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Noviembre de 2019

1 de noviembre de 2019 · 66 notas

Notas de este número

1 de noviembre de 2019
Chile: Declaración Sindical para la transformación social
Organizaciones sindicales chilenas

Las organizaciones sindicales que suscriben se han reunido en un histórico encuentro cuya finalidad fue dar una señal de unidad frente a la indolencia y la falta de voluntad del gobierno, los empresarios y el parlamento para escuchar, atender y procesar las demandas que el pueblo chileno ha expresado en las calles durante los últimos días. En este contexto, situamos como nuestro objetivo estratégico la redacción de una Nueva Constitución que permita establecer las bases políticas y económicas para los derechos sociales que fueron arrebatados en la dictadura y que desde hace 30 años ningún gobierno ha tenido voluntad de recuperar. Para esta Nueva Constitución, las y los trabajadores consideran que el único camino legítimo es la ASAMBLEA CONSTITUYENTE que le devuelva el protagonismo al conjunto del pueblo chileno, haciéndole partícipe de las decisiones que afectan a toda la sociedad. Para avanzar en ésta y en el conjunto de demandas que las organizaciones sociales, populares y sindicales han levantado, como fiel reflejo de lo que exige la calle, hemos acordado constituir un COMITÉ DE HUELGA que allane el camino a una paralización efectiva de todos los sectores y que avance hacia una Huelga General que demuestre nuestra fuerza y convicción de transformar Chile para siempre. • Coordinadora Nacional de Trabajadores y Trabajadoras No Más AFP • Central Unitaria de Trabajadores • Unión Portuaria de Chile • Unión de Sindicatos de la Minería • Sindicato Interempresa Nacional de Trabajadores de la Construcción y Montaje Industrial (SINTEC) • Colegio de Profesores de Chile • Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF)

2 de noviembre de 2019
Alimentación: la ola de despidos requiere una respuesta de conjunto
Política Obrera

Las expectativas de una “transición ordenada” entre las elecciones del domingo pasado y la asunción del presidente electo el 10 de diciembre, están siendo saboteadas desde el minuto uno por la clase capitalista. No pasó un día de la elección que ya la multinacional Unilever, y las nacionales Alco-Canale y Arcor anunciaron despidos masivos -sumándose así a los que venían en discusión en Pepsico y otras empresas. El cierre de Arisco La planta de Arisco, ubicada en la Ciudad de La Rioja, produce la mostaza Savora, el kétchup Hellmann´s y las salsas listas Knorr para la multinacional anglo-holandesa Unilever. En esa planta venían enfrentando despidos por goteo, que llevaron a que los delegados convocaran a una asamblea hace unos meses en repudio. La empresa hizo un compromiso de no despedir por seis meses, pero que luego de anunciarlo se negó a firmar. Sin mediar aviso previo, los jerárquicos de la empresa convocaron al personal el lunes 28 a comunicarles el cierre definitivo de la planta, despidiendo en total a 150 trabajadores. Para evitar un conflicto, la empresa ofreció indemnizaciones al 180% y una serie de beneficios con la obra social, que en su mayoría fueron aceptados por los trabajadores, ante la presión del propio Gobierno Provincial -que declaró que “ya no hay vuelta atrás”- y la complicidad del STIA riojano, que había acordado esto de antemano con la empresa. Unilever, empresa que presume de desenvolver un “capitalismo con rostro humano”, lleva adelante un ajuste en todo el país contra sus trabajadores. El cierre de la planta de Arisco se suma a los despidos masivos que llevara adelante Unilever en Gualeguaychú y Villa Gobernador Gálvez, a la venta de su planta de Ades en Pilar a Coca Cola -con más de 50 despidos incluidos- y a los despidos por goteo en sus plantas de Mendoza y Tortuguitas. Arcor y un escenario explosivo La misma línea sigue el Grupo Arcor, principal fabricante del mundo de golosinas y uno de los representantes de la “burguesía nacional”: ayer despidió de su planta de San Luis a 42 trabajadores. En los últimos meses, venía adelantando vacaciones tanto en San Luis como en todas sus plantas del país, tanto alimenticias como papeleras Zucamor y Cartocor. La respuesta de los despedidos fue organizar una movilización a la puerta de la planta para el 5 de noviembre, el día que vuelve la mayoría a trabajar en la planta. La empresa también viene de cerrar dos plantas de La Campagnola y de achicar personal en todas las demás plantas del país. Como se pasó de las vacaciones adelantadas a los despidos masivos en San Luis, no se descarta que el mismo rumbo lo recorran el resto de las plantas del país, en las que más de 2.000 trabajadores se encuentran en vacaciones adelantadas. Continúa el desguace de Alco Canale La empresa perteneciente a la familia Carballo, que integra la vicepresidencia de la Copal, despidió ayer a 25 trabajadores, y anunció que prescindiría todavía de 50 más. La empresa frutihortícola viene de un proceso de desmantelamiento a través de una quiebra fraudulenta. Cerró su planta de Lavallol -que fue ocupada por sus trabajadores que conformaron una cooperativa- y de desprenderse de sus tres plantas en Mendoza, dejando un tendal de despidos y de deudas por todos lados. La empresa ofrece pagar la mitad de las indemnizaciones, en 30 cuotas. Los trabajadores respondieron a los despidos con bloqueos en los portones, acompañador por el STIA catamarqueño. Una respuesta de conjunto La Federación de Alimentación -ahora dirigida por Héctor Morcillo, ante el fallecimiento de Luis Morán- emitió un comunicado en solidaridad con los despedidos y convocó a una reunión de secretarios generales de emergencia para evaluar los pasos a seguir. Mientras esto se desarrolla por los canales de la conducción, los trabajadores ya habrán sido forzados a aceptar las condiciones de las empresas. Si los trabajadores aceptan las indemnizaciones es porque la perspectiva de defensa de los puestos de trabajo que debería ofrecer el STIA no existe: allí donde los trabajadores son convocados a luchar la tendencia a la lucha aparece. Un agravante es que cepo mediante, las indemnizaciones se desvalorizarán al ritmo de la inflación y la devaluación. El cepo al dólar que no pusieron hasta después de la elección, condena a los trabajadores despedidos a afrontar sin alternativas la desvalorización de la moneda nacional. Reclamamos la convocatoria de la Federación a plenarios de delegados en todas las seccionales del país, para discutir un plan de lucha contra los despidos -comenzando por un paro nacional de la Alimentación- y por la recuperación del salario. Un ataque de conjunto requiere de una respuesta de conjunto

3 de noviembre de 2019
Elecciones UBA: vamos con la bandera de la huelga general para echar al FMI y por un gobierno de trabajadores

Hasta el próximo viernes 6 de septiembre se desarrollarán las elecciones para centros de estudiantes y consejeros en las 13 facultades de la UBA. La crisis de conjunto que sacude al país afecta directamente el proceso electoral: default nuevas corridas cambiarias, corralitos, incluso una caída del gobierno. Alberto Fernández, ganador de las PASO, se encuentra comprometido con el dilema de la ´gobernabilidad´, en medio de un derrumbe financiero y el temor de toda la clase capitalista a una acción de los trabajadores. Los estudiantes y los trabajadores, una vez más, pagamos la crisis cuando no somos los responsables de ella, sino sus víctimas. El estudiantado y la juventud tenemos la ocasión de poder convertirnos en un factor disruptor del poder político, como ha ocurrido tantas veces en la historia, en las rebeliones de 2016 y en el año pasado, o como el que han protagonizado las mujeres en la gigantesca movilización por el derecho al aborto. La necesidad de intervenir en defensa de la educación, la docencia y la no docencia, nuestro futuro, la tenemos. La juventud estudiantil puede jugar el papel detonante de una rebelión popular, en unidad con la clase obrera. La cuestión de impulsar una huelga general está planteada también para la Universidad y los colegios. Las camarillas radicales y peronistas de la UBA son extremadamente conscientes de que el estudiantado puede ser la chispa de una acción colectiva; sus lazos con el personal político del oficialismo y la oposición patronal son muy estrechos, incluso tienen un rol protagónico en la crisis política. La destrucción del plan de estudio de Ingeniería –Plan 2020, que las achica a 4 años– es el preámbulo de las reformas que se preparan en Arquitectura, Biología y todas las carreras. La resolución 1.254 que recorta los alcances de nuestros títulos y el Sistema de Reconocimiento Académico prefiguran estas privatizaciones. La agenda actual plantea el incremento del presupuesto universitario y la reapertura de las paritarias docentes. La FUBA, sin embargo, como la CGT, en lo sindicatos, caracteriza que las condiciones para luchar “no estarían dadas”. Fue la conclusión de la reciente reunión de Junta Ejecutiva, que decidió que cada Centro adopte las iniciativas que entienda conveniente. Los Centros, por supuesto, recogieron el hilo y decidieron que debían ocuparse de las elecciones universitarias y estudiantiles con exclusión de cualquier otro asunto. Las fuerzas políticas con actuación relevante en la Universidad, ya habían dejado en claro que, en esta crisis, su principal interés pasa por obtener los mejores resultados en las elecciones generales que deben tener lugar el 27 de octubre. Esta agenda excluyente tiene sus razones. Las prioridades de las agrupaciones que responden a los partidos patronales han quedado de manifiesto en Medicina, donde con el acuerdo de las autoridades han decidido no poner mesas de votación en el CBC. Curiosamente, la UJS 'oficial' no opuso resistencia a esta proscripción política, cuando sería la principal perjudicada. En Veterinaria, la misma UJS ocupó el lugar de los verdugos, al decidir prohibir la participación en las elecciones de centro de la Tendencia que actúa al interior del Partido Obrero. Veamos la situación que se presenta en distintas facultades. Veterinaria La novedad de estas elecciones es la presentación en la facultad de Veterinaria de una lista conformada por un desprendimiento del eVet (agrupación de la UJS oficial). Esta ruptura fue forzada por el aparato del PO que tomó la decisión de ir hasta el final con su política de expulsiones. No contentos con pretender echarnos del partido promovieron el mismo método en la agrupación y en el propio centro de estudiantes –en la comisión directiva del centro sumaron para esta proscripción el voto… ¡del macrismo! Han expulsado compañeros constructores históricos de los espacios y las comisiones. Frente a esto hemos constituido una nueva lista “Veterinaria en lucha” que tiene como función recuperar las mejores tradiciones de organización en la facultad. Hoy el eVet actúa como una cáscara vacía y burocrática que llegó al extremo de ¡proscribir! a esta nueva lista en las propias elecciones de centro. Mientras "Veterinaria en lucha" se presenta en Consejo, pretenden excluirnos del gremio con medidas que los colocan por detrás de la propia Ley de Asociaciones Sindicales. Estos métodos ajenos a la democracia estudiantil están recogiendo un importante repudio entre los estudiantes de Veterinaria. Filo y Psico En ambas facultades nuestra tendencia ha luchado por hacerse un lugar en las listas de la izquierda. La actitud liquidadora de la UJS oficial –pretendiendo expulsarnos– fue repudiada por una parte del activismo y por las propias organizaciones de las listas. En Filosofía, con este fin ruin, se despacharon públicamente con una campaña de descalificaciones personales, que es repetida sin pruebas ni explicaciones, como lo han hecho los aparatos en descomposición en todo el curso de la historia. La manera que encuentra el oficialismo partidario de abordar las diferencias políticas es perversa. Nos imputan una relación con sectores que salieron y se formaron en las propias filas del PO, sin asumir la menor responsabilidad en su calidad de dirección. Son difamaciones que caen, por eso, sobre sus propias cabezas. En Psicología, el PTS ´cedió´ un lugar en las listas de la izquierda, para sortear el ultimátum del aparato contra la posibilidad de nuestra participación en las listas de la UJS o en las frentistas. Nuestra participación en ambas elecciones será el puntapié para desarrollar una orientación de lucha al interior de las listas. Exactas y FADU En Ciudad Universitaria, donde se encuentran estas facultades, los militantes de la Tendencia del Partido Obrero se encuentran ante el caso excepcional de que aún no han sido expulsados del partido, en el marco de una política de aislarlos y desmoralizarlos. La explicación para este caso ‘especial’ es que nuestra presencia en esas facultades es lo que ha evitado la disgregación de las agrupaciones. En la FADU somos parte de "En Perspectiva" con el objetivo de recuperar el importante lugar que supo conquistar la izquierda en la facultad. En Exactas nos jugamos de lleno a ganar el centro de estudiantes a La Mella (FEM) y colocarlo como un factor de organización y de lucha. La Tendencia del Partido Obrero avanza a pasos acelerados en la reconstrucción de la UJS y en la defensa de las posiciones conquistadas en la FUBA. Una política para la juventud La lucha de nuestra tendencia por recuperar a la UJS y al PO hacia una orientación revolucionaria se juega una gran parada esta semana. El aparato que controla a la UJS ha desembozado toda una ´estrategia´ sin principios que los lleva a acuerdos incomprensibles con fuerzas del régimen. En Agronomía vuelve a repetir el frente con los K, esta vez, luego de un año de convivencia infructuosa y con la certeza de que la conducción del centro va a integrar el gobierno de Alberto Fernández. Estos son los que nos acusan de ‘funcionales’ a los K. En Medicina, con el argumento de enfrentar a la derecha de Nuevo Espacio (Franja Morada) se licúa completamente el carácter de izquierda y combativo de la lista de la UJS. No existe delimitación con el kirchnerismo ni siquiera en el momento en que sus personeros en la facultad han pactado con Nuevo Espacio (macrismo ‘radical’) una elección amañada para desplazar a la UJS del CECIM. La propia co-presidencia en la FUBA lejos de cumplir la promesa de “lucha implacable contra el nacionalismo”, como reza la grandilocuencia oficialista, sirvió como una ´escuela´ preparatoria para esta adaptación política. La coincidencia entre la UJS y la Cámpora en no promover un plan de lucha frente a la crisis nacional (ese mismo plan de lucha que reclaman a la burocracia de los sindicatos) es el resultado de un año entero de componendas entre ellos. En nuestra Tendencia hemos discutido adaptar la campaña por una huelga general a las universidades y colegios, con el planteo de acciones parciales de ocupaciones de centros de estudios y paros, para impulsar la expulsión del FMI, salarios y jubilaciones mínimas iguales a la canasta familiar, triplicación del presupuesto de educación (bajo control obrero-estudiantil), y desarrollar una campaña de propaganda por una Constituyente Soberana. La democratización de la Universidad y la enseñanza y la consecuente expulsión del régimen de camarillas que la gobierna, tiene que volver a ponerse en el centro de la lucha de la FUBA. La Tendencia en la UJS participa de las elecciones universitarias y estudiantiles, en primer lugar reclamando nuestra presencia en la UJS, en las listas de izquierda y, sin vacilar, en forma independiente. La misión histórica de la UJS ha sido desarrollar en la juventud una consciencia y una militancia socialista, de ningún modo medrar dentro de los aparatos del estado.

3 de noviembre de 2019
Clarín insiste con la penalización de Pablo Viñas

Luego de que Pablo Viñas fuera sobreseído en la causa penal iniciada por la patronal del Grupo Clarín, que lo acusa de haber impedido la circulación del diario, los abogados de Héctor Magnetto apelaron y el tribunal oral a cargo del proceso lo elevó a la Cámara de Casación, máxima instancia de apelación en la justicia penal, que dio trámite a la apelación sobre la que ahora deberá resolver y en la que esta semana se hicieron las presentaciones de la defensa. La Sala 5 de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal había absuelto a Viñas entendiendo que en “la tensión” entre el derecho de expresión mediante una huelga o protesta por un lado y “la libertad de prensa” y el derecho de propiedad por el otro: “la actividad atribuida debe considerarse justificada por el referido derecho de protesta”. Contra este fallo se alzó Clarín, fallo que concuerda con la absolución que obtuvieran en el pasado el dirigente de Prensa Rubén Schofrin acusado por Perfil, y antes, otros delegados de AGR también denunciados penalmente por el Grupo Clarín. De este modo el pulpo mediático pretende penalizar el derecho de huelga de los trabajadores de medios, y represaliar a los obreros que se atrevieron a ocupar su planta. A Viñas se lo acusa por haber convocado a un abrazo a la planta impresora del diario que contó con el apoyo de miles de trabajadores, activistas, sindicatos e internas, conquistando la solidaridad de los propios camioneros y su representación gremial que rechazaron salir a realizar el reparto mientras la manifestación rodeara la planta. Aquel domingo finalmente el diario no llegó a la mayoría del país, repartiéndose muy tardíamente en algunos pocos puntos de CABA y GBA. Por el “delito” de convocar esta manifestación el dirigente grafico fue procesado en primera instancia, mediante una causa con testigos plantados, y embargado por cinco millones de pesos, una cifra escandalosa aplicada a un luchador obrero, que dejaría a Viñas inhibido económicamente de por vida. El propio procesamiento y los embargos habilitados por la justicia contra Viñas y sus compañeros, resultan una represalia en sí misma. Se debe recordar que Viñas estaba al frente del cuerpo de delegados y de los obreros de AGR-Clarín que, ante el anuncio de cierre de la gráfica por decisión del grupo, habría de ser ocupada por los trabajadores en una medida que constituiría la primera ocupación de fábrica bajo el gobierno de Macri. En otra causa iniciada a partir de la denuncia de una tercerizada del grupo Clarín, que tramitó ante el Tribunal Oral en lo criminal Nº5, se procesó a 4 trabajadores y se acusó a cerca de 30 , en un juicio amañado que tuvo como único testigo al Gerente de RRHH de AGR-Clarín que envió los 350 telegramas de despidos, allí se imputó a los trabajadores por haber luchado por la solidaridad de todo el gremio con la lucha de AGR-Clarín, finalmente los compañeros optaron por la probation de modo de sacarse la losa de un proceso penal que juega de por si como una condena. En el caso de Viñas los testigos son un empleado de RRHH de Clarín y el encargado de seguridad. Una vez más, la justicia acepta las condiciones que los patrones le imponen a la hora de judicializar la protesta laboral. La lucha de AGR-Clarín, con gran organización obrera protagonizó movilizaciones inéditas, a pesar del bloqueo mediático se popularizó en todo el país y sus operarios llegaron a publicar con la gráfica ocupada un ejemplar de “VIVA las luchas obreras”, una revista basada en la publicación dominical del diario Clarín. Por una acción huelguística, acusan a Viñas de obstaculizar la libertad de prensa cuando Magnetto y el directorio de Clarín se ocuparon de motorizar los mecanismos más perversos de censura para ocultar la lucha que se desarrollaba en el barrio de Pompeya y en distintos lugares de la ciudad, a tal punto de que el noticiero del 13 tapó con placas sus ventanales a la autopista 25 de Mayo para impedir que las imágenes de la movilización sobre la autopista llegaran a los televidentes. El Grupo Clarín, que maneja más del 50 por ciento de los medios del país, acusa a un obrero de impedir la libertad de prensa. Un acto desembozado de impostura. Esa gran lucha, que preanunció una perspectiva de intervención obrera ante la crisis y los despidos, es hoy cuestionada por Clarín en los estrados judiciales y actúa como una “amenaza” frente a las luchas en curso que han tomado la forma de ocupaciones de fábrica y establecimientos de trabajo. Por esa misma razón, lograr la absolución de Viñas constituye una medida de primera orden para la clase. La insistencia de Clarín en buscar la condena de los obreros demuestra la saña de una patronal que conoció por primera vez una ocupación de fábrica en sus propias barbas, pero por sobre todas las cosas se trata de la amenaza efectiva sobre las ocupaciones de fábrica y en particular contra las acciones huelguísticas en las empresas de medios, que pretende ser tachadas de acciones “contra la libertad de prensa”: es una medida llevada adelante por Magnetto y el Grupo Clarín, pero que interesa especialmente a toda la clase de los empresarios, y en particular a los de medios. “La saña que ha demostrado el Grupo al impulsar el proceso en mi contra y contra varios compañeros apelando en todas las instancias, inventado pruebas y plantando testigos, demuestran cómo las patronales consideran como problema estratégico a las ocupaciones de fábrica -dice Pablo Viñas-. Por eso tenemos que responder. Los trabajadores también somos conscientes de la importancia de las ocupaciones de fábrica, de las que AGR fue pionera entre tantas que hay hoy. Por eso mismo apelaremos a la más amplia solidaridad obrera para lograr la absolución y la defensa del derecho de huelga”.

4 de noviembre de 2019
La docencia universitaria y su agenda pendiente

El pasado martes 29 se convocó a asamblea ordinaria y extraordinaria de AGD UBA. La ordinaria discutió el balance y las memorias, mientras que la extraordinaria debía discutir un plan de lucha por el salario. Esto no ocurrió La dirección del gremio boicoteó cualquier resolución de lucha. Memoria selectiva En el debate de la asamblea ordinaria, señalamos nuestras diferencias con la paritaria 2019, notablemente embellecida en las memorias. Las mismas señalan que “cerramos una paritaria que tendrá el logro de poder llegar, en distintas etapas al mes de diciembre 2019 con el total del salario en blanco”. En cuanto a las cláusulas gatillo de septiembre 2019 y febrero 2020 señala que “nos diferencia del resto de los acuerdos paritarios y que nos permitirá en esas dos fechas igualar a la inflación”. Como demostraremos enseguida, esa afirmación no corresponde a la realidad. En cuanto a las rentas ad honorem conquistadas, el único logro parcial de esta paritaria, no se dice una sola palabra sobre la manipulación que realizó el rectorado y el consejo interuniversitario, imponiendo los criterios de distribución y confiscando 240 rentas para repartir a gusto. Pero lo más grave de estas memorias es que atribuyen la firma de una paritaria de 16% en 3 cuotas a la desmoralización de los docentes universitarios, por la traición de las burocracias de CONADU y FEDUN en la lucha del 2018. “muchos docentes que se habían sumado con entusiasmo a la huelga 2018, planteaban si valía la pena volver a desarrollar la huelga”, dicen las memorias. La fracción oficial del PO proyecta su propia desmoralización a la docencia universitaria. Esta “memoria” mereció la abstención de 22 compañeros, entre ellos, los que militamos en la Tendencia del PO. No faltaron los reproches sobre la “desviación” que representaría abstenerse de las memorias de un sindicato clasista, una lógica típica de un aparato “homogéneo” que ve en la crítica y la delimitación política un ataque a sus propios intereses. Reclamar un voto acrítico a las posiciones de la conducción del gremio no tiene nada que ver con el clasismo. Ad honorem Pocos minutos después, el breve desarrollo de la asamblea ordinaria nos daría la razón. En relación a los ad honorem, la secretaria general sólo propuso continuar negociaciones con el rectorado, porque no hay “clima de lucha”. Pero cuando una compañera de la comisión de ad honorem de sociales propuso una movilización del gremio al rectorado para reclamar la inmediata asignación de 240 rentas, rechazaron la propuesta. La confianza en el rectorado y sus tratativas es lo que nos ha llevado al impasse en este punto. Es necesario mantener el estado de movilización y alerta hasta lograr que las rentas sean asignadas según el criterio de antigüedad y sin ningún tipo de discriminación o represalias para con los activistas, como sucede en Medicina. La lucha por el salario La dirección de AGD dice que la docencia no quiere luchar. Pero quien promueve el planchazo es ella misma, cuando dice que el pasado acuerdo paritario “igualó a la inflación”. En 2018 el salario docente aumentó en un 36%, contra una inflación del 47%. La inflación acumulada a septiembre de 2019 es del 37,7% mientras que el salario docente lleva un 27% de aumento en lo que va del año. Es decir que llevamos al menos 25% de pérdida salarial con respecto a la inflación. Es absolutamente falso que la cláusula gatillo empató a la inflación de abril a septiembre, en primer lugar, porque el 7,19% empieza a correr desde octubre y en segundo lugar porque solo la inflación de septiembre y octubre (que se calcula alrededor de un 4% mensual) ya supera esa cifra. La próxima cláusula gatillo se aplicará recién en febrero de 2020, demasiado tarde para el bolsillo de los docentes. La cuestión del salario fue apenas discutida en la asamblea. Desde la Tendencia del PO, planteamos que no basta con reclamar un adelantamiento de la cláusula gatillo y un bono de 5000 pesos –como lo hace la CONADUH- sino que además necesitamos un aumento de emergencia del 25%. Como muchos compañeros ya se habían retirado, propusimos una nueva asamblea para la semana próxima por el tema salarial. La dirección naranja del gremio votó en contra, propusieron que la mesa ejecutiva resuelva si es conveniente o no una nueva asamblea y también rechazaron incluir en el pliego un 25% de emergencia. No es la docencia universitaria la que está planchada, sino la dirección del gremio. La comisión interna del colegio nacional Buenos Aires viene de realizar un paro muy exitoso con más del 80% de acatamiento contra la discriminación salarial, obteniendo algunos compromisos por parte de las autoridades. La propia situación política y social indica que los choques entre el gobierno que asume y los trabajadores son inevitables. Es necesario profundizar la deliberación en la docencia universitaria, y agrupar fuerzas en pos de una orientación de lucha.

4 de noviembre de 2019
Otra "cordillera" entre Argentina y Chile

En las últimas semanas, el periodismo político abundó en comparaciones entre la situación política de Chile y Argentina. Algunos repitieron hasta el hartazgo que, a diferencia de Chile, “en nuestro país la rebelión contra la derecha se canalizó a través del voto”. En cambio, otros- como el director del diario Perfil- alertan sobre el contagio de los ´vientos trasandinos` en Argentina. Al pelotón de quienes dicen que “Argentina no es Chile”, se ha sumado la fracción oficial del Partido Obrero. En el último editorial de “Prensa Obrera”, que oficia como balance electoral, Néstor Pitrola señala: “el contraste entre el Chile que cuestiona treinta años de gobiernos de ambos polos de la democracia pinochetista (…), y la Argentina, donde vota el 81% del padrón a dos fuerzas sociales responsables de la deriva que ha llevado a una de las crisis capitalistas más explosivas de América Latina, es evidente”. Pitrola agrega que “el 98% de la elección fue a parar a las fuerzas responsables del desastre argentino”. Una forma de decir que el FIT-U reculó al 2%, por debajo de lo que obtuvo hace ocho años, sin ofrecer para ello una explicación adecuada. El autor incurre en un grave error de método político: compara a la acción directa de las masas con un comicio. Pone en un mismo plano a la iniciativa política por abajo con la de arriba –el cronograma electoral. Que la lucha de clases deba tener una necesaria “consecuencia electoral” encierra, como razonamiento mismo, un marcado electoralismo. Si de elecciones se trata, en el cotejo entre Argentina y Chile debería comparar a los FF o Macri con el dominio electoral de décadas de los partidos que en Chile mantuvieron en pie a la herencia de Pinochet - de Piñera al Partido Socialista, de la Democracia Cristiana al PC. Si, en cambio, la comparación partía de la presente revolución chilena, debería haber traído a cuento a la rebelión argentina del 18D contra la reforma jubilatoria; a la megamovilización contra el 2x1 a los genocidas, a las marchas multitudinarias por el aborto legal. Marchas como estas, en Chile, desde 2006, parieron la rebelión de estos días, con más de tres elecciones en el medio al servicio de la ‘democracia pinochetista’. Una comparación correcta lo hubiera llevado a reconocer a “Chile en Argentina”, o sea, a las poderosas tendencias a la rebelión que anidan en los explotados de este lado de la cordillera. El fermento de la crisis mundial ha creado un mapamundi de rebeliones populares y de crisis políticas en cadena; algunos resultados electorales reflejan esta maroma, incluidos los que enterraron en forma demorada al macrismo. La bancarrota económica local supera en varios aspectos a la del 2001, en una aguda crisis social y en una fragmentación de las fuerzas políticas patronales, apenas disimulada por los reagrupamientos electorales. Antes de que un aparato político levantara otra cordillera entre Argentina y Chile, nuestra corriente había advertido que se avecinaban crisis revolucionarias, anticipando a Chile, que ofrecerían un gran espacio histórico a la izquierda revolucionaria (En Defensa del Marxismo Nº51, “Panorama Mundial”). En esa línea, impulsamos Conferencias Latinoamericanas que abonaron la perspectiva política de las rebeliones populares. Nuestros detractores, en cambio, sólo concurrieron para desnaturalizar esas conclusiones, y presentar a la burguesía “a la ofensiva”. La burguesía a la retranca La caprichosa comparación entre la revolución chilena y las elecciones argentinas conduce a Pitrola a una conclusión escrita de antemano: “Esto habla de un dominio de la burguesía de la escena política nacional.” (Prensa Obrera No 1570). El párrafo debería ser enviado a Moodys, Merryl Lynch y todas las calificadoras de riesgo que no cesan de bajarle el pulgar a la Argentina, en medio del defol de su deuda pública; de la insolvencia de grandes corporaciones privadas en sus pagos al exterior; del derrumbe industrial… A lo mejor, si leen a “Prensa Obrera”, mejoran la calificación del país. ¿”Dominio de la burguesía”? En Argentina, acaba de morder el polvo una de las tentativas más osadas de reestructuración social contra la clase obrera –el macrismo-, que contó con el apoyo desembozado de Trump y de toda la reacción política continental. Recordemos que ese revés estratégico no deja afuera al amplio arco de la burguesía opositora que colaboró con el macrismo, y que hoy revista en el Frente de Todos. Sólo la magnitud de este derrumbe explica la superación temporal de la anorexia electoral del kirchnerismo, que venía de perder las últimas dos elecciones nacionales. Por lo tanto, los ex socios del macrismo, todos ellos “amigos de los mercados”, deben dar cuentas ahora de un régimen quebrado. El nuevo compromiso con el capital internacional deberá confrontarlos, más temprano que tarde, con una rebelión popular. La crisis mundial ha enterrado la pretensión de los Macri, Piñera o Lenin Moreno de ensayar un rescate capitalista de la mano del capital internacional- este es el hilo conductor que une a Chile con Argentina, a la bancarrota del capital con la agudización de la lucha de clases. Pitrola se conforma en constatar que “las burguesías latinoamericanas no han cambiado la agenda, insisten en las reformas laborales, jubilatorias e impositivas para rescatar a los Estados quebrados”. ¡Pero la agenda se encuentra sucesivamente golpeada por rebeliones populares fomentadas por la crisis capitalista! El propio Macri entra en choque con ella, como se advierte en los controles de cambio, de precios y hasta en el “reperfilamiento” (default selectivo) de la deuda. Mal que les pese a los derrotistas, la burguesía ha perdido el control –la “iniciativa estratégica”- en la Argentina y en el continente, y busca a tientas una salida. El proceso electoral no encauza una crisis, sólo ofrece un recambio de fuerzas en la cúpula del gobierno, para salir a pelear una salida que está condicionada por la crisis mundial y la lucha de clases internacional. Así presentó el Partido Obrero la salida que representó en su momento Menem, contra el ultraizquierdismo del MAS. La coalición precaria que encarna el Frente de Todos lleva en su mochila fracturas varias, choques entre fracciones del capital, y una clase obrera con tradición de lucha que sigue en la lucha. El activo de la burguesía, en cambio, es la deriva electoralista del FIT. Las contradicciones cada vez más agudas del proceso económico y político en Argentina, han llevado a los círculos financieros a temer que un defol con FF pueda ser la chispa de un próximo estallido financiero internacional. Los revolucionarios debemos acompañar la experiencia de las masas con el gobierno pejota-K, por medio de una agitación y propaganda política que desnude sus límites, o sea la incapacidad para resolver los problemas acuciantes del pueblo. La consigna “Argentina no es Chile” le cierra el camino a las masas; refleja el impasse de los izquierdistas que corren detrás de los acontecimientos, o que se disponen a bloquearlos. En vez de reforzar el muro cordillerano –y tratar a Chile como excepción-, es necesario derribarlo políticamente. Pitrola ni se dio cuenta de que si “Argentina no es Chile”, la rebelión chilena habría perdido al aliado que la puede llevar a la victoria. La revolución trasandina muestra la pertinencia de una agitación continental por la revocatoria de los regímenes hambreadores, por la Asamblea constituyente soberana y con poder, y por gobiernos de trabajadores. La izquierda y las elecciones Naturalmente, las elecciones son “un registro”. Pero en primerísimo lugar, lo son de las fuerzas políticas que intervienen en ellas –o sea, de sus políticas y planteamientos frente a la crisis en curso, incluyendo a la izquierda. El oficialismo del PO invierte el orden: se coloca a sí mismo en el altar de la perfección política, y sienta en el banquillo a los trabajadores que no lo votaron. Al explicar por qué el Frente de Todos se estancó entre las PASO y las generales, dice que los F F se mostraron “afines al capital” y que el macrismo “ganó las calles”. Sin embargo, los 160.000 votos que perdió el FIT U no se fueron al macrismo “callejero”, sino al pejotakirchnerismo. Es decir que se reforzó este bloque – no el de la izquierda. La izquierda, ¿no tiene ninguna responsabilidad en ello? Sí que la tiene, y el propio artículo de Pitrola nos da la pista, cuando dice que “desde el XXVI Congreso y aún antes, caracterizó que la batalla central sería con el peronismo”. En vez de presentarse como la alternativa más enérgica y resuelta contra el gobierno derechista -¡Fuera Macri!-, el PO y el FIT U se lanzaron a una prematura y retórica batalla contra el futuro enemigo electoral. Los resultados de ese electoralismo –incluso en términos de votos- se encuentran a la vista. “Prensa Obrera” dice que el FIT no jugó un papel en el período previo a la campaña electoral. Pero tampoco lo hizo el PO, cuya dirección rechazó levantar planteos de poder político cuando estalló el gobierno macrista. Pitrola reivindica a la “campaña electoral más radicalizada de la historia del FIT U”, ello, por haber planteado la ruptura con el FMI o que la crisis la paguen los capitalistas . No dice que en el ínterin sus diputados votaron la “emergencia alimentaria”, un fraude para sacar de las calles a los compañeros desocupados. Izquierda y conciencia política La revolución chilena ha servido también para demostrar de qué modo la memoria y conciencia histórica llevan adelante su trabajo de topo, atravesando décadas de pérdidas de conquistas, de represión y de traiciones políticas, pero también de luchas encarnizadas. También en este caso, para el oficialismo partidario “Argentina no es Chile”. En efecto: los mismos que se solazaban con “el empuje de la izquierda y la independencia de clase” cuando el FIT obtenía algunos pocos diputados, ahora sentencian el “dominio de la burguesía sobre los trabajadores”, después de no haber obtenido ningún parlamentario. La conciencia de la clase obrera aparece y desaparece, según los resultados electorales. Por el contrario, la transición histórica signada por la conquista de direcciones clasistas en el movimiento obrero y la juventud; por la movilización por Mariano Ferreyra y por el ascenso de la mujer, entre otras expresiones, no ha concluido. La formación del FIT y sus mejores resultados electorales son una expresión de esa transición política. Pero el FIT no ha actuado como un frente de clase, en el plano político y siquiera en el sindical, más allá de los comicios. Se ha refugiado en el parlamentarismo, allí cuando el Parlamento ha sido largamente superado por la crisis política y social. Ha renunciado a una agitación en regla con planteos de poder político, en aras del voto corporativo -feminista o juvenil- que, de todos modos, tampoco consiguió. La transición política hacia una clase obrera políticamente independiente sigue abierta. Lo que se ha agotado es la tentativa de encorsetarla en el carrerismo parlamentario y el electoralismo.

5 de noviembre de 2019
La FUBA piquetera, ¿una anomalía?

Pasadas las elecciones en la Universidad de Buenos Aires es importante no solo hacer un balance, como el ya brindado oportunamente por los compañeros de la UJS en la Tendencia del Partido Obrero, sino también profundizar en algunos aspectos del debate. Es lo que corresponde cada vez que se transita una experiencia en un sindicato o en este caso en una federación estudiantil. La conducción de la FUBA, luego de 18 años, se perdió sin una campaña especial hacia el estudiantado de cara a defenderla. La izquierda en sus diferentes variantes es responsable de todo este desconcierto político que es producto de la adaptación electoralista que la recorre de conjunto. La falta de un balance de la UJS oficialista no es casual, es parte de una maniobra para licuar el valor de la histórica FUBA piquetera y sus luchas. Y para preparar una deriva política aún mayor en el método y orientación de la organización. Hay que notarlo, esta falta de balance se coloca subrepticiamente sobre un elemento de atraso político, el concepto de que nuestra conducción de la FUBA fue una anomalía política y sindical que en algún momento iba a terminar. Este es el apoyo de las frases complacientes como “lo llamativo no es que perdiéramos, sino que duráramos tanto tiempo” que ofrece la camarilla de liquidadores que tomó el mando de la UJS. Este estilo mediocre de análisis va acompañado por descripciones sobre el accionar de otras fuerzas en donde se borra el propio, en una forma de omisión y auto encubrimiento. La negativa a un ejercicio de balance genuino y a un debate en forma, es condición necesaria para persistir en las expulsiones dentro de la propia organización, lejos de reflexionar ahora avanzan con una nueva tanda de expulsiones en la UBA. Los artículos irresponsables que fueron editando tienen un único fin de envalentonarse para la tarea. Son particularmente urticantes los llamados a no fundar nuevas organizaciones por diferencias que se podrían discutir. Al contrario, ese mismo argumento se debe usar para reconocer a la Tendencia, la cual existe como último recurso para evitar una ruptura, como lo marca el estatuto del Partido Obrero. Lucha inclaudicable Todo esto no solo hay que rechazarlo, sino que debemos poner sobre la mesa la importancia de la FUBA de la izquierda. La FUBA piquetera no solo formó a decenas y decenas de cuadros militantes y marcó una época de unidad obrero-estudiantil, sino que le disputó palmo a palmo la orientación de la universidad a las camarillas universitarias y a gobiernos de todo tipo en una lucha inclaudicable. Lejos esto de ser una circunstancia o un hecho casual sin explicación, la FUBA piquetera conducida por la izquierda fue la expresión más alta de la juventud del Argentinazo, que la UJS como juventud socialista dirigió por medio de una intensa lucha política. Permanentemente elevando los programas reivindicativos de cada facultad a luchas políticas e ideológicas contra las autoridades y el Estado; articulando dinámicamente el frente único para llevar adelante esas luchas y estableciendo polémicas de cara al conjunto de los estudiantes con línea de masas. Es imposible recoger en un solo artículo los cientos de luchas que encabezó la FUBA. El estudiantado se unió al movimiento piquetero contra el gobierno de Duhalde, logró torcerle el brazo al gobierno de Kirchner en el 2005 cuando reabrió la Plaza de Mayo junto al Garrahan en una gran movilización popular, logró imponer nacionalmente la agenda por la democratización de las universidades donde se llegó a hablar de una segunda reforma universitaria y contra la quita de contenidos de las carreras con la CONEAU del Banco Mundial, entre decenas y decenas de luchas. Un balance de estos 18 años debe estar a la altura de una FUBA que llegó a paralizar la ciudad por la democratización. Donde denunció a las camarillas desde las barricadas que bloqueaban el Congreso en donde se intentaba realizar la Asamblea Universitaria con represión en las calles aledañas. Método de aparato Bajo el capitalismo toda conquista gremial se encuentra bajo fuego y puede ser arrastrada por las contradicciones del sistema. La lucha para no derivar en un aparato que se apropie de esas organizaciones es diaria. En cada medida que suplante la responsabilidad estatal debemos señalar el problema y la transitoriedad de la misma. Nunca se debe colocar la gestión por encima de la estrategia de fondo. Y siempre se debe estar atento a que no se caiga en los métodos propios de las burocracias que los estudiantes por su práctica perciben de manera rápida y particular. Un método de aparato puede ayudar a encubrir a una dirección que quiere evadir estos problemas arduos y complejos por un momento, pero siempre termina agudizándolos de manera peligrosa. Y tienen consecuencias graves que se trasladan a las campañas políticas. Por ejemplo, tomemos en este sentido la liquidación del CeCIM. Como militante me llamó mucho la atención cuando llegó el informe de qué modo se iban a realizar las elecciones de este año. Con veda dentro de la Facultad, con boleta pegada, sin boleta de nuestra lista en varias carreras y con el CBC votando en la sede central. Una manipulación total de la elección para favorecer a Nuevo Espacio. Un verdadero golpe de las autoridades contra el centro de estudiantes. Nunca se denunció esto en la forma que merecía y solo llegó el informe del hecho consumado días antes de la elección. El desarme de la propia agitación durante la elección de Medicina fue consumar la liquidación. El segundo día de elección en lugar de levantar la campaña lo que correspondía frente al escenario adverso era redoblar nuestro planteo y denuncia. Plantando bandera y ayudando a procesar desde ese mismo día una recuperación futura. Ese es el método de una juventud de vanguardia. Como siempre el problema no es que se pierda un centro o una lucha. El problema es que nunca el estudiantado y nuestra periferia pudieron sacar una conclusión adecuada de lo que estaba pasando, en este caso en una facultad. Las derrotas bien procesadas son luchas y triunfos futuros. Seguramente estos hechos serían impensados para el activismo fubista de otros momentos ¿en qué marco pasaron? Este año la conducción de la FUBA quedó paralizada en la adaptación al “hay 2019”, en lugar de profundizar la rebelión universitaria del año pasado tanto el kirchnerismo como la izquierda cavó trincheras electorales y puso el problema de la crisis económica y sus consecuencias en la universidad como secundario. La dinámica de los arreglos de cúpulas subsumió a la dirección de la federación y bloqueó cualquier intento de revertir la situación. Obviamente el frente único debe servir para desarrollar las luchas. Pero requiere ser cuidadoso y responsable, estar muy atento a las polémicas con corrientes nacionalistas y desarrollar una lucha ideológica en regla en cada punto del programa. Esta nunca puede ser reemplazada por un posicionamiento electoral. Los socialistas luchamos conscientemente para que el frente único se dirija hacia el gobierno de los trabajadores y que ante las presiones del nacionalismo este no degenere en un frente popular. Un escenario de neutralización mutua tampoco es excusa para no enfrentar el nacionalismo de contenido burgués, sino que al contrario es el momento para redoblar esfuerzos. Contexto y salida El macrismo quedo a cargo de la FUBA en este contexto concreto, no pudo brindarle un golpe de fondo a la universidad sus docentes y estudiantes, lejos de un viraje derechista estamos frente a un escenario de crisis profunda. Donde el gobierno se retira en una quiebra económica y una crisis de régimen que asumirá la conducción del peronismo. Cualquier manotazo sobre el presupuesto educativo puede ser explosivo para las autoridades. El primer punto de debate de cara a activismo es el balance, colocando toda esta cuestión, sobre las direcciones desplazadas tanto del kirchnerismo como de la izquierda. La reconstrucción de la UJS se dará en base a esta crítica y a la continuación de la rebelión en sus bases. Una crítica honesta y frontal a la debacle de la UJS oficial es elemental para superar sus errores y reagrupar fuerzas. Una recuperación frente a los morados va a requerir un rol de vanguardia sin titubeos frente a las modas y presiones de las corrientes populistas, ahora ´albertistas´, que tome las luchas reivindicativas y las eleve a luchas políticas. La FUBA volverá a ser piquetera si la izquierda explota la crisis nacional y su correlato en la universidad a fondo, tarea a la que la UJS en la Tendencia del Partido Obrero ya puso manos a la obra. Adelante, compañeros.

5 de noviembre de 2019
Tesis para el debate de la Conferencia Nacional del Partido Obrero (Tendencia)

Con independencia de haber conseguido imponerse en primera vuelta y del resultado plebiscitario obtenido en la provincia de Buenos Aires, el Frente de Todos debuta como un gobierno débil. Por un lado, debe lidiar con una situación de default internacional de mayor peso absoluto y relativo al de 2001. Por el otro, enfrenta un proceso inflacionario que, en principio, sólo puede acentuarse, como consecuencia de la falta de financiamiento internacional y del estado de quiebra del Banco Central. La crisis de crédito bloquea una salida a la enorme crisis industrial. La renegociación obligada de la deuda externa plantea un choque con el FMI, que se atiene a la línea del superávit fiscal, algo imposible de obtener sin un ataque aún más intenso a las muy deterioradas condiciones sociales de los trabajadores. Los observadores mejor posicionados coinciden en que se ha abierto un conflicto entre los fondos especulativos, de un lado, y el FMI, del otro, porque éste quiere imponer una quita a los primeros, para salir con mayor rapidez del default. El planteo ‘reperfilador’ de AF, que promete pagar la deuda a su valor nominal, linda con el negociado, cuando ella se está cotizando al 40% de aquél. El planteo de reprogramar los pagos de la deuda, sin quitas de capital ni intereses, acompañado de un ‘pacto social’ que reglamente precios y salarios y otros gastos presupuestarios, como el previsional, supone una capacidad política muy fuerte de arbitraje que hoy el Estado carece. Más allá de las presiones del capital, por un lado, y de los trabajadores, por el otro, existe un cuadro institucional convulsivo. De una parte, cualesquiera sean las acciones del nuevo Ejecutivo para condicionar al poder judicial, existen numerosos ‘lobbys’ interesados en proseguir los juicios contra el personal kirchnerista y CFK. Aquí hay que destacar el lobby internacional de los Trump y Bolsonaro, que se valen del flanco judicial para operaciones golpistas, como viene ocurriendo en América Latina. En el plano de las fuerzas políticas en presencia domina la fragmentación, tanto en el oficialismo como en la oposición. El kirchnerismo reconoce esta situación cuando se refiere al FdeT como una coalición, lo cual implica repartir posiciones de gobierno. Lo mismo ocurre con Cambiemos, donde reluce una división en el Pro, entre intransigentes y dialoguistas, y entre el macrismo y la UCR – esta también surcada por divisiones. La tesis de los grandes medios, que presentan a un macrismo resucitado como consecuencia de la recuperación de votos que consiguió después de las Paso, peca de un formalismo excesivo. El derrumbe económico ha sepultado al macrismo como actor político. Desde antes del 11 de agosto, el macrismo ha debido desandar su plan económico y tomar medidas que inauguran un período diferente bajo la batuta de la coalición peronista. La incompatibilidad de su planteo estratégico con la realidad económica y política es lo que explica, precisamente, su fragmentación. Los métodos ‘neoliberales’ están naufragando en todo el mundo – la ‘globalización’ da paso a la guerra económica. La debilidad política de partida del gobierno del FdeT, se pone de manifiesto por el contexto de crisis políticas, golpes de estado y rebeliones que se desarrollan en América Latina. El equilibrio político precario democratizante se comenzó a romper con la destitución de Roussef, el ascenso de Bolsonaro y el encarcelamiento de Lula, y ha dado un salto enorme con el proceso revolucionario en Chile y el golpe y la resistencia popular ulterior en Bolivia. La perspectiva señalada en el mentado artículo Panorama Mundial, se desarrolla con fuerza inusitada. Trump se ha valido de todos los medios para imponer gobiernos semi-bonapartistas de derecha, con resultados contradictorios, cuando no adversos, y afectados por la crisis política que lo golpea en el propio Estados Unidos. La crisis política alcanza a los centros del poder mundial. En el caso de que Boris Johnson gane las elecciones impuestas en Gran Bretaña, podrían desarrollarse fenómenos bonapartistas en los estados con las mayores tradiciones parlamentarias – que deberán confrontar con tendencias opuestas, como ocurre con el reclamo separatista de Escocia. Una derrota, o incluso una semi-derrota del golpe en Bolivia, señalizaría la apertura de un período revolucionario en América Latina, que debutó en Ecuador y Chile. La diferencia entre la estrategia revolucionaria, de una parte, y la democratizante, de la otra, nunca se ha manifestado tan abismal como ocurre en la situación presente. El equilibrio político en América Latina ha sido despedazado también por la guerra económica, en especial entre EEUU y China. Para consolidar la restauración capitalista, la burocracia china necesita poner un pie en el mercado internacional – la solidez del sistema capitalista depende del anclaje que obtenga en la economía mundial. Las burguesías nativas a veces buscan el respaldo de China para morigerar la presión norteamericana. Esto ocurre desde el petróleo de Venezuela, la soja de Argentina y Brasil, o el litio boliviano, cuya explotación estaba negociando Evo Morales con China cuando se produjo el golpe. Bajo la presión de esta guerra económica, de la crisis mundial y de la rebelión popular, se desarrolla una quiebra del sistema interamericano, que no han podido superar ni la Unasur, ni el Alba, ni la Celac. Esta quiebra es un elemento fundamental en la formación de situaciones revolucionarias, y una reivindicación de la consigna de la IV° Internacional – la Federación Socialista de América Latina. El sepultamiento del macrismo no ha tenido lugar por medio de un proceso revolucionario sino electoral. Esto no atenúa en lo más mínimo el alcance objetivo de su entierro. No debe confundirse esto con la posibilidad de que el FdeT supere la experiencia del macrismo, porque ello supone una acción de tal envergadura que es incompatible con la naturaleza de clase de la coalición peronista. El planteo arbitrario de que el nuevo gobierno está obligado a repetir la senda macrista, como ha insistido la propaganda electoralista del FIT-U, desconoce las leyes más elementales de la historia, que proceden por medio de negaciones. El nuevo gobierno está literalmente obligado a intentar un cambio de política económica y de método político, todo fluye. El alcance de esta negación está condicionado por sus limitaciones de clase y por la crisis capitalista en su conjunto. La base social transitoria que le dio un triunfo electoral al FdeT, se irá fragmentando a medida que desarrolle esta nueva experiencia política. Que esta experiencia vuelque a la clase obrera a una posición revolucionaria depende, en gran parte, a la calidad de la política revolucionaria de la izquierda, aunque es independiente de ella. Las limitaciones extraordinarias del FdeT han quedado de manifiesto, en forma definitiva, en la transición política que arrancó con las Paso. Con un caudal de votos casi plebiscitario, el FdeT usó el poder obtenido para asegurar un pasaje ‘pacífico’ de la transición, sometiendo a las burocracias sindicales a un política de tregua e incluso pactando esa tregua con el gobierno macrista, expresada en el proyecto de “emergencia alimentaria” acordado con la CGT y la Iglesia. El pacto social sería la continuación de esa política de contención, que se convertiría en intento de arbitraje. En estas condiciones, el gobierno F-F choca con las aspiraciones mínimas de las masas – salarios, jubilaciones, trabajo. Esta contradicción es el punto de partida de la nueva experiencia que deben atravesar los trabajadores, antes de arribar a conclusiones más amplias y decisivas. En la etapa política que se inicia, la denuncia de la entrega al capital titular de la deuda pública, debe ser combinada con un planteo de lucha por las reivindicaciones mínimas. El próximo gobierno utilizará las contradicciones e incluso los choques con los acreedores y el FMI para llamar al pueblo a resignar sus aspiraciones, en nombre, naturalmente, de la unión nacional. La agitación política socialista debe subrayar, por el contrario, que todo espacio concedido para un acuerdo con el capital financiero será perjudicial para las reivindicaciones de la clase obrera. Un punto importante del pacto social será acordar una ‘desindexación’ de los ‘ingresos’, con la vista puesta, especialmente, en las jubilaciones – cuyo monto real se desvincularía de la inflación, a partir de un aumento a la jubilación mínima, que es la cuarta parte de una canasta familiar. El pacto social de 1973 desembocó en el rodrigazo de 1975 y la huelga general subsiguiente, a pesar de que la crisis mundial no alcanzaba la envergadura actual, mientras la capacidad de arbitraje (Perón) se quebraba por la crisis política y la belicosidad de sectores importantes de las masas. La analogía con lo que pretende ahora el FdeT sirve para observar los caminos propios que seguirá la experiencia actual. La vanguardia obrera que se desarrolló a partir de 1983/85 y luego, a partir del argentinazo, es un factor político de primera importancia, frente a este nuevo intento de pacto social, por parte de esta suerte de peronismo coaligado. Ese activismo fue canalizado políticamente, en primer lugar por el MAS-Izquierda Unida, que surgió de una operación política del stalinismo para quebrar un frente MAS-PO. Luego, de otro modo y en otra medida, por el FIT, hasta la declinación de éste a partir de 2014/15. El monopolio político del peronismo en la clase obrera es un mito interesado, tanto de parte de los peronistas como de la izquierda democratizante. El agotamiento del FIT, que no logró superar el frentismo electoral, abre una nueva etapa para poner en pie una vanguardia obrera revolucionaria -en todo el contexto histórico presente. El agotamiento del FIT guarda relación con la caracterización que hace de la situación histórica corriente, de sus métodos de construcción política y de su programa. No ha sacado conclusiones revolucionarias que ha planteado la crisis mundial, y en especial el agotamiento político de la restauración capitalista, para acabar asumiendo la condición electoralista de Izquierda Unida. Como IU, nunca se ha convertido en un frente único, ni desarrollado un programa de acción (transicional). En el plano parlamentario ha votado proyecto de leyes de los partidos patronales – la ley Micaela y la emergencia alimentaria, entre otros. El oficialismo ha convertido al Partido Obrero en un aparato que repudia el derecho de tendencia, expulsa más de mil militantes en forma sumaria, al servicio de una camarilla electorera. La lucha por convertir a la vanguardia obrera en revolucionaria, pasa por dos carriles. Una, es una campaña nacional e internacional por el reconocimiento del derecho de tendencia en el PO y en la CRCI, y la reintegración de los militantes expulsados en forma sumaria; dos, una campaña de reclutamiento marxista, socialista, revolucionario, en la clase obrera y en la juventud. El Partido Obrero representa históricamente el programa, no del electoralismo sino de la revolución proletaria, y la construcción de un partido revolucionario, basado en la unidad estratégica de acción y de la democracia obrero, no de un aparato electorero. Las huelgas, bloqueos, ocupaciones de empresas, ocurridas recientemente, han mostrado en acción a una vanguardia combativa de luchadores. Lo mismo vale para la conquista, por parte del clasismo, de direcciones fabriles o incluso sindicatos. Esta caracterización determina la necesidad de desarrollar coordinadoras regionales o interfabriles, en condiciones de conflictos y de luchas, que quiebren los aislamientos y unifiquen a la masa. Los agrupamientos político-sindicales (como el sindicalismo de base del PTS o el Plenario Sindical Combativo de una parte del FIT-U) que se organizan o promueven para adelantar sus propios intereses sectarios (incluso electorales), en detrimento de acciones de conjunto, son inevitablemente un obstáculo para la clase obrera. La clase obrera que ha votado al FdeT debe ser ganada para una organización de clase independiente por medio de la unidad de acción, no para cosechar apoyo a una política electoral. La esencia del momento político actual es acompañar la experiencia de las masas con el nuevo gobierno, para arribar en común a conclusiones revolucionarias. A partir de cierto momento de la experiencia política que se inicia con el gobierno del FdeT, la crisis sin salida del capitalismo y la crisis del régimen político volverán a ocupar el primer plano. Ello devolvería a primer lugar la reivindicación de una Constituyente Soberana. El proceso revolucionario chileno le ha dado a esta consigna una carácter general para América Latina. Significa la revocatoria de todos los poderes del Estado – el gobierno, en primer lugar -, y la formación de un gobierno responsable ante la Constituyente. La experiencia de Chile demuestra su enorme valor como planteo de transición, toda vez que las masas trasandinas no tienen ninguna dirección política en que confíen para tomar el poder, ni han creado aún las organizaciones de poder necesarias para convertirse en dirección del estado. La validez histórica de la Constituyente Soberana como transición a un gobierno propio de las masas (gobierno de trabajadores) es un hecho. En base a esta reivindicación, las organizaciones obreras de Chile, cuyas direcciones se habían mantenido en la pasividad, han declarado la huelga general, con el propósito de provocar la “parálisis productiva”. La dinámica abierta por la consigna Constituyente Soberana es clarísima: lleva a una huelga política de masas. Sobre esta base se abre el camino a la construcción de organizaciones propias de un poder obrero. No es este el propósito de las burocracias sindicales de Chile, que probablemente hayan lanzado un operativo de contención para apoyar la posición del partido comunista de desmovilizar a las masas para llevarlas a un plebiscito divisionista. El proceso revolucionario chileno representa un juicio terminante acerca de la lucha al interior del Partido Obrero, a favor de las posiciones levantadas por quienes luego formarían la Tendencia. Es posible que una derrota del golpe Trump-Bolsonaro-Macri en Bolivia, antes que un retorno de Evo Morales al gobierno, dé paso a una Constituyente Soberana, o que ocurra poco después. La verificación histórica y política de esta consigna, como una transición del estado capitalista al gobierno obrero, pone de manifiesto la maduración de la revolución socialista en América Latina.

5 de noviembre de 2019
Santa Fe entre las transiciones
Lautaro Marengo

Siguiendo la línea del “cordón sojero”, Macri pudo ‘dar vuelta’ la elección ganando por menos de 1 punto porcentual tanto a presidente como a diputados nacionales. Es la primera derrota para Perotti (y Alberto) y su tropilla antes de asumir. JxC logró “revertir” la marcada caída que sufría desde 2017 cuando arrasó en las elecciones de medio término. No debe confundirse sin embargo esa reversión con un apoyo directo a los candidatos macristas o al menos a su programa. En las elecciones provinciales de mitad de año Cambiemos había salido tercero cómodo, cuando pasó de ganar todos los departamentos santafesinos a ganar sólo 6. Santa Fe se anotó en la oleada provocada por los “choripanes de 10 mil dólares” que Macri facilitó en las vísperas de las elecciones. Por otro lado, el desbarranque del Frente Progresista del Partido Socialista anotó otro episodio. El candidato “oficial” Lavagna quedó relegado a un tercer lugar con menos del 9% de los votos. Existe una alta volatilidad político-electoral: ninguna fuerza logra capitalizar la crisis. En las últimas semanas, una polémica “parlamentaria” por una ampliación de un plan de financiamiento municipal hizo estallar la transición entre el FP y el PJ. Crisis La provincia de Santa Fe se encuentra en una crisis social de gran magnitud. Según el Indec, ocupa los podios de pobreza y desocupación. El desarrollo de esta crisis está atado, indudablemente, al desarrollo de la crisis nacional y en mayor escala a la crisis mundial. La recesión económica hizo estragos en el empleo. El pacto fiscal firmado por Lifschitz ya significó un ajuste muy importante y tiene hoy a los municipios avanzando lentamente hacia una bancarrota general. El ministro de Economía socialista Farías ya anunció que peligra el pago de aguinaldos y la cláusula gatillo que debe pagarse en diciembre. Santa Fe ingresa al “Pacto Social” en condiciones muy críticas. Tras varias derrotas seguidas avanza la desintegración del Frente Progresista Cívico y Social que gobernó la provincia en los últimos 12 años. El Partido Socialista se encuentra fracturado entre el apoyo a Lavagna que fue promovida por el gobernador Lifschitz por un lado y otro sector, que incluiría a Bonfatti, detrás del Frente de Todos. En Rosario, el último territorio importante que le quedó al Frente Progresista, el intendente electo Pablo Javkin no parece muy proclive a reconstruir al FPCyS y en las últimas horas apareció en una foto tomándose un café con Alberto Fernández y Omar Perotti. Javkin deberá lidiar con una ciudad con 20.000 millones de déficit. El peronismo Omar Perotti es un viejo conocido de los intereses sojeros e industriales. Los futuros miembros del gabinete lo acompañaron cuando era intendente de Rafaela o en su paso privatizador por el gobierno de Obeid, un ex miembro de la AFI kirchnerista para Seguridad y lobistas sojeros como Danilo Capitani. Las listas provinciales de Perotti fueron cargadas de burócratas sindicales del Smata y la UOM, que han colaborado con despidos (más de 800 en la UOM) y las suspensiones en General Motors. El Diario El Ciudadano imprimió varios folletos contra la adhesión de la provincia a la “Ley ART” con el auspicio de Luz y Fuerza, Sadop, Amsafe, los judiciales, la CTA mientras los senadores justicialistas apuraban la sanción de la adhesión que finalmente salió por unanimidad. El futuro gobierno provincial tendrá mayoría en senadores, pero no tendrá problemas en gobernar en minoría en la cámara baja, que estará dominada por Lifschitz. La lucha de los trabajadores y la izquierda En este cuadro de situación, los trabajadores vienen protagonizando algunas importantes peleas. En los últimos meses hubo huelga de trabajadores municipales en Coronda, Monje, Maciel, Timbúes, Funes, Roldán y Rosario donde hubo una concurrida movilización. A estas peleas contra el desdoblamiento del pago de salarios se suman las de los trabajadores precarizados de muchas dependencias del estado por el pase a planta permanente. Los docentes de Amsafe Rosario se encuentran movilizados por el aumento de emergencia y la correcta aplicación de la cláusula gatillo que Perotti dijo no respetará cuando asuma. Los docentes universitarios hicieron huelga por el mismo reclamo. El importante triunfo de las y los trabajadores de la Virginia, arrancandole a la patronal un bono de emergencia de $8000 marco con el método del paro y la acción directa marca una hoja de ruta para todo el movimiento obrero. El movimiento piquetero no cedió al triunvirato papal y realizó importantes acampes durante el piquetazo nacional. En este marco la campaña electoral del Frente de Izquierda Unidad no estuvo abocada a explicar esta situación explosiva, la desintegración a la que está expuesto el régimen político provincial y el carácter encubridor del proceso electoral. Desarrolló, en cambio, una campaña autoproclamatoria bajo el lema “la izquierda tiene que estar”, banalizando esta crisis. Los resultados electorales del Frente de Izquierda Unidad no lograron superar el piso proscriptivo de las elecciones provinciales y crecieron muy poco en las nacionales. La campaña electorera resultó un fracaso electoral. Los militantes que ahora conformamos la Tendencia del Partido Obrero de la provincia de Santa Fe defendimos otra orientación ya desde la previa del proceso electoral. Es decir, no hacemos esta crítica “con el diario del lunes” a partir del derrumbe electoral del FIT U. Desarrollamos una campaña de agitación, charlas con dirigentes nacionales en varias ciudades de la provincia, agitaciones en puertas de fábricas y concentraciones populares. Santa Fe se dirige hacia el embudo de la crisis económica con un régimen político en franca disgregación sin poder presentar a la población una salida a las penurias que sufre. Planteamos avanzar en la coordinación de todas las luchas, en primer lugar en torno a las reivindicaciones por el salario y las jubilaciones y contra los despidos, lo cual choca de inmediato con el Pacto Social. Esta lucha planteará en perspectiva la huelga general y una Asamblea Constituyente Soberana , y el gobierno de trabajadores. En este planteo es crucial encarar el agotamiento electoralista del FIT, mediante un balance y un debate político. Es el planteo que recoje el 90% de la militancia del Partido Obrero en la provincia, desde Reconquista, Rafaela, la ciudad de Santa Fe, el Cordón Industrial, Rosario y Villa Constitución.

5 de noviembre de 2019
Bolsonaro en Bolivia

Bolivia atraviesa una crisis política de características propias, mientras en otros países de América Latina se desarrollan procesos políticos que ponen al desnudo una crisis generalizada de regímenes políticos y una tendencia a la iniciativa y a la rebelión popular. En Chile la rebelión popular adquiere facetas aún más combativas, en tanto que en Ecuador se agota el compromiso entre las organizaciones indígenas, de un lado, y el gobierno proimperialista del otro. Más al norte, los comicios municipales en Colombia han registrado una derrota inapelable del uribismo, en tanto que en Argentina el fracaso estrepitoso del macrismo ha desembocado en una transición de alcance incierto ante la magnitud de la crisis financiera, industrial y social. Un síntoma poderoso del terremoto político por el que atraviesa el continente, ha sido la reacción destemplada de fascista brasileño, Messias Bolsonaro, en un marco de choques con los grandes medios de comunicación y tensiones en el gabinete que controla la cúpula de las fuerzas armadas. El detonante de la crisis boliviana ha sido la aparente irregularidad en el conteo de los votos de la elección del 20 de octubre pasado y el estrecho margen que se atribuye el gobierno sobre la oposición para evitar una segunda vuelta electoral. Evo Morales se presentó a la reelección, violentando un referendo, hace dos años, que le negó esa posibilidad. El gobierno indigenista es acusado de violar dos veces la legalidad constitucional. El 46 y pico por ciento que se atribuye el oficialismo es, por otra parte, el registro más bajo que ha obtenido EM desde la primera elección en 2005, y veinte puntos inferior al de hace menos de una década. Todo esto combinado describe una crisis de régimen político, que todavía debe ser explicada. Como ocurre con el resto de América Latina, Bolivia se encuentra afectada por el retroceso del precio internacional de las materias primas – en este caso, el gas, el petróleo y la soja. Por eso, los índices fiscales y del comercio exterior acompañan el de los votos. La declinación económica explica el descontento de la oligarquía de Santa Cruz, que ya no acepta la presión impositiva de la fase de euforia. Al final de la década pasada, el Altiplano y Santa Cruz parecieron encaminarse a una guerra civil, debido a la oposición cruceña a una reducción del tamaño de los latifundios que preveía un nuevo proyecto de Constitución. El compromiso alcanzado en aquel momento satisfizo tanto a la oligarquía, que el MAS de Evo se llevó el 54% de los votos de la región. El entrelazamiento entre el indigenismo y la oligarquía quedó expuesto hace muy poco cuando los latifundistas procedieron a la quema de bosques en la Chiquitanía con la complicidad del gobierno central. Los planes de la oligarquía en esta materia son, sin embargo, mucho más amplios. Empalman con los de Bolsonaro, un protagonista central en la crisis corriente en Bolivia. La denuncia del proceso electoral ha ido escalando a niveles colindantes con el golpismo. Del reclamo para que se convoque a la segunda vuelta o de que vote de nuevo, se ha pasado a la exigencia de la renuncia de Evo Morales. La aceptación de una auditoría de la votación, por parte de la OEA, es rechazada por la oposición e incluso por el secretario general, Luis Almagro. La presión para que Evo se vaya es ahora internacional. Comienza a montarse una operación Guaidó para Bolivia. El movimiento secesionista cruceño – la extrema derecha – ha emplazado a Evo a que se retire del gobierno en 48 horas. Todo indica que se ha puesto en marcha un proceso que revierta las derrotas de Macri y Uribe, el fracaso del golpe en Venezuela, y por último las rebeliones chilena y ecuatoriana. El oriente boliviano es una zona con alta influencia de capitales brasileños, más allá de la dependencia de Brasil del gas boliviano. Este cuadro se repite en Paraguay, donde los brasiguayos y la burguesía brasileña en general se complotaron para derrocar a Lugo. En el caso de Bolivia la batuta la lleva Bolsonaro, sin que todavía quede claro el grado de intervención de la cúpula militar. Un envolvimiento del estado mayor del ejército convertiría a la crisis boliviana en internacional. Alberto Fernández se ha hecho el otario en todo este asunto, siguiendo el ejemplo de Perón ante los golpes en Uruguay y Chile en 1973. La declaración de AF en México, en el sentido de que la política exterior de Argentina no será “ideológica”, insinúa una abstención cómplice con el golpismo. En su momento, CFK y Dilma Roussef (más Lula) asistieron impasibles al golpe contra Lugo, que luego la ex presidenta de Brasil pagaría a sus expensas. Sin dar ningún apoyo a la pureza de la elección comandada por Evo Morales, es necesario establecer una clara línea de lucha contra el golpe brasileño-cruceño-trumpista. Las centrales obreras e indígenas oficiales apoyan incondicionalmente al gobierno, pero otras, en Potosí, por ejemplo, y varios otras, levantan la bandera de la ‘democracia’. Es decir que la dirección política de la crisis se encuentra monopolizada por ambos bandos capitalistas de la crisis (la burguesía indigenista, de un lado, y la oligarquía de oriente, del otro). La derrota del golpe, por medio de una acción de masas, repita en mucha mayor escala la marcha indígena del altiplano a oriente en 2007, es una prioridad. Sobre la base de una derrota completa del golpe de Bolsonaro y la oligarquía cruceña, deberá plantearse la convocatoria de una Constituyente Soberana.

6 de noviembre de 2019
El electoralismo y el renegado Salas

Desde que advirtiéramos “el desplome electoral” del FIT-U en las elecciones desdobladas de Córdoba, en julio pasado, el aparato oficialista del PO (acompañado por algunos laderos del PTS) inició una campaña desesperada de ataques contra la Tendencia, al punto de ‘repudiar’ lo que eran, con toda evidencia, análisis y caracterizaciones políticas – que luego se confirmarían en todas una serie de provincias y finalmente en las generales del 27 de octubre pasado. Esto, luego de haber embarcado a la militancia a un electoralismo con mucha antelación a los propios comicios; el fracaso electoral de una corriente que ha hecho de las elecciones su apuesta estratégica, convierte a al FIT en una experiencia agotada. La verdad solamente es tomada como una ofensa, para quien ve afectado sus intereses por ella. La reacción al retroceso electoral del FIT-U, incluso frente a las Paso, motivó reacciones negacionistas como las del PTS, que ha iniciado una serie de reportajes en los que los entrevistados saludan “la importancia sin precedentes” adquirida por el FIT-U. Eduardo Salas, el interventor judicial del PO de Tucumán, ha vuelto a recurrir a los improperios, como lo hiciera cuando FIT-U se desplomó en Córdoba en alrededor del 60 por ciento. Ahora escribe una nota que es un compendio de insultos y acusaciones lanzadas a discreción. Luego de desbrozar el artículo, sin embargo, aparece con toda claridad una definición política –el abandono del programa y la estrategia del Partido Obrero. Electoralismo en el ojo ajeno Salas se contraría porque Altamira toma el resultado electoral para realizar una valoración del FIT. A esto Salas le llama, aunque el lector se sorprenda, “electoralismo”. Recordemos que la dirección oficialista de Córdoba, en el cenit de la desmoralización política, afirmó en mayo pasado que el triunfo electoral de Schiaretti representó un verdadero “anticordobazo”. Agregaban también que el mismo “refleja un impasse en la conciencia política popular y de la clase obrera en particular”. Algo similar señalaron ahora, ante los resultados de las elecciones nacionales. ¿Entonces? Cuando se trata de descargar las culpas sobre la clase obrera, las elecciones aparecen como una evidencia omnipotente. En cambio, si se trata de “blindar” al FIT-U y a sí mismos, las elecciones no existen, lo cual lleva a que nos explique porque se han gastado decenas de millones de pesos en una emprendimiento banal. En su momento, Salas decidió “impugnar” el análisis crítico de Altamira sobre la campaña del FIT en Córdoba y calificó como un “ataque”. Pasados unos pocos meses, en lugar de reconocer el acierto de aquel análisis, lo oportuno de la advertencia y su planteo de salida al impasse (este sí) del FIT, Salas busca tapar la verdad con escombros retóricos. Salas no da ningún elemento de juicio alternativo para valorar el resultado del FIT; no da una sola pista al respecto. Se ha olvidado de lo que hemos señalado desde el 2011, a saber, los límites de una coalición que no actúa como un bloque común en la lucha de clases. Las fuerzas que componen el Frente de Izquierda nunca han trascendido los límites electorales a la hora de actuar como un frente único. A modo de ejemplo, los principales candidatos del FIT viajaron a Chile en estas horas, pero cada fuerza por su propia cuenta, sin un planteo en común y promocionando en las redes sociales cada cual su propio tour mediático. Ni siquiera la enorme rebelión chilena pudo lograr que los partidos del FIT actúen en un frente único por fuera de las elecciones. ¿Qué otro indicador nos ofrece Salas para evaluar el papel del FIT? Pero si le diéramos el gusto a Salas, y recorriéramos un espinel más amplio de la actuación política, quedaría claro que las elecciones son sólo la muestra de un derrumbe más general de los partidos del FIT-U. Salas debería quedarse en silencio para no levantar la perdiz, ya que conminando a los demás a hacer balances que vayan más allá del terreno electoral no hace más que exponer un retroceso en todos los planos. Basta con nombrar la pérdida de la FUBA, bastión de la izquierda durante 18 años. Como una prueba más del “electoralismo” de Altamira, Salas sostiene que aquel “incluso escribió un libro, 'El ascenso de la izquierda', sobre la base del desempeño electoral del FIT en 2011”. Pero Salas escribe sin haberse tomado el trabajo de repasar aquellas páginas. Es falso que el libro haya sido escrito “sobre la base del desempeño electoral del FIT en 2011” ya que está compuesto en su mayoría por artículos que fueron escritos antes de dicho ascenso electoral. Algunos de ellos ni siquiera hablan del FIT ni de las elecciones, sino que desarrollan exclusivamente análisis sobre la crisis mundial. Por eso mismo el verdadero título del libro, que Salas omite, es “El ascenso de la izquierda en el marco de la bancarrota capitalista”. Lejos de las pretensiones exitistas del oficialismo del PO, el libro desarrolla críticas implacables al propio Frente de Izquierda y marca insistentemente sus límites, que propone superar. El libro de marras buscaba exponer ante la población a la que el FIT llamó la atención (más de medio millón de personas en aquel momento) el desarrollo histórico que derivó en el Frente de Izquierda (por eso incluye hasta artículos de 2009) y alerta sobre sus límites. Las críticas de Altamira al Frente de Izquierda, que desarrolló cuando él era su principal candidato, fueron reemplazadas luego por el panegírico actual del oficialismo del PO. La relectura de este libro sería un saludable ejercicio para toda la militancia del Partido Obrero (del oficialismo y de la Tendencia) y del Frente de Izquierda. Agotamiento Salas repite un argumento que suele escucharse en los pasillos del local de Bartolomé Mitre, a saber, que Altamira declaró “agotado” al FIT “en 2015, cuando en las PASO se impuso la candidatura de Del Caño sobre la suya” (Observe el lector lo siguiente: no fue la victoria de una política democratizante sobre otra revolucionaria al interior del FIT, simplemente Del Caño se impuso a Altamira ). Pero Salas, nuevamente, no sabe ni quiere saber. Las cosas son exactamente al revés: fuimos a las PASO del 2015 como un recurso extremo para sacar al FIT del empantanamiento (“agotamiento”), el cual se expresaba en la parálisis más completa. Cuando el PO anunció su decisión de ir a las PASO, Solano escribió en “Prensa Obrera”: “La unidad política revolucionaria de la izquierda es siempre poderosamente positiva porque desarrolla un polo contra el capital y el Estado. Pero puede poner de manifiesto un aspecto negativo cuando la diversidad de ese polo actúa como un factor de freno y como neutralización de suma cero. Esto es lo que se ha venido acentuando en el último tiempo, incluido un faccionalismo exacerbado, que llega hasta la usurpación de la representación política común” (“Preparemos a fondo las PASO del FIT”, Prensa Obrera, 6/5/2015). La victoria ajustada del PTS agravó la parálisis faccional del FIT y su tendencia al democratismo, que terminó colonizando a la mayoría de la dirección del PO. El agotamiento del FIT no es una caracterización caprichosa –sólo puede serlo para quienes han sido vencidos por el electoralismo sin principios. Impresionismo y desmoralización “El ascenso de la izquierda”, además, compila textos y documentos que constituyen un patrimonio del Partido Obrero. Para Salas, ha pasado a ser “el libro de Altamira” (sic). Este evidente intento por desembarazarse del legado del PO se va a profundizar –y cómo- a lo largo de todo su artículo. “El apresuramiento de Altamira por enterrar cadáveres que luego reaparecen vivitos y coleando viene de lejos, ya enterró al peronismo en los ’90 y luego al kirchnerismo que 'sin manejo del presupuesto desaparecería'”. La concepción del peronismo como un “cadáver insepulto” forma parte de la historia del PO y aparece en innumerables artículos de la Prensa Obrera y de la revista teórica del PO, En Defensa del Marxismo, por autores diversos. El propio Salas, en el artículo llamado “Las guerras obreras en Córdoba 1955-1976 de James P. Brenan” en el EDM N° 20, sostuvo que “el peronismo había revelado su agotamiento antes del 55, 'después del famoso Braden o Perón, ya en el 47, Perón suscribe el TIAR bajo la tutela de Braden que somete a la Argentina a la diplomacia yanqui'”. La cita que transcribe Salas es de un artículo que, para su infortunio, lleva el título de "El peronismo es un cadáver insepulto" publicado por Emilio Martín en Prensa Obrera Nº 574. Ahora podemos comprender que el objetivo de Salas es, finalmente, saldar cuentas con su propio pasado y, con ello, con el del Partido Obrero. Salas obviamente no entendió nada, no ya ahora, sino tampoco, especialmente, antes. Ve al peronismo resucitado como recolector de votos, no como fuerza de movilización política popular. En el movimiento obrero, el creciente sector del activismo enfrenta al peronismo, no se orienta hacia él. El elemento dinámico no está en la coalición de CFK con los gobernadores que apoyaron al macrismo, sino en esa vanguardia obrera que se desarrolla. La crisis de dirección del proletariado no recae en el peronismo y la burocracia sindical sino en la izquierda, que pretendió debutar como revolucionaria y se ha convertido en democratizante. Salas nunca comprendió de qué estaba hablando cuando seguía los pasos del ‘altamirismo’ (como llama a la historia del PO), o si lo hizo ya se olvidó. El oficialismo del PO cree ahora que la “vitalidad” del peronismo se revela en que puede llegar a ganar las elecciones. La visión estrecha y mezquina de este grupo supera todos los límites. Hay que analizar al peronismo por su papel histórico en la lucha de clases en Argentina. En una intervención en el IX Congreso del PO, publicado en EDM N° 21, Altamira le dedicó un espacio a la cuestión de la siguiente manera: “Entonces, el peronismo es un cadáver. Un cadáver insepulto hace mucho tiempo. El peronismo, se agotó en 1955, pero como fuerza relativamente movilizadora contra los gobiernos que sucedieron al peronismo, murió definitivamente en noviembre de 1972, y más definitivamente en junio de 1973, cuando Perón regresa a la Argentina. Y confirmó la tesis que nos separó durante dos décadas del morenismo, de que Perón volvería al país solamente para estrangular un ascenso de la clase obrera argentina”. La concepción del agotamiento del peronismo, su carácter de cadáver insepulto, está en la génesis misma del PO, con aquel famoso volante de 1965 titulado “Perón no vuelve”. La transformación del peronismo, de una fuerza parcialmente movilizadora de la clase obrera y de la juventud, para cooptarla y regimentarla, a una fuerza reaccionaria, y luego a un sello electoral que se disputan diversas camarillas más o menos reaccionarias o nacionales y populares a lo largo del país, revela su agotamiento. Se conserva, si se puede decir así, en formol. Es la contracara de la crisis de dirección, cuya responsabilidad es de la izquierda. El intento más o menos reciente de resucitar el peronismo movilizador de antaño con la apuesta del kirchnerismo en la creación de La Cámpora en el campo de la juventud y de la Juventud Sindical en el movimiento obrero, resultó en un fracaso. La Cámpora fue una criatura del aparato estatal. Su formación –como lo señalamos entonces- fue una reacción a la radicalización juvenil que canalizó la izquierda después del Argentinazo. Hoy, está lejos de ser un polo de atracción de la juventud que se movilizó en los estudiantazos de los últimos años o en las grandes movilizaciones por el derecho al aborto. En el campo sindical, el kirchnerismo se valió de los pactos con la vieja burocracia sindical a falta de una fuerza propia, incluido Pedraza - la patota contra nuestro compañero Mariano Ferreyra – al cual reivindicó como “el sindicalismo que construye”. La tarea de un partido revolucionario es explicarle a la población que las patotas y los aparatos no son organismos con una vitalidad histórica, sino más bien resabios de fuerzas agotadas que la clase obrera debe sepultar. Finalmente, y en la actual victoria electoral, el kirchnerismo, ante derrumbe colosal del gobierno de la derecha macrista, sólo pudo recuperar el gobierno a través de una coalición precaria (que puso a CFK en segundo lugar) con los gobernadores e intendentes del conurbano. La pretendida vitalidad del kirchnerismo ha sido la coartada usada por la camarilla oficial, para disimular su propio inmovilismo político. La caracterización de Salas de las fuerzas del régimen, no solamente del peronismo, sino de kirchneristas y macristas como “vivitos y coleando” revela enorme desmoralización política de la camarilla que lo tiene como el más desvergonzado – y también, claro, de un ‘poquitro’ de impresionismo. ¿“Declaraciones desafortunadas”? Luego de deshacerse en elogios sobre el FIT-U, sin señalar en ningún momento explicar el porqué de sus retrocesos, Salas sale en defensa del voto a la ley de “emergencia alimentaria” de una forma muy curiosa. Nos explica que “un voto de rechazo nunca hubiera sido entendido por los movimientos de lucha contra el estallido de la pobreza que ya han salido a luchar por su cumplimiento arrancando conquistas puntuales”. Es decir que lo correcto hubiera sido rechazar la ley, pero debido a la incapacidad de “los movimientos de lucha” de discernir una conquista de una estafa, el oficialismo se inclinó por votar a favor de la ley, que por supuesto fue una estafa. ¿Pero qué mejor forma hubiera habido de ayudar a las masas a comprender la el carácter fraudulento de la ley que votando en contra de la misma? Una vez más, Salas prefiere echarle la culpa a las masas de su propia defección política. Pero esa ley fue algo más: fue un pacto entre F-F y Macri para sacar de la agenda el aumento de salarios y la reapertura de paritarias; es lo que mostró la intimación de AF a los aeronáuticos a levantar una decisión de huelga. El voto a esa ley-pacto, fue un voto contra la clase obrera ‘planchada, atrasada y que no lucha’. La oposición entre “los que pasan hambre” y “los que comen”, va a ser, como ya ha sido, la consigna del ajuste de cuño peronista. La tarea de un parlamentario revolucionario es ayudar a las masas, a “los movimientos en lucha” y por sobre todo a la clase obrera, a comprender el carácter fraudulento del parlamento y de sus operaciones. El voto a favor, además, fue justificado por el propio oficialismo del PO sosteniendo que, con sus límites, significaba un avance; es decir que colaboraron en el engaño a “los movimientos en lucha” porque ya todos saben que no representó ningún avance de nada. Si, como admite Salas, los movimientos salieron a la calle nuevamente ante la inocuidad de la ley ¿realmente les iba a resultar tan difícil comprender por qué el FIT votaba en contra? Pero la apelación a estos movimientos es curiosa: mientras adentro se votaba la ley (porque los que estaban afuera no iban a ser capaces de comprender nada) el dirigente del oficialismo del PO de uno de esos movimientos sociales reclamaba por el cumplimiento del mandato de Macri hasta el final. Salas pretende estafar a los lectores hablando de “esa única declaración desafortunada” cuando todo el mundo ha visto (y se puede buscar con facilidad) que las declaraciones fueron reiteradas y a distintos medios, e incluso se repitieron luego de finalizado el acampe en estudios de televisión. Salas le reclama un “tweet” a Altamira en solidaridad con el acampe, cuando bien sabe que los compañeros del Polo Obrero que adhieren a la Tendencia estuvieron día y noche bancando el acampe a pesar de la negativa del oficialismo del PO a entregarle las reivindicaciones conquistadas y de su negativa a que formen parte de la mesa de negociación con el gobierno. Las compañeras del Polo Obrero de la Tendencia esperan un “tweet” de Salas solidarizándose por la apropiación de sus conquistas por parte de la camarilla que dirige el Polo Obrero oficial. Esperado final Responder todas las acusaciones de Salas llevaría dedicarle demasiado a las innumerables descalificaciones que son arrojadas desesperadamente, con la esperanza de confundir a algún distraído. El pánico del autor de la nota a las críticas políticas se pone de manifiesto en la bajeza de sus ofensas. En un esfuerzo lastimoso por infringir algún daño a su oponente, vuelve a caer en el ridículo trayendo a colación la visita de Altamira en Chaco. Pero el prólogo laudatorio de Aurelio Díaz a la biografía de Emerenciano Sena relevó la burda operación de una camarilla que no puede responder con argumentos políticos. Como era de esperarse, la nota cierra recurriendo al mismo recurso literario que utiliza en todas las notas que esta camarilla escribe sobre Altamira: advierten “un nuevo salto” de Altamira en tal o cual cosa pretendidamente aberrante. No deja de aburrir pero tampoco de asombrar por la monotonía e uniformidad con que el oficialismo del PO ha modelado sus artículos. La camarilla del oficialismo ha caído en un pozo de mediocridad desde el cual buscan delimitarse del propio Partido Obrero, que supo mantener un elevado nivel teórico y político durante 60 años. Desde la Tendencia del Partido Obrero vamos a redoblar la lucha por recuperar al PO de esta cohorte de renegados.

7 de noviembre de 2019
Santa Fe: Rebelión de precarizados recorre la provincia

En la Ciudad de Santa Fe trabajadores y trabajadoras estatales nos convocamos el martes en el hall de Casa de Gobierno para discutir en una asamblea que contó con la multitudinaria participación de compañeros pertenecientes a once ministerios y reparticiones, de qué manera nos organizamos para encausar la lucha por el pase a planta, después de que tanto ATE como UPCN posterguen con reuniones paritarias dilatadas en el tiempo y a espaldas de los trabajadores, la respuesta sobre lo que se encuentra en juego: el vencimiento de contratos, la incertidumbre sobre la conservación de nuestros puestos de trabajo, y el efectivo pase a planta permanente prometido desde hace años. La precarización que el “progresista” de Lifschitz ejecuta como política de estado, tiene múltiples facetas y van desde los contratos eternos, hasta la tercerización y el régimen de monotributo. Lo que se ha establecido en muchos casos son formas de contratos que buscan encubrir la relación laboral directa con la patronal estatal. El ministerio de Salud alberga por lejos la mayor cantidad de trabajadores en estas condiciones junto con Desarrollo Social, donde el nivel de explotación laboral es alarmante: mujeres sin licencia por maternidad ni posibilidad de facturar en caso de tomar algunos días luego del parto, salarios adeudados de entre tres y seis meses, precio de horas congeladas ¡desde 2017!, el no reconocimiento de los títulos, la lista sigue. En total, se estima según registros no oficiales que la cantidad de precarizados a nivel provincial supera los 4500. Esto contrasta con los datos de sindicatos, que hablan de un "relevamiento" que comprendería entre 1.000 y 1.200 contratados, alegando un padrón claramente excluyente, que ha sido unilateralmente determinado a espaldas y sin participación de las bases. Además, entre el año 2016 y el mes de agosto de este año se produjeron más de 5.000 jubilaciones de estatales, y esas vacancias no fueron cubiertas, recurriendo a estas múltiples formas de contratación de personal precarizado. La burocracia sindical ha hecho todo para allanar el camino al entrante privatista Perotti que se ha pronunciado directamente contra los trabajadores al afirmar que sobran empleados estatales, y en sintonía con el pacto social de F-F pretende congelar las paritarias mientras los índices de inflación no tienen techo. En sintonía también con el gobierno nacional, el gobierno de Lisfchitz, ha colocado-con la colaboración de los sindicatos-a la inmensa mayoría de los trabajadores públicos por debajo de la línea de pobreza (hoy en $35.000). Frente a las consecuencias de esto, los trabajadores más despiertos en el movimiento obrero han decidido no retroceder en la defensa de los derechos laborales que quieren ser arrebatados por el FMI y sus gobiernos, frente a la crisis del capital y la bancarrota de todo un régimen. El intento de contención por parte de las cúpulas sindicales, quienes además integraron las listas del peronismo en Santa Fe, fue completamente desbordado por las bases que habiendo pasado por distintas experiencias de lucha desde las reparticiones y ministerios, llegaron a la conclusión de la inminente necesidad de conformar un proceso de deliberación, asambleas y coordinación, independiente de la dirección de los sindicatos, en donde confluyan todas las reparticiones provinciales uniendo al personal de planta permanente y al precarizado, y se discuta cómo golpear con un solo puño en un plan de lucha hasta conseguir el pase a planta de todos. Desde el Partido Obrero - Tendencia hemos planteado que la situación desesperante de los miles de contratados se convertía en explosiva, lo que nos permitió llevar estos planteos a nuestros lugares de trabajo, como a otras reparticiones provinciales. Los trabajadores han encontrado un curso de lucha, aun por fuera de los canales convencionales y debiendo sobrepasar los diques de contención que ha arbitrado la burocracia sindical. Se gesta de manera embrionaria, pero con mucho impulso, otra experiencia de tendencia a la coordinación, poniendo en pie un gran movimiento de lucha por las condiciones de trabajo, por el pase a planta y todas las reivindicaciones. El viernes 8, a las 11hs, en la explanada del ministerio de la Producción, volvemos a convocar sumando día a día la participación de más trabajadores y trabajadoras de diferentes reparticiones y ministerios. -Por la coordinación para avanzar en un plan de lucha uniendo las reivindicaciones de estatales precarizados y efectivos, nacionales, provinciales y municipales. Por el PASE A PLANTA YA. -Pago a término, basta de confiscar nuestros salarios. Aumento de emergencia del 30%. Salario igual a la canasta familiar. Bono de emergencia de $5.000.

7 de noviembre de 2019
Chubut: reprimen a los docentes que protestaban contra los descuentos masivos

El gobierno de Arcioni reprimió a los docentes y estatales que se movilziaron esta mañana para reclamar por el descuento masivo de los salarios -alrededor del 60%- que ha aplicado a la docencia en paro, en retención de servicio y también a quienes no habían realizado ninguna medida. Santiago Goodma, el secretario general de ATECh, fue golpeado y detenido por la policía. Las medidas fueron precedidas con el otorgamiento de facultades “especiales” al Ministro Coordinador de Gabinete, Federico Massoni, a través del decreto 1115. Quien debiera estar en el banquillo de los acusados por la responsabilidad en el violento desalojo de los docentes el pasado 4 de septiembre en la ruta 26, fue quien se puso al frente de esta enorme salvajada. Como si no pudiera haber algo más perverso, el gobierno pretende pagar una parte de la cláusula gatillo adeudada con el descuento del salario. Más de 100 días, la lucha continúa La lucha docente lleva más de 100 días. El año pasado, el gobierno logró “ahorrar” un año de ajuste de haberes imponiendo un congelamiento salarial de julio de 2017 a julio 2018. Quizás por esta razón considere que pueda terminar este año de la misma forma. Tal vez Arcioni y compañía hayan olvidado que en 2013 los docentes también sufrieron descuentos salariales y fue en la ruta que consiguieron su restitución. Esa historia es la que pone en juego la docencia chubutense. La docencia de Chubut recorrió este año nuevas experiencias. Concretó dos plenarios de delegados, desenmascaró la relación entre la patota sindical, el Gobierno y las empresas petroleras. Se desarrolla en el activismo una tendencia a concretar un plenario del conjunto de todos los trabajadores estatales. Al cabo de 100 días de lucha, la situación vuelve a poner en tensión a todos los trabajadores. Ante la noticia de los descuentos , los docentes de Madryn han respondido con una aguerrida Asamblea docente y posterior marcha, lo mismo sucedió en Trelew y Comodoro Rivadavia debate en asambleas escolares las medidas a seguir. Manos a la obra, ¡a realizar acciones acordes a la canallada del Gobierno! En el marco de nuevos tarifazos en luz, agua y aumento de precios a los comestibles, planteamos: Plan de Lucha de CTERA y las direcciones sindicales en defensa del derecho a huelga. Abajo los descuentos ilegales. Cumplimiento de las paritarias. Plenario de trabajadores estatales. Abajo los tarifazos. Abajo la represión. Libertad a los detenidos. Foto: Aníbal Agauisol

8 de noviembre de 2019
Francia: una nueva rebelión de ferroviarios

Desde el 21 de octubre, los trabajadores del centro de mantenimiento ferroviario de Châtillon, enclave neurálgico de las redes de trenes de alta velocidad del oeste francés, se han declarado en huelga sin preaviso. La medida incluyó cortes de vías. “Nuestra rabia es real y profunda, estamos decididos a luchar hasta el final de nuestras reivindicaciones, por respeto y dignidad. Ya no podemos aceptar trabajar con salarios cercanos al salario mínimo y congelados durante 5 años, sin personal suficiente y con agentes que renuncian cada vez más. Nos avergüenza ver cómo la SNCF j(empresa estatal de ferrocarriles) juega con la seguridad o la comodidad de los pasajeros, por razones de flexibilidad y rentabilidad. Respetaremos los plazos de preaviso [de huelga] cuando la propia Dirección respete a los empleados, pero también a los pasajeros que pagan cada vez más por los trenes, con cada vez menos servicio, asientos anticuados, vagones a veces con wáteres clausurados, puertas bloqueadas, o incluso aire acondicionado fuera de servicio durante las olas de calor”. El lunes 4 de noviembre la huelga de Châtillon se extendió a los Technicentres de Le Landy y TSEE -el Technicentre de Le Landy, en Seine-Saint-Denis, está a cargo del mantenimiento de los trenes del eje norte, y el TSEE del eje sudeste europeo. Los ferroviarios denuncian el vaciamiento de la empresa nacional, con líneas abandonadas, trenes yaciendo en cementerios de locomotoras, y el pasaje de un mínimo de dos a un sólo operario por convoy. El pasado 16 de octubre, un tren de pasajeros arrolló a un camión en un paso a nivel de las Ardenas, descarrilando después. En ese tren iba solo un operario, el conductor. Herido, se vio obligado a salir del tren y avisar por la cabina de comunicaciones que detuvieran la circulación de formaciones. Dos días después, centenares de ferroviarios dejaron sus puestos en señal de protesta por la peligrosidad del sistema de operario único, aquí también sin “permiso” alguno. En el plazo de una semana, la compañía ferroviaria ha sufrido dos movimientos de lucha bajo formas inéditas: un derecho de retirada masivo y una huelga sin aviso previo. Algo nunca visto por los sindicatos desde al menos 1986. En 2004, para evitar las huelgas intempestivas que afectan a los pasajeros, fue instaurado un marco legislativo destinado a convertir al "diálogo social” en la regla. En medio de un hastío profundo de los trabajadores, este contrato social ha recibido dos golpes enormes que anuncian rebeliones en otros sindicatos.

8 de noviembre de 2019
Belliboni y el aparato oficial castiga con el hambre a los desocupados que no comulgan con sus arbitrariedades

Desde su fundación, el Polo Obrero denunció a los distintos gobiernos que, en vez de asegurar el derecho al trabajo, intentaron disimular la miseria con planes sociales. Por trabajo genuino y por el seguro al parado, miles de desocupados salimos a los piquetes, cortes de ruta y acampes. Sufrimos cárceles y varios compañeros dieron la vida, como Kosteki, Santillán y Aníbal Verón. Como desocupados que militamos en el clasismo –y nos consideramos parte de la clase obrera- nos diferenciamos de los punteros que utilizaron las conquistas arrancadas al Estado para regimentar o extorsionar con planes y mercaderías a los compañeros desocupados. Hemos visto practicar esta extorsión a quienes fueron cooptados como punteros de las intendencias y los partidos patronales. Valiéndose del recurso de retirarle el plan a compañeros, y reemplazarlos por otros –“altas por bajas”- buscaban disciplinar por medio del hambre y la miseria social. En diciembre de 2018, luego de un acampe, el gobierno ofreció a las organizaciones –entre ellas al Polo- el recurso de “altas por bajas”, luego de la negativa en satisfacer el reclamo del otorgamiento de un número adicional de planes. Ahora, este mecanismo es utilizado para “sancionar” del modo más aberrante –con la baja del plan- a los compañeros del Polo Obrero que han adherido a la Tendencia. Veamos: En el cobro de este mes de noviembre se produjeron bajas en regionales de Buenos Aires y de Tucumán. En la regional Merlo se registran hasta el momento 15 faltas de cobro, solicitadas por la mesa nacional del Polo como castigo porque los compañeros adhirieron a la Tendencia. Esto se pudo comprobar en la asamblea del barrio Martin Fierro realizada esta semana. Allí, la interventora en Merlo por la mesa nacional anunció que hubo bajas dentro de los compañeros que se quedaron con la Tendencia, e hizo votar otra lista de compañeros para que sean dados de baja en diciembre. A partir de ese momento, la delegada del barrio Samoré llama uno por uno a nuestros compañeros, para anunciarles que serán bajados en diciembre si permanecen con la Tendencia. La política del macrismo y del Estado, que reclama liberar al presupuesto público de la “molesta” carga de los planes –y destinarle todos esos recursos al FMI y los usureros de la deuda- tiene en esta clase de nuevos “capangas” a sus ejecutores. ¿Quiénes son los compañeros castigados? Los que denunciamos que votar la “emergencia alimentaria” en el Congreso era un tributo a la pretendida “transición ordenada” de Macri y Fernández, a costa de la pobreza y la indigencia de miles de compañeros. Los que hemos rechazado que nuestros dirigentes, en vez de proyectar nuestro reclamo contra el poder político, plantearan que ese poder “debía gobernar hasta el último día” de su mandato. Las asambleas y militantes del Polo Obrero que estamos en la Tendencia del PO denunciamos ante todo el movimiento obrero y la militancia socialista este verdadero carnereaje. Estamos exigiendo al gobierno la restitución de todos los planes caídos. El Polo Obrero también debe ser reconstruido, erradicando la extorsión y el punterismo, y haciendo de su militancia un bastión en la lucha por un gobierno propio de la clase obrera.

10 de noviembre de 2019
Abajo el Golpe de Estado en Bolivia

Ante los acontecimientos en curso en Bolivia, dando cuenta de la consumación de un golpe de Estado a cuenta del imperialismo y los grupos derechistas que responden a la oligarquía agraria y financiera del país, el Partido Obrero -Tendencia llama a la CGT, a la CTA, a las organizaciones sociales, de derechos humanos y de la comunidad boliviana a concretar una inmediata movilización a Plaza de Mayo, para colmarla con el planteo: ABAJO EL GOLPE EN BOLIVIA. Con esta orientación nos movilizaremos este lunes 11, a las 13hs, al Obelisco junto al Encuentro Memoria Verdad y Justicia.

10 de noviembre de 2019
Belliboni confirma nuestras denuncias de atropellos y va por más

En un comunicado sin firma, Belliboni y compañía han salido a responder la reciente denuncia pública que realizáramos desde la Tendencia del Polo Obrero sobre la adopción de métodos punteriles y burocráticos de la dirección oficialista del Polo. Es que, como sostuvimos entonces, nuestra organización rechazó desde su fundación misma el recurso de las “altas por bajas”, es decir, del manejo arbitrario y discrecional de los planes sociales de los compañeros, por parte de la dirección, los cuales se han ganado con la lucha y luego de mucho sacrificio. Las “altas por bajas” son un recurso pérfido en un doble sentido. Por un lado, convierte a la dirección de una organización en la patronal de sus propios compañeros, ya que ella pasa a decidir quién puede comer y quién no de acuerdo a su conveniencia. Incluso se vuelve peor si la dirección pretende “legitimar” esas bajas llevando la propuesta a las asambleas para que se vote, porque lleva a los compañeros a disputarse las reivindicaciones entre sí en lugar de hacer eje en el reclamo al Estado y promueve un método de delación y castigo ajeno a la tradición histórica de la clase obrera. Ninguna asamblea de trabajadores debería votar jamás que se impida a otro trabajador alimentar a su familia; esas decisiones las toman las patronales y frente a ellas es que los obreros mantienen su unidad incondicional. Estas votaciones en las asambleas, así como cualquier otra votación, se verían a partir de entonces completamente condicionadas por el temor de cada compañero a ser el próximo en perder su reivindicación. Pero, por otro lado, la perfidia de las altas por bajas se da en que esta función la otorga el Estado como reemplazo a la reapertura de los cupos de los programas sociales, con lo cual le ahorra al gobierno el desenvolvimiento de partidas presupuestarias para la asistencia social, que es reemplazado por una especie de reasignación de recursos. Con el beneficio adicional de que se desembaraza él mismo de la necesidad de dar las bajas correspondientes y le entrega la prerrogativa de aplicar el ajuste a las propias organizaciones. En síntesis, es un mecanismo sutil de comienzo de cooptación del Estado a las organizaciones sociales, ya que se ven inclinadas a actuar mancomunadamente con el gobierno de turno y saca a las mismas del terreno de la lucha por un programa de salida que es incompatible con el Estado mismo y con todo el régimen político. La tarea de una organización revolucionaria es levantar un programa de reivindicaciones elementales para la población, cuyo cumplimiento efectivo demuestra ser incompatible con el régimen social actual, lo cual une la lucha de las reivindicaciones inmediatas con la lucha por el poder político para la clase obrera. Esto es lo que ha sucedido con las últimas movilizaciones de las organizaciones sociales al Ministerio de Desarrollo Social. Desde el mes de mayo que logramos arrancarle al gobierno la apertura de los cupos y el aumento de la mercadería, las organizaciones sociales hemos protagonizado piquetes, marchas y acampes en todo el país sin obtener respuesta hasta el día de hoy. Hemos acampado más de 40 horas frente a Desarrollo Social en el mes de octubre y el 31 del mes pasado volvimos a cortar la 9 de Julio con estos reclamos, sin obtener respuesta. Sin embargo, sorpresivamente, por un comunicado del oficialismo de la dirección del Polo Obrero que convoca a movilizar el próximo martes, nos enteramos de que “por errores y defectos en las presentaciones de nuevos ingresos a los planes que el Gobierno se comprometió, no han salido al cobro. Vamos a reclamar que esos compañeros que por algún motivo no salieron en noviembre, puedan salir en Diciembre”. Pero ¿de dónde salió ese nuevo compromiso del gobierno que no fue anunciado en ningún lado? ¿De qué clase de compromiso se trata? Ni el gobierno ni las organizaciones sociales han anunciado que se abrieron nuevos cupos para los compañeros que necesitan planes sociales. Entonces ¿de dónde salen estas nuevas altas? Como ya habíamos denunciado previamente, diversas organizaciones sociales han aceptado resignar la reapertura de los cupos a cambio de la posibilidad de dar “altas por bajas”. El comunicado mencionado es la confesión de ello. El beneficio para la dirección oficialista es doble, ya que además de dar nuevas altas, tienen ahora el poder de castigar cualquier tipo de disidencia y, fundamentalmente, las adhesiones y simpatías políticas por la Tendencia. La otra gran confesión de esta dirección es la respuesta que han sacado a nuestra denuncia. La retórica violenta y el recurso a la difamación personal que aplicaron en su texto titulado “A propósito de un nuevo ataque al Polo Obrero de Altamira y su grupo”, revela la ofuscación de un grupo que se ha hundido en la despolitización. Se trata, evidentemente, de un comunicado de consumo interno, que busca desesperadamente cerrar sus propias filas frente al debate político que ha planteado la Tendencia, recurriendo a todo tipo descalificaciones que intentan convertir en verdades a fuerza de repetición. En primer lugar, tratan de identificar la crítica a una dirección política y sus métodos con un “ataque” a la lucha en sí y a los compañeros que se movilizan. Es el clásico recurso de la burocracia sindical que busca acallar las críticas y disidencias de los sectores combativos en todos los gremios. En un vano esfuerzo por crear un relato fantástico, hablan del “odio” al Polo Obrero por parte de... la Tendencia del Polo Obrero! El disparate no puede ser mayor. Se olvidan nuestros difamadores que nos hemos movilizado y hemos acampado (a pesar de que quieran negarlo) en todos lados bajo las banderas de la corriente interna del Polo Obrero que ellos pretenden desconocer y minimizar. Nos achacan que “en su delirio sectario y funcional a los explotadores” responsabilizamos a Belliboni y no a Macri por el hambre. Aunque no se pueda creer, esto ha sido escrito y publicado por los mismos que afirmaron que querían que Macri gobierne hasta el final, pero que lo haga “para los intereses populares”. Pero lo que decimos desde la Tendencia del Polo Obrero es otra cosa. El punto es que justamente el gobierno no ha abierto la apertura de cupos y que, en vez de eso, acordó con Belliboni y compañía que se ocupen ellos de manejar esa parte del presupuesto del Estado como mejor les convenga. De esta manera, el hambre que Macri y el peronismo han generado, es ahora administrada por Belliboni y sus socios. A lo largo de todo el comunicado plagado de insultos y acusaciones infundadas, no se han tomado la molestia siquiera de desmentir que hayan adoptado el método de las altas por bajas, contrario a la historia y tradición del Polo Obrero y de los métodos del clasismo en todos los terrenos. A confesión de partes, relevo de pruebas. Como respuesta a la denuncia concreta de los 15 planes dados de baja en Merlo por Belliboni, desarrollan un relato maravilloso sobre la aclamación popular en el distrito en favor de Belliboni y sus métodos y el repudio a la Tendencia, pero una vez más no dice una sola palabra de los planes dados de baja. En un distrito donde las disidencias son castigadas con el hambre de familias enteras, la dirección oficial del Polo se presenta a sí misma como los líderes idolatrados por las asambleas. Otra prueba del accionar supuestamente inmaculado del oficialismo es que habrían recuperado 15 planes caídos de Santiago del Estero. Pero la recuperación de esos planes fue obra de la Tendencia del Polo Obrero que le arrancó ese compromiso al gobierno, en una reunión que ellos denuncian(!) porque gracias a ello impedimos las bajas que pretendían aplicarnos. Como remate, ofrecen como evidencia “contundente” una foto de una pantalla de computadora donde se ve un Excel con los datos de los compañeros de Santiago del Estero, que se tomaron la atribución de hacer públicos. El papelón ya es completo. El oficialismo está convocando a una movilización para el próximo martes. No levantan ya el reclamo de la apertura de los cupos, sino que textualmente reclaman por el “cobro en diciembre de los compañeros presentados para altas comprometidos por el gobierno”. Ya sabemos de qué altas se tratan y por qué no han cobrado. Porque para dar esas altas, el gobierno debe dar de baja los planes de los compañeros que adhieren a la Tendencia y que hemos defendido y seguiremos defendiendo con uñas y dientes. Nuestra perspectiva no es administrar la pobreza por encargo del gobierno, sino arrebatarle al Estado todas las reivindicaciones posibles, mientras nos organizamos para darle una salida de fondo a los problemas que atraviesan los trabajadores y desocupados de este país. En ese camino que nos hemos trazado es que vamos por la recuperación del Polo Obrero, de su tradición y de sus métodos históricos.

10 de noviembre de 2019
Lula libre, derrota de Bolsonaro

El Tribunal Superior de Justicia, en una votación muy estrecha, declaró inconstitucional la jurisprudencia que había establecido la prisión para cualquier persona condenada en dos instancias. El fallo permite la liberación de unos cinco mil presos, entre ellos la de Lula Da Silva – en prisión desde hace año y medio. El ex presidente podría volver a la cárcel si la apelación a su condena fuera rechazada por la Corte Suprema. El cambio de postura del TSJ habría obedecido, de acuerdo a la opinión del periodismo brasileño, a las filtraciones obtenidas por el sitio Intercept, que demuestran que la condena de Lula fue una operación político-criminal del ex juez Sergio Moro en connivencia con operadores ligados a Bolsonaro y a los servicios brasileños de inteligencia. Moro es ahora ministro de Jusiticia. El diario O Globo ha denunciado al gobierno de Bolsonaro como “subversivo de la democracia” y le atribuye una ligazón con las “milicias” que aterrorizan a la población en Río de Janeiro. Una filtración de los servicios ha establecido un vínculo entre Bolsonaro y uno de los que ejecutaron el asesinato de Marielle Franco, la militante del PSOL y concejal de la ciudad. Para varios comentaristas, la sentencia del STF pone en cuestión la operación Lava Jato, que investiga las conexiones de la constructora Odebrecht, los gobiernos petistas y numerosos políticos y capitalistas brasileños. Solamente si se lo caracteriza como un revés o derrota de Bolsonaro y como un revés para las prisiones preventivas de contenido político, la libertad de Lula es una victoria para los intereses populares. Desde el mismo momento de su detención, el Partido Obrero repudió el atropello y reclamó la libertad de Lula. La superación del ascendiente de Lula y el PT sobre numerosos sectores de la clase obrera y de la población, sólo puede tener lugar mediante la lucha política – las persecuciones y las detenciones arbitrarias han reforzado, en numerosas ocasiones, la autoridad política de los perseguidos, en este caso de un líder oriundo de la clase obrera que se convirtió en un defensor estratégico del capitalismo y de la burguesía. La liberación de Lula es una expresión distorsionada del debilitamiento creciente del gobierno de Bolsonaro, incluso cuando ha conseguido imponer una reforma previsional perjudicial para los trabajadores y reformas impositivas y laborales del mismo carácter. Una gigantesca licitación para la explotación del petróleo brasileño en aguas profundas, ha concluido, sin embargo, en un fracaso, al tiempo que la crisis económica no encuentra salida. En el clan Bolsonaro se encuentra en discusión una propuesta de reforma constitucional, que convertiría al régimen político brasileño en una suerte de pinochetismo. Los choques entre Bolsonaro y los grandes medios de comunicación - Folha y O Globo, así como la dislocación de su partido de orígen – el PSL -, son una expresión del rechazo a su gobierno por grandes franjas de la burguesía. Lula ha dicho que comenzará a recorrer el país con la vista puesta en las elecciones de 2024. Una variante del "esperemos a 2019" del kircherismo, que funcionó como una complicidad no declarada con el gobierno de Macri. Alberto Fernández ha invitado a Lula a la ceremonia de asunción del gobierno el 10 de diciembre próximo, en el mismo momento que Bolsonaro degradaba el nivel político de sus enviados – secretarios o sub-secretarios. La liberación de Lula se engarza con una crisis de orden continental, que hoy tiene por epicentro a Bolivia, donde el 'populismo' acaba de capitular ante un golpe de la derecha.

10 de noviembre de 2019
Evo Morales capitula ante la OEA y la derecha

Evo Morales madrugó el domingo 10 para anunciar la convocatoria a nuevas elecciones, sin fecha en principio, y anular las que tuvieron lugar el pasado 20 de octubre. Disolvió, asimismo, al cuestionado Tribunal Electoral. Lo hizo después que se conociera un comunicado de la OEA, que denunciaba “irregularidades”en esos comicios. El gobierno le había pedido a la conocida agencia colonial de los Estados Unidos una auditoría no vinculante del escrutinio, que la oposición, sin embargo, denunciaba como una maniobra. En su lugar, reclamaba, en unos casos, nuevas elecciones y un nuevo tribunal electoral, y en otros la renuncia inmediata del gobierno. Lo que detonó la anulación de las elecciones ha sido, antes que el comunicado de la OEA, el amotinamiento de la policía en Cochabamba, un bastión de la oposición, que amenazaba extenderse más allá de ese perímetro, pero por sobre todo el comunicado de la jefatura de las fuerzas armadas, que reclama una salida “dialoguista” a la crisis que desatara el desconocimiento de los resultados por parte de la oposición. Las movilizaciones y los ataques a edificios públicos por parte de quienes cuestionaban los comicios, esgrimían slogans del tipo “abajo el comunismo”, “Bolivia no será otra Venezuela ni Cuba”. Por las brechas abiertas por esta crisis se entrometieron los “centros cívicos” de la derecha del Altiplano, y en especial el de Santa Cruz de la Sierra – un bastión de la oligarquía agraria y financiera de Bolivia y de las corrientes fascistoides que reclaman poner fin al “gobierno del indio”, sin importar que Evo Morales ha gobernado por medio de un pacto de compromisos con la oligarquía sojera, a la que reconoció constitucionalmente sus intereses latifundiarios y la extensión de este monopolio agrario por medio de la quema de bosques. A pesar el apoyo que tiene el gobierno entre los campesinos y la población indígena en grandes centros urbanos, en ningún momento llamó a una movilización para derrotar a la derecha. En todo momento estuvo pendiente de una decisión militar. El comunicado madrugador de Morales insinúa una maniobra política de vuelo corto, que de ningún modo resolverá la crisis política descomunal que se ha abierto. Dice que la convocatoria a nuevas elecciones habilitará la participación de “nuevos actores políticos”, o se que confía en imponerse mediante la división de la oposición. A primera vista, el único que podría anotarse es el fascismo cruceño, que no se presentó a las elecciones generales de hace tres semanas. Un tránsito indoloro a nuevas elecciones se muestra, sin embargo, poco probable; entre los “nuevos actores” que van a reforzar su presencia política en Bolivia, se encuentran Trump y Bolsonaro – y, eventualmente, a la retranca, el débil gobierno que formarán Alberto Fernández y CFK. Obnubilada por la posibilidad de combatir al gobierno indigenista burgués, la izquierda ha rechazado la caracterización de un golpe de estado en desarrollo y se ha movilizado, incluso en forma ‘independiente’, en conjunción con la derecha. Casi un siglo más tarde, todavía no ha aprendido nada del episodio golpista del “presidente colgado”, en 1946 (Villarroel), montado por la rosca y el stalinismo, que instaló el gobierno de las mayores masacres de mineros. La capitulación de Evo Morales ante la OEA y los militares, cancela la posibilidad de que pueda gobernar Bolivia por la vía de nuevas elecciones. No se debería descartar que otro “actor” político que podría hacer acto de presencia en este escenario convulsivo sea otro candidato del MAS, si es que pudiera llegar a un acuerdo con los elementos ‘moderados’ de la oposición. Bolivia se ha metido como un tercer actor en la crisis de regímenes políticos en América Latina, con consecuencias inevitables para el resto de los países. Hasta hace pocas horas Chile y Bolivia se destacaban como oasis de estabilidad política, en un caso bajo la batuta ‘neoliberal’, en el segundo bajo la ‘populista’. Es necesario que la izquierda haga un balance de sus caracterizaciones políticas y en consecuencia de sus planteos, para hacer frente a una situación que a través de virajes y giros de todo tipo, puede transformarse en revolucionaria.

11 de noviembre de 2019
La lucha contra el golpe de Trump, Bolsonaro y Macri en Bolivia

La consumación del golpe militar no ha desarmado la crisis política en Bolivia. Aún antes de que Evo Morales presentara la renuncia que le exigió el alto mando militar, un número importante de funcionarios de gobierno habían presentado la suya, bajo la presión de ataques armados, incluido el incendio de varias viviendas. La línea sucesoria de la presidencia quedó desmantelada luego de las renuncias del vicepresidente y los presidentes del Senado y Diputados. Podría darse el caso de que asuma un legislador opositor, que estaría obligado a tomar medidas de gobierno y a convocar a elecciones, enfrentado a una Asamblea Nacional de mayoría indigenista. Existe por lo tanto la posibilidad de que se forme un ya anunciado “gobierno cívico-militar”, lo cual podría llevar a la disolución del parlamento. El golpe de estado cobraría entonces su forma más definida. No hace falta decir que unas elecciones convocadas como consecuencia de un golpe militar arrancarían de una ‘irregularidad’ de origen que supera la que se ha venido denunciando. Evo Morales había ofrecido convocar a otras elecciones y a cambiar al Tribunal Electoral, en una concesión que va más allá de llamar a una segunda vuelta entre Evo y Carlos Mesa. También había ofrecido habilitar la participación de “otros actores”. El golpe de estado se ha abierto paso sin la menor resistencia de parte del gobierno indigenista, a pesar de que acababa de obtener una victoria electoral que nadie cuestionó. El ‘fraude’ que denuncia la oposición se refiere a otra cosa: a la diferencia de votos entre los primeros dos candidatos, que podría haber sido menor a los diez puntos que se requieren para evitar una segunda vuelta. Morales ha recurrido al viejo pretexto de evitar “el derramamiento de sangre” para capitular ante el golpe, ignorando lo que muestra la experiencia histórica de América Latina – que los mayores “derramamientos de sangre” son la consecuencia de la victoria de los golpes reaccionarios. La burocracia de la Central Obrera Boliviana, ligada al MAS, adoptó el mismo criterio para bloquear una movilización anti-golpista que, bien entendida, debía ir acompañada de la formación de milicias obreras. Esta línea derrotista está lejos de ser unánime, pues numerosas comunidades campesinas y las juntas vecinales de El Alto están llamando a combatir el golpe. Aquí se están formando “comités de autodefensa” y la organización de una “policía sindical” contra el aparato policial. Desde un primer momento hemos escrito que estaba en marcha un golpe de inspiración bolsonarista. ( https://politicaobrera.com/internacionales/93-bolsonaro-en-bolivia ). Las pruebas acaban de ser aportadas por El Periódico, que ha reproducido audios de las reuniones del fascista cruceño Camacho (citado abundantemente en los Panamá Papers) con el canciller brasileño Araujo en mayo pasado. Las conversaciones muestran que Bolsonaro tenía caracterizado que las elecciones del 20 de octubre abrirían una crisis política que debía ser utilizada para derrocar al gobierno indigenista. No es necesario ser muy avispado para advertir que un golpe de estado, en las actuales circunstancias políticas, sólo podía tener un carácter internacional. Desde el derrocamiento de Zelaya en Honduras, se han producido varios golpes de características similares – contra el paraguayo Lugo y la brasileña Rousseff. Nuevas investigaciones mostrarán, con toda seguridad, cómo el aparato militar brasileño ‘trabajó’ a la policía y al ejército bolivianos para consumar el golpe. En el gabinete de Bolsonaro se encuentra el ex jefe del ejército lationamericano (Minustah), formado a pedido del expresidente Clinton para ocupar Haití, Augusto Heleno. Este personaje tuvo harto tiempo para ‘trabajar’ a los mandos militares de otros países (sólo Cuba y Venezuela rechazaron participar de la ocupación de Haití). La recusa de Macri a condenar el golpe justifica a quienes lo calificaban como una “basura” similar a la “dictadura”. El trío que forma con Bolsonaro y Trump ha tenido una intervención pública en el golpe, como lo evidencia el involucramiento de los senadores norteamericanos Rubio y Menéndez en el golpe boliviano (Forum, San Pablo). Alberto Fernández ha pedido un repudio de la cancillería macrista al golpe en el que Macri ha tenido una intervención directa. La ignorancia de este complot por parte de los candidatos a Exteriores del kirchnerismo, no sólo demuestran que están en el limbo sino que van a remolque de la política trumpista de la derecha continental. Sin tantos vínculos diplomáticos, nuestra Tendencia advirtió en la Conferencia Latinoamericana que convocó el Partido Obrero el año pasado lo siguiente: “Bajo la rúbrica del acuerdo comercial del gas, Bolsonaro despliega un apoyo abierto a una victoria de la derecha en Bolivia, que vota el año que viene; a la derecha en Argentina; y propicia incluso un boicot completo a Venezuela. La lucha contra el fascismo asume, en estas condiciones, un alcance internacional. Bolsonaro retoma una política que sirvió al golpe contra Lugo, en beneficio del capital brasileño en Paraguay. El indigenismo boliviano asiste con impotencia a esta ofensiva, incapaz de movilizar al pueblo en forma revolucionaria y dependiente del gran capital petrolero instalado en Bolivia". Pavada de caracterización. Con estos antecedentes, el pasado 5 de noviembre señalamos: “Sin dar ningún apoyo a la pureza de la elección comandada por Evo Morales, es necesario establecer una clara línea de lucha contra el golpe brasileño-cruceño-trumpista. Las centrales obreras e indígenas oficiales apoyan incondicionalmente al gobierno, pero otras, en Potosí, por ejemplo, y varios otras, levantan la bandera de la ‘democracia’. Es decir que la dirección política de la crisis se encuentra monopolizada por ambos bandos capitalistas de la crisis (la burguesía indigenista, de un lado, y la oligarquía de oriente, del otro). La derrota del golpe, por medio de una acción de masas, que repita en mucha mayor escala la marcha indígena del altiplano a oriente en 2007, es una prioridad. Sobre la base de una derrota completa del golpe de Bolsonaro y la oligarquía cruceña, deberá plantearse la convocatoria de una Constituyente Soberana”. La mención a la marcha indígena sobre Santa Cruz, para combatir un intento golpista anterior de la oligarquía cruceña, no puede ser más oportuna, porque muestra que el mismo gobierno que ahora capitula supo enfrentar un intento similar, con independencia de que luego consiguiera un compromiso de esa oligarquía, que duró una década. De acuerdo a lo que se conoce hasta ahora, el desenlace del golpe de estado continúa incierto. Los yanquis y la derecha necesitan revestirlo de un propósito ‘democrático’, por medio de elecciones a plazo corto. La irrupción del fascista Camacho cambia, sin embargo, los parámetros de las elecciones recientes, cuando Mesa monopolizaba las expectativas opositoras. No es lo mismo la pequeña burguesía de La Paz y Cochabamba o los cooperativistas de Potosí, que apoyaron a Mesa que la oligarquía agrario-financiera de la Media Luna boliviana – El Beni, Santa Cruz, que ha lanzado al ruedo a Camacho. Por otro lado, como ya fue dicho, se encuentra el problema de la naturaleza que se imprima al gobierno provisional. En este contexto se presenta lo más importante: cómo hacer frente a la persecución contra los líderes y militantes del MAS, y la política y la perspectiva del reagrupamiento de las fuerzas antigolpistas, que ya se ha iniciado. La lucha contra el golpe significa la lucha por el derrocamiento del gobierno que instalen los golpistas. Esto, y no las expectativas en las nuevas elecciones que se supone convocarán los golpistas, debe ser una prioridad. Esas nuevas elecciones ya son fraudulentas – política y jurídicamente. Es, sin embargo, lo que estarían dispuestos a admitir quienes se dicen preocupados por el “derramamiento de sangre”. La tarea debería ser el frente único de las organizaciones obreras y campesinas contra el golpe, denunciando el colaboracionismo con los militares de parte de las burocracias que pretenden conservar, bajo nuevas formas, la cooptación del Estado promovida por el gobierno del MAS. Abajo el golpe, abajo el gobierno golpista, desarme del militarismo golpista, armamento de los trabajadores.

12 de noviembre de 2019
Argelia: otra tentativa de continuismo

El viernes primero de noviembre decenas de miles de manifestantes salieron a las calles de Argel para conmemorar el 65 aniversario de la guerra de independencia. Ahora, ante la completa bancarrota del nacionalismo militar, reclaman una “nueva revolución”, Gritaban “Argelia recuperará su independencia” y “Fuera todos los militares”; pedían “Liberar a presos políticos, injustamente encarcelados”, y “Proporcionar al pueblo, una asamblea constituyente soberana y revocable” (ElWatan, 1/11). Fue una de las manifestaciones más grandes desde que comenzaron las protestas de febrero de este año. El 5 de noviembre, en una marcha donde confluyeron estudiantes y trabajadores, una bandera se colgó en las afueras de la Asamblea Nacional: “Parlamento de traidores” (ElWatan, 6/11). La AN acababa de aprobar una vergonzosa ley de liberalización de la explotación de hidrocarburos para favorecer la inversión extranjera. Como garantía: los recursos “estratégicos” todavía bajo control estatal (la compra de Anadarko por parte de Total). Estas movilizaciones son parte de lo que se denomina “Hirak”, movilizaciones que comenzaron el 16 de febrero, y que tiraron abajo al presidente Abdelaziz Bouteflika, que iba por el quinto mandato. Presidente de larga data, Bouteflika (del Frente de Liberación Nacional), renunció en abril pasado después de semanas de protestas callejeras, coronadas con una huelga general y la masiva movilización del primero de mayo. Sin embargo, quienes asumieron sostuvieron al mismo régimen podrido, con el respaldo de la burocracia de la Unión General de Trabajadores (UGTA). El presidente interino, Abdelkader Bensalah, permanece en el poder junto al jefe del ejército, Ahmed Gaid Salah. En Argelia está de un lado el Ejército y del otro, la clase obrera y el pueblo. De allí los cantos populares: “queremos un gobierno civil, no uno militar” y “Gaid Salah, eres uno de los traidores”. Sin otra salida a la vista, se pactaron elecciones amañadas para el 12 de diciembre. Estado represivo y crisis de régimen El ejército argelino tiene una historia de represión violenta de levantamientos populares. Ahora desempeña un rol de árbitro del proceso político (y electoral), incluido el propósito de evitar una ‘salida islámica’, una corriente que se ha hecho poderosa como consecuencia del fracaso del nacionalismo laico en Medio Oriente y Noráfrica. y trata de evitar el control por parte del islamismo. Podemos decir que es un régimen controlado por los militares, por el prestigio del FLN. En los últimos meses Amnesty Internacional declaró que había un “clima de represión”, luego de violentas detenciones contra manifestantes, periodistas y opositores. La contradicción es que las masas no quieren seguir jugando el juego del Estado Mayor del Ejército (Gaid Salah), los servicios de inteligencia (General Toufik), y las mafias, que designan candidatos a dedo. La burguesía parásita e improductiva, junto a las FFAA, cooperan con el imperialismo en la “guerra contra el terrorismo”, más dominación imperialista. Esa alianza ha convertido a Argelia en un campo de concentración de la inmigración a Europa causada por la guerra imperialista. Los reclamos contra este estado de cosas, necesitan la unidad y solidaridad socialista de los trabajadores de ambos lados del mediterráneo. Como en otros países, el aparato militar les es visceralmente hostil. La clase obrera y la revolución La UGTA, sindicato de 4 millones de afiliados, está alineado con los militares y el régimen. Hay un sector de sindicatos independientes (CSA) que ha impulsado las movilizaciones y la huelga general desde el primer momento: docentes, abogados, asociaciones judiciales, estatales y estudiantes. Ahora, una parte quiere negociar una “transición ordenada”. Las Forces de l’Alternative démocratique (FAD) piden una Asamblea Constituyente, y junto al islamista Frente por la Justicia y el Desarrollo (FJD), llaman a boicotear la elección en nombre de un “estado de derecho”. Varios sindicatos y organizaciones sociales habían firmado un petitorio para una transición democrática bajo una Asamblea Constituyente que crear una “República democrática y social” ( http://www.droits-laddh.org/la-sc-algerienne-propose-sa-feu… ). Sin embargo, la Confederación Sindical Autónoma (CSA) ha entrado en negociaciones con el régimen, para pactar una transición pacífica. Contrarrevolución democrática, proceso revolucionario y programa A pesar de las protestas, se ha convocado a nuevas elecciones para el 12 de diciembre, luego del boicot de candidatos que sufrió la llamada para el 4 de julio pasado. Esta una maniobra de que está apoyada por Macron. Israel, que tiene las miras puestas en el Sahel, ve con buenos ojos que Argelia se “Libianice” (y reclama que Jordania no le compre más gas). Los candidatos “aprobados” son cinco, e incluyen a los ex primeros ministros Abdelmadjid Tebboune y Ali Benflis, el ex ministro de cultura Azzedddine Mihoubi, el ex ministro de turismo Abdelkader Bengrine y Abdelaziz Belaid, jefe del partido del Movimiento El Mostakbal. Es el viejo aparato. El impasse político, de un lado, y la rebelión popular, del otro, no han concluido.

12 de noviembre de 2019
Conferencia nacional de la tendencia del Partido Obrero

La Conferencia nacional de la Tendencia del Partido Obrero, que tendrá lugar el 16 y 17 de noviembre próximos, reunirá a compañeros de 16 provincias del país, junto a invitados internacionales. Allí, discutiremos y resolveremos colectivamente un curso para la lucha política en la cual estamos empeñados. Es la lucha por recuperar al Partido Obrero como organización revolucionaria, y que es inseparable de un escenario político nacional y continental de características excepcionales. América Latina y la tormenta Nuestra Conferencia tendrá lugar un año después de una reunión continental que había organizado el Partido Obrero, bajo la consigna “América Latina en una tormenta política y social”. A la luz del escenario actual, es difícil encontrar un planteamiento más ajustado y previsor del escenario que hoy tiene lugar en el continente, de Puerto Rico hasta Argentina, de Ecuador a Bolivia y Chile. En oposición al derrotismo de los izquierdistas que asociaban a Bolsonaro con una regresión estratégica, la declaración final de aquella Conferencia, redactada por Jorge Altamira, señalaba que el derechismo regional expresaba “el grado alcanzado por la descomposición mundial del capitalismo, su pretendida ‘globalización’ y su relato democrático”. Mientras los izquierdistas desmoralizados asociaban la votación a la derecha con un supuesto “dominio de la burguesía”, la declaración señalaba: “Camuflar esta caracterización de conjunto por una supuesta tendencia del electorado constituye una mistificación de la realidad, cuando lo que caracteriza al electorado es, precisamente, una aguda volatilidad, que va de un extremo al otro del espectro político”. La declaración concluía caracterizando que “se abre un proceso de polarización política, que no tendrá un carácter rectilíneo, por su propio carácter convulsivo, pero que excluye toda posibilidad a un retorno al statu quo previo”. “Al avance de la derecha y las tendencias fascistizantes, le oponemos, no el retorno del nacionalismo fracasado e impotente, … sino la lucha por gobiernos de trabajadores y la unidad socialista de América Latina”. A un año de estos señalamientos, el progreso de la crisis mundial y su refracción sobre los regímenes del continente han golpeado severamente a los Bolsonaro y Macri, sin por ello levantar la hipoteca de los regímenes bolivarianos en declinación. La caída de Evo Morales es un efecto retardado del proceso que derribó a Dilma en Brasil. Pero a diferencia de este caso, sus verdugos –la reacción cruceña- operan como agentes de otra tentativa completamente empantanada –la que comanda la derecha continental a cuenta de Trump. Ello se expresa en la revolución chilena, que enfrenta a las masas trasandinas con las dos variantes capitalistas que operan en el continente –la de los Piñera, por un lado, y la de los progresistas y ex stalinistas que en Chile gobernaron para sostener el orden pinochetista. Pero si en esta nota aludimos a la conferencia continental que sostuvimos hace un año, es porque en ella se expresó la lucha política que ha dado lugar a lo que hoy es la Tendencia del Partido Obrero. En el curso de aquella conferencia, los actuales usurpadores del PO boicotearon –desde adentro y desde afuera- su realización. Denostando a militantes del continente que concurrieron a la misma, por el sólo hecho de no pertenecer a nuestra tradición política. Y finalmente, buscando alterar sus conclusiones, para presentar a la crisis continental como manifestación de una “ofensiva del capital” y no como otro episodio de su descomposición económica y su desorientación política. En el debate interno que tenía lugar en el PO, estos mismos dirigentes rechazaban que la "iniciativa estratégica" en el continente hubiera pasado "a manos de la izquierda revolucionaria", incluso "potencialmente" (Altamira, Panorama Mundial, En Defensa del Marxismo N°51). Un año después, cuando las asambleas y cabildos en Chile colocan la cuestión del poder político, es muy claro que estos derrotistas han sido francamente derrotados. Usurpación del partido Pero el boicot a la conferencia latinoamericana y sus conclusiones eran apenas el anticipo de lo que ocurriría en el debate precongresal y en el propio Congreso partidario. Los mismos que les asignaban a los explotadores la “iniciativa estratégica” en el continente, se negaban a una agitación política por el derrocamiento del macrismo, lanzándose a los preparativos electorales con un año y medio de antelación. Pero ¿cómo someter al electoralismo y a una perspectiva conservadora a un partido formado para la preparación e intervención de los grandes episodios revolucionarios? Sólo por medio del amordazamiento, la maniobra y la intriga política. Quienes hoy formamos la Tendencia del PO soportamos la exclusión del debate precongresal, la manipulación de los delegados, el espionaje, la exclusión completa en la dirección del partido y sus campañas políticas y, finalmente, cuando reclamamos actuar como Tendencia, la expulsión lisa y llana. Un reciente artículo de un dirigente del PO nos acusa de un “trabajo de dos años en las sombras”, falsedad por partida doble. En primer lugar, porque la lucha política que hemos protagonizado fue absolutamente franca y abierta, y tuvo lugar a través de decenas de documentos políticos. Pocas veces, en una polémica partidaria interior, podrían encontrarse de un modo tan nítido los rastros estratégicos y metodológicos de la lucha entablada. La segunda falsedad es presentar a la actual Tendencia como un largo trabajo fraccionista. En verdad, el documento de formación de nuestra Tendencia fue suscripto por siete dirigentes, y una asamblea realizada 15 días después recogió la adhesión de 370 militantes. Pero en un lapso de semanas, esa adhesión superó las 1000 firmas, por parte de muchos compañeros que, o no se habían pronunciado en el período previo, o directamente adscribían a las posiciones del aparato oficial. En definitiva: la proclamación de la Tendencia desató una rebelión al interior del PO, y les dio una canalización positiva a muchísimos militantes que no estaban dispuestos a debatirse entre el rutinarismo y la desmoralización. En la reunión de Atenas, un dirigente de otro partido de la CRCI nos alertó respecto de que la crisis del PO podía conducir a muchos militantes a “terminar en sus casas”. Le respondimos que era al revés: fue gracias a la Tendencia que numerosos militantes recobraron la disposición a militar, en oposición a una orientación signada por el arribismo parlamentario y el conservadurismo político. Adónde vamos Los que nos atacaron durante casi dos años por nuestras posiciones políticas y denuncias sobre la malversación del régimen interno de Partido, nos instaban a “formar una fracción”. De esa manera, justificaban la censura que sufríamos a título personal en la prensa partidaria. Cuando finalmente nos organizamos como Tendencia, fuimos directamente expulsados. Pero contra el fraccionismo del aparato oficial, siempre sostuvimos que una Tendencia debía ser el resultado de una delimitación política con principios claros, y no de un conjunto de divergencias episódicas. Con esa comprensión, la Tendencia se organizó en torno de una declaración de principios. Al cabo de estos primeros cinco meses de lucha política, es muy claro que el alcance estratégico de las posiciones que expusimos excede largamente el carácter de un “conflicto” interno o lucha fraccionista en el PO. Por un lado, el debate sobre las cuestiones estratégicas planteadas ha interesado vivamente a compañeros y sectores provenientes o militantes de otras organizaciones de izquierda. Varios de ellos concurrirán como invitados a nuestra Conferencia. Las posiciones de la Tendencia han repercutido en diferentes agrupamientos internacionales y, naturalmente, al interior de la propia CRCI. En este cuadro, la tentativa de encajonar el conflicto del Partido Obrero en el marco de una “tregua” o armisticio” –confundiendo a una lucha política con una guerra faccional- no podía sino fracasar. De un modo tardío, pero implacable, las cuestiones de estrategia y de método colocadas por la Tendencia se abren paso al interior de la CRCI. La crisis del PO involucra a la izquierda revolucionaria internacional, y su tratamiento exige un debate que sólo puede tener lugar con nuestro reconocimiento como Tendencia Internacional, o sea, como integrante plena de la CRCI. Una lucha por el Partido Obrero Pero a su turno, esta misma cuestión se plantea en el plano de la lucha de clases en Argentina y del propio Partido Obrero. No nos apartamos ni un milímetro del objetivo y el programa que nos trazamos –el reconocimiento como Tendencia del PO, la reincorporación de todos los compañeros expulsados y, en tal carácter, nuestro derecho a la plena participación en el próximo Congreso del Partido Obrero. Un Partido es una estrategia y un programa –no luchamos por otra estrategia y otro programa que el que nos tuvo como fundadores hace más de 50 años. No luchamos por otro programa que el de las Tesis programáticas de la CRCI, que Altamira redactó en 2004. Pero dialécticamente, la lucha por la recuperación del PO exige el más pleno desarrollo político y organizativo de esta Tendencia –o sea, su prensa oral y digital, sus recursos, su organización a escala nacional e internacional. Y un plan de reclutamiento que no se limitará al propio Partido Obrero, sino que tiene ya en las gateras a centenares de luchadores de la clase obrera y de la izquierda, que ahora serán ganados al PO en el marco de esta lucha política interior. La Conferencia tendrá lugar en una transición también excepcional de la lucha de clases nacional. El derrumbe de la experiencia macrista es el resultado combinado de la crisis mundial, por un lado, y de la resistencia de la clase obrera argentina a una reestructuración social reaccionaria, del otro. El depositario de ese derrumbe es una coalición precaria, sin condiciones políticas para cobrarle a las masas la voluminosa factura que el capital internacional ha acumulado sobre un país sumido en la miseria social, pero con las reservas intactas de su clase obrera. La crisis de régimen no se ha cerrado, y sólo una izquierda consciente de esas perspectivas convulsivas podrá progresar. En nuestra Conferencia, vamos a debatir las consignas y planteos políticos para esta transición. La crisis del Partido Obrero es reveladora de la contradicción existente entre una crisis capitalista de alcance inédito, por un lado, y el enorme retraso relativo en el desarrollo de una subjetividad revolucionaria, del otro. Pero que de esa crisis emerja una Tendencia revolucionaria, pone de manifiesto el enorme patrimonio acumulado por el Partido Obrero como construcción histórica.

12 de noviembre de 2019
Un balance político de conjunto de las elecciones

Buenas tardes. La idea de estar ahora en la facultad, colaborando con esta lucha que la semana que viene se va a concretar en las elecciones de centro de Psicología, francamente me entusiasma y agradezco a los compañeros que me hayan invitado. Lo tomo como una tarea militante. Miren, ustedes ven el título de la charla. Dice “la situación política, las tareas de la izquierda”, parece un titulo sacado de un artículo de Lenin de las “obras completas”. Pero yo voy a hablar de las elecciones del domingo pasado, que, de todos modos, al final, concluye en esto de la situación política y las tareas. Quiero comenzar con un interrogante: ¿los procesos electorales y las elecciones, son un termómetro de la consciencia de clase de los trabajadores? Este es un punto que debemos dilucidar necesariamente, porque hace a la esencia de lo que esta ocurriendo en América Latina, y hace a la esencia de lo que es el movimiento de la clase obrera. Porque una de las manifestaciones del electoralismo, en Argentina, es atribuirle a las elecciones la capacidad de reflejar la conciencia política de las masas. Muchos de los que intervienen en ella lo hacen, por lo tanto, pensando que van a reflejar esa conciencia política en un proceso electoral. Entonces vuelvo a la pregunta: ¿Es así? ¿Los procesos electorales reflejan la conciencia de las masas en una situación o etapa política determinada? Porque si lo reflejan, ¿que nos dice esta elección? Y si no lo reflejan, ¿Cómo caracterizamos la elección del domingo? Es un punto crucial. Entonces lo primero que tenemos que observar es lo siguiente: hace un año y medio los chilenos eligieron a Piñera, lo cual, desde un punto de vista de un ejemplo de expresión de la conciencia política de la ciudadanía, colocaba a Chile en la cola de los países con posibilidades de rebelión del mundo entero. Un año después no sólo se produce una rebelión. Si ustedes observan con cuidado lo que pasa en Chile van a ver una explosión de conciencia política absolutamente extraordinaria. ¿Por qué? Porque refleja, no ya la conciencia política que los chilenos, los trabajadores chilenos, los estudiantes, tienen del momento actual, sino que irrumpe la conciencia histórica de los trabajadores de Chile desde más allá del último siglo - y por supuesto, de la lucha que libraron contra el golpe de Pinochet, y de las traiciones que sufrieron y que posibilitaron la victoria de Pinochet. Porque a raíz del aumento del boleto del subte se expresó una conciencia fantástica respecto al régimen político chileno. Hace 40 años el régimen político chileno es un régimen político democrático para cualquiera que abra un libro o un diario. Desde hace dos semanas sabemos que es un régimen pinochetista disfrazado de democracia. Porque el poder político chileno lo tienen las fuerzas armadas que dejó Pinochet para asegurar el tránsito político de este sistema – y que la constitución es la constitución de Pinochet. Y con gobiernos socialistas e incluso con apoyo del Partido Comunista, nadie ha modificado esta constitución. Es decir que se vive bajo el pinochetismo creyendo que se vive bajo una democracia. Y cuando aparece la rebelión popular, se cae la gran mentira. Tuvo que salir el pueblo en la calle para que se descubra que el régimen político enmascara al pinochetismo. ¿Cómo se descubre esto? Primero por las consignas, y, en segundo lugar, por la tenacidad. Porque evidentemente un pueblo que piensa que del otro lado tienen a pinochetistas, va a la calle con una determinación muy poderosa - y manifestó esa determinación poderosa. En Chile todas las matanzas y toda la represión, que es mucho mayor de la que conocemos oficialmente, -cuando se haga una investigación se verá hasta qué punto estos 18 o 20 muertos son una falsificación completa- cada etapa y movilizaciones marcaba un salto político en la conciencia. A mí me impresionaron, como datos históricos, algunas cosas: por ejemplo, una chica muy jovencita que debía ser de 13 años en un coro, en un teatro, aparece en una red social declarando varias veces que tiene rabia. Pero luego vi, en una entrevista televisiva, que una mujer mayor, muy parsimoniosamente, sin mayor espíritu subversivo le dice al periodista que la entrevista que tiene rabia. Entonces ya me llamaron la atención dos personas, digamos, que tienen rabia. En una tercera entrevista el periodista se acerca a una mujer que trabaja en la municipalidad o hace tareas de limpieza y que tiene que encargarse de levantar los escombros; entonces el tipo le dice “esta es la tarea que usted tiene”, “si terrible, voy a quedar molida con todo lo que hay. Pero ¿sabe que pasa? Que es bueno lo que han hecho los estudiantes; nos han sacados a todos a la calle y hoy para mí es un gusto estar levantando todos los escombros”. ¿Por qué me llaman la atención lo de “rabia”? Porque es una expresión que al menos yo, que no soy un historiador profesional, es la primera vez que la escucho desde la revolución francesa de 1789, donde la extrema izquierda de la revolución francesa acabó sacando un periódico que se llamaban “los rabiosos” (les enragés). Es decir que había en la rabia un eco. Ahora, ¿Cómo una chica de 13 años tiene rabia a un régimen pinochetista? ¿Cómo? Seguramente ni su madre había nacido cuando estaba Pinochet. A lo mejor era la nieta de un resistente a Pinochet o lo que fuere. Entonces viene otro elemento, que en el subconsciente de las masas la propia historia del pueblo no desaparece nunca. Eso hay que tenerlo muy presente, porque hay gente que cree que la conciencia revolucionaria de clases o como ustedes quieran es un fenómeno instantáneo; tiene lugar en tiempo real – y que no es la cristalización de muchas otras experiencias de la clase obrera. Entonces no puede prever, el que desconoce eso, qué es lo que va a hacer la clase obrera ante un fenómeno político; porque los únicos datos que tiene, si no tiene esta conciencia histórica, son las últimas conversaciones que puedan haber tenido con algún obrero en un lugar y entre River y Boca alguna noticia curiosa, que se yo, hablar un poquito de política. Ese no es el terreno. Pero en Chile, el sábado pasado, se empezaron a poblar los barrios de asambleas populares, y de asambleas populares con un tipo de organización que nosotros no tuvimos cuando acá ocurrieron durante un periodo breve o más o menos breve, después del Argentinazo. Porque después de discutir, estas asambleas armaron mesas y en las mesas designaron secretarios de actas. El secretario de actas tenía que recoger, en las distintas mesas en las que se agrupaba la gente, las quejas y reivindicaciones de los miembros de las asambleas populares para ser elevadas a una Asamblea Constituyente. Es decir que esta gente ya estaba descontando una asamblea constituyente que nadie ha convocado y estaba haciendo su planteo reivindicativo. Porque son planteos reivindicativos muy profundos sobre salud, sobre educación, sobre vivienda, sobre transporte; son planteos que remueven toda la vida social de Chile. Naturalmente, no se si ustedes lo saben, yo supondría fácilmente que sí, si esta fuera la facultad de historia y no psicología, que en la revolución francesa fue esto mismo lo que ocurrió con los campesinos, que asistidos por algún abogado o político de la ciudad, anotaron todas las reivindicaciones que tenían para la asamblea constituyente. Son conocidos, conocidos es poco, recontra conocidos, bueno, por lo menos para los franceses, como “les cahiers de doléances”, los cuadernos de quejas o reclamos, a la asamblea nacional y a la constituyente. Todo esto ocurre cuando un año y medio antes había ganado Piñera. Ahora, uno puede decir lo siguiente: ganó Piñera pero hay una oposición de izquierda, está el Partido Socialista, por ejemplo, y el Partido Comunista. Han pasado por encima de ellos. La izquierda chilena, oficial, la conocida (después hay grupos, de izquierda en Chile), ha estado al lado del régimen. Naturalmente ha tenido gestos a favor de la movilización popular, pero su principal preocupación era no darle perspectiva. Y lo que hicieron los chilenos en todo este tiempo es abrir una perspectiva. Ustedes miren, esto es impresionante. Es impresionante, en primer lugar (olvidándonos que el tema nuestro son las elecciones del domingo pasado) para discutir sobre Chile. Porque ahora Piñera hizo un cambio de gabinete que pretende hacer las veces de una renuncia de él al gobierno: “bueno, yo me quedo porque imagínense que si yo no me quedo se viene abajo todo”. En una palabra: “como cambio todo, hagan de cuenta que me fui”. Es decir, “soy otro”, “no soy el que ustedes conocen sino otra persona”. Cambió la mitad del gabinete. Es a tal punto una maniobra, una ficción, que la gente continúa en las calles. Entonces tenemos un proceso político abierto etc., pero sobre el problema de la conciencia, una lección abrumadora. Hace un año y medio votaron por Piñera -no estos, quiero decir, no la mayoría de la gente que está, pero también ahí, porque Piñera tuvo la mayoría. Es cierto que el 54%, aunque esto lo voy a corregir un poquito ahora, se abstuvo; aparentemente los que fueron a votar fueron el 46%. Pero ¿Cómo interpretar las abstenciones? ¿son una expresión de conciencia política? Depende. Cuando hay una campaña por una abstención activa detrás de un programa, hay una conciencia política. Acá, en Argentina, los que no fueron a votar a las PASO y sí votaron el domingo pasado, según los diarios, fueron casi todos a Macri. Así que el hecho de que no hubieran ido a votar no es una señal de que dentro de poco van a estar en las calles. Hay una confusión. No se sabe bien. En el pasado votaron por la Concertación (me refiero a la alianza del Partido Socialista con la Democracia Cristiana en Chile), muchos habrán votado por el Partido Comunista, pero no es eso lo que ha reflejado la rebelión popular en Chile. Este es un punto completamente crucial porque en una elección intervienen varios factores y no solo un factor. Eso de que interviene un solo factor es una ficción del constitucionalismo burgués, a saber: que los ciudadanos van a votar. Los ciudadanos van a votar, pero a partidos que ya están establecidos de antemano y por lo tanto, hay que ver cual es la relación entre la acción de esos partidos y los ciudadanos. Muchos de los que votaron a Alberto Fernández creen que al final van a echar al FMI. ¿Qué reivindicaban, de qué se jactaban los kirchneristas? De que ellos sacaron al FMI de la Argentina pagándole 10mil millones de dólares en el año 2005, rompieron toda relación con el FMI; si vuelven, ¿romperán toda relación con el FMI? Claro, algunos habrán votado por ese motivo, otros por otro motivo. Las elecciones son una expresión deformada, por de pronto, de la conciencia que la gente tiene de cada partido, del grado de conocimiento de sus programas y de la relación de los partidos entre sí. Hay gente que votó, por ejemplo, a Haddad del PT en Brasil para que no suba Bolsonaro, pero probablemente no estaba de acuerdo con Haddad. Entonces la votación está plagada de contradicciones en los votantes. Acá en Argentina en 1999 ganó De la Rúa. La gente que votó a De la Rúa, particularmente esa gente, fue la que protagonizó en la Capital Federal y en las ciudades, las jornadas que tiraron abajo a De la Rúa. Es decir que acá, en aquel momento, hubo una extraordinaria volatilidad política. Porque los mismos que votaron a un gobierno lo tiraron abajo en un lapso muy breve de tiempo. Después hay otra cosa que es interesante: Macri hizo una campaña de “si se puede” y ahora se atribuye a eso una recuperación de votos frente a las PASO. Pero si ustedes no son olvidadizos, en las PASO el macrismo fue denunciado por doblar las boletas para que no se vea el nombre de Macri porque en ese caso no lo votaban. Es decir, lo que el 11 de agosto no había que mostrar para el 27 de octubre había que mostrarlo entero. Es decir, que hubo esquinazos políticos, volantazos políticos entre una elección y otra elección. (Se interrumpe porque se acomoda el ingreso de más gente) Para retomar, en definitiva, para analizar las elecciones de este 27 de octubre hay que volver a una cuestión básica: que las elecciones siempre son una expresión deformada de un proceso político en lo que tiene que ver con la conciencia de las masas y de la situación política, y a veces puede ser extremadamente deformada. Para poder entenderla hay que tomar una distancia de la elección, hay que colocar a la elección en un cuadro político más general, de dónde viene y cuál es la perspectiva, de lo contrario no puede entender lo que ha ocurrido. Quiero decir, cada uno puede entenderla lo que quiera, pero no va a tener una caracterización adecuada de esa elección. Este punto es fundamental. Hay que volver a lo básico porque yo les pregunto lo siguiente: ¿ustedes creen que esta elección reflejó el estado de ánimo de los manifestantes del 14 y 18 de diciembre? ¿Creen que fue esto lo que manifestaron, bajo la lluvia, las 500mil o 700mil mujeres que iban al congreso en las votaciones sobre el derecho al aborto tanto en diputados como en el senado? ¿Tradujo el 2x1 esta elección? De ninguna manera, esta es una expresión completamente deformada de tendencias mucho más importantes de las que van a prevalecer al final, incluso aunque eso dependa de la acción de las fuerzas políticas que están presentes y naturalmente de los partidos de izquierda. Pero esta caracterización es absolutamente necesaria. Yo les comentaba hace un rato que esta elección, particularmente, ha sido tan volátil que Macri el 11 de agosto iba con una boleta doblada de tal manera que no se viera su nombre y el 27 de octubre fue con las banderas desplegadas. En un momento se lo acusó de provocar la derrota del macrismo por no haber permitido el desdoblamiento de las elecciones de la provincia de Buenos Aires que, según quienes los criticaban, le hubiera dado el triunfo a Maria Eugenia Vidal y de ese modo podía abrir una perspectiva electoral favorable al macrismo. Ahora resulta que la única que fue totalmente derrotada, aparte de Macri a nivel presidencial, fue María Eugenia Vidal, en la provincia de Buenos Aires. Entonces cuidado con comprarse cualquier buzón sobre el proceso político electoral. Los acontecimientos han girado muchísimo. Por ejemplo, terminan las elecciones y el gobierno pone un cepo que no podes comprar más de 200 dólares. Ahora si esto se terminó, y así cuidamos las reservas, ¿Por qué no lo pusiste antes? Te hubieras ahorrado 22mil millones de dólares. Porque antes, al permitir que se compre 10mil dólares por persona y al permitir que se paguen partes importantes de la deuda, el gobierno compró una parte del electorado, que si no lo hubiera hecho, hubiera votado contra Macri. Macri acabó adoptando un cepo, típicamente kirchnerista. Por eso, la otra pregunta es la siguiente: ¿los que votaron a Macri son macristas? Una pregunta que parece ridícula, pero hasta donde nosotros sabemos en octubre de 2015 lo votaron porque iba a levantar el cepo y ahora lo votan porque lo va a poner. Antes era para ‘liberar’ todo y acercarse al mundo, ahora por frenar todo y bloquearse frente al mundo. ¿Cómo se interpreta este giro político? Quiere decir que los que votaron a Macri en 2015, lo han votado de nuevo, pero ahora con un programa contrario. Dentro de este tipo de ejemplo, para ir al núcleo de la cuestión, en esta elección se procedió a un entierro, llamémosle honorable, de un régimen que era un cadáver. Cuando he escuchado decir que con la recuperación de votos que tuvo en el último tiempo, de dos millones de votos respecto a las PASO, esto no sería un entierro, de nuevo se plantea un problema de método. La política que el macrismo inauguró en la Argentina en el 2015 esta enterrada más abajo que las rocas de Vaca Muerta. A nadie se le va a ocurrir poner en marcha ahora una política de ajuste del tipo que Macri intentó hacer y una política de endeudamiento como entendió hacer Macri. Eso está enterrado. Tan enterrado está que el Financial Times (su editor Martín Wolf), pide una política de reactivación con mayores gastos presupuestarios, porque de lo contrario, dice, el próximo gobierno va a durar lo que un suspiro. Es decir, que esto ha sido enterrado tardíamente, demoradamente y con honores. Por eso no es un entierro radical - y porque le pasa el bastón a alguien que representa de un modo general a los mismos intereses sociales. Si ese entierro hubiese sido procesado de una forma revolucionaria, en 2018-2019, habrían tenido un alcance mayor. Ese entierro no se produjo en forma revolucionaria, se produjo en forma ceremoniosa y constitucional pero las consecuencias políticas siguen en pie. Al mismo tiempo F-F ha sufrido el golpe de que el otro le sacó 2 millones de votos de una elección a la otra y él agregó unos 200mil votos que, probablemente, en su mayoría vengan del FIT que como perdió 161mil, uno podría pensar que vienen de ahí. Alguien que votó por Lavagna puede haber votado por Alberto Fernández. Pero lo que en las primarias votaron por el FIT y no lo votaron luego en la elección del 27 de octubre deben haber votado a Alberto Fernández. Es la primera vez que el FIT retrocede respecto a las Paso y dos debates presidenciales y uno entre candidatos a intendente. Por lo tanto, la victoria del peronismo, del kirchnerismo, no es un a victoria épica. Ahí estaban muy contentos en el bunker de México, pero uno caminaba por la ciudad y no veía ninguna euforia ni ninguna movilización, ninguna reacción popular, ni bocinazos ni cosas como las que han ocurrido en episodios electorales en donde francamente hubo una manifestación mucho más profunda. Lo que me parece particularmente interesante en esta elección es que numerosos lugares ha habido cortes de boletas en favor del macrismo. Por ejemplo, acá en La Plata, el macrismo fue a ‘trabajar’ a las corrientes internas del peronismo que perdieron en las Paso, para que en la general voten a Garro. Lo mismo ha ocurrido en Lanús, lo mismo ha ocurrido en 3 de Febrero, es decir, acá vemos un trasvasamiento político al macrismo del aparato, si no del kirchnerismo, sí del peronismo. Acá tenemos un perfil político interesante porque significa que los macristas de La Plata, de Mar del Plata, etc., ya no puede llevar adelante el programa de Macri y se han arreglado para ser protagonistas de Alberto Fernández, a través de la cooptación de sectores del aparato. El caso de Córdoba es el más relevante. Schiaretti había aplastado al PRO y a la UCR, en las provinciales, y ahora Macri aplasta a Alberto Fernández. Es decir que casi todo el aparato peronista de la provincia de Córdoba se fue para el macrismo. Esto significa que hay un principio de gobierno de unidad nacional que no sería tolerable porque la gente votó por uno o por otro pero que con el desarrollo de la crisis tiene otra envergadura. Con lo cual, entramos en el meollo de la cuestión. El meollo de la cuestión no es otro de que esta elección no reúne ningún elemento político que le permita al Estado hacer frente, de un lado al default, del otro lado a la crisis industrial, y por tercer elemento, al enorme empobrecimiento del pueblo argentino. No hay nada ahí en esta elección - y no hay nada en esta elección ni siquiera como programa. Porque la posición de Alberto Fernández de que no haya quita, de pagar todo pero que les den más plazo es lo que ha hecho Macri hasta ahora; que postergó los pagos hasta diciembre de una parte de la deuda de legislación local, en la idea de patear el pago hacia adelante. O por ejemplo un congelamiento de la nafta o cosas por el estilo. Como ustedes ven, transitan el mismo camino político. Ahora, se trata de un camino intransitable, porque no solamente la Argentina no tiene la plata para pagar la deuda externa, sino que Argentina tiene otro problema, tiene una crisis industrial. Es decir, que además de pagar la deuda externa necesita endeudarse para financiar lo que la industria no tiene, es decir, crédito. Pero no va a haber ningún financiamiento exterior a partir de acuerdos de postergación de los pagos en el tiempo, sin ninguna rebaja de esa deuda externa. La deuda que la Argentina tiene en un corto plazo es de 110mil millones de dólares sin contar los intereses. Entonces toda la bomba social que han ido tratando de dilatar en el tiempo, está presente con una fuerza todavía mayor que en el pasado. En un artículo que hemos escrito en la pagina de Política Obrera, de nuestra Tendencia, señalamos que era muy probable que el gobierno se vea obligado a terminar con las Leliqs. Las leliqs es un endeudamiento que hace el Banco Central con los bancos a tasas de interés locas, del orden del 80% para que la gente no retire el dinero de los bancos. Esteriliza el ahorro interno, para poder pagar la deuda externa, a tasas descomunales. En este artículo que escribimos la semana pasada, nosotros planteamos que esto no puede durar más, y advertimos sobre la posibilidad de que el gobierno mate a las Leliqs. ¿Qué quiere decir que mate a las Leliqs? Que de golpe baje la tasa de interés del 60%, y que los depositantes se vayan del sistema bancario. Pero como no pueden ir al dólar, porque hay un cepo, propicia una salida del dinero que va a desatar un episodio hiperinflacionario. Cito esto, porque esta licuación o desvalorización de la deuda del Banco Central acaba de ser anunciada hace un par de horas. Lo que importa acá, por lo tanto, es el desarrollo de la crisis financiera y económica. Importa sobre todo la crisis financiera y económica porque después de lo de Ecuador y lo de Chile, la política de ajuste no sólo quedó enterrada con las elecciones, y ya estaba enterrada antes, sino quedo enterrada en América Latina. Porque todos los gobiernos saben que mas tarde o más temprano este tipo de políticas lleva a rebeliones populares como la de Ecuador y de Chile, y eso está jugando un papel inmediato, real, aunque sea solamente una perspectiva. Pero es una perspectiva inmediata. Las elecciones no han resuelto ningún problema - y han colocado al equipo kirchnerista en la obligación de entrar en un acuerdo o con Macri o con el FMI o con los acreedores internacionales, en cuyo caso, toda la perspectiva que podía tener un trabajador que votó por la fórmula del Frente de Todos, que es encontrar un laburo, un aumento de salario real o salir de una situación extrema de pobreza, queda liquidada. Esta es la caracterización que uno tiene que hacer necesariamente. De todos modos, es necesario agregar acá un punto que tiene que ver con la situación internacional. Desde el punto de vista internacional lo que está ocurriendo en Chile es un golpe severo al intento de derechización que montaron Bolsonaro y Trump a partir de las elecciones en Brasil. Y que luego creyeron que podían coronar nombrando a Guaidó como presidente de Venezuela, volteándo a Maduro y colocando a Venezuela en la órbita del imperialismo norteamericano. Eso ha sufrido un duro golpe con la derrota de Macri. Y el gobierno kirchnerista esta obligado, por los lazos que tiene con quienes lo votan, a decir que quiere la libertad de Lula. Además, está obligado a decir que quiere la libertad de Lula porque depende la libertad de Cristina. Y no puede renunciar a la libertad de Cristina. Ahora, el gobierno de Bolsonaro ha salido al ataque y hasta ha amenazado con disolver el Mercosur. Uno tiene que comprender que el proceso político argentino es internacional en su contenido. Y por lo tanto es una bomba que opera no sólo por factores puramente internos, -como si la cuestión económica fuese ajena a la crisis capitalista mundial, ya ahí tenemos una manifestación internacional de lo que está ocurriendo- sino en el juego de estas potencias. Trump le ha dicho “mirá, yo manejo el FMI, ahora no trates de salvar a Maduro, no trates de arrimarte a ninguna perspectiva contraria a los intereses de Estado Unidos en América Latina”. Ahora, si Fernández acepta eso, su libertad política para resolver los problemas nacionales se va a cero. Y si la libertad política para resolver los problemas nacionales es cero, Argentina va a entrar en un período de rebelión popular. Como ustedes ven, las elecciones, leídas desde el punto de vista del pasado histórico reciente y de las perspectivas que se abren, dejan abierto un panorama catastrófico. Naturalmente, todos ellos tienen esa conciencia esto, y basta ver los diarios internacionales para comprobarlo. La palabra más usada es catástrofe. La perspectiva que más se desenvuelve es la de que no se llegue a un acuerdo con el FMI. Un importante economista norteamericano, el que con mejor detalle anunció la crisis de 2008, dice que entramos en un periodo, de nuevo, de estallido financiero, y a la hora de evaluar los factores pueden llevar al estallido financiero enumera cuatro. Él ahora no habla de créditos hipotecarios, él dice que hay cuatro factores que puede provocar un estallido financiero en conjunto o por separado: uno es la agudización de la guerra económica entre China y Estado Unidos; el otro es que se derrumbe la Unión Europea con motivo de la separación de Gran Bretaña de la Unión Europea. ¿Se dan cuenta? Dos cosas pesadísimas; el tercero es que la crisis de Medio Oriente lleve al bombardeo de Irán por parte de Estado Unidos e Israel; es decir coloca tres cosas pesadísimas, cualquiera de éstas que pase, tenemos un estallido financiero, agravamientos, agravamientos y agravamientos; ¿Y el cuarto? Para sorpresa de todo el mundo, Argentina. Es decir que nosotros estamos a la altura del bombardeo de Irán, de la desintegración de la Unión Europea o de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. ¿Por qué? Porque un default de Argentina significaría una bancarrota política del Fondo Monetario Internacional, y un debilitamiento extraordinario, sino la desaparición completa de la red de seguridad que representa el Fondo Monetario Internacional para tantos países que están entrando en crisis como consecuencia de la crisis general: Turquía, Argentina, Indonesia, y una cantidad muy grande de países. Es un fenómeno explosivo. Lo que hay que hacer ahora es trabajar el desarrollo político que viene y buscar que los trabajadores se orienten frente a las desilusiones, decepciones, y choques que van a tener como consecuencia de este desarrollo político, que, si llega a un extremo de movilización popular, va a ver al macrismo y al justicialismo en un gobierno de unidad nacional. El macrismo arranca dividido la nueva etapa, nadie quiere ver que detrás de Macri -que se considera un líder porque recuperó dos millones de votos- hay todo un sector de Cambiemos que dice “esto se terminó”, y que son los sectores que ya en el pasado querían hacer un acuerdo con el peronismo. En el peronismo está el kirchnerismo, están los gobernadores peronistas que son todos macristas; es decir que tenemos en el escenario político dos coaliciones profundamente disgregadas. Por lo tanto, en realidad argentina, después de estas elecciones, entra a un proceso económico y político más grave que ha vivido hasta ahora. Lo cual coloca el tema sobre la izquierda revolucionaria. Es aquí donde tiene importancia el hecho de que el Frente de Izquierda retrocedió por debajo -electoralmente- de las elecciones del 2011, cuando se presentó por primera vez. Toda la izquierda se orientó a un abordaje electoral de una crisis política que supera lo electoral. Hay un hecho que sintetiza esta política, que es el llamado de Del Caño a que la crisis política y económica sea debatida en el Congreso Nacional por televisión – que busca colocar al Congreso en el árbitro político de la situación y la izquierda como una alternativa electoral-parlamentaria. Esto ya se había expresado antes: en el voto de la emergencia alimentaria y en otros planteamientos políticos. El congreso es postulado como árbitro de la situación porque el país no podría superar y no va a superar por largo tiempo el tránsito electoral y la experiencia electoral. Está excluida la tendencia a un derrumbe político y a rebeliones populares, y a una política de reclutamiento en el terreno de la agitación de rebeliones populares. Este enfoque ha llegado a un punto -es la primera vez que lo digo en una charla- que considero de particular gravedad, lo que tiene que ver con el lenguaje. Se ha producido en la izquierda un retroceso muy grande en el lenguaje. El retroceso del lenguaje significa, en el fondo, destruir ya no el consciente de las masas sino el subconsciente de las masas. Por ejemplo: ya no hay más trabajadores, hay laburantes; no hay compañeras y compañeros sino pibas y pibes; se repite la apelación a la juventud y no se habla de la clase obrera. Son todas categorías históricas del movimiento obrero y del pensamiento marxista y del método proletario de la revolución social en la época del capitalismo decadente. La idea de compañero es una idea muy profunda. En los círculos reaccionarios varias veces escuche “puedo ser amigo tuyo, pero no compañero”. Es decir, podemos tener una relación personal, pero nunca una causa de lucha social. Los círculos reaccionarios entienden que compañeros alude a una causa común. En una época circulaba muchísimo la anécdota siguientes; entra un tipo a una asamblea telefónica y le pregunta a una mujer “¿Quién ese señor?”, en referencia al orador: y la mujer, peronista, le contesta: “el señor está en el cielo acá abajo somos todos compañeros”. Este lavado del lenguaje va dirigido a una audiencia de la que no se espera ni desea que forme una consciencia revolucionaria. Por lo tanto, es grave que tengamos esta crisis de dirección en la izquierda en un periodo de estas características, que practica un abordaje no revolucionario sino parlamentarista. Eso no significa estar contra el trabajo en el parlamento sino valerse del parlamento para una tribuna revolucionaria. Cuando digo que el partido comunista de Chile o la izquierda de Chile le da la espalda a la rebelión popular, no estoy pidiendo que se vaya del parlamento, sino que desde allí también, y especialmente, convoque a la rebelión popular, a la renuncia de Piñera y a una Asamblea Constituyente, que revoque todo los poderes del estado. En contra de esto, tenemos a dirigentes del oficialismo del PO, en la postura contraria: con expresiones como las de “queremos que Macri termine su mandato”, etc. El abordaje parlamentarista y electorero de una crisis de régimen político es nefasto. Chile es un país que en el curso de estos años ha desarrollado gigantescas movilizaciones populares, porque en definitiva ¿Por qué era previsible que Chile terminara en una rebelión popular? Porque en Chile, desde 2006, han habido movilizaciones estudiantiles gigantescas que terminaron en una frustración. Luego movilizaciones gigantescas que terminaron en una frustración. Luego huelgas mineras que terminaron en una frustración. Luego de lucha de jubilados que terminaron en una frustración. Luego de que se fue cargando la caldera popular, porque nunca consiguió nada a pesar de poner decenas y decenas de miles de personas en la calle, entonces le aumentan el 0.2% del subte y unos ‘’pibes dicen “saltemos el molinete”. El salto al molinete, acompañado de una represión, puso fin a una etapa. Porque dicen: “me cagaste con los estudiantes, me cagaste con los docentes, me cagaste con los mineros, no me vas a decir ahora lo mismo que les dijiste a todos ellos para que retiren la movilización y acepten la nueva circunstancia”. Concluye una etapa en el desarrollo de la consciencia política. De manera que hay dos cosas a tener en cuenta: de un lado, como uno aborda en esta fase de la crisis, y el problema de construir una izquierda revolucionaria - aunque la palabra reconstruir sea excesiva porque la izquierda revolucionaria existe como tradición, como programa y como organización y está representada por los organizadores de esta actividad en Psico de La Plata. Lo digo como un hecho objetivo. Cuando hago esta reivindicación me refiero a una corriente histórica que por esta vía ha demostrado una vitalidad considerablemente superior a la del pasado porque ha peleado y esta peleando no sólo contra la burguesía sino en un debate político en la izquierda para defender y desarrollar una dirección revolucionaria. En lo inmediato tenemos la transición de aquí al 10 de diciembre. Esta medida que tomaron y que comentamos de las Leliqs, vamos a ver qué consecuencias económicas tienen. Vamos a ver si prosigue la tregua que las masas le dan al régimen político entre las PASO y estas elecciones del 27 de octubre -una tregua relativa porque hay conflictos por todos lados. Cómo siguen esta nueva fase de la transición presidencial, mientras se agravan tanto la crisis económica como la política e internacional. Entonces es claro que el abordaje de esta situación, que no puede ser parlamentario, tiene que incidir en poner de manifiesto las principales reivindicaciones de las masas. Porque el problema del salario, el problema de las jubilaciones, el problema del empleo, de la desocupación, de los despidos; en esta situación han dejado de ser reivindicaciones sindicales porque no se arregla con un aumento del 5%, ni del 10% ni del 20%. Inclusive, hay una gran deformación: se ha abandonado la consigna del salario mínimo igual a la canasta básica familiar. Porque se toma como canasta familiar la canasta de pobreza, de 35mil pesos, cuando históricamente lo que tomábamos como canasta familiar es la canasta integral que necesita una familia trabajadora con dos hijos, que es la familia tipo -estadísticamente, no quiero decir que una familia tiene que tener dos hijos- la que se ha tomado y que esa canasta es de 70mil pesos. Por lo tanto, en algún momento nosotros en algún escrito pusimos 35mil a fuerza de que todo el mundo repetía el salario igual a la canasta familiar, 35mil es una canasta de pobreza. Ningún partido revolucionario puede reivindicar para la clase obrera que el salario mínimo sea la canasta de pobreza. Por lo tanto, tiene que ser los 70mil pesos. Y si Argentina está dispuesta a pagar 400mil millones de dólares de deuda externa, rifó en seis semanas 22mil millones de dólares y en el último año 80mil millones de dólares, que se vayan a joder a otro lado porque no pueden dar un aumento del 70%. Es más, ese aumento del 70% es clave y una canasta de 70mil pesos es clave porque pone a la Argentina ante la obligación de tomar medidas anticapitalistas profundas, porque en el marco del capitalismo va a haber una resistencia directa e indirecta para no cumplirlo. Este abordaje tiene que hacerse sistemáticamente: una agitación, otra agitación y otra agitación. Existe un desprecio por la agitación, cuando es el método histórico de los partidos revolucionarios para unir su programa con la clase obrera y para unir su planteamiento con la experiencia de los trabajadores. Ha sido sustituida por el ‘spot’. Vamos a tomar un ejemplo: vamos a suponer que un partido revolucionario hubiera desenvuelto esta agitación en Chile, en las semanas previas, en los meses previos a esta rebelión. La gente hubiera leído y hubiera seguido su camino, aparentemente. Cuando, sin embargo, el caldero estalla, ese partido gana el derecho a participar en las filas de la rebelión debido a su trabajo preparatorio de agitación y organización. En cambio, el que no lo hizo es visto por la gente como intentando usurpar lo que es una iniciativa exclusiva del pueblo. Es la experiencia política que hemos desarrollado como Tendencia. Realizar previsiones y desarrollar las conclusiones que surgen de esas previsiones; actuar antes quiere decir preparar políticamente las grandes luchas. Ha cumplido una función de clarificación y de previsión allí donde faltó esa previsión. Es fundamental. Nosotros hemos llamado a votar al FIT advirtiendo la deriva electorera, el abordaje electorero. Ahora tenemos que el abordaje electorero no produjo un avance electoral. Quiero retomar sobre este balance una idea anterior. Este retroceso enorme que ha tenido el FIT ocurre, en este caso con el MST. Ampliar la unidad redujo la influencia. Contra toda evidencia el PTS dice que Myriam Bregman hizo una gran elección, para salvar un caso del desastre general. No cuenta que Zamora sacaba más del 4% en elecciones anteriores, y que la pérdida de votos que tuvo en octubre, cuando sacó poco más que 1, no fueron al FIT-U En el pasado, con Zamora teníamos casi el 10%, ahora con Zamora tenemos poco más del 7. Los votos de Zamora fueron a otro lugar que no es al FIT. Pero volviendo. El problema viene de mucho más lejos, en el sentido de que el Frente de Izquierda es un frente que interviene episódicamente en los acontecimientos electorales, por lo tanto para las masas no representa una dirección política. No arma su autoridad en el proceso político general. Cada uno de los partidos por separado actúa en función de la elección siguiente, que en la Argentina ocurre cada dos años, con lo cual, al terminar una elección, irse de vacaciones, empezar las clases, ya hay que prepararse para la siguiente. Esa es la autoridad que no se ha formado, la autoridad de una dirección política en la que se lo vota eventualmente en una elección porque se entiende que tiene la capacidad para, eventualmente con un apoyo más masivo dirigir, los destinos del país. Pero los armados electorales y los spots de Netflix no dan esa autoridad y no podrían darla de ninguna manera. Entonces tenemos esa crisis, lo cual lo quiero destacar no simplemente como protagonista de una lucha política que soy, sino que lo quiero destacar por la excepcionalidad del momento político: un peronismo disgregado que se ha atado con alfileres. Por otro lado, el macrismo ha fracasado en lo que vino a hacer en 2015. Por lo tanto, está minado por una desintegración interna objetivamente inevitable. En una etapa de este tipo tenemos una crisis, no de una dirección de la clase obrera argentina, -porque nunca la izquierda ha llegado a ese desarrollo político- pero si en el sentido de una crisis de la dirección potencial de la clase obrera argentina. Se impone un debate, hay que clarificar, hay que avanzar con ideas y hay que avanzar con programas. Esas son las dos grandes tareas del momento. Este es el balance que estoy en condiciones de ofrecerles sobre el domingo pasado en la dimensión política más amplia, así que les agradezco mucho.

12 de noviembre de 2019
Por qué una fracción pública del Partido Obrero

Al Comité Central y al conjunto del Partido Obrero No somos autocomplacientes, y mucho menos autoproclamatorios. No nos valemos del congreso para darnos manija. Construimos un partido y desarrollamos nuestros congresos para entender la realidad de la forma mas descarnada, y de este modo salir templados en la concepción política y en nuestra condición de militantes.(..) Queremos entender lo que ocurre y queremos tener las conclusiones que se desprenden de eso que hemos entendido. Se produce entonces, una suerte de entusiasmo profundo, que nace de una convicción, que nace de buscar ver más lejos, que nace de la disposición -que nunca va a tener un partido autocomplaciente- de verificar en la práctica el acierto o el error de las conclusiones.” (…) (…) “Nosotros somos un partido de militantes, o sea de personas con carácter, que sostienen con firmeza sus convicciones y el interés de conjunto de los explotados. Defender ese interés de conjunto contra las pendencias y las intrigas, es tener carácter. Esquivar maniobras es tener carácter; lo es enfrentar cualquier maniobra (…). El carácter se forja en las luchas, discusiones, en congresos y en un partido que no es autocomplaciente, que culmina un congreso con la convicción íntima de la victoria y no con la expresión superficial de una alegría sin consistencia.” J.A en “Los desafíos de una transición histórica”. Discurso de clausura del XXII Congreso del Partido Obrero, abril de 2014. Nuestro Partido Obrero atraviesa una crisis política incuestionable. El carácter de esta crisis está determinado por la tentativa explícita de romper la continuidad histórica del partido - o sea sus principios, su estrategia y sus métodos. La expresión grotesca de esta política es la proscripción política de Altamira al interior del partido; el establecimiento de un comité de censura en la prensa; la prohibición a sus charlas sobre el Cordobazo en Tucumán, Salta y Santa Fe, que tuvieron lugar de todos modos por el voto mayoritario de los comités respectivos; la supresión de cualquier mención a su persona en el folleto editado para el aniversario del Cordobazo, para menoscabar que fue uno de los principales organizadores de nuestra intervención en esa huelga histórica, como ocurrió luego en el Argentinazo. Se trata de expresiones burdas de una política que tiene un carácter de conjunto. Sobre estrategia Para un partido revolucionario toda lucha de clases es una lucha política, es decir un planteamiento de poder. Esta ha sido la historia de nuestra Política Obrera-Partido Obrero. Las altas y bajas de esa lucha de clases no modifican esa metodología, solamente modifican la forma del planteamiento. En esto consiste el progreso del Programa de Transición sobre la muralla que estableció el reformismo entre el programa mínimo y máximo en su periodo de ascenso. A fines de marzo de 1976, en el momento de mayor derrota de la clase obrera, nuestro partido planteó Fuera la Dictadura. La política revolucionaria no pierde vigencia en períodos no revolucionarios - se orienta simplemente a preparar, en términos de propaganda, agitación y organización política, la actuación revolucionaria en los períodos revolucionarios que sobrevendrán. Es así como planteó la IV Internacional la lucha contra el fascismo y la guerra imperialista inminente en ese mismo Programa de Transición. Este método estratégico vale en plenitud en la época actual, luego de la enorme crisis capitalista que siguió a la disolución de la URSS, tanto en 1997/8 y por sobre todo en 2007/8. Los flujos y reflujos se combinan como consecuencia del derrumbe capitalista, con sus giros políticos más extremos, en toda esta etapa histórica tomada en su conjunto. En Argentina, la fulgurante victoria del macrismo en las intermedias de 2017 fue seguida por un desplome político sin precedentes como consecuencia de un derrumbe financiero y una crisis industrial, en el marco de las movilizaciones de finales de 2017. En contraste con este método cuartainternacionalista, se ha desarrollado en el partido una corriente que pregona la adaptación al proceso político en nombre del ‘realismo’, que solamente admite un planteo de poder cuando las masas desatan una ofensiva potencialmente revolucionaria. Se trata de una adaptación electoral a la crisis política. La tarea de un partido obrero es plantear un camino, no seguir el camino que le imponen los hechos, como el acoplado de un camión. El planteo de un “sistema de consignas” fue un conejo sacado de la galera, completamente caprichoso, para bloquear el desarrollo de una estrategia política, con el argumento de que un planteo de poder emerge solamente cuando los explotados siguen al pie de la letra una serie de condicionamientos inventados en forma arbitraria, y no como consecuencia de la crisis del capitalismo y del régimen político. En este artificio, la defensa incondicional de la URSS, por ejemplo, planteada en 1938, habría debido esperar a una generalización previa de las luchas de la época o a la victoria obrera en las guerras civiles de aquel momento, o a cualquier otro esquema arbitrario, y no al desafío político objetivo de una guerra inminente. Con el tiempo, este “sistema de consignas” completamente pedante, se convirtió en el santo y seña ‘teórico’ de un bloque faccional. Con anterioridad a ello, sin embargo, durante 2016 y en el Congreso de principios de 2017, el mismo grupo dirigente caracterizó la existencia de “una crisis de poder” en los primeros ‘mejores’ meses del macrismo, y lanzó un ataque violento contra un “comentario” que sostenía lo contrario, a saber, que no había “una crisis de poder” – que las parlamentarias de 2017 se encargaron de confirmar. En una re-interpretación reformista del Programa de Transición, en el llamado “sistema de consignas” las reivindicaciones transitorias se suceden unas a otras en forma escalonada, con independencia de los problemas planteados por la crisis política, cuando el Programa de Transición es la articulación de un planteo de poder, no un esquema etapista. Cada una de sus reivindicaciones responde a la crisis tomada en su conjunto y plantea una cuestión de poder – desde un reclamo por el precio del pan que desata una crisis política e incluso una revolución (Egipto, 2011; Sudán, 2018), o cuando eso lo produce el suicidio de un vendedor ambulante al que la policía secuestró sus mercaderías (Túnez, 2011). El Cordobazo y el Argentinazo han sido dos casos ejemplares de una articulación orgánica de la crisis capitalista - lo mismo vale para los “chalecos amarillos” y, antes, para “noches despiertas”, en Francia. El programa de transición da una respuesta política concreta a cada aspecto de la crisis y de la lucha de las masas y desenvuelve las relaciones recíprocas que las anudan - de ningún modo es un menú con primero y segundo plato, bebida y postre. La circunstancia de que el PTS e IS adopten una posición similar a la del grupo dirigente del PO está marcando un retroceso político del Frente de Izquierda tomado en su conjunto, y un remarcado electoralismo. Un planteo de poder significa una campaña sistemática de agitación política – no un artículo apresurado en la prensa partidaria, cuando algunos impresionados por la desvalorización del peso en el mercado de cambios, creen que la revolución es inminente y temen una victoria política de quienes ha definido como sus adversarios internos. El argumento de que un planteo de poder está condicionado por el estado de las masas, con independencia de la situación en su conjunto, vale desde el punto de vista táctico - o sea que no sería el momento para impulsar una rebelión o insurrección para la toma inmediata del poder. Desde el punto de vista de la agitación y la organización, la ausencia de ese planteo de poder es en cambio un freno político, en primer lugar, para los obreros avanzados y para el reclutamiento. Si las masas no se movilizan todavía con el mayor de los ímpetus contra un gobierno al que odian profundamente, o no liberan aún a los sindicatos del yugo de la burocracia, debemos indicarle una alternativa política de poder - no responsabilizarlas porque no se estarían movilizando para derribar al poder existente. Incluso es falso que no lo hicieran - ahí tenemos el 2x1, las históricas marchas por el aborto legal y el “ni una menos”, las luchas docentes y la huelga universitaria, varios paros generales generales y movilizaciones masivas (21F), que incluyeron rebeliones contra la burocracia en importantes en sectores de la UTA, ocupaciones fabriles como la gran toma de AGR Clarín y las jornadas del 14 y18 de diciembre (los teóricos del reflujo las caracterizaron, en su momento, como “un punto de inflexión”, e incluso se atrevieron a pronosticar la inminencia de “un estado de excepción”, en momentos en que esta expresión equívoca se puso de moda). Muchas rebeliones populares en la historia han sido precedidas por reflujos y derrotas, de las cuales los obreros insurgentes sacaron las enseñanzas para encaminarse a una rebelión. De ahí el dicho de que “la revolución es imposible hasta que se hace imprescindible”. Las rebeliones populares han puesto en evidencia una fenomenal crisis de dirección, cuya profundidad está reflejada en la crisis política en nuestro partido y en el retroceso programático sideral del resto de la izquierda y del Frente de Izquierda. En el argentinazo, al lado de nuestro planteo político (asamblea constituyente), el resto de la izquierda desarrolló, unos (PTS), un antagonismo con el movimiento piquetero, y el conjunto de ella una política de división de las asambleas populares y de oposición a un frente de izquierda, que fue debidamente apoyada por gobierno y los partidos patronales. Los arquitectos del “sistema de consignas” no aprendieron nada del argentinazo. El kirchnerismo se empeñó en la defensa consecuente del gobierno y del régimen político con el slogan de esperar a 2019 y, luego, “tenemos 2019”. Solamente un litigante faccioso puede sostener que Fuera Macri, Constituyente Soberana, Gobierno de Trabajadores, es “funcional” al kirchnerismo Es, al revés, el método mismo de diferenciación con el kirchnerismo, porque contrapone dos programas y dos métodos de acción en la oposición al gobierno macrista. El procedimiento de diferenciación que consiste en denunciar a todos los protagonistas de la política (Macri, K, Massa, Gobernadores, Intendentes, el Papa, Lavagna, etc.) marca un nivel grosero de despolitización, y funciona como autoproclamación de una izquierda que sigue siendo el extremo minoritario de todo el arco político. En la lucha contra el gobierno hambreador, el PO plantea una alternativa de clase (Constituyente Soberana, Gobierno obrero); esa es la diferenciación política. La tosquedad del planteo del oficialismo partidario bloquea la posibilidad de ganar a los trabajadores que se inclinan a los K, como salida inmediata al llamado ajuste. La inexistencia del FIT como fuerza unificada militante, concurre para que las masas no vean otra salida al impasse. Un programa que no plantea la cuestión del poder y la acción directa política de masas, deja de lado la estrategia de la revolución socialista - es decir, el desarrollo de la conciencia de la revolución proletaria de la vanguardia y en las masas. Estamos ante un desvirtuamiento del programa y ante un quiebre con la historia política de Política Obrera-Partido Obrero. En el texto ‘alternativo’ presentado al reciente Congreso, que la dirección juzgó que no era tal y no lo hacía votar,salvo cuando militantes de base lo mocionaban, se dice: “La acelerada fuga de capitales y la megadevaluación de mediados de 2018 pusieron de manifiesto (…) la supremacía de las crisis de capital sobre las elucubraciones del Estado capitalista, así como la prevalencia de la decadencia del capitalismo y sus colapsos reiterados, por sobre las ideologías desarrollistas o neo-liberales. Han sido otra demostración de la vigencia del materialismo histórico”. La crisis del capital y de su Estado es el punto de partida de la estrategia y del programa del partido proletario. El argumento en contra de un planteo de poder ganó fuerza en la dirección cuando se acercó, precisamente, el proceso electoral. La crisis política fue subordinada a las elecciones, y las elecciones a la subordinación de la crítica al gobierno a la crítica al kirchnerismo – convertido en el enemigo electoral principal. Metodológicamente, un revolucionario debe proceder de otra manera: debe convertir el ataque al poder político en el elemento delimitador de las otras fuerzas patronales, que se esfuerzan, sea por pactar con el gobierno o por socorrerlo frente al temor de que se desencadene una lucha de masas. La crítica integral a las fuerzas políticas del capital arranca del ataque a las fuerzas que están en el poder del Estado, hasta cubrir a la totalidad del espectro patronal, por su rol en la defensa del orden existente. En cambio, el ángulo de la actual dirección del PO es electoralista, hace abstracción del conjunto del cuadro de poder de la burguesía, para concentrarse en una disputa con el rival electoral inmediato, que por fuerza asume un carácter abstracto, verborrágico, y no una confrontación en una lucha de clases directa. En un reciente artículo en Prensa Obrera, que informa sobre las reuniones del FIT con el MST, se insiste en describir un posible frente con el Mst como un frente anti-capitalista (no revolucionario ni socialista), ni qué decir cuando se convoca a Zamora. Lo no tan curioso es que se ha integrado a las listas del FIT a Poder Popular, reiteradamente denunciado como… ¡kirchnerista! Un frente del FIT con el resto de la izquierda no puede admitir que el PO suscriba ninguna definición democratizante. El proceso electoral ha acentuado la crisis política, en contradicción con el objetivo de los partidos patronales de obtener de las elecciones un realineamiento menos precario para enfrentar la crisis de conjunto. Esto impone la necesidad de desarrollar un planteamiento estratégico, un planteamiento de poder - ¡es lo que hacía incluso el reformismo del siglo XIX, que reservaba para las elecciones el “programa máximo”! El paso atrás de CFK en la fórmula pejotista es la evidencia más flagrante de la profundidad de la crisis, porque busca atenuar “la grieta” para armar una coalición amplia, y por otro lado se guarda como recurso último de la crisis. El macrismo tambien se encuentra presionado a recurrir a una ‘coalición’ (Pichetto) y hasta especular con colectoras para salvar el pellejo de la ‘invencible’ Vidal. Mientras tanto, el aparato de los gobernadores que recurrieron al desdoblamiento para salvar sus territorios, pasa a ser objeto de disputa en la recta final. A esto hay que agregar las operaciones del aparato judicial contra unos y otros, y el desarrollo de la crisis financiera internacional, la crisis por Venezuela y las que emergen en Brasil, Colombia, Haití y otros. El llamado de Bolsonaro a no votar a F-F, pone en evidencia que las elecciones en Argentina son parte de una crisis política internacional, en cabeza del imperialismo yanqui. Este proceso electoral no resuelve la crisis, desatada por la crisis financiera y el derrumbe industrial, ni el peligro de un ‘defol’, a pesar del FMI. Es necesario destacar más que nunca el planteo de Constituyente Soberana y Gobierno de Trabajadores, y ligar las reivindicaciones (incluidas la ruptura con el FMI y el repudio a la deuda) a la cuestión del poder, del gobierno de la clase obrera. La renuncia a los planteos estratégicos en función de que ‘no serían entendidos’ o ‘que las masas no dan’, representa una adaptación política al régimen. Con este método de rechazar lo que las masas no entienden porque tampoco se las ha convencido de ello, los planteos de romper con el FMI o no pagar la deuda entrarían en el rubro de lo ‘incomprensible’ – es que esto mismo ya supone una independencia política considerable de los trabajadores. El asunto del repudio a la deuda debe ser asociado al planteo político de la Constituyente Soberana. La anulación de la deuda será determinada por otro régimen político, bajo la dominación del proletariado. Movimiento obrero En vísperas de nuestro anterior Congreso partidario (abril 2018, dos semanas antes), el Comité nacional saliente intentó alterar el eje político establecido en el documento de convocatoria y los propios debates precongresales. Ese eje había estado centrado en una táctica de frente único de la clase obrera, que comportaba como consignas fundamentales un Congreso de bases de las centrales sindicales y Congresos obreros convocados por sindicatos clasistas. Pero en las vísperas del XXV Congreso, la entonces dirección consideró que “no pasaba nada en la clase obrera”, incluso cuando sólo tres meses antes había caracterizado como “punto de inflexión” a las jornadas de diciembre de 2017. Ahora proponía, de nuevo, “un congreso del movimiento obrero y la izquierda”, pero no para elevar al FIT a un desarrollo estratégico en la clase sino como marco para negociar las listas electorales. En oposición al “congreso de la izquierda”, defendimos en el 25º Congreso el planteo de un congreso obrero liderado por el SUTNA y los sindicatos dirigidos por el clasismo, para dar una lucha por un congreso de bases de los sindicatos y centrales obreras y la preparación de un paro activo y la huelga general. El compromiso precario alcanzado en aquel Congreso entre una y otra posición tuvo como resultado al “plenario de Lanús”, o sea ni un Congreso Obrero, aunque se lo denominó de esa manera, ni un congreso de la izquierda. Del cruzamiento salió un acuerdo de tendencias político- sindicales de izquierda. El planteo del Congreso Obrero ponía en lugar de vanguardia al Sutna frente al conjunto del movimiento obrero y servía al desarrollo del clasismo en sectores más amplios del sindicato mismo, para impulsar una renovación del movimiento obrero y un nuevo reagrupamiento de fuerzas en su seno. El movimiento de desocupados vinculados a los ‘planes sociales’ se ha reanimado como consecuencia del aumento de la miseria social. Emergió de aquí el llamado “triunvirato vaticano”, para organizar una base de masas bajo control clerical y masa de maniobras de un retorno K. El Polo Obrero se ha desarrollado en conexión con este aumento de la miseria y sufrimiento de masas y, al mismo tiempo, en oposición al llamado “triunvirato vaticano”. La perspectiva política del Polo está condicionada a la lucha de clases considerada en su conjunto, no será el resultado solamente de un esfuerzo de carácter organizativo. El Polo Obrero necesita de un plan de politización que desarrolle una fuerte conciencia de clase y que convierta a estos sectores más concientes en militantes cuartainternacionallistas. El Polo Obrero no es un fin en sí mismo – debe converger, por medio de la acción del partido, a la formación de comités de lucha, de acción y de consejos obreros, con el conjunto de la clase. Esta estrategia debe ser promovida por medio de una capacitación politica y reclutamiento al partido en torno de nuestro programa. Esa politización debe servir a la conquista de los compañeros sin trabajo que se encuentran bajo la dirección del clericalismo punteril. Parlamentarismo El cuestionamiento al electoralismo ya había tenido lugar en ocasión de las parlamentarias de 2017, cuando se armó una campaña de plataformas locales en detrimento de una agitación nacional; los reclamos locales primaron sobe la agitación política, y por primera vez en la historia del PO, desapareció el planteo de gobierno de trabajadores, luego de un saludo a la bandera al inicio de la campaña. El tema del parlamentarismo, en estrecha conexión con el electoralismo, se avivó dentro del partido con motivo de diversos factores, entre los cuales figuraba la escasa o nula convocatoria de la “asamblea parlamentaria nacional”, como se había establecido en 2013; la ausencia de una agenda parlamentaria pública y la preparación de la agitación política de ella; la aparición de iniciativas de carácter puramente parlamentarias, que cuestionaban el método de la lucha de clases y la acción directa de las masas. La desorganización de nuestra actividad llevó, por ejemplo, a que votáramos a favor del cupo parlamentario femenino en Salta, en contra de él en Buenos Aires y a la abstención en el Congreso nacional. Entre los parlamentos y el partido y la militancia existe una brecha, que pone en cuestión el método de usar el foro parlamentario para la propaganda socialista – incluso si se convocan a “audiencias públicas” para temas candentes y luchas parciales. El acompañamiento o no al reclamo del macrismo para “inhabilitar moralmente” a De Vido, desató un debate sobre el carácter de nuestra actividad parlamentaria. Un año antes el bloque del PO había propuesto el desafuero de De Vido a pedido de un juez. La iniciativa de apoyar la ‘inhabilitación’ promovida por el macrismo no se concretó luego de un debate en un CC convocado de emergencia, donde se votó rechazar la maniobra del bloque de Cambiemos para ‘habilitar moralmente’ al macrismo En la legislatura bonaerense, por otro lado, fue impulsado el juicio político a Vidal, luego de los derrumbes escolares fatales en Moreno, lo cual suponía una alianza con el massismo y los K, que colaboraban con el gobierno en la Legislatura. En el Congreso, y frente al acuerdo con el FMI, se impulsó un proyecto de ley para que se convoque a un referendo. Las críticas que formulamos a estas iniciativas, fueron respondidas por Guillermo Kane, diputado, reivindicando una política de ‘acción positiva’ en las legislaturas, en oposición al “charlatanerismo” de quienes ven al parlamento principalmente como una tribuna de propaganda socialista. Esta respuesta cristalizó una diferencia política acerca de la conducta de los socialistas respecto a la actuación parlamentaria. En ninguno de los casos mencionados se observa una conquista real para los trabajadores, como lo fueron, en 2002, la reducción de la jornada laboral en el subte, la aprobación de la gratuidad de la vacuna contra la hepatitis A para los menores de doce años; o el resarcimiento a los ex YPFeanos en 2014. Hace pocas semanas, Arturo Borelli, legislador salteño, renunció al PO, sin renunciar a la banca ni a la dieta, luego de una trayectoria de parlamentarismo ‘constructivo’ (el Informe de Actividades del Comité nacional menciona la aprobación de su proyecto para crear un Jardín Botánico). El socialismo revolucionario ha señalado los límites insuperables del parlamentarismo burgués desde sus inicios; hoy, en plena descomposición capitalista, el parlamento ha derivado, por un lado, en una mera cámara de registro de las formas más despóticas del Estado capitalista, y del otro, en una aceitada maquinaria de engaño y bloqueo de las reivindicaciones de las masas. En este cuadro, la misión prioritaria del parlamentario revolucionario es la de ejercer la agitación y la denuncia implacables contra el régimen, o sea, el “charlataneo” que ha sido denostado por la actual dirección del Partido. La utilización del parlamento para el impulso y la organización de reivindicaciones obreras y populares, en estrecho vínculo con el movimiento real que las promueve, sea en la juventud, sindicatos o movimiento de mujeres, debe estar ligada a una agitación a favor de la acción directa de los trabajadores y sus organizaciones (así ocurrió con la mencionada lucha por las seis horas del subte, en la legislatura, impuesta finalmente con una huelga general). Nuestra acción parlamentaria no debe abrir la puerta de ningún modo a la componenda siquiera potencial con los bloques capitalistas, como ocurriera con el señalado pedido de juicio político a Vidal, que nunca fue una reivindicación popular -como sí lo fue el “Fuera Vidal” entre la comunidad educativa- y ha caído en el olvido. Rechazamos el apoyo de parte del FIT a la ley Micaela, que habilita a una “capacitación de género” a los funcionarios del mismo Estado responsable de la violencia contra la mujer. Un paso en falso en la acción parlamentaria –como en cualquier otro plano de la intervención política- puede superarse en el marco de un balance y debate colectivos. En cambio, se calificó a esta crítica formulada en el período precongresal, como “un ataque al PO y sus parlamentarios”, confundiendo al partido con un sector reducido de miembros, que tampoco recaban el apoyo previo del Partido a sus iniciativas. La intervención electoral y parlamentaria de un partido revolucionario debe ser defendida como una palanca para la irradación de las ideas revolucionarias y para servir a la lucha de clases en un sentido general. El revolucionario rompe la muralla que trazan los partidos parlamentaristas y el pueblo trabajador, mediante la unificación de la labor del tribuno parlamentario con la militancia partidaria, en primer lugar, y el conjunto de la vanguardia obrera, de inmediato. Derrotismo La dirección ha intentado desenvolver una polémica acerca de la situación internacional, por la que no se ha interesado ni capacitado en el pasado. Por eso, el giro faccional de los argumentos en esta polémica ha sido muy acentuado y linda en la difamación. Cuatro palabras de un texto de Altamira de cuarenta mil caracteres (la “burguesía ha perdido la iniciativa estratégica, la cual ha pasado potencialmente al campo de la izquierda revolucionaria”, en Panorama Mundial, EDM 52), ha servido para desatar toda suerte de ataques, sin la menor impugnación al extenso texto. La selección no es, sin embargo, caprichosa – incluso es un verdadero hallazgo. Es casi una confesión de partes, pues viene a decir que el Partido Obrero excluye la posibilidad, incluso potencial, de asumir una iniciativa histórica en el periodo próximo. Lindo aliciente. ¿Es posible expresar el derrotismo propio de una manera tan contundente, y el deseo de recorrer como alternativa una larga, muy larga trayectoria parlamentaria? Es el Programa de Transición de la IV Internacional, escrito en plena reacción política (1938) el que, a partir de la decadencia del capitalismo, traza el método para conquistar esa iniciativa, por medio del desarrollo de una política que una los conflictos y luchas cotidianos (incluidas especialmente las crisis políticas) con la revoluición obrera. El precario arsenal teórico de la dirección la ha llevado a cuestionar el Programa de la Cuarta sin siquiera darse cuenta de ello, pero con conciencia aguda de los alcances parlamentaristas de este cuestionamiento. Ya en el plano continental, los hechos se han apresurado a poner en crisis a nuestros expertos. Altamira había anticipado la victoria de Bolsonaro, el año pasado, de la mano del imperialismo, luego de haber advertido sobre su papel en la política brasileña, en el acto contra la detención de Lula que hicimos con el PTS frente a la embajada de Brasil. En contraste con esto, Heller vaticinó la victoria de Haddad y el apoyo “hasta el final” del imperialismo al candidato del PT. Las conclusiones de este pronóstico más complejo se tradujeron en las tesis de la Conferencia latinoamericana de noviembre pasado, elaboradas por el mismo Altamira. Cualquiera que siga el curso de los acontecimientos en Brasil convendrá en que la burguesía no logra concretar una iniciativa estratégica ni siquiera después de haber conseguido un Bolsonaro, mientras las masas se rearman con huelgas y manifestaciones de gran magnitud. América Latina en su conjunto enfrenta crisis de regímenes políticos sin precedentes, con una internacionalización de los conflictos como no se se ve desde 1962, cuando ocurrió la crisis de los misiles en Cuba. El trabajo de la dirección para la Conferencia Latinomericana fue nulo, precisamente porque el protagonismo teórico de Altamira ponía en dificultades la política de quebrar el hilo de la continuidad histórica del Partido Obrero. Ello se tradujo en un escaso trabajo de promoción entre la militancia; en una pobre participación de sus miembros y, finalmente, en el intento de alterar sus conclusiones políticas, cuando en su jornada de cierre se lanzó una ofensiva acerca del ‘fracaso’ de la conferencia de parte de la misma dirección, quien propugnó que el llamamiento se refiriera a una “ofensiva derechista” en América Latina, que justificara el ‘realismo’ del electoralismo local. En textos posteriores, estos mismos dirigentes denostaron la Conferencia Latinoamericana e, incluso, nuestro trabajo internacional en un plano más general, al que le opusieron la experiencia supuestamente “más exitosa del PTS”, sin la menor alusión a las premisas estratégicas de uno u otro trabajo internacional, o probablemente para acercar el derrotismo oportunista de unos y otros. El pretendido “éxito” del PTS fue caracterizar como catastrofista el pronóstico del PO acerca de la inminencia de una bancarrota internacional desde principios de 2007. La pretensión de archivar el impasse histórico del capital al lugar de una categoría teórica sin implicancias políticas, o sea inocua; el derrotismo respecto del rol de la clase obrera; todo esto aproxima al Partido con el morenismo. La ausencia de una polémica política organizada en el FIT –que nosotros hemos reclamado reiteradamente- y, en su lugar, la mera pelea de candidaturas, es la más cabal expresión de hasta dónde han sido disueltas nuestras delimitaciones históricas. Quienes suscribimos esta plataforma adherimos efectivamente a las Tesis Programáticas de la CRCI, que señalan que “Desde un punto de vista histórico de conjunto, la etapa actual forma parte de toda una época, que arranca con la primera guerra mundial y las revoluciones que la sucedieron, fundamentalmente la revolución de octubre del 17”. Frente de Izquierda Desde el mismo momento de su creación se manifestó una divergencia de caracterización acerca del FIT, que se acentuó luego de la derrota en las Paso de 2015, para la categoría presidente. La coincidencia en que se trataba de un frente electoral de independencia de clase, daba paso al desacuerdo de si era un frente democratizante o revolucionario. Los frentes políticos de izquierda, al igual que los ‘gobiernos obreros’, pueden asumir características diversas, desde liberales a revolucionarios, según el alcance estratégico de ellos, más allá de su independentismo formal. En el FIT los grupos democratizantes mismos se distinguen entre ellos, como se manifiesta en el seguidismo o incluso el apoyo de Izquierda Socialista a los grupos reaccionarios en Medio Oriente, Ucrania y Rusia o Venezuela. La negativa rotunda a caracterizar al FIT como democratizante le otorga a éste un alcance estratégico o permanente, sembrando una confusión enorme en los obreros más avanzados y luchadores acerca de la estrategia misma de la revolución proletaria y, lo que se desprende de esto, de la construcción de un partido revolucionario, que solamente puede desarrollarse en base a la delimitación política. Es claro que un frente reducido a las elecciones es democratizante, lo mismo que sus consignas mediáticas (“renovación”, “con la fuerza de los trabajadores y la juventud”); incluso cuando raramente se hace referencia a un gobierno de trabajadores, es en su acepción liberal o democratizante. La participación en un frente democratizante formalmente independiente, debe agotar al extremo los medios de delimitación política, o sea, no solamente por medio de polémicas estratégicas sino también por una agitación y una política propia en las campañas comunes. Esas polémicas han sido sustituidas por denuncias faccionales entre unos y otros, vinculadas a intereses contradictorios en cuanto a figuración o aparato – como sería el caso de quién debe cerrar los actos o los períodos de rotación de los cargos electos. En materia parlamentaria han habido coincidencias a pesar de integrar bloques diferentes, como en planteos de plebiscitos (con fundamentos democratizantes en los considerandos de los proyectos de leyes presentados), desafueros y leyes de género, entre otros (Micaela). Diferente habría sido que sometiéramos una agenda revolucionaria en el parlamento a una discusión abierta, que sirviera a la acción común y a distinguir las posiciones de unos y otros. Al juzgar nuestro retroceso en Córdoba, la actual dirección del PO y el PTS han coincidido en un balance derrotista. Ese balance le achaca nuestra caída electoral a las propias masas, y su “sometimiento a los partidos capitalistas”. (El balance oficial de estas elecciones en “Prensa Obrera” fue titulado como “El AntiCordobazo de Schiaretti” ). En cambio, exonera al propio Frente de Izquierda de su responsabilidad política, en primer lugar porque aparece en el escenario electoral en forma episódica, sin un trabajo estructural previo. Está ausente el balance propio, porque se procura salir indemne de la experiencia misma, sin menoscabo de una pérdida fenomenal de votos, incluso con el retiro electoral del kirchnerismo. Asimismo no hubo una campaña centrada en una salida política obrera y socialista a la crisis y sí una deriva, particularmente, hacia el feminismo, con la pretensión de recolectar sufragios con posiciones reñidas con el objetivo de la organización de clase y socialista de la mujer. Se trata de una campaña que apunta al voto en detrimento del reclutamiento. Una campaña estratégicamente orientada hubiera contribuido a una capacitación y a un reclutamiento sobre bases revolucionarias, que es el primer objetivo que debemos perseguir en una campaña electoral. La tendencia a disolver al partido en el FIT, desde el punto de vista del programa y de la estrategia es parte del hilo conductor del propósito de romper la continuidad histórica del partido. Que ello ocurra en un frente que no se caracteriza por la acción común, es tanto más significativo. Luego de un coqueteo con la Constituyente Soberana, el año pasado, que para el PTS no era una consigna de poder, el FIT ha coincidido en caracterizar la etapa política como de reflujo y ofensiva capitalista, e incluso de derechización, y concluir que la campaña electoral no debe levantar planteamientos de poder. El acuerdo con el MST, y la formación del “FIT Unidad”; han acentuado estos rasgos democratizantes y de disolución política. La integración a las listas del FIT de otras fuerzas de izquierda, que encontraba su justificación en la necesidad de superar ciertos limites electorales, se ha convertido en un principio de frente permanente, sin que esté previsto ningún plan de discusión para clarificar o delimitar divergencias. El acuerdo saluda, en cambio, el inicio de una “experiencia común” con el Mst, aunque no existe una base de principios ni una “experiencia” anterior que permita avalar ese camino. Por lo pronto, y a horas del cierre de listas, el Mst ha cerrado acuerdos de listas con la burocracia de ATE en algunos distritos. El FIT-U, por lo tanto, supera el marco de un acuerdo estricto de candidaturas y se sitúa en el terreno del “partido amplio” que, desde mediados del año pasado, le ha reclamado el PTS al resto de la izquierda. En el programa del FIT-U, el propio slogan de “que la crisis la paguen los capitalistas”, ha sido desnaturalizado, ya que se propugna “brindar créditos baratos”, o sea, un rescate del proceso capitalista. En su caracterización de la situación política, el FIT-U reitera el rutinarismo derrotista que ha caracterizado al FIT –y a la dirección del PO. Se lamenta de la polarización que envuelve a la elección en torno de los ´dos bloques del ajuste”. Pero no señala que su telón de fondo es la bancarrota económica y el derrumbe del régimen macrista, lo que coloca en la agenda la perspectiva de la rebelión popular. Planteamos: El FIT –y ahora el FIT-U- es un frente formalmente independiente de la burguesía, de contenido democratizante. Es un episodio político transitorio que debe concluir en el desarrollo del partido revolucionario, o en caso contrario en la disolución política. Es necesaria una sistemática delimitación de posiciones de alcance estratégico, y el rechazo de polémicas faccionales. Con independencia de la separación en bloques diferentes, es necesario plantear al conjunto del FIT-U, en forma pública, una agenda parlamentaria socialista, con vistas a un uso revolucionario del parlamento. Al reclamo correcto de un FIT unido en la acción política cotidiana, el PO debe desarrollar una propaganda y una agitación política en sus propios términos, incluidas campañas políticas. En la presente campaña electoral planteamos Fuera Macri, Constituyente Soberana, Gobierno de Trabajadores, ligadas al derrumbe económico y a la crisis política y, alternativamente, Contra el gobierno entreguista y los partidos entreguistas del capital: Constituyente Soberana, Gobierno de Trabajadores. Este último planteo trasciende las elecciones y se convertirá en la plataforma de oposición socialista a un nuevo gobierno, incluido uno de F-F. Feminismo La emergencia de un gigantesco movimiento de lucha de la mujer, a escala mundial, no ha sido integrada a la caracterización política de conjunto, como una manifestación de la tendencia internacional a un ascenso de las masas explotadas. Esto es sorprendente de parte de una corriente – la oficial -, que se empeña en una demagogia feminista sin delimitaciones de clase. Detrás de la fraseología de los medios de comunicación acerca del carácter pequeño burgués del movimiento, se omite a su inmensa mayoría trabajadora, aunque la de origen fabril o humilde todavía deba integrarse a la lucha. El movimiento feminista en el último cuarto de siglo se ha distinguido de sus precedentes por el carácter policlasista, en especial como consecuencia del derrumbe de los partidos obreros – reformista-neoliberal y stalinista. El pretexto de evitar una relación sectaria con él ha redundado en un abordaje oportunista, o sea de adaptación a un feminismo excluyente de la lucha de clases. La opresión de la mujer tiene un carácter clasista no sólo históricamente, sino porque sirve a la reproducción de la sociedad capitalista y a la tendencia del capitalismo a disolver la organización familiar sin poder proceder a la socialización del conjunto de la vida social. La decadencia capitalista constituye un límite absoluto a la emancipación de la mujer, porque sobre ella y sobre la niñez recae la carga mayor de la creciente miseria social. La conversión de la prostitución en una gigantesca empresa capitalista, conectada al aparato del Estado y a los bancos que lavan el dinero del negocio, es su demostración más concluyente. La crisis de dirección de la clase obrera y los explotados se manifiesta en forma cabal en el predominio de la orientación feminista pequeño burguesa del movimiento. Se trata de una vía sin salida, como lo demostró el feminismo de los ‘70, porque se escinde ante las contradicciones políticas que dominan la vida social y se alinea con los partidos burgueses y pequeño burgueses que dominan el escenario político. La consecuencia de ello es la derrota o la cooptación, incluso la tendencia a la reversión de conquistas ya establecidas. Con el mayor empeño en integrar el movimiento de lucha de la mujer, la izquierda marxista debe esforzarse en presentar sus propias perspectivas, caracterizaciones y consignas, y desarrollar la organización socialista de la mujer. Mientras nuestro partido mantiene de palabra un planteo socialista, en la práctica se diluye en el feminismo. En un pasado no tan lejano enfrentábamos la violencia doméstica y el femicidio con el planteo de la organización combativa de la mujer en los barrios e incluso la formación de brigadas contra la violencia machista. Recientemente, incluso a pesar del planteo de que el “Estado es responsable” votamos la ley Micaela que prevé la capacitación de género de la burocracia estatal. En las campañas electorales, como la reciente de Córdoba, el planteo clasista contra la opresión de la mujer fue sustituido por el feminista. La adopción del “lenguaje inclusivo” sin ninguna clase de discusión interna es un ejemplo de esta tendencia. Incluso si se caracterizara que su uso no colisiona con ningún principio, la primera obligación sería distinguirlo de la utilización pluriclasista de él, que propugna este tipo de método para la igualdad social en oposición a la revolución socialista y la dictadura del proletariado. Como socialistas debemos defender el lenguaje histórico de la clase obrera, que eleva a todo luchador a la condición de compañero o compañera, en lugar del demagógico ‘pibes’ y ‘pibas’. El ‘machismo’, como blanco preferencial de la lucha contra la violencia a la mujer, disimula todas las condiciones de violencia de la sociedad capitalista, y la violencia en gran escala que representa el negocio internacional de la prostitución. El ‘machismo’ en la clase obrera, incluida su propia vanguardia, debe ser objeto de una campaña de educación y conciencia de clase entre los trabajadores y trabajadoras. Así como en la Revolución de Octubre la conquista de la paz, de la tierra a los campesinos y los derechos laborales neutralizaron la oposición de las masas envueltas en prejuicios patriarcales e iniciaron el largo camino de la emancipación de la mujer, la unidad del proletariado masculino y femenino en la lucha de clases, es el método para derrotar el ‘machismo’ entre los trabajadores. La discriminación y la violencia a la mujer trabajadora tiene lugar, no solamente en el ámbito del trabajo, sino en el de la familia obrera, donde la violencia social general se reproduce bajo las formas brutales. A este cuadro general, se suman la sobreexplotación, el desempleo crónico, la juventud sin trabajo, estudio ni futuro, la penetración del narcotráfico, el alcoholismo y la droga, La lucha contra la violencia a la mujer debe ser integrada a la lucha contra la miseria social, es decir, el capitalismo. La descomposición capitalista se manifiesta en forma lacerante en la manipulación y destrucción de miles de jóvenes como consecuencia de la droga - un filón gigantesco de negocios que se ha entrelazado largamente con las finanzas mundiales. La izquierda democatizane abraza la visión liberal del consumo de drogas ‘recreativo’ y como expresión del “libre albedrío”. Lo mismo sostiene una parte de nuestro partido, que manifestó en su momento el rechazo al planteo de Katerina Matsas, dirigente del EEK y especialista en drogadicción, sin por supuesto escribir nada al respecto. Tenemos, de un lado, un Polo Obrero que debe enfrentar la destrucción de la juventud por medio de la droga y el narcotráfico y, del otro lado, sectores que reivindican el consumo de drogas como una manifestación de libertad. Bajo el capitalismo, la libertad personal se encuentra decisivamente condicionada por la explotación capitalista, de la cual el narcotráfico es una herramienta mortal. Nuestra denuncia del narcotráfico, nuestra lucha contra la penalización a la juventud es a la vez un llamado ferviente a los jóvenes y a los trabajadores a rechazar la droga, para concentrar todas sus energías físicas y mentales en la acción revolucionaria. Planteamos: Preparar un Congreso del PDT con documentos y debates previos y tres días de duración, para establecer el programa y los métodos de acción y organización de una Organización Socialista de la Mujer. Régimen interno Cualquier compañero que haya seguido los debates políticos precedentes se habrá topado con la dificultad por hallar, en la conducta de la mayoría, una línea consistente, incluso en los puntos que aquí se les crítica. El llamado “sistema de consignas”, por caso, ha sido funcional a los continuos vaivenes políticos. Los planteos de “Fuera Macri” o Asamblea Constituyente fueron furibundamente criticados en los debates precongresales, para luego ser adoptados episódicamente, por caso, ante una corrida cambiaria. Pero ninguna mención circunstancial a una consigna constituye una campaña política, la cual exige un trabajo persistente de propaganda y agitación. Estos vaivenes se reproducen con las caracterizaciones internacionales, o de la situación del movimiento obrero. No hay, por lo tanto, una dirección que actúa y se orienta de acuerdo a una caracterización política, sino un aparato que acomoda las caracterizaciones a sus objetivos propios. La aparición de una “ideología de aparato” fue señalada por primera vez por Altamira, en ocasión de las respuestas faccionales que recibió su intervención en el curso de la UJS, en febrero de 2016, sobre la revolución cubana. Se le reclamó que el balance histórico de la revolución no había sido “procesado antes por los organismos”, o sea que una investigación histórica y sus conclusiones no habían recibido el ‘imprimatur’ del aparato. Altamira respondió que sólo un aparato puede arrogarse para sí el monopolio de un debate político que, en rigor, interesa vivamente a toda la izquierda, el activismo, los intelectuales y la clase obrera. El carácter conspirativo de un partido revolucionario, forjado en la lucha contra el Estado, debe preservarse en todo lo referido a la lucha práctica y directa contra ese Estado, ¡pero es una aberración extender el “secretismo” a la polémica política, que es la vía para discernir las tendencias históricas del momento y una guía insustituible para la acción! El reproche al carácter público de un debate ha vuelto a ser invocado, recientemente, en ocasión del balance de las elecciones de Cördoba. Pero en este caso, el reproche a Altamira –por debatir por fuera de los llamados canales orgánicos- presenta una particular perversidad, puesto que, al mismo tiempo, la dirección que lo critica ejerce la censura contra él en Prensa Obrera. En efecto: Altamira ha sido censurado en “Prensa Obrera”, una práctica que choca con la historia y la tradición del bolchevismo e incluso de la socialdemocracia. Rosa Luxemburgo rompió política y personalmente con Kautsky en 1911 cuando éste le censuró un artículo sobre la huelga de masas; la censura a Lenin de sus Cartas desde Lejos marcó otro severísimo choque al interior del bolchevismo. Es esta restricción la que ha obligado a Altamira a expresarse recientemente a través de su Facebook. En días recientes se prohibió que disertara sobre el Cordobazo en el NOA y Santa Fe, y no fue invitado a ninguna actividad organizada por la dirección. Estamos ante un régimen de proscripción política, porque hasta sus apariciones televisivas obedecen a invitaciones de los medios y no a una iniciativa de nuestra organización. Sin embargo, y cuando los compañeros de las regionales deben reunir fondos para financiar el viaje de Altamira –ante la negativa de la dirección- se acusa a esos compañeros de urdir “finanzas paralelas”. No hay otra facción, en esta crisis, que la propia dirección del Partido, cuando bloquea las charlas de Jorge sobre el Cordobazo ¡pero no se priva de publicar lo que él escribió en aquel momento, omitiendo, claro está, su autoría! La conducta de facción se acaba de manifestar brutalmente en la exclusión de Marcelo Ramal como candidato en las próximas elecciones nacionales y distritales en la Ciudad de Buenos Aires, revocando incluso lo que había resuelto la conferencia electoral nacional del PO. Sin embargo, y el mismo día en que se consumó esa exclusión, un plenario electoral en Salta, donde la mayoría de los compañeros se han manifestado en favor de las posiciones que aquí expresamos, votó una lista de candidatos que integra, en lugares centrales, a compañeros de la llamada “mayoría”, teniendo en cuenta su trayectoria y conocimiento públicos, comparables con el de Ramal, proscripto en CABA. Añadamos, a las conductas precedentes, el boicot de la dirección a la campaña electoral de Santa Fe en los municipios del cordón industrial que va desde San Lorenzo a Villa Constitución, una concentración obrera fundamental donde el FIT –liderado por candidatos del PO- obtuvo en las PASO las más altas votaciones de todas las provincias en 2019. Los compañeros han debido echar mano de sus sueldos y ahorros para solventar la agitación electoral, ante el ahogo financiero resuelto por la dirección del PO. Naturalmente, el “pecado” del PO del cordón santafecino es haberse pronunciado mayoritariamente por las posiciones que aquí defendemos. ¿Quiénes son, entonces, los “facciosos”? Para nosotros, el enemigo está afuera del Partido Obrero –es el Estado, la clase capitalista y sus partidos. En cambio, las exclusiones y boicots que aquí señalamos delatan a una facción que, desde la dirección del PO, coloca su propio interés por encima del interés del Partido y de la clase obrera. La imposición de un régimen de aparato se ha puesto de manifiesto, también, en la escalada de sanciones contra militantes que han sostenido intercambios políticos por afuera de sus organismos, sin que se hubiera demostrado que este hecho entrañara algún tipo de amenaza o desafío al centralismo democrático. La existencia de estos intercambios políticos no sólo es inevitable: es una conquista propia de un régimen de legalidad (la democracia burguesa) y de iniciativas de carácter público, donde los encuentros entre militantes son permanentes. Lenin y los bolcheviques insistieron cien mil veces en la necesidad de luchar por “la libertad política” en Rusia, para que los obreros pudieran capacitarse en la lucha por sus intereses históricos a través de la libertad de prensa y el debate público; en nuestro partido, sin embargo, a pesar de contar con libertades políticas, se pretende recluir el debate a la clandestinidad. La prensa del partido debe abrirse a los mejores debates, para que la clase obrera vea cómo construimos un partido revolucionario y para que se eduque por esa vía. El punto más alto de esta deriva del régimen interno es el empleo de prácticas de espionaje, como se puso de manifiesto en el curso del 26º Congreso del PO, y admitidas y reivindicadas varias veces por el Comité Nacional y el Ejecutivo. Más lejos, todavía, en una respuesta de la Comisión Internacional del PO al PT de Uruguay –a raíz que el CC de este partido no vaciló en repudiar el espionaje a la casilla de mail de Marcelo Ramal- se ha respondido que espiar “puede ser que técnicamente no sea aceptado como prueba por la justicia, pero sería una tontería desconocer si los crímenes cometidos son reales o no”. Los responsables del espionaje ignoran –o fingen ignorar- que la nulidad del fisgoneo no es una cuestión “técnica”, sino que subraya una violación de las libertades apelando a medios represivos ilegales. El CC del PO se coloca por detrás de la letra del régimen constitucional burgués, para legalizar un régimen de sanciones al interior del propio partido. (Para demostrar que esta regresión brutal no es gratuita, la carta del CC del PO al PT “ejemplifica” con la causa de los cuadernos, y señala que “criticamos a la justicia, no porque esté basada en las denuncias de los famosos cuadernos y en arrepentidos, sino porque encubre los ilícitos macristas”. “¡No porque esté basada en “arrepentidos”! En esta fantástica concesión a Bonadío y Stornelli, se entiende a dónde lleva la negativa a luchar por “Fuera Macri”: como ocurriera con buena parte de la izquierda brasileña, la dirección del PO quiere hurtarle votos a la base macrista –por eso, denuncia la corrupción K, pero no el régimen de violación de derechos que entrañan las prisiones preventivas arbitrarias o la persecución a Ramos Padilla. El PO debería denunciar todas estas arbitrariedades judiciales, porque, más temprano que tarde, le serán aplicadas a la izquierda y a los luchadores. Los que luchamos contra De Vido y otros en tiempo real –cuando sostenían al asesino Pedraza- no necesitamos dar mayores pruebas de nuestra delimitación con el régimen kirchnerista). Volviendo a nuestro punto: estamos ante el fenómeno excepcional de una dirección que defiende los métodos de espionaje a los correos de los militantes, como parte de la metodología de construcción del partido. El espionaje conduce a que el Partido, que es una asociación voluntaria de militantes unida por un programa y una estrategia, degenere a un aparato soldado por vínculos de vigilancia y delación. Planteamos la exclusión de las filas partidarias de quienes perpetraron y se sirvieron de esta inmundicia para incidir en el curso de esta lucha política, por caso, en la elección del nuevo Comité Central. En los últimos años, ha crecido en forma desmesurada el número de militantes rentados. Proporcionalmente a sus afiliados, el PO sostiene un número de rentados superior al que contaba la socialdemocracia alemana a principios del siglo XX. Para que esta estructura no termine constituyendo un régimen de rentados vitalicios, definitivamente apartado de la militancia partidaria, es necesario en primer lugar un balance que justifique esta situación y la carga económica que representa. También es necesario que tenga un carácter rotativo, sujeto a excepciones. La designación de los compañeros rentados estuvo a cargo del ejecutivo, cuando debió contar con el acuerdo de los círculos y comités de las respectivas zonas y, por sobre todo, sujeto a la supervisión de ellas. El mismo régimen de rotación debe valer para los cargos parlamentarios electivos, salvo excepciones fundadas, los cuales están sometidos a la máxima presión del Estado burgués (en Salta, por ejemplo, hay compañeros que son legisladores desde hace quince años). Hemos sostenido estos planteos en el anterior Comité Nacional e incluso en textos precongresales. La limitación de los debates, la censura, la intervención a locales y comités son justificadas en nombre del “centralismo democrático”, esto es, en la responsabilidad de una dirección de garantizar la “unidad de acción”. Curiosamente, hemos pasado otros cincuenta años sin ese número de sanciones, lo cual no debilitó la unidad de acción sino que la fortaleció (dos dictaduras). Pero el centralismo democrático nunca reside en la mera afirmación del principio de autoridad por parte de la dirección, o su derecho a imponer la directiva que quiera. Incluso en situaciones de emergencia o gravedad inusitadas, toda resolución debe estar debidamente fundada por escrito y, por lo tanto pasible de un debate por parte de la militancia afectada por esa resolución y eventualmente de todo el partido. No pueden existir órdenes, porque tampoco rige la obediencia debida. Naturalmente, el Partido Obrero no es deliberativo ni discusionista; esto es incuestionable – todo debate debe concluir en un voto en tiempo razonable. Esta malversación del centralismo ha sido esgrimida también para justificar la censura en nuestra página, esta vez, con el argumento de que planteos políticos disimiles “confunden a la militancia”. Para saber si esto es así hay que preguntarle a la militancia, no arrogarse la propiedad de esa opinión. La militancia no es una tropa sin discernimiento; por el contrario, forma su convicción y su acción política en base al debate y al intercambio de posiciones. No se nos escapa, por otra parte, que el llamado “discusionismo” también ha sido fomentado por la dirección y sus continuos vaivenes políticos. El último Congreso del partido puso en evidencia un voto contradictorio al oficial que abarcó al 30% de los delegados. Si el Comité Nacional hubiera reflejado esta proporcionalidad, los miembros que sostienen la posición de este documento habrían pasado de tres a nueve o diez sobre los treinta y uno que componen la totalidad. Habría constituido una revolución en la vida actual del partido. El conjunto del desarrollo del Congreso fue irregular, desde la votación de un larguísimo texto en el Comité Nacional conocido con menos de 24 horas de anticipación, e incluso re-presentado con modificaciones tres horas antes del voto. En el curso de esa reunión, propusimos entonces que se abriera un periodo de debates por escrito sobre ese texto, lo cual fue rechazado para proceder a una votación sumaria. En consecuencia, el documento de crítica a ese texto tuvo que ser escrito con posterioridad a esa reunión, lo que llevó a que no fuera admitido como ponencia alternativa en los plenarios. Los textos fueron debatidos con la indicación de proceder a votarlos en el mismo plenario donde se discutían por primera vez. De este modo, el tiempo de discusión resultó harto inferior al establecido por los estatutos – un mes, en lugar de tres, para el de situación nacional, y así sucesivamente con los restantes. En los plenarios fue prohibida la presencia de los miembros del CN que apoyaban el texto alternativo que no se podía discutir (salvo en una o dos instancias). E incluso, en esas condiciones, ¡se nos criticó por haber defendido el texto alternativo y no el “oficial”! Como si el centralismo democrático no obligara a la unidad de acción sino a la de pensamiento, como ocurre con el periodismo venal. Hubo sí un generoso número de boletines internos y otro generoso número de artículos en ellos, que no se discutieron en plenarios, incluso porque muchos textos aparecieron cuando la votación de algunos temas había concluido. Un dato fundamental del mismo Congreso fue la hora y media que se tomó la Comisión de Control, cuando en el pasado raramente pasaba de los quince minutos; un ejemplo de la cantidad de sanciones que se habían producido contra militantes. El pedido de derecho a réplica a las numerosas insinuaciones y acusaciones que hicieron los informantes a la oposición, ¡más allá del propio temario de sanciones de la Comisión! fue rechazado. La intervención de los delegados repitió el tiempo de cinco minutos sin derecho a réplica. La advertencia de Altamira, en el último BI previo al Congreso, de que existía la intención de desviar el debate político hacia los agravios y descalificaciones, se cumplió al pie de la letra. A su turno, la recomendación de un texto precongresal, donde un dirigente planteó la necesidad de elegir “un Comité nacional homogéneo” marchó sobre rieles: a pesar de que la votación es individual, quedó claro en el resultado final que el armado subrepticio (faccional) de una lista única había sido exitoso. El método de conjunto aplicado en el Congreso conoce numerosos antecedentes en conferencias regionales y se manifestará en los próximos días en otras tantas conferencias convocadas en tiempo relámpago y con un desarrollo previsto de algunas horas. Inmediatamente después del Congreso, el flamante CC decidió disolver por teléfono el comité del Noroeste y nombrar un interventor en sustitución, precisamente donde los delegados opositores fueron mayoría. Todo en nombre del centralismo democrático. La corrupción del método partidario llegó de este modo a su última expresión. El centralismo democrático es la actividad colectiva del partido bajo la dirección política del Comité Nacional y el Congreso – no la supresión de ella bajo el bastón de mando del Comité Ejecutivo. Si los círculos son privados de iniciativa en su ámbito de lucha, el partido dejará de ser democrático, por supuesto, pero también revolucionario. En nombre de un centralismo democrático bien entendido, todos esos comités han rechazado las prohibiciones y asegurado la actividad votada por sus militantes. La historia del PO sigue viva en la conciencia y en la militancia de un número cada vez mayor de compañeros. Una fracción (o tendencia pública) En el curso de los debates, diferentes textos de la dirección han insistido con “recomendarnos” la formación de una tendencia o fracción para sostener o ´procesar´ nuestras diferencias, sin aclarar, claro, que ya operaba en el partido una fracción a todos los fines prácticos (la propia dirección), bajo la cobertura del comité ejecutivo. Las garantías y métodos democráticos y el derecho a la crítica, sin embargo, deben existir en forma plena sin la necesidad de recurrir a la formación de una fracción. Una tendencia, por el contrario, que se adapte cotidianamente al centralismo democático que profesa la dirección, sería una ficción cómplice de ese centralismo. Una dirección que incita a formar fracciones o tendencias, muestra la vía de la ruptura del partido y la anarquía discutidora. No es necesaria una tendencia para tener derecho a escribir en Prensa Obrera. Advirtamos de paso que Prensa Obrera, en el pasado, cuando estaba limitada a la edición impresa, postergó o dejó sin publicar diversos artículos, ¡pero no por razones políticas o divergencias! sino para privilegiar aquellos de mayor interés o actualidad, o por la necesidad de rehacer artículos mal escritos o incomprensibles, incluso de parte de destacados dirigentes. En la sección de lectores, la prioridad la tenían las críticas. El planteo de constitución de una fracción pública y con su propia disciplina interior, que venimos a presentar de acuerdo al estatuto partidario, no es solamente un intento extremo por salvar la unidad del Partido ante la evidente malversación de su legado político y de su régimen interior. Es también un recurso para defender el centralismo democrático entendido de la única manera que cabe entenderlo, como una actividad colectiva y libre de los militantes, círculos y comités, bajo la dirección del Comité Nacional y del Congreso del PO. Advertimos a los militantes y luchadores que la organización obrera no debe ser confundida con un aparato, ni sus resoluciones, incluso cuando son votadas democráticamente, como los diez mandamientos. La vida es un fluir ininterrumpido, por lo que nuevos acontecimientos reclaman nuevas discusiones. Es obvio que el Congreso de nuestro partido no pudo discutir una caracterización de la fórmula F-F, de modo que es un desatino impedir un debate acerca de ella, alegando las resoluciones de ese Congreso. El aparato es necesario, en especial cuando es bien usado, pero “es gris”, como dijo el poeta, en tanto “la vida es siempre verde”. La constitución de una fracción significa la difusión pública de sus posiciones, en los órganos partidarios y en los instrumentos de comunicación que ella determine; y el derecho a contar con una organización y disciplina propias, tal como lo marca el estatuto. El derecho a la organización y difusión de nuestras posiciones permitirá, por otra parte, que la confrontación política tenga lugar sin choques faccionales de carácter permanente, tal como viene promoviendo la dirección en los comités y círculos donde participan compañeros que comparten o han defendido nuestras posiciones. Reclamamos el levantamiento de toda sanción o pedido de sanción a compañeros acusados de llevar adelante intercambios políticos pretendidamente “faccionales”. Allí donde existieron, esos intercambios, como lo demuestra este mismo texto, han tenido propósitos definidamente políticos, y hacen al interés del Partido. Por otra, parte ¡nadie podría constituir una fracción o tendencia sin intercambios políticos previos! Un agrupamiento de este tipo no es un rejunte de militantes que se improvisa, exige ser fundado sobre una homogeneidad política y un planteamiento común. En nuestro caso, hemos alcanzado esa comprensión común al cabo de una extensa lucha política que se ha traducido en decenas de textos en los últimos dos años, y en los debates que sostuvimos en los últimos congresos partidarios, en conferencias, en el Comité Nacional y en el último Congreso del Partido. Hacemos nuestra la propuesta de constitución de un tribunal paritario –con participación de compañeros de la CRCI- para juzgar el ignominioso episodio de espionaje interno que tuvo lugar en las vísperas de nuestro XXVI Congreso; rechazamos la exclusión de nuestros compañeros en las actividades partidarias de carácter público, incluyendo a las listas electorales del Frente de Izquierda-U, al cual llamaremos a votar incondicionalmente. El Partido Obrero no puede ni podría sustraerse a la etapa histórica concreta del momento actual, que se caracteriza por la bancarrota de un capitalismo en decadencia, tanto en el plano de la economía y de la política. Esta transición tiene lugar, como ha ocurrido en otras ocasiones, en un contexto de crisis de dirección de la clase obrera internacional. Las contradicciones extraordinarias de la etapa histórica actual ejercen una presión descomunal sobre todas las fuerzas políticas en presencia, como lo atestiguan el desmoronamiento de partidos tradicionaleso o la emergencia ‘’deslumbrante” de tendencias nuevas que se derrumban a la misma velocidad con que subieron. La disolución de la Unión Soviética ha sido seguida por la crisis de la Unión Europea, y el acople Estados Unidos-China, con un proyecto de integración capitalista de China, se ha convertido en una guerra económica y política con tendencias bélicas. La revolución en los países árabes se renueva: ahora en Argelia y Sudán. La izquierda ha sido impactada como nunca por este proceso catastrofista. La confusión política se manfiesta en la adaptación de la mayoría de ella, a nivel mundial, al movimientismo, el seguidismo y el democratismo. La explotación ‘democrática’ de la disolución de la URSS y del fin de la ‘guerra fría’ se encuentra en vía de extinción hace tiempo – como se ve en Estados Unidos con Trump y con los correlatos ‘populistas’ (bonapartismo) en Europa, incluido Xi Jing pin y desde mucho antes Putin. La adaptación democrática de la izquierda ha naufragado hace tiempo en Europa, aunque busca revivir con Berni Sanders y Ocasio Cortez y el ‘feminismo anti-capitalista’. La caracterización reciente de la presente etapa, por parte de la fracción dirigente del PO, y desde mucho antes por parte del conjunto de la izquierda, refleja las convulsiones de este período y de sus giros bruscos de la estabilidad a la crisis, y de virajes a derecha e izquierda. El FIT coincide, con diferencias de matices, en un “conservatismo y pasividad” de la clase obrera o en “el reflujo”, así como en que la crisis de conjunto del capitalismo no se orienta hacia una perspectiva revolucionaria; ello tiende a convertir al FIT en una suerte de ‘partido amplio’ disfrazado de frente electoral. El régimen democrático es un sistema de arbitraje que tiene por eje el parlamento, donde se conjugan derecha e izquierda, pero con márgenes que se estrechan a cero, como consecuencia de la acentuación de la crisis. Es lo que ha ocurrido con el trotskismo francés, que se despeñó de su ascenso electoral de hace menos de dos décadas. La izquierda revolucionaria debe hacer valer su lugar parlamentario para quebrar esa función de arbitraje, por medio de una agitación que ponga el acento en la acción directa. En caso contrario, se convierte en uno de los brazos del Estado para trabar la lucha de clases. Es lo que ocurre cuando el planteo de poder es suplantado por diferenciaciones proselitistas con los partidos patronales que tienen cooptadas en forma relativa a las organizaciones obreras. . El abandono de los planteos de poder se conjuga, por parte de la fracción oficial, con una tentativa correspondiente de cortar la continuidad histórica de nuestro partido. Lo mismo ocurre con la adaptación al feminismo, el cual ejerce una presión inhabitual en el marco que ha alcanzado el movimiento de lucha de la mujer por sus derechos. De ahí la tendencia, a veces más acentuada, a veces menos, al electoralismo y al parlamentarismo, y a una despiadada lucha faccional, que se libra por medio de un régimen de aparato y del punto de apoyo que ofrece la representación parlamentaria del Estado. La lucha política por la continuidad histórica del PO y por la metodología revolucionaria de construcción de nuestro partido, se ha convertido en la más fundamental de las tareas. Lo mismo la defensa de su programa internacional, aprobado en el Congreso de la CRCI de abril de 2004. Invitamos a todos los compañeros que compartan esta proclama a sumar su firma. Socialismo o barbarie. ¡Viva el Partido Obrero! 11 de junio de 2019 Jorge Altamira, Marcelo Ramal, Juan Ferro, Daniel Blanco, Julio Quintana, Pablo Busch, Pablo Viñas Aprobado por unanimidad en una asamblea nacional de militantes del Partido Obrero, realizada el 23 de junio de 2019 en la Ciudad de Buenos Aires. Adhieren Mariano Hermida (Comisión Directiva SUTEBA Matanza), Christian Miguez (C.I Acindar-UOM Villa Constitución, Néstor Correa (AGD UBA y Conadu Historica), Iñaki Aldasoro-diputado provincial PO-FIT Jujuy- Jorgelina Signa –concejal PO-FIT en Capitán Bermúdez- Santa Fe)- Gustavo Fenoy (Cand. diputado nacional FIT-U Santa Fe); Nicolás Basualdo, candidato a diputado nacional FIT-U Santiago del Estero; Nélida Díaz, concejal PO en Orán (Salta); Adriana de los Santos (Músicos Organizados), Olga Viglieca (Pdt); Luisina Montenegro (secretaria gremial AGD UBA Psicología), Gustavo Quiroga (delegado Lodiser-alimentación); Flavio Pereyra (lista Naranja Telefónica); Patricio Lara (C.I.Kimberley-Papeleros Quilmes); Jonatan Ortiz (delegado general Aluex, Naranja Gráfica); Cristian Hermoso (delegado Unilever-Alimentación) -Delfina Irala (UJS-presidenta Centro de Estudiantes Psicología La Plata) –Eva Gutiérrez (polo Obrero Hurlingham) -Eduardo Molina (Polo Obrero Berisso)-Alicia González (secretaria C.I:Ate Legislatura-La Plata); Diego Toscano (secr. ADIUNT Tucumán), Pepe Kobak (Polo Obrero Los Ralos-Tucumán), Gabriela Jorge (Pdt Salta, candidata a leg.provincial); Violeta Gil (candidata a senadora nacional FIT-U por Salta); Emiliano Fabris (SUTEBA B.Blanca); Gustavo Saravia (cand a dip.provincial PO Chubut); Osvaldo Coggiola (Brasil) CABA Sindicales: Gustavo (Alimentación, V.Ortúzar), Gisela Dorado, Sergio Escalas (Tribuna Docente); Guido, Agustín y Javier (Telefónicos); Aymará. Angel y Esteban (Circulo Comercio-San Telmo), Joaquín G. y Juliana P., Méxicano, Iván, Valentina Viglieca., Pamela J., Tania (Tribuna Estatal), Mariano Gaitán (Ferroviarios), Maxi (Aceiteros) Carolina Rizzi, Marcos Cabezas, Ramiro Rivera Valdez (Músicos Organizados) AGD UBA: Javier Díaz, Santiago Barugel, Diego Bruno. Antonella F. (Ojo Obrero, CABA); Jacyn (P.Patricios), Diego Rojas, Olga Stutz (medios central). Alejandro Guerrero, Eugenia Cabral (escritores) El Be (Polo Obrero Villa 31) Villa Crespo: Joaquin A. , Claudia J. (PDTy T.Docente), André B., Pedro B.; Lautaro, Sergio y Alan (T. Docente), Leo Izraelson , Sara Daneri Graciela Corrales, Joe (jub. Clasistas) María Verónica Camacho; Jorge Delgadillo. Almagro: Virginia L. Paternal: Victoria D. (T.Estatal), Santiago, Diana Melnik, Eduardo Correa, Cristina (Jubilados Clasistas); V. Del Parque: Mariano (Ferroviarios) Parque Patricios: Pablo Muñoz Barracas: Claudia C. (salud) Flores: Marcelo Lafiosca (T.Docente) Lugano: Florencia P. (T.Docente; Daniel Zamtlejfer, Alberto. Palermo: Julian D.Daneri (municipal); Yael (municipal); Ana L.Rodriguez (Utedyc); Martin Sanchez (Utedyc) Belgrano: Raúl “Ramón” Espineda, Daniela (sanidad), Liliana Schwartz, Felipe López, Gerardo, Alejandro y Juan Manuel (T.Docente), Guillermo (comercio) La Boca: Keiko Ushima, Gisella (T. Docente) Caballito: Carmen Aguirre, Carlos Petrillo, Fernando (jub.clasistas) Agustín Campos. Colegiales: Paola, Sofía T. (UJS), Irina S. Boedo: Natalia C., Cecilia Pourrieux, Leonardo O. Villa Urquiza: Matías P. Sabrina B., Florencia P. Lara D. y Pablo C. (salud) Villa Ortuzar: Pablo Jolodenko, Alicia P. (jubilados), Luciana D. (T.Estatal), Leticia P. (Alimentación); Carolina K., UJS: Alexis Romero (J.V. González); Nicolás A., Mateo D. (CBC Drago); Federico Silvero (Psico); Natalia G. López (Veterinaria); Juan Manuel Cerveira (UNA-La Boca); Alejandra (UNA-La Boca), Juan Martín A. (UJS Drago). Provincia de Buenos Aires Zona Sur Berazategui Sergio Salgado; María Eugenia Arribalzaga (sindical); Tamara Desantis, Facundo Arribalzaga; Cristian Castillo (UJS); Edda Beitia, Marcela Storni (Jubilados Clasistas); Claudia Molina (Pdt-Polo Obrero); Matías Ghizzardi (C.Argentina). Carlos Palavecino, M.Aranda (Polo Obrero). Karina Pérez, Andrés Lemoine Ezeiza Mabel Garcete; Fabián Cañete; Tony Gutierrez; José María Barrios; Orlando Otero; Cristian Cañete (docentes); Romina Luppo; Ester Garcete, Hugo Espeche José María Barrios, Adrián Caldas Lomas de Zamora Patricia P. (telefónicos); Camila Pérez (UJS); Enrique Castañón, Héctor A. (sindical); Martín Lío (T.Docente), Osvaldo Britos, Ximena Donoso. Avellaneda Norma Gímenez, Rubén Giménez, Carlos Barros y Leticia Vasarley (Jubilados); Ricardo Bugallo, Silvia Pompa (V.Domínico); M. Barrientos; Alejandra Barrientos y Andrea Gómez (Dock Sud) . Marta Aguirre. Qulimes Sergio Diaz, Marcelo B. , Martín B. y E. (Papeleros) Noelia Mansilla; Melina Ruiz Díaz; Xiomara Salina, Jenifer Sánchez; Rodrigo Ameal, Carolina Insaurralde, Abril Insaurralde, Laila Dominguez, Joaquín Antunez y Julían Sigro (UJS), Felipe Giménez, Matías Castro, Gabriel Marchetta, Manuel Quiroga y Matías Ruiz (sindical) Lanús Catalina Chalik, Haidée Villar, Alfredo Romero (circ. Salud); María del Valle Ríos, Adriana Villalba, Manuel Galarza (docentes); E.González (Polo Obrero). Alte Brown-Presidente Perón: Barbara Carrillo; Andrea Capparelli, Verónica Núñez; Juan Olivares, Victor Rodriguez (Polo Obrero); Inocencia Martínez. Oeste /Matanza La Matanza Mirta Sabatierr (docente), Romina Arévalos (doc), Yesica Humeres (doc), Domingo de Cristófaro (doc), Cecilia Leite (doc), Natalia Landriel (doc), Vanina Rojas (doc); Fabricio M (sind) , Martin G (sind) y José (sind) Moreno Marcos Solari, Belén Gómez, Mariano Neiff, Lucia Ferradás, Yamila Paz, Brenda Garro, Jesica Zotelo (UJS), Ricardo Torres, Rodolfo Maracho, Miguel Pennella, María A. Sarmiento, Marcelo Gómez, Marcos Ayala, Cristian Arguello (sindicales), Daniela E Gonzalez (ujs), Gabriel Rodriguez (ferroviario), Federico E Cavia (UJS), Cristian Moreno (ujs),Oscar Bruno (sind), Juan Ruiz, Nicolas Gomez (ujs), Antonella Lucena (ujs), Valeria Miño (ujs), Morón-Ituzaingó Camila Soriano, Karen Santillán (UJS) Marcela Serrano (T.Docente), Matías LM, Nahuel BA (Metalúrgicos), Eugenia B (sind), Matias (sind) Marcos Paz Walter R. , Juan C. (sindicales), Rocio Ponsechi, Constanza Bazán y Belén Pineda (UJS) Hurlingham Eva Gutiérrez; Sabrina Ahumada, Analía Matafoglio , Rosario Reinoso, Alejandra Rojas, Alejandra Enriquez, Hernán (T.Docente), Ricardo) Arias, Vera Api, Mario Torna (J.Clasistas), José Luis Perea (T.Estatal) , Leandro Scarpin, Amanda (UJS), Gustavo H. (sindical), Inés (Polo Obrero) Merlo José Aguilar (Polo Obrero), Andrés Quispe, Fernanda Tornillo, César Maffei (T.Docente), Miguel Franceze, Oscar Villalba (Libertad) Zona Norte Escobar Itati del Mar Asís (docente) Paola Jimenez(circ sindical) Malvinas Carla Díaz (docente) Daniel Galván(circ sindical) Ezequiel Amarilla (docente) Gustavo Toermer (circ sindical) José Vera. (circ sindical- deleg.Branca) Roberto V. (circ sindical) Yesica Urieta (docente) Yoni (sindical) Pilar Agustina Llanes, Juan Arrecegor (Ujs) Melina Diaz, Mercedes, Sebastian Chiarino, Andrés Coca, Jorge Ferrand o; Mariana H., Melina Díaz (T. Docente) Nora Elicabe, Carlos Cornejo (j. Clasistas) Cristian Hermoso, Matias, Peca (delegados Unilever – Alimentación) , Marcelo S. (alimentación, Parque Industrial) Esteban (RP Polo Obrero) San Martín Carlos Suárez, Pablo Caruso (T. Docente); Gustavo Merle (circ barrial- Polo Obrero), Paulo (Polo Obrero), Roxana (terciarios docente) San Isidro San Fernando Alejandro B. (circ sindical), Manuel Lafita, Margarita Cuellar Eric T, Ceferino, Juan L, Reina T. (T.Docente); María L, Salvador M, Nelson (circ sindical –ferroviario). Elisabeth B (circ sindical); Federico Cano (TD) Florencia Blumen (TD) Francisco O. (Polo Obrero) Marcos D, Juan P. Ríos, Nahuel R. (UJS); Ximena Arrecegor (PDT) Tigre Luis Anton (c. barrial) Marito M., Hernán (c. sindical) Martin S. (sindical/barrial), Nelson A. (circ sindical) Vte López Carlos Frigoli, German Kopp, Diego B. Javier, José S, Roberto Mansilla (siindicales); Esteban Zoric, Florián Rapado, Marga Frías, Lili Frías, Raúl Roverano ( jubilados clasistas); Federico Decoppet, Lucas, Pedro Kairuz, Sergio Miranda (circ barrial- estatales) Federico F., Lautaro, Maggi (UJS) Zárate Analia Reynoso (docente), Aurora T. (comercio) La Plata Juan Pablo Diplacido, Mayra Hernández, Sofía Mariezcurrena, Paloma Garea, Gerónimo Medina, Matías Solanilla, Marías Mercedes Rodriguez, Julieta Perez, Brenda Anchil y Alexis Introini (todos de la UJS de Psicología) Nicolás Gadabón, Mariela Ponce y Vanesa Dibene (circ. ATE Legislatura) Mariela Tartaglini (tribuna Docente) Sandra Díaz, Matías Urhart, Emiliano Escobedo, Agustina Pianta, Ignacio Olindi, Juan B., Micaela y Juan José Benigni (todos del circulo Tolosa). Javier Meléndez (UJS Terciarios); Santiago Puertos (UJS Naturales); Sergio Gómez Saravia (UJS Naturales), Adriana Tamaro (Hosp. San Martín). Alejandra Greig (Salud); Pablo Chanques (ATE). Interior de Buenos Aires Lucas Dibenedetto, Lisandro Martinez (IPBA) Mar del Plata Nicolás Lledó, Malena Asencio, Maria Fernanda Díaz, Pamela Veñy, Mayra Giles, Dante Lewkowicz; Juan Manuel Elizalde; Adalberto Ricci, Andrea Herrero; Gastón Cotta, Nicolás Manfredi, Francisco Santillán, Victor Martínez, Marta Serra, Noelia Gonzalez, Leonardo Palas, Santiago Varela, Ignacio Foresi, Jeremías Kiss, Nicolás Gonzalez. Bahia Blanca Marcos Biondi, Natalia Betti, Mariano Schlez, Gastón Orellana, Valerio Salas, Emilce González, María Agustina Vaccaroni, Carlos Villarroel, Luciano Sgalla, Cristian González, Tomás Ruiz, Suyay Henrichsen, Stella Grenat, Marcos Di Benedetto, Enzo Di Benedetto. Pergamino Mari Couz López, Lucas Giannetti (T.Docente); Claudio Martínez y Lucio Servidia (UJS); Oscar Darío Tesone (Polo Obrero), Susana García, Catalina García, Mónica Aquino, Florencia Echaniz, Emanuel Ledesma, Norberto Glavinovich, Rocío González. Junin Sonia Rodriguez, Laura Battaglino y Agustín Peppe. San Nicolás Enzo Coronel, Nicolás Corvalán y Joaquín Deacón (UJS). Pehuajó María Frutos, Juan Pablo Acevedo, Sandro Javier Herrera, Carlos Casares: S. Scaravaglione, Mariela Avendaño Bragado Giselle Haddad, Lilliana Acosta, Matías Panizo y Deborah Haddad. Azul Nahuel Mirande (UJS) 25 de Mayo Juan. M. González Rodriguez Interior Jujuy Andrea Rúa, Paula Retambay, Pablo Dietrich, Estefanía Morales, Victoria Méndez Torres, Gabriela Ramírez y Laura Maihua, (San Salvador de Jujuy). Alan Tejerina, Martín Flores, Daniela Velázquez y Laura Bautista (UJS de San salvador de Jujuy). Miguel Di Blasio, José Mendoza, círculo sindical). Cecilia Zuleta, Analía Vera, Cecila Jiménez, Jazmín Ruiz ( Ledesma). Tucumán Luciano Grupalli, Maximiliano M, Mauricio B, Hugo Interlandi, Matías T, Raúl Barrionuevo, Agustin Flores (sindicales) Anahi Rodriguez, Fede I., Maxi P (local central) . ; Aníbal González y Gustavo A. (profesionales), Marcelo Bustamante (docentes universitarios) Adrian Frejenal, Marcela Lopez Mayra Posadas UJS: Mica, Mel Juarez, Luz Cajal, Martin L., Matías Rejas, Camila Ossman, Bruno Ruiz , Shula Maldonado , Rosa Leal, Nacho Cueto- María Rodriguez, Gustavo Foss, Kike Sanmillan, Fede Coronel Docentes: Elena María Soria, Victor Fabian Soria, Raquel Grassino, Pedro Verasaluse, Edy Castrejon, Veronica Caceres, Guadalupe Reynoso, Julio Sequeira, Alejandra Lauría Leales: Yamila Vitar; Julieta Vitar; Daniela Rosales, Carolina Vitar, Karina Brito y Isabel Brito; Carina Costilla, María Bravo, Dora Costilla, Irene Costilla, Antonio Rosa del Carmen, Fabiana Alderete, Soledad Ledesma Tafi Viejo: Sergio D,. Teresa, Cacho, Raquel S. Mujer/PDT: Alejandral Le del Castillo, Veronica Varela, Laura A, Natacha Recofsky, Lidia Kobak, Fatima Aguilar, Eva Norri, Yessica Morillo, Cecilia Arias. Libertades: Natalia Rodriguez, Eva Gimenez, Roberto Agüero, Neri Corvalan, Amalia Ojeda, Elsa Bayon. UJS: Aixa (filo), Lourdes Figueroa (psico) Artistas: Manuel Puchenko Gonzalez Viclos: Maria Bazan, Marta Ines Galvan, Carlos Maximiliano Galvan, Monica Valeria Juarez Ranchillos: Ana Yanet Romero, Pablo David Andrade, Juana Berta Asis Otros: Florencia Salazar, Rosa Lopez, Rodolfo Escobar, Lorena Jimenez Mauro Paez, Mariana Urueña, Lola Murcides , Lucas Rojas - Gabriel Martinez - Romina Julieta Granero - Mercedes Soria- Alicia Andrea Posada - Capital y gran San Miguel: Florencia Costilla, Cecilia Avalos, Oscar Avalos , Rebeca Oviedo, Nancy Lezcano, Giselle Díaz, Vanesa Ayala, Maricel Díaz, Verónica Giménez, Fabiana Arguello, Veronica Aragon, Rosa Iñigo, Rosario Aragon, José Giménez, Adriana Beltran, Cristian Alderete, Francisca Rodriguez, Nadia Suarez, Julio Aranda, Alfredo Avalos, José Omar. Alejandro Avalos, José Barraza Cajal, Augusto Aragón, Miguel Angel Ledesma. Elisa Martinez , Mariquena Martinez , Nayelli Moyano, Erika Martinez, Cecilia LoboFernanda Pacheco, Rebeca Martinez, Nicolas Moyano, Irene Cisterna, Braian Martinez, Florencia Aparicio Sergio Gomez, Jesica Acuña Lola Mora: Soledad Romero, Antonela Andrada, Noelia Brandan, Matías Romero Los Ralos: Yessica Rivas, Lucia Carrizo, Paola Frias, Joana Navarro, Miguel Alderetes, Petrona Lopez; Angélica Carrizo, Mica Carrizo, Karen Galarza, Susana Villalba, Camila Álvarez, Marcela López, Yanina Paz , Ramona Rivas, Graciela López, Paola Arreyes, Carlos Kobak, Juan Villafañe. La Rioja Luciano Chiappero, Melisa Carrizo Salta Violeta Gil, Nelly Díaz, Gabriela Jorge , Samuel Huerga, Sandra Zarate, Luis Velázquez, Mariana Palacios, Emilce Quiñones, Eli Corro, Jorge Castillo, Patricia Vaca, Natalia Álvarez, Mariela Alvarez, Susana Altamirano, Olga Páez, Silvia Colque, Fernanda Bono, Mariano Durán, Cristian Pereyra, Flor Ruiz, José Britos, Nahuel Riquelme, Emanuel Barrios, Erika Caro Maurin, Valeria Jorqui, Daniela Romano, Valentina Jerez, Barby Muñoz, Camila Huerga, Oso López, Andrea Rico, Elías Mérida, Majo Barrios, Patricia Poblete, Jime Maidana, Carmen Villegas, Emma Perez, Marta Zambrano, Gloria Ortiz, Anita Zambrano, Elena Muñoz, Gonzalo Aguilar, Marta Martín Santiago del Estero Alvaro Reynoso, Leo Acuña, María Ledesma, Claudio Tevez, Julia Cruz, Marilin Martinez, Lucas Ruiz Beltran, Norma Cardenas, Lorena Esperguin, A. Marek, Ricardo Ruiz, Yanin Morales, Mariza Ruiz, Gladys Gutierrez (Polo Obrero) Gabriela Rocuzzo, Andrea Ruiz, Hector Carrascosa Alvaro P. (T.Docente) Pablo Galvan, Felipe Argañaras y Ramon Pereyra (terciarios) Gabriela Campo, Oscar Fernandez y Yanet Martinez (universitarios) Valeria Morales, Daiana Farut, Gabriela Arias, Victoria Jimenez, Ana María Perez y Agustina Ruiz (PDT), Mariano Bracamonte (ujs), Delia Zerda, Gabriel Andre Ruiz Beltran, Yhoana Contreras. Catamarca Bruno Corzo, Maga, Pablo Listro La Rioja Daniel Iñigo (Comite La Rioja), Waldo Corzo (Chamical), Sol Mercado (PDT), Aylen Almendra Santa Fe Capital: Germán Lavini, Lucas Peretti, Emilse Rocio Barrera, Virginia Lopez, Juan Manuel Giuranacci, (T.Docente), Agustin Fernandez (UJS /APEL), Sofia Irene Mena, Victoria Micaela Medina, Guillermo Alfredo Gonzalez, y Maria Pia Ordoñez, Andres Gonzalez, Belen Ortega Federico Iglesias Mauricio Andereggen, Exequiel Dario Nagel, Natalia Cuello, Ramiro David Duré, Franco Jesús Alcorcé, Tomás Gabriel Reinoso, Yair Natanael Luque, Azul Benítez, Ulises Jose Ojeda, Fausta Canalis (UJS) Lucia Fernandez, Ludmila Roverano, Ivan Pereson, Elias Ruffene, Lucio Cinquini, Camila Corbalan, María Eugenia S., (sindical); Homero Morales, Victoria Siriana Leiva (diversidad), Marilin Gomez; Angel Eduardo Liberatti, Sebastián Rodriguez, Sebastian Alberto Zunino, Luis Rodolfo Canalis, Claudio Adrián Galizzi, Carla Capdeville (estatales) . Gonzalo Fernandez Alejo (desocup) Ivan Gómez (audiovisual) Cordón Industrial: Sabrina Santarcangelo, Silvia Rios y Estela Giudice (Tribuna Docente); Luis Calarota (Tribuna-COAD), Carlos Blanco, Laura Alonso, Vanesa Blanco, Jose Figueroa, Cesar Zaninovich Patricia Serenelli (Tribuna Estatal); Bibiana Picca , Miguel Martorell, Francisco Teta (Jubilados), Sandra C. (alimentación) Eduardo A., Martín G. Nerina, Paola R., Esteban I. Cristian T., Ariel C., Roberto V. (mov.obrero), Sofia Calarota, Francisca Stefanelli (UJS) Rosario: Juan Cruz Mondino, Ciro Beltrami (UJS ); Carlos Kellemberger (T.Docente) , Federico Beltrami, Alicia Escudero (T. Estatal), Edmundo Finkenstein (jubilados) Rafaela: Matias Caloia, Eric Suarez, Nicolas Russo, Carolina Valinotti y Johana Peña. Córdoba Daniel Gaido, José Barraza Misiones Mario Coutuné, Diego Olsson, Ramona Romero, Valeria Coutuné. Chubut/ Comodoro Rivadavia Marcelo Saravia y Natalia Ortega (T.Docente); Florencia Díaz y Soledad Corrales (UJS) Río Negro Elena Florin (circ. Bariloche) Santa Cruz Lucas Noguera (Río Gallegos)

13 de noviembre de 2019
Una importante victoria de los docentes porteños

Pasadas las elecciones, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, intentó asestarle un nuevo golpe a la docencia. Esta vez el ataque consistió en el avance sobre el Estatuto del Docente, modificando los criterios para acceder a los cargos en los concursos de traslado. A través de la COREAP, quiso imponer un acto público que no contemplaba el orden de mérito, teniendo en cuenta el puntaje, sino el tipo de causal involucrado. De este modo, al existir cuatro causales diferentes, en los hechos pretendían imponer cuatro listados, en vez de uno que integre a toda la docencia de una misma área y especialidad. Esta maniobra impulsada por el Ministerio, es el resultado de la liquidación de las Juntas de Clasificación Docente, a través de las leyes Gorleri y Abrevaya, votadas en la legislatura porteña. El gobierno de Macri, en aquel entonces, no dudó en recurrir, primero al uso de patotas y luego, a la represión policial, para desmantelar la movilización docente. Sin embargo, otro factor importante para lograr su aprobación, fueron los paros a cuenta gotas convocados por la burocracia que, de igual modo, eran masivos. En ese cuadro contradictorio se dio curso a la creación de la COREAP, organismo que cuenta en la actualidad con una representación mayoritaria del Ministerio y una minoría docente, la cual es elegida por el propio Estado, teniendo en cuenta la cantidad de afiliados de los sindicatos. Cronología de la lucha El carácter trucho de las convocatorias a traslado motivó una gran deliberación entre los docentes, particularmente del área de primaria. De la convocatoria a la asamblea de afiliados y no afiliados, convocada por el sindicato Ademys, surge el paro del día 5 de noviembre y la concentración en el Polo Educativo de Saavedra, para garantizar la defensa del Estatuto y el orden de mérito. Medida que fue adoptada con posteridad y a espaldas de los docentes, por el sindicato UTE, que hasta ese momento llevó una política de adaptación, recomendándole a los docentes las impugnaciones individuales. Este recurso administrativo queda sujeto a la aprobación o rechazo de la propia COREAP (que ellos integran), lo que constituye, por lo que señalamos más arriba, una vía muerta. Párrafo aparte merece CAMYP, el otro sindicato que integra ese organismo, que actuó como garante de la política gubernamental. En ese cuadro, la docencia de la Ciudad, con una adhesión masiva al paro y con una numerosa concurrencia a la sede, tras siete horas de ocupación, ha logrado que el acto público no se pueda llevar adelante. Pero el colmo del cinismo fue una nueva difamación encabezada por la ministra Acuña, por medio de una carta, en la cual definió a los docentes como violentos. La victoria parcial alcanzada el día anterior, generó que todos los sindicatos, incluso los afines al macrismo, se pronunciaran ahora a favor de la defensa del Estatuto. Ante la convocatoria, el día 6, de un nuevo acto público, esta vez del área de adultos, nos movilizamos al Ministerio de Educación y logramos que el mismo se realizara por orden de mérito y una nueva convocatoria de acto público para maestros de grado, respetando este criterio. La lucha continúa La enorme adhesión al paro del martes y la concurrencia a las medidas de fuerza, ponen de manifiesto las reservas de lucha de la docencia y el grado de movilización del conjunto de las y los trabajadores de la educación en defensa de nuestros derechos. La victoria alcanzada, pone objetivamente la viabilidad de impulsar el reclamo por la restitución de las Juntas de Clasificación mediante el voto directo de la docencia. Además, marca el triunfo de un método: el de la deliberación, el paro y la movilización. Esto constituye una bofetada en la cara para la burocracia que dice que no queremos salir a luchar y pretende ser garante del pacto social. Por otra parte, en el marco de un nuevo paro nacional en repudio a la represión a los docentes de Chubut y la detención del Sec. General de ATECH, recibimos la noticia de la realización de sumarios administrativos a 24 docentes acusados de supuestos actos violentos, cuando se encontraban manifestándose en defensa del Estatuto en el Polo Educativo de Saavedra. Alertamos sobre la gravedad de este hecho. Los compañeros sumariados son representantes de entidades sindicales de base, que el gobierno de Larreta y Acuña intentan disciplinar. Rechazamos estas acusaciones infundadas, la persecución y difamación que quiere llevar adelante este gobierno son un manotazo de ahogado frente a la firmeza de la gran iniciativa docente, que ha quedado demostrada esta semana, en defensa del acceso transparente, según indica nuestro Estatuto, a los cargos. El gobierno de Larreta quiere desarticular por arriba, lo que no puede por abajo; intenta con sumarios quebrar la organización de la docencia que lucha decididamente por sus condiciones de trabajo. Se impone como necesidad inmediata la convocatoria a una Asamblea General de todo el gremio con mandatos por escuela, que vote un plan de lucha y trace una perspectiva de unificación a los distintos conflictos educativos en lucha.

13 de noviembre de 2019
La camarilla oficialista del PO monta una provocación en la marcha contra el golpe en Bolivia

Durante la movilización de este lunes 11 en repudio al golpe en Bolivia se produjo un nuevo y bochornoso episodio del aparato oficialista del PO contra nuestra Tendencia. Mientras concentrábamos en el Obelisco antes de marchar, un doble cordón identificado con pecheras del Partido Obrero se instaló frente a nuestra columna para bloquearnos el paso. La acción no tuvo, ni por asomo, la pretensión de resguardar a la columna del oficialismo partidario, que se encontraba, no al frente nuestro, sino a un costado. Simplemente buscaban amedrentar a nuestra militancia. El hecho es que cuando la marcha comenzó, y la columna oficialista ya se había alejado varias decenas de metros y otros grupos se interponían entre ellos y nosotros -por caso, el PTS, como se ve en la imagen-, el doble cordón permanecía en su lugar. No se trataba, por lo tanto, de un cordón dirigido a separar a nuestra columna de la del oficialismo, sólo se pretendía bloquear nuestro paso y armar una provocación. La camarilla usurpadora del PO aplicó esta misma metodología en ocasiones anteriores. En el mes de agosto, apenas transcurridas las PASO, durante una marcha de los “movimientos sociales” a Plaza de Mayo, un cordón de pecheras del Polo Obrero se interpuso en el camino -y siguió durante toda la marcha- a los compañeros del Polo agrupados en la Tendencia, a su vez, despojados de las conquistas arrancadas al Estado durante jornadas de lucha y movilización. Más escandaloso aún fue lo que ocurrió el 30 de agosto, frente a la sede del Ministerio de Trabajo de la calle Alem, durante un acto del sindicalismo cuando nuevamente el cordón de la camarilla se colocó junto a nuestra movilización: “Mediante un cordón de seguridad compuesto por compañeros y compañeras del Polo Obrero, la dirección oficialista se ocupó de seguir paso a paso el trayecto de la militancia de la Tendencia desde que comenzó la marcha, incluso se mantuvieron vigilantes cuando un grupo de activistas del SUTNA se sumó con sus banderas a nuestra columna y a nuestros cánticos y consignas. El momento cúlmine de la acción orquestada por el oficialismo se produjo al llegar a la Secretaría, cuando el cordón de seguridad se abigarró codo contra codo para no permitir que la Tendencia se sumara a las columnas que participaban del acto. Objetivamente, el propósito era generar una situación de violencia para impedir que la Tendencia hiciera valer el derecho de participar de la movilización” ( https://politicaobrera.com/politicas/137-2019-09-01-un-episodio-criminal-de-la-aparatocracia ) Días después, el 18 de septiembre, durante la movilización a Plaza de Mayo por el aniversario de la desaparición de Julio López, una patota del oficialismo partidario expulsó a los militantes de la Tendencia que se encontraban con su bandera al final de la columna. Este hecho sin precedentes fue calificado por una representante de la camarilla oficial como “anecdótico”. En esta ocasión, nuestra columna avanzó para sumarse a la marcha. El doble cordón de la camarilla, después de algunos empujones y de que alguno de sus miembros vociferara que “sólo van a pasar por encima nuestro”, se retiró cubierto de vergüenza -propia y ajena. Pretendían montar una provocación contra la Tendencia, con el propósito de “blindar” a una militancia cada vez más golpeada por la desorientación política y las intrigas. La descomposición de esta camarilla usurpadora -cada vez más abandonada por la militancia y la periferia histórica del PO- no ha encontrado un límite aún. Los luchadores que todavía revisten en las filas del grupo oficialista deben sacar conclusiones y sumarse a la lucha política por recuperar el Partido Obrero, su programa y sus métodos.

14 de noviembre de 2019
Chile: la cuestión de poder

Es indiscutible que en Chile se ha creado una situación revolucionaria. Una acción de masas indomable ha provocado una semi-paralización del aparato del Estado y reducido casi a la nada a los partidos políticos, o sea incluidos los de la oposición. De otro lado se han ido desarrollando organizaciones populares autónomas (cabildos o asambleas populares y grupos de acción contra la represión) sobre la base de esa acción de masas. La huelga de 24 horas del martes 12 pasado, por iniciativa de 110 organizaciones sindicales, con consignas políticas, ha puesto en movimiento a la clase obrera organizada, sin desmedro de que es un intento preventivo de la burocracia sindical, para evitar que los trabajadores desborden el aparato de control sindical. Las masas en la calle, sin dirección política, han puesto en la agenda una consigna de poder, que es la Constituyente Soberana, lo que significa la revocatoria de los poderes del Estado, y en primer lugar la caída del gobierno. El conjunto de estos factores tipifica una situación revolucionaria y el desenvolvimiento de un proceso revolucionario. La puesta al día de la cuestión del poder se advierte en la decisión del gobierno de Piñera, es decir del alto mando militar y de la oligarquía financiera, de poner en debate la reivindicación política de las masas, a saber, la Asamblea Constituyente. El oficialismo promete, en resumidas cuentas, habilitar una reforma de la Constitución, que sería llevada adelante por el Congreso de la Nación en funciones. Pretende, de este modo, dar largas al asunto, abriendo un debate interminable con la oposición, para preparar la única salida en la que confía, que es el aplastamiento militar de la rebelión popular; el golpe militar en Bolivia anima todavía más esa opción contrarrevolucionaria. Piñera precedió el anuncio de este planteo con la convocatoria al servicio activo de personal retirado de Carabineros. Como alternativa de negociación, admitió llamar a una Constituyente, compuesta por mitades por legisladores en funciones y representantes electos; la Constitución chilena, pinochetista, no admite la figura de la Asamblea Constituyente. La oposición, incluido el partido comunista, que tiene una presencia fuerte en las direcciones sindicales, planteó, en una primera instancia, la convocatoria a un plebiscito para decidir sobre convocar o no a una Constituyente, por un lado, para evadir la prohibición constitucional, pero por sobre todo para legitimar la continuidad política del gobierno y del Congreso, que serían los convocantes a ese plebiscito. Cualquiera de estas propuestas tiene como mira promover la desmovilización de las masas, lo cual daría paso, ulteriormente, a todo tipo de acciones contrarrevolucionarias. En una maniobra adicional, que demuestra la obsesión por liquidar la movilización popular, la oposición de centro-izquierda y el partido comunista han coincidido en dejar el plebiscito para el final, o sea como recurso ratificatorio de la Constitución que fuera aprobada. La Constituyente electa que propone la oposición funcionaría en paralelo al gobierno y al Congreso, o sea que carecería de poder e incluso estaría legitimando la continuación del régimen político. La derecha se opone a este planteo porque teme, aunque sólo hasta cierto punto, que una Constituyente paralela al sistema político pudiera chocar con él y derribarlo, a partir de una presión extraordinaria de las masas. El objetivo supremo de todo este cabildeo constitucionalista es sacar al pueblo de la calle y crear las condiciones para un viraje contrarrevolucionario. La condición elemental de una Constituyente Soberana es la expulsión de Piñera del gobierno y la disolución del Congreso. Es decir que la Constituyente asuma el poder político, a partir de la liquidación del poder político que la precede. La Constituyente soberana, o sea gubernamental, tendrá como tarea primer una lucha para conquistar el poder real, lo cual significa desarmar a las fuerzas armadas pinochetistas y establecer una milicia republicana, armando a los trabajadores. El desarrollo político concreto de este proceso no solamente mandará al basurero de la historia a los partidos políticos actuantes, sino que debe crear órganos de poder propios de las masas – los cabildos populares deben ser suplementados por la creación de consejos obreros y la elección de un Consejo nacional de trabajadores, compuesto por delegados electos y revocables, desde los lugares de trabajo y regionales. El desarrollo del proceso revolucionario reclama revolucionar la organización de masas que impulsa este proceso revolucionario. Para los luchadores socialistas de todos los países, lo que ocurre en Chile ofrece enseñanzas excepcionales, porque representa un desarrollo en la práctica de un proceso transicional y de un programa de transición. La reivindicación de la Asamblea Constituyente Soberana aparece como un pilar político fundamental, como puente entre la crisis política, la rebelión popular y la lucha por un gobierno de trabajadores. En Chile se manifiestan todas las contradicciones de esa transición y todas las maniobras de la reacción política y las fuerzas de conciliación de clase, que distorsionan esa reivindicación para mellar su lado revolucionario e imponer su ángulo conciliador, o sea como un planteo constitucionalista. La especie de que una Constituyente reproduciría el mismo régimen político que se quiere abatir, porque al final los partidos mayoritarios seguirían siendo los mismos, exhibe un nivel sorprendente de torpeza, porque el proceso político consiste, precisamente, en quebrar la resistencia de esos partidos a reemplazar al régimen político por una Constituyente Soberana, por medio de organizaciones de poder autónomos de las masas y por medio del desarrollo de un partido revolucionario. Marx advirtió, primero que nadie, el carácter permanente de las revoluciones modernas, en el análisis de la Revolución Francesa, donde las creaciones y disoluciones de Asambleas y Constituyentes eran la expresión de una radicalización de la lucha de clases, que en Francia culminó con la dictadura jacobina, la Convención, y en la época de la decadencia capitalista debe culminar con la dictadura del proletariado, El golpe contrarrevolucionario en Bolivia no puede ser entendido por fuera de la revolución chilena. Una derrota del golpe de Trump, Bolsonaro y Macri daría un impulso enorme a la rebelión popular en Chile, pero incluso la amenaza que ese golpe representa para el pueblo chileno puede ser un factor de radicalización de la revolución. En un escenario con las masas decididamente en lucha, el esquematismo luce más que nunca como una pedantería. Es necesaria una gran labor política de esclarecimiento en la clase obrera de Argentina sobre el alcance histórico actual de las rebeliones en Ecuador y Chile y el combate contra el golpe en Bolivia, porque el conjunto de las contradicciones que atraviesan a Argentina la colocan en el primer lugar de una lucha inminente entre revolución y contrarrevolución. Conclusión: Fuera Piñera, disolución del Congreso Huelga general, Constituyente Soberana Cabildos, Consejos Obreros, Gobierno de Trabajadores

14 de noviembre de 2019
La crisis del Partido Obrero y la CRCI

En menos de seis meses, la crisis y división en el Partido Obrero de Argentina llevó a la constitución de una tendencia (“Tendencia”) pública, a un debate público en que la dirección oficial de ese partido utiliza epítetos, en relación a la fracción pública mencionada, sin precedentes en cualquier debate en organizaciones que se reivindican la IV Internacional. Hasta expresiones de deseos (de muerte inclusive, de dirigentes de la Tendencia) han sido ventiladas públicamente por miembros de esa dirección, y militantes que le son favorables, en redes sociales. La situación llevó a pronunciamientos y posicionamientos de todas las organizaciones y grupos simpatizantes de su corriente internacional, la CRCI (Coordinadora por la Refundación la IV Internacional), y hasta de organizaciones de izquierda ajenas a ella. El apoyo internacional a la Tendencia ha tenido carácter variado, pero significativo. En Argentina, ha recibido el apoyo firmado de aproximadamente 1.200 militantes, esto es, probablemente un tercio del efectivo militante del partido. La Tendencia ha caracterizado el rumbo oficial del PO como electoralista, oportunista y capitulador, política y programáticamente, y señalado el agotamiento político del FIT (ahora FIT-U), Frente de Izquierda de los Trabajadores – Unidad, que incluye al PO y a otras tres corrientes originadas en el trotskismo (PTS, IS y MST), además de pequeños agrupamientos nacionalistas de izquierda. En ese cuadro, las recientes elecciones argentinas mostraron uno de los peores desempeños electorales del FIT desde su constitución en 2011 (2,1% para su fórmula presidencial), resultando en un fracaso explícito del leit-motiv principal de su campaña electoral (fortalecer a la izquierda en el parlamento, del que esa izquierda ha sido casi barrida). Estos desarrollos se producen en el cuadro de importantes luchas obreras y populares en Argentina, de rebeliones populares en diversos países latinoamericanos y caribeños, de ascensos de masas con características revolucionarias en Oriente Medio (Argelia, Sudán, Irak, Líbano, Egipto), de movilizaciones sistemáticas en Hong Kong, que afecta directamente a la burocracia china, de intervenciones armadas reaccionarias (Turquía-Siria-Curdistán) y de fuertes crisis políticas y luchas de masas en los países imperialistas, en especial en Europa y los EEUU. La crisis política internacional (así como la perspectiva de una catástrofe económica peor que la del 2007-2008), y el ascenso de masas en diversos países, operan como un gigantesco clarificador político, en especial en la izquierda. La crisis de dirección del movimiento de los explotados, lejos de aminorar, se hace más aguda. En el caso argentino (que el analista Noriel Roubini caracteriza como uno de los “cuatro gatillos” susceptibles de suscitar una recesión/crisis económica internacional) el desempeño, en todos los sentidos, del FIT-U, se sitúa a contramano de la explosión social, real o potencial, en América del Sur, y de su radicalización política. En Brasil, donde la estabilidad política del “neofascista” Bolsonaro se encuentra cada vez más cuestionada (existe hasta la posibilidad de un juicio político, debido a su participación en el caso – asesinato – de Marielle Franco), la victoria de la fórmula Fernández-Fernández ha sido presentada como una victoria de la izquierda, inclusive por la “izquierda” brasileña mayoritaria, a pesar de que el peronismo/kirchnerismo jamás se reivindicó de izquierda (es tan “celeste y blanco” como el bolsonarismo es “verde-amarelo”, ambos contra las banderas rojas), de que su futuro gobierno no hace el menor secreto de su intención de encaminar la monumental crisis económica y social del país a través de un acuerdo/sumisión con/al FMI, y de actuar como bombero regional, en especial en Chile, Ecuador y Venezuela. La crisis política europea, a su vez, con el “Brexit” como navío rompehielos, y con los “chalecos amarillos” de Francia como símbolo callejero, no ha dado lugar apenas al ascenso de la derecha y la extrema derecha, sino también del centroizquierda y la izquierda centrista: en Alemania, centro económico de la UE, Die Linke, que pretende situarse a la izquierda del SPD y en oposición a la coalición gobernante, ha vencido (con 31% de los sufragios) las elecciones en el lande de Turingia, eslabón entre el Este y el Oeste del país (cuya reunificación, en 1989, marcó, para algunos, la gran victoria histórica del capitalismo liberal, y para otros hasta el “fin de la Historia”). En Dinamarca, la centroizquierda ha sido ampliamente victoriosa en las elecciones generales realizadas este mes. Los ejemplos abundan. La crisis en el PO y, con toda probabilidad, también en el FIT-U, es un aspecto de la crisis de dirección internacional, esto es, de la dificultad en erigir una dirección revolucionaria, debido a motivos históricos (estructurales) y políticos (coyunturales). Savas Matsas, en nombre del CC del EEK (organización griega fundadora de la CRCI), caracterizó en un reciente documento al respecto que “la lucha faccional en el Partido Obrero no es una tempestad en una taza de té, sino un serio y mortal reflejo de la lucha de clases, no sólo en Argentina, sino internacionalmente”. Sobre esa base, realiza un balance del fracaso de la tentativa de las organizaciones de la CRCI en actuar como instancia conciliadora (incluyendo la propuesta de un “armisticio”) en la crisis, fracaso que Savas atribuye a la subestimación “de la ferocidad (sic), profundidad y velocidad de la crisis en el PO”. El EEK se propone, por ello, actuar para operar “una clarificación política”, procedimiento inverso al adoptado por esas organizaciones (EEK, DIP y MTL) en ocasión de la (supuesta) “reunión conciliatoria” celebrada en Atenas, en la que propusieron un “armisticio organizativo” (incluyendo un “reconocimiento del derecho de tendencia” de carácter tautológico, pues ese derecho existe en los estatutos del PO y la CRCI) previo a la delimitación y caracterización de las posiciones políticas en disputa, tentativa que fracasó porque no podía sino fracasar. El conocido aforismo leninista (“toda divergencia organizativa es una divergencia política”) fue simplemente ignorado. El documento del EEK avanza en las caracterizaciones políticas, y en su postura frente a la crisis. Rechaza la explicación oficialista de la crisis como debida al “egocentrismo” (psicología) de Jorge Altamira (Tendencia) y carente de divergencias estratégicas, tal como postulado por la dirección oficial en la reunión de Atenas. Caracteriza que la propia dirección del PO admitió el carácter programático de las divergencias, en documentos como “La continuidad histórica del Partido Obrero”, al que caracteriza como teórica y políticamente equivocado (con abundancia y profundidad de argumentos). Rechaza la idea, absolutamente generalizada en la izquierda, de una “iniciativa estratégica [histórica] de la burguesía” (la famosa “ofensiva neoliberal” con la que comienzan casi litúrgicamente la enorme mayoría de los documentos de la izquierda mundial, trotskista incluida, que descarta la tendencia hacia crisis, guerras y situaciones revolucionarias, aunque éstas le estallen en la cara, condenándola a la marginalidad), idea que la dirección oficial del PO pretendió fundamentar en un fragmento literalmente copiado, y mal interpretado, de un documento del propio Savas Matsas. Reivindica, frente a esas vulgaridades, no sólo la tradición marxista (trotskista) sino también el programa fundacional de la CRCI (2004). El EEK reconoce que esas y otras cuestiones fueron sólo tangencial y parcialmente analizadas en la “audiencia conciliatoria” de Atenas. Acusa, aun así, a la dirección oficial del PO de “falsificar” (sic) el contenido y desarrollo de esa reunión, en sus informes en Argentina, llegando a afirmar que, en virtud del carácter alevoso de esa falsificación, “la delegación del CC (del PO), en Grecia, destruyó toda credibilidad de la dirección oficial del PO frente al EEK” (re-sic), caracterizando también sus desvíos “parlamentaristas, sindicalistas, identitarios y realpolitik (oportunistas)”. Por todo ello, el EEK rechaza ahora la vía de la simple “reconciliación” en el PO (y en la CRCI) y propone un amplio debate político, con la participación obligatoria de la Tendencia, debiendo ser levantadas todas las sanciones y exclusiones sumarias realizadas contra ella en Argentina. O sea, rechaza considerar, como cabe a verdaderos internacionalistas, Argentina como un feudo político de la dirección oficial del PO, rechazando también la vulgar y aparatesca afirmación de un miembro del CC-PO, presentando a la CRCI como “un reagrupamiento internacional fundado por el PO” (una afirmación grotesca, ignorante y nacionalista, explícitamente combatida en documentos del PO y de la propia CRCI), o sea, un “laburo internacional” del PO. Y advierte (el EEK) contra el peligro de transformar las divergencias internas en un debate autofágico y paralizante de la actividad de la CRCI. Savas Matsas lamenta, en el documento, que la CRCI haya sido mantenida en la ignorancia de los enfrentamientos en el PO, de los que sólo se manifestaron “pequeños signos” (o síntomas) en las actividades internacionales de la CRCI durante los dos años precedentes a la explosión de la crisis en el 26º Congreso del PO, celebrado en abril pasado. Expresa también su convicción de que esto se debió a una política de ocultamiento, evidenciada también en el hecho de que, contrariando la tradición, las organizaciones de la CRCI no fueron invitadas a participar de ese Congreso, ni siquiera la organización uruguaya (PT), situada a una distancia más corta de Buenos Aires que las regionales del interior argentino. Sería importante que Savas (el EEK) fuesen más allá de esa constatación, registrando que la “no invitación”, que ya había sucedido en el Congreso precedente (al que sólo concurrió una delegada juvenil turca) fue de responsabilidad de la fracción mayoritaria del CC saliente, transformada en fracción monopólica (u “homogénea”, en el lenguaje estalinófilo de la dirección oficial del PO) en el 26º Congreso. Si faccionalismo (esto es, fraccionalismo clandestino y mal intencionado) hubo, éste tuvo carácter unilateral. El que viste y calza, más al corriente (debido a su proximidad geográfica y a su origen nacional) de los problemas internos del PO que el EEK, organizó, como miembro da la dirección del sindicato nacional de docentes universitarios del Brasil (Andes-SN), un seminario latinoamericano en marzo pasado. Para el mismo invitó a Romina Del Plá, obviamente no sólo por ser una combativa dirigente docente (y diputada) argentina, sino también por ser la figura más visible del PO (candidata a vicepresidente por el FIT-U), con independencia de su alineamiento en la batalla interna del partido. Romina habló amplia y públicamente en ese seminario, así como también pudo hacerlo en el ENE (Encuentro Nacional de la Educación) que le siguió, también organizado por el Andes-SN, reunión militante que fue nada menos que el marco en que fueron organizadas las gigantescas movilizaciones educacionales contra el gobierno de Bolsonaro, que pusieron a millones de jóvenes y profesores en la calle y conmovieron Brasil y el mundo, en las semanas y meses sucesivos. Que la dirección del PO se haya percatado o no de ello (Romina no escribió una línea a respecto en Prensa Obrera) no cambia en nada la cosa. En la publicación bilingüe de amplia distribución continental, “Educación Superior en América Latina”, que resultó de la actividad arriba mencionada, el artículo relativo a Uruguay fue redactado por dos dirigentes del PT (Lucia Siola y Nicolás Marrero), y el que suscribe trató de suscitar lo mismo con los compañeros bolivianos (Socialismo Revolucionario), sin conseguirlo. También propiciamos la presencia de cuatro militantes de la CRCI (3 PO + 1 PT) en el reciente seminario internacional que organizamos en San Pablo sobre el centenario de la Internacional Comunista (el único realizado en el mundo a ese respecto) como ya lo hicimos también en innúmeras ocasiones en el pasado; algunas de las intervenciones de esos militantes (en el simposio sobre la IC) se encuentran en Facebook y youtube. Actuamos de ese modo buscando elevar la calidad política de nuestra intervención internacional, aprovechando tribunas internacionales significativas y dejando de lado los faccionalismos internos (a pesar de haber tomado posición en relación a ellos), manteniéndonos sobre el terreno de la estricta lealtad política a nuestro partido, a diferencia del faccionalismo escandaloso de la dirección oficial del PO. Con el mismo espíritu organizamos la presencia de una nutrida y aguerrida delegación brasileña (diez compañeros) en la última Conferencia Latinoamericana organizada por la CRCI (en Buenos Aires), sin importarnos quien “tenía la manija” de la misma. Un poco a propósito, Rafael Santos, conspicuo miembro de la dirección oficial del PO y ahora embajador internacional itinerante de su faccionalismo, publicó un “documento interno” (que no leí) dirigido, a lo que parece, básicamente contra mi persona, debido a un documento que escribimos sobre la crisis del PO, apuntándome “nunca haber construido nada”, criticando mi “liberalismo organizativo”, contra el que opondría el “centralismo democrático”, y reivindicando el carácter interno (no público) del debate de divergencias. Al parecer, ese carácter sigiloso no sería válido para “muros” y trolls de Facebook (más de tres mil millones de usuarios) favorables a sus posiciones, a través de los cuales me enteré de lo dicho. Dejo para otra ocasión, o mejor, para ninguna, refrescarle la memoria al literato de marras a respecto de mi militancia trotskista desde 1971, en diversos países y sin jamás haber recibido un centavo, o cosa equivalente, por la misma. Quien quiera discutir algo al respecto, que busque a otro. Las redes sociales abundan en manifestaciones cloacales (incluidos, como ya dicho, deseos explícitos de desaparición física) de parte de dirigentes o militantes de la fracción oficialista, sin ninguna manifestación al respecto por parte de la dirección, que no impiden a la misma denunciar manifestaciones de apoyo a la Tendencia por las mismas vías, cuando realizadas por personas excluidas o alejadas del PO, como si esa condición los transformara en “muertos vivos” (personas prohibidas de manifestarse políticamente), y exigiendo que la Tendencia se delimite de las mismas, cosa que la fracción dirigente no realiza en relación a las manifestaciones descompuestas en su favor. Parece que en eso consiste su “centralismo democrático”. Diverso rumbo (al del EEK) frente a la crisis del PO adoptó el DIP (Turquía), que evoca en sus documentos políticos su pertenencia a un (amorfo) “movimiento inspirado en las teses de 2004 de la CRCI”. Una posición que se articula, de modo obvio, con su posición en defensa de “la refundación de la Tercera Internacional (o Internacional Comunista) con el programa de la IV”. Desde luego, el DIP tiene todo el derecho de defender esa posición, y de hacerlo de modo público e internacional. Llama la atención, sin embargo, que en el BII (Boletín Interno Internacional) cuya publicación le cupo cuidar después de la reunión de Atenas, el DIP se despache con una larga parrafada, en nombre del “centralismo democrático”, contra la Tendencia del PO, por ejercitar ese mismo derecho, nacional e internacionalmente, y esto… ¡después de haber sido excluida! (una medida que nadie propuso contra el DIP, a pesar de las posiciones que defiende públicamente). El DIP considera la crisis del PO como un problema “argentino”, y pretende erigirse (y que la CRCI se erija) en árbitro “incontaminado” de ella. En el Boletín mencionado, la dirección (o Comisión Internacional) del DIP se refiere al espionaje del que fue objeto Marcelo Ramal, dirigente histórico y representante parlamentario del PO, proponiendo una manera de resolverlo sobre la base de la premisa, ilustrada con abundantes citas de clásicos marxistas, de que la dirección de una organización revolucionaria tiene el derecho (y el deber) de realizar tareas de espionaje (o simplemente “de inteligencia”) en caso necesario. Las citas son totalmente innecesarias, porque cualquier persona mínimamente informada sabe que esa es la práctica de cualquier organización combatiente de una clase o de un pueblo, siglos y milenios antes de Marx, contra la acción o infiltración por agentes del enemigo (los niños educados en el cristianismo que acceden al Nuevo Testamento saben, por ejemplo, que la condición de alcahuete es muy podrida y puede llevar al suicidio, o al “suicidio asistido”). Sucede que es absolutamente público que no es esa la condición de Marcelo Ramal, al que el DIP conoce inclusive por su condición de responsable de informes políticos en eventos de la CRCI; la propia dirección oficial del PO no tuvo, felizmente, el caradurismo de levantar esa sospecha. En el caso de espionaje del PO, por otro lado, no hay misterios que justifiquen grandes investigaciones, pues la dirección del PO se ha reconocido culpable, invocando apenas “circunstancias atenuantes”: no habría sido un espionaje adrede, sino el aprovechamiento de una “torpeza informática” de Marcelo. Que no probó, por otro lado, absolutamente nada. Al infeliz que usó el argumento de la “torpeza” (¡en un documento internacional!), como si ella legitimara algo, habría que informarle que el “aprovechamiento” de dicha “torpeza” (envío, por ejemplo, de mensajes no codificados, o de imágenes no protegidas a personas con una circunstancial relación) en el caso de figuras públicas, en especial en el caso de mujeres (conocidas o no) que tuvieron públicamente reveladas fotografías íntimas por hackers o ex relaciones, ya ha sido considerado y sancionado como crimen en diversos países y, principalmente, ya ha sido objeto de repudio y movilización por parte de movimientos de mujeres (feministas o no), que consiguieron, exactamente, que dichas prácticas (fotográficas o textuales) fuesen consideradas criminales. La involución política, en este caso, no parece tener límites: lo grave es que encuentre una justificación rebuscada en la propia CRCI. Sobre bases tan “sólidas”, el DIP propone, en el BII, la realización del 27º Congreso del PO como “congreso de reunificación”. ¿Sobre qué bases? ¿Abriendo un amplio debate político (internacional) sobre las divergencias? Que no precisarían ser superadas de inmediato, sino claramente delimitadas, reconociendo a las tendencias que defienden cada posición. No, no sobre esa base, pues el DIP ya actúa como si el debate hubiese sido resuelto en favor de la dirección oficial y de sus aliados en el FIT-U. A ello obedece que el DIP no sólo haya firmado la moción de apoyo internacional al FIT-U reclamada por la dirección del PO (que no pasaba de un cheque en blanco para su programa y política) sino que organizara una campaña política internacional, haciendo que la moción fuese firmada por organizaciones y personalidades simpatizantes de la CRCI, de Rusia, Hungría, Bulgaria, Polonia y otros países. Que éstos la firmaran desconociendo su contenido político real, y su trasfondo de divergencias, no anula el hecho político producido. Dicha moción fue criticada por dos militantes del PO-Tendencia, en sendos documentos políticos, como una auténtica estafa política, a la que el DIP, lamentablemente, se sumó. Lutte Ouvrière declaró su apoyo electoral al FIT, absteniéndose, sin embargo, de suscribir su programa y política, una precaución elemental, aunque declarando no tener los elementos para juzgarlos. El EEK, que no la firmó, declarando sin embargo su apoyo electoral al FIT, caracterizó la moción como “un ultimátum sectario solicitando nada menos que un apoyo incondicional ‘al programa y la política del FIT’. El EEK, a pesar de declarar su voto al FIT contra los partidos capitalistas (…) criticó su electoralismo, las políticas nacionales e internacionales de sus [otros] partidos constituyentes (PTS, IS) y su programa. No podemos, ahora, firmar semejante manifestación de fe ciega, suministrando un cheque en blanco [carte blanche] al parlamentarismo ‘de izquierda’”. Más claro, agua. Falta ahora sacar las conclusiones políticas derivadas del uso sistemático del método del “ultimátum sectario”. Militantes de la Tendencia, como ya dicho, denunciaron la estafa política contenida en la moción. Que va muy lejos, definiendo que el FIT debería ser apoyado políticamente pues constituiría una alternativa política (la única) “creíble” (sic). ¿“Creíble” para quién? ¿Habría otras alternativas, pero “increíbles” (como el bolchevismo, en 1917)? Qué bajo se ha caído. Lo de creíble viene de que el FIT pasó por las PASO, un recurso antidemocrático del Estado burgués argentino, transformado por obra del oportunismo en factor de “clarificación revolucionaria”, pues separaría a los “creíbles” de los “increíbles”. La moción llega a plantear que “Argentina es uno de los países, quizás [ese “quizás” es delicioso] el único por el momento, donde se puede lograr una hegemonía de la clase trabajadora en la lucha contra el capitalismo (porque) el FIT-U reclama la herencia revolucionaria del proletariado internacional”. La obvia ignorancia del argumento es lo de menos; lo que más importa es su oportunismo. El FIT-U seria revolucionario, no por su programa, sino por su “herencia”. Sería interesante ver un militante defendiendo ese argumento nacionalóide en las movilizaciones en curso en Chile, por ejemplo. La cláusula citada extiende un certificado anticipado de inocencia a toda la izquierda mundial, cualquiera que sea la situación policía objetiva y su orientación política, porque, claro, sólo en Argentina existe un FIT. Apunten, entonces, contra Marx y Lenin: el partido no es necesario, basta con un Frente (o un “partido-frente”, cuyos ejemplos abundan). El carácter burdo de estos argumentos, firmados sin embargo por una parte de la CRCI y de su periferia militante, confirma el análisis, inicialmente citado, del EEK, y de la propia Tendencia del PO: la crisis del PO es parte de la crisis mundial de dirección del proletariado (o de “la izquierda”) e implica a la CRCI en su conjunto, como parte de ella. La única salida es promover el más amplio debate político, reconocer a la Tendencia como tendencia internacional con todos sus derechos (en primer lugar, levantando las sanciones contra ella y reconociéndola como tendencia del PO) y continuar combatiendo por el reagrupamiento internacional del proletariado y de la izquierda sobre bases revolucionarias, retomando y profundizando el camino y el programa abierto por la CRCI en 1997, 2004, y en otras conferencias. Los medios organizativos serán una consecuencia de esa lucha política, y no lo contrario.

14 de noviembre de 2019
Golpe en Bolivia: adónde va América Latina

En la discusión acerca de si el derrocamiento de Evo Morales ha sido o no un golpe no hay solamente un gran despliegue de confusión política sino también de macaneo. Carlos Pagni, en La Nación, intenta comparar lo ocurrido la semana pasada con el derrocamiento de Sánchez de Lozada, el presidente gringo, que tuvo lugar en octubre de 2003, como si esto último hubiera tenido características golpistas similares o de algún tipo. En esa ocasión, tuvo lugar en Bolivia la mayor insurrección popular de toda su historia, y el gobierno fue salvado por Néstor Kirchner y el brasileño Lula, que reunidos en Río Gallegos mandaron una delegación encabezada por dirigentes de ‘movimientos sociales’, como fue el caso de Humberto Tumini, de Barrios de Pie, y Luis D'Elía, que negociaron la sucesión del mando a favor del vicepresidente Carlos Mesa, el entonces vicepresidente y actual candidato opositor en las elecciones recientes, evitando de este modo la victoria de la rebelión popular. La elección de Tumini y D'Elía para salvar al imperialismo de una victoria revolucionaria obedeció a sus vínculos con los ‘movimientos sociales’ de Bolivia, entre ellos el que lideraba Evo Morales. El ahora exiliado en México, demoró en aquel año su retorno de un viaje por Europa, tanto para evitar el liderazgo de la insurrección, como especialmente de lo contrario – enterrarla a cambio de la sucesión que se produjo en aquel momento. El golpe, el 17 de octubre de 2003, es el que dieron los ‘populistas’ de Brasil y Argentina contra una insurrección popular extraordinaria, con el guiño de las Fuerzas Armadas. En Bolivia no ha habido esta semana SOLAMENTE un golpe de estado – también se produjo el desmoronamiento del MAS. Luego de una cuidadosa preparación de las elecciones, que involucró el desconocimiento de un referendo que prohibía una nueva reelección y la cooptación del Tribunal Electoral, Evo Morales cedió de inmediato a la presión de la OEA , que había denunciado fraude en un informe “preliminar”. En lugar de ofrecer la realización del balotaje que habría debido realizarse si, en efecto, el oficialismo no había ganado el comicio por los diez puntos de diferencia que exige la ley, Evo Morales propuso realizar nuevas elecciones, con la posibilidad de que se presentaran “nuevos actores”. Lejos de aceptar el ramo de olivo, la oposición golpista reforzó sus acciones, incluido el ataque a funcionarios y dirigentes del MAS, sin que el MAS ofreciera la menor resistencia. No solamente esto, la burocracia de la Central Obrera Boliviana reclamó la renuncia de Evo Morales, casi en simultáneo con el planteo del jefe del Estado Mayor del Ejército. Para hacerla corta, el golpe montado por Trump, Bolsonaro , el fascismo boliviano y los mandos de la policía y las Fuerzas Armadas, tuvo lugar en medio de un desplome del régimen bonapartista de Evo Morales, que en ningún momento preparó una resistencia popular, ni quiso hacerlo con posterioridad. Luego de la renuncia “sugerida” a Morales por el Ejército, los parlamentarios del MAS formaron fila para presentar la de ellos mismo sin que nadie los ‘invitara’ a hacerlo. La crisis política en Bolivia es el fruto de dos procesos: un golpe imperialista, de un lado, y el desmoronamiento del bonapartismo indígena del otro. La reacción contra el golpe por parte de las masas de El Alto y de sindicatos y trabajadores en el Altiplano , se presenta en el escenario de la crisis como una iniciativa independiente, que incluye naturalmente a la militancia media del propio MAS. Bolivia no está inaugurando nada nuevo en la historia de los golpes, las revoluciones y las contrarrevoluciones – con otras características fue lo que ocurrió en España, en 1936, cuando se anunció el golpe franquista. No es un dato menor que las masas de El Alto se movilicen con el slogan “guerra civil”. Recientemente, en Brasil, un golpe de estado, en el que tuvo una clara injerencia el ejército, cuyos jefes integran hoy el gabinete de Bolsonaro, cobró altura como consecuencia del desmoronamiento de la dirección política y el aparato del Partido de los Trabajadores. Lo mismo ocurrió con el movimiento Guazú, en Paraguay, en ocasión del derrocamiento de Lugo; ese movimiento vegeta ahora entre lides electorales. Esta combinación compleja de factores políticos caracteriza la crisis política desatada por el golpe de estado militar. El ejército ya tomó sus recaudos, reemplazando al jefe del estado mayor por el verdadero jefe del golpe, que había operado a la sombra del primero. Los tres gobiernos que encabezaron el reconocimiento del golpe, Estados Unidos, Brasil y Gran Bretaña, están comandados en la actualidad por aspirantes a un bonapartismo reaccionario, que confronta con el sistema parlamentario. El otro que impartió su bendición a la presidenta autoproclamada por los militares ha sido Rusia – que sostiene a Maduro con equipamientos militares. Putin no quiere saber nada con un pueblo que enarbola “la guerra civil”. Del lado del MAS, Evo Morales se ofrece a volver a Bolivia para presidir una “transición pacífica” completamente ilusoria, mientras los parlamentarios del MAS reclaman un retorno al recinto para hacer lo mismo en calidad de subrogantes de Evo Morales, de un lado, y las fuerzas armadas, del otro. La crisis ha traspasado, sin embargo, los límites de la alquimia. En este marco, la partidocracia local se ha puesto a discutir, en Argentina, si lo de Bolivia fue o no un golpe. Los polemistas, sin embargo, no han podido levantar la puntería ni advertir las consecuencias de los sucesos bolivianos sobre el gobierno que se inaugura en diciembre. El planteo de quienes rechazan la tesis del golpe y hacen recaer las responsabilidades sobre el ‘fraude’ indigenista, es clarísimo: advierten a la coalición peronista que no repita el escenario boliviano, metiendo mano por ejemplo en Comodoro Py para interferir en los juicios iniciados al personal del gobierno precedente. O, por caso, si se atreve a armar una Conadep del periodismo, o cualquier otro populacherismo. El golpe militar extranjero en Bolivia debilita mucho a un gobierno que debuta debilitado por la crisis económica y social extraordinaria que debe enfrentar – la presión brutal del FMI, Trump y los fondos acreedores, por un lado, y la situación de miseria imposible de las grandes masas, por el otro. El arbitraje político que implica un pacto social puede disolverse como el hielo fuera del refrigerador. En el debate acerca de si fue sí un golpe o no, el ‘albertismo’ ni siquiera insinuó que está advertido de la implicancia internacional del golpe boliviano. A Perón, después de todo, le ocurrió lo mismo, porque su retorno al país fue saludado enseguida por los golpes militares en Uruguay y Chile, más los previos de Bolivia (1971) y Brasil (en especial desde que quebró la lucha estudiantil en 1969). Empeñado en combatir a la izquierda obrera con la Triple A, Perón fue cómplice de esos golpes, que al final acabarían con el gobierno peronista. La resolución votada en el Congreso es una farsa: simplemente no plantea la reposición de Evo Morales en el gobierno. El pronunciamiento nacional y popular es abstracto – en criollo, un verso. La diplomacia albertista no va a movilizarse por el restablecimiento del orden constitucional quebrado – hará lo que todo el mundo: pedir elecciones organizadas por un gobierno golpista fascistoide. Rascando un poco, se observa que ha tomado la tesis de la oposición macrista, que el gobierno de Morales perdió legitimidad por la aplicación del fraude. La votación contradictoria del Congreso es lo contrario de lo que parece, o sea que es una coincidencia en la unanimidad. A los demócratas del Congreso no se les ocurrió (más bien lo tuvieron muy presente), que el golpismo boliviano es un excelente antecedente para una salida político-militar a la revolución chilena. El escenario político latinoamericano ha cambiado , potencialmente, de cabo a rabo – la fase democratizante ha dado paso a una de rebeliones , revoluciones , de un lado, y golpes y contrarrevoluciones, del otro. Por primera vez en la historia, sin embargo, este escenario se conjuga con una crisis de régimen político en Estados Unidos y un despertar político y luchas de los trabajadores, las mujeres y la juventud norteamericanas.

15 de noviembre de 2019
Rebelión en Chile: denuncia contra la represión y ataques sexuales

El jueves 14, en el Servicio Paz y Justicia, hubo una conferencia de prensa convocada por la Comisión de mujeres y disidencias de la Asamblea de Chilenos en Buenos Aires. El objetivo fue “denunciar las violaciones a los derechos humanos, específicamente las de carácter sexual perpetradas contra mujeres y disidencias sexuales que se manifiestan en las calles de Chile”. Participaron Nora Cortiñas, compañeras de Ni Una Menos, la CTA Autónoma, Juntas y a la izquierda del MST y una integrante de Familiares de DD.HH. de Chile aquí en Argentina. El Plenario de Trabajadoras en la Tendencia del Partido Obrero leyó este comunicado: “La mujer trabajadora está en la primera fila de batalla de la revolución chilena - un agudo episodio de una crisis mundial que tiene lugar en medio de bancarrotas económicas y rebeliones populares. Las masas no toleran más las condiciones de vida que les impone un capitalismo en descomposición. La clase trabajadora chilena hace cerca de un mes se levantó contra el gobierno de Piñera y exige su salida. Todas las estrategias represivas del régimen chocan con la respuesta del pueblo en las calles, que cumplió una gran Huelga General el 12 de noviembre. La consigna Fuera Piñera y Asamblea Constituyente libre y soberana expresa la voluntad de acabar con un régimen que sostiene los infames sistemas de jubilación, de salud, de educación, de trabajo, impuestos por el pinochetismo, a los que ninguno de los gobiernos posteriores osó tocar. Para pulverizar la herencia pinochetista, hay que desalojar al gobierno de Piñera y al Congreso cómplice. Que una Constituyente soberana asuma el poder político y sea capaz de reorganizar el país sobre otras bases. Miles si no millones de mujeres se han volcado a las calles: trabajadoras estatales y privadas, precarizadas, desocupadas, jefas de hogares, jubiladas, y estudiantes, en su mayoría secundarias. Frente a esta rebelión y como fiel continuador del régimen pinochetista, las fuerzas represivas dirigidas por Piñera y los generales han respondido con brutal violencia golpeando, asesinando y torturando desde criaturas hasta ancianos. Carabineros y militares ejecutan una desembozada política de tortura sexual hacia nuestras luchadoras chilenas. La policía desnuda a las compañeras en los calabozos, las golpea, las viola en manada, las penetra con sus armas, las desaparece y asesina. La amenaza más frecuente contra las manifestantes es que las van a subir a los vehículos y violarlas. También se han ensañado con jóvenes que supusieron homosexuales. Esta violencia no es otra cosa que una expresión extrema, de la violencia de género aplicada por el Estado chileno contra las mujeres. Repudiamos la política institucional de violencia de género de Carabineros de Chile, las Fuerzas Militares, la Policía de Investigaciones (PDI) y otras fuerzas avalada por el gobierno y promovida por la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI). Actúan al igual que en la dictadura de Pinochet, cuando la Dirección de Inteligencia Nacional y la Central Nacional de Inteligencia, torturaba sexualmente en sus Centros Clandestinos a estudiantes, trabajadoras, pobladoras y militantes revolucionarias como mecanismo de terror. Responsabilizamos al Estado chileno por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra la clase trabajadora, y declaramos cómplices a los partidos políticos y burocracias sindicales que traicionaron al pueblo y garantizaron la continuidad del régimen pinochetista. Hacemos llegar nuestro abrazo al hermano pueblo de Bolivia. No hay fronteras entre los trabajadores, no hay fronteras entre las explotadas. No cesará la opresión ni la violencia contra las trabajadoras si no llevamos adelante, junto a nuestros compañeros, un programa revolucionario y socialista que acabe con el capitalismo. Aparición con vida de los detenidos y detenidas desaparecidas. Cese de la represión y la violencia sexual. Castigo a los culpables. ¡Viva la clase trabajadora chilena! Fuera Piñera Abajo el golpe en Bolivia Que viva la Huelga general Asamblea Constituyente Libre y Soberana”

16 de noviembre de 2019
Abajo la extorsión de Massalin contra los trabajadores y el pueblo de Goya

El intento de la multinacional tabacalera de cerrar su planta en Goya, y dejar 220 familias en la calle, puso en pie de lucha a todo el pueblo que, en las últimas semanas, fue el anfitrión de las enormes movilizaciones de las cuáles participaron los trabajadores del tabaco, sus familiares, organizaciones sindicales, sociales y políticas. Mientras transcurren en Goya masivas marchas, los obreros del tabaco mantienen firme el acampe en las puertas de la fábrica Massalin. Lucha inter-capitalista En un comunicado de prensa de mediados de octubre Massalin da a conocer las “causas” del cierre de su planta de Goya, Corrientes. Allí afirma que sus ventas caen producto de la “competencia desleal” por parte de pymes que no pagarían impuestos. La “argumentación” es un insulto a la razón puesto que viene de un monopolio de la industria a nivel mundial que, en Argentina, opera hace 120 años y tiene el 70% del mercado, dándole esto la capacidad de imponer el precio a los consumidores. Además, tiene una integración vertical de toda la industria del tabaco desde la producción de la materia prima, el acopio, la producción de cigarrillos y su distribución. ¿Qué tal? Sin la menor vergüenza al ridículo esta multinacional nos quiere hacer creer que la “competencia” de algunas pymes la ponen al borde de la quiebra. En otro comunicado de prensa, esta vez de Tabacalera Sarandí, la “pyme” que compite con Massalin, se denuncia a “… la multinacional hegemónica… “, por manipular y engañar a la comunidad de Goya responsabilizando a una Pyme por sus “…decisiones comerciales, empresariales y de inversión…”. Asistimos entonces a una lucha entre diversos capitales de la industria del tabaco en donde los trabajadores somos los rehenes. Lo que está en juego La lucha inter-capitalista sacó a la luz los verdaderos intereses económicos en pugna. Tanto Massalin como Tabacalera Sarandí se disputan, en un cuadro recesivo, subsidios y exenciones impositivas fabulosas. El periodista Luis Autalan (Baenegocios.com, 23/10) cuantifica la pérdida de recursos para el Estado en 10.000 millones de pesos, como consecuencia de una cautelar de la Justicia Federal, que beneficiaría a Tabacalera Sarandí. En el portal Momarandu.com se puede leer un interesante artículo del 29/10 donde se afirma que “Desde la denominada ‘Reforma Massalin’, implementada por AFIP y el actual Gobierno en marzo de 2018, esta Compañía ha logrado un ahorro impositivo superior a los 11.000 millones de pesos, debido a la inexplicable rebaja de 5% de impuestos internos”. Como podemos observar estamos en presencia de un choque entre el capital multinacional y el capital nacional en torno a apropiarse los recursos del Estado. Las exenciones impositivas serán pagadas por toda la población trabajadora puesto que esos recursos que van a los bolsillos de las patronales son los recursos que luego faltan para educación y salud públicas. Defendamos las fuentes de trabajo A días de vencer la conciliación obligatoria y en el marco de la “transición ordenada” en la que trabajan Macri-Fernández y las burocracias sindicales de todo pelaje, debemos desarrollar la más amplia unidad de acción (frente único) entre todas las organizaciones obreras y populares en defensa de todos los puestos de trabajo. Rechacemos la extorsión de una y otra patronal al Estado y el conjunto de los trabajadores, rechacemos el alineamiento de Martini con la patronal de Massalin y promovamos una intervención política independiente en defensa de los intereses económicos y sociales de los trabajadores del tabaco. Planteamos: Asamblea y paro general contra las suspensiones o despidos. Solidaridad y unidad en la acción entre todas las plantas del grupo Massalin. Reapertura de paritarias para recomponer los salarios devorados por la inflación. Derogación del impuesto a las ganancias 4° categoría. Coordinadoras obreras para enfrentar los despidos y luchar por el salario. 10/11/19

17 de noviembre de 2019
La continuidad histórica de la lucha por la refundación de la Cuarta Internacional

Las noticias en mayo de 2019 acerca de una crisis política explosiva que sacudía el Partido Obrero (PO) de la Argentina, la sección fundadora y más fuerte del Comité de Refundación de la Cuarta Internacional (CRCI) cayó como una bomba entre las filas de los compañeros de la Cuarta Internacional, quienes hasta entonces no estaban al tanto e incluso en otros ámbitos. La noticia inesperada del agudo conflicto surgido en el partido trotskista argentino, que también incluía a su líder histórico y fundador Jorge Altamira, ha suscitado un interés más amplio, no limitado a las organizaciones que reclaman la herencia de la Cuarta Internacional sino también de la izquierda internacional, particularmente la vanguardia obrera, sus enemigos y sus aliados. La razón obvia es el peso específico ganado por el PO en su combate durante más de medio siglo, en la lucha de clases y en la vida política de Argentina, en América Latina y a nivel internacional. Más recientemente, el especial papel del PO en el surgimiento del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) desde 2011 en adelante y su promisorio alcance electoral inicial, colocándolo en el foco de una atención política general, de fuerzas políticas y sociales en conflicto, tanto en este país clave de América Latina como internacionalmente. Esta crisis extremadamente grave en un partido revolucionario de vanguardia, con un gran historial de lucha en la turbulenta historia de Argentina y de América Latina es la manifestación política de un cambio más fundamental, supera los límites de un partido y de un país, reflejando un punto de inflexión en el proceso histórico mundial, en la continua, irresuelta y ahora nuevamente exacerbada crisis global del capitalismo. Solo los pequeños burgueses cínicos y ciegos políticamente pueden considerar la situación como un episodio marginal, otro incidente en la larga saga de una Izquierda internacional fragmentada y en continuo proceso de fragmentación, “mainstream” o heterodoxa, particularmente común y recurrente entre los trotskistas. Un enfoque de este tipo es una versión vulgar y superficial del mito del eterno retorno de lo mismo, una apología para una “eternidad” no existente del sistema capitalista en el momento más crítico de su agonía mortal, una réplica de la ficción neo-liberal “no hay alternativa”. Las advertencias de León Trotsky son más actuales que nunca, en su última batalla teórico-política antes de su asesinato, en la intervención en la crisis del SWP de EEUU en 1939-40 que involucraba directa o indirectamente a toda la recientemente fundada Cuarta Internacional a principios de la Segunda Guerra Mundial: “Toda lucha facciosa seria en un partido es siempre en el análisis final un reflejo de la lucha de clases” (En defensa del marxismo, New Park 1975, p. 77). La lucha facciosa dentro del Partido Obrero no es “una tempestad en una taza de té” es absolutamente grave y “un reflejo de la lucha de clases” no solamente en Argentina sino también internacionalmente. Cuarta Internacional versus “trotskismo nacional” Una diferencia crucial, entre otras, entre la crisis de 1939-40 en el SWP estadounidense y la actual crisis en el PO argentino es el hecho de que la primera fue considerada por el mismo Trotsky desde el principio no como un “asunto estadounidense” , una crisis política dentro de la sección nacional más fuerte de la joven Cuarta Internacional sino como un asunto internacional, una cuestión de vida o muerte para la Internacional como tal, frente a los gigantescos desafíos que imponía el salto en la situación mundial, cuando la crisis global irresuelta del capitalismo imperialista en los años 30 llevó a una segunda y más devastadora Guerra Mundial. La absolutamente grave lucha facciosa en el SWP se convirtió en un abierto campo de batalla ideológico y un campo de entrenamiento para los cuadros marxistas de toda la Cuarta Internacional, centrado en el materialismo dialéctico y el materialismo histórico como una guía para la política revolucionaria en nuestra época de guerras y revoluciones. Es este impulso consciente el que hace que los textos de Trotsky en su libro En defensa del marxismo no sean ni una mera documentación de otro conflicto inter partidario, una especie de “boletín interno” extendido para uso faccioso, ni un texto de fórmulas dogmáticas y directivas administrativas sino una auténtica escuela para el progreso de un marxismo vivo, creativo y revolucionario. En otro punto de inflexión de nuestra época imperialista, cuando el capitalismo en decadencia se sumergió en una crisis global, luego de los años 2007-08 en otro punto de inflexión de la misma crisis, insoluble y exacerbada una década más tarde, la aguda lucha facciosa en el PO, la sección más fuerte de las fuerzas que luchan a nivel internacional por la refundación de la Cuarta Internacional, de la CRCI, desafortunadamente fue guardada durante un largo período en sacrosanto secreto oculto detrás de las paredes del partido argentino (principalmente entre sus líderes de facción) dejando en la oscuridad a los camaradas internacionales en la CRCI. Además de algunos signos secundarios y poco claros que fueron visualizados por las delegaciones internacionales presentes en el XXV Congreso Nacional del PO en 2018, incluso tan tarde como en febrero de 2019, en la reunión de la CRCI en Estambul, nada se reveló a pesar de que estuvieron presente los camaradas Jorge Altamira y Pablo Heller, pertenecientes a las dos facciones opuestas, como nos enteramos pocos meses más tarde, cuando era demasiado tarde. En Estambul se decidió de forma unánime un ambicioso plan de acción de la CRCI, sin que las otras secciones supieran que ya estaba siendo socavado por la lucha interna en el PO, lo cual pronto saldría a la luz en el XXVI Congreso Nacional del PO de abril de 2019. No es casual que, por primera vez en la historia del CRCI, las demás secciones no fueron invitadas a participar del Congreso del PO. Ahora se ha vuelto claro como el agua que esta acción deliberada fue tomada por el Comité Central saliente para una “ajuste de cuentas final” con sus oponentes en la lucha facciosa sin “intrusos extranjeros” o testigos desagradables. ¿Acaso esto no es un síntoma de la enfermedad política conocida en la historia de nuestro movimiento internacional como “nacional trotskismo”? Desde la crisis a la Reunión de Atenas La crisis interna en el Partido Obrero de Argentina, por mucho tiempo ocultada, se hizo conocida oficialmente para las otras secciones de la CRCI recién el 2 de mayo de 2019 , mediante una carta del compañero Marcelo Ramal denunciado que los dirigentes de la mayoría del PO habían espiado sus correos electrónicos para atacar y difamar a la tendencia minoritaria liderada por él y el compañero Altamira frente al XXVI Congreso del PO en abril último, donde ambos fueron excluidos del nuevo Comité Central. Incluso este acto unilateral tardío fue condenado inicialmente por el nuevo CC electo y su Comisión Internacional, preocupados que un “asunto interno” del PO se hiciera conocido sin su acuerdo y permiso, a otras secciones de la CRCI, al EEK de Grecia, el DIP de Turquía y el PT de Uruguay. El shock inicial, la profunda preocupación política y la confusión que se produjeron internacionalmente fueron –y es compresible- enormes. Incluso ahora están muy lejos de haberse disipado. Primero, el PT pidió una reunión urgente de esclarecimiento entre los comités de las secciones uruguayas y argentinas. Dos miembros del CC del PO y de su Comisión Internacional (R. Santos y P. Heller) se reunieron con los dirigentes uruguayos en Montevideo en mayo. No se resolvió nada. La dirección del PT en un documento enviado al PO y a las organizaciones de la CRCI apoyó el pedido de Marcelo Ramal de un Tribunal Internacional. También expresó su oposición a que los delegados de la Comisión Internacional argentina en el encuentro de Montevideo declararan que consideraban apropiado chequear en forma secreta y “utilizar” los correos electrónicos de otro bien conocido dirigente del PO a sus espaldas… Mientras tanto, la Comisión Internacional del PO nos suministró un enorme volumen de los boletines internos pre congresales del XXVI Congreso del PO, en español, a pesar de que fuera de América Latina y del mundo de habla hispana, un número extremadamente pequeño de compañeros de las otras secciones de la CRCI pueden leer o entender este enorme material en un lenguaje desconocido. El 29 de mayo de 2019, en una carta al Comité Nacional del PO recientemente electo y a la tendencia Altamira-Ramal, el CC del EEK apoyado por el DIP, el PT de Uruguay, el MTL de Finlandia (que no sabía absolutamente nada a pesar de ser una sección fundadora de la CRCI desde 2004 y que fue informado acerca de esta crisis por el EEK) y todas las secciones y simpatizantes de nuestra corriente internacional, pedimos una Reunión Consultiva Internacional entre los líderes de nuestro movimiento internacional y ambos lados de la división en el Partido Obrero a tener lugar en Grecia del 22 al 24 de julio, en los márgenes de nuestro Campamento Internacional Marxista. Ambas partes aceptaron la propuesta. El objetivo de esta reunión fue desde el principio tener un intercambio personal acerca de todos los asuntos en disputa para esclarecer las posiciones políticas involucradas y mediar en la crisis, antes de que una escalada en la lucha facciosa y medidas administrativas llevaran a una división destructiva. De manera entendible, la principal preocupación y la sincera esperanza que dominaba entre los camaradas internacionales era prevenir un resultado tan desastroso, hacer todos los esfuerzos posibles para restablecer la unidad en el PO sobre una base de principios. Ahora debemos admitir que habíamos subestimado la ferocidad, la profundidad y la velocidad de la crisis que se desarrollaba dentro del PO. El conflicto faccioso había escalado en forma rápida y pública, con el CC del PO declarando el 29 de junio que la tendencia Altamira-Ramal, organizada el 23 de junio como una “fracción pública del PO-CRCI” era un “grupo divisionista”, “auto separado”, “auto expulsado” para formar su propia organización hostil al PO oficial. ¿Pero quién puede jamás minimizar el hecho objetivo de que alrededor de 1.000 miembros del PO que firman o apoyan la plataforma política de la tendencia Altamira-Ramal sean considerados por la dirigencia oficial como poniéndose automáticamente en masse, fuera del partido? Una feroz lucha interna facciosa siguió librándose en los medios de comunicación burgueses así como en las redes sociales, con acusaciones mutuas, nuevas expulsiones, más medidas administrativas de la dirección central e incluso denuncias de ambas partes de involucrar al Estado burgués y su justicia en el caso de Tucumán, en la disputa. La solicitud urgente enviada al CC del PO y a la Fracción Pública por las comisiones internacionales del DIP y del EEK el 30 de junio para un temporario “cese del fuego” hasta, al menos, la Reunión Consultiva de Atenas fue ignorada. En el mismo período, todas las secciones de América latina y los grupos simpatizantes de Uruguay, Bolivia, Venezuela, Chile, Brasil (incluido Osvaldo Coggiola, el reconocido historiador argentino, un cuadro histórico del PO y uno de los principales líderes fundadores de la CRCI) se pronunciaron públicamente en apoyo a la Tendencia de Altamira-Ramal, a pesar de desacuerdos previos que alguno de ellos (por ej. Opción Obrera de Venezuela) hubieron expresado en el pasado con la dirección del PO y el propio Altamira. En el otro lado del mundo, simpatizantes de la CRCI en Jerusalén, Palestina, así como simpatizantes en España e Italia también apoyaron públicamente a la oposición. Es obvio que la Reunión Consultiva Internacional que comenzó el 22 de julio involucrando a ambas facciones y las secciones no pertenecientes a América Latina en Europa y el Medio Oriente (EEK, DIP, MTL) había adquirido una importancia internacional especial a pesar de que estaba teniendo lugar en condiciones políticas mucho peores de las que esperábamos encontrar en mayo de 2019. Por un esclarecimiento político Permítasenos enfatizar que lo fue y es importante para el EEK. Antes de ir a los enardecidos debates en defensa del centralismo democrático y la lucha entre facciones en nuestro glorioso pasado bolchevique-leninista, esclarezcamos las diferencias políticas involucradas ahora en esta crisis concreta y brutal, su carácter específico y profundo, sus raíces históricas materiales. Sin este esclarecimiento político, se torna incomprensible la agudeza de la división, la ruptura de las reglas partidarias, las acusaciones mutuas de violación del centralismo democrático, el fenómeno de la formación de una Fracción Pública. Hasta la Reunión de Atenas en julio de 2019, las explicaciones suministradas por el CC del PO fueron muy poco claras y no convincentes. Principalmente la posición oficial, repetida durante en la reunión de Atenas, luego de una pregunta de la delegación del EEK era y sigue siendo que “no había diferencias estratégicas ni de principios entre las dos partes” y que la principal causa era el comportamiento egocéntrico de Jorge Altamira amenazado de perder su posición central en la dirección y que presentaba junto con un círculo que lo rodeaba, posiciones inconsistentes y volátiles. Este es un hecho sin precedentes en la historia de la crisis política del PO. La separación del partido de más de un tercio de sus miembros, incluyendo el más conocido de sus fundadores, Jorge Altamira, no se puede reducir o “interpretar” simplemente como el resultado de la “explosión egocéntrica” de una persona apoyada por un “pequeño” grupo de seguidores enceguecidos. No negamos el papel de la personalidad en la historia. Como ha explicado Trotsky (por ejemplo, en Historia de la revolución rusa) este papel puede ser un eslabón crucial en una cadena de procesos históricos interconectados, pero nunca un factor omnipotente o incluso en última instancia el determinante. Si todo el proceso corriente de explosión (o implosión) centrado en el PO es simplemente producto de la ira personal, el carácter vengativo y de otros rasgos detestables de un “padre fundador” -Jorge Altamira- tratando de reimponer su supuesta media centuria de “dirección de un solo hombre” sobre el PO contra una nueva “dirección colectiva de ex fieles hombres del sí (“sijorgistas”?!, de acuerdo a su propio neologismo), entonces, lamentablemente podríamos decir acerca de esta crisis, repitiendo a Shakespeare, que fue Mucho ruido y pocas nueces. Una sola persona influyente, asistida por seguidores ciegos de su culto, nunca podría poner en tal peligro la herencia revolucionaria acumulada durante décadas de lucha por el trotskismo en Argentina y América Latina, la lucha del PO, incluyendo nuestra lucha común desde la década del 90, por la refundación de la Cuarta Internacional, a menudo contra la corriente después del colapso de la Unión Soviética. ¿Todo esto fueron castillos en el aire, una ilusión fatal condenada, finalmente a hacerse humo? Rechazamos una explicación idealista y simplista que disuelve el objeto no solo en el sujeto sino también en el atomizado individuo omnipotente. ¿Tiene este subjetivismo, un verdadero idealismo subjetivo, algo que ver con la dialéctica y el materialismo histórico? Hasta el momento de la Reunión Consultiva Internacional de Atenas, la única visión insuficiente, todavía muy vaga que podíamos tener (informada también en nuestro periódico Nea Proptiki ) era que la disputa se desenvolvía en torno a la diferencia en las consignas a desplegarse durante la extensa campaña electoral de 2019 : la Tendencia Altamira-Ramal insistía en que el eje de la intervención debía ser la consigna “Fuera Macri (el presidente de derecha) por una Asamblea Constituyente Soberana y un gobierno de los trabajadores” , mientras que el CC elegido en el XXVI Congreso rechazaba esta línea como favorable a un voto por la candidatura del peronista Fernández y contraponía como central el llamado a “Que la crisis la paguen los capitalistas”. Pero, incluso esta explicación, de alguna manera más política, nos dejó con la impresión de que las razones políticas de la severa crisis en el PO se referían a diferencias en las tácticas electorales. En tal caso, tener una crisis electoral cercana a la destrucción del Partido (con sus implicaciones desastrosas para la CRCI) en base a diferentes tácticas electorales, esta actitud irresponsable por sí misma, solo podría ser un síntoma de capitulación ante el electoralismo bajo las presiones democrático-burguesas del entorno nacional y su “opinión pública”. En otras palabras, sería un caso patológico de “nacional trotskismo” intoxicado de electoralismo. Preguntas sobre estrategia y marxismo Durante (y especialmente luego) de la Reunión de Atenas quedó en claro que las diferencias no se limitaban a las tácticas electorales, sino que involucraban cuestiones vitales de estrategia revolucionaria y de teoría marxista. En el Informe sobre la Reunión Consultiva Internacional presentado por el EEK, el DIP y el MTL el 5 de agosto de 2019 (documentado) la primera pregunta formulada por Savas Michael en nombre del EEK fue “¿existen o no diferencias estratégicas entre las dos tendencias?” “Un delegado del CN (Juan García) afirmó que existían diferencias políticas importantes con la Fracción Altamira-Ramal, pero no estratégicas; Savas preguntó si las tres siguientes diferencias, ya mencionadas por Juan en su intervención eran o no diferencias en la estrategia revolucionaria: Respecto al debate sobre el artículo de Jorge Altamira sobre “Panorama Mundial” publicado en En Defensa del Marxismo y luego republicado en Revolución Mundial, la cuestión si “la burguesía tiene o no la iniciativa estratégica”, ¿es una cuestión estratégica o no? ¿Cuál es la conexión dialéctica entre la crisis capitalista mundial y la lucha de clases, si la conexión hecha por la Fracción Pública es “mecánica”? ¿La evaluación sobre la relación entre la crisis mundial del capitalismo en declinación y la restauración capitalista en Rusia y China es importante para una estrategia revolucionaria o no? No se dieron las respuestas apropiadas. Del otro lado, el compañero Ramal enfatizó que detrás de las diferencias políticas sobre las consignas apropiadas para ser utilizadas en 2018 y 2019, un año electoral, (“Fuera Macri, Asamblea Constituyente libre y soberana, Gobierno de los trabajadores” versus “Fuera el régimen del FMI, que la crisis la paguen los capitalistas, por una salida obrera y de la izquierda”) se expresaban posiciones estratégicas divergentes. Contra el punto de vista de la tendencia mayoritaria, la Fracción Pública insiste primero, en que la crisis económica mundial produjo una crisis de régimen en la Argentina bajo Macri con el colapso del peso y la intervención del FMI y segundo, que es necesaria una agitación constante en la lucha por el poder obrero, incluso en períodos durante los cuales la clase obrera no está aún madura para la lucha para hacerse de ese poder”. En la reunión, la delegación del CC del PO suministró una carpeta de documentos. El único que estaba no solo en español, sino que también había sido traducido al inglés bajo el título The historical continuity of the Partido Obrero de Gabriel Solano y Rafael Santos confirmó el carácter estratégico de las cuestiones en disputa. Desafortunadamente, este documento no se discutió en la Reunión de Atenas, a pesar de merecer una atención especial. Puede revelar muchas de las más profundas raíces teóricas y metodológicas de la crisis en el PO y en el movimiento revolucionario internacional actual. Comenzamos reproduciendo una cita bastante larga pero esclarecedora de este documento: “Hacia fin de 2018, y de modo algo casual, se desenvolvió un debate por escrito acerca de lo que se denominó “la iniciativa estratégica de la burguesía”. A raíz de una polémica suscitada por un artículo de Altamira en nuestra revista En Defensa del Marxismo que afirmaba que en Brasil y en América Latina la burguesía había perdido la iniciativa y que ella pasaba a manos potencialmente de la clase obrera y la izquierda revolucionaria, se desenvolvió una polémica altamente clarificadora sobre cuestiones políticas, de estrategia y de método (énfasis agregado). La tesis de Altamira contrastaba con el resultado electoral en Brasil donde Bolsonaro se había logrado imponer en las elecciones mientras la izquierda que se reclamaba revolucionaria había quedado reducida a una marginalidad absoluta. El grupo de Altamira defendió tozudamente esa tesis, afirmando que, en la época imperialista, la burguesía estaba imposibilitada de tener una iniciativa estratégica. Así, las guerras mundiales, el fascismo para evitar la extensión del bolchevismo a toda Europa, las guerras fratricidas armadas por el imperialismo –como sucedió en Yugoslavia- la restauración capitalista en los Estados obreros, eran presentados como expresiones de la crisis mundial y no como acciones de la propia clase capitalista para defender con uñas y dientes su dominio de clase. En un desbarranque ajeno al marxismo Marcelo Ramal llegó a afirmar que el fascismo no era la estrategia contrarrevolucionaria de la clase capitalista sino una manifestación de la crisis. La lucha de clases real era sacrificada y se invertían los términos fundamentales del marxismo: el motor de la sociedad dejaba de ser la lucha de clases y ese lugar lo ocupaba la “crisis capitalista”. El sujeto se transformaba en objeto pasivo de la determinación material ” (énfasis agregado). En las oraciones que hemos enfatizado, vemos que, a pesar de las reiteradas negativas, el conflicto dentro de la dirección del PO, al menos desde 2018 sí involucraba “cuestiones de estrategia política”. Las otras oraciones enfatizadas, en relación a la crisis y la lucha de clases, así como la correspondiente concepción peculiar acerca del “sujeto y el objeto”, también requieren una atención especial. El artículo de Solano y Santos continúa: “El grupo de Altamira trato de ocultar esta ruptura con el marxismo, acusando a la dirección del partido de un giro “anti catastrofista”. Pero el giro es de Altamira. Como varios se lo señalaron en textos publicados en nuestros boletines internos, se confundía deliberadamente la crisis mundial con la bancarrota capitalista, como categoría específica que muestra una decadencia histórica del régimen social actual (énfasis agregado) –y cuya profundización plantea desestabilizaciones y crisis políticas, y la emergencia de situaciones revolucionarias- con la incapacidad de acción de la burguesía y del imperialismo. Se ignoraban las conclusiones fundamentales presentadas por Trotsky en el III Congreso de la Internacional Comunista, cuando en su famoso texto titulado “Una escuela de estrategia revolucionaria” demuestra como contradictoriamente la burguesía alcanza su mayor perspicacia política, lograda sobre la experiencia de siglos de ejercer su a acción de clase dirigente cuando las bases materiales de su dominación están perimidas y se demuestra incapaz de desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad. Esta contradicción sirve para demostrar la vigencia de la revolución socialista en oposición a quienes la han archivado en nombre del triunfo del capitalismo y refuerza la necesidad de la construcción de partidos revolucionarios a nivel nacional e internacional, pues la burguesía no va a entregar su poder por el simple hecho de que su régimen esté en decadencia, sino que habrá que arrebatárselo por medio de una revolución social. Esta conclusión, a simple vista elemental para un militante de la IV Internacional, fue calificada como “anticatrastrofista” por Altamira y su grupo mostrando su retroceso a posiciones fatalistas o mecanicistas que ignoran la centralidad de la lucha de clases y las tareas de la construcción del partido y de una vanguardia obrera”. La polémica sobre la cuestión de la “iniciativa estratégica de la clase capitalista” fue enfocada, lo cual no es sorprendente, en una oración de la sección dedicada específicamente a América Latina, el ambiente continental directo de Argentina, en el artículo de Altamira “Panorama mundial”. Coloquemos la oración en este contexto. En la versión en inglés, publicada junto a la original en español en el periódico de la CRCI Revolución Mundial (N°1, p.33) leemos: “La pelea política por una caracterización adecuada de la etapa actual en América Latina es un aspecto fundamental para determinar una política revolucionaria. Tomados todos los elementos en su conjunto, la burguesía ha perdido la iniciativa estratégica y esta ha pasado potencialmente a la izquierda independiente de los bloques capitalistas”. “Todos los elementos” se habían resumido anteriormente presentando la situación de los “bloques capitalistas” arriba mencionados en América Latina con un centro izquierda nacionalista exhausto y una derecha en contraataque: “La crisis mundial ha barrido con sus experiencias bolivarianas o nacionales y populares” mientras que “la contraofensiva derechista o “neoliberal” que ha provocado este fracaso no se ha asentado en ningún país (op.cit p.32). Lo que preocupa a ambos bloques es la amenaza de un levantamiento revolucionario de la clase obrera políticamente independiente de ellos. La contraofensiva del imperialismo y de la derecha proimperialista en América Latina no es negada en el Panorama Mundial presentado por Altamira; el hecho de que aún no se ha “asentado” en ningún país de América Latina está enfatizado. La victoria electoral aplastante de Bolsonaro en Brasil a fines de 2018 ha probado lo opuesto, de acuerdo con el contra-argumento de G. Solano, R. Santos y la dirección central del PO electa en el XXVI Congreso. Ellos afirman que, bajo la presidencia de Donald Trump, el imperialismo ha tomado la iniciativa estratégica lanzando su ofensiva internacional sobre el mundo, particularmente América Latina, como lo muestran los ejemplos de Brasil y Venezuela. Pero contrariamente a esta visión impresionista y unilateral, los desarrollos demostraron ser mucho más complejos, no lineales, contradictorios: un año más tarde la popularidad de Bolsonaro ha caído desde un 60% en 2018 a un 30%, de acuerdo a las encuestas, han surgido movilizaciones masivas y huelgas, el régimen de extrema derecha, que emergió sobre una base socio-política heterogénea, demuestra signos de crisis, división interna e inestabilidad. Por otro lado, el golpe gorila impulsado por los EEUU y liderado por Guaidó así como los planes para una invasión militar a Venezuela hasta el momento han fracasado. En el mismo continente -América Latina- estallaron levantamientos populares (Haití, Puerto Rico), en Europa emergieron constantes movimientos de masas (los “chalecos amarillos” en Francia) o un nuevo levantamiento revolucionario en el mundo árabe (revoluciones en Sudán y Argelia, nuevas movilizaciones contra el dictador Sissi en Egipto, contra régimen corrupto de Quisling en Iraq, etc.) mientras que el régimen reaccionario de Arabia Saudita que libra una guerra genocida en Yemen fracasa miserablemente y recibe poderosos golpes incluso en sus campos petroleros. Todos estos desarrollos, provocados por las contradicciones insolubles y exacerbadas de la crisis capitalista mundial, marcan una nueva fase de las confrontaciones sociales a nivel mundial y nacional que no pueden ser consideradas simplemente como reacciones defensivas de las masas subordinadas a “las iniciativas estratégicas de las clases dominantes”. Hoy en día nadie puede seriamente negar que exista una crisis mundial o que una gran cantidad de luchas estén siendo libradas en muchos países, en este contexto. Lo que es negado –y la izquierda internacional se ha convertido en un campeón en pesimismo histórico y escepticismo, antes y después de la crisis de 2008- es la cuestión de si las revoluciones son posibles en la era post-soviética, y si algunas de las luchas que ya han tenido lugar en nuestros días tienen un carácter revolucionario y dinámico. En el Informe Internacional al XXVI Congreso del PO (BI N°12. P.9) el WSWS de David North en EEUU así como nuestros compañeros del DIP en Turquía son criticados en el mismo párrafo porque los seguidores de North ven que “se ha abierto un nuevo período revolucionario” y el DIP también caracteriza como una revolución lo que sucede en Sudán y posiblemente en Haití. Primero, tenemos que decir francamente que nos parece no simplemente inapropiado sino verdaderamente ofensivo ver que hayan puesto en la misma posición, en un Informe al Congreso del PO, a peligrosos enemigos y difamadores de la CRCI tales como el WSWS con la sección turca de nuestra corriente internacional. Segundo, y muy importante, vemos nuevamente una manifestación de la tendencia a negar el carácter revolucionario de una lucha mediante la utilización como argumento la valoración errada de que “la clase obrera estuvo ausente” en esas luchas. Los obreros, empleados y desempleados estuvieron físicamente presente en masse, pero políticamente no han tenido el liderazgo político, al carecer de un partido revolucionario y con las organizaciones obreras burocráticas tradicionales ausentes o abiertamente hostiles. Todos los movimientos de masas, en el pasado, pero particularmente los que han surgido en la última década en todo el planeta son heterogéneos. Este es un hecho que presenta una cantidad de desafíos políticos importantes y de cuestiones programáticas para la vanguardia proletaria organizada en un partido marxista de combate, cómo impulsar al proletariado a la dirección de todos los oprimidos, para actuar como una clase universal. Pero esta heterogeneidad de las masas in rebelión incluyendo las gigantescas movilizaciones de las mujeres en Argentina y Brasil, no cancela el carácter potencialmente revolucionario de dichos movimientos. “Imaginar que la revolución social es concebible sin revueltas de pequeñas naciones en las colonias y en Europa sin explosiones de secciones de la pequeña burguesía con todos sus prejuicios, sin un movimiento de las masas proletarias y semi proletarias políticamente no conscientes contra la opresión de los terratenientes, la iglesia y la monarquía, contra la opresión nacional, etc. Imaginar todo esto es rechazar la revolución social (…) Quien espere una revolución social “pura” nunca vivirá para verla" (Lenin Observaciones s críticas sobre la cuestión nacional- El derecho de las naciones a la auto determinación, Progress-Moscú 1974 p. 145, énfasis en el original). El problema es más profundo que una caracterización equivocada de la coyuntura y de los movimientos de masas insurgentes. Revela un abandono más fundamental del propio marxismo. En la larga cita del artículo de G. Solano y R. Santos antes mencionada, los autores hacen referencia al discurso de Trotsky en julio de 1921 ante una asamblea general de los miembros del partido de la Organización moscovita en La escuela de estrategia revolucionaria- El Tercer Congreso Mundial de la Internacional Comunista. En este discurso – una presentación brillante de dialéctica marxista contra todas las concepciones mecánicas lineales de la historia, tanto en su reformismo kautskista o en sus versiones ultraizquierdistas, Trotsky insiste en que la burguesía logra “el florecimiento de su estrategia de clase, en el momento en que es más inmediatamente amenazada por la ruina social” (León Trotsky, Los primeros cinco años del Comintern vol.2 Pioneer Publishers 1953 p.4) Pero la movilización de todos los aparatos represivos y engañosos de la clase capitalista, de toda su experiencia histórica de dominación de clase, en otras palabras, logrando “el florecimiento de su estrategia de clase cuando es más inmediatamente amenazada por su ruina social” esto no significa, automáticamente, que también tenga “la iniciativa estratégica”. Al contrario, la clase dominante tiene que desarrollar el florecimiento de su estrategia contrarrevolucionaria cuando se da cuenta que ha perdido esa iniciativa estratégica. Tomemos el ejemplo clásico de la historia, precisamente la misma experiencia que Trotsky tiene frente a él en 1921: la irrupción y victoria de la revolución socialista de octubre en 1917, los “Diez días que conmovieron al mundo” y la ola revolucionaria que siguió rápidamente, engullendo a toda Europa desde Hungría, Bavaria y Alemania hasta los astilleros de Escocia y más allá, en casi todos los continentes llegó como un terrible shock para todos los gobernantes imperialistas y burgueses. Estaban viendo perder su control sobre la sociedad perder su monopolio de clase para tomar “iniciativas estratégicas” en un escenario mundial desgarrado por la Primera Guerra mundial. Movilizaron todos sus medios e instituciones políticas, militares e ideológicas, incluyendo la aristocracia laborista y la social democracia en los países metropolitanos, explotando todas las divisiones e ilusiones entre las masas trabajadoras, y lograron “el florecimiento de la estrategia contra revolucionaria” para repeler mediante una serie de derrotas la revolución socialista mundial en ascenso- sin ser capaces, al mismo tiempo, de rejuvenecer el capitalismo imperialista senil y devolver a su etapa previa de capitalismo ascendente los fundamentos históricamente descompuestos de la sociedad burguesa. La revolución permanente no es una “ofensiva permanente” del proletariado, como inicialmente Bujarín y otros comunistas de ultraizquierda sostenían. Ni el “florecimiento de la estrategia contrarrevolucionaria” de la burguesía se limita a una permanente iniciativa estratégica para ofensivas brutales de la contrarrevolución. La confrontación histórica entre la revolución socialista mundial y la contrarrevolución burguesa abarca toda una época llena de zigzags, victorias parciales y derrotas, retiradas y ofensivas, estancamientos y saltos, desde el “asalto al cielo” en 1917 al colapso de la Unión Soviética y las batallas de hoy en día generadas por la actual crisis global sin precedentes del capitalismo en decadencia avanzada. “La revolución socialista no es un simple acto” subrayó Lenin, “no es una batalla en un solo frente, sino toda una época de conflictos de clase agudos, una larga serie de batallas en todos los frentes, por ejemplo en todos las cuestiones de economía y política, batallas que solo pueden terminar con la expropiación de la burguesía" (V.I.Lenin, op. cit p.99). En el Informe Internacional al XXVI Congreso del Partido Obrero (ver BI N°12 XXVI Congreso p, 5 y p.8) los autores tienen la cortesía de citar con aprobación un artículo del dirigente del EEK Savas Michael-Matsas (publicado en español en En defensa del marxismo N° 52), donde también se incluyó la cita del discurso de Trotsky en 1921. En este artículo, el dirigente del EEK había enfatizado que las principales estrategias económicas desarrolladas en el siglo XX por los economistas capitalistas y burgueses para evitar una repetición de desastres como el crash de 1929 y la Gran Depresión, es decir el keynesianismo y el neo-liberalismo, ambos fracasaron irrevocablemente- el primero con el colapso de los Acuerdos de Bretton Woods en 1971, los segundos con la crisis global de 2007-2008. Sin embargo, el artículo advertía que este fracaso de la estrategia económica no significa que las clases dominantes, particularmente en los países metropolitanos, fuera incapaz de elaborar una estrategia política contrarrevolucionaria. Luego, seguía la correspondiente cita de Trotsky. Pero esta distinción necesaria entre la economía y la política, para evitar el economicismo reduccionista y el determinismo mecánico, no significaba una separación igualmente mecánica de lo económico y lo político, una grieta metafísica infranqueable entre ellos, que es la característica de la ideología burguesa y económica. John Maynard Keynes, durante la Conferencia de Versalles, en sus obras en los años 30 hasta la Conferencia de Bretton Woods en 1944, insistía en que sus políticas económicas se hacían necesarias para prevenir cualquier expansión de la Revolución de Octubre. En el polo opuesto, los “padres fundadores” del neo-liberalismo austríaco Ludwig von Mises y Friedrich Hayek defendieron sus políticas económicas como el único medio eficiente de vencer políticamente al bolchevismo y la “amenaza comunista”. ¡¡¡En la década de 1920, Ludwig von Misen incluso saludó a Mussolini como “el salvador de la civilización europea”!!! Tanto el keynesianismo como su opuesto, el neoliberalismo, fueron concebidos fundamentalmente como contrarrevolucionarios, involucrando a la economía y la política. De forma similar, es a-histórico, equivocado desde todo aspecto, reducir al fascismo y el nazismo a una estrategia política contrarrevolucionaria de la clase capitalista, como hacen los defensores de la dirección oficial del PO. Esto revela una confusión peligrosa sobre el fenómeno de la nueva alza de la extrema derecha y de formaciones abiertamente fascistas a nivel internacional. Esta confusión se manifiesta en muchas formas, desde muchos lados en la discusión que tuvimos en nuestra corriente internacional en abril de 2018 y en febrero de 2019. No se puede superar sin un salto cualitativo necesario en el desarrollo teórico y práctico del propio marxismo. Los términos fundamentales del marxismo Solano y Santos, en su polémica acusan a la Tendencia Altamira-Ramal de revertir “los términos fundamentales del marxismo”. De acuerdo con los defensores de la dirección oficial, para la oposición “el motor de la sociedad ha cesado de ser la lucha de clases y ese lugar fue ocupado por la “crisis capitalista”. El sujeto se convierte en objeto pasivo de la determinación material…” En esta oración se condensa no simplemente una re-versión sino un rechazo de “los términos fundamentales del marxismo”. Mientras que el marxismo impulsa a alcanzar “una unidad de lo diverso” (Marx, Grundisse) un “universal concreto” de determinaciones interconectadas que interactúan contradictoriamente, aquí la crisis capitalista mundial presentada como el Objeto es separada metafísicamente de la lucha de clases como “Sujeto de la historia” –y finalmente toda la dialéctica objeto/sujeto colapsa en un sin sentido. Esta separación metafísica se combina con la confusión acerca de la propia crisis. Solano y Santos acusan a Jorge Altamira de “confundir deliberadamente la crisis mundial y la bancarrota capitalista, como una categoría específica que muestra una decadencia histórica del régimen social actual (énfasis agregado) etc. etc.” Pero de esta manera, los autores liquidan la especificidad de la actual crisis capitalista mundial desfigurada como una “¿categoría? ¿específica?” que muestra una decadencia histórica del régimen social actual”, otra manifestación de la época de la declinación capitalista. Durante toda la época histórica de la declinación imperialista desde fines del siglo XIX –principios del siglo XX hasta ahora, el capitalismo conoció una multiplicidad de crisis, algunas de carácter periódico cíclico, otras como la Gran Depresión de una naturaleza específicamente histórica y de enormes consecuencias mundiales y para la humanidad. ¿La crisis global en curso es cíclica? ¿Es simplemente el resultado de la superproducción de commodities y capitales como tantas veces antes? La correcta determinación de la naturaleza histórica específica de la actual crisis global – y la CRCI es una de las fuerzas marxistas organizadas que en forma excepcional la predijo, caracterizó y analizó en su desenvolvimiento- tiene enormes implicaciones políticas y estratégicas. No se puede diluir en generalidades abstractas, como un “objeto” subordinado a la “primacía” de la lucha de clases. La lucha de clases es transformada por Solano y Santos en un Sujeto transcendental sin fundamentos históricos materiales en las contradicciones capitalistas. En este punto en particular, la crítica publicada por Osvaldo Coggiola (La crisis en el Partido Obrero y la encrucijada de la IV Internacional) es correcta. La crisis capitalista es reducida a un objeto de economía abstracto, inerte y carente de vida, no la expresión de la confrontación viva entre las fuerzas productivas del trabajo social con las relaciones capitalistas de producción como “un modo específico de existencia de vida (Lebensweise para utilizar el término de Marx en La ideología alemana). Marx había criticado en su Primera Tesis sobre Feuerbach que “el principal defecto de todo materialismo previo (incluido el de Feuerbach) es que el Objeto en frente de nosotros (Gegenstand), la realidad, la sensoriedad son concebidas solo bajo la forma del objeto o de contemplación , pero no como una actividad sensorial humana, práctica , no de modo subjetivo (énfasis en el original)” La crisis capitalista debe también ser enfocada desde el punto de vista de la praxis histórica de los seres humanos que viven en un metabolismo social estructurado con la naturaleza e históricamente determinado. Marx insistía en que la crisis capitalista, cuando la producción capitalista encuentra su barrera principal en el mismo capital es la expresión del choque entre “la producción para el capital ” con las más profundas necesidades “para una expansión desenfrenada del proceso vital de la sociedad de los productores” (El capital vol.III, Progress-Moscú 1977 p.250 énfasis en el original). Este choque ha llegado ahora en las primeras décadas del siglo XXI a un punto culminante sin precedentes amenazando con la extinción no solo de la humanidad sino de la vida en la tierra. Los autores de La continuidad histórica del Partido Obrero niegan que hayan nunca abandonado el tradicional punto de vista “catastrofista” del Partido sobre la crisis capitalista. Pero esto es más una declaración de fe en la ortodoxia del Partido y, por ende, una afirmación para representar su continuidad. La crisis capitalista continúa siendo una generalidad abstracta, un vago fundamento aceptado como un objeto, un Gegenstand frente al sujeto de la historia, la lucha de clases. ¿Pero qué clase de análisis científico de las relaciones de clase es realmente posible si está separado de un análisis renovado de las contradicciones capitalistas, sin examinar las relaciones entre el capital y el trabajo, entre el trabajo abstracto y concreto, el trabajo vivo y muerto, la teoría del valor trabajo, la plusvalía, el capital ficticio, etc., ignorando los conceptos dialécticos y las categorías desarrolladas por Marx en El Capital? ¿Todo el gigantesco trabajo realizado por Marx en su magnum opus incompleta antes de llegar al último capítulo no escrito sobre las clases y la lucha de clases en el volumen III, fue fútil, simplemente un ejercicio académico de un intelectual judío-alemán y no “el proyectil más destructivo lanzado contra las cabezas de los capitalistas y los terratenientes” como afirmaba con orgullo el autor de El capital, una brújula para la revolución y el comunismo más actual hoy que nunca? Distorsionar en esta forma idealista, la lucha de clases como el sujeto de la historia (mediante una sobre simplificada lectura de las primeras líneas del Manifiesto del Partido Comunista, ignorando lo que Marx y Engels escribieron más tarde sobre este tópico, luego de su seminal estudio de las obras etnográficas del antropólogo Lewis Morgan, también presenta otro problema: ¿qué papel histórico específico tiene la clase obrera como sujeto revolucionario si se torna indistinguible de la lucha de clases en general, considerada como el Sujeto de la historia que todo lo abarca? Es absolutamente necesario señalar el sendero contradictorio a través del cual la clase obrera puede emerger como clase universal liberándose no solo a sí misma sino también a todos los oprimidos en la última forma antagónica de la sociedad de clases, en otras palabras emerger como el Sujeto político más revolucionario en la historia – y, dentro de este proceso, esclarecer el papel crucial de una dirección marxista, de un Partido revolucionario de la vanguardia combativa de los obreros como parte inseparable de una Internacional revolucionaria. Este proceso de subjetivación revolucionaria de la clase obrera no debería ni ser separado ni colapsar dentro de la lucha de clases en general. Si es separado, entonces la clase obrera se transforma en un sujeto metafísico. Si es liquidado en la lucha de clases en general el resultado sería el descenso a un “economicismo” sindicalista, combatido correctamente hasta el fin por Lenin en ¿Qué hacer? Luego de la Reunión de Atenas Estas cuestiones teóricas, estratégicas y políticas fundamentales fueron solamente tocadas de forma muy parcial durante y en los márgenes de la Reunión de Atenas del 22 al 25 de julio. Lo que prevaleció entre las organizaciones internacionales de la CRCI, todavía bajo el shock por una crisis política devastadora e inesperada, teniendo su centro en el PO, la sección más fuerte por mucho, fue el deseo de mediar entre los dos lados opuestos, de establecer un marco de trabajo consensuado para discusiones políticas posteriores y con la esperanza de una reunificación del partido argentino. En este espíritu, el DIP, el EEK y el MTL hicieron un borrador, lo presentaron a la Reunión y luego de una primera discusión, el documento El armisticio de Atenas, con sus enmiendas finalmente no fue aceptado y firmado. La delegación del Comité Central afirmó que estaba lista para firmar si una cantidad de enmiendas propuestas por su lado eran aceptadas. Estas “enmiendas” fueron caracterizadas por el EEK como un ultimátum inaceptable para la Fracción Pública para que se disolviera incondicionalmente, poniéndose bajo la disciplina del CC elegido en el XXVI Congreso. Por su lado los delegados de la Fracción Pública rehusaron firmar el Armisticio de Atenas que tenía en la forma presentada, de acuerdo con su punto de vista, “limitaciones insuperables”. La única decisión tomada por la Reunión de Atenas fue producir un Boletín Internacional Interno y en su primera publicación publicar los dos documentos iniciales presentados por las dos partes del PO, el primer y el segundo borrador del Armisticio de Atenas de DIP, EEK y MTL, las enmiendas propuestas por la delegación del CC y el texto presentado por los delegados de la Fracción Pública explicando su rechazo al Armisticio. El Informe sobre la Reunión Consultiva Internacional de julio de 2019, firmado por el EEK, el DIP y el MTL el 5 de agosto y luego publicado en Boletín Interno Internacional N°1 el 16 de septiembre, reproduce las actas de la Reunión de Atenas. Desafortunadamente, la delegación del CC del PO, luego de abandonar Atenas y en su regreso a Buenos Aires había enviado para su publicación en Prensa Obrera un informe que distorsionaba lo que realmente sucedió en la Reunión Consultiva Internacional. El EEK, el DIP y el MTL tuvieron que escribir y enviar una protesta acerca de esta falsificación. Lo que siguió fue aún peor. La misma delegación del CC publicó otro texto –para “uso interno” en el PO, pero nunca envió al EEK el Boletín Interno N° 29 del PO firmado por Guillermo Kane, Juan García y Rafael Santos con el título Notas sobre la reunión de Atenas y los debates políticos en la CRCI. Esta es una increíble pieza de desinformación, una “fake news”. Los autores no solo falsifican la reunión de Atenas: fabrican todo tipo de “diferencias” entre el DIP y el EEK, incluso dentro de la delegación del EEK, concentrando su “fuego” contra el “enemigo principal” Savas Michael, mientras que desechaban al MTL, una sección fundadora de la CRCI desde 2004 como simplemente un “aliado del EEK” pero, el cual, luego “estuvo más cerca” de… ¡su posición! El Comité Central del EEK, cuando fue presentado este texto de Kane, García y Santos en la reunión del 21 al 22 de septiembre, consideró y condenó el mismo como una mentira deshonesta, desleal a todo sentido de unidad internacional principista. La delegación del CC trató no solo de desinformar a los miembros del PO, justificando su propio “papel indispensable” sino que sobre todo, estaban tratando de exportar el faccionalismo a nivel internacional para servir a sus propias necesidades facciosas, sin preocuparse del efecto que tal comportamiento desleal pudiera tener en nuestra organización internacional. Lo que la delegación del CC en realidad consiguió en Grecia es destruir toda credibilidad para el EEK en la dirección oficial del PO. ¿Qué credibilidad podría tener, luego de un comportamiento tan falto de principios, los repetidos llamados de Rafael Santos a firmar declaraciones conjuntas de la CRCI sobre Puerto Rico (dos meses… luego de la rebelión) o sobre la movilización por el cambio climático (presentando un borrador adaptado a la opinión púbica burguesa)? No existe preocupación genuina por la CRCI. Es solo un intento faccioso pretender que todo sigue igual “después de la partida del grupo separatista de Altamira”, utilizándonos como una cubierta internacional y como un contrapeso conveniente a sus socios en el FIT con sus respectivas redes internacionales de satélites en distintos países. La lucha por la refundación de la Cuarta Internacional se inició a fines de los años 90 precisamente contra la tradición podrida de pequeñas sectas alrededor de un (relativamente) “gran partido madre” que pretendía construir o reconstruir la Cuarta o la Quinta o la Internacional que fuera. La otra cara de la misma moneda es el “nacional-trotskismo”. A pesar de la buena voluntad y las mejores intenciones de las otras secciones de la CRCI, expresadas en el intento del DIP, el EEK y el MTL en la reunión de Atenas para mediar entre las dos partes y crear un marco para la discusión y posiblemente un Congreso de reconciliación del PO con la presencia de compañeros internacionales, sucedió lo opuesto luego de la Reunión Consultiva Internacional de Atenas de julio. La lucha interna facciosa escaló en forma inexorable. La advertencia de Trotsky durante la lucha facciosa en el SWP (EEUU) en 1939 se justifica nuevamente “La esencia de la cuestión consiste, sin embargo, en esto, esta discusión tiene su propia lógica objetiva que no coincide para nada con la lógica subjetiva de los individuos y las agrupaciones” (L. Trotsky, En Defensa del Marxismo, op.cit p.102) La más prueba de fuego objetiva más demostrativa no eran las pequeñas maniobras facciosas. El momento de la verdad llegó en agosto de 2019 con el estallido de la crisis política y económica que siguió a los resultados de las PASO en Argentina. La avalancha de votos populares por el “Fuera Macri” al que la dirección oficial del PO se oponía- desestabilizó por completo el plan del FMI, agudizó enormemente la crisis de régimen afectando también a las fuerzas detrás del peronista victorioso, Fernández volviendo problemática la “transición” a las elecciones presidenciales de octubre de 2019 y la asunción de un nuevo presidente en diciembre. La tormenta política llevó inmediatamente al “lunes negro” en la Bolsa, la ruta hacia un nuevo defol en Argentina, trayendo en forma simultánea un insoportable aumento de la miseria social al pueblo argentino- y la aceleración dramática del tiempo de desarrollo de la crisis capitalista mundial. El FIT-Unidad y particularmente las ambiciones electorales de la dirección del PO sufrieron un importante retroceso. Posteriormente llegó un enorme golpe con la pérdida del PO y la izquierda de la dirección del movimiento estudiantil en la FUBA, por primera vez en décadas, desde los tiempos del Argentinazo. No se puede echar la culpa de estas derrotas simplemente a “la polarización entre los bloques capitalistas” o al “grupo de Altamira”, ignorando la responsabilidad de las direcciones de la izquierda, o de su línea política, su electoralismo y por último y no por ello menos importante, a la subestimación de los catastróficos desarrollos económicos y políticos en la crisis capitalista mundial. La respuesta del FIT-Unidad, incluyendo la dirección oficial del PO, fue perseverar en su agenda electoral, combinada y/o asistida por movilizaciones de trabajadores, una huelga de 36 horas y un plan de lucha. La respuesta pública inicial del candidato presidencial del FIT y figura pública del PTS Nicolás del Caño fue llamar a “una sesión de emergencia del Congreso transmitida en vivo por televisión “, mientras Gabriel Solano pedía a Zamora de que desistiera de su candidatura para ayudar a la elección de otro diputado del FIT en Buenos Aires. El electoralismo aún prevalece, cuando el proceso electoral en su totalidad estaba ahora engullido por un tsunami. Las elecciones fueron oscurecidas por la bancarrota del país, y nuevos y enormes sufrimientos sociales para su devastado pueblo, mientras que los macristas y los peronistas, ayudados por los burócratas sindicales intentan establecer una “transición ordenada” a la nueva presidencia – evitando un levantamiento de las masas empobrecidas, que podría tener las dimensiones de una insurrección obrero-popular como la del Argentinazo de 2001. El giro a la derecha de la dirección oficial del PO se hace cada día más pronunciado. Los diputados del PTS y del PO dentro del FIT se unen a los partidos burgueses para votar la llamada “Ley de emergencia alimentaria”, (el único voto de abstención en esta cuasi unanimidad provino de la tercera y más pequeña organización del FIT, Izquierda Socialista). En una situación tan catastrófica en Argentina es particularmente chocante el obstinado rechazo de la dirección oficial del PO a la línea de agitación y preparación de una huelga general, como por el otro lado, fue adelantada por la Tendencia de oposición del PO. Ese llamado a la huelga general fue condenado como… una acción “anarquista” separada de la política real y directamente como “propagandismo abstracto del grupo de Altamira” (¡!) (En Grecia, en la última década tenemos un amarga experiencia de acusaciones similares contra el EEK de parte de los centristas, especialmente de aquellos en su fase final: Syriza en un pasado reciente y todavía en el presente…). Recientemente, Rafael Santos en nombre del CC del PO y del FIT nos envió para firmar y juntar firmas para un llamamiento a votar por el FIT-U. Su contenido político, en nuestra opinión era muy “moderado” por decir lo menos (¡incluso las palabras “revolución” o “guerra” estaban ausentes!) combinado con un ultimátum sectario pidiendo de los firmantes nada menos que un acuerdo incondicional “con el programa y las posiciones del FIT”. El EEK, a pesar de apoyar un voto por el FIT contra los partidos capitalistas, desde hace años, como bien lo saben muchos camaradas de la dirección del PO, ha criticado su electoralismo, las posiciones nacionales e internacionales de los partidos que lo constituyen (PTS, IS) y su programa. Entonces, no podíamos ahora, firmar semejante acta de fe ciega, suministrando una “carte blanche” al parlamentarismo de “izquierda”. La CRCI (incluyendo la sección griega) no es, no fue y nunca será simplemente “reagrupamiento internacional fundado por el PO” (la frase es de un artículo de Pablo Giachello en Prensa Obrera del 3.10.2019) similar a los de sus asociados morenistas en el FIT. Nuestro proyecto revolucionario nunca fue la formación de un sistema de asteroides pequeños y dispersos girando alrededor de un planeta más grande de nacional-trotskismo. ¿Por qué ahora? El actual mundo capitalista en agitación está en medio de un nuevo salto cualitativo de su crisis global. Tendrá implicaciones más graves en todos los campos: exacerbación de la miseria social, migración en masa de las víctimas desesperadas de las guerras reaccionarias y del hambre en el “Sur global”, escalada de la ofensiva guerrera imperialista (no limitada a la intensificación de las guerras comerciales y cambiarias), nuevas erupciones de luchas de masas, revueltas populares y revoluciones. La clase obrera y su vanguardia, incluyendo el batallón de avanzada que lucha por la refundación de la Cuarta Internacional nos encontramos frente a una encrucijada, bajo la presión creciente de las fuerzas de clases hostiles, frente a tareas urgentes y gigantescas -pero todavía débiles política y organizativamente, incluso fragmentados. Esta es la contradicción central que se debe superar. Nos guste o no (¡definitivamente no nos gusta para nada!) la explosión (o implosión) en el PO agudiza enormemente la contradicción central ya mencionada; pero no debemos olvidar o permanecer ciegos acerca de que esta crisis en nuestras filas es una parte inseparable, una reflexión dialéctica y un factor activo en el presente punto de inflexión en la situación mundial. Todo lo cual aún no ha sido totalmente comprendido en su naturaleza y dinámica. En nuestro abordaje crítico a la división dentro del PO, la dirección del EEK se preocupó y focalizó primeramente en lo que considera un peligroso y cada vez más pronunciado giro a la derecha de la dirección del PO hacia el parlamentarismo, el sindicalismo, la “política de género” y la realpolitik. Comenzamos a señalar algunas de las cuestiones políticas, estratégicas y teóricas involucradas. Esta prioridad en la lucha contra el peligro desde la derecha, no significa que absolvamos a la dirección de la Tendencia opositora del PO de sus propias responsabilidades. Se abren a debate una serie de importantes interrogantes: ¿Por qué y cómo el Partido Obrero se hizo tan vulnerable a las presiones en un punto de inflexión histórico a nivel internacional y nacional? ¿Por qué y cómo se permitió que una crisis tan severa evolucionara a un punto explosivo y probablemente a un punto de no retorno? ¿Cómo y bajo cuáles condiciones un “aparato”, como lo llama la Tendencia se formó y usurpó a los militantes de su propio Partido –un partido trotskista con un largo historial de lucha contra todas las burocracias? ¿Por qué se mantuvo a la CRCI en la oscuridad hasta el último minuto? ¿Qué revela esta actitud acerca del PO, pero también e incluso ante todo acerca del correcto funcionamiento revolucionario (o no funcionamiento) de la propia CRCI? ¿Qué significa esta crisis para todo el proyecto, el presente y el futuro, la vida o muerte de la lucha por la refundación de la Cuarta Internacional? La última pregunta es para el EEK la más importante y urgente. Aparentemente, en la lucha facciosa en el PO, la cuestión más importante y urgente es probar quién realmente representa, como Solano y Santos ponen en el título de su declaración, “la continuidad histórica del Partido Obrero”. Para nosotros la cuestión sobre el destino de la continuidad de la lucha por la refundación de la Cuarta Internacional viene primero. Ningún partido obrero revolucionario puede ganar su propia continuidad histórica “en un solo país”, sin luchar para y subordinándose a la lucha por la permanencia de la revolución socialista mundial y por la necesidad internacional de liderarla a la victoria. Desde nuestro punto de vista, no tenemos una crisis nacional sino internacional, llena de convulsiones, incluyendo a todas las alas y tendencias de la Izquierda, reformistas, estalinistas o centristas, todas las variedades de la llamada izquierda radical o revolucionaria. No es por casualidad que en el mismo período de la actual crisis capitalista mundial una enorme crisis conmueva a las más diversas formaciones de la ultraizquierda. La Organización Socialista Internacional – ISO, la organización más fuerte hasta recientemente de la izquierda radical en los EEUU, que jugó un importante papel en la reciente huelga docente, declaró de improviso en marzo de 2019 su “auto-disolución”. No debemos pasar por alto que, al mismo tiempo, en nuestras épocas turbulentas también está sucediendo el fenómeno opuesto. Los Socialistas Democráticos de América (DSA), los reformistas dentro del imperialista Partido Demócrata de los EEUU, fueron catapultados luego de la elección de Trump en 2016, desde un estatus de organización moribunda con 5.000 miembros desmoralizados hacia una fuerza cercana a los 60.000 miembros, con figuras muy conocidas como la joven diputada Alexandria Ocasio Cortez… La lista de divisiones internacionales, tan solo en 2019 parece no tener fin. Una organización internacional de trotskistas muy conocida, el Comité para una Internacional Obrera (CWI) sufrió una división devastadora. Su “Secretariado Internacional” liderado hasta recientemente por Peter Taafe “expulsó” y rompió la mayoría absoluta de las otras secciones. En Grecia, la coalición de izquierda radical Antarsya está dividida internamente. En Francia, el NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) está dividido internamente mientras que el partido de la “izquierda amplia” en su totalidad se está achicando. Casi en todos los países y continentes podemos rastrear desarrollos similares. Se entiende por qué algunos partidos y organizaciones son más vulnerables que otros. Pero ninguna organización de izquierda o tendencia en el movimiento obrero es inmune al impacto de las gigantescas fuerzas desatadas por la peor crisis global en la historia del capitalismo. El resultado no está predeterminado por ningún plan preconcebido pero puede surgir de la lucha entre las fuerzas vivas. Solamente aquellos que sufren de una miopía nacionalista incurable podrían ver a la crisis del PO como un evento nacionalista aislado. Desde nuestro punto de vista, lo que sucede no es simplemente una crisis en el PO argentino sino una crisis de la CRCI en su totalidad, centrada en el PO, el eslabón más fuerte en la cadena internacional de nuestra corriente revolucionaria. Un primer paso necesario, entonces, para la comprensión y superación dialéctica (Aufhebugng), no simplemente una “reconciliación” formal del conflicto actual en nuestras filas, es proceder a un balance honesto, materialista y genuinamente marxista de toda nuestra trayectoria. Un esclarecimiento completo desde donde venimos, como hemos evolucionado y hacia donde estamos yendo desde ahora es una tarea urgente e ineludible para todos y cada uno de los que desde 1997 en adelante luchamos por la refundación de la Cuarta Internacional. Lo que está en juego –repetimos- es la continuidad histórica de una lucha internacional que fue comenzada en la década de 1990 por organizaciones trotskistas provenientes de diferentes tradiciones, experiencias y continentes, heterogéneas, pero desafiando en forma conjunta el triunfalismo dominante de los capitalistas, alimentado por pesimismo histórico ciego que engulló y casi destruyó a la Izquierda. Contra el “fin de la Historia, de la revolución, del comunismo”, nos dirigimos a las fuerzas combativas y revolucionarias de la vanguardia obrera en cada país y continente, insistiendo en que la revolución social mundial, el poder obrero, el comunismo internacional están vivos en la agenda de la historia. Queremos recordar que, en el Encuentro Internacional del movimiento para la refundación de la Cuarta Internacional en San Pablo, Brasil en noviembre de 1997, se le pidió a la delegación del EEK que presentara las conclusiones de dicha reunión a una delegación oficial de la dirección del LIT (nuestra presentación fue publicada en ese momento en En defensa del marxismo). Entre otros puntos, enfatizamos –contra la visión general del morenismo, de los últimos “eurocomunistas” o de los apologistas del “fin de la historia” de rendirse al capitalismo, que la piedra angular de nuestro proyecto revolucionario es una valoración histórica fundamental: el ciclo histórico abierto por la revolución de octubre de 1917 como el primer acto de la revolución mundial NO se ha cerrado. Sobre esta base, la tarea histórica de la Cuarta Internacional fundada por Trotsky y sus camaradas internacionales en 1938 luego de la muerte irreversible de la Tercera Internacional, no se limitaba a la lucha contra el estalinismo sino sobre todo **a expandir y completar en todo el mundo la tarea iniciada en octubre de 1917. Esta tarea sigue incompleta pero absolutamente necesaria y actual, cuando la crisis del capitalismo en declinación llevará a nuevas explosiones y nuevas confrontaciones. ** En esta perspectiva y tarea estratégica se basan la CRCI, - su programa fundacional de 2004- y la lucha por su continuidad histórica. ¿Y ahora qué? Ya hemos subrayado más arriba, para enfrentar la crisis centrada en el PO, se debe desarrollar un debate político internacional sin evitar un balance marxista crítico de la trayectoria hasta el momento de la CRCI. El debate se puede hacer ya sea mediante intercambios presenciales en reuniones internacionales o mediante escritos en el Boletín Interno Internacional (BII) decidido en la Reunión de Atenas, cuyo primer número ejemplar ya fue publicado. Debemos evitar como la peste que el BII degenere en una especie de suplemento internacional secundario del Boletín Interno nacional argentino con el único propósito de exportar y ganar adherentes en una lucha fraccional nacional. Desde este punto de vista, la participación de la Tendencia del PO en los debates internacionales no es solamente su derecho sino su deber. Para tener un verdadero debate internacional, en el marco de la CRCI, libre, sin censura o acuerdos pre-arreglados basado en criterios fraccionales, no podemos ignorar los pedidos presentados por la Tendencia de oposición: a. Se deben retirar las expulsiones u otras medidas administrativas o legales. b. La Tendencia deberá ser reintegrada al partido con todos sus derechos, c. Las acusaciones de Marcelo Ramal acerca del “espionaje” a sus correos electrónicos antes del XXVI Congreso del PO deben ser investigadas en forma completa. Esto último puede realizarse mediante el procedimiento propuesto por los camaradas internacionales del DIP, EEK y el MTL en la Reunión de Atenas. En el caso de que se compruebe que no es posible, entonces debería ser hecho por una Comisión Internacional Investigadora de la CRCI, con la presencia de representantes de ambas partes. Todo el procedimiento del debate se debe orientar hacia un Congreso Extraordinario del PO dedicado a ver si es posible superar la división y en cualquier caso, en la preparación de una Conferencia Internacional posterior en 2020 de los partidos y organizaciones basadas en el programa fundacional de la CRCI DE 2004. Durante el próximo período, no estaremos paralizados o metidos hacia dentro u ocasionalmente, como se sugirió simplemente publicar declaraciones. Es necesaria la apertura más osada hacia las luchas de masas y los luchadores de vanguardia impulsados por el salto cualitativo de la crisis capitalista mundial presente ahora en todos lados, en el escenario donde el destino de la humanidad será decidido. El EEK ahora está luchando bajo condiciones de un gobierno de derecha ultra reaccionaria recientemente elegido, de una intensificación de la represión estatal, de miseria social, de una nueva alza de la lucha de clases como lo muestran las dos recientes huelgas generales en una semana. Luchamos en un país en bancarrota con un pueblo devastado pero todavía en resistencia, en la encrucijada de todas las contradicciones internacionales, guerras y confrontaciones. No permanecemos inactivos ni a nivel internacional ni nacional. Reorganizamos nuestra tarea, tomando medidas y planificando otras aún más audaces, en un futuro cercano, en el camino a la Internacional revolucionaria. Seguimos confiados y firmes, inflexibles en nuestros principios revolucionarios de la Cuarta Internacional pero flexibles , no sectarios y abiertos a todas las nuevas fuerzas combativas que lleguen al escenario internacional de lucha contra el imperialismos estadounidense, de la Unión Europea y de la OTAN, todas las clases dominantes capitalistas , la restauración capitalista, oligárquica y todas las burocracias. Esta es la orientación del EEK, especialmente como fue discutida y decidida en la reunión de su CC del 21 y 22 de septiembre de 2019. Llamamos a nuestros camaradas internacionales a unirse en la lucha por nuestros objetivos históricos comunes: por un octubre mundial y la emancipación humana universal, el comunismo mundial. En nombre del Comité Central del EEK (Sección griega de la CRCI), 8 de octubre de 2019 Traducción: Olga Stutz

18 de noviembre de 2019
Conclusiones de la 1° Conferencia Nacional del Partido Obrero (Tendencia)

Durante los días 16 y 17 de noviembre, tuvo lugar la Conferencia nacional del Partido Obrero (Tendencia), con la presencia de 125 delegados de 15 provincias del país e invitados nacionales internacionales, - en representación de más de mil doscientos militantes. La Conferencia debatió el balance de su actividad orientada al desarrollo de una dirección obrera y revolucionaria y, como parte de ello, su lucha por poner fin a la deriva electorera y de aparato (quiebra de la democracia interna) del Partido Obrero oficial. La Conferencia votó un plan de acción, luego de una discusión exhaustiva del escenario revolucionario que se diseña en América Latina a partir de las rebeliones populares en Haití, Puerto Rico, Ecuador y Chile, y del golpe fascista y el levantamiento popular en Bolivia. La quiebra del precario equilibrio de América Latina tiene lugar bajo la presión de la crisis capitalista mundial que, de un lado, anuncia nuevos estallidos financieros y que, del otro, ha suscitado crisis de régimen político y numerosas rebeliones populares en todos los continentes. La Conferencia debatió la situación creada en Chile, al cabo de un mes de movilizaciones y huelgas. En Chile se ha creado una situación revolucionaria, que pone en la agenda de la presente etapa la cuestión del poder político. Las masas han puesto en la agenda una consigna de poder, la Constituyente Soberana, lo que implica la revocatoria de los poderes del Estado. En Chile, la lucha por poner fin al régimen pinochetista disfrazado de democracia (que involucra la complicidad de todos partidos política), plantea la necesidad de un gobierno de trabajadores. La Conferencia ha caracterizado que golpe de estado fascista en Bolivia, impulsado por Bolsonaro y Trump (y el apoyo final de Putin) y la complicidad vergonzante del gobierno macrista, ha creado una situación de guerra civil, que polariza toda la situación latinoamericana. La Conferencia ha votado la publicación de un manifiesto para convocar a toda la clase obrera y al campesinado de América Latina, a movilizarse por el aplastamiento del golpe fascista y al apoyo a la autodefensa y al armamento de las masas que se han levantado para derrotarlo. El golpe fascista en Bolivia afecta en forma radical la situación política en Argentina, en las vísperas de la asunción del nuevo gobierno. Enfrentado, de un lado, a una deuda pública financiera confiscatoria e impagable y, del otro, a una crisis social explosiva y a una lucha indomable por reivindicaciones democráticas (derecho al aborto) y laborales y sociales, el golpe fascista en el Altiplano constituiría un arma adicional poderosa para los Trump y compañía para intervenir en forma directa en Argentina y para revertir incluso el fracaso inmenso del macrismo y su desbande político. El aplastamiento del fascismo, por el contrario, serviría para reforzar la capacidad de los trabajadores de Argentina para derrotar cualquier forma de plan fondomonetarista y para restar posibilidades a cualquier componenda del gobierno entrante con la oligarquía financiera internacional. La Conferencia ha arribado a la conclusión, que deberá ser verificada en la lucha concreta, que Argentina va a convertirse, como consecuencia de la etapa abierta, en el epicentro de la crisis de dominación política de la burguesía en América Latina. También advierte acerca del lugar contrarrevolucionario excepcional que ocupa el gobierno del fascistoide Bolsonaro, y llama a redoblar los esfuerzos de unidad con los obreros de la ciudad y del campo de Brasil, para acortar los tiempos políticos de ese gobierno La Conferencia ha votado cinco consignas que resumen el planteo político del PO (Tendencia). ¡Expulsión del imperialismo, Asamblea Constituyente Soberana, Por la victoria de la guerra civil obrera, campesina, indígena contra el fascismo en Bolivia, Unidad Socialista de América Latina, Gobierno de Trabajadores! La Conferencia señala que el gobierno FF nace, por un lado, bajo el peso de una crisis económica y social extraordinaria, una deuda impagable, la presión excepcional del gobierno fascistoide de Trump y, por el otro la miseria intolerable de las grandes masas y una tendencia internacional a rebeliones populares. El desenvolvimiento de estas contradicciones determinará el margen menguante de acción de la pretensión de construir un arbitraje político, bajo el eufemismo de pacto social. Los trabajadores deben prepararse políticamente para que el derrumbe de este pretendido arbitraje precario no se desplome sobre sus espaldas, sino que abra paso a un gobierno de trabajadores. La “campaña por el hambre” que anuncia el nuevo gobierno tiene limitaciones insalvables, en primer lugar, por su mezquindad – una tarjeta alimentaria de subsistencia -, con la que pretende encubrir, adicionalmente, un techo a las paritarias y una ‘desindexación previsional’, que pondrá fin al ajuste de las jubilaciones por inflación, amparado en un congelamiento ficticio de precios y salarios. El PO (T) plantea: un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, el 82% móvil, un aumento general de salarios que recupere la pérdida de los últimos años, la reapertura de paritarias y pliegos de reclamos votados en asambleas, duplicación de las asignaciones y planes sociales, el pase a planta permanente de los trabajadores que desarrollan planes sociales, el fin del trabajo en negro mediante la apertura de los libros de las empresas a un control obrero, la reposición de los aportes previsionales de las patronales y la cobertura de retiro y salud para los monotributistas. La Conferencia debatió la urgente situación de las fábricas cerradas y ocupadas por sus trabajadores y los precarizados del Estado. Una delegación de los trabajadores de Kimberly Clark participó de la Conferencia, que votó una campaña especial por la reapertura de la planta con todos sus trabajadores adentro. También se aprobó un pronunciamiento por el desprocesamiento de los compañeros desocupados del Polo Obrero y otras organizaciones que han sido imputados por el gobierno Zamora en Santiago del Estero. La Conferencia denunció la deriva auto-proclamatoria del FIT-U, ligada a su electoralismo, para llamar a un trabajo de unidad de acción de toda la clase obrera para arrancar las reivindicaciones planteadas. Con este propósito impulsaremos, como lo hemos venido haciendo desde siempre, acciones de frente único, asambleas y coordinadoras y el desarrollo de Congresos de base en todos los sindicatos y centrales sindicales. Denunciando el carácter regimentador del ´pacto social´, exigimos que sea sometido a la deliberación de asambleas y de plenarios de delegados electos por la base. En el curso de la crisis política que el nuevo gobierno no podrá impedir ni esquivar, el reclamo de una Constituyente Soberana cobrará una enorme vigencia. El proceso revolucionario chileno ha colocado en debate esta consigna en todo el movimiento popular y la izquierda en América Latina. La Conferencia acerca de la adaptación de la izquierda al régimen político vigente, en una etapa que tiende a la creación de situaciones revolucionarias. La Conferencia del Partido Obrero (T) desarrolló las características de la crisis de dirección que afecta la lucha de los explotados. La recuperación del Partido Obrero, actualmente usurpado por una dirección derrotista y conservadora, es una parte de la estrategia por poner en pie a esa dirección revolucionaria en Argentina y a escala internacional. El desarrollo político excepcional de los últimos meses en América Latina ha mostrado la completa vigencia de los planteamientos levantados por nuestra Tendencia. Del otro, el electoralismo ha fracasado en su propio terreno. El FIT U se ha desplomado en votos, y aún más en términos de reclutamiento y militancia. La Conferencia ha votado que el PO Tendencia prepara su intervención política en el próximo 27° Congreso del Partido Obrero, comenzando por los debates precongresales. Para eso llama a la organización oficial y a la Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional a reconocer nuestro carácter de tendencia, como lo establecer los estatutos del PO, y como ha sido el método histórico de las organizaciones socialistas revolucionarias. 18 de noviembre de 2019

18 de noviembre de 2019
Sobre "La ilusión de la revolución a través de la revuelta"

Una primera reflexion sobre la nota de Matías Maiello en Ideas de izquierda ( https://www.laizquierdadiario.com/La-ilusion-de-la-revolucion-a-traves-de-la-revuelta ) que bien podría haberse titulado "CORRIENDO A LAS MASAS CHILENAS Y A ALTAMIRA POR DERECHA". Un día discutía con mi vieja re peronista sobre el rol histórico de contención del peronismo. En un momento para decirme que no hable del peronismo usó el argumento de "vos no lo viviste así que callate". Trate de explicarle que la historia (y más la que hacemos los marxistas en tanto materialismo histórico) hace a comprender que uno puede (y debe) fijar posición política aunque no sea parte de los acontecimientos de manera directa. También me lo dijo un compañero en otra oportunidad hablando de la posibilidad del internacionalismo por una charla que tuvimos por Siria. Que los trotskistas tenemos que ser capaces de sentir las penurias de la clase a lo largo y ancho del mundo y de analizar la realidad y pronunciarnos sobre ella aunque no haya un desarrollo partidario en ese lugar. Por lo tanto, a mi entender, ese pseudo argumento que está en la nota de Maiello (Altamira habla desde no estar ahí, desde no haber construido nada (?)) es totalmente ajeno a la tradición marxista. Pero para empeorar las cosas esa ventaja del "estar en tierra de los acontecimientos" no le sirvió para mucho al PTS. Altamira en 2018 escribió su artículo Panorama mundial ( https://revistaedm.com/verNotaWorldRevol…/…/panorama-mundial ) previendo, en base al método materialista dialéctico, lo que hoy está atravesando América latina y el mundo. El PTS, que se dice con autoridad para hablar porque estaría allí en Chile a través de su grupo hermano, en cambio no pudo preveer nada de lo que ocurrió y se cuela ahora en la cola del movimiento haciendo gala de un seguidismo liso y llano, corriendo atrás de los acontecimientos consumados por medio de actos que siguen en formato vidriera. Yo lo que creo es que hay un esquematismo muy fuerte que lleva a la izquierda a querer meter etiquetas binarias "es revolución", "no es revolución" en vez de poder exponer los elementos y leer un proceso vivo, histórico dialéctico, un proceso de conjunto. Hay esquematismo y hay un derrotismo desmoralizado prefijado. Podemos decir "Viva la revolución que se está gestando en América latina" con convicción y de manera apropiada desde un análisis marxista porque las condiciones objetivas están dadas, las subjetivas se están desarrollando a paso firme aunque aún falte desarrollar un partido que pueda viabilizar ese movimiento. Los grupos partidarios revolucionarios que se presentan como candidatos según Maiello son un obstáculo más a superar porque no ven las posibilidades de revolución en medio de una situación revolucionaria, de modo que la cuestión del partido en una situación revolucionaria es la cuestión del programa, consignas y métodos del partido, no el "estar ahí". Desde la Tendencia del PO estamos construyendo ese partido para la revolución. El PTS en cambio tiene, siguiendo el planteo de Maiello, un grupo hermano que no ve posibilidades de un desarrollo revolucionario en esta situación general y desde esa posición, repito, son un obstáculo más a superar. Creo que hay que salir de la chicana y de la desfiguración de posiciones con esos calificativos desde el prejuicio ("catastrofista mecanicista antipartido) porque no suman y encima no se atienen a la realidad. Hace décadas que Altamira lucha por la construcción de un partido revolucionario y por la reconstrucción de la Cuarta Internacional con aciertos y errores pero algo que no se puede decir es que sea un espontaneista que sostiene que da lo mismo si hay partido o si no lo hay. Hay que ser serios en los análisis. Yendo a las críticas teórico políticas que son las que importan porque el resto de los calificativos no son más que expresión de impotencia. Jorge, en ese vídeo que se critica no dijo que "haya una revolución" en Chile. Dijo que en la rebelión chilena "hay elementos revolucionarios" y los nombró: Habló de las movilizaciones vigentes que paralizaron el normal funcionamiento y comparó/asimiló (nunca análogo o convirtió en una ecuación absoluta de paridad) con los efectos de una huelga general política. Si quien analiza la posición va a la nota de "Chile: la cuestión del poder"( https://politicaobrera.com/i…/161-chile-la-cuestion-de-poder ) ve que el tipo deja explícito que no se trata de movilizaciones de la clase obrera organizada ni de la clase obrera como sujeto estructurado parando los puntos estratégicos del sistema. Así que la nota de Maiello es aviesa en ese punto y desfigura la posición de Altamira (que es la mía también así que a partir de ahora no voy a aclarar de quién es la posición). El segundo elemento que nombra son los cabildos o Asambleas populares como embrión de organismos de doble poder. No dice que lo sean efectivamente. Dice que se pueden convertir en eso si hacen la experiencia de tener que desoír al estado intentando frenar sus resoluciones. En la nota dice explícitamente que los partidos del régimen y la burocracia sindical intenta desviar el proceso a un plano legislativo y que por eso se necesita una dirección revolucionaria que no existe (porque ningún grupo tiene la fuerza material política necesaria para eso). Se necesita revolucionarios decididos que den esa pelea ahí pero no desde la desmoralización de "acá es muy difícil la cosa porque están los partidos del régimen"entonces me voy a armar el organismo paralelo del organismo paralelo. Hay que estar donde la masa está con toda la complejidad que eso implique. Después Altamira dice (cosa objetiva porque son las demandas de las movilizaciones) que en el proceso de levantan consignas de poder que cuestionan al régimen de conjunto como "Fuera Piñera" y "asamblea constituyente" y lo hace desde plantear que es necesario luchar para que sea una AC no amañada por el régimen. Una AC libre y soberana que pueda llevar a la práctica sus resoluciones para lo que indefectiblemente, van a tener que dar un salto esos embriones de organismos de doble poder (cabildos/asambleas populares) para luchar por la implementación. En ese sentido tmb se vuelve falsa la acusación de que se estaría planteando una AC libre y soberana con poder de aplicación dentro de un estado burgués porque eso es el desenvolvimiento de una medida de democracia radical que desplegada se transforma, por medio de la unidad con otras medidas, en una transición obligada a un gobierno de trabajadores por medio de la confrontación directa y armada con el aparato represivo del Estado hasta revocar todos los poderes e instituciones burguesas o en la derrota si no se la consigue alcanzar. El PTS nunca habla de gobierno alcanzado por medio de una constituyente soberana y libre, sino que habla sólo de soberanía para reformar o dictar una constitución. Eso es lo que plantea Piñera, quedaron diciendo lo que propone el pinochetista que se busca derrocar. Desde esa posición hoy son parte del discurso del establishment Según los elementos planteados hay una situación revolucionaria aunque no podamos afirmar a ciencia cierta (porque no somos magos ni gurúes) que vaya a ser un movimiento victorioso. Si fuera que hay que esperar todas las condiciones de conformación del partido revolucionario la revolución rusa nunca hubiera existido. La discusión en torno a la existencia de ese partido se jugó en las tesis de abril y en la controversia de si tomar el poder o no, y si había que hacer un gobierno de unidad en el marco de la asamblea constituyente contrarreviolucionaria. Hay una discusión muy interesante en torno a la prematuridad o no de la revolución rusa. Cómo se determina eso? En base a qué elementos? Los bolcheviques deberían haberse quedado esperando quién sabe cuántas condiciones para avanzar o había que avanzar? Los embriones para la revolución y para el ejército revolucionario de la clase en Chile están, a pesar de los intentos contrarrevolucionarios del régimen, de sus partidos y burocracias, a pesar de la traición de las direcciones revolucionarias, a pesar de la tibieza de quienes se dicen revolucionarios. El Argentinazo en 2001 fue caracterizado como un proceso revolucionario no? Aunque después fue canalizado por el régimen. Bueno. El proceso de Chile lleva un mes desenvolviéndose de modo agudísimo, sin un carácter ni un final determinado, con pauperización extrema de la vida en una sociedad de una desigualdad abismal, con un pueblo trabajador en las calles que se propone terminar no con "30 pesos sino con 30 años" de pinochetismo. El PTS en este artículo está a la derecha de las masas chilenas y desarrolla una crítica por derecha a la Tendencia del PO en la figura de Altamira. Maiello hace un planteo de derecha frente a Chile y lo decora con ataques o críticas de distinto tipo, pero niega la situación revolucionaria y por tanto un planteo de desarrollo de una situación revolucionaria. Es la expresión 'doctrinaria' de toda la tendencia a la adaptación al régimen político democrático de muchos años. Es necesario un poco más de confianza en el poder de la clase obrera, en el poder de los pueblos trabajadores para superar una desmoralización que pareciera ocultar la posición de que hay que esperar un millón de condiciones para ir para adelante porque en definitiva no se estaría dispuesto a afrontar las penurias iniciales que significa una revolución triunfante. La historia y el derrumbe del capital no esperan. O avanzamos o estamos muertos. PD: en cuanto a "los cadáveres insepultos que Altamira ve por todos lados" me hace acordar a la frase de "Rebeliones inexistentes que Altamira por Gaga ve en todos lados" y hoy tenemos a América latina y el mundo en llamas. No hay peor ciego que el que no quiere ver. No ven nada, hasta que tienen la realidad encima. El agotamiento del peronismo como fuerza positiva de distribución (keynesianismo) es un hecho objetivo. O nos animamos a enterrarlo de una vez y para siempre o nos lleva puestos en su pudrición. Lo mismo el proyecto liberal macristas de derrame de lluvias de inversiones inexistentes. Los procesos agotados o "cadáveres insepultos" (el FITu como proceso de rejunte electoral oportunista por ejemplo) están llamados a ser superados o "enterrados" si queremos ir por una revolución triunfante. Publicado en https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10220114292997441&id=1528840810

19 de noviembre de 2019
Santa Fe: contundente marcha de trabajadores autoconvocados por el pase a planta ya

En 15 días, el encuentro de precarizados autoconvocados de la provincia, en la ciudad de Santa Fe, sumó a trabajadores de más de 40 reparticiones, dependencias o programas, pertenecientes a 11 ministerios. La desoladora serenidad por parte de los sindicatos frente a esta alarmante condición laboral que afecta a 5.000 trabajadores de la provincia, fue respondida con una gran voluntad de lucha de las bases. Las asambleas interministeriales tomaron una sistematicidad y organización sorprendente. Las comisiones de trabajo y la coordinación interministerial funcionan como espacios de deliberación que sumados a las asambleas en cada repartición así como en las generales, decididamente resolutivas, lograron sacudir por completo la comodidad del gobierno de Lifschitz y los sindicatos en la pretendida ‘transición ordenada’ al gobierno del pejotista Perotti. La marcha y los sindicatos Los trabajadores precarizados votamos en asamblea marchar desde el Ministerio de Salud para confluir en el acto de ATE, como medida de fuerza contundente frente al tibio cese de actividades y concentración en la casa gris, pronunciadas en la conferencia de prensa que Hoffmann (secretario general) se vio obligado a dar, como respuesta a la solicitud de un paro por parte de los autoconvocados. La irrupción de la columna negra en plaza de mayo fue estrepitosa. Como contrapartida, ATE musicalizó el acto para tapar los cantos, e impidió la lectura de nuestro documento, con la misma evasiva que dio cuando pedimos participar de la conferencia de prensa, “es una actividad institucional”. La marcha también intentó ser boicoteada con la directiva a los delegados de que no se separen de los trabajadores hasta llegar a la concentración. Frente a esto, muchos delegados se sumaron a nuestra columna desoyendo las indicaciones de las cúpulas. Por su parte UPCN, no ha aparecido más que para prohibir, y en reiteradas oportunidades con métodos violentos y patoteriles, la participación de trabajadores en las asambleas y movilizaciones. También, a través de un comunicado de prensa firmado por el secretario general Molina, hizo llegar su posicionamiento: frente a las declaraciones del actual gobernador Lifschitz, descartando el pase a planta del personal contratado, UPCN se encontraría realizando gestiones con Perotti para discutir sobre este tema. Otra promesa irrisoria, después de que el futuro gobernador haya mencionado que sobran empleados estatales, lo que fue el caballo de batalla en su campaña electoral para atraer los votos de la burguesía agraria. Unidad de los trabajadores La unidad de precarizados y efectivos cobra un carácter fundamental. La lucha por el pase a planta es uno de los desafíos dentro de la creciente ola de acechos a la clase obrera toda. La experiencia que se está llevando a cabo debe ser tan solo el inicio de una lucha coordinada que integre a todos los trabajadores, y nos organice para dar batalla contra las reformas estructurales antiobreras exigidas por el FMI y respaldadas por todos los gobiernos en medio de la bancarrota política y económica. La tarea es la preparación política del activismo obrero, quien debe sacar las conclusiones de quienes se presentan como enemigos acérrimos de los intereses de las familias trabajadoras.

19 de noviembre de 2019
Por el triunfo de los municipales de Moreno
Corresponsal

A casi 3 meses del acuerdo paritario firmado por el Sindicato de Trabajadores Municipales de Moreno- STMM (dirigido por Marcelo Cosme hoy concejal por el Frente de Todos) de solo un 15% en dos veces, los trabajadores vienen reuniéndose y manteniendo asambleas diarias. Este miércoles, la medida de lucha tomada fue más fuerte dado que, luego de cobrar los sueldos, no se realizó el pago del aumento paritario. El lunes 11, se votó por unanimidad para el pasado miércoles la concentración en la plaza Fuentealba y corte de autopista mano capital. Luego de dicho corte, se llevó a cabo una movilización de conjunto entre ATE Moreno y organizaciones sociales y políticas hacia el municipio a fin de esperar al intendente Walter Festa, a quien el jueves pasado, 16 concejales habían aprobado citar al Concejo Deliberante con el fin de que diera explicaciones sobre temas sensibles (entre ellos el pago del aumento para los municipales), aunque no estaba planteada la interpelación sino más bien un pedido de informes. Sin embargo, el intendente no se presentó, ni tampoco la mayoría de los concejales (solo fueron seis), el primero con el pretexto de no haber sido informado con un plazo de antelación de cinco días hábiles. El concejo por lo tanto no sesionó. Un párrafo aparte merece el STMM que no solo firmó un acuerdo paritario muy alejado del costo de la canasta familiar, sino que boicoteó activamente el pedido por su efectivización, primero rechazando llamar al paro y por ende luego, no llamando a movilizar al Concejo Deliberante. Observamos una crisis de poder en la que por un lado Festa y los concejales, luego de cuatro años de administrar el ajuste de Vidal, son incapaces de dar la cara ante los trabajadores que siguen de paro y en estado de asamblea. Por el otro, la dirección burocrática del sindicato municipal STMM muestra una vez mas su incapacidad y negatividad a dirigir un proceso de lucha que permita a los trabajadores municipales conquistar sus reivindicaciones más básicas. La crisis de Moreno es económica, política y social. El conflicto de los municipales abrió una crisis más general ya que puso en evidencia la incapacidad política y material de los gobiernos municipales entrantes y salientes. Por un lado, Festa desapareció, el municipio no tiene gobierno. Por el otro, la Intendenta electa Mariel Fernández, aún sin asumir, ya planteó su negatividad a los aumentos salariales señalándolos como una irresponsabilidad. Hoy los municipales se encuentran tomando la Municipalidad a fin de obtener respuestas. Cansados de trabajar por salarios que ni siquiera cubren la canasta básica. El conflicto de los trabajadores municipales es solo una arista más de los enormes problemas de salud, vivienda, trabajo que afrontamos los trabajadores del distrito. Es necesario que se abran los libros contables del municipio y sean expuestos ante el conjunto de la población trabajadora y avanzar sobre una tasa especial para las grandes fortunas, tarea que solo puede ser llevada adelante por los trabajadores del distrito. Desarrollemos asambleas en cada lugar de trabajo para poner en pie una gran coordinación de las luchas en Moreno que le imponga una derrota al régimen hambreador con el método de la acción directa y la organización independiente de los trabajadores. La incapacidad del ausente político Festa y una Mariel Fernández que rechaza los aumentos salariales, incluso antes de asumir, demuestra que los trabajadores somos los únicos que tenemos las condiciones políticas para imponer nuestras reivindicaciones asumiendo el control del distrito.

19 de noviembre de 2019
Elecciones en Salta: Sáenz, un arribista a gobernador

El intendente capitalino Gustavo Sáenz logró ampliar su votación unos 10 puntos respecto a las PASO provinciales, y se convirtió en gobernador de Salta, mientras su seguidor, el kirchnerista Leavy, agregó menos de 4 puntos. El conjunto del PJ provincial, acicateado tanto por Urtubey como por Romero, se jugó por la victoria de Sáenz. La asociación de Leavy con el electo presidente de la Nación Alberto Fernández, sus denuncias sobre la malversación de fondos contra Sáenz y hasta de un posible fraude en la elección, fracasaron en dar vuelta la elección. Leavy ya había abandonado por inocuo, su intento de presentar una confrontación política de “modelos” entre un “nacional y popular” Leavy y un “neoliberal” Sáenz. El electo gobernador, un saltimbanqui de la política, ha hecho enormes esfuerzos por presentarse como un outsider, con un bloque compuesto por el PRO y radicales. Antonio Marocco, un albertista, será vicegobernador. Gobierno condicionado A pesar de la holgada votación, Sáenz está condicionado por compromisos con Romero y Urtubey; el primero maneja la intendencia capitalina; el segundo desde la presidencia del PJ. No contará con una mayoría propia ni en el senado y tampoco en diputados. Urtubey se aseguró la renovación de la presidencia y vicepresidencia de la corte de justicia de la provincia. Existen negocios enfrentados en la provincia, desde la revisión de contratos de concesiones a grupos privados (JCR, Plumada, Aunor, casinos Austria, etc.) cómo al tipo de explotación del suelo salteño (ganadería sustentable vs. monocultivo extensivo). Los vínculos de Sáenz con Alberto F. y con Massa (fue su candidato a vicepresidente en el 2015), lo protegen de las intrigas de su opositor, un K. En definitiva, el “progre” Leavy reivindicó la reducción de la planta de trabajadores estatales, por parte de Sáenz, la municipalización de la atención primaria de la salud y la realización de obras públicas menores con cooperativas de trabajo fuera de convenio y bajo contratos temporales. Horizonte Sin embargo, el mayor de los problemas que debe abordar Sáenz, es la enorme crisis social y de régimen provincial. Salta se encuentra entre las provincias con mayores índices de desocupación y trabajo en negro del país, un déficit habitacional explosivo de 70 mil viviendas y con un sistema de salud colapsado y en crisis. Los históricos departamentos de Orán y San Martín, o Anta y Rosario de la Frontera están sumidos en un fenomenal retroceso social, que ahora amenaza de extenderse a los departamentos tabacaleros como Rosario de Lerma, Cerrillos, la Merced, Güemes y La Caldera, producto de innovaciones tecnológicas para la cosecha mecánica del tabaco. Este derrumbe económico y social provincial, ha desatado en las últimas semanas un reguero de luchas obreras, por el salario (Gasnor, Talca, Correo Argentino) y contra los despidos y cierres (MAM, Ribeiro, Musimundo, HyR Maluf). Pero también ha vuelto a reactivar al activismo docente autoconvocado, que reclama por el incumplimiento de las promesas de titularización y por el incumplimiento de la cláusula de actualización salarial por inflación que arrancaron en su última huelga. Desplome final FIT-U El 2,4% obtenido por Pablo López, implica una pérdida de poco más de 1 punto con respecto a la totalidad de votos obtenidos en las PASO del FIT-U del 6 de octubre pasado y a los obtenidos para diputado y senador nacional el 27 de octubre. Quienes reclamaron que debían ser candidatos por su condición de “figuras públicas”, han descubierto el anonimato En la capital, se pasó del 5,25%, en las elecciones nacionales al 3,88%, lo cual esfumó la posibilidad de consagrar una concejalía. Claudio Del Plá, que hacía gala de ser el referente más conocido, apenas llegó a un 4,52% en una elección simplificada de cuatro candidatos a intendentes. Por primera vez en 18 años el PO se queda sin representación en el concejo de capital. En el interior, donde la campaña recayó directamente en los compañeros del Partido Obrero (mayoría, que revista en la Tendencia), Pablo López y cía, llamaron a votar en blanco, como en las Paso. La elección promedió un 2% con picos del 4,14% en diputados en Hipólito Yrigoyen y del 5,84% en Mosconi. La campaña provincial y en capital quedó en manos de López, Del Plá y cía., que aun presentándose como “dirigentes históricos” del PO que abandonaron, enfocaron la campaña electoral en el reclamo de un voto “para conquistas bancadas que fortalecen a los trabajadores para enfrentar lo que se viene”. El programa que presentaron fue absolutamente disociado de la organización e intervención de los trabajadores. Cómo era de esperarse, no despertaron expectativa ni movilización política alguna, por lo que tuvieron que recurrir de nuevo al aparato del oficialismo – incluido el dinero -, para sostener actividades esenciales de campaña. La mentada “reconstrucción” que Del Plá en un momento intentó vender, no pasó del palabrerío. Por el contrario, los militantes del PO salteño, que forman parte de la Tendencia nacional del PO, dieron una fuerte batalla política por el voto lista completa al FIT-U, y “por la organización independiente de los trabajadores, que es la condición para encontrar una salida a la creciente miseria social”. Así desarrollamos una campaña que ha interesado a activistas docentes, estatales, gastronómicos, de aguas gaseosas y ferroviarios. Violeta Gil desarrolló giras por el interior provincial, especialmente Metán, Orán, Rosario de Lerma y San Martín para apoyar nuestras candidaturas locales, que nuevamente fueron ninguneadas por Pablo López y no las llamó a votar, aún a sabiendas de los perjuicios que eso traía para su propia candidatura. Nuestra tarea La tarea de recuperación de un programa y una estrategia revolucionaria por parte de los compañeros del PO salteño, desarrollado hasta el momento en el terreno electoral, ha sentado las bases de una referencia política superadora para el conjunto de los explotados salteños y que en la próxima etapa debe traducirse en el desarrollo de un partido de la clase obrera de masas que luche por el gobierno de los trabajadores y el socialismo.

20 de noviembre de 2019
Contrarrevolución y revolución en Bolivia

El Movimiento al Socialismo, el partido que dirige Evo Morales, cuenta con todos los medios legales y políticos para destituir al gobierno usurpador del fascismo del oriente boliviano, y con la movilización de las masas del Altiplano. Reúne más de dos tercios del Congreso (Diputados y Senado) y sus parlamentarios dominan todos los escalones de la línea sucesoria. En lugar de remover a la presidenta de facto, que fue puesta en ese lugar por los militares y la policía, se encuentra, por el contrario, negociando con la ONU y distintos mediadores internacionales una transición hacia nuevas elecciones, bajo la batuta del núcleo fascista. La agenda de la negociación contempla el reemplazo del actual Tribunal Electoral y la habilitación de los candidatos. El gobierno de facto, en paralelo, no solamente ha cambiado las alianzas internacionales de Bolivia, sino que se apresta a firmar acuerdos estratégicos, en especial con Bolsonaro. Ha removido al 80% de los embajadores y reconocido a otro candidato a la usurpación, el venezolano Guaidó. Para reafirmar su derecho al ejercicio de la violencia ha dictado un decreto que exime de responsabilidades judiciales a los militares culpables del asesinato de personas en el curso de la represión, y otro que establece la calificación de sedición contra los parlamentarios que acompañan las movilizaciones populares (algo similar se promueve en Chile). El gobierno de facto de Jeannine Aynes (que obtuvo el 4.4% de los votos en las elecciones del pasado 20 de octubre) no reúne ninguna característica de un régimen de transición, y sí todas las propias de una dictadura militar, que incluso carece de un ropaje constitucional que lo pretenda disimular. En las últimas horas ha amenazado con convocar a elecciones por decreto, lo que significa la disolución de la Asamblea Nacional. Las mediaciones extranjeras y un calendario electoral carecen de toda capacidad de remover este cuadro político, y actúan, dicho con mayor precisión, para asegurar el continuismo. La crisis política en Bolivia dispara granadas en todas las direcciones. De un lado, si el MAS continúa por la vía de buscar una componenda con el fascismo, con el pretexto insostenible de evitar el derramamiento de sangre, acabará aceptando una posición subalterna en un régimen político reaccionario y no podrá evitar su desintegración política. La destitución del gobierno de facto, por su parte, es inviable sin la transformación de la rebelión popular en una insurrección popular. La instalación del gobierno de facto encabezado por el fascismo de la Media Luna boliviana, de otro lado, ha sido armada por el gobierno de Bolsonaro, lo cual significaría un respaldo por parte de las fuerzas armadas brasileñas, y por Estados Unidos – no solamente de Trump. La prensa liberal norteamericana ha hecho la vista gorda al golpe y puesto el acento en el autoritarismo que atribuye a Evo Morales. Esto tiene implicancias para Brasil y para Argentina que no se pueden ignorar. Alberto Fernández se comporta, sin embargo, como si estuviera convencido que se pudiera llevar a Bolivia a la situación ‘ex ante’, por la vía de las mediaciones políticas. En realidad, le teme a una victoria del levantamiento popular. No es poco relevante que Putin haya reconocido al gobierno de facto sobre la base de que “es la referencia de poder”, o sea mejor una dictadura a falta de una salida intermedia. Lula, en un ‘replay’ de los K, ya ha prometido que “habrá 2024”, cuando deberían tener lugar las próximas elecciones presidenciales. Las segundas partes, como reza el dicho, pueden acabar peores que las primeras. Lula todavía no le ha perdonado a Evo Morales la nacionalización, si se puede llamar así, de una gran parte de la renta de Petrobras. La perspectiva de guerra civil en Bolivia sacude a todas las fuerzas en presencia en América Latina; aunque, como Perón en 1973, el ‘populismo’ prefiere los Pinochet o ‘Cacho’ Álvarez, el jefe golpista de los militares uruguayos, a una victoria revolucionaria del antiimperialismo, ya sabe por experiencia lo que puede pasarle si triunfa la contrarrevolución. Quienes han comprendido como nadie la disyuntiva política entre revolución y contrarrevolución son las masas indígenas y campesinas. La coalición de clases y de partidos que respaldó la tentativa electoral de Carlos Mesa, el candidato con mayor cantidad de votos después de Evo Morales, se ha desvanecido. Mesa puja por obtener una migaja de la transición electoral. Se ha acentuado la polarización política. La rebelión popular crece de día en día, así como la organización (un corresponsal de Clarín osó comparar las deliberaciones en El Alto a los soviets de 1917). La cuestión del armamento de las masas ha pasado a ser decisiva, y es ahí adónde debe apuntar la solidaridad internacional. La posibilidad de provocar deserciones en el ejército depende, en gran medida, de la capacidad del pueblo de hostigarlo y enfrentarlo con las armas. En esta política se resume la cuestión del desarrollo de una dirección revolucionaria en Bolivia. La contrarrevolución podría anotarse algunos avances ‘tácticos’ (como ya ha ocurrido) en función de la confusión política que aún existe en las masas, pero va a contracorriente de la situación internacional en su conjunto, en especial América Latina. Las que se agotan a una gran velocidad son las recetas democratizantes.

20 de noviembre de 2019
Impidamos el desalojo en Kimberly-Clark

Este viernes 22 de noviembre, los trabajadores de Kimberly-Clark realizarán una conferencia de prensa en las puertas de la fábrica en Bernal. A dos meses de una ocupación histórica, la patronal amenaza con un desalojo inminente. Luego de un período de más de un mes, durante el cual la patronal presentó un Recurso de Preventivo de Crisis (PPC), que no tenía ningún asidero, procedió a despedir a todos los trabajadores y desgastar la lucha por la vía económica. La Asamblea Obrera ha decidido poner en marcha las líneas de producción y realizar una prueba productiva. La patronal ha decidido el desalojo liso y llano, toda vez que el despido de los 200 trabajadores de Kimberly Bernal forma parte de un plan de reestructuración integral de la multinacional. La asamblea de trabajadores ha planteado al Estado diferentes variables para mantener los puestos de trabajo y la continuidad del plantel obrero. Los trabajadores denuncian que el Ministerio (secretaría) de Trabajo, ha dado largas al asunto y manos libres a la patronal. El sindicato Papeleros de Bernal, como la Federación, luego que se cayera el pedido del PPC, ha brillado por su ausencia. Ni siquiera se asomaron por la puerta de la fábrica una vez. La lucha de Kimberly ha recorrido un largo camino, sin dudas referenciadas en 12 años de trabajo clasista de la comisión interna. Desde movilizaciones al municipio de Quilmes, agitaciones en las puertas de las papeleras de la zona, bloqueos en las puertas de otras plantas de Kimberly, festivales y actividades familiares y culturales en la puerta de la fábrica, movilizaciones a las audiencias en la Secretaría de trabajo, papelazos en la Plaza de Mayo y en el distrito, Piquetes en la Autopista Buenos Aires-La Plata, etc. Los aportes al Fondo de Lucha llegan desde todos los rincones. Pero sin dudas el punto más alto de la lucha fue el Plenario Obrero Nacional del pasado 1/11: con la presencia de valiosas delegaciones del interior del país, de comisiones internas y delegados de Internas como Acindar, Fernet Branca, Unilever, de estatales, y de las coordinadoras de Zona Sur y de Caba, constituyo el puntapié de una recomposición del movimiento obrero más general. Las fuerzas políticas patronales quieren bloquear el frente único por las reivindicaciones obreras y el desarrollo de la organización de los trabajadores, mientras prepara un ‘pacto social’ con la burocracia y las organizaciones patronales, cuyo costo pagarán los trabajadores activos, los jubilados y los compañeros en negro. De nuestro lado tenemos una América Latina que multiplica las rebeliones populares y una disposición de lucha de las masas que se manifestará ante la primera provocación. El conflicto de KC ha trascendido los intereses directos de la patronal papelera, por un lado, y de los 200 trabajadores de Bernal por el otro. La defensa de Kimberly es una causa de la clase obrera. ¡Este viernes, todos a la conferencia de prensa en la puerta de planta! ¡Viva la Ocupación de Kimberly Clark!

20 de noviembre de 2019
Balotaje: izquierda y fascismo

El resultado obtenido por Cabildo Abierto instaló el debate sobre el ascenso de la “ultra” derecha o como muchos simpatizantes y militantes de la izquierda denominan, del fascismo. Existe un amplio espectro de organizaciones y personalidades que comparte esta caracterización incluso y muy especialmente fuera del FA. La condición para la aparición de este fenómeno, sin embargo, no están presentes en nuestro país. El fascismo irrumpe cuando se produce una polarización aguda entre clase obrera y burguesía. En Uruguay el balotaje tendrá lugar entre dos variantes perfectamente caracterizadas de la última. Manini Ríos se ha recostado en el gobierno de Brasil, y sobre todo en su vicepresidente Hamilton Mourão, igual que el uruguayo, jefe de las FFAA, de quien se jacta ser amigo, pero es justamente Mourao quien representa en el país del norte el limite a las pretensiones fascistizantes de Bolsonaro. Cuando surgieron embriones de grupos de tareas, como los que atacaron y asesinaron a Marielle Franco, rápidamente se instaló una crisis dentro del bolsonarismo. “Cuidado” dijeron al presidente desde el ejército “el monopolio de la fuerza es nuestro”. Por otro lado, Cabildo Abierto es una criatura, antes que nada, del gobierno. Su presidenciable fue entronizado como jefe del ejército, su vice trabajó en presidencia durante 30 años (renunció ente mismo año para dedicar su tiempo a la campaña), quienes vociferan contra el fascismo se les escapa que CA sale de las entrañas mismas del aparato del Estado, aparato que es controlado hace tres periodos por el Frente Amplio. Si es cierto que Larrañaga representa a un sector que impulsó un endurecimiento represivo por medio del plebiscito “Vivir sin miedo”, también lo es que ahora el FA, por boca de Gustavo Leal es quien promueve ese reforzamiento de la Guardia Republicana con al menos dos mil efectivos más de forma inmediata. Votar al FA es vehiculizar las medidas de Larrañaga rechazadas en las urnas. Martínez ya ha expresado que no se puede obviar el pronunciamiento del 47% de la población, un guiño a la derecha que la coalición de izquierda no ha tenido en el caso de los crímenes de lesa humanidad cuando el plebiscito contra la Ley que protege a los genocidas recogió arriba de los 48 puntos. En este último caso lo que había que hacer era mirar para adelante y, a decir de Mujica, dejar de “tener los ojos en la nuca”. Los sesudos estrategas que invitan a la izquierda a “frenar al fascismo” con la papeleta electoral cometen un grave atentado político contra los intereses que dicen defender. La pregunta que cabe es, ¿qué va a suceder en caso de una victoria de Martínez en materia de libertades, seguridad ciudadana, y leyes represivas? El parlamento ya establecido indica que hay que negociar, y las señales para tal cosa han sido dirigidas especialmente hacia Cabildo Abierto (Orsi). Como se puede ver todo el planteamiento es un inmenso callejón sin salida de una izquierda visiblemente desmoralizada. Esto último se confirma en lo siguiente: se agita el espectro del fascismo, pero la experiencia indica que donde este se manifiesta es porque también palpita la revolución, algo que los “antifascistas” no mencionan ni por error. ¿O el terror sería el recurso para aplastar a otra variante fondomonetarista más “gradualista”? Toda esta historia no tiene ni pies ni cabeza. Seguramente, la mayoría de la clase dominante prefiere un triunfo de Lacalle, pero de ninguna manera se plantea un escenario similar al que se vive en Bolivia (golpe) ni al que se vivió en Brasil contra Dilma y Lula. Para los banqueros (como ya lo habían anunciado Standard and Poors y JP Morgan, por ejemplo) no está planteado ningún “riesgo político” cualquiera sea el que gane, en tanto ambas variantes plantean continuar lo fundamental de la política que favorece al capital financiero. La burguesía enfrenta este cambio político con pies de plomo, en vista de la ola de levantamientos populares que recorre América Latina. El fascismo nunca fue ni será derrotado por la alianza con la burguesía en general, ni mucho menos a través de la subordinación a los mecanismos constitucionales o electorales, ni que hablar que tampoco cediendo a las presiones de los fascistas (Bolivia). Sólo la huelga general y la movilización de masas, la organización de su autodefensa, puede aplastar a los grupos fascistas allí donde estos surjan (si es que surgen). Apoyar la idea de que con el voto a un candidato capitalista y que ataca a los sindicatos, como Martínez, se puede llegar a frenar el fascismo es desarmar al movimiento obrero. La función que cumplen estas arbitrariedades conceptuales no es otra que el de extorsionar a la vanguardia obrera y presionar a la izquierda de modo de colocarla a la cola de una opción fondomonetarista y crecientemente represiva en cuanto a las libertades y la seguridad ciudadana. Publicado en el semanario Voces de Montevideo.

20 de noviembre de 2019
21N: Paro Nacional en Colombia

Este jueves, atravesado por enormes debates en el país, tendrá lugar el Paro Nacional y la movilización convocada por las centrales sindicales colombianas –CUT, CGT, CTC entre otras- y por más de 50 organizaciones sindicales de todo el país. A las que se han sumado las organizaciones campesinas, indígenas, de DDHH, pensionados y estudiantes. El paro se ha convertido en una jornada general de protesta del pueblo colombiano. Son varios y diversos los motivos del paro, una de sus principales consignas es Contra el paquetazo de Duque, la OCDE, el FMI y el Banco Mundial . Según los organizadores del paro, se convoca contra las reformas laboral, pensional y tributaria, la privatización del aparato productivo del Estado y del sector financiero estatal por medio de la Holding, el tarifazo nacional a favor de Electricaribe; también se reclama por un salario mínimo digno; por el cumplimiento de los acuerdos firmados con docentes, trabajadores estatales, estudiantes, indígenas y el agro, y por la defensa misma de la protesta social. Además, se le suma el rechazo a la propuesta para permitir que se pague el 75% del salario mínimo a los jóvenes de entre 18 y 25 años. Colombia actualmente presenta, según números oficiales, una tasa de pobreza que supera al 30% de su población. El desempleo y trabajo en negro ascendente también presentan tasas altísimas, lo que ha llevado a que incluso algunos sectores sociales hayan pedido la dimisión del presidente Duque en el marco del 21N. Una reciente encuesta presenta que la desaprobación de la gestión de Duque llega al 69 % —la más alta desde que inició su mandato—, mientras que el 70 % de los colombianos consideran que el país va por mal camino. La violencia entre los gobiernos y la guerrilla, pese a los acuerdos firmados, continúa. Las elecciones regionales pasadas dejaron un saldo de más de veinte candidatos asesinados y por lo menos otros 150 amenazados. Adicionalmente, en los últimos tres años han sido asesinadas más de 800 personas entre líderes sociales, defensores de derechos humanos y excombatientes. En este sentido, el paro emerge al calor de la renuncia del ministro de Defensa Guillermo Botero tras descubrirse que ocultó al país la muerte de ocho niños en un bombardeo de la Fuerza Pública a un campamento guerrillero de las FARC-EP en Caquetá, más escándalo y repudio produjo aún en la población días después al revelarse que la masacre pudo ser mayor y que 18 niños habrían muerto en el bombardeo. El paro del 21 además de recoger un respaldo popular, se le suma el pronunciamiento de personalidades del ámbito público que han salido a la cruzada contra los ataques del gobierno para levantarlo. Pese a que Duque convocó a las centrales sindicales al diálogo y negó públicamente el avance de una reforma laboral y otros proyectos antiobreros, pero el paro se había instalado a tal punto que no era posible levantarlo. Son varias las maniobras que intentan contener la participación y criminalizar a los manifestantes. En el Tribunal Administrativo de Cundinamarca se acaba de admitir una demanda en la que se pide que la marcha no se lleve a cabo. También han circulado videos de grupos “civiles” encapuchados que llaman a generan caos y a la destrucción de los sistemas de transporte público de ciudades capitales durante la jornada de protesta, videos denunciados como parte de la campaña sucia del gobierno para justificar la represión policial. No solo se anuncian “infiltrados”, sino que un grupo derechista -Resistencia Civil Antidisturbios (RCA)- ha dado avisó a la Policía que va a asumir el rol de "actor psicológico de contención", lo que se traduce en grupos paramilitares que se harán presentes en la movilización. En Colombia el paro forma parte de una deliberación atravesada por los aires que llegan desde Chile, Ecuador, Perú y Bolivia, la población es muy consciente de esto y el gobierno también. Se abre paso una nueva etapa en América Latina, que sea por la victoria de la clase obrera.

21 de noviembre de 2019
Incendio en el Ingenio La Esperanza: un crimen político de Morales contra la clase obrera
Comité Provincial del Partido Obrero de Jujuy

El voraz incendio que ha consumido gran parte de las instalaciones fabriles del Ingenio La Esperanza, costó la vida de al menos cinco obreros hasta el momento. No es, sin embargo, una tragedia. Es la expresión más abominable de un largo proceso de vaciamiento capitalista, con la plena connivencia del Estado Provincial y de los gobiernos de los últimos 20 años. El gobernador Gerardo Morales hasta ayer se jactaba de haber consumado el desguace final del Ingenio, para la venta, con el despido de la totalidad de la planta. Luego de arbitrar entre los grupos en disputa, en lo que podría ser un caso de fraude, el grupo Budeguer ofreció reincorporar a los trabajadores sin el reconocimiento de la antigüedad, categoría, salario de convenio, etc., para “ahorrar costos al máximo”. De hecho, acaba de incumplir el pago de la segunda cuota por la compra, pero ha presentado un pedido de compensación por “obras” que no ha informado. También incumplió el compromiso de recontratar a los 600 obreros que trabajaron hasta el mes de julio pasado; ahora ha despedido a 19 obreros más. Debe investigarse la incidencia de esta política patronal con el siniestro en curso, ya sea por falta de inversiones y mantenimiento, incumplimiento de normativas de seguridad, recarga de trabajo sobre los operarios por falta de personal, y hasta por capacitación del personal. El secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Ingenio La Esperanza declaró: “¿Nosotros cuantas veces lo dijimos? Esto era una bomba de tiempo” (EL Tribuno de Jujuy 20/11). La lamentable suma de obreros muertos podría multiplicarse en las próximas horas porque hay decenas de obreros desaparecidos, que podrían haber quedado atrapados por el fuego y los escombros. Anoche se evacuó la casi totalidad de los pobladores de La Esperanza (600 metros a la redonda del Ingenio). Según el intendente local, en la noche hubo una explosión de un tacho de alcohol (ídem), lo que muestra la desidia patronal. Sin embargo éste tampoco se preocupó por determinar si la fábrica estaba en condiciones de funcionar. Todo el pueblo trabajador de La Esperanza y San Pedro, pero también de todo el ramal azucarero salto-jujeño, se ha conmovido y movilizado ante tan terrible siniestro. Desde el Partido Obrero jujeño, integrante de la Tendencia Nacional del Partido Obrero, nos solidarizamos con los obreros del Ingenio La Esperanza y sus familias. Pero también denunciamos el crimen político y social perpetrado contra la clase obrera jujeña y reclamamos: Investigación a fondo de las responsabilidades patronales y estatales, controlada y orientada por una comisión electa y revocable de obreros y familiares de las víctimas. Inmediata asistencia integral de las familias de las víctimas y los obreros heridos (gastos de sepelio, médicos, psicológicos, indemnizaciones, etc.) por parte de la patronal y el Estado. Pago de salarios a la totalidad de la planta obrera mientras el Ingenio se encuentre en reparación. Inversiones inmediatas para que el Ingenio vuelva a funcionar lo antes posible y bajo las condiciones necesarias de seguridad. Reincorporación de la totalidad de los despedidos al 2017 para las tareas de reconstrucción del Ingenio, respetando salarios y antigüedad. Conformación de una comisión obrera, electa y revocable con la facultad de supervisar las inversiones y posteriormente parar cualquier área productiva ante el peligro de accidentes, tal como lo han impuesto los obreros de mina El Aguilar. Juicio y castigo a los responsables políticos y sociales de este crimen contra la clase obrera.

21 de noviembre de 2019
Psicología de La Plata: la gestión extrema sus recursos para retomar el control del Centro
EPA! UJS - Partido Obrero Tendencia | Presidencia del CEPsi

Las elecciones estudiantiles en Psicología de La Plata han dejado como saldo la victoria del Frente encabezado por Utopía –la lista de la gestión filokirchnerista de la facultad- por apenas 90 votos. Esa diferencia llega a 200 si contamos la Sede Chivilcoy, cuya urna fue impugnada por nuestro Frente teniendo en cuenta las irregularidades registradas durante la votación y su traslado a La Plata, a donde llegó custodiada por un grupo de matones de la gestión. En estas condiciones, la victoria de Utopía sobre el frente integrado por el EPA! (PO Tendencia), PTS, IS e independientes, que había conquistado el centro el año pasado, fue de 34 a 32%. Los recursos de la gestión El resultado de las elecciones no es el producto de la conquista, por parte de Utopía, de la dirección política del movimiento estudiantil. Desde principio de año, la gestión viene rentando, con fondos de Rectorado, a más de una decena de militantes de Utopía (bajo la máscara de “tutores”). Estos rentados, además, fueron introducidos directamente en las cursadas de Antropología, dándoles un enorme peso en el primer año. Por otro lado, la gestión recortó a principio de año el subsidio que venía entregando al CEPsi para el financiamiento de los servicios. Junto con el ahogo financiero, la gestión abocó sus recursos políticos – la línea de sus docentes en las cursadas, comunicados oficiales de la Facultad- para atacar directamente al FILPsi, e incluso un listado falso de los fondos que supuestamente dedican al Centro. Con ello, pretendían desacreditar a la Conducción independiente del CEPsi y lavar su propia responsabilidad en los problemas que atraviesan a la Facultad. La victoria electoral no fue, por ende, mérito de Utopía, sino el resultado de una política que combinó el boicot y el ataque sistemático al Centro por parte de la gestión con la descarga de grandes recursos económicos en favor de la agrupación que les responde. La aceptación de la lista ganadora fuera del plazo legal, y la utilización de una patota para impedir la impugnación de una urna de Chivilcoy plagada de irregularidades fueron la puntada final de una política que atravesó todo el año. La gestión de la Facultad entendió desde el primer momento que el CEPsi, recuperado en 2018 con una Conducción independiente, se transformó en un obstáculo para su política privatista y de regimentación política. El desplazamiento de esa Conducción fue, por ende, una tarea a la que se abocó sistemáticamente durante el año, lo que lograron a fuerza de mentiras y por un margen mínimo. Los límites de la dirección del CEPsi Si esta política de la gestión pudo desenvolverse (con serios límites, como veremos más adelante), ello no sólo se debe a sus propios recursos, por más vastos que sean. Es necesario examinar la política del propio FILPsi. La pelea por la recuperación del CEPsi fue formidable, pero adoleció de un problema estratégico. La conquista del Centro no fue abordada, por el movimiento estudiantil que protagonizó la gran toma de 2018, como un paso en la pelea por la democratización universitaria. La necesidad de una agitación sistemática en torno del régimen político universitario, es decir, la necesidad de poner fin al régimen de camarillas ligadas a la privatización fue una cuestión intensamente discutida al interior del propio FILPsi. Pero la ausencia de una agitación y un debate en torno de este punto crucial le terminó dando aire a la gestión para recuperar la iniciativa. Sin un eje relacionado a esta cuestión, que implica desarrollar una perspectiva de poder en el ámbito universitario, el movimiento de lucha surgido en la toma –incluidos los llamados autoconvocados - se disgregó. El CEPsi no logró remontar el repliegue del activismo. Es cierto, al mismo tiempo, que un sector menor pero significativo de ese activismo dio un salto en conclusiones y politización, y se incorporó al EPA y al PO (T). Gobierno universitario La gestión universitaria y de la Facultad tiene un interés concreto en desorganizar a lxs estudiantes: Se trata de defender sus cajas paralelas, los negocios de los postgrados, el reparto de cargos y el carrerismo académico. Como cualquier negocio, los que se desenvuelven en la universidad pública tienden a concentrarse en pocas manos. La política regimentadora y antidemocrática es la expresión, en el plano político, de este régimen de negociados y privatización. Por eso el problema del gobierno universitario debe ser planteado sin vacilaciones: presentar una perspectiva para satisfacer las reivindicaciones del movimiento, que sólo puede lograrse terminando con el régimen que gobierna la UNLP y todas las universidades nacionales. La toma de 2018 había puesto en serias dudas la capacidad de la gestión de avanzar en el camino privatista y mostró el abismo existente entre la gestión y el movimiento. El problema del poder, de imponer los intereses del movimiento estudiantil y los trabajadores en la universidad, para conquistar así los reclamos más urgentes, quedó planteado como problema inmediato. Aunque colocar este eje todo el año, como sí lo hizo el EPA! en la campaña electoral, no hubiese asegurado una victoria, sí hubiese contribuido a una clarificación y mayor politización de los activistas, preparando al movimiento estudiantil para las próximas peleas. Esta consideración crítica no debe ocultar que el Centro de Estudiantes conducido por el FILPsi desarrolló a la asamblea como el espacio por excelencia para deliberar y resolver; batalló por numerosas reivindicaciones estudiantiles, desde las correlativas hasta la guardería maternopaternal; instaló el debate de los subsidios y, en última instancia, de la gratuidad de la educación ; defendió los seminarios para los 700 compañeros del plan 1984 ante el intento de recorte, posicionó al CEPsi de forma clara y consecuente del lado del movimiento de mujeres y disidencias, participó de todas las luchas sociales que se desplegaron durante el año, e involucró a una importante camada de activistas en la lucha política. Todo el año, el FILPsi dio una pelea política gigantesca contra la gestión de la Facultad y el Rectorado. De conjunto, el 32% obtenido consolida un gran salto político del movimiento estudiantil de Psicología promovido por el FILPsi. El desafío es colocar estas luchas y avances en la pelea más general por terminar con el régimen de camarillas privatistas y dar curso a una Universidad gobernada por sus estudiantes y trabajadores. Lo que se viene La victoria de Utopía y la gestión entraña contradicciones muy profundas. Existe un abismo entre ella y las necesidades del movimiento estudiantil. Por eso mismo, el resultado electoral no significó, en general, el festejo de estudiantes o movimiento alguno, sino todo lo contrario. Pasado el primer día de elecciones, cuando la posibilidad de esta victoria se hizo palpable, se desenvolvió en la Facultad una inmensa movilización para defender el CEPsi, que abarcó no sólo al movimiento estudiantil, sino al conjunto de los claustros. Ello se reflejó en la remontada de nuestro Frente en los días posteriores, la cual, sin embargo, no alcanzó para revertir el resultado. Para ganar, Utopía apuntó a la despolitización del estudiantado y a rebajar el debate político a cuestiones de gestión y a mentiras infundadas. Utopía no ha podido desplegar ningún planteo político de peso, ni pudo evitar el gran debate promovido por el FILPsi en torno a la reforma del plan de estudios, la democratización de la UNLP y otros puntos estratégicos que siempre han intentado evitar. En las últimas semanas, la gestión llevó a la Facultad a Alberto Fernández y a Kicillof, explotando la “onda” electoral nacional victoriosa en su propio favor. Sin embargo, Utopía no militó una campaña abiertamente kirchnerista porque no quería ir a una discusión política. Todo esto pone a Utopía y a la gestión en una posición muy delicada. Es evidente el rechazo que la parte más activa del estudiantado tiene por ambos, y la voluntad que existe de organizar la pelea por recuperar el CEPsi y derrotar a la gestión de Oñativia. Por último, las elecciones dejaron planteados varios problemas inmediatos. En primer lugar, la existencia de un fondo de 1.5 millones de pesos de Recursos Propios a libre disposición de la gestión, que podría satisfacer buena parte del reclamo del subsidio para becas y otros problemas. En segundo lugar, la imperiosa necesidad de abrir un debate respecto del plan de estudios. En tercer lugar, la introducción de la patota en las elecciones reclama un pronunciamiento claro del Consejo Directivo y una explicación del decanato, si no directamente el reclamo de su renuncia. Por último, el año no termina, y aún resta dar la pelea por las cursadas de verano sin cupos que está debatiéndose en Comisión de Enseñanza y deberá pasar al Consejo. Hay que organizar las peleas en curso. El FILPsi, que sigue siendo la Conducción del CEPsi por algunas semanas, debe asumir las tareas que le tocan. Llamamos a las demás agrupaciones del FILPsi y a todo el activismo independiente a organizar rápidamente una asamblea para discutir estos problemas y organizar las próximas peleas. *Por una omisión, este texto no fue publicado cuando fue enviado. Pedimos disculpas a nuestros lectores.

21 de noviembre de 2019
La cuenta regresiva de la transición F-F

La cercanía de la asunción del gobierno F-F podrá despejar dudas respecto de algunos nombres del futuro gabinete presidencial. Pero no ocurre lo mismo con las contradicciones explosivas que enfrenta. Las marchas y contramarchas del binomio F-F han comenzado incluso antes de que les calcen la banda. Rescate de los fondos macristas Guillermo Nielsen, el negociador de la deuda, ha expresado una convicción cuestionable: dijo que el proceso actual de negociación tiene la ventaja de enfrentar a Argentina con un par de fondos internacionales, en contraste con lo ocurrido con 2005, cuando del otro lado había numerosos tenedores pequeños. En primer lugar, porque aquella tropa de inversores no negoció nada sino a través de los bancos que les vendieron la deuda de Argentina, y que eran por tanto responsables por las pérdidas ocasionadas por el default. Varios de esos bancos, obligados a indemnizar a sus clientes, le pasaron la factura a Argentina. En el afán de poner buena cara al mal tiempo, Nielsen parece disfrutar con que el otro lado de la mesa sea ocupado por los Fidelity, Templeton, Pimco o BlackRock – nada menos que los fondos buitres que gestionan activos, en su conjunto, por 1 billón de dólares. Los actores ‘chiquitos’ tampoco han desaparecido: los fondos comunes atiborrados de deuda argentina manejan el dinero de numerosos ahorristas, que sacan el dinero de sus cuentas sin esperar a negociaciones, sean salvajes o civilizadas. Una nota de Clarín (20.11), por otra parte, registra con mucha demora lo que ya era sabido: que un bando de acreedores suscribió títulos de Argentina a su precio de origen, cuando fueron emitidos, y otros a un precio considerablemente menor, cuando se derrumbaron las cotizaciones. No dice, sin embargo, que los más golpeados han sido los buitres, que no solamente compraron las ofertas iniciales sino que se atiborraron con bonos en pesos, con la ilusa sospecha de que una baja de la inflación elevaría los intereses reales que debían cobrar. Estos buitres se sientan ahora a la mesa con la intención de recuperar fortunas perdidas. En aquella operación de rescate de Caputo y compañía, los fondos aportaron 5.000 millones de dólares al macrismo, para detener, infructuosamente, la corrida cambiaria de mayo de 2018. Los vencimientos de deuda en pesos de los primeros meses de 2020 – que se reparten entre estos fondos y organismos estatales- suman u$s15 mil millones, unos $900 mil millones – más de la mitad de toda la actual base monetaria. La lista de acreedores, sin embargo, no termina allí: en la cola, espera el Fondo Monetario El FMI, que no figura entre los complicados acreedores pequeños que execra Nielsen, reclama un tratamiento prioritario para la devolución de los casi 50.000 millones de dólares ya prestados a la Argentina. El diálogo amigable de Fernández con la nueva presidenta del FMI incluyó un ultimátum de la funcionaria: Argentina, dijo, “debe vivir dentro del límite presupuestario”, exactamente lo contrario de la promesa de AF - “poner dinero en el bolsillo de los argentinos”. Vaca Muerta y la deuda El defol ha dejado a la clase capitalista sin financiamiento. Para salir de este pozo, el FdeT ha propuesto “reestructuraciones y “reperfilamientos” de una deuda impagable. Pero por sobre todo la apuesta a convertir a Vaca Muerta en un imán de inversiones que bombee dólares y pesos por las arterias de la economía. Sin embargo, un estudio de la consultora Analytica, escrito por encargo de las petroleras, afirma que la futura exploración del megayacimiento “será inviable sin financiamiento, algo imposible de conseguir con un riesgo país superior a 2.000 puntos básicos”. (Cronista, 20.11). Por eso alerta que “un canje demasiado agresivo con quitas elevadas genera un precedente grave y dificultad para captar financiamiento en el futuro” (id). Estamos ante la trampa del laberinto: para habilitar Vaca Muerta hay que gatillar el pago de la deuda, y para hacer esto se necesitan los dólares que se inviertan en Vaca Muerta. Además, los "precios locales (de los combustibles) deben ser parecidos al internacional para que el mercado sea atractivo", o sea que las inversiones serían financiadas por los consumidores, cuyos ingresos se encuentran en un piso histórico. Para Clarín (20.11), dolarizar Vaca Muerta “podría estar reñida con el anuncio de Alberto Fernández de ´desdolarizar´ las tarifas” (Clarín, 20.11). El capital financiero ha vetado, entonces, el intento de encapsular a Vaca Muerta en un “régimen especial”, que no sería aplicado al resto de la economía. La caída del precio internacional de los combustibles quita incentivos al incremento de la producción, en especial con un yacimiento cuyos costos exigen un piso de 55/60 dólares el barril. En Estados Unidos, donde los costos son la mitad de los de Vaca Muerta, hay una onda de cierres y de quiebras, que las grandes compañías aprovechan para monopolizar la producción. La exportación de gas, por otro lado, exige inversiones en el país y en el exterior, para licuefacción, transporte y regasificación en destino. Es llamativo, de todos modos, que el encargado de renegociar la deuda sea el lobbysta de las petroleras internacionales, Guillermo Nielsen, de manera que hay algún ´toma y daca´ en el asunto. La situación energética se ha cruzado ahora con la crisis continental, puesto que el gobierno golpista de Bolivia se inscribe en la línea, quebrada por la lucha del agua y del gas de 2001/3 (y la insurrección de octubre de 2003), de reinstalar la pretensión de exportar el fluido boliviano por el Pacífico, a México, por un lado, y al Sudeste de Asia, por el otro. En función de ello, los golpistas han anunciado una “revisión” del volumen y el precio del gas exportado a Argentina. Debut inflacionario En el juego de las promesas y los trascendidos se destaca un proyecto de moratoria impositiva para 400 mil Pymes, cuyos defensores aseguran es la llave de la reactivación. Las llamadas Pymes son, sin embargo, un conglomerado desigual y contradictorio, porque una mayoría de ellas opera como tercerizadas de los grandes grupos de la industria y del comercio. En estos casos, habrá una transferencia de beneficios de la periferia al centro (gran capital), en especial si se suma una reforma laboral o una amnistía de cargas previsionales. De otro lado, solamente una ingenuidad interesada puede suponer que la moratoria promoverá la inversión industrial, con independencia de lo que ocurra en la economía en su conjunto. El planteo que esgrime una parte de la izquierda, a favor de la pequeña producción, lo cual incluye a la moratoria, convierte a la consigna ‘que la crisis la paguen los capitalistas’ en su contrario. En el plano de la crisis social, Fernández arriba al gobierno con un 40% de pobreza y una caída del salario del 20% pero sólo para los trabajadores “registrados” (para los precarizados es muy superior). El umbral de tolerancia de las masas está muy cerca de cero. Frente a ello, Fernández se aferra a un “plan contra el hambre” que podría ser devorado por la carestía, pero que sirve de coartada para postergar las paritarias, en nombre de “priorizar lo más urgente”. La coalición pejotakirchnerista es muy débil de cara a todas estas contradicciones. A la luz de todo este escenario de conjunto, es que arribamos a la conclusión de que “Argentina va a convertirse, como consecuencia de la etapa abierta, en el epicentro de la crisis de dominación política de la burguesía en América Latina” (“Conclusiones de la primera conferencia nacional del PO Tendencia”). La lucha por un programa de reivindicaciones inmediatas –aumento de emergencia, salario mínimo de 70.000 pesos; 82% móvil; apertura de todas las fábricas cerradas y ocupadas por sus trabajadores – es el camino para unir a la clase obrera e iniciar la experiencia de los trabajadores con la gestión F-F. La capacidad de arbitraje del próximo gobierno nace deteriorada, al margen de la victoria electoral, que tampoco ha sido plebiscitaria, o del entierro del macrismo, que ya se advierte en la emigración que se anuncia en sus filas. La coalición del FdeT registra la precariedad de su poder de arbitraje en todos los terrenos – por ejemplo en la formación de bloques parlamentarios. No obstante, las masas explotadas y todas las clases sociales deberán atravesar la experiencia que se inicia para desarrollar sus propias conclusiones. En este proceso de concientización, lucha y organización, se unirán a las de Ecuador, Chile, Haití, Bolivia, Colombia en la experiencia común de impulsar una lucha revolucionaria y socialista a nivel continental e internacional.

22 de noviembre de 2019
Los papeleros de Kimberky-Clark concretaron la prueba de producción

A dos meses de comenzada la ocupación de la planta Bernal contra el despido de los 200 trabajadores, los trabajadores de Kimberly-Clark hicieron una conferencia de prensa para informar que rechazan la intimación de la patronal, que amenaza con desalojarlos, y su respuesta: anunciaron la puesta en marcha de las líneas de producción con control de los trabajadores. Reclaman que el Estado tome la producción de Kimberly como insumo para los hospitales, escuelas, jardines, etc. Van a desenvolver una campaña sobre estos lugares en este sentido. Luego de denunciar el papel del Estado hasta el momento, de permitir todas las maniobras patronales, con el juego del Proceso Preventivo de Crisis (PPC), y luego de caído este trámite, no decretando la conciliación obligatoria, plantearon que van a seguir desenvolviendo su lucha, y reclamando al gobierno que intervengan en defensa de los puestos de trabajo. Se destacó el papel del sindicato Papelero, que se declaró en "estado de alerta y movilización" a las semanas del conflicto, para ocultar su intención de aislar la lucha de Kimberly. Cuando la patronal depositó la indemnización, el sindicato se llevó su parte de los aportes, pero no puso un peso para el fondo de lucha. Destacaron la relación entre la lucha en Kimberly, que empalma y también impulsa el proceso de ocupaciones de fabrica en todo el país, como la de los también papeleros y quilmeños de Ansabo (tomada hace 4 meses), y la de molinos Minetti en Córdoba, los procesos de expulsión de las burocracias en las fábricas en lucha y la discusión sobre el método de las ocupaciones y la coordinación de las luchas en la base del movimiento Obrero, con las rebeliones en Chile, Bolivia, Colombia, etc. Una respuesta de la Clase Obrera que recorre Latinoamérica, a los regímenes derechistas, y populistas en descomposición. Una variada presencia de obreros y activistas de la zona, organizaciones políticas y sindicales, una representación de las Madres de Plaza de Mayo, delegados de Acindar, Comisiones Internas, la comisión directiva de Ate Quilmes, delegados de los municipales de Berazategui, Quilmes, Avellaneda, Judiciales, Docentes del Suteba, etc, comprometieron su apoyo a la lucha Papelera. Al finalizar la jornada, repartieron parte de la producción realizada por la mañana a los presentes. Ver conferencia completa: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=563432307921937&id=879165845763321

22 de noviembre de 2019
El derecho al aborto, en la agenda

En 24 horas, la cuestión del aborto volvió al centro de la escena política y si no estuviera en juego la salud y la vida de tantas mujeres, se podría decir que casi como una comedia de enredos útil para curar en salud al presidente electo, que en las últimas semanas prometió enviar un proyecto de ¿legalización? de la interrupción del embarazo al Congreso. Adolfo Rubinstein, secretario de Salud, dio rango nacional a un protocolo ya existente para la interrupción legal del embarazo (ILE), que subraya derechos consagrados en el Código Civil de 1921 y ratificados por el fallo FAL de la Corte Suprema en 2012: que el aborto no es punible en caso de violación y cuando corre riesgo la salud o la vida de la embarazada, y que la ILE se dirime entre el médico y la gestante, sin necesidad de denuncias judiciales. Por decreto El protocolo se adecuaba al nuevo Código Civil y a parámetros de la Organización Mundial de la Salud: privilegiaba la decisión de las niñas a partir de los 13 años. En la Argentina hay un promedio de 3.000 madres niñas por año y la continuidad de esos embarazos es una cruel e irrenunciable exigencia de evangélicos y católicos. El protocolo sostenía algo científicamente irrefutable: que el embarazo infantil multiplica el riesgo de muerte materna y entraña un grave riesgo para la salud. Esto abría las puertas a que todo aborto de una menor fuera no punible, rugen. Mienten: toda niña embarazada es una niña violada. La ley no admite el consentimiento de las menores. La puerta estaba abierta desde siempre. No es por falta de sustento legal que se somete a las nenas a la maternidad. Otro aspecto que los enardeció fue la obligación de que los objetores de conciencia practiquen la ILE en caso de urgencia y si no hay nadie que los sustituya en el hospital o centro de salud. Los cruzados saltaron como leche hervida. Federico Pinedo directamente pidió la renuncia de Rubinstein por haber “ampliado de manera irresponsable las causales de aborto no punible y limitado la objeción de conciencia médica”. La piel de los cruzados El devenir del protocolo ILE vuelve a marcar la cancha a Alberto Fernández, que la semana anterior, orlado de aplausos y pañuelos verdes, había prometido mandar “su” proyecto de legalización -no el de la Campaña- al Congreso. "Debemos respetar tanto a la mujer que siente que es un derecho sobre su cuerpo como a la mujer que siente que Dios no le permite hacerlo. Y cuando uno despenaliza y legaliza el aborto no lo hace obligatorio", declaró Fernández en una entrevista con Página/12. La promesa lo hizo merecedor del anatema del cavernícola de Aguer y de una advertencia de “Tucho” Fernández, obispo de La Plata y gran amigo de los “movimientos sociales”. El “mejor intérprete” de Bergoglio y garante indispensable de cualquier Pacto Social le preguntó, casi cariñosamente, por qué durante la campaña había dicho que la legalización del aborto no era algo prioritario si ahora la prometía. Sin embargo, “Tucho” Fernández distinguió entre despenalizar –“Sería simplemente blanquear una situación”, escribió– y legalizar, el “aborto libre”. Lo mismo dijo Eduardo Valdéz, que gusta llamarse un “puente” entre el Vaticano y el PJ. Despenalización sí. Legalización no. Más claro: si te hacés un aborto clandestino nadie te mandará a la cárcel. Pero ni sueñes con que te lo hagan en el hospital. Es la clave: la clandestinidad tiene como principales víctimas a las mujeres más pobres, que no pueden pagar un aborto clandestino pero seguro. Alberto Fernández rehuyó las explicaciones de género o filosóficas –“mi cuerpo es mío”- y admitió varias veces que el “problema” del aborto es una cuestión de salud pública: en ese caso, la única salida es el aborto legal y en el hospital. El movimiento de mujeres En la dirección feminista del Frente de Todos lo que se escucha es una deglución de sapos anticipada: mejor un poco que nada, le contestaron airadamente a la filósofa Diana Maffia, que le había preguntado a Alberto Fernández por qué no impulsaba el proyecto de la Campaña (aunque igual se mostró eufórica con el presidente electo) y sobre sus vínculos con el tucumano Juan Manzur, una bestia negra y gobernador de la provincia donde estuvo presa Belén. La enorme marea que ha ganado las calles necesita, por un lado, el respaldo organizativo de asambleas de hombres y mujeres en centros de estudio, lugares de trabajo, barriadas, donde se discuta como imponer el trípode indispensable de “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Debe servir de puente para discutir con las trabajadoras que son llevadas a oponerse al derecho al abordo por una campaña manipuladora desde los púlpitos, los medios, la burocracia de los sindicatos y la de los ‘movimientos sociales’ vaticanos. En una lucha tan indispensable como decisiva, porque es necesario que las obreras puedan ejercer el derecho al aborto sin temer el despido, y plenamente capacitadas para defenderse de la dictadura ‘marital’. El movimiento verde podrá triunfar si se desembaraza de la tutela política ‘nacional y popular’ en la que milita un largo contingente clerical. Hay que ganar a nuestras filas a quienes no entienden que el derecho al aborto es en defensa propia. Hay que desenmascarar a los curitas bonachones que hacen la opción por los pobres, pero quieren tener atadas a las mujeres y a las niñas a la maternidad compulsiva. La separación de la Iglesia y el Estado es indisociable del logro de nuestras reivindicaciones. No se puede admitir la objeción de conciencia, que tanto desvela a Pinedo. Es la llave maestra para bloquear la ley más amplia, como ocurre en España, Portugal, Italia, Irlanda o Uruguay.

22 de noviembre de 2019
Santa Fe, Marcha del Orgullo: Columna de la 1969
Sofía M

El domingo 17 se realizó una nueva edición de la Marcha del Orgullo en Santa Fe capital, en medio de la transición del gobierno ´socialista´ al del PJ, ganador en las últimas elecciones provinciales. La transición política deja al descubierto los límites del discurso del ‘progresismo’ local. El acceso a la salud y medicamentos ha mermado e incluso se ha frenado durante el año electoral. No ha disminuido ni un ápice la violencia ni la cantidad de femicidios, transfemicidios y travesticidios en Santa Fe. En un cuadro de recorte presupuestario, de despidos, de aumento de la precarización laboral y de directores de hospitales y ginecólogos declarados ´objetores de consciencia´, el Frente Progresista demostró su incapacidad y llegó al fracaso rotundo. Hoy en día, se lleva adelante un genocidio silencioso a la comunidad en el país. El promedio de vida trans es de 35 años, persiste la educación arcaica heteronormativa, continúa la persecución policial, no se detienen los crímenes hacia las disidencias y no hay trabajo genuino. El reforzamiento del aparato represivo del Estado y el ataque a la protesta social son el broche de oro a esta embestida contra nuestros derechos como trabajadorxs LGBTI. El pacto de los gobiernos con sectores reaccionarios y clericales «profamilia» produce todos los días ataques homofóbicos, crímenes y otras tantas vejaciones. Por otro lado, después de sortear maniobras electorales, venimos de conquistar el Cupo Laboral Travesti-Trans para la provincia. Esto es un ejemplo de cómo nuestras reivindicaciones no son prioritarias para las fuerzas de la Legislatura provincial, y que solo la presión en las calles permitió que se apruebe. Fuerzas que también frenan la ley de ESI provincial. La lucha continúa contra el futuro gobernador Perotti (PJ) que ya se ha manifestado en contra de los derechos elementales de las mujeres y el colectivo de diversidad sexual. Propone una gran cantidad de despidos y recorte presupuestario que va a afectar de lleno la posibilidad de acceso a mejores condiciones de vida. Columna y acto independiente Desde la Agrupación LGBTI+ 1969 en la Tendencia del Partido Obrero de Santa Fe, impulsamos una columna independiente. Las disputas al interior de la Mesa del Orgullo, que se arroga la dirección de la Marcha local y hasta del movimiento, discurrieron en no mencionar a Fernández y su compromiso con el FMI; y en obviar las responsabilidades políticas del Frente Progresista en la quiebra provincial. Nuestra columna potenció la convocatoria: planteamos una denuncia integral al régimen político; integramos las reivindicaciones más sentidas del colectivo con las reivindicaciones de la clase obrera, en una perspectiva de poder. A su vez, sumamos las consignas contra el golpe de Estado fascista de Bolivia y la lucha del pueblo chileno impulsando una perspectiva socialista en el movimiento de la diversidad. Es necesario reforzar una intervención política propia en la crisis. Debemos coordinar la totalidad de las luchas en el camino a la huelga general, que abra curso a una Asamblea Constituyente, libre, soberana y con poder, para tomar las medidas urgentes necesarias en defensa de nuestros intereses. Reglamentación y efectiva implementación del Cupo Laboral Trans/ Basta de crímenes de odio/ Aborto legal, seguro y gratuito/ ESI laica y científica/ Separación de la Iglesia y el Estado/ Cumplimiento de la Ley de Identidad de Género/ Por una nueva ley de VIH-sida, ETS y Hepatitis/ Basta de represión y persecución policial. Por un movimiento LGBTI independiente del Estado, de la Iglesia y de todas las vertientes patronales de los gobiernos.

23 de noviembre de 2019
Huelga general en Colombia

Con multitudinarias movilizaciones y ocupaciones de universidades se llevó adelante la huelga general en Colombia. Duque, que asumió en agosto del año pasado, ventiló una serie de reformas antiobreras llamadas “paquetazo”, que desató la bronca social y el llamado a la huelga general. Este es un aspecto de la cuestión. El otro es que después de los ´acuerdos de paz´ (24 noviembre 2016), fueron asesinados, según el Instituto para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), 777 líderes sociales y sindicales (155 sólo en 2019), y 169 excombatientes de las FARC. “Si no hay justicia para el pueblo, no hay paz para el gobierno”, decían las pancartas. Se trata de una huelga histórica que le asesta un golpe al nivel de flotación del gobierno – la acción paramilitar, “los falsos positivos”. Desde la huelga general de 1977 no se veía nada semejante. El conflicto estalló cuando se conoció que Duque quería reducir al 75% del mínimo el salario de los jóvenes, imponer contratos por hora, eliminar el sistema público de jubilaciones, privatizar Ecopetrol, Colpensiones. La plaza Bolívar de Bogotá fue colmada por 250.000 personas. Muchos manifestantes no pudieron entrar por el operativo que militarizó la capital. Días antes del paro, el gobierno cerró las fronteras terrestres y fluviales, estableciendo el toque de queda (BBC, 19/11). Se realizaron allanamientos en las principales ciudades a locales partidarios (RT, 21/11). Se registraron protestas y movilizaciones en 420 puntos del país (El País, 21/11), con piquetes y ocupaciones. Gremios de transporte y comercio no pararon, por lo que las movilizaciones y piquetes –desde las 4 de la mañana con enfrentamientos cuerpo a cuerpo con la policía– garantizaron el derecho a huelga de millones de trabajadores. El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, confirmó tres muertos, dos “durante enfrentamientos con la Policía en los municipios de Buenaventura y en Candelaria” (Infobae, 22/11). Trujillo reportó que la jornada del jueves había concluido con 98 detenciones, 151 efectivos de las Fuerzas Armadas y 122 manifestantes heridos (la vanguardia, 22/11). Los detenidos subieron a casi 300 para el viernes. Contra el “paquetazo” de Duque se levantaron indígenas del Cauca que fueron brutalmente reprimidos. Estudiantes ocuparon diferentes universidades en el país, y los sindicatos se pronunciaron contra las reformas. En Medellín salieron a las calles más de 70.000 personas. En Bucaramanga se contaron 20 cuadras de manifestantes. En Bogotá se sumaron las hinchadas de Millonarios y Santa Fe y en Medellín, se juntaron las de Atlético Nacional e Independiente. En Barranquilla y Cali se produjeron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Se registraron saqueos en Cali (donde se decretó el toque de queda desde las 19 horas) y la represión llegó a la Universidad del Valle. Un cacerolazo en todo el país fue la respuesta contra la represión estatal. 37 policías y 42 manifestantes heridos (RT, 21/11). Solidez y apariencia Duque ganó en 2018 por medio de un balotaje, y perdió por paliza las recientes elecciones municipales. Colombia era presentada como un “ejemplo”, apoyada en el dinero del narcotráfico. Cayeron los salarios reales y aumentó la desocupación (10,8%). La magnitud de la huelga general contrasta con el 4% que alcanza la sindicalización. La denuncia de la masacre de niños debida a bombardeos militares ha provocado la renuncia del ministro de Defensa. El acuerdo de paz naufraga, como los del pasado, por el crecimiento de los asesinatos paramilitares. El 95% de ellos queda impune. En el decisivo escenario rural se contaron casi 800 asesinatos y 210.000 personas fueron desplazadas. Los movimientos indígenas “exigen protección luego del asesinato de 134 comuneros desde que asumió Duque” (Perfil, 21/11). Duque es la continuidad de la expropiación de campesinos e indígenas a favor de las oligarquías terratenientes. Buenos Aires El reclamo de más de 3.000 personas en Buenos Aires contra el “paquetazo” y el gobierno de Duque constituyó la movilización más grande fuera de Colombia. Se sumaron Nueva York, Madrid, Ciudad de México, Roma, Berlín y Santiago. En Colombia gobierna el régimen de los “bueyes” y las “balas”. La protesta en el Obelisco reafirmó el deseo de la mayoría de los colombianos de “que se vaya Duque” y el “Uribismo”. Denunciaron que en Colombia rige un “narco-Estado” y un “Estado paramilitar”. En la protesta se denunció que un nuevo asesinato político se produjo en el Cauca.

24 de noviembre de 2019
Reclamamos la absolución de César Arakaki y Daniel Ruiz

El próximo lunes 25 de noviembre comenzará el bochornoso juicio contra el compañero del Partido Obrero, César Arakaki, y el compañero del PSTU y dirigente petrolero de Chubut, Daniel Ruiz. Así lo dispuso el juez Javier Ríos, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°3. En el camino quedaron imputaciones y detenciones arbitrarias, como la de Dimas Ponce y otros perseguidos por haber participado de la movilización popular a las puertas del Congreso Nacional en las jornadas de diciembre de 2017, cuando se trató la llamada “reforma previsional”. Aunque no frenaron la sanción de esa “reforma”, las jornadas del 14 y 18 de diciembre truncaron los planes del gobierno de Mauricio Macri de llevar adelante la reforma laboral, que chocarían con una resistencia popular fenomenal. La crisis al interior del conjunto de los gremios llevó a que la propia burocracia de la CGT le quitara la firma al proyecto de ley que estaba en curso. Arakaki y Ponce, primero, y luego Daniel Ruiz fueron verdaderos rehenes políticos del gobierno de Mauricio Macri, en un mensaje de avasallamiento y persecución de las más elementales libertades democráticas. El intento del fiscal a cargo Juan García Elorrio de avanzar en la condena a los compañeros pretende cristalizar un ataque despiadado contra la movilización popular. Por otro lado, continúa la persecución contra el ex delegado de General Motors y también dirigente del PSTU, Sebastián Romero (al que la prensa burguesa llama el “gordo del mortero”), sobre quien pesa un pedido de captura internacional. Mientras se desarrolla el juicio, que comenzará a las 14:30 horas, desde las 13 se realizará un acto en las puertas de Comodoro Py, en el que participarán organizaciones políticas, de Derechos Humanos, sindicales y sociales, entre ellas la Tendencia del Partido Obrero. Producto de una inmensa movilización popular, que incluyó una fuerte campaña política, de festivales, actos, movilizaciones, visitas de destacados dirigentes políticos, gremiales y sociales tanto como pronunciamientos internacionales, ya habían sido liberados Ponce y Arakaki, y, luego de un año de prisión, Daniel Ruiz. Los compañeros mantuvieron, aún en las peores condiciones, su moral socialista y sus convicciones en alto. Absolución de Arakaki, Ruiz y todos los compañeros procesados en las jornadas de lucha contra la reforma previsional. Basta de persecución a Sebastián Romero. Libertad a todos los presos por luchar.

24 de noviembre de 2019
Gran jornada por la Revolución Latinoamericana

En el auditorio principal de la Facultad de Ciencias Sociales, se desarrolló el Encuentro en apoyo a los Trabajadores de Bolivia, Chile, Ecuador, Haití, Colombia, “La Revolución Latinoamericana”. La actividad fue organizada por el Partido Obrero (Tendencia). A horas de las elecciones en segunda vuelta de Uruguay, Lucía Sciola, del Partido de los Trabajadores de ese país, dijo: “No somos un oasis en el continente, como se nos suele presentar. El ballotage del domingo abre las puertas a una feroz crisis y a una guerra contra los trabajadores, por parte de una coalición de derecha encabezada por el Partido Blanco. Pero el bolsonarismo, que levanta cabeza en las filas militares, sale de las entrañas mismas de un Estado que es controlado hace tres décadas por el Frente Amplio. A su turno, el candidato del FA le opone a los derechistas sus propias políticas de reforzamiento represivo”. Osvaldo Coggiola, militante trotskista y dirigente de la Federaciòn Nacional de Docentes Universitarios de Brasil (ANDES) dijo: “Brasil no va a quedar inmune a la insurgencia popular y a la crisis política que recorre Latinoamèrica. Graves signos de esa crisis se perfilan en los acontecimientos de estos días. Por un lado, el abandono de Bolsonaro del partido político que lo llevo al gobierno y la fundación de uno nuevo de carácter abiertamente fascista. Y por otro, la liberación de Lula Da Silva, que expresa una nueva fractura en el Estado. Y como tercer elemento la perspectiva de un enfrentamiento abierto en el campo educacional, a partir de los anuncios oficiales de militarización de la universidad”. Javiera Miranda, miembro de la Asamblea de chilenos en la Argentina dijo: “En Chile, indudablemente se esta desenvolviendo un proceso revolucionario, que nada tiene de espontáneo. La lucha presente concentra toda la memoria y a conciencia histórica del proletariado chileno, en sus conquistas y sus derrotas. Las masas en la calle han paralizado la actividad del Estado y el movimiento de lucha está desarrollando un planteo de poder político, con el reclamo de la revocatoria de todos los poderes y la convocatoria a una asamblea constituyente”. Miranda señaló que “la clase obrera argentina es la gran aliada de los trabajadores chilenos, y entre los explotados del otro lado de la cordillera existe una fuerte conciencia de ello”: Jorge Altamira, en nombre del Partido Obrero (Tendencia) cerró el Encuentro: “Las luchas que recorren el continente muestran la apertura de una etapa revolucionaria. Desarrollar una dirección revolucionaria en el continente es hacer consciente ese proceso objetivo, que tiene como protagonista a las grandes masas. Este proceso forma parte de la crisis mundial que toma forma de luchas y crisis políticas en numerosas naciones”. Altamira se refirió a “la situación de Bolivia, que debe ser seguida con la mayor atención. Mientras el MAS ha ingresado en una disolución política, y sus dirigentes y parlamentarios se muestran dispuestos a reconocer a los golpistas, las masas no dejan de luchar contra el golpe contrarrevolucionario, organizado e inspirado por Bolsonaro y la cúpula militar brasileña”. Altamira concluyó señalando que “el gobierno de Fernández en Argentina asumirá en medio de este cuadro continental y de las contradicciones explosivas de la propia crisis nacional. Para re negociar una deuda impagable, Estados Unidos y el FMI le exigen a Fernández un alineamiento continental con los Bolsonaro, el cual, a su vez, no deja de atacar al gobierno argentino. A la luz de este escenario, Argentina se convertirá en el epicentro de la crisis continental. Tenemos que recorrer, sin ultimatismos, el camino que, a partir de la defensa de las reivindicaciones más apremiantes, conducirá a que las masas agoten su experiencia con el gobierno FF”. Con la participación de delegaciones internacionales, la audiencia también se solidarizó con los obreros en lucha de Kimberly-Clark, papelera ocupada por sus trabajadores, que se hicieron presentes en el evento. Video completo del acto: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=504431846951744&id=879165845763321

24 de noviembre de 2019
Bolivia: acción internacionalista para apoyar una perspectiva revolucionaria
Fernanda Bono

La aguerrida respuesta de las masas boliviana al golpe perpetrado por las Fuerzas Armadas con Añez a la cabeza ha revelado el alcance estratégico de esta rebelión. La masacre orquestada por parte del gobierno de facto al pueblo boliviano no solo ha tenido el silencio cómplice del MAS y sus dirigentes y a Evo Morales; el Movimiento al Socialismo acaba de reconocer la legitimidad de la presidente colocada por los militares. Sin embargo, la rebelión en El Alto no cesa. En este contexto se desenvuelve la actividad bagayera y de carreros en la fronteriza ciudad de Salvador Mazza, donde cientos de trabajadores argentino-bolivianos transportan toneladas de mercaderías entre Argentina y Bolivia, bajo 40° de calor y sin ninguna seguridad laboral. La enorme desocupación que azota, especialmente, al norte de la provincia, ha llevado a la extrema explotación de estos compañeros que, en muchos casos, son mulas de pesadas cargas o exportan toneles cuyos pagos son establecidos por una suerte de “cooperativa” y cuyo régimen es visado por Aduana nacional. Un campo de absoluta precariedad laboral avalado por el Estado nacional y provincial. Los compañeros del Partido Obrero del departamento de San Martín hemos llevado nuestras posiciones políticas sobre las tareas históricas que tenemos el conjunto de los trabajadores y la comunidad indígena: la lucha por el poder. Nuestros planteos han sido arrancados de nuestras manos y escuchados atentamente por los explotados compañeros bagayeros-carreros. Hemos constatado un repudio generalizado al golpe y la masacre a los bolivianos que luchan conscientemente por sacarse de encima la opresión del régimen oligárquico que domina el otro sector del país andino. Una notable solidaridad con el vecino pueblo. La clase obrera argentina que se encuentra en los márgenes de nuestro territorio tiene claro que la situación boliviana puede no ser ajena en nuestro país. La inminente asunción de los Fernández viene acompañada de una crisis mayor a la actual y empieza a ser deliberada por los trabajadores fronterizos. Alberto Fernández es el primer afectado por el golpe en Bolivia porque tiene que pactar con la clase social que está llevando adelante esta masacre al pueblo boliviano. La imposibilidad de pagar la deuda hace difícil la tarea de un pacto social que será atacado por el capitalismo local a la vez de ser rechazado, más temprano que tarde, por la clase obrera. Hemos denunciado ante los trabajadores a Alberto Fernández por ser parte de las negociaciones frente a la rebelión boliviana que intenta cerrarse por la vía electoral. La tarea ahora es apoyar la lucha de las masas bolivianas en la perspectiva revolucionaria. Apoyamos y acompañaremos el armamento del pueblo boliviano para aplastar a la contrarrevolución y para que triunfe la emancipación de los explotados. Vamos por una deliberación y acción internacional por la victoria de la rebelión latinoamericana. ¡Por la unidad socialista de América Latina!

24 de noviembre de 2019
El Congreso y el clero maniobran contra la educación sexual integral

Durante el año pasado, a la luz de la lucha por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, emergió, sobre todo en el movimiento secundario, el reclamo por la educación sexual integral. A pesar de que en nuestro país existe desde el 2006 una ley de ESI, la implementación es casi inexistente y está sujeta a lo que se conoce como "ideario institucional", que permite que cada colegio dicte los contenidos que cree necesarios, atentando contra el carácter laico y científico que la ESI debería tener. En el 2018 se presentó, desde la bancada del FIT, un proyecto por la implementación de la Educación sexual integral, que apunta a la modificación de la ley vigente. Entre los cambios principales están la eliminación del artículo 5 - la libertad de conciencia para las instituciones - y la creación de un espacio de dos horas semanales en las que se dicten los contenidos. El proyecto obtuvo dictamen unificado de las comisiones de Educación y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, pero de no tratarse en la última sesión ordinaria del año, perdería estado parlamentario. Un Estado oscurantista La postergación del tratamiento de la ley es a causa del boicot por parte del clero y los partidos patronales a avanzar en una real implementación de la ley. Los lazos con el oscurantismo que mantienen todos los partidos de la burguesía son el peldaño principal que nos ubica en la defensa de la no implementación. El fallo favorable que obtuvieron las iglesias en el tratamiento del aborto produjo un intento de avanzada en la campaña oscurantista, ya no solo contra el aborto sino también contra la ESI. El privilegio por parte del Estado hacia su relación con las iglesias no es menos que un intento de salvar una relación con una de las patas principales de la contención social en nuestro país. Más aún en períodos de crisis y en las vísperas de un gobierno de "pacto social". La ESI no es, como dice la iglesia, bajo el neologismo espurio de la "ideología de género", una excusa para pervertir a los niños. Por el contrario, ha quedado comprobado que el dictado de educación sexual en las escuelas ha servido para que niños y adolescentes víctimas de violencia tomaran conciencia de dicha situación y logren hacer sus denuncias. Lejos de ser un elemento de "perversión", es una herramienta para la defensa de la niñez y de las familias trabajadoras que atraviesan estas situaciones. Sin embargo, el debate sobre la Educación sexual no trata sólo respecto de su implementación y los términos de esta, sino de la forma en la que es concebida la sexualidad. En este sentido, señalamos que la lucha debe ser por una educación sexual revolucionaria, que cuestione los cimientos del sistema capitalista, que reproduce la opresión, vista en el abuso, en la violencia a las disidencias, etc. El régimen, basado en la explotación, promueve el ocultamiento y la persistencia de una sexualidad regimentada a los fines de instalar en todos los ámbitos el sometimiento y el acallamiento como forma de vida. El papel de las reformas educativas El plan de las "secundarias del futuro" que tienen en carpeta los bloques patronales también implican posturas anti ESI, en tanto la adecuación de la educación al mercado tiene por descarte cualquier contenido que no sea de utilidad para las empresas capitalistas. Una educación mentada para preparar a los estudiantes para la precarización laboral excluye todo contenido que implique un presupuesto que no favorezca a ese objetivo. La lucha por la ESI va de la mano de la pelea contra las reformas y vuelve a poner en debate el problema de bajo quién está el control de la educación pública. Es que la implementación de la educación sexual no puede quedar en manos del Ministerio de Educación responsable de habernos negado este derecho y del vaciamiento educativo. La incapacidad del parlamento (y del parlamentarismo en general) para someter al Ejecutivo y a la burocracia del estado a una supervisión y a un control efectivo, plantea que esa tarea quede a cargo de docentes, estudiantes y trabajadores vinculados a la educación. Hay que pulverizar la idea de que la sexualidad no está afectada, en términos de libertad y autonomía de la persona, por una sociedad dominada por la explotación social. El Congreso, en la actualidad, integra el frente de sabotaje a la implementación de la ESI. La elaboración tiene que provenir del movimiento de lucha que llevó adelante este reclamo. El plan de estudios de la ESI debe ser discutido por comisiones de estudiantes y docentes, que garanticen contenidos de carácter laico y científico, que involucren el problema del consentimiento y de la diversidad sexual, etc. Pongamos en pie un plan de acción El problema de la ESI y su aplicación no se resolverá entre las cuatro paredes del parlamento. Bajo ningún punto de vista podemos depender de la voluntad de un puñado de diputados, que ha demostrado que hará todo lo posible por negarnos este derecho. Los y las estudiantes tenemos la tarea de organizar en nuestros lugares de estudio un plan de acción por la educación sexual. Así como durante el año pasado pusimos en pie asambleas y tomas por la legalización del aborto, tenemos que organizarnos para arrancar este derecho. Pongamos en pie asambleas y coordinadoras estudiantiles que discutan este problema, junto con la docencia, y votemos un plan de lucha y movilización

24 de noviembre de 2019
Balance de las elecciones en Unilever: una derrota del clasismo
Pablo Busch, Cristian Hermoso, Hugo Montenegro

En la semana que pasó, la agrupación clasista de Unilever fue derrotada en la planta Knorr por 11 votos. Las elecciones en Hellmanns, donde no se presentó lista opositora, fueron ganadas por la lista clasista, a pesar del llamamiento de un sector a no asistir a votar. Aunque ajustado y parcial, el revés electoral implica un golpe al clasismo del Sindicato de la Alimentación, que dirigía esta planta desde hace 8 años. Queremos compartir este balance con todos los compañeros de la agrupación y de la fábrica. Es ajeno a nuestro método disfrazar los retrocesos con excusas. Ocho años La Interna clasista de Unilever nació en 2011, en el contexto de conquista de decenas de comisiones internas. Desde el comienzo hemos enfrentado conflictos muy duros, con métodos de lucha y de clases. Frente a los despidos en Planta Knorr votamos paros (2012 y 2013) y obligado a la multinacional a modificar sustancialmente su política en Planta Pilar. En los últimos años no existieron despidos, a pesar de que la empresa los implementó en el conjunto de sus plantas incluso en forma masiva (Gálvez, Gualeguaychú, Mendoza y el cierre de planta La Rioja). Entendió que nuestra lucha había puesto un límite. Con nuestra interna clasista, los trabajadores conquistamos el descanso del fin de semana, algo fuertemente sentido en vastos sectores del movimiento obrero. La burocracia sindical, en cambio, negociaba ese descanso por pagos extra por para todos los fines de semana. En 2014 los trabajadores de planta Knorr desenvolvieron esta lucha en soledad - Hellmanns estaba dirigido entonces por la Verde-, reduciendo la velocidad de las líneas por un mes y conquistando el descanso del sábado a la tarde. En el 2015, después de varios intentos, un reagrupamiento clasista recuperó la Comisión Interna de Hellmanns de manos de la Lista Verde. Esto abrió paso a un proceso de unidad de ambas plantas y a la realización de asambleas en común en varias situaciones. Ya en el 2016 libramos unidos una batalla para conquistas el descanso del domingo por la noche, con asambleas, paros y piquetes en los portones. Además, se conquistó una suma puente y un charter por Acceso Oeste. De esta lucha salió el impulso para conformar por primera vez una oposición clasista en el Sindicato de la Alimentación (STIA), integrada por 50 candidatos de Unilever y a delegados y activistas de más de 20 fábricas. A diferencia de un sinfín de experiencias en contrario en el gremio de la alimentación, la CI de Knorr primero y la CI de Hellmanns después, basamos nuestro funcionamiento en el método de la asamblea general de la planta. Una escisión La última gestión, 2017/2019, empezó con una campaña contra la reforma laboral y previsional de Macri, movilizando un centenar de compañeros. Impulsamos el rechazo, votado por unanimidad en las asambleas y firmado por más de 50 delegados de todo el país, a la paritaria del 30% firmada por STIA. Después de las PASO de este año, impulsamos el reclamo de aumento de emergencia ante la devaluación del salario -conquistando una suma de 20mil pesos que sacudió el tablero sindical. También arrancamos el reconocimiento de la Obra Social para los Efectivos de Temporada y organizamos el reclamo judicial por la discriminación en los medicamentos, entre otras campañas. La experiencia clasista de Unilever, en especial después de la presentación de la lista Naranja provincial, adquirió una visibilidad superlativa en todo el gremio. Trabajadores, delegados y activistas de fábricas de todo el país se identificaron con el proceso antiburocrático de Unilever. Este fenómeno representó un enorme esfuerzo de algunos compañeros de la Interna. Sorprendentemente, fue explotado negativamente por un ex integrante de la Naranja, que fue apartado de la lista por los compañeros. Luego de esta separación, y en su afán por atacar a la interna, argumentó que ésta le dedicaba demasiado tiempo al armado de una oposición antiburocrática. Como si la lucha por conquistar la dirección del sindicato no fuera beneficiosa para la fábrica. Raramente se ha visto un planteo de este tipo en el movimiento obrero. Pero a partir de este ataque, y con la promesa de “concentrarse en lo que pasa adentro” (de la planta), armó la lista Azul. La burocracia Verde apoyó bajo cuerda a esta escisión y colaboró no presentando una lista propia en la elección interna. La Azul apeló asimismo a una campaña ‘antipartido’, en el sentido de que la militancia política sería nociva para la lucha reivindicativa, luego de haber comprobado lo contrario durante años. No se puede ignorar una influencia de la Verde en este planteo, ni la relación con las elecciones nacionales, en las que el FIT-U sufrió un desplome, y dejó de representar un canal para los activistas que sentían el peso muerto de la burocracia sindical. La Naranja, a prueba Nos enfrentamos a la necesidad de atravesar de nuevo por una tentativa de encarar los problemas de la explotación capitalista por medio de una política de conciliación de clases, e incluso de ilusiones en el gobierno que asume en un par de días. Nos esforzaremos más que nunca para demostrar que el camino consecuente es el que nos marcan nuestros hermanos de Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia. Un paso atrás al que seguirán dos adelante.

24 de noviembre de 2019
Alperovich nunca más

La denuncia de abuso sexual y violencia psicológica y física de parte de una sobrina segunda y secretaria del ex gobernador José Alperovich, ha tenido un enorme impacto en vísperas del día internacional de lucha contra la violencia hacía la mujeres. El agravio resume la violencia del poder, la violencia laboral e incluso la violencia familiar, en la medida que supone una complicidad en este ámbito por la presencia de los intereses en juego. La denuncia pone en jaque a quien desde el año 2003 hasta el 2015 gobernó Tucumán con mano de hierro – contra los trabajadores, la juventud y la democracia, en estrecha colaboración con el clero y con las diversas mafias que se han enseñoreado de la provincia. Ese régimen se ha perpetuado bajo el mando de Manzur, el gobernador reelecto por el Frente de Todos. En la coalición neo-peronista, el ex radical Alperovich había sido el favorito del kirchnerismo en la interna pejotista, sin que importaran la acusaciones que pesaban sobre él por el secuestro y muerte de Paulina Lebbos y de tantos otros casos denunciados por la Comisión de Víctimas de la Impunidad de la provincia. La esposa de Alperovich ocupó la presidencia provisional del Senado de la Nación, por indicación de la presidenta del gobierno anterior. Durante su largo mandato, Alperovich copó todas las instituciones (gozó del apoyo incondicional de la legislatura, justicia, municipios y comunas, sindicatos y cámaras empresariales). A lo largo de este tiempo, este empresario experto en el negocio de la quiebra fraudulenta, se transformó en uno de los más poderosos de la provincia en especial de las obras publicas e inmobiliarias. En 2015, cuando terminaron sus posibilidades de re-reelección, se refugio en el Senado naciona. Fue íntimo de José López, y protagonizó una riña de negocios por Sueños Compartidos. Durante su primer mandato se asoció al principal clan mafioso de entonces, los Ale. Puso a la flota de 1200 remises “5 estrella” del clan como apéndice de la policía provincial. Este maridaje sirvió para combatir las bandas rivales. En ese periodo se expandió el negocio de la droga y de la trata. Cuando Marita Verón despareció en 2002, Alperovich era el ministro de Economía del gobernador Miranda Miranda - un ‘hombre fuerte’. Muchos años después, se pudo comprobar que la justicia, la policía, y muchos políticos de aquel entonces, todo s vinculados al clan Ale, estaban comprometidos con ese negocio y la desaparición de Marita Verón. Sin embargo, fue el crimen de Paulina Lebbos el que más expuso a Alperovich. Fue el encargado de ordenar a la plana mayor del ministerio de Seguridad, de la policía, de fiscales, etc, el montaje de un enorme encubrimiento del crimen. Luego de 13 años de lucha sistemática impulsada por la Comisión de Victimas contra la Impunidad se pudo llevar a juicio y condenar a la mayoría de los encubridores materiales del crimen. En las recientes elecciones provinciales protagonizó un acosó contra la periodista Carolina Servetto. Alperovich no solamente bloqueó toda legislación que reconociera los derechos de la mujer sino que protegió personalmente a todo tipo de abusadores, como al diputado nacional Orellana, denunciado por abuso en el Congreso Nacional, y a muchos otros. También aprovechaba los espacios de poder para cometer todo tipo de abusos. La denuncia de su sobrina da cuenta de la presencia de policías y patovicas en los episodios de abuso. Aun no está definida la jurisdicción que tomara el caso. La sobrina de Alperovich realizo la denuncia en los tribunales de Tucumán y de la Ciudad de Buenos Aires. Si el caso quedara en Tucumán, quien tomaría la causa sería el juez Magio, nombrado hace poco tiempo, ex abogado del obispado de Tucumán - un misógino declarado, al menos en términos eclecisales. La denuncia ha provocado diversas reacciones. Alperovich denunció que era falsa y una suerte de conspiración. La familia cerró filas con Alperovich. La movilización contra la violencia hacia la mujer, el lunes 25, se convertirá en una poderosa caja de resonancia. Los pejotistas de todo pelaje por ahora han guardado silencio. La denuncia impacta particularmente en el kirchnerismo. La hija de Alperovich es dirigente de la Cámpora, en tanto Alperovich anunció hace poco el propósito de integrar el bloque K en el Senado. En los ámbitos políticos de la provincia existe el temor que la denuncia de la sobrina de Alperovich pueda desatar una catarata de denuncias similares, pues la mayoría de los políticos con cierto poder han convertido al abuso en un “modus operandi”. Para que la denuncia contra Alperovich no quede impune, es impulsar una sistemática movilización popular, que investigue al conjunto del régimen político. Parafraseando a los chilenos (“no son 30 pesos, son 30 años), no es un abuso ni una sobrina, es un régimen histórico de explotación y abusos.

24 de noviembre de 2019
No al cierre de Massalin en Goya

Luego de tortuosos cabildeos ministeriales Massalin decidió cerrar su planta industrial en Corrientes, Goya. Esta decisión criminal de la empresa deja en la calle a 200 familias en forma directa y a más de otras 100 familias en forma indirecta (empresas proveedoras de servicios varios y empresas productoras de tabaco). Según un informe de SUETRA el cierre de la fábrica tendrá demoledoras para el pueblo de Goya porque “habrá 50 millones de pesos menos circulando en nuestras calles”. La extorsión permanente La Multinacional Massalin Particulares, filial argentina de Philip Morris International, tiene un largo historial de maniobras extorsivas contra el Estado nacional y el pueblo argentino. En el año 2000, por ejemplo, apretó al gobierno de De La Rúa para obtener una rebaja de los impuestos internos blandiendo el argumento de siempre: la crisis económica. Amagó con presentar un Procedimiento Preventivo de Crisis para poder despedir trabajadores en forma expedita y a bajo costo (ver La Nación, 6/01/00). Nuevamente la multinacional canadiense utiliza la extorsión para lograr sus objetivos que es obtener una reducción de impuestos para engordar sus ganancias a costa de desfinanciar el Estado nacional. La extorsión se produce en el mismo momento en que la empresa muestra ganancias fabulosas que echan por tierra el discurso de “la crisis”. Sólo en lo que va del primer trimestre del año, Philip Morris, obtuvo una ganancia de 1.354 millones de dólares (somospymes.com.ar, 18/04/19). El elemento de extorsión para conseguir sus fines, al igual que en el año 2.000, son los puestos de trabajo de 200 familias (Moarandu.com, 23/10/19). O sea, sin ningún escrúpulo esta multinacional juega con la fuente de trabajo directa de 200 familias del tabaco. Una ciudad en pie de lucha Hace exactamente un mes que la Ciudad de Goya está movilizada en apoyo a los trabajadores de Massalin que, desde el primer día en que anunciaron el cierre de la fábrica, montaron un acampe para defender todas las fuentes de trabajo. La CGT regional, la iglesia, las cámaras empresariales que agrupan a las pymes y a los productores de tabaco, los movimientos de desocupados, etc., (incluso el gobierno municipal y el gobierno provincial) se pronunciaron para evitar el cierre de la fábrica. La orientación política del conflicto estuvo en manos de la Federación del Tabaco (FTTRA) orientada por Martini. y el SUETRA orientado por Quiñones. Martini y Quiñones reclamaron con la patronal una rebaja de impuestos u otorgamientos de subsidios al gobierno. El intendente de Goya, Ignacio Osella, y el gobernador, Gustavo Valdés, hicieron gestiones ante el poder judicial para favorecer impositivamente a Massallin. No lograron nada. Que deliberen los trabajadores El martes 19, desconociendo una conciliación obligatoria dictada por la Subsecretaria de Trabajo de Corrientes, Nadia Piskulik, Directora Nacional de Producción, visitó la planta de Goya para anunciar que la empresa decidió bajar las persianas. Acto seguido, informaron a los trabajadores que estaban depositados los salarios y las indemnizaciones. Un acto de provocación liso y llano puesto que violó la conciliación y en la LCT al pagar sólo el 40% de las indemnizaciones. El Secretario General del SUETRA Corrientes, muy suelto de cuerpo, declaró a Télam que “la decisión está tomada (…) El monto original (de las indemnizaciones) era de un 20% y logramos que se acredite un 40% (…)”. Para defender las fuentes del trabajo es necesario la más amplia deliberación de todos los trabajadores del tabaco (empleados y operarios) para discutir un plan de lucha y la más amplia unidad de acción con todas las luchas obreras en curso contra los despidos y por el salario. Planteamos: Asamblea General del gremio, SOT y SUETRA, para votar un plan de lucha y Coordinación regional con las luchas en curso para romper el aislamiento que intentan imponer las burocracias sindicales colaboracionistas.

26 de noviembre de 2019
Viva la lucha de los obreros del Centro Atómico de Ezeiza
Tendencia del Partido Obrero Zona Sur

Desde principios de año los obreros de la empresa Combustibles Nucleares Argentinos - Fabricantes Aleaciones Especiales (CONUAR, empresa mixta que pertenece 64,43% a Pérez Companc y 35,57% el Estado Nacional), vienen sufriendo despidos encubiertos a través de retiros voluntarios, y suspensiones rotativas. Desde el 13 de este mes, ante el anuncio de 43 despidos, los trabajadores decidieron en asamblea el paro y ocupación de la fábrica. El jueves 14 se movilizaron a las oficinas de Pérez Companc. La embestida de la patronal Pérez Companc-Estado Nacional, continuó al día siguiente, negando la entrada a los despedidos del turno tarde y soldando las puertas de acceso a las planta de producción. Los obreros solo tienen acceso a los baños, lugares de descanso y comedor. Es decir, un lockout patronal. . Sin embargo, la burocracia de la U.O.M. Avellaneda apela a una maniobra: “seguir de paro, pero con los despedidos afuera”. La posición de la burocracia de la U.O.M. Avellaneda es estirar el conflicto hasta que asuma F.F. con la excusa que ya tienen planificada una charla con el Secretariado Nacional de la UOM y FyF donde se discutiría la reactivación de todo el sector. Las provocaciones continuaron. El martes 19, la Gendarmería no permitió entrar a los despedidos, militarizando el conflicto. El miércoles 18, los trabajadores de CONUAR marcharon al Ministerio de Trabajo de La Plata a una audiencia con la participación de la UOM Avellaneda, quienes se limitaron a exigir una conciliación obligatoria a sabiendas que esa instancia estaba agotada. Luego de la audiencia la burocracia comunicó a los obreros el rechazo del Ministerio y frente a esto los obreros indignados votaron en asamblea el corte total de la autopista Riccieri. La asamblea del viernes, con la participación de 140 trabajadores metalúrgicos de los tres turnos, votó la continuidad de la toma. Los obreros tienen en claro que rol está jugando la comisión interna y la dirección de la U.O.M, que se encuentran de lleno negociando el pacto social y flexibilización del convenio histórico con la patronal y los Fernández y Fernández. La acción obrera de los trabajadores de CONUAR se inscribe en el ascenso de las luchas de toda la zona SUR del GBA, como es el caso de la heroica lucha de los trabajadores de Kimberly y Ansabo, y de un ascenso de los levantamientos populares de Bolivia, Chile, Haití, Ecuador, Brasil y ahora Colombia. Las acciones coordinadas de las luchas obreras, como es el caso de la zona sur, norte y Capital, es el canal político que los trabajadores están recuperando como experiencia histórica de nuestra clase y que los va a llevar a la victoria. Reclamamos a la UOM la convocatoria a asamblea y un congreso con mandato de bases, para imponer la huelga general y acabar con la sangría de cierre de fábrica y talleres, dejando a miles de metalúrgicos en la calle. ¡Abajo los despidos en el Centro Atómico de Ezeiza!

26 de noviembre de 2019
Bolivia: el Movimiento al Socialismo (MAS) "legaliza" al gobierno de facto

El Movimiento al Socialismo de Bolivia (MAS) aprovechó su holgada mayoría en el Congreso no para poner fin al gobierno de facto de la fascistoide Jeanine Añez, que se juramentó como presidenta, hace tres semanas, ante el comandante en jefe del ejército, sino, por el contrario, para legitimar al gobierno golpista. Este es, en primer lugar, el carácter del acuerdo que rubricaron unos y otros, bajo la pantalla de una convocatoria a elecciones en una fecha que pretenden precisa pero que está indefinida. Lo que aparece como una salida electoral a la crisis política, constituye en realidad el establecimiento de un régimen político bajo tutela militar. El ‘acuerdo’ en cuestión fue refrendado por la Corte Constitucional, que había autorizado a Evo Morales la posibilidad de una nueva reelección – prohibida por la Constitución y rechazada en un referendo. Los poderes del “estado plurinacional” se han conjugado para dotar al golpe de todos los oropeles del “estado de derecho”. Régimen militar El pacto establece un plazo de 120 días para realizar elecciones generales, una vez que se haya constituido un nuevo tribunal electoral – una atribución de la Asamblea Nacional que, en esta oportunidad, perderá vigencia, porque deberá ser convenida con el poder ejecutivo. Un parlamentario de la derecha ya ha advertido que si la composición del tribunal no fuera de satisfacción del Ejecutivo, el acuerdo quedaría en la nada y la crisis en apariencia resuelta se reabriría con toda la furia. Debe concluirse de aquí que el tribunal en cuestión será un apéndice del gobierno de facto. En esta línea, se ha dado status de ley al decreto que declaró la inimputabilidad de los militares que fueran acusados por el asesinato de manifestantes. Una información provisional adjudica a la represión de la policía y las fuerzas armadas 38 muertos. El acuerdo no se limita a restablecer las condiciones de la elección del 20 de octubre pasado, pues autoriza la presentación de nuevas fuerzas o listas, para habilitar una candidatura ‘bolsonarista’, en referencia al fascista cruceño, Fernando Camacho, el preferido del fascista brasileño. La agitación política fascista ganaría de este modo un nuevo escenario. Camacho ha salido de la nada como consecuencia de su actividad golpista, de modo que disputaría el lugar electoral de Carlos Mesa, el candidato que quedó inmediatamente atrás de Evo Morales en la elección anulada. Mesa ha quedado completamente relegado en la crisis golpista, al igual que sus posibilidades futuras. La mayoría de los observadores descuenta, por otro lado, que el MAS no llegaría unido a los comicios pactados. Con este discutible diseño futuro, los golpistas tienen la expectativa de convertirse en un gobierno electo a mediano plazo. Desmoronamiento Tanto la renuncia de Morales y Linera ante el mando militar, como el desmoronamiento del MAS desde que se desarrollara el movimiento golpista apenas concluidas las elecciones del 20 de octubre, son el resultado de la presión antagónica del imperialismo y las fuerzas armadas, por un lado, y de las masas rebeladas, por el otro. La omnipotencia del arbitraje bonapartista se desplomó ante el choque entre estas fuerzas fundamentales. En el desplome se inscribe la burocracia de la Central Obrera Boliviana (COB), que pasó de la colaboración con el gobierno capitalista del indigenismo a la falsa neutralidad ante el golpe militar. El desmoronamiento del centroizquierdismo ha tenido una expresión continental: Lula, por ejemplo, se acordó de la inconveniencia de que Evo se presentara por cuarta vez a elecciones, no antes de ellas sino después de consumado el golpe – lo que no es otra cosa que justificarlo. El pejotismo ‘nostrano’ se animó a votar en el Congreso un repudio al golpe, acompañado por la izquierda, pero sin imponer que el gobierno argentino reclamara en los foros internacionales la reposición del presidente depuesto ‘manu militari’ (ni hablemos de una oposición internacional militante al golpe). La izquierda propiamente dicha (el FIT) advirtió el golpe sólo después que los milicos ingresaran al Palacio Quemado – hasta ese momento enseñaban que no había que confundir “amotinamientos policiales” con un golpe de estado, y con ese pretexto, algunos, y sin ese pretexto, otros, se pronunciaron por “la independencia política de la clase obrera”, sin denunciar un golpe en desarrollo ni la prioridad de la lucha contra ese golpe que no disimulaba sus propósitos. En Brasil ya se había producido un vaciamiento político similar cuando la destitución de Dilma Rousseff fue resumida como “un golpe parlamentario” y no un golpe de estado liso y llano, que no hubiera podido prosperar sin una iniciativa del alto mando militar. (El golpe “parlamentario” carece de sentido, porque la Constitución faculta al parlamento a destituir al Ejecutivo por medio de un juicio político, y también a declarar la suspensión de las garantías constitucionales – estado de sitio. Curiosamente, un golpe parlamentario lo acaba de dar el MAS al reconocer un gobierno de facto impuesto por un golpe de estado). Las masas El acuerdo para convocar a elecciones no es más que un pedazo de papel, que autoriza a los golpistas a gobernar como una dictadura, sin que aún se hubieran reunido las condiciones para un gobierno dictatorial – para eso debe tener lugar una derrota de las masas movilizadas. No existe, sin embargo, siquiera la apariencia de una concesión limitada a las masas para que cesen la movilización política. La capitulación del MAS de no es suficiente para borrar de la conciencia del pueblo las masacres de Senkata, en El Alto, ni de Sacaba, en Cochabamba. La evaporación política de Carlos Mesa polariza la situación entre el fascismo, por un lado, y las masas movilizadas, por el otro. Estas masas no han seguido ciegamente al gobierno del MAS en la última década y media; por el contrario, han protagonizada numerosas movilizaciones, muchas de ellas victoriosas. La falsa salida electoral no apaciguará a los trabajadores, todo lo contrario. El desafío de estructurar una dirección política se refuerza como consecuencia de la capitulación del MAS. La crisis política acentuará una declinación económica que viene de tiempo atrás. El arma principal de la reacción es explotar la entregada del MAS para sembrar la mayor confusión entre las masas movilizadas. En numerosos centros urbanos, incluso en el campo, se organizan Cabildos o Asambleas Populares. La polarización política debería servir para reforzar y ampliar estos consejos de trabajadores, con el objetivo estratégico de desencadenar una huelga general indefinida. Extender los Cabildos Populares en los principales centros industriales e impulsar la Huelga General por tiempo indeterminado para derrocar al gobierno de facto, es el programa que permitirá desarrollar una dirección revolucionaria en el curso mismo de esta etapa. Crisis mundial El pacto trucho inacabado que se quiere imponer en Bolivia viene acompañado de acontecimientos internacionales que se integran como etapa en la lucha de clases en el Altiplano: la reciente huelga general y las manifestaciones – ahora en permanencia – en Colombia, y la huelga general de 48 horas en Chile, contra la versión trasandina del pacto trucho en Bolivia: una Constituyente de fachada, para encubrir el reforzamiento de la represión militar y el establecimiento de un estado de sitio extra legislativo. Más allá de esta parte del mundo, las protestas en Irán se van convirtiendo en una rebelión popular, e incluso los levantamientos en Hong Kong, cruzados por contradicciones de todo tipo, jaquean la dominación de la poderosa burocracia china y, en última instancia, al capitalismo internacional. La conexión entre los procesos revolucionarios que emergen en América Latina se pondrá de manifiesto cada vez más. Las unifica una fuerza poderosa: la crisis capitalista mundial – una suma algebraica de bancarrotas financieras, guerras económicas, crisis políticas cada vez más numerosas, y guerras internacionales.

26 de noviembre de 2019
Uruguay juega el alargue
Perla Milenski

La derrota ‘cómoda’ que debía sufrir, de acuerdo a las encuestas, el Frente Amplio de Uruguay, se convirtió en un empate que la prensa asegura no modificará la victoria de la alianza Multicolor encabezada por el blanco Luis Lacalle Pou. Si el escrutinio definitivo no confirmara este pronóstico, hasta el ‘pacífico’ Uruguay podría ser acosado por denuncias de ‘fraude’. El pacifismo de un país que vio a los trabajadores resistir con la huelga general y ocupaciones generalizadas de fábricas el golpe de junio de 1973, y a los militares participar del plan Cóndor genocida de las dictaduras de la región, no pasa de ser un relato encomendado. Los partidos blanco y colorado de Uruguay tuvieron las manos metidas a fondo con los gobiernos militares, aunque algunos de ellos hubieran sido proscriptos y exiliados, como luego lo mostró la amnistía inscripta en el Pacto del Club Naval en 1984. Una derrota del FA vendría ahora con demora, porque ya se la anunciaba para 2014. En el quinqueño subsiguiente sufrió deserciones en el Congreso, donde perdió transitoriamente la mayoría parlamentaria. La economía uruguaya ha perdido impulso y por sobre todo financiamiento – crece la desocupación, retroceden los salarios y el ingreso de capitales apenas cubre el repago de la deuda externa. La burguesía, como ocurrió, en Argentina, en 2013 con Massa y en 2015 con Macri, reclamaba un cambio de frente para atraer financiamiento barato del exterior. El FA intentó cumplir con la exigencia, mediante una política de ajuste y medidas anti-laborales. De todos modos, enfrentó un modesto lock out agrario, que advertía del agotamiento del FA. Ya sobre el filo de las elecciones eliminó la llamada ultraactividad, en referencia al mantenimiento de los convenios colectivos cuando hubieran fracasado las negociaciones con las patronales para renovarlos. El candidato del FA, Daniel Martínez, representa a la derecha del frenteamplismo, como lo demostró en su gestión como intendente de Montevideo. Lacalle, de todos modos, no habría podido encabezar los votos si no fuera por la coalición de gobierno que se comprometió a formar de resultar ganador. No creció como un polo de atracción de votos opositores minoritarios sino por medio de un pacto de gobierno. En el contubernio se encuentra un partido bolsonarista, que encabeza Manini Ríos, ex jefe del ejército y notorio derechista. De acuerdo a varios corresponsales, habría sido su llamado a las fuerzas armadas a votar a Lacalle, lo que movilizó los votos que dieron el empate a Martínez en el escrutinio provisorio. En un referendo que tuvo lugar en el primer turno, los electores rechazaron la reforma constitucional que permitía el uso de los militares para la represión interna, además de habilitar los allanamientos nocturnos sin orden de juez. En esa vuelta, Manini había obtenido un diez y pico porcentual de votos. La conexión Bolsonaro de un gobierno Multicolor ya se encuentra entonces establecida. Más allá de esto, Lacalle aboga por una reducción de aranceles del Mercosur, como lo plantea el ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes. Ocurre, sin embargo, que luego de postularse como un agente de Trump contra China en la guerra económica, Bolsonaro dio media vuelta y se apresta a firmar un acuerdo de esas características, pero con la propia China. Es, sin embargo, lo que acaban de rechazar las grandes patronales de la siderurgia que operan en América Latina, bajo la batuta de Techint. Alegan que la sobreproducción de acero de China las condena a la extinción. En resumen, el FA se ha agotado en su capacidad de gobierno, pero Lacalle debuta con una coalición atravesada por contradicciones explosivas. Las políticas apuntan al fascistoide Manini Ríos; las económicas, al impasse del Mercosur. Las internacionales lo llevarán a subirse al carro del boicot a Venezuela y al reconocimiento del golpe boliviano. En algún momento podría verse obligado a elegir entre la coalición que espera ganar el escrutinio definitivo o buscar una alianza con sectores proclives del FA. Este paisaje político lo pone en un incierto antagonismo con el gobierno de F-F. El calmo paisito oriental enfrenta las contradicciones explosivas de la crisis capitalista mundial, sin beneficio de inventario.

27 de noviembre de 2019
Chile: una Huelga General contra la estafa constitucional y la militarización

Las decenas de organizaciones de trabajadores que integran la Unión Social, entre la Central obrera (CUT) y la combativa Unión Portuaria han respondido con una huelga general activa de 48 horas al acuerdo del gobierno, la Concertación (DC, PPD, PS) y el Frente Amplio, de convocar a una asamblea constituyente para dentro de un año, precedida por un plebiscito que debe definir las características de esa asamblea y otro para ratificar lo que haya aprobado. El partido comunista ha repetido más de una vez en los medios de comunicación que rechazaba firmar el engendro no por razones de principios sino porque entendía que era inservible para “pacificar” el país. División por arriba Este intento burdo de oficialistas y opositores de poner fin a las movilizaciones revolucionarias del pueblo de Chile no viene acompañado de ninguna medida que contemple reivindicaciones inmediatas o mínimas de las masas. La salida mediante “políticas públicas”, que no afectan la dominación ni los intereses de la gran burguesía, apenas plantean un aumento de la jubilación mínima por parte del Estado, o sea los contribuyentes, en tres cuotas anuales. La Constituyente Soberana que reclaman las enormes movilizaciones populares tenía el propósito contrario: poner fin al sistema privado de jubilación y llevar la mínima al costo de la canasta familiar; y establecer la gratuidad de la salud y de la educación, mediante la estatización de los centros de una y otra. Las farmacéuticas de Chile han rechazado en estos días cualquier posibilidad de reducir los precios de los medicamentos a los elevados niveles internacionales. Una Constituyente con ese mínimo poder es incompatible con la permanencia de Piñera y en última instancia con el Congreso nacional. Bien mirado, el acuerdo oficialismo-oposición tiene límites político-operativos insalvables y solamente fue suscripto para evitar la exposición de la fragmentación del poder político. El punto central del pacto es que la Constituyente no puede invadir la jurisdicción del Ejecutivo ni del Congreso, de modo que debe limitarse a una función redactora. Como dice la jerga del contubernio – debe ser “institucional”. El plebiscito de abril debe decidir si la asamblea es enteramente electa por el pueblo, o es compartida con representantes de la Asamblea Nacional en vigencia. Esta cláusula fue introducida por la derecha para crear un terreno de agitación política contra salidas ‘extremistas’ o ‘anti-institucionales’. Otro punto litigioso es la propuesta de reservar escaños para el pueblo mapuche y para candidatos independientes, con la intención de que no repita la representación parlamentaria corriente, aunque en diferentes proporciones. La nueva Constitución deberá recibir la aprobación de los dos tercios, de lo contrario continúa vigente la actual, que es lo que acabaría ocurriendo. Cada cláusula del acuerdo funciona como un obstáculo para que no se alcance el objetivo constitucional ni en la variante más restrictiva. Históricamente hablando, es más restrictiva que las constituciones concedidas por las monarquías europeas que trataron de combatir la revolución democrática en el siglo XIX. No es por accidente, entonces, que este pacto haya provocado crisis y escisiones en el Frente Amplio y al interior de sus partidos. La base política del acuerdo se ha estrechado. La derecha enfrenta sus propias divisiones, debido a que su ala extrema caracteriza a la convocatoria como una concesión que podría arrastrar a otras que afecten seriamente la estabilidad política y la acumulación capitalista en Chile, cuyo eje es el sistema privado de pensiones. Con una economía en declinación y un continente convulsionado, advierte acerca de una fuga de capitales y las bancarrotas consiguientes. Lejos de alejar la perspectiva de una profundización de un proceso revolucionario, el pacto puede acercarla en una cadena de repliegues menores y saltos cualitativos. Este es el método con que se han desarrollado todas las revoluciones en la historia. Estado de excepción y huelga de masas Lo que mejor desnuda la inviabilidad del pacto entre oficialismos (todos han gobernado en las tres últimas décadas) es una medida tomada por Piñera y el mando militar al margen de cualquier ‘concertación’: autorizar el despliegue de tropas para proteger infraestructuras y servicios esenciales, sin la necesidad de que lo apruebe el Congreso. El “estado de emergencia” que la Constitución prevé como excepción, quedaría convertido en regla; macaneos constitucionales mediante, Chile se convertiría en “un estado de excepción” - fuera de la Constitución. Es una nueva declaración de “guerra” del pinochetista, como lo hizo al comienzo de la crisis. Las muertes, torturas, vejaciones, impunidad, operaciones de asalto, como han protagonizado Carabineros y ejército muestran que esa ‘excepción’ ya se encuentra vigente. La huelga de dos días en respuesta al conjunto de esta situación introduce en forma más general este método histórico de lucha, luego de otros paros recientes. Es una respuesta a la presión de los trabajadores, pero no constituye todavía la expresión de la irrupción elemental de la clase obrera. En este caso reuniría todas las características de la huelga política de masas. Hacia allí se marcha inevitablemente, como consecuencia del empuje histórico que ha ganado la rebelión popular en general y del agravamiento igualmente inevitable en las condiciones económicas de las masas. Las burocracias sindicales procuran con la huelga limitada ganar autoridad como fuerza de contención – en especial la de la CUT, donde talla el partido comunista. Ha rechazado una reunión con el gobierno para antes del paro, pero lo ha aceptado para después de él. Las masas de Chile no están volviendo sencillamente a la experiencia de los 70, que tienen presente todos los días - una experiencia de lucha revolucionaria entregada por sus direcciones. En el medio pasaron Pinochet y los gobiernos democráticos del régimen que dejó Pinochet. La acción directa de numerosos grupos de la juventud es la superficie de esta nueva conciencia. La consigna Constituyente Soberana no tiene, ni debe tener, un propósito constitucional sino un propósito de poder. Significa expulsar al gobierno de Piñera y disolver el Congreso de las dietas insultantes, y establecer un gobierno que establezca un nuevo régimen político y reorganice la sociedad con la participación activa de los explotados. Esta lucha política se alimenta con luchas reivindicativas inmediatas coordinadas y con nuevas organizaciones deliberativas y ejecutivas (Cabildos, Asambleas, Consejos) que faciliten el ingreso de masas amplias a la lucha. La cuestión del poder en términos prácticos quedará planteada en el curso de la crisis política y de la lucha misma.

27 de noviembre de 2019
Santiago del Estero: Jornada contra la criminalización de la protesta y la persecución política
Nico Basualdo

El jueves 22 de noviembre, se cumplió un mes del corte de la autopista que varias organizaciones, entre ellas el Polo Obrero, realizaron para reclamar trabajo genuino y alimentos. Compañeros de diferentes organizaciones fueron imputados judicialmente por esa acción de lucha, entre ellos Nicolás Basualdo, dirigente del Partido Obrero, y Álvaro Reynoso dirigente del Polo Obrero santiagueño. En relación a los reclamos, tampoco fueron respondido. Para repudiar esta judicialización de la protesta, las organizaciones FOL, MST, Barrio de pie, Frente Popular Darío Santillán, Corriente Nacional Darío Santillán, Polo Obrero, Partido Obrero y una delegación del gremio docente de Cisadems realizamos una concentración en la plaza principal de la capital. En la esquina de la calle Avellaneda e Independencia se hizo una parada, y allí dirigentes de las diferentes organizaciones hicieron uso de la palabra. En las intervenciones se puso de manifiesto el carácter represivo y antidemocrático del régimen zamorista, ya que no es la primera vez que recurre a este método atacando a organizaciones sindicales, sociales y de prensa. El régimen de Zamora lleva casi 20 años en el poder y no ha logrado solucionar las necesidades materiales más elementales de los trabajadores. La mitad de la población de la provincia está sumergida en la pobreza, los salarios no cubren la canasta de alimentos y en su gran mayoría se ubican por debajo la línea de indigencia. La desocupación en la industria y el comercio está en ascenso. El gobierno de la provincia combina la represión a los reclamos que escapan del control de las direcciones colaboracionistas, con la zanahoria con la dirigencia dispuesta a sentarse a respaldar las políticas del gobierno. Las burocracias de los principales gremios integran la denominada “mesa de Diálogo”. Desde ese ámbito la dirigencia ha convalidado todos los decretos salariales y laborales del gobierno. El régimen de paritarias en el ámbito estatal provincial de hecho desde hace años ha desaparecido de la provincia. Ahora se ha lanzado a disciplinar a las organizaciones sociales y piqueteras. La acción judicial es completamente arbitraria, al punto que han puesto como “prueba” de las imputaciones a los luchadores ¡las notas de pedido de audiencia y el petitorio de las asambleas! Ante la criminalización de las protestas y la persecución política, es necesario responder de conjunto. La necesidad de generar un frente de unidad de acción ante un estado represivo y antipopular es imperiosa. Vamos en dirección de organizar nuevas medidas de lucha y sumar a más organizaciones políticas, gremiales para defender los intereses de los trabajadores y frenar las causas hacia los luchadores políticos y sociales de la clase obrera. Solo con una vigorosa campaña, que vaya ganando en fuerza y extensión, apoyada en pronunciamientos, denuncias, movilizaciones, vamos a poder tirar abajo las imputaciones en curso. A

27 de noviembre de 2019
Acerca de la ruptura de Julián Asiner, ex presidente de la FUBA, con el aparato del Partido Obrero

La decisión de Julián Asiner, dirigente durante años de la UJS, ex presidente de la FUBA, miembro del CC y del Ejecutivo del PO, de reclamar el reconocimiento de nuestra Tendencia y la reincorporación de sus militantes expulsados, marca un nuevo desarrollo en la crisis del Partido Obrero. El aparato oficial partidario ha decidido denunciar a Asiner por una pretendida “inconsecuencia”, “por haberse callado” o por haber votado, en otro momento, los planteos de la llamada ´mayoría´. Quienes sí “hablaron” o “no se callaron” fueron, sin embargo, censurados, espiados, segregados y finalmente expulsados en forma sumaria, o sea sin derecho a defensa y con el voto de nadie. El aparato oficial echó a todos los que hablaron “antes”, y ahora expulsa a Asiner por hablar “después”. Alcance Los redactores oficiales, sin saberlo, han puesto de manifiesto el verdadero alcance de la crisis planteada por Asiner. En efecto: estamos ante una fractura al interior del núcleo dirigente del aparato oficial. Como parte del anterior CC, Asiner había acompañado las votaciones de la ´mayoría´, como lo hizo también en el 26º Congreso que tuvo un desarrollo bochornoso (ver “La crisis del Partido Obrero y la CRCI”, de Osvaldo Coggiola). Asiner se pronuncia seis meses más tarde de la formación de la Tendencia, en junio pasado. Es expulsado, no por adherir a la Tendencia, sino por reclamar el derecho estatutario a su reconocimiento. Ha entendido que la expulsión de 1.200 militantes desnaturaliza a cualquier partido. Asiner emerge como el sobreviviente de una tendencia que no llegó a organizarse, la que reclamó en un primer momento el reconocimiento de la Tendencia, sin adherir a ella, e incluso la convocatoria de un congreso extraordinario, pero que sucumbió enseguida ante las apretadas del aparato. El aparato se ha apresurado a apartar a Asiner, de nuevo, en forma sumaria. Le exigió subordinación sin valor para servir a un orden que se quiere auto-perpetuar. Asiner les está advirtiendo que, en tanto tal, el aparato no tiene futuro, no importa los recursos con los que crea contar. La separación de Asiner se da en las vísperas del proceso de debate al 27º Congreso del PO. Una expulsión en ese contexto sólo puede significar un condicionamiento mortal al conjunto de los plenarios y a los compañeros que, militando aún en el oficialismo, están de acuerdo con el reconocimiento de la Tendencia. ¿Van a expulsar a todos los que se pronuncien en ese sentido? Cobardía política El aparato oficial ha cometido otro acto de perfidia al mandar a responder el texto de Asiner a “la UJS”. Es un método viejo como la rueda: que la condena proceda de sus propios compañeros. Y los coloca a éstos bajo la pica del aparato. Que no se trata de un debate estudiantil universitario o secundario, lo advierte el hecho de que no lo han discutido ni unos ni otros. Mientras tanto, el aparato se oculta: pero Asiner integró la máxima dirección del Partido Obrero y formó parte de la tendencia oficial que combatió las posiciones que luego fundamentaron la organización de una Tendencia. Las denuncias que realiza en su carta van dirigidas a quienes encabezan la fracción oficial, y su reflexión política pretende promover un debate en el partido. Asiner relata, por ejemplo, que un dirigente del CEN, en su presencia, señaló que “si Altamira vuelve (a la dirección) me voy yo”. ¿No es esa la confesión más clara de la constitución de una camarilla, incluso al interior de la dirección? Se supone que la extorsión le fue aceptada, porque ese extorsionador siguió en la dirección. Asiner revela, de este modo, la existencia de un aparato con intereses propios, que obviamente ha condicionado el debate político y la democracia interna. En los textos de la Tendencia se caracteriza, precisamente, una operación de malversación política. En lugar de recurrir a la UJS, los grandulones del aparato deberían responder a las acusaciones que les dirige Asiner. En el texto de respuesta, los jóvenes discípulos de ese aparato se empeñan en refrendar todos y cada uno de los desvaríos políticos que el aparato oficial ha venido sosteniendo en contra de quienes hoy formamos la Tendencia. El aparato exige disciplina y ´alineamiento´ con todos sus dislates y difamaciones, un método muy pedagógico para la formación de la juventud. Por caso, justifican haber archivado las consignas de Fuera Macri y Asamblea Constituyente, aprobadas por el Comité Nacional, por iniciativa de Altamira, con el argumento del diario del lunes, a saber, que “el régimen en su conjunto pudo (¡PUDO!, obsérvese el tiempo verbal) aislar y contener a los trabajadores”. Los redactores juzgan la pertinencia de una lucha política… según un desenlace contra el que no dieron pelea, o sea que ellos mismos han sido parte de la operación de “aislamiento y contención”. La pretensión de que la consigna “Fuera Macri” o “Chau Macri”, sí se justificaba cuando ganamos Medicina (2018), porque allí “liderábamos la oposición al gobierno, lo que no ocurría a nivel nacional” es sencillamente insostenible. Para ‘liderar’ una cosecha, primero hay que ‘liderar’ la siembra… Con el mismo método, en la respuesta a Asiner se denuncia que en las rebeliones populares en América Latina la “iniciativa estratégica no pasa a la izquierda”. No se entiende por qué entonces Piñera, Duque o Añez les tiran encima el ejército. La camarilla responsable de estos textos espera que la iniciativa estratégica les caiga de regalo de Navidad; o la consiga Del Caño cuando pide un minuto de silencio por los asesinados en Ecuador, o quizás Belliboni rogando que Macri siga para satisfacer los reclamos que se han hecho al gobierno saliente. O tal vez Pitrola, aclarando por todos los medios posibles que “Argentina no es Chile”. Los autores de esta respuesta no se preguntan sobre las tareas y las consignas necesarias para tomar la iniciativa – las mismas que la camarilla del PO ha rechazado, en la Argentina y en el continente. Si los dirigentes de la UJS hubieran participado de la Conferencia Latinoamericana de noviembre de 2018, al menos podrían advertir sobre la grosera contradicción entre aquellas conclusiones y el texto que han firmado. El gran ocultamiento La fractura que representa Asiner confirma, en argumentos y en persona, la bancarrota de la UJS, señalada en tiempo real por los compañeros de la juventud que adhirieron a nuestra Tendencia. Los hitos de esa quiebra son claros, a saber: que la UJS reemplazó a la lucha de clases en la juventud por una disputa ´ideológica´, en clave electoral, con los K; que ese abandono de la política en la FUBA preparó la tremenda derrota en los centros (Medicina) y que las expulsiones a los compañeros que adhirieron a la Tendencia reforzaron la orientación de aparato en los centros y en el movimiento. Asiner era responsable del frente (Veterinaria) donde después de expulsar a una compañera se nos proscribió de la lista y, luego, de las propias elecciones. El propio Julián reconoce que esa experiencia terminó siendo decisiva para su quiebra con el aparato oficial. Pero el principal escamoteo de esta “respuesta de la UJS” es que no responde a la cuestión central en esta crisis, a saber, el reclamo por la reincorporación del millar de compañeros expulsados y el reconocimiento integral de la Tendencia del Partido Obrero. Asiner reclama, en su texto inicial, una “reunificación” del PO sobre esa base; algo parecido han exigido las organizaciones de la CRCI. El texto de la UJS guarda silencio como toda respuesta. Tampoco se refiere al espionaje, ni al secuestro de numerosas páginas de Facebook de militantes y regionales del PO Tendencia, bajo la forma de colocar al aparato partidario como “administrador”. Como ocurre con todos los escritos del oficialismo, la ´respuesta´ de la UJS multiplica los ejes de discusión para escamotear lo esencial, a saber: que una mayoría del Partido Obrero que milita (no los padrones del aparato) rechaza el rumbo oficial, su orientación política y el régimen de partido; que reclama, agrupada en Tendencia, su participación en el próximo debate precongresal, con derecho a la concurrencia a todos los plenarios a defender sus documentos. Que sostiene la exigencia de una investigación sobre el espionaje perpetrado a Ramal, y la sanción política a sus responsables. En su primer texto, Asiner no se pronuncia sobre el conjunto de los planteos de la Tendencia, pero sus reclamos son positivos. Llamamos a la UJS y a toda la militancia del Partido Obrero a debatir abiertamente la situación planteada; a reflexionar y debatir sobre los planteos formulados por Asiner; a reclamar el reconocimiento de la Tendencia y a rechazar el método de los ultimátums y, naturalmente, las expulsiones. 27.11.2019

28 de noviembre de 2019
Polo Obrero: nos movilizamos por pan y por trabajo

Los compañeros y compañeras del Polo Obrero agrupados en la Tendencia nos movilizamos el martes 26 al Ministerio de Desarrollo Social para reclamar por el derecho al trabajo, la duplicación del monto de los planes sociales y un bono de fin de año de $5.000. Participaron más de 500 compañeros con los que cortamos un tramo de la avenida 9 de Julio. La movilización se replicó además en Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Pergamino, donde nos movilizamos junto a los compañeros de Izquierda Latinoamericana. Al día siguiente, los compañeros de Hurlingham se movilizaron nuevamente al Municipio. A un mes de su sanción en el Congreso, la llamada “ley de emergencia alimentaria” se ha confirmado como una completa farsa. No sólo no se han incrementado las partidas de alimentos destinadas a comedores populares y trabajadores desocupados: por el contrario, el gobierno de Macri ha paralizado las entregas de alimentos del mes de noviembre. Esto confirma la denuncia que oportunamente hiciéramos, que esta ley tenía solamente por objetivo sacar a los “movimientos sociales” de la calle. Las cifras del hambre hablan por sí solas: en nuestro país, más del 50% de los niños son pobres. En los barrios las changas se extinguen sin pausa, mientras que en las ferias y trueques no encontramos otra cosa que "ollas para raspar". Los funcionarios que nos recibieron se escudaron en la transición al recambio de gobierno. Los que están, dicen “nos estamos yendo”. Los que vienen, se escudan en que “aún no asumimos”. Para el 10 de diciembre todavía falta una eternidad cuando no hay un plato de comida en la mesa. Advertimos contra las maniobras que pretenden usar el hambre para presionar a los trabajadores ocupados a que abandonen sus reclamos. La “emergencia alimentaria” o “la lucha contra el hambre” son la mascarada de un cepo al salario. Finalmente, arrancamos el compromiso de la entrega de alimentos para el próximo 5 de diciembre. Desde la Tendencia en el Polo Obrero llamamos a coordinar y unificar las luchas de los movimientos sociales junto a la clase obrera ocupada que lucha por el salario, contra la precarización, en unidad con los trabajadores que ocupa las fabricas para evitar cierres y despidos. Preparemos asambleas por barrios, zonas y provincias que tomen en sus manos los reclamos. La “ley de emergencia alimentaria” es una farsa: el Estado nacional se debe hacer cargo del sostenimiento de comedores y merenderos. La Tendencia del Polo Obrero toma las banderas del movimiento piquetero junto a la clase obrera, erradicando y combatiendo todos los métodos punteriles y de cooptación.

29 de noviembre de 2019
Una lectura de las elecciones en Uruguay

La victoria de Lacalle Pou, en Uruguay, ahora convertido de modo oficial en “presidente electo”, es menos contundente de lo que indica incluso la escasa diferencia que sacó al Frente Amplio, menos de 30 mil votos, pero tiene un alcance más derechista. Lacalle ganó la segunda vuelta atrayendo a votantes de los partidos que quedaron afuera luego del primer turno, pero solamente luego de que estableciera una coalición de gobierno, algo poco frecuente en un ballotage, e incluso contradictorio con la finalidad política de este pseudo método bonapartista. El mecanismo de dos vuelta en regímenes presidenciales tiene por objetivo consagrar a un presidente ‘fuerte’, por medio de una elección plebiscitaria reducida a dos candidatos. No es lo que ocurrió en este caso, porque la mitad más uno de los votos que obtuvo el candidato de los blancos en la final fue loteado con anticipación, mediante un acuerdo de gabinete con otros tres partidos. Uno de ellos, Cabildo Abierto, de derecha, está conducido por el ex comandante en jefe del ejército, antiguo socio del Ruiz Huidobro, el fallecido ministro de Defensa del Frente Amplio, uno de los tres mosqueteros de los Tupamaros en su período guerrillero. Hugo Manini Ríos, que representa el ingreso de los militares al gobierno de Uruguay, con es tarjeta ‘tupa’, se auto-define “artiguista”. Los blancos orientales, el partido Nacional, tiene un vínculo histórico fuerte con el peronismo. Ambos abrevan en el federalismo ríoplatense, confrontado a los “salvajes unitarios”. Nada más distante del peronismo, por otro lado, que el FA, compuesto por los hijos putativos de la Unión Democrática de 1945. La paradoja es que Macri se congratula con un presidente ‘peroncho’ en la otra orilla, mientras F-F , lamentan la derrota del FA. Para cerrar el cuadrado de este círculo, el ala pejotista del FdeT, celebra la victoria de los ‘nacionales’ en la otra orilla. Frenteamplistas o blancos, a los gerentes políticos de Uruguay los unen las pasteras finlandesas, o sea el capital colonial, que mantiene limpio el ambiente cerca del Ártico, a costa de ensuciar el río Uruguay. Tienen franquicias especiales en lo que hace a impuestos y leyes laborales, y vía libre para repatriar ganancias. Dadas las contradicciones al interior de la flamante coalición oficialista, Lacalle Pou deberá recurrir, y no por excepción, a la ayuda del FA en el Parlamento. Cuando se mira el nuevo escenario político uruguayo desde el lado del impasse que rodea a F-F en víspera de asumir el gobierno, los resultados recientes en Uruguay añaden más espesura a la crisis que se expande por Sudamérica. F-F enfrentan una situación financiera explosiva, de un lado y, por el otro, a un cuadro explosivo mayor a nivel social. La dirección que adopte el nuevo gobierno es objeto de presiones internacionales extraordinarias, sea desde el campo de la rebelión popular que se desarrolla en varios países, sea desde las acciones golpistas y represivas de Trump y Bolsonaro, del otro. Lacalle Pou se estará preguntando por qué le ha tenido que tocar a él volver al juego de equilibrios desde la cuenca del Plata hasta Colombia, pasando por el Altiplano, Perú y Ecuador. En resumen, el gobierno pacífico y democrático del país más pacífico y democrático, debuta en la cuerda floja. Porque si, según anuncian Clarín y La Nación, el ruralismo argentino se apresta a hacerle la vida dura a AF, las concesiones que reclaman a Lacalle los ruralistas orientales, no van a ser vistas con simpatías por los combativos trabajadores de Uruguay – sus jóvenes y sus mujeres. Uruguay atraviesa una larga declinación de la economía, un déficit fiscal que crece, coronado por una elevada cuenta de intereses de la enorme deuda externa. Como ha ocurrido con la Concertación chilena, el correísmo ecuatoriano y el MAS de Bolivia, el FA ha sido derrotado debido a su política de capitulación al capital y hostil al mundo del trabajo. La geografía ha ocupado un lugar de primer orden en el desarrollo histórico concreto e incluso en la guerra y en la política. Como un derivado de ella se podría decir algo similar de la metereología. En este caso habrá que arremangarse, porque cuando llueve en el litoral argentino, lo mismo pasa en Uruguay, y viceversa, claro, incluidas las sudestadas y tormentas.

30 de noviembre de 2019
Sobre los balances de Unilever en Prensa Obrera

Dos 'escribas' de la camarilla del PO salieron en los últimos días a ‘relatar’ la derrota de la Naranja en Unilever, para apuntalar la moribunda "la historia oficial" entre los militantes que todavía permanecen en sus filas. Es una calumnia contra las experiencias clasistas en el movimiento obrero. Que el objetivo de los escribas no es abrir un debate lo muestra la expulsión de la mayoría de los militantes de la zona norte. Antes de responder, llamo la atención del lector sobre el triunfalismo febril que ha ganado a la dirección del PO, que realiza ‘profundos’ balances de las derrotas ajenas y los triunfos que se adjudican como propios, y hacer lo contrario con las victorias ajenas y las numerosas derrotas propias. Prensa Obrera no publicó nada sobre la conquista del bono de 20 mil en Unilever, pero ya sacaron dos notas en una semana sobre la derrota de las elecciones de Knorr. El imposible "especialista sindical", Donald Schiffmacher, no escribió una palabra sobre la derrota en Alba ni en Acoplados Salto - "que nuestras derrotas las cuenten los otros", dice la burocracia sindical. Como ha ocurrido recientemente con el dos veces presidente de la FUBA, Julíán Asiner, bastó que reclamara un debate con la Tendencia para dejar de ser "un enorme cuadro" a un "miserable en descomposición y gente poco seria". Así, la Naranja pasó de ser "una potencia en el gremio de la Alimentación" a ser portadores de una "política izquierdista para la tribuna, pero conservadora en los hechos". El aparato oficial subestima la inteligencia del lector y ni qué decir la de los militantes. Boludeces NO Informarse de la lucha del clasismo a través de los portales de la burocracia de la Verde del STIA les juega a los escribas una mala pasada. Para el ‘especialista sindical’ encargado de descalificar a la Naranja (la manija se la dio el super aparato Juan Pablo Rodríguez), la Naranja pagó haber dejado pasar los despidos y los cierres de sectores. Aunque en el futuro el "especialista sindical" corrija el tiro, la calumnia ya está instalada. Si la burocracia Verde dice que hubo despidos y cierres de sectores, para Prensa Obrera es suficiente. No importa que en ocho años de experiencia clasista se hayan erradicado del mapa los despidos -luego de dos paros contra despidos individuales en 2012 y 2013. (Podría decirse que los trabajadores de Knorr defendimos nuestro trabajo con la misma tenacidad que Bonfiglio y Schiffmacher "defienden" el suyo escribiendo contra el clasismo.) La supuesta política "conservadora" de la CI de Unilever puede desmentirse en la sección -hoy desaparecida- de Prensa Obrera sobre Alimentación; lucha contra los despidos, piquetes y bloqueos al Parque Industrial de Pilar, asambleas, interfabriles, defensa del descanso hebdomadario, organización antiburocrática en el STIA Provincia de Buenos Aires y en todas las seccionales del país. En el tiempo desde que fuimos expulsados del PO, (en el que tuvimos que valernos sin el aporte de los especialistas sindicales) impulsamos el rechazo en asambleas a la paritaria del STIA, sacando un comunicado común con 50 delegados de Alimentación de todo el país e impulsamos el reclamo de aumento de emergencia que nos llevó a conquistar el bono de 20 mil pesos. Invitamos a contrastar este conservadurismo con las fábricas en las que militan "los especialistas". El FIT-U y los sindicatos Ambos escribas intentan personalizar el ataque, denunciando que Pablo Busch habría renunciado a su candidatura a concejal en Pilar. Quienes le otorgaron los primeros lugares de las listas de Pilar al MST y al PTS -cuya presencia en el movimiento obrero pilarense es casi nula- para que no encabece un referente de la Tendencia, ahora inventan una renuncia inexistente a esa candidatura. Por otra parte, allí donde pudieron o llegaron a tiempo; ELLOS hicieron renunciar o excluyeron de las listas a quienes adhirieron a la Tendencia. ¿Entonces? Si hubieran podido, excluían a Busch. Mientras nosotros hacíamos campaña por el voto al Frente de Izquierda-Unidad, y fiscalizamos mesas en toda la regional Pilar, el oficialismo del PO desertó por falta de militantes. Donald raya el ridículo cuando reclama que lo echaron del grupo de WhatsApp de la Naranja de la Alimentación. Este no sólo ha apoyado la expulsión sumaria de 1.200 militantes, incluida a más de media Zona Norte, sino que no pertenece a la Agrupación, porque no trabaja en ninguna fábrica de la Alimentación, ni en ningún lugar en general desde hace un demasiado larguísimo tiempo. Quería permanecer de "Comisario Político del WhatsApp" de una agrupación organizada por militantes que él mismo separó del PO. Hay conclusiones y conclusiones El Donald de Zona Sur, Emiliano Bonfiglio, invita al lector a sacar conclusiones de su balance: la ruptura de los sectores obreros con la burocracia ya fue: es un espejismo de los seguidores de Altamira" -el 48% de Alberto sería la prueba definitiva-, la huelga general no es perspectiva. ‘Muchachos, dice este mal ‘figlio’, olvídense de la clase obrera, el proletariado ‘ya fue’, corre atrás de Albertito Fernández. Antes que él, Pitrola escribió que puede haber rebelión popular en Chile, pero de este lado de los Andes sólo se puede aspirar a una banca bonaerense en 2021. Explotan el revés en Knorr Suiza para desarrollar en sus militantes la desmoralización política, y resignarlos a una función de punteros de los “voceros” electorales que digita una camarilla. F-F tienen más claro que el aparato oficial la amenaza política que representan los trabajadores de Argentina, como se verá a corto plazo. La etapa de recuperación de comisiones internas y sindicatos sigue abierta, aunque algunos manipulen algunos reveses para que concluyamos que está cerrada. Quienes estuvimos en el plenario nacional de apoyo a KImberly Clark, vimos numerosos contingentes nuevos de delegados y comisiones internas de todo el país (Ansabo, Minetti, Acindar, Granja Tres Arroyos, Suschen-Ateparece, etc). La derrota de Unilever nos ha dejado varias enseñanzas, que aprovecharemos para extender el crecimiento del clasismo en toda la geografía nacional.