio de Trabajo, donde reclamó la apertura de paritarias. Recordemos que el gobierno decretó un aumento de 2.500 pesos para toda la administración hace meses. Hasta el momento, el Sutef no ha podido siquiera sentarse a negociar su paritaria ni el convenio colectivo. Después, nos movilizamos al juzgado federal para apoyar a los compañeros que estaban prestando declaración indagatoria. Por la tarde se realizó una concentración contra el tarifazo, en el marco de la jornada nacional, en el centro de la ciudad de Ushuaia. Allí el Partido Obrero jugó un rol fundamental, ya que desde temprano montamos una actividad con una declaración que tuvo muy buena recepción, siendo el único partido político que se hizo presente en la jornada. Por último, no puede dejar de mencionarse la persecución que continúan sufriendo las supervisoras docentes, a quienes suspendieron nuevamente por un plazo de 30 días. Esto generó que el Sutef anunciare el no retorno a clases y un paro para los días 1 y 2 de agosto. La lucha fueguina es de las más duras que enfrenta la clase obrera argentina, en ella se expresa claramente la verdadera grieta: la que existe entre los ajustadores y los ajustados, entre los trabajadores y la clase capitalista. Los tres poderes del Estado se encuentran al servicio del ajuste. Desde el Partido Obrero llamamos a continuar en las calles acompañando la movilización de antorchas de los viernes y a organizar grandes jornadas de lucha los primeros días de agosto.

21 de julio de 2016
“PiqueTetazo” en defensa del derecho a amamantar

A raíz de la denuncia de Constanza Santos, quien publicó en su muro de Facebook que dos mujeres policía de San Isidro la desalojaron violentamente de la plaza pública donde le estaba dando la teta a su bebé, se desató una convocatoria popular en varias plazas del país para defender el derecho a amamantar en lugares públicos. Que las ejecutoras sean dos mujeres es un golpe al planteo vulgar de que la mujer, per se, ofrece una mirada diferente. En la Comisaría de la Mujer, se negaron a tomar la denuncia contra este abuso porque “no le pegaron ni a la madre ni al bebé”, toda una confesión de la concepción que los estamentos del Estado manejan sobre la violencia de género. La censura contra el amamantamiento en público tiene una larga data. La idea de que el amamantamiento deber ser un acto privado se corresponde con una realidad social en la cual la crianza y el cuidado de los niños son tareas privativas de la familia nuclear, particularmente de la mujer, cuyas labores se realizan de espaldas a la sociedad con sacrificio y entrega. Dar la teta, no es negocio Argentina adhiere a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud relativas a la importancia de la lactancia para la salud del bebé entre los 6 meses y 2 años de vida, sin embargo las condiciones materiales para el amamantamiento y el cuidado de la primera infancia distan mucho de ser las adecuadas. Una mujer lactante “en negro” no tiene ni chances de reclamar el derecho al amamantamiento. Gracias si logra mantener el trabajo habiendo quedado embarazada. La Ley de Contrato de Trabajo establece dos descansos de media hora para que la trabajadora amamante en su domicilio o en lugares privados destinados a tales fines, pero existe un vacío legal sobre la obligación del Estado y las patronales de disponer espacios acordes para la lactancia. Dado que la mayoría de los establecimientos públicos y privados no disponen de espacios acordes, las mujeres trabajadoras suelen juntar ambos recesos en uno de una hora para “escaparse” para dar la teta, o recurren a las leches fortificadas, una rama importante del negocio de empresas lácteas. Dar la teta, no es negocio, ni para las patronales ni para el Estado. La responsable de este incumplimiento es la burocracia sindical que ha abandonado importantes reclamos de las mujeres detrás de una pretendida bandera contra la “estigmatización femenina”, que en realidad constituye una declinación por la conquista de derechos. De manera pública o privada, relajadas o en pleno proceso de socialización, divirtiéndose o atravesando un trauma, la modalidad de dar la teta debe poder ser elegida, en la medida de sus posibilidades, por la mujer. El Plenario de Trabajadoras participará de las acciones de lucha por el derecho a amamantar, sumaremos todos los reclamos relativos a las reivindicaciones del colectivo obrero por el derecho a la maternidad: jardines materno paternales y espacios adecuados para la lactancia, restitución del salario para la licencia por embarazo, extensión de la licencia para maternidad y paternidad anticoncepción gratuita y de calidad, derecho al aborto legal. A la cita en la Plaza de San Isidro este sábado 23, desde las 15, se sumaron nuevas convocatorias en La Plata, Mar del Plata, Ramos Mejía, La Pampa, Córdoba y Tucumán y el Obelisco de la CABA. Allí estaremos.

21 de julio de 2016
Conferencia Latinoamericana de la izquierda y el movimiento obrero

El 15, 16 y 17 de julio sesionó en Montevideo la Conferencia Latinoamericana de la izquierda y el movimiento obrero, convocada por el Partido de los Trabajadores (PT) de Uruguay y el Partido Obrero (PO) de Argentina. Más de 300 compañeros participaron en las tres jornadas. Hubo delegaciones del POR de Chile, Tribuna Clasista de Brasil, Opción Obrera de Venezuela, compañeros del Paraguay, del Partido Obrero de Argentina y, por supuesto, militantes y simpatizantes uruguayos. El viernes 15 se realizó el acto de apertura en la Asociación de Periodistas del Uruguay, donde hicieron uso de la palabra las delegaciones internacionales presentes. Cerraron el acto Néstor Pitrola (web del Partido Obrero) y Rafael Fernández. Rafael Fernández, candidato a presidente del PT en las últimas elecciones uruguayas, denunció el ajuste que el Frente Amplio descarga sobre el pueblo trabajador. El día previo al inicio de la conferencia, Uruguay vivió una huelga general de acatamiento casi total. La burocracia sindical que se encuentra integrada al gobierno tuvo que llamar al paro a su pesar. El sábado 16 se realizaron tres mesas redondas públicas en la Facultad de Humanidades. El domingo 17 culminó en un plenario -en la sede del sindicato de trabajadores estatales- con todas las representaciones latinoamericanas e invitados especiales. Se aprobó un documento programático sobre la base central de las Tesis enviadas a la Conferencia por Jorge Altamira, así como un plan de acción y difusión. El informe de apertura a cargo de Pablo Heller (PO) fue correspondido con más de treinta intervenciones que incorporaron aportes y agregados. El documento final fue votado por unanimidad. Las deliberaciones se desarrollaron cuando asistimos al derrumbe de los gobiernos nacionalistas y de centroizquierda. Dicho derrumbe está íntimamente vinculado con la crisis mundial capitalista. La conferencia destacó, precisamente, la centralidad de la bancarrota capitalista mundial, que ha entrado en su noveno año con sus premisas económicas agravadas. En América Latina, ésta se manifiesta en especial en Brasil y Venezuela, pero su onda expansiva se extiende a todo el continente y arrastra a sus regímenes políticos. Lejos de haber esquivado la crisis capitalista mundial, la gestión política nacionalista y la llamada “progresista” operó para convertir a las naciones de Latinoamérica en un vaciadero del capital financiero internacional -que encontró en estas gestiones el mercado para su producción excedente, la rentabilidad para sus inversiones financieras y la recuperación de sus créditos incobrables. La bancarrota capitalista opera también como una condicionante para las tentativas derechistas en curso. Seis meses de gobierno macrista y dos meses del gobierno de Michel Temer han puesto de relieve que la derecha no ha logrado reunir los recursos económicos y políticos para pilotear la crisis. Nacionalismo burgués Asistimos, en estas dos últimas décadas, a un planteo de desarrollo capitalista fuertemente parasitario. Las grandes subas de los precios de las materias primas fueron aplicadas al pago de la deuda heredada del pasado y a generar un nuevo ciclo de endeudamiento. La abundancia de liquidez se orientó a una expansión sin precedentes del crédito al consumo, a tasas de interés excepcionales o subsidiadas por el Estado. Los llamados “planes sociales”, en muchos casos financiados por el Banco Mundial, embellecidos por el “relato” del fomento del consumo, encubrieron la falta de creación de empleo y la casi nula industrialización. Y ahora se encuentran amenazados por déficits fiscales descomunales (que obedecen, por supuesto, a otras razones: en primer lugar, el pago de intereses usurarios de la deuda pública y el financiamiento público subsidiado para los capitalistas). El balance de la experiencia chavista mereció una atención especial. La tentativa por impulsar la unidad continental en comunión con la burguesía latinoamericana y sus Estados fracasó completamente, empezando por las frustradas iniciativas del gasoducto y del Banco del Sur. El “socialismo del siglo XXI” constituye una involución histórica en relación con el socialismo del siglo XX. El socialismo del siglo XXI postula un cambio social en los marcos capitalistas, sin revolución; o sea, sin la destrucción del aparato de Estado existente y sin gobierno de trabajadores (dictadura del proletariado). El ropaje militar y el apoyo popular no convierten al chavismo en socialismo de ningún tipo, sino en una réplica de la demagogia socialista que ha caracterizado a todos los movimientos nacionalistas en el mundo. Brasil El caso brasileño es emblemático, pues es el país con mayor peso económico en la región y uno de los que fue más lejos en una tentativa de “capitalismo nacional”. El gobierno PT-PMDB intentó convertir a Petrobras, compañía mixta de mayoría estatal, en esa palanca industrial, mediante la inversión de la mayor parte de las utilidades, el monopolio operativo de las asociaciones con capital extranjero, una importante labor de tecnología y el desarrollo de un entorno de servicios tecnológicos, contratistas y constructoras nacionales. Sin proceder a nacionalizaciones desarrolló, hasta cierto punto, un nacionalismo burgués y gran burgués. Utilizó los aportes obreros para los fondos de pensiones e impulsó el aporte fiscal al Banco de Desarrollo, con esa misma finalidad. El derrumbe fenomenal de este intento ofrece una conclusión lapidaria, porque ha terminado en la quiebra de todos los sectores involucrados y alimentó el proceso culminado con el golpe de Estado. Uruguay y Chile El balance de la experiencia de Uruguay y Chile estuvo presente en la conferencia y fue enriquecido con el aporte de las intervenciones de los asistentes de ambos países. En Uruguay, la tesis del ala izquierda del FA, y en especial del Partido Comunista, de que los gobiernos frenteamplistas no son gobiernos del capital sino “gobiernos en disputa” es una justificación para continuar su labor de furgón de cola del imperialismo y neutralizar las protestas populares hacia una puja interna dentro del Frente Amplio y del propio gobierno. En dicho país se desenvuelve una crisis similar a la que puso fin al gobierno patronal encabezado por el PT, en Brasil, incluida la pretensión de Tabaré Vázquez de desarrollar, como lo intentó Dilma Rousseff, un ajuste económico y social. Chile, a su turno, asiste, luego de la vuelta de Michelle Bachelet al gobierno, a una profunda crisis política a sólo dos años de que una agotada Concertación intentara revivir una “Unidad Popular” integrando al Partido Comunista al gobierno. La crisis de la Nueva Mayoría hunde sus raíces en su incapacidad de contener a los diferentes movimientos de luchadores que recorren el país, junto a la tenaz movilización del movimiento estudiantil por una educación gratuita. Nueva Mayoría sufrió, desde el inicio, un revés político, llegando al gobierno con un 60% de abstención. El gobierno intenta reconquistar terreno e impulsa un plan de “reformas” -una echada de lastre-, pero sin alterar las bases sociales ni las instituciones creadas bajo la dictadura. Esta situación se agravará producto de los golpes de la bancarrota capitalista, donde la caída de los precios del cobre está mermando la recaudación fiscal, empujando a una política de ajuste. En este cuadro de situación se coloca la tarea central, la batalla por la delimitación política del Frente Popular, basada en la iniciativa por recuperar a las organizaciones obreras y estudiantiles sobre la base de una alternativa de independencia política. La izquierda en la nueva etapa La izquierda latinoamericana aborda la nueva etapa, de bancarrotas capitalistas y de regímenes políticos en la región, delimitada en tres bloques. Por un lado, un ala derecha que reivindica el frentismo “plural” y democratizante, y que se esfuerza en borrar toda distinción entre la clase obrera y los explotados, de un lado, y la burguesía del otro, y que se manifiesta en el apoyo y en la promoción de candidatos patronales. Por otro lado, una izquierda centrista, que oscila entre el frentismo democratizante y la adaptación al nacionalismo o democratismo burgués (como ocurre en Bolivia, Brasil y Argentina). Finalmente, un polo revolucionario que defiende el principio de los acuerdos prácticos con todas las corrientes políticas cuando se trata de impulsar una lucha de masas, pero trabaja por la independencia del proletariado como labor preparatoria para un gobierno de la clase obrera. La estrategia de esta última corriente está resumida en la consigna de los Estados Unidos Socialistas de América Latina, incluido Puerto Rico. Un ejemplo claro de esta divisoria lo tenemos en Brasil. Cuando aún no se ha cerrado la etapa del golpe de Estado que destituyó a Dilma Rousseff (lejos de eso, el gobierno golpista reúne una base parlamentaria precaria), la agenda dominante en la izquierda brasileña son las elecciones municipales de octubre próximo y la posibilidad de consagrar como intendenta de San Pablo a una candidata patronal, Luiza Erundina, que ya gestionó esa ciudad en términos puramente capitalistas. Erundina es una ex petista, oriunda del ala clerical, ministra del gobierno de Itamar Franco y hasta hace muy poco tiempo miembro del partido de derecha PSB. La candidatura ha sido lanzada por el Psol. El Psol llamó a votar por Dilma en la segunda vuelta, en contraste con el Frente de Izquierda de Argentina, que llamó al voto en blanco contra Scioli y Macri. Esta divisoria salta a la vista, también, cuando se examina la conducta frente a la amenaza derechista y el golpismo. Una franja mayoritaria de la izquierda ha terminado como furgón de cola del nacionalismo, considerando que su expulsión del gobierno y su pasaje a la oposición, la coloca en un campo común de lucha contra la reacción -el “frente antimacrista” en la Argentina. Otra parte de la izquierda termina absteniéndose o declarándose neutral, en nombre del carácter patronal de ambos bandos. Lo que está en juego en esta escalada es una tentativa reaccionaria de modificar las relaciones preexistentes entre las distintas clases. Para la izquierda revolucionaria, la lucha contra el golpe significa defender las posiciones conquistadas por la clase obrera frente a la ofensiva capitalista -de ningún modo apoyar al gobierno capitalista destituido. No defendemos “el mal menor”. En la lucha contra el golpe, continúa bajo otra forma la batalla que se venía librando contra el gobierno establecido. En Argentina, el Frente de Izquierda se ha convertido en un canal político de una alternativa, política independiente de los trabajadores y se ha seguido desarrollando en el movimiento obrero, en especial entre delegados y comisiones internas. En contraste con esta perspectiva, en el Frente de Izquierda se ha desarrollado una tendencia hacia el kirchnerismo, por parte del PTS. Es una repetición histórica degradada de la disolución de la misma corriente en el peronismo. La ruptura del PTS con el FIT, en ocasión del 1 de Mayo, se explica en esa línea. El pretexto pueril, a saber, que IS no caracterizaba como golpe la movida contra Rousseff, obedeció a la orientación de dar una señal de acercamiento al kirchnerismo. En oposición a esta adaptación a las tendencias democratizantes en presencia, la conferencia caracterizó que la etapa política presente ofrece una posibilidad considerablemente mayor para que la izquierda revolucionaria se postule como una alternativa política al derrumbe capitalista y al agotamiento del nacionalismo. La lucha por la independencia de clase del proletariado es el peldaño político para establecer gobiernos de trabajadores, en la perspectiva de los Estados Unidos Socialistas de América Latina.

21 de julio de 2016
Homenaje a Pablo Rieznik

La mesas redondas fueron el escenario de una viva polémica acerca de la estrategia que debe asumir la izquierda en la actual etapa política dominada por la crisis capitalista mundial, cuyas consecuencias se están sintiendo con fuerza en América Latina. Asistimos en la izquierda a una divisoria de aguas entre quienes pretenden colocar a la clase obrera a remolque de la burguesía -cuyas consecuencias están a la vista en el derrumbe de las experiencias nacionalistas y de centroiquierda- y quienes defienden la independencia política de los trabajadores y pugnan por transformar a la clase obrera en alternativa de poder. Este debate ya se manifestó en los ’90 en el Encuentro del Foro de San Pablo. En 1995-como lo destacó Rafael Santos al hacer uso de la palabra-, Pablo Rieznik (dirigente del PO fallecido el año pasado) fue en representación del PO al Encuentro que se realizó en Montevideo. Y allí mocionó la expulsión de una representación boliviana -que actuaba como partido de gobierno- por haber ejecutado una salvaje represión contra el movimiento obrero del altiplano. Esta moción fue apoyada por una docena de organizaciones, entre ellas el PC de Uruguay. Se trataba de un elemental problema de principios. Pero en el plenario final, la dirección del Foro de San Pablo diluyó la moción e impidió su voto. Pablo Rieznik, en nombre del PO, denunció esta capitulación y anunció nuestro retiro de ese foro. El PO pronóstico que gran parte de los partidos allí presentes iban a llegar al poder, pero… para salvar al Estado burgués y preservar la explotación imperialista. Eso fue lo que sucedió en Nicaragua, Brasil, Salvador, Méjico, Perú, Paraguay y Uruguay. La Conferencia Latinoamericana de la izquierda impulsa un reagrupamiento que permita impulsar alternativas obreras y socialistas en Latinoamérica.

21 de julio de 2016
Mesa-Debate: la izquierda uruguaya frente al agotamiento de los gobiernos 'policlasistas'

El debate en la mesa redonda sobre América latina mostró las caracterizaciones y las políticas que levantan distintas organizaciones de la izquierda uruguaya. Entre otros, integraban el panel Oscar Andrade, dirigente del Sindicato de la Construcción (Sunca) y del Partido Comunista-Frente Amplio, y Gustavo López, dirigente de la Unidad Popular (UP). Andrade renunció recientemente a su banca de diputado para retornar a la conducción del Sunca, que deberá afrontar una dura confrontación con las patronales al vencimiento del convenio colectivo. Una movida que sorprendió (según la prensa, no fue consultada previamente con la dirección partidaria). En su intervención, defendió la permanencia dentro del Frente Amplio, argumentando que si bien existían “elementos de continuidad” respecto de gobiernos de derecha, también existían “componentes de cambio”, nombrando entre estos últimos la mejora de los salarios respecto de los años correspondientes a la crisis de 2002. El dirigente del PCU sostuvo la tesis de “gobierno en disputa”, sosteniendo que los avances se podrían profundizar si se mejoraba -a través de la acción popular- la correlación de fuerzas entre las clases. La escasa organización del movimiento obrero sería la causa por la cual se mantendrían la superexplotación de trabajadores en los cítricos o la forestación, así como el cierre de la planta Fripur, en tanto que otras experiencias habrían tenido mayor éxito gracias a la acción de los sindicatos. La argumentación absuelve completamente al gobierno, en tanto los avances serían expresión de su política mientras los “elementos de continuidad” resultarían responsabilidad de la escasa organización y conciencia popular. Mal que le pese a Andrade, la mejora de los sueldos bajo los gobiernos del Frente Amplio nunca superó el nivel previo a la última gran crisis, mientras que cayó la participación de la masa salarial en relación con el PBI. En otras palabras: aún durante la etapa de reactivación económica aumentó la tasa de explotación. Por otro lado, el gobierno actualmente descarga la crisis sobre los asalariados (rebaja salarial, impuesto a los sueldos, recorte del gasto público en salud y educación). El Partido Comunista ocupa la Dirección de Trabajo (Juan Castillo, ex dirigente del PIT-CNT) encargada de aplicar las pautas de rebaja en la negociación colectiva. Sus diputados votarán el ajuste fiscal y el recorte presupuestal. El mismo ajustazo contra el cual se produjo un masivo paro de 24 horas el pasado 14 de julio, frente al cual el PCU emitió una declaración de apoyo. Pero luego del paro, su comité central sacó otra declaración autodisculpándose. Con la tesis del “gobierno en disputa” se intenta bloquear las tendencias a romper con el gobierno, canalizando "la lucha" a la interna del Frente Amplio. Es evidente que el PIT-CNT, con esta orientación, no va a acrecentar la lucha para vencer el ajuste frenteamplista en marcha. Gustavo López (UP) caracterizó al gobierno del Frente Amplio como capitalista y proimperialista. La UP surge a partir de una ruptura con el FA y conquistó un diputado en las últimas elecciones. López rescató, sin embargo, al chavismo, al que defendió como cualitativamente diferente al uruguayo. No se nos escapa la existencia de diferencias, pero dichas diferencias son de grado, pues el chavismo no supera el horizonte del orden social reinante: proclama un cambio social en los marcos capitalistas, sin revolución -o sea, sin la destrucción del Estado existente. No hay en la UP una superación del frentepopulismo, en tanto no levanta un gobierno de trabajadores, sino “popular y antiimperialista” -vale decir, “policlasista”. La UP es opuesta a construir un partido de la clase obrera, aspira a un chavismo "a la uruguaya". Las conclusiones de la conferencia señalan, por el contrario, los límites insalvables de los gobiernos nacionalistas y centroizquierdistas, así como la necesidad de un nuevo comienzo para la izquierda basado en la independencia política del movimiento obrero. El PT de Uruguay convoca a los obreros avanzados a construir un partido revolucionario.

21 de julio de 2016
Solidaridad con el movimiento obrero en lucha en Venezuela
Corresponsal

La Conferencia Latinoamericana de la Izquierda apoya la lucha de los trabajadores de Idesa-Fundimeca, que se encuentran hace cuatro meses en huelga por aumento de salario, tras un año y medio de pelear por su pliego de reivindicaciones en el Ministerio de Trabajo. La huelga ha sido criminalizada con 26 compañeros imputados en la fiscalía por parte de la patronal, que aduce “boicot a la producción”.

21 de julio de 2016
Libertad a Edson, de Brasilia
Corresponsal

Desde la Conferencia Latinoamericana de la Izquierda nos solidarizamos con la lucha del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo de Brasil y repudiamos la represión y judicialización de sus dirigentes. Reclamamos la libertad de Edson, referente del movimiento, detenido en Brasilia y víctima de torturas y vejaciones de todo tipo.

21 de julio de 2016
Alimentación: La Verde se pone nerviosa

Desde hace algún tiempo, sobrevuela una conclusión entre los activistas que componemos la Naranja. Y es que le llegó la hora a la burocracia sindical. Quienes más conciencia parecen tener de la situación son los propios burócratas, lo que explica por qué la patota de la Verde nos impidió hacer nuestra campaña hace unos días en Capitán Sarmiento. La parálisis del STIA (provincia de Buenos Aires) no puede ser mayor ante el ajuste. Son macristas en los hechos porque son la clave para que pase el ajuste. Inflen o no globos amarillos. Pero la respuesta de los trabajadores no se hace esperar. Los obreros de Bertone Hermanos, en Rojas, protagonizaron una rebelión contra el atraso en los pagos y el cierre total del peladero. A tal punto hay una crisis de dirección que la primera medida de la huelga fue votar una comisión de representantes de la asamblea. En Riera-Kiskali, el avance de la patronal llegó al punto de impedir a los trabajadores ir al baño libremente. No es una situación que sólo suceda en Riera. Pero esta semana explotó la huelga ante las suspensiones "por exceso de descanso". En Gate Gourmet, la patronal despidió a dos referentes del reclamo por el pase a Camioneros. Ante la respuesta de los trabajadores, la empresa se vio obligada a retroceder y reincorporarlos. El panorama de despidos, cierres, ajuste y atrasos salariales se generaliza por todo el gremio, y la respuesta de la Verde es siempre adaptarse a los planes patronales. Por una nueva dirección La representación gremial de los trabajadores está bloqueada por la permanencia de la Verde al frente del sindicato. El convenio colectivo avala una representación menor de la que establece la Ley de Asociaciones Profesionales. Así sucede de que en fábricas de más de mil trabajadores no tienen más de siete o nueve delegados. A esta ausencia de representación, se le suma que STIA Provincia de Buenos Aires no tiene seccionales, por lo que los trabajadores lejanos a Quilmes deben conformarse con las delegaciones, que no son votadas por nadie. Todas las demás provincias (Mendoza, Córdoba, Santa Fe) están divididas en seccionales, pero Buenos Aires no. Es un estatuto cárcel para perpetuar a Luis Morán al frente del sindicato. El plenario de delegados fue convertido por la Verde en un teatro vacío de debate. Capital, Córdoba, San Luis, convocaron plenarios para discutir la paritaria. Pero Buenos Aires no. La democracia, más allá de la patota, es algo lejano a nuestro sindicato, y eso repercute en la calidad de la representación. La Lista Naranja promueve una reforma inmediata del Estatuto para democratizar el STIA; defendemos una representación de como mínimo un delegado cada 50, la creación de ocho seccionales que funcionen con plenarios de delegados mensuales. Reclamaremos a la Junta Electoral la difusión de los padrones que son ocultados a la oposición y al conjunto del gremio. Reclamamos que la Comisión Directiva se haga cargo del crédito gremial de los fiscales para que se pueda hacer una elección democrática. Se va a acabar... La Verde marcha a contrapelo de la historia. La rebelión popular en curso no sólo dará cuenta del gobierno de Macri y su ajuste, sino que va a barrer a la burocracia sindical de la CGT y los sindicatos. Más firmes que nunca, vamos con la Naranja a hacer historia.

21 de julio de 2016
Patoteada contra La Naranja
Corresponsal

Entre el rosario de amenazas, los patoteros de la Verde, dijeron algo que viene muy a cuento: "¿Vas a morir por ser secretario general?". Como dice el dicho, "el ladrón piensa que todos son de su condición". No pueden entender, ni les entra en la cabeza que los naranjas no queremos poner a un nuevo Morán, sino cumplir con la tarea histórica de desalojar de los sindicatos a la burocracia sindical. La patota del viejo Morán coincide un 100% con el pensamiento de nuestros enemigos de clase acerca de que todo el mundo tiene un precio (cosa que explica la composición de varios de los candidatos de la Lista Verde). Cuando los ideales no tienen precio, no tienen más respuestas que la violencia. Así fue ahora en Capitán Sarmiento y así fue en el ’74 con Angel Vázquez en Firmat. Los obreros de Nestlé impulsan hoy un homenaje al secretario general del STIA Firmat, asesinado por la Triple A, en una acción armada entre la empresa Nestlé y el secretario general del STIA Santa Fe, Hipólito Acuña. El patrón de conducta de la Verde ante los activistas con principios no ha cambiado entre 1974 y 2016 (tampoco el secretario general).

21 de julio de 2016
Qué dejaron las elecciones en el Banco Provincia

El pasado martes 12 de julio fueron las elecciones de comisión interna del Banco Provincia Seccional Buenos Aires. El oficialismo de la Lista 20 se alzó con el 60% de los votos y de esta manera renovó su mandato una vez más, como lo viene haciendo desde 2005. El segundo lugar fue para la Lista 1875 con el 28% de los votos, que contaba con el apoyo de Sergio Palazzo, secretario general de La Bancaria, que hoy en día pugna por encabezar la CGT unificada. La Lista 66, experiencia de frente único entre Tribuna Bancaria, Trabajadores del Bapro en Movimiento (PTS) e independientes, obtuvo el tercer lugar con el 10% de los votos. La elección se planteó en un falso escenario de polarización ante el peligro del retorno de una experiencia de corte burocrático. La memoria histórica de los compañeros del Bapro está marcada por la seguidilla de entregadas que hasta 2005 condujo el zanolismo. Dicha historia se vio interrumpida por la irrupción en 2005 de la Lista 20 que impuso los plenarios de delegados y resistió con una huelga general de una semana que terminó en la derrota del intento de aumentar la edad jubilatoria. Pese a comenzar como una experiencia independiente, la lista 20 terminó adaptada al directorio sciolista de Gustavo Marangoni, el cual llevó hasta el final el programa de ajuste y precarización en el banco, al punto de realizar un desfalco de 30 mil millones de pesos en los últimos años de su mandato, hecho que la lista 20 nunca denunció. Si bien el armado de Palazzo sufrió un duro golpe, contradictoriamente su política fue victoriosa en esta elección ya que un elemento central del triunfo de la 20 fue haber logrado presentarse ante los compañeros como los responsables de llevar adelante la paritaria y la lucha contra los despidos en los términos que le impuso La Bancaria y sin ninguna delimitación. En cuanto a la elección de Tribuna Bancaria hay que destacar un primer triunfo que logramos al lograr presentar la lista, ya que el sindicato cambió las reglas de años anteriores imponiendo la presentación de casi el doble de los candidatos. Por otra parte, es importante haber resistido un escenario adverso que se planteaba en una pelea contra el retorno de la burocracia. Los compañeros que nos acompañaron con su voto entendieron que era necesario sostener un programa de independencia de clase contra el ajuste en curso. Nuestro mandato en la próxima etapa debe ser librar la batalla política en ese sentido.

21 de julio de 2016
Esteban Echeverría: por el triunfo de la toma de terrenos

Desde fines de mayo, vecinos del distrito de Esteban Echeverría (cerca de 500 familias) ocuparon un predio de 48 hectáreas ubicado detrás del club San Marcos para asentarse a vivir. El ajuste en curso, el tarifazo en los servicios públicos, y la inflación sobre los productos de primera necesidad, hacen que crezca la pobreza, golpeando a las familias que tienen que pagar un alquiler con sueldos que no superan los 6.000 pesos o que se encuentran desocupadas. El predio que los vecinos ocuparon se encontraba deshabitado hace más de 30 años y funcionaba como basural, era un foco de inseguridad para los vecinos del barrio dado que allí se cometieron robos y hasta violaciones, por lo cual los habitantes de las viviendas vecinas fueron los primeros en apoyar la toma. En el mes que estuvieron asentados se hicieron presentes distintos funcionarios municipales y concejales, especulando con las necesidades de los trabajadores, y hasta pidieron plata para entregar los terrenos. Un supuesto miembro de la empresa Sifsa (Sierras de Fiambalá) se presentó como dueño, mientras a los vecinos les llegaba el aviso de desalojo. El desalojo se llevó adelante el jueves 23 de junio, a cargo de la policía Bonaerense y la policía local. La represión fue con caballos, palos y balas de goma, golpeando e hiriendo a mujeres, ancianos y niños. A partir de allí, los vecinos se acercaron al comedor del Polo Obrero, que se encuentra a unas cuadras del lugar. Se realizaron dos asambleas, mientras se acampaba al costado del predio. En una de ellas participó el diputado provincial por el Partido Obrero en el Frente de Izquierda Guillermo Kane, donde se votó movilizar al municipio pidiendo una audiencia con funcionarios. La movilización fue un éxito, conmovió el distrito y los vecinos fueron recibidos por el secretario de Tierras del municipio, de apellido Cañete, quien se pronunció sobre el tema: se desentendió de la represión a pesar de la presencia de efectivos de la policía local, aclarando que "no esperen otra cosa si ocupan terrenos". Rechazó el reclamo de los vecinos alegando que no hay necesidad de vivienda en Esteban Echeverría, y no ofreció solución alguna más que enviar una nota al Instituto de la Vivienda. Queda claro que el municipio, gobernado desde hace diez años por Fernando Gray, del PJ-FpV, al igual que Macri, defiende los negocios privados con las tierras, y no el derecho a la tierra de quienes no tienen vivienda propia. La movilización reforzó la lucha y, al regreso de ella, se volvieron a ocupar los terrenos, con nuevas familias que se sumaron al movimiento, y se dio un paso adelante en la organización: mientras se escribe esta nota se está llevando adelante un censo por los propios vecinos a fin de lotear el predio y repartir los terrenos, votando delegados de la ocupación, y se presentará un listado con las familias censadas a las autoridades provinciales y municipales. A las medidas anteriormente mencionadas, se vienen nuevas acciones: preparamos un proyecto de resolución y una audiencia en la Legislatura provincial, un festival apoyando el reclamo y terminar de asentar la ocupación. El problema de la vivienda crece en la provincia de Buenas Aires, en la Capital Federal, y en todo el país, fruto de la orientación que persiguen quienes nos gobiernan: la especulación inmobiliaria con los terrenos para beneficiar a los grandes grupos capitalistas. Sólo la organización independiente de los trabajadores y la movilización logrará derrotar los negociados y conquistar el derecho a la vivienda.

21 de julio de 2016
Salta: No a los despidos en Coca-Cola
Corresponsal

Cuando los trabajadores del turno de las 6 de la mañana llegaron a la planta embotelladora de la Coca-Cola de Salta (Arca), a 50 de ellos se les impidió la entrada, anoticiándolos de su despido. La reacción de los trabajadores fue inmediata: paralizaron la planta e impidieron el ingreso. El gobierno provincial, por medio del Ministerio de Trabajo, dictó inmediatamente la conciliación obligatoria. Los trabajadores se reunieron en asamblea para escuchar al secretario general del sindicato de aguas gaseosas. Hasta ahora, no hay ninguna medida convocada en el resto de las empresas. Los diputados del Partido Obrero, Claudio Del Plá (provincial) y Pablo López (nacional), se hicieron presentes para llevar su solidaridad y acompañamiento a la lucha. Del Plá se dirigió al conjunto de los trabajadores explicando que las dos industrias más grandes de la provincia, Ingenio Tabacal y Coca-Cola, están procediendo a un ataque contra los obreros como parte de un ajuste general de los gobiernos y las patronales. En su intervención, el diputado provincial afirmó que esta lucha se gana con la organización y la unidad de los trabajadores, y anunció que desde las bancadas del Partido Obrero se tomarán iniciativas que ayuden a reforzar la lucha y fomentar el apoyo de la población. Del Plá se comprometió a utilizar con ese fin su lugar como presidente de la comisión parlamentaria de Asuntos laborales. También, para desenmascarar a la empresa: Coca-Cola recibe una enorme cantidad de beneficios impositivos y un precio privilegiado por el uso del agua, según lo confesó Urtubey en su visita a la planta. ¡Abajo los despidos! ¡Reincorporación inmediata de los 50 compañeros de Coca-Cola!

21 de julio de 2016
Rebelión en los ingenios azucareros

Los trabajadores de importantes ingenios azucareros del país se encuentran en lucha: Ledesma en Jujuy, Tabacal en Salta y San Juan en Tucumán. La aguerrida lucha del proletariado azucarero en esos enormes ingenios, contra el vaciamiento empresario y por el salario, se enfrenta a poderosas patronales (nativas y extranjeras) que cuentan con la complicidad de los gobernadores de esas provincias (Morales, Urtubey y Manzur) y del gobierno nacional. El aparato estatal está volcado a tratar de quebrar la lucha de los trabajadores azucareros. En el caso del ingenio Ledesma, propiedad de los Blaquier, el 13 de julio los obreros lanzaron un paro por tiempo indeterminado en reclamo de un salario de tira final de 17.000 pesos para la categoría 1. Además, presentaron a la patronal un extenso plexo reivindicativo con más de cien puntos. La represión de la Gendarmería y de la policía no quebró la determinación de los obreros, que votaron en asamblea el corte de la ruta nacional 34 inmediatamente después del ataque. Los Blaquier cuentan con el auxilio no sólo de las fuerzas represivas sino también del Ministerio de Trabajo que, por medio del mecanismo de la conciliación obligatoria, busca darle tiempo a la patronal frente al reclamo de los obreros y apuesta a su desgaste. En Jujuy, también se encuentran en conflicto los ingenios La Mendieta y La Esperanza. Si no hay oferta favorable de aquí al 20, el primero de ellos ingresaría en paro. En el caso de La Esperanza, el gobierno dictó una ley de emergencia para el rescate del ingenio, donde plantea que hay 800 trabajadores de más sobre 1.300 y ofreció retiros voluntarios o cambios de área. O sea, la salida es sacarse de encima dos tercios de los obreros e incrementar la explotación de los que queden. En este cuadro, se conmemorará el 40° aniversario de la Noche del apagón, cuando la dictadura militar -con el apoyo logístico de la empresa- desapareció a obreros y activistas de Ledesma. Causas penales En Salta, los obreros del ingenio Tabacal -ubicado cerca de Orán- se encuentran en medio de una profunda lucha. En el cuadro de la paritaria, el intento patronal de imponer una reorganización que implica una rebaja salarial (por medio de un nuevo turno) desató la resistencia de los obreros. La patronal inició, en este contexto, causas penales contra el secretario general del sindicato y un miembro de la comisión directiva, sin quebrar una resistencia que se manifiesta en los aguantes en la puerta de la fábrica. Los obreros denuncian un lock-out patronal para intentar imponer las nuevas condiciones de trabajo. La Seabord Corporation, propietaria del ingenio, es responsable de la pérdida de miles de puestos de trabajo desde que asumió el control de la empresa. La lucha de los trabajadores del ingenio Tabacal empieza a ganar la solidaridad de los pobladores de la región. Los diputados provinciales del PO, así como el diputado nacional por Salta, Pablo López, acompañan activamente a los huelguistas. Meses de lucha En Tucumán, los obreros del ingenio San Juan llevan varios meses de lucha tratando de quebrar un intento de vaciamiento empresario, con la resonante ausencia de la burocracia que dirige la Fotia (sindicato azucarero). Después de cortes en uno de los principales accesos a San Miguel de Tucumán, una olla popular permanente frente a la fábrica, y la amenaza de instalar un acampe en la plaza principal de la provincia, se logró que la Justicia designe un nuevo administrador y comenzaron las tareas de alistamiento para el ingenio. La nueva patronal (Tecnocontrol SA), sin embargo, dilata las tareas de alistamiento (lo que provoca una gran incertidumbre entre los trabajadores que aún no reingresaron a la planta) y avasalla los derechos de los compañeros. Por eso mismo, a comienzos de junio pasado, 150 trabajadores protagonizaron una movilización a pie de varios kilómetros desde la puerta del ingenio hasta la Casa de Gobierno. A los obreros se les adeudan pagos de la última zafra y la nueva patronal viene pagando en negro gran parte de las quincenas. El martes 5 de julio, el diputado nacional del PO-Frente de Izquierda Néstor Pitrola visitó el Ingenio y acercó a los trabajadores su solidaridad. Pese a que la Fotia tucumana ha cerrado un acuerdo a la baja en la paritaria (Acuerdo entreguista en la patria azucarera), la zafra se desenvolverá en un marco de crisis y de un profundo malestar de los trabajadores. Por el triunfo de la lucha en todos los ingenios.

21 de julio de 2016
Tucumán: acuerdo entreguista en la paritaria azucarera

La Fotia había reclamado un aumento del 39%. Las patronales, por su lado, habían ofertado un aumento del 30% no remunerativo (o sea en negro). Bajo esas circunstancias, la Fotia decretó a finales de junio un paro de 24 que no llegó a concretarse porque el Ministerio de Trabajo de la Nación decretó la conciliación obligatoria. En ese ínterin, la burocracia de la Fotia, encabezada por Roberto Palina (quien es a su vez Secretario de Trabajo del gobierno de Manzur), sin consultar a los trabajadores -sólo lo hizo con los secretarios generales de los sindicatos de fábrica- le puso la firma a un acuerdo salarial miserable. A partir del acuerdo, el salario de la categoría 1 (la menor) pasará de 10.164 a 13.721 pesos. Y ese último monto estará compuesto de la siguiente manera: 11.384 pesos remunerativos, más una suma de 2.337 no remunerativa. El 35% se aplicará sobre el resto de las categorías (La Gaceta, 29/6). Como frutilla del postre, el acuerdo contempla una cláusula de paz social para evitar cualquier conflicto laboral. El contraste con el básico conquistado en el ingenio San Isidro es elocuente: allí la categoría 1 es de 17.500 pesos. La burocracia azucarera tucumana le ha asegurado a las patronales condiciones salariales miserables y laborales negreras (el 90% de la mano de obra está tercerizada) y la disposición a dejar pasar cualquier tipo de atropellos, como los que han venido sucediendo en el Ingenio San Juan, donde los trabajadores desde hace meses han tenido que enfrentar en completa soledad el vaciamiento del ingenio y atropellos ocurridos en la zafra pasada y ahora, con una nueva patronal dispuesta a pisotear los derechos de los trabajadores, pagando en negro parte de las quincenas, como ahora acaban de firmar en las paritarias la propia dirigencia de Fotia. Con todo, la zafra en curso se desenvuelve en un marco de crisis y pronóstico de convulsiones. Varios ingenios han dejado de cumplir los acuerdos de exportación, volcando los excedentes al mercado interno, con lo cual los precios se mantienen deprimidos. Como resultado de ello, algunos ingenios han declarado no reunir condiciones financieras para asegurar la molienda. Bajos esas condiciones, los pequeños y medianos cañeros, son extorsionados por los ingenios, quienes pretenden eliminar el sistema de maquila y dejarlos fuera de la repartija de los cupos de la producción de alcohol. Varias entidades cañeras han señalado que muchos cañeros no están en condiciones de levantar el cañaveral y como viene ocurriendo con los cañeros mayores, es la señal para desconocer los acuerdos paritarios, intentando desde hace tiempo reintroducir al obrero del surco bajo un régimen aún más negrero, equivalente al que les aplican a los trabajadores rurales. Las propias patronales de los ingenios van a aprovechar el cuadro de desorganización y bloqueo burocrático, incluso para desconocer los acuerdos paritarios. Es hora de avanzar ingenio por ingenio en el agrupamiento del activismo para poder impulsar la lucha contra las patronales que la crisis en la zafra, los atropellos constantes y el deterioro de las condiciones de vida que impone el ajuste macrista, va a obligar a dar.

21 de julio de 2016
Gran triunfo de la UJS en Campana

Los días 14, 15 y 16 de julio tuvieron lugar las elecciones para conformar el claustro estudiantil dentro del Consejo Académico Institucional del ISFDYT N°15 (Instituto Superior de Formación Docente y Técnica) de Campana. La UJS logró formar una lista con estudiantes independientes a partir de la discusión de un programa que señalaba la denuncia del ajuste en marcha y la pauperización de nuestra cursada cotidiana. Se hacía especial hincapié en la importancia de la independencia de los consejeros estudiantiles respecto de los gobiernos y las autoridades institucionales. Del otro lado, se presentó una lista, “Estudiantes del 15” con militantes kirchneristas apadrinados por la dirección del Instituto. Sus intervenciones y ‘propuestas’ evidenciaban su intención de ser la rueda de auxilio de la dirección que a su vez actúa como correa de transmisión de las medidas del ajuste educativo. La falta de denuncia de la Lista K del ajuste en marcha y el no sostener las reivindicaciones de los terciarios y los estudiantes en general, son otra muestra del papel que juega el kirchnerismo en la implementación de los tarifazos y ajustazos actuando como laderos del macrismo. No es un caso de “traidores” o casos aislados que votan o ajustan, sino que reafirman sus compromisos con los capitalistas y los buitres. Nuestra lista logró imponerse con el 60% de los votos, ganando en los tres días de votación. Quedó demostrado que la mayoría de los estudiantes se planta contra el ajuste y lucha por sus reivindicaciones. Debemos ahora organizarnos para imponer nuestra agenda que incluye la ampliación del presupuesto educativo, la reglamentación del BEG, las becas irrestrictas y la lucha contra los ajustes.

21 de julio de 2016
El Campamento de La Pampa
Franco Martínez

Los días 15, 16 y 17 de julio, la UJS de La Pampa realizó su primer campamento en la localidad de Colonia Barón. El evento convocó a más de una treintena de jóvenes estudiantes y trabajadores, tanto de la capital como del interior provincial. Desde el viernes comenzaron las actividades con el cine debate, donde se proyectaron videos del Ojo Obrero; el sábado se desarrollaron las primeras clases de los dos cursos de formación política, que dieron lugar a sendos debates: “El Estado y la Revolución” e “Historia del movimiento obrero en Argentina”, y distintas actividades recreativas. Por la noche se realizó una peña en el centro cultural (que puso en pie la misma UJS) con bandas en vivo de la localidad de General Pico y Santa Isabel. El domingo se dieron las últimas clases y tras un largo debate se sacaron varias conclusiones. La necesidad de que los trabajadores nos formemos para interpretar la realidad y nos organicemos en el Partido Obrero, de manera independiente del Estado y de los partidos patronales para intervenir en nuestros lugares de trabajo y estudio no sólo para conquistar nuestras más urgentes reivindicaciones, sino para construir una alternativa políltica al gobierno de Mauricio Macri y de Carlos Verna. El grupo asumió el desafío de trabajar en esa dirección en los secundarios, terciarios y en la Universidad de La Pampa, lugares en los que ya cuenta con un incipiente trabajo político y donde, además, se desplegó una activa participación en las luchas recientes por presupuesto universitario, aumento salarial para docentes y en defensa de la educación pública. Se planteó también la necesidad de organizara la juventud trabajadora que ni bien termina el secundario tiene que migrar de los pueblos (en La Pampa hay sólo tres ciudades y son pequeñas) porque no hay más trabajo que amanecerse en los campos con extensísimas jornadas y pésimas condiciones laborales en tiempos de cosecha o bien laborar en la precarizadora administración pública. En ese sentido también se resaltó la necesidad de recuperar los sindicatos de manos de las burocracias como herramienta política y de lucha con la misma perspectiva. Se repartió la “Carta a la Juventud” y se vendieron materiales audiovisuales, libros y, por supuesto, Prensa Obrera. El balance es altamente positivo en lo formativo y lo organizativo, y nos refuerza para nuevos desafíos que estaremos dispuestos a afrontar en lo inmediato como la de conquistar la legalidad en la provincia.

21 de julio de 2016
Cacerolazo: la Prensa Obrera, arma de intervención

Foto: Sebastián Baracco El cacerolazo del jueves 14 de julio, que se realizó a lo largo y ancho del país contra el tarifazo impuesto por el gobierno nacional y las provincias, tuvo un capitulo destacado en la Ciudad de Buenos Aires: en medio de las convocatorias masivas, el Partido Obrero concurrió con todo y los locales porteños se organizaron con su periferia para asistir y marcar una posición independiente del gobierno del ajuste y la oposición patronal. El arma fundamental para plantear esta delimitación fue la Prensa Obrera, que se vendió con énfasis, obteniendo un resultado de más de 500 periódicos en la Capital y, junto al Gran Buenos Aires llegó a un total de 1.000 ejemplares. La intervención del Partido Obrero no pudo ser ocultada por los medios de comunicación más importantes. De hecho, el periodista Nelson Castro defendió en su programa de TN, esa misma noche, la presencia del PO en todos los piquetes, por ser un partido que siempre estuvo en la calle luchando contra los poderes de turno. Clarín, en una nota del domingo plantea el retroceso del kirchnerismo tras los escándalos de corrupción y supone que el jefe de La Cámpora debe estar muy inquieto luego de que tuvo que ver cómo los partidos de izquierda le ganaban la convocatoria a los cacerolazos. El periódico demuestra su vigencia como elemento de politización y de delimitación política frente a los que están comprometidos con el ajuste a nivel provincial y simulan estar en el mismo campo. Por su parte, y al contrario del humor popular contra el ajuste y el tarifazo, el gobierno respondió con un aumento del subte a 7,50 pesos. Es fundamental convocar a todos los vecinos a nuevas acciones: juntemos firmas, realicemos asambleas, organicemos cacerolazos y salgamos todos a la calle para derrotar el tarifazo. Y sigamos colocando la prensa en cada una de las esquinas de las ciudades de nuestro país para construir una alternativa independiente de la clase obrera y la izquierda.

21 de julio de 2016
Angel Mahler: de un privatizador a otro

El nombramiento de Angel Mahler al frente del Ministerio de Cultura porteño, en reemplazo de Darío Lopérfido, persigue dos objetivos: por un lado, bajar el perfil del cargo, tras la incineración política de Lopérfido por sus declaraciones sobre los desaparecidos, que le valieron el repudio de gran parte del ambiente artístico; por otro, reforzar la política de “producciones asociadas” con los empresarios del espectáculo y, por lo tanto, acometer el vaciamiento del Complejo Teatral de Buenos Aires y del Teatro Colón. Mahler fue socio artístico de Pepito Cibrián durante más de treinta años. Ambos exploraron la “alianza” con el Estado, que les proveyó sala, instalaciones, además de sufragar buena parte de los gastos, con sus puestas de El jorobado de Notre Dame y Mireya en el Teatro Presidente Alvear. Por esto, en el acto de designación del nuevo ministro, Horacio Rodríguez Larreta ponderó su esfuerzo “por la recuperación de la calle Corrientes”. Mahler viene a profundizar esta línea (“Todo lo que se hizo hasta ahora está bien, vengo a sumar”), apuntada a convertir las salas del CTBA (Complejo Teatral de Buenos Aires) y el Colón en salas de alquiler y desmantelar los talleres de producción propia. Mahler no es un recién llegado al ámbito del macrismo: “En 2009, cuando el cuestionado intendente de Lanús, Néstor Grindetti, estaba al frente del Ministerio de Hacienda porteño, el compositor y productor había participado en la presentación del Programa de Entrenamiento Ejecutivo, en la cual brindó un discurso sobre liderazgo institucional. Además, también estuvo en la presentación, en marzo de este año, del gabinete de Mauricio Macri, que se celebró en Tecnópolis” (Página/12, 19/7). El flamante ministro cerró la polémica sobre las reaccionarias declaraciones de Lopérfido (ministro saliente) con una frase encubridora: “son particulares, son de él”. El nuevo funcionario tendrá bajo su órbita al Teatro Colón -en cuya dirección artística se mantiene Lopérfido-; el Complejo Teatral de Buenos Aires, que abarca los teatros San Martí­n, Alvear, De la Ribera, Sarmiento y Regio, el Centro Cultural San Martí­n, la Usina del Arte, y las orquestas Filarmónica de Buenos Aires y Estable del Teatro Colón, varios elencos estables y toda la educación artística en la Ciudad. Nacido en 1960, y sin experiencia en el terreno político, la obra de Mahler incluye la producción discográfica, la composición de piezas para películas y telenovelas y la producción teatral. Junto a Cibrián compusieron Drácula, uno de los mayores éxitos del teatro musical argentino. Mahler asume en un cuadro de crisis muy aguda del ministerio. La producción propia del CTBA viene en declive desde hace varios años, agravado por el cierre por refacciones interminables de buena parte de sus salas (el San Martín y el Alvear). Una franja representativa de los artistas jóvenes -y no tan jóvenes- de la Ciudad de Buenos Aires protagonizaron el “Informe SM”, la conferencia performática organizada por la escritora Lola Arias, en la que denunciaron el vaciamiento y la privatización de las salas públicas porteñas, que precedió la ola de repudios contra Lopérfido. El ministro enfrentará el reclamo de los artistas precarizados; de los que luchan contra la privatización de los teatros estatales, contra el desmantelamiento de los elencos estables y los talleres de escenografía y vestuario; el de los estudiantes de arte a los que se les caen los techos encima o sufren climas antárticos sin calefacción. Mahler debería explicar cómo promoverá actividades artísticas en los barrios cuando la política oficial condujo al cierre de centros culturales y pequeñas salas y no hay subsidios a los artistas para que puedan desarrollar sus obras. El nombramiento de Mahler recuerda la designación, en los últimos años del kirchnerismo, de Teresa Parodi al frente del Ministerio de Cultura de la Nación. Aquella designación de una artista popular como Parodi buscaba reforzar la política de cooptación K de artistas y tapar los hechos de corrupción al interior del organismo en crisis. Mahler, ahora, viene a ocupar un lugar cosmético -una lavada de cara después de la crisis por Lopérfido- mientras, de fondo, se sostiene toda la política gubernamental de privatización cultural.

21 de julio de 2016
Carlos Nine, un genio irreverente

Ilustración: Caricatura de Pedraza, aporte de Carlos Nine para la campaña por Mariano Ferreyra. Que ganó el mayor premio a los historietistas en Francia y el de ilustradores en su Argentina natal. Que hizo dibujos para la afamada revista The New Yorker, para Le Monde y para Clarín. Que sacó muchos libros, no sólo de historias en viñetas. Que ilustró desde Dolina hasta Shakespeare. Que fue también director teatral, escultor y realizador de cine de animación. Todo eso ya ha colmado las necrológicas de Carlos Nine, fallecido este 16 de julio. Nine, como caricaturista, era un poeta. Sabía plasmar con la pluma y la acuarela una mirada sagaz del mundo, ácida por momentos y por momentos empática. Se describía como un cínico, pero más valdría decir que era un brillante ironista. Estas dotes se ven desde sus primeros trabajos hasta el “Informe visual de Buenos Aires y sus alrededores”, que había presentado en abril de este año. En varios aspectos, la figura de Nine recuerda a la de Homero Manzi. Tenía, en primer lugar, esa misma obsesión por los personajes del entorno porteño: “Mi trabajo disfruta y padece de la misma singularidad que mi tierra. No nací de un repollo, soy el resultado de esta cultura particular. Soy tan original o detestable como mi país, y me hago cargo de esa amorosa responsabilidad”, apreció el dibujante en alguna ocasión. Nine contaba también con una nostalgia tanguera, a la que sumaba la influencia de los surrealistas, de los grandes de la caricatura como Daumier y de Goya, creador de demonios, para parir criaturas tan fantásticas como verosímiles: “Cuando uno dobla la esquina y se topa con un unicornio, no hay nada que se pueda hacer, es un unicornio”. Sobre todo, evoca a Manzi porque, contando con el más excelso dominio de su arte, aspiraba a una llegada popular: así como el poeta lo hizo escribiendo letras de tango, el sueño de Nine “no era exponer en una galería sino en el kiosco”. Así lo hizo desde la mítica revista Fierro, y también desde las tapas de Humor, que volcó irreverentes parodias del poder ya desde la dictadura. Sin embargo, tenía claro que pasear sus obras era un resultado, no un fin: “Hay gente que está más obsesionada por publicar que por dibujar; esos no son dibujantes, son publicantes”. De origen obrero, hijo de un zapatero y sobrino de ferroviarios, Nine se reivindicó siempre como un militante. Prefería decirse “trabajador” antes que “artista”. Activó de joven en la JP, y el golpe de Estado casi lo lleva al exilio. “Si yo dibujo es porque me falló la revolución”, dijo una vez. En su obra no dejó de atacar al poder; en un audaz artículo de 2014, hizo ver a Quino entrampado en una de sus propias críticas gráficas a los poderosos, al recibir una distinción de la monarquía española, con “decenios entre putas, negociados y cadáveres de elefantes”. Mostró su compromiso con las luchas populares aportando a la causa por Mariano Ferreyra, con una caricatura que mostraba a Pedraza como un pirata triste; en el texto que lo acompañaba lo señaló como “traidor a los intereses de su gremio, traidor a su clase social originaria, traidor al patrimonio de Estado y a los intereses de la nación”. Vale destinarle a Nine lo que él dijo de los artistas gráficos, sus primeros referentes: “Les agradezco que se hayan dirigido a la masa, al pueblo común del cual yo formaba parte, y no a un público especializado que concurre a las galerías de arte”.

21 de julio de 2016
Turquía, después del golpe fallido

La frustrada intentona golpista de un sector de las Fuerzas Armadas contra el presidente Recep Tayyip Erdogan se saldó con casi 300 muertos (más de 160 civiles), 1.500 heridos, 3.000 militares detenidos (70 generales) y 2.800 jueces desplazados. El gobierno, apoyado en el sector leal del ejército, la policía y los servicios de inteligencia, pudo recuperar el mando en menos de 24 horas. Turquía es una potencia militar estratégica en Medio Oriente (con un ejército de 700 mil efectivos) y un gendarme regional del imperialismo. La amenaza de que la inestabilidad creada en el país potencie todos los desequilibrios regionales llevó a las potencias (Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea) a encendidos llamados a conservar la estabilidad política. La fractura interior Si bien Erdogan se ha visto beneficiado con una compleja -y hasta contradictoria- red de acuerdos con Estados Unidos, la Unión Europea, y ahora también con Rusia, tiene su talón de Aquiles en una profunda fractura del aparato estatal que el golpe dejó en evidencia. El régimen que debe cumplir un papel de gendarme regional del imperialismo enfrenta una crisis interna. Erdogan responsabilizó del golpe a Fetullah Güllen, un ex aliado -también islamista- que se encuentra exiliado en Estados Unidos. Lo acusó de manejar un “Estado paralelo” desde las sombras y apuntó también a los Estados Unidos, al que reclamó la extradición de Güllen. Contradictoriamente, el sector de las Fuerzas Armadas que se levantó se reclama laico, mientras Erdogan, como Gülen, fue pionero en apuntalar la islamización del régimen. Crisis capitalista Turquía no es ajena a la bancarrota económica mundial: viene de una escalada devaluatoria e inflacionaria, y de un aumento de las tasas de interés, que galopan sobre la crisis internacional y el Brexit, y afectan el consumo y a la industria doméstica. Los roces con sectores de la gran burguesía han crecido porque sus deudas dolarizadas se convirtieron en impagables. Erdogan tiene la tarea titánica de pilotear enormes contradicciones y tensiones internacionales en este escenario de fractura estatal. El Partido Revolucionario de los Trabajadores (DIP, parte de la CRCI) ha señalado, en una declaración, que la burguesía se encuentra dividida entre un ala pro-occidental y un ala islamista, una división histórica que Erdogan supuestamente venía a “superar”, y advierte sobre el peligro de una “sirianización” del país. Después de imponerse en las elecciones del año pasado, Erdogan anunció una reforma constitucional para convertir al régimen político turco en presidencialista. El reforzamiento de un régimen de poder personal apunta a sostener su precario arbitraje interno e incluso regional. Perspectivas Existen numerosas lecturas acerca de los motivos del golpe, que surgen del enredado cuadro descrito. Hay quienes sostienen que se trataría de un autogolpe. Erdogan necesitaría una “demostración de autoridad” para cabalgar sobre las contradicciones internas y externas. Por lo menos, así lo denuncia Gülen desde Estados Unidos (The Guardian, 16/7). Otra lectura sostenida por los kurdos, es que el gobierno dejó correr el golpe -sabiendo que fracasaría- para barrer con la fracción “gullenista” (BBC, 16/7) y estar en mejores condiciones de avanzar en su plan de establecer un régimen presidencialista, reforzando las características bonapartistas del régimen. Cualquiera de las variantes deja en evidencia la profunda crisis del Estado turco. Lo que sí está claro es que Erdogan intentará servirse del golpe para reforzar el camino del autoritarismo y la represión política, previa purga militar y judicial. La crisis turca, en el epicentro geográfico y político de las contradicciones interimperialistas, revela el tránsito vertiginoso de la bancarrota capitalista a convulsiones políticas nacionales e internacionales. El movimiento obrero turco, en unidad con los independentistas kurdos, sistemáticamente atacados por Erdogan, son los únicos que pueden dar una salida frente al hundimiento del Estado y la bancarrota del imperialismo.

21 de julio de 2016
¡A seguirla!
Redacción

El cacerolazo del jueves pasado se hizo oír en las principales ciudades del país. Los miles de manifestantes dejaron un mensaje claro: el argentino no esta dispuesto a dejarse esquilmar por un puñado de monopolios capitalistas. Con aumentos de tarifas del 400%, Macri y los gobernadores se han revelado como agentes directos de estos pulpos. Pero el cacerolazo no es sólo una lección para ellos: se ha revelado una enorme disposición a luchar, a pesar de la mordaza que los Moyano, Caló o Yasky pretenden imponerle a los sindicatos. Lo que vale para el tarifazo, vale para nuestros salarios, que serán castigados con una inflación de 45% a lo largo de este año. Vale para el impuesto al salario, que el gobierno macrista ha dejado en pie. Vale para los despidos abiertos o encubiertos, bajo la forma de "retiros voluntarios". El cacerolazo deja un mandato: ¡a seguirla! En las calles, en los lugares de trabajo y en nuestras organizaciones obreras. Asambleas y congresos de base, por la reapertura de las paritarias, ningún despido, abajo el tarifazo. Con este programa, preparemos una gran marcha del clasismo y las organizaciones sociales, así como de la juventud, independientes del Estado.

21 de julio de 2016
Tesis de la conferencia sobre América Latina convocada por el PO de Argentina y el PT de Uruguay (II)
Corresponsal

Tesis de la conferencia sobre América Latina convocada por el PO de Argentina y el PT de Uruguay (primera parte) La izquierda en la nueva etapa En Argentina y también en América latina, esta crisis plantea el desafío de que la izquierda se convierta en una alternativa política, esta vez ya no bajo formas democratizantes, como en la década y media pasada, sino obreras y socialistas. Lo haría en confrontación con partidos patronales históricos en desintegración, burocracias sindicales desprestigiadas y la venida a menos de las fuerzas reformistas o democratizantes. Para eso es necesario un debate político y una comprensión adecuada de la coyuntura presente. En Argentina, el Frente de Izquierda se ha convertido en un canal político de esa alternativa, en especial en 2013, cuando alcanzó su mejor performance electoral e incluso derrotó al peronismo -gobernante y opositor– en la capital de Salta. Se ha seguido desarrollando en el movimiento obrero, en especial entre delegados y comisiones internas. En abril pasado, una lista de izquierda y clasista, encabezada en todo sentido por el Partido Obrero, ganó el sindicato del Neumático (Pirelli, Firestone, Fate, etc), con el mismo carácter se han conquistado posiciones en el sindicalismo docente, entre los estatales, en seccionales de la CTA (Central de centroizquierda), en la industria de la construcción, de la alimentación, la gran industria del aluminio, entre otras. El programa del Frente de Izquierda plantea el desarrollo de la independencia política de los trabajadores y el gobierno de la clase obrera. En contraste con esta perspectiva se ha desarrollado en el Frente de Izquierda una tendencia hacia el kirchnerismo, por parte del PTS. Es una repetición histórica degradada de la disolución de la misma corriente en el peronismo, en especial luego del golpe del 55; el apoyo al regreso de Perón, en 1972; la incorporación de parte del peronismo al Frente del Pueblo, en 1985. En cada encrucijada histórica esa corriente posó su mirada en un frente con el peronismo y en la adaptación política a la verborragia nacionalista. Tiene incluso en marcha una revisión histórica favorable al foquismo montonero; combina sin rubor el electoralismo y con una pose militarista (en la campaña electoral de 2011 reivindicaba en especial los escritos militares de Von Clausewitz; en la de 2013, el desarrollo de la democracia mediante la igualación del salario de los legisladores con los docentes). Esta adaptación se manifiesta igualmente en Bolivia, donde se abstuvieron sobre la reelección de Evo Morales en lugar de rechazarla, o en el pedido de ingreso en el PSOL, que impulsa a Luiza Erundina como candidata en las próximas municipales de San Pablo. En diversas tentativas de coordinación sindical, tanto el PTS como IS rechazaron, como inoportuna, la reivindicación de la independencia política de la clase obrera, con el argumento de la necesidad de atender a ideología de los activistas peronistas. El seguidismo es postulado como táctica política. En la lista Negra del Neumático, sin embargo, hay activistas de primer nivel que siguen vinculados románticamente al peronismo y defienden esa independencia política de los trabajadores. La ruptura del PTS con el FIT, en ocasión del 1° de Mayo, se explica en esa línea. El pretexto pueril, a saber, que IS no caracterizaba como golpe la movida contra Rousseff, obedeció a la orientación de dar una señal de acercamiento al kirchnerismo, lo cual tuvo expresión en un frente parlamentario del PTS con la burguesìa opositora en defensa indiferenciada del gobierno de Dilma –para peor, con la perspectiva puesta en los resultados que podría brindar para las elecciones de renovación parlamentaria de 2017. El pretexto de la lucha contra el golpe en Brasil operó como una cortina de humo contra el desarrollo de la alternativa política del FIT al gobierno de Macri y sus apoyos políticos. El mismo sentido tuvo la votación parlamentaria del PTS a favor del plebiscito propuesto por el kirchnerismo para un pago a los fondos buitres en los términos de la reestructuración que rigió para el conjunto de la deuda canjeada, en contraposición a la posición revolucionaria del dictamen del PO planteando el no pago de la deuda, en lo que constituyó una formidable denuncia del régimen en su conjunto y en particular del kirchnerismo que aseguró el pago serial de la deuda externa con los fondos de los jubilados. La prensa digital del PTS apunta claramente en esa dirección, pues se ha convertido en una tribuna para el kirchnerismo, que es disimulada con entrevistas periodísticas a voceros de la derecha. Las divergencias polìticas, como ha ocurrido con la posición de IS, deben discutirse con tiempo y método y la participación activa del conjunto de los militantes. Las perspectivas políticas del FIT requieren una delimitación clara del centrismo político de las fuerzas que lo integran. El Partido Obrero se ha destacado por una delimitación rigurosa y una crítica sin concesiones a la experiencia autoproclamada “nacional y popular” – que constituye el contenido principal del avance de la izquierda. Esto en contraste con la oposición al kirchnerismo de la llamada “izquierda plural” (MST, Libres del Sur), que no reparó en esa tarea con aliarse a la oligarquía agraria en el conflicto de 2008, y formar listas electorales con representantes políticos de la industria automotriz de Córdoba y también con secuaces del macrismo. La nueva etapa encuentra al FIT en una encrucijada. La adaptación al kirchnerismo de parte del PTS lo ha llevado a una la ruptura política, como ha ocurrido con el boicot al acto del 1° de Mayo (existe desde hace tiempo una ruptura de los acuerdos de cogestión de las representaciones parlamentarias y, por lo tanto, una usurpación política de las bancas conquistadas). En oposición a esta adaptación y a las tendencias democratizantes, el PO caracteriza que la etapa política presente ofrece una posibilidad considerablemente mayor para que la izquierda revolucionaria se postule como una alternativa política al derrumbe capitalista y al agotamiento e incluso disgregación de los partidos patronales de Argentina. La lucha por independencia de clase del proletariado es el peldaño político para establecer un gobierno socialista de la clase obrera. El balance general revela la definitiva y completa bancarrota del llamado Foro de San Pablo, cuyos gobiernos se hunden como consecuencia de sus limitaciones políticas e incluso su colaboración con el imperialismo. La izquierda latinoamericana aborda la nueva etapa de bancarrotas capitalistas y de regímenes políticos en América Latina, delimitada en tres bloques. Por un lado una derecha que reivindica el frentismo ‘plural’ y democratizante y que se esfuerza en borrar toda distinción entre la clase obrera y los explotados, de un lado, y la burguesía, del otro, y que se manifiesta en el apoyo y en la promoción de candidatos patronales. Por otro lado, una izquierda centrista, que oscila entre el frentismo democratizante y en especial en la adaptación al nacionalismo o democratismo burgués (como ocurre en Bolivia, Brasil y Argentina). Finalmente un polo revolucionario, el cual defiende el principio de los acuerdos prácticos con todas las corrientes en presencia cuando se trata de impulsar una lucha de masas, pero trabaja por la independencia del proletariado como labor preparatoria para un gobierno de la clase obrera. La estrategia de esta última corriente está resumida en la consigna de los Estados Unidos Socialistas de América Latina, incluido Puerto Rico. Parlamentarismo, sindicatos Las últimas décadas se han caracterizado por el lugar histórico inédito de los procesos electorales, resultado de un cruce de procesos históricos latinoamericanos e internacionales. Sea como fuere, dio lugar a un protagonismo electoral, también inédito, de la izquierda y en particular de la trotskista. En algunos países llevó a organizaciones trotskistas a los Congresos o Asambleas nacionales. Esta circunstancia puso a prueba la capacidad de estas organizaciones para desarrollar una actividad revolucionaria en el campo electoral y en el parlamento. Como es obvio, la capacidad para satisfacer este propósito depende, en primer lugar, de los programas y de las estrategias de las fuerzas de izquierda en presencia, que son, en su mayoría, democratizantes, o sea electoralistas y reformistas. Según se ha denunciado en la prensa de izquierda de Brasil, el PSOL ha aceptado aportes de grandes empresas para sus campañas electorales y el mismo partido ha justificado esta aceptación. Las oportunidades de reconocimiento político que ofrecen los procesos electorales para corrientes confinadas a una actividad sindical o marginalizadas en la lucha política, cuando no directamente sectarias, han operado como un poderoso factor de presión para la adaptación electorera a los prejuicios de la llamada ‘opinión pública’. Es el caso ya mencionado del planteo de igualar el salario de los legisladores a los docentes para acabar con “la casta política” y hacer “avanzar la democracia”. No es más que la charlatanería del Podemos de España. Al igualar con esta ‘casta política’ la persistencia de los dirigentes socialistas más antiguos, el palabrerío democrático fue convertido en contrarrevolucionario. Para que los procesos democráticos puedan ser aprovechados por la izquierda revolucionaria es necesario hacer de ellos una caracterización adecuada. Lo mismo ocurre con el parlamentarismo: son, por un lado, la oportunidad de llevar la propaganda socialista a las grandes masas, pero al mismo tiempo un mecanismo de legitimación del estado y una presión para sustituir la lucha de clases por el arbitraje del sufragio y la representación popular. En el campo de la burguesía, las fracciones democratizantes o simplemente demagógicas, utilizan la labor legislativa para bloquear la acción directa de los trabajadores, casi siempre instigada por la burocracia de los sindicatos o con su colaboración. En Argentina, los parlamentarios del PTS dieron su apoyo abierto a una legislación ‘anti-despidos’ “consensuada” por fracciones opositoras de la burguesía que apuntaba a sustituir la lucha de los trabajadores por el arbitraje de la justicia laboral y a justificar la inacción de los sindicatos ante las suspensiones y despidos. El Partido Obrero denunció desde el primer momento la “parlamentarización” del reclamo de la burocracia sindical, usando la tribuna parlamentaria durante 50 días de crisis y debate sobre el punto, para brindar en su dictamen un programa basado en el reparto de horas de trabajo sin afectar el salario –escala móvil de horas de trabajo-, en función de las huelgas y ocupaciones de fábricas para enfrentar los despidos y del planteo de huelga general contra el conjunto del ajuste. Curiosamente, el PTS había combatido, en los inicios del FIT, las propuestas de legislación, por parte de la izquierda, como puro electoralismo. Ignoraba la labor legislativa del PO, en el ámbito de la Ciudad, que logró la aprobación parlamentaria a la reducción de las horas de trabajo en el subterráneo y que desató una enorme lucha de los trabajadores y potenció el trabajo en la empresa para expulsar a la burocracia sindical y más recientemente un gran movimiento por las seis horas de enfermería. Así como en el parlamento nacional reanimamos un movimiento nacional por la reparación a 36 mil trabajadores de YPF y más adelante para el gremio telefónico abriendo rutas de desarrollo del clasismo. Los golpes de estado en diversos países, aunque no directamente militares; las masacres en México y la alianza entre el estado y el narcotráfico; las masacres de campesinos en Paraguay; los paramilitares en Colombia; el asesinato de activistas de izquierda por bandas patronales en Venezuela; los continuados asesinatos de trabajadores y líderes sin tierra e indígenas en Brasil; las muertes de luchadores en Argentina, por parte de patotas de la burocracia y la policía, y el gatillo fácil; todo esto atestigua la fragilidad y la provisoriedad de la tan mentada etapa democrática en América Latina. La política que tiene por base la perspectiva de una durabilidad y profundización de los procesos democratizantes, carece de sustento. El ascenso de la izquierda y de las corrientes trotskistas en América Latina se manifiesta fuertemente en los sindicatos. Un progreso ulterior, sin embargo, podría verse bloqueado por un agudo faccionalismo. Este faccionalismo exacerbado es, por un lado, el reflejo de un prolongado periodo de desarrollo marginal y sectario y, por el otro, de una inmadurez que se caracteriza por la sustitución de la delimitación política por la pelea de aparato. Esto ha impedido un desarrollo sindical que podría haber sido más enérgico, en especial en Brasil, en Argentina y en Venezuela. En la lucha contra este bloqueo propugnamos el frente único de todas las tendencias combativas en los sindicatos. La Revolución Cubana En las últimas décadas, la Revolución Cubana ha quedado replegada como foco de referencia para las masas de América latina, incluso por la aparición de nuevas experiencias políticas que desataron enormes ilusiones políticas en los explotados. La razón principal, sin embargo, ha sido el impasse completo que ha alcanzado el régimen político de la isla y su política de colaboración con las burguesías nacionales y el propio imperialismo. Existe una tendencia a descalificar su resultado histórico, sin embargo sigue representando una referencia para los trabajadores de América Latina, en especial por su capacidad de resistencia al mayor imperialismo de todos los tiempos – a noventa millas de sus costas. Mantuvo, además, su peculiaridad histórica frente a la restauración capitalista en la ex URSS y su entorno geopolítico y a la vigorosa penetración del capitalismo en China y Vietnam. La aceptación, por parte de EEUU, de relaciones diplomáticas con Cuba, constituye un recule político del imperialismo, luego de más de medio siglo de bloqueo, con independencia de que tenga la misma finalidad de reanudar la colonización capitalista de la isla. El bloqueo sigue en pie, aunque disminuido, como un arma de extorsión para imponerle al país las pretensiones del imperialismo. Con manifiestos zigzagueos, Cuba ha encarado, una salida a su estancamiento económico por la vía de una colaboración del capital internacional, y por una política de ajuste y de mayor diferenciación social. No tiene la posibilidad, sin embargo, de reproducir las características del camino de China hacia el capitalismo, porque no tiene la posibilidad de ofrecer un mercado interno al capital internacional, sino convertirse en una plataforma de exportación y un paraíso turístico e inmobiliario. En última instancia, convertiría a Cuba en una suerte de República Dominicana, Puerto Rico o Haití. Puerto Rico, la isla menor de las Antillas, enfrenta ahora un defol económico generalizado que ha reducido a la nada su condición de estado asociado de EEUU, pues ha pasado a ser gobernado por un comité de supervisión financiera y fiscal, con el cometido de que pague su enorme deuda externa. El camino chino ha conducido a la propia China a una crisis de potencial monumental y al mismo tiempo a un desarrollo cada vez más impetuoso de la lucha de clases de la clase obrera. La bancarrota capitalista mundial opera, por un lado, como un factor de presión para la apertura completa de Cuba al capital internacional y, por otro lado, como un límite insalvable a sus posibilidades, porque acentuará el impasse del régimen político y la lucha de los trabajadores. Cuba sigue siendo una sociedad en transición, con la peculiaridad de que está gobernada por una fuerte burocracia estatal y una tendencia interna cada vez más amplia, que favorece la privatización de la propiedad pública. Esta condición le da al planteo de asociación con el capital extranjero una fuerte connotación restauracionista. Un régimen proletario buscaría atraer inversiones extranjeras, en condiciones de aislamiento y crisis, en función de un fortalecimiento de la dictadura del proletariado. Los grandes debates en el bolchevismo, en los años 20, muestran el rechazo al esquematismo autárquico. Si el proceso de China sirve de ejemplo, la perspectiva de una renovación revolucionaria en Cuba pasa por la lucha por la organización independiente de los sindicatos, el desarrollo de la autonomía política de la clase obrera y la perspectiva de un gobierno de trabajadores. Los gobiernos de Cuba y de Estados Unidos constituyen los promotores principales del llamado proceso de paz en Colombia, que cuenta con el apoyo de la UE y de la ONU. El largo proceso guerrillero en Colombia ha entrado hace mucho tiempo en una clara descomposición y ha sufrido derrotas militares contundentes. Las negociaciones de paz apuntan a integrarlo al régimen político y al Estado capitalista, el propósito declarado de las propias Farc. El resultado, sin embargo, sigue incierto debido al crecimiento vertiginoso del paramilitarismo y al agravamiento de la cuestión agraria. Un acuerdo de paz no va a resolver ninguna de las contradicciones explosivas de Colombia. Las nuevas condiciones políticas deberían ser aprovechadas para convocar a la construcción de un partido revolucionario. Tareas El propósito de estas tesis y de la Conferencia sobre América Latina es que sirvan al debate político y a la elaboración de un programa. No puede existir un partido sin programa, sin embargo eso es lo que ocurre en América Latina. Los asistentes a la Conferencia adoptan un plan de trabajo de difusión de las tesis y su discusión en la izquierda, el movimiento obrero y la juventud. Partido de los Trabajadores (Uruguay), Partido Obrero (Argentina), Partido Obrero Revolucionario (Chile), Tribuna Classista (Brasil), Opción Obrera (Venezuela), Emigdio Idoyaga (Paraguay), Osvaldo Coggiola (Brasil).