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Prensa Obrera N° 735

27 de diciembre de 2001 · 26 notas

Notas de este número

27 de diciembre de 2001
Un gobierno sin salidas usurpa la soberanía del pueblo

Una crisis de régimen Aunque la consigna que presidió el levantamiento fue la de "Fuera De la Rúa-Cavallo", el sentimiento general del pueblo era de una sublevación contra el régimen político en su conjunto. Las jornadas revolucionarias habían sido precedidas de enormes luchas en Neuquen y en Córdoba, contra sus gobernadores, Sobisch y De la Sota. Las movilizaciones en La Plata, contra Ruckauf, crecían de día en día, y adquirían mayor profundidad, como lo demostró la ocupación del Banco Provincia por parte de los docentes y otros sectores estatales, con la solidaridad de los bancarios. En el mentidero político se corría la voz de que el principal interés que podía animar a Ruckauf a reemplazar a De la Rúa era zafar de la crisis política de su provincia. En la crisis ocupa un lugar destacado todo el poder judicial, pues una de las principales aspiraciones populares es acabar con esta Corte Suprema y con las sentencias de impunidad. El lugar más especial lo ocupan las fuerzas de represión, que fueron la vanguardia de la guerra contra la rebelión popular que acabó con De la Rúa-Cavallo. La crisis del régimen político es completa. Desde los medios de comunicación se intentaba, naturalmente, desviar la ira popular, que apuntaba al poder político, a una cruzada contra los "políticos" y contra "la política", que es algo completamente distinto. Algunos francotiradores de la izquierda acompañaban este operativo y, en un copia deslucida del zapatismo, le decían al pueblo que el objetivo no debe ser la toma del poder. Fracaso del parlamentarismo Toda la historia de luchas de la última década, que actuó como escuela preparatoria de la sublevación popular, no fue suficiente, sin embargo, para que los explotados lucharan por una alternativa de poder. La comprensión de esta necesidad será ahora el resultado de las próximas luchas políticas. En estas condiciones, el poder pasó a manos de la asamblea legislativa, que trató de sacárselo de encima lo más rápido posible. Una gran parte de la asamblea, incluido el menemismo, pretendía hacer valer las normas constitucionales que establecen el nombramiento de un gobierno por el Congreso hasta el 2003. Es decir que no quería saber nada de ejercer una función de gobierno y de renunciar a cualquier responsabilidad política por dos años. Tampoco la izquierda parlamentaria, desde los sindicalistas de la CTA hasta Walsh y Zamora, plantearon una alternativa al régimen político en descomposición. La cuestión de que el mandato cercenado a De la Rúa pasara por una elección popular, sólo se abrió camino cuando quedó al desnudo la conocida incapacidad del peronismo para indicar un candidato común a todas sus facciones. La crisis para nombrar al presidente que complete el mandato, provocó la renuncia de Puerta y reabrió la perspectiva de una crisis política acompañada de un nuevo impulso del movimiento popular. El peronismo tuvo que violar las normas constitucionales para superar esta peligrosa crisis; o sea formar un gobierno por dos meses y convocar a elecciones mediante el recurso a la ley de lemas. Cuando la situación le exigía cerrar la brecha abierta por la sublevación popular, el peronismo decidió por el contrario trasladar todas sus divisiones e internas a una elección popular. Colgado de un pincel Como consecuencia de todo esto, tenemos un gobierno suspendido en el aire, formado por una camarilla y que actúa como tal. No es un gobierno parlamentario aunque fue designado por el Congreso, porque éste le reconoció las atribuciones desmedidas que la Constitución le otorga al Ejecutivo en Argentina. No es, sin embargo, un gobierno realmente ejecutivo por la simple razón de que carece de mandato; tampoco lo eligió la ciudadanía y apenas obtuvo la diferencia mínima de votos en la asamblea legislativa. Con las elecciones convocadas para el 3 de marzo, se ha creado un interinato gubernamental en un período político revolucionario. Los afanes del nuevo gobierno apuntan a disolver por medio de concesiones el ánimo soliviantado de las masas. No puede hacerlo con medidas de fondo, porque naturalmente es incapaz de tomarlas y porque la disolución económica que llevó a la caída de De la Rúa, se ha acentuado por mil en la semana posterior. Las concesiones sociales son más de forma que de contenido y es claro que apuntan a generar la mayor confusión posible en el pueblo y a facilitar la colaboración con el gobierno de gran parte de la burocracia sindical. Rodríguez Saá no solamente la ha conseguido con Daer y Moyano sino también con De Gennaro-D’Elia. Rodríguez Saá se ha empeñado en proyectar la imagen de un gobierno peronista "de antes" y hay algunos peronistas que creen volver al 45. Pero la mayor parte de las medidas "nacionales y populares" que el tiempo le alcanzó para anunciar, son ficticias y muy peligrosas para los trabajadores. La fase final del plan Cavallo No hay ni suspensión, ni moratoria, ni default con la deuda externa, desde el momento que el gobierno excluye de ella al llamado tramo local, del orden de los 40-60 mil millones de dólares, que fuera canjeado por Cavallo por préstamos garantizados. Es decir que sigue con la política anterior de privilegiar a los banqueros con inversiones locales. Si desconociera esta deuda "local" y el peso sufriera una devaluación, se calcula que bancos como el Río o el Francés, de propiedad de la Bolsa de Madrid, verían desaparecer el 120% de su patrimonio de capital. El Galicia saldría del mapa. Sería el colapso declarado del sistema financiero. El gobierno de Rodríguez Saá protege, al igual que Cavallo, a este sector de la banca internacional. Por la misma razón ha declarado que se opone a la devaluación y a la dolarización. Siempre lo mismo. Defensor de los banqueros Pero el gobierno de Rodríguez Saá también protege con especial interés, la renegociación que hiciera Cavallo de la deuda en bonos de los gobiernos provinciales, que no entrarán por lo tanto ni en default ni en moratoria. Tampoco pretende repudiar o suspender los préstamos bancarios directos a las provincias; la suma de unos y otros alcanza a los 25.000 millones de dólares. Los titulares de estos créditos a las provincias son bancos como el Río, Galicia y Macro. A través de estos bancos los gobernadores han perpetrado sus principales negociados. Los del Frente Federal Solidario, que apoyan a Rodríguez Saá, tienen especiales relaciones con el Macro, que se quedó con los bancos provinciales de Corrientes (Romero Feris), Misiones (Puerta), Salta (Romero). En medio de la gigantesca crisis actual, el Macro ha visto oportuno comprarle el Bansud al Citibank, lo que refuerza una relación ampliamente denunciada en las cajas del Senado de los Estados Unidos acerca del lavado de dinero. Es claro que Rodríguez Saá no podrá defender la deuda de la banca extranjera y nacional locales al ciento por ciento y con intereses del 7%, y reclamar a los instalados en el exterior una quita del 50 o 60% e intereses del 2%. Lo que procura es ganar tiempo y forzar a la banca exterior a una negociación que Cavallo no había conseguido. La crisis mundial De cualquier manera, la quiebra del sistema bancario local sigue planteada, ahora incluso más que antes, porque el Tesoro norteamericano no acepta negociar nuevos préstamos hasta que Argentina no establezca una quita sustancial a la deuda externa, precisamente con el propósito de quebrar a sus rivales europeos. Pero tanto el Tesoro yanqui como la banca europea deberán lidiar de aquí en más con las consecuencias internacionales de la crisis argentina, que no serán sólo financieras. En Argentina hizo eclosión una lucha de clases que combina los rasgos modernos de los países avanzados con los reclamos nacionales y reivindicaciones tan elementales como el derecho a comer. Por el lado político, nuestros camaradas en el exterior nos hablan de la "impresión" que causa la revolución argentina en sus pueblos; por el lado financiero, la desvalorización de los títulos argentinos en manos de la banca japonesa, está acentuando una devaluación del yen, alentada también por el Tesoro norteamericano, que podría incendiar Asia. Más que una crisis financiera Pero la bancarrota financiera local se conjuga con la de las privatizadas, que también dependen de los accionistas madrileños. Con una deuda de 15.000 millones de dólares, como consecuencia de la compra de YPF, Repsol encabeza los candidatos a perder la cabeza; en la misma situación se encuentran las empresas españolas de servicios y hasta la "flamante" Aerolíneas Argentinas. Esto explica las agitadas gestiones de Rubén Cortina, el mandamás de Repsol, y los viajes de Felipe Gonzalez y del canciller español, Pique. Al mismo tiempo, numerosas "locales" como Exxel, Macri, Alpargatas, Pescarmona, Gattic, Acindar, Irsa, se encuentran en "cesación de pagos". Rodríguez Saá quiere a la deuda privada en la "moratoria" de la deuda pública "exterior" o en una quita. Pero esto sólo será posible haciendo lo mismo con la banca "local", lo cual llevaría a la misma quiebra por otra vía. La política que ha puesto en marcha la administración interina, apunta a ganar tiempo para declarar el default y para devaluar en otras condiciones políticas. A esto responde la emisión del Argentino, que coexistirá con el peso mientras se devalúa, pero que acabará sustituyéndolo como moneda nacional previamente devaluada. Mientras tanto, los depósitos en los bancos seguirán en "el corralito" y sólo serán disponibles a cambios de Argentinos. ¿Qué es esto sino la etapa final del plan Cavallo, para dilatar en el tiempo la declaración de quiebra y la devaluación, para evitar la conmoción social? Rodríguez Saá emprende con más entusiasmo todavía la política que acabó con Cavallo y De la Rúa. Bicicletear sin descanso En este cuadro, resulta inteligible el planteo de "crear un millón de puestos de trabajo", porque no es otra cosa que "planes trabajar" a gran escala sin ningún compromiso de mantenerlos en el tiempo, para permitir la emisión de Argentinos y proceder a la sustitución del peso por una moneda inconvertible. De Mendiguren, de la UIA, ya adelantó su interés de contratar "trabajo subsidiado", es decir trabajadores a 160 pesos, si se ponen aranceles a la importación. De la Sota prometió ampliar el número de los planes "para jóvenes", hasta ahora de cien pesos, que permiten a los patrones explotar fuerza de trabajo gratuita. En el marco de una política ya abiertamente devaluacionista, el presidente provisorio ofrece llevar el salario mínimo a 450 pesos, que pagará con Argentinos, cuyo poder adquisitivo real acabará rondando los 200 pesos que rigen desde 1991.En la misma línea estudia eliminar el descuento del 13% a los jubilados y empleados públicos. La consigna del nuevo gobierno es dar la impresión de movimiento constante para poder quedarse en el mismo lugar y evitar la caída. Pero la vertiginosidad del ajetreo, es inversamente proporcional al realismo y a las posibilidades de solución de las medidas que se toman. Fingen amor pero es espanto La burguesía en su conjunto está más dividida que nunca, e incluso más desorientada. Las improvisaciones de Rodríguez Saá no consiguen recomponer las relaciones económicas, de modo que el comercio interno y el internacional se encuentran paralizados. ¡Los exportadores quieren saber si se les va a devolver el IVA en dólares o Argentinos! Desde las cancillerías europeas se exige a Bush que el gobierno norteamericano fije una salida. El pirómano FMI es reclamado de nuevo como bombero. La crisis económica y el derrumbe capitalista siguen siendo la fuerza motriz fundamental de la crisis política y la incubadora de una nueva rebelión popular. Es necesario que la vanguardia de la clase obrera y los piqueteros tomen conciencia de las limitaciones insalvables del gobierno interino y de todo el proceso político transicional armado en las trastiendas del Congreso. Sólo a partir de esta constatación cobran fuerza las reivindicaciones del repudio a la deuda externa, la nacionalización de la banca y el control obrero. La crisis revolucionaria ha desnudado el equívoco potencia del reclamo del no pago de la deuda, porque ahora está claro que este enfoque puramente práctico del asunto puede ser jugado a favor de la demagogia de la burguesía nacional y hasta de la fracción "local" del imperialismo. El levantamiento popular y la crisis revolucionaria han agotado, asimismo, la posibilidad de una Constituyente arrancada por la presión popular, que pueda servir para un progreso de la acumulación de fuerzas, incluso revolucionaria, de la clase obrera. Por eso es más importante que nunca que los trabajadores se doten de sus propios instrumentos de organización de masas y de poder, para desde ahí dictar la salida política de una Constituyente auténtica y soberana y de un gobierno de trabajadores. La maduración de la crisis política se percibe en el coqueteo de fracciones crecientes de la pequeña burguesía con la consigna de la Constituyente, por ejemplo de parte de Carrió y del partido comunista. La necesidad de que los piqueteros encabecen la organización de Asambleas Populares está dictada por la situación misma, ya que el Estado es incapaz de organizar la alimentación y la atención de salud y educación del pueblo, y toda su política conduce a la desorganización económica. ¿Elecciones? Las elecciones convocadas para el 3 de marzo, pertenecen al arsenal de las medidas para salvar al régimen político. Gobernadores, intendentes, legislaturas, jueces, jefes de policía, burocracia * ninguno de estos se somete al veredicto popular. Denunciamos que no quieren llamar a elecciones generales. Para llegar a la convocada para marzo, los políticos patronales deberán recorrer, sin embargo, un desfiladero de acechos. La burguesía se ha visto obligada a aceptar un período de dos meses de cuasi vacío de poder. La alternativa de un golpe de una parte de la cúpula peronista y el Congreso para consagrar un presidente hasta el 2003, sin elecciones, no solamente es probable sino que tiene venia constitucional. Denunciamos que ya se encuentra en marcha el intento de abortar el aborto electoral pergeñado para marzo del 2002 En el período de tiempo entre las elecciones últimas y el levantamiento popular, la izquierda discutió iniciativas comunes de acción, pero en ningún momento pudo ponerse de acuerdo en una estrategia política. La convocatoria para marzo ha suscitado en ella una nueva onda de electoralismo; el llamamiento firmado por el PO con IU, el Fos y la Lsr, el sábado 22, para desarrollar Asambleas Populares, ha sido dejado de lado desde el mismo momento que fue leído. Una eventual lucha electoral debe estar hoy imprescindiblemente ligada a una estrategia para llevar a la victoria final el rumbo iniciado por la rebelión popular. Reclamamos al conjunto de las organizaciones de izquierda a organizar una Asamblea política con las organizaciones piqueteras y de lucha para establecer una estrategia que lleve a la victoria a la revolución que acaba de comenzar. La consigna de la hora es: Abajo el continuismo político de los banqueros y capitalistas quebrados. Asambleas Populares. Fuera los personeros del régimen odiado, por una Asamblea Constituyente soberana en la nación, provincias y municipios.

27 de diciembre de 2001
La entrevista de la Mesa Piquetera con Rodríguez Saá
Corresponsal

Una de las primeras medidas de Rodriguez Saá fue convocar a la Mesa de la Asamblea Nacional Piquetera, aunque con más precisión hay que decir que armó el encuentro con D’Elia y Alderete, es decir con la FTV-CTA y la CCC, que tomaron este llamado casi como una victoria. No hubo reunión previa de la Mesa y, por lo tanto, no hubo oportunidad de establecer una posición política ni mucho menos un documento. El Polo Obrero se tuvo que "colar" virtualmente a la reunión, condicionado por los hechos consumados. De cara a la opinión pública, la Mesa de la Asamblea quedó sin ninguna diferenciación política del gobierno, en un momento en que éste se desencadena en una demagogia desenfrenada para frenar una nueva rebelión popular y salvar de este modo al régimen político en su conjunto. Debió haber concurrido con una posición política propia, advirtiendo contra esta tentativa de engañar al pueblo. La Mesa encaró la reunión con el presidente provisional, como acostumbra a hacerlo con el intendente Balestrini, con una lista de reclamos de puestos de trabajo. Es así que se firmaron tres convenios, con la CCC, la FTV y el Polo Obrero, por un total de tres mil planes de trabajo; para las semanas siguientes habría promesas de hasta otros 12.000 planes. Serán pagados en Lecop y, oportunamente, en Argentinos. Los planes de empleo de Rodríguez Saá no son más que un mecanismo para introducir masivamente la moneda inconvertible, suplantar al peso y acabar remunerando los salarios con dinero que se devalúa. El presidente provisional se comprometió a "estudiar" la detención de Alí y demás compañeros presos, y pidió las carpetas de varios conflictos fabriles, reconociendo que la Asamblea Piquetera es una organización obrera. Al día siguiente se reunieron con Rodríguez Saá los dirigentes del Polo Obrero de Foetra y los representantes de Emfer y Zanón, aunque también se plantearon los conflictos del ingenio La Esperanza y de la metalúrgica Renacer. En los días posteriores el nuevo gobierno repartió centenares de miles de planes, cuya administración confió a los gobiernos provinciales y a las intendencias, es decir, al régimen de punteros del peronismo. Esta tentativa de reconstrucción del aparato del PJ en los barrios tiene un carácter fundamentalmente anti-piquetero. La III° Asamblea Piquetera, que deberá tener lugar en la primera quincena de febrero, tendrá entonces la enorme responsabilidad de fijar una línea política clara y asegurarse de que será llevada adelante en forma consecuente.

27 de diciembre de 2001
Rodríguez Saá viene por las "escuelas chárter"
Corresponsal

Como un carterista que se vale del tumulto, Rodríguez Saá aprovechó la conmoción nacional para liquidar de un plumazo el Ministerio de Educación. Con esto culmina un largo proceso de destrucción de la educación pública *promovido por el Banco Mundial* que comenzó con la transferencia de las escuelas a las provincias y luego la Ley Federal de Educación. No casualmente se menciona como futura encargada de la Dirección de Educación a la ex ministra menemista Susana Decibe, que después de abandonar el Ministerio comenzó a trabajar con Rodríguez Saá en San Luis. De ahora en más, cada provincia podrá dictar sus propios planes de estudio y sus propias políticas educativas... incluyendo la transferencia de las escuelas a los municipios quebrados, como ha comenzado a hacer Ruckauf en Buenos Aires. No estamos, sin embargo, ante una improvisación. En San Luis, el propio Rodríguez Saá ha sido un verdadero "adelantado" de esta política. En 1999, impulsó en la provincia las llamadas "escuelas chárter", basadas en una modalidad de privatización desarrollada en Estados Unidos. "Lo que caracteriza a las ‘escuelas chárter’ *denunciábamos entonces* es que ‘reciben del Estado un subsidio por alumno y cuentan con total autonomía administrativa y pedagógica, que las lleva a contratar a sus propios docentes, sin tener en cuenta los reglamentos establecidos para los establecimientos estatales’ (La Nación, 21/5/99). Las escuelas pierden su carácter estatal y pasan a ser establecimientos privados. De tal forma, ya sea por la reconversión de los actuales colegios o por la creación de otros nuevos (el proyecto contempla que cualquier empresario puede formar su propia ‘escuela’ para atraer alumnos ‘chárter’), la educación pública será borrada del mapa (...) Cada establecimiento puede ‘buscar fuentes alternativas de financiamiento’ al del subsidio por alumno, es decir que deja el camino libre para el arancelamiento o el contrato de créditos (...) Se pretende que las ‘escuelas-chárter’ produzcan una ‘competencia’ entre los diferentes establecimientos para ganarse a la mayor parte de los estudiantes. Cada colegio, entonces, tendrá su propia oferta de cursos; el estudiante pasará a ser un cliente. Pero la competencia supone primero el capitalismo, o sea, la destrucción de los derechos de los trabajadores, en este caso, los docentes y no-docentes, para aumentar los beneficios" (Prensa Obrera, 25/6/99). Está claro que con este "modelo" de "escuelas-charter" *que fue fervorosamente apoyado por el primer ministro de Educación de la Alianza, el cavallista Juan Llach* no se necesita un Ministerio de Educación... Rodríguez Saá aduce "la experiencia educativa de San Luis"... pero no cuenta toda la historia: el sindicato docente puntano, que calificó a esta política como "privatización de la educación", emprendió marchas y huelgas contra esta agresión.

27 de diciembre de 2001
El Bloque Piquetero plantea la III Asamblea Nacional

Con la presencia de unos 400 compañeros, representantes de organizaciones de trabajadores desocupados y activos e invitados especiales, se realizó el sábado 22, 48 horas después del levantamiento popular, el Primer Plenario del Bloque Piquetero, que fuera convocado tres semanas antes por el Polo Obrero, el Movimiento de Trabajadores Teresa Rodríguez y otros agrupamientos. El pasado 5 de octubre, este arco de fuerzas había protagonizado una movilización de miles de compañeros, para reclamar puestos de trabajo, con la consigna Fuera De la Rúa-Cavallo. El bloque había planteado la necesidad de convocar a la III Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados (que debía ser convocada, como plazo máximo, en diciembre) y defendió hasta el último minuto la movilización a Plaza de Mayo para el 20 de diciembre, votada por la Mesa de Coordinación de la Asamblea Nacional Piquetera, que la CTA finalmente no aceptó ("para evitar violencias"). Este bloque rechazó la "consulta popular" convocada por el Frenapo, defendió la independencia política de la Asamblea contra los intentos de colocarla como furgón de cola de políticos patronales que son responsables de la catástrofe que viven las masas y sostuvo sus iniciativas de lucha. Se trata, por lo tanto, de un bloque que emergió como una necesidad del proceso político. Llamamiento El Plenario aprobó una declaración en la que "llama a todos los trabajadores y organizaciones obreras y piqueteras, en particular las que integran la Asamblea Piquetera Nacional a ganar las calles por la ampliación de los planes de empleo, rebajas de tarifas, servicios públicos e impuestos de un 50% para todos los que ganan menos de 1.000 pesos con exención de pago para los que ganan menos de 500 pesos o están desocupados". Pide el levantamiento del estado de sitio y el juicio y castigo a todos los responsables de los crímenes contra el pueblo. Propone una salida basada en las consignas de la II Asamblea Piquetera *no al pago de la deuda, renacionalización de los bancos y empresas estratégicas, reestatización de las AFJP, plan de obras públicas y viviendas populares para dar trabajo a todos los desocupados, entre otras consignas. Plantea que "para arrancar esta salida necesitamos que el pueblo delibere y gobierne. Para esto llamamos a constituir en cada barrio, provincia o municipio Asambleas Populares". Propone "concretar la Asambleas Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados en los términos fijados por la II Asamblea Nacional, con un representante cada veinte compañeros organizados, ocupados o no, y la constitución de una Mesa de Convocatoria integrada por todas las organizaciones comprometidas en la lucha". El Plenario resolvió difundir este reclamo y llamar a todas las organizaciones en lucha a concretar la tercera Asamblea. Para el Polo Obrero y el Bloque, la defensa de la Asamblea es una cuestión de método, en un momento de crisis revolucionaria y en el que "todo el mundo sigue el camino que marcaron los piqueteros" (Altamira, 22/12). El Plenario aprobó un conjunto de resoluciones de acción, entre ellas una jornada de movilización a La Plata, otra sobre Repsol por puestos de trabajo genuinos una campaña de apoyo a las ocupaciones de Emfer, Zanón y Foetra. Debate Adrián Rapado, del sindicato de motoqueros (Simeca), fue recibido con una ovación por el papel de su organización en la rebelión popular y los caídos en la "batalla de Plaza de Mayo". Con relación a las jornadas del 19 y el 20, informó que habían sido convocados a un plenario de la CTA el 19 de diciembre pero se encontraron en su lugar con una conferencia de prensa del Frenapo, en la cual Marta Maffei (Ctera) y De Gennaro defendieron a brazo partido la decisión de no movilizarse al día siguiente, y para eso decretando en su lugar un paro general, porque "no corresponde que llamemos a salir a la calle dado que no podemos controlar a la gente y estaríamos poniendo en riesgo la gobernabilidad", es decir contra la rebelión popular y en apoyo al gobierno de la Alianza. El dirigente de Foetra Buenos Aires, Sergio Sosto, planteó la lucha contra los despidos de Telecom como una batalla estratégica en medio de la crisis política. Llamó a defender las ocupaciones resueltas por el sindicato contra los despidos, caracterizándolas como ocupaciones políticas frente al dominio de los monopolios privatizadores que se han adueñado del patrimonio estatal. Un bloque presente en el plenario (MIJP, Cuba) llamó a ponerle lugar y hora a la Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados, comprometida en la II Asamblea Nacional Pïquetera, a partir de este mismo bloque. La moción fue rechazada, a partir de intervenciones del Polo Obrero y del MTTR, porque la convocatoria a un congreso de bases del movimiento obrero no puede reposar en una autoproclamación de un conjunto de corrientes, exige una campaña sobre el conjunto de tendencias de lucha. El miércoles 26 de diciembre, a propuesta del Polo Obrero y del MTTR, la Mesa de Coordinación de la Asamblea Nacional dispuso la convocatoria a la IIIa Asamblea de Trabajadores Ocupados y Desocupados, en Buenos Aires, para el 9 y 10 de febrero.

27 de diciembre de 2001
Ruckauf y las "recomendaciones" del grupo Fiel

Con la excusa de que "los municipios tienen que tener mayor protagonismo", Ruckauf pretende transferirle a las municipalidades, cuyas cuentas están en rojo, todo el sistema educativo provincial, sus hospitales y el sistema de acción social. Con las intendencias quebradas y en cesación de pagos, el futuro de las escuelas y hospitales será inexorablemente la privatización o el cierre definitivo. La provincia, en bancarrota, tiene la deuda interna más alta del país -más de 5.000 millones de pesos. Para Ruckauf, el déficit de la provincia se relaciona con el ausentismo docente y con la falta de control en el sistema de comedores. "La provincia *dijo* tiene en el área educativa un costo fundamental y no siento que los alumnos reciban una educación proporcional al dinero que la provincia invierte" (El Día, 18-9). Pero el sistema de comedores escolares ya está descentralizado y en manos de los Consejos Escolares de cada municipio, como también el control del ausentismo docente. Ruckauf no dice que mientras la provincia asigna por comedor a cada alumno la suma de 0,60 pesos diarios, para el almuerzo y la merienda, y que el básico de un maestro de grado es de apenas 234 pesos, la deuda privada de los grupos capitalistas Yoma, Gualtieri y Soldati, que él estatizó y que estamos pagando todos los trabajadores, ascendió a 1.100 millones de pesos. Pero esta descentralización que terminará dejando en manos de las municipalidades todo el sistema educativo, el de salud y el de acción social, no es sólo un manotazo de ahogado, porque se encuadra en la aplicación planificada y sistemática del déficit cero y las políticas que ponen a la educación y a la salud bajo las leyes del mercado. En diciembre del año pasado, la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, más conocida como Fiel, a partir del proyecto de reforma de López Murphy y el CEP (Centro de Estudios Públicos) publicó el libro "Una educación para el siglo XXI. Propuesta de reforma", en cuyo capítulo primero figuran las "recomendaciones" De acuerdo a éstas, la educación a cargo del Estado, será reemplazada por tres circuitos educativos diferenciados: escuelas públicas autónomas, escuelas públicas de administración privada y escuelas privadas. La administración de las transferencias estará a cargo de una institución pública, no estatal, autogestionada. Existiría un subsidio básico y otro pleno. Las escuelas estarían autorizadas a cobrar aranceles adicionales, determinar regímenes de admisión y retención de alumnos y el régimen laboral docente. Según el subsidio que posean, existen dos calendarios escolares diferenciados, tanto en la cantidad de días hábiles a cubrir por año como en la duración de la jornada laboral, que asciende a 6 horas diarias para las escuelas con subsidio pleno. Pero, como si esto fuera poco, "los edificios serán transferidos gratuitamente por la provincia a la institución autónoma a crearse. El órgano máximo de dirección será la Asamblea de Padres; en caso de que los padres no logren constituirse en Asamblea, el municipio tendrá facultades automáticas para subrogarse estos poderes." "En cualquier caso, deberá contemplarse la separación de una función de dirección académica, una dirección administrativa y una dirección legal. Las personas que desempeñen estas funciones constituirán el Consejo Directivo que decidirá colectivamente remuneraciones, nombramientos y despidos de personal, cambios en la política de cobro de aranceles, admisión de alumnos, contratos de concesión de la administración o cesión definitiva del colegio a una institución privada." En la recomendación 16 se dice: "En aquellos sectores económicos en baja capacidad de liderazgo de los padres y de los directores, está previsto la acción supletoria del municipio para decidir sobre la constitución del Consejo Directivo, la concesión de la administración del colegio o directamente la cesión del colegio a una organización privada sin fines de lucro." Pero semejante destrucción de la educación estatal sólo podrá llevarse adelante avasallando el régimen laboral, es decir derogando el Estatuto. Fiel considera que la legislación actual favorece la desidia y el sobreempleo: "Las autoridades de cada escuela deben tener la capacidad de decidir la dimensión de su plantel profesional, la contratación, la remoción y el nivel remunerativo de casa docente. Para ello, el Estatuto del Docente debería modificarse para permitir que la estabilidad laboral sea eliminada, quedando en poder de los directivos la decisión de contratar, transferir y rescindir los contratos docentes. Debe eliminarse la remuneración por antigüedad y cualquier otro concepto que implique la fijación de valores remunerativos mínimos por cualquier motivo. El nuevo régimen laboral básico debe limitarse a tipificar formas de contratación laboral apropiadas para escuelas de doble turno, de simple turno, para la docencia contratada por hora de cátedra, para tareas compensatorias y para el personal no docente." Esta situación no es propia ni exclusiva de Buenos Aires. Está en juego la ya golpeada escuela pública y la educación del pueblo argentino. Mientras la Ctera alardea desde el palco del Frenapo, su burocracia ha dejado pasar la Ley Federal, los anteriores ajustazos y éste. Se impone una nueva dirección, sin compromisos con los partidos patronales responsables de la crisis y el hundimiento del país. Sostenemos que la educación debe estar dirigida y controlada por los docentes, los estudiantes y los trabajadores para ponerla al servicio de los intereses de la clase obrera. Sólo una Asamblea Constituyente y Soberana, que discuta sobre qué bases políticas, sociales y económicas debe reorganizarse el país, podrá darle una salida a esta crisis.

27 de diciembre de 2001
Se presentó el libro: Una historia del movimiento piquetero
Corresponsal

Durante el Picnic del pasado 16 de diciembre, se hizo la presentación, nunca más oportuna, del libro de Luis Oviedo Una historia del movimiento piquetero. Participaron, además del autor, Ovidio Pepe (del MIJP), Gregorio Flores y Christian Rath. Néstor Pitrola, que actuó como moderador, señaló que la publicación del libro demostraba el esfuerzo del Partido Obrero por "crear una vanguardia de los explotados que pueda reflexionar sobre sus luchas". El autor, Oviedo, señaló que el libro presenta "un balance político que hace el Partido Obrero sobre la evolución del movimiento piquetero" y subrayó la contradicción esencial entre el desarrollo del movimiento piquetero y el control político de la burguesía sobre los trabajadores. El desarrollo del movimiento piquetero en una primera etapa *señaló Oviedo* está indisolublemente ligado al hundimiento del menemismo y al retroceso del peronismo entre los trabajadores. La llegada de la Alianza congeló por un corto tiempo este desarrollo, pero, rápidamente, el movimiento piquetero retomó al primer plano, con un protagonismo político inmensamente superior. La conclusión es que el movimiento piquetero sólo puede desarrollarse si expresa la tendencia de los trabajadores hacia la independencia política de la clase obrera. Tanto para el autor como para el resto de los panelistas, el aporte del libro es justamente ése, el de plasmar esta perspectiva. "La lucha política de masas dará la respuesta", concluyó Oviedo. En el Picnic, se vendieron los primeros 100 ejemplares de Una historia del movimiento piquetero.

27 de diciembre de 2001
Suteba Matanza, un paso atrás

La decisión de la mayoría de la Comisión Directiva del Suteba Matanza (integrada por la agrupación Verde y el integrante de Patria Libre), de participar en la consulta popular de la CTA-Frenapo, con el voto en contra de los integrantes del Partido Obrero-Tribuna Docente, FOS, MST y CCC, significa objetivamente un paso atrás para el Suteba Matanza en su política independiente de la burocracia Celeste y de la CTA. La agrupación Verde argumentó que si bien consideraban que la consulta tiene un programa limitado y como medida es insuficiente, es una herramienta más para utilizar en el debate con los compañeros. Además plantearon que no se debía dejar el lugar vacante dentro del funcionamiento orgánico de la CTA Matanza. Con este suceso se vuelve a plantear para el Suteba una encrucijada vital: si la dirección seccional va a plantear un programa y una acción frente a la crisis, de y al servicio de los trabajadores, lo que implica plantear que tanto el gobierno nacional como el provincial se tienen que ir, y al mismo tiempo fijar una posición clara respecto a la salida necesaria frente a la crisis de poder; o se va a enrolar detrás de las variantes de sostenimiento del régimen como la de la CTA-Frenapo-ARI. Para estos últimos, la estrategia de "poder" se reduce a los 380 pesos de seguro de empleo para los jefes de familia. O sea que con 380 pesos por mes por familia se resolvería el problema de la pobreza en el país, sin tocar demasiado los intereses de la banca y las grandes empresas. Es interesante ver que 380 pesos es el salario promedio de un maestro de grado. Y a eso nos quiere condenar la CTA, por eso la Ctera y el Suteba se han negado sistemáticamente a reclamar el aumento salarial y han entregado la lucha provincial de los docentes contra la ley de ajuste provincial. La participación en la consultar popular nos coloca en una estrategia contraria a la que necesitamos los docentes y el conjunto de los trabajadores. En estos meses de verano se definirá entonces el derrotero que seguirá esta dirección que se pasa sin respiro de una política clasista (lucha contra el pacto federal educativo II, contra la paritaria nacional docente, contra la municipalización, contra el ajuste de Ruckauf y en defensa de la continuidad de la lucha), a una política de seguidismo a la centroizquierda. (18 de diciembre de 2001)

27 de diciembre de 2001
Se forma la Coordinadora en Neuquén
Corresponsal

Las organizaciones abajo firmantes, reunidas en plenario realizado en la Universidad Nacional del Comahue, hemos decidido: 1) Conformar una coordinación a razón de dos representantes por cada una y las que decidan unirse, cuya primera reunión será el 26 de diciembre en ATE a las 10 horas. 2) Convocar el 28 de diciembre a una movilización regional con el siguiente pliego de reclamos: a) Cese de la represión y levantamiento del estado de sitio en todo el país; b) exigir la renuncia de los gobiernos por considerarlos responsables directos de la represión, detención, torturas que sufrieron y sufren los trabajadores ocupados y desocupados de Neuquén y Río Negro; c) retiro de Gendarmería de todas las instalaciones públicas y privadas, cese de las razzias policiales en Neuquén y Río Negro y retiro de las fuerzas parapoliciales y paramilitares que están actuando contra la población; d) desprocesamiento de todos los compañeros luchadores; e) ley de amnistía para todos los detenidos populares; f) exigir el esclarecimiento del crimen de la compañera de Cipolletti y consiguiente juicio y castigo a los responsables directos y a quienes lo ordenaron; g) exigir satisfacción de las necesidades básicas en forma inmediata de la población de Neuquén y Río Negro, bajo el control de organizaciones populares; h) hacer un llamamiento a los pequeños comerciantes, chacareros arruinados, organizaciones gremiales y comisiones internas y delegados adheridas a la CGT; i) puesta en marcha de la fábrica Zanón, bajo control de los trabajadores. 3) Convocar para el sábado 5 de enero a un nuevo Encuentro Provincial de todas las organizaciones populares de la región. Adunc, ATE, Aten, CTA, Unter Cipolletti, Sejun, CCC, MML, Polo Obrero, Productores Autoconvoca dos, UJS, POR, Frepua, Encuentro Popular, Asociación Ananda Marca, PCR, PO, Uno más Uno, Frenapo, Corriente Militantes por los Derechos Humanos, Encuentro de Mujeres, Cepa, Centro de Estudiantes de Medicina, PC, Biblioteca Popular Rincón de Emilio, Apunc, Patria Libre, Asamblea Popular Plottier, FUC, Soecn, Aten Plottier, Tribuna Docente, MTD, Sociedad Yoga, Agrupación Telefónica 18 de Marzo, Junta Interna Rama Salud Hospital regional.

27 de diciembre de 2001
La "espontaneidad" de las masas

Desde bastante antes de las jornadas revolucionarias del 19 y 20 pasados, se ha venido desarrollando una lucha ideológica hasta cierto punto más encarnizada que la que se libró físicamente desde el Obelisco a la Casa Rosada. Apenas hubieron hecho su aparición los primeros cacerolazos en los avenidas comerciales de algunos barrios, los medios de comunicación, y por cierto, numerosos progresistas e izquierdistas, comenzaron la sanata que caracterizaba a esos cacerolazos como manifestaciones "espontáneas" y, por supuesto, "pacíficas". Lo curioso de todo esto es que los asaltos a supermercados que ya tenían lugar por ese entonces en Entre Ríos y en Mendoza no merecían el mismo calificativo de "espontáneos", a pesar de que lo eran en mucho mayor medida que los cacerolazos. Después de todo, estos últimos habían sido convocados en más de un caso por asociaciones comerciales. La "espontaneidad" que se le atribuía a los cacerolazos ocultaba el hecho de que éstos ya habían comenzado a atacar la propiedad privada de los grandes grupos comerciales, como por ejemplo Musimundo o las grandes farmacias, de un modo, si no igual al menos parecido, al que las masas hambrientas asaltaban los supermercados. La tesis de la "espontaneidad" del movimiento popular alcanzó su pico de delirio frente a la movilización que arrancó entre las 10 y las 11 de la noche del miércoles 19 y concluyó, provisoriamente, en la madrugada. El punto de vista más vulgar define a la "espontaneidad" como a las acciones de masas que no aparecen inspiradas o impulsadas por una dirección política reconocida. Detrás del halo anarquista o libertario de este enfoque, se esconde el más crudo stalinismo, esto porque, de un lado, iguala a la acción conciente con la presencia determinante de un aparato, y, del otro, identifica a la acción creativa de las multitudes y de las masas (creativa, porque, por ejemplo, derrota a un estado de sitio y derroca a un gobierno) como un fenómeno que carece de un cuadro de ideas y no está precedido por una reflexión política. Es muy claro que los autores de la "espontaneidad" pretenden idolatrar a las masas para mejor explotarlas políticamente, y en realidad no hacen otra cosa que denigrarlas. El levantamiento popular del 19 y 20 fue el menos "espontáneo" de la historia argentina, si exceptuamos a la Semana Trágica de 1919, y se encuentra en un plano relativamente similar al levantamiento obrero de enero de 1959 contra Frondizi y al Cordobazo de mayo de 1969. La gesta del ‘19 fue preparada por casi un cuarto de siglo de combates y huelgas generales del movimiento obrero y anarquista; la del ‘59, por las grandes huelgas del ‘56-’57 y por la huelga petrolera y la lucha por la enseñanza laica del ‘58; el Cordobazo fue precedido por las huelgas gráficas y petroleras del ‘68, por la sublevación cordobesa de junio de ese año (Pampillón), y por las huelgas metalúrgicas y del transporte de Córdoba de principios del ‘69. Historia y memoria El levantamiento popular del 19 y del 20 de diciembre pasados fue el más preparado de todos los que lo antecedieron, pues fue la consecuencia de más de una década de huelgas y movilizaciones de derechos humanos y contra el gatillo fácil, pero por sobre todo fue el resultado de la acción del movimiento piquetero y de los cortes de ruta más grande de la historia argentina y de la mayor parte de los países del mundo; fue un General Mosconi y Tartagal a escala de la nación toda. Sólo al final de este largo período de preparación sistemática y metódica, una parte de la clase media de la Capital que no había intervenido en luchas anteriores, se convirtió en piquetera. Mucho antes, aunque con características contradictorias, lo había hecho la clase media de buena parte de resto del país; la del "Santiagueñazo"; los comerciantes en el Cutralcazo; los porteños durante el "apagón" del ‘98; los medianos productores frutícolas de Río Negro; las mujeres agrarias; en los tractorazos en la Pampa húmeda; en la movilización educativa en Córdoba en 1998; en los cacerolazos "frepasistas" contra Yabrán; en la participación en masa de la clase media, en particular de la Capital, en los paros generales de los últimos dos años, pero en especial en noviembre del 2000 cuando se produjo el gran corte de ruta piquetero de La Matanza. Las tendencias "subversivas" del pueblo se manifestaron hasta en el casamiento de la hija de Cavallo, impulsadas nada menos que por Jorge Lanata. ¿No es la manifestación de toda una preparación del levantamiento popular, las movilizaciones de solidaridad, hace poquísimo tiempo, con la lucha de Aerolíneas; los cortes de pistas aéreas; los cortes de calles en la Capital en ocasión de las inundaciones en Belgrano y Villa Crespo; los piquetes en la provincia de Buenos Aires, en particular Pehuajó, con motivo del desdén oficial frente a las inundaciones que llegaron a los cascos urbanos; el desarrollo extraordinario del movimiento piquetero en la ciudad de Buenos Aires, su repercusión en la Legislatura y la formación del Polo Obrero porteño, bajo la influencia del equipo legislativo del Partido Obrero? ¿Se puede acaso afirmar que una movilización es "espontánea" cuando se autoconvoca, en un país donde las autoconvocatorias y los autoconvocados han sido siempre las consignas de los partidos y tendencias sindicales revolucionarios, para enfrentar los aparatos de la burocracia y del Estado? La consigna de la Asamblea Popular y de la Asamblea Constituyente, es decir las consignas de la democracia más consecuente y de los métodos de lucha más radicales, no han surgido "espontáneamente" de ningún repollo, sino que han sido la expresión política más directa de los partidos de combate y en primer lugar del PO. Las jornadas pasadas no sólo fueron una revolución popular; la clase social que, entre todas, jugó un papel dirigente fue la clase obrera. En primer lugar, porque el movimiento piquetero está dirigido por delegados históricos de la clase obrera que se encuentran desocupados, pero que continúan la representación histórica del movimiento obrero combativo de la Argentina. En segundo lugar, porque fueron las ocupaciones de Telecom y la lucha en Telefónica; la reciente huelga del personal técnico de Aerolíneas; la ocupación de Zanón; las enormes luchas y la victoria de los lucifuercistas de Epec; las huelgas y cortes de vías de ferroviarios y La Fraternidad; la ocupación de Emfer; las huelgas de San Sebastián y Aceros Bragado; y por sobre todo el levantamiento popular de los ex petroleros y obreros de la construcción de General Mosconi y Tartagal; y antes las huelgas de las fábricas del pescado de Mar del Plata; sin dejar de lado la gigantesca huelga de Suteba de hace pocos meses contra el "pataconazo" y la de los estatales y municipales de numerosas provincias; éstas fueron las fuerzas motrices que culminaron en la sublevación popular de la semana pasada. Esta ola de luchas obreras representa el inicio de un nuevo ascenso desde las huelgas que tumbaron a Cavallo en 1996. Por último, la naturaleza política directa de todas estas luchas. Contra De la Sota, por las privatizaciones de Epec y el Banco de Córdoba y contra el pago en bonos. Contra Sobisch, contra el lock out de Zanón y contra el pago en bonos; además de otra infinidad de luchas, como los cortes en Centenario o la huelga en el hospital público. Contra Ruckauf...; contra los intendentes como Di Dio o Aprile, o el de Salta, o Ibarra o los de Romero en Mosconi y Tartagal. Fue una lucha no sólo contra el gobierno nacional sino contra todo el régimen político. Esta fue la escuela preparatoria del 19 y el 20. Consignas y política ¿Cómo se puede definir a la "espontaneidad" como la característica principal de una sublevación que esgrimió como consigna decisiva el planteo "Fuera De la Rúa-Cavallo"? Una consigna que no solamente tiene un fundamento sino toda una historia. Lanzada por primera vez por el Partido Obrero en el 2000, hizo un doloroso trajín en la lucha política y fue adoptada oficialmente por la Asamblea Piquetera de junio del 2001 y transformada en la consigna central del frente de partidos de izquierda que comenzó a actuar en noviembre pasado. Si queda alguna duda sobre la significación de esta consigna, digamos simplemente que 48 horas antes del levantamiento popular de hace una semana, el ala CTA de la Asamblea Piquetera reclamó que fuera restringida al solo reclamo de "Fuera Cavallo", precisamente la carta de salvación que muchos le reclamaron a De la Rúa en sus últimas horas. Como la propuesta fue rechazada, el sector de la CTA no concurrió a la movilización citada para el 20 para ir de Congreso a Plaza de Mayo. ¿Cómo ignorar, a la hora de juzgar la conciencia de los protagonistas del levantamiento popular, los resultados de las últimas elecciones nacionales, que Prensa Obrera resumió en el premonitorio titular de "Esto recién empieza"? Es cierto que los "espontaneístas" recurren en su apoyo a los millones de votos que sufragaron en blanco. Pero el voto en blanco no logró nada, ni fue planteado para derrocar a De la Rúa-Cavallo. Los votantes blanquistas tuvieron que pasar por la experiencia de la esterilidad de la protesta sin contenido limitada a la urna, para llegar a la conclusión de que debían partir a la acción directa y, más precisamente, revolucionaria. Si fueron "espontáneos" en octubre ya no lo eran en diciembre, cuando se lanzaron, no contra la política sino contra el poder político, tomando en sus manos la consigna central de la izquierda revolucionaria en las elecciones de hace dos meses. El crecimiento electoral de la izquierda y del PO sí ha sido un anticipo político conciente de los acontecimientos que se avecinaban. Educando a la clase media De todas las manifestaciones de la lucha popular del día miércoles 19, el cacerolazo a Plaza de Mayo, hacia la medianoche, tiene un significado extraordinario y hasta único, pero por las razones exactamente opuestas a las de los "espontaneístas": no por lo espontánea sino por lo conciente. Es que el problema político esencial de ese miércoles, que fue agudamente señalado sólo en la tapa de la edición anterior dePrensa Obrera (escrita antes del cacerolazo de la medianoche), se reducía a cómo reaccionaría la clase media, especialmente la propietaria, ante la ola de asaltos a supermercados que se había generalizado precisamente ese día. Existía la posibilidad, por ejemplo, de que la pequeña burguesía se apartara de la lucha contra el gobierno para enfrentar la acción de los hambrientos. ¡Es exactamente lo que debe haber pensado De la Rúa esa noche cuando declaró el estado de sitio *un estado de sitio pensado contra el pueblo que iba a los supermercados, no contra la clase media porteña! De la Rúa planteó el estado de sitio para ganarse a la clase media contra los "villeros". Evidentemente se equivocó. ¿Pero en qué se equivocó? En que no se había dado cuenta de que, como lo venía diciendo el PO, la clase media porteña ya se había hecho piquetera desde unos días, semanas y hasta meses antes. Era ya piquetera en la tarde del 19, cuando arreciaron los cacerolazos mientras en la periferia se asaltaban los supermercados. A partir de esta evolución, y toda evolución consiste precisamente en un progreso de lo conciente sobre lo inconciente, la pequeña burguesía de la ciudad gatilló la revolución, porque lejos de unirse al gobierno contra los "villeros", salió a la calle y con ello convalidó políticamente lo hecho por los "villeros" durante todo ese día, es decir se unió a los "villeros" contra el gobierno de los banqueros. El estado de sitio destinado a servir para sepultar a los más explotados con la ayuda de la pequeña burguesía, se convirtió en la tumba del oficialismo, porque selló la unidad de la pequeña burguesía con los sectores más humillados del país. La pequeña burguesía de la Ciudad Autónoma no actuó en forma "espontánea" sino revolucionaria; en lugar de dejarse llevar por su "instinto" de temor a los asaltos a supermercados, se orientó por una reflexión superior *que la continuidad del gobierno fondomonetarista era ya una amenaza mortal contra todo el pueblo que vive y muere de su trabajo. Sorpresa y 1/2 La idea de la "espontaneidad" sólo se les puede ocurrir (y efectivamente sólo se les ocurre) a los que fueron sorprendidos por el levantamiento popular, que no son otros que los que fogonearon la "consulta popular" del Frenapo y los que participaron de ella, pues estaban previendo, no un levantamiento popular, sino una "autodeterminación" popular en las urnas. ¿No fue precisamente una de las críticas más fuertes de nuestro partido a esta "consulta", su carácter "distraccionista" y "desviacionista", su completa falta de pertinencia con la situación política, que se caracterizaba por la tendencia a la rebelión popular? Los que no fueron capaces de prever los acontecimientos ni mucho menos lo prepararon, y los que fueron sorprendidos por ello, son los que pontifican con tanta naturalidad como ignorancia sobre la "espontaneidad" de las masas. El significado ideológico de la "operación espontaneidad" es muy claro: quitarle al levantamiento popular su historia, privarlo de contenido, ocultar su íntima relación con un proceso histórico de descomposición del capitalismo, de descomposición de los dos grandes partidos burgueses populares de la Argentina, de lucha y maduración de los explotados frente a este proceso histórico, de la relación íntima del levantamiento popular con la gesta de los obreros sin trabajo *los piqueteros*, del gran papel educativo, de preparación, de organización y de orientación de los partidos políticos luchadores y, en definitiva, del Partido Obrero. Clase, partido y dirección Porque tampoco es suficiente hablar de la experiencia y la acción de las clases a lo largo de un proceso histórico, sin referirse a los partidos, y en especial a los revolucionarios. Estos partidos son los laboratorios de la experiencia popular y los fermentadores de ella; ninguna clase social ha jugado nunca ningún papel fundamental sin haber establecido antes un metabolismo político determinado con los partidos que se establecen y se desarrollan como consecuencia de toda la experiencia histórica de una sociedad; un metabolismo hecho de identidades, que a veces llega a la idolatría, y de contradicciones, que por momentos se expresa en fuertes desentendimientos. La clase media de la Capital no parió la historia de la nada la semana pasada; se incorporó a la historia. Una parte de ella fue la última en llegar a una lucha de por lo menos más de una década, y el miércoles y parte del jueves hizo su bautismo *no un bautismo "espontáneo" sino su bautismo de fuego. Bienvenida. Para los "espontaneístas", la revolución del 19-20 pasados emergió en una tierra yerma, sin nutrientes. Sin embargo, hasta el precio en vidas que pagaron los compañeros motoqueros el jueves por la tarde se explica, no por la "espontaneidad", sino por la historia. Ya hacía muchos meses que los chicos de las motos se habían convertido en una vanguardia contra la flexibilidad laboral y, por sobre todo, en luchadores contra la connivencia de los frepasistas del gobierno porteño y la policía, que los obstaculizaban y reprimían de miles de maneras en su actividad y posibilidades de trabajo. En la lucha por formar un sindicato propio, se habían convertido en la parte más aguerrida de la juventud explotada. Todo esto lo pusieron de manifiesto el jueves pasado, cuando se destacaron como los más grandes luchadores. ¿"Espontaneidad"? ¡Las pelotas! El Estado concentró la represión planificada, no "espontánea", sobre ellos. Ellos exhibieron el más alto grado de la conciencia de clase! Es decir, de espíritu de Lucha y de Organización. Además, la jornada del 20 tiene dos partes, no solamente una; la decisiva fue la segunda. Desde el mediodía del 20 hubo una lucha física, organizada y tenaz contra la represión policial y para-policial. Esta lucha no es tributaria de ningún "espontaneísmo". Es, de un lado, el resultado de una larguísima experiencia de lucha antipolicial; la Legislatura de la Ciudad llegó a votar que el día del aniversario del asesinato de Bulacio fuera denominado "Día de lucha contra la violencia policial". Pero también hubo una lucha por la ocupación de la Plaza de Mayo, o sea, una lucha contra el poder del Estado, una de las formas más altas de la lucha conciente. En la tarde del 20 se libró una guerra de guerrillas en torno a veinte manzanas, que recuerda el combate del 30 de marzo de 1982, cuando 50.000 obreros enfrentaron a la policía de Galtieri. ¡Qué pueblo sin historia, ¿no?! Las columnas de los partidos de izquierda estuvieron allí presentes, unos más, otros menos... Cuando los "pos-modernos" creían haber sepultado definitivamente la toma de la Bastilla, la decapitación por el pueblo de Londres de Carlos I (1640), la insurrección de Shangai, de 1927, y la toma del Palacio de Invierno, es decir cuando habían dado fe de la defunción de la clase obrera y de la insurrección, los "locos de Buenos Aires" volvieron a convertir en real lo que nunca había dejado de ser racional *que la lucha de clases conduce a la revolución. Sujetos, abundan En los medios de izquierda y trotskistas del extranjero, aunque disculpable, existe una confusión similar a la de "nuestros" "espontaneístas", esto cuando se lamentan (algo que es ritual en un izquierdista del exterior que se precie de ello) de la inexistencia en la revolución argentina del "factor subjetivo". La historia de las luchas y de los partidos en las últimas décadas demuestra, sin embargo, lo contrario; hasta se podría decir que los "factores subjetivos" abundan. No se hubiera llegado a las jornadas revolucionarias del 19-20 sin una constante evolución de los diferentes factores subjetivos y del papel del PO. Lo mismo ocurrió con el proceso que llevó al Cordobazo. No está ausente el factor subjetivo; la historia está poniendo a prueba a los partidos que se quieren poner esa ropa. Los factores subjetivos de la revolución no existen ni se desarrollan con independencia de ella, y ella misma depende, a su vez, de factores nacionales como internacionales, o sea de la revolución mundial en general. Existe, de nuevo, un metabolismo entre la revolución y sus factores subjetivos; la incapacidad para analizarlo no autoriza a decir que esos factores subjetivos y el propio partido revolucionario no existan. De esto, es decir de la conciencia organizada en partido, depende la victoria de la revolución, en última instancia. Los que reniegan de la historia del levantamiento popular (que eso es la teoría de la "espontaneidad") se proclaman con toda lógica defensores de la posición "antipolítica". El carácter reaccionario de esta posición salta, sin embargo, a la vista, porque pone en el mismo plano a los políticos que fermentaron y organizaron las grandes luchas que condujeron a este levantamiento popular y que lo fogonearon y defendieron en las calles, con los políticos que defendieron al Estado durante todo este período de luchas, y que el jueves 20 conspiraron contra el pueblo para armar una salida de rescate para el Estado capitalista. Volver al ‘45 Pero el crimen político de la posición antipolítica es incluso mayor que lo señalado. Es que esta posición pretende ocultar el significado político exacto y preciso que tiene el derrumbe de los políticos tradicionales: o sea que se trata de un derrumbe de los partidos populares históricos de la bu rguesía, del derrumbe del nacionalismo de contenido burgués. Diluir la bancarrota del nacionalismo burgués en el concepto general de la política, resulta perfectamente servicial a la tentativa de Rodríguez Saá y de todo su séquito, de presentarse como un resurrector del peronismo del ‘45; una tentativa, sin embargo, que es completamente demagógica y trucha, porque ese nacionalismo burgués ya ha demostrado sus posibilidades históricas en los diez años de menemismo y en los dos en que apoyó a la Alianza (para no hablar del fracaso en que culminó el retorno de Perón, en 1972, y la colaboración de la cúpula peronista con la dictadura militar). ¿Es una simple coincidencia que el flamante Presidente puntano haya recibido sus primeros respaldos de las Madres de Plaza de Mayo y de la CCC, antipolíticos y votoblanquistas consuetudinarios? Al quitarle relevancia al nacionalismo burgués, que es diluido en el marco abstracto de la política, los promotores del antipoliticismo repudian la única alternativa histórica de contenido progresista a ese derrumbe del nacionalismo *la perspectiva de la revolución socialista y de la dictadura del proletariado. ¿Qué le dicen ahora los "espontáneos" al pueblo cuando Rodríguez Saá y hasta los más repudiables elementos del peronismo, se disfrazan de antiimperialistas, hablan de no pagar la deuda, de restablecer el salario mínimo, de crear un millón de empleos, es decir cuando parecen tirar lastre bajo la presión de las masas insurreccionadas? ¿Será suficiente seguir agraviando a los "políticos" cuando los políticos del régimen se esfuerzan por dar la impresión de que recogen las banderas del pueblo? La truchada del espontaneísmo y de la antipolítica ha quedado virtualmente destruida, incluso antes de que se secara el sudor y la sangre del pueblo levantado. A las maniobras desesperadas del nacionalismo burgués, apoyado por una franja de la banca imperialista y de la gran industria, es necesario oponer un programa; no alcanza perorar sobre la "autodeterminación popular"; y a ese programa hay que apoyarlo con una organización. Es decir, que hay que darle una dirección obrera conciente al levantamiento popular. La tarea Llamamos a los luchadores revolucionarios de las últimas jornadas a luchar por la convocatoria de la Asamblea Piquetera de obreros ocupados y desocupados, para impulsar el cese de la deuda externa, la nacionalización de la banca y el control obrero; a impulsar Asambleas Populares en los barrios y distritos, para organizar la distribución de los alimentos y luchar contra la desorganización económica que impulsa el gobierno y azuzan los capitalistas; y a gestar una movilización nacional para acabar con el conjunto de este régimen y sustituirlo por una Asamblea Constituyente en la nación y en las provincias. La Asamblea Legislativa que eligió a Rodríguez Saá, aceptó echar a De la Rúa y convocar a elecciones para salvar al conjunto del régimen *al régimen de los banqueros, del FMI, de los gobernadores, de las legislaturas. Es una salida conservadora y antinacional. Las limitaciones de la demagogia rodriguista son descomunales frente a la enormidad del derrumbe capitalista. Viva la lucha obrera y popular. Por un gobierno de trabajadores.

27 de diciembre de 2001
Ahora le toca a Sobisch

Bajo el pánico que produce ver "las barbas del vecino en remojo", el régimen político neuquino, las cámaras patronales y las iglesias se autoconvocaron de urgencia el 20 por la tarde, en el marco de la caída del gobierno de De la Rúa y de la sublevación popular nacional, la huelga de estatales neuquinos y la toma de comestibles en los supermercados por miles y miles de trabajadores que marcharon desde las barriadas más pobres y los asentamientos. Semejante cónclave del conjunto de la dirigencia oficial y "opositora" parió un verdadero fiasco: "hacer un apoyo alimentario" y "una política social con letra grande", según expresiones del propio gobernador. Una "política de contención", según el presidente de la bancada de la Alianza, o el "no hay respuestas para los inorgánicos", según el fascistoide intendente Quiroga y su jefe de Gabinete, Oscar Massei, que exigen personería jurídica a los desocupados que reclaman. Eso es todo lo que pueden ofrecer como respuesta a la crisis, porque precisamente "política social" es lo que ha hecho el gobierno los últimos dos años, es decir, el reparto, a través de sus punteros, de bolsones de comida, colchones y chapas, como si eso pudiera dar respuesta a los pavorosos índices de desocupación en una provincia con recursos hidrocarburíferos, con fábricas de centenares de trabajadores que hacen lock-out (Zanón) y con jóvenes parejas que toman terrenos masivamente en todas las ciudades provinciales. Como De la Rúa, Sobisch tampoco tiene una respuesta. Como De la Rúa, Sobisch debe ser volteado. Para eso es necesario una dirección, un comité de huelga provincial, que no permita que el esfuerzo del pueblo sea confiscado por las fracciones políticas patronales rivales. El sábado 22 Adunc (el gremio docente de la UNC) convoca a una reunión a todas las organizaciones sindicales, políticas y populares. Allí se debe debatir y decidir la puesta en pie de este Comité de Huelga convocando a Asambleas Populares en todos lados para reemplazar a los gobiernos impotentes de la provincia y los municipios.

27 de diciembre de 2001
La década que culminó en la Plaza de Mayo
Editor

El Santiagueñazo La grandiosa movilización política de los explotados santiagueños de diciembre de 1993, que demolió a su paso todas las sedes del poder político provincial y las mansiones de los corruptos políticos patronales, abrió una nueva época en la Argentina: la era de las puebladas y los levantamientos populares. No tuvo nada de espontánea, como no lo tuvo luego ninguna de las puebladas y, mucho menos que cualquiera, la que tiró abajo a De la Rúa y Cavallo: fue precedida por una seguidilla de huelgas y manifestaciones de los empleados públicos y violentas oscilaciones políticas del pueblo, expresadas en las elecciones de octubre de 1993. El Santiagueñazo marcó el nacimiento de una nueva época en Argentina. Primero porque fue la consecuencia del agotamiento del Plan Cavallo, que sólo pudo sobrevivir creando y produciendo nuevos Santiagueñazos, cada vez mayores y más extendidos en todo el país. Segundo, porque le mostró al conjunto de los movimientos reivindicativos de la Argentina el camino de la huelga general, de la acción callejera, de la ocupación de edificios, de las asambleas populares y del poder. Por todo esto, mientras todavía se sucedían los acontecimientos, el PO calificó al Santiagueñazo como "el Cordobazo de los ’90", y anticipamos que este levantamiento popular marcaría una época en la Argentina. El primer Cutralcazo En junio de 1996, durante toda una semana, la ruta 22 fue cortada por los piqueteros de Cutral Co y Plaza Huincul, que rechazaron a la Gendarmería y obligaron al gobierno a ceder frente a numerosas reivindicaciones. La pueblada de Cutral Co y Plaza Huincul fue preparada por las numerosas movilizaciones que, desde hacía un año, venían protagonizando las organizaciones de desocupados de la provincia. En Cutral Co, señalamos entonces, "hubo una revolución" (Prensa Obrera, 4/7/96). Primero, porque la pueblada "puso al desnudo la contradicción irreconciliable entre las necesidades de la mayoría popular y el Estado capitalista, incluso en su forma democrática. Mostró que la soberanía popular, completamente ficticia en el marco de la democracia capitalista, se reencuentra a sí misma en la movilización popular"... algo que algunos parecieron descubrir recién en diciembre de 2001... para proceder nuevamente, de manera inmediata, a la expropiación política del pueblo. Segundo, porque los piqueteros cuestionaron el conjunto del proceso privatizador y plantearon "meter la mano en las petroleras", es decir, un programa que planteaba, todavía de una manera incompleta, la completa reorganización social del país. Tercero, porque los piqueteros exigieron derecho de voz y voto en la distribución de víveres, es decir que opusieron el derecho a la gestión popular frente al derrumbe de las instituciones estatales existentes. Mayo-julio de 1997: Cutral Co, Tartagal, Jujuy, Cruz del Eje En el curso de 45 días, estallaron enormes puebladas en Neuquén, Salta, Jujuy y Córdoba, en las que se movilizaron y lucharon decenas de miles de piqueteros. Su rasgo común fue, en primer lugar, la dominación política sobre el movimiento de masas que ejercían sectores patronales y pequeñoburgueses *a través de las llamadas "multisectoriales"* y la política con que los enfrentó el gobierno menemista: fracasada la represión, combinó la oferta "planes Trabajar", con las manipulaciones políticas de las "multisectoriales" y la Iglesia para desarmar a los movimientos de lucha. La envergadura que estaba tomando el movimiento de las puebladas fue uno de los factores decisivos para el nacimiento de la Alianza, que se produce con un objetivo concientemente antipiquetero. Como dijo Alfonsín: "para canalizar la protesta", es decir para castrar sus tendencias a la independencia política. El sistemático incumplimiento de los acuerdos llevaría a los piqueteros a nuevos levantamientos populares, para lo cual debería alumbrarse una nueva dirección política. Corrientes: la Alianza debuta asesinando trabajadores La etapa final del menemismo se desarrolló bajo el signo de enormes luchas provinciales: Jujuy, Tucumán y, sobre todo, Corrientes, donde los empleados públicos y todo el pueblo explotado se movilizaban contra la liquidación de sus condiciones de vida por las camarillas patronales. La ocupación de los puentes que unen Corrientes con Chaco eran el símbolo de la pueblada correntina. Allí golpeó el gobierno "progresista" de la Alianza, el cual desató una violentísima represión que dejó varios muertos. La salvaje represión en Corrientes marcaba el completo agotamiento del "progresismo" como fuerza reformista o de afirmación de la independencia nacional casi antes de comenzar. Denunciamos entonces que este gobierno servil, "para cumplir con sus mandantes capitalistas, no ahorrará sangre del pueblo" (Prensa Obrera, 23 de diciembre de 1999). Así lo hizo durante todo su mandato *asesinando piqueteros en Salta* y hasta sus últimas horas. La Alianza terminó como había debutado: asesinando trabajadores. Las puebladas de Tartagal y Mosconi En diciembre de 1999 y en mayo de 2000, en todo el norte de Salta se vivieron dos puebladas excepcionales. Por su masividad, por su determinación para enfrentar la represión (que en el caso de la pueblada de mayo de 2000 llegó a expulsar a la Gendarmería de Mosconi) y, sobre todo, porque a su frente estuvo una dirección clasista que había superado políticamente a las "multisectoriales" y se encaminaba a convertirse en una dirección política del conjunto de las masas explotadas del norte salteño. En las puebladas del norte salteño se perfilaba el carácter obrero, clasista y piquetero de la oposición política que debió enfrentar durante los dos años de su mandato el gobierno aliancista. Los cortes de La Matanza y el Gran Buenos Aires A mediados de octubre de 2000, comienza el gran corte de La Matanza, que rápidamente se extiende a todo el Gran Buenos Aires. Paralelamente, estalla una nueva pueblada en el norte salteño: es la primera expresión general de la "Argentina Piquetera"; ya llegarían otras, más profundas y coordinadas. El movimiento de cortes de ruta que se extendió por todo el Gran Buenos Aires tampoco era "espontáneo": fue preparado por asambleas y deliberaciones en las que participaron decenas de organizaciones piqueteras, que se habían construido *en una dura lucha política y organizativa* durante los últimos tres años. El gobierno de la Alianza echó lastre concediendo varios miles de "planes Trabajar", cuyo cumplimiento efectivo debería ser más tarde impuesto por nuevas movilizaciones. En el norte de Salta, la reacción popular ante el asesinato del trabajador Aníbal Verón es fulminante: el pueblo echa a la Gendarmería y ocupa la comisaría de Mosconi. La Policía es obligada a huir en desbandada. El intento represivo fracasa rotundamente: no puede quebrar a la dirección piquetera clasista que había dirigido los últimos cortes. Esta dirección convocará, poco después, un Congreso piquetero que establece un programa completo de reorganización social de la provincia y de la nación, cuyo punto de partida es la expropiación de los pulpos petroleros. De la pueblada de Mosconi a la I Asamblea Nacional Piquetera En junio de este año estalla una nueva pueblada en Mosconi, por el aumento de los salarios de los trabajadores de la construcción y la renovación de los "planes Trabajar" caídos. La pueblada fue preparada por una extendida movilización piquetera, que en los meses previos había logrado imponerle a las grandes petroleras de la zona la contratación de cientos de trabajadores y la elevación de sus salarios a 2,50 pesos la hora ("el convenio del piquetero") en lugar de los 0,90 peso que establecía el convenio de la construcción. El gobierno intentó frenar esta movilización encarcelando a los dirigentes piqueteros José Barraza, César Raineri y Carlos Gil. A estas detenciones, luego se sumarían muchas otras. La Gendarmería reprimió a balazo limpio pero fue expulsada del pueblo. Los piqueteros quedaron dueños de la ciudad, como única expresión de poder reconocida por la población trabajadora. El fracaso de la vía represiva estaba señalando los límites que la crisis política y económica le imponía al propio gobierno. Poco después se reunió la I° Asamblea Nacional Piquetera, que fue un verdadero Congreso de trabajadores ocupados y desocupados, que reunió movimientos de lucha de todo el país. Según La Nación (23/12), la reunión de esta Asamblea provocó "terror" en el gobierno aliancista. Votó un plan de lucha de cortes escalonados y una movilización a la Plaza de Mayo que fue excepcionalmente masiva. Después de la Asamblea Nacional Piquetera, los cortes de ruta, las movilizaciones y las ocupaciones continuaron extendiéndose por todo el país, incluyendo a creciente sectores de la clase media (estudiantes, pequeños comerciantes). Las semanas finales La lucha piquetera de los desocupados, los obreros ocupados e incluso las capas medias de la población (que recurrían a los métodos de lucha de los piqueteros) signaron las últimas semanas del gobierno de la Alianza. Las ocupaciones de Zanón en Neuquén, de los edificios de Telefónica y Telecom en la lucha contra los despidos, de las plantas cordobesas que despedían a sus trabajadores y las grandes movilizaciones de masas *como las de Córdoba y Neuquén* estaban señalando una nueva fase del ascenso de la lucha popular ante el agravamiento de lacrisis. Contra todo esto se estrellaron Cavallo y De la Rúa. Las grandes movilizaciones populares que derrocaron a Cavallo primero y a De la Rúa horas después, sólo pueden parecerles "espontáneas" a quienes estuvieron ausentes del largo y doloroso proceso de la lucha de las masas explotadas argentinas contra el gran capital y contra el régimen político democrático que lo defiende y lo protege. Ha sido la experiencia de esta lucha, de casi una década, la que convenció a los explotados de que había que marchar a los centros del poder político y movilizarse contra las instituciones del Estado democrático para hacer valer la soberanía popular. Esta experiencia fundamental está grabada en la conciencia de millones: los que han expropiado políticamente la movilización popular pronto lo habrán de comprender en carne propia.

27 de diciembre de 2001
La Lista Naranja ganó las elecciones de Adunc
Silvia Mansilla

En un cuadro de completo hundimiento y quiebre de la Universidad Nacional del Comahue, bajo la responsabilidad del rector Rabassa (aliancista, UCR), que valiéndose del uso de las contribuciones previsionales patronales hipotecó la masa salarial y hoy adeuda los salarios de noviembre aplicando la Ley de Déficit Cero con rebajas salariales; los días 12 y 14 de diciembre se realizaron en toda la UNC las elecciones gremiales de Adunc para renovar Comisión Directiva Central y de asentamientos. Se presentaron dos listas, la Naranja y la Unidad. Esta Lista Unidad, encabezada por Luis Tiscornia y Beatriz Gentile, un acuerdo del PTP con el menemismo (bohoslavskysmo *anterior rector*), que copó institucionalmente el sindicato y entregó el salario y la lucha mediante un Acta Acuerdo hace 60 días, ha perdido en el asentamiento gremial docente más estratégico del sindicato. Los docentes del Asentamiento Neuquén de Adunc, el asentamiento gremial más importante en afiliados (50% de Adunc), volvieron con su voto a dar el triunfo a la Lista Naranja, siendo la nueva Secretaria General la compañera Gabriela Suppicich. La Naranja triunfó en Adunc Neuquén con el 50% del padrón de votantes, con un programa de independencia sindical de los rectores y los gobiernos de turno. El martes 18 de diciembre se concretó una Asamblea General Interclaustros *votada a propuesta de la Naranja, con mayoritaria presencia de los trabajadores docentes y no-docentes de la UNC; en la que se aprobó una serie de medidas de acción, de las cuales la más destacada es la convocatoria a un Congreso Regional de Delegados de Base de los Trabajadores para unificar la lucha, y la exigencia de pago total de los salarios adeudados, estabilidad laboral para todos los docentes interinos y no-docentes contratados, aumento del presupuesto universitario y el no cierre de la Universidad.

27 de diciembre de 2001
El levantamiento popular acabó con De la Rúa y Cavallo
FOS · IU · PO

El pueblo y los trabajadores argentinos en las calles han demolido el gobierno de De la Rúa y Cavallo. Es una gigantesca victoria popular ante una crisis que tocó fondo con el secuestro de los salarios, la incautación de los ahorros del pueblo y la bancarrota generalizada de las finanzas públicas. Los De la Rúa y Cavallo, los Menem y Duhalde, los Ruckauf, Puerta y Rodríguez Saá son responsables de la catástrofe social y de la desorganización económica que está arrasando con la vida misma de millones de argentinos. Los partidos que dominan la Asamblea Legislativa son corresponsables de este desastre. No tienen capacidad ni autoridad para formar un gobierno y menos aún para llevar adelante la fase final del plan Cavallo. Es contra esto que se levantó el pueblo, ganando las calles, cortando las rutas, ocupando los lugares de trabajo, marchando a las sedes mismas del poder. Por esto mismo, repudiamos y rechazamos la continuidad del estado de sitio y el intento de continuar la sangrienta represión contra el pueblo en lucha, exigiendo el castigo a los culpables y la libertad de todos los detenidos. La Argentina de la banca y el gran capital está fundida: nos encontramos en el año de la mayor cosecha de la historia y con multitudes de hambrientos, con un aparato productivo parado y una masa sin precedentes de desocupados. Es el estado terminal de un sistema de explotación, de una organización económica, social y política. ¡Basta! Las organizaciones abajo firmantes declaramos que hay una salida pero esa salida es in compatible con los que promueven el caos a favor de la entrega, del capital financiero, del monopolio capitalista nacional o extranjero. Este es el punto. Ni la dolarización ni la devaluación promovidas por los sectores dominantes nos sacarán de esta penuria sin fin. Son variantes de una nueva vuelta de tuerca a la confiscación de nuestro propio trabajo. Tienen que irse todos. Tenemos que terminar no sólo con los De la Rúa, Cavallo sino también con los Rodríguez Saá, los partidos y gobernadores cómplices que buscan el acuerdo con los saqueadores del FMI. Ellos tienen que pagar la crisis: los banqueros, las corporaciones del gran capital, los monopolios privatizadores que se han adueñado del patrimonio estatal. Es necesario nacionalizar la banca, liberar todos los sueldos y depósitos del trabajador y aún del pequeño productor y comerciante, y congelar los fondos millonarios de los grandes ladrones que ya tienen 150.000 millones de dólares fuera del país. Hay que reestatizar todos los servicios privatizados y dejar ya mismo de pagar la deuda externa. Sobre esta base hay que reorganizar la economía bajo un plan nacional de los trabajadores y poner así en marcha la producción paralizada. Para esto necesitamos que en medio de la lucha el pueblo delibere y se organice. Llamamos a marchar a una asamblea o encuentro nacional de trabajadores ocupados y desocupados, movimientos piqueteros, sectores combativos, partidos de izquierda y de todos los que enfrentan al actual sistema económico, social y político. Un requisito ineludible para estructurar un poder que se levante frente a la descomposición del poder vigente. Otra Argentina: ni la del PJ ni la de la Alianza, ni la de los fracasados "progresistas", la Argentina de los trabajadores, la que expropie a nuestros eternos expropiadores. Por un gobierno obrero y popular. No al gobierno del PJ y las variantes cómplices del sistema. Abajo el estado del sitio en la nación y en las provincias. No al FMI. No al pago de la deuda externa. Nacionalización de la banca. Reestatización de las AFJP. Apoyo a todas las luchas de los trabajadores. Por un plan de lucha nacional progresivo y escalonado hasta derrotar este sistema. Libertad a todos los detenidos en las jornadas de lucha popular. Libertad a Alí, Castells y demás presos. Desprocesamiento de los luchadores. (Leída frente al Congreso en la movilización del 22 de diciembre)

27 de diciembre de 2001
Que se reestaticen los ferrocarriles con control obrero
Felipe L

Los gremios ferroviarios realizaron un parazo para protestar contra Ferroexpreso Pampeano, que plantea despedir el 30% de un plantel de 700 trabajadores e imponer una rebaja salarial del 20%; aunque "incluso con estas medidas no se aseguraría el servicio durante el próximo año" (Clarín, 17/12). Ferroexpreso Pampeano es un corredor agropecuario de 5.000 km de vía que une Puerto Belgrano con Rosario. En 1991 fue el primer tramo en privatizarse, en beneficio del grupo Techint, que impuso la flexibilidad laboral tanto a los cambistas como a los conductores. La privatización contó con la complicidad de la burocracia. Los obreros ferroviarios, en cambio, llegaron a parar durante 41 días seguidos, luego de una infinidad de luchas y resistencias *esto para recordarles a quienes dicen que la política de Menem-Cavallo se impuso pacíficamente. A consecuencia de esta derrota se despidió a 70 mil ferroviarios, además de cerrarse uno de los hospitales más importantes del país y decenas de clínicas, todas ferroviarias. No se puede dejar de mencionar que un sector de la burocracia se asoció a las privatizaciones, convirtiéndose en patrones de sus propios afiliados. Esta política se fundamentó en "que sólo era posible detener el colapso ferroviario con la introducción de la iniciativa privada". Ahora, diez años más tarde, los de la "iniciativa" tiran la toalla y piden que se "elimine el pago del canon al Estado, la anulación de multas, flexibilizar las inversiones comprometidas, recorte de la dotación y rebajas salariales". Se ha formado el concurso de acreedores pedido por el Metropolitano, que explota las líneas Roca, San Martín y Belgrano Sur, con una deuda de 80 millones de dólares. A esta situación, decimos: deben anularse todas las concesiones ferroviarias sin indemnización y planificar el desarrollo ferroviario, que es posible mediante su reestatización bajo control de los obreros ferroviarios para que se discuta un plan urgente de rescate y desarrollo industrial alrededor de los ferrocarriles. Expulsemos a los privatistas fracasados del ferrocarril, reestatización con control obrero.

27 de diciembre de 2001
La columna del Partido Obrero

El jueves al mediodía, el Partido Obrero se concentró en las cercanías del Congreso. La convocatoria había sido acordada con organizaciones piqueteras y de la izquierda, bajo la consigna "Fuera De la Rúa-Cavallo". Pasadas las catorce horas, ya habían formado "columna" diversas organizaciones políticas de izquierda, y también el MIJP y algunas seccionales de Suteba. Mientras tanto, llegaban las noticias de la brutal represión contra quienes pugnaban para llegar a la Casa de Gobierno y exigían que se fuera De la Rúa. Resultaba claro que la marcha prevista debería batirse con los represores. Ante las restantes organizaciones presentes, el PO defendió la posición que luego llevaría a la práctica durante toda la tarde: había que marchar hacía Plaza de Mayo y hacer sentir el peso de las columnas organizadas en defensa de todos los manifestantes que combatían al Gobierno. Con esta posición, el PO comenzó a marchar hacia Plaza de Mayo, junto a docentes y las organizaciones de desocupados. Sufrimos entonces el primer ataque represivo, que nos obligó a reagruparnos en las cercanías de Corrientes y Callao. Allí, el PO volvió a marchar resueltamente por Corrientes hacia el Obelisco, seguido esta vez por otras organizaciones (IU, PTS, MAS) y la columna gremial de la Asociación de Docentes Universitarios (AGD) de la UBA. Al llegar al Obelisco, era claro que estábamos ante la "frontera" de la ciudad que dividía, a esa hora, la zona donde aún no se reprimía de aquella -cercana a la Plaza de Mayo- donde se batallaba abiertamente por el control de las calles. (Más tarde, la propia zona del Obelisco quedaría envuelta en la lucha.) El Partido Obrero avanzó por Diagonal Norte hacia la Plaza, seguido por algunas organizaciones (MAS, Convergencia, PTS). IU permaneció en el Obelisco. El PO en la batalla del microcentro En pocos minutos, la columna del PO fue brutalmente atacada por la policía montada y una intensa profusión de gases lacrimógenos. Pero la tentativa de dispersarnos fue en vano: una y otra vez, nos rearmamos sobre Diagonal, reforzando, con trincheras, fogatas y piedras, las embestidas de los "cosacos" de Mestre. Por los costados y al frente, centenares de manifestantes -de aquellos que peleaban en formaba aislada desde temprano- seguían con expectativa la lucha entre el PO y la represión. En uno de los encontronazos, la guardia del PO, ya más retemplada, sacudió con firmeza a los "cosacos": uno de ellos cae estrepitosamente sobre Diagonal, y los otros policías a caballo retroceden desordenadamente hacia Plaza de Mayo. Es un momento de euforia popular: los manifestantes sueltos, los trabajadores desde los balcones, saludan esta victoria de nuestra columna. Sacudida por los gases, y también por la amenazante presencia de policías de civil armados (los mismos que luego serían acusados por los veintisiete crímenes), el PO continuó luchando, avanzando y reagrupándose en distintos puntos del centro. En Congreso, desafiando la represión en su momento más salvaje, el PO realizó un acto donde repudiamos la perspectiva de un gobierno de "concertación" con los gobernadores, que De la Rúa había reclamado en aquel momento antes de renunciar. Balance El PO participó activamente de la "batalla de la Capital" en la jornada del 20 de diciembre. Luchamos en la calle sin arriar, en un solo momento, nuestras banderas partidarias y nuestras consignas: "Fuera De la Rúa-Cavallo, Asamblea Constituyente". En cierto momento, algunos manifestantes reclamaron que bajáramos las banderas. No lo hicimos, porque entendemos que en plena crisis de poder es más necesaria que nunca una orientación política revolucionaria y una organización capaz de enfrentar al Estado en todos los planos. Es decir, un Partido.

27 de diciembre de 2001
Los trabajadores y los revolucionarios, con el pueblo argentino
Varias firmas

"El Centro Socialista Balcánico Christian Rakovsky saluda la heroica lucha de la clase obrera argentina y el Argentinazo que volteó al odiado gobierno de De la Rúa-Cavallo. Particularmente saludamos a nuestras compañeras y compañeros del Partido Obrero, con los que tenemos las más fraternales relaciones y que están a la vanguardia de la revuelta popular (...) Apoyamos plenamente su lucha por la única salida a la crisis: la lucha por un gobierno de trabajadores, basado en asambleas populares en cada barrio, ciudad, provincia y nacionalmente." Comité Coordinador del Centro Socialista Balcánico Christian Rakovsky "Los ojos de cada militante obrero en el mundo están puestos en la lucha de nuestras hermanas y hermanos de la Argentina (...) Mientras la burguesía israelí muestra su miedo a la masas diciendo que ‘este país no será una segunda Argentina’, nosotros, por el contrario, les decimos a los trabajadores palestinos y judíos: ‘Nuestros compañeros de Argentina nos están mostrando el camino’. Compañeros, su lucha es nuestra lucha" Liga de los Trabajadores Socialistas (Palestina) "Estamos siguiendo con obvia atención la situación argentina, que ha pasado a ser el centro político también en nuestro país. No sólo los trabajadores sino hasta sectores de la pequeña burguesía, comerciantes, etc., hablaban por el canal cable y parecían repetir consignas del PO, no sólo planteando ‘Fuera De la Rúa-Cavallo’, sino planteando ‘Que se vayan todos’. La vertiginosa sucesión de los hechos (...) tiene a los trabajadores y a la opinión pública en Uruguay sumamente impresionados. La crisis de poder ha dado paso a la intervención abierta de las masas; la validez de la consigna de la Asamblea Constituyente y de la convocatoria a Asambleas Populares, aparece ahora con claridad." Rafael Fernández por el Partido de los Trabajadores de Uruguay "Todos los miembros del EEK, todos los trabajadores de Grecia están prestando toda su atención a vuestra lucha contra el régimen burgués. Estamos confiados en que nuestros hermanos y hermanas, los compañeros del Partido Obrero, en la primera línea de la revuelta popular, a la cabeza del heroico proletariado argentino, serán victoriosos." Savas Michael-Matsas, en representación del Comité Central del Partido Revolucionario de los Trabajadores (EEK) de Grecia "Utilizo este correo para expresar nuestra solidaridad militante con los compañeros del Partido Obrero y el pueblo argentino por las jornadas de lucha que vienen librando. Después de los últimos acontecimientos ha quedado demostrada que la consigna ‘¡Fuera De la Rúa y Cavallo, por una Asamblea Constituyente Popular! es de una tremenda vigencia." Jorge Poma (Perú) "Os queremos transmitir un fraternal saludo marxista desde el Estado Español en estos momentos de insurrección popular en la Argentina. Las informaciones que llegan a través de la prensa burguesa y de la televisión son impresionantes y están teniendo un impacto tremendo entre los trabajadores y la juventu d de nuestro país. Hemos consultado vuestra página web y nos parece muy interesante vuestras posiciones en este momento." Juan Ignacio Ramos (por el Comité de Redacción de El Militante) "¡Todo el apoyo a la lucha de los trabajadores argentinos! ¡Viva la organización más consciente de los luchadores! ¡Viva el Partido Obrero!" Joao Catta Preta Costa (Brasil) Acto frente a la Embajada Argentina en Atenas Los compañeros del EEK y del DRASE (Reagrupamiento Antimperialista y Anticapitalista, un frente único que integra el EEK y que se ha movilizado en las manifestaciones internacionales en Génova y Bruselas) organizaron el lunes 24 un piquete frente a la Embajada argentina en Atenas con estas consignas: • Solidaridad de clase con los trabajadores argentinos • Todo el poder a los trabajadores argentinos • Trabajadores en Grecia y Argentina, el mismo combate • Fuera Puerta. Asamblea Constituyente.

27 de diciembre de 2001
Los "grupos de tareas" frente al pueblo sublevado

La fase final de la pueblada que derribó a De la Rúa comenzó el miércoles 19 en el mismo momento en que éste anunciaba el "estado de sitio". Decenas de miles salieron a la calle y avanzaron hacia el Congreso y de allí a la Plaza de Mayo. La prensa *que calificó esta movilización como "pacífica" y de "clase media"* pasó simplemente por alto que se trataba de la manifestación más subversiva que se pueda imaginar: primero porque convalidaba todas las manifestaciones populares de ese día y del anterior, contra los supermercados, contra la municipalidad de Córdoba, en el Banco Provincia y la casa de gobierno de La Plata; segundo porque salía a quebrar el "estado de sitio", o sea la máxima expresión de la violencia del Estado capitalista, y por lo tanto, salía a quebrar al propio gobierno. Allí ya se escucharon las dos consignas que se convirtieron en el programa político de la movilización y que el pueblo en la calle habría de imponer al día siguiente: "¡Qué boludos / qué boludos!, el estado de sitio / se lo meten en el culo!" y "¡Que se vayan, que se vayan!". Por eso, la pretensión de cierta prensa y de los centroizquierdistas, de oponer la manifestación "pacífica y civilizada" de la noche del miércoles a la movilización "violenta" del jueves, es una manipulación ideológica, que busca descalificar la lucha, la organización y el programa. El jueves se completó la obra iniciada no ya el miércoles por la noche, sino en todos los días previos. Hubo una continuidad de objetivos políticos y de protagonistas. La "violencia" comenzó en la propia madrugada del jueves, cuando la policía gaseó a la multitud que llenaba la Plaza de Mayo, precisamente porque la multitud "pacífica" había marchado para derrocar al gobierno y no estaba dispuesta a retirarse hasta ser satisfecha. Esa madrugada se producen cientos de detenciones y el primer asesinato en el centro de la Capital: un hombre es baleado a sangre fría en las escalinatas del Congreso después de que una parte sustancial de los manifestantes se había retirado. L as patotas de la Federal, de la Side ya comenzaban a poner en funcionamiento la misma modalidad cobarde que unas horas después sería su "marca registrada". De la Rúa comenzaba a irse de la misma forma en que había asumido: asesinando a trabajadores. Debutó con los asesinatos en el puente de Corrientes; terminó con los asesinatos en Plaza de Mayo y el Congreso; en el medio, las "fuerzas del orden" asesinaron a cuatro piqueteros en el norte de Salta. Jueves, 9 horas Después de los gases y las detenciones, grupos de manifestantes "aguantan" en Plaza de Mayo, rodeados por la Guardia de Infantería y la montada. En las primeras horas del jueves, Mestre y Mathov conspiran con los jefes policiales: la orden es "despejar la Plaza de Mayo". Saben que la movilización es imparable. Ya no les alcanza el "estado de sitio": los asesinatos, los heridos, las detenciones ilegales, las torturas y la reaparición de los "grupos de tareas" son entera responsabilidad política de estos "demócratas" aterrorizados. Pero el salvajismo de la represión entonces convence al pueblo, todavía más, de que hay que echarlos y que hay que pelear hasta que se vayan. Un familiar de Marcelo Benedetto, uno de los asesinados, relató que "el chico no soportó la rabia de ver la represión por TV; llamó a varios amigos desde su casa en La Tablada y salió para la Capital. Le dieron en el cráneo". Uno de los heridos de bala, Luis Gómez, relata que "estaba en la estación de Constitución cuando vi a los caballos sobre los cuerpos de los manifestantes. Eso me indignó, ahí nomás salí para la plaza" (Página/12, 22/12). Como estos, son numerosos los testimonios de trabajadores, jóvenes, amas de casa y hasta jubiladas que decidieron marchar a la Plaza de Mayo. A las diez de la mañana, recomienza la represión: detenidos, apaleados, gaseados. Pero ya hay miles que marchan a la Plaza. En cada esquina, grupos de manifestantes, con pañuelos en el rostro para aminorar los efectos de los gases, tiran piedras y arman barricadas *un corresponsal extranjero califica como "focos de guerrilla" (La Reppublica, 22/12) y hasta "Intifada porteña" a la lucha que se libraba en torno al Obelisco y al Teatro Colón, por donde venían las columnas que habían partido de Congreso. Hacia las tres de la tarde, la caballería carga contra las Madres de Plaza de Mayo y las golpea rebenque en mano. La batalla se había generalizado desde antes del mediodía: se lucha en la Avenida de Mayo y en las dos diagonales. Las piedras enfrentan a los gases, a las balas de goma, a la caballería, a las motos y a los hidrantes. En un ambiente irrespirable por los gases, grupos de jóvenes y de no tan jóvenes avanzan, chocan, retroceden, se reagrupan y vuelven a avanzar. En medio de la barbarie policial, el heroísmo y la solidaridad del pueblo no tiene límites: cada uno se arriesga para socorrer a los heridos, para impedir que se detenga a otro, para ayudar a los más débiles o a los más golpeados. En las refriegas, son atacados los bancos y otras empresas. La lista de las empresas atacadas es un verdadero índice de los saqueadores de la nación (Citibank, Fiat, HSBC Bank, Banco Comafi), de la corrupción de los políticos patronales (Banco Provincia) y hasta de los símbolos de la explotación capitalista, como los McDonald’s). No hay saqueos en ninguno de estos casos; contra todo lo que dice la prensa, no se trababa de "vándalos" sino de una explosión de la furia popular contra los verdaderos saqueadores de la Argentina. "Grupos de tareas" En la represión del jueves 20 se aplicó la metodología de terrorismo de Estado. Mientras la policía uniformada descargaba andanadas de gases y balas de goma y atropellaba con la caballería, el centro estaba repleto de patotas de civil, que se movilizaban en autos sin identificación. Aparecían de improviso, bajaban de sus autos, disparaban con armas de fuego y balas de plomo y huían dejando muertos o heridos. Otras veces, arrastraban a algún manifestante hasta el auto. También había grupos a pie, de civil, mezclados con la muchedumbre, que de repente detenían a los golpes a algún manifestante que quedaba aislado. Varios detenidos, como Eduardo de Pedro, de Hijos, denunciaron haber sido torturados en la Plaza de Mayo con picanas eléctricas "portátiles"; sin excepción, los detenidos fueron brutalmente golpeados. "Han vuelto a la Plaza a secuestrar gente; son los mismos secuestradores del régimen militar" (La Reppublica, 22/12). Estos "grupos de tareas" son los responsables de los primeros asesinatos de la tarde, que tienen lugar muy lejos de la Plaza de Mayo: dos manifestantes fueron asesinados a sangre fría en Bernardo de Irigoyen y Rivadavia (a diez cuadras de la Plaza) a las tres de la tarde; uno de ellos tiene dos balazos. Es completamente falsa entonces la hipótesis de La Nación (20/12) que, citando fuentes policiales anónimas, afirma que las muertes fueron obra de "policías cansados, rodeados y desbordados por el temor". Los asesinatos fueron la obra de los "grupos de tareas" de los servicios de inteligencia. Cae la tarde, cae el gobierno A primera hora de la tarde, la batalla alcanza su punto máximo. Los manifestantes intentan entrar en la Plaza desde Avenida de Mayo, la dos diagonales, las calles del microcentro, desde San Telmo y desde el Bajo. Rodean la Plaza; vuelan piedras y se arman barricadas; a los gases se opone el humo de las fogatas y los incendios. El Partido Obrero *después de chocar con la policía en el Congreso* marcha hacia la Plaza por la Diagonal Norte, junto con otros partidos de izquierda y sindicatos combativos. Frente al edificio de YPF, la columna resiste a pie firme la carga de la montada y la hace huir bajo una lluvia de piedras. El PO sigue avanzando hacia Florida; con gases y balas de goma lo obligan a retroceder; se reagrupa y vuelve a la carga. Así varias veces. Cerca de las 17 horas, una gruesa columna de motoqueros hace su entrada, una vez más, en esta oportunidad por Diagonal Norte. Son vivados por los manifestantes y van directamente a chocar con la policía. Los motoqueros son brutalmente reprimidos: dos son asesinados; otros son heridos. Al día siguiente, viernes 22, "la protesta que (los motoqueros) hicieron en el Obelisco por los asesinatos del jueves fue reprimida con saña por la Policía Federal" (Página/12, 23/12). En esa represión, ocurre un hecho sintomático: fueron heridos dos militantes de Hijos y un tercer motoquero, hijo de un desaparecido. Es decir que hubo un operativo de inteligencia que identificó a los motoqueros que se debía reprimir. Cuando los manifestantes, en moto, fueron al Hospital Argerich a interesarse por los heridos, fueron nuevamente reprimidos, a palazos y balas de plomo (ídem). ¿A quién le van a hacer creer que los muertos fueron la obra de policías "exhaustos" y "sobrepasados"? Apartir de las 18, la mayoría de los manifestantes refluye. Los que se retiran por Avenida de Mayo cantan "¡Qué cagazo! / ¡Qué cagazo! / Echamos a De la Rúa / los hijos del Cordobazo". Con las calles adyacentes a la Plaza dominadas por la policía, tienen lugar nuevos asesinatos a sangre fría. Al caer la noche, ha caído también el gobierno. Hay más de 3.000 detenidos, cientos de heridos y 28 muertos. No hay festejos, pero el pueblo ha triunfado: no sólo ha volteado a un gobierno odiado; ha abierto una nueva etapa en la historia argentina.

27 de diciembre de 2001
De la disolución de la URSS al levantamiento popular de la Argentina

En realidad, la URSS ya había dejado de existir efectivamente desde el fracaso del golpe de la KGB de octubre de 1991. "Con la derrota del golpe (...) el viejo aparato estatal de la Unión Soviética se ha quebrado, con el derrumbe de la KGB y el Partido Comunista. En su lugar hay un sistema estatal armado de retazos, que a partir de ahora oscilará entre un dislocamiento completo o una dictadura cívico militar basada en las fuerzas burocrático-restauracionistas que enfrentaron el golpe. La Unión Soviética, como unidad estatal efectiva ha dejado de existir, y lo mismo debe decirse de la URSS como un Estado obrero"1. Pero el mismo golpe no había sido más que un intento desesperado de frenar la descomposición estatal. Desde abril de 1991 se venía discutiendo la redacción de un nuevo "Tratado de la Unión" que reconociera las "libertades" conquistadas por las camarillas burocráticas de las repúblicas, adaptara la organización del Estado a las tendencias centrífugas desatadas por el proceso de restauración capitalista en curso y, a la vez, pusiera un freno a la tendencia a la disolución del Estado federal. El texto del nuevo "Tratado" fue escrito y reescrito decenas de veces pero nunca salió del papel, porque lo que estaba en juego era la distribución de los recursos de la ex URSS entre las distintas camarillas empresarias y regionales, con vistas a la privatización y a la restauración capitalista. En los dos años previos, los burócratas de las empresas "soviéticas" habían fugado unos 60.000 millones de dólares... En los meses que fueron del golpe a la disolución formal de la URSS, se produjo una enorme transferencia de recursos hacia las camarillas de las diferentes republicas. Business Week informaba entonces que "el fracaso del golpe dio nuevo impulso a las grandes liquidaciones. En muchos casos, los bienes estatales fueron transferidos del gobierno central de Moscú a las repúblicas. Bielorrusia, por ejemplo, recibió derechos sobre todos los bienes del sector de aviación de su territorio (que) incluyen aeropuertos domésticos, cuatrocientos aviones y el aeropuerto internacional de Minsk".2 La Comunidad de Estados Independientes (CEI) que vino a reemplazar de apuro a la desaparecida Unión Soviética, fue "un recurso transitorio para evitar la guerra (por el reparto de los recursos entre las camarillas burocráticas), una especie de tregua, lo cual de ningún modo debe servir para la reconstrucción del Estado, sea en Rusia, o en Ucrania, mucho menos para convertir a la ex URSS en un Estado federal".3 Hasta el golpe de octubre, el imperialismo había mantenido una política de conservación de la unidad de la URSS, aunque en el marco de un nuevo "Tratado". A principios de 1991, el FMI fue muy claro al respecto, en particular en lo que se refiere al mantenimiento del centralismo en materia presupuestaria y monetaria. Por ese motivo, tanto Bush como la Thatcher y Kohl apoyaron inicialmente a los golpistas de la KGB. Pero el imperialismo debió adaptarse a la disolución de la URSS como se había adaptado, dos años antes, al derrumbe imparable de la RDA. Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Carter y figura influyente de la política exterior norteamericana, reveló que había discutido con los dirigentes ucranianos la formación de una "Comunidad de Estados" similar al Commonwealth británico. Bush padre, entonces presidente norteamericano, revisó y corrigió el discurso en que Yeltsin proclamó la defunción de la URSS. "La Comunidad nació entonces como un compromiso inestable, incluso con el propio imperialismo".4 La cuestión nacional La desintegración de la URSS fue la consecuencia de las tendencias centrífugas ahogadas por la burocracia staliniana y el Estado burocrático. Detrás de la fachada de la URSS existía un enorme descontento nacional, incluso en la nacionalidad rusa. La disolución de la URSS, sin embargo, sólo reemplazó la dictadura de la burocracia central por la dictadura de las burocracias locales, asociadas a su vez con el imperialismo mundial. Más aún, tampoco la burocracia rusa dejó de ejercer su supremacía sobre las restantes camarillas nacionales, a través de la CEI y de acuerdos bilaterales, que normalmente establecían tropas rusas en las repúblicas periféricas. "La independencia nacional de las repúblicas sigue siendo una tarea revolucionaria (...) No puede haber independencia efectiva de las repúblicas sin la expulsión de la burocracia stalinista y tampoco habrá revolución sin darle un contenido antioburocrático y antirestauracionista a los reclamos independentistas de las masas de las repúblicas".5 Restauración capitalista Con la desintegración de la URSS y el ascenso de Yeltsin al poder en Rusia, el proceso de la restauración capitalista asumió un ritmo acelerado. Privatizó en masa empresas, consorcios industriales, yacimientos y minas en beneficio de una pequeñísima capa de burócratas, mediante procedimientos que fueron definidos por numerosos observadores como "delictivos", "criminales", "mafiosos". En consonancia, las masas sufrieron un retroceso sin precedentes en sus condiciones de vida. Todo esto acentuó el retroceso de la economía rusa. La producción *tanto industrial como agrícola* continuó cayendo en picada; la dependencia del endeudamiento externo creció y el retraso relativo de la economía se profundizó. También agudizó la tendencia a la descomposción estatal de la propia Rusia, como se puso en evidencia en la guerra de Chechenia. Cuando este proceso de descomposición económica y estatal llevó a la cesación de pagos de Rusia en 1998 y a una gruesa crisis financiera internacional, la burocracia abandonó el macaneo independentista. Con el ascenso de Putin, la burocracia (y el imperialismo) intentan ponerle un límite a la disolución rusa y reconstruir el Estado centralizado: por eso relanza la guerra contra Chechenia y se enfrenta a los "barones" locales para reconstruir la autoridad de Moscú. Pero el proceso político que llevó a la disolución de la URSS tuvo lugar, históricamente, en el cuadro de una crisis excepcional del capitalismo mundial, luego de la derrota yanqui en Vietnam. Entre 1970 y 1990, la tasa de crecimiento de la economía mundial cae a la mitad de la registrada en las dos décadas anteriores. Se produce una seguidilla de crisis económicas, "interrumpidas" por "recuperaciones" extremadamente frágiles y cortas. En 1973, estalla la "crisis del petróleo"; en 1975/77, la crisis inflacionaria en los países imperialistas; en 1980, la recesión e hiperinflación en Estados Unidos; en 1982, la crisis desatada por la deuda latinoamericana; en 1987, se derrumba Wall Street; en 1990/92, se combina la recesión norteamericana, la crisis financiera en los Estados Unidos (compañías de ahorro y préstamo), las devaluaciones europeas y, muy importante, el inicio de la larga y aún inconclusa depresión japonesa; en 1997, se derrumba Asia; en el ‘98, Rusia; un año más tarde, Brasil; y luego Argentina, Turquía, la burbuja Internet y la Bolsa de Wall Street. La colonización capitalista de Rusia tiene un carácter esencialmente destructivo porque no hay lugar para las fábricas rusas, ucranianas o bielorrusas en un mercado mundial saturado de mercancías y capitales excedentes. El papel de las masas La disolución de la URSS puso en evidencia que la burocracia no sólo había agotado todas sus posibilidades de desarrollo; mostró también que había fracasado el intento de saltar esta barrera mediante la integración económica, financiera y política con el capitalismo mundial. La crisis mundial había convertido a la URSS y al "bloque soviético", con sus monumentales deudas externas, en "el eslabón más débil de la cadena" de la economía mundial dominada por el capital financiero. La inviabilidad histórica de los regímenes burocráticos *la inviabilidad de la autarquía, la política de saqueo de la burocracia que iba destruyendo las bases sociales del Estado obrero, la presión del capitalismo mundial* se materializó en la forma de una lucha de clases determinada. El primer antecedente fue la huelga general polaca de 1980, la ocupación de los astilleros y el surgimiento de Solidaridad. Aterrorizada, la burocracia buscó una asociación política y social más estrecha con el imperialismo y resguardar sus privilegios amenazados por la vía de la restauración de la propiedad privada. El propio Gorbachov, en susMemorias, reconoce el papel del levantamiento polaco en el lanzamiento de la perestroika, que fue antes que nada un movimiento defensivo de la burocracia ante el temor que despertaban las crecientes huelgas y manifestaciones en la propia URSS. Crisis mundial El derrumbe de la URSS, que es una consecuencia de la inviabilidad histórica de la burocracia stalinista y de su fracaso para superar estos límites mediante la asociación con el imperialismo, puso al desnudo el cuadro de derrumbe potencial de la economía mundial dominada por el capital financiero. En resumen, el derrumbe de la URSS fue una expresión mayúscula de la crisis mundial. Este fue, desde el mismo desarrollo de los acontecimientos, la caracterización del PO y la piedra angular que guió su política. Cuando todos hablaban del "fracaso del socialismo", el PO se empeñó en demostrar que "la experiencia de la descomunal desintegración del Estado provocada por todas las alas y por todas las tentativas políticas de la burocracia restauracionista y sus aliados capitalistas, simplemente demuestra que el comunismo es la salida a la muerte del ‘comunismo’". 6 Aunque reconocía que el proletariado había recibido un serio golpe con la destrucción de la propiedad estatal y sus conquistas sociales, el PO sostuvo que el factor dominante de la situación creada con la disolución de la URSS era la agudización de la crisis y de la lucha de clases a escala mundial. Diez años después de estos acontecimientos, las escenas de la "toma del Palacio de Invierno" que transmite la TV a todo el mundo tienen lugar en la Plaza de Mayo y con la activa participación del partido que, diez años antes, había anticipando que la consecuencia del derrumbe de la URSS sería un avance sin precedentes de la crisis revolucionaria a escala mundial.

27 de diciembre de 2001
Motoqueros: Patrulleros de la rebelión popular
Corresponsal

Mientras los manifestantes nos batíamos con las fuerzas de la represión, el rugido de decenas de motos nos sorprendió a todos. Pensábamos en una patrulla policial motorizada. Pero no: eran pibes con el pelo largo apenas disimulado bajo el casco y la caja del "delivery" en la parte trasera de la moto. Los motoqueros, organizados en escuadrones sincronizados, se sumaban a la rebelión popular. Zigzagueando con sus motos para "despejar camino", confundiendo a la represión con sus desplazamientos, y patrullando las calles para avisar *con los "walkman"* qué calles estaban "transitables", los motoqueros fueron un importante componente de la rebelión popular del jueves 20. Pero la brigada "motoquera" sólo podía sorprender a quien no conoce las condiciones de superexplotación en la que se desenvuelve esta fracción de la juventud trabajadora. Sin estabilidad laboral, sin derecho siquiera a recibir de la patronal sus instrumentos de trabajo, los motoqueros son sometidos a un régimen de "destajo". Esta condición laboral, a su turno, transforma la vida del joven motoquero en una verdadera ruleta rusa, sometidos cotidianamente a los peores accidentes de tránsito. Como las cajeras y cajeros de supermercado; como los que soportan el ritmo infernal de los Mc Donald’s, los motoqueros integran una generación de jóvenes que soporta, a la vez, el desempleo y la superexplotación laboral. Los mitos sobre la supuesta superioridad de la "juventud de los ‘70" *que siempre esparcen los fundidos de la revolución* quedaron definitivamente barridos el jueves pasado. La presente generación juvenil, simbolizada por los motoqueros, fue la gran protagonista de la rebelión del jueves, poniendo en las calles una abnegación y heroísmo verdaderamente revolucionarios.

27 de diciembre de 2001
Juicio y castigo
Editor

Operación impunidad Transcribimos a continuación el informe entregado por el CELS el sábado 22 a las 10 horas, sobre los efectos de la represión delaruista, continuada por el gobierno de Puerta. -Cantidad de muertos en los acontecimientos de los días 19, 20 y 21 de diciembre de 2001: 31 (7 menores de 18 años). -Cantidad de muertos imputados a la Policía Federal o provinciales: 8 (dos menores de 18 años). -Numerosos heridos en todo el país, muchos de ellos de gravedad. En la ciudad de Buenos Aires fueron atendidos en vía pública por el Same: 185. -Detenciones con identificación sin proceso penal en la ciudad de Buenos Aires: 192. -Detenciones en la provincia de Buenos Aires al 20/12/01, 12:00 horas: total 2.213 (325 menores de 18 años, 1.014 mayores de edad y por averiguación de antecedentes, 874). Los mismos que no estuvieron en la Plaza *porque hasta la misma mañana del jueves eran cómplices de De la Rúa en el saqueo y la represión al pueblo* comenzaron inmediatamente el "operativo impunidad" de los represores. El jefe de la Policía, el comisario Santos, fue separado de su cargo... para que todo quedara como está: las patotas y las bandas de los comisarios seguirán intactas. El nuevo gobierno no ha tomado ninguna provisión para que sea investigado el accionar de los grupos de tareas ni las responsabilidades por la represión. Desde el mismo aparato policial ha comenzado a disolverse la responsabilidad por la represión: "No hubo mando unificado sino venganza", le dijo un alto jefe policial anónimo a un periodista de Página/12 (22/12). En una nota editorial, La Nación (23/12) respalda abiertamente la represión. "La sociedad debe valorar el sacrificio de la mayor parte de los agentes policiales (...) Cuanto se haga para garantizarles a las fuerzas de seguridad el respeto y la adhesión de todos los sectores, contribuirá a evitar que la Argentina vuelva a vivir la terrible experiencia de los últimos días". Pero nuestra "sociedad" no es la "sociedad" de ellos. Para defender a la "sociedad" de los trabajadores y el pueblo explotado, hay que disolver la policía y los organismos de seguridad e inteligencia y juzgar y condenar a los represores y asesinos al servicio de los saqueadores del país n REGISTRO DEMUERTOS AL 22/12/01 (10:00 hs) - Centro de Estudios Legales y Sociales Orden Apellido Nombre Edad Muerto por policía Provincia 1 Delgado Juan 27 Sí Santa Fe 2 Lepratti Claudio Hugo 38 Sí Santa Fe 3 Acosta Graciela 35 Santa Fe 4 García Yanina 18 Santa Fe 5 Pereyra Rubén Alejandro 20 Santa Fe 6 Pasini Luis 15 Santa Fe 7 NN Santa Fe 8 Iturralde o Ituraín Romina 15 Sin dato Entre Ríos 9 Paniagua Rosa o Eloísa 13 ú 11 Sin dato Entre Ríos 10 Avila Diego 24 Sin dato Buenos Aires 11 Rosales Mariela 28 Sin dato Buenos Aires 12 Flores Julio Hernán 15 No Buenos Aires 13 Ramírez Damián Vicente 14 Sin dato Buenos Aires 14 Salas Ariel Maximiliano 30 Sin dato Buenos Aires 15 Guías Pablo Marcelo 23 Sin dato Buenos Aires 16 Gramajo Roberto Agustín 23 Sin dato Buenos Aires 17 Víctor Enrique 21 Sin dato Buenos Aires 18 Legembre Eduardo 20 No Buenos Aires 19 NN (femenino) No Buenos Aires 20 NN (masculino) No Buenos Aires 21 Avaca Elvira o Elida 42 Sin dato Río Negro 22 Moreno David Ernesto 13 Sí Córdoba 23 Arapi Ramón Alberto 23 Sí Corrientes 24 Rivas Gastón Marcelo 30 Sin dato Ciudad de Buenos Aires 25 Racagna Diego 25 Sí Ciudad de Buenos Aires 26 NN (masculino) 25/30 Sin dato Ciudad de Buenos Aires 27 NN (masculino) Sin dato Ciudad de Buenos Aires 28 Márquez Alberto 57 Sin dato Ciudad de Buenos Aires 29 Benedetto Gustavo Ariel 23 Sí Ciudad de Buenos Aires 30 Almirón Carlos Sí Ciudad de Buenos Aires 31 Campos Walter 16 Sí Santa Fe 32 Aredes Rubén Darío 30 Sin dato Ciudad de Buenos Aires

27 de diciembre de 2001
El 19 y 20 en Córdoba

• El martes 18 el Sindicato de Municipales rompe las negociaciones con el gobierno de Kammerath ante el no pago del refrigerio y la ausencia de un cronograma de pago de los sueldos, entre otros motivos. El miércoles se realizó una asamblea en el Palacio Municipal donde los trabajadores fueron desalojados por la policía, pero previamente inician un incendio del edificio. El desalojo se produce con una feroz represión que se continúa en las calles aledañas donde los trabajadores se defienden con piquetes y barricadas, que se rearman una y otravez tras cada envestida de la policía. A esto se van sumando trabajadores de otros gremios, activistas, etc. La Policía se mete en el Sindicato de Luz y Fuerza a los tiros y con balas de goma. Estas escenas se desarrollan durante más de 4 horas. La consigna central era "Que se vayan". • A las 17 horas comienza a funcionar un plenario de activistas de todos los gremios, y las direcciones de los sindicatos nucleados en la Coordinadora de gremios estatales, la CTA y la CGT Rodríguez Peña (moyanista). En esos momentos se toma conocimiento de la posible (hasta ese momento) declaración del estado de sitio. El plenario pasa a un cuarto intermedio hasta las 20. Allí la Mesa de la Coordinadora propone paro general al día siguiente con movilización a partir de las 10 de la mañana contra el estado de sitio, la represión a los trabajadores y a los que saqueaban los supermercados y el repudio al gobierno. La moción fue aprobada pero las distintas corrientes hicieron propuestas y planteos que no iban más allá del fortalecimiento de las medidas de lucha. El PO propuso además la convocatoria a una Asamblea Popular y desarrolló el planteo de la Asamblea Constituyente. • La crisis nacional había "salvado" al gobierno de De la Sota de enfrentar la más dura crisis de toda su gestión. • Unas horas más tarde, en Nueva Córdoba, barrio predominantemente de clase media y estudiantes, comienza un cacerolazo y una manifestación. Los compañeros del PO que estaban pegatinando en la zona el afiche "Que la paguen los banqueros", se suman a la movilización. Más de 200 afiches fueron tomados por los manifestantes como estandartes, colocados en los autos, abiertos frente a las cámaras. La movilización alcanzó un pico de 20 mil personas y marchó hacia la Legislatura con el grito de "Que se vayan" y "El estado de sitio se lo meten en el culo". Así fue casi hasta el amanecer. • Al día siguiente 3.000 trabajadores manifestaron en Colón y General Paz, convocados por los gremios. De allí marcharon hacia la Municipalidad. El PO marchó con un gigantesco cartel que decía "Que se vayan-Asamblea Constituyente ya". La Coordinadora de gremios decidió suspender cualquier plenario o reunión hasta la semana siguiente. • Mientras tanto, el epicentro se había trasladado a los barrios. La policía se dedicó a cuidar los hiper, por lo que fueron saqueados los super más chicos. En algunos lugares los vecinos lograron comida, pero la represión policial fue feroz. El presidente de la Cámara de Supermercadistas felicitó a De la Sota por lo bien que defendió la propiedad privada (de ellos). Algunas zonas estuvieron militarizadas, como la populosa Villa El Libertador o Ituzaingó, lo que no impidió que los vecinos se volvieran a reorganizar y reclamar comida o asaltar supermercados. • La represión fue tan feroz que se usó a la Gendarmería; la Policía acabó con su provisión de gases lacrimógenos. Un chico de 13 años fue matado en Villa 9 de Julio y un bebé está en terapia intensiva por haber recibido una bala. • El Polo Obrero, a través de sus delegados, organizó asambleas, tratando de ordenar el reclamo de alimentos, consiguiendo en muchos casos el objetivo. Los delegados de los centros de desocupados jugaron un papel muy importante porque eran el punto de referencia de la lucha. • En Río Ceballos, una asamblea de 60 vecinos de Barrio Loza, convocada por la Comisión Vecinal, decidió convocar a los municipales, a los trabajadores de Epec, a los despedidos del Frigorífico Estancias del Sur y a los docentes a realizar una reunión para resolver cómo actuar.

27 de diciembre de 2001
La represión de los gobernadores peronistas
Corresponsal

No sólo De la Rúa y su banda de "demócratas" terroristas cargan con la responsabilidad de los 28 muertos y los cientos de heridos de la pueblada. También la cargan los gobernadores peronistas, y sus intendentes. Nueve muertos, cientos de heridos y más de 2.400 detenidos en Buenos Aires; cinco muertos en Santa Fe; un muerto en Córdoba; otro en Tucumán, además de un centenar de heridos de bala y 400 detenidos. Las policías provinciales y la Gendarmería reprimieron al pueblo con la misma saña que la Federal en la Plaza de Mayo. Si la masacre no fue mayor se debe a que el pueblo echó a De la Rúa el jueves 20. Ese día, el comandante de la Gendarmería aseguraba que "vamos a utilizar toda la violencia que haga falta" y que "casi agotadas las municiones antidisturbios, anoche comenzaban los preparativos para cambiar el armamento de los efectivos por fusiles" (La Nación, 21/12). En Buenos Aires, el sonriente Ruckauf le reclamó a De la Rúa el despliegue del Ejército, después de que la policía provincial agotara las balas de goma en la tarde del miércoles 19 (Clarín, 20/12). En Buenos Aires, los "operativos de inteligencia" de la policía provincial y de la Side estuvieron a la orden del día. Fueron ellos los que desataron la psicosis de los "saqueos a las viviendas" que nunca ocurrieron, pero que sirvieron para aterrorizar a la población, mantenerla en sus casas, enfrentar a los vecinos y a los barrios entre sí y, por sobre todo, justificar el cerco policial a las barriadas populares y las salvajes razzias policiales que tuvieron lugar en barrios, villas y asentamientos en las noches del miércoles, jueves y viernes. Los servicios de inteligencia y los organismos de seguridad actuaron en estas jornadas tanto para los que fogoneaban el recambio político como para los que trataban de sobrevivir: después de todo, tienen tantas relaciones con unos como con los otros y a ambos les deben la impunidad de sus crímenes contra el pueblo, tanto los de las épocas dictatoriales como los cometidos bajo la "democracia".

27 de diciembre de 2001
El Partido Obrero rechaza la asunción de Puerta como presidente, repudia la reimplantación del estado de sitio y reclama una Asamblea Constituyente

El Partido Obrero rechaza las decisiones de la Asamblea Legislativa de nominar al senador Ramón Puerta como presidente provisional, toda vez que el objetivo declarado de este nuevo gobierno es proceder a ejecutar la fase final del plan Cavallo, a través de la devaluación del peso, para consumar la licuación de deudas de los Techint y los Macri, y proseguir la represión contra el pueblo, al punto que ha restablecido el estado de sitio por decreto, con lo que debuta violando la Constitución Nacional. Los partidos que integran la Asamblea Legislativa han sido cómplices de la política del derrocado De la Rúa, por lo cual no tienen autoridad para formar un gobierno que pretende imponer un programa de emergencia contra los trabajadores. Exigimos que se convoque de inmediato a una Asamblea Constituyente que se haga cargo del gobierno de la Nación, con la finalidad de cesar el pago de la deuda externa, nacionalizar los bancos y AFJP y proceder a la reorganización del país sobre nuevas bases sociales. Exigimos el levantamiento del estado de sitio; el juicio y castigo a los represores del miércoles y jueves, y de los crímenes cometidos desde la represión del 10 de diciembre del ‘9l; la vigencia plena de los derechos constitucionales y la organización de la distribución alimentaria a todo el pueblo, por medio de los cuerpos de delegados en cada barrio y de Asambleas Populares electas. 21 de diciembre del 2001 Jorge Altamira Partido Obrero

27 de diciembre de 2001
Altamira planteó la Constituyente en la Legislatura de Buenos Aires

Fundamentos Señor Presidente: La rebelión popular desarrollada durante la tercera semana de diciembre ha liquidado todo vestigio de legitimidad de las instituciones del presente régimen político y social. Comenzando por el gobierno y parlamento nacionales, se puso en evidencia la completa incapacidad y fracaso de dichas instituciones en darle una salida a las apremiantes necesidades del pueblo. Con un agravamiento exponencial de la miseria social, la Ciudad de Buenos Aires no escapa a esta caracterización general. En este ultimo período, la desocupación ha alcanzado una cifra récord, superando inclusive en su ritmo de crecimiento a la media nacional. La pobreza y la indigencia abrazan a un número alarmante y creciente de familias trabajadoras. Los sin techo se multiplican, mientras se incrementa la cifra de desalojos y el hacinamiento en las villas y barrios carenciados. Las escuelas y hospitales sufren un deterioro imparable, privados de los materiales y obras imprescindibles para garantizar su continuidad y funcionamiento. Los programas sociales del Gobierno de la Ciudad han fracasado para responder a los requerimientos que reclama la actual situación. Ha sido incapaz, inclusive, para paliar en tiempo y forma, la emergencia alimentaria planteada en plena rebelión popular, cuando bolsones con alimentos esenciales tardaron hasta siete días en llegar a las barriadas y villas. La política cultural del Gobierno está liquidando sus principales pilares *teatro Colón, conservatorios* en aras de la política de "sponsoreo", es decir, de privatización cultural. Mientras, se negaban reclamos esenciales a los explotados de la Ciudad, la administración de Ibarra *con la complicidad de la Legislatura*, aprobaba excepciones inmobiliarias, moratorias para los deudores evasores, otorgaba beneficios multimillonarios a los contratistas a través de un nuevo régimen de licitaciones y fomentaba la especulación inmobiliaria y financiera a través de la Corporación Puerto Madero y la Corporación del Sur. Esta orientación social que privilegia a los banqueros, especuladores y monopolios capitalistas fue defendida en aras de la "creación de empleo" y del "desarrollo económico". Lo cierto es que el presupuesto porteño se ha convertido, crecientemente, en un coto de contratistas y de "corporaciones" privadas, sin que por ello haya parado de crecer un solo minuto la desocupación. Es esta orientación, compartida tanto por el gobierno aliancista nacional como el porteño, la que llevó al país al colapso. Haciendo caso omiso a esta evidencia, el Jefe de Gobierno pretende ahora dar un golpe de mano y perpetuar esta política fracasada, haciendo aprobar entre gallos y medianoche el presupuesto, la ley tarifaria y código fiscal, que le otorgan superpoderes al Ejecutivo de la Ciudad. La Ley de "Emergencia Económica y Social" que el Ejecutivo ha enviado a la Legislatura plantea el otorgamiento de facultades para actuar con total discrecionalidad respecto del presupuesto, creando o suprimiendo recursos y gastos, y pudiendo redistribuirlos a su antojo. Huelga señalar que de prosperar dicho proyecto, cualquier ley que se apruebe, empezando por el propio presupuesto, queda vaciada de contenido, ya que puede ser inmediatamente alterada por el Poder Ejecutivo apelando al uso de sus facultades especiales. Ibarra pretende acaparar la suma del poder público en momentos en que la movilización popular acaba de tirar abajo a un gobierno nacional que se caracterizó, precisamente, por la concentración de poderes especiales. Recién cuando la nave se hundía y se generalizaba la indignación popular, el mismo parlamento cómplice que le entregó ese poder a ambos, se vio forzado a sacárselo. La ilegimitidad del acto que se pretende sancionar, ahora con el aval de la Legislatura, es aún más flagrante si se tiene en cuenta que la representación política actual en el Gobierno y Legislatura porteños se originan en una elección realizada en mayo del 2000, es decir, bien alejada de las transformaciones que se ha operado en el escenario político y en la opinión, actitud y conciencia de la ciudadanía. El pueblo de la Ciudad, que se adueñó de sus calles y protagonizó el Porteñazo, salió a resolver por su cuenta, a través de su propia iniciativa, los graves y acuciantes problemas que se agravaban hora tras hora. Como nunca, quedó al desnudo la impotencia, no ya del gobierno nacional, sino de todos los gobiernos provinciales, incluido el de la Ciudad, aún cuando se jactan de palabra, de su supuesta "autonomía" con respecto a las políticas centrales. La iniciativa popular expresada en las históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre constató con la completa falta de iniciativa por parte de los órganos de gobierno. Esa pasividad abarcó, también, a la conducta del gobierno porteño frente a la represión: aún cuando ésta se desarrolló *y con ribetes salvajes* a apenas veinte metros de la sede la Jefatura de Gobierno, no encontró otra respuesta por parte del Ejecutivo de la Ciudad que "un llamado telefónico al (ex) ministro Mestre" (declaraciones de Aníbal Ibarra a la televisión). Pero la pasividad ha abarcado también al poder Legislativo. ¿Acaso no es altamente ilustrativo que en momentos en que el país *¡pero principalmente la Ciudad!* estaba en llamas, en medio de la mayor crisis nacional, la Legislatura dejara de sesionar? Es un hecho que retrata la caducidad de las instituciones del Estado porteño y la necesidad de su reemplazo por otra organización política. Una Asamblea Popular Constituyente, que exprese a la voluntad soberana del pueblo y, en esa medida, se convierta en el ámbito apropiado para discutir y resolver los problemas que interesan a la población trabajadora y comience a reorganizar integralmente a la Ciudad sobre nuevas bases sociales. Con este planteamiento, no hacemos más que darle forma jurídica a lo que dicta la propia realidad. Es decir, a lo que el pueblo ha sancionado a través de su movilización multitudinaria. La convocatoria de una Constituyente libre y soberana en el ámbito de la Capital Federal servirá, sin lugar a dudas, para trazar un rumbo al conjunto del país, en momentos en que el Gobierno nacional y el Congreso, copados por partidos responsables de las privatizaciones, las coimas, el hambre y la desocupación están completamente deslegitimados a los ojos del pueblo. La Legislatura tiene la oportunidad de encabezar este proceso político de renovación. Si fuera capaz de dar ese paso *aún tardíamente por relación a la vorágine con que se están precipitando los acontecimientos* tendría reservado un lugar en la historia. De lo contrario, como ha pasado con otras instituciones anacrónicas, será presa de esos acontecimientos y será devorada por los mismos. PROYECTO DE LEY Articulo 1º. Se convoca a una Asamblea Constituyente en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires en un plazo máximo de 45 días. Esta Asamblea asumirá el gobierno general de la Ciudad, sustituyendo a los actuales poderes Ejecutivo y Legislativo. Articulo 2º. Hasta la asunción de la Asamblea Constituyente, se constituye un gobierno colegiado integrado por representantes de todos los bloques parlamentarios de la ex Legislatura de la Ciudad, en sustitución del poder Ejecutivo y de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Artículo 3º. Comuníquese.

27 de diciembre de 2001
El 2002 sera nuestro si no nos dejamos engañar
Partido Obrero

Cuando un gobierno dice que nos va a aumentar el salario, pero sólo en bonos o cuando acabe de imprimir otra moneda devaluada, nos está mintiendo. Ese salario mínimo no valdrá nada. Cuando nos dice que va a "crear un millón de empleos", pero apenas ofrece "planes trabajar", mientras las fábricas siguen despidiendo, nos miente. En lugar de "trabajo basura", debería abrir las fábricas cerradas, prohibir las suspensiones y los despidos y repartir los puestos de trabajo en las empresas entre el conjunto de los trabajadores. Cuando ese mismo gobierno asegura que dejó de pagar la deuda externa, pero sigue garantizando el pago de los 50.000 millones de dólares que "canjeó" Cavallo en beneficio de la banca "local", nos sigue mintiendo. Si realmente dejara de pagar la deuda externa usuraria no necesitaría emitir "bonos basura" o Argentinos inconvertibles, para pagar los salarios. Podría pagarnos con pesos contantes y sonantes. No le devuelve tampoco el dinero a los pequeños ahorristas, precisamente porque sigue pagando esa deuda maldita y porque está empeñado en devaluar los salarios, pagándolos con una nueva moneda de cuarta. Rodríguez Saá fue votado por el Congreso para proteger a los banqueros y a los capitalistas y para distraer al pueblo con soluciones ficticias que permitan desmontar por un tiempo la rebelión popular. No es el peronismo que quiere volver al 45, sino que teme que lo voltee un nuevo 17 de octubre. Quiere reconstituir el poder golpeado por el levantamie nto popular del miércoles 19 y el jueves 20. Siguen los gobernadores que han reprimido al pueblo; sigue la Corte Suprema del contrabando de armas y de las privatizaciones; sigue el Congreso que esconde el lavado de dinero y las corruptelas contra el pueblo. Las elecciones previstas no son generales, los dejan a todos ellos allí donde están. Tampoco hay garantías de que se realicen, porque todos conspiran contra todos, mientras la crisis política es cada vez más explosiva. El régimen atacado por la sublevación popular, ha puesto en lugar de De la Rúa a un gobierno usurpador, que no fue elegido por nadie, para que proteja intereses y privilegios. Decimos: Por el repudio a la deuda externa. Nacionalización sin indemnización de los bancos. Control obrero. Salario mínimo de 600 pesos (no bonos), por ocho horas de trabajo. Reparto de las horas de trabajo entre todos los desocupados. Prohibición de despidos y suspensiones. Abrir las fábricas que han cerrado. No a los gobiernos usurpadores. Por una Asamblea Constituyente libre y soberana. Organicemos asambleas populares en todo el país.

27 de diciembre de 2001
"Nos borramos del Argentinazo que anunciamos durante una decada"
Rubén - CEPA Económicas

Compañeros de Prensa Obrera: Les escribo con una mezcla de emociones: alegría, orgullo, dolor, bronca. Alegría porque finalmente el pueblo hizo el Argentinazo por el que tanto luchó, porque los trabajadores, los desocupados, los estudiantes, salimos todos juntos a la calle y volteamos a un gobierno odiado. Orgullo porque vi miles y miles de actos de heroísmo, de todos, por la lucha contra la represión, por los enfrentamientos con la montada y las motos, por el socorro a los heridos, porque el pueblo volvió a la carga, una y otra vez, pese a haber sido apaleado, por resistir y por vencer. Y también, por qué no, mi propio orgullo personal porque participé en esa lucha de la que no me voy a olvidar mientras viva. Dolor por los compañeros asesinados a sangre fría; por los compañeros presos y torturados. Y bronca, mucha bronca. Porque a la Plaza de Mayo fui solo. Con muchos miles pero sin la corriente en la que milito (la CEPA) y sin el partido que la dirige (el PCR), que decidieron no participar en la lucha del pueblo en la Plaza de Mayo. Se aferraron a los "argumentos" de D’Elía y la CTA para no marchar junto a las decenas de miles que peleamos con la policía, que volteamos a Cavallo y a De la Rúa y que hicimos el Argentinazo. Que el PCR, la CCC y la CEPA no hayan estado en la Plaza de Mayo es inexplicable. La Asamblea Piquetera había decidido con mucha antelación realizar una marcha el jueves 20 de diciembre de Congreso a la Plaza de Mayo. Si ese día no hubiera sido el Argentinazo, el PCR y la CCC hubieran debido marchar a la Plaza, según lo convenido. Pero cuando la fecha establecida para la marcha piquetera terminó coincidiendo con el levantamiento popular más grande de la historia argentina, el PCR levantó la actividad con el argumento de que había una maniobra de la derecha. Durante diez años anunciamos el Argentinazo; cuando el Argentinazo finalmente se hizo realidad, nos borramos. Compañeros, les escribo para sacarme la bronca y porque ustedes no levantaron la marcha piquetera y sí marcharon a la Plaza y, como miles, luchamos juntos, en la calle, para derrotar al gobierno entreguista.