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Octubre de 2019

1 de octubre de 2019 · 10 notas

Notas de este número

1 de octubre de 2019
Subte: Paro contra la agresión de la patota de la UTA a trabajadores del Taller Rancagua

El jueves 28, a las 23.15, irrumpió en el taller Rancagua de la línea B un delegado, integrante de la patota de UTA, con la intención directa de agredir a los trabajadores que en ese momento se encontraban en el comedor. Según testimoniaron dos trabajadores del taller agredidos, Carlos S y Emiliano L., “sin mediar palabra empujó a Carlos, que no cayó al tercer riel (electrificado) gracias a que otro de los compañeros estaba detrás y logró sostenerlo para que no caiga. Luego se fue a Jefatura y fue para el comedor donde nos increpó lanzando golpes, insultando, tomando a algunos compañeros del cuello, lanzando calzas de los trenes estacionados y respaldos de las sillas”. Esta situación se prolongó aproximadamente hasta las 00.30 horas del viernes 29, cuando acudieron al lugar Ayuda Médica, la Policía y el SAME para atender a los trabajadores que tenían traumatismos y otras heridas leves. Como respuesta a esta cobarde agresión, los trabajadores de tráfico de la Línea B pararon desde las 5.30 hasta las 13 del viernes, junto a todos los talleres de material rodante de todas las líneas como medida de autodefensa. El taller Rancagua está con retención total de tareas desde hace mas de 130 días haciendo valer el derecho a preservar la salud de los trabajadores ante la detección de asbesto en las formaciones y en los elementos de trabajo. La patota de la UTA actúa como brazo represivo y aleccionador de Metrovías y del Estado para que los trabajadores, y de los talleres en las mismas condiciones como San José, retomen las tareas a costa de su salud. Una semana antes, AGTSyP convocó a un paro escalonado de todas las líneas para reclamar el reemplazo de todas las formaciones y la erradicación del asbesto de todas las áreas, la declaración tareas de riesgo de todo el trabajo en el subte y la entrega de los análisis e historia clínica a cada trabajador. Actualmente, una mesa cuatripartita integrada por AGTSyP, la UTA, la ART Galeno y Metrovías desarrolla una auditoría sobre el estado de salud de cada compañero. Hasta ahora, fueron analizados unos 250 casos sobre los 4.000 trabajadores del subte. AGTSyP ha reclamado que el gobierno y la empresa pongan fecha para la compra de los nuevos vagones, pero esto no ha ocurrido. Por el contrario, en el plan de inversiones anunciado para el próximo año, esto ni siquiera figura. Hasta ahora, se sabe fehacientemente que son 13 los compañeros afectados por esta sustancia cancerígena presente desde hace por lo menos 20 años en los túneles. La patronal compró en España formaciones -los CAF 5000- que contenían esta sustancia y había sido repudiados por los trabajadores del subte de Madrid. A raíz de esta denuncia, se descubrió la presencia de asbesto en toda la red. Reforcemos la deliberación y la organización en todos los sectores del subte (boleteros, auxiliares, tráfico, mantenimiento) para que la empresa cumplimente lo firmado en el acta labrado en octubre en el que se comprometían a realizarle estudios a todo el gremio con la mayor celeridad posible; que el asbesto sea erradicado de todas las formaciones y áreas; por una comisión obrera de seguridad e higiene con derecho a veto sobre las condiciones laborales y de salubridad; que la empresa responda por los daños ocasionados.

7 de octubre de 2019
Las elecciones no resuelven la bancarrota económica, la crisis política, ni las penurias del pueblo

Cuando aún reviste una condición de candidato, Alberto Fernández reclamó, una y otra vez, al sindicato de los pilotos abandone la lucha por la convocatoria de las paritarias. Logró lo que el Presidente en ejercicio, Mauricio Macri, no había podido, pero adelantó, por sobre todo, lo que será su gestión de gobierno: una oposición, cuando no una hostilidad, a que los trabajadores salgan a luchar por sus derechos más elementales – recuperar los salarios diezmados por la crisis capitalista y por una feroz política anti-obrera. La lucha de los aeronáuticos habría impulsado el reclamo de paritarias a lo largo del movimiento obrero y ayudado a la lucha de los compañeros que defienden su derecho al trabajo contra los despidos y los cierres de empresas. ¿Es esta la expectativa del mundo del trabajo que habrá de votar a AF y a su compañera de fórmula, CFK, el domingo 27 de octubre? ¿Es posible una salida positiva a la crisis atando de pies y manos al movimiento obrero? Es claro para cualquiera que, más allá de las críticas y las denuncias, funciona un pacto de ‘transición’ entre Macri y F-F, que sobrevive al ataque de Macri contra los trabajadores que sufren lesiones laborales y al vaciamiento de las reservas del Banco Central, entre otras cosas ignominiosas. El voto a favor de la mentirosa ‘emergencia alimentaria’ fue el puntapié de ese pacto de ‘transición’. ¿Aguantaremos así hasta el 10 de diciembre? Gabinete Cuando dio inicio a su gobierno, MM llevó a Sergio Massa a Davos, un ‘resort’ suizo, donde se reunía la cumbre de los potentados capitalista. Massa ya no necesita ahora apoyar a MM, por eso viajó solo a Nueva York, para asegurar a los fondos internacionales que Argentina pagará el ciento por ciento de la deuda externa que asfixia y expolia a los trabajadores. Lo que discutió con esos fondos exactamente no lo sabemos, ni Massa piensa contarlo. De nuevo, ¿es esa la expectativa de los obreros, los jubilados y los desocupados que tienen la intención de llevar a F-F al gobierno? Los nombres del gabinete de F-F ya empezaron a correr. Guillermo Nielsen, un lobbysta de las petroleras y sus accionistas, ¡para Energía! Un lobbysta de los bancos, Martín Redrado, para ¡Banco Central! Esto maquillado con Victoria Donda para un ministerio de la mujer, aunque AF ya dijo que no apoyará el derecho al aborto, o Mirta Tundis, para el Pami. ¿Este gabinete es compatible con una salida favorable a los trabajadores? FMI AF no ha perdido ocasión para insistir que pretende que Argentina pague el ciento por ciento del capital y los intereses (usurarios) de la deuda externa; sólo reclama dos o tres años de prórroga. ¿Qué es esto sino una continuación del ‘reperfilamiento’ de Mauricio Macri, la “salida uruguaya” que AF ha inspirado y apoyado, y que lejos de ser una salida ha acelerado el estallido financiero? La bomba de la deuda externa tiene otro detonador: la salida de dinero de los bancos ante la inminencia de un estallido de las Leliq – la deuda usuraria del Banco Central con los bancos, en especial los bancos públicos. Este cuadro de fuerzas no solamente cuestiona el carácter del voto a la fórmula F-F. Cuestiona el alcance de todo el proceso electoral, que camina al borde de la cornisa de un derrumbe económico completo. En la agenda del pueblo trabajador se encuentra, por sobre todas las cosas, la organización de una lucha que no tiene precedentes, no solamente el depósito del voto en la urna. En la previa y en la etapa pos electoral está planteada la huelga general y la formación de poderosas coordinadoras fabriles, para arrancar las reivindicaciones del pueblo y enfrentar un nuevo pacto fondomonetarista. Es la ruta que nos enseñan las ocupaciones de Kimberly y Ansabo, la rebelión popular de Chubut, los acampes piqueteros, las luchas fabriles de La Virginia, Unilever, Fernet Branca y las movilizaciones del Sutna por la reapertura de paritarias. El voto a la izquierda Nadie es más consciente que nosotros, la Tendencia o Corriente interna del Partido Obrero, que la izquierda ha perdido la condición de fuerza de atracción para los trabajadores en estas elecciones. No es una izquierda que se haya esforzado o se esfuerce por ofrecer una salida al impasse político que atraviesan las masas en esta etapa crucial. Ha rechazado un planteo de lucha para acabar con Macri, para dejar el terreno libre a las maniobras de los AF, Nielsen, Massa, Redrado, la burocracia sindical, los ‘vaticanos’. Para poner fin a los gobiernos monetaristas; poner fin a la confiscación económica que impone al pueblo el pago de la deuda externa; conquistar los reclamos fundamentales; para esto es necesaria la convocatoria a una Constituyente Soberana, impuesta por la movilización de los trabajadores (gobierno de trabajadores). No presenta una alternativa de poder, sólo reclama ocupar lugares en el Congreso. No ha sido capaz de arribar a conclusiones concretas a partir del fenomenal alcance de la crisis capitalista y el impacto demoledor que tiene sobre la vida y la consciencia de los trabajadores. No podemos discutir con un compañero ganado al voto por F-F sin un abordaje crítico de la izquierda. En estos límites de la izquierda reside el impasse de la clase obrera ante las elecciones inminentes y ante el conjunto de la situación política. Es con estos planteos que llamamos a votar al FIT-U – planteos que devolverán a la izquierda una política de clase y socialista consecuente. Aunque las elecciones lleven al gobierno a una “coalición” de justicialistas y filo justicialistas, el peronismo ha agotado cualquier capacidad para alcanzar lo más elemental: la autonomía nacional. Es una corriente en disgregación. Sobre la base de la trayectoria histórica del Partido Obrero y la izquierda revolucionaria, reiteramos que la tarea fundamental de este período es desarrollar un partido obrero de masas.

8 de octubre de 2019
Debate sobre cambio de nombre del ENM: ¿"plurinacional y diverso"?

El cambio de nombre responde a una política de fragmentación del movimiento de mujeres que invisibiliza a las mujeres y a las clases sociales, y desresponsabiliza al Estado. Un debate sobre el nombre del 34 Encuentro Nacional de Mujeres recorrió el año entero a la Comisión Organizadora y generó enfrentamientos como para dividirla en dos bloques aparentemente irreconciliables pero que -anticipamos- tienen más puntos en común de lo que se sospecha. El desencuentro no fue sobre el modo de retomar la lucha por el aborto legal ni cómo enfrentar una debacle económica que arrastra a la miseria y al desempleo a las familias trabajadoras, ni cómo defendernos de la violencia femicida, que se cobra la vida de una mujer por día. Tampoco sobre cómo combatir a las mafias de la trata y a los narcos que secuestran a las chicas y destruyen a los chicos de las barriadas. Lo que se discutió en la Comisión Organizadora es si era legítimo o no cambiar “el nombre y el carácter” del Encuentro Nacional de Mujeres. El bloque que tradicionalmente controla los encuentros -el PCR, el PJ, el kirchnerismo y Patria Grande (Malajunta)- simplemente respondió que la Comisión Organizadora no se pronuncia ni decide sino que hace un trabajo de coordinación. Mientras tanto, bajo cuerda, decidió unilateralmente la comunicación, el contenido de los talleres, la ubicación de la apertura y el cierre, etc. Y colocó mujeres con el pañuelo celeste de ‘las dos vidas’ en la comunicación institucional, un guiño desfachatado a la injerencia clerical en el movimiento de mujeres. La ausencia del derecho al aborto se ha cobrado esas dos vidas, con la muerte de la mujer en operaciones clandestinas. El bloque plurinacional y diverso, que se pronunció “por el cambio de nombre y de su carácter, como un elemento básico, democrático e inclusivo” abarca desde las variantes de la disidencia sexual -muchas vinculadas a los K- hasta las ecofeministas, indigenistas, evomoralistas, esotéricas, el pleno del morenismo y (de forma más vergonzante) a la sección oficial del Plenario de Trabajadoras. Proponen como nueva denominación un “Encuentro Plurinacional de mujeres, trans, travestis, lesbianas, bisexuales y no binaries”. El cambio de nombre serviría, en el criterio del PTS, “para dar lugar a compañeres de las comunidades indígenas, negras y de distintas disidencias de género; sectores oprimidos por este sistema capitalista y patriarcal” (La Izquierda Diario). No está muy lejos el PO oficial que entendió que el debate no fue una maniobra para sacar de agenda la discusión sobre el aborto o la crisis sino que “fue en el fondo un síntoma del repudio a la conducción del Encuentro”. Para Prensa Obrera, el nombre del ENM debería ser Encuentro Internacional de Mujeres Trabajadoras, “por la estrategia que debiera seguir en términos de clase y por su integración, que efectivamente es el de la procedencia de mujeres de al menos diez países del mundo” (sic). Sin embargo, considera que “la plurinacionalidad es entendida en este caso (sic) como una forma de visibilizar la problemática de pueblos que han sido agredidos, desplazados, asesinados en el altar de un régimen capitalista que, muy lejos de significar un avance para los pueblos, lo único que hace es destruir las tierras y el medio ambiente en beneficio de un puñado menor de monopolios extractivos y latifundistas. Apoyamos la intención de visibilizar esta opresión” aunque eso no agote “el contenido del Encuentro y del movimiento de lucha que lo recorre”. ( https://prensaobrera.com/…/65739-mujeres-nos-encontramos-pa… ). En el caso de la disidencia sexual, la insistencia en nombrar cada uno de sus múltiples modos parte del supuesto de que al nombrar “las visibiliza”, les da existencia y colabora a transformar el andamiaje cultural que las oprime, que sería sostenido por la dicotomía homosexual-heterosexual. Estos planteos ignoran o borran la especificidad histórica de la opresión de la mujer, que no es solamente un asunto de ‘discriminación’. La opresión de la mujer tiene su base histórica en la propiedad privada de los medios de producción y en una organización familiar que responde adecuadamente a la reproducción a ese régimen de propiedad y de la explotación social que resulta de él. La llamada cuestión de la mujer es histórica y social; la clase explotadora y en especial el clero ha perseguido y reprimido la diversidad sexual (en hombres y mujeres) en tanto la ha caracterizado como disruptiva de la familia, en tanto opresora de la mujer y de la niñez. La disolución objetiva de la familia bajo el capitalismo y aun en su fase de decadencia, ha abierto un campo amplio para el reconocimiento legal de la diversidad sexual. La ‘ideología de género’ constituye una tentativa de conciliar el derecho a la diversidad con el sistema capitalista, negando que “la historia de la humanidad ha sido hasta ahora la historia de la lucha de clases”. La relación homosexual, sin embargo, no ha podido evitar la reproducción de la organización familiar, ni la opresión en el seno de ella. Para la ‘diversidad’, el derecho al aborto no figura a la cabeza de la agenda. No es nuevo que el feminismo oponga a las diferencias de clase, las diferencias identitarias, de género, de orientación sexual, de etnia, las cuales son históricamente incomprensibles si no es en términos de lucha de clases. El equívoco de que la opresión básica es de orden sexual, convierte a la explotación de clase como una parte del un universo infinito de opresiones. Es un perfecto modo, como dice la zamba, de invisibilizar al capitalismo. Que la destrucción del héteropatriarcado no necesita tocar un pelo a las relaciones de propiedad y apropiación lo deja muy en claro la teórica feminista Judith Butler, defensora acérrima de lo que ella llama “una democracia radicalizada y pluralista”. Habría un posible paraíso sin opresiones en los marcos del Estado burgués, de la democracia política, que no es sino una de las formas de dominación del capital. Las socialistas opinamos que la “opresión básica”, que organiza toda las demás, es la opresión de clase, y que la solución de todas las opresiones exige la eliminación del régimen de la propiedad privada, del régimen de clases, del capitalismo. Sostenemos que la fragmentación identitaria de los oprimidos cumple la función de fortalecer al capital por la vía de dividir y antagonizar a distintas fracciones de la clase trabajadora. Por ejemplo, en blancos y negros, locales y migrantes, heterosexuales y homosexuales, hombres y mujeres, mujeres y lesbianas, travestis y transgéneros, etc. Las identidades de género, sexualidad, etnia, todas las opresiones, se encuentran articuladas socialmente, concretamente bajo el dominio del capital. La definición posmoderna atomiza al movimiento de mujeres, atomiza a los oprimidos y pulveriza la comprensión de un programa común emancipatorio. Convierte a la opresión de la mujer y a la función opresiva de la familia en una abstracción. Por otro lado, absuelve al capitalismo de la responsabilidad de las opresiones y convierte al patriarcado y a los hombres “cis” -blancos y heterosexuales, aunque uno sea un obrero y el otro su patrón- en los responsables de la opresión de todos los demás. Cualquiera de los videos de la página de las diversas y plurinacionales ilustra sobre micromachismos, microrracismos y variopintas microopresiones en los que el responsable es el compañero de subte, la vecina o el novio, y nunca un régimen social que expulsa de sus tierras a los originarios, trafica a los migrantes, condena a las mujeres a la doble opresión y la esclavitud doméstica, entre muchas otras posibilidades. El radicalismo del feminismo radical -al que ahora se suman las autodenominadas “socialistas feministas”- impulsa la invisibilización y desresponsabilización del capitalismo detrás de la cortina tan espesa como inasible del patriarcado. La versión anti-capitalista del feminismo no supera los marcos de las “políticas pública” y “redistribución de ingresos”; se desvincula del gobierno de trabajadores y de la dictadura del proletariado, que es la única transición histórica conocida hacia una sociedad comunista. Es obvio que el Encuentro es “Nacional” porque no es ni provincial ni municipal ni internacional. Y por supuesto que en el ENM tienen lugar desde hace años todas las identidades que se reconozcan mujeres. Pero es un Encuentro de Mujeres y esto significa el reconocimiento de un colectivo social que comparte la doble opresión -de clase y de género- y adjudica las responsabilidades de esta situación al sistema social y al Estado encargado de protegerlo. Indigenismo Otro tanto pasa con el planteo plurinacional-indigenista, que convierte a los pueblos originarios en una pluralidad de nacionalidades, abandonando la perspectiva de una América India única. Esas nacionalidades desarrollan su propio régimen de explotación y de opresión, incluida la de las mujeres. La plurinacionalidad reivindica la coexistencia con el Estado ‘blanco’, o sea capitalista y semicolonial. ¿O en el mítico Abya Yala no hay opresores y oprimidos, propietarios y explotados y las mujeres no se encuentran sometidas? Véanse los videos de la página https://www.facebook.com/SomosPlurinacional/ donde se explica que “los argentinos” (sic) son responsables de la opresión del pueblo mapuches o los qom. ¿Y los terratenientes de cualquier nacionalidad? ¿Las multinacionales que les expropian las tierras? ¿Y los sojeros o las empresas petroleras? Los obreros que trabajan en Argentina no explotan a los aborígenes ni reciben las migajas de las ganancias de los capitales que sí lo hacen, como al conjunto del proletariado. La fragmentación a su interior de los estados de América Latina constituiría un gigantesco retroceso histórico en la lucha por la UNIDAD socialista de América Latina, es decir la alianza obrero-campesina a nivel continental. En pleno idilio de gran parte de la izquierda latinoamericano con la experiencia zapatista en Chiapas y después con el MAS de Evo Morales -que culminó en el “Estado Plurinacional de Bolivia”-, la Conferencia Latinoamericana de la CRCI partió aguas con el indigenismo. El indigenismo, se dijo entonces, no es en sí mismo revolucionario. “Expresa una defensa de relaciones precapitalistas y sólo puede jugar un papel revolucionario si es agente de la revolución agraria y aliado del proletariado. Un partido revolucionario es siempre socialista, o sea que critica el orden presente desde el punto de vista del socialismo internacional” (Resolución política de la Conferencia Latinoamericana de la CRCI). Y agrega: “Cuando se relaciona con masas precapitalistas, algo absolutamente imprescindible en nuestra América India, el partido se empeña en aliarlas al proletariado, no en cultivar sus prejuicios. Frente a la cuestión indígena levantamos la posición de la Revolución Permanente: liquidación del latifundio, dictadura del proletariado” (ídem). El indigenismo es la base ideológica de movimientos pequeño burgueses declaradamente capitalistas, como Evo Morales, gestor además de la explotación de los minerales del Altiplano por las corporaciones internacionales. La experiencia “plurinacional” boliviana demuestra que el indigenismo es absolutamente compatible con el capitalismo e incluso con la subordinación al imperialismo. Los vínculos del zapatismo con el clero, más exactamente con Samuel Ruiz, obispo de San Cristóbal de las Casas, despojaron a las originarias de derechos ancestrales a regular su maternidad. Es verdad que la masa campesina e indígena “suele tener un contenido social contradictorio: tendencias conservadoras e incluso históricamente reaccionarias en cuanto a su organización social y la defensa de la pequeña propiedad y, por otro lado, un fuerte impulso de lucha contra la gran propiedad agraria y los monopolios internacionales”. “Oponemos la unidad socialista de América latina -a la que se integran los explotados de todas las nacionalidades vs la fragmentación nacional de los explotados, aliados a sus explotadores de la misma etnia dejando intocadas las relaciones de propiedad”, concluye la CRCI. El bloque indigenista y diverso no postula un ENM democrático, laico ni asambleario En la misma línea de compromiso que los socios del papado, el bloque indigenista y de la diversidad ni siquiera es anticlerical. Se ha pasado un año despotricando contra “la burocracia de los ENM” pero silencia su política de subordinación del movimiento de mujeres al clero y su llamado explícito a abrir las puertas a los pañuelos celestes y a los aparatos clericales. En síntesis: no defienden el carácter laico de los ENM. La consigna de separación de la Iglesia y el Estado es un saludo a la bandera puesto que refiere exclusivamente a los subsidios y nada dice de la función de control social de las iglesias a través de la asistencia social, la educación, la salud, etc. No se denuncia el papel retrógrado de las religiones, su sexismo, homofobia y misoginia, su complicidad con el abuso sexual y la paidofilia. Ni tampoco la complicidad con las iglesias del Estado, los partidos patronales, la burocracia sindical, los movimientos de desocupados. El bloque indigenista tampoco tiene una propuesta alternativa a la burocratización del Encuentro. No cuestiona su carácter “reflexivo y consensual”. La única manera de combatir a la “burocracia” y a las argucias del “consenso feminista” es adoptar los métodos de la clase obrera: darle al encuentro características democráticas y asamblearias, que lo conviertan en un multitudinario congreso de mujeres trabajadoras, donde se vote un programa, un plan de lucha, una dirección del movimiento de mujeres. Nos pronunciamos por un ENM asambleario y resolutivo, que tome los métodos propios de la clase trabajadora. Pero sobre todo nos oponemos a los intentos de fragmentación de las y los explotados y abogamos por la unidad de las mujeres trabajadoras en un programa de emancipación social, el único capaz de abolir el conjunto de las opresiones –de clase, identitarias, étnicas, nacionales.

11 de octubre de 2019
En Defensa del Marxismo Nº 53: una revista a medida de un aparato

La fracción oficialista del Partido Obrero ha lanzado recientemente la edición 53 de la revista En Defensa del Marxismo, históricamente utilizada para la formulación de análisis, críticas y debates socialistas. En esta oportunidad, sus editores la han planteado como un reflejo del debate maniatado y cerrado en el Partido Obrero, a tono con cómo el aparato que dirige el PO viene haciendo desde hace un buen tiempo. En lo que suponemos ha sido un intento de presentarse como democráticos, han publicado textos tanto de su autoría como de la Tendencia. La selección, sin embargo ha sido arbitraria. El debate debería haberse presentado como abierto, a lo largo de los números subsiguientes, pero esto no ha ocurrido porque es parte de la política de rechazar el reconocimiento de nuestra Tendencia, garantizada por los estatutos del PO, y continuar con las descalificaciones que a diario publica Prensa Obrera. La forma en la que se presentan los artículos es ilustrativa: a cada documento crítico lo siga uno de algún militante a favor de la “dirección homogénea”, que se convierte en dueña de la última palabra. También es notable que la selección se frene a partir del decreto que nos expulsa del partido en forma sumaria. No repara en que expulsar con este método a mil cien militantes es auto-excluirse, ellos, del partido. Abandono del catastrofismo Uno de los debates que atravesó el período pre congresal fue acerca de la caracterización internacional y el significado de la llegada de Bolsonaro a la presidencia de Brasil (un artículo ´previsor´ de Pablo Heller había anunciado en Prensa Obrera que ganaría Haddad con el apoyo del imperialismo). La victoria del derechista, que Altamira advirtió enseguida del artículo anterior (también en Prensa Obrera), fue usada por el aparato para sustentar la tesis de una “iniciativa estratégica de la burguesía”, lo cual equivale a decir que el capitalismo aún se encuentra en su fase histórica de ascenso. La posición oficialista constituye una revisión del programa de la CRCI y de todo el movimiento precedente de la IV Internacional. El Programa de Transición arranca de “la crisis de la humanidad”, en tanto el Manifiesto Comunista arrancaba de la “historia de la lucha de clases” y la III° de un período histórico de “guerras y revoluciones”. Una reciente nota de Juan García, en Prensa Obrera, acerca de que la caracterización de las tendencias a la bancarrota mundial estuvieron presentes plenamente en el XXVI Congreso, se da de patadas con la reivindicación de la “iniciativa estratégica” del capital, que fue la principal conclusión del oficialismo. Según se lee en uno de los escritos de Gabriel Solano, estaríamos en presencia de crisis orgánicas del capital, y no de una acentuación de la tendencia histórica del capital hacia su propia disolución, que es el subtítulo que Marx plasmó en El Capital. Panorama mundial Si se toma el debate sobre la iniciativa estratégica con relación a América Latina, un texto de Giachello sostenía que la victoria de Bolsonaro en las elecciones brasileñas era la mayor expresión de la validez de esa tesis. A casi un año de ese suceso, si hay algo que nos muestran los hechos es exactamente lo contrario, ni qué hablar de Trump y de la crisis política excepcional que atraviesa Estados Unidos. Desde las grandes movilizaciones educativas y la huelga del correo hasta la crisis por el incendio del Amazonas, el ex capitán no ha dejado de sufrir golpes, que se refleja en una economía en recesión y en una división cada vez mayor de la burguesía. La derrota de Macri, como consecuencia de “expresión deformada” del repudio de las masas que votaron a F-F, ha llevado a Bolsonaro literalmente a una campaña internacional contra el previsible gobierno próximo en Argentina. El ‘fascismo’ no se verificó, ni siquiera un gobierno bonapartista, pues según los analistas brasileños, Bolsonaro está cercado por el Congreso, de un lado, y por la camarilla militar, del otro. Como contrapartida de iniciativa estratégica de la burguesía, había para nuestros adversarios un reflujo o planchazo de la clase obrera y de las masas en general. A las movilizaciones de Brasil, se suman las ocupaciones, el armado de coordinadoras y todos los conflictos que se suceden en Argentina (¡Chubut!), las rebeliones populares en Haití y Puerto Rico, el fracaso del golpe en Venezuela, las enormes movilizaciones docentes en Chile y, hasta cierto punto, la huelga contra la degradación del ambiente. Es curioso, pero la demagogia feminista del oficialismo les ha hecho olvidar el gigantesco movimiento de la mujer en Argentina, por el derecho al aborto y contra la violencia laboral y doméstica. Incluso, si nos movemos a América del Norte, en el principal país imperialista del mundo, desde la "primavera docente" del año pasado - con paros de semanas en más de cinco Estados - hasta la reciente huelga en General Motors, se evidencia la predisposición a organizarse de los obreros estadounidenses, como no se veía desde hace décadas. En Medio Oriente, donde, según Giachello, el proceso de la primavera árabe estaba cerrado, Argelia tiró abajo a un gobierno (cuyo presidente iba por su quinto mandato); lo mismo en Sudán -¡ahora han resurgido las movilizaciones masivas en Egipto! En Europa, el parlamento de Inglaterra es incapaz de salir del impasse del Brexit. En síntesis, a donde quiera que nos situemos en el plano internacional, la burguesía y sus gobiernos se ven impedidos para desenvolver sus iniciativas, ya sea por sus propias contradicciones, ya sea por el cuadro de movilización creciente. Crisis de dirección El escenario nacional e internacional exige una dirección política de los trabajadores que salga de su propia clase. Las burocracias sindicales hacen el máximo esfuerzo por garantizar la "tregua", pero no faltan los casos en que son desbordadas por las bases. La crisis de dirección que se desata a consecuencia, hace mella también en la izquierda mundial, que presa de su propio conservadurismo, no responde adecuadamente a la coyuntura. Es éste el proceso en que se inscribe la crisis del Partido Obrero y del Frente de Izquierda. En todo el último período, las lecturas conservadoras de la izquierda respecto de las posibilidades de las masas tuvieron por efecto un alejamiento con la clase obrera y la ausencia de una orientación para la misma. Por ejemplo, el NPA francés, se ubicó a la derecha de los trabajadores durante todas las movilizaciones de los chalecos amarillos, que hicieron temblar al gobierno de Macron; el PSOL de Brasil, actúa como furgón de cola del PT, es decir, del nacionalismo burgués. En un caso como en el otro, ambos partidos han quedado reducidos a agrupamientos marginales, en los que la clase obrera no encuentra ningún tipo de representación. El desbarranque actual de aquellas organizaciones estuvo precedido por la desviación hacia políticas democratizantes, asentadas también en la supuesta falta de iniciativa de los trabajadores. El conservadurismo, que alcanza niveles extremos en aquellos casos, está presente en la política que lleva adelante el Partido Obrero oficial y el FIT-U en su conjunto. El desplome electoral del FIT-U, al igual que derrotas como la de la FUBA, son las señales que muestran el distanciamiento político del Partido Obrero oficial de la situación política y las masas. El "pronóstico atinado" del XXVI Congreso cae sencillamente en el ridículo. Una organización política no puede hablar de aciertos cuando sufre uno de los retrocesos más grandes de su historia en reclutamiento, en los sindicatos, en los centros de estudiantes y en el terreno electoral. El "oído pegado a las masas" – que reivindica el EDM N°53 – es una oda al movimentismo y al impresionismo. A saber, a la agitación sin orientación que se limita a decir lo que la clase obrera ya reclama, o que incluso se coloca por detrás de ella - sobre todo cuando se aboca a planteamientos parlamentaristas, como las propuestas de juicios políticos defendidas por Guillermo Kane frente a rebeliones populares. El empoderamiento al Estado en materia de género (Ley Micaela) y el pacto por una ‘transición ordenada’ (emergencia alimentaria). "El movimiento es todo", decía Bernstein para justificar el viraje hacia el reformismo, que proponía para el partido socialdemócrata alemán. Cuando todo se reduce al movimiento, el papel del partido se diluye y deja de cumplir el rol que le da sentido de existencia a un partido revolucionario: orientar a la clase obrera para que llegue al poder. La falta de una intervención sistemática que proponga una salida de conjunto en medio de un cuestionamiento permanente de la clase obrera al gobierno, y de la consecuente proliferación de las luchas - la rebelión educativa, las tomas de fábricas, las multitudinarias movilizaciones contra el 2x1, los tres paros generales arrancados el año pasado a la burocracia sindical, las huelgas docentes, etc. -, coloca al Partido al margen de todo el proceso político. Fue lo que señalamos desde la actual tendencia en el período precongresal. No puede hacer una propuesta “estratégica” quien confiesa que carece de ella y que tampoco puede construirla o prepararla en un período político determinado Más aún, es funcional a que cualquier variante política ajena a la clase obrera pueda rapiñar, demagógicamente, del rechazo al gobierno. Es el caso de Fernández-Fernández, que se verá envuelto en una crisis si llega al gobierno, porque no cumplirá con ninguna de las expectativas de las masas. Es por ello que cobra centralidad la agitación de consignas que apunten a la intervención directa - la huelga general y las coordinadoras - que vayan impulsando un método de organización propio y una salida de poder concreta - la asamblea constituyente, libre y soberana. La contraposición entre la intervención electoral y el desenvolvimiento de consignas de poder de la que habla Juan García en su nota, deja en evidencia la incomprensión de la crisis de régimen en curso. La inviabilidad objetiva del poder capitalista de gobernar, exige al partido poner ésta de manifiesto y una salida en los términos de la clase obrera. La excusa de que primero hay que combatir al nacionalismo burgués es espúrea; el FIT-U combate al nacionalismo en los términos en los que el nacionalismo se lo impone, es decir, en el encorcetamiento de una salida electoral. Congreso de aparato La defensa de una política ajena a la historia de nuestro partido, necesariamente tuvo que servirse de un método de camarilla que actúe a su favor. Aquel que algunos miembros del CC han catalogado como “el congreso más democrático en la historia del partido” fue completamente manipulado por lo que en ese momento era la mayoría de la dirección. Esto se explica no solo por la manipulación de plenarios y votaciones de delegados, sino también por el veto a oradores de posiciones políticas diferentes en dichas instancias y la censura en la prensa partidaria. Como ha desarrollado extensa y detalladamente Osvaldo Coggiola en un texto, nos encontrábamos ante el funcionamiento de una fracción oficialista no declarada, cuyo objetivo era el ataque directo a toda propuesta y caracterización política que viniera de la otra posición. Durante todo el período pre congresal, se hicieron desde la actual Tendencia una enorme cantidad de concesiones a fin de llegar a posiciones políticas comunes. Por ejemplo, la incorporación de “que la crisis la paguen los capitalistas” en la consigna propuesta por Altamira en su documento político presentado al congreso, junto con el Fuera Macri y la Asamblea Constituyente. O la propuesta de llevar adelante la campaña por la consulta popular vinculante por el aborto legal dando un carácter extra parlamentario a la misma, que sirviera para desarrollar asambleas e instancias de organización independiente para organizar la continuidad de la lucha por el aborto legal y la separación de la iglesia y el Estado. Hablar de oposicionismo permanente o sectarismo, como se leerá en algunos documentos de la revista, es una falacia y no se corresponde con la realidad. Asimismo, el supuesto eclecticismo del que también se nos acusa es la delación ya no solo de la falta de reconocimiento consciente del intento de arribar a posiciones consensuadas sino también de una gran incomprensión del avance de la situación política nacional e internacional. Los "volantazos de la minoría" son la reactualización de una orientación a la luz de una situación política dinámica, aunque siempre con un mismo eje: desarrollar una salida de poder concreta de los trabajadores. Lo que se oculta detrás de las acusaciones de rupturismo, sectarismo, etc. frente a cualquier cosa que se dijera es la inhabilitación de una opinión no por lo que la opinión dice, sino por quién la dice y por lo que representa. El aparato rompe el partido, la Tendencia reclama su reconocimiento estatutario y sigue hablando en nombre del partido. Ya sea Jorge Altamira, o cualquier militante que representase lo que hoy es la tendencia del PO, la censura directa o el ataque se relacionan con la necesidad del aparato de enterrar a todo lo que represente las posiciones políticas históricas del partido, es decir, todo lo que represente posiciones políticas contrarias a las suyas. No puede explicarse de otro modo la difamación, el veto o el espionaje, que son la máxima expresión de la corrupción de los principios revolucionarios. No es casual que entre todos los textos seleccionados para el EDM N° 53, no se encuentre ni uno solo de los escritos que defienden el derecho instaurado de facto por y del Comité central para espiar a la militancia. El método y la caracterización política son dos elementos inseparables, es decir, se afectan mutuamente. El viraje en el método de la dirección partidaria se explica por la idea general de sustitución de la clase obrera por un aparato. Como las masas no dan o no entienden hay que fortalecer al aparato, que es el que sí entiende y sabe lo que hay que hacer; como hay que fortalecer al aparato, todo lo que se contraponga a éste es un daño para el partido, que debe ser censurado o expulsado. En este cuadro, rescatar al Partido obrero de los métodos y políticas en los que lo ha subsumido la dirección es una tarea de primer orden. Se trata de la recuperación de una herramienta fundamental de orientación de la clase obrera; de mantener una tradición histórica de clasismo y política revolucionaria. Lejos de cualquier interés faccional, es esto lo que la tendencia del Partido Obrero se propone.

17 de octubre de 2019
El impasse de Medio Oriente

El reciente bombardeo al principal pozo petrolero Saudí y mundial, de la estatal Aramco, con 10 drones, representa el mayor ataque a instalaciones industriales que haya sufrido Arabia Saudita, acreedor, socio comercial y estratégico de EEUU. Una de las instalaciones atacadas se encuentra en Abqaiq, en la Provincia Oriental, mientras que la otra se encuentra en el yacimiento petrolero de Jurais. Afecta al 5% del crudo del mundo y a la mitad del suministro saudí, lo que disparó los precios internacionales (el máximo de aumento desde la guerra del golfo), y con ello, los costos productivos y las tensiones de la guerra comercial. Trump anunció que de ser necesario supliría la demanda mundial con la reserva de petróleo norteamericana y que con ello bastaría para calmar los mercados. Un especialista explica que “Abqaiq es el nervio central del sistema energético saudí. Incluso si las exportaciones se reanudan en las próximas 24 o 48 horas, la imagen de invulnerabilidad se ha modificado” (The Guardian, 15/9). La reestabilización de la producción puede demorar semanas. China y la Unión Europea instaron a la moderación (BBC, 16/9), mientras que Israel y Arabia Saudita apoyan que se tomen represalias. Según el semanario británico The Guardian, el ataque fue realizado gracias a la ayuda dentro de Arabia Saudita. “Grandes incendios envolvieron las instalaciones de procesamiento de Abqaiq y el campo petrolero de Khurais después del ataque, del cual los rebeldes Houthis en Yemen se atribuyeron la responsabilidad. Dijeron que lanzaron 10 drones con ‘cooperación de inteligencia de personas dentro de Arabia Saudita’ según la agencia de noticias Saba dirigida por los rebeldes” (15/9). Para Al Jazeera se trata de “disidentes Chiitas que viven en las ricas provincias petroleras del este” (16/9). Los saudíes han gastado millones de dólares en servicios militares de defensa para proteger sus instalaciones, y estos, curiosamente esta vez, fallaron. El ataque demuestra que el conflicto bélico saudí con Yemen se “nacionaliza” bajo el curso de la crisis económica internacional que presiona a todos los actores de Medio Oriente. La monarquía saudí mantiene un bloqueo y una guerra contra Yemen que ya ha dejado casi 10.000 muertos y al 80% de la población de 24 millones bajo ayuda humanitaria, según informa la ONU. La transición fallida en Yemen, comenzada a partir de la primavera árabe, es el botón de muestra del impasse que atraviesan la mayoría de los regímenes de la región, que oscilan entre gobiernos autoritarios, golpes militares, e irrupciones de descontento popular, rebeliones y equilibrios políticos inestables. Un conflicto que abre una nueva grieta Los drones, de haber salido del territorio controlado por los rebeldes en el noroeste de Yemen, debieron viajar al menos 1.000 kilómetros. La mayoría de los analistas indican que los rebeldes yemeníes carecen de los materiales y de la tecnología para realizar ese ataque. Algunos suponen que el ataque vino del sur de Irak, del lugar donde Israel atacó recientemente posiciones de las Fuerzas Populares de Movilización (al-Shaabi) que dependen de Irán, como en el último intento de ataque con drones el 14 de mayo (ídem). Israel y Arabia Saudita responsabilizan a Irán del ataque, encontrando eco en el secretario de Estado Mike Pompeo, que dijo el fin de semana que sabía que el ataque venía de Irán sin mostrar evidencia alguna. Promovió la escalada del conflicto y criticó la “salida diplomática” (CNN, 15/9). Le respondió el ministro de asuntos exteriores iraní, Javad Zarif, quien dijo que “habiendo fallado con la máxima presión, el Secretario Pompeo cambia a la máxima decepción” (BBC, 16/9). Desde la agencia oficial Tasnim, Amirali Hajizadeh, jefe la Guardia Revolucionaria iraní, advirtió que “todo el mundo sabe que todas las bases norteamericanas y sus portaaviones en una distancia de 2.000 kilómetros alrededor de Irán están en el rango de nuestros misiles” (15/9). Pompeo puede ser el próximo “cesanteado” del gobierno Trump. La primera reacción de presidente yanqui fue contradecir a su secretario y decir que estaba “asegurado y cargado”, pero que esperaba “verificación”, agregando que sólo esperaba que la monarquía saudí le diga quiénes habían sido los responsables. Esto abona sus dichos, días atrás, sobre que algunos miembros de su gobierno “lo que quieren llevar a una guerra”. Los límites de acción de Trump no están dados por la “evidencia”, sino por los intereses del capital de inversiones norteamericano. Las negociaciones con Irán son parte de una estrategia para también volver a sentarse con China en el marco de una anunciada nueva recesión mundial. La semana pasada, Trump había echado al “halcón” John Bolton, para restablecer relaciones con Irán con la posibilidad de volver al acuerdo nuclear de Viena (2015), y tener una reunión en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas. El gobierno del “liberal” Rohani se había comprometido a seguir respetando el acuerdo en tanto Europa muestre predisposición para contrarrestar las sanciones, medidas como el retiro de las tropas de Irán de Siria. En Biarritz el iraní se reunió con Macron para restablecer un flujo de financiamiento a las inversiones francesas en Irán. El “proteccionismo” de Trump choca con los intereses del capital norteamericano. Los términos de la guerra comercial con China no pueden ser rediscutidos sin cerrar antes estos conflictos. Las sanciones a Irán habían reducido las exportaciones de crudo a sólo 100.000 barriles por día (sólo el 10% de lo presupuestado por Irán), y habían puesto presión al financiamiento de un régimen asfixiado económicamente, limitando la intervención de los bancos y las inversiones extranjeras. El ataque no se condice con los esfuerzos de Irán para tratar de llegar a un acuerdo y lograr que se retiren las sanciones, por lo que parece plausible que este ataque esté ligado a aquellos que quieren que el acuerdo se caiga, dentro y fuera de EEUU. Las imágenes que mostró el Pentágono sobre los ataques evidenciarían por la orientación de los impactos que los ataques provinieron del norte, de Irak o Irán. Para la cadena Al Jazeera los ataques con drones se tratan de una respuesta a la condonación por parte de EEUU de una serie de ataques militares aéreos de Israel al Líbano, Irak y Siria: “Irán solo puede contrarrestarlos asimétricamente y esto es la respuesta a los EEUU”, dice un especialista. Crisis política Benjamín Netanyahu tiene que enfrentar elecciones el martes 17 y pende de un hilo su reelección, con la posibilidad de ser desplazado por la oposición (Clarín, 13/9). Netanyahu prometió en su campaña la anexión del 30% de los territorios palestinos de Cisjordania, y una nueva guerra en la Franja de Gaza, algo que asustó incluso a Arabia Saudita. A pesar de estos anuncios, se muestra desgastado políticamente, cayendo en las encuestas. La crisis mundial se está devorando a un régimen reaccionario que aparecía como “intocable” o incluso fortalecido luego de la debacle de los regímenes políticos de excepción de la región. Netanyahu puede ser el espejo en el que deba mirarse Trump, como antes lo hicieron Johnson y Salvini. El príncipe saudí Mohammed bin Salman, acusado de masacrar periodistas y opositores dentro y fuera de su país, reclama la injerencia de EEUU. Robert McNally del grupo energético Rapidan dijo que “el riesgo de una escalada regional, que empuje los precios hacia arriba, se ha desatado significativamente” (ídem). Esto pone en peligro los negocios que la monarquía lleva adelante con diferentes estados (como en Egipto), lo que condiciona sus posiciones regionales. Pero no es la escalada de los conflictos lo que genera la parálisis económica, sino ésta la responsable de la escalada. Asistimos al impasse del capitalismo norteamericano, de sus alianzas, y del conjunto de la economía mundial, que fracturan el escenario político global.

20 de octubre de 2019
Del “fuera Macri nunca” a “que se quede hasta Diciembre”

El acampe dejó varias lecciones políticas para el movimiento obrero ocupado y desocupado debe prestar atención. El llamado de los dirigentes de las organizaciones a una “mesa de diálogo” con el gobierno fue acompañado insistentemente por el planteo de que “queremos que el gobierno llegue a diciembre”. Las declaraciones de Eduardo Belliboni en TN, el miércoles a la noche, señalando que “queremos que el gobierno gobierne hasta el último día pero que gobierne para los sectores populares” y “que escuche los reclamos” no fueron una expresión infeliz o desafortunada. Se reiteraron de un modo ampliado a Radio Mitre (Longobardi) horas después, al plantear “una mesa de diálogo sin periodistas… y que nos sentemos a dialogar para ver cómo hacemos para el gobierno termine de gobernar hasta diciembre. Queremos que gobiernen hasta diciembre”. Estamos, por lo tanto, no ante un exabrupto, sino ante una orientación política. El “cómo hacemos para que llegue hasta diciembre” coloca la cuestión de la gobernabilidad por encima de las reivindicaciones. En última instancia, debería llevar al autor de estas palabras a oponerse a quien, en la lucha por sus reclamos, pusiera en tela de juicio la “continuidad del mandato” de Macri. Es evidente que estas declaraciones colocan al movimiento piquetero –incluso al que sostiene los acampes y medidas de lucha– en el campo de la “contención” tantas veces denostada y lamentada en los documentos oficiales del PO. La defensa de la continuidad de Macri es contrarrevolucionaria. De la crítica al planteo de “Fuera Macri”, el aparato oficial del PO ha terminado en “que Macri siga hasta el final”. El pedido a que “gobierne para el pueblo” y “resuelva los reclamos” coloca a la lucha piquetera en un callejón sin salida, porque la satisfacción de las reivindicaciones se encuentra en contradicción con el gobierno macrista; los métodos para alcanzarlas chocan con el régimen político vigente. La ‘caída del gobierno’ solamente puede ser el resultado de la acción de fuerzas que son puestas en movimiento por la crisis; ningún dirigente, y menos uno marxista puede oponerse a ellas, su tarea es encauzarlas en beneficio del proletariado contra el capital. En oposición a la política que tuvo lugar cuando emergió el Polo Obrero, cuando levantó un planteo de poder en medio de la bancarrota de 2001/2002, sus actuales voceros han amputado de su programa cualquier planteo político de salida a la crisis, y han terminado dándole a esa omisión un carácter explícito –“que siga gobernando”. En un plano político más general, es otra expresión de electoralismo: mientras el Polo es confinado a sus reivindicaciones, el aparato partidario se confina a la lucha por algunos escaños parlamentarios, en medio de la más completa crisis de régimen de las últimas dos décadas. Los que hoy quieren que Macri llegue a diciembre son los mismos que se negaron a desarrollar una campaña política por el “Fuera Macri - Asamblea Constituyente” durante toda la última etapa política, o sea que han llevado hasta el final sus conclusiones. Se trata, en resumen, de una renuncia a la política histórica del Partido Obrero. Le recordamos a Belliboni que el XXVI Congreso del PO votó en su sistema de consignas el “Fuera Macri” y no el “que Macri se quede hasta diciembre”. ¿Habrá represalias contra Belliboni por desconocer el XXVI Congreso? A todo lo anterior, se agrega el rechazo de la dirección del PO a que todos los reclamos se unifiquen detrás del planteo de la Huelga General, para arrancar las reivindicaciones inmediatas y convocar a una Asamblea Constituyente que revoque los poderes del Estado. En contraste, le reclaman a la burocracia sindical un paro de 36 horas. En medio de chubutazos, acampes y ocupaciones de fábricas, la pretendida “transición ordenada” se revela así más como una expresión de deseos –que el proceso electoral no se interrumpa por esos “sobresaltos” – que como una conclusión que se desprenda del análisis real. “Más o menos lo mismo” No sorprende, en este cuadro, que en otra entrevista, y cuando le preguntaron sobre la movilización del ´triunvirato Cayetano´ al Congreso por la emergencia alimentaria, Belliboni concluyera afirmando que todo el arco de las organizaciones sociales están reclamando “más o menos lo mismo”. Sin un planteo político, las organizaciones obreras y de desocupados ingresan indeferenciadamente en el campo de la contención, en especial cuando las tendencias a una irrupción general de las masas están latentes todo el tiempo. Por ese motivo, la línea divisoria con el Triunvirato Cayetano se diluye, y queda sólo restringida a la mayor o menor intensidad de las acciones de lucha. Las diferencias también se esfuman con el sector de Barrios de Pie que integra el frente con el Polo Obrero. Aun compartiendo las mismas movilizaciones y reclamos, este sector de Barrios de Pie no oculta su adhesión a la fórmula presidencial de Lavagna-Urtubey. En el reciente plenario en el Sutna Pilar, el Plenario Sindical Combativo rechazó convocar a organizaciones reconocidas por los trabajadores, cuando se inclinan a votar a F-F. Es evidente la falta de lógica política en estos planteos, y sí una acentuada lógica de aparato. Debe ser por esto que la bandera de arrastre que encabezó la movilización a Desarrollo Social tuvo que ser corregida y donde decía “abajo el ajuste de Macri, el FMI y los gobernadores” se cambió por “Macri, el FMI y sus socios” (ver foto), dejando así a libre interpretación de a qué socios de Macri se refiere. Cabe recordar que la dirección del PO sostuvo una polémica faccional a ultranza contra la Tendencia, a quienes acusaba de funcionales al kirchnerismo si no colocaban a “los gobernadores” en la consigna principal. ¿Dirán ahora que son las movilizaciones del Polo Obrero funcionales a Lavagna o al kirchnerismo? El aparato oficial del PO va cada vez más lejos en su adaptación al régimen, aun cuando éste se encuentre en franco derrumbe.

26 de octubre de 2019
La "transición" que se viene

Las elecciones de mañana, domingo 27, están encuadradas en una feroz crisis política. ¿Cuál será el escenario de Argentina al día siguiente? ¿Cómo se alinearán las diferentes fuerzas en presencia? ¿Qué desafío presenta la situación pos electoral a la clase obrera y los trabajadores en general? Quienes vaticinaron que las elecciones encauzarían el proceso político y servirían para desarmar la crisis abierta a partir de la bancarrota de principios del año pasado, se han equivocada de medio a medio. Las ilusiones de arribismo electoral han nublado la percepción de la realidad objetiva. Fuera Piñera El electorado va a las urnas no solamente en un cuadro de acentuación del default, derrumbe industrial, empobrecimiento generalizado e incluso una tendencia a la hiperinflación. La rebelión popular en Chile, de un alcance muy superior a la de Ecuador, inicia un período de alcance revolucionario que pone límites insalvables a las políticas de rescate capitalista por parte del Estado y a la capacidad política para los acuerdos de pago de la deuda externa. Bolsonaro, que acaba de conseguir la aprobación parlamentaria de una reforma previsional que busca acercarse a la que impuso Pinochet en Chile, sufrirá a sus expensas este intento de marchar contra la corriente. Como quiera que la crisis capitalista mundial vuelve a ingresar en un período de bancarrotas, las rebeliones populares que se extienden por numerosos países alcanzarán nuevas dimensiones. Al final, el ‘mecanicismo’ que liga la rebelión de masas a la crisis del capital y a la decadencia del capitalismo, ha triunfado sobre la ‘dialéctica’ conformista que separa a una de otra y que sólo atina a pronosticar malestares prolongados u “orgánicos”. El mundo asiste a una lección suprema de dialéctica de sujeto-objeto, que postula a los levantamientos de masas como la expresión del agotamiento histórico del sistema capitalista de explotación. Termina, no termina El alcance del default, por un lado, y la hiperinflación potencial, por el otro, condiciona la posibilidad del tránsito entre las elecciones y la asunción del nuevo gobierno. Macri enfrenta un destino similar a los de Alfonsín, De la Rúa y Duhalde. La división acerca de los términos de una renegociación de la deuda alcanza a los ‘círculos rojos’ de adentro y de afuera, como lo muestra el choque notorio entre el FMI, de un lado, y los fondos internacionales, del otro. El intento de F-F de reconciliar estas contradicciones con una propuesta de ‘reperfilamiento’ de la deuda, en términos que se toman prestados de lo que ocurrió con Uruguay en 2002/3, es en primer lugar inviable, porque Argentina carece de capacidad de pago por un largo período. En segundo lugar, mandaría al basurero, en tiempo récord, el compromiso de AF de “poner plata en el bolsillo de la gente”, porque la contrapartida de esa propuesta sería la necesidad de contener los gastos fiscales y la emisión de moneda. Una renegociación de los contratos de deuda pública no es suficiente para atacar el punto neurálgico de la crisis – que es la necesidad de financiamiento para una reactivación de la industria. Lo que es más importante, si cabe, es que Argentina y los acreedores necesitan alcanzar un “acuerdo rápido”, para evitar, por un lado, que la crisis desemboque en una rebelión popular y, por el otro, que desate una cadena de quiebras a nivel internacional. El sobre-endeudamiento de las corporaciones capitalistas se está aproximando, a toda velocidad, a los u$s100 billones. La cadena de pagos ha estado a punto de quebrarse en el más sensible de los mercados capitalistas: el mercado interbancario de Nueva York, que supervisa la Reserva Federal. Hace más de una década fue el que anunció el estallido de la crisis financiera. Entre los datos salientes de la semana que culmina se encuentra la cancelación de Leliq´s por casi $400 mil millones, un tercio del stock. Se trata de la contrapartida del retiro de depósitos en los bancos. El Banco Central macrista le ha hecho vista gorda a esta liquidación de títulos, cuando en el pasado respondía aumentando las tasas de interés sin límites de techo. Este ‘mercado’ interbancario está muerto – y listo para desatar una hiperinflación. La posibilidad de reemplazarlo por títulos con vencimiento relativamente lejano, añadiría u$s20 mil millones de dólares a la deuda externa, empeorando la intención de renegociar la deuda sin ninguna quita sobre el capital (aunque podría plantearse para los intereses). Algunos grupos de interés recomiendan dejar correr una hiperinflación que acabe de matar el ‘mercado’ de Leliq’s, mediante una desvalorización generalizada de títulos y depósitos. Este procedimiento violento serviría para ‘equilibrar’ el balance del Banco Central. Fue lo que hizo Cavallo en 1982, bajo la dictadura. ‘Contrato social’ Cualquiera de estos desenlaces, incluida la propuesta de ‘desdoblar’ el mercado cambiario en uno comercial y otro financiero, supone imponer una fuerte regimentación de las operaciones económicas por parte del Estado. Los ‘agujeros’ que deja o habilita la intervención del Estado son harto conocidos. De aquí al 10 de diciembre debería ser gerenciada por Macri – casi una invitación al sabotaje. F-F, sin embargo, ya han dicho hace mucho que les interesa por sobre todo atenerse a la “legalidad constitucional”, o sea mirar desde la banquina hasta esa fecha, como lo han venido haciendo hasta ahora, incluso si llegaron a algunos acuerdos por debajo de la mesa, lo que no sorprende dada la ‘afinidad’ entre la mayor parte de los economistas de ambos lados. La crisis plantea, a pesar de todo, que el traspaso del mando podría plantearse en la próxima semana, dada la severidad de la fuga de divisas y de depósitos. Un ‘gobierno dual’ para los próximos 45 días, luce improbable. La cuestión del “contrato” o “pacto social”, que ha sido convertido en pieza estratégica por la coalición peronista, no tiene todavía un terreno en el que apoyarse. La liquidación de las Leliq, el control de cambios y la reglamentación económica, y la renegociación de la deuda, son decisiones políticas intransferibles, que no podrían ser condicionadas a contratos o pactos previos – menos en estos 45 días. La ‘coalición peronista’ (kirchneristas aliados a gobernadores pejota-macristas) enfrentará su primera prueba. F-F y Macri, sin embargo siguen atados al compromiso de una “transición ordenada”, para la cual no tienen un programa y menos un comando común. La campaña del “sí, se puede” apuntó a disciplinar al Pro y, si fuera posible, a Cambiemos, a la dirección de la camarilla de Macri. En esta línea, esta camarilla busca la delimitación más completa con el kirchnerismo y sus aliados. Hay indicaciones de que podría prevalecer una línea contraria: pactar con el peronismo como éste lo hizo con Macri a partir de diciembre de 2015. La crisis política alcanzaría un nivel más alto en las próximas seis semanas si esta división del oficialismo se tornara pública. Clase obrera En este escenario terminal y con las posiciones sobre la mesa de las fuerzas políticas principales, el movimiento obrero podría quedar preso de las incertidumbres de la ‘transición’. Ni qué decir que la burocracia y el aparato pejotista trabajará a muerte para que esto ocurra. Por otro lado, sin embargo, los golpes de la crisis serán más duros que nunca, en especial la inflación y las suspensiones de personal o los cierres de empresas. Esta transición está precedida por ocupaciones y luchas (Kimberly, Amsabo) y la rebelión de Chubut, que sigue vigente. A la luz de esto, la consigna que se impone es la deliberación política de la clase obrera. Reuniones, asambleas, plenarios, coordinadoras, para discutir la caracterización de la situación y determinar una línea de agitación de las reivindicaciones fundamentales, como el salario mínimo igual al costo de la canasta familiar (que no es de $35 mil pesos sino de arriba de 70 mil), reapertura de empresas y reincorporación de despedidos, 82% para jubilados, aumentos del 50% en asignaciones sociales. El desarrollo de la crisis, en la transición, determinará la oportunidad para poner al tope la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda, por una Constituyente Soberana. El gobierno electo debuta con expectativas políticas en el pueblo, que serán superadas por la experiencia concreta y la labor de las fuerzas revolucionarias. Izquierda La izquierda ingresa a esta etapa desprovista de perspectivas políticas. En el final de la campaña repitió que Macri debía concluir su mandato y revisar sus posiciones anti-populares, lo cual más allá de la grosería política muestra su completo desamparo ante la transición que se abre. Ha retrocedido a lo que fue el Frente del Pueblo e Izquierda Unida. Del mismo modo, ha salido a buscar votos en el kirchnerismo, en la Capital, luego de haber batido el parche de que era ‘el enemigo principal’ de la izquierda – en partitura electoral. La crisis de esta izquierda se ha manifestado en un derrumbe de votos en numerosos casos o estancamiento en otros, y caída de reclutamiento. La acentuada crisis del capital y de sus regímenes políticos será el marco de una reestructuración revolucionaria de la militancia socialista e internacionalista.

30 de octubre de 2019
Compañeros del Subte se suman a la Tendencia del Partido Obrero
Política Obrera

Publicamos a continuación un pronunciamiento de destacados compañeros del subte que se suman a la Tendencia del Partido Obrero. En medio de la lucha contra el asbesto, elemento cancerígeno que contamina a trabajadores y usuarios del subte, los compañeros presentaron el texto que sigue a continuación. NOS SUMAMOS A LA TENDENCIA DEL PARTIDO OBRERO Buenos Aires, 21/10/19 Los abajo firmantes, todos trabajadores y delegados militantes del subte de Buenos Aires expresamos que: Habiendo presentado una nota con fecha el 10/07/19 rechazando las separaciones de las filas del partido, reclamando la reincorporación de todos, contra la expulsión por diferencias políticas. No hemos obtenido respuesta alguna de la dirección oficial del PO. Lamentamos que el actual CC ha sostenido y extendido el método por el cual procedió a ejecutar expulsiones masivas y puesta de candado en los locales. Incluso avanzando con ese método dentro de las filas subterráneas. Así como en decenas de frentes en todo el país. La historia y los métodos de nuestro Partido Obrero, ya son parte de la historia del movimiento obrero de nuestro país y de los propios trabajadores del subte. En su defensa, y reivindicando nuestra militancia obrera y socialista nos sumamos públicamente a la tendencia del Partido Obrero. Charly Pérez (Delegado Taller Rancagua) Ramón Acuña (Delegado Taller Rancagua) Ariel Rocchetti (Ex-delegado Taller Rancagua) Carlos Suárez (Ex-delegado Taller Rancagua) Jessica Palmisciano (Ex-delegada Línea H) Carlos Trejo (Ex-delegado Taller Polvorín-Bonifacio) Matias Cisneros (Ex-delegado Taller San José) Emiliano López (Trabajador Taller Rancagua)