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Prensa Obrera N° 1565

19 de septiembre de 2019 · 10 notas

Notas de este número

19 de septiembre de 2019
[Editorial] Las próximas batallas

English Version Está a la vista el desmadre económico. Lejos de atenuarlo, las medidas anunciadas por el gobierno están agregando leña al fuego. El default que arrancó con el reperfilamiento se está expandiendo con rapidez. La semana se ha iniciado con la noticia de que no podían cobrar la deuda los poseedores de bonos corporativos y provinciales residentes en el exterior. Las restricciones se extienden a las transacciones comerciales. Hay crecientes trabas a las importaciones, pues las empresas no pueden cancelar las deudas contraídas con sus proveedores. La paradoja es que el cepo macrista es más restrictivo que el que imperaba bajo el kirchnerismo. Bajo el mandato de los K, no se llegó al extremo de impedir el pago de las deudas financieras corporativas y menos aún las deudas comerciales. No es una sorpresa que gobiernos neoliberales terminen siendo más intervencionistas que los populistas y nacionalistas. La política capitalista no tiene ningún prejuicio ideológico y se vale de una u otra clase de recursos, si los mismos le sirven a sus necesidades e intereses. El macrismo no es la excepción. Lo cierto es que en caso de persistir, corporaciones y provincias entrarían en default técnico. Este cepo ampliado confirma que el “reperfilamiento” no es suficiente para hacer frente a los compromisos, de aquí hasta fin de año. Hay quienes van más lejos y señalan que no cierran las cuentas para llegar ni siquiera hasta las elecciones, a fines de octubre. Con más razón, cuando se acaba de confirmar que el Fondo no desembolsaría los 5.000 millones previstos en los acuerdos firmados. La precariedad es tan grande que el gobierno dudó hasta de pagar el vencimiento de un cupón de intereses del Bopomo 2020, que vence los próximos días. Como un default de la deuda en pesos significaría la admisión de una quiebra soberana extrema, el gobierno ha optado por pagar dichos títulos, corriendo el riesgo de que todos esos pesos se vayan a la compra de dólares y vuele por los aires la precaria estabilidad cambiaria de la última semana. El gobierno pagará a costa de los fondos de los jubilados, pues le ha enchufado al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses dos Letras del Tesoro para poder pagarle el Bopomo a Pimco, uno de los principales fondos de inversión del mundo y a otros especuladores. Las calificadoras internacionales están estudiando devolver a la Argentina a la categoría de “país fronterizo”, la que tenía cuando asumió Macri. Entretanto, las restricciones cambiarias echan más leña al fuego a la recesión industrial y productiva. A las trabas en la cadena de abastecimiento y al comercio exterior se unen la parálisis en que han entrado sectores clave, como el inmobiliario. La decisión de flexibilizar el cepo para compras de inmuebles hasta 146.000 dólares, cuyo destino sea primera vivienda, está muy lejos de poder revertir dicha retracción. Otro flanco de crisis es el del sector energético. El aumento que se ha operado en los precios internacionales del petróleo, como resultado del conflicto en Yemen, ha agrandado el desfasaje con los precios internos a que se vende la nafta, que están calculados a un dólar de 40 pesos. El choque entre las corporaciones y el gobierno está escalando velozmente. La tensión se extiende a las provincias, ya que como resultado del congelamiento están resignando regalías que le hubieran correspondido. La oferta del gobierno de compensar dicho perjuicio con un subsidio fue considerado una burla por el gobernador neuquino Omar Gutiérrez, quien señaló que la oferta del Ministerio de Hacienda apenas representa un 10% de la pérdida y además es una extorsión, pues obliga a las provincias a renunciar en iniciar un juicio por el diferendo. La brecha se agranda El macrismo tampoco está en condiciones de festejar por la llamada calma cambiaria. La brecha con el mercado paralelo se está ensanchando. La divisa norteamericana en el llamado “contado con liqui” (compra-venta de bonos en pesos en el país que luego se negocian en una plaza del exterior), que es la operatoria a la que apelan los grandes operadores para hacerse de dólares, ya cotiza a 70 pesos. Esto preanuncia nuevas devaluaciones. Ya hay voces, incluso dentro del gobierno, que dicen que se debería sincerar esta situación de alguna forma y plantean un desdoblamiento cambiario. Por lo pronto, dicha brecha está permitiendo una bicicleta fabulosa para los especuladores. Pero, además, la brecha empieza a incidir sensiblemente en los precios internos. “Algunos empresarios ya remarcan sus precios según la cotización del dólar a 70 pesos en el contado con liqui” (Ambito, 16/9). El impacto de la devaluación está abriendo una escalada de tal magnitud que abre el riesgo de una hiperinflación. El hecho de que los precios mayoristas hayan aumentado un 11% en agosto es una alerta en esta dirección. Este derrumbe ha terminado de fundir al BCRA. No puede sorprender la noticia de que el balance de dicha entidad, que acaba de publicarse, arrojara patrimonio neto negativo, una diferencia en contra de más de 370.000 millones de pesos entre el pasivo y el activo. El desplome de precios de los títulos públicos, reservas internacionales en franca caída y un importante aumento de los títulos de deuda empezaron a resquebrajar el equilibrio de sus cuentas. Las Leliqs (títulos que tienen en su poder los bancos que vienen prestando al Central a una tasa que en la actualidad llega al 85%) se han vuelto una bomba de tiempo. Ganar las calles El “reperfilamiento” ha fracasado antes de nacer. No sólo no va a pasar por el Congreso, sino que todo indica que ni siquiera va a salir por decreto. El FMI y el gran capital han dilatado sus tiempos para negociar directamente toda la reestructuración de deuda con el nuevo gobierno. Ahí la agenda de la reforma laboral y previsional volverá al centro de la escena en el marco de un pacto social, que cancelaría todo aumento salarial y las paritarias por 180 días. Entretanto, funciona un acuerdo tácito entre Macri y Alberto Fernández, para que la desorganización económica en el marco del default haga su trabajo sucio, degradando las condiciones de vida de las masas. En medio de la transición en curso, estamos en presencia de un cuidadoso operativo de contención. La tregua de las centrales obreras es un pieza clave de esta política. Las direcciones sindicales se ajustan al libreto que les ha dado Alberto Fernández, quien viene llamando a “evitar las calles”. La emergencia alimentaria con la cual se ha echado lastre frente a algunas de las necesidades y demandas es utilizada como una cortina de humo para sostener la tregua. El triunvirato piquetero pretende bajar la cortina y meter violín en bolsa, una vez aprobada la ley en el Senado, cuando los reclamos fundamentales por los cuales se salió a la calle siguen sin tener respuesta. La “paz social” es una condición central para hacer pasar la ofensiva actual pero, sobre todo, los nuevos ataques que se vienen a partir de la renegociación de la deuda y de los acuerdos con el FMI, que estará en manos del gobierno entrante. Esto es lo que está en la base del procesamiento que vienen sufriendo dirigentes piqueteros, como Belliboni o Kuperman o las amenazas contra Pitrola y Del Caño proferidas por Hebe Bonafini. En medio de este escenario, adquiere una enorme relevancia la pueblada que vienen protagonizando los trabajadores de Chubut. La provincia está en pie de lucha contra el ajustador y albertista Arcioni. Lo mismo vale para el imponente acampe del movimiento piquetero en la avenida 9 de Julio de la semana pasada, que desafió y derrotó el operativo represivo, así como el paro y movilización que acaba de protagonizar el Sutna por la reapertura de las paritarias. Estamos frente a un esfuerzo por romper el chaleco de fuerza que hoy impera en el movimiento obrero con la tregua de la burocracia sindical. En el mismo campo, hay que ubicar las luchas aguerridas, pero todavía aisladas, de sectores del movimiento obrero, como el que acaba de dar Ansabo con la ocupación de la fábrica. En este contexto, las deliberaciones y las resoluciones adoptadas por el plenario nacional abierto, realizado el fin de semana en Sutna Pilar, constituye un punto de apoyo importante para impulsar una respuesta colectiva de la clase obrera. Constituyó un factor de clarificación sobre el contenido del pacto social que se está pergeñando y estableció una delimitación con el kirchnerismo y la burocracia sindical, que reclaman no hacer olas para no afectar a la campaña electoral. El plenario reunido en el Sutna resolvió llamar a ganar las calles el próximo 24, encabezado por el conjunto de los reclamos motores de la lucha en curso. Al actual descalabro y a las alternativas capitalistas en danza, debemos oponerle un programa para que la crisis la paguen los capitalistas y abrir paso a una salida propia de los trabajadores a la bancarrota nacional. Este programa incluye: reapertura de paritarias, aumento del salario mínimo a 35.000 pesos, actualización por inflación, duplicación del monto de los planes sociales y apertura a los nuevos desocupados, prohibición de despidos y suspensiones, ocupación y continuidad productiva garantizada por el Estado de toda empresa que cierre; como parte de un plan económico de conjunto de la clase obrera, rechazando el pago de la deuda y por la nacionalización de la banca, el comercio exterior, la energía, la apertura de libros, impuestos progresivos a grandes rentas y fortunas, así como el control obrero general. El momento actual pone más en el orden del día la necesidad del paro activo nacional de la CGT y de todos los sindicatos, y de un Congreso de trabajadores ocupados y desocupados mandatado por asamblea, de modo que los trabajadores pasen a ser protagonistas. La campaña electoral del FIT-Unidad cobra redoblado valor en medio de esta transición convulsiva para la agitación de este programa y de esta perspectiva, que debe contribuir a la irrupción de los trabajadores en la situación política.

19 de septiembre de 2019
El plenario de Pilar y “la piedra en el zapato” del pacto social de Alberto Fernández

El Plenario Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados, realizado en el camping del Sutna de Pilar, fue un verdadero hecho político. Numerosos medios nacionales lo reflejaron de manera destacada. Se sumaron representantes de los docentes de Chubut, de las fábricas que enfrentan los cierres y despidos, de las gestiones obreras combativas, los activistas que resisten los embates judiciales, y varios dirigentes del frente de lucha piquetero que viene de acampar en la avenida 9 de Julio, encabezado por el Polo Obrero. La única ausencia fue la del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, que había enviado una adhesión previa. Es decir, la convocatoria del Plenario Sindical Combativo reunió a la fracción del movimiento obrero y piquetero que ha enfrentado de manera más consecuente el ajuste de Macri y los gobernadores, desafiando la tregua que la burocracia sindical sostuvo durante tres años en nombre de la gobernabilidad y ahora refuerza para asegurar una transición “ordenada”. Esta fracción combativa que, según tituló Clarín, “presiona a Macri y altera a Alberto Fernández” ofrece una caracterización y prepara un camino de lucha contra el pacto social por el que están trabajando denodadamente el virtual nuevo presidente, la CGT y la UIA. El llamado de Alberto Fernández a dejar las calles dio cuenta de una temprana piedra en el zapato del futuro presidente. Delimitación La declaración general -presentada por la mesa organizadora y enriquecida por los informes centrales y los debates de las comisiones -que se consensuó, establece una clara delimitación del peronismo, de todas las alas de la burocracia sindical y traza una línea de intervención basada en el reclamo de reapertura de paritarias, la ocupación de las fábricas que cierren, el reparto de horas sin afectar el salario para poner fin a la desocupación, el salario mínimo de 35.000 pesos y otras reivindicaciones ligadas a medidas de fondo, como la ruptura con el FMI y la nacionalización de la banca y el comercio exterior. En síntesis: delimita un campo político para la acción independiente de la clase obrera en la etapa inmediata. Como señaló Alejandro Crespo en la apertura, “responde al programa de lucha que la clase obrera quiere escuchar y no de tregua, de entrega y resignación”. La resolución principal -desenvolver una gran jornada nacional de movilización, actos y cortes, el 24 de setiembre- pondrá en escena esta unidad de ocupados y desocupados, contra el pacto social y por todas las reivindicaciones impostergables. “No estamos -agregó Crespo- con los que dicen que hay que ir a dormir ni con los que nos llaman a abandonar las calles”. No se trata de una propuesta dirigida al activismo, sino de llevar a la masa de nuestros gremios la iniciativa de lucha votada por el plenario y a una agitación en el conjunto del movimiento obrero. Los docentes que participaron el sábado, por caso, plantearon la jornada de paro y movilización en el plenario de la docencia en lucha de Chubut del martes y lo harán en el plenario provincial de delegados impulsados por los Suteba combativos en la provincia de Buenos Aires. Así ocurrió el 30 de agosto con los paros de los Suteba de La Matanza y Ensenada, Ademys y AGD-UBA. Se trata de actuar en el proceso vivo del choque entre las clases, por medio de la lucha política contra la burocracia y los factores que obstruyen su desarrollo. En la perspectiva de Lanús El plenario derrotó el cuestionamiento que “desde adentro de la convocatoria” intentó llevar a cabo un sector referenciado en el Espacio de Zona Norte (eso incluye a los compañeros que rompieron con el Partido Obrero) y otros grupos. Desde ese espacio se propuso en un texto borrar toda delimitación con el PJ y sus agentes en el movimiento obrero, para "allanar el acercamiento a los millones de obreros que votaron a la fórmula Fernández-Fernández". Es un error descomunal y una capitulación al nacionalismo. La pretensión de convertir la propuesta de ampliar la coordinación en una disolución del PSC, simplemente se estrelló contra la realidad: la iniciativa de llamar a otros sectores, ocupados y desocupados, a un plenario abierto fue lanzada en un acto el 30 de agosto, que surgió del PSC, y luego fue motorizada por la mesa del PSC junto con otras organizaciones. Es decir, el plenario no se contrapuso sino que se inscribe en la perspectiva trazada por el PSC en Lanús; y así lo explicaron varios de los expositores desde el escenario y en las comisiones. Ocupados y desocupados La confluencia más decidida (el Polo Obrero integra la mesa del PSC) de los movimientos piqueteros, que rechazan la tregua, con el sindicalismo combativo -que se manifestó en el plenario, pero antes en el acto del 22 de agosto y en la 9 de Julio resistiendo la represión- es un “salto en calidad” en la tarea estratégica de romper la división que la burguesía busca imponer entre trabajadores ocupados y desocupados. Es un triunfo de las posiciones que el Partido Obrero defiende desde siempre. Desde “los fogoneros de Cutral-Co, Mosconi y Tartagal”, a los que recordó Cristina Mena, del MTR-12 de Abril, en su intervención en nombre de las todas las organizaciones piqueteras presentes (también llegaron saludos de Torre y Barrios De Pie). La evocación de las grandes Asambleas Nacionales de Trabajadores Ocupados y Desocupados, que se desarrollaron desde 2002 a los primeros años del kirchnerismo, fue también obligada. La diferencia positiva con aquel momento es el mayor desarrollo del clasismo en los sindicatos y la de la izquierda, que le da al movimiento una proyección política que no alcanzó en el pasado. La izquierda En ese contexto hay que entender las declaraciones de Hebe de Bonafini contra Néstor Pitrola y Nicolás del Caño (que merecieron un amplio repudio por parte de todo el plenario). No se trata de un exabrupto, sino que -como señaló Alejandro López de Ceramistas de Neuquén- “direccionan el ataque” hacia los dirigentes que expresan en un plano político este reagrupamiento de lucha, autónomo de las variantes patronales. Sin violentar el carácter de frente único de organizaciones sindicales, varios de los oradores, entre ellos el cierre de Romina Del Plá, llamaron a desarrollar también esa batalla clave por conquistar la conciencia y el voto de los trabajadores, que mayoritariamente apoyaron a la fórmula de los Fernández, para la alternativa de independencia de clase materializada en el Frente de Izquierda-Unidad. Una guía para la acción El frente único no sólo es un recurso para impulsar la movilización unitaria sino también para disputar a la burocracia la dirección de sindicatos, comisiones internas y cuerpos de delegados. Las recientes experiencias del Frente de Unidad Ferroviaria del Roca, de Amsafe-Rosario y de las elecciones de consejeros escolares de Aten, donde listas multicolores ganaron distritos muy importantes, lo ratifican. Con ese recurso encaramos en estas horas el armado de listas para las elecciones de la UTE y de Ademys. El “paro activo de 36 horas” es nuestra gran consigna ordenadora: un puente hacia las masas a las que buscamos catapultar a la acción, según las palabras de Romina Del Plá. La CSC-PO hace suyo el congreso de delegados mandatados de todos los sindicatos, que votó la asamblea de AGD -según informó Ileana Celotto, en su discurso. Y así lo desenvolvimos en las comisiones. La agenda que votamos incluye la movilización por los desprocesamientos de los compañeros de la Línea 60, por la libertad de Daniel Ruiz, contra la imputación penal a “Chiquito” Belliboni y Oscar Kuperman, la participación masiva en el Encuentro Plurinacional de la Mujer y las disidencias en La Plata. La declaración y las resoluciones, que hay que llevar a cada lugar de trabajo, son una guía para la acción contra el pacto social y la tregua, en este período tumultuoso que transitamos.

19 de septiembre de 2019
En defensa del Plenario de Trabajadores Ocupados y Desocupados

Bajo la firma “redacción”, la pluma de Altamira acaba de producir un texto que clarifica sobre varias polémicas. La primera tesis es que el plenario realizado en el camping del Sutna Pilar no sería un frente de organizaciones obreras porque no se aceptó la presencia en la mesa de una comisión interna cuyo delegado está en el grupo rupturista. Pero en la mesa no estaban decenas de comisiones internas y delegados sindicales de nota como Morvillo, el Inti, ATE Educación y tantas otras que dirige el PO y que dirigen otras agrupaciones de izquierda. Tampoco el secretario general del Suteba Ensenada, por ejemplo. El PSC nació convocado por las principales representaciones sindicales dirigidas por las corrientes antiburocráticas del movimiento obrero. Además, es mentira lo que afirma, porque la interna de Unilever fue invitada a formar parte de la segunda línea de la Mesa, donde hubo otros destacados dirigentes. La tesis con la cual se funda el artículo de marras es, entonces, sencillamente falsa. El texto llega al desatino de criticar que no estaban representados los militantes del Sutna del grupo rupturista (desconocidos), lo cual cuestiona a los que sí estuvieron: el secretario general Alejandro Crespo y José Meniño, secretario ejecutivo de la Seccional San Fernando. Desconoce la representación que tienen esos dirigentes de la Lista Negra y el mandato del cuerpo de delegados con asambleas previas que precedió a Lanús, el nacimiento del Plenario Sindical Combativo. Con ese criterio, otras agrupaciones del Sutna podrían haber pedido representación y así sucesivamente por la AGD, por la UF Oeste, por Ademys, etc. El cuestionamiento, brutalmente faccional, desconoce la representación, precisamente de los sindicatos. La pretensión de “aparato” del grupo de Altamira clarifica que no estamos frente a ninguna “tendencia del PO”, sino ante otra organización política.El artículo ataca al Sutna por rechazar la disolución política propuesta por el “Espacio de Norte” (donde participan la dirección del Suteba Tigre, compañeros de la Línea 60 y diversos grupos de izquierda, entre ellos el grupo altamirista). Se trata de un espacio que no se delimita de la burocracia peronista ni del “albertismo”. El texto de marras llega muy lejos: afirma que el PSC es un “frente ideológico” porque “en medio de una crisis social extraordinaria, que afecta a la clase en masa e incluso a la pequeña burguesía, no se postula un frente de todos los que luchan y de todos los que manifiestan una tendencia a la lucha”. Es claro que siempre hay sindicatos en lucha, y la convocatoria abierta realizada en el plenario previo en San Fernando apuntó a todos ellos. Pero el planteo de Altamira apunta a la disolución política de la vanguardia del movimiento obrero, desarmándola políticamente para enfrentar los desafíos presentes y futuros. Para ser concretos, si le hiciéramos caso a los consejos de Altamira, el plenario no debía haberse pronunciado en rechazo al “pacto social” que se encuentra tejiendo Alberto Fernández, la burocracia sindical y la Unión Industrial Argentina. El Plenario Nacional de Ocupados y Desocupados siguió un camino opuesto al planteo de Altamira. Fijó una contundente delimitación no sólo del gobierno de Macri y del FMI, sino de Alberto Fernández, de su apoyo a la devaluación, de su llamado a dejar las calles y fundamentalmente del “pacto social” antiobrero. Esta orientación fue trazada por Crespo desde la apertura -tema que la dirección del Sutna viene elaborando desde la lucha contra el PPC en Fate- hasta Romina Del Plá en el discurso de cierre, y por la mayoría de los participantes del Plenario. En segundo lugar, reagrupó a la vanguardia de la lucha obrera del momento que es el movimiento piquetero que encabeza el Polo Obrero y que vino acompañado por varias organizaciones del frente de lucha que intervinieron con gran altura política, poniendo de relieve que este plenario se inscribía en la ruta revolucionaria de las ANT, como fue marcado por Cristina Mena y por Belliboni. También a fábricas en lucha como Ansabo, los despedidos de la 503 y tantas otras y, nada menos que a dirigentes de la huelga de Chubut. De manera que lo llamado “ideológico”, es precisamente el principal planteo político que hay que reivindicar. Por eso no es casual que cerraran filas con estos planteos las representaciones sindicales de corrientes que militan en el FIT-U. En el artículo, Altamira acusa a los plenaristas de coincidir con la “pequeña fracción” que vota contra los candidatos del FMI. Y critica a los convocantes y sus resoluciones por separarse de los millones que votaron por Kicillof. Increíble, pero real. Y va más lejos, dice que el Sindicato del Subte lucha y no estaba. Le pasa una esponja a la dirección que viene entregando una reivindicación atrás de otra como la insalubridad de los nuevos vagones y deja pasar el ajustazo devaluatorio sin chistar por la reapertura de paritarias. Ademys, AGD, los Suteba Combativos, y el Sutna (en todas sus fábricas) han ido a paros en estos días justamente por el salario. El Chubutazo y el Fuera Arcioni En el plenario estuvo una dirigente de Atech Comarca que está en primera línea de la huelga y los piquetes chubutenses. Provincia ésta en la cual se abre paso la consigna “Fuera Arcioni” que rechazó la radicalizada corriente altamirista, impulsora de la huelga general de la boca para afuera. En Chubut las masas están en la calle hace meses, pero ahí no valió la consigna porque el gobernador “recién fue electo”. Notable, no aprendieron de la historia de gobiernos votados que llevaron a rebeliones populares sin mucha demora. En cambio el grupo se enamoró de sí mismo planteando “Fuera Macri” a secas, hasta que las elecciones revelaron lo que veníamos alertando. El planteo de Altamira evitó esclarecer a los trabajadores que votaron mayoritariamente un relevo fondomonetarista. La pluma facciosa acusa a los que desafiaron en las calles y en todos los medios del país la maniobra de parlamentarización del reclamo piquetero y a la diputada que mejor lo desarrolló, de “apoyar la emergencia alimentaria”. Es propio de revolucionarios de café, porque cuando hay un compromiso con las organizaciones en lucha, y esas organizaciones arrancan determinadas reivindicaciones, que de pronto son envueltas en una maniobra política como la emergencia alimentaria, se denuncia la maniobra y se vota según la mejor comprensión y conveniencia del movimiento de lucha. Nos abstuvimos de la emergencia social acordada con el trío Vaticano porque creó un Consejo de cooptación y montó el gerenciamiento de un esquema asistencial que desnudamos en la sesión misma. Lo mismo vale para la crítica a los “paros aislados”, otra de las críticas del grupo que los pinta de cuerpo entero. Pero alguien los escuchó: el PTS se opuso a parar en las fábricas del Sutna el día 16/9, es decir llamó a carnerear el paro del Sutna. Alguien escuchó a los mismos que se dieron una vuelta por los acampes para sacarse una foto y se fueron a dormir a sus casas. Desde luego, Altamira y sus, por ahora, seguidores, ignoran la consigna de paro activo nacional de 36 horas y plan de lucha, en la tradición del Cordobazo, así como el Congreso de Bases, que tras las jornadas de diciembre resolvió el CC del PO que él integraba. Todo en nombre de juntar firmas por la huelga general y armar coordinadoras de cuerpos de delegados que todavía no se ganaron porque están en manos de la burocracia. Del ridículo no se vuelve, de semejante abandono de la historia del PO seguramente, tampoco. Claro, la pluma que escribe no fue capaz de solidarizarse ni en su cuenta de twitter frente a la represión sufrida en el acampe, al que caracterizó de “acción de aparato”. Tampoco ante el ataque de Hebe de Bonafini a los referentes del FIT para que vayan presos. El plenario voló en otra altura. Alejandro López, el secretario de Ceramistas de Neuquén, caracterizó dicho ataque como la preparación del Estado para disciplinar a la clase obrera al pacto social que se viene, por parte de las fuerzas que gobiernan para el FMI. Esta caracterización ofrecida a la “masa de la clase obrera”, para que recorra lo más aceleradamente su experiencia con el futuro gobierno vale oro, vale el plenario. Llamamos a todo el activismo a profundizar el curso adoptado en Pilar, a movilizarnos masivamente el 24 y en cada movida de lucha, y a realizar una formidable campaña por el FIT-Unidad, para apartar del nacionalismo de conciliación de clases a la mayor cantidad de trabajadores y activistas.

19 de septiembre de 2019
Chubutazo: el 24 ganemos las calles en todo el país
Redacción

Las medidas macristas para contener la crisis están llevando a un mayor descalabro. El cepo agrava el parate económico. El reperfilamiento no ha evitado que estemos al borde de nuevos incumplimientos de pago. Mientras tanto, la desorganización económica avanza y hace estragos en los bolsillos populares. Alberto Fernández quiere a los trabajadores quietos para preparar el pacto social que pretende imponer con su llegada al gobierno, con salarios congelados incluidos. Pero cada día se muestra más inviable una “paz social” que una a los saqueadores y a sus víctimas. Chubut ha mostrado la cara más extrema de esa polarización social. Nueve semanas de paro y movilización porque el albertista Arcioni privilegia el pago de la deuda por encima del pago de salarios. Las voces que reclaman que Arcioni se vaya ya se han transformado en mayoría. Las consignas de organizarse en Asambleas Populares y convocar un Congreso de Delegados de todos los sindicatos se abre paso entre los luchadores. Chubut adelanta la crisis nacional. Y también es un ejemplo de lucha que prende ahora mismo. Miles de docentes salen al paro en defensa de sus compañeros de Chubut. En el Plenario de Trabajadores Ocupados y Desocupados que se realizó este fin de semana confluyeron los protagonistas de las luchas que recorren el país. Estuvieron los que están planteando la reapertura de paritarias, como el Sutna, que viene de protagonizar un importante paro fabril. Estuvieron los piqueteros que siguen con un plan de lucha para enfrentar el hambre y la desocupación. El 24, como parte de las iniciativas de lucha resueltas por el plenario, salimos a la calle en todo el país por la victoria de Chubut y por todos los reclamos urgentes de la clase obrera. Por un paro activo de 36 horas y un plan de lucha. Por este camino abriremos una perspectiva propia para los trabajadores.

19 de septiembre de 2019
El Chubutazo reclama #FueraArcioni

La muerte de las docentes comodorenses Jorgelina Ruiz Díaz y María Cristina Aguilar no ha sido un “accidente vial” disociado de la crisis actual, como ha declarado públicamente el gobernador Mariano Arcioni. Ha sido un capítulo más, trágico, de una profunda crisis económica y política que envuelve a la provincia de Chubut y que desde hace nueve semanas viene encontrando como respuesta una verdadera rebelión, el Chubutazo, que llevan adelante los y las trabajadoras docentes y estatales de la provincia, y que cada día suma a franjas más amplias de la clase obrera y los sectores populares. Estalla la bronca La jornada del 17 de septiembre comenzó con la suspensión de la sesión de la Legislatura, que trataría la interpelación del ministro coordinador de gabinete, Federico Massoni, responsable de la zona liberada que terminó con el ataque brutal de la patota del burócrata petrolero “Loma” Avila contra los piquetes de docentes y estatales el 4 de septiembre. Siguió luego con la presentación de un pliego, por parte del mismo Massoni, que incluía el aumento del salario de los funcionarios del gobierno (en el caso del propio Arcioni de un 353%), la prórroga -vía DNU- del burócrata “Loma” Avila a cargo del directorio de Petrominera SE (empresa estatal relacionada con los hidrocarburos y la minería), y el pedido -de Massoni- de ejercer en la próxima sesión la banca n° 28 (abierta) para debatir “de igual a igual” con los diputados provinciales. En simultáneo, en Rawson se desarrollaba una movilización de docentes y estatales de toda la provincia y un plenario provincial de delegados de Atech, el sindicato docente, que resolvió pedir un juicio político a Arcioni (una salida institucional que expresa de manera distorsionada el “Fuera…” que se oye en las calles), el corte del ingreso a la planta de aluminio Aluar en Puerto Madryn y el pedido de renuncia de Massoni. En este marco se produce la muerte de Jorgelina y María Cristina, que viajaban junto a otras tres docentes que resultaron heridas, cuando volvían a Comodoro tras movilizarse en Rawson. Al conocerse la noticia, la furia docente se volcó sobre la misma Legislatura y la Casa de Gobierno, que fue respondida con una brutal represión por parte de la policía. En todas las grandes ciudades de la provincia se realizaron marchas de velas y luto. En el caso de Comodoro Rivadavia, fueron depositadas en el estudio del escribano Arcioni. Los cantos, y los comentarios, en medio del dolor, pedían la renuncia inmediata del gobernador y su ladero Massoni. Arcioni, el gobernador peronista que mejor aplicó el ajuste macrista y se enrola ahora con el devaluador Alberto Fernández, cada minuto es más incompatible con las necesidades más elementales del pueblo trabajador. Como reacción, el gremio docente Ctera se ha visto forzado a convocar un paro nacional para el jueves 19, al que se volvió a adherir en solidaridad el sindicato de Camioneros de Chubut. La perspectiva de promover la unidad creciente del movimiento y laa revocatoria popular de Arcioni ha sido desarrollada y militada por el Partido Obrero y el Frente de Izquierda - Unidad desde el comienzo del Chubutazo. El grupo que rompió con el Partido Obrero se remitió a convocar a una tan abstracta como de compromiso “huelga general” para que “Arcioni no se vaya hasta pagar el último peso”, quedó con su planteo a la derecha de las masas. El “relevo” y el rol del PJ provincial El bloque del PJ-kirchnerismo, oposición en la Legislatura, ahora pide la renuncia del gobernador o el juicio político, cuando han sido sus socios en el brutal ajuste. El apoyo de Arcioni a la fórmula de los Fernández condiciona a este bloque opositor y también a la orientación política de la Mesa de Unidad Sindical (MUS). La apuesta a la parlamentarización de los reclamos y a una línea de expectativa en un gobierno de Fernández ha implicado el sostenimiento de Arcioni, a contrapelo de la decidida lucha y la movilización que protagonizan los trabajadores. En este sentido, se negaron a tratar siquiera una ley que propone ínfimos impuestos a los grandes capitales de la provincia. Al calor de la crisis, de todas maneras, comenzaron los armados de recambio. Los legisladores del PJ, Linares -el candidato a gobernador dejado en banda por el kirchnerismo-, Ricardo Sastre -pejotista prominero- y Adrián Maderna -el intendente evangelista de Trelew- se posicionan como el bloque con más capacidad para pilotear la crisis y con más aceitados vínculos con la burocracia sindical, para continuar gobernando para los capitalistas en Chubut y habilitar la llegada de la megaminería a la provincia. Para eso, sería necesario que el bloque del PJ provincial desoiga el mandato de Fernández de no acompañar el pedido de juicio político contra Arcioni. Chubut demuestra el carácter político del relevo albertista de Macri. El llamado de Fernández a abandonar la calle y su silencio sobre la crisis de Chubut, habla por sí mismo. Una orientación para triunfar El “rescate” de Macri a Chubut han sido chirolas: 1.300 millones de pesos, que luego la provincia deberá devolver, y no significa ni un tercio de la masa salarial requerida por mes, sin contar los aumentos paritarios. La línea de espera a Alberto Fernández, con Arcioni o con un eventual relevo pejotista “puro”, colisiona con una crisis política y financiera en espiral y con las urgentes reivindicaciones de los trabajadores: salario en tiempo y forma, una obra social que funcione, e infraestructura para escuelas y hospitales. Para que caiga Arcioni, que el gobierno nacional redirija partidas presupuestarias y quebrar las cajas fuertes de los capitalistas locales como Bulgheroni (PAE), Madanes Quintanilla (Aluar), Benetton y las pesqueras, es necesario profundizar otra orientación: mantener la movilización y la deliberación obrera, en un accionar independiente de las variantes patronales. Al servicio de esta orientación para triunfar es necesario un congreso de bases con mandato de todos los sindicatos de la provincia (Atech ya ha dado un paso en este sentido) incluidos los poderosos gremios privados. Votar un plan de lucha hasta ganar y comenzar con un paro activo de 36 horas en la perspectiva de la huelga general, lo cual sería el fin de Arcioni y un salto en la respuesta obrera a la crisis. Asambleas populares por localidad para discutir un programa de salida y una perspectiva de poder antagónica a la planteada por el régimen hambreador del FMI. Exigir a las centrales sindicales un paro activo nacional.

19 de septiembre de 2019
Parazo y movilización del Sutna

Luego del plenario de trabajadores ocupados y desocupados, que se desarrolló en el camping del Sutna, los compañeros del Neumático protagonizaron una nueva acción de lucha y organización en las fábricas y en las calles. Se desarrolló, el 17 de septiembre, un paro total de actividades en las grandes plantas de la industria del neumático y se realizó un acto en las puertas de la Secretaría de Trabajo con centenares de trabajadores del Neumático, acompañados por delegaciones sindicales de la Coordinadora Sindical Clasista, la AGD-UBA, la junta interna del Inti, delegados de la gráfica Morvillo, delegados de la Naranja de telefónicos, junto con centenares de compañeros del Polo Obrero que nuevamente acompañan masivamente la lucha del Sutna. Esta pelea por la reapertura de la negociación paritaria cuenta con el apoyo masivo de los trabajadores, que mandataron a la dirección del Sutna en la última asamblea general del gremio a tomar las medidas de lucha que fueran necesarias en defensa del poder adquisitivo del conjunto de los compañeros. Luego de varios pedidos formales por parte del Sutna a la Secretaría de Trabajo y a las patronales para reabrir la discusión, se realizó una audiencia forzada por la convocatoria al paro que culminó con una negativa por parte de las patronales y el gobierno. En este sentido, el paro total de actividades de 25 horas es un golpe a las intenciones de hacer retroceder fuertemente el salario de los trabajadores en un cuadro de inflación que golpea en el bolsillo del conjunto de los trabajadores de la Argentina. Al mismo tiempo, la lucha encarada por el Sutna, cuenta con un eje central de carácter estratégico para todo el movimiento obrero. La lucha por quebrar el “pacto social” no puede esperar. La política por parte de las patronales de todo el país de mantener bajo siete llaves los acuerdos salariales a la espera de un congelamiento salarial de la mano del pacto social se trata de un punto clave en la situación política nacional. La lucha en el movimiento obrero por la reapertura de todas las paritarias implica no solamente el problema de la indexación del salario a la inflación. En muchísimos gremios, la reapertura implica una rediscusión de conjunto del salario, partiendo de la base de los parámetros de la canasta básica familiar, ya que la entrega de la burocracia sindical ha dejado los salarios por debajo de la inflación durante muchos años consecutivos. La particularidad en el Sutna es que desde la recuperación del gremio, los acuerdos salariales fueron por encima de los cálculos de la inflación vigente en cada caso. De esta manera, los trabajadores del Neumático conquistaron revertir la tendencia al retraso salarial que había impuesto la vieja dirección burocrática violeta. La última paritaria, tomada por 15 meses hasta el mes que viene, octubre de 2019, suma un 67% de aumento, colocándose por encima de todos los acuerdos salariales del movimiento obrero. La última escalada devaluatoria, llegado septiembre, colocó al aumento conquistado en un empate con la inflación. El acuerdo establecido se completa en octubre, donde los trabajadores deberán absorber la inflación de septiembre, calculada en no menos de 6%. Sobre esta base, la dirección del Sutna definió este paro general del gremio que cuenta con la participación masiva de los compañeros en cada fábrica. Merece una mención particular la actitud adoptada por la Lista Granate-PTS, que recorrió los “fumaderos” de la fábrica Fate atacando el paro convocado por el Sutna. Los argumentos son peculiares, ya que señalan que para convocar el paro se debían haber realizado asambleas, argumentando incluso que si se hubieran realizado “los compañeros hubieran rechazado hacer el paro”, caracterizando el paro como “burocrático” y atacando a la dirección del Sutna. Nuevamente, el PTS desenvuelve una orientación que, frente a una demostración de fuerzas de los trabajadores frente a la patronal y el Estado, opta por atacar a la organización obrera. Olvidándose del mandato de la asamblea general del gremio y de la potestad de la dirección del sindicato para impulsar una medida de fuerza de estas características, vuelve a colocarse por fuera de un campo de clase. En el pasado, cuando a esta misma corriente le tocó dirigir la comisión interna de Kraft, caracterizaron un paro general convocado por la CGT como “burocrático” para no impulsar el paro en su fábrica, lo que costó que la burocracia de la Alimentación impulsara la medida y parara la planta a pesar de la comisión interna. Ahora bien, en este caso, no cometen “el error” de boicotear un paro convocado por la central obrera, sino de una dirección clasista, que ha demostrado con creces el método más agudo de democracia sindical desde la recuperación del gremio. La lucha es ahora Los partidos patronales en concurso con todos los sectores de la burocracia sindical realizan el mayor de los esfuerzos por evitar que los trabajadores ganen las calles y tomen en sus manos la lucha por sus reivindicaciones. El plenario de trabajadores ocupados y desocupados, realizado el sábado en el camping del Sutna en Pilar, muestra el reagrupamiento de fuerzas del activismo obrero que delimita campos políticos con la burocracia y los partidos patronales, que han puesto en marcha la preparación de un “pacto social” de congelamiento salarial y liquidación de los convenios colectivos de trabajo. La lucha de los trabajadores del Neumático se inscribe en esta pelea por desarrollar una corriente de lucha independiente en todo el movimiento obrero que quiebre la contención de la burocracia sindical y dé curso a una intervención del conjunto de la clase obrera en la situación política nacional. La movilización en las puertas de la Secretaría de Trabajo muestra a las claras la disposición de los trabajadores del Neumático a ganar la calle, y el apoyo de los trabajadores ocupados y desocupados que estarán codo a codo el 24 de septiembre levantando las reivindicaciones de la clase obrera en el centro del poder político.

19 de septiembre de 2019
La estratégica campaña en la provincia de Buenos Aires

La crisis económica, política y social ha pegado un nuevo salto de las últimas semanas; se siente con una fuerza particular en la provincia de Buenos Aires. Aquí se encuentran los más multitudinarios contingentes de nuevos trabajadores desocupados y muchas de las fábricas donde se sufren los golpes de la crisis. La provincia se encuentra técnicamente en quiebra. A la deuda de 12 mil millones de dólares con la que cuenta -el 75% vence antes de 2023-, se le suma que el “reperfilamiento” de pago de deudas del Estado Nacional, golpea decididamente a las provincias que contaban con letras del Tesoro. En el caso de la provincia de Buenos Aires, el Estado Nacional le confiscaría 500 millones de dólares. De no contar con este dinero, la provincia entraría en un colapso inmediato, provocando el no pago de salarios a los miles de trabajadores estatales de la provincia. Esta bomba, que amenaza con explotar rápidamente, deja como insignificante la deuda de 50 millones que la gobernadora había tomado para aumentar la asistencia alimentaria en los comedores. Las últimas medias tomadas por Vidal para darse un poco de oxígeno hasta octubre, como las moratorias impositivas a las Pymes, han quedado pulverizadas frente al avance de la crisis nacional. Por su parte, Kicillof recomenzó su campaña rodeado de los industriales del parque de Pilar, donde prometió un nuevo ciclo de crecimiento económico sobre la base de créditos y exenciones tarifarias a la industria. Estos beneficios no tienen contrapartida alguna, o sea que las empresas podrán gozar de esto sin comprometerse a no despedir o incurrir en las maniobras de vaciamiento que son endémicas en la industria. Kicillof promueve sus recetas como si no existiera ninguna crisis capitalista. Las tasas de interés exorbitantes han sido una de las respuestas que desesperadamente se tomaron para intentar parar una disparada incontrolable del dólar. Al mismo tiempo, esas tasas de interés son las que beneficiaron a la misma clase social que Kicillof se propone defender. El ex ministro de Economía que llevara adelante el acuerdo Chevron-Vaca Muerta, garantizando el libre giro de utilidades al exterior, ahora se presenta como un defensor del “trabajo nacional”. El ex ministro señala que utilizará los recursos provinciales para este objetivo. Sin embargo, la provincia de Buenos Aires se encuentra al borde de la quiebra con una deuda que creció en forma incesante durante el gobierno de Scioli y en la última etapa con Vidal. Lo que oculta Kicillof es la política que impulsa la fórmula Fernández-Fernández, el mentado “pacto social”, donde los trabajadores deben aceptar la liquidación del salario y los convenios colectivos de trabajo en nombre de la defensa de la ganancia capitalista. En todas sus recorridas ha desplegado promesas a los capitalistas de la ciudad y del campo, sin decir una palabra sobre las necesidades de los trabajadores. Ni una palabra de las condiciones de trabajo, del salario golpeado por la inflación, de la desocupación y la pobreza, ni de las enfermedades producidas por los agrotóxicos en todas las ciudades del interior bonaerense, mientras los pooles de siembra continúan amasando fortunas. El virtual gobernador se dispone a ser espada del pacto de congelamiento salarial y retroceso de los convenios colectivos, eso sí, “sector por sector” frente al repudio generalizado que provoca en la clase obrera hablar de reforma laboral. Los sectores “industriales” que Kicillof se dispone a defender son los que hoy aumentan los precios de todos los productos, a la espera de que cualquier acuerdo promovido por el próximo gobierno los encuentre con precios por las nubes y salarios bajos. El slogan de “volveremos más austeros y más transparentes” de Kicillof da la pauta de nuevos ajustes generalizados a toda la población laboriosa de la provincia. El ajuste ya lo vienen desarrollando los intendentes y punteros del PJ que se encuentran “colgados” de las listas de Kicillof-Magario, quienes pactaron con Vidal un ajuste en los municipios de vasto alcance, triplicando los impuestos municipales, descargando sobre los vecinos bonaerenses el “equilibrio fiscal” en línea con el acuerdo con el FMI. Vale lo mismo para Massa que fue hasta el final en el co-gobierno con Vidal, votando todas las leyes de ajuste en la Legislatura provincial y ahora encabeza las listas de diputados de F-F. La importancia de la campaña Retomamos la campaña con toda la fuerza para desarrollar a fondo la explicación a cada trabajador de los planes que se disponen a llevar adelante Alberto Fernández y Kicillof en el próximo período. El FIT-U es el único bloque de fuerzas que se presenta en las elecciones con un programa de salida a la crisis capitalista en curso, que parte de la base de las necesidades y reivindicaciones populares. La importancia de pelear el ingreso de nuestro compañero Néstor Pitrola a la Cámara de Diputados es una clave para que los trabajadores contemos con mayor fuerza en el Parlamento, llevando la voz de todas las luchas y reivindicaciones de los explotados. Desarrollamos la campaña por el ingreso de diputados explicando la necesidad de romper con el FMI y no pagar la deuda usuraria que desangra los recursos nacionales, la nacionalización de la banca y el comercio exterior y la necesidad de aplicar impuestos progresivos al gran capital del campo y de la ciudad para atender inmediatamente las necesidades perentorias de la población trabajadora. En ese sentido impulsamos la organización de todos los trabajadores en defensa de los convenios colectivos de trabajo, la reapertura de todas las paritarias y la necesidad de un paro nacional de 36 horas y un plan de lucha para que los trabajadores intervengan como un factor decisivo en la situación política, junto con todas las reivindicaciones de los desocupados, las mujeres y la juventud. El salario igual a la canasta familiar, el 82% móvil para los jubilados y la prohibición de despidos y suspensiones son el eje alrededor del que reivindicamos relanzar la economía provincial. Peleamos en la campaña electoral, barrio por barrio, fábrica por fábrica, escuela por escuela por una salida de los trabajadores a la crisis capitalista.

19 de septiembre de 2019
El FIT-U presentó la plataforma de la izquierda en la Ciudad

El martes 17, más de 500 jóvenes y trabajadores llenaron el teatro del Centro Cultural Armenio para apoyar una plataforma de lucha y organización en la Ciudad de Buenos Aires. Entre ellos, jóvenes de las escuelas secundarias que luchan contra las reformas anti-educativas del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta como la “secundaria (sin) futuro” y por la aplicación de la ESI; vecinos de las villas que luchan por la urbanización real de los barrios, y enfermeras que durante 2018 dieron una enorme batalla por el pase a la carrera profesional. A su vez, hubo un amplio espectro de trabajadores que se organizan y luchan contra la precarización laboral, como los jóvenes de las economías de plataformas, y también los monotribustistas dependientes del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (agentes de tránsito). Hubo una participación destacada de actrices que vienen siendo un ejemplo de organización de las mujeres, tanto por el derecho al aborto como contra todo tipo de violencia laboral. Este auditorio fue una muestra de los ejes principales de la plataforma. Estuvieron presentes numerosos candidatos representativos del movimiento obrero, la juventud y el movimiento de mujeres, así como de todas las fuerzas que integran el FIT-U. La dinámica novedosa de la actividad contó con un diagnóstico general de la crisis económica y social a la que nos llevó el macrismo, basado en el plan económico del FMI y cómo impactó en la Ciudad. Luego de doce años del PRO en la Ciudad, la pobreza es del 19,1%, la desocupación es del 10,7%, mientras que los precarizados, sólo contemplando empleados del propio gobierno, ascienden a 18.000 y el 50% de los trabajadores que viven en la Ciudad ganan menos de 25.000 pesos, muy por debajo de la canasta de pobreza. Esto demuestra la magnitud del problema de una ciudad en la que se han enriquecido sólo los especuladores inmobiliarios y desarrollado los grandes negocios privados de la salud y la educación en detrimento de la población trabajadora. Por su lado, Matías Lammens (candidato del Frente de Todos) sólo ha expresado su crítica a Larreta sobre la base de que no se han desarrollado lo suficiente a las Pymes. Con esto se refiere a empresas que pueden facturar hasta 1.441.090.000 pesos anuales y tener hasta 600 trabajadores y, a su vez, son los principales empleadores de trabajadores precarios. Presentamos nuestra plataforma para la Ciudad de Buenos Aires con... Gabriel Solano, candidato a jefe de Gobierno, expuso los principales puntos del programa del FIT-U que ataca a esta gran precariedad laboral y a la pobreza generalizada de los trabajadores de la Ciudad; por una recomposición salarial de emergencia y actualización mensual por inflación y por la reapertura inmediata de paritarias; prohibición de despidos y suspensiones con el consiguiente reparto de horas de trabajo sin reducir el salario; defensa de los convenios colectivos y todos los derechos; contra la suba de la edad jubilatoria, vigencia del 82% móvil. Planteó, también, el blanqueo para los trabajadores; convenios colectivos para trabajadores de aplicaciones; contra la precarización a los trabajadores de la Ciudad, pase a planta permanente de todos; por la anulación de los tarifazos y la estatización de los servicios públicos dependientes de la Ciudad, sin pago y bajo gestión de trabajadores y usuarios. La plataforma en su conjunto es un pronunciamiento por el derecho a la educación, la salud, a la vivienda, por la defensa del medio ambiente, contra la impunidad y la represión. "El voto al FIT-U se fundamenta principalmente en que para que Larreta no gane el 27 de octubre, lo que importa es que no llegue al 50% de los votos. En ese sentido, da lo mismo que se vote por Lammens, Tombolini o el FIT-U. Pero no da lo mismo si se quiere defender a los trabajadores, las mujeres y la juventud. Ahí el único programa que da cuenta de esa necesidad es la izquierda", planteó Solano, cerrando el acto de presentación de la plataforma del FIT-U. (function(d, s, id){var js; if (d.getElementById(id)) {return;} js = d.createElement(s); js.id = id; js.src = "https://embedsocial.com/embedscript/ei.js"; d.getElementsByTagName("head")[0].appendChild(js);}(document, "script", "EmbedSocialScript"));

19 de septiembre de 2019
Medio Oriente, tras los ataques a las refinerías sauditas

El ataque contra dos instalaciones de la petrolera saudita Aramco, que se atribuyeron las milicias hutíes que operan en la vecina Yemen, nuevamente ha empujado al alza las tensiones en Medio Oriente y disparó un 15% el precio internacional del crudo. Tanto Estados Unidos como Arabia Saudita responsabilizan a Irán, que niega las acusaciones y reivindicó los ataques como una acción de autodefensa de los milicianos -que sufren el bombardeo cotidiano por parte de la coalición patrocinada por la monarquía. El nuevo cruce echa paños fríos a la posibilidad de un encuentro entre Trump y Hassan Rohani (presidente iraní) para retomar conversaciones, tras la salida unilateral por parte de los yanquis de los acuerdos de Viena y la reintroducción de sanciones económicas contra la nación persa. El último episodio de la escalada del conflicto habían sido los secuestros de buques en el Golfo Pérsico y la abortada agresión militar de Trump. Tras ella, la salida del asesor de seguridad yanqui John Bolton, el más acérrimo impulsor de una acción contra Venezuela e Irán, mostró las dificultades que encuentra el imperialismo a la hora de avanzar en esa línea guerrerista (sigue enredado en Afganistán dieciocho años después de la invasión) y despertó las especulaciones sobre un giro táctico de Trump a una mesa de conversaciones con el régimen de los ayatollahs. A tal punto se discutía en los medios esta variante que el premier israelí Benjamin Netanyahu (enemigo del acuerdo nuclear con Irán) declaró públicamente que “este no es un buen momento para dialogar”, alarmado por las posibles repercusiones del tema en las elecciones israelíes del 17 de septiembre. El certero ataque de las milicias huthíes se inscribe en este escenario. Por de pronto, se trata de un fuerte golpe contra el régimen saudita, que afectará durante semanas su producción de petróleo, con el consiguiente impacto en un mercado mundial golpeado ya por las sanciones contra Irán y Venezuela. Para contrarrestar esta situación, Arabia echaría mano de sus reservas y Estados Unidos expresó su disposición a hacer lo mismo con el propósito de controlar el precio. A la vez, el ataque llevaría a una nueva postergación de la salida a la bolsa de Aramco, la petrolera del reino, que había anunciado dicha operación un par de días antes. La tensión en Medio Oriente se ha transformado en un factor de agravamiento de la crisis mundial, dado que el salto en los precios del petróleo acentuará las tendencias recesivas. Tiene su impacto, por supuesto, en Argentina, donde puede ser el tiro de gracia al congelamiento de naftas dispuesto por el gobierno. Los pulpos energéticos ya han salido a decir que los precios están atrasados en un 40%. Un escenario convulsivo Lo que el golpe contra las instalaciones sauditas viene a poner de relieve son también las dificultades de la operación militar emprendida por la coalición liderada por Arabia y los Emiratos Arabes Unidos en Yemen, respaldada por los yanquis, pero también por el Reino Unido y Francia. El príncipe saudita se embarcó en esta acción en 2015, pensando que sería un paseo y le permitiría reforzar su flamante gobierno, pero los huthíes dominan aún buena parte del país (incluyendo la vieja capital, Sana, y el estratégico puerto de Hodeida, sobre el Mar Rojo) y la propia coalición agresora se dividió. Si bien tanto Arabia como los Emiratos combaten a los huthíes (a los que acusan de estar financiados por Irán), los primeros apoyan el restablecimiento en el poder del depuesto Abdo Hadi (cuyo antecesor en el cargo cayó como resultado de la Primavera Arabe yemení) y los segundos respaldan a una milicia separatista rival que lleva el nombre de Consejo Transicional Sureño, la que durante algunos días de agosto le arrebató militarmente a las fuerzas de Hadi la importante ciudad de Aden. Hay, además, denuncias de que parte del arsenal militar que los yanquis entregaron a la coalición terminó en manos de Al Qaeda. El país se encuentra desmembrado. Como resultado de un potencial conflicto con Irán en el Golfo Pérsico, del costo de mantenimiento de la operación y del propio empantanamiento militar, pero también en parte como resultado del rechazo popular a los invasores (según El País, del 11/7), Arabia y los Emiratos han debido retirar y relocalizar parte de sus tropas. El empantanamiento del gobierno saudita y el imperialismo en Yemen es un dolor de cabeza, tanto para el príncipe gobernante como para Trump. En el caso del primero, sin haber superado aún el impacto causado por las purgas y el crimen del periodista Jamal Khashoggi. En el caso del segundo, cuando busca desesperadamente un logro en política de exterior que lo posicione en la batalla por la reelección. De conjunto, este bloque -en el que se inscribe también Netanyahu- se encuentra en retroceso, toda vez que el trípode Turquía-Irán-Rusia domina las negociaciones en Siria y Bachar Al Assad ha logrado un nuevo avance frente a los grupos rebeldes. Pero el pandemónium sirio, que merece un análisis específico, sigue abierto. La ofensiva de Al Assad ha desplazado hacia la frontera turca a medio millón de personas, en momentos en que Erdogan quiere expulsar a un millón de sirios de su territorio y reasentarlos en el norte de ese país. De por medio está también el destino de la población kurda. Seguimos en presencia, en resumen, de un escenario explosivo. Las guerras en Siria y Yemen han causado centenares de miles de muertos, millones de desplazados y han sumido en el hambre a sus poblaciones (8 millones sobre una población de 30 están al borde de la hambruna en el caso de este último país). Es el horror de la guerra imperialista que amenaza con recrudecer bajo la forma, ahora, de un conflicto regional. Reclamamos el retiro de la coalición agresora de Yemen y repudiamos las provocaciones contra Irán. ¡Fuera el imperialismo! ¡Por la unidad socialista de Medio Oriente!

19 de septiembre de 2019
Vamos por una gran campaña contra la persecución judicial a Belliboni y Kuperman

La respuesta a las jornadas de lucha de los desocupados, y en particular de los sectores que decidieron mantener el acampe de 48 horas ante las oficinas de Desarrollo Social, ha sido la represión y el inicio de causas penales contra sus dirigentes. Luego de llevar adelante una represión totalmente injustificada, avanzando sobre los desocupados movilizados y en particular contra la columna del Polo Obrero en la primera jornada del miércoles 11, ante la contundencia de la medida y el fracaso de la provocación, 24 horas después, el gobierno ha pedido el inicio de causas penales. Eduardo Belliboni fue notificado en su domicilio del inicio de una causa penal en su contra, que tramitaría en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires. En forma simultánea, se anunciaba a los medios que el Ministerio de Seguridad había iniciado una causa penal contra Oscar Kuperman, radicada ante el juez Claudio Bonadio. A Belliboni, según circuló en medios de comunicación, le pretenden imputar lesiones, mientras todo el país fue testigo de que la columna piquetera fue víctima de una embestida sin provocación alguna por parte de la infantería de la Policía de la Ciudad. Kuperman, mientras tanto, fue denunciado por Bullrich por incitar a saqueos cuando declaró que su organización reclamaría alimentos a supermercados si el Estado no se los entregaba. Más allá que desde el Partido Obrero no promovemos esta forma de reclamo, entendiendo que hay que centrar fuerzas en dirigirse contra el Estado, rechazamos terminantemente que se quiera confundir los reclamos de las organizaciones con acciones de saqueo y, más aún, que se quiera ejercer el delito de opinión por declaraciones a medios de comunicación. El camino elegido por el macrismo ante los reclamos populares es criminalizar. La respuesta es desde el más profundo instinto de preservación de las clases dominantes y también desde el futuro gobierno de Alberto Fernández. El candidato del Frente de Todos se ha visto obligado a mostrar que su futuro gobierno necesariamente no será de todos y ha expresado que no acompaña la movilización de los desocupados, llamando a la población a no salir a la calle. Hebe de Bonafini ha expresado sin filtro el verdadero sentir del PJ y el kirchnerismo sobre la movilización popular, atacando a los dirigentes del Frente de Izquierda, Néstor Pitrola y a Nicolás Del Caño, expresando que deberían ser detenidos. Esta es la única respuesta que tienen los partidos de la burguesía contra los reclamos populares y la creciente pobreza. Las movilizaciones de los desocupados pusieron en la agenda política el hambre y el agravamiento de las condiciones de vida de las masas. El Plenario del sábado pasado de organizaciones obreras y desocupados (ver páginas centrales), llamando a una jornada de cortes y piquetes para el 24 próximo, estableció un nuevo salto de organización y movilización popular contra el ajuste de Macri, los gobernadores, el FMI, en contraposición con la acción de contención de las masas del triunvirato piquetero y la CGT. La derrota de la criminalización de estas protestas se dará en el marco de la movilización popular. Llamamos a lanzar una gran campaña nacional e internacional por el cierre de las causas penales, contra los dirigentes del acampe y el movimiento de desocupados, Eduardo Belliboni y Oscar Kuperman.