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El Obrero Internacional N° 2

1 de enero de 2005 · 20 notas

Notas de este número

1 de enero de 2005
Una nueva oleada de luchas de clases en Europa
Marco Veruggio

De un año a esta parte, se hace cada vez más evidente cómo la construcción de un polo imperialista europeo, financiado a partir de la destrucción del salario de los trabajadores, está determinando un cuadro de inestabilidad social inquietante para la burguesía de nuestro continente. Poco antes de las recientes elecciones para la renovación del parlamento de Estrasburgo, uno de los principales semanarios de actualidad y política italiana, L’Espresso, publicaba una encuesta en la que se trazaba un panorama del conflicto de clases en los 25 países de la UE, poniendo como objetivo central de la nueva Comisión Europea la “contención” de la oleada de luchas obreras que estallaron en el curso del último año. Es útil trazar un breve panorama de los acontecimientos más significativos. Lucha sindical en Europa En el otoño de 2003 los trabajadores del correo inglés realizan una huelga por algunas semanas contra las privatizaciones y el desmantelamiento de la Royal Post, planteados por el gobierno de Blair y acompañados por una serie de episodios de verdadera intimidación contra el sindicato, episodios que llevaron a éste a considerar la hipótesis de retirar su sostenimiento al Labour Party. La huelga genera tal caos en el país que se llega, a proponer que sean los repartidores de leche quienes entreguen casa por casa, a su vez, las cartas. En Italia, una región entera del sur, Basilicata, se levanta para impedir una descarga de residuos nucleares solicitada por el gobierno dé Berlusconi; se bloquean las líneas ferroviarias, se realizan piquetes que impiden la circulación en las calles, con excepción de los medicamentos y los alimentos necesarios para la población. El gobierno es obligado a suspender la realización de su proyecto. Entre diciembre y enero, se verifica una oleada de “huelgas salvajes” en el transporte público local, en algunos casos proclamados en forma indefinida, por la renovación del convenio nacional del sector: decenas de ciudades quedan paralizadas durante jomadas enteras. La prensa desencadena una campaña propagandística contra los huelguistas, acusados de crear malestar a los ciudadanos, y Francisco Rutelli, uno de los líderes del centroizquierda, candidato a premier en las elecciones de 2001, llega a afirmar que las huelgas “salvajes” generan un clima de inestabilidad que favorece al terrorismo internacional. Contemporáneamente entran en agitación los trabajadores de Alitalia, la compañía aérea nacional, que amenaza con miles de despidos. El aeropuerto de Roma es ocupado y también el tráfico aéreo se paraliza. La solidaridad popular obliga a las asociaciones de consumidores, que inicialmente habían adherido a la campaña difamatoria contra los huelguistas, a expresar su adhesión a la lucha. La intervención del gobierno, que denuncia a los choferes por interrumpir el servicio público; la de algunas administraciones locales, que ponen a disposición fondos propios para aumentar el salario de los choferes en sus ciudades, y sobre todo, la firma de un acuerdo vergonzoso por parte de los sindicatos mayoritarios CGIL-CISL-UIL logran acallar una verdadera rebelión. El mismo Partido de la Refimdación Comunista, incluso sosteniendo la lucha de los trabajadores, en vez de empeñarse en favor de una coordinación y una generalización de la lucha, propone como solución subsumir el acuerdo sindical a un referéndum, un método para institucionalizar el conflicto social que termina neutralizándolo. Los únicos que colocan como objetivo la continuidad de las luchas son algunos pequeños sindicatos de izquierda y un grupo de compañeros de Progetto Comunista, dirigentes nacionales de la CGIL, que plantea el retiro de la firma del acuerdo sindical por parte de la CGIL y lanza la consigna de la huelga general indefinida. Algunos meses después se lanzan a la lucha los trabajadores de la Sata de Melfi (Grupo Fiat), establecimiento modelo de explotación en el sur de Italia, que rechazan los interminables turnos, la disciplina militar impuesta por la empresa y exigen el mismo salario que el resto de los trabajadores de la Fiat. Luego de 21 días de huelga, que paralizan la producción en casi todos los establecimientos de la Fiat del país, se firma un acuerdo sindical, que esta vez logra aumentos salariales y mejoras en los horarios, y en las condiciones de trabajo. La Fiom-CGIL, sindicato de los obreros metalmecánicos, fundado en Melfi por un compañero de Progetto Comunista, en la posterior elección de renovación de representantes sindicales logra un triunfo aplastante, arrancando el 70% de los votos. En el otoño posterior, en España y en el país Vasco se suceden violentos conflictos entre los portuarios, que se oponen a las privatizaciones impulsadas por el gobierno de Zapatero, y la policía, que dispara balas de goma contra los manifestantes, hiriendo a algunos de ellos. En Alemania, los trabajadores que salen a la calle son los del sector automotriz: primero los empleados de la Opel, de Bochum, que paran por diez días consecutivos, luego los de Volkswagen. También en este caso la burguesía se ve favorecida por la intervención de la IG-Metall, sindicato metalmecánico, que, en vez de seguir el camino de la lucha, firma un acuerdo que intercambia la defensa de los puestos de trabajo por algunos años de congelamiento salarial y flexibilidad horaria. En Francia, es el mundo de la educación el que entra en la lucha con huelgas, manifestaciones y la ocupación de centenares de establecimientos educativos. Pero es en Italia donde, a partir de noviembre, se desenvuelve una verdadera explosión social de la clase obrera. Esta vez, los protagonistas son los obreros de decenas de pequeñas y grandes empresas, muchas hijas de la tercerización de grandes fábricas, alguna vez estatales, que impulsan procesos de reestructuración o de relocalización despidiendo en el transcurso a miles de trabajadores. Aparecen decenas de focos de lucha, algunas de ellas muy radicalizadas. Se ocupan estaciones ferroviarias y se bloquean peajes. En una pequeña localidad meridional, un grupo de trabajadores que no percibían salario, algunos durante meses, ingresaron a un centro comercial secuestrando alimentos. La solidaridad popular que recibieron fue tan grande que incluso el obispo local se vio obligado a expresar su apoyo. Falta una dirección revolucionaria de las luchas Delineando este cuadro, se podría pensar que Europa está atravesando un período prerrevolucionario, pero en realidad estamos, por el momento, bien lejos de ello. Una de las razones de la debilidad estructural de estas luchas reside en su atomización. A pesar de la verdadera explosión social de la clase obrera que estamos presenciando con manifestaciones -en algunos casos, muy radicales-, cortes de rata, huelgas prolongadas, ésta corre el riesgo de terminar en el callejón sin salida de la lucha limitada a cada empresa. Desde el punto de vista político, no existen organizaciones que se planteen el problema de construir un frente obrero unificado que coloque en el centro de la discusión el problema del desarrollo industrial, de la lucha contra las privatizaciones y relocalizaciones -en definitiva, de la cuestión obrera-. En Italia, por ejemplo, el centroizquierda está ocupado en estos días en criticar la ley financiera de Berlusconi, recriminándolo por su incapacidad de mantener su promesa electoral de bajar los impuestos (a los ricos) y solicitando la disminución de la presión tributaria a las empresas, en vez de a las familias (naturalmente, recortando el gasto social) y reclamando el respeto del pacto de estabilidad europeo (una medida de ajuste del gasto público por debajo del 3% del PBI nacional). No se ha dicho una palabra del hecho de que un artículo de la ley prevé, de hecho, la abolición de la caja integral de ganancias, uno de los principales amortizadores sociales utilizados en el ámbito de las crisis de producción. Refundación Comunista aparece muy preocupada por el “enfrentamiento programático” con Prodi, en vistas de su ingreso al gobierno en la probable eventualidad de una derrota de Berlusconi en las elecciones de 2006. La CGIL, principal sindicato de izquierda, con cinco millones de afiliados, se está preparando para una posterior atomización y dilución de las luchas, preocupada por tener que gestionar una radicalización del conflicto social en vistas de un triunfo de Prodi y de la afirmación de un gobierno “amigo”. A la firma del acuerdo en el transporte público, que ya he mencionado, se suma la avanzada sobre Alitalia, que prevé la balcanización y privatización parcial de la empresa, y la consecuente expulsión de millares de trabajadores. A pesar de esto, el sector de izquierda de la CGIL (Lavoro Societá-Cambiare Rotta) está orientado a sostener en el próximo congreso la mayoría dirigida por Guglielmo Epifani, brazo derecho y, hoy por hoy, sucesor de Sergio Cofferati en la secretaría general. Los sindicatos “de base”, pequeñas organizaciones del sindicalismo clasista, representan una fuerza demasiado pequeña del movimiento obrero, y a menudo terminan privilegiando los conflictos entre ellos y contra la CGIL, en lugar de plantearse la perspectiva de una unificación del sindicalismo clasista y de las luchas obreras. Progetto Comunista y la cuestión obrera Progetto Comunista, desde hace años, sostiene la necesidad de construir una gran lucha general en el mundo del trabajo a partir de la elaboración de una plataforma unificadora centrada en la reivindicación de aumento salarial, la institución de un salario social, el reestablecimiento de la escala móvil de los salarios, y la nacionalización sin indemnización y bajo control obrero de las empresas en crisis. En algunos grandes conflictos, surgidos en el último año, desde los trabajadores del transporte hasta los de Alitalia, en Melfi, hemos trabajado por la continuidad y unificación de las luchas, proponiendo y tratando de lograr una coordinación de los delegados sindicales que se pusiese a la cabeza de las movilizaciones, denunciando el rol de amortizador ejercido por el centroizquierda y la mayoría de la CGIL, llevando adelante la propuesta de una huelga general indefinida que apuntase a la caída del gobierno derechista. Todo esto, junto con el trabajo de años, produjo una mayor radicalización en el mundo del trabajo. En Génova controlamos el círculo de Refundación Comunista de Fincantieri, en Melfi el de Sata/Fiat, en Roma hemos constituido un núcleo de Progetto Comunista en Altalia. De todas formas, el trabajo que nos espera es todavía enorme y damos por descontado los límites de nuestra interna, en un partido que cada vez es menos capaz y está menos interesado en considerar al movimiento obrero como el sujeto central de la transición. También este será uno de los temas de discusión en el próximo congreso nacional del PRC, un congreso que estará centrado en la cuestión de la alianza del gobierno con el centroizquierda, pero al interior del cual haremos pesar nuestra orientación hacia la lucha de clases, subrayando que el propio “giro” de Bertinotti hacia un gobierno de coalición de centroizquierda está alejando al partido de aquellos movimientos que habían representado el punto de apoyo de nuestra discusión en el último congreso, y cómo tal giro representa un obstáculo para la construcción de una dirección revolucionaria del conflicto social de nuestro país. Del mismo modo, el ingreso del PRC en la Izquierda Europea, un contenedor de fuerzas socialdemócratas (¡abierto al socialismo católico y a los liberales progresistas!), que se pone como interlocutor de la izquierda liberal del continente, no favorece ciertamente a un avance y a una unificación de los conflictos que se van manifestando en toda Europa y, por el contrario, tiende a vaciarlos y a reorientarlos hacia el cauce de las políticas liberales. En todo caso, la explosión de luchas cada vez más numerosas representa, en cualquier latitud, una oportunidad para los marxistas revolucionarios. ¡Nosotros también trataremos de aprovecharla!

1 de enero de 2005
Tsunami
Corresponsal

Las naciones devastadas por el tsunami que despidió el año 2004 estaban ya entre las más castigadas del mundo colonial y semicolonial -paraísos del turismo sexual, del tráfico de niños, etc. Las organizaciones humanitarias estiman que las 150 mil muertes ya confirmadas, especialmente en Indonesia, Sri Lanka, la India y Tailandia se multiplicarán varias veces por las epidemias, las enfermedades y el hambre. En tres de estos países luchan poderosos movimientos rebeldes y hay guerras civiles. Dos días después de la tragedia, los rebeldes de la provincia de Aceh, en Indonesia -donde hay casi 100 mil muertos y otros varios cientos de miles que perdieron todo-denunciaron que el ejército proseguía sus operaciones militares de represión. En la era de la tecnología de la información, no se había hecho nada para alertar sobre la aparición del cataclismo, con una inversión relativamente menor. Sí ha prosperado la tala desmedida de los bosques, grandes pulmones del planeta, que hace la delicia de los grandes monopolios madereros. Lo más grave son las medidas político-militares que se han puesto en marcha después del cataclismo. "La ayuda dispensada a las víctimas por los EE.UU, relata Le Monde (7/1) se acompaña de objetivos políticos”. En medio del odio generalizado a la carnicería imperialista en Irak, los yanquis pretenden revenirlo mediante la “ayuda” a las naciones musulmanas afectadas (Indonesia es la mayor de ellas). Pero los propios asesores imperialistas se muestran "escépticos”. Las consecuencias podrían ser “desastrosas", le dijo a Le Monde, “Sydney Jones, uno de los responsables del Grupo Internacional de Crisis”.

1 de enero de 2005
El ‘mandato’ de Bush

Bush salió de las últimas elecciones norteamericanas convencido de que había obtenido un ‘mandato’. En plena embriaguez pseudo-religiosa, la expresión usada debía entenderse en un sentido ‘divino’. Del otro lado de la mesa, algunos opositores se animaron a ver la emergencia del fascismo. En realidad, las elecciones han funcionado como respirador artificial para un gobierno agotado, cuyas contradicciones y limitaciones se hicieron ver de inmediato después de los comicios, en términos aún más explosivos que en el pasado. Apenas sesenta días después del 4 de noviembre, las encuestas descubren un sólido rechazo a la continuación de la guerra de Irak, del 57% de los entrevistados. Fallujah Munido de su ‘mandato’, Bush se lanzó a lo que todos habían previsto: destruir la ciudad insurgente de Falluja. No tuvieron problemas ‘militares’ para ejecutar en 96 horas el arrasamiento de la ciudad, sus viviendas e infraestructura. Políticamente, las cosas anduvieron en forma diferente, porque simultáneamente la resistencia iraquí desató ataques fulminantes en Mosul y en poco tiempo la insurgencia volvió a manifestarse en todo el país. Cuando la ‘victoria’ en Falluja hacía esperar a los autores de la masacre un tránsito ‘ordenado’ a las ‘elecciones’ previstas para enero, la realidad se encargó de que ocurriera otra cosa. Comenzaron una serie de críticas e insubordinaciones entre las tropas norteamericanas. El criminal de guerra Donald Rumsfeld fue criticado abiertamente por los soldados. Recrudecieron los problemas de reclutamiento de soldados para el Pentágono y estallaron brotes de crisis en la Guardia Nacional. El Financial Times pidió a los gritos que echaran al secretario. La perspectiva de una reimposición, aunque parcial, del servicio militar obligatorio en Estados Unidos volvió a asomarse como una posibilidad preñada de crisis mayúsculas. Las ‘elecciones’ de enero en Irak ya no ocurrirán como estaba previsto, dado el alto número de fuerzas que han decidido el boicot. Pero deben realizarse de cualquier modo, porque son la única vía para reestablecer el derecho público en Irak y otorgar fuerza de ley, en el derecho internacional, a los traspasos de propiedad que el gobierno de ocupación viene ejecutando metódicamente como el mejor burócrata moscovita. No está en juego la voluntad popular sino el saqueo legal, que cuenta con la complicidad de todas las potencias capitalistas, incluidas las que no participan de la guerra en forma directa. El famoso “reparto del mundo”, que constituía para Lenin uno de los rasgos fundamentales del imperialismo, tiene todavía más vigencia en este período en que la ‘globalización’ debía asegurar la completa conquista del mundo por parte del capital por medio de la tecnología’. De cualquier modo, el ‘mandato’ de Bush ha recibido algunos golpes descomunales, incluso antes de haber jurado para su segundo período. Arafat La guerra de Irak, de todos modos, no será zanjada dentro de los límites de su territorio sino a escala de Medio Oriente y del mundo en general. No es, después de todo, una guerra localizada’. En este aspecto, como en muchos otros, la cuestión decisiva es Palestina. En Palestina, el ‘mandato’ de Bush no difiere de lo que se venía haciendo: detrás de la mascarada del retiro de Gaza y de las elecciones para establecer al sucesor de Arafat, sigue rigiendo el acaparamiento de tierras y fuentes de agua por el sionismo. La opresión nacional palestina se agudiza de día en día, como si esto fuera aún posible. Esto quita margen al colaboracionismo palestino de la cúpula de Al Fatah, que se vio obligada a vetar la participación en las elecciones de un líder popular que se encuentra en las cárceles de Israel, M. Barghouti. Barghouti, de todos modos, sostiene la posición de la coexistencia de dos Estados (israelí y palestino), lo que, decimos nosotros, es una forma disfrazada de la dominación sionista. La emancipación de los pueblos de Palestina pasa inevitablemente por la destrucción política y social del Estado sionista. En Medio Oriente se manifiestan las limitaciones del nacionalismo burgués o pequeño burgués que ya ha demostrado su incapacidad histórica en otras partes del mundo y en otros períodos dentro de la época imperialista, y esto se manifiesta ahora incluso en forma mucho más aguda. El nacionalismo islámico es aún más limitado y con características fuertemente reaccionarias. Para los revolucionarios socialistas, que por pocos que sean pertenecen a una corriente de fuerte tradición histórica en las masas árabes, la cuestión política es muy clara: o establecen un frente independiente de lucha armada contra el imperialismo, o se esfuerzan por llegar a un frente único con el nacionalismo que resiste en la práctica al imperialismo. Los cohetes teleguiados y no el turbante son el enemigo principal; a partir de aquí es necesario ejercer la crítica más implacable al nacionalismo y al islamismo, y nunca hipotecar el socialismo internacional a las fantasías reaccionarias del fundamentalismo religioso. Camarilla Muchos comentaristas han señalado el carácter mafioso del gobierno Bush, incluso mucho antes del ‘mandato’. Ha sido denunciado hasta el hartazgo su régimen de negocios familiares. Pero lo que a los de afuera les parece monstruoso, a este otro criminal de guerra le parece insuficiente. La renuncia de Colin Powell, el ascenso de Condoleeza Rice, la ubicación de un amigo a la cabeza de la CIA y el intento de establecer un comando único de los servicios de inteligencia; todo esto testimonia la tentativa de reforzar las características de gobierno de camarilla. Bush ha logrado imponer estos Cambios a pesar de la resistencia del Pentágono (que no quería perder la autonomía de sus servicios) y de las otras cofradías del Partido Republicano. Ya se puede escuchar a los que denuncian el derrumbe del sistema de ‘contrapesos y controles’ de la ‘democracia americana’. Esto significa que el régimen representativo tiende a su propia disolución en el país que tiene los mayores recursos para sustentarlo. Se trata, por lo tanto, de un régimen que delata la crisis, o sea de un régimen de crisis. El fortalecimiento del núcleo gubernamental implica el debilitamiento del régimen político. Bush, sin embargo, tampoco tiene condiciones para ir a fondo en esta tendencia. No ha podido, por ejemplo, reemplazar al secretario del Tesoro, Snow, porque no ha encontrado un reemplazante que cuente con el acuerdo de Wall Street. La burguesía acostumbra a ceder poder cuando tiene que salvar la bolsa, pero en Estados Unidos no cree que haya llegado ese momento y piensa que optar por esa variante sería peligroso. Bush se ha visto obligado también a llegar a un arreglo de circunstancias con la camarilla que dirige el Pentágono. Los gobiernos de camarilla representan, por regla general, una restricción de las condiciones de dominación de las clases explotadoras. En el caso de Bush, refleja el fracaso de la tentativa de reforzar la dominación mundial del imperialismo yanqui por medio de la globalización en la economía y de la tecnología militar en el campo de la guerra. En el primer caso, las crisis internacionales son cada vez más intensas y frecuentes; y en el segundo, las pantallas de las computadoras no han podido dar cuenta de la rebelión popular. Lucha de clases en EEUU El empantanamiento creciente del imperialismo yanqui en Irak ha impedido hasta el momento poner en marcha la madre de todas las batallas de Bush: un ataque a fondo contra la seguridad social y contra el sistema de impuestos progresivos. En todo el ámbito de la geografía social norteamericana prevalece la tendencia al ataque a los trabajadores -desde el estancamiento y caída del salario real hasta la acentuación de la descalificación laboral, el hundimiento de los sistemas de jubilación privados y los cierres de empresas por ‘deslocalización’-. Bush tiene en carpeta la privatización de la seguridad social del Estado y la sustitución del impuesto que grava los ingresos personales por un nuevo impuesto al consumo. Para el capitalismo norteamericano esta ofensiva es imprescindible para hacer frente a la tendencia imparable a la reducción de la tasa de beneficios del capitalismo. La privatización de las jubilaciones que aún se encuentran en un régimen estatal significaría la inyección de miles de millones al mercado de capitales y a la Bolsa -una fuente de capital barato-; lo mismo ocurriría con la desgravación de los ingresos personales de los capitalistas. La privatización, sin embargo, provocaría un agujero negro en las finanzas estatales, que deberían seguir pagando los retiros mientras dejarían de percibir los ingresos de los contribuyentes en actividad. Como hoy el déficit fiscal es del 6% del PBI (arriba de los 600.000 millones de dólares), la privatización previsional podría provocar un hundimiento fiscal y el derrumbe sin remedio del dólar. Bush ha puesto el tema en la agenda de su ‘mandato’ luego de una larga ofensiva del capital privado para eliminar la garantía de una jubilación definida de antemano que otorgaban numerosos fondos privados. Estos fondos tienen un número definido de contribuyentes y beneficiarios, por lo cual nadie atribuye su crisis al remanido tema del envejecimiento de la población sino al muy concreto del hundimiento de la Bolsa, que es donde se invirtió el dinero de los contribuyentes. Obedece incluso a una perspectiva de rendimientos decrecientes en las Bolsas, lo cual obliga a los capitalistas dueños de los fondos a reforzarlos con aportes frescos que aseguren el pago de las jubilaciones contratadas. Son cada vez más numerosas las liquidaciones de estos fondos previsionales que descargan sus deudas potenciales en el sistema de seguro de pensiones del Estado, el cual ya se encuentra en estado de completa insolvencia. Es decir que el segundo ‘mandato’ enfrenta a Bush con la necesidad de librar dos guerras, no sólo la internacional. La guerra de clases interna es un imperativo de la segunda fase; está determinada por el conjunto de la crisis del capitalismo. Los primeros atisbos del enfrentamiento social se insinúan ya en las compañías aéreas, las cuales han recurrido a las leyes de quiebra para poder desconocer los convenios colectivos y los compromisos previsionales. Por una vía histórica por completo diferente, Estados Unidos ha venido a ocupar el lugar que en el siglo XIX ocupaba el zarismo ruso: guardián de la reacción mundial que al mismo tiempo desenvuelve contradicciones revolucionarias.

1 de enero de 2005
Defendamos a los prisioneros políticos del imperialismo

Por una campaña internacional La guerra imperialista “contra el terrorismo” está afectando directamente la situación política en todos los países, tanto en las metrópolis como en la periferia. Desde el comienzo, después del 11 de septiembre, la doctrina de Bush ha declarado una guerra indefinida de agresión contra los pueblos oprimidos en el exterior, desde Medio Oriente y Asia hasta África y América Latina, y también contra las libertades civiles y derechos sociales en su país. La invasión de Afganistán y luego la guerra de ocupación de Irak estuvieron interconectadas con las “Actas Patrióticas” I y II en EEUU y con una nueva ola de leyes “antiterroristas”, medidas de seguridad de emergencia y acuerdos internacionales de cooperación y vigilancia interpolicial en Europa e internacionalmente. Cada lucha por la libertad, por pan y trabajo, por los derechos civiles y sociales, y del movimiento de masas contra la guerra y contra la globalización capitalista, es enfrentada por los capitalistas e imperialistas con la violencia de la represión estatal. Así como la resistencia iraquí y la Intifada luchan heroicamente contra la ocupación del imperialismo y del sionismo, toda la población civil local está reducida al status de prisionera política. No es casual que el Pentágono norteamericano planee ahora, después de la masacre de Falluja, establecer un puesto estratégico de alta tecnología, un campo de concentración para miles de sobrevivientes. En Palestina, el régimen de apartheid sionista utilizó la oportunidad de la “guerra contra el terrorismo” para una escalada en sus ataques genocidas contra la población palestina en Gaza y Cisjordania, así como también contra la población árabe-palestina que vive dentro de la “línea Verde” en Israel, como lo demostró la cacería de brujas contra el movimiento Abnaa El Balad y el encarcelamiento de su dirigente, el compañero Mohammad Kan’ane. En América Latina, la represión estatal es llevada adelante por los gobiernos locales, a menudo de centroizquierda, que actúan en nombre del imperialismo y del FMI, como bien lo han demostrado la ocupación y represión en Haití, la represión contra el movimiento campesino de los sin tierra en Brasil y al movimiento piquetero en Argentina, con el encarcelamiento de muchos de sus luchadores. Guantánamo, el Auschwitz del tiempo actual, no está lejos de la patria (EEUU). Recientemente se supo que en la Universidad de New York se realizó un siniestro curso de “seguridad interior” acerca de “técnicas de interrogación” y “tecnología para la vigilancia”, relacionado con el Homeland Security Management Institute, dirigido por el coronel John J. Perrone, quien había servido como comandante del Grupo de Operaciones Conjuntas de Detenidos en Guantánamo. Las bárbaras condiciones de Guantánamo y el infierno de Abu Ghraib son exportados y luego reimportados a los países de Norteamérica y Europa. Los nacionalistas vascos tienen un destino similar a manos de los torturadores españoles con la asistencia activa de la policía francesa. En Grecia, con el pretexto del desmantelamiento de los grupos de guerrilla urbana “17 de Noviembre” y ELA (Lucha Revolucionaria del Pueblo), se ha quebrado el marco jurídico-legal establecido, fueron introducidos nuevos procedimientos policiales de emergencia y una legislación especial terrorista, se establecieron cortes especiales y se dictaron sentencias a cadena perpetua en juicios sin las evidencias legales necesarias, además de falsos testimonios provistos por los servicios de seguridad de Grecia, la inteligencia británica y la CIA. Ahora el régimen especial de detención de prisioneros políticos en Grecia es bajo confinamiento subterráneo y sin ningún acceso a la luz natural; no es diferente de aquellos que hicieron famosa la prisión de Stamheim en Alemania y las celdas “ciegas” de Turquía. Estos prisioneros no son considerados ni como presos políticos ni como presos comunes legales, sino solamente como “detenidos”, la misma denominación que tienen los prisioneros de guerra en Guantánamo.

1 de enero de 2005
Atenas: Atentado incendiario
Corresponsal

Contra el local de la juventud del EEK En las vísperas de año nuevo, una banda fascista atacó cobardemente con bombas incendiarias el local central de la Organización de la Juventud Revolucionaria, sección juvenil del EEK (Partido Revolucionario de los Trabajadores) en el centro de Atenas. La puerta del local fue quemada, al igual que un auto estacionado frente al local; afortunadamente, no hubo víctimas. La policía no concurrió a investigar el atentado, a pesar de que hay una comisaría a pocas cuadras. Esa noche, los jóvenes del EEK hablan organizado un baile de año nuevo. El atentado tuvo lugar poco antes de su inicio. A pesar del ataque, se realizó el baile, custodiado por una guardia de compañeros, demostrando que los jóvenes no se dejan intimidar por los fascistas. Este ataque fue uno más de una serie de atentados que vienen desarrollando, en el último período, los grupos de extrema derecha, relacionados con el aparato represivo estatal, contra una serie de centros juveniles independientes que se están desarrollando en las barriadas obreras, tanto en Atenas como en el interior. La violencia es políticamente preparada por el principal periódico fascista, Stohos (Objetivo), que en una serie de editoriales llamó a las “fuerzas nacionalistas sanas” a atacar y destruir ‘los centros rojos de terroristas y de huérfanos de Marx y Trotsky”. El 6 de enero, se realizó una asamblea de los centros juveniles independientes de Atenas, convocada por la juventud del EEK, para discutir una posición común y un frente único para enfrentar a los fascistas. El atentado revela la creciente tensión política del país y los temores de secciones de la clase dominante y del estado ante el desarrollo de las tendencias revolucionarios y de la juventud.

1 de enero de 2005
Israel: Libertad a Tali Fahima
Corresponsal

Después de varios meses de detención administrativa en las cárceles sionistas, finalmente la activista pacifista israelí Tali Fahima ha sido formalmente acusada y será juzgada en una corte penal. Tali Fahima está detenida desde agosto de 2004 por su solidaridad activa con la causa palestina. Hasta su detención, Tali militaba junto a los refugiados palestinos del campo de Jenín, escenario de una de las peores masacres sionistas de los últimos años. La acusación que le ha formulado el Estado sionista es, junto con otros cargos, la de "asistir al enemigo en tiempos de guerra”: Tali, una sistemática opositora a la política de “asesinatos selectivos” del Estado sionista, se ofreció como "escudo humano” para proteger a uno de los “blancos” israelíes, Zakariya Zubeidi, después de que fracasara un intento de eliminarlo. Peor aún, se la acusa de “proveer información al enemigo'' porque Tali tradujo para los palestinos un documento olvidado por los soldados sionistas después de una incursión al campo de refugiados de Jenín, en el que se detallaba una lista de “blancos" palestinos para los “asesinatos selectivos". Gracias a esa acción, ninguno de ellos pudo ser eliminado. Tali, de 28 años, como varios miles de presos palestinos, pasó varios meses bajo "detención administrativa”, sin que se le formularan cargos penales ni se le sustanciara proceso judicial alguno. Se encontraba virtualmente secuestrada por los servicios de inteligencia sionistas, que la han sometido a durísimos “interrogatorios”. Tali Fahima se encuentra detenida en una celda de confinamiento. Por su defensa de sus derechos como detenida, está sometida a un "proceso disciplinario”: una celda pequeña y solitaria, sin autorización para recibir cartas, libros, periódicos; tampoco puede comprar en la cantina de la prisión cosas tan elementales como pasta para dientes o jabón. Las brutales condiciones de detención a las que se encuentra sometida son una “advertencia” a la masa creciente de activistas israelíes que luchan contra su propio gobierno y se solidarizan con los derechos del pueblo palestino. Las cortes sionistas se aprestan a condonar a Tali Fahima por su solidaridad política con la lucha palestina. Reclamamos su Inmediata libertad y la de todos los presos políticos en !as cárceles sionistas.

1 de enero de 2005
El 2005 y sus crisis financieras

Cuando se estaba cerrando la presente edición de El Obrero Internacional, tenía lugar una cadena de caídas en las principales Bolsas del mundo. La razón aparente de la baja habría sido un anuncio de la Reserva Federal de los Estados Unidos de que aceleraría el cronograma de los aumentos previstos en la tasa de interés. Lo que ha ocurrido es, en realidad, un anticipo de la forma que tendrá la próxima crisis financiera, o, dicho de otra manera, un pequeño ensayo general. Es que con un déficit fiscal del orden de los 600.000 millones de dólares al año y una deuda externa neta de cuatro billones de dólares (seis billones y medio de deuda bruta), la cesación de pagos de Estados Unidos es un hecho. Nada lo demuestra mejor que el virtual cese del financiamiento de esa deuda por parte de los capitales privados; el ciento por ciento de la emisión de nueva deuda por parte del Tesoro norteamericano ha sido absorbido por los bancos centrales de los países que tienen superávit comercial. Esto significa simplemente que la deuda pública estadounidense es financiada con la emisión de dólares por parte del banco central de ese país. Por qué extrañarse entonces de que el dólar haya perdido la mitad de su poder de compra frente al euro… Aunque menos divulgada, otra noticia ha venido a sacudir también el tablero financiero internacional: el retiro de capitales del mercado inmobiliario de los Estados Unidos. Como los inmuebles se encuentran en general sobrevalorizados y cargados de hipotecas, un derrumbe de este mercado es capaz por sí solo de desatar una crisis financiera. De cualquier modo, una fuga de capitales simultánea de los mercados de bonos de deuda e inmobiliario significaría la declaración formal de una cesación de pagos. Pero ha sido para evitar esto que la Reserva Federal acaba de anunciar una aceleración del programa de suba de tasas de interés. No hay que despreciar tampoco el anuncio del banco central de Rusia de que convertiría parte de sus reservas en dólares a euros, o en el caso de otros bancos centrales, al oro. Que la contrapartida de la devaluación del dólar haya sido la revaluación en un ciento por ciento del precio del oro, muestra que no asistimos a una redistribución de capitales entre diferentes mercados sino a una inmovilización de capitales que es siempre precursora de la depresión capitalista. Un factor adicional que ha precipitado los acontecimientos es la tendencia a la revaluación de algunas divisas importantes, fuera del euro y del yen, como ha ocurrido con la mayor parte de las monedas latinoamericanas. Esto, que es la consecuencia inmediata de un ingreso de capitales a esos mercados, deberá acentuar la salida de capitales de los Estados Unidos. Es que al hecho de que los rendimientos en estos mercados son superiores a los que ofrece el mercado norteamericano, se suma el incentivo que representa la inversión en monedas que tienden a aumentar de valor. A nadie se le escapa, sin embargo, que esa revalorización de monedas de países débiles eliminará las ventajas que representa una moneda subvaluada para impulsar la exportación. Colombia, por caso, ya ha declarado un estado de emergencia económica como resultado de la imparable revaluación de su divisa. No debe extrañar a nadie esta enorme capacidad que tiene Estados Unidos para exportar su crisis financiera. China-Estados Unidos… Europa Desde la crisis de la Bolsa norteamericana de 2000 se ha acentuado el acople internacional entre las economías de China y de Estados Unidos, el cual se ha convertido en el eje del reanima-miento económico internacional desde el 2002. El déficit fiscal norteamericano ha producido un incremento de la exportación china a Estados Unidos y a otros mercados importantes; ol superávit comercial resultante para China ha servido para incrementar las exportaciones a ese país por parte de Japón, y parte de Asia y de Europa; por otro lado, ha servido también (con el agregado del ingreso de capitales a China) para financiar el déficit norteamericano. Este mecanismo explica por qué un incremento del 4% del PBI mundial ha producido una suba del 12% del comercio internacional -un verdadero boom-. Una crisis de este acople desbarataría al comercio mundial en su conjunto. Es eso, exactamente, lo que podría sobrevenir de un aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, porque tal aumento produciría una reducción de la demanda e incluso una recesión, y porque un aumento de las tasas de interés puede provocar una caída en la cotización de los bonos norteamericanos. De cualquier manera, el acople chino-norteamericano no ha dejado de tener consecuencias negativas formidables sobre Europa. Al final, Europa ha sido la variable de ajuste del acople. Mientras el yuan chino siguió como a una sombra la devaluación del 40% del dólar, el euro quedó un 40% más caro como resultado de esa devaluación; lo mismo vale para el yen japonés. Este realineamiento se ha reflejado en una drástica caída de la tasa de crecimiento de sus economías, en algunos casos en la recesión y en grandes quiebras industriales (en especial en Italia y Alemania). Los pronósticos de crecimiento de la UE, para el 2005, oscilan en torno a cero. La burguesía, en Europa, intenta resolver esta impasse mediante una ofensiva en regla contra la clase obrera (flexibilidad laboral y privatización de la previsión social), con el acompañamiento de la burocracia sindical. Desacople Otro factor, incluso mucho más poderoso, que podría desarmar el acople , chino-norteamericano es la crisis financiera potencial de China. En China se ha desarrollado en los últimos años un verdadero estalinismo de mercado; no otra cosa significa que la tasa de inversión nacional sea equivalente al 40% del PBI -algo simplemente desconocido en el pasado y en el mundo-. Las exportaciones chinas ascendieron a 1 billón de dólares, mientras que su PBI alcanza a 1,4 billones de dólares. Es decir que se trata de la mayor platafoma de “export-import” del planeta (no llega a ser una economía nacional). Esto significa dos cosas: la primera, que la inversión de capital se realiza en función de copar el mercado chino y que el destino de la producción son los mercados externos. Semejante proceso implica una sobreinversión de capital en relación con la expectativa de beneficios y de recepción de los mercados, y de otro lado, una enorme carga financiera de deudas. No debe sorprender entonces que la cartera de préstamos irregulares de los bancos chinos se encuentre en un 70% del total de créditos. La segunda cuestión es que para garantizar una afluencia de capitales de la magnitud de las inversiones en curso, China se ha dotado de una reserva del orden de los 600.000 millones de dólares -un seguro de cambio para inversores y especuladores-. Pero la contrapartida del ingreso de dólares es una enorme emisión de yuanes, la moneda china, que debe ser absorbida por el banco central mediante la emisión de bonos de deuda para evitar que se dispare la inflación. Es decir que la financiación del déficit norteamericano por medio de la compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos por parte del banco central chino, se convierte, en realidad, en una financiación de la deuda norteamericana a través de la emisión de deuda pública china. Mientras la tasa de interés que pague la deuda norteamericana sea superior a la que paga la deuda pública china, China tendrá un diferencial a su favor; pero esto no cancela para nada la montaña de deudas recíprocas que se ha creado, ni la explosión que podría provocar cualquier reversión de la relación entre las tasas de interés. Esta situación es particularmente grave para China, por el hecho de que su banco central y su Tesoro son responsables de última instancia por el 80% de la cartera de los bancos que se encuentra prácticamente en ‘default’. Las conclusiones más importantes que se derivan de este proceso explosivo son muy instructivas. En primer lugar, ha quedado de manifiesto el límite insalvable que representan los déficits fiscales y las políticas monetarias para contrarrestar la tendencia a la depresión que deriva de la sobreacumulación de capital que se ha creado. Diga lo que se diga del incremento de la productividad obrera en Estados Unidos, ella no ha revertido la tendencia declinante de la tasa de beneficio del capital, incluso si consideramos la caída que se ha producido en los salarios reales. Por la vía de las políticas fiscales y monetarias sólo se ha logrado generalizar las condiciones de una crisis de mayor amplitud a la que se ha intentado superar. Para los países atrasados que se subieron al carro de la recuperación mundial, motorizada por el acople chino-norteamericano, las perspectivas para el 2005 pueden convertirse en siniestras, si se combinan aumentos de tasas de interés y derrumbe de los mercado de deuda, los que producirían, además, en forma inevitable, una caída del precio de las materias primas (por retroceso de demanda y por colapso del mercado especulativo de productos primarios). Restauración capitalista y crisis mundial En segundo lugar, la penetración capitalista en China ha acentuado la saturación del mercado mundial de mercancías y la sobreacumulación de capital con referencia al mismo mercado mundial. La conquista capitalista del mercado interior chino apenas ha comenzado -involucra al 20% de la población y al 10% del territorio, pero ya enfrenta la perspectiva de una crisis que enviaría al ejército de desocupados a por lo menos el 10% de la población activa vinculada al mercado-. La conquista del mercado interior chino es el gran desafío de la restauración capitalista, pero ella supone un extraordinario trabajo de desorganización de la vieja organización estatal de la economía; de expulsión de los campesinos de la tierra; de destrucción masiva d§ fuerzas productivas; de rebeliones, depresión y guerras civiles. La restauración del capitalismo representa perríodo de desorganización y de desmantelamiento de la vieja economía como tal, y de las relaciones derivadas de su mecanismo de planificación. La creación de una clase capitalista nativa, esto por medio de la transformación de la burocracia en clase propietaria, supondría la creación previa de un enorme ‘pool’ de capital que no podría surgir sino de un vasto proceso de desorganización de la economía. Economía y política Por importantes que sean las fluctuaciones de la economía capitalista, por otra parte inevitables, las que se encuentran en curso en el período actual están anunciando explosiones de carácter general de la organización social. Es llamativo que una amplia mayoría de gobiernos capitalistas, en primer lugar el de Bush, hayan descartado la posibilidad de una salida ‘concertada’ y ‘organizada’ a los actuales desequilibrios económicos (con la UE y Japón). Estados Unidos no quiere sacrificar el área monetaria especial que ha establecido con China, como lo plantearía la UE en cualquier discusión de una salida ‘concertada’, ni China podría aceptar su exclusión de una ‘concertación’. Estados Unidos presiona por reparar los desequilibrios del área dólar, por medio de una revaluación de la moneda china, el yuan. Además, la salida ‘concertada’ enfrenta otro obstáculo, incluso superior: la enorme masa de capitales que se encuentra invertida en operaciones financieras que tienen incorporadas diferentes apuestas y perspectivas sobre la evolución de las monedas y los diferentes mercados de mercancías y capitales. En especial en los mercados de fondos especulativos (‘hedge funds’) se encuentran circulando varios centenares de billones de dólares. Los gobiernos capitalistas temen que sus salidas ‘concertadas’ sean el verdadero detonante de una5 crisis financiera, que Se convertiría en política. La intervención ‘reguladora’ de la Reserva Federal es la única arma que las potencias capitalistas aparecen poniendo en juego. Pero muy pocos creen en su eficacia, y con razón. La próxima etapa de la crisis mundial será encarada por todas las clases, no con los recursos de la economía sino de la política, no con discursos sino con guerras y revoluciones.

1 de enero de 2005
¿Las Naciones Unidas se pueden reformar?

Un “panel do notablou", nombrado por ni Bocretario General de la ONU, Knfl Atinan, acaba de plantear una serie de cambios para el funcionamiento de las Naciones Unidas. Son “los más exhaustivos desde su creación en 1945” (El País, 2/1). Cuando la ONU fue creada, la conducción quedó entonces en manos de los cinco miembros “permanentes” de su Consejo de Seguridad, con poder de veto (Estados Unidos, URSS, Inglaterra, Francia, China). Otros diez miembros “no permanentes” rotan anualmente en la integración del Consejo. La reforma en curso propone incorporar otros seis miembros “permanentes”, aunque sin poder de veto, al Consejo de Seguridad (Alemania, Japón, Brasil, India, Egipto y Nigeria -o Sudáfrica-). Otra variante sería crear una nueva categoría de miembros “semipermanentes” que participarían del Consejo durante un período de cinco años. El argumento es que se trata de tener en cuenta, en cualquier caso, la nueva realidad mundial. El otro aspecto de la “reforma” se refiere a garantizar la “legalidad” de una “fuerza militar preventiva” capaz de intervenir en cualquier parte del planeta con el argumento de la lucha “contra el terrorismo”, lo cual implica dejar de lado las normativas vigentes sobre las “soberanías nacionales”. Luego de violar todas las normas del propio “derecho internacional” en los casos de Yugoslavia, Afganistán e Irak, el imperialismo pretende ahora adaptar la ley y el derecho. Con la “fuerza militar preventiva” se pretende una licencia para matar. La cuestión de la reforma de la ONU pone de relieve que la organización imperialista del planeta ha entrado en contradicción con el andamiaje jurídico internacional montado en la década de 1950. La vigencia del estado de derecho, entre golpes de Estado y masacres de poblaciones, y de la economía de mercado, bajo el comando del más fuerte, enfatizaba la defensa del derecho de propiedad, del Estado y de la libre circulación de personas y “bienes”. Sobre estas bases se firmaron todos los tratados que encaminaron la restauración capitalista en la ex URSS: los de Helsinki (1975), de Cooperación y Seguridad, y los de la Organización Mundial de Comercio. Esta arquitectura política y jurídica ha cumplido su función y se ha transformado en anacrónica. El derrumbe de los ex estados obreros ha puesto a la orden del día el desmantelamiento de sus regímenes de estatismo económico y planificación burocrática, lo que ha abierto un período de convulsiones sociales y políticas, desintegraciones estatales y rebeliones populares. Los yanquis han tomado la delantera en la denuncia de las limitaciones del “derecho internacional” (para sus propios intereses). La burguesía norteamericana cuestiona sistemáticamente todo el esquema de “pactos” que forman parte del sistema legal de Naciones Unidas (medio ambiente, Corte Penal Internacional), en defensa de su propio Estado de excepción, la Patriot Act. En la misma línea, el gobierno yanqui viene atacando sistemáticamente a Kofi Annan y a la ONU. Pretende así un nuevo cuadro de negociaciones con las potencias rivales. Los partidarios de ‘democratizar’ la ONU, por su lado, se la pasan reculando, limitándose ahora a la ampliación del Consejo de Seguridad. Pero incluso esto chirria, como lo demuestran los enfrentamientos entre Alemania e Italia, y Brasil y Argentina, que reclaman para sí un lugar en el Consejo. Mientras se discute, la crisis internacional y las guerras siguen su curso. EEUU está aprovechando la catástrofe del tsunami para instalarse militarmente en Indonesia. En otro escenario, los gobiernos progresistas a la Kirchner, Lula y Tabaré Vázquez están en Haití, sosteniendo a un gobierno impuesto por Bush. Reprimen con el “paraguas” del organismo internacional y en nombre también… de la paz mundial. En definitiva, el propósito de la “reforma” de la ONU es reforzar los instrumentos de intervención del imperialismo, aunque sus ideólogos intente^ [-presentar la cuestión como una suerte de “democratización” del poder en el escenario internacional. El proyecto reformista, de todos modos, enfrenta un cuadro mundial dominado por tendencias a la catástrofe económica y social, la rivalidad entre las grandes potencias, la guerra de los pueblos oprimidos, la descomposición interior de los regímenes políticos… Son los factores que condicionan la propia “reforma” y evidencian los límites insuperables de la decadencia del orden mundial capitalista.

1 de enero de 2005
¿Qué pasa en el Foro Social Mundial?
Corresponsal

Afines de enero se realizará en Porto Alegre la sexta edición del Foro Social Mundial. Como nunca antes en su historia, para el Foro de este año se avizora una crisis. Su realización en la ciudad que lo vio nacer en el año 2000 (y sede de cuatro de sus cinco ediciones) estuvo seriamente en duda como consecuencia de la derrota electoral del PT, que perdió la Intendencia que retenía desde hace 16 años. El ganador, el PPS, está formado por ex estalinistas, y al momento de las elecciones integraba el gabinete de Lula en el orden nacional. Las nuevas autoridades municipales, sin embargo, confirmaron rápidamente su realización, lo que revela que la derecha no es contradictoria con las tendencias políticas que dominan el Foro y, al mismo tiempo, que no está dispuesta a perderse los beneficios “turísticos” de la afluencia de decenas de miles de personas al evento. Una perspectiva de crisis El partido anfitrión –el PT de Brasil- ha cumplido ya dos años de gobierno manifiestamente proimperialista y antiobrero. En los dos años de Gobierno del PT, los bancos tuvieron los mayores beneficios de toda la historia. El envío de tropas brasileñas a Haití es otra manifestación de la política proimperialista del PT. El PT intentará obtener del FSM una cobertura “izquierdista” a esta política, con el respaldo de sus aliados latinoamericanos (el Frente Amplio Uruguayo, el Partido Socialista chileno, los “transversales” kirchneristas de Argentina). Una serie de organizaciones caribeñas del Foro (de La Martinica, Guadalupe y Haití) han anunciado para noviembre próximo el primer encuentro del Foro Social del Caribe, pero no dicen una sola palabra contra la ocupación imperialista de Haití. Acaban de realizar en La Habana un encuentro preparatorio, con el patrocinio del Comité Cubano del FSM. El PT, por su parte, se ha transformado en el principal sostén de la Píate forme haitienne de Plaidoyer pour un Developement Alternatif, dirigida por Camille Chalmers; se trata de una organización haitiana “alterglobalísta” bancada por el imperialismo gálo (el PS y el PC de Francia apoyaron la invasión). Los “alterglobalistas” caribeños están a la derecha de los propios gobiernos que dicen criticar, porque el Caricom sigue negándose a reconocer al gobierno de Latortue, a casi un año de la invasión. El Foro de Porto Alegre está organizado, entonces, por los ocupantes de Haití. Cualquier pretensión de alinear en el respaldo a esta intervención proimperialista a las decenas de miles de activistas que concurrirán a Porto Alegre hará estallar la crisis que incuba el evento. Europa, Europa La llegada de Lula al gobierno significó una suerte de arribo al poder por parte del FSM. El ejercicio del gobierno delató el peso de sus tendencias proimperialistas. Esta es la razón de fondo de la crisis del movimiento “alterglobalizador”, que se viene manifestando de una manera cada vez más aguda, como se vio en el reciente Foro Social Europeo, reunido en Londres en octubre pasado. El Foro londinense reunió a unas 25.000 personas, un número significativamente menor que en los anteriores encuentros. La marcha de clausura reunió a 70.000 manifestantes, muy lejos del millón de personas que manifestaron en Florencia en el 2002 o de las manifestaciones contra la guerra que tuvieron lugar en la propia Londres a comienzos de 2003. Los números de Londres pusieron en evidencia que el movimiento de los foros se reduce en forma gradual, particularmente en lo que respecta a la generación más joven de activistas. No se trata, sin embargo, sólo de una declinación cuantitativa. En su balance del Foro londinense, la Liga Comunista Revolucionaria -sección francesa del llamado Secretariado Unificado y una de las principales promotoras del encuentro- debe reconocer que “no hubo una real asamblea de mujeres, que fue el gran éxito en Saint-Denis (París) el año pasado” y que “los desocupados y los trabajadores temporarios y con contrato basura fueron marginalizados” (International Viewpoint, diciembre de 2004). Es decir que los más oprimidos estuvieron ausentes del Foro. En el Foro londinense chocaron dos tendencias políticas que venían actuando de común acuerdo desde hace un tiempo: el Socialist Workers Party de Gran Bretaña y la ONG francesa Atine, respaldada por la LCR. El SWP fue respaldado por Kevin Livingston, intendente londinense y miembro del partido de Blair -el “financista” del Foro-, y por la Asociación de Musulmanes de Gran Bretaña y los liberales pacifistas británicos. Fausto Bertinotti y el Partido de la Refundación Comunista de Italia jugaron un papel de “centro” componedor. “Los británicos le dan prioridad a la lucha contra las guerras imperialistas en Medio Oriente y Asia Central, mientras los franceses, sobre todo los de Attac, se oponen a tal orientación aduciendo que subestima los problemas sociales y la ‘lucha por una Europa social y democrática’. No es ninguna casualidad que Bernard Cas-sen, el antiguo presidente de Attac y todavía su ‘eminencia gris’, se haya opuesto a la decisión histórica, tomada en Florencia, de organizar el 15 de febrero de 2003 la primera manifestación anti-bélica mundial simultánea, contra la inminente guerra en Irak. Pero mientras el SWP británico le da un fuerte énfasis a la cuestión de la guerra, subestima los problemas sociales, separándolos de la lucha contra la guerra, obviamente para no irritar a sus aliados locales como el diputado ex-laborista Galloway, el alcalde Livingston, otros socialdemócratas y, sobre todo, la dirección burguesa de la Asociación Musulmana Británica” (Savas Matsas, “El Foro Social Europeo en Londres: ¿El final del camino?”, Prensa Obrera, 11/11/04). La tensión entre ambos bloques dio lugar a una serie de incidentes escandalosos. El más agudo fue el fracasado intento del SWP de imponer como orador invitado a Subhi Al Mas-hadani, de la Federación Sindical Iraquí, colaborador del primer ministro del gobierno títere de Bagdad, lo cual es una forma extraña de poner el eje en la lucha contra la ocupación imperialista de Irak. El otro incidente se produjo ante el intento de organizar una conferencia paga del intendente Livingston, encima al exorbitante costo de 20 libras la entrada. Estas bochornosas posiciones políticas no pudieron ser encubiertas en la ecléctica “declaración final”, trabajosamente redactada a puertas cerradas. “El texto del acuerdo de Londres no desafía en ninguna parte a la Unión Europea; sólo intenta presentar la utopía abstracta y reaccionaria de una Europa capitalista reformada, ‘social y democrática’. Con relación a Medio Oriente, y a pesar de la retórica islamófila, pro-árabe, pro-Palestina del SWP, la convocatoria declara que los ‘iraquíes son prisioneros de la guerra y el terror’, condenando tanto la barbarie de la ocupación imperialista como la lucha armada de la resistencia iraquí. Apoya ‘los movimientos palestinos e israelíes que pelean por una paz justa y duradera’ y se refiere a la autoridad de la Corte Internacional de la ONU y al ‘voto unánime de los países europeos en la Asamblea General de la ONU’ para legitimar ‘el llamado a que termine la ocupación israelí y que se desmantele el muro del apartheid’. En otras palabras, no sólo un reconocimiento oficial del Estado de Israel y el rechazo a cualquier idea de una república democrática, laica y socialista en todo el territorio histórico de Palestina donde judíos y árabes vivan juntos, sino que promueve desvergonzadamente Ion objetiven do Ion imperialistas europeos en Medio Oriente, encubriendo su hipocresía pro-árabe y dándole legitimidad a la moribunda ‘cocina de los ladrones’ imperialista, las Naciones Unidas y todos sus organismos, cortes y asambleas. Con tales políticas proimperialistas, el copamiento del movimiento antiglobalización por las direcciones del Foro sólo puede generar confusión y desorientación. Entonces los incidentes no son accidentales” (Savas Matsas, ídem). Lo ocurrido en Londres confirma la caracterización que efectúa el borrador de tesis programáticas de la IV Internacional, que fue aprobada en Buenos Aires en abril de 2004. “El ‘alterglobal’ se caracteriza a sí mismo como movimientista (‘movimiento de movimientos’), es decir que se opone a la construcción de un partido internacional, y más aún si es clasista. O sea que carece de un planteo de poder y evita los medios para luchar por el poder y los combate con encarnizamiento. Es funcional al poder capitalista establecido. Confiesa, de este modo, que se niega a jugar un papel independiente en la crisis mundial y que no podrá intervenir en ella sino de un modo empírico y circunstancial. El ’alterglobal’ niega resueltamente la posibilidad de las situaciones revolucionarias que son engendradas por la descomposición del capitalismo. Denuncia las tentativas de convertirlas en revoluciones y en la vía histórica para la toma del poder por la clase obrera. Su ala ‘trotskista’ (SU) añade, de su propia cosecha, que la época revolucionaria mundial iniciada con la revolución de octubre ha concluido. Este planteo viene del eurocomunismo, en 1970, y antes de él de la teoría del ‘socialismo en un solo país’. Sin embargo, aún en un período de restauración del capitalismo, de retroceso de la conciencia de clase y de la pérdida de conquistas históricas cuya obtención marcó una larga época del proletariado mundial, las contradicciones insalvables del capital llevan a la creación de situaciones revolucionarias, que sólo pueden ser resueltas en forma favorable para la clase obrera si son transformadas en revoluciones proletarias y en el cuadro para la conquista del poder por los trabajadores y para el establecimiento de la dictadura del proletariado en el plano mundial”. (Tesis Programáticas para la IV Internacional, abril 2004.)

1 de enero de 2005
El Foro de San Pablo en el sometimiento militar de Haití

El gobierno del frente popular de Lula no solamente tiene a su cargo la comandancia militar de las fuerzas de ocupación en Haití. Además encabeza allí, por medio del PT, el armado de una “salida política” -lo que en la jerga del imperialismo ha pasado a conocerse como “nation building”, o sea la creación de un Estado ‘nacional’ a partir de las potencias ocupantes-. En la historia de América Latina, la creación de Panamá, por parte del imperialismo yanqui, o la ‘reconstrucción’ de Paraguay, por parte del imperialismo británico y el auxilio de la oligarquía argentina y los esclavistas brasileños, en 1870, luego de la Guerra de la Triple Alianza, demuestran que no son antecedentes los que faltan. En cierto modo, la mayor parte de los estados latinoamericanos fueron paridos por una suerte de “nation building” desde el exterior. Para armar esta “salida”, diversos dirigentes del PT -entre ellos, Marco Aurelio García, José Genoino y Paulo Ferreira- han realizado numerosos viajes a Haití. Según una reciente publicación (Brasil do Fato, 8/12/04), están “articulando” la formación de un “partido de izquierda unificado (…) que tenga chances de vencer en las elecciones”, que el mandato de la ONU ha fijado para finales de 2005. Los grupos haitianos que participarían de esta “articulación” integran el Foro de San Pablo (FSP), el colectivo de partidos de izquierda de América Latina, en el cual participa también el Partido Comunista de Cuba. En la dirección de ese Foro, el llamado “Grupo de Trabajo”, revistan, además del PT, los partidos de izquierda cuyos gobiernos han enviado tropas a Haití, como el PS de Chile y el Frente Amplio de Uruguay. El ‘partido unificado’ de los haitianos del FSP, que pretende montar el PT, sería una criatura ‘izquierdista’ de la ocupación, o sea un partido de cipayos. El izquierdismo latinoamericano se ha convertido en un instrumento de represión contra el pueblo haitiano y de pisoteo de su autodeterminación nacional en beneficio de la dominación continental del imperialismo. La ‘reaparición’ del Foro de San Pablo en Haití es harto interesante, porque en sus casi quince años de vida no pudo representar otra cosa que una sala de conferencias que dividía sus menesteres en talleres de ‘reflexión’; ahora que pretende intervenir como fuerza efectiva, lo hace para emprender el rescate artificial de un Estado que funcione como una superestructura montada desde afuera, luego del fracaso de las tentativas similares que emprendió el imperialismo desde la caída de la dictadura de Duvalier en los ‘70. En el Foro revistaban dos partidos haitianos: el Lavalas, de Aristide, y Pueblo en Lucha, de Gerard Pierre Charles, una escisión del Lavalas. La crisis haitiana puso a esos partidos en trincheras opuestas: Pueblo en Lucha participó activamente en la agitación que acabó con la expulsión de Aristide, en febrero pasado, en una operación montada por Colin Powell, el secretario de Estado de Bush. En esta crisis, el Foro de San Pablo tomó rápidamente partido por la oposición. Su Grupo de Trabajo denunció que “la crisis política que vive la nación haitiana surge del flagrante desconocimiento de las instituciones democráticas por parte del gobierno de Jean Bertrand Aristide y de la constante violación de los derechos humanos que practicó en los últimos años” (Resolución sobre Haití, 17/2/04). La invocación de la ‘democracia’ para apoyar el golpe de Estado y la invasión de tropas norteamericanas y francesas decidida unilateralmente en Washington y París, proviene de las mismas organizaciones que, en otro febrero, pero de 1992, apoyaron al gobierno venezolano del criminal Andrés Pérez contra lo que caracterizaron como un “golpe de Estado”: la insurrección popular que encabezara el entonces coronel Hugo Chávez Farías. Precisamente por su carácter intervencionista y golpista los países del Caricom (Caribe) y Venezuela rechazan la intervención de la ONU y aun hoy se oponen al envío de tropas a Haití. El ahora general Chávez acaba de reclamar, en la conferencia de presidentes de América Latina, en Río de Janeiro, el retiro de las tropas de ocupación y la convocatoria en Haití de una Asamblea Constituyente. La revolución nacional es lo contrario del “nation building”. ¿Cuál es el contexto político interno en el que deberá operar el “nation building” de Lula y Marco Aurelio García (éste acaba de obtener un reconocimiento por su rol en el desmontaje de la insurrección boliviana, el 17 de octubre de 2003)? Las cárceles haitianas se encuentran colmadas de partidarios de Aristide. La mayoría de los presos no tienen proceso: en la Penitenciaría Nacional de Puerto Príncipe, sólo se hallan procesados 21 de los 700 detenidos. El 1 de diciembre, en esa prisión, durante la visita de Powell, la policía masacró a “docenas de detenidos” (The Observer, 19/12/04)7 Ni la ONU, ni el gobierno de Brasil, ni el PT ni el Foro de San Pablo han dicho una palabra para condenar esta masacre de prisioneros desarmados. Desde septiembre, más de 600 partidarios de Aristide fueron asesinados (ZNet, Canadá, 7/12/04); las manifestaciones desarmadas son reprimidas a balazos. La ONU designó como comisionado para la “reconstrucción de la policía” en Haití al norteamericano David Beer, que antes de llegar a Puerto Príncipe se desempeñaba en Irak como “asistente de la lucha contra la insurgencia” (ídem). Bajo su supervisión, se ha montado un operativo que la publicación canadiense define como “el exterminio de los partidarios de Aristide” (ídem). Las tropas brasileñas, argentinas, chilenas y uruguayas participan activamente en la represión: a principios de diciembre, tropas de la ONU atacaron por aire, mar y tierra con el respaldo de blindados, el barrio de Cité-Soleil, uno de los bastiones de la resistencia al actual gobierno. Estas son las condiciones políticas en las que opera el “nation building” del PT brasileño y del Foro de San Pablo. El Partido Obrero rompió hace diez años todo vínculo con el Foro de San Pablo, luego que la conferencia anual realizada en Montevideo rechazara la moción del PO de expulsar al Movimiento Bolivia Libre (MBL), por su participación gubernamental en la represión a una huelga general en el Altiplano. La ruptura del Partido Obrero anticipó que el Foro de San Pablo evolucionaría de la charlatanería de café a la implementación práctica de las políticas del imperialismo desde posiciones gubernamentales.

1 de enero de 2005
El pantano de Haití

El pantano de Haití No es la primera vez que un cataclismo de la naturaleza dispara una rebelión popular. Es que pone al desnudo la realidad social. En Haití, el régimen impuesto a fines de febrero por los invasores franco-yanquis restauró a las viejas diques gobernantes bajo los Duvalier y los tonton macoutes. La coalición pacifista . Answer (Actúa Ahora para Poner fin al Racismo y Parar la Guerra, por sus siglas en inglés) convocó a una movilización, en Nueva York, con el fin de denunciar, que en las últimas semanas, tras la hambruna por las inundaciones y la inacción oficial, “la policía (del régimen de Latortue) y las tropas de ocupación han detenido y asesinado a docenas de militantes que se oponen a la ocupación”. Desde julio, los principales contingentes que actúan bajo el paraguas de la ONU son latinoamericanos. En Haití, por otro lado, está en curso un proceso de levantamiento nacional. La crisis humanitaria sólo “hizo que la paciencia de los haitianos comunes llegara al colmo” (The Economist, 25/9). Antes de los huracanes, y de los miles de muertos y cientos de miles de desamparados que desataron, el gobierno de Latortue estaba en la bancarrota: de los 1.500 millones de dólares que prometieron los “donantes” internacionales para sacar al país de la guerra civil, “poco había sido desembolsado”. Peor aún, “muchas partes del país no están bajo control del gobierno”. “Para mantener el orden, los funcionarios fio la ONU contrataron a los líderes locales de las bandas armadas” que actuaron en el golpe, provenientes del viejo ejército de Cedras y los tonton macoutes (ídem). El gobierno ha perdido el apoyo de una de las principales fuerzas que impulsaron el golpe, el “Grupo 184”. Como consecuencia, ha postergado el llamado a elecciones que justificó en su momento la violación del orden constitucional en Haití. La confusa guerra civil que tiene lugar en Haití tiene su origen en el derrumbe de la pequeña propiedad en el campo y la afluencia masiva de ex campesinos a los tugurios de las ciudades. El experimento neoliberal que pretendía crear una plataforma de exportación mediante la instalación de grandes ensambladoras, como en otros países del Caribe, acabó peor aún que en el norte de México. Los grandes capitalistas mudaron su producción al sudeste asiático (en consecuencia, hasta la República ‘Popular’ China se ha sumado a los cascos azules en Haití), luego de haberla dejado sin la autosuficiencia básica que antes la caracterizaba. Los gobiernos ‘izquierdistas’ de América Latina están ejecutando así una tarea al servicio del imperialismo que las naciones caribeñas se habían negado a secundar. Lo que sí ocurre, por primera vez, a escala de América Latina, es que un régimen fondomonetarista y sangriento de la naturaleza del haitiano se sostiene en las bayonetas de gobiernos ‘izquierdistas’. Los que se reclaman continuadores de Martí, Sandino y el Che, o de Perón, se han convertido, más que en lamebotas de los yanquis, en sus gendarmes. Las tropas argentinas y brasileñas se han empeñado en el desarme de los partidarios del Lavalas, el partido de Aristide, mientras actúan en connivencia con las fuerzas derechistas. Lejos de servir a la “reconciliación nacional”, los “izquierdistas” toman partido y no hacen más que ahondar la guerra civil. El palabrerío hueco ni siquiera puede esconder las disputas que los dividen. Argentina recibiría ahora el ‘favor’ de integrar nuevamente el Consejo de Seguridad de la ONU, como miembro no permanente, mientras se opone a la pretensión brasileña de ocupar un “puesto permanente” (a lo que se niegan los yanquis). El envío de tropas a Haití prepara la intervención de las FF.AA. en la represión interior en la mayoría de nuestros países, que muchos políticos (Duhalde) piden y que otros ya ejecutan (Río de Janeiro). A 200 años de la primera gran gesta emancipadora del continente, que tuvo lugar exactamente en Haití un 1 de enero, la integración que reclama nuestra América oprimida, indígena y negra es el camino de la revolución socialista.

1 de enero de 2005
La “izquierda” ocupa militarmente Haití

Afines de diciembre, el Frente Amplio (FA) uruguayo revirtió su posición anterior y votó un reforzamiento del contingente de tropas uruguayas que actúan en Haití. Allí, los gobiernos ‘izquierdistas’ de Lula, Kirchner y Lagos, y ahora también el electo de Tabaré Vázquez, están operando como fuerza de ocupación de ese país, transformándose en el principal sostén del régimen de facto que pusieron el gobierno de Bush, el FMI y el Banco Mundial. Aunque insisten en que su ‘misión’ es de ‘paz’ (o, quizá, precisamente por esto) pocos días antes del voto del FA, esas tropas atacaron la multitudinaria villa miseria de Cité Soleil, en Puerto Príncipe. El gobierno cipayo ha sido acusado de haber malversado la escasa ayuda humanitaria que recibió después de los huracanes que devastaron el Caribe este año. Precisamente tras esta calamidad se desenvolvió con mayor fuerza la resistencia a la ocupación. Antes de la masacre de Cité Soleil, las bandas armadas derechistas habían desatado más de un centenar de asesinatos de activistas y luchadores populares, ante la vista y paciencia de las tropas ‘de paz’ de los ‘izquierdistas’. Esas bandas fueron la ‘levadura’ de la invasión yanqui-francesa. Cooptadas parcialmente al nuevo régimen, esas bandas se han lanzado a toda una serie de asaltos, como ocurrió en Thoma-zeau, en Petit Goave, en Miragoane y en Mirebalais. Los ocupantes han agravado las tendencias a la guerra civil. La crisis haitiana es una expresión aguda de las tendencias que gobiernan la economía y la política mundiales. La llamada “Iniciativa de la Cuenca del Caribe” abrió el mercado haitiano a la agricultura norteamericana para crear la mano de obra necesaria para la masiva instalación de armadurías y maquiladoras. Pero la escala de las armadurías chinas e indias superó incluso la ventaja de la proximidad de Haití a los Estados Unidos. El Lavalas de Aristide se plegó a la ‘iniciativa’ neoliberal, pero no pudo controlar la crisis que desató. Los yanquis, que habían recurrido a la carta del nacionalista Aristide frente a una crisis previa (bajo Clinton) ahora se deshicieron de él. Los socios latinoamericanos del Lavalas, en el Foro de San Pablo, se han pasado con armas y bagajes al campo imperialista. Una escisión del Lavalas se asoció a la ‘oposición democrática’ de los grandes empresarios que impulsaron la invasión. En contraste, Chávez y la comunidad de naciones del Caribe desconocen al régimen fantoche de Latortue; mientras el PT de Brasil está enviando ‘asesores’ a Haití para organizar una fuerza política que permita reconstruir el Estado, de un modo similar al operativo político-electoral de la CIA en Irak. Más de ochenta organizaciones populares argentinas, convocantes del acto de masas que conmemoro el tercer aniversario del Argentinazo, se han unido para denunciar la política proyanqui de la izquierda gubernamental de América Latina en Haití y exigir el retiro de todas las tropas ocupantes, en especial de las propias.

1 de enero de 2005
Bolivia: Entre la disolución nacional y la revolución proletaria

En Bolivia está perpetrándose la mayor operación de entrega nacional que haya registrado la historia del país. El 18 de julio, un plebiscito fraudulento aprobó la propuesta oficial que excluye la nacionalización de los hidrocarburos (gas y petróleo). El presidente Mesa, en gira en el extranjero, no se cansó de repetir que Bolivia posee 55 trillones de pies cúbicos de gas, de los cuales sólo podría consumir dos trillones en las próximas dos décadas (obviamente, en las actuales condiciones de pobreza y desindustrialización rampantes del Altiplano…), por lo que la salida “exportadora” es la única posible. No dijo, claro, que el costo internacional de extracción de un barril equivalente de petróleo es de 5,60 dólares, mientras que en Bolivia ese costo (bajos salarios, exenciones impositivas, disponibilidad natural e infraestructura estatal “regalada”) se reduce a un dólar para Repsol y a 0,97 para Amoco (Global Upstream Performance Review, 2003), el más bajo del mundo. Casi el mismo día en que prestaba públicamente “homenaje” a los caídos ! en la insurrección de octubre de 2003 (cuando él era el vice del presidente minero-petrolero Sánchez de Losada), Mesa firmaba un contrato de exportación ; de gas a la Argentina con Repsol/Petrobrás. El contrato deberá rendir a las petroleras un lucro anual de 1.700 millones de dólares, dejando regalías fiscales a Bolivia por… 70 millones. El proyecto de Ley de Hidrocarburos que fue enviado luego del referéndum, contiene un artículo (el 5) que establece “la recuperación para el Estado boliviano de todos los hidrocarburos en boca de pozo”. Aunque suena ‘radical’, constituye la réplica al reclamo de la “nacionalización total de la infraestructura y activos de las empresas” y se limita a establecer una modalidad de negociación del precio sobre el que deberán tributar los monopolios. Este artículo 59 no provocó ninguna fuga de capitales: la mayoría de los empresarios ya anunció su disposición a “convertirse a las nuevas modalidades de contratos” (Bolivia Press N°- 15, 22/11/04). El proyecto, mientras tanto, está siendo despedazado en el Congreso. ¿De dónde viene el sustento político de Mesa? En lo sustancial, del apoyo de la “izquierda” boliviana, tanto en su vertiente “moderna” (Evo Morales) como en la “radical-étnica” (Felipe Quispe). Incluso se estaría preparando una transición hacia una administración “de izquierda” a partir de 2007, cuestión ya admitida por Mesa (Clarín, 23/4/04). La dilación del debate del proyecto de Hidrocarburos hasta llegar a la transición es encabezada por un conjunto de diputados, entre los que sobresale el líder parlamentario del MAS de Evo Morales, Sandy (Bolivia Press N916, 14/12/04). El movimiento de masas, pese a las declaraciones altisonantes de sus líderes, ha entrado, mientras tanto, en una fuerte impasse. La Federación de Juntas Vecinales de El Alto suspendi ó el paro general de actividades que había convocado para el 29 de noviembre. Después de haber rechazado la presencia de ministros en la localidad, cedieron ante una presión conjunta de la Presidencia… y del MAS. El MAS ya había desarmado la gran movilización de octubre, cuando una vigilia minero-campesina se había instalado alrededor del Parlamento, en La Paz. Para sacarse de encima esta presión hubo una votación de la Ley de Hidrocarburos, después declarada “puramente formal”, que fue seguida de “una reunión de los jefes de los grupos parlamentarios, en la cual el líder y diputado del MAS, Evo Morales, se comprometió a pedir a sus seguidores en las calles que regresaran a sus pueblos” (El País, 22/10/04). El MAS es el gran bombero; el problema es: ¿con qué alternativa política superarlo? En esto marco se produjeron, a inicios de diciembre, las elecciones municipales. La prensa internacional las caracterizó como un gran viraje político, que importaba una derrota de los partidos tradicionales (MNR, MIR, ADN, MBL, NFR) y una gran victoria del MAS. En realidad, hubo una abstención del 40% (el voto es obligatorio), el “gran victorioso” obtuvo solamente el 11% (o sea, poco más del 6% del padrón total), y no ganó en ninguna de las diez ciudades más importantes. Las elecciones fueron una verdadera orgía de la “sociedad civil” y de las “autonomías étnicas”, pues se presentaron 17 partidos políticos, 62 pueblos indígenas y nada menos que 337 “agrupaciones civiles”. Sería ingenuo subestimar los efectos de este carnaval. El débil desempeño de los “indígenas” “permite sospechar que quienes los registraron no representaban al pueblo en cuestión”; las tales “agrupaciones ciudadanas” vencieron en las ciudades más importantes, “pero en todos los casos con un candidato de vieja procedencia partidaria” (especialmente derechista). En las diez ciudades más importantes (las nueve capitales más El Alto), por ejemplo, “los ganadores han sido alcaldes hasta hace muy poco” (¡!); el MAS “ha avanzado muy poco en los municipios urbanos (y) por lo demás no está dando señales de un modo de hacer política que lo distinga de los partidos quebrados” (Bolivia Press NQ16,14/12/04). Asistimos a un reciclaje de la vieja rosca burguesa, que para ello no hesita en reivindicar la “nueva política (anti-partidaria)” y hasta la “autonomía étnica”. Los “grupos ciudadanos” (Cochabamba, Santa Cruz, Potosí, El Alto) y los partidos (Trinidad, Cobija, Tarija, Sucre) vencedores se vinculan explícita o implícitamente a Tuto Quiroga, el político más próximo a la Embajada norteamericana. Los comités cívicos de Tarija y Santa Cruz, los distritos que poseen las mayores reservas de gas y petróleo, están planteando (con “paros ciudadanos” y todo) una reforma constitucional que habilite la “autonomía” a esos departamentos y, en consecuencia, la propiedad del subsuelo. Mesa y los altos mandos confirmaron que “el camino para la creación de autonomías en Bolivia es irreversible” (EFE, 16/11/04). Bolivia presenta un potencial de disolución nacional que dificulta enormemente la tentativa de estructurar una variante de gobierno del tipo de Kirchner, Lula o Tabaré Vázquez. En realidad, la presión que ejercen sobre Bolivia sus vecinos de izquierda, en defensa de Repsol o Petrobrás, acentúa la tendencia a la disgregación. Un ensayo de gobierno de la izquierda democratizante en Bolivia chocaría incluso con los apetitos de los gobiernos de la izquierda democratizante de la región. A este entrevero hay que sumar el factor principal de la ecuación, el imperialismo yanqui, cuyo proyecto principal es el envío de gas licuado al mercado norteamericano. Sólo la continuidad de la revolución iniciada en 2003 puede sacar a Bolivia de esta impasse. Como ocurrió con el levantamiento de octubre, el principal enemigo de la revolución son los Kirchner y los Lula, es decir que se plantea una revolución continental. La vanguardia obrera boliviana, una de las más politizadas del continente, puede estar a la altura de la tarea planteada.

1 de enero de 2005
La experiencia del nuevo gobierno “progresista” de la India

India ha sido presentada en los últimos años como un ejemplo de desarrollo económico y social El gobierno estaba en manos de una coalición mayoritaria de centroderecha, constituida en torno al Partido del Pueblo Indio (BJP), una formación histórica que une en su naturaleza al fundamentalismo indio y al fascismo y que, por ello, fue utilizada por el imperialismo inglés contra el movimiento nacional en los años ’30 y ’40. Esto llevó a que los indo-fascistas fueran marginados de la vida política india durante largas décadas. Pero el progresivo fracaso de ¡a política del partido histórico de la “burguesía nacional” y de la independencia neocolonial, el Partido del Congreso, con sus consiguientes crisis y divisiones, ha permitido a esta formación reaccionaria reforzarse fuertemente en la últimas dos décadas y convertirse, hasta cierto punto, electoralmente hablando, en el primer partido indio, llevando a fuerzas menores de centroderecha y partidos de base “regional” o étnica a coaligarse con él. La propaganda del BJP ha combinado la acción racista más criminal contra la población islámica de la India, con verdaderos pogroms que han causado decenas de miles de víctimas; una demagogia populista hacia la población pobre, sobre todo aquella perteneciente a las castas “superiores” según los criterios de la reaccionaria religión india; y una “suranchére” nacionalista. En su realidad operativa, el gobierno de coalición de centroderecha, y el BJP dentro de éste (vistiendo una máscara de “moderación"), desarrolló una política neoliberal de privatizaciones y creciente apertura a los capitales extranjeros. Más allá de la evolución de los indicadores económicos, han sido las masas populares las que han pagado el costo de tal política. Ello ha llevado, para la sorpresa de muchos observadores y comentaristas internacionales, a un desplazamiento de votos hacia la izquierda que ha otorgado nuevamente ¡a mayoría relativa al Partido del Congreso, quien ha vuelto al gobierno después de ocho años encabezando una coalición de centroizquierda que goza del apoyo externo de los dos partidos “comunistas ” importantes: el Partido Comunista Indio y el Partido Comunista (Marxista). Algunas fuerzas y corrientes reformistas de origen neoestalinista, en varios países del mundo, se refieren a la experiencia india buscando presentarla como una “alternativa” a la política de coalición gubernamental abierta con los partidos de la burguesía. En realidad, la experiencia de la India muestra justamente la verdadera naturaleza burguesa, antiobrera y antipopular de cualquier política de colaboración de clase con la burguesía, sea llevada adelante como coalición abierta, formalmente “parcial” (apoyo externo) o encubierta (gobierno de izquierda). Además, confirma nuevamente la naturaleza reaccionaria del estalinismo, tanto del pasado como de sus residuos actuales. ¿Los PC de la India son una alternativa? La división del movimiento stalinista en dos partidos comunistas deriva de la escisión del Partido Comunista indio en 1964. El origen de esta ruptura se encuentra en el conflicto por cuestiones limítrofes que enfrentó a India y China a principios de la década del ‘60. Frente a ese conflicto, la mayoría del partido tomó una posición de apoyo a su burguesía, bajo indicación de la burocracia de la URSS, que rompía en ese entonces con la china. Una gran minoría del partido, ligada a esta última, se opuso al chovinismo abierto de la mayoría y rompió con ella, constituyendo el Partido Comunista (Mar-xista). El vínculo con la burocracia del PC chino terminó rápidamente cuando, en el período de la llamada “revolución cultural”, ésta eligió apoyar a sectores minoritarios que sostenían la perspectiva de una guerra de guerrillas de base campesina, y que fueron expulsados en 1968. Desde entonces, el PC(M) es un partido estalinista independiente de las diversas burocracias dominantes; Sitien surgió a partir de una expulsión, gracias a sus posiciones, menos oportunistas el PC(M) contó desde el principio con un apoyo popular y electoral levemente superior al del PCI (ambos suman en promedio algo menos de un 10%). A pesar del carácter “progresivo” de la escisión del PC(M), su estrategia nunca trascendió el reformismo estalinista y, es más, con el tiempo fue desplazándose cada vez más hacia la derecha. Para mostrar la naturaleza de la política de los dos partidos estalinistas basta recordar que ya en los años ‘60, mientras el PCI participaba orgánicamente de la mayoría de gobierno comandada por el Partido del Congreso, el PC(M) prestaba a dicho gobierno una especie de “apoyo externo”. El terreno en el cual el reformismo de los dos PC indios se ha demostrado más claramente es el del gobierno de los estados (provincias). El “comunismo” estalinista indio ha tenido tradicionalmente una fuerza muy heterogénea, concentrándose principalmente en los estados de Kerala, en el sudoeste, y de Bengala Occidental (cuya capital es Calcuta), en el noreste. Desde fines de los años ‘50 hubo un gobierno directo del PC (Kerala) y desde fines de los ’60, aun con algunas interrupciones, los dos estados han sido dirigidos por coaliciones de izquierda dominadas por los dos partidos “comunistas” (en Kerala hay un equilibrio entre ambos, aunque con una fuerza mayor del PCI desde los ’70; mientras que en Bengala domina el PC[M]). La relevancia de un rol de gobierno en uno de los estados de la Unión India resalta teniendo en cuenta el carácter plenamente federal de esta nación, debido al cual cobra un valor fundamental la legislación estatadual… El ejemplo más importare es el de Bengala, un estado con cercare 55 millones de habitantes. En 1967 ganó las elecciones el Frente Unido, una coalición de izquierda que tenía por fuerza principal al PC(M) y abarcaba al PCI y a varias organizaciones menores. Luego de un intervalo tras una derrota electoral en 1972, la izquierda volvió al poder a fines de los ’70 como Frente de Izquierda y desde entonces ha gobernado Bengala ininterrumpidamente. El balance de varias décadas del más izquierdista de los dos gobiernos estatales dirigidos por los PC indios es claro. En el terreno de las relaciones sociales, respecto del sector industrial, el gobierno de Bengala se ha limitado a un apoyo (leyes y financiamiento) del “capital nacional”. No ha habido ningún cambio sustancial en lo que respecta a los derechos y condiciones de la clase obrera. En cuanto a la reforma agraria, el PC(M) no se ha colocado en el campo de una revolución agraria ni tampoco en el de una reforma burguesa radical, como se proponía, por ejemplo, el Chile de Allende con el acuerdo de la propia Democracia Cristiana, que preveía la expropiación -con indemnización- de todas las propiedades mayores a cien hectáreas (mientras que las organizaciones campesinas reclamaban la de todas las propiedades de más de 30 hectáreas). En Bengala, el camino de una reforma burguesa moderada había sido trazado por el Partido del Congreso en los años cincuenta: la adquisición progresiva de la tierra durante un largo período. El resultado es que hasta el día de hoy relaciones sociales semifeudales subsisten en casi la mitad de las tierras cultivables, junto a latifundios, explotación salvaje de los obreros agrícolas a través de intermediarios, y estructuras difusas de aparcería que, a pesar de un amplio movimiento de aparceros, el PC (M) se ha negado a modificar para no “aislarse de las clases medias” (¡sic!). También es significativa la evolución negativa del proceso de expropiación. Mientras el 44% de las tierras expropiadas fue adquirido durante los cinco años del gobierno del Frente Unido entre 1967/1972 y el 26% en los quince años precedentes, bajo el gobierno del Partido del Congreso, en los últimos veinte años ese valor corresponde a cerca del 12% del total (el resto fue expropiado por gobiernos de distinta matriz política). Sin financiamiento estatal, cargado dé deudas y en manos de usureros -muchos de los cuales son ex propietarios que se han reciclado gracias a los resarcimientos obtenidos-, el campesino bengalí, aun aquel de las tierras expropiadas, continúa viviendo en la miseria. Más grande aún es la que padecen los semiproletarios de las grandes barriadas pobres de Calcuta y el resto de las ciudades, como es de público conocimiento. Unos pocos subsidios “selectivos”, en vez de una política general de trabajo y saneamiento, no han modificado en absoluto la situación. Mientras tanto, capitalistas -“nacionales” o no-, latifundistas y usureros continúan viviendo en el bienestar. Esas enormes diferencias sociales y de riqueza que marcan vergonzosamente la realidad india valen también para el caso de Bengala. Este es el balance real de la política de los “comunistas” indios, incluidos los de la izquierda del PC(M). El apoyo externo al nuevo gobierno Como se ha dicho, las elecciones del pasado marzo expulsaron del gobierno a la coalición de derecha encabezada por el BJP. La política neoliberal de éste, más allá de los mitos sobre el “milagro indio”, ha empujado a las masas populares a votar por el Partido del Congreso y los dos partidos comunistas. Se creó así la posibilidad de un gobierno de coalición “progresista” -que, como hemos señalado, no es una novedad-, sin que la estructura social “capitalista primitiva” de la India haya registrado cambio significativo alguno. Probablemente el PCI habría deseado entrar en el gobierno, pero la posición del PC(M) ha llevado a ambos a una política de apoyo externo. Inicialmente, la reacción del capital financiero internacional e indio fue de preocupada sorpresa, lo que llevó a una caída de la Bolsa de Mumbay; pero pronto volvió a la completa calma (con el consecuente repunte bursátil). El propio caso Sonia Gandhi (es decir, la fallida asunción del cargo de primer ministro por parte de la líder del Partido del Congreso) se enmarca en este cuadro. En efecto, si bien el principal motivo fue no dar pretextos al BJP en cuanto al origen extranjero (italiano) de la Gandhi, otro elemento fue el de la plena garantía a los mercados financieros con relación a la estabilidad y “competencia” de la nueva tropa gubernamental. De hecho, el nuevo primer ministro indio es Manmohan Singh, y el nuevo ministro de Economía, Palaniappann Chidambaram. Ambos son-conocidos como “los padres de las liberalizaciones indias”, a raíz de la política neoliberal y de apertura al capital financiero internacional que llevaron adelante como ministros de Economía en los gobiernos del Partido del Congreso de 1991 a 1996. Algún iluso podría pensar que el hecho de que el BJP haya sido derrotado precisamente por haber llevado a cabo una política neoliberal habría de moderar a los dos líderes del nuevo gobierno. Obviamente, no fue así. Chindambaran manifestó inmediatamente que su objetivo es “crear un ambiente favorable a las inversiones en India”. En consecuencia, está aprobando leyes que modifican los límites legales para la inversión extranjera (del 49% al 74% en el caso de las telecomunicaciones, del 40% al 49% en la aviación civil, del 26% al 49% en los seguros). Se podría también haber esperado ingenuamente, luego de la demagogia belicista del BJP, que al menos en lo que respecta a la guerra el triunfo del partido del “Mahatma” Gandhi, apoyado por los comunistas, diese lugar a una reversión parcial de tendencia. Lo cierto es que el nuevo presupuesto prevé un aumento de los gastos militares del 17,29%. Y los “comunistas” estalinistas indios de todos los pelajes están soportando -según los diarios, frente a una base desorientada- todo esto, preparando tal vez el terreno para una ulterior revancha de la derecha en las próximas elecciones, como cómplices voluntarios de una política antipopular y una alternancia reaccionaria. Por lo tanto, todo demuestra que la alternativa del “apoyo externo” a un gobierno burgués respecto del ingreso abierto al mismo, no constituya las que una forma análoga de colaboración de clase, y que sólo la independencia total y una política de oposición, reivindicada siempre por el marxismo, puede defender los intereses de la clase trabajadora y la perspectiva del socialismo. Si fuese necesario, incluso la experiencia de la India serviría para confirmarlo.

1 de enero de 2005
La izquierda en las elecciones norteamericanas
Vincent Kline

La mayor parte de la izquierda de Estados Unidos alternó su posición en las últimas elecciones entre el apoyo al demócrata Kerry y a otros más izquierdistas, como Ralph Nader o Leonard Peltier. Estuvo ausente incluso el esbozo de una candidatura o una campaña de propaganda electoral de clase, es decir que hiciera eje en la necesidad de un partido obrero independiente. Aunque se podría alegar que el hecho refleja un atraso político objetivo de las propias masas obreras, es necesario tener presente que en el comienzo de la campaña electoral ni siquiera la oposición burguesa creía que tenía alguna posibilidad de rivalizar en pie de igualdad con Bush. Pero cuando el político demócrata Howard Dean se atrevió a cuestionar el criterio establecido, incluso el de los más izquierdistas, con una campaña contra Bush, quedó expuesto ante los ojos del país que la oposición al gobierno no sólo era masiva sino ‘sorprendentemente’ radicalizada. En Estados Unidos, todas las corrientes políticas establecidas se caracterizan por ir a la cola de las masas, en especial de las masas de la juventud. Los partidarios del voto a Kerry no pudieron esgrimir ningún hecho que separara a Kerry de la política en curso en Irak. Kerry apeló, no a la crítica antibélica sino a la ofensa inflingida a la moral por el engaño oficial. Un exponente reconocido de esta izquierda, la revista The Nation, dejó, sin embargo, muy claramente expuestos los fundamentos reaccionarios de este apoyo a Kerry. En un editorial del 21/10/04 escribió: “Si Bush es derrotado, toda su presidencia adquirirá el aspecto de una aberración, un error ahora corregido…”. La preocupación, se ve, es absolver a la democracia imperialista y a la burguesía dominante de sus pecados y, por sobre todo, recuperar los equilibrios perdidos. Precisamente por esto la candidatura de Kerry era doblemente reaccionaria, ya que a la continuación de la guerra imperialista añadiría la ilusión, la ficción y la demagogia del pacifismo. En definitiva, para los pacifistas de los países imperialistas, lo cuestionable no es la guerra sino que pierda su carácter de recurso excepcional o alternativa de corto plazo. Al pequeño burgués, en definitiva, sólo le preocupa mantener la mesura… hasta que él mismo se convierte en desmesurado en las condiciones de revoluciones y contrarrevoluciones, de guerras y fascismos. Los otros sectores de la izquierda apoyaron a candidatos que se oponían a la guerra de Bush, pero no a la guerra imperialista en tanto que tal, pues pedían que la ocupación de Irak pasara a la dirección de la ONU. Es lo que ocurre precisamente en Haití (lo que demuestra que Bush no ignora a sus críticos, incluso los más ‘extremos’), donde la ocupación, precisamente por esa razón, es apoyada por casi toda la izquierda latinoamericana. Es que para los pacifistas norteamericanos también está en la agenda la “lucha contra el terrorismo”, como ocurre con el bertinottismo italiano. La habilidad residiría en colocarse en el justo medio y en evitar los ‘excesos’. Las sociedades imperialistas, parece decir esta gente, y ellos mismos, claro, toleran la violencia hasta un cierto punto. Si en Estados Unidos la tarea de construir un partido obrero enfrenta obstáculos enormes, resulta más importante aquí que en cualquier otro país evitar que las energías o la simple atención de los trabajadores sean distraídas por planteo» o corrientes vulgarmente pacifistas, o sea hostiles a la lucha de clases. La lucha de clases es el punto de partido de la construcción de un partido obrero.

1 de enero de 2005
Alberto Gonzales: El fiscal de Abu Grahib
Corresponsal

En un gobierno de camarilla, como encabeza Bush en su segundo mandato, sobresale Alberto Gonzales, nominado como secretario de Justicia. Es, entre todos, el más fiel confidente de Bush. Están juntos desde los tiempos en que Bush era gobernador de Texas y es, desde entonces, su principal consejero legal. González asesoró legalmente a Bush no sólo en las “cuestiones de Estado” sino también en las más mundanas de las estafas financieras que casi lo llevaron al banquillo de los acusados en la época del escándalo de la Enron. Su nominación ha desatado un violento rechazo entre el generalato y el FBI. En una actitud casi sin precedentes, doce altos generales y almirantes retirados firmaron una carta pública reclamando al Senado que rechace la designación. Como secretario de Justicia, Gonzales deberá investigar a los funcionarios y agentes norteamericanos acusados de torturar prisioneros en Guantánamo, Afganistán e Irak y contra los funcionarios políticos que les ordenaron utilizar esos “métodos de interrogación” y los protegieron. Pero Gonzales fue, precisamente, quien a comienzos de 2002 firmó un ahora famoso “memorándum” en el que se establecía que “el presidente tiene la autoridad para anular la prohibición de la tortura” (The Washington Post, 6/1). Según denuncia Amnistía Internacional, “Gonzales participó activamente en los intentos de ofrecer cobertura legal a la aplicación de torturas por parte de agentes norteamericanos, y no hay nada que sugiera que ha cambiado de opinión” (ídem). Ese “memorándum” establecía que los detenidos en la “guerra contra el terrorismo” no estaban sujetos a las reglas de Ginebra sobre prisioneros de guerra que prohíben la utilización de la tortura. Gonzales es el defensor legal del gobierno de camarilla: “proveyó a Bush de la cobertura legal necesaria para imponer agresivamente su autoridad sobre el Congreso” (ídem). Las denuncias, sin embargo, provienen también de organismos tan insospechados de “terrorismo” como el Pentágono y el FBI. Este último había ordenado a sus agentes “no participar” en los interrogatorios de prisioneros llevados adelante por la CIA y contratistas privados con los ‘métodos’ de Gonzales. Recientemente, dos agentes del FBI denunciaron que, después del escándalo de Abu Grahib, las torturas continuaban en las cárceles iraquíes y en Guantánamo (The Guardian, 26/11/04). Estos aparatos movilizaron a ‘sus’ senadores para bloquear la nominación de Gonzales.

1 de enero de 2005
Ucrania: Crisis de las mafias y lucha entre imperialismos
Marcel Etienne

El convulsivo proceso de restauración del capitalismo en la ex Unión Soviética y Europa del Este tuvo una nueva manifestación en la enorme crisis política que acaba de atravesar Ucrania. Dos bandos restauracionistas Desde el punto de vista interior, la crisis tiene por base el reparto mañoso de la propiedad estatal que realizaron las sucesivas administraciones posteriores a la declaración de independencia del país, en 1991. En ambos extremos del enfrentamiento se encuentran camarillas que se han beneficiado, claro que en forma desigual, de la privatización mafiosa de las grandes industrias y de los recursos naturales. En el bando oficial revistaban los grupos que mejor salieron parados de la repartija, acaparando la industria metalúrgica, las minas de carbón e incluso la mayoría de los medios de comunicación. De un modo general, estas camarillas ‘pagaron’ menos de la mitad del valor del patrimonio de las empresas rematadas, gracias a las adjudicaciones directas o al manejo inescrupuloso de las ‘licitaciones’. En el bando opositor se encontraron naturalmente loti desplazados y en particular los sectores que participaron más intensamente en los negociados vinculados al paso del gas ruso por Ucrania para consumo interno y la exportación a Europa. En ningún momento la crisis escapó a las fronteras mu mudas por estos dos grupos de interese restauracionistas. El populm Yuschtiilut, que finalmente ganó la praeidenola, de un ex presidente del Banco Central, y HU segunda, Timoshenko, fue la principal participante de los negociados del gas. Esta lucha por la redistribución de la propiedad privatizada asemeja a Ucrania con Rusia, donde Putin encabeza una redistribución de las privatizaciones, en particular de la industria petrolera, pero que de ningún modo se limita a ella. Esta analogía conserva todo su valor incluso si, ideológicamente, los procesos ruso y ucraniano son divergentes, el primero estatizante y el segundo liberal, e incluso si ambos ocuparon los lados opuestos en la crisis. Choques interimperialistas Desde el punto de vista internacional, la crisis ucraniana tiene vinculación con los golpes ‘liberales’, igualmente apoyados en movilizaciones populares similares a las registradas en Ucrania, como el que ocurrió hace un año en Georgia, donde el nuevo gobierno está pergeñando incluso la disolución del banco central y de toda la legislación de protección del trabajo. Pero a una escala muy superior a lo ocurrido en Georgia, la crisis ucraniana ha implicado la participación de todas las grandes potencias e incluso de los países del Báltico y de Polonia. Esta intervención internacional tiene dos dimensiones: una económica y otra estratégica. La económica enfrenta a Alemania, Estados Unidos y Rusia. Mientras Alemania y Rusia reclaman que Ucrania sea la vía de paso del gas ruso a Europa, Estados Unidos privilegia a los oleoductos que parten de Asia Central con destino al mar Negro y al mar Caspio, esto a pesar de que Rusia y Alemania se colocaron en trincheras rivales en la crisis, y de que Alemania compartió con Estados Unidos el apoyo al opositor Yuschenko. Ucrania es una llave maestra en la serie de ‘corredores’ (ferroviarios, camineros, gasíferos, petroleros) que la Unión Europea está construyendo hacia el Cáucaso y el sur de Rusia en general. Desde el punto de vista estratégico, el desenlace de la crisis ucraniana ha acelerado el ingreso de Ucrania en la Otan -un viejo objetivo del imperialismo, en particular el norteamericano11. Las bases militares norteamericanas ya se han instalado en varias ex naciones soviéticas de Asia Central, en especial en Uzbeskistán, y esto con el apoyo directo del gobierno de Putin. La burocracia rusa pretendía con estas autorizaciones ganarse el apoyo norteamericano en la guerra contra Chechenia e incluso mantener su influencia en Georgia y en las naciones vecinas. El tema de la Otan apunta, en un aspecto decisivo, a poner fin a la independencia formal (tecnológica) de la industria militar y espacial rusa, que es lo único que separa a los restauracionistas rusos de un ingreso de la propia Rusia a la Otan. El acceso de Yuschenko asegura el ingreso de Ucrania a la Otan, precisamente el objetivo que se dio la coalición formada en la región por Estados Unidos hace cinco años, entre Ucrania, Uzbeskistán, Azerbaidján, Moldavia y Tajekistán. Como se ve, la vía a la Otan ya estaba sólidamente emprendida por el régimen derrotado. Los “corredores” europeos y la Otan constituyen el gran diseño de la penetración en gran escala del capital internacional en la ex Unión Soviética. Un arreglo que anuncia nuevas crisis La crisis no dio pie a un levantamiento popular ni a una guerra civil, pues todas las fracciones en pugna negociaron una salida ‘ordenada’. Las decisiones de la Corte Suprema del anterior gobierno a favor de los reclamos de nuevas elecciones del opositor Yuschenko, e incluso más tarde el viraje de la Comisión Electoral que organizó los fraudes que fueron impugnados, reflejaron, junto al cambio de bando de los diputados de la Rada (parlamento), el esbozo de un pacto político entre los grandes ladrones de la industria y la fracción que les disputó la hegemonía. Yuschenko sigue afirmando que “revisará” las privatizaciones de los últimos años, pero en el marco del viejo régimen que sigue en pie, mientras que los acaparadores de esas privatizaciones ya han dicho que se avienen a una “renegociación” de los términos en que fueron efectuadas. Lo más importante de la salida pactada está señalado en un artículo que el nuevo presidente, Yuschenko, escribió para el Financial Times. Dice allí, sin subterfugios, que “asegurará” el respeto a todos los intereses vinculados al negocio del gas, es decir, al pulpo estatal ruso Gazprom, a los socios alemanes de éste y a los Estados Unidos. Ucrania va a ser, de aquí en más, el terreno de una lucha sin precedentes entre el capital alemán y el norteamericano, como lo demuestra la actitud, también sin precedentes, del Deutsche Bank de organizar un consorcio internacional para financiar la compra de la petrolera rusa Yukos, controlada por el capital norteamericano, por parte de Gazprom, socio del capital germano. Toda la prensa internacional ha coincidido en señalar a Putin como el gran perdedor de la crisis, por el hecho de que apoyó al bando oficial que tuvo que dejar el gobierno. La expectativa de que los sucesos ucranianos produzcan un ‘revival’ liberal en Rusia también apunta en esa dirección. Se trata de conjeturas, que se basan en la suposición de que Ucrania y, para el caso, todos los ex estados obreros han entrado por un camino de ascenso rectilíneo de la ‘economía de mercado’. Lo más probable es que ocurra lo contrario y que con el desarrollo de la crisis mundial las economías restauracionistas ‘liberales’ necesiten un reencauzamiento estatizante y ‘despótico’. Que la tentativa de Putin va de fracaso en fracaso es indudable, pero se hundirá como consecuencia de sus contradicciones insalvables, de la explosividad de la crisis social que genera la restauración capitalista, la crisis mundial y las rebeliones en Rusia. La cuestión de la rebelión popular Ucrania aportó una novedad, muy importante, entre las llamadas ‘revoluciones democráticas’ apoyadas por el imperialismo y manejadas por una fracción de los restauracionistas locales, a saber, que el movimiento popular que actuó como furgón de cola de esos intereses, no tuvo en Ucrania la homogeneidad de las experiencias anteriores en Europa oriental y recientemente en Georgia. Es cierto que en su seno dominaron las ONGs financiadas por Soros, que ya habían mostrado sus dientes en Yugoslavia y en Serbia (las Otpor de los Balcanes dieron paso al Pora en Ucrania), e incluso corrientes fascistas tradicionalistas del oeste de Ucrania. Pero en el movimiento se distinguió (en realidad, fracasó en distinguirse) un movimiento juvenil de izquierda, el cual lamentablemente no ha superado la caracterización contrarrevolucionaria de la ‘revolución democrática’. El odio de las masas a los ‘sukamistas’, ‘berlusconianos’ o ‘menemistas’ ucranianos fue canalizado, debido a esta inmadurez, por la fracción ascendente del imperialismo y de los intereses locales de la restauración capitalista. Sin embargo, las cosas ya no son como antes, y Ucrania puede haber sido el primer eslabón de un gran viraje en la orientación de las rebeliones populares contra los gobiernos ‘post-comunistas’.

1 de enero de 2005
La nueva “Constitución” de la Unión Europea

Y la realidad de la crisis del Viejo Continente En las últimas décadas, la crisis del capital ha empujado, también en el Viejo Continente, a un ataque constante al salario -directo, indirecto (“Estado social”) y diferido (jubilación)-, y al resto de las conquistas del proletariado y las masas populares. Esta ofensiva ha sido llevada adelante por todos los gobiernos, de cualquier color, que se han sucedido en los diversos países europeos, ya fuesen de derecha, de centroizquierda o de “izquierda plural”. No obstante los logros alcanzados, a pesar de la resistencia de la clase obrera, esta ofensiva está lejos de haberse resuelto. Con todas sus contradicciones, la crisis capitalista continúa, y con ella la necesidad del capital de defender y recuperar las tasas de beneficio. El futuro verá nuevos y durísimos ataques. Esto es evidente aún considerando la nueva y difícil estructuración constitucional de la Unión Europea. El texto de “Constitución” publicado el 18 de junio pasado y ratificado a fines de octubre, expresa en un terreno formal las contradicciones generales de la UE. Dentro de ésta se desarrolla cada vez más el contraste entre una línea tendiente a construir progresivamente a Europa como una estructura de alianza imperialista cohesionada y unificada, en contraposición al imperialismo de los Estados Unidos (posición del eje franco-alemán y del presidente saliente de la comisión de la UE, Romano Prodi); y otra de quienes apuntan a convertirla en una socia fiel, y en definitiva subordinada, del imperialismo dominante (Gran Bretaña, Berlusconi y distintos países del Este recientemente adheridos, como Polonia). Los hechos posteriores a la guerra en Irak han determinado sin duda un reforzamiento relativo del eje franco-alemán, que puede hacerse fuerte a partir de la crisis del imperialismo estadounidense. Sin embargo, nada está definido; esta contradicción subsiste como factor potencialmente explosivo de la actual UE, y ninguno de los andamiajes por el voto calificado montados en el texto constitucional podrá resolverla. Es cierto que algo se ha logrado en este terreno. El objetivo central de la nueva “Constitución” en el plano político era concretar una mayor capacidad de decisión de las principales potencias imperialistas de la UE. Desde este punto de vista, las normas que sancionan el pasaje dentro de la Comisión Europea (estructura de gestión de la UE y expresión de los distintos gobiernos nacionales) del voto unánime al de mayoría calificada, refuerza la potencialidad del llamado “directorio”, centrado en tomo a las principales potencias imperialistas, y en particular al eje franco-alemán. Pero son tantos los límites y las excepciones contenidos en el tratado constitucional que se trata de un éxito muy pobre. De hecho, sería totalmente errado, como ya se puso de manifiesto implícitamente arriba, considerar a la actual Unión Europea como un super-Estado, una entidad político-económica cohesionada. No por nada, a pesar de que se ha adoptado el nombre de “Unión”, en el debate en curso se ha expresado claramente una posición mayoritaria contra cualquier hipótesis de evolución “federal”. En términos concretos, la actual unión está en realidad muy por detrás de una verdadera “confederación” (si se analizan seriamente las cosas y se usan los términos con precisión). El cuadro económico-político mundial en las décadas pasadas ha vuelto imposible desarrollar un proyecto de esta naturaleza para aquellos que hubiesen tenido interés en un proceso de esas características, es decir, las burguesías imperialistas de los países europeos continentales (las fundadoras en los años ’50 de la primera estructura europea, la Comunidad Económica Europea, o sea Alemania, Francia, Italia, Holanda y Bélgica). Significativo y central para este propósito resulta el problema de la presencia en la UE de Gran Bretaña. El imperialismo inglés siempre ha representado un elemento contradictorio con respecto al desarrollo de un polo imperialista europeo cohesionado. Y esto ya sea en relación a su rol totalmente autónomo en el cuadro del capital financiero internacional, basado en la libra esterlina y las tradiciones de inversiones e intervenciones ligadas al pasado del “Imperio Británico”; como a su sociedad con el imperialismo estadounidense, reconfirmada plenamente también por la guerra en Irak. En este sentido, los imperialismos de Europa continental han conocido un doble fracaso: no han llegado a integrar al imperialismo inglés ni a romper con él. Así también en el plano militar no han podido construir el ejército europeo ni superar (después del derrumbe de la URSS y del pacto de Varsovia) a la Otan, permaneciendo en consecuencia en una estructura militar cuya gestión está predominantemente en manos de los Estados Unidos. La misma extensión de la Unión Europea a los países de Europa central tiene un carácter contradictorio: por un lado vuelve estructural la apertura total de las economías de estos ex-estados obreros a las inversiones de los imperialismos continentalon. Por otra parte, en el plano político, al menos hasta el momento, vuelve más complejo el proceso de consolidación del polo imperialista europeo, en la medida en que los principales “nuevos ingresos” están ligados al imperialismo de los EEUU. No por nada éste se ha felicitado por la extensión de la Unión Europea y hoy en día es un gran promotor de la adhesión de Turquía a la UE (con Bush, que en una reciente visita común a dicho país no se ha privado, con implícita polémica, de invitar a Chirac… a no interponer obstáculos a una solución positiva del problema), precisamente para debilitar su carácter potencialmente “competitivo”. Esto no significa que 110 se hayan desarrollado contrastes de magnitud entre la Unión Europea y los Estados Unidos, ya sea en el plano político como, más significativo, en el económico (algunos años atrás, en torno a los derechos aduaneros y los subsidios, surgió la llamada “guerra de las bananas” entre las dos orillas del Atlántico); sino que por el momento esos enfrentamientos son limitados, propios de algunas de las potencias imperialistas de la UE, y más a menudo de una sola de ellas (en el conflicto más importante y grave hoy existente, el de Costa de Marfil, es el imperialismo francés el que se enfrenta al estadounidense, y no la UE de conjunto). El punto sobre el cual hay, por el contrario, un acuerdo unánime entre todos los gobiernos, es el de contar con reglas funcionales a la renovación de los ataques a la clase obrera y las masas populares. En ésta, que no es una verdadera “Constitución” -no existiendo en absoluto las condiciones para un “super-Estado”, ni siquiera en términos de una verdadera “confederación"-, sino más bien un tratado entre estados soberanos, con normas y principios de funcionamiento coordinado; aquellas reglas llevan abiertamente la impronta de la visión “liberal” y el ataque a las conquistas sociales. La referencia al “mercado” como elemento básico de la sociedad se repite cada vez más. Naturalmente, sabemos que todo Estado burgués se basa en la explotación del trabajo asalariado, que su economía está determinada por la anarquía del mercado y que las decisiones de los gobiernos la secundan. Pero la incorporación abierta en la “Constitución”, a diferencia de la vaguedad hipócrita de las constituciones burguesas normales, es ciertamente reveladora de los objetivos revés de la UE mencionados al comienzo de este artículo. El carácter del texto es tan reaccionario que incluso al interior de una fuerza reformista social-liberal como el Partido Socialista francés se elevaron voces favorables (si bien de un modo muy instrumental respecto de la guerra de poder interna del partido) a un voto en contra en ocasión del referéndum de convalidación del tratado europeo en Francia, debido a la ausencia de las llamadas “cláusulas sociales” (es decir, de la declaración, al menos formal, de la defensa de las conquistas sociales mínimas). Esto ha provocado un referéndum interno que ha concluido con la victoria de los defensores del “sí”, pero con un 41% de votos a favor del “no”. Sin embargo, los opositores “sociales” a la actual “Constitución” europea, desde la izquierda del PS francés al “Partido de la Izquierda Europea”1, con sus socios en las direcciones del movimiento contra la “globalización” neoliberal, hasta los neorreformistas de izquierda del “Secretariado Unificado”, están lejos de proponer una alternativa clasista, aunque sea confusa y limitada. He aquí sus propuestas alternativas sobre algunos puntos clave (citadas de Liberazione, periódico del PRC italiano), del 31 de marzo pasado: “ART III-14. Nos damos diez años de plazo para alcanzar los siguientes objetivos: • Trabajo para todos: una tasa de desocupación menor al 5%; • Una sociedad solidaria: una tasa de pobreza menor al 5%; • Un techo para cada uno: un porcentaje de personas privadas de vivienda adecuada inferior al 3%; • Solidaridad con el Sur: contribución pública para el desarrollo superior al 1% del PBI. Para los Estados que en 2015 no respeten estos parámetros sociales, deben ser previstas sanciones análogas a las impuestas a los países que no respeten los parámetros de Maastricht.” El planteo es sorprendente. Quiere decir que si en 2015 Europa tuviese, homogéneamente repartidas, veinticinco millones de personas sobreviviendo en la pobreza, más de la mitad de ellas sin casa, y diez millones de desocupados, se estaría en regla y habríamos logrado la “Europa social”. Haciendo la salvedad de que si algún país no alcanzase estos “audaces objetivos sociales” en lo que respecta a sus porcentajes, bastaría con pagar una multa y todo estaría en regla. El proletariado tiene el deber y la necesidad de pronunciarse frontalmente contra la “Constitución” de la UE y la Europa imperialista del capital y todas sus fracciones. En cada consulta ad referéndum con relación a la cual exista una oposición obrera y popular incluso limitada, debe pronunciarse por el “no” a la nueva “Constitución”. Pero debe hacerlo desde un punto de vista de independencia de clase. No desde aquel de la utópica y reformista “Europa social”; mucho menos desde el de la defensa de los viejos estados nacionales burgueses. Sino desde la perspectiva de la unidad de los proletarios de toda Europa en lucha contra la ofensiva del capital, por la única alternativa realista contra ella: la conquista revolucionaria del poder por parte del proletariado en cada uno de los países del “Viejo Continente” y la creación de los Estados Unidos Socialistas de Europa. La necesaria construcción de los partidos revolucionarios en los países europeos, en el marco de la refundación de la IV Internacional, no podrá tener otra perspectiva. (5 de diciembre de 2004) 1 El Partido de la Izquierda Europea es la nueva estructura que reúne en torno al Partido de la Refundación Comunista italiano -que fue su promotor y cuyo secretario Bertinotti es presidente único del partido europeo- a la mayoría de los ex partidos estalinistas europeos, más o menos re-ciclados a la socialdemocracia, en primer lugar al PC francés, el PDS alemán, la Izquierda Unida española y el PC checo-moravo.

1 de enero de 2005
Argentina: A tres años de la rebelión popular
Varias firmas

Documento del acto unitario del 20 de diciembre Al cumplirse tres años de la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre, están pendientes las aspiraciones populares y nacionales que la originaron y se han agravado, incluso, las condiciones de miseria, explotación y sometimiento nacional. La rebelión de diciembre de 2001 sacudió la Argentina hasta sus cimientos y abrió una nueva etapa. Fue un esfuerzo gigantesco de miles de jóvenes, mujeres y hombres del pueblo. Treinta y cuatro entregaron su vida en estas jornadas y seis más murieron luego a causa de las heridas recibidas. Por primera vez en la historia nacional, el pueblo en las calles volteó un gobierno entreguista, dejó en el aire el estado de sitio decretado por ese gobierno. En apenas diez días se sucedieron cinco presidentes. La consigna “que se vayan todos” expresó a los millones que cuestionaron las instituciones del régimen. Surgieron asambleas populares, multisectoriales, asambleas de coordinación piqueteras y otras formas de protagonismo político de las grandes masas que expresaron prácticas de democracia directa. El gobierno de Kirchner-Duhalde-Lavagna intenta desde un comienzo extinguir las llamas del volcán que fue esa rebelión, transformar un gobierno débil y golpeado en uno fortalecido por el apoyo de las clases dominantes y el engaño y el doble discurso al pueblo. Trabaja de diferente manera para fortalecer las bases sociales y políticas casi quebradas por la pueblada del 19 y 20. Para ello instrumentaron una política combinada de cooptación, división, aislamiento y represión del movimiento piquetero, las asambleas populares, las fábricas recuperadas y los organismos de derechos humanos. Buscaron aislarlos de los amplios sectores populares que habían combatido el 19 y 20. Aprovechando las buenas condiciones de los precios internacionales de las materias primas, se ha especializado en vendernos vientos de falsa bonanza. Pero la crisis económica que aún subsiste, aunada a la profundizaron de la injusta distribución de la riqueza, ha mantenido y aún agravado la crisis social. Se profundizó la entrega al FMI, el pago de la deuda externa, se convalidaron las privatizaciones, se avanzó en la devaluación del salario y la liquidación de las conquistas obreras, la desocupación masiva, la miseria que abarca a más de la mitad de la población, la destrucción de la salud y la educación públicas. Los que vinieron con el cuento de una política “nacional y popular” han concluido en una completa entrega a los banqueros y al FMI. Para el año que viene la sanción del Presupuesto 2005, los “superpoderes” y la Ley de Responsabilidad Fiscal, serán instrumentos legales para pagarle al FMI más de 5 mil millones de dólares, a lo que hay que sumarle el pago de la deuda por la compensación a los banqueros y el pago de la deuda en default. Se trata de miles de millones de dólares que irán derecho a los bolsillos de los acreedores internacionales. Lavagna, el ministro de Kirchner y Duhalde, ya se ha convertido en el ministro de Economía que más le pagó al Fondo Monetario en el transcurso de toda la historia argentina. La nueva deuda externa sumará más de 130.000 millones de dólares, el equivalente de toda la riqueza que los argentinos producimos en un año, una proporción aún mayor que la que nos llevó a la catástrofe de la devaluación, hipotecando a generaciones enteras de argentinos. El pago de la deuda externa tiene como contrapartida directa el hambre de millones de trabajadores, el congelamiento salarial y de los planes sociales, la destrucción de la salud y la educación populares. Para su pago requirieron superpoderes, para su pago proyectan la eliminación progresiva de los planes Jefas y Jefes de Hogar. Miente el gobierno cuando dice que el fenomenal superávit es el resultado de un incremento de la recaudación. Miente porque las grandes fortunas siguen evadiendo el pago de los impuestos, como lo demuestra que la mitad de los trabajadores están en negro, privados de sus derechos laborales. El superávit es el resultado del congelamiento de los salarios de los empleados públicos y docentes, de los planes Jefes y Jefas, de los presupuestos (destinados a la salud y a la educación. Hoy más que nunca es cierta la afirmación de que estamos pagando la deuda externa con el hambre y la miseria del pueblo trabajador y explotado. La política “nacional y popular”, entonces, no es más que el slogan que encubre el apoyo a Bush y las potencias imperialistas, al gran capital empresario, de los bancos, de los pulpos petroleros, de los grandes latifundistas terratenientes y de los acreedores internacionales. Profundiza la dependencia con los países imperialistas con la entrega de los recursos naturales y la plataforma submarina mediante la estafa de Enarsa, la renovación del curro de las privatizaciones, los tarifazos, el pago de la deuda externa como nunca antes. Una política demasiado costosa para un pueblo sumergido en la miseria, y que por las contradicciones que encierra, plantea nuevas crisis quiebras y rebeliones populares. Los cambios en la Corte Suprema, que fueron presentados como una conquista democrática, se han revelado como un simple cambio de guardia en apoyo del nuevo gobierno. Ya han votado a favor de los banqueros, en contra de los ahorristas, y ahora ataca el aumento a los compañeros judiciales. Se publicitó un progreso en la política de derechos humanos pero tenemos decenas de compañeros encarcelados, la represión a las luchas, tortura en las comisarías, mientras siguen impunes los crímenes del Puente Pueyrredón, los asesinatos de Ibáñez y Cuellar en Jujuy, la bomba en Plaza de Mayo, el atentado de la Amia. Y aun en la lucha contra los genocidas se intenta retroceder en el terreno conquistado por la movilización, como lo demuestra el reciente fallo de la Cámara de Casación Penal de San Martín contra la anulación del Punto Final y la Obediencia Debida. Con la excusa de combatir la inseguridad, lejos de atacar a las mafias de políticos, policías y jueces que amparan el delito, tomando la política de Blumberg y la derecha recalcitrante, desarrolla una política “de leyes de mano dura”, que sólo sirven para fortalecer el aparato represivo avanzando contra las libertades públicas y son totalmente ineficaces para combatir la inseguridad. La aprobación de un Código Contravencional represivo en la Ciudad de Buenos Aires se enmarca en esta política. Dijeron que el gobierno representa In caula de la independencia nacional pero un realidad le paga al FMI y envía tropas argentinas a Haití, en socorro del golpe imperialista en un país hermano. Existe una falsa oposición de centroizquierda, que apoyándose en un nefasto discurso sobre la globalización que sustenta el escepticismo, a fin de cuentas termina coincidiendo con la política de Kirchner de subordinación al FMI, criminalización de la protesta social y envío de tropas a Haití. La impotencia y la complicidad de los ex izquierdistas que integran el gobierno, como así también de los dirigentes y partidos opositores tributarios de este régimen social, demuestran que los trabajadores, explotados y demás sectores populares necesitamos estructurar nuestra propia salida, independizándonos de los gobiernos continuistas y capitalistas, de su Estado y sus partidos. Recorre también América Latina una tempestad de luchas, puebladas y rebeliones que derriban gobiernos como en Bolivia, Venezuela, Paraguay, Ecuador. Los viejos partidos del régimen oligárquico imperialista se derrumban y crece el reclamo de unidad y lucha de los pueblos de América Latina. Las últimas rebeliones han hecho que algunos gobiernos que posan de “nacionales y populares” hayan mostrado su verdadera faz apoyando el envío de tropas mercenarias a Haití y realizando maniobras conjuntas con las tropas imperialistas. Reclamamos desde esta tribuna el retiro de las tropas argentinas, brasileñas, uruguayas y chilenas de Haití y llamamos a estos pueblos a movilizarse contra sus gobiernos para conquistar esta exigencia. Los intentos del gobierno por acabar con el proceso abierto el 19 y 20 no han logrado apagar el fuego de la rebelión popular. Esto se expresa en las luchas de los trabajadores que este año han irrumpido en la escena nacional, protagonizando los conflictos obreros más importantes desde 2001, con sus huelgas y movilizaciones, sus ocupaciones, cortes de vías y de rutas; de los trabajadores de Metrovías, de los compañeros de Bagley, de los docentes, de los ferroviarios, de los petroleros, de los judiciales, de los portuarios y de numerosos bastiones de la clase obrera en defensa de su salario, sus condiciones de vida y de trabajo. El gran triunfo salarial de la huelga con cortes de calle, manifestaciones y ocupaciones de edificios de los telefónicos de Foetra Buenos Aires y de todo el país, con el triunfo con iguales métodos reincorporando a los despedidos y liberando a los ferroviarios presos por luchar, abren un ancho camino a la clase obrera con el cual nos comprometemos desde este acto. Ahí está el movimiento piquetero que enfrenta la represión, ocupa empresas en el sur del país exigiendo trabajo genuino, se moviliza y corta rutas, recupera el Puente Pueyrredón, por la universalización y el aumento de los subsidios, por trabajo y reducción de la jornada laboral, y contra todos los atropellos de un Estado y un gobierno represor y hambreador. Ahí están los familiares de las víctimas del gatillo fácil, de los presos políticos, que reclaman incesantemente el cese de la represión, el esclarecimiento de los asesinatos cometidos por los esbirros del Estado, la libertad de todos los compañeros detenidos. Ahí están los ahorristas que enfrentan a la Corte Suprema de los banqueros, los estudiantes que como en el Comahue ocuparon un mes la Universidad contra la política del Banco Mundial que sigue Kirchner y Filmus logrando un resonante triunfo contra la Ley de Educación Superior, los campesinos y los pueblos originarios que ocupan tierras en el norte y sur del país, las mujeres que salen a la lucha como contingente masivo contra todos los atropellos del Estado patronal que hacen imposible la vida del pueblo y de sus hijos. La lucha obrera y popular nace de abajo, se desenvuelve en forma creciente y debe ser unificada para conquistar grandes triunfos. La unidad y coordinación de las luchas en curso aparece como una necesidad vital que permita derrotar a la dirigencia sindical traidora de todo pelaje, que es apoyatura del gobierno y su política de sometimiento al FMI y de represión a los luchadores. Lejos de resolver los reclamos de las organizaciones de los trabajadores, el gobierno continuista ha tratado de cooptar al gobierno a sus dirigentes mediante prebendas y trenzas políticas y ha metido una cuña en el movimiento piquetero. Apoyándose en la vieja burocracia sindical logró la tregua de las centrales sindicales. Justamente una de las expresiones del fracaso de su proyecto “transversal” ha sido el tener que volver a apoyarse en los viejos jerarcas sindicales reunidos nuevamente en la CGT unificada, con Moyano y los “gordos” a la cabeza. Pero “la tregua” de los burócratas no es acatada por decenas de gremios, empresas y reparticiones, que han salido a la pelea apoyados en las asambleas, cuerpos de delegados y nuevas conducciones obreras que paulatinamente van desplazando a los viejos dirigentes traidores. El nuevo aumento de salarios para estatales y privados, que se suma al “aguinaldo piquetero”, la suma fija a los jubilados, el aumento en las asignaciones familiares, pese a su carácter totalmente insuficiente, no constituyen una graciosa “dadiva” de Kirchner “para mejorar el consumo”, sino que es la respuesta obligada del gobierno a un fin de año cruzado por innumerables luchas obreras y populares. Y lejos de calmar la creciente ola de reclamos salariales, va a empujar a nuevos destacamentos de los trabajadores a la pelea. Las organizaciones que participamos y organizamos este acto unitario hacemos nuestra la lucha de los trabajadores y reclamamos un inmediato aumento de salarios y jubilaciones, elevando el salario mínimo al costo de la canasta familiar, la anulación de todas laé normas de flexibilidad laboral de Menem, De la Rúa y Kirchner. Llamamos a luchar por trabajo para todos reduciendo la jornada laboral a 6 horas sin afectar el salario, por un verdadero Plan de Obras Públicas de infraestructura y viviendas populares bajo el control de los trabajadores, y por un subsidio a todos los desocupados de 350 pesos. Llamamos a enfrentar el hambre modificando la tenencia de la tierra con una reforma agraria que termine con el latifundio. Confiscando en origen a los pulpos productores de los alimentos, lácteos y carnes, bajo control de los trabajadores, antes de las exportaciones que atienden el alimento de 300 millones de personas mientras se sufre el hambre en la Argentina. Llamamos a luchar por la reestatización de todas las empresas privatizadas, recuperando los recursos naturales y el patrimonio nacional, bajo gestión de los trabajadores y control de los usuarios. Llamamos a la apertura de los libros y control obrero de las empresas en quiebra, prohibiendo todo despido. Apoyamos la lucha de las empresas bajo gestión obrera por la expropiación definitiva sin pago. Apoyamos las ocupaciones que rescatan las fuentes de trabajo del vaciamiento capitalista, hoy atacadas mediante la represión como ocurrió en Zanón, Recrear, Gatic, la Franco Inglesa y otras. Con una importante unidad en la lucha liberamos a compañeros presos, como recientemente los compañeros encarcelados el 31 de agosto. Continúan detenidos los compañeros presos por los hechos de la Legislatura, Caleta Olivia, de los pueblos originarios de Formosa y Chaco, y el compañero preso en La Plata. No obstante, las recientes represiones, cada vez más brutales, en Las Heras, contra 70 piqueteros que ocuparon la empresa Oil, donde la policía empleó armas de fuego, con el saldo de 10 presos y cuarenta órdenes de captura; la brutal represión a los ferroviarios con detenciones y nuevos procesos; la golpiza y detenciones contra los piqueteros en Catamarca, hablan de un gobierno y un régimen que se desbarranca en la represión que llevó a la tumba a los gobiernos de De la Rúa y luego Duhalde. ¡Hoy, en la Argentina de Kirchner hay más de treinta presos políticos! Para conquistar la victoria de las luchas nos pronunciamos por el apoyo coordinado a las huelgas, ocupaciones piquetes de los trabajadores ocupados y desocupados, fábricas bajo gestión obrera, estudiantes, víctimas del gatillo fácil y demás sectores populares en lucha. Por la defensa de las direcciones combativas, contra los ataques del gobierno, la patronal y la burocracia sindical. El amparo a las mafias de la Bonaerense y de todas las policías del gatillo fácil hoy se prolonga en el operativo de impunidad sobre los responsables de la masacre del Puente Pueyrredón que cobraron las vidas de Kosteki y Santillán, al igual que la impunidad de los responsables políticos y materiales de los muertos del 19 y 20 de diciembre de 2001 y todos los caídos en la lucha popular. Impunidad que se suma a la que siguen gozando miles de genocidas de la dictadura, amparados en una Justicia cómplice, muy rápida para perseguir a los luchadores populares, pero incapaz de meter presos a los represores y funcionarios, políticos y grandes empresarios que vaciaron el país. Repudiamos los intentos de cooptación a los familiares de las víctimas del Puente Pueyrredón para echar un manto de encubrimiento sobre los responsables de esos muertos y heridos. Hacemos este acto llamando al pueblo argentino a apoyar las luchas en curso, a luchar contra el gobierno y su política, a luchar contra todos sus socios que, aun reclamándose opositores o pseudo opositores, han hecho de la deuda externa, la represión, la devaluación salarial, el rescate de los grandes monopolios y banqueros y el envío de tropas a Haití “cuestiones de Estado”. Hoy, acá en la Plaza de Mayo y en las plazas del poder político de todo el país, llamamos a luchar por: • Libertad de los presos políticos. No a la represión del gobierno Kirchner. Cárcel a los asesinos de los caídos en la lucha popular. Por el desprocesamiento o la amnistía a los luchadores populares. • Aumento general de salarios y jubilaciones ya, salario mínimo equivalente a la canasta familiar. Trabajo para todos, reducción de la jornada a seis horas sin afectar el salario. Nulidad de la flexibilidad laboral. Subsidio de 350 pesos para los desocupados. • Por la coordinación y el apoyo a las huelgas, ocupaciones y piquetes de los trabajadores ocupados y desocupados, fábricas bajo gestión obrera, estudiantes, víctimas del gatillo fácil y demás sectores populares en lucha. Defensa de las direcciones combativas. • No pago de la ilegítima y fraudulenta deuda externa. No al pacto Kirch-ner-FMI. • Fuera yanquis de Irak, solidaridad con la heroica resistencia del pueblo iraquí. Retiro inmediato de las tropas argentinas de Haití. •Contra la agresión imperialista a Cuba y Venezuela. ¡Viva la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre! Polo Obrero, Corriente Clasista y Combativa, Fte. Pop. Darío Santillán (MTD A. Verón), FTC Nacional, MTL (Coord. Nac.), MST Teresa Vive, MTR/Cuba, FTC Mesa Nacional, Mov. 29 de Mayo, Mov. Terr. Liberación. MTR La Dignidad, UTL, CND, Mov. 26 de Junio, Futradeyo, UTDOCH, UTP, EPI D. Santillán. Fuba, Suteba La Plata, Suteba Lomas ríe Zamora, Suteba General Sarmiento, Cuerpo de delegados Metrovías, Delegados Foetra Buenos Aires, Bloque de Asambleas Populares, Cl Transportes del Oeste, Simeca (Sind. Motoqueros), Delegados Atilra, Lista Naranja Gráfica, Agr. Indep, de Afip, Amas de casa del País, Red Popular, Mopasol, Agr. Tribuna Docente, LuchArte, Mov. Cultural Agitando la Mecha, Tend. Clasista 29 de Mayo, Agr. Estud. Hasta las Bolas, Asambleas Populares Entre Ríos y San Juan, Floresta y Pza. 1° de Mayo (Balvanera), Los Compadres del Horizonte, Com. de lucha y Trabajo, Mov. Autonomía Pop., Mov. Etcétera, Razón y Revolución, Red Popular, Praxis, Juv. Rev. Petete Almirón, Suteba Gral. Rodríguez, Suteba Marcos Paz, Asoc. Gremial Docente de la UBA, MTD Aníbal Verón, Fed. Univ. de La Plata, Comisión Interna de Parmalat; Sec. de Prensa, Tesorero y Sec. de Encuadramiento Legal de Foetra Buenos Aires; PCR, PO, MST, PC, MAS, PTS, PRL, PL, MPR Quebracho, OLP, Soberanía Popular, Democracia Obrera, Cte. Soc. El Militante. Liberpueblo, Correpi, Liga por los Derechos del Hombre, Asoc. Ex ü&tenidos Desaparecidos, Apel, C&prodh, Apemia, H.I.J.O.S.

1 de enero de 2005
Fe de erratas
Redacción El Obrero Internacional

El artículo «Togliatti y el togliattismo» aparecido en la edición de El Obrero Internacional N°1 no es de Hernán Kurfist, como salió publicado, sino del compañero Roberto Angiuoni.