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Prensa Obrera N° 268

24 de mayo de 1989 · 24 notas

Notas de este número

24 de mayo de 1989
Revolución en China

Millones de estudiantes, trabajadores, campesinos, empleados estatales, intelectuales y hasta policías, soldados rasos y funcionarios de bajo rango del Partido Comunista protagonizan, en decenas de ciudades de todo el país, las movilizaciones de masas más impresionantes de que se tenga memoria en China. Se trata de una Revolución. Desde mediados de mayo, luego del fracaso de las “negociaciones” iniciadas entre el gobierno y los estudiantes, la movilización entró en una nueva fase cuando más de 3000 estudiantes se declararon en huelga de hambre en la plaza Tiananmén el corazón político de China. La población de Pekín ganó las calles para defender a los huelguistas. Gigantescas manifestaciones, estimadas en dos y hasta tres millones de personas (Sur, 18/5), rodearon a los estudiantes. La nueva ola de manifestaciones se extendió rápidamente por todo el país a Shanghái, Wuhan, Cantón, Shangsha, Xiamen, Xian y aún en Hong Kong, al sur del país, bajo el dominio británico. El programa de la lucha entablada plantea la libertad de prensa, plenos derechos de organización y manifestación pública, libertad a los presos políticos y la obligación de los altos funcionarios de dar a conocer sus ingresos y el movimiento de sus cuentas bancarias. A medida que las movilizaciones han ido creciendo, su programa se ha ido radicalizando: de la reivindicación inicial del fallecido Hu Yaobang se ha pasado a la exigencia de las renuncias de Deng Xiaoping, el padre de las “reformas económicas capitalistas”, y de Li Peng, sindicado como el representante del ala “dura” del PC. Estas son las banderas de una revolución política contra la burocracia usurpadora del poder obrero, de un movimiento que ya ha desbordado a los estudiantes y abarca a amplias masas de trabajadores. El movimiento obrero está interviniendo en forma creciente en la lucha, retomando sus métodos históricos de organización y lucha. “Los 220.000 obreros de la fábrica siderúrgica de Shougang, la mayor planta industrial de Pekín, comenzaron a crear su propia organización sindical independiente” (Sur, 22/5). “En Pekín el transporte está paralizado y los abastecimientos escasean como resultado de huelgas y boicots populares” (idem). Otras informaciones señalan que se han producido huelgas en minas de carbón, al tiempo que se prepara una huelga general y se ponen en pie, por ahora sólo en Pekín, “consejos obreros” (Clarín, 21/5). La convergencia obrera-estudiantil quebró los intentos iniciales de la burocracia de aislar a los estudiantes y sofocar su protesta por la fuerza. La burocracia debió recular y comenzar “negociaciones” con los estudiantes, que éstos abandonaron por considerarlas “una farsa”. El fracaso de la vía conciliadora, sumado al crecimiento de las movilizaciones populares llevaron a la burocracia a imponer la ley marcial y ordenar el envío de tropas a Pekín. Esto no hizo más que echar leña al fuego. “Los trabajadores de los subtes cortaron la electricidad para evitar que los soldados emplearan los túneles para llegar a la plaza (donde se encontraban los manifestantes)" (La Nación, 20/5). Decenas de miles se arrojaron al paso de los camiones con tropas, rodeándolos e impidiéndoles moverse. “En la estación central de Pekín, un tren con 1500 soldados fue rodeado por un enjambre de estudiantes que mantuvieron a los soldados copados dentro del tren. Al anochecer, más de cien mil personas rodeaban a los soldados. Se levantaron barricadas y se colocaron ómnibus en las Intersecciones para bloquear el Intento de escape de los soldados” (La Nación, 22/5). En sólo tres días de movilizaciones crecientes, los militares fueron obligados a replegarse. Más de ciento cincuenta mil soldados estaban paralizados en las afueras de Pekín. “La población —concluye la información periodística— hizo trizas la ley marcial” (Clarín, 22/5). La revolución política en China ganó una nueva batalla. Descomposición de la burocracia El reiterado fracaso de la burocracia en imponer un retroceso al movimiento ha producido “febriles negociaciones en el gobierno, el PCCh y el ejército” que no pueden esconder el resquebrajamiento y la descomposición de los pilares del Estado burocrático: el Partido Comunista y el Ejército. El secretario general del PCCh, Zhao Ziyang, fue destituido en la madrugada del viernes por negarse a avalar la imposición de la ley marcial. Su paradero es desconocido y las versiones indican que está sometido a arresto domiciliario. Sin embargo, “en el propio Politburó del PCCh habría dirigentes que apoyan a Zhao” (Clarín, 21/5). Los partidarios del defenestrado secretario general retomaron la ofensiva después del ominoso fracaso de la ley marcial para hacer retroceder al pueblo. Ahora, es “Li Peng, responsable de Imponer la ley marcial, quien parece en peligro y, según medios diplomáticos, podría arrastrar en su caída a tres de los cinco miembros del Politburó” (Crónica, 22/5). Las FF.AA. parecen erigirse como el árbitro de la situación. “El futuro político de China —indicaba un corresponsal occidental— está librado en gran medida a las lealtades políticas y militares de los líderes armados” (Clarín, 22/5). El Ejército, sin embargo, no es ajeno a la crisis política, cuando “aparecen signos de división militar” (Clarín, 22/5). “El Ejército, que teme cada vez más la posibilidad de quedar atrapado en la creciente pulseada por el poder, se habría negado el mes pasado —en contra de las órdenes del “hombre fuerte” Deng— a dispersar la ola inicial de protestas estudiantiles. Esta semana se produjeron signos de graves divisiones entre los líderes militares. A medida que crecía la protesta, algunos comandantes se han negado a intervenir contra la multitud” (Clarín, 22/5). Mientras en las cúpulas del aparato estatal ganaban terreno la confusión y las tendencias centrífugas, su base se desmoronaba plegándose a la movilización popular. En las grandes manifestaciones del último fin de semana “pudieron observarse pancartas de ‘trabajadores del Departamento de Propaganda del PCCh', de ‘profesores de la escuela central del Partido Comunista', de ‘alumnos oficiales de Ejército' y de periodistas del 'Diario del Pueblo', el órgano oficial del PCCh” (Sur, 19/5). “Los soldados, por su parte, confraternizaron con estudiantes y trabajadores, recibiendo de ellos helados, cigarrillos y té” (Sur, 22/5). “Los muchachos en uniforme respondían a los muchachos de la plaza con el signo de la victoria, el gesto simbólico de la protesta” (Sur, 18/5). “Una fuente china reveló que se están trayendo tropas de zonas lejanas porque no se puede confiar en las locales. Es posible que los manifestantes logren hacerlas cambiar de bando” (Clarín, 22/5). La confraternización entre las tropas y los manifestantes es un signo inconfundible de toda revolución. “Los jóvenes —relata el corresponsal de la agencia UPI— trepaban a los camiones para debatir con las tropas. Soldados de no más de 20 años no podían contener las lágrimas cuando escuchaban los argumentos de los estudiantes” (La Nación, 20/5). La monolítica burocracia china se resquebraja bajo la inmensa presión de la movilización de las masas. “Demasiado tarde” El conjunto de las cancillerías occidentales, el Vaticano y hasta el Kremlin alertaron a Pekín sobre la “peligrosidad” de una aventura represiva. “Demasiado tarde para reprimir" graficó un analista occidental (Clarín, 19/5). El premier soviético Gorbachov de visita en Pekín recomendó “acudir a métodos políticos”, es decir a concesiones. Es la línea clásica para desarmar a la Revolución y aplastarla. El ascenso de la cuarta Revolución China (revolución política) es un factor que homogeniza todo el proceso de la revolución política en los Estados burocráticos, porque aparece claramente como la respuesta al fracaso de las políticas de alianza con el imperialismo mundial y de restauración del capitalismo. Pero a partir de esta clarificación es todo el proceso de la revolución mundial el que ingresa en una nueva etapa.

24 de mayo de 1989
La Alianza entre la CIA y la KGB

Productores de cine y TV y escritores y editores de todo el mundo han amasado verdaderas fortunas con historias de espionaje cuyo tema favorito ora la “lucha a muerte" librada, entre las sombras y en los lugares más exóticos y remotos del planeta, entre la CIA (la Central de Inteligencia yanki) y su “colega” soviética, la KGB. La realidad, quizás más que en cualquier otro caso, dista enormemente de la ficción literaria y cinematográfica. El poeta soviético Eugeni Evtushenko acaba de denunciar en la revista pro-perestroika Ogonyok que “la CIA ayudó a la KGB a reprimir a disidentes soviéticos en 1966. El servicio secreto norteamericano — continúa el poeta soviético— proveyó, por ejemplo, a la KGB los seudónimos de los escritores disidentes Yuli Daniel y Andrei Sinlavsky. Con base en las informaciones proporcionadas por la CIA, los dos escritores fueron presos y procesados” (O Estado de Sao Paulo, 7/5). Con el procesamiento a Daniel y Siniavsky —que fueron condenados a largas penas de prisión—se inició una larga etapa de juicios contra los intelectuales disidentes en la URSS, que fueron confinados a campos de trabajos forzados en los desiertos árticos y a los tristemente célebres “hospitales siquiátricos". La denuncia de Evtushenko sobre la participación de la CIA en el montaje de las acusaciones a los intelectuales revela la inocultable filiación contrarrevolucionaria de los “procesos” a los disidentes soviéticos. No debe olvidarse que los Echegaray y Fava, junto con los “dinosaurios” Iscaro y Nadra, reivindicaron estos “procesos”, naturalmente, “en defensa del socialismo". Según el denunciante Evtushenko, que fue informado del affaire CIA-KGB por el “demócrata" Robert Kennedy, la CIA perseguía el objetivo de distraer, con los juicios a los disidentes soviéticos, el repudio mundial a los brutales bombardeos yankis sobre las ciudades, y la población civil, de Vietnam del Norte. El acuerdo CIA-KGB tuvo, por este motivo, un alcance contrarrevolucionario mundial. La denuncia del poeta soviético, aunque reveladora, no puede sorprender. La CIA y la KGB son los agentes de la diplomacia secreta de dos regímenes, el imperialista y el burocrático, que han sellado un pacto contrarrevolucionario de largo alcance contra los pueblos del mundo. La colaboración ahora conocida entre la KGB y la CIA es la extensión, en el terreno de las provocaciones y las intrigas, del pacto de “coexistencia pacífica" suscripto oportunamente entre Nixon y Brezhnev. No será extraño que los historiadores del futuro, o en su defecto los poetas, encuentren nuevos casos de colaboración contrarrevolucionaria de la CIA y la KGB que se estén realizando hoy, ya sea en la arena mundial, ya sea en el marco interno de alguna de las dos potencias, bajo la sombrilla protectora de los acuerdos Reagan-Gorbachov de “nueva colaboración mundial" y de “fin de los conflictos regionales”, eufemismos con los que el imperialismo y la burocracia pretenden abortar la revolución mundial.

24 de mayo de 1989
Panamá: Los demócratas contra la independencia nacional

Bastó una llamada telefónica del norteamericano Bush a los principales presidentes latinoamericanos para sumarlos a la nueva agresión yanqui contra Panamá. Mientras el imperialismo envía más tropas a sus bases en el canal, pasea sus “marines” por las calles de la capital del pequeño país y realiza simulacros de invasión, los gobiernos burgueses de la región desarrollan una ofensiva diplomática internacional de sostenimiento del golpe de estado civil que estimula descaradamente el Departamento de Estado. Los yanquis —que han promovido todas las dictaduras sangrientas de Latinoamérica— acusan al gobierno panameño de “violar la democracia” y consumar un fraude electoral y sus títeres repiten puntualmente el libreto. El venezolano Carlos Andrés Perez, que perpetró la peor masacre contra un levantamiento popular de los últimos tiempos, encabeza el griterío por los “derechos cívicos” en Panamá y está organizando una reunión extraordinaria de la OEA para que apruebe un pronunciamiento a favor del desplazamiento del gobierno de Noriega. El peruano Alan García ha dejado de lado sus discursos nacionalistas y se ubica en la primera fila de la campaña pro-yanqui, y el presidente de Méjico, que llegó al gobierno mediante un reconocido fraude electoral, se escandaliza por la falta de pulcritud de los comicios panameños. Para Alfonsín y Caputo el repetido principio de “no injerencia” en los asuntos de otro país no rige para el caso de Panamá e intervienen “deplorando” al régimen de Noriega y considerando “inaceptable” su continuidad. Menem no ha adoptado hasta el momento ninguna posición pública frente al ataque contra la nación panameña. La ofensiva yanqui ya lleva casi dos años y se desató cuando Noriega desplazó al ex-presidente Del Valle, que conspiraba desde las bases del Canal, con el apoyo de la CIA, la Iglesia, las centrales empresarias y los bancos. Las “democracias” latinoamericanas no sólo defendieron en ese momento la payasada de una legalidad constitucional de Del Valle, sino que expulsaron a Panamá del bloque diplomático de “los ocho” y “Contadora” y se incorporaron al boicot comercial que viene aniquilando la economía del país. En 1988 el producto bruto cayó un 20% y se registró una fuga masiva de capitales. La nueva embestida yanqui es más violenta y se sostiene en un sometimiento mayor de los gobiernos latinoamericanos. “Una acción militar contra Panamá tiene hoy mucho más respaldo que hace seis meses o un año”, señaló un funcionario norteamericano (Sur, 14/5). “El comunicado del grupo de los Ocho... debe Interpretarse como una señal de asentimiento a Washington por su política. Fue un guiño de ojos a los Estados Unidos para que actúe”, señala ‘La Nación’ (12/5). Mientras un avión cargado de pertrechos aterriza cada media hora en el canal, Bush se declaró “Impresionado por las buenas relaciones”, y “la comprensión de sus pares latinoamericanos” (Clarín, 12/5). Fraude y capitulación Es evidente que la denuncia de un fraude electoral es una burda pantalla del golpe de Estado. Ya antes de los comicios Bush había declarado que sólo reconocería a la oposición como vencedora. La oposición proyanqui retardó el escrutinio, retuvo fiscales y lanzó provocaciones callejeras. Resulta ridículo ver a las agencias internacionales presentar a los candidatos de la oposición como víctimas de la represión oficial, cuando viven rodeados de bandas armadas, financiadas y protegidas por los “marines” del canal. Bush ha presentado un ultimátum a Noriega, que el gobierno panameño aceptó al anular las elecciones, abriendo así el camino hacia su desplazamiento. El régimen no intentó ninguna medida de resistencia, ni movilización popular contra la embestida imperialista. Como viene haciendo desde que empezó el conflicto, toleró la agresión sosteniéndose exclusivamente en la camarilla militar, cuya cohesión se está quebrando aceleradamente. El gobierno no sólo descartó toda apelación a las masas para defender la nación contra los yanquis, sino que aplica medidas de “ajuste” fondomonetarista contra el nivel de vida de los trabajadores en medio de la ofensiva de la banca internacional. El aislamiento de Noriega, quien busca salvarse mediante una negociación con la oposición, es completo. Recolonización de América Latina En ningún momento de la agresión yanqui contra Panamá se ha puesto en juego el cumplimiento de los tratados Carter-Torrijos, que sancionaron la devolución formal del canal antes de fin de siglo. Al imperialismo le interesa el mantenimiento de la base militar que garantiza su efectivo dominio de toda la zona. En los últimos años el Pentágono reforzó considerablemente todo el dispositivo bélico que tiene establecido en el Canal, especialmente las “escuelas de adiestramiento antisubversivas”. El número de “marines” estacionados supera con creces al ejército panameño y los sistemas ultrasofisticados de comunicaciones le permiten realizar desde allí un verdadero espionaje continental. El tratado, según Panamá, prevé el levantamiento de las bases norteamericanas, algo que EEUU se niega a cumplir. Los pronunciamientos diplomáticos de los Alfonsín, Alan García o Carlos Andrés Perez ocultan este hecho decisivo. El imperialismo refuerza su presencia en el canal porque está embarcado en un proceso de recolonización general de Latinoamérica. El desplazamiento del régimen panameño es también un peldaño de la estrategia imperialista de estrangulamiento de la revolución centroamericana. Un diario norteamericano señaló que la permanencia de Noriega “creará un precedente muy destructivo con vistas a las elecciones nicaragüenses programadas para febrero” (Clarín, 13/5). El grupo de Contadora que integraba Panamá ahora lo está sepultando. Este proceso es muy esclarecedor sobre las nefastas consecuencias de la política de confianza y apoyo a la burguesía nacional.

24 de mayo de 1989
Los trabajadores de Energía Atómica y Castro Madero

Una asamblea de los trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) resolvió la realización de un paro activo de 24 horas con movilización al Ministerio de Trabajo en reclamo de aumentos salariales y en rechazo al posible regreso al frente del organismo de su titular durante el régimen militar, el contralmirante Carlos Castro Madero. El plan de lucha de los trabajadores del CNEA continuará con un acto público al que fue invitado el presidente electo Carlos Menem, ante quien plantearán sus reclamos. Precisamente, es Carlos Menem quien pretende llevar de vuelta a Castro Madero a la presidencia de la CNEA. El marino impuso como única condición para aceptar el cargo que fueran liberados los ex comandantes en jefe (Videla, Galtieri, Massera, Viola, Lambruschini, Anaya). Pese al condicionamiento de Castro Madero, Menem reiteró públicamente su oferta. En un reportaje realizado luego de conocido el rechazo de los trabajadores de la CNEA a la designación de Castro Madero, Menem declaró que “(Castro Madero) se mostró predispuesto o impuso una condición, pero es una cuestión que se puede resolver" (La Nación, 21/5). La reiteración de la proposición de Menem, aún después de la resolución de la asamblea del CNEA muestra tempranamente el choque que existe entre los reclamos de los trabajadores y el curso político del nuevo presidente.

24 de mayo de 1989
Crónica de la lucha en el puerto
Legui

11 de mayo ¡Que se pague el aguinaldo hoy! Esta fue la gota que rebalsó la copa. Cansados de tantas mentiras y tanta traición los estiba se pusieron de pie y ante la propuesta del gusano de Loza (quería pagarlo el 19) tiraron todo el “corral" de contratación, desparramaron todo Los obreros enojados son un CICLÓN IMPARABLE. Así lo entendieron los traidores de la Comisión Directiva y todos los matuchos. De nada sirvió que tiraran tiros (las pruebas en los techos agujereados); ellos tuvieron que rajar pues ya estábamos encima de ellos sin importarnos las consecuencias. Allí fue donde aparecieron los VERDES de Gendarmería para poner a salvo a la banda de ZOQUETEROS y al propio Loza. Cabe aclarar que los Verdes llegaron con todos sus pertrechos de combate de guerra. ¿Tendrían orden de barremos? Nosotros reclamamos la devolución de la Obra Social y que se nos habiliten los remedios en las farmacias sindicales y que alguna clínica atienda al grupo familiar, ya que estas tres cosas nos son indispensables dado el estado de desocupación en el ámbito portuario. Pedimos lo que nos corresponde por derecho legal: ¿quién “se curra” la guita que se nos descuenta de cada jornal para cubrir parte de la campaña política? Cabe aclarar que en asamblea se votó desconocer el mandato de la Comisión Directiva y declaramos UN PARO hasta tanto se legalice la expulsión. 12 de mayo La presión y los hechos fueron la llave para que el enano traidor y los mafiosos del ENGAR cambiaran “nuestros dólares” (los intereses son de ellos) y empezaran a pagar el aguinaldo, el 33%, a todo trabajador en relación de dependencia (y los empresarios dicen que somos changas, ¿por qué pagaron?). Tipo mediodía en otra asamblea informativa se nombró a 10 compañeros para conducir la lucha y como comisión provisoria, entre los cuales vale destacar a los compañeros Montes, Ruiz Díaz, Chueco Martínez, Iseas y el que suscribe Orellano “Legui" (y otros que se me van de la mente, no por casualidad) momento en el que se resolvió seguir con el paro votado por unanimidad y nosotros buscar las vías legales para el caso. 13 de mayo Amaneció el día y el clima ya no era el mismo. Teníamos que afrontar otro día sin picar y eso duele. Así lo interpreta un sector que apoya a Loza. De inmediato largamos otra asamblea donde nos comprometemos a que el lunes 15 después de una asamblea informativa se levantaría el paro, pero se seguiría con medidas de fuerza dentro del “pique”. Debo aclarar que en tanto ocurrían estos acontecimientos Loza se disfrazó de supositorio y desapareció. Nosotros fuimos llamados por Capitanía a debatir los pasos a seguir. Y nos llamaron de la comisión de CAPATACES diciendo que se solidarizan con nuestra medida y que ellos nos garantizan que no van a pisar por el corral si no lo autorizamos nosotros. 15 de mayo ¡Queremos trabajar, estamos secos, se retiran los barcos! Así nos pidieron en la asamblea el sábado al mediodía. Y como el gremio es soberano, decidimos “picar" el lunes, previa asamblea informativa. Loza se vino con una gran patota de “pistoluqui sogueros", que contrató a ₳ 1.500 por cabeza para que le garantizaran que él dirigiera el acto. Pero los Verdes pusieron un filtro y todos entramos con documentos en mano y palpe de armas. Se metió en el corral con el resto de zoqueteros, los otros polentas le curraron la “luca" de adelanto y se las tomaron. Nos nos dejaban pasar para el corral, fue una forma de empezar el tira y afloje, y la gente inflando con sus gritos nos daban aliento. Además nosotros contamos con los compañeros de la DORADA, con los que metimos el pecho y los desplazamos. Varios se salvaron de ser ‘operados” de cesárea vertical sin anestesia y gracias a ese empuje y decisión le ganamos el corral. En la asamblea se volvió a pedir la expulsión de Loza, que subió e intervino a capela, tirando “merda" contra los “zurdos". Le llovieron monedas, docenas de impactos plenos, escupidas, restos de yerba mate. Rajó y volvió a subir con más guardaespaldas, a todo esto nosotros ya habíamos dado por terminada la asamblea y otra vez lo sacaron corriendo. Desde ese momento hasta el mediodía, hora de entrar a otra asamblea (estado permanente de asamblea) Loza se dedicó a caminar por los barcos hablando peste de los “zurdos”... Al mediodía se hizo asamblea sin drama. Loza no apareció más. Pero queda un serio interrogante. ¿Podremos echar a Loza legalmente? Loza cuenta con el apoyo legal del Ministerio de Trabajo, además nuestro estatuto gremial explica que queda a criterio de la Comisión Directiva hacer dos asambleas por año en los momentos que ellos así lo crean conveniente, y por la forma atípica del trabajo portuario el estado emocional del estibador se puede ir decayendo. Nosotros, la Comisión de Lucha Provisoria, tenemos el aval de la Capitanía del Puerto, del gremio de Capataces, pero no tenemos el reconocimiento del Centro Coordinador de Estibajes —engranaje central de la actividad portuaria. Esta respalda la gestión de la Comisión Directiva elegida el 31/1/89. Es decir, lo bancan a Loza, sí o sí. Nosotros contamos con mil pruebas contra Loza y la Comisión Directiva, pero eso no alcanzaría para echarlo legalmente y es por eso que me amargo pensando que si fracasamos ahora, después nos va a costar contar con el apoyo del “estiba".

24 de mayo de 1989
Los trabajadores de Techint no esperamos el resultado de las urnas, ¡¡el 15 de mayo lo esperamos luchando!!
Redacción

Durante 6 días los obreros de Techint pararon la Obra. 1500 trabajadores dijeron basta a este pulpo, responsable de la crisis que hunde al país y que en el año 88 quintuplicó sus ganancias netas. El reportaje que sigue da cuenta de la impresionante organización de los trabajadores. Queda como testimonio los carteles, que los compañeros colocaron en la puerta durante la huelga: "TECHINT BASTA DE SAQUEAR AL PAIS" "NO AL PACTO SOCIAL" "ABAJO LA BUROCRACIA SINDICAL". Reportaje a Miguel Castillo: Casado, 33 años, miembro de la Comisión Interna de Techint PGM, dirigente de la Lista Morada Nacional y ex candidato a secretario de Finanzas por la Lista Naranja - Violeta en las pasadas elecciones de Seccional. PO: ¿Qué balance hacés del conflicto? M.C.: Fue una lucha muy importante. Seis días de asamblea permanente sin tocar una herramienta, movilizaciones adentro de Obra, marcha con 1500 compañeros a La Plata...Todo esto, en medio de las elecciones del 14 de mayo. Creo que en nuestra lucha hubo dos pilares: Por un lado el Comité de Lucha, preparado e impulsado por el activismo y por el otro la Asamblea General de la Obra. En el Comité de Lucha estuvieron los mejores activistas. Trabajando, Organizando y llevando las resoluciones de la Asamblea hasta el último rincón de la Obra Este Comité no fue una improvisación. Con muchos de los compañeros que lo integraron, discutíamos los días previos a la lucha, qué medidas tomar, analizábamos el retraso salarial y por sobre todo la necesidad de fijar un reclamo único para todas las categorías. La Asamblea votó después reclamar 250 australes por día. Como ves, el activismo fue fundamental, no sólo para sostener el conflicto, sino también para que éste tomase cuerpo entre los compañeros. Fue en esas reuniones, muchas veces hasta altas horas de la noche que se discutía sobre el acuerdo que se había firmado después de la última lucha (y que la patronal invocaba para trabar nuestro reclamo); las ganas de luchar de los compañeros y las ganancias enormes que se estaba embolsando Techint con la escalada del dólar provocada por los pulpos exportadores. Todo esto fue denunciado una y otra vez en las Asambleas y en los carteles. Por eso, te digo que esto fue mucho más que una lucha salarial, fue también una movilización contra los que saquean al país. Yo mismo escuché compañeros en el vestuario que cantaban: "Que el City Bank vaya a laburar". El Comité de Lucha llegó a movilizar a más de 200 compañeros que pateaban los sectores, discutían con los trabajadores, pintaban los carteles, sacaban volantes y preparaban las movilizaciones. El Comité garantizó la histórica marcha a La Plata del martes 16. PO: ¿Y la Asamblea General? M.C.: La Asamblea General no sólo impulsó y masificó la lucha, fue también el terreno, en el cual de cara a los compañeros, se derrotaron las maniobras del sindicato. La gente de Fernández (conducción de la UOCRA local enrolada en los 25) bajó a la Obra para sembrar el divisionismo y el temor. A meter miedo entre los compañeros, a “rumorear" que íbamos a un callejón sin salida, que había que levantar mientras se pudiese, que esto era una aventura... Esta gente encontró un aliado en un sector de la interna, incapaz de disimular su desconfianza frente a la movilización propia e independiente de los trabajadores. Que quede claro, toda la lucha fue una creación propia de los trabajadores. El sindicato, cuando no fue de palo, pateó en contra. Ni siquiera asumieron la defensa legal de los compañeros cuando empezaron a llegar los telegramas de intimación para volver al trabajo. Sabotearon la Marcha y recién convocaron al Plenario de Delegados de la Seccional, cuando se levantó el conflicto y para macartear. El sindicato y un sector de la interna oponían (haciéndose eco del argumento patronal) la firma del acuerdo anterior a la lucha para "pinchar" las Asambleas, pero la lucha hizo pelotas el acuerdo también... PO: ¿Cómo es eso del acuerdo? M.C.: Hace un par de meses salimos a la lucha por aumento salarial. La patronal propuso la firma de una "paz social" hasta octubre como marco para otorgar el aumento. Los compañeros que integramos la Morada dentro y fuera de la interna, junto a los compañeros de la Verde, denunciamos la paz social y alertamos a la Obra sobre lo que significaba atarse de pies y manos frente a la patronal. Fuimos a la Asamblea a explicar esto y la Asamblea voló contra la paz social, derrotando al sector de la interna alineado con el sindicato. Sin embargo el acuerdo finalmente firmado, incorporaba un punto que condicionaba el salario de bolsillo a los premios por productividad y a la clasificación por compañero, violando el acuerdo pactado que iba a partir de la producción normal. Fue así que el activismo fue viendo en los hechos como este acuerdo no servía. La propia lucha por el salario llevó a los compañeros a chocar con el acuerdo y a votar masivamente en una asamblea (con la oposición del sindicato y sus seguidores en la interna) por su ruptura inmediata. "El salario no debe atarse a los ritmos de producción que fija la empresa". Como ves hay aquí varias lecciones de importancia: denuncia de la paz social y oposición a la mayor explotación patronal. Junto a los activistas clasistas nos esforzamos por explicarle a los compañeros que esta paz social es la que quieren por ley Menem y la burocracia sindical. PO: ¿Qué pasó con el conflicto? M.C.: El paro se levantó en una Asamblea General contra la promesa patronal de pagar los días caídos, reconocer a la interna, pagar un 40% que adeudaban del premio y un aumento de 200 australes por día. A diferencia de la patronal, que al comienzo de la lucha decía que no estaba dispuesta a negociar nada, y del sindicato que "apuraba" a la gente con el fantasma de los rajes, los obreros de Techint demostramos que la lucha sirve. Para el activismo fue una gran escuela , salió fortalecido y conciente de que tiene que confiar en sus propias fuerzas. Durante el conflicto la burocracia demostró una vez más la hilacha, su rol bombero y propatronal. Como muchos compañeros, yo pienso que se pudo haber “noqueado" a la patronal, pero la burocracia hizo lo imposible para aislar la lucha. La situación ha quedado abierta, nosotros en la Asamblea le hablamos claro a los trabajadores, y le advertimos que la patronal se está mandando una maniobra: el aumento otorgado absorbe el 22% de UOCRA y por otro lado la patronal desconoce ahora el premio por producción, es decir que una parte del aumento lo paga sacándole a los trabajadores lo que antes cobraba y había conquistado en el conflicto por los 75 australes diarios. A esto hay que agregarle la negativa patronal a firmar la garantía horaria esto, cuando amenaza con paralizar la obra por falta de insumos. Muchos activistas, a pocos días de haberse levantado la lucha, ya están discutiendo qué hacer, porque el tarifazo del 40% y el próximo que se viene hacen pelota lo que conquistamos luchando. Desde mi punto de vista, es necesario discutir la indexación quincenal para que la inflación no se coma nuestro salario. 22/5/89

24 de mayo de 1989
Izquierda Unida: De las elecciones a una nueva crisis

El 14 de mayo se arruinó la ilusión electoral de Izquierda Unida, quien se había trazado la perspectiva del "millón de votos", al menos así lo había proclamado Néstor Vicente, quien luego tuvo que corregir piadosamente el vaticinio de que “ésta será lo mejor elección do la Izquierda de la historia” por la “de este periodo constitucional”. Si se compara la votación a electores de presidente y vice de IU con la obtenida en el 87 para gobernador, el progreso electoral de la coalición PC-Mas fue de 5% (de 383.000 a 405.000). Este cotejo no es arbitrario pues el único voto que puede calificarse de políticamente conciente y homogéneo en relación a la izquierda es el que corresponde a la boleta completa. En Córdoba IU pasó de 15.000 en 1987 a 23.000 votos para Presidente (50%) y de 17.000 a 35.000 para diputados (100%) y en Mendoza de 8.000 a 28.000 para Presidente y 31.000 para diputados. En el caso de Córdoba, IU ha incorporado, a diferencia de Frepu en 1985 y de Fral en 1987, a fracciones escindidas del Pl y de la UCR, lo cual podría explicar la mayor parte de este crecimiento (ya que el Pl sacó 52.000 votos en 1985 y, ya escindido, 14.000 votos en 1987). El corte por Zamora atrajo 53.000 votantes (de 250.000 a 300.000) en la provincia de Buenos Aires, es decir un 20% más que en el 87, que corresponde principalmente al interior de la provincia. Dado el escaso corte de boleta sufrido por Menem, la mayor parto de corte que benefició a IU proviene de los votantes de Angeloz y de algunos que votaron anteriormente al PI. En el Gran Buenos Aires, IU creció un 6% pero sólo en el corte de boletas, de modo que en algunos distritos no tuvo ningún crecimiento. En Capital el Mas y d PC-Fral sacaron en 1987 113.000 votos. Ahora, la votación de IU a diputados fue de 108.000 y solamente 68.000 para Presidente. En un distrito en el que el corte de boleta estuvo a la orden del día, la pequeña burguesía izquierdista retaceó sus votos el dirigente del PC y los volcó hacia la Unidad Socialista, que cuadruplicó sus votos por referencia al 87. Al final, el mensaje preñado de ilusiones en el Parlamento de Patricio Echegaray, no tuvo diferencias con el del ex-funcionario del gobierno radical, que arrastró en masa a los "socialistas" que se encolumnaron tras Alfonsín en el 83. La votación a Izquierda Unida tuvo un progreso bien por debajo del promedio en el conurbano bonaerense, lo que fue contrapesado por el avance en el interior de la provincia. En Sarmiento, IU cosechó 15.036 votos para diputados contra 14.000 del Mas y el PC en el 87. En Matanza el progreso fue de un 8%, en Lomas llegó al 10%. La progresión en los distintos distritos fue del 1 al 10%. El estancamiento en el conurbano se cubrió con un aumento del 30% en el interior de la provincia. Estos resultados abren objetivamente una crisis en Izquierda Unida, más aún si se tiene en cuenta que el agravamiento de la crisis económica y política del país tiende a acentuar su falta de homogeneidad política. La formación de IU no ha servido para atraer al electorado peronista y aun el que emigró del alfonsinismo se fue preferentemente a la US. De tal manera que el proceso electoral ha servido para acentuar la disgregación política de la izquierda democratizante y para abrir una etapa definitiva en la del PC.

24 de mayo de 1989
Santa Cruz: las elecciones no pararon la huelga de estatales

Una firme huelga de los principales gremios estatales se está desarrollando en toda la provincia de Santa Cruz desde el martes 9. Los docentes, municipales, trabajadores de la Sanidad, la Administración Pública, la Caja de Previsión y legislativos se mantienen en paro en reclamo de un 100% de aumento y el reintegro de los gastos por traslado. Para todos los asalariados de la provincia la situación es desesperante: desde setiembre prácticamente no se reciben incrementos y el salario se ha derrumbado en una zona donde la carestía y el costo de vida son muy superiores que el resto del país. La gobernación peronista otorgó un miserable 17% en abril y ofreció un adicional de 1000 australes que no alcanzan para nada. El paro fue alcanzado por las direcciones burocráticas de los gremios preventivamente, desde arriba, sin realizar ninguna asamblea y a pocos días de firmar la aceptación del 17% otorgado por el gobernador. El paro "matero” comenzó a romperse por una iniciativa de los municipales de realizar piquetes. Luego empezaron las asambleas en el gremio. Los maestros se autoconvocaron, reunieron 900 trabajadores y votaron una movilización que terminó convirtiéndose en una convocatoria a una marcha de todos los gremios en conflicto. En la provincia la convulsión es general porque además de los estatales, la crisis económica y la especulación financiera están parando la obra pública y se acaban de producir 180 despidos en la única obra de importancia que todavía estaba trabajando. Resulta imprescindible fortalecer la huelga. Está probado que las elecciones del domingo no cambiaron nada. El paro no se interrumpió por el triunfo de Menem y la gobernación justicialista no ha propuesto ninguna solución a los reclamos de los trabajadores luego de volver a triunfar en los comicios. La consigna del momento es: extender la huelga a todos los restantes gremios de la provincia, asambleas generales en los sindicatos, paro activo, congreso de delegados de base para debatir las medidas de lucha que nos llevarán a la victoria.

24 de mayo de 1989
A IU le salió la US

La Unidad Socialista tuvo un importante crecimiento electoral en lo que se refiere a su votación a diputados y concejales donde —corte de boletas mediante—duplicó la votación de la fórmula presidencial de Estevez Boero-Bravo. A nivel nacional pasó de 235.000 votos a diputados en 1987 a casi 434.000, lo que la convierte en la fuerza política que ha tenido un mayor crecimiento proporcional en todo el país. Su estancamiento en el bastión de Santa Fe le impidió colocar un segundo diputado. En Capital pasó de 24.000 a 58.000, en Buenos Aires de 68.000 a 150.000, en Córdoba de 13.000 a 27.000, en Entre Ríos de 5.000 a 11.000, en Mendoza de 1.700 a 12.000 y en La Pampa de 550 a 2.500. Es indudable que US le sacó a IU los votos con los que ésta pensaba meter más diputados. La US obtuvo 40 concejalías en todo el país y en La Plata, se convirtió en la tercera fuerza política. ¿Qué refleja el crecimiento de la Unidad Socialista? La U.S. fue favorecida por un inusitado corte de boletas, en particular radicalismo. En Capital, las listas de la US obtuvieron sus mejores performances en los barrios de la pequeño burguesía mediana y alta (como Caballito, Villa Crespo, Paternal, Devoto y Villa del Parque), precisamente allí donde el candidato presidencial del radicalismo logró derrotar al del PJ. Los peores resultados, al igual que Angeloz, correspondieron a los sectores más explotados de la Capital (Lugano, Barracas, Patricios, San Telmo). El corte de boleta en favor de la US fue Impulsado abiertamente por un sector del oficialismo: el ex-redactor de discursos del presidente Alfonsín, Juan Carlos Portantiero, firmó pocos días antes de las elecciones una solicitada de apoyo a la candidatura a diputado de Bravo en la Capital, junto a otros periodistas de “Izquierda”. Este giro pone de relieve que se intenta potenciar un partido socialdemócrata con el apoyo de la Internacional Socialista y hasta quizás del Partido Comunista Italiano, con un alcance parlamentarista, que actuó como elemento definitivamente desintegrador de la izquierda democratizante en crisis que se nuclea en Izquierda Unida.

24 de mayo de 1989
Las intervenciones de Altamira por televisión
Redacción

En los diez últimos días de la campaña electoral un nuevo tema pasó a ocupar el interés general junto a los otros ya dominantes en la opinión pública: las intervenciones televisivas de Jorge Altamira. En la calle era evidente un crecimiento estratosférico de la popularidad del Partido Obrero, y aun los diarios y las radios se vieron obligados a recoger la novedad en sus comentarios. En los cenáculos de la izquierda democratizante llegó a cundir, al menos por un momento, el pánico: ¿el PO consagraría a Altamira como diputado? No hay duda, porque las evidencias son multitudinarias, de que las arengas televisivas de nuestro compañero llegaron a conmover políticamente a los trabajadores justicialistas, bien que en ningún momento lograran perforar las desesperadas ilusiones de éstos en Menem. Fueron importantes, sin embargo, para asentar un nuevo nivel de autoridad política del Partido Obrero entre los explotados y en el país. Aunque la novedad fue intensamente comentada, pocos se detuvieron a indagar las causas del fulgurante impacto. Después de todo, que tres intervenciones televisivas de algunos minutos, protagonizadas por un partido minoritario, lograra abrirse paso en la atención del pueblo atosigado por una propaganda televisiva multimillonaria, es un hecho que no ocurre con frecuencia. Otros partidos de izquierda, y aun "trotskistas", tuvieron las mismas oportunidades, que aprovecharon haciendo gala de sofisticados recursos técnicos, sin que ello contribuyera mayormente a que penetraran en la opinión popular, incluso algunos pretendieron luego imitar al producto original. Es indudable que la televisión tiene un poder comunicativo enorme, pero las más de las veces sirve para enterrar solemnemente a un aspirante al éxito. En cierto modo, el suceso televisivo de Altamira debiera representar algo equivalente a la cuadratura del círculo para los politicólogos modernistas y para los especialistas en medios de comunicación. Al PO se lo considera en estos medios como una organización políticamente vetusta, debido a su carácter marxista y cuartainternacionalista. Se lo ha tachado de “reduccionista’’ y hasta de simplista, cuando no de ser una fábrica productora de consignas, y hasta una secta, y por sobre todo de inspirarse en modelos superados, como lo sería la Revolución que condujera a la victoria el partido bolchevique. En un mundo donde la moda es estar al “giorno”, el PO era para sus detractores un típico resabio del pasado. El ojo de la cámara, sin embargo, empalideció y desdibujó a los carreristas políticos “postmodernos” y proyectó con un poderoso foco a un revolucionario “clásico’’. El Partido Obrero logró este resultado por medio de un procedimiento simple y propio: expuso al país una política revolucionaria. Ante una audiencia de centenares de miles, o quizás de millones, se planteó en forma reiterada la expropiación de la banca y de los monopolios, el desconocimiento de la deuda externa y el control obrero de las empresas y de la producción, subrayando que esto debía alcanzarse por medio de la acción directa y no de procedimientos legislativos. Por las pantallas televisivas sonó contundente el llamado a la huelga general y el reclamo para que la CGT instruya a los trabajadores bancarios a intervenir las cuentas de los grandes capitalistas, vetar la salida del dinero del país y abolir el secreto financiero y comercial. Se dijo, nada menos, que para consumar esta política el Partido Obrero no necesitaba llegar al gobierno, y que para ponerla en marcha lo que se requería era conquistar políticamente al movimiento obrero. Si el lenguaje de Altamira fue sencillo, el análisis para arribar a estas conclusiones fue denso. El único candidato que hizo docencia política y elevó la cultura política de la campaña fue el que supo traducir esas ideas por medio del vocabulario corriente. Se siguió en todo esto una premisa directamente inspirada en Carlos Marx: la política revolucionaria fue presentada como la forma “natural” de resolver una impasse “histórica” concreta. La política de la revolución fue expuesta sin el recurso a la fraseología revolucionaria y el lenguaje corriente fue usado para denunciar con relieves acusados a los explotadores, a su Estado, a sus políticos y a sus conspiraciones secretas contra el pueblo. Se despojó a la política burguesa del velo sagrado e impenetrable con que la pretenden encubrir los funcionarios intelectuales, clericales, “sindicales” y “socialistas” de la burguesía, y se la mostró en su realidad de confabulación política del bandolerismo capitalista. Este es el motivo por el cual golpeó tan intensamente en la opinión general la denuncia contra Richard Handley y el Citibank, a los que se denunció como los jefes de la conspiración antinacional, y contra Alemann, Pugliese, Krieger Vasena, Alfonsín, Menem, Cristina Guzmán, cuya impotencia política frente a los explotadores y cuyo cinismo electoral fueron expuestos en toda su grosería. Se siguió en esto un permanente consejo de León Trotsky: tratar con la máxima rudeza frente a las masas a los explotadores y en especial a sus representantes “democráticos”, para minar su autoridad, forjada con el respaldo de medios cuantiosos y por siglos de servidumbre y esclavitud humanas. Se buscó la oportunidad para denunciar también el carrerismo pequeño burgués de los candidatos de izquierda Unida y sus tropelías pasadas, en especial con referencia a la masacre de La Tablada. Derribar de su pedestal a los opresores, expresar francamente la política revolucionaria, poner de relieve su carácter histórico-natural, decir las cosas de frente y por sobre todo la verdad — estas deben ser las características del discurso político del militante obrero conciente.

24 de mayo de 1989
Gran elección del PO en Salta

El hecho saliente de la votación salteña fue la caída registrada por el peronismo, que perdió 50.000 votos con relación a 1987, un 15% del padrón electoral. Unos 15.000 votos del justicialismo fueron hacia la lista de Ulloa (Cristina Guzmán). Otra porción fue a parar a la candidatura de Bussi, que reunió unos 8.000 votos. El desbande parcial del voto peronista también benefició a IU, que obtuvo 4.100 votos, dos veces y media más que lo logrado por el Fral y el Mas en 1987. El Partido Obrero cosechó 3.000 votos, triplicando la votación de 1987, apenas un 25% por debajo de IU. En la Capital el PO alcanzó el 1,2% del padrón, un 50% más que el promedio provincial. Mientras la IU superó al PO en las mesas más céntricas de la ciudad (clase media) el PO aventajó al resto de los partidos de izquierda en barriadas obreras como San Antonio, Finca Independencia y Villa Lavalle. En el interior de la provincia se destacó la votación del municipio petrolero de General Mosconi (lindero a Tartagal), donde el PO alcanzó el 2% del padrón. También se lograron importantes avances en la votación de Tartagal y Orán. En Tartagal y en Mosconi se consolidó el trabajo anterior del partido pero en la zona de Orán e Yrigoyen, donde se encuentra el ingenio de San Martín del Tabacal, y en la localidad de Cerrillos, cercana a la Capital el PO dejó sentadas las bases para constituir núcleos partidarios.

24 de mayo de 1989
PO-Córdoba: Crecimiento elevado y homogéneo

Para la fórmula presidencial radicales y peronistas se llevaron el 93% de los votos; el justicialismo mantuvo el crecimiento del '87, pero el radicalismo perdió votos. Angeloz perdió en departamentos claves para el radicalismo como Río Cuarto y Unión, netamente agrícolas. Menem arrasó en las seccionales obreras de la capital y del interior. El deterioro del oficialismo se hizo más evidente en la votación para diputados nacionales y senadores provinciales. En el corte de boletas perdió 100.000 votos (15%); lo mismo se repitió en menor medida para el peronismo. El corte de la boleta radical benefició principalmente a la Alianza de Centro y en menor medida a la Unidad Socialista, la Izquierda Unida y el Partido Obrero. Los votos peronistas fueron recogidos por la IU y el PO, como lo revelan las cifras de las barriadas obreras como la V, la X, la XIII y la XII. La votación de la Izquierda Tanto Izquierda Unida como el Partido Obrero han tenido un desarrollo electoral importante. IU duplicó la votación de 1987 para diputados (35.500 a 13.800), pero para la fórmula presidencial el incremento fue notablemente inferior (23.300 a 11.700), lo cual indica que votaron a Izquierda Unida sectores que no se han desprendido de Angeloz o Menem. En Córdoba Izquierda Unida nuclea mayoritariamente a fracciones desprendidas del Pl y de la UCR, sin embargo estuvo lejos de los 52.000 votos que el primero obtuvo en 1985. El Partido Obrero pasó de 2.817 a 7.493 votos para diputados con relación al 87 y de 2.761 para gobernador en aquella oportunidad a 6.163 para presidente ahora. En comparación con Izquierda Unida la votación del Partido Obrero revela una mayor homogeneidad. El avance electoral del PO fue parejo pero con mayor incidencia en el interior de la provincia (sobre todo Río Cuarto, San Francisco y Unión) y en las seccionales obreras de la capital cordobesa. El Partido Obrero realizó una intensa campaña; tuvo una presencia permanente en la calle, los barrios y las puertas de fábricas. Esta campaña permitió fortalecer el trabajo allí donde se estaba desarrollando y abrió camino en lugares donde el partido no había logrado encontrar una vía de desarrollo como el caso de la universidad y algunas localidades del interior.

24 de mayo de 1989
Santa Fe: debacle de la derecha estancamiento de la “izquierda”

Menem logró en Santa Fe, con el 52%, una de las más altas votaciones del país, un 20% más de lo alcanzado, en 1987, por los partidos que hoy integran el Frejupo. Sin embargo, si la comparación se hace en relación a la lista de diputados, el justicialismo santafesino sólo repite el nivel de la última elección. Aunque la UCR levantó levemente su votación, resultó derrotada en toda la provincia y provocó la renuncia del intendente Uzandizaga, pivot de la campaña radical en Santa Fe, algo anticipado por las denuncias de corrupción que comenzaron a destaparse sobre el “gran administrador” radical. El gran derrotado fue, sin embargo, la Democracia Progresista aliada a la Ucedé —que perdió el 40% de los votos, los cuales engrosaron la votación a diputados del peronismo y del radicalismo. La Unidad Socialista repitió su votación de 1987 (130.000 votos) en tanto que IU aumentó sólo un 10% —de 35 a 39.000 votos. El PO creció un 20% alcanzando 4.700 votos.

24 de mayo de 1989
En Capital se destacaron el PJ y la US

El fenómeno políticamente decisivo de las elecciones en la Capital fue el boom del menemismo, contra todas las previsiones y las encuestas, que colocaban al peronismo como tercera fuerza en el distrito. El peronismo aumenta 13 puntos la votación de su fórmula presidencial en relación a los votos que obtuvo para diputados en el 87, 277.000 votos, superando así a la UCR y barriendo a Angeloz. El otro rasgo de la elección capitalina es el derrumbe de la Ucedé. La fórmula Alsogaray Natale perdió 110.000 votos con relación al 87. Una parte importante de ese voto fue mordido por el justicialismo, como lo revela la frecuencia del corte de boleta PJ/Ucedé. Izquierda Unida se llevó una enorme decepción, como que perdió 48.000 votos en la votación para la fórmula presidencial con relación al 87 y unos 5.500 sufragios en la elección de diputados. La Unidad Socialista, con un crecimiento de 61.000 votos a diputado, fue en cambio la que capturó una parte sustancial del voto democratizante de los sectores que hace dos años apoyaron al alfonsinismo y al PJ. El partido de Estevez Boero se ubicó así como rival ventajoso con respecto a Izquierda Unida, en rotación a la perspectiva de ocupar el "espacio" de la cuarta alternativa democratizante. El Partido Obrero mantuvo el porcentaje de votaciones anteriores. Un verdadero voto "cautivo" al programa revolucionario. El mayor porcentaje se registró, una vez más, en las barriadas de La Boca, San Telmo, San Cristóbal, Lugano.

24 de mayo de 1989
Tucumán: la crisis total
Redacción

El fenómeno electoral de Tucumán lo constituyó sin ninguna duda la votación de Bussi, quien duplicó los sufragios de 1987, con lo cual pasó de 90.000 a 180.000 votos. De esta manera, Bussi obtuvo el 30% de los votos para presidente y cerca del 35% para diputados, orillando así los resultados del Frejupo, que sacó el 37% para diputados y el 41,3% para Menem. El origen del mayor caudal electoral de Bussi está determinado, para sorpresa de los charlatanes democráticos, por el desplome de la UCR, la cual pasó del 33,8% de los votos en 1987 al 15,3% hace diez días en lo que se refiere a la lista de diputados. Es decir que el desplazamiento hacia el “fascista” del “proceso” ha sido protagonizado no por el electorado peronista, sino por el alfonsinista. Exactamente lo mismo había ocurrido en 1987 con relación a 1985, cuando la UCR perdió 12.5 puntos, todos en favor de Bussi, esto al pasar del 45,5% al 33,8%. El peronismo ha mantenido en estos gravísimos años de crisis en la provincia una votación estable, si se exceptúa su caída en 1985 con respecto a 1983, cuando perdió 8 puntos al caer del 51,9% al 44,0%. En resumen, la UCR perdió 30 extraordinarios puntos entre 1985 y 1989, que corresponden exactamente a la votación de Bussi. De manera que el bussismo, en su base social, se nutre de la pequeña burguesía y de los estratos medios ajenos a la organización y tradición sindicales y obreras, y de ningún modo entre los trabajadores organizados. Se trata de cualquier manera de una conclusión provisional, dado que la prosecución de la crisis podría llevar hacia el bussismo a una parte del electorado peronista, como ya lo revela el corte de boleta Menem/Bussi, que afectó al 10% de los que votaron por el riojano. Con todo, sigue en pie el hecho de que el bussismo emerge como un resultado de la debacle de la “democracia” y de las ilusiones en el alfonsinismo, y de ningún modo del presunto “autoritarismo” de las masas peronistas. Menem y Bussi, sin embargo, no encarnan fenómenos contradictorios sino complementarios, pues arrastran a su campo a las masas desesperadas que los perciben como símbolos de períodos de mayor estabilidad económica y de demagogia social. La amplitud del fenómeno (entre Bussi y Menem se repartió el 72% del electorado) refleja la virtual inexistencia de una vanguardia política de la clase obrera. Es evidente, por otra parte, que la posibilidad de un nuevo período de estabilidad económica y de recurrir a medidas sociales demagógicas es nula, lo cual no solamente asegura un rápido estallido de estos movimientos sino que también explica que no promuevan ninguna forma de movilización de masas. Bussi, por ejemplo, casi no realizó campaña electoral. En Tucumán fracasaron en los últimos años todos los intentos de producir una movilización decisiva de masas frente a la crisis creciente y a la terrible pauperización. Las acciones parciales y aún violentas no pudieron pasar a la huelga general y a una organización sobre bases independientes. Los explotados tucumanos se encuentran políticamente muy deprimidos y han sido vanas todas las consignas y orientaciones del Partido Obrero para superar esta situación. Esta verdadera impasse política explica que, aunque el PO haya crecido como organización, exista una elevada rotación en sus miembros y que haya retrocedido electoralmente con referencia a 1987 y a 1985. Es obvio que este resultado refleja un fenómeno nacional, donde el PO sigue remando contra la corriente que dominan los partidos nacionalistas y democratizantes de la burguesía. Esto se traduce en el plano electoral en la necesidad de luchar contra la llamada “polarización” entre los partidos principales y contra la que plantean los frentes democratizantes de izquierda, como el Frejupo o IU. Izquierda Unida ha crecido en Tucumán, tanto en términos de lista completa como en el corte de boleta, aunque evidentemente no a costa del peronismo sino del Pl, que se integró al Frejupo, y de la UCR. Sin embargo, la elección de IU el 14 de mayo se limita a volver a los niveles del Frepu de 1985, en relación a diputados, y a retroceder incluso si se cotejan las listas completas (5.920 en 1985 y 5.300 en 1989). En Tucumán la llamada "transición” al nuevo gobierno va a ser extremadamente convulsiva, aunque no esté en juego la gobernación. Es que la catástrofe nacional deberá repercutir de una manera espantosa en una provincia donde las masas y el propio Estado provincial han perdido toda clase de protección. La posibilidad de un "vacío del poder” puede plantearse muy rápidamente, en especial si la solución del "traspaso de poder” a nivel nacional se hace de una manera extraconstitucional. En Tucumán sigue planteada la perspectiva de una intervención federal o de otro tipo de acciones, que pueden tener por protagonista a las fuerzas de seguridad y a la policía. La tarea N° 1 del PO consistirá en consolidar su estructura partidaria en crecimiento y en intervenir enérgicamente ante la crisis planteada para agotar rápidamente las experiencias menemistas y bussitas.

24 de mayo de 1989
La estratégica Provincia de Buenos Aires

Las elecciones en la Provincia de Buenos Aires arrojan un resultado abrumador a favor del Frejupo. Para presidente se acercaron a los 3.400.000 contra los 2.000.000 de la UCR y de la CFI. En un solo distrito el Frejupo estableció una diferencia de votos de 1.400.000 que le aseguraron la victoria al PJ en todo el país y la mayoría del Colegio Electoral. El voto de los trabajadores y aun del medio agrario fue masivo al peronismo en toda la provincia. En las elecciones del 87 la UCR había perdido en todo el Gran Buenos Aires pero se había impuesto en 73 de los 126 distritos electorales, ahora el peronismo se impuso en más de 100 distritos. El voto a Menem fue con boleta completa. En el Gran Buenos Aires sólo cortaron algo más de 100.000 boletas del Frejupo, una cantidad insignificante. Para la alianza UCR-CFI se cortaron 200.000 boletas, un 15% del total. La votación de la izquierda Izquierda Unida mantuvo para presidente la misma votación del 87 en el cargo de Gobernador, con un aumento del 20% en las boletas a diputados, que se produjo casi exclusivamente en el interior de la provincia. En los principales distritos del Gran Buenos Aires no progresaron nada ni en el corte para diputado. En General Sarmiento tuvo 36 votos más que en la anterior elección; en La Matanza y Tigre aumentó un 6% pero bajó en Esteban Echeverría y Florencio Varela para mencionar sólo a los sectores más proletarios del Gran Buenos Aires. El reducido corte de boleta en favor de IU provino de la UCR y del Pl, ya que en el Frejupo no hubo casi cortes, por eso IU mejora en el interior. Alcanzó cierta importancia el voto a diputados de Unidad Socialista que pasó de 69.000 votos en el 87 a 143.000, un crecimiento de más del 110% (votos del radicalismo descontento). Unidad Socialista también creció en el Gran Buenos Aires, en distritos como La Matanza y General Sarmiento, casi un 100% a pesar de casi no existir en la práctica militantes en esos distritos. La votación del PO La votación por el Partido Obrero creció en el conjunto del país un 15% en lo que se refiere a la boleta completa y en un 35% si se considera el corte para diputados y concejales. Sin embargo, en la provincia de Buenos Aires se verificó un fenómeno distinto: la votación cayó un 15% y un 5%, respectivamente. El retroceso se acentúa en el gran Buenos Aires, mientras que la votación es más estable en el resto de la provincia. Naturalmente que este retroceso es todavía más evidente en algunos distritos del conurbano con respecto a otros. La contradicción entre el crecimiento del voto nacional del PO y los resultados en el gran Buenos Aires no responde a una diferencia en la composición de clase del voto, pues el conjunto de los sufragios del PO es homogéneamente clasista. Al interior del país se ha desplazado una importante masa obrera, que explica precisamente la penetración alcanzada por el partido en las provincias. Inversamente, el gran Buenos Aires ha sufrido un proceso de desproletarización y de pauperización, que ha ido acompañado de una relativa despolitización, si se lo compara con la década de 1970. De cualquier manera, estas modificaciones sociales no han alterado el carácter estratégico del gran Buenos Aires para la política del país y para las posibilidades de un partido obrero. Ha sido precisamente en el conurbano donde la victoria de Menem fue más contundente, y esto es lo que jerarquiza por sobre todo los resultados obtenidos por el peronismo el 14 de mayo. Menem ha canalizado las ilusiones más profundas de las masas de trabajadores y ha debilitado relativamente y en forma momentánea la influencia revolucionaria. La votación del PO en el gran Buenos Aires contrasta con el crecimiento organizativo del Partido, precisamente en esta zona estratégica. En el curso de los últimos seis o nueve meses las organizaciones del PO han aumentado en un 30% en la región. Este crecimiento no se ha reflejado en el resultado electoral, probablemente porque es reciente, pero en este caso su alcance se deberá poner de relieve en un futuro próximo. Las movilizaciones partidarias en oportunidad de la Marcha convocada por Madres el pasado 23 de marzo, del 1° de Mayo y del cierre de la campaña electoral, pusieron en evidencia un reagrupamiento de fuerzas que sin embargo no se tradujo en las urnas. Los resultados del gran Buenos Aires deben constituir un llamado de atención para el PO. Es indudable que la experiencia política de las masas con el menemismo abrirá una nueva etapa política preñada de posibilidades revolucionarias, pero ellas sólo podrán ser capitalizadas por un partido implantado en la vanguardia del proletariado, especialmente en el gran Buenos Aires. Los resultados electorales también han demostrado que es aquí donde se presenta la lucha más importante con la izquierda seguidista y democratizante, independientemente del estancamiento que ésta ha sufrido en los comicios del 14. Si la tendencia del crecimiento del PO se acentúa y consolida habrá indudablemente una reversión de la tendencia expresada en las urnas en un plazo relativamente corto. Pero esto exige una sólida formación de los cuadros y una consecuente política de masas. Entre las masas que votaron por el menemismo ha sido perceptible un enorme crecimiento en la autoridad política del PO, que se manifestó en la masiva adhesión al planteamiento del PO en las intervenciones televisivas de Altamira y de Flores, aunque ello no alcanzó para revertir las desesperadas ilusiones en Menem. Estos son los datos de conjunto de la situación en el gran Buenos Aires, cuyo futuro depende en gran parte, cuando no en forma decisiva, de la consolidación y profundización de la línea socialista revolucionaria del PO.

24 de mayo de 1989
El Partido Obrero creció en la campaña electoral

El PO intervino en la campaña electoral como parte de su estrategia de conquistar a las masas trabajadoras, y en particular a su vanguardia, que en la actualidad siguen a los partidos y políticos burgueses. Trabajadores dirigentes políticos Uno de los objetivos fue impulsar la capacitación de trabajadores como dirigentes políticos. Para ello organizó el debate del programa y de las candidaturas, lo que culminó luego de 60 días de campaña en el Congreso Obrero de Ferro el 17 de diciembre. A partir de aquí, a lo largo de 60 días de asambleas regionales, fueron nominando las candidaturas locales. Durante el mes de enero el PO organizó un curso de formación de militantes y candidatos, por el que pasaron 200 compañeros de todo el país, y que luego fue reproducido en Tucumán, Santa Cruz y otras localidades. En marzo, al inicio de la Campaña electoral propiamente dicha, se realizó un plenario nacional de candidatos donde se reiteró la concepción de la campaña. Allí Altamira planteó en su discurso de cierre que “Tenemos que hacer ese trabajo de organizar. Los comités tendrán que evaluar si han crecido como Partido. La campaña electoral tiene que tener un objetivo de organización, no podemos pasar como golondrinas sobre los barrios y sobre las fábricas, sólo a tirar las semillitas de la propaganda” (25/3/89). En el plenario nacional también se resolvió que todo el Partido, todos los candidatos —y no sólo los centrales— debían intervenir en la campaña, capacitados para enfrentarse políticamente con las candidaturas burguesas. Decenas de trabajadores desde Tierra del Fuego a Tartagal fueron así oradores en las tribunas partidarias. Reagrupamiento de la vanguardia El PO se preocupó particularmente para producir un reagrupamiento de la vanguardia. En el mes de diciembre se realizó un plenario de Barrios en Lucha que reunió a 200 trabajadores vecinalistas de la Capital y el Gran Buenos Aires. El 1° de abril casi un centenar de artistas e intelectuales se reunió en un plenario nacional. EI 8 de abril en el Salón Verdi se realizó un plenario con 300 dirigentes, delegados y activistas sindicales. El 15 de abril, el plenario de la juventud que funcionó en la facultad de Ciencias Sociales constató un gran proceso de organización juvenil partidaria. El reagrupamiento atrajo hacia nuestro programa y nuestras filas a valiosos activistas de corrientes de la izquierda. Más que nunca la campaña electoral permitió ir sumando nuevos militantes y simpatizantes al trabajo orgánico sobre los frentes. Crecimiento y extensión El PO se fortaleció y extendió nacionalmente. En Tierra del Fuego, a la importante actividad que desarrollan los compañeros de Río Grande, se incorporó un círculo militante en Ushuaia. En Santa Cruz, se constituyó definitivamente la juventud y se extendió la actividad a diversos puntos provinciales. En Chubut, el Partido se asentó en las dos principales ciudades: COMODORO RlVADAVIA y TRELEW. Los compañeros del NEUQUEN realizaron una gran campaña; libraron la lucha en el distrito de RIO NEGRO donde quedó constituida una organización del partido en CIPOLLETTI y de simpatizantes en VIEDMA y SIERRA GRANDE. En Neuquén creció el trabajo en la UOCRA y en San Martín de los Andes. En el Gran Buenos Aires el PO desarrolló una agitación política en todos los distritos. En la zona Oeste, en MORON, se abrieron nuevos locales en barriadas obreras como parte de un trabajo estructural de penetración partidaria en metalúrgicos, la carne y la juventud. En la zona Norte se incorporaron al Partido compañeros de fábricas de la alimentación. En Varela-Quilmes-Berazategui se duplicó el activo del PO. En el interior de la provincia de Buenos Aires se constituyeron nuevos núcleos militantes y simpatizantes (Villa Gesell, Mar de Ajo, Chacabuco, Tandil, Pergamino, Bahía Blanca, etc). En Entre Ríos quedó constituida una organización del partido. En Santa Fe el PO presentó listas en las principales ciudades y fortaleció sus núcleos militantes. En el Chaco la regional se dirigió más audazmente al movimiento obrero teniendo una destacada participación en las luchas docentes y municipales. En San Luis se consolidó un importante núcleo partidario, que presentó una lista con más de 20 candidatos. En Salta el Partido se extendió a nuevos distritos. En Posadas se puso de nuevo en pie un círculo partidario. En TUCUMAN se constituyeron nuevos núcleos en Famaillá, Alderete, la Banda del Río Salí, Tafí Viejo, Yerbabuena, abarcando así gran parte del territorio provincial; la juventud de San Miguel incorporó nuevos sectores barriales y secundarios. En CORDOBA se constituyó un núcleo en la importante ciudad de SAN FRANCISCO y se pegó un salto en la capital (juventud universitaria, telefónicos, docentes, etc.) En la CAPITAL FEDERAL la movilización partidaria fue importante. Se abrieron nuevas barriadas como LUGANO y se dio un nuevo impulso a zonas de trabajo tradicional del Partido (Ciudad Oculta, Barracas, San Telmo, etc.). En nuevos frentes se plantea un importante desarrollo así como el rearme y el crecimiento en otros. La extensión y consolidación de la actividad puede evidenciarse en los locales que se fueron abriendo a lo largo de la campaña electoral. Estos no son locales electorales que se cierran el 15 de mayo pasada la fanfarria electoralista. Han surgido para quedarse, para continuar y profundizar el trabajo partidario: en el Chaco, en Bahía Blanca, en Trelew, en Villa Tessei, en La Matanza, en Los Olivos de General Sarmiento. Otro índice del desarrollo partidario ha sido la existencia de más de 1500 fiscales que ejercieron efectivamente la defensa de la boleta partidaria sólo en el cordón más cercano del Gran Buenos Aires y en la Capital. En el interior esta cifra superaría— faltan aún datos de algunas regionales— los 1000 fiscales. Lucha política La campaña electoral del PO fue la oportunidad para desarrollar una vasta agitación política revolucionaria. Se distribuyeron sistemáticamente centenares de miles de declaraciones y se apeló —como nunca antes— a la agitación oral, por medio de actos públicos. El comité de la Capital, el de Córdoba, el de Tucumán son los que más se destacaron en esta actividad. En la Capital en particular se realizaron actos públicos en numerosos puntos céntricos donde se hablaba dos y tres veces por días a centenares de trabajadores y vecinos. La profundización de la crisis, nuevos golpes de la misma, plantearán volver a ganar la calle con esta impresionante agitación que se realizó día a día y hora a hora. El desarrollo del PO pudo evidenciarse también en la magnitud de los actos de cierre que realizó el Partido, donde logró nuclear a la cifra más alta que haya movilizado en el pasado con muy pocos días de preparación. En la Capital y el Gran Buenos Aires realizó un importante acto en Plaza Once con la presencia de más de 5000 compañeros. En Córdoba fueron 1500. En Tucumán 700. En Salta 400. En el Chaco 150. En Mar del Plata en un día de lluvia y frío casi 400 compañeros en la vía pública. En todos los lugares el PO llegó al cierre con una periferia incrementada. En su trabajo cotidiano pudo constatar el impacto que las intervenciones públicas (por radio y TV) de Gregorio Flores, Jorge Altamira, Pablo Rieznik tenían en amplias franjas de la población. El PO fiel a su programa subordinó la campaña electoral a la movilización de los explotados, a la acción directa Sus militantes fueron a la cárcel en Comodoro Rivadavia por ser el único partido que defendió consecuentemente la ocupación del barrio 1311 por los vecinos que se consideraban estafados. También fueron sus militantes encarcelados en Tucumán por apoyar activamente la Marcha Blanca de los docentes tucumanos. En el Chaco, Nora Biaggio habló ante la concentración docente que ocupó por una semana Resistencia. Fuimos los únicos que denunciamos la masacre del gobierno y los carapintadas en La Tablada. Fuimos los que marchamos con las Madres de Plaza de Mayo el 23 de marzo. Los que defendimos la huelga de estatales en Salta. Un desafío El PO tuvo un desarrollo militante que no se tradujo todavía en una masiva votación de ruptura de los trabajadores con el nacionalismo y democratismo burgueses. La nueva etapa, abiertamente prerrevolucionaria, plantea: orientar el trabajo hacia los organismos de masas, en primer lugar los sindicatos; poner en pie una poderosa juventud socialista revolucionaria; gran trabajo con la prensa partidaria, principal instrumento de propaganda; no abandonar el terreno ganado en la agitación política. Los próximos meses hablarán sobre el capital político y organizativo ganado por el Partido.

24 de mayo de 1989
Impidieron la presentación del PO en San Luis
Corresponsal

En la provincia de San Luis, el Partido Obrero presentaba, por primera vez, listas de candidatos, más de 20 candidaturas para el orden nacional y provincial. La justicia electoral federal de la provincia, sin embargo, resolvió declarar nuestra “inexistencia” en San Luis aduciendo un problema de “forma”, no haber solicitado al juzgado nuestra inscripción como partido en el Orden Nacional, algo que el PO sí había hecho como fue demostrado y ratificado en id apelación ante ese juzgado. La Cámara Nacional Electoral ratificó este fallo, vetando la presentación del PO en San Luis cuando las boletas electorales de candidatos ya estaban impresas y a punto de ser distribuidas a todas las mesas de la provincia. El domingo 14, se produjeron llamados telefónicos al Juzgado de la provincia, protestando por la ausencia de la boleta del PO. Afiliados y simpatizantes del Partido votaron con nuestra boleta impresa. El Juez federal debió aclarar en esas condiciones, la invalidez de la boleta del PO, a través de los medios de comunicación.

24 de mayo de 1989
Huelga general en Hospitales Municipales

El viernes 19 una asamblea auto-convocada en el Hospital Ramos Mejía resolvió el paro por tiempo indeterminado en reclamo de 10.000 australes de básico para la categoría 14, lo que significa un aumento del 200% en relación a los salarios actuales. Paralelamente se resolvía la huelga en el Zubizarreta y en el Argerich, en este último caso por un aumento del 100%. La decisión de los trabajadores de los hospitales fue la respuesta a la aceptación de un aumento del 40% para mayo por parte de la burocracia de la UOEM, con el flamante diputado del PJ Genta a la cabeza. Un volante de la lista Marrón, distribuida en 20 reparticiones, llamó a extender el ejemplo del Ramos Mejía, a instalar la huelga en cada lugar de trabajo por los 10.000 australes y la cláusula gatillo y a reclamar una inmediata asamblea general para unificar la lucha. La burocracia actuó con rapidez para “encuadrar el conflicto": convocó sigilosamente a un plenario de delegados de salud pública, es decir de los veinte hospitales e hizo suyo el reclamo de los ₳ 10.000 más un retroactivo impago de abril, pero difiriendo toda acción hasta un congreso general de delegados convocado para el 26 de mayo. Es decir que llamó a desactivar la lucha de los hospitales. El llamado de la burocracia a paralizar la lucha ha abierto una discusión en los establecimientos que lanzaron la huelga acerca de si seguirla o levantarla hasta el viernes. La Casa Cuna se sumó al paro el día martes y una asamblea en los talleres Lavardén resolvió la huelga a partir del viernes y llegar al congreso de delegados con el gremio en huelga, consigna que se extiende en varias reparticiones.

24 de mayo de 1989
Izquierda Unida apoya a Menem

Néstor Vicente ex-candidato a presidente de la Nación por Izquierda Unida, declaró el martes pasado que “el adelantamiento de la entrega del poder a quien el pueblo eligió mayoritariamente es positivo” (Sur, 23/5), adhiriendo de esta manera a una de las alternativas que se plantean desde el campo del imperialismo y de la burguesía para superar la crisis política y la catástrofe económica capitalistas. Es indudable que para el líder de IU, consagrado en tal carácter por medio de elecciones internas, la asunción anticipada de Menem no constituye una de las modalidades de la ofensiva capitalista contra los trabajadores y la nación en las actuales circunstancias políticas. Vicente creyó necesario complementar la propuesta de que suba Menem con la aclaración de que ello debe tener lugar de “forma de no violar la Constitución”. Es decir que Vicente se opone a la posibilidad de que sea la acción de las masas la que derribe a Alfonsín y de que Menem se vea obligado a subir por una “pueblada". Es un constitucionalismo contrarrevolucionario. El prurito constitucional de Vicente escamotea por otra parte que Menem subiría como una alternativa capitalista ante la crisis, y que por ello será consecuentemente contraria a los trabajadores. El adelantamiento de la asunción de Menem será siempre inconstitucional, toda vez que comportaría el acortamiento de los mandatos establecidos del poder ejecutivo y del congreso. El velo constitucional que Vicente le quiere poner a la alternativa Menem ya está roto como consecuencia de la crisis política y sólo funciona como un freno mental y político para los dirigentes de Izquierda Unida. Néstor Vicente postuló también que Menem “debe acceder a la primera magistratura para asumir el compromiso con el pueblo y no para legitimar el chantaje de los grandes bancos, de la patria financiera y las empresas exportadoras que buscan desvirtuar la decisión popular..." El ex candidato de IU pone así un signo de duda sobre la filiación de clase de Menem, al que caracteriza como “comprometido” con el pueblo y no con el gran capital. Interpreta de paso las elecciones del 14 de mayo como una manifestación política independiente de ese mismo pueblo frente a los capitalistas y no como la expresión del sometimiento político de los trabajadores a una dirección extraña a sus intereses fundamentales. Por boca de Vicente Izquierda Unida pone de relieve su estrategia política fundamental de Seguidismo al peronismo y a Menem, a la que adorna con una fraseología combativa. La movilización política contra la catástrofe que se abate sobre los explotados debe ser impulsada denunciando las limitaciones insalvables del menemismo y los compromisos de clase irrenunciables que lo atan al gran capital y al Estado burgués. Cualquier otro planteo es una capitulación ante los explotadores y una traición al pueblo. Es indudable que éste se movilizará por sus reivindicaciones con una enorme carga de ilusiones en Menem, e incluso es probable que una movilización popular sirva para catapultar al riojano prematuramente al gobierno independientemente de la voluntad de éste. Pero la probabilidad de que las masas deban pasar por una etapa política como esa, no autoriza a apoyarla políticamente, toda vez que el acceso de Menem al gobierno sea el punto de partida de una ofensiva antipopular encabezada directamente por el peronismo, el cual de cualquier manera revelará una completa impotencia política frente a las exigencias imperialistas. El apoyo político de Vicente a la anticipación del traspaso del gobierno a Menem pone de relieve la subordinación política de IU al nacionalismo burgués y la completa falta de diferenciación entre su programa y el programa nacionalista que se limita a postular transformaciones aisladas en el marco capitalista.

24 de mayo de 1989
Comunicados de Prensa: Declaraciones de Altamira
Redacción

Sobre el adelantamiento del cambio de gobierno El peronismo ha quedado tempranamente atrapado en la inmensa crisis política desatada por la bancarrota económica. Sea como avalista del gobierno actual, hasta el 10 de diciembre, o mediante la asunción directa del gobierno, el peronismo se enfrenta de bruces con la exigencia del gran capital internacional y nacional de aplicar un violentísimo plan económico contra la mayoría del pueblo, lo cual a su tumo puede desmoronarlo con mayor rapidez aún. El doctor Menem pretende soslayar la contradicción insalvable en que se encuentra, mediante el planteo de que la sustitución de Alfonsín tenga lugar como consecuencia de un reclamo del conjunto de las corporaciones sociales y de las instituciones del Estado. Llegaría así al gobierno, no como mandatario de la mayoría del electorado, sino como representante y fundamentalmente rehén de los llamados “factores de poder, y no por una vía constitucional sino por medio de un golpe de Estado “civil". La aplicación de los planes de los acreedores internacionales, de los “capitanes de la industria" y de los monopolios exportadores iría de la mano así con la instauración de un régimen político de excepción. En estas condiciones, la superación de la catástrofe económica pasaría por una confiscación sin precedentes de los ingresos de la clase media y obrera, y aun de los patrimonios de la burguesía media, e importaría un extraordinario retroceso en materia de democracia política. Este desenlace de la crisis abriría un largo proceso de declinación nacional. Los trabajadores no dejarán pasar este ataque sin una lucha desesperada. Para darle una perspectiva concierte y victoriosa el Partido Obrero propugna una huelga general y la ocupación de empresas que suspendan o despidan con la siguiente plataforma reivindicativa: salario mínimo de 20.000 australes, ajustables quincenalmente por costo de vida; un aumento salarial de emergencia del 200%, el desconocimiento de la deuda externa; la expropiación de la banca y el monopolio estatal del comercio exterior, control obrero de la producción. El Partido Obrero llama a la movilización política del pueblo, con manifestaciones y “cacerolazos", y mediante la organización de comités regionales de fábricas y barrios y el llamado a un Congreso de la CGT con delegados elegidos en asambleas. 22/5/89 Ante el discurso de Alfonsín El discurso improvisado y apocalíptico de Alfonsín no sólo refleja la impotencia del gobierno ante la crisis sino la del conjunto de los representantes políticos de la burguesía y la de Menem en primer lugar. El presidente electo no atina a formular un programa para superar la catástrofe económica y se debate en la preocupación por no quedar agotado políticamente en forma prematura. Las disquisiciones constitucionales ocultan la incapacidad general de los explotadores para hacer frente a la disolución de su propio régimen de dominación. Menem reclama que el gobierno realice el “trabajo sucio” que despeje de obstáculos a su futuro gobierno y exige a los trabajadores que no resistan al brutal ataque que se ha desencadenado sobre sus condiciones de vida. La amenaza de Alfonsín de aplicar un “duro" programa antipopular fracasará inexorablemente, esta vez por la resistencia de los trabajadores. Menem deberá asumir entonces en medio de un “vacío de poder”. Será entonces el momento en que los trabajadores que votaron al justicialismo el 14 de mayo hagan la experiencia con el gobierno, que creen propio. 23/5/89

24 de mayo de 1989
La crisis militar, factor de la crisis política
Redacción

La preeminencia de la crisis económica ha estado ocultando otra faz de la crisis política y de la lucha que se está librando en las trastiendas del poder: la cuestión militar. Es un hecho que el Estado Mayor ha reclamado abiertamente que el período de “transición” sea usado para decretar una amnistía y que Alsogaray colocó este reclamo en el primer plano de su planteamiento de un pacto político con Menem y con Alfonsín. Sin embargo, ha pasado completamente desapercibida la posición de Menem a este respecto, en particular porque éste reiteró en la campaña electoral que su propuesta de “pacificación nacional” no tenía nada que ver con una amnistía. Pero ahora, en un reportaje especial concedido a Clarín el domingo pasado, el presidente electo revela una hilacha diferente. Dice: “...hay dos sedes donde se están tramitando las causas de esos militares. La sede administrativa, donde ahí sí el Poder Ejecutivo puede disponer a partir de resoluciones la rápida definición de esas causas. La otra es la sede judicial... Yo aspiro a que, de manera rápida, el Poder Ejecutivo nacional dé trámite y dicte las resoluciones del caso para las causas que obran en sede administrativa” (21/5/89). Esto apunta, más allá de la amnistía, al levantamiento de las sanciones contra los participantes en los tres levantamientos militares. En casi ningún otro punto Menem se ha definido en forma tan tajante en lo que respecta a lo que quiere que sea hecho por Alfonsín antes de una transmisión del mando. Pero éste es probablemente uno de los puntos que Alfonsín preferiría dejar librado a su sucesor, salvo que pueda obtener a cambio alguna concesión política de monta. A la luz de este problema cabe suponer que las diferencias que dicen expresar Alfonsín y Menem en materia de política económica sean un factor de distracción de la crisis militar. En la misma entrevista Menem rechazó la posibilidad de un adelantamiento de la transmisión del mando sobre la base de un acuerdo circunscripto a radicales y justicialistas y planteó en cambio que aquél estuviera basado en un pacto de amplia base con la inclusión de las Fuerzas Armadas y de la Iglesia. Esto supone la resolución previa de la crisis militar. En la disputa en tomo al adelantamiento de la asunción de Menem juega un papel central, entonces, la designación de la cúpula militar, cuya composición actual el presidente electo querría ver removida. Gassino ha respondido a esto declarando la prescindencia del Ejército en la crisis política. En definitiva, la cuestión de la amnistía no viene sola sino que en realidad está trabada por estos choques entre fracciones políticas y militares. El desarrollo de la bancarrota económica, en la medida en que agudiza la crisis política, tendrá por consecuencia la reanudación del proceso de convulsiones en las fuerzas armadas.

24 de mayo de 1989
Ante la catástrofe

La campaña electoral sirvió para disimular, con mucho esfuerzo, la impotencia de los principales partidos capitalistas ante la crisis y ante la acción solapada de la banca internacional y la gran burguesía nativa. Por un momento pudo parecer que el gobierno y los partidos burgueses se inhibían de tomar medidas decisivas por el prurito constitucional de no adelantarse a la decisión ciudadana que debía expresarse el 14 de mayo en las urnas. Se simulaba una parálisis constitucional ante lo que era en realidad una incapacidad concreta para impedir el saqueo económico de la nación por parte de los diversos grupos explotadores. El desgobierno aparente de la Nación justificado en lo que se dio en llamar la “incógnita electoral”, permitía el gobierno efectivo de los acreedores internacionales y de los “capitanes capitalistas”, que imponían sin mayor esfuerzo las medidas que autorizaban la fuga de capitales, el no pago de los impuestos, la expropiación de los trabajadores y de la clase media por la vía de la inflación, y la descomunal caída de los salarios. Cuando este brutal condicionamiento económico y social del país convertía a las elecciones en una ficción y en una estafa política a la ciudadanía, los políticos oficiales confiaban la salida de la crisis al ejercicio del sufragio. El pueblo votó y consagró a Menem como presidente sin necesidad de que hubiera que pasar por las maniobras mañosas del Colegio Electoral. Diez días después, sin embargo, no sólo la crisis sino principalmente la impotencia política del Estado burgués y de sus representantes políticos, y de Menem en particular, se han acentuado. Ocho millones de votos no le han dado a Menem ningún poder político adicional por la simple razón de que su impotencia deriva de su completa incapacidad para ponerle un coto al saqueo capitalista. La más elemental de las medidas de defensa de la autonomía nacional y de protección de los explotados lo obligaría a un ataque profundo a los grandes monopolios capitalistas, algo que el presidente electo no está en condiciones de hacer por los intereses de clase que él mismo representa. Crisis histórica La hiperinflación no es otra cosa que la disolución de las relaciones sociales capitalistas. La preservación del capital propio solamente es posible mediante la destrucción del capital ajeno; se interrumpen las relaciones entre la producción y el consumo y el intercambio en general entre las distintas ramas de la producción. El propio Estado ingresa en un período de disolución política, desde el momento en que no puede imponer soberanamente el valor de la moneda. Esta situación no tiene posibilidad de ser superada en forma espontánea o en forma económica automática, por ejemplo por medio de un aumento de las exportaciones o de una buena cosecha. La circulación económica de una u otra se realizaría, cuando hay un marco hiperinflacionario, fuera de los canales establecidos y sin recurrir a la moneda nacional; agravarían de este modo la crisis en lugar de superarla. La superación de un estadio de disolución capitalista sólo puede tener lugar en forma despótica, es decir a través de una acción compulsiva del Estado. A través de acciones de fuerza se impone la caída vertical de los salarios y la ruina de los acreedores que no pueden cobrar sus créditos o de los deudores que se ven obligados a rematar sus patrimonios para pagar las deudas. Un ejemplo de esta feroz disputa, cuyo desenlace lo determina la fuerza política bruta, es la discusión entablada en torno a si se pagarán o no los depósitos bancarios, si se hará caer o no a los bancos que no pueden pagar a los depositantes, si se desvalorizará, o incluso se reconocerá, la deuda pública interna contraída por el Estado. Cuando el candidato peronista al ministerio de Economía, Domingo Cavallo, propugna que se emita moneda con el pretexto de que hay que pagar salarios o enviar dinero a las provincias, en lo que está pensando en realidad es en la obligación de pagar los títulos Tidol, que vencieron el lunes 22, y en los cuales el Citibank está metido con 70 millones de dólares. La hiperinflación genera, por lo tanto, una violenta disputa de intereses y lleva la crisis política del Estado a un grado extremo, precisamente en el momento en que la burguesía necesita del Estado para superar el conjunto de esta situación. Esto explica la impasse en que ha caído el adelantamiento de la transmisión del mando, la cual no podrá superarse por vía de un acuerdo entre los partidos sino en forma “caliente", en una situación de emergencia aún mayor que la actual, en particular si asoma la amenaza de una acción de la clase obrera. Las elecciones del 14 de mayo Las masas confiaron el 14 de mayo en que el peronismo constituiría el instrumento capaz de mitigar la crisis que se abate sobre el pueblo, porque creen que aún están vigentes las posibilidades de desarrollo del programa que inició Perón en Argentina en 1945. El voto por Menem no fue un simple voto “castigo”, como lo repiten algunos sectores rutinariamente cada dos años, porque lo fundamental del 14 de mayo no es que la UCR perdió votos sino que hubo una expresión multitudinaria a favor del peronismo. Las masas fueron detrás de Menem porque creen que el justicialismo aún puede protegerlas de la crisis capitalista. Plantear ahora, como lo hace por ejemplo IU, que Menem cumpla con la “voluntad de cambio” manifestada en las urnas, no es más que una frase y el reflejo de una descomunal desorientación política. El nacionalismo burgués que representa Menem puede aplicar un paliativo de corto vuelo a la situación, pero no tiene ninguna posibilidad de defender a los explotados contra la catástrofe capitalista. La clave de la situación política es que las masas puedan superar las ilusiones en el peronismo en el curso de la crisis que están viviendo y esto exige de un partido auténticamente obrero una completa independencia del nacionalismo burgués. La crisis política no ha sido creada sólo por la derrota de Alfonsín sino principalmente por la impotencia política del peronismo para poner remedio a la situación. Menem teme dos cosas: desatar un violento enfrentamiento con las masas si se decide a ejecutar a rajatablas el planteamiento de la banca y de los “capitanes”, o desatar el lock-out económico y financiero del gran capital y del imperialismo si se ve obligado a ceder ante la presión de las masas. Por eso condiciona el adelantamiento de la asunción del gobierno al respaldo de las entidades empresariales y de la CGT, de los partidos y del congreso, y por sobre todo de la Iglesia y de las Fuerzas Armadas. Menem se quiere erigir en árbitro capaz de reglamentar las disputas feroces desatadas por la crisis y contar para ello con el respaldo del Tesoro norteamericano y de la banca internacional. Se afirma con mayor frecuencia que los hombres de Bunge y Born integrarán el ministerio de Economía, en cuyo caso la firma apátrida pondría los dólares necesarios para respaldar un plan de austeridad extremadamente doloroso para los trabajadores. Un gobierno menemista ungido por estos “factores de poder” tendría todas las características de una dictadura civil habilitada para tomar todas las medidas de excepción que le dicte la crisis, de la misma manera que esta crisis lo lleva al poder obviando las disposiciones constitucionales. Alfonsín y Menem El mantenimiento de Alfonsín hasta diciembre o el adelantamiento del cambio presidencial no son más que dos modalidades de la aplicación de los planes proimperialistas. El reclamo de que Menem asuma ya, en nombre de la soberanía popular, significa encubrir con principios democráticos los planes de Bunge y Born o el Citibank, así como el golpe de Estado civil. La defensa del mandato constitucional de Alfonsín significa lo mismo —de modo que ninguna de las dos variantes constituye una respuesta nacional u obrera a la catástrofe capitalista. Esa respuesta pasa por la movilización política de los trabajadores por las reivindicaciones salariales, antiimperialistas y de control obrero, la cual no sólo supera la falsa antinomia en torno a la transmisión del mando sino principalmente la parálisis que provoca en las masas su ilusión en Menem, la cual no podrá ser superada por un determinado período y sin la experiencia de la lucha. La revolución socialista La descomposición social y política de Argentina está muy lejos de ser un hecho aislado; en forma bastante avanzada el mismo proceso está en marcha en Brasil y en Venezuela, y se encuentra en estado de completa pudrición en Perú y en Bolivia. Fuera de los marcos latinoamericanos, la Revolución en China y la colosal movilización de masas en la URSS significan que el imperialismo mundial ha fracasado en imponer “pacífica” y “ordenadamente” la recolonización de los Estados Obreros, lo cual debe tener por consecuencia una crisis política en el plano internacional. Incluso en Estados Unidos y en Gran Bretaña la inflación en ascenso está poniendo de relieve los límites definitivos de las posibilidades económicas del imperialismo. Está planteada en toda su dimensión estratégica la cuestión del poder, es decir de la revolución. En esa dirección hay que hacer madurar a las masas que arrancan de un nivel subjetivo muy bajo, en esta experiencia definitiva con el justicialismo.

24 de mayo de 1989
La clase obrera tiene que entrar en acción
Redacción

Hace diez días hubo elecciones, pero ni la catástrofe económica ni la crisis política han encontrado en ellas una vía de superación. El ejercicio del voto ha mostrado rápidamente sus limitaciones como instrumento capaz de acabar con el caos y la miseria organizados por el capitalismo. Es necesario entrar en acción. Por el otro lado, Carlos Saúl Menem, consagrado presidente con ocho millones de votos ciudadanos, aparece tan impotente ante la situación como el principal aplastado en las urnas, el presidente Alfonsín. A Menem le parece natural que el radicalismo continúe desgobernando al país hasta el 10 de diciembre, con todas las infinitas penurias que ello significa. Sólo admitió sustituir anticipadamente a Alfonsín si los empresarios se ponen de acuerdo en designar a un banquero como ministro de economía y si el adelantamiento de la transmisión del mando cuenta con el aval de las Fuerzas Armadas y de la Iglesia. Por esta vía Menem se presenta como una de las modalidades que pretenden presidir el derrumbe nacional. La clase obrera tiene entonces que entrar en acción. Por sus reivindicaciones y las de la soberanía del país. Una acción colectiva y decisiva. Que se convoque a un Congreso de delegados elegidos soberanamente en los lugares de trabajo. Que se lance la huelga general. • Salario y jubilación mínimos de a 25.000. Pago semanal y ajustable al costo de vida. • Expropiación de la banca, de los monopolios del comercio exterior y de los laboratorios. • Control obrero, abolición del secreto comercial y financiero de los capitalistas. • Desconocimiento de la deuda externa y del conjunto de la deuda pública en poder de los grandes capitalistas y banqueros. • Plan económico elaborado por un congreso de delegados de la clase obrera y de los trabajadores.