¿Qué surge de la respuesta del PTS a nuestro artículo “Grecia o el enorme atraso político de la izquierda” (PO Nº 1.236).
1. El PTS coincide con Syriza. Sostiene (luego de falsear una cita de nuestro artículo) que es el PO quien “debería explicar si la ‘ruptura con la UE’ tomó tal ‘centralidad’ como dicen y es el ‘eje de la crisis de Grecia’” (LVO Nº 490 para ésta y otras citas). Es decir que los compañeros, que nunca reivindicaron la ruptura de la UE, desmienten que este planteo tenga ‘centralidad’, exactamente lo que opina Syriza, y en el cual Syriza fundamenta su posición contradictoria respecto de rechazar el memorando de ajuste y austeridad de la UE y el FMI. Muchos voceros de Syriza admiten que sus divergencias con el FMI-UE puedan llevarlos a plantear la salida de Grecia de la UE, pero que éste es un asunto condicionado, que no tiene ‘centralidad’. Igual que nuestros compañeros del PTS. El reformismo de Syriza no se reduce, por supuesto, a la cuestión de su aceptación y reivindicación de la UE y del euro, pero es el eje de su estrategia. Sobre esto, nuestros compañeros no tienen reparos. No podríamos poner un signo igual entre el PTS y Syriza, pero sí un signo más o menos igual.
El autor de la crítica a la posición del PO sostiene que hay que “luchar contra los gobiernos de la troika y las instituciones imperialistas de la UE y por un gobierno de trabajadores... bajo la perspectiva de los Estados Unidos Socialistas de Europa”. Syriza ni quiere oír hablar de un gobierno de trabajadores ni de la unión socialista de Europa, eso es claro, pero sí de “luchar contra los gobiernos de la troika”. Lo que no plantea, como tampoco lo hace el PTS, es la ruptura con la UE; oponer a la UE la autonomía de decisión nacional de Grecia, que para nosotros es indesligable del gobierno de los trabajadores y de la reivindicación de los Estados Unidos Socialistas de Europa.
Mientras nuestros camaradas del PTS no digan blanco sobre negro “Abajo la UE”, “rompamos con la UE”, estarán siempre coincidiendo con Syriza. En el pic-nic del PO, en diciembre pasado, planteamos a fondo está consigna, ligada en forma indisoluble a la unión socialista europea, incluida Rusia, para promover sobre la base de ella, una conferencia revolucionaria internacional. No hemos recibido respuesta a este planteo es-tra-té-gi-co, quizá por la negativa de los compañeros a llamar a la destrucción política de la UE.
2. El PTS rechaza que la situación mundial y de las masas se encuentre en un punto de viraje. Dice: “Un gobierno de Syriza no sería un ‘gobierno obrero’” porque “es un fenómeno electoral de centroizquierda... que no dirige ningún sector significativo de la clase obrera”. Nadie habló, sin embargo, de “un gobierno de Syriza”, ni siquiera Syriza -que llamó a la izquierda griega y en especial al partido Comunista, de fuerte presencia obrera, a formar un “gobierno de izquierda”. Un gobierno de izquierda, en Grecia, sin representantes de la burguesía, sería un in-cues-tio-na-ble gobierno obrero de transición, según lo define el programa de fundación de la IV Internacional. Como reconoce el propio PTS, sin embargo, no solamente “Syriza obtuvo una alta votación entre los asalariados que normalmente votan al Pasok o el PC griego”, sino que ahora numerosos burócratas de las dos centrales sindicales, que antes eran parte del Pasok, se han pasado a Syriza (hasta el entrista crónico, Alan Woods, cambió de camiseta con demora). Syriza misma se considera un partido pequeño burgués parlamentario, pero se ha convertido en canal (transitorio) de un viraje político popular a partir del planteo de un gobierno de la izquierda.
3. Efectivamente, el PTS llamó a votar por el PTS en Grecia. El PTS pontifica contra todas las posiciones asumidas por la izquierda, pero, ¿qué planteó hacer en Grecia? Jamás se sabrá. Eso sí: “nos venimos preparando teórica, estratégica y políticamente para contribuir a que el trotskismo sea un factor clave cuando inevitablemente lleguen enfrentamientos de clase decisivos”. ¿Y mientras tanto? No damos orientación de voto. Nuestros compañeros del PTS pasaron por alto el método preparatorio fundamental establecido por la III Internacional: “participar en todas las etapas de la lucha”. En qué consiste un “programa de transición” sino en preparar la lucha por el poder a partir del nivel de conciencia existente y de los reclamos vitales inmediatos de las masas. Lo que nuestros compañeros llaman ‘preparación’ es, en realidad, ‘hibernación’, un método aislacionista para preservar las baterías. “En los momentos decisivos”, ¡por supuesto!, pero en las fases que conducen a ellos, ¡no, por favor!
4. No hay revoluciones “abiertas” ni de las otras. Dice el PTS: “la crisis capitalista... -sistémica, económica, política y social- abrió un nuevo período histórico” (...) “lo que hay que definir es en qué momento estamos de este nuevo período histórico”. Para aportar en esta dirección, el PTS sostiene que “incluso donde los procesos son más agudos, como en el Norte de Africa, en particular en Egipto y Túnez, no hemos visto revoluciones abiertas (aunque PO hable livianamente de ‘revolución’, a la manera que lo hace la corriente morenista)”.
En síntesis, hay hibernación para largo, porque los “momentos decisivos” ni se vislumbran, esto a pesar del nuevo período histórico.
Vamos por partes. Uno: la crisis no abrió un nuevo período histórico, sino que tiene un carácter histórico porque se desarrolla en una fase avanzada de la declinación histórica del capitalismo. No es una dolencia de crecimiento sino paro cardíaco de la vejez. Su virulencia se mide por el hecho de que se desarrolla dos décadas después de la restauración capitalista en Rusia y China. Dos: “Estamos en el momento”, por un lado, de la crisis de la restauración y, por el otro lado, cuando se generalizan los virajes en la situación política mundial y de las masas. Se desenvuelve una interconexión mundial, entre las revoluciones árabes, el giro en Grecia, la irrupción violenta de los obreros mineros en Sudáfrica, las movilizaciones en España y las ocupaciones de minas en Italia -la descomposición del Estado de comunidades en España y la crisis regional de los gobiernos nacionalistas en América Latina. Tercero: “Momentos decisivos”, “en qué momento estamos”, son conceptos esquemáticos -“la teoría es gris, la vida es siempre verde”-, recordó para siempre un poeta alemán. Por último, se ha entrado en una fase de depresión económica, mientras sigue la crisis bancaria y se derrumban las finanzas públicas. Esto último arrastra a la crisis a toda la estructura estatal y por eso a sus regímenes políticos. Los servicios sociales van a la bancarrota. ¿Es muy atrevido, en estas condiciones, trabajar en la perspectiva de situaciones revolucionarias, que son por definición transicionales, porque el “momento decisivo” ocurrirá en la fase final de ellas?
5. Cómo reconstruir la IV. Dice el PTS: “A cinco años del estallido de una crisis histórica del capitalismo y en el marco de lo que PO define como ‘el ascenso de la izquierda’, Jorge Altamira en el último Congreso del PO señaló el ‘impasse’ y la ‘inactividad’ de la CRCI. Humildemente (sic) creemos que esto refleja la insuficiencia del método que sostienen los compañeros del PO...”.
¿Realmente creen esto nuestros camaradas del PTS? Son víctimas del esquematismo pedante que hemos señalado. Como nosotros rechazamos el estado de hibernación que nos proponen los camaradas, en función de los ‘momentos decisivos’, nos ‘enoja’ mucho que la CRCI no haya impulsado una conferencia europea internacional, esto cuando la crisis allí hierve. Le criticamos a la CRCI lo mismo, si vale la analogía, que al PTS -la ‘hibernación’, el conservadurismo, lo que -para poner un ejemplo- no permitió que hiciéramos una campaña colectiva por el “gobierno de izquierda” en Grecia, en los términos del programa de transición.
Hay que decir otra cosa: la CRCI se puede dar el lujo de tener choques, divergencias y crisis, porque no es una secta: es un agrupamiento de fuerzas de experiencias diferentes, no de grupitos formados para servir de sucursales de una secta principal. ¡Nosotros hacemos las críticas en nuestros congresos y luego las publicamos como parte de la publicidad del mismo congreso! Incluso invitamos a un periodista de La Nación en la sesión en que discutimos las perspectivas internacionales. ¡Qué tal! Lástima que no las publicó.
¿Por qué tan pocos siguen nuestro ejemplo?
Claro que no es cierto que propongamos refundar la IV sobre la base de cinco puntos, sino de la discusión de un programa. ¡Lo hemos repetido tantas veces, incluso en actos del Frente de Izquierda! Ocurre que invitamos a esa discusión estratégica sólo a quienes coincidan con cinco puntos principistas. ¡Nosotros mismos hemos publicado una propuesta de programa (en En Defensa del Marxismo Nº 33, abril de 2004, hace ocho años), lo que no ha hecho nadie fuera de nosotros! El otro punto es que no exigimos que haya un acuerdo monolítico sobre el programa, porque la IV debe refundarse sobre la base del centralismo democrático, o sea de la libertad para discutir divergencias. Es este método o el de la secta. Nuestros camaradas del PTS han llegado a la conclusión de que el método de secta es superior. Y bien, nadie dijo que la crisis mundial sería suficiente para transformar a un sectario.