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Prensa Obrera N° 747

28 de marzo de 2002 · 5 notas

Notas de este número

28 de marzo de 2002
Gobierno fundido y desorganización económica ¿A dónde vamos?

El gobierno de Duhalde está en liquidación. El salto del dólar por encima de los 4 pesos ha dejado a todo el elenco oficial al garete. Hace menos de una semana el presidente del Banco Central y el Ministro de Economía coincidían en que el dólar por encima de los $2,50 y la falta de acuerdo con el FMI "inviabilizaban" todo el plan del gobierno. En el ínterin no sólo Bush sino un conjunto de alcahuetes que incluyó esta vez al brasileño Fernando Henrique Cardoso, reclamaron "drásticas y dolorosas" medidas de "ajuste". Los voceros del gobierno norteamericano dejaron claro no sólo que la bancarrota argentina debía seguir su curso sino que, además, Duhalde "carecía de margen político para manejarla" (Clarín, 22/3). La descomposición del régimen ha ingresado en una nueva etapa, cuando todavía no han pasado tres meses desde que Duhalde accediera a la presidencia. La completa impotencia del gobierno se muestra en el hecho de que comenzó abriendo el mercado de cambios con la promesa de los monopolios exportadores de liquidar sus divisas, a cambio de que el Estado les devolviera una deuda de 700 millones de pesos en dólares. Resultado: Bunge y Born, Dreyfus y demás pulpos exportadores están cobrando de manos del estado su deuda en moneda fuerte y no largan un mango porque reteniendo divisas suman ganancias siderales día tras día. Negocios son negocios El capitalista Pescarmona dijo hace no mucho tiempo que hasta en una guerra se pueden hacer negocios. La trepada del dólar fue estimulada por los propios bancos "fundidos" que son los que compraron los 1.000 millones de reservas que el Banco Central gastó en un mes (¡para bajar el precio de la moneda extranjera!). Así invirtieron la plata que les prestó ... el propio Banco Central, a través de préstamos especiales (redescuentos). Con recursos similares, un conjunto de bancos acaba de llevarse puesto estos días al Galicia. En el país del "corralito" aparecieron de un día para el otro 800 millones de dólares para transferir a nuevos dueños al derrumbado primer banco privado nacional; el mismo que por sí solo se tragó desde fines del año pasado otros 3.000 millones de pesos que le prestó ... el Banco Central. Como garantía de la operación el Galicia colocó en un fondo especial (fideicomiso) sus mejores créditos; los mismos que se podrían haber utilizado –como en todos los bancos– para devolver centavo sobre centavo el dinero de los pequeños ahorristas, como lo señaló el Partido Obrero en enero pasado, desmintiendo el verso de que no había con qué entregar lo suyo a los depositantes. El medio es el mensaje El caso de todos modos ilustra sobre un proceso más general de descomposición económica que todavía no ha tocado fondo. La reestructuración de una economía capitalista en derrumbe es imposible sin un proceso de expropiaciones en cuya base se encuentran, por supuesto, los millones de trabajadores confiscados, con salarios miserables o desocupados y los ahorristas cuyos fondos secuestrados son los que pagan este desmadre. Pero la expropiación se extiende a la propia clase capitalista, donde los tiburones disputan entre sí los despojos de su propia obra. Esta pelea feroz sigue alimentando la monumental anarquía de la economía, donde han desaparecido los requisitos indispensables de la circulación mercantil capitalista: no hay moneda, no hay crédito, la cadena de pagos está disuelta, no existe una tasa de interés de referencia, el proceso de formación de precios y cálculo de las ganancias está desquiciado, la recaudación fiscal se hunde por la "rebelión" fiscal de los capitalistas. Pero el desastre es el medio mismo de la lucha intercapitalista y a la vez un intento por quebrar y desorientar a la población trabajadora. Por eso, como buitres detrás de un flamante cadáver, "varios fondos de inversión en EEUU y grandes corporaciones con sede en Brasil" están preparándose para "la verdadera kermesse comercial que desató la devaluación del peso, (interesados) sobre todo en compañías locales de gran tamaño, con problemas para cancelar sus deudas en dólares y... que hasta hace poco eran intocables para inversores extranjeros: Quilmes, Mastellone, Sancor, Perez Companc, Telecom, varios bancos privados de capital nacional y con participación de grupos europeos y hasta empresas proveedoras de gas y energía" (El Economista, 22/3). Metrogas acaba de anunciar el ‘default’ de 425 millones de su deuda externa (Financial Times, 25/3) Duhalde, los bancos, la Corte... y la centroizquierda Estamos ante un monumental remate de posiciones y activos en el cual el gobierno gira como un barco a la deriva. Es interesante observar en este panorama que el presidente de la "producción" y de la lucha contra la "patria financiera" haya concluido como un vulgar comisionista de los bancos. Nos referimos al planteo golpista que presentaron todos los bancos del país, reclamando que la Corte Suprema emitiera un urgente dictamen para liquidar todos los amparos judiciales en contra del corralito sin lo cual podrían producirse "graves consecuencias institucionales" (Clarín, 13/3). La clave del asunto es que el planteo de los bancos contó "con la pluma del constitucionalista García Lema, quizás el abogado más cercano a Duhalde y potencial candidato a ocupar un sillón en una hipotética nueva Corte" (ídem). Por esto mismo el "duhaldismo desactivó el juicio a la Corte" (Ambito Financiero, 11/3) y se discute una "salida negociada" con el retiro pactado de tres miembros de la actual Corte. En la lista de quienes "renovarían" el tribunal se destacan el mencionado García Lema, del PJ y Gil Lavedra de la UCR, juristas del pacto de Olivos, es decir que arreglaron la continuidad de Menem con la venia de Alfonsín. Con la porquería consumada –y por supuesto en nombre de la justicia y la democracia– tendríamos como flamante tribunal superior a una entente menemo-duhaldo-aliancista. No es todo: entre los banqueros que firman la petición se encuentra el vicepresidente de una de las dos cámaras bancarias del país, que no es otro que Carlos Heller, promotor del Frenapo y financista de Izquierda Unida. Tenemos aquí un retrato perfecto de la estatura política de la burguesía argentina y de sus tributarios centroizquierdistas. Viva el FMI Sobre estas evidencias de adaptación sin límites, el FMI y el Departamento del Tesoro norteamericano le han reclamado a Duhalde lo que toda la prensa denominó las "condiciones políticas previas" para empezar a discutir la cuestión económica propiamente dicha. Son dos cuestiones básicas. Primero, el cese de la "persecución a los banqueros". Estos han fijado un ultimátum frente a los recursos judiciales a favor de los ahorristas, los gerentes arrestados por negarse a pagar sentencias en firme y el proceso abierto por el juez Mariano Bergés por fraudes a los principales bancos del país y cuyos principales directivos están convocados a desfilar en la sede del juzgado. Luego de sepultar el juicio a la Corte, Duhalde partió a Méjico a asegurar que cumpliría a rajatablas con lo que consideró, textualmente, "razonables" exigencias del FMI. Por eso, ahora se afirma que mediante un decreto o acuerdo con la Corte se pondría término definitivo a los 100.000 recursos de amparo de los ahorristas y también a la ley de "subversión económica". La segunda cuestión "previa" es modificar totalmente la ley de quiebras, votada a principios de la gestión Duhalde, que suspendió por seis meses la ejecución de todo pedido de quiebra, permitía ciertas maniobras al deudor en convocatoria, limitaba la participación de los acreedores en un proceso de liquidación empresaria, etc. El reclamo formulado por el Fondo plantea con todo detalle la necesidad de otra ley que permita de hecho una rápida transferencia patrimonial de empresas en estado de quiebra, de modo tal que los nuevos dueños puedan rápidamente hacerse cargo del negocio. En una "Argentina empresaria de todo por dos pesos" (El Economista, ídem) esto equivale a la vía libre para una rapiña generalizada de los activos productivos, comerciales y financieros completamente depreciados. Norteamericanización Los intereses afectados no son sólo los de la burguesía nacional. Un punto decisivo en este contexto son las posiciones de los capitales españoles y europeos en general. Estos, en su oportunidad "primerearon" a sus congéneres yanquis en las privatizaciones de la era menemista. A pesar de la montaña de plata que acumularon (o precisamente por ello) las privatizadas fueron tomadas a contramano por la devaluación, endeudadas en el exterior, devaluadas en su patrimonio y con tarifas pesificadas. Los competidores yanquis quieren aprovecharse de esto para forzar su quiebra. Es una lucha de alcance internacional, porque las Telecom francesa e italiana (dueñas de la filial argentina) vienen de sufrir grandes pérdidas en sus países de origen. Ahora, ya ha trascendido que "Telecom Argentina no vale ni la deuda que tiene... (que) dejará de aportar fondos a la Argentina... (y que todo esto) puede conducir a que la empresa quede en manos de los bancos que poseen el grueso de la deuda" (La Nación, 22/3). Por el lado de los españoles el panorama es parecido: "la solvencia empresarial se deteriora por la desaceleración económica y sobretodo por la crisis argentina, afectando a grupos tan grandes como Telefónica, Endesa o Repsol (El País, 27/3). Los yanquis por lo tanto, se preparan para una revancha histórica y vienen por todo. La telefónica norteamericana ATT ya se anotó en la carrera para quedarse con Telecom y para tener una punta adentro lo haría junto con Techint, uno de los grupos nacionales que pretende asociarse a la norteamericanización de la economía argentina aún en detrimento de sus amigos del "polo productivo", otra prueba del enanismo económico y político del capital nativo. Hace un mes en estas mismas páginas dijimos que la más idiota de las suposiciones de Duhalde era que el Tesoro norteamericano pudiera financiarle, con un préstamo internacional, el jubileo a los capitalistas locales y a los bancos. Para el capital norteamericano la bancarrota argentina es una oportunidad para ejercer su derecho de acreedor sobre los activos nacionales y por eso necesita que la bancarrota llegue hasta el final y no detener su curso. A dónde vamos La demolición política del gobierno de Duhalde responde a este enorme proceso de desintegración económica. El problema es que un arbitraje político capaz de imponer una salida a esta situación plantea un golpe de fuerza capaz de disciplinar a las diversas fracciones de la burguesía y sobretodo liquidar o echar atrás el estado de rebelión social que recorre el país de los piqueteros y las cacerolas. Toda la situación lleva a los explotadores a un intento bonapartista para reconstituir la autoridad del Estado, de su propio poder. Expresa la necesidad del capital de reconstruir el orden vigente, es decir, el "clima necesario para que puedan trabajar los hombres de negocios" como señaló explícitamente el reciente enviado al país del Fondo Monetario. Esta tendencia política objetiva encontró como obstáculo clave el levantamiento popular de fines de diciembre: ¿o no pretendió, acaso, encarnarla De La Rúa al decretar el Estado de Sitio y convocar a un gobierno de "unidad nacional"? (Dijimos entonces: "De la Rúa planteó el estado de sitio para ganarse a la clase media contra los "villeros" (ante la ola de saqueos a los supermercados). Evidentemente se equivocó. ¿Pero en que se equivocó?. En que no se había dado cuenta…que la clase media ya se había hecho piquetera desde unos días, semanas y hasta meses antes", PO N_ 735, 28/12). La anarquía económica, la megadevaluación y la hiperinflación no son sólo la evidencia de la crisis. Constituyen también un recurso para desmoralizar a las masas y, en ese escenario, imponer una recomposición de intereses en el frente capitalista, en el cual habrá ganadores y perdedores. Es por esto que el FMI reclama una salida de fuerza, un gobierno que actúe por decreto y reprima la protesta social, poniendo fin a la inestabilidad imparable del régimen político (Ambito Financiero –25/3– advierte que sin Estado de Sitio no hay salida). Esto, sin embargo, no resuelve qué sector capitalista puede comandar un operativo de esta naturaleza, una contradicción que, en conexión con el estado de rebelión popular que recorre a la nación entera, mina la perspectiva de cualquier variante golpista. Asamblea Constituyente El actual caos económico no es el resultado de haber eliminado la convertibilidad y el tipo de cambio fijo sin un plan previo, como sostienen los economistas "progresistas" del Plan Fénix y el Frenapo, todos ellos partidarios de la devaluación. El antiliberal Ferrer, por ejemplo, acaba de proponer un plan que se basa en la eliminación del corralito a través de un acuerdo con los bancos y en mantener la devaluación del peso hasta un nivel de 1,40-1,70, "pactada" por otro lado con los exportadores para que devuelvan, a través de retenciones, todo lo que supere tal valor. Pero los exportadores, como señalamos al principio, están reventando las ya miserables retenciones anunciadas por Duhalde con la especulación en contra del peso. En el punto en el cual nos encontramos no se trata de tal o cual medida económica sino de las "condiciones previas", para usar las palabras del FMI, para que la crisis no la paguen los trabajadores. Sin nacionalizar la banca, las empresas privatizadas y el comercio exterior no hay posibilidad de ningún plan que revierta la expropiación económica en curso. Se trata de expropiar a los expropiadores, acabando con el interminable vaciamiento financiero y cambiario, devolviendo los depósitos de los pequeños y medianos ahorristas, confiscando los millonarios fondos de las corporaciones capitalistas, creando las bases para financiar un plan económico de salvación social y económica de la nación. Las Asambleas Populares y los piqueteros que reclaman tales "condiciones previas" en sus programas demuestran más sabiduría económica que todos los economistas heterodoxos y "antiliberales" que pululan en las tiendas centroizquierdistas. Para que los piquetes y las cacerolas se transformen en una alternativa concreta de poder hay que oponer al gobierno en demolición de Duhalde y al golpe de Estado que le reclama el FMI, la reivindicación de "que se vayan todos", de que una Asamblea Constituyente en la nación, las provincias y los municipios, se haga cargo del poder. Una consigna de poder, entonces, que ayudará a reagrupar a toda la población explotada en torno a un planteo político independiente de todas las fracciones de la burguesía, incluido los centroizquierdistas. Y que plantea, entonces, una alternativa que deberá conducir a que la necesidad de un gobierno de los trabajadores se abra paso en la experiencia política y de organización de los propios explotados.

28 de marzo de 2002
La tarea es preparar la Huelga General

"Para Duhalde, el futuro se mide en días", editorializa La Nación (27/3). Para los trabajadores, también. El gobierno agente del FMI está lanzado a consumar la definitiva confiscación del salario, para dar paso, en palabras del propio Duhalde, a un "salario" de 90 dólares (y a un subsidio a algunos "jefes de familia" desocupados de 50). La radiografía del gigantesco saqueo de los gobiernos y el FMI se puede trazar en pocos datos. En dólares, con una cotización a 3.00, los salarios de los trabajadores cayeron 67% en promedio a partir de la devaluación. Una "canasta" de 33 productos básicos para una familia con ingresos mensuales de 500 pesos tuvo un 25.6% de aumento sólo en la última semana, tomando los precios más bajos y casi ignorando los medicamentos –que subieron hasta un 35% en el mismo período (encuesta del SEC hasta el 20 de marzo). Hoy, con el dólar a 3 pesos, más de la mitad de la población se encuentra por debajo de la llamada "línea de pobreza", con un ingreso per cápita inferior a los 2 dólares diarios. Es una política consciente, no una improvisación: el dólar y los precios gozan de total libertad, los salarios no. Todo se indexa, los salarios no. Los miles y miles de despidos que se están abatiendo sobre los trabajadores no tienen fin a la vista porque, también en palabras de Duhalde, "(para) el Fondo hay 450.000 empleados de más entre la nación, las provincias y los municipios" (Clarín, 27/3). La prensa extranjera calcula que, con los despidos ocurridos desde la última medición, la tasa de desempleo abierto supera el 25 por ciento (The Washington Post, 2/3). El sentido de esta colosal confiscación es nítido en términos de clase. El gobierno de Duhalde y el FMI impuso a los ahorristas la devolución de sus depósitos en cuotas mensuales después del 2003 a 1.40 pesos por dólar, a los trabajadores el hundimiento del salario y (aún mayor) del empleo, en tanto los capitalistas que han dejado el país en la ruina fueron beneficiados con una licuación de sus deudas por 30. 000 millones de dólares y hoy exigen un trato similar para su deuda externa de 60.000. Duhalde presentó a estos empresarios como los "que se han quedado, porque quieren a su país y quieren a su empresa", pero los "que se quedaron" son los que tienen depositados 106.356 millones de dólares en el exterior, según el último informe (Clarín, 27/3), y son ellos y los "que se fueron" los que fugaron 13.000 millones de dólares solo entre enero y diciembre de 2001, un récord mundial (ídem). Los responsables de este saqueo al pueblo actúan hoy forzados por la presión norteamericana, que exige vía libre para el pago de la deuda externa y su propio dominio. Los yanquis exigen que no se juzgue a la Corte Suprema, que se consume un nuevo y brutal ajuste sobre las provincias, que el dólar "flote" (abaratando los activos argentinos), que se reprima a los movimientos de lucha. Que no haya obstáculos para que sus capitales puedan quedarse con las empresas de los "patriotas" quebrados, en el caso de aquellas a las que no le alcanzó el enorme jubileo de sus deudas. Son estas exigencias brutales del FMI las que plantean la imposición de un régimen "fuerte", de gobierno por decreto y estado de sitio, para consumar esta inmensa ofensiva antipopular. Estamos en presencia de un gobierno impotente, no tan solo para enfrentar la rebelión popular, sino también para arbitrar entre todas las fracciones de los explotadores que pugnan por su propio salvataje. En esta crisis, los trabajadores están dando una respuesta. La movilización del 24 de marzo, cuidadosamente silenciada por los grandes medios, se convirtió en una gigantesca manifestación política por "que se vayan todos", en oposición al golpe de estado alentado por el FMI y a la política del centroizquierda de preservación del gobierno. Los docentes de Río Negro han reafirmado la huelga por tiempo indeterminado, luego de una marcha a "pata y pulmón" que movilizó más de 5.000 trabajadores, y lo mismo han hecho los de Chubut. Los cortes y movilizaciones de los desocupados son un dato constante de la rebelión popular. El Bloque Piquetero Nacional ha anunciado su plan de lucha. En este escenario, la tarea de la hora es preparar la huelga general, que no puede provenir de la burocracia sindical, en ninguna de sus tres variantes, porque su política común es la defensa del gobierno proimperialista, a quien aún siguen adjudicando la tarea de "unir el trabajo y la producción". La huelga general debe provenir de abajo, haciendo especial hincapié en las fábricas, las reparticiones estatales, los supermercados, las concentraciones de trabajadores de todo orden. Organicemos plenarios de organizaciones de trabajadores ocupados y no ocupados para debatir y resolver planes de acción hacia la huelga general, que unan los piquetes, las "cacerolas" y las fábricas. Convoquemos a convocar a un inmediato "cacerolazo" nacional frente a la desorganización económica, por el pan, el trabajo, la salud, la educación y el salario. Bajo Duhalde, la patria capitalista y el FMI el saqueo será infinito. Para derrotar a los confiscadores, organicemos la huelga general. Fuera Duhalde, el FMI y los saqueadores. Cárcel a los represores. Devolución de los ahorros populares. Nacionalización de la banca y las AFJP. No pago de la deuda externa. Aumento de emergencia, salario mínimo de 600 pesos, subsidio al desocupado y jubilación mínima de 500, indexado por costo de vida. Nacionalización de toda empresa que cierre o despida, reparto de las horas de trabajo. Asamblea Constituyente libre y soberana en la nación, la provincia y los municipios.

28 de marzo de 2002
Una multitud copó la Plaza de Mayo

La movilización del 24 de marzo copó la Plaza de Mayo. La presencia multitudinaria, en una de las concentraciones más importante desde las jornadas del 19 y 20 de diciembre, estuvo integrada, fundamentalmente por las asambleas populares, los partidos de izquierda y una parte del pueblo que se movilizó en forma independiente. Movilizaciones similares se reprodujeron por todo el país, copando las plazas centrales de todas las privincias. Muchos medios de comunicación coincidieron con el análisis que volcamos en el último número de Prensa Obrera: por primera vez la marcha del 24 de marzo tuvo como desafío enfrentar un golpe de estado, motorizado por el FMI y Duhalde para imponer un programa de características antiobreras y antinacionales. La conciencia de la situación política estuvo presente en la propia movilización, lo que le otorgó un claro signo antigubernamental. Por todo esto la movilización representó una alerta para el gobierno, toda vez que expresó la vitalidad de las organizaciones populares y la conciencia de éstas del momento político que tienen por delante. "Que se vayan todos" fue la consigna cantada por la multitud que desconoció, así, todas la política centroizquierdista de los organizadores. Dos políticas En la Plaza se expusieron dos políticas. Por un lado, la de los organizadores y por el otro de la masa que aseguró el éxito de la jornada. Sucede que si bien la movilización estuvo organizada por Memoria, Verdad y Justicia sin la presencia de la CTA y de los ‘organismos’ que le responden, finalmente se selló un acuerdo que le dio a los frenapistas la cabecera de la movilización. Con una bandera de 300 metros puesta a la cabeza de la marcha se trató de disimular su casi nulo poder de movilización. La CTA no movilizó a sus gremios ni barrios y, por lo tanto, se limitó a parasitar a las organizaciones que aportaron el grueso de la convocatoria. Llama la atención, por eso mismo, que desde el escenario se tratara una y otra vez de hostigar a los partidos de izquierda que estaban dentro de la Plaza de Mayo. El argumento usado era más que curioso, ya que se los atacaba por "copar" el acto, cuando en realidad sucedía lo contrario. La CTA y sus ¥organismos¥, que no llevaron a nadie leyeron su documento, manejaron gran parte de las adhesiones y tuvieron el control del sonido. Esto cuando las asambleas populares no aceptaron nunca ir a organizar en común la marcha con la CTA. La disidencia con la CTA no era menor. Para organizar una marcha común plantearon que de ninguna manera podía levantarse la consigna "que se vayan todos", limitando las consignas a un recordatorio del pasado con el que pretenden ocultar su apoyo al gobierno de Duhalde. A pesar de esto las organizaciones de izquierda y de derechos humanos disidentes cometieron el error de colocar a la cabeza de la marcha al bloque de fuerzas de centroizquierda que hoy participa del arco político que sostiene al gobierno. Por estas divergencias con los organizadores el PO resolvió no firmar el documento.

28 de marzo de 2002
La movilización del Partido Obrero
Editor

El Partido Obrero tuvo la columna más importante de la movilización. Más de 4 mil compañeros de distintas barriadas del Gran Buenos Aires y de la Capital, de la juventud, de los sindicatos, de las asambleas populares se encolumnaron bajo las banderas del PO, que planteaban "que se vayan todos" y que el poder pase a "una asamblea constituyente libre y soberana". La gran columna del PO, es una derrota de los que destacan como la gran virtud del actual movimiento popular el ‘espontaneismo’. Estos tratan de ignorar que el desenlace de la crisis se dará en la arena de la lucha de clases, que en última instancia, se dará como lucha de partidos y programas.

28 de marzo de 2002
Plan de lucha nacional del Bloque Piquetero

En Plaza de Mayo, en el gran acto de culminación de la Marcha Nacional, anunciamos la realización de Asambleas Provinciales a partir del 2 de abril preparando la próxima Asamblea Nacional Piquetera y la convocatoria a un gran acto obrero el 1° de mayo en la plaza del poder político. Pero anunciamos también el comienzo de un plan de lucha de cortes de rutas y movilizaciones para quebrar los podridos Consejos Consultivos, para lograr alimentos y puestos de trabajo en todo el país, para arrancar puestos genuinos mediante planes de obras públicas y la nacionalización del petróleo y las privatizadas, por la libertad incondicional de nuestros presos. La lucha está en pleno desarrollo. Los compañeros cordobeses han respondido con masivos cortes el 23 y 24 de marzo, en Cruz del Eje ha sido masiva la movilización hasta arrancar la libertad de Mario Robles y cuatro compañeros, el viernes 22 se hizo el aguante y olla popular al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se protagonizaron movilizaciones masivas en Várela, en Moreno con la carpa del aguante, y al momento de cerrar estas líneas 1.000 compañeros ocuparon la intendencia de Florencio Várela a partir de las 10 hs. del martes 26 de marzo. 24 horas después se hará una movilización masiva a la intendencia de Berazategui. El jueves 28 la mesa nacional del Bloque Piquetero se reunirá en Rosario para delinear el carácter nacional del plan de lucha, pero ya está resuelta en Buenos Aires una movilización central en la Provincia de Buenos Aires sobre el gobierno de Solá en La Plata el día 4 de abril. Tendrá el objetivo de desnudar la mentira de Duhalde y del PJ de que todos los desocupados tienen un plan trabajar. Pero al mismo tiempo esa movilización provincial será el punto de partida de grandes movimientos distritales. El Bloque Piquetero estará sobre la ruta 3 matancera para quebrar el corazón de la trenza punteril del PJ bonaerense. Iremos al corte en el distrito histórico de la lucha piquetera, donde el manejo de los miserables planes de empleo se teje en las sombras de un Consejo de Crisis de carácter clandestino y cuyas cifras son absolutamente desconocidas. El programa de los piqueteros matanceros será amplio, incluirá la puesta en funcionamiento del Hospital de Catán, la obra pública desesperantemente necesaria contra las inundaciones en Laferrere, la exención en servicios como la luz y el gas para los desocupados y carenciados, el alimento para comedores populares y todas las reivindicaciones de más de 40 barrios que participarán del movimiento. Llamamos a todas las corrientes piqueteras a luchar en conjunto para llevar esta lucha a la victoria. Las Asambleas Provinciales estarán al servicio del plan de lucha, intervendrán en un momento decisivo para impulsar la huelga general de ocupados y desocupados para enfrentar la hiperinflación desatada, por el aumento salarial y la duplicación inmediata de todo subsidio al desocupado, para acabar con el golpe del FMI y el gobierno.