Al enviar esta crónica, en la tarde del martes, se está realizando el paro provincial y se prepara una gran marcha provincial en repudio al atentado criminal de Daniel Varizat.
Varizat, que fue funcionario nacional, senador, diputado, ministro y, luego de la caída de Sancho, director de Fomicruz, ha terminado preso, por su atentado criminal del viernes pasado. La jueza le ha negado, en principio, la excarcelación. Ahora el trámite va al juez de recursos. Tanto este último como la jueza de instrucción son operadores políticos directos de Kirchner. Durante tres días la jueza ha ocultado la información del paradero del detenido, porque en realidad lo “están cuidando”. Ahora se informó que está en la escuela de policía, a varios kilómetros de la ciudad.
Atropello
El asesino Varizat iba acompañado en la camioneta por Roberto Traba, presidente de Fomicruz, y por el apoderado de Conarpesa, es decir dos patas fundamentales del saqueo de los recursos naturales de la provincia. Como pocos, este incidente revela el carácter criminal de los saqueadores capitalistas que atacan a los trabajadores que reclaman un aumento salarial y repudiaban la visita del Presidente.
En la misma noche que Varizat atropelló a la manifestación, un atentado con bombas molotov destruyó la Carpa de la Dignidad. El atropello de Varizat no fue un hecho aislado.
Las marchas del viernes y sábado reunieron cada una más de dos mil y hasta tres mil personas. El documento conjunto de los gremios reclama un salario igual a la canasta familiar y “que se vayan todos”.
La marcha de la bronca
La movilización del sábado, recorrida por un generalizado sentimiento de indignación y bronca, marchó a la Casa de Gobierno, donde la mesa de unidad sindical iba a entregar un petitorio.
Después que los dirigentes hubieran ingresado a la “rosadita”, la masa popular volteó las vallas, copó los jardines de la Casa de Gobierno, hizo recular a la policía, y realizó un verdadero escrache popular contra la fachada del edificio.
Peralta, después de tres horas de espera, recibió a los sindicalistas. Los representantes de los sindicatos se fueron de la reunión con las manos vacías. En una conferencia de prensa, inmediatamente después, Peralta dejó en claro que no piensa ceder un milímetro: que para los reclamos salariales están las paritarias con cada sector y que la separación del jefe de la Policía, Roque, “la estaban evaluando”. Amenazó con que si seguía la metodología del escrache, iban a ocurrir otras desgracias.
Esa misma noche sonaron las cacerolas y los bocinazos y se prendió fuego a un pingüino gigante en la Carpa de la Dignidad, algo que se ha convertido en una tradicional ceremonia patagónica.
El lunes, la Casa de Gobierno amaneció ya no sólo vallada, sino con las ventanas tapiadas con madera. La carpa fue reinstalada y volvimos a cortar la calle en ese mismo lugar.
Con ánimos de calmar las aguas, los medios confirmaron la renuncia del jefe de Policía Roque, largamente reclamada por los municipales y por todos los gremios por su responsabilidad directa en la represión del 9 de mayo pasado y el encubrimiento de todos los atentados que ha sufrido el movimiento popular desde marzo. Hasta ahora la camarilla de Kirchner no había estado dispuesta a entregarlo. Sin dudas, es la victoria del pueblo en las calles que le vuelve a torcer el brazo al gobierno.
La movilización del Partido Obrero frente a la Casa de Santa Cruz en Buenos Aires tuvo una gran repercusión. El paro provincial convocado por la Mesa de Unidad Sindical contó con adhesiones de comercios y de las escuelas religiosas.
Crisis política
En tan sólo tres meses Peralta pasó a ser un Sancho más. La crisis política ha minado la candidatura de Peralta.
La descomposición del régimen K, las luchas salariales que no cesan, el acercamiento de las elecciones y la lucha intestina de camarillas del kirchnerismo no le permiten a Peralta sortear la crisis.
El acto que realizó el oficialismo, en Río Gallegos, no proclamó como candidato a Peralta. Todavía están evaluando la candidatura de Alicia Kirchner, para enfrentar a Costa, el candidato que se impuso en la interna del radicalismo y aspira a construir un frente con los desprendimientos del PJ, con Acevedo y con Arnold.
Costa monopoliza el comercio de materiales de construcción por medio de los Hipermercados Tehuelches. Su consigna central, terminar con la “cartelización de la obra pública”, delata sus ambiciones: pasar a ocupar los primeros lugares en la provisión al Estado. Todo el arco centroizquierdista busca que el proceso de Santa Cruz se descargue por el voto a Costa el 28 de octubre.
Para esto cuentan con la ayuda del “gran mediador”, el obispo Romanín, que reclama “paz social” para que las elecciones arbitren una solución política.
Se ha montado un gran operativo. Los medios, Peralta, Costa, la Iglesia y sectores de la Mesa de Unidad Sindical reclaman “paz social”. Se pretende hacer responsable al pueblo que lucha de la enorme crisis política que sacude a la provincia.
Mientras nuestros compañeros pelean en el hospital, tenemos que llevar a la victoria las consignas por las que ellos estaban en la calle ese día. Que se dé satisfacción a todos los reclamos salariales. Juicio, castigo y cárcel común para Varizat, Roque y los responsables de todos los atentados contra los manifestantes. Fuera Peralta y todo su gabinete.
Ante esta nueva crisis política, la movilización popular y la intervención de distintas variantes patronales para desviarla, se hace más necesario que nunca que pongamos en pie una fuerza de los trabajadores contra el régimen K.