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Internacionalismo (segunda época de EDM) N° 4

26 de diciembre de 2025 · 6 notas

Notas de este número

26 de diciembre de 2025
A 50 años del asalto del ERP en Monte Chingolo

“Será la acción revolucionaria más grande en la historia de Latinoamérica. Más grande por su envergadura que el asalto de Fidel al Moncada”. Mario Santucho, dirigente del PRT, en arenga al Batallón General San Martín (ERP) Hace 50 años, el 23 de diciembre de 1975, se produjo la mayor acción militar que haya realizado un grupo guerrillero en la historia argentina. Fue el asalto al Batallón de Arsenales Domingo Viejobueno ubicado en Monte Chingolo (Lanús) por parte del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), con el objetivo de apropiarse de una cantidad importante de armamento del lugar. En ese entonces, el ERP se encontraba infiltrado por los servicios de inteligencia: el asalto fue un completo fracaso y derivó en una masacre. Bajo el gobierno de María Estela Martínez de Perón, el ERP realizaría la mayor acción guerrillera de la historia, que también sería el certificado de defunción definitivo para la experiencia foquista en Argentina. El ERP era el brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) . Se trataba de una organización que, debajo de su aparente determinación y sus hazañas militares, fue presa de contradicciones políticas insalvables. El accionar del ERP en Monte Chingolo estuvo precedido por el secuestro y desaparición de militantes implicados en el operativo a manos de los torturadores de la Triple A. Entre ellos, el de Juan Ledesma, dirigente del ERP y encargado principal de dar ese mismo ataque, quien fuera secuestrado unas semanas antes de la fecha prevista para el operativo. La desaparición del principal encargado de la acción de Monte Chingolo hacía pensar que lo lógico era abortar la misión. No pocos militantes advertían a viva voz que la acción estaba 'cantada'. Ante las insistentes inquietudes de los militantes sobre que la operación ya era de conocimiento de los militares, Santucho respondió que “si hubiera la más mínima posibilidad de que fracasara, esta operación no se haría” (Alberto Moya, “Masacre en Monte Chingolo”). En el libro “Monte Chingolo”, de Gustavo Plis-Sterenberg, se asegura que hasta la madama de un prostíbulo cercano al regimiento sabía del ataque. Muchos historiadores, y militantes, han intentado encontrar una respuesta a esta decisión ciega de la dirigencia del ERP, advirtiendo además que la dirección de Montoneros había avisado a aquella organización con nombre y apellido quién era su infiltrado. Incluso la errada caracterización de la organización sobre la situación política y las tareas del momento no justifican este accionar completamente suicida. La realidad es que el ERP sobrevivía como organización a través de la espectacularidad de sus acciones guerrilleras. Durante los últimos meses, se había producido una sangría de cuadros y militantes de la organización que amenazaba con acrecentarse en los meses siguientes. En el campo estudiantil y del movimiento obrero, sobre el que supo consolidar una influencia, su retroceso era imparable. El PRT se disolvía completamente en su brazo armado, el ERP. La acción armada reemplazó cualquier idea de construcción de un partido que el PRT pudo haber tenido en algún momento. El armamento de la organización, sin embargo, era cada vez más escaso. El ERP necesitaba desesperadamente tanto proveerse de armas como de una acción que levantara la moral de sus filas. El asalto a Monte Chingolo fue una acción desesperada por parte de una organización que se encontraba políticamente a la deriva. Luego de meses de preparativos, desde el mediodía del 23 de diciembre el ERP comenzó un gigantesco operativo guerrillero, con más de 300 militantes sobre un terreno de operaciones de más de 60 kilómetros cuadrados. Santucho ofreció una arenga previa al Batallón General San Martín, que se encargaría del asalto: “Será la acción revolucionaria más grande en la historia de Latinoamérica. Más grande por su envergadura que el asalto de Fidel al Moncada. Desmoralizar a las Fuerzas Armadas les retrasará su plan para tomar el poder. Las armas que habremos de recuperar servirán para consolidar una zona liberada en Tucumán” . El ERP “había dispuesto para esta acción a su unidad militar más numerosa, el Batallón General San Martín que estaba integrado por tres compañías. (...) Por su parte, militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) participaban de actividades de contención, que tenían como objetivo el corte de las vías de acceso desde la Capital Federal y la zona oeste a la zona sur del Gran Buenos Aires” (Luciana Bertoia, “Monte Chingolo”). El teatro de operaciones fue enorme e implicó numerosas acciones: “llamaron a los bomberos con falsas alarmas desde Vª Domínico a Varela; tirotearon comisarías. Varios caños fueron puestos en Remedios de Escalada, (...) robaron autos de un estacionamiento, (…) pararon micros, (…) desviaron el tránsito con micros incendiados en Quilmes: Cadorna y Urquiza; los cruces del Camino [Gral Belgrano] con Cadorna, Lynch, 12 de Octubre, Catamarca, Montevideo; la Av. Pasco, su rotonda; tres puentes del arroyo San Francisco; los cruces de Calchaquí con Zapiola y Montevideo y los de Donato Alvarez con Lynch y Zapiola. También las rutas a La Plata, (…) después de las 18, en Pasco y Caaguazú, una decena de guerrilleros (la mayoría, mujeres) cortaron el tránsito y pararon un tren sobre las vías, sobre la que pusieron bombas iguales a las de la avenida; [tomaron] el motel Molino Blanco, sobre la Av. Pasco. (…) A las 18.45, partieron en caravana desde el Sur mientras un camión iba hacia Donato Alvarez, por detrás del cuartel. Una docena de vehículos tomó hacia el Camino [General Belgrano], doblaron hacia el norte entre vítores y puños en alto de quienes controlaban el cruce. En el convoy cantaban: 'Por las sendas argentinas, va marchando el E-erre-pé…'” (Alberto Moya, ídem). En total, las acciones abarcaron todo el largo trecho que va desde La Plata hasta Avellaneda. En las acciones utilizaron material de guerra pesado. Finalmente, casi a las 19 horas, se produjo la incursión al Batallón de Arsenales: un camión con militantes del ERP chocó el portón del establecimiento y detrás entraron otros nueve vehículos. Adentro, los estaban esperando. Desde la incursión misma comenzaron a caer guerrilleros bajo una lluvia de balas desde lo alto de una torre. Los militantes del ERP abrieron fuego y luego se desbandaron en gran parte. Mientras algunos permanecieron pertrechados dentro del Viejobueno, la mayoría que se replegó se encontró con el cerco militar que se había preparado con anticipación. Algunos militantes lograron atravesarlo y los tiroteos y las persecuciones continuaron durante largas horas por varios kilómetros de la provincia. Algunos se escondieron en la villa IAPI, cercana al lugar. El Ejército Nacional desplegó ametralladoras, bazucas, lanzacohetes y metrallas antiaéreas, además de los tanques blindados y las fuerzas de la aviación naval con aviones cazabombarderos y helicópteros artillados. Las tropas de los militares no sólo incluían a los de Arsenal de Viejobueno, sino que además participó una compañía del Regimiento de Infantería 3 de La Tablada, una sección del Regimiento 7 de La Plata, una del Regimiento Patricios y tropas de Gendarmería, de la Policía Federal y la provincial. La desproporción en favor de los militares, que además habían cambiado de manos el “factor sorpresa”, era abrumadora. Los disparos y persecuciones continuaron hasta la mañana del día siguiente. “Al amanecer, los colimbas fueron enviados a verificar si en los galpones había guerrilleros. Juntaron 33 cadáveres puestos uno junto al otro. Luego, sumaron los de los vecinos; y aún faltaban” (ídem). De los 81 militantes del ERP que participaron en la incursión al establecimiento militar, murieron 53: “2 embarazadas; 23 atrapados con vida [y asesinados posteriormente]; varios rematados en el lugar; aunque había un chico de 17 años y una de 16, el promedio de edad era de 35” (ídem). Del lado del Ejército, 7 muertos. En el tiroteo también fueron asesinados 48 vecinos de la villa lindera, entre ellos un niño de 11 años y otro de cuatro. 42 de esos muertos civiles fueron enterrados como NN en una fosa común. Muchos de esos vecinos eran de ese barrio humilde conocido como la IAPI. Un vecino comentó que los militares “aprovecharon para matarnos compañeros de la IAPI que ya tenían marcados”. Los 53 cuerpos de militantes del ERP “fueron trasladados por orden del comisario mayor Carlos Cernadas, jefe de la Regional Lanús, a una fosa común de Avellaneda. Allí, el corte de manos para identificarlos fue certificado por el principal Carlos Ortiz. (...) Como la morgue se llenó con los primeros 10, los otros 43 fueron dejados en el patio caluroso; el calor y los insectos molestaron a los vecinos de los contiguos monoblocks que, cada vez que se asomaban, eran tiroteados. El día 26, familiares de vecinos asesinados insistieron en entrar al cementerio; fueron detenidos y mencionados en la prensa como siete 'terroristas'” (ídem). La cantidad de militantes muertos fue la mayor en la historia de una acción guerrillera en Argentina. Luego de Monte Chingolo, las Fuerzas Armadas amplificaron la versión de que Argentina se encontraba en guerra entre bandos militarmente equivalentes, lo cual era completamente falso. La dirección del ERP creía lo mismo. En un documento interno, publicado por Daniel De Santis (ex ERP) en un libro, muchos años después, Santucho ratifica la línea de acción llevada adelante, atribuyendo el estrepitoso fracaso de Monte Chingolo a “fundamentalmente dos causas: 1.- subestimación del enemigo 2.- déficits en la técnica militar” (“Sobre el ataque al Arsenal”, Boletín Interno N°98, 27/12/75). En ese documento reconocen que “fue un gravísimo error haber lanzado la acción en conocimiento de indicios ciertos de que el enemigo podría estar alertado” pero asegura que, aunque “en el terreno militar fue una sensible derrota”, habría sido, por el contrario, una victoria política, ya que “políticamente [las acciones del 23] fueron una nueva y más relevante demostración nacional e internacional [de] que nuestro pueblo se arma y combate valerosamente por su liberación nacional y social”. Así realizaba su balance el ERP sobre la catástrofe de Monte Chingolo. En un número posterior de su periódico Estrella Roja, un artículo que relata los acontecimientos de Monte Chingolo se encuentra encabezado por el siguiente epígrafe: “'Si en el medio del combate la muerte nos sorprende, bienvenida sea'. CHE”. La línea del PRT-ERP continuó la misma senda después de Monte Chingolo. En febrero de 1976, ante los reveses sufridos, el ERP intenta abrir dos nuevos frentes de batalla rural en Tucumán, donde continuaba el Operativo Independencia, en el embalse El Cadillal y Sierra de Medina, en un nuevo y rotundo fracaso. Al producirse el golpe del 24 de marzo, el Comité Central del PRT “llegó a la conclusión de que la ofensiva militar era un paso más en la espiral represión-resistencia, la que se quebraría en el momento en que las fuerzas populares y revolucionarias superaran a las del sistema. En consecuencia, se redactó un llamamiento en el que se instaba a los ¡Argentinos a las Armas!” (ídem). El ERP finalmente “descubriría” a su infiltrado, Jesús Ranier Abrahamson, alias “El Oso”, ya señalado varias veces por Montoneros, y lo fusilaría luego de un 'juicio popular'. Este informante de los servicios de inteligencia infiltrado en el ERP, que delató todo el operativo de Monte Chingolo y que se asegura que ya había sido responsable de la desaparición de numerosos militantes antes de aquella acción, era miembro de una organización de la derecha peronista (la Central de Operaciones de la Resistencia Peronista) que le ordenó infiltrarse en las organizaciones de izquierda, primero en las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), después en Montoneros y finalmente en el ERP. La CORP era conducida por el general Miguel Ángel Iñíguez, quien, junto con Jorge Osinde y Norma Kennedy, otros dos integrantes de la derecha peronista, formó parte de la Comisión Organizadora del retorno de Perón que terminara en la Masacre de Ezeiza en 1973. Fue como militante de la derecha peronista que Jesús Ranier Abrahamson trabajó para los servicios de inteligencia. Los crímenes de los militares en la masacre de Monte Chingolo incluyeron asesinatos a sangre fría, torturas, violaciones y el desmembramiento y entierro de los cuerpos sin identificar. Algunos de los familiares que reclamaron por los cuerpos de los desaparecidos recibieron sólo las manos cortadas de los jóvenes militantes. Los criminales de semejante atrocidad permanecen impunes. LEER MÁS: El Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS) ¿un frente único de clase o frente popular? (1971-1976) Por José Barraza, 22/01/2020.

26 de diciembre de 2025
La transición energética y la crisis capitalista

La COP 30 ha finalizado dividida en su edición realizada este año en Belém, Brasil. Las discrepancias giraron en torno de la omisión en el texto del acuerdo de la necesidad del “alejamiento” de los combustibles fósiles para poder “cumplir” con los objetivos del acuerdo de París de 2015. El punto había sido explicitado en el acuerdo de la COP 28 realizado en los Emiratos Árabes Unidos. En aquél momento, se había entendido este avance “semántico” como un triunfo, pese a que el sexto informe del IPCC publicado hacía poco era mucho más duro respecto de la incidencia de los combustibles fósiles en el cambio climático. Los científicos, en aquel momento, planteaban que el documento debía ser tajante, mencionando explícitamente la necesidad de “eliminar” esta fuente de energía. El acuerdo para cambiar la palabra “dejar” por “alejarse” de los combustibles fósiles, se había cerrado luego de que la UE y los Emiratos acordaran una inversión millonaria de estos últimos en energía renovable. En ese mismo momento, uno de los más grandes fondos de inversión, el norteamericano BlackRock, fue denunciado por los productores petroleros yanquis por practicar el “greenwashing”, en alusión a que ejercía una demagogia ecologista, mientras financiaba por otro lado la industria fósil. Como se ve, los avances “semánticos” de la COP 28 estaban apoyados sobre la base de acuerdos comerciales. La polémica conferencia viene dando que hablar ya hace varios años. Porque no logra imponer a sus estados miembro y, sobre todo, a los estados petroleros, una transición energética acelerada, es decir, una reversión de la política de incentivos a los combustibles fósiles y, en cambio, una promoción e inversión en energías renovables. Esto incluso encontrándose el planeta, ante la realidad del agotamiento de este tipo de combustibles. Según el Statistical Review of World Energy (1) en 2024, el mundo consumió casi 600 exajulios de energía (2). Esta es la energía total, consumida por el transporte, la industria, la agricultura, los hogares y otros usos, es decir, por el conjunto de la economía capitalista. Esta energía proviene de fuentes fósiles y renovables. De la ponderación de las distintas fuentes en el consumo total de energía se obtiene la matriz energética global: el 26 % de esta energía es generada por el carbón, el 33 % por petróleo, el 23 % por gas natural, el 8 % por renovables, el 6 % por hidroeléctrica y el 4 % por energía nuclear. Quiere decir que la economía capitalista se mueve, principalmente sobre la base de la quema de combustibles fósiles, que representan el 82 % del consumo de energía (3). En realidad, el “retroceso semántico” (4) de Belem, se corresponde con un viraje de la política energética de los estados capitalistas. Esto porque el gobierno de Trump ha pegado un volantazo hacia una quita de incentivos a la industria de renovables y mayores incentivos a la industria de producción de GNL; y hacia afuera, con una guerra comercial por la conquista de mercados de producción y consumo de energía fósil, como Europa, el sudeste asiático o América Latina. El retiro de Estados Unidos del acuerdo de París, fue seguido por una política más conservadora de los estados petroleros árabes, que dejaron de prometer inversiones en renovables, a diferencia de hace dos años atrás. Pero, ¿por qué se produjo este viraje tan brusco en la política energética de Estados Unidos? ¿qué cambió desde hace diez años a esta parte? Para arrimar una primera comprensión de los fundamentos económicos de este viraje, analizaremos críticamente tres informes publicados por la Agencia Internacional de Energía, el primero de ellos titulado “Perspectivas mundiales de minerales críticos, 2025”, el segundo “Perspectivas energéticas mundiales, 2025” y el tercero “Inversión energética mundial” (5). Los mismos interesan porque abordan los principales problemas actuales que atraviesa la transición energética, según el entendimiento de un sector de la burguesía de los países imperialistas de Europa y Estados Unidos. Analizaremos críticamente sus cuatro puntos principales. Sobre producción y caída de los precios Energías renovables Un aspecto fundamental que remarcan los informes de la AIE es la sobreoferta de las mercancías principales para la generación de energía (6) de un lado, y la caída de sus precios de otro . Para el caso de los minerales críticos refiere: “a pesar de este rápido crecimiento de la demanda, los importantes aumentos de la oferta, liderados por China, Indonesia y la República Democrática del Congo, presionaron a la baja los precios, especialmente los de los metales para baterías.” Respecto del mercado de energía renovable plantea “El índice de precios de equipos de energía limpia de la AIE alcanzó un mínimo histórico a principios de 2024, una caída del 60 % en comparación con hace diez años” ; y para el petróleo afirma que “la fragilidad geopolítica coexiste con precios del petróleo moderados. Los conflictos y la inestabilidad persistentes se combinan con los equilibrios del mercado petrolero, que muestran un gran excedente de oferta sobre la demanda” . La caída de los precios de las mercancías para la generación de energía se debe a un sostenido aumento de la oferta y este último se explica por el boom de inversiones de capital en el sector en el período postpandemia . En su conjunto, la inversión hacia el sector energético para 2025 es de cerca de 3,3 billones de dólares, un aumento de un 2 % respecto de 2024. Dentro de este sector, el rubro más dinámico ha sido el de las energías renovables: la inversión de capital en estas pasó de 1,3 billones de dólares en 2020 a 2,2 billones en 2025, quiere decir que se duplicó en un lustro. AIE (2025), Inversión global en energía limpia y combustibles fósiles, 2015-2025, AIE, París https://www.iea.org/data-and-statistics/charts/global-investment-in-clean-energy-and-fossil-fuels-2015-2025 , Licencia: CC BY 4.0 El 70 % de este aumento lo representan China, India y Europa. La AIE sugiere que se debe a que son países dependientes de la importación de combustibles fósiles, por lo que han buscado autonomizar sus matrices energéticas. Agregamos nosotros que la pandemia de Covid 19 mostró a muchos de ellos que las oscilaciones de los precios del petróleo y las interrupciones en el suministro (cómo las que se produjeron con el parate de la cuarentena) producen impactos profundos en la industria, que los capitalistas quieren evitar, como los aumentos de los costes de producción y la pérdida de competitividad. La pandemia reveló a varios capitalistas la dependencia intrínseca de sus cadenas de producción de las cadenas de producción de otros capitales que no controlan (por ejemplo, la dependencia de la industria China, de la energía extranjera). De otro lado, el aumento de la inversión en renovables, explica el organismo, se debe al comienzo de la “era de la electricidad”, caracterizada por el aumento de la demanda eléctrica de la industria en general (por el aumento poblacional), y, fundamentalmente, la refrigeración, la movilidad eléctrica, los centros de datos y la IA. Estos tres últimos rubros también han visto su inversión crecer exponencialmente en los últimos cinco años (7). Dentro de las energías limpias , las inversiones se dividen en diferentes subsectores: energías renovables; eficiencia energética y de usos finales; almacenamiento y otros. Entre las energías renovables -eólica, hidroeléctrica y solar- la delantera la lleva la energía solar que representa más de la mitad de la inversión, con 450 mm de dólares. Su mayor inversor es el capital chino. Fuente: AIE Este aumento de la inversión en 2025 no es la excepción. China viene desarrollando una sistemática inversión en el sector de la tecnología para la energía fotovoltaica , tanto en los paneles como en las baterías para grandes almacenamientos. La escala adquirida y su actual recesión, la ha obligado a salir a vender al mundo sus paneles y baterías . Las exportaciones de capital ligadas a la infraestructura de energía solar por parte de China, hacia los países subdesarrollados, ha superado a las exportaciones de Europa. China ha exportado su tecnología a países del sudeste asiático como India, y de América Latina, como Brasil. Estas regiones, ubicadas en la zona ecuatorial, son ricas en el recurso energético solar, lo que explicaría parte de este aumento de las exportaciones. El posicionamiento de Brasil e India como los más dinámicos, entre las economías en desarrollo, luego de China, es otro de los factores de este aumento. Pero el factor fundamental que hace de las tecnologías renovables chinas, las mercancías más competitivas, ganando por lejos a las europeas, es la abundancia en su territorio de reservas de minerales críticos, que son la materia prima base para la producción de las mismas. China ha ganado la delantera en el mercado de producción y procesamiento de estos minerales, lo que hace a su industria de renovables más competitiva. Las exportaciones chinas de paneles solares se han más que duplicado desde 2019-2020. Solo de 2020 a 2022 paso de producir el equivalente a 95 GW a más de 160 GW. Minerales críticos Al igual que con los paneles solares, luego de la pandemia, el aumento de la oferta de minerales críticos ha dado pasos agigantados: “desde 2020 el crecimiento de la oferta de metales para baterías ha duplicado la tasa observada a finales de la década de 2010” . El aumento de la oferta fue motorizado por China, Indonesia y la República Democrática del Congo. Luego de un ascenso vertiginoso en 2021-2022, los precios de los minerales como el Litio sufrieron “caídas del 80 % desde 2023” y el grafito, el cobalto y el níquel entre un 10 % y un 20 % en 2024. Esta caída vertiginosa produjo un “debilitamiento” de la inversión, con aumentos de la misma de solo el 5 % en 2025 frente a un 14 % de 2023. Aunque el estancamiento de la exploración en 2024 no ha sido parejo para todos los minerales, ni para todas las empresas -las más nuevas y especializadas fueron las más afectadas- en términos generales se observa una desaceleración. AIE (2025), Crecimiento medio anual de la demanda y la oferta, 2021-2024 , AIE, París https://www.iea.org/data-and-statistics/charts/annual-average-demand-and-supply-growth-2021-2024 , Licencia: CC BY 4.0 Una de las características salientes de estas materias primas es que para la mayoría de ellas su refinación y procesamiento están concentrados en unos pocos proveedores , especialmente en el níquel (Indonesia) y en el cobalto (China). Según el informe de marras “la cuota de mercado media de los tres principales países refinadores de minerales energéticos clave aumentó de aproximadamente el 82 % en 2020 a 86 % en 2024, ya que aproximadamente el 90 % del crecimiento de la oferta provino únicamente del principal proveedor: Indonesia para el níquel y China para el cobalto, el grafito y las tierras raras” . La misma tendencia a la concentración muestra la minería, aunque menos marcada. En el caso del Litio, por ejemplo, han ingresado nuevos actores emergentes como Argentina y Zimbabue. Dentro de los minerales críticos, China ocupa un puesto dominante como productora de tierras raras , por poseer las mayores reservas mundiales de estos químicos, ubicadas en la región autónoma de la Mongolia Interior. Aunque muy por detrás de las reservas de China se encuentran las de Vietnam, Brasil, Rusia e India, China es la que más ha desarrollado los métodos de procesamiento de estos químicos. Si bien las tierras raras pueden encontrarse con relativa facilidad -aunque no en una concentración, al menos hasta ahora, que la haga rentable para la explotación- la característica fundamental de ellas es que se encuentran todas juntas, y su separación requiere de varios procesos sucesivos y con métodos altamente contaminantes. Las tierras raras son principalmente, aunque no únicamente, utilizadas en los imanes y como catalizadores de combustibles. Los imanes son un material fundamental en la producción y almacenamiento de energía renovable -paneles solares, turbinas eólicas y baterías- y en los componentes de motores y sensores. Son una materia prima estratégica para la industria tecnológica, espacial y militar. Energías fósiles Para 2025, la inversión en exploración y producción de petróleo y gas se ubicó en torno a los 570 mil millones de dólares, lo que implica una caída de la inversión del 4 % respecto de 2024: “la primera disminución interanual desde la crisis de Covid-19 en 2020 y la mayor desde 2016” . Casi la mitad de este gasto, se destinó a frenar las caídas de producción de los yacimientos existentes. Este cálculo, no está ajustado por la inflación que vienen sufriendo los costos de la industria hace años, quiere decir que la caída es más fuerte aún (8). Según los informes, al comenzar el año, las expectativas eran de una inversión mayor, pero “el sentimiento se ha vuelto más pesimista desde entonces a medida que los precios del petróleo se vieron bajo presión” . La dinámica de esta caída está determinada por Estados Unidos: “su corto ciclo de inversión convierte al petróleo ajustado estadounidense en el indicador de la dinámica cambiante del mercado, con una caída prevista de casi el 10 % en el gasto en 2025” . Estados Unidos, es uno de los tres mayores productores mundiales de petróleo, junto a Rusia y Arabia Saudita; aunque no está entre los países con mayores reservas de petróleo, que son Venezuela, Arabia Saudita, Canadá, Irán, Irak, Rusia y Kuwait. Esta diferencia radica en la inversión de capital. Los yacimientos norteamericanos, principalmente al sur de Estados Unidos, en Texas y Nuevo México, están activos desde principios del siglo XX, y solo pudieron retomar impulso con el descubrimiento hace diez años de la Cuenca Pérmica, de un lado, y del método del Fraking, de otro, sin el cual es imposible extraer el petróleo presente en la cuenca. La particularidad de estos yacimientos es que necesitan una inversión intensiva y constante de capital para no detener la extracción o para aumentarla, es esta misma característica la que hace a los precios mundiales del petróleo tan volátiles. A pesar de esta caída súbita de la inversión, la oferta de los fósiles, sigue siendo superior a la demanda . Pero, a diferencia de las renovables, el aumento de la oferta de petróleo y GNL de Estados Unidos, lo que puede proyectarse a los otros tres productores, perdió impulso . El sector de las energías fósiles tuvo su fase de ascenso vertiginoso hasta la década del 80, y desde allí, aunque siguió creciendo, ya no lo hizo con el impulso continuo anterior. La oferta de barriles de petróleo crudo ha pasado, en Estados Unidos, de 11 millones de barriles diarios en 2020, a 13 millones en 2025, esto luego de una caída espectacular durante la pandemia, desde los 13 millones de barriles en 2019. Quiere decir que, en 5 años, Estados Unidos solo recupero sus niveles de producción prepandemia. Respecto de la producción de GNL también se observa un aumento. Aunque más rápido que el del crudo, menos dinámico que el aumento de la oferta de renovables. De producir 10 mil millones de metros cúbicos de GNL en 2020, el país del norte ha pasado a producir 14 mil millones, un aumento de un 40 %. El aumento de la producción ha sido motorizado por la puesta en funcionamiento de los yacimientos de la Costa del Golfo, en Luisiana. Se prevé la entrada en funcionamiento de nuevas instalaciones de producción de GNL en Qatar y Canadá para los próximos meses. Las (pocas) inversiones en energía fósil se concentran en el sector de GNL , en la expectativa de que la demanda de combustibles fósiles se concentrará en el de menor emisión de ellos que es el gas. De conjunto existe un superávit en el suministro de petróleo y gas que no encuentra destino en el mercado internacional: “actualmente, existe una capacidad de exportación anual de GNL sin precedentes de 300 mil millones de metros cúbicos (bcm) que entrará en funcionamiento antes de 2030, lo que representa un aumento del 50 % en el suministro mundial disponible de GNL. Alrededor de la mitad se está construyendo en Estados Unidos, y otro 20 % en Qatar, seguido de Canadá y otros países”. Sobreproducción en el sector de la energía La caída de los precios de las principales mercancías ligadas a la energía responde a una crisis de sobreproducción. El boom de inversiones en el sector, en el período postpandemia, alentado por la suba de los precios, llegó a su pico durante 2023-2024. Las inversiones aumentaron la escala de producción, dirigiéndose a infraestructura e innovación para el caso de las renovables y a exploración, extracción y procesamiento en el caso de los minerales críticos y los combustibles fósiles. Ampliaron la frontera de explotación de recursos naturales también , sumando nuevos campos de extracción de petróleo y gas -Golfo de San Jorge en Estados Unidos, Canadá, Guyana, Mediterráneo-, de minerales estratégicos y tierras raras -América Latina, África y Sudeste asiático (9)-. Sin embargo, del informe surge que existe en el ámbito de los capitalistas de la energía una incertidumbre respecto de las perspectivas del comercio mundial y las “tensiones geopolíticas”. Esta incertidumbre ha debilitado las inversiones en el conjunto del sector, aunque la situación varía levemente de acuerdo a cada subsector. En este contexto de crisis de sobreproducción, ¿qué propone la AIE para dar salida al excedente de mercancías? La “Era de la electricidad” y la pelea por los mercados Los tres informes coinciden en caracterizar un repunte futuro de los precios . Para el caso de las mercancías ligadas a la generación de energía renovable plantea: “La electricidad es fundamental en las economías modernas y su demanda crece mucho más rápido que el consumo energético total en todos los escenarios. Aumenta alrededor de un 40 % hasta 2035 tanto en el escenario CPS como en el STEPS, y más del 50 % en el escenario NZE” . Para el caso de los fósiles, refiere que “Sin embargo, las presiones a la baja actuales sobre los precios no se prolongan en el CPS. Las disminuciones subyacentes en la producción de los yacimientos existentes y el continuo crecimiento del consumo compensan con relativa rapidez el excedente actual de oferta de petróleo” . Mientras caracterizan un panorama de caída de los precios que ya lleva dos años cómodos y que este año ha redundado, en algunos casos, en la ralentización de las inversiones y, en otros, en una cuasiparálisis, de otro lado confían en que la situación se revertirá en el mediano plazo. La AIE cree que la caída de los precios en el sector de la energía es un fenómeno coyuntural sin fundamentos sólidos para sostenerse en el largo plazo. Se basa en la idea de que el mundo ha entrado en la “Era de la electricidad” . El desarrollo de la industria de los vehículos eléctricos, el aumento del consumo en climatización de los países en desarrollo, producto del aumento de las temperaturas, el ascenso de la industria digital y la IA, con la construcción de sus enormes centros de datos, serían el fundamento sólido para la proyección de un escenario de avance sistemático de la electrificación de la matriz energética mundial y del aumento de la demanda. Pero si esto podría tomarse para las mercancías ligadas a la energía renovable, no lo sería para las fósiles, cuyo aumento de la oferta los informes no paran de alentar. Frente a la crisis de sobreproducción, el organismo occidental de la energía propone seguir ampliando la oferta. Lo que sucede es que está proyectando hacia adelante un escenario pasado, que ha colapsado cuando se pinchó la burbuja de los precios. Lo que tenemos hoy es una recesión mundial provocada por una crisis capitalista terminal, que determina una caída de la demanda global (10) . Hasta que no se revierta esta crisis económica y no se retome el ciclo de expansión económica, la demanda de energía no volverá a crecer. Para el caso chino, donde una parte fundamental del aumento de su escala de producción estuvo impulsada por las compras del estado, la recesión que atraviesa vuelca al capital de las renovables a buscar compradores en el exterior. En su conjunto, hay una sobreoferta de mercancías en el mercado energético que no encuentran comprador y signos de una reversión del ciclo de aumento de inversión de capital en el sector que no tiene salida a la vista. Lo que sí se observa, es una pelea por colocar las mercancías excedentes de los distintos capitales. Los informes de marras entienden perfectamente que la sobreoferta recalienta el escenario mundial de la competencia , “la abundancia de petróleo, paneles solares, baterías y, próximamente, gas natural licuado (GNL), incentiva fuertemente a los productores a buscar mercados internacionales.” Refiriéndose a las renovables plantea *“la feroz competencia entre proveedores y los costos ultrabajos están haciendo que los paneles solares importados, a menudo emparejados con baterías, se conviertan en un importante impulsor de la* inversión en energía en muchas economías emergentes y en desarrollo” . Es interesante resaltar que, en el mercado de paneles solares, China desplazó a Estados Unidos hace algunos años y en el de turbinas eólicas compite con fabricantes de la UE como Alemania y Dinamarca. En ambas mercancías parece estar avanzando India. Era usual escuchar en las últimas COPs las quejas de las empresas petroleras, acerca de que las empresas fabricantes de aparatos para la producción de energías renovables utilizaban la conferencia para hacer lobby. Las conferencias de las partes han sido una inestimable catapulta para el desarrollo de los negocios de estos fabricantes. Los representantes chinos y la mismísima Von der Leyen no se cansaron de remarcar la oportunidad que significaban las caídas de los costos de las renovables. La defensa incondicional de estas tecnologías en una conferencia sobre el medioambiente, cuando la extracción y procesamiento de las materias primas base de estos equipos son altamente contaminantes, solo se explica en los intereses económicos que estos estados estaban representando. En el caso de las fósiles se agrega una complejidad *“...aún persisten dudas sobre el destino del nuevo GNL . Europa y China, principal destino del nuevo suministro de GNL durante la última década, absorberán parte de los nuevos volúmenes, pero el potencial de crecimiento se ve limitado en el STEPS por el continuo impulso del despliegue de energías renovables, la energía nuclear en algunos países y las políticas de eficiencia . Como resultado, el GNL a menor precio fluye hacia otras partes del mundo donde la asequibilidad es un factor clave, en particular India y otras partes del sur y sudeste asiático.” Los capitales que representan a las energías fósiles tienen una doble pelea: pelean por un mercado que se ha achicado por la crisis y contra el surgimiento de un nuevo competidor que, aunque aún da sus primeros pasos, se presenta amenazante, las energías renovables. Su intento de supervivencia se produce a contracorriente del proceso histórico, en el de la transición energética, cuando las fuentes tienden a su agotamiento y cuando el cuestionamiento de su utilización se ha masificado. La lucha de los capitales de las energías fósiles por los mercados ha buscado su correlato en el discurso del negacionismo climático. Trump ya ha dicho a principios de año en la ONU que aquellos países “que se dejen engañar” por la farsa del cambio climático estarán perdidos. Se refería a Europa, a India y a China. Europa y ahora India (además de otros países del Sudeste asiático y de America Latina como Brasil y Colombia) incentivan en el primer caso con una industria conformada, en el segundo con una emergente, la producción de energía renovable. Pero la guerra de Ucrania, para el caso de Europa, ha cambiado radicalmente este escenario. Europa compraba gas a Rusia, una relación comercial que Estados Unidos rompió cuando decidió provocar la guerra en Ucrania y luego torpedear el gasoducto del norte. Ahora Europa, ha sido obligada a convertirse en compradora del gas norteamericano, mucho más caro, lo que ha encarecido los costes de energía para su industria. En este punto ha perdido “autonomía energética”. El caso de India sigue los mismos pasos. Los aranceles impuestos por Trump a las mercancías indias, han obligado a Mody a aceptar un “acuerdo histórico” de compra de GNL, cuando el país se encontraba en pleno desarrollo de su industria de energía solar. Ha sido al revés con China, que ha impuesto ella aranceles al GNL estadounidense tornándolo inviable en el país. De todos modos, el ingreso del gas norteamericano al sudeste asiático, por medio de aranceles e imposiciones, plantea un desafío a los capitales de las renovables chinas, que también pugnan por este mercado. La AIE propone superar esta crisis de sobre oferta de mercancías del sector energético, en un contexto de recesión de la economía capitalista mundial con una política de incentivo a las inversiones para seguir aumentando esa oferta. Oculta la crisis capitalista y caracteriza la caída de los precios como coyuntural. Pronostica, en un futuro incierto, un repunte de la demanda del sector. Para el caso de las renovables, un ascenso sin fin, para el caso de los fósiles, en el peor escenario, un pico de demanda para mediados de siglo. Sigue impulsando la inversión y un aumento de la oferta, que debería ser colocada en los mercados internacionales aprovechando el ascenso de las economías de los países emergentes: “La dinámica del mercado energético está cada vez más condicionada por un grupo de economías emergentes, lideradas por la India y el Sudeste Asiático, a las que se suman países de Oriente Medio, América Latina y África. En conjunto, toman el relevo de China”, “entre hoy y 2035, la mitad del crecimiento del parque automotor mundial proviene de economías emergentes y en desarrollo fuera de China.” La AIE se ilusiona con un impulso de la demanda de energía que pueda provenir de esta región del planeta, pero la guerra arancelaria está torpedeando este crecimiento localizado; la OMC ha advertido acerca de la posibilidad de que el escenario recesivo se extienda a toda la economía mundial en el 2026. En realidad, la Agencia de Energía de los países imperialistas de Europa y Estados Unidos, propone un aumento de las inversiones porque entiende que debe disputar el dominio de los mercados de las renovables a China, en la expectativa de que habrá un ascenso inexorable de la demanda de energía eléctrica, debido al desarrollo de la industria de vehículos eléctricos y de la industria digital. Pero este objetivo choca con una realidad más sólida que todas las expectativas inciertas: el mercado ha dictado su veredicto; los capitales chinos están en el podio de las renovables (11). Veamos. La concentración del mercado energético y la doctrina de la “seguridad energética” La concentración en la industria energética En 2024 el comercio mundial alcanzó los 33 billones de dólares en transacciones (unctad.org, 07/11/2025). Según los medios especializados, dentro de este comercio el tamaño del mercado del petróleo crudo se estima en unos 3 billones de dólares; el de GNL en 167.000 millones; el de las turbinas eólicas en 174.000 millones y el de los paneles solares en 283.000 mil millones. Mientras se estima que el mercado del GNL podría crecer hasta los 227.000 millones de USD para 2032, para las renovables mencionadas este mercado ascendería a 1,5 billones. Aunque el tamaño del mercado del crudo es hoy 10 veces mayor que el de las renovables, quienes se especializan en el tema conciben en el horizonte que el crudo es un recurso cercano a su agotamiento. Aunque este agotamiento implique un plazo de 30 a 50 años, no se levanta de la noche a la mañana una infraestructura energética alternativa. Es por este mismo motivo que se proyecta un crecimiento exponencial de las renovables para los próximos años. De otro lado, cuando estos mismos medios explican las “restricciones” que enfrenta el GNL para abrirse paso en el mercado mundial hoy, se refieren a las “políticas ambientales” y sus consecuentes aranceles. Las cuatro empresas productoras de petróleo crudo más importantes son la saudí Aramco, Exxon Mobil (Estados Unidos), Chevron (EE.UU.) y la británica Shell. En el caso del GNL, sacando a la saudí Aramco, se suma a este cuarteto de monopolios, la qatarí Qatar Energy. Cuando hablamos de producción de turbinas eólicas y paneles solares el panorama cambia abruptamente. Mientras las empresas más importantes de producción de turbinas son Envision (China), Vestas (Dinamarca), Goldwin (China), Siemens (Alemania) y Mingyang (China); para el caso de los paneles solares las cinco más importantes son Jinko (China), Trina Solar (China), Longi (China), Canadian Solar (Canadá) y First Solar (Canadá). El desarrollo de la industria de renovables está concentrado en Europa y China , en este punto, podríamos abonar la idea de que este sector ha sido incentivado con el objetivo de romper la dependencia energética de Estados Unidos y Oriente Medio. La industria de las renovables se reforzó en los últimos cinco años al calor del aumento de la actividad económica en el “sur global”, principalmente en el sudeste asiático, pero también en Oriente Medio, África y América Latina. Para el caso de las tierras raras, el mercado está más concentrado aún. Las cuatro empresas más importantes de producción de tierras raras son chinas: China Northern, Shenghe Holding, Shandong China, Suzhou China. La primera de ellas, China Northern, posee los yacimientos más grandes del mundo. Aunque el mercado de tierras raras es pequeño -en 2024 se estimó en 4.000 millones de dólares y se proyecta en 6.000 millones para 2030- su lugar es estratégico en una cadena de producción mundial que está en pleno crecimiento. Las tierras raras son la materia prima básica para los circuitos integrados y para los autos eléctricos. En el caso de los primeros, son el componente imprescindible de toda la industria digital. En el caso de los segundos, no solo son una mercancía con toda una perspectiva de crecimiento futuro. La movilidad eléctrica, en el entendimiento de la burguesía mundial, significa la revolución del sistema de transporte en general. Las tierras raras, son fundamentales porque son la materia prima básica de estas mercancías en sentido estricto y porque, estas mismas mercancías necesitan, para su funcionamiento, de electricidad, y el mercado de la electricidad está, aquí sí, siendo fuertemente disputado por las renovables, cuyo elemento base también son las tierras raras. El desarrollo explosivo de la IA en los últimos tres años ha tenido como correlato un aumento exponencial en la producción de chips, lo que refuerza, las expectativas del crecimiento del mercado de tierras raras de un lado y de la demanda de electricidad de otro. La competencia en el mercado energético ha llevado a la concentración del recurso, la oferta y la demanda de Minerales Críticos en manos de los capitales chinos y este es el subsector de la industria de la energía que más interesa al capital occidental. El imperialismo entiende que debe embarcarse en una lucha decidida por el dominio del mercado de transición energética, pero especialmente en el de los minerales críticos. La “seguridad energética” Esta preocupación por la oferta de minerales críticos es notablemente inquietante en los tres informes. Esto porque, como ya hemos mencionado más arriba, constituyen un grupo de metales estratégicos en la medida en que son materia prima esencial para tres industrias en ascenso. Debemos agregar, que esto incluye a la industria armamentista y espacial, estratégicas en la carrera por el dominio militar. Es por esto que el tono de los informes se vuelve más belicoso en el tratamiento de este tema. La AIE se preocupa profundamente por la ralentización, y en algunos casos, la parálisis de las inversiones en el sector: “a pesar de la creciente preocupación por la alta concentración de la oferta de minerales críticos, el crecimiento de la inversión se desaceleró en 2024 debido a la bajada de precios, y la actividad de exploración se mantuvo estancada interanualmente. Los proyectos fuera de los principales productores actuales fueron los más afectados por la incertidumbre de los precios.” Pero no habla de cualquier inversión. Su preocupación radica en que la parálisis de inversiones proviene de los capitales occidentales: *“la geografía de la inversión energética está cambiando de maneras que tendrán implicaciones a largo plazo. China es el mayor inversor energético mundial por un amplio margen…” . La inversión de capital en el sector de los minerales críticos, es mayoritariamente de China, **esto significa que China domina la extracción y procesamiento de la mayoría de estos minerales , lo que la coloca en una posición monopólica en este mercado: “los riesgos tradicionales que afectan la seguridad del suministro de petróleo y gas se acompañan ahora de vulnerabilidades en otras áreas, más visiblemente en las cadenas de suministro de minerales críticos”; “el riesgo clave para los minerales críticos es la alta concentración del mercado” ; “la cuota de mercado media de los tres principales países refinadores de minerales energéticos clave aumentó de aproximadamente el 82 % en 2020 al 86 % en 2024, ya que aproximadamente el 90 % del crecimiento de la oferta provino únicamente del principal proveedor: Indonesia para el níquel y China para el cobalto, el grafito y las tierras raras.” *AIE (2025), Participación de los principales países refinadores de 20 minerales relacionados con la energía, AIE, París https://www.iea.org/data-and-statistics/charts/share-of-top-refining-country-for-20-energy-related-minerals , Licencia: CC BY 4.0 (Rojo: China; Violeta: Indonesia) * La concentración del mercado petrolero en tres productores principales, o la del de mercancías para la generación de energías renovables no provoca en la AIE el pánico que provoca la misma concentración en el mercado de los minerales críticos. En realidad, los mismos capitales occidentales, pudieron verificar en 2011 lo nociva que puede ser esa concentración, cuando China comenzó a implementar restricciones en las cuotas de exportación de tierras raras. En el transcurso de ese año, varios países establecieron restricciones a las exportaciones de minerales críticos, en algunos casos, como el de la República Democrática del Congo para hacer subir los precios. Las restricciones a las exportaciones pueden empeorar; un corte súbito al suministro de los minerales críticos podría crear una crisis en toda la cadena de producción posterior, con falta de materias primas y encarecimiento de los costes. Por su lugar clave en la industria energética y la concentración de la oferta de estos minerales, la Agencia entiende que el mundo está ante un problema de “seguridad energética”. Si salimos del sector y vamos a la economía en general para la cual estas materias primas también son clave, el imperialismo ha acuñado el concepto de “seguridad en la cadena de suministros”. La doctrina de la “seguridad energética” o de la “seguridad de la cadena de suministros”, oculta la intención imperialista de los capitales occidentales, de dominar el mercado de recursos del sector, de un lado, y funciona como el sustento ideológico de la política de incentivo de estos capitales. Es que el mercado ya ha dado por así decirlo, su propio dictamen ; de la competencia capitalista ha resultado un mapa dividido de la siguiente manera: un puñado de monopolios del sector petrolero y de GNL liderados por Estados Unidos, Arabia Saudita y Qatar; y de otro lado, en el sector de las renovables, un puñado de empresas europeas y chinas, con una notable preeminencia de China sobre Europa. Pero, nos disculparemos por reiterar, la monopolización del sector es mucho más aguda cuando entramos en el subsector de las tierras raras, donde China, tiene el control preponderante en la producción y refinación de este material , que solo comparte con dos países en el caso específico de dos minerales críticos, el níquel y el cobalto (RdC e Indonesia). El monopolio en la producción y refinación de tierras raras por parte de China, o lo que el informe de la AIE entiende como “concentración” de la oferta de estos minerales, es la preocupación principal para el capital occidental y es objeto de polémicas en torno a cómo actuar frente a él. La AIE propone como alternativa a la concentración del mercado de minerales críticos, la “diversificación”: “la diversificación es la clave para la seguridad energética, pero el sector de los minerales críticos ha evolucionado en la dirección opuesta en los últimos años, especialmente en refinación y procesamiento.” Entiende la concentración del mercado como una anomalía y no como un proceso inherente del modo de producción capitalista y propone una falsa salida: “la diversificación no se materializará únicamente mediante las fuerzas del mercado; un apoyo político bien diseñado y la creación de alianzas son esenciales.” Lo que es propio y natural del trabajo hecho por el mercado, la conformación de monopolios, es visto por la AIE como una anomalía, y para “corregir” esta anomalía, propone la intervención de fuerzas “exteriores” al mercado, el estado. Concentración Vs. Diversificación La hipótesis de la “diversificación” y la intervención del mercado por el Estado Los informes insisten en que la solución a los problemas de seguridad energética, de los cuales los principales son la concentración de la oferta en pocas regiones geográficas, es la diversificación de esta misma oferta. Esta diversificación no podría esperar los tiempos del mercado, porque es justamente la caída de los precios y la “incertidumbre” creada por las “tensiones geopolíticas” la que estaría dictando la retracción de la inversión en el sector de las renovables y, fundamentalmente, en el área de producción y refinación de minerales críticos por parte de los capitales occidentales; en realidad, la retracción de la inversión no se debe simplemente a la caída de los precios, sino que responde a una crisis de sobreoferta, pero retomaremos este punto al final. Es así que, entonces, vista la “impase del mercado”, debería intervenir el estado: “el apoyo financiero público puede ayudar a impulsar nuevos proyectos” . Esta intervención debería ser en el mercado mundial, para lo que toma el ejemplo del gigante asiático: “China ha sido durante mucho tiempo un importante inversor extranjero en sectores relacionados con la energía, en una amplia gama de combustibles y tecnologías... así como en minerales críticos” . Pero la Agencia está interesada en que los estados europeos y Norteamérica sean quienes se embarquen en esta intervención. Para el caso de los minerales críticos, que es el principal punto de preocupación siempre, plantea que “la colaboración global sigue siendo esencial para diversificar las fuentes de suministro, conectando a los países ricos en recursos con aquellos que poseen capacidades de refinación y consumidores finales” Específicamente, está planteando que los Estados imperialistas, ricos en recursos financieros y en desarrollo tecnológico, establezcan “acuerdos” con aquellos países pobres que posean las reservas de minerales estratégicos: “países africanos como Madagascar, Mozambique y Tanzania poseen alrededor de una cuarta parte de los recursos mundiales de grafito, mientras que Alemania, Japón, Corea y Estados Unidos tienen la capacidad y los planes para producir materiales de ánodo de grafito. De igual manera, existen abundantes recursos de tierras raras en Australia, Brasil, Vietnam y otros países, mientras que Europa, Malasia y Estados Unidos están invirtiendo en instalaciones de separación”. Pero incluso esta política de “diversificación no mueve el amperímetro de la concentración del mercado de minerales críticos, porque las reservas en cuestión no son lo suficientemente abundantes, ni de buena calidad, y tampoco tienen el grado de concentración de las chinas. A menos que en el corto o mediano plazo se descubran reservas que logren equiparar en calidad y cantidad a las reservas chinas, este plan no logrará los objetivos planteados (12). De otro lado, este plan tiene otro gran escollo, que es la crisis financiera internacional. El parasitismo del capital financiero ha llegado a niveles colosales, luego de setenta años de inyectar a la economía capitalista con los anabólicos del endeudamiento internacional, luego de la Segunda Guerra Mundial. El endeudamiento, aplasta por igual a los capitales privados y a los estados. La crisis de sobreoferta de mercancías ha venido a sumar profundidad a la crisis financiera, porque la industria, la única que puede generar riquezas por medio de la exacción de plusvalía al trabajador, se encuentra en una crisis sin salida a la vista. La “salida” de la AIE, discrepa en este punto, con la “salida” que proponen los Trump de Estados Unidos y Europa, dejar de dar rodeos e ir directo a un enfrentamiento con el competidor principal, por medio de una política de aranceles e imposiciones de acuerdos comerciales en beneficio de los capitales norteamericanos de un lado, y de intervención militar y política para asegurar recursos estratégicos. La “diversificación” es una utopía reaccionaria, porque la competencia, en el modo de producción capitalista, tiende al monopolio. En el sector de la energía puede observarse perfectamente como este monopolio es ejercido incluso en un eslabón estratégico, no ya solo del sector de la energía, sino de las mercancías que se perfilan como las que dominarían el mercado mundial del futuro: las ligadas a la movilidad eléctrica y los chips -materia prima base para el desarrollo de la IA-. La AIE busca forzar la ley de gravedad del capitalismo. Los intentos fracasados para concretar esta diversificación, están dando lugar en Europa a políticas de aranceles y de reforzamiento del belicismo. La intervención del mercado mundial por parte de los estados, para forzar una diversificación imposible, está llevando a un trastorno de la cadena de suministros mundial. La falsa salida de la diversificación y su correlato ideológico de la seguridad energética son una quimera. No hay tal problema de seguridad energética. Lo que hay es la construcción histórica de una cadena industrial mundial que se ha integrado como nunca antes. Las fuerzas productivas se han desarrollado en extensión y profundidad. Han conectado lugares tan recónditos del planeta como la Mongolia Interior, o la Meseta de Katanga, con Pekín, Taiwán, Berlín o California, han integrado como nunca antes, las cadenas de producción de la energía con la industria. En cuanto a la profundidad, el conocimiento se ha acumulado en proporciones gigantescas con el advenimiento de la inteligencia artificial y con el desarrollo del campo de la eficiencia energética. Lo que sucede es que este desarrollo espectacular de las fuerzas productivas, se produce en el marco del régimen de producción capitalista y, por tanto, las cadenas de suministro se encuentran bajo el dominio del régimen de propiedad privada de las distintas empresas capitalistas, que hoy se encuentran disputando un mercado en crisis. Mirando la actualidad del sector de la energía, y del proceso de la transición energética, hemos podido ver como se cumple la ineludible ley del movimiento de la historia: el del desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones sociales de producción que, en nuestra época, son las relaciones sociales capitalistas. El régimen de la propiedad privada capitalista y la transición energética Mientras el proceso de restauración capitalista en Rusia y China fue funcional al capital norteamericano y europeo, que se embarcó en inversiones en estos últimos para acaparar el mercado de consumo de los mismos y aprovechar la mano de obra barata, la complementación de la industria de ambos hemisferios se aprovechó de la provisión de materias primas para alimentar a la industria digital de Estados Unidos y la UE. Esta misma complementación estimuló el desarrollo de la minería y el procesamiento de minerales críticos, en los cuales China se especializó. La cercanía de estas materias primas y la mano de obra barata, estimularon la industria de tecnología de generación y almacenamiento de energía de un lado y de la industria digital, de otro, sobre la base de la exportación de capitales occidentales. China desarrolló su propia industria en estos rubros, a la sombra de las grandes tecnológicas europeas y norteamericanas y, en su conjunto, el capital estimuló un salto en el desarrollo de las fuerzas productivas mundiales espectacular. Llegado un punto de desarrollo, China comenzó a priorizar el suministro de su industria y los capitales norteamericanos y europeos comenzaron a perder el control de este suministro. La disputa, que comenzó con algunas escaramuzas, hoy se tornó más definida con la guerra de aranceles. La AIE propone como alternativa a la guerra de aranceles, una política de “diversificación”, es decir, de incentivo estatal a los capitalistas para que inviertan y financien proyectos de exploración y explotación de minerales raros en África, América Latina y el sudeste asiático. Pero estas nuevas explotaciones no necesariamente implican productividad, antes deberá resolverse la cuestión de la infraestructura, la logística y la provisión de mano de obra y tecnología acorde; mucho más importante, debe resolverse la cuestión de la viabilidad ambiental de todos estos proyectos, incluidos los chinos. La disputa por el mercado de minerales críticos encarecería los costos de producción de toda la cadena de suministros. Estos incentivos implican una carga fiscal para los Estados en beneficio de los capitales que han sido desplazados por la competencia por su improductividad. Naturalmente, la carga de los costos de sostenimiento de esta industria improductiva corre por cuenta del aumento de la explotación de la clase obrera de estos países imperialistas y de los países dominados por ellos. La lucha entre monopolios por el control de la cadena tiene su correlato en el incremento de las penurias de la clase obrera. Tanto la política de aranceles y guerra de los Trump, como la de “incentivo” estatal a las inversiones de los “demócratas”, también de Estados Unidos, Europa y China, implican un golpe para la clase obrera. Pero, así como la política de incentivo no revertirá la concentración en el mercado energético ni de tierras raras, tampoco lo hará la de aranceles, por el simple hecho de que hablamos de cadenas de producción complementarias. Los aranceles que unos estados puedan poner a otros en las mercancías de una parte de la cadena de producción, pueden ser respondidos con aranceles de sus contrincantes a otra serie de mercancías de otra parte de la cadena. Es por esto que la política de aranceles y la política bélica son gemelas. Se aplican complementariamente, hasta que llegado determinado punto de la competencia entre los capitales, se despliegue abiertamente la guerra. Pero la guerra, incluso, no podría detener esta tendencia irrefrenable de las fuerzas productivas hacia su internacionalización y hacia la integración del planeta entero. El último desarrollo respecto de este tema, en noviembre de 1933 (13), seis años antes de la Segunda Guerra Mundial, fue hecho por Trotsky, en un artículo sobre el nacionalismo y la economía, cuando advirtió que la guerra no solo no solucionaría los problemas de organización de la economía europea, encerrada en el marco de la frontera nacional, sino que agravaría los antagonismos y la dependencia de Europa y Estados Unidos. A ochenta años de aquella guerra, con una economía mundial dividida en grandes bloques y con una matriz industrial y energética en transformación, el problema de la organización de la economía mundial vuelve a aparecer, esta vez con el surgimiento y la integración más profunda del bloque asiático y con el desarrollo hasta el paroxismo del capital parasitario. La transición energética, quizás el punto programático más sensible de la agenda ambiental, no puede separarse de la dinámica del régimen capitalista de producción. Debe analizarse en el marco de las relaciones de producción concretas en las cuales se desenvuelve. La revolución en el campo de la eficiencia energética de la economía vista en su conjunto, y en el campo científico de la búsqueda de energías menos contaminantes se ha producido en el marco del agotamiento de las energías fósiles en el modo de producción capitalista. Las energías renovables avanzaron con las limitaciones que le impone la propiedad privada de los medios de producción y la ley de la competencia capitalista. Hacia su interior, el capital de las renovables aún no resuelve, y tal vez nunca lo haga, la esencia contaminante del procesamiento de los minerales críticos; hacia afuera, el avance de las renovables frente a las energías fósiles se encuentra frenado por la disputa imperialista por los mercados y el intento de los capitales de las energías fósiles por sobrevivir. Ha sido dicho por los mismos informes que las inversiones de los capitales en renovables no han estado motivados por el acuerdo de París sino por el impulso de dominar el mercado de las mismas. El problema de la transición energética pone sobre la mesa la discusión sobre el régimen social de producción más eficiente para desarrollar el máximo potencial de las fuerzas productivas. Al priorizar su lugar de dominio en el mercado energético, el capital de las fósiles boicotea la aplicación de la ciencia de la ecología en la industria y limita el avance de la eficientización de la energía demorando simultáneamente la transición energética y la limitación del calentamiento global. Una economía socialista centralizaría la deliberación y la resolución de los grandes problemas ambientales, planificando qué sectores de la industria son necesarios y cuáles ociosos e improductivos, y qué regiones del planeta son estrictamente necesarias para la economía de la humanidad, y cuáles deben preservarse para el correcto metabolismo natural. He aquí las limitaciones insalvables del proceso de transición energética, que yacen en las entrañas del sistema social en el que se está llevando adelante y que ninguna COP podrá superar. Notas 1- https://www.energyinst.org/statistical-review 2- El exajulio es una unidad de medida que permite contabilizar grandes cantidades de energía, por ejemplo, las que representan el consumo mundial, y abarca las diferentes fuentes de su producción, fósil, renovable, nuclear, etc. 3- Dejaremos para más otro artículo la discusión de si esta energía que se consume, se consume productivamente, es decir, en los términos solo de las necesidades de la población y no de las necesidades de la renta capitalista que no necesariamente coincide con la primera. 4- La cuestión “semántica”, o de los “lenguajes”, ha sido un tema tratado por la representación colombiana en la COP 30, en una clave muy parecida a la que se trata el punto en el movimiento de mujeres. Pero el lenguaje, debe estar asentado en procesos históricos reales y concretos. Para que exista realmente en la “literatura” estatal o de la reglamentación legal mundial, la quita de los combustibles fósiles, ese estado, o esas estructuras gubernamentales mundiales, deben estar sustentadas en una clase interesada en la defensa del ambiente, que, por su carácter de sujeto revolucionario en la actualidad, es la clase obrera. 5- https://www.iea.org/reports/global-critical-minerals-outlook-2025 ; https://www.iea.org/reports/world-energy-outlook-2025 y https://www.iea.org/reports/world-energy-investment-2025/executive-summary (Perspectivas mundiales de Minerales Críticos 2025 ; Perspectivas Energéticas Mundiales 2025 e Inversión energética Mundial 2025) 6- Nos referiremos aquí fundamentalmente a paneles solares, petróleo, GNL y minerales críticos. 7- Incluso en los últimos dos años, el boom en inversiones en energías renovables parece estar cediendo paso al boom en la industria digital, especialmente en la IA. 8- Los informes remarcan que la inflación de costos de la industria se debe a la guerra arancelaria. Los aumentos de los aranceles a las materias primas chinas, como el acero, encarecieron fuertemente los costos de la construcción y mantenimiento de infraestructura petrolera. 9- La ampliación de esta frontera tiene consecuencias bien concretas para el medioambiente, implica el arrasamiento de bosques tropicales como los del Congo, Indonesia o el Amazonas; o la contaminación de las aguas y los ecosistemas marinos, como los del Mediterráneo, el Golfo de México o los manglares del Atlántico Sur. 10- En su último informe la OMC ha advertido acerca de la caída del comercio de mercancías y del PBI mundial en 2025 y que se prevé que sea mayor para 2026. 11- Este punto es muy importante. Atraviesa los tres informes y marca el choque entre lo que la burguesía imperialista tiene como objetivos y la realidad concreta. Aunque a esta salida se alterna con la de los Trump, la guerra lisa y llana, de todos modos, implica una contradicción con las leyes del mercado. 12- Actualmente existen varias líneas de investigación para hallar nuevas reservas. La más conocida de ellas es la impulsada por Alemania, y que consiste en la exploración de un sector del fondo oceánico del Pacífico. Esta metodología de extracción, es igual de nociva que las que se desenvuelven en tierra, puesto que implica el arrasamiento del lecho, y de toda la vida vegetal y animal que pudiera haber en él. 13- Hay versiones que mencionan que este artículo es de abril de 1934. Para el período histórico en el cual se ubica el texto y la caracterización, no implica diferencias.

20 de diciembre de 2025
La Unión Europea junta la plata para escalar su propia guerra imperialista

El “plan de paz” acordado entre Trump y Putin para Ucrania se encuentra clínicamente muerto. Los jefes de la Unión Europea, con la excepción de Hungría, Eslovaquia y República Checa, han decidido firmar un cheque por 90 mil millones de euros para cubrir los gastos de guerra contra Rusia por dos años más. El intento de usar para este fin los activos de Rusia inmovilizados en Bélgica, por 210.000 millones de euros, no prosperó, a pesar del empeño puesto por Friedrich Merz, el canciller alemán, y la alemana Úrsula von der Leyen, la presidente de la Comisión Europea. La oposición al uso de esos fondos partió de Estados Unidos; Putin había advertido que semejante paquete de guerra a expensas de los activos de Rusia, rompería los límites geográficos y políticos de la guerra trazados por las partes en conflicto –la OTAN de un lado y Rusia del otro-. La prensa internacional ha calificado a la renovación del financiamiento de la guerra por parte de la UE como el lanzamiento de “un cable crítico” para la supervivencia de Ucrania. Pero se trata, por sobre todo, de imponer “su influencia” en “las negociaciones de paz”, o sea en la anexión ‘de jure’ o ‘de facto’ de Ucrania, porque no se trata de otra cosa. Los delegados de Trump no estuvieron ausentes en estas decisiones; participaron de los cabildeos para el voto de ese paquete. Más allá del apoyo financiero y militar a la guerra en Ucrania, la UE ha encarado un amplio plan de militarización. Ante los crecientes choques con Trump, Emmanuel Macron, el presidente de Francia, y Giorgia Meloni, la primera ministra de Italia, plantearon la necesidad de que la UE establezca negociaciones directas con Moscú y abandone la intermediación norteamericana. “El Kremlin”, sin embargo, ya había advertido que “no aceptaría ninguna revisión del plan de Trump, sea por parte de la UE o Ucrania”. El plan Trump concedía la soberanía del Donbas a Rusia, incluida la zona en poder del ejército ucraniano, a cambio de acuerdos comerciales para la explotación minera en Ucrania y en Rusia, y representaba un rescate de última instancia del estado ucraniano. La contraseña que disfraza los propósitos de guerra del “plan de paz” son las llamadas “garantías de seguridad”. En el caso de Trump, esa “seguridad” quedaría establecida en los acuerdos de explotación económica de las zonas ocupadas y en el territorio ruso, y en la preservación de una fuerza armada para Kiev, en torno a los 800.000 hombres y un determinado nivel de equipamiento. La UE reclama el emplazamiento de tropas de la OTAN en el terreno, y un tratado que la faculte para intervenir en defensa de Ucrania en cualquier guerra futura. La UE, en efecto, ha incrementado sus bases militares en los países vecinos, que operan como una amenaza inminente contra Rusia, en especial en el Báltico y en un corredor militar entre Alemania y Polonia. En este contexto, “el secretario del Tesoro, Scott Bessent, les dijo a funcionarios europeos en días recientes que EEUU podría imponer sanciones adicionales sobre Rusia, afectando sus exportaciones de petróleo y el sector financiero si Moscú rechaza comprometerse con el proceso de paz” (Financial Times, 17/12). Al contrario de las versiones que dan por concluidas las ‘relaciones especiales’ entre Estados Unidos y la UE, la advertencia de Bessent muestra el derrumbe del ‘plan de paz’. Este fin de semana, los negociadores de Estados Unidos y Rusia celebrarán una reunión en Miami para ajustar las agendas a estas novedades. Ciertamente, la guerra en Ucrania ha entrado en un impasse , pero no solamente para la OTAN y la UE, sino para Rusia. Se desarrolla una guerra mundial no sólo por su alcance político sino por su duración y por la extensión a otras áreas, como el Caribe y América Latina. La guerra ha agotado a las fuerzas en presencia, que no encuentran otra salida que por medio de una escalada. Este es el significado del fracaso del plan de Trump. En los últimos días se han producido ataques contra navíos comerciales en el Mar Negro, la arteria que conecta a Rusia con Turquía y el sur de Europa Oriental y con la región del Cáucaso (Georgia, Armenia, Azerbaiyán), y a través de los corredores de ésta con el Medio Oriente y el Asia Central. Putin pretende privar del acceso al Mar Negro a Ucrania, y confinarla a una condición mediterránea. En los últimos días ha vuelto a atacar Odessa, el principal puerto de la región, más allá del Donbas. En la accidentada historia de Ucrania, Odessa es una de las ciudades con mayor influencia histórica de Rusia. El “impasse” de Putin no podría ser mayor, simplemente porque la ocupación de una parte de Ucrania no representa un escudo militar de real valor defensivo, en una época de drones, misiles y satélites; porque ha alienado a la mayor parte del pueblo de Ucrania de la masa del pueblo ruso; y porque los gastos de guerra desangran a la economía de Rusia. El desenlace de esta guerra, para Putin, no puede ser otro que un pacto con el imperialismo o su derrocamiento por las masas de Rusia. Mientras busca una rampa de salida con Trump, Putin ha profundizado la dependencia de Rusia con China, cuya exportación de ‘bienes duales’ (uso civil como militar) crece en forma acentuada. Pero la burocracia de China no tiene agendada ninguna guerra en Europa. Europa es, precisamente, el eslabón más débil de la economía y política del imperialismo. Con Alemania a la cabeza busca salir del estancamiento económico mediante una remilitarización y la guerra. Esta tendencia ha agudizado los antagonismos de clase en el Viejo Continente. En definitiva, la UE quiere prolongar la guerra, aun sin contar con el apoyo de Trump, en oposición a un ‘plan de paz’ que se reparte a Ucrania entre el imperialismo norteamericano y la oligarquía rusa, dejándola afuera de los despojos. “El mundo se está reorganizando”, acaba de declarar el alemán Merz, “y no queremos que sea a nuestro costo”. Las “garantías de seguridad” que reclaman unos y otros llevan a una escalada militar. El fascismo europeo, que se encuentra en la oposición en la mayor parte de Europa, parece no haber encontrado aún la política adecuada a sus fines. El rearme y la guerra son impulsados por el imperialismo ‘democrático’, que desarrolla una política de represión y gobierno de fuerza. A los fascismos se los reputa como ‘prorrusos’, y es cierto que tienen conexiones políticas y financieras con el Kremlin. Pero no demorarán en convertirse en la pieza de recambio del decadente régimen actual, a partir del feroz asalto que se desarrolla contra las libertades democráticas, la persecución de la población migrante y el apoyo al genocidio sionista y a la mentirosa cruzada contra el “antisemitismo” (como lo demuestra la persecución contra el judaísmo antisionista). Solamente una acción histórica independiente de la clase obrera puede impedir que el impasse de la guerra imperialista, para el propio imperialismo y para los trabajadores, escale en mayor dimensión, y abra el camino para un levantamiento socialista internacional.

19 de diciembre de 2025
Una “gran armada” bloquea el Caribe para atacar a Venezuela

El reciente documento de Seguridad Nacional firmado por Donald Trump, expone toda la ‘racionalidad’ de la guerra lanzada por Estados Unidos contra Venezuela. Se trata de expulsar de América Latina a los rivales económicos y políticos del imperialismo yanqui (por sobre todo a China); convertir al subcontinente en una plataforma excluyente de las cadenas de producción norteamericanas; y combatir la migración masiva y expulsar a la población migrante de EEUU, como punta de lanza para instaurar un régimen político de excepción (no solamente policial) en Estados Unidos. La guerra contra Venezuela, como ocurre con el conjunto de la guerra mundial en desarrollo, es una manifestación final de las contradicciones explosivas que atraviesan las metrópolis imperialistas y la economía y política mundiales en su totalidad. En este contexto se ha ampliado la confrontación de Trump contra México, así como la guerra arancelaria inacabada contra Brasil. Trump ha declarado el bloqueo naval contra Venezuela. Ha ejecutado operaciones de piratería marítima contra navíos sancionados que transportan crudo venezolano. Aunque continúa la ejecución extrajudicial de pequeñas naves acusadas de cargar drogas, la cuestión del narcotráfico es sólo la envoltura para imponer un cambio de régimen en el país e instalar un gobierno de ultraderecha pseudoliberal, incluso cuando gran parte de las fuerzas de oposición al gobierno de Maduro rechazan el extremo de una ola de ataques militares o una invasión. Maduro “tiene las horas contadas”, le confió al cotidiano Político. La perspectiva de un derrocamiento violento del gobierno de Maduro ha provocado un alza de la cotización de la deuda pública de Venezuela. El bloqueo militar, considerado una acción de guerra, es completo. En el Caribe, frente a las costas de Venezuela se encuentra el 11 % de los buques de guerra que Estados Unidos tiene distribuidos en el planeta. “A largest Armada”, se congratuló Trump. Puerto Rico ha sido reactivada como base militar, con claras proyecciones futuras, en un acto claramente colonial, en especial porque los puertorriqueños habían logrado eliminar esas bases hace casi dos décadas. Una parte importante del petróleo confiscado tenía por destino a Cuba. Como la capacidad de acumulación de petróleo, por parte de Venezuela, alcanza a lo sumo a cinco días, el bloqueo podría llevar a la inutilización de gran parte de la producción. El perjuicio afecta a China, que importa el 80 % de las exportaciones de Venezuela, en especial como pago de deudas contraídas. Quien no está bloqueada es Chevron, amparada por un acuerdo firmado con Biden; del orden del 25 % de la producción total, abastece a sus refinerías de crudo pesado en el Golfo de México. Otra cosa ocurre con Exxon, que fue nacionalizada por Hugo Chávez porque rechazó operar con Pdvsa la cuenca del Orinoco. Trump la recalificó como una “confiscación”, y ha pasado a formar parte del botín de guerra del gobierno imperialista. Exxon tiene, asimismo, un interés especial en una guerra, porque se ha convertido en el inversor dominante de Guyana, convertida en una enorme plaza petrolera, que disputa con Venezuela la región de Esequibo. La recuperación del Esequibo es una reivindicación compartida por toda Venezuela, ultraderecha incluida. Los daños ocasionados a la población venezolana son enormes, porque han acelerado de nuevo la desvalorización del bolívar y porque amenazan la circulación del dólar –bajo control financiero de Estados Unidos (Swift)-. Las transacciones han comenzado a realizarse en cripto, aunque sólo para una minoría. Los dos aliados de Venezuela (China y Rusia) apenas han abierto la boca. Ponen la prioridad en la guerra arancelaria desatada por Trump y en “el cese del fuego” pactado entre Trump y Putin en Ucrania. Los gastos inmensos efectuados por Chávez para modernizar a las Fuerzas Armadas con material de Rusia, han sucumbido a la obsolescencia y a los cambios políticos internacionales. La velocidad con que la guerra mundial se ha infiltrado en América Latina es impresionante, volviendo a dejar en “orsai” a la izquierda que se protege a si misma con la afirmación que el capitalismo mundial apenas atraviesa “conflictos locales”. Gustavo Petro, el presidente de Colombia, ha advertido que Trump se está metiendo en un nuevo “Vietnam”. Puede ser una caracterización temeraria, cuando Venezuela no cuenta con ningún apoyo en su retaguardia territorial, como lo tuvo Vietnam con China. Trump no ha logrado derrocar a Maduro por medio de años de sanciones y bloqueos, y nuevas sanciones y nuevos bloqueos. Trump repite que no necesita autorización del Congreso de Estado Unidos para poner los pies en Venezuela; de hecho, los republicanos rechazaron una moción en sentido contrario presentada por los demócratas. Trump está lanzado a imponer una solución militar quirúrgica; las invasiones del imperialismo yanqui han fracasado miserablemente en Irak y Afganistán, y no consigue reunir una fuerza internacional para convertir a Gaza en un Protectorado. Atraviesa una crisis en sus fuerzas armadas, con renuncias de alto nivel. La “Gran Armada” que ha reunido en el Caribe está diseñada para un ataque a activos seleccionados en Venezuela, pero los críticos piden que se le ofrezca “una rampa de salida” para evitar la caída en un pantano final. No ha amenazado explícitamente a Cuba, a la que también califica como narcoterrorista, pero la tiene claramente en la agenda de guerra. Como ocurre con el genocidio en Gaza, la declaración de guerra contra Venezuela ha dejado paralizados a los nacionales y populares de la Patria Grande, y a los stalinistas que han perdido las coordenadas y la brújula. Parafraseándolos: ALBALCARAJO. Desarman a los trabajadores y sabotean su movilización ante la mayor amenaza de la historia contra la independencia de América Latina. No sorprende. Lo mismo hizo el gobierno peronista de Juan Perón cuando el imperialismo yanqui armó una expedición para invadir a Guatemala y derrocar al gobierno de Jacobo Árbenz en 1954; un año más tarde un golpe gorila derrocaba a Perón. Ninguna de las usinas ‘intelectuales’ del kirchnerismo ha salido a denunciar esta clamorosa traición a la famosa Patria Grande. Fuera el imperialismo de Venezuela. Por la Unidad Socialista de América Latina.

19 de diciembre de 2025
El XXXIII° Congreso del Partido Comunista del Uruguay

El PCU acaba de culminar su XXXIII° Congreso. Las “bases de discusión” comprendía un documento de 75 páginas dividido en cinco partes. En el mismo la dirección de PCU realiza un panegírico del XVI° congreso de 1955, al cumplirse los 70 años. Se trata de una indicación nada menor, en que vale la pena detenerse. XVI Congreso En 1955, Uruguay atravesaba un período de crisis económica y social, con creciente conflictividad obrera, en la ciudad, pero también a nivel rural. Hasta ese momento el PCU había estado liderado desde su fundación en 1920 por Eugenio Gómez, quien mantuvo una línea estrictamente estalinista que para esa época empezaba a representar un obstáculo para la consolidación de la nueva fracción “kruschevista” ascendente en Rusia luego de la muerte de Stalin (1953). En 1956 durante el famoso XX° congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Nikita Kruschov denunciaría los “excesos” del líder, marcando el acomodo de esa fracción de la burocracia en la “nueva línea” que propugnaba la “coexistencia pacífica” con occidente. El PCU se alinea con la "desestalinización" soviética, consolidando el flamante liderazgo de Arismendi. Esta ruptura con Stalin no será tal. Arismendi fue el delegado por el PCU al congreso del PCUS de 1952 donde expresó: “Saludo particularmente con la más profunda y acendrada emoción al camarada Stalin, maestro y guía de los trabajadores del mundo, el teórico, creador y el sabio renovador de la ciencia, el constructor, el artífice del comunismo” (En defensa del Marxismo N°2, diciembre de 1991, “Las tradiciones nacionales del PC de Uruguay” Rafael Fernández). En el 16 congreso asoma la que más adelante será definida como la "teoría de la revolución uruguaya", una elaboración propia. En ella, Arismendi subraya la vía pacífica hacia el socialismo a través de la acumulación de fuerzas, la unidad popular, la lucha por una "democracia avanzada" y el frente único de izquierda. Encargado del informe central, analizó la situación del país como un capitalismo dependiente y se propuso la unidad de la clase obrera con sectores populares, campesinos e intelectuales. En realidad, no hacía otra cosa que mantener y desarrollar los planteamientos clásicos del stalinismo: “revolución democrático-burguesa”, “alianza con la burguesía progresista”, “gobierno de coalición”. Las tesis actuales también citan reiteradamente la “Declaración programática de 1958”, otro documento relevante donde se establece que la “revolución social” no puede hacerse “de manera gradual, evolucionista, reformista”, y al mismo tiempo que “es posible conquistar el poder político por vías pacíficas y convertir al parlamento en un auténtico órgano ejecutor de la voluntad popular”. Es decir, la amalgama indiscriminada de las más contradictorias concepciones políticas. Esta última es la orientación que se ha llevado hasta las últimas consecuencias, con los resultados a la vista. Las tesis sobre la “Democracia avanzada” es la que inspira todos los proyectos y escritos del PCU, pero sobre todo su política hasta la actualidad. Rodney Arismendi se mantendrá como Secretario General casi hasta su muerte en 1989. Con la caída del muro de Berlín, el PCU sufrió una profunda crisis hasta reducirse a su mínima expresión pasando de ser el sector más votado del FA a duras penas mantener una representación parlamentaria entre las elecciones del 1989 y 1994. Hasta el día de hoy no existe por parte del PCU un balance de la caída de la URSS, algo políticamente inconcebible. Balance de los gobiernos del FA El documento evalúa positivamente los dos primeros gobiernos del FA (2005-2014). “A partir de 2015 se produce un cambio en las condiciones externas (…) Los coletazos de la crisis internacional de 2008 empiezan a impactar más claramente” (pag 29) “Sin embargo, a pesar del conjunto de cambios progresistas en diversas áreas (…) no se abordó la redistribución de la riqueza, se estancaron las medidas sociales”; y agrega: “Ni el gobierno progresista, ni el FA, ni las organizaciones sociales del campo popular fueron capaces de colocar con suficiente potencia una perspectiva programática transformadora, que hicieran trascender los límites impuestos por la estructura económica”, que sería el “modelo de acumulación capitalista dependiente”. Lejos de estas consideraciones Yamandú Orsi repitió hasta el cansancio durante la campaña electoral que su gobierno no iba a tener un “espíritu refundacional”, una forma de asegurar que mantendría una continuidad política con el gobierno de Lacalle Pou. Las tesis programáticas, por lo tanto, operan en el aire. Hay que hacer notar algo más, el fragmento citado iguala en cuanto a responsabilidad con el estado de cosas al gobierno, el FA y a las “organizaciones sociales del campo popular” que son fundamentalmente los sindicatos y en consecuencia los trabajadores. Esto es subrayado más claramente en otro pasaje: “No fue suficiente el trabajo esencial para avanzar en lo que llamamos conciencia de clase, lo que implica una conciencia revolucionaria que permita superar la etapa capitalista” (pág. 21). El argumento es curioso porque la formación de una conciencia de clase depende en gran medida de una campaña política socialista. El PCU dirige el PIT-CNT y numerosos sindicatos relevantes. Al mismo tiempo su actual secretario general Juan Castillo es nada menos que el ministro de Trabajo que avala los salarios de hambre de una parte sustancial de la clase laboriosa del Uruguay. Esta no es ninguna contracción dialéctica sino una integración perfecta y jerarquizada al estado burgués. Esto no sólo se opone por el vértice a cualquier militancia para superar el orden capitalista, sino que directamente sabotea ese objetivo. No podría ser de otra manera desde el momento que el PCU mitifica la democracia como una etapa incompatible con el capitalismo. Desde siempre la "democracia" no es otra cosa que una de las formas (régimen) que adopta la dominación política de la burguesía, apoyada en la propiedad privada capitalista y la explotación de la clase obrera. Sostener otra cosa significa enmascarar ese carácter de clase. La conciencia de clase, es decir la oportunidad de adquirirla, está dada por la propia crisis capitalista que coloca a la humanidad ante nuevas experiencias, guerras, crisis y revoluciones. Más adelante sigue: “(…) no se produjeron alteraciones sustantivas en la estructura productiva ni en su contracarta, la inserción económica internacional (…) Se mantuvo e incluso se hizo más intenso el control de los principales núcleos de la economía uruguaya por parte de empresas trasnacionales” (pág. 29). Una constatación crucial de la cual, llamativamente el documento no da cuenta de ninguna conclusión. Por el contrario, dice “Avanzar en democracia en materia económica, consiste en incrementar el peso que tiene el pueblo sobre el excedente económico”. Pero el FA expresa la evolución de la pequeña burguesía que -de disputar una porción de la renta nacional a la voracidad del imperialismo- ha pasado a sumarse a la política de ese imperialismo y a defender su participación en la renta nacional contra las masas. La dependencia es una de las formas que caracteriza al desarrollo del capitalismo como sistema mundial, y de ningún modo una relación económica independiente, es decir que no se trata de un problema de gestión o de “modelo”. La causa de la crisis mundial reside precisamente en el agotamiento del modo de producción capitalista. Este es el punto crucial. Las tesis son parcas a la hora de caracterizar al actual gobierno. El centro de gravitación lo ocupa el ministro de economía, Gabriel Oddone quien ha resaltado que el presidente le ha permitido elegir al equipo económico en su totalidad. La “oposición” derechista ha remarcado innumerables veces que perfectamente podría ser el ministro de económica de cualquier gobierno de blancos o colorados. No se trata de una observación menor. Ciertamente el ministro goza de amplía facultades, uno de los principales contrastes con el gobierno anterior donde la ministra Azucena Arbeleche era descripta como mera ejecutora de una partitura escrita por Lacalle Pou. El propio Oddone durante la campaña electoral al ser consultad la definió como “una buena ministra de Hacienda”. Con esto le bajaba el precio como una mera recaudadora de ingresos o una auxiliar, que no reunía las facultades para liderar la política económica. Oddone, en contraste, ocupa todo el espacio. Propicia la política de inversiones y tiene injerencia en asuntos que normalmente escapan a las atribuciones inmediatas del ministro de economía. Estos debates de primer orden no tienen cabida en las 75 páginas. Es un hecho que una seguidilla de despidos ha producido una ola de indignación por abajo. Las patronales se abandonan a las practicas más arbitrarias a la hora de dejar trabajadores en la calle, anunciado los despidos por medio de redes sociales, muchos apenas horas antes de concretarse. El caso más emblemático fue el de Yasaky, la multinacional japonesa de componentes automotrices que despidió a sus 1200 trabajadores de un día para el otro. Como respuesta a este estado de cosas, el ministro de trabajo, Juan Castillo, anunció que enviará al parlamento un proyecto de ley que establecerá que las empresas deben notificar con anticipación al gobierno y a las organizaciones sindicales cualquier despido colectivo o cese de actividades, así como sus causas. Esto fue desestimado por Oddone quien afirmó se trataba apenas de “estimaciones” del ministro de trabajo y que esa medida antes debía ser presentada al poder ejecutivo, quien evaluará y “eventualmente considerará como lo tratan” (FM Del Sol, 11/12). Las cámaras empresariales se han sublevado “complicar los despidos es complicar la contratación”, lo que constituye un exceso, porque no existe ningún plateo ni remotamente cercano a obstaculizar los despidos por parte del gobierno. Al ser consultado Oddone dijo “No descarto que sea una idea impracticable”. Que un trabajador sepa con anticipación que se va a quedar sin trabajo es inviable para el gobierno. Con el debate presupuestario y la propuesta de un impuesto o sobretasa al 1% más rico tenemos otro ejemplo. El gobierno ha dejado claro que el debate tributario está definitivamente cerrado. Se le ha respondido al PCU y demás sectores que lo impulsan que tal iniciativa tiene lugar en los debates a nivel mundial, poniendo de ejemplo a Europa, pero siempre propiciados, según el propio Oddone, por fuerzas políticas que no están en el poder, “Melechon en Francia”, “Podemos en España”. Lo que sugiere es que tales proyectos tienen un fuerte carácter demagógico. Es cierto que la Francia Insumisa de Melechon y Podemos de España (ahora rebautizada como “Unidas Podemos”) ostentan esa condición, lo mismo podría decirse de Zohran Mamdani quien según la revista Forbes convenció a los votantes de la ciudad de Nueva York al prometer que haría la ciudad más asequible con una congelación de alquileres y servicios gratuitos financiados en parte con un impuesto adicional a los ricos. El ministro dice más de los que sospecha, porque la campaña electoral del FA no sólo no insinuó nada parecido, sino que estranguló cualquier expectativa en una modificación del estado de deterioro creciente de la economía familiar. El FA está a la derecha de Mandami, quien forma parte de una corriente dentro del Partido Demócrata, es decir una entidad enteramente imperialista y perpetradora del genocidio en Gaza, y de cuanta guerra propició Estados Unidos. La guerra y el genocidio En el capítulo titulado “Frente Amplio columna vertebral de nuestra política de alianzas” se dice lo siguiente: “Los comunistas, allá por 1992 escribimos que la unidad del Frente Amplio era una cuestión de principios (…) Hemos tratado de ser consecuentes con este principio, sabiendo que vamos tan lejos como podamos llegar juntos” (pág. 45). Este punto tiene implicancias serías para cualquier partido, es una forma elegante de subordinarse a las tendencias conservadoras o derechistas en nombre de un objetivo unitario. Se manifiesta en forma grave en el plano internacional. Nos referimos a la ausencia de cualquier referencia a la línea adoptada por el gobierno de Orsi respecto a la situación en medio oriente, más en particular el genocidio contra el pueblo palestino. Gaza y Cisjordania son mencionadas al pasar en el capítulo internacional en forma descriptiva, es decir que estamos ante un encubrimiento por omisión. Orsi y Cosse llevaron su complicidad con el sionismo hasta las últimas consecuencias. Han recibido y participado en todo evento organizado por comités, cancillería, embajada, o agencias de Israel, que han intentado rivalizar con las manifestaciones masivas convocadas en solidaridad con Gaza. Esas iniciativas del sionismo no han pasado de concentraciones muy reducidas. En conclusión, Orsi no puede escudarse en un clamor que lo compele a participar de esas actividades. En contraposición la Coordinación por Palestina ha convocado movilizaciones masivas, que sin embargo no han contado con la presencia de Orsi. A esto hay que sumar que el gobierno no responde a los pedidos de reunión que la Coordinación ha solicitado reiteradamente. Se trata de un alineamiento imperturbable del gobierno de Orsi con el masacrador Netanyahu y su gabinete ultraderechista. “Nuestro partido ha hecho de la paz su consigna central de este momento histórico”, figura en el capítulo dedicado a la situación internacional. Pero el reclamo de paz a secas, es una desnaturalización de cualquier concepción leninista, quien proclamó que no se podían suprimir las guerras sin suprimir antes las clases y sin instaurar el socialismo. Una “paz” en las circunstancias actuales solo significa una pausa para hostilidades aún mayores, como de hecho está ocurriendo precisamente en Gaza, donde el “plan Trump” se encuentra completamente empantanado y el gobierno de Netanyahu busca volver a poner en vigencia la pena de muerte para los prisioneros acusados de “terrorismo”. El reclamo de paz en medio de una carrera armamentista como la que estamos presenciando día tras día significa velar el entendimiento de las propias filas. Sobre la situación en Venezuela, la Resolución General del congreso sostiene: “Estamos trabajando y lo seguiremos haciendo para que (...) nuestro gobierno se pronuncie y actué en el sentido que lo han hecho nuestro Frente Amplio y el movimiento popular”. Un camino a ninguna parte En el capítulo titulado “Desafíos del FA y la responsabilidad de nuestro partido” se menciona lo que suena a una capitulación por adelantado, citamos: “Hay un equilibrio entre los sectores y un importante rol de la delegación de base, que muchas veces ha contribuido a los consensos. Pero esta correlación de fuerzas, no se corresponde con la realidad que nos dejó la elección nacional, con una clara mayoría del MPP y sus aliados”. Es sabido que dentro de la estructura del FA el peso del PCU es significativamente mayor que cualquier otro grupo, esto se explica por su ascendiente en las bases y la representación de estas en el plenario. El documento parece indicar que hay que evitar una polarización, lo cual parece estar indicando alguna suerte de contubernio con ese sector para “adecuar” la interna a los equilibrios electorales, lo que sólo puede significar la renuncia o la transferencia de posiciones en favor del MPP. El PCU ha avanzado en su integración al estado no porque ocupe más cargos que los anteriores periodos del FA (de hecho, ha retrocedido en votos) sino por el lugar estratégico donde se desempeña dentro de la estructura de gobierno. Juan Castillo es el secretario general del PCU, y acaba de ser el más votado para integrar el Comité Central. Como dijimos más arriba, es el actual ministro de Trabajo. Sus diputados levantan la mano para votar el presupuesto de miseria que no consagra ninguna de las aspiraciones de los distintos sectores populares. Este camino no plantea ninguna salida, porque la única realista sería romper con el gobierno y el Frente Amplio, y pasar a la oposición política, algo que la dirección del PCU jamás hará. Es hora de que los militantes de izquierda, los trabajadores y la juventud anti-capitalista realicen un balance político respecto a los gobiernos del FA, sometidos al Fondo Monetario, el sionismo y el imperialismo y sobre esa base convocar un encuentro de trabajadores. No estamos en un período pacífico y estable, sino en una etapa convulsiva que plantea la profundización de la lucha de clases. Abramos la discusión.

18 de diciembre de 2025
Trump improvisa una doctrina de seguridad nacional fascistizante

La “Estrategia de Seguridad Nacional”, publicada por la Casa Blanca a comienzos de diciembre, no fue bien recibida por los aliados de Estados Unidos en la OTAN ni por la mayoría de los grandes medios de comunicación norteamericanos. The Economist vio en el texto “mayores razones para que los amigos de América se preparen para lo peor”. Asegura que es “Una estrategia que desdeña a Europa, acosa a América Latina y es vaga sobre Asia”. Le Monde lo calificó como “una ruptura histórica” con Europa y “una división final” que plantea la divisoria de bienes. El semanario británico pone en duda, como tantos otros medios, que sea “un punto de vista establecido por la Administración”. El mismo Trump, conforme a su hábito de declarar una cosa y la contraria, le bajó el precio al documento con posterioridad, al calificarlo como “una opinión”. Definitivamente, ha sacado a luz una honda división en la burguesía imperialista mundial. El texto parte de una caracterización de la que se ha abusado en los últimos sesenta años, pero ahora con connotaciones bastante más explosivas. De acuerdo a esta versión, Estados Unidos no puede seguir soportando los costos que entraña la marcha de la economía mundial, sea mediante la apertura de su mercado interior, sea mediante la financiación internacional. Fue el argumento que utilizó el presidente Johnson para bloquear el acceso a las reservas internacionales de oro a los bancos centrales del resto del mundo en el lejano 1968; en 1971, Richard Nixon declaró la inconvertibilidad final del oro. Pero el principal beneficiario de esos costos que financiaron la reconstrucción económica de Europa y Japón, y de Corea del Sur y Taiwán luego de la guerra de Corea, fue el capital norteamericano. Esa reconstrucción, en un movimiento contradictorio, puso en competencia a los beneficiarios con el capital norteamericano, que la literatura económica de la época convirtió en un desafío ‘existencial’. Esa reconstrucción sirvió, adicionalmente, para potenciar la presión sobre China y el espacio de la exURSS, que se reconvirtieron en economías de mercado como condición para la invasión del capital internacional –de Alemania en Europa del Este y de Estados Unidos, Japón, Taiwán y Alemania en China. Los ‘viejos’ enemigos ‘existenciales’ (Japón y la UE) se encuentran en ruinas, y el imperialismo norteamericano enfrenta la competencia de China, más potente que los ‘desafíos’ previos. La exportación de capital por parte de China es, sin embargo, la contrapartida de sus grandes superávits comerciales, que no pueden ser absorbidos por inversión interna; desata, junto a una sobreinversión al interior, otra internacional; China es arrastrada a la crisis mundial. Esta expansión de la frontera de la acumulación capitalista ha devenido, por un lado, en un estado de sobreproducción mundial y, por otro lado, en una desindustrialización relativa de Estados Unidos y una supremacía de su capital financiero ficticio. Las cadenas de producción a partir de la fuerza de trabajo de países baratos, sirvió para desvalorizar la fuerza de trabajo de Estados Unidos y los países desarrollados, al mismo tiempo que para desarmar su tejido industrial. El colapso económico creado por una formidable expansión ha dejado planteada una reestructuración de la economía y política mundiales, que no puede tener lugar sino de una forma violenta. La reconstrucción de las cadenas de producción en nuevos términos nacionales es económicamente inviable y financieramente imposible. Llevaría a un dislocamiento del comercio y la economía mundiales. Todo esto, aunque explica que el texto señale que Estados Unidos “no puede sostener para siempre cargas globales” o seguir “sobreestimando la capacidad de America para financiar” el comercio de otros países, escamotea que su única salida es un brutal ajuste contra su fuerza de trabajo y una guerra comercial estéril. El texto es uno de los mayores reconocimientos de la decadencia del imperialismo norteamericano, el último imperialismo de alcance global de la historia. Es precisamente este imperialismo, sin embargo, el que convoca a la “Protección del núcleo de intereses nacional” y que declara la “Primacía de las naciones”. Pero es justamente el “interés nacional”, repartido a escala global, lo que impide una salida a la crisis, que no tiene otra que una planificación democrática internacional de gastos e inversiones. La “salida nacional” a la crisis mundial es la premisa histórica del fascismo. Efectivamente, el texto abandona la justificación de las guerras cuando son emprendidas por los imperialismos democráticos y encara una acción fascista. Para el documento, la disolución nacional no deriva de la internacionalización de las fuerzas productivas sino de las migraciones de masas. Las mismas que moldearon a los Estados emergentes en los siglos pasados, son presentados como su contrario, incluso en casos de carencia de fuerza de trabajo industrial calificada. Por eso emprende un ataque contra lo que llama “ideología liberal”, que engloba a los partidos históricos de Europa y a los demócratas estadounidenses. Se alinea con el “soberanismo” europeo en un ataque frontal a la utopía trasnacional de la Unión Europea. Es un ataque a un bloque imperialista rival, que tiene por interesados principales a las tecnológicas estadounidenses, que rechaza el pago de impuestos en los mercados en los que realiza sus negocios. Pero, políticamente, es un alineamiento con los partidos históricamente fascistas –en especial en Alemania, Francia, Gran Bretaña. Aunque el texto no lo dice, plantea de hecho la supresión del euro, en especial por la constante referencia a la hegemonía monolítica del dólar. Los liberticidas internacionales se mofan de la “competencia de monedas” que alientan sus cipayos latinoamericanos. La reimposición de la ley nacional sobre la europea significaría el fin del propósito de una deuda pública común que permita financiar la re-industrialización de Europa. La escala inusitada de los proyectos de la Seguridad Nacional de Trump ha llevado a algunos observadores a descalificarlo como estrategia política y señalarlo como un plan de “sabotaje” de las alianzas en vigencia. El texto pone a Trump a la cabeza de la construcción de un fascismo internacional, o sea de un fascismo norteamericano que maneja sucursales fascistas extranjeras. El documento declara causa de guerra cualquier acción estatal contra la dominación del dólar, en un caso de burrada económica y ceguera política mayúscula; el patrón monetario internacional no se impone, por cierto, ‘pacíficamente’, pero en ningún caso lo hace por diktats (estos sólo pueden contribuir a acelerar su destrucción). Los propios bancos centrales ‘occidentales’ están reemplazando reservas en dólares por oro, en parte por el uso del dólar, por parte de EE.UU., para imponer sanciones internacionales. En este caso se trata de una amenaza contra los BRICS, que ya se valen de monedas alternativas en su comercio recíproco. La advertencia, sin embargo, contradice la política de aranceles a la importación, establecida por Trump, porque impone desvíos al comercio internacional y al patrón monetario que lo financia. El desorden conceptual del texto, descomunal, traduce las contradicciones sin salida que desarrolla la crisis norteamericana y la crisis mundial. Al igual que lo que ocurre con la transición imperialista internacional, que no lleva sino a un ahondamiento de la crisis y a las guerras, tiene lugar con la llamada transición monetaria. La Inteligencia Artificial será central en la resolución de cuestiones tecnológicas, pero no aportará nada que no se sepa acerca del agotamiento final del capitalismo. El conjunto del texto está claramente determinado por los planes de Trump para alcanzar un ‘cese del fuego’ en Ucrania mediante un acuerdo que cuenta con el apoyo de Putin. Se trata del despedazamiento nacional de Ucrania (aquí el cacareo nacional queda de lado) y de un pacto de explotación de recursos con Rusia. Este desarrollo es la prueba final e irrefutable del carácter imperialista, en el contenido, y reaccionario, en la forma, de la guerra de Putin en Ucrania y Europa. Putin y Rusia no son mencionados en el documento como adversarios de algún tipo, pero el ataque a la UE obedece a la resistencia de ésta de oponerse a ese acuerdo en función de su propia anexión de Ucrania. El acuerdo Trump-Putin pondría una bomba de tiempo en el bajo vientre del imperialismo de las potencias de Europa. Para un gran sector del imperialismo norteamericano ‘liberal’ (al igual que para amplios sectores del Pentágono) sería un salto al vacío. Rusia no defiende ante la OTAN intereses nacionales: al revés, los intereses de la oligarquía moscovita y su aparato de seguridad son antinacionales. Por eso la única salida positiva a la guerra es su derrocamiento por parte de los trabajadores de Rusia. El retorno a la “doctrina Monroe” (“América para los americanos”) es una pieza estratégica de magnitud en el tablero del documento. La “doctrina” justificó en el pasado las guerras imperialistas en el Caribe, Centroamérica y México, y se suponía una advertencia al imperialismo inglés, que dominaba el sur del continente. En la actualidad equivale al traslado de la guerra mundial al Hemisferio por medio del Comando Sur y los gobiernos de ultraderecha encabezados incluso por fascistas declarados. El bloqueo contra Venezuela no ha sido desafiado ni cuestionado por ninguna potencia rival a Estados Unidos. Milei ha militarizado su gobierno por medio de un reordenamiento de todo el ejército y el nombramiento de un ministro en actividad. Kast es un pinochetista de cuerpo presente. Pero el capitalismo local no puede hacer frente a la crisis sin el concurso de China. China ha sido el primer rescatista de Argentina, por medio de un swap ratificado por Milei, de mucho mayor alcance que el de Bessent, si es que existe y está nominado en derechos especiales de giro –una moneda del FMI. El conjunto de ambigüedades y contradicciones del texto de Seguridad Nacional lo convierten en un documento en grado de tentativa, que el trumpismo se ha apresurado en publicar para llenar un vacío ideológico entre una tropa dispersa en medio de una acentuación de la crisis mundial y de la guerra. Putin se ha comprometido en aniquilar la infraestructura estratégica y habitacional de Ucrania, condicionado por una economía bajo presión de estallido. La crisis mundial es la madre de todas las revoluciones sociales.