Disparen sobre la Villa 31
Después de los anuncios de Macri sobre la erradicación de la Villa 31, los medios han desatado una furiosa campaña para que el candidato de PRO “cumpla con su promesa de campaña”. Para desvirtuar las carencias habitacionales de sus habitantes, Perfil denunció que “el boom inmobiliario” (de la Ciudad) llegó a las villas”, en alusión aun crecimiento de pobladores y construcciones que tendrían por objeto arrancar indemnizaciones más elevadas como consecuencia de una erradicación. Presentacomo especuladores a las víctimas de la especulación capitalista. Después de la crisis de 2002, la población de las villas creció entre un 100% un 300%, según el caso” (Perfil, 29/7) “Toda la mano de obra de la Capital está dentro de las Villas”, declaró un dirigente villero a ese semanario. Muchos de ellos, debieron abandonar las pensiones o departamentos que habitaban, como resultado de la carestía de los alquileres. Cerco sanitario La ofensiva contra la población de la villa de Retiro se viene dando bajo la forma de un cerco sanitario. Después de muchos meses de reclamarle al Estado la provisión de agua, los vecinos de la 31 bis lograron un amparo judicial. Pero “los camiones no pasan con la frecuencia con que deberían. El agua que llega suele cargarse con mangueras que están embarradas. Lo mismo ocurre con los camiones que deberían estar cumpliendo con el servicio de desagote de pozos y cámaras sépticas” (Agencia Walsh, 21/6). A la situación del agua, se han sumado recientemente los cortes frecuentes de luz. Mientras Macri agita la bandera de la erradicación, los aprietes corren por cuenta del gobierno kirchnerista. En definitiva, tanto AySA —la empresa de aguas- como las propias tierras de la 31 bis, pertenecen al Estado Nacional. Mientras le escatima las obras de saneamiento y agua potable a la 31 bis, AySA (o sea, De Vido) colabora con los futuros megaproyectos inmobiliarios de la Ciudad (ver recuadro). No sorprende, por lo tanto, que ninguno de los kirchneristas porteños haya alzado la voz para denunciar los planes macristas. Los planes de expulsión En este cuadro, quieren cortar a la 31 y 31 bis “en rebanadas”. Se afirma, por ejemplo, que “la 31” sería urbanizable, pero “no la 31 bis”. De este modo, pretenden sustraer de una lucha a las familias más antiguas, que viven en la 31. Por varios motivos, el planteo es falso. En primer lugar, porque no toma en cuenta a tierras públicas y privadas (Repsol YPF) que podrían ser expropiadas por razones de utilidad pública, para proceder a una urbanización integral de las dos villas. Pero de todos modos no pretenden urbanizar nada "porque la cercanía de los pobres espantaría a los emprendedores dispuestos a pagar unos 6.000 dólares el metro cuadrado” (Página 12, 30/7). Por eso, los “progresistas” que están aceptando una erradicación parcial están siendo funcionales a los planes de expulsión integral. El macrismo no descarta “otorgarles a los vecinos un título de propiedad, aunque no con la idea de que permanezcan en el lugar, sino para que puedan comprar esas propiedades, que luego serán demolidas” (El Cronista, 27/7). Los desalojadores están dispuestos a gastar algunos pesos para facilitar la expulsión. Nuestro planteo Después de la gran movilización de marzo de 2006, la Villa no ha respondido a estos anuncios de expulsión. El gobierno nacional, el Instituto de Vivienda telermanista y, ahora, el macrismo, están trabajando intensamente para impedir una respuesta de conjunto. Pero mientras los elementos cooptados o burocráticos especulan, en la villa crece una profunda deliberación. El Polo Obrero ha comenzado a realizar asambleas por sector, en colaboración con otras organizaciones de la villa que están dispuestas a luchar. El programa que impulsamos es el siguiente: en primer lugar, ningún desalojo o “relocalización”, que se declaren de utilidad pública a todos los predios y terrenos necesarios para llevar adelante el desarrollo de un barrio nuevo en la Ciudad, de características sociales, con los espacios verdes, educativos y culturales necesarios. Por la provisión de todos los servicios públicos. Por un Bolsa de Trabajo para los desocupados de la villa, para que sean ocupados en las tareas de la urbanización. Que el diseño de esa urbanización sea sometido a la deliberación democrática de los vecinos, con la cooperación de profesionales y técnicos independientes de los pulpos inmobiliarios. Una urbanización armónica e integral de las villas de Retiro representaría una victoria de la lucha por vivir en la Ciudad, por parte de quienes trabajan en ella.