El proceso político con vista a las elecciones de 2011 se ha atomizado en forma espectacular a partir de la desautorización del gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, de la posición del Acuerdo Cívico y su propio partido en el asunto de las retenciones a las exportaciones. Uno de los puntales del lock out sojero de 2008, Binner ha descubierto que esos impuestos los debe manejar el Ejecutivo y no el Congreso –como venían fogoneando sus aliados. También se opone a una reducción de lo que paga la soja, salvo para los ‘pequeños productores’ (segmentación), pero esto no le ha ganado la aprobación de la Federación Agraria sino su rechazo. Algunos comentaristas ya se animan a pronosticar que el Acuerdo Cívico se encuentra en ruinas -todavía falta ver qué pasa con el Partido Socialista, que debe votar en los próximos días el retiro de las facultades delegadas al Ejecutivo. A esta implosión habría que agregar que la ‘oposición’ le ha ofrecido al gobierno la posibilidad de dejarle unas cuarenta facultades delegadas no menores. ¿Quién se anima a explicar estos giros y regiros sin recurrir a la tesis de la borocotización de los ‘opositores’? Para ensañarse con las heridas abiertas, la Presidenta metió con agudeza el dedo en la llaga de sus adversarios al llamar a los ‘empresarios’ a mirar lo que han engordado sus bolsillos durante la gestión kirchnerista. El meollo parece encontrarse aquí, lo que demostraría que la señora del binomio tiene mejores reflejos intelectuales, aumentando sus pretensiones a la recandidatura oficial para 2011. Pero el intelecto no es siempre un atributo, también puede ser una calamidad; es que doña Cristina le acaba de decir a los jubilados que piensa vetar el 82% para que esos bolsillos se sigan desbordando. No es un llanero solitario ¿Y si la culpa de todo este bolonqui ‘opositor’ la tiene Biolcati? Al reclamar la reducción de diez puntos a las retenciones a la soja y la reducción a cero de las que afectan a otros rubros de exportación agrícola, el capo de la Sociedad Rural puso en estado de alerta al resto de la clase capitalista. Si se produce esa baja de retenciones en medio de un alza de los precios internacionales de los cereales: ¿qué queda para los demás, que además necesitan esas retenciones para reunir las garantías necesarias para iniciar un nuevo endeudamiento internacional que produzca una baja de la tasa de interés? ¿A dónde va a parar la inflación, que oscila en el 30% anual, provocada por la gigantesca emisión monetaria de Estados Unidos, Japón y Europa? El miércoles último, el Banco Central tuvo que emitir letras a una tasa del 12% anual, cuando sus reservas depositadas en el extranjero cobran un 0,25%. La reacción de Binner parece un intento de poner un freno a la presión de la Rural, cuyo vocero político es Carrió. Hasta el mismo Cobos se ha pronunciado contra una reducción para la soja, salvo la ‘segmentación’. La situación no es la de 2008, cuando comenzaba una crisis industrial y una sequía generalizada. Los capitalistas que industrializan las materias agrícolas se verían perjudicados por la baja de retenciones, entre ellos los de bio-industriales, que han crecido como hongos como consecuencia de los subsidios oficiales. La decisión del Mercosur de legitimar las retenciones que aplica Argentina deja presumir que los restantes países quieren tener las manos libres para hacer lo mismo. Ahora el ingreso de dólares inunda, lo que ha abierto una fase de intensa especulación financiera. Asimismo, es probable que una rebaja de retenciones beneficie más a los propietarios de tierras que a los grandes y pequeños capitales que las alquilan e incluso a los contratistas que laboran tierras de otros o de grandes arrendatarios. Después de todo, una reducción de las tasas de interés tiene el efecto de valorizar a los capitales industriales y, por sobre todo, a los propietarios de tierras. Estas circunstancias económicas movilizan a los ‘lobbys’ capitalistas para modificar los puntos de vista de sus representantes políticos. El gobernador de la provincia que tiene el mayor puerto internacional de exportación de aceite de soja no ha sido indiferente a los intereses de sus verdaderos electores. De Biolcati a Magnetto A la luz del desbande del Acuerdo Cívico, es claro que Magnetto prefiera poner los huevos en el ‘peronismo disidente’ –y que Clarín dedique sus esfuerzos intelectuales en explicar la conveniencia de que presente un candidato único. Pero bastó que se reuniera con sus cuatro mosqueteros para que ese peronismo se haya vuelto a dividir. Según las encuestas, el país no le confiaría el gobierno de nuevo a Duhalde e incluso menos a Solá, por lo que queda un colombiano con impedimentos legales y un santafecino que cultiva el silencio por temor a lo que pueda decir su ex mujer a través de la red. La manifestación en apariencia más clara del desfondeo de los ‘opositores’ justicialistas es que no hacen pie entre los intendentes del conurbano que quieren deshacerse de los K. El porvenir de los ‘peronistas disidentes’, al igual que el del kirchnerismo, depende en buena parte de la evolución de la situación política en América Latina: les patea en contra una victoria de la lulista Roussef en Brasil. Lula ha estado impulsando a los K, al punto que los forzaron a ‘mediar’ entre Chávez y Santos. La gestión del pinochetista Piñera está haciendo agua, al punto que ni siquiera consigue sacar leyes a favor de los pulpos mineros. Uribe dio paso a un gobierno que quiere ‘sumar’ a Chávez a la lucha contra el ‘narcoterrorismo’. ¿Se afianza el eje ‘bolivariano’ apoyado por Lula? La situación de América Latina es explosiva, como lo vuelve a mostrar Bolivia: todo lo que parece sólido se deshace en el aire. También hay elecciones en Venezuela y en Estados Unidos– y en ambos casos se reforzará, parlamentariamente, la oposición de derecha. La nueva fase de la crisis económico-financiera de Estados Unidos (derrumbe del dólar) golpea la capacidad de manipulación política del imperialismo yanqui. La fractura del piso nacional e internacional del ‘peronismo disidente’ tiene la dimensión suficiente para que en el recorrido a 2011 se tope con un desastre. El matrimonio de los Barrick Gold, Repsol y Barclays Bank La Presidenta ya demostró que de bolsillos sabe mucho: en la carrera a 2011 no escatimará conquistar el apoyo de los capitalistas más poderosos; lo demuestra su alianza inquebrantable con los pulpos mineros, así como la implacable sojización a la que ha llevado a Argentina. Después del canje y del pago con reservas, sin embargo, se ha ganado a los más ‘irreductibles’: los capitales especulativos. Es curioso pero verdadero: la deuda de los países ‘populistas’ es la que tiene el mayor mercado entre los emergentes. Es lo que ocurre hoy con Venezuela y lo que los K quieren hacer con Argentina. No hay que olvidar nunca que, bajo el menemismo, el mayor aliado de los K fue... Cavallo. Los diarios recontra kirchneristas rivalizan en destacar la mejora de los mercados de bonos de deuda de Argentina –la famosa bicicleta financiera. El Banco Central, como en lo mejor del cavallismo, se endeuda para que el dólar no caiga. Este gobierno capitalista ‘atrapatodo’ tiene, sin embargo, más problemas que sus rivales, en primer lugar la baja intención de voto. Pero lo principal es que su construcción política oportunista choca con los giros que se ve obligado a dar en cada fase de la crisis. Un ejemplo: hay un proyecto K en el Congreso para declarar a la banca “servicio público”, mientras los K corren furiosos para colocar un bono internacional que pague una tasa de interés inferior al 10%. Es un claro cortocircuito, que el gobierno ‘puentea’ dejando a los autores del proyecto que tengan su momento de gloria para luego apretar el botón del inodoro (tampoco el proyecto sirve para nada). Otro ejemplo es la presión para que se reabran paritarias, de lo que las patronales ni quieren escuchar hablar. El bloque de fuerzas que acompañó a los K para salir del derrumbe de 2001 (punteros, burócratas sindicales, ‘progres’ con afanes de ascenso social) ha entrado en contradicción con la nueva etapa, que está afectada por la bancarrota mundial. Los K no logran desarrollar a fondo la ‘normalización’ que le exige el capital internacional. Es así que el kirchnerismo está multiplicando candidaturas y maniobras para lograr hacer las internas que le exige la ley. En la provincia de Buenos Aires hay decenas de candidatos para cada puesto, lo que plantea el peligro de que si no los consiguen, se vayan a los ‘disidentes’ en la elección nacional. Además ¡se están armando colectoras para las internas! La salida al ruedo de Alicia Kirchner, Moyano, Massa o Aníbal Fernández, como “precandidatos” a gobernador, abrió una crisis entre los K y Scioli. En el plano ‘institucional’, los K están más atomizados que todos los ‘opositores’ – y además corridos por una inflación del 30/35% y una crisis financiera “importada”. “Todos están en crisis”, concluyó un programa de radio El Mundo, en referencia a este cambalache político general. Por eso mismo, no se deberían excluir realineamientos de alianzas, incluso sorprendentes: Cobos con Duhalde, el retorno de ‘disidentes’ al kirchnerismo, que Stolbizer se vaya con Solanas, y hasta el abandono de los K por parte de sus ‘progres’ o una parte de ellos. Hay algo más, sin embargo: los sucesos financieros en Estados Unidos, por estos días, son lo suficientemente graves como para clausurar el apaciguamiento de la bancarrota mundial, lo que ya fue anticipado por la crisis reciente de la zona euro. No nos olvidemos del Pino El cuadro descrito debería favorecer a Proyecto Sur. Es lo que en parte ocurre, al menos si es cierto lo que dice Alcira Argumedo, de que ya tienen el 10% de la intención de votos a nivel nacional. Pero los límites de su construcción política se manifiestan en la nulidad de su influencia en los acontecimientos corrientes. En el Congreso salta del apoyo a un proyecto amañado con la ‘oposición’ a otro presentado por el oficialismo. No es una oposición sistemática -o sea, que subraye un planteo de cambio radical. Su principal referencia, la CTA, se confronta a la perspectiva de la victoria del kirchnerista Yasky y a un mayor ostracismo de su aliado, el degennarismo. En compensación, Solanas se ha acercado a Luis Juez, un representante de las automotrices de Córdoba, y a la CCC y Ripoll. La CCC ha protagonizado el hecho inusual de acercarse a la gran patronal sojera al participar en un ‘coloquio’ de Aapresid (los animadores de la siembra directa), junto a otras organizaciones ‘piqueteras’ ( Clarín rural , 7/8). La CCC abandonará, en homenaje a Pino, el ‘abstencionismo revolucionario’ que prevaleció desde que votara a Menem en 1989. Las posibilidades electorales ‘terceristas’ se manifestaron recientemente en Bolivia y Chile, e incluso Colombia, sin mayores alcances. Es claro que Proyecto Sur no tiene el alcance que conoció el Frepaso, al cual se parece en todos los aspectos. Incluso si es engrosado por emigrados de las otras formaciones en crisis, ello lo convertiría aún más en una pequeña Alianza. Un fenómeno político que se declara progresista, y que ha obtenido medio millón de votos en la ciudad de Buenos Aires, es merecedor de consideración y estudio por cualquier partido revolucionario, pero Proyecto Sur no evoluciona hacia la izquierda sino hacia la derecha, en consonancia con sus principios de producir “cambios en democracia”. Primero, por casa Es claro, en este cuadro, que ni el Partido Obrero ni la izquierda son tomados en consideración por la opinión pública o la clase obrera cuando se trata de las elecciones próximas. La ‘reforma política’ hace incluso improbable que nos podamos presentar a ellas, esto por las exigencias imposibles que coloca para la legalización, y luego por obligarlas a ir a dos elecciones en menos de tres meses (internas y generales). Tampoco es posible unificar los esfuerzos entre los partidos de izquierda para derribar esos obstáculos, porque supone un trabajo homogéneo de largo plazo, o sea una construcción partidaria común. No cejaremos, sin embargo, en reconquistar la legalidad electoral –en primer lugar, con una mayor lucha por la derogación de la ley cerrojo. Esto podría producirse, además, si el kirchnerismo decide postergar su vigencia por los perjuicios que le ocasiona a él mismo (internas solitarias). Se impone exigir a todos los partidos que votaron contra esta ‘reforma’ que se movilicen por su anulación. El punto fundamental, sin embargo, es el siguiente: como ya ocurre en Europa – y como lo muestran las crisis por Honduras y entre Venezuela-Colombia– , el panorama que se abre es de mayores convulsiones sociales y políticas. La movilización popular es incluso mayor en los países que se jactan de encontrarse al margen de la crisis mundial o incluso que dicen beneficiarse de ella (China, India, Bangladesh, Vietnam, Corea ¡Argentina!), pero sobre quien el capital refuerza la presión es sobre los trabajadores, precisamente a causa de la bancarrota de las metrópolis. Es necesario desarrollar en el pueblo la comprensión de estos hechos. Se ha vuelto a reactivar el centro de la crisis: Estados Unidos, con Europa y Japón en tándem. Se trata, antes que nada, de ganar la atención de las masas, no en una función electoral sino estratégica: la respuesta a la bancarrota capitalista. En torno a ella se jugará el destino también de los partidos capitalistas, aun los más arraigados o tradicionales. Pero se trata de ganar esa atención, no en variante ‘economicista’ sino revolucionaria, o sea impulsar y reforzar las luchas y, por sobre todo, la agitación política.