El kirchnerismo ha salido a justificar el boicot al Congreso de la Fuba que llevó adelante en un acuerdo con Franja Morada y el PRO, o sea con los ‘sojeros destituyentes'. Los K alegan que no quieren que su presencia permita a la izquierda elegir una dirección de la Fuba, que "está divorciada de la realidad nacional" que reeligió a CFK con un voto plebiscitario en primera vuelta. De acuerdo con esto, las diversas organizaciones populares deberían alinearse con el oficialismo o sufrir una división. Es lo que ocurre con la CGT y lo que los K ya han consumado en el movimiento estudiantil secundario. El voto de octubre pasado es caracterizado como un pase libre para regimentar al movimiento popular, por la vía del copamiento o de la formación de organizaciones paralelas. La soberanía popular, cuando se trata de elegir Presidente, sería razón suficiente para abolir esa misma soberanía en los sindicatos, en las organizaciones culturales, juveniles o del estudiantado. Este enfoque supone que en octubre pasado CFK recibió un mandato para poner al servicio del Estado a las organizaciones forjadas a través de la lucha popular. Es claro que los kirchneristas que presentan semejante planteo viven en el limbo, pero más grave aún es que se dicen dispuestos a impulsar una política de choque en esas organizaciones, por ‘órdenes superiores', y a dividirlas en nombre de los intereses de Estado (e incluso en alianza con los que ellos mismos han denunciado como ‘destituyentes'). Denunciamos esta caracterización y llamamos a los estudiantes y a los activistas estudiantiles, incluso a aquellos que militan en el kirchnerismo, a defender la unidad y la integridad de la Fuba, y a reclamar que todas las agrupaciones que participaron de las elecciones a centros de estudiantes y a la Fuba se presenten en el Congreso regular de la Fuba. Montoneros liberales Como una mayoría del padrón de votantes lo hizo por el FpV, serían los K y no a la izquierda, dicen los universitarios kirchneristas, los que deberían dirigir la Fuba, con independencia de los resultados electorales en la universidad. ¿Pero acaso esa mayoría de octubre pasado votó expresamente por la política educativa del gobierno? Por ejemplo: ¿votó a favor del trabajo gratuito de docentes (‘ad honorem'), que se cuentan de a miles en la UBA? ¿El mandato popular del famoso 54% es la cesantía masiva de profesores que cumplen 65 años, o que Medicina no tenga gas? Los aumentos por debajo de la inflación, que impone el gobierno en las paritarias con la complicidad de la burocracia sindical ¿pasarían la prueba de una deliberación colectiva; serían apoyados por los trabajadores o incluso por el electorado que votó a CFK? Estamos ante una fetichización del voto, que otorga a éste una calidad de soberanía que solamente podría tener el que es el resultado y la consecuencia de una deliberación popular previa. En este punto, los supuestos ‘montoneros' se nos revelan como intelectuales típicamente liberales, cuya doctrina política se reduce al axioma de ‘la igualdad ante la ley'. Si seguimos el hilo de las razones que exponen los K, un ascenso de ellos a la dirección de la Fuba equivaldría a consagrar una política de destrucción de los reclamos de los docentes y de los estudiantes. Entre estos reclamos se encuentra la oposición a que el Banco Mundial califique los diplomas universitarios, que sí apoyan los rectores y decanos, que están vinculados precisamente con los K o con los ‘destituyentes' (Franja Morada y PRO). Esta Fuba, a diferencia del planteo K, defiende genuinamente las causas populares, peleando contra la destrucción de la educación pública. Con ese mandato, la actual conducción está a la cabeza de nueve sobre trece centros, y ostenta la mayor parte de los delegados del Congreso. La Mella Los K advierten que una dirección de izquierda en la Fuba es una manipulación de las elecciones universitarias, esto porque se apoya en un frente completamente oportunista entre la UJS, La Mella y otros grupos de izquierda. Se trata de la paja en el ojo ajeno, de lo contrario deberían preguntarse por la pareja de gobierno que formaron Mariotto y Scioli. Según los K, la UJS ‘condena' al gobierno, en tanto La Mella y otros sólo lo "critican", una diferencia que debería justificar una ruptura entre la UJS y La Mella, no un frente. Se trata de un juicio curioso, aunque, admitimos, muy frecuente, según el cual la crítica es un ejercicio amistoso y no un señalamiento de los límites insalvables de los que son criticados, es decir una condena. En cualquier caso, los K tienen a mano la salida a esta ‘alianza oportunista' entre la UJS y La Mella sin necesidad de privar de quórum al Congreso de la Fuba -que solamente logran consumar gracias a su alianza ‘principista' con los destituyentes de Franja y el PRO. Si todo el mundo se atuviera a sus principios, la UJS sería la dirección de la Fuba sin necesidad de frentes, esto porque tiene mayoría de delegados. A los K les bastaría proponer un frente a La Mella y otros grupos de izquierda, para armar otra coalición mayoritaria en la Fuba. En un caso así, la UJS denunciaría el oportunismo de la alianza, pero no sabotearía el Congreso de la Fuba, sino que pasaría a la oposición como minoría. Un revolucionario que no está dispuesto a luchar en minoría no es tal; los revolucionarios confían en el resultado de la nueva experiencia, no asientan su autoridad en el goce permanente de un aparato. Los K, como todo el mundo sabe, opinan lo contrario: el aparato es todo, la experiencia política de las masas, nada. Pero el frente de La Mella con la UJS es oportunista sólo hasta cierto punto. Si La Mella decidió aliarse con la UJS en lugar de hacerlo con los K, ello obedece a que los K ni siquiera le propusieron una alianza con ellos. La mentada ‘juventud militante' no se anima a hacerlo, porque para eso debería venir al Congreso de la Fuba, y defender y pelear por su posición. En cualquier caso, La Mella ha elegido el ‘mal menor': prefiere que la confundan como ‘trotskista' a que lo hagan por kirchnerista. Esto no deja de ser una ‘posición de principios', después de todo; La Mella, chavista de izquierda, prefiere, al menos por ahora, mantenerse alejada de los supuestos chavistas rioplatenses. Para la UJS, el frente con La Mella y la izquierda es un instrumento para combatir que los agentes de la burocracia capitalista del aparato de la UBA se apoderen de la organización de lucha de los estudiantes, que es la Fuba. Está claro entonces que el boicot al Congreso de la Fuba no se asienta en el carácter oportunista de la coalición que la dirige, sino en las órdenes de Estado que han recibido los K para romper una organización independiente del Estado y de los capitalistas. De nuevo, llamamos al activismo universitario, incluido al que sigue a los K, que nos acompañe en la lucha para que se realice el Congreso, que en caso contrario sería un fraude a los que votaron en las elecciones universitarias. Mientras nuestro frente nos agrupa con un sector izquierdista del chavismo, los K prefieren un pacto con la UCR-Franja Morada, el PS de Binner y hasta el PRO. ‘Enemigos', tu abuela Los K recogen uno de los peores ejemplos de la experiencia chavista en Venezuela, que ha formado un movimiento universitario paralelo al mayoritario. En lugar de pelear adentro por arrebatar al estudiantado de la influencia de la derecha, el chavismo de origen ha montado su propio aparato, pero no un movimiento estudiantil real. De todos modos, Chávez tiene un argumento del que los K carecen: que las federaciones universitarias de Venezuela están en manos de los escuálidos o gorilas. En cambio, en Argentina, los que van con los gorilas de Franja Morada y del PRO son los K, esto para combatir a la izquierda. En la lucha contra la izquierda y en especial contra la UJS, los K han exhibido un argumento que no podría ser más fascistoide. En efecto, dicen que nuestra crítica política al gobierno nos convierte en ‘enemigos'; una justificación extrema para boicotear el Congreso de la Fuba y preparar una organización paralela. ¿Estamos, acaso, en una guerra civil? La UJS no se coloca en ningún plano de ‘enemigo' con los que siguen o han votado al FpV, ni de ninguna otra fuerza. Todos nuestros esfuerzos están dirigidos a ganar políticamente a esa parte mayoritaria del pueblo. Los K han sacado la categoría ‘enemigos' del repertorio fascista del alemán Carl Schmitt y del discípulo anglo-criollo de éste, Laclau. Se trata de una maniobra fascistoide para colocar una barrera entre su base y nuestra organización, que nosotros comenzamos por denunciarla y por llamar al activismo kirchnerista a que exija la comparecencia de las agrupaciones oficialistas al Congreso de la Fuba. Este llamamiento va dirigido también a la base de la Franja, que dice pretender una renovación que la aparte de la experiencia con De Narváez o de las tentativas de aliar a la UCR con el PRO. En función de esto intentaron participar en la movilización de la izquierda del 24 de Marzo pasado, primero con Gil Lavedra y luego con el auditor Despouy. Quienes reclaman que Boudou pida licencia por la corruptela con Ciccone, mandan a ‘sus pibes' en la Fuba a conspirar con la juventud ‘boudouista'. En el mismo paquete se encuentra el MNR, del FAP-PS Binner. La FUA Los K no quieren ir al Congreso limpiamente electo, y reclaman ‘una nueva elección'. ¿Por qué: si pierden esta nueva elección, sí vendrán al Congreso de la Fuba que resulte de ella? Es claro que, sobre la base de sus propias caracterizaciones y dichos, el único Congreso que aceptarían sería el que los consagre a ellos como dirección, coaligados a los ‘destituyentes'. Están en una política divisionista. Los ‘destituyentes' de Franja acompañan a los ‘boudouistas' K, sin reparar que la política de romper organizaciones podría alcanzar a la FUA, que dirige Franja Morada. Sin llegar a hablar de la quiebra de la CGT o la CTA, hay que recordar que en secundarios, al verse en minoría, se fueron de la Cues y armaron su aparatito de un solo centro, la FES. La Franja Morada no combate el posible boicot de los K porque ya tiene preparado un Congreso con delegados puestos a dedo, en especial desde universidades pequeñas. Al llamado a participar del Congreso de la Fuba, añadimos el llamado a formar un gran frente de lucha para el Congreso de la FUA, que discuta la representatividad del Congreso, que discuta la orientación política, que discuta la dirección. Hay que desarrollar un estado deliberativo en el movimiento estudiantil a escala nacional, en este nuevo período de ‘sintonía fina' y de ‘pesificación' confiscatoria; en una palabra, en este período de bancarrota mundial del capitalismo y de movilizaciones populares y avances políticos cada vez mayores. Los que luchamos contra el ajuste del capital, del kirchnerismo y de todos los gobiernos provinciales, tenemos el desafío de avanzar en esa perspectiva. La realización del Congreso de la Fuba está determinada por esta batalla política, que en definitiva se relaciona con la perspectiva que adoptará la juventud en la crisis actual -junto a la clase obrera por una salida anticapitalista o, por el contrario, como furgón de cola de nuevas frustraciones. La UJS desarrollará una intensa campaña para esclarecer entre todos los estudiantes lo que está en juego, y la responsabilidad del kirchnerismo y sus socios ‘destituyentes'. Deben venir al Congreso. Su política desorganizadora se corresponde con la defensa de un régimen educativo con trabajo gratuito o mal pago, crisis de infraestructura y privatización creciente -o sea que la batalla por el Congreso está asociada íntimamente con las reivindicaciones en juego.