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Internacionalismo (segunda época de EDM) N° 1

22 de noviembre de 2025 · 5 notas

Notas de este número

22 de noviembre de 2025
Dios, patria y libertad

Uno de los datos que dejaron las elecciones del 26 de octubre es la participación de las iglesias evangelistas en las listas, sobre todo, de La Libertad Avanza, que a partir del 10 de diciembre agrandarán su presencia en el Congreso de la Nación con dos representantes en la Cámara Alta y siete en la Cámara Baja. Todos entran de la mano de los liberticidas y buscaran llevar adelante una agenda propia a sus intereses sobre familia, aborto, educación sexual y salud mental. Liberticidas y evangélicos: entre el pragmatismo y la ideología El entrelazamiento entre los liberticidas y los evangélicos se sustenta a partir de una base de carácter ideológico y práctico. En términos ideológicos se podría resumir en la fórmula de “liberalismo económico y conservadurismo ético y moral”. En términos prácticos, los evangelistas han logrado que se promulgue el Decreto 486/2025, que estipula la posibilidad de constituirse jurídicamente como iglesia, algo que las instituciones no católicas tenían vedado hasta ahora y debían inscribirse como asociaciones civiles o fundaciones. Entre otros, el nuevo status jurídico les permitirá a los pastores evangélicos acceder a beneficios fiscales. Según el texto del decreto, la medida apunta a garantizar la "libertad e igualdad religiosa", respondiendo a un reclamo histórico de las entidades no católicas. También han sido favorecidas con la ley de rezagos aduaneros, que son entregados a las iglesias evangelistas. Otra de las medidas oficiales del gobierno de Milei que refuerzan su alianza con la iglesia evangélica es la promulgación de la Ley 27.741 que instauró el 31 de octubre como Día de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, rubricada en abril de este año por el Congreso de la Nación. En términos ideológicos, la ligazón entre libertarios y evangélicos es más profunda. A diferencia de otras religiones, en el evangelismo el funcionamiento y la organización interna no son tan rígidas, así el lugar que ocupa un pastor está más bien asociado a cuestiones de carisma y cercanía con sus fieles. En estos marcos organizativos “la figura del pastor no termina estando tan lejos de la figura del emprendedor” ( https://www.revistaanfibia.com/evangelicos-en-el-palacio-y-la-calle/ ) El evangelismo afirma de manera más desembozada aún que el catolicismo la existencia de lo sobrenatural y milagroso (el último libro de Milei lleva como título “La construcción del milagro”), incentivando la salida individual por sobre la colectiva, centrándose en la zozobra ante la asfixiante realidad de los sectores más pauperizados de la sociedad. El punto central de la ligazón entre liberticidas y evangélicos lo encontramos en la “teología de la prosperidad” divulgada por las iglesias evangelistas, que pregonan las conquistas económicas de carácter individual como un destino divino al que cualquiera puede acceder luego de transitar un camino no exento de desmedidos esfuerzos y considera que se agrada a Dios aumentando el consumo y teniendo éxito en la vida, principios favorables al consumo, las inversiones y la lógica del capitalismo financiero para el que la Iglesia Católica no está preparada. Estos preceptos son moneda común de los liberticidas vernáculos. La bancada de la fe y el lobby evangélico (nacional e internacional) En el Senado a la pastora jujeña Vilma Bedia se sumará la actual diputada Nadia Márquez, de la Iglesia de Jesús Rey e hija del pastor neuquino Hugo Márquez, vicepresidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), el principal lobby evangelista del país y nexo entre Milei y los popes evangélicos. En diputados arriban a sus bancas Andrea Vera (PBA), Maira Frías (Chubut) actual titular de la ANSES en Comodoro Rivadavia y referente de Nacidos para Gobernar; Miguel Rodríguez, cercano al pastor Héctor Pauli, padre del diputado libertario Santiago Pauli (Tierra del Fuego); y Mónica Becerra (San Luis), ex ministra de Desarrollo Social de San Luis y defensora de la vida “desde la concepción”. Estos legisladores evangelistas se sumarán a los actuales legisladores Santiago Pauli (Tierra del Fuego), María Celeste Ponce (Córdoba) -que este año se bautizó en el río Jordán junto al predicador Marcos Brunet- y la ex libertaria, hoy opositora, Lourdes Arrieta (Mendoza), quienes ingresaron por la votación del 2023. El primer minibloque libertario-evangélico tuvo como objetivo introducir una agenda reaccionaria que tuvo eje en la derogación del aborto legal. En su primer año, el gobierno liberticida declaró 2024 como “Año de la defensa de la vida”. Dos años después la agenda y las bancas evangélicas se ampliaron en el Congreso. ACIERA La influyente ACIERA, que fue creada en 1982 y es miembro de AEL (Alianza Evangélica Latina) y de la WEA (Alianza Evangélica Mundial), nuclea al 80% de las instituciones y en 2023 puso a disposición su estructura a la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta. Uno de los engranajes claves fue Arturo Hotton Risler, padre de la ex diputada Cynthia Hotton, quien con Larreta fuera de competencia, apoyó públicamente a Milei en el ballotage, lo que le valió un puesto de funcionario en el cuerpo diplomático de Cancillería, encabezada en ese momento por Diana Mondino. A pocos días de pasadas las elecciones, el lunes 3 de noviembre y con Karina Milei como anfitriona, representantes de las iglesias evangélicas de Argentina y los Estados Unidos se hicieron presentes en la Casa Rosada para reunirse con Javier Milei. También participaron del mitin Manuel Adorni y Diego Santilli, que recibieron a miembros de ACIERA, que llevaron adelante oraciones “por el Ejecutivo nacional, elevamos peticiones por la economía, la justicia, la educación, la lucha contra el narcotráfico, las iglesias y las autoridades” (Chequeado, 7/11). Entre los presentes se encontraba el pastor Gabriel Ballerini, ex director de Bioética de ACIERA, quien, en declaraciones a la prensa señaló que “representamos el costado conservador del libertarianismo de Milei" y concluyó afirmando que se estaba en presencia de "un encuentro histórico", ya que es "la primera vez que se realiza un culto evangélico dentro de la Casa Rosada". Ballerini también fue uno de los oradores en julio pasado en la Derecha Fest y “dicta cursos sobre eutanasia y objeción de conciencia en el marco de Tecnopolitea, una empresa que creó y dirige Agustín Laje” (Chequeado 7/11). El raid evangélico en la casa de gobierno siguió el martes 4 con la visita del predicador y consejero espiritual de Trump, Franklin Graham, “actual presidente y director ejecutivo de la Asociación Evangelista Billy Graham (BGEA), e hijo de Billy Graham, fundador de la asociación” (Idem). El viernes 7 Graham llevó adelante una actividad en la cancha de Vélez bajo el lema “Esperanza Buenos Aires”, donde reunió a 70.000 personas. Uno de los asistentes al evento fue el exPRO y actual ´libertario´ Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero, que intenta sellar alianzas con los evangélicos para sus aspiraciones políticas. El clan Graham realizó su primera incursión en la Argentina en 1962, cuando Bill Graham llenó el Luna Park. Tres décadas más tarde, en 1991, en tres días diferentes, se presentaron en el estadio de River. En ese entonces, en la Argentina, el evangelismo no tenía ni la influencia, ni la presencia territorial que ostentan en la actualidad. Graham padre, ya fallecido, en los años 60 alcanzó una gran popularidad como rabioso anti comunista. Además de seguir los pasos de su padre, Franklin “administra Samaritan’s Purse, una ONG que brinda asistencia ante desastres naturales y conflictos bélicos.” (Revista Anfibia). Según datos del New Yorker, Graham entre la BGEA y Samaratian’s acumula un patrimonio valuado en 765.000.000 de dólares. “Portal del Cielo” Otra instancia de cercanía entre el gobierno y los evangelistas se dio el pasado mes de julio, cuando Milei fue de invitado especial al Chaco en oportunidad de la inauguración del templo evangélico “Portal del Cielo” construido en Resistencia. El templo, que da cuenta del poderío económico del evangelismo, cuenta con una capacidad para 18.000 personas y está equipado con tecnología de punta. La inauguración se dio en el marco del Congreso Mundial “Invasión del Amor de Dios”, organizado por la Iglesia Cristiana Internacional y encabezado por el pastor Jorge Ledesma y las entradas iban desde los $25.000 a $30.000 para el público en general y de $100.000 para el sector VIP del conclave. Milei fue uno de los oradores de la jornada y como de costumbre realizó un ataque a la izquierda, planteando que “destruyen la familia, atacan la propiedad privada, pervierten el lenguaje y niegan la naturaleza humana. No lo vamos a permitir” y realizó una cerrada defensa de los valores y principios judeocristianos, que según el aspirante de “líder mesiánico” debe ser el sustento ideológico de la sociedad pregonada por los liberales libertarios. Pero no todo lo que brilla es oro. En 2021 la Iglesia Evangélica de Resistencia, liderada por Ledesma, fue encontrada culpable y por ende condenada por el Superior Tribunal de Justicia de Chaco por daños morales vinculados a un caso de abuso sexual cometido en 2009 por un guía espiritual contra un niño de 12 años. La pedofilia no es monopolio de la iglesia católica y los curas. Ledesma también está siendo investigado por la justicia por lavado de activos y evasión. Los resultados electorales que le permiten a los evangélicos conformar un bloque en el Congreso ha alertado a la agrupación Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina (SAEA), que emitió un comunicado en el que advierte un incremento de la injerencia religiosa en la política nacional. En el texto difundido por la agrupación hacen énfasis en que el Gobierno nacional designó a iglesias y organizaciones religiosas evangélicas y católicas, como es el caso de CONIN, liderado por el ultraconservador Abel Albino, como intermediarias en la distribución de asistencia alimentaria, un rol que antes correspondía a los comedores populares y reiteró el reclamo histórico de la agrupación: “La verdadera lucha por la libertad no es la del mercado, sino la de todas las personas, y pasa por garantizar la separación entre la Iglesia y el Estado”. Milei a lo Bolsonaro A pesar del “idílico” presente de su relación, el gobierno liberticida ha tenido algunas idas y vueltas con los evangélicos. En 2024 el ministerio de Capital Humano, presidido por Sandra Pettovello, luego de la avanzada contra las organizaciones sociales, les otorgó a la evangélica Fundación “Promesa Eterna”, con sede en José C. Paz, parte del manejo y distribución de alimentos destinados a los más de 700 comedores que tienen por todo el país. Pero no lo hizo entregándole mercadería sino a través de un desembolso de 177 millones de pesos. En su momento, desde ACIERA caracterizaron que desde el gobierno le habían tirado un salvavidas de plomo, ya que, admitieron dificultades para afrontar la distribución de los alimentos. Su titular, Christian Hooft, señaló “nos metimos en un lio”, ya que esta tarea "requiere mucho esfuerzo, porque era una estructura nacional que estaba enfocada a través de organizaciones sociales" (9/4/24). Esta línea de acción es una reedición de lo experimentado durante el gobierno de Jair Messias Bolsonaro en Brasil, que si bien la distribución de alimentos quedó bajo la égida del gobierno a través del programa “Auxilio Brasil” (lo que supo ser la “Bolsa Familia” ejecutado durante los primeros gobiernos del PT), se les dio la operatividad alimentaria de los víveres en las favelas, en especial a la poderosa Iglesia Universal. Al igual que la Argentina, Brasil evidenció un crecimiento fortísimo, llegando a representar en 2021 al 31% de la población, unas 47.000.000 de personas, número que va en aumento con un crecimiento en promedio 0,8 % por año y, en contrapartida, los fieles católicos se reducen a razón del 1,2 %, anual – aun así, Brasil sigue siendo el país con mayor presencia católica con un total de 120.000.000 de fieles. En los procesos electorales de los últimos años en Latinoamérica las iglesias evangelistas y sus representantes en las listas viene creciendo de la mano de movimientos conservadores o de derecha. La campaña que llevó a Bolsonaro al poder tuvo como lema "Por un Brasil encima de todo y por Dios encima de todos, mi voto es sí" y en consonancia, Bolsonaro gobernó como representante de una extrema derecha nacional - evangélica, promoviendo el autoritarismo, sectarismo, occidentalismo, anticomunismo y liberalismo económico. El investigador Jean-Jacques Kourliandsky señala en su artículo Democracia, evangelismo y reacción conservadora, que “Bolsonaro demonizó a sus adversarios políticos con la intolerancia practicada por los evangélicos hacia las demás confesiones. Los satanizó como socialistas o comunistas”. Toda una hoja de ruta para para las andanzas de Milei y su pandilla ( https://nuso.org/articulo/democracia-evangelismo-y-reaccion-conservadora/ ). Tres años antes de que Bolsonaro asumiera la presidencia, en 2016, la bancada evangélica de Brasil, liderada por Eduardo Cuhna, fue determinante en el juicio parlamentario contra Dilma Roussef y en el golpe de Estado que llevó al poder a Michel Temer. La injerencia y el apoyo político de los evangelistas (y católicos) en los golpes de Estado contemporáneos en América Latina es muy amplia. La bancada evangélica fue determinante en el enjuiciamiento (sin pruebas) y posterior prisión de Lula da Silva. En el 2019 el golpe de Estado de Bolivia, se la pudo ver a la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez, con una gran biblia en la mano pregonando el regreso de Dios al centro de la gobernabilidad del país latinoamericano. Más atrás en el tiempo, en 1982, en Guatemala el evangélico y dictador José Efraín Ríos Montt perpetró un golpe de Estado para tomar el poder. En Paraguay, las Iglesias fueron clave para derrocar al obispo convertido en político, Fernando Lugo, en el año 2012. Otro que se congració con el apoyo de los pentecostales (oriundos de Estados Unidos) fue Alberto Fujimori, quien perpetró un autogolpe disolviendo el Congreso en Perú en el año 1992. Por su parte Trump, ni lento ni perezoso, en su primera presidencia, consciente del auge de los grupos evangélicos en América Latina, creó la Oficina de la Fe y la Oportunidad de la Casa Blanca (OFCB), para aumentar su influencia de sus políticas en la región. Las periodistas Giannina Segnini y Mónica Cordero en su artículo Líderes evangélicos exportan agenda fundamentalista a América Latina señalan que “Los líderes evangélicos comprometieron su apoyo político a Trump desde el inicio de la campaña presidencial del 2016, a cambio de promesas de favores políticos, como nombramientos de jueces conservadores en la Corte Suprema de Justicia, políticas públicas contra el aborto y los derechos LGBTI y una gran influencia en la definición de la política exterior con respecto a Israel. Gracias a sus lazos con la Casa Blanca, algunos de estos líderes también han logrado expandir sus ministerios en Latinoamérica y construir alianzas con presidentes con pasados lejos de ser perfectos” ( https://www.univision.com/noticias/america-latina/lideres-evangelicos-amparados-por-la-casa-blanca-exportan-agenda-fundamentalista-a-america-latina ). “El voto evangelista” No solo Milei abreva de los evangelistas en la arena política y son varios los gobernadores los que buscan tender puentes con las iglesias. En el caso de Santa Fe, Maximiliano Pullaro cerró una coalición con Walter Ghione, actual legislador santafesino y presidente del partido Una Nueva Oportunidad (UNO), quien participó de los debates y la votación de la Reforma Constitucional que, entre otros puntos se encuentra la eliminación del catolicismo como religión oficial de la provincia, lo que le granjeo al gobernador la bronca de la iglesia católica. Como recompensa Pullaro le entrego a los evangelistas el control de la Agencia de Prevención de Consumo de Drogas y Tratamiento Integral de las Adicciones (APRECOD). En Santa Fe, el desembarco de los evangelistas en la legislatura se dio de la mano de Amalia Granata, militante contra el aborto y la IVE y en el 2019 lograron ingresar 16 diputados provinciales. En la provincia de Buenos Aires, el partido UNO también tiene su recorrido político. Ya en la gobernación de María Eugenia Vidal, UNO accedió a lugares de gestión a nivel provincial y en algunos municipios gobernados por el deshilachado PRO. El actual ministro del Interior, Diego Santilli, integró a evangelistas en las listas que el encabezó en 2021 y 2023. Más cercano en el tiempo, el mayor exponente bonaerense de UNO, Diego Villamayores, integró la lista de LLA en la Tercera Sección, encabezada por el ex comisario Maximiliano Bondarenko. El armador libertario en territorio bonaerense Sebastián Parejas con el fin de ampliar su base social y política, cerró alianza con Ramón “el Nene” Vera, de origen peronista (al igual que Parejas) y evangelista, que cuenta con una importante presencia en la localidad de Moreno, fue electo diputado provincial. La hija de Vera, como se dice más arriba, ocupará una banca de diputada nacional. En Córdoba, Gonzalo Roca, un outsider que encabezo una lista, llevaba en sus filas a la pastora Evelin Barroso, líder de la comunidad evangélica Cita con la Vida, liderada por su suegro Carlos Belart, que tiene un largo recorrido evangélico en Santa Fe capital. En el caso de Barroso no logró entrar como diputada. La “progresista” CABA no está exenta de la presencia evangélica. Como señala Infobae “el ministro de Desarrollo Humano y Hábitat, Gabriel Mraida, es pastor en la Iglesia del Centro. También presidió el Instituto de Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires (IVC) y reemplazó a Waldo Wollf en la Cámara de Diputados en 2023” (15/11), cuando este último pasó al Ministerio de Seguridad de ciudad. Los números del crecimiento del evangelismo El arribo de los evangelistas al Congreso es la consecuencia de un proceso profundo que recorre a la Argentina, que va de la mano con el retroceso de la iglesia católica. Según un informe del Conicet los files de las iglesias evangelistas alcanzan al 15,3% de la población (7.000.000 de personas), contra el 9% que representaban en el 2008, lo que arroja un crecimiento del 70%, dando cuenta de la extensión territorial de este movimiento y su influencia entre los sectores populares y la juventud. Entre los sectores populares el porcentaje de representatividad evangélica sube al 73,5% y del 44,8% y de la totalidad de los fieles el nivel más alto educativo es haber terminado la educación primaria ( https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/144743/CONICET_Digital_Nro.56825859-a9e4-47e7-b044-ae40d698b575_A.pdf?sequence=2 ). El estudio del Conicet da cuenta de la distribución territorial de esta población y en este sentido “el 37,2% se concentra en AMBA, el 22,8% en Centro, el 15,1% en NEA, el 11,1% en NOA, el 7,8% en Patagonia y el 6% en Cuyo.” (Ídem) Partiendo de la encuesta realizada sobre este universo en 2008 se puede observar “un incremento significativo en las regiones NOA, NEA y AMBA, subiendo 13,2, 12,3 y 6 puntos porcentuales respectivamente” (Ídem), regiones en las que la iglesia católica detentaba una hegemonía histórica. Entre los creyentes evangélicos el 54,1% es mujer, mientras que los varones representan el 41,9% y en lo que concierne a franjas etarias “el primer segmento, los que tienen entre 18 y 29 años, concentran al 36,1%. El segundo segmento de 30 a 44 años, el 33,7%, y el tercero de 45 a 64 años, agrupa al 21,9% del total de los evangélicos. Apenas el 8,3% de la población evangélica supera los 65 años o más. La media de edad de los evangélicos consideradas in toto es de 38 años.” Perón, el primer evangelista Las iglesias evangélicas y no católicas en la Argentina tienen una larga tradición. Como corriente religiosa surge en Los Ángeles, Estados Unidos, en 1906, con llamado “Avivamiento de la Calle Azusa”, pero sus antecedentes hay que rastrearlos en el siglo XVIII al otro lado del Atlántico, más precisamente en Inglaterra cuando se desarrolló el protestantismo encabezado por los hermanos Wesley. El “éxito” del evangelismo o pentecostalismo reside en ser una corriente más mística y por llevar adelante una lectura literal de la Biblia, pero también por ser más plebeya y en consecuencia tiene una mayor inserción en los sectores populares. Durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, quien tenía una afinidad filosófica con la iglesia metodista, de la que admiraba el modelo educativo de los protestantes norteamericanos, impulsó la venida de maestras estadunidenses con el fin de fundar escuelas normales. Sarmiento, que enfrentó al clericalismo católico y fue impulsor del Estado laico, sin suprimir la religiosidad, era habitué de la Iglesia Metodista ubicada en la calle Corrientes en la ciudad de Buenos Aires, donde actualmente se encuentra el Templo Central, y participaba en actos públicos y velatorios. En la cosmovisión de sarmiento “el protestantismo representaba una ética del trabajo, del orden y de la educación que consideraba imprescindible para formar una república moderna” (El Sello, 12/7). Justamente donde se extendieron más los protestantes luteranos y bautistas fue en las zonas rurales de la Argentina. Pero fue con Perón que las iglesias evangélicas hicieron pie en la Argentina. En 1954 Perón recibió, en medio del conflicto con la iglesia católica, al evangelista Tommy Hicks, predicador pentecostal yanqui que según él había recibido una visión divina de venir a predicar y traer la palabra de Dios al sur del continente. Según investigaciones históricas, Hicks “tras orar por un funcionario sanado milagrosamente, (…) fue llevado a la Casa Rosada, donde también oró por Perón, quien (según testigos) experimentó una sanación dermatológica. Impactado, el presidente autorizó el uso del estadio de Atlanta y otorgó todo el respaldo logístico para una cruzada evangelista sin precedentes.” (Ídem) Las reseñas de la época dan cuenta que durante más de 50 noches Hicks llevó adelante actos religiosos con la presencia de 25.000 personas por jornada en las que se “reportaron conversiones y milagros”. La alianza Perón – Hicks fue la primera manifestación en la que un gobierno argentino autorizó y promovió una actividad evangélica de características masivas. En términos prácticos Perón buscaba una base social para enfrentar el conflicto con la iglesia católica en curso, y que, con el devenir de los acontecimientos, fue una de las impulsoras del golpe de 1955. El gobierno de Alfonsín representó un nuevo peldaño en la injerencia evangélica en el país, que se vio beneficiado por la plena libertad de cultos. Y fue el mismo Alfonsín en participar y ser orador en Congreso Juvenil Mundial Bautista realizado en Buenos Aires, donde “reafirmó el compromiso de su gobierno con los derechos civiles y la pluralidad religiosa” (Ídem). El laicismo alfonsinista entendía que el Estado debe garantizar la libertad de culto para todas las creencias por igual. Por su parte, el gobierno de Carlos Menem se caracterizó por su actitud pragmática y estratégica para con el sector y tendió puentes sobre todo en las instancias electorales y, en este sentido, “incluyó referentes evangélicos en listas legislativas, en cargos menores de gobierno y en espacios de diálogo social. Fue uno de los primeros presidentes en legitimar públicamente a las iglesias no católicas como actores cívicos válidos” (Ídem). El gobierno liberticida pone a los evangélicos en una posición estratégica en su armado político con la finalidad de quebrar la histórica combatividad de la clase obrera ocupada y desocupada, que ha estado en la primera fila de los grandes acontecimientos históricos del país al largo de su historia, por medio del adormecimiento de las masas con las supercherías de las iglesias evangelistas, que promueven el inmovilismo y el fatalismo. Las socialistas vamos a defender cada derecho conquistado y a luchar por el fin de los subsidios y las dadivas a las iglesias y a sus instituciones educativas, sanitarias y de ayuda social; a desarrollar la conciencia de clase y a combatir el oscurantismo religioso y la superstición mediante la propaganda.

21 de noviembre de 2025
La violencia contra la mujer debe ser combatida como una lucha de clases contra la violencia capitalista y contra la guerra imperialista
Comité de Redacción

La violencia contra la mujer es una forma extrema de la opresión de la mujer en una sociedad dividida en clases antagónicas. Esta opresión se manifiesta en todos los órdenes de la vida social – en la familia y en los lugares de trabajo, en el deporte y en los lugares de estudio. Incluso entre aquellas mujeres que han alcanzado un nivel superior en esos ámbitos, las manifestaciones de discriminación y desigualdad son evidentes. Esta forma opresiva y violenta de la existencia social determina una forma de consciencia equivalente y una lucha de muchas facetas para erradicarla, que en última instancia es una lucha de clases. “El 87% de las mujeres argentinas sufrió violencia”, se lee en un informe de la Fundación Instituto Natura. Es un dato impresionante. De acuerdo a investigaciones en otros países, se trata de una violencia en aumento; en términos anuales, una de cada doce mujeres ha sufrido violencia en Gran Bretaña. “Solo 3 de cada 10 personas en Argentina”, sin embargo, “presentaron niveles “muy altos” y “altos” de consciencia sobre la violencia contra las mujeres”; dice el Informe citado, que agrega que “dos de ellas son mujeres”. Se trata, como es obvio, de una ‘internalización’ de la existencia objetiva social. El reconocimiento de esa violencia entre las mujeres es bajo: el 32 por ciento. “Inicialmente”, describe el mismo Informe, “sólo el 55% de las mujeres encuestadas admiten haber vivido violencia, pero cuando se les presentó un listado de 16 situaciones concretas tipificadas por ley, ese porcentaje salta al 87 por ciento”. Un cuadro similar se presenta en Brasil, Chile, Colombia, Perú y México, encuestados por el Instituto. Un dato importante que recoge ese sondeo, es que “el 50% considera que las leyes que protegen a las mujeres son poco o nada efectivas para combatir la violencia de género”. Esta condena irrevocable a las llamadas “políticas públicas” pone de manifiesto los límites insuperables del Estado encargado de asegurar la continuidad de este orden social. El fracaso de las ‘políticas publicas’ ha abierto el camino a una contra tendencia ultraderechista y fascista para suprimirlas del Presupuesto, con el argumento de que se trataría de un derroche de dinero fomentado por los ‘wokes’ empobrecedores. La emancipación de la mujer de una opresión milenaria sólo puede ser el resultado de la emancipación de la humanidad en su conjunto de la opresión clasista. La ofensiva ultraderechista no solamente guarda relación con las ‘políticas públicas’ y el ajuste social del presupuesto de Estado. Milei está preparando un proyecto de ley de educación que transfiere de la escuela a la familia la tarea de la enseñanza primaria y pre-primaria. La familia es, sin embargo, una forma de privatización de la existencia social, en tanto la escuela es una forma todavía limitada de socialización de la vida humana. La tentativa liberticida ilustra, a pesar de ella misma, la función opresiva de la familia, que se hace más intensa entre los trabajadores debido al crecimiento de la miseria social y al crecimiento de los hogares sostenidos por la mujer. El capitalismo, en especial en su decadencia, disuelve la existencia familiar al mismo tiempo que pone barreras infranqueables a la socialización de las relaciones humanas. El crecimiento de la violencia doméstica contra las mujeres y los niños es el resultado inevitable de esta situación. La condición privada de la familia tiene su contrapartida en la prostitución – la ‘socialización’ de la mujer bajo la batuta de las corporaciones mafiosas del capitalismo. La emancipación de la mujer de una condición de mercancía sexual, está condicionada a la emancipación social de la mujer en general, y ésta, a su vez, a la abolición de la esclavitud asalariada. La crisis capitalista ha agravado las condiciones de vida de los trabajadores y acentuado la violencia doméstica. La depresión económica internacional se traduce en una ola de despidos, de desocupación y de ‘reformas laborales’ (acentuación de la explotación). Los ‘ajustes’ sociales para rescatar de la quiebra al capital internacional, ha reducido a la nada las poco efectivas “políticas sociales”, como ya venía ocurriendo con los gobiernos “woke” (‘redistribucionistas’). La guerra mundial y el fascismo ha agravado la violencia del estado contra las masas, y suplantado a la falsa democracia representativa por gobiernos de excepción o de poder personal. Los sectores más violentados por esta tendencia de conjunto son aquellos más vulnerables – mujeres, niños, migrantes. Una lucha contra la violencia a la mujer que no implique una lucha contra la guerra, el imperialismo, las dictaduras civiles, o sea una guerra civil internacional contra el capital, nunca alcanzará un carácter de masas. Los gobiernos “woke” (populistas) y sus corrientes afines se han caracterizado por frenar el combate a la guerra imperialista cuando no se han convertido en sus protagonistas principales – como ocurre en las llamadas democracias en todo el mundo. La lucha contra la llamada “violencia de género” (o sea contra el género opuesto o ‘machismo’) ha fracasado en cuanto a organizar a la mujer – la única forma en serio de luchar contra la violencia y por las reivindicaciones más apremiantes de las mujeres. La violencia contra la mujer no puede ser aislada de la opresión social de la mujer, y esta opresión de la explotación del hombre por el hombre. Una organización de la mujer en los barrios, lugares de trabajo, colegios y universidades, es la única arma con capacidad para poner la lucha de la la mujer a la altura de la presente circunstancia histórica. Lo que ocurre es lo contrario, y es explicable: una organización es un programa y una política, en tanto el feminismo es un cruce de tendencias contradictorias y antagónicas que responden a intereses de clase que no son los de la clase obrera. La posibilidad de una organización de “sororas” es una ficción y sería contrarrevolucionaria en tanto albergaría al “feminismo de derecha’ que ha comenzado a levantar cabeza en el Pro y LLA (Nueva Sociedad, septiembre de 2025). El verdadero hundimiento del kirchnerismo, un nido de clericales, ha desmoralizado a las ‘sororas’ nacionales y populares. El Encuentro de la Mujer, que tendrá lugar en los próximos días en Corrientes, será el menos numeroso en décadas, y ya cuenta con la bendición del obispo de la capital de la provincia. Hay conquistas fundamentales que se encuentran en riesgo, como el derecho al aborto, amenazado por una próxima ley de salud, que mercantilizará todos los tratamientos sanitarios. Esto, cuando sería necesaria una ley que otorgue un tiempo de licencia paga para las mujeres trabajadores que hayan recurrido a ese tratamiento. En este mundo de violencias crecientes y feroces: de guerras imperialistas; del uso de la violación sexual como arma de guerra; de una explotación fascista de la crisis capitalista; de hundimiento final del feminismo ‘woke’, nuestra consigna es: Por la Organización Socialista de Masas de la Mujer Trabajadora.

21 de noviembre de 2025
Guerra OTAN-Rusia: los 28 puntos de Trump ensanchan la grieta con el imperialismo europeo

Estados Unidos presentó una nueva propuesta a Kiev para entablar negociaciones con Rusia. “El plan Trump” es un extenso borrador de 28 puntos, que muchos comentaristas asemejan al de Gaza, tanto por la estructura y el lenguaje. Por sobre todo, por su carácter bilateral, que deja afuera a la tercera parte; Hamas en un caso y Ucrania en la presente. “Trump aprobó un nuevo plan para poner fin a la guerra. Ucrania no participó en su elaboración” titula NBC. Ha sido confeccionado discretamente por miembros de los equipos de Vladímir Putin y Donald Trump, aunque es éste el que asume la autoría. Dimitri Peskov, el secretario de prensa del Kremlin sostuvo: “No tenemos nada nuevo que añadir a lo sucedido en Anchorage (Alaska). No tenemos nada que decir”. Resumiendo, todas las publicaciones que han aparecido sobre este tema, podemos identificar lo siguiente: Ucrania debe ceder la región oriental del Donbass, reducir el tamaño de las Fuerzas Armadas ucranianas (a la mitad, según el Financial Times), (y a dos veces y media, según The Economist). Debe limitar el armamento de largo alcance de Kiev, que sea capaz de alcanzar zonas profundas de Rusia. Ucrania tendrá vedado el ingreso a la OTAN. Estados Unidos "y otros países" (que no menciona) reconocerán a Crimea y al Donbass como territorios rusos, pero esto no así Ucrania. (que podrá reclamarlos como propios). “La propuesta exige a Kiev ceder a Rusia la totalidad de la fuertemente fortificada región de Donetsk”, advierte el Washington Post. El plan obliga a Ucrania a reconocer el ruso como idioma oficial del país y otorgar estatus oficial a la Iglesia ortodoxa rusa. Además, estipula la prohibición del despliegue de tropas extranjeras en Ucrania (como reclama la Comisión Europea). A cambio de estas concesiones, Estados Unidos promete brindar garantías de seguridad a Ucrania. La publicación Rusia Today asegura que “incluiría una garantía de seguridad basada en el Artículo 5 del tratado de la OTAN.” Este artículo obliga a Estados Unidos y a sus aliados europeos a considerar un ataque contra Ucrania como un ataque contra toda la "comunidad transatlántica", una curiosa admisión de Ucrania en la OTAN. Por otra parte, se levantan las sanciones económicas a Rusia: “Los fondos rusos congelados en Europa serán desbloqueados”, confirma el Kommersant (21/11). Luego se invitaría a Rusia a reincorporarse al G8. Estados Unidos firmaría un acuerdo con Moscú que abarcaría energía, recursos naturales, infraestructura, inteligencia artificial, centros de datos y extracción de metales de tierras raras en el Ártico. Putin se queda con una parte del territorio ucraniano y Trump con la totalidad de los recursos, incluidos los de la zona rusa. Estas condiciones habían sido catalogadas en el pasado por los aliados europeos como una capitulación de parte de Trump; lo ha vuelto a decir. La Casa Blanca cree que Ucrania probablemente perderá más territorio en el Donbás si la guerra continúa, "por lo que lo que más le conviene a Ucrania es llegar a un acuerdo ahora", declaró un funcionario estadounidense a Axios. Rusia, en efecto, avanza militarmente hacia la provincia de Kherson y hacia la ciudad de Jarkov, la segunda en importancia de Ucrania, a pocos kilómetros de la frontera noroeste con Rusia. Putin, de todos modos, capitula a su manera, porque renuncia a un cambio de régimen en Kiev, el objetivo clave de la invasión de febrero de 2022. Tampoco obtiene el cese del rearme de Alemania, que se ha incrementado en forma exponencial con el pretexto de la guerra en Ucrania. El largo texto de Trump no rechaza la adhesión de Ucrania a la Unión Europea, la causa del golpe de febrero de 2014. Muchos de los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, reunidos en Bruselas el jueves, afirmaron haberse enterado de los detalles de la propuesta únicamente a través de los medios de comunicación, “a pesar de que las naciones europeas se han convertido en los principales proveedores de ayuda financiera y militar a Ucrania desde que la administración Trump redujo el apoyo estadounidense” (Washington Post 20/11). El imperialismo europeo levanta la amenaza de una fractura de la OTAN, pero todavía se tomará su tiempo para ver cómo puede sacar tajada del borrador de Trump – que nada dice de esa “ayuda financiera y militar”. Los europeos responsabilizan el enviado especial de Trump, Steve Witkof, quien ha estado impulsando “discretamente” un plan con disposiciones a las que Ucrania se ha opuesto durante mucho tiempo, incluyendo obligarla a ceder territorio estratégico que Rusia aún no ha tomado militarmente. «No nos importan los europeos. Lo importante es que Ucrania lo acepte», dijo una fuente estadounidense a un reportero del medio Político. Pero Ucrania comulga con Europa, salvo que Trump orqueste un golpe de estado en Kiev, que permita un triángulo entre EEUU-Rusia-Ucrania, y la ruina del “drang nach oesten” (colonización del este) del imperialismo germano. Trump anuncia el borrador cuando Zelenski se encuentra acosado por casos de corrupción alrededor de fondos destinados a reforzar la defensa de la infraestructura energética contra los misiles y drones rusos. Lo salpica directamente, porque involucra a su entorno inmediato. Esta semana, miembros del propio partido del presidente han reclamado la expulsión de Andrey Yermak, la “eminencia gris” del poder en Ucrania. La suerte de Yermak, el influyente jefe de gabinete, podría precipitar la implosión de la frágil alianza entre las fuerzas armadas, los oligarcas, la policía secreta y el parlamento que mantiene a Zelenski en el poder. El escándalo de desvíos de fondos fue destapado por la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU). Zelenski había intentado copar este organismo y su agencia hermana, la SAP (fiscalía anti corrupción), hace apenas cuatro meses, poniéndola bajo control directo del gobierno por medio de una legislación redactada a toda prisa. Estas maniobras provocaron las protestas y movilizaciones más importantes en Kiev desde el inicio de la guerra. Se trata del segundo choque en pocos meses entre esas agencias, que son respaldadas por Estados Unidos, y el círculo íntimo del presidente. El Servicio de Seguridad Nacional de Ucrania, más conocido como SBU, es leal a Zelenski. Controla el sistema judicial y las cárceles. Por otro lado, la NABU y la SAP cuentan con un fuerte apoyo político, financiero y de inteligencia de Bruselas y Washington. Ucrania se está convirtiendo en una «colonia marginada que está perdiendo su soberanía», se quejó la ex primera ministra Yulia Timoshenko en agosto, tras respaldar los intentos de eliminar la independencia de la NABU. Timur Mindich, apodado “la billetera de Zelenski”, un magnate muy cercano al poder, huyó del país pocas horas antes de que la oficina anti corrupción registrara uno de sus apartamentos, en el marco de una operación bautizada “Midas”. En ese registro encontraron, entre otras cosas, un inodoro de oro en uno de los baños. Cuando la opinión pública entendió que el dinero que debía destinarse a salvaguardar la infraestructura crítica en pleno invierno se malversaba en esta forma, la popularidad de la cúpula política ya estaba severamente golpeada. En las últimas horas, la Rada (parlamento) votó la destitución de los ministros de Energía y Justicia. La corrupción es profunda y generalizada: “Se han planteado interrogantes sobre cómo Fire Point, una agencia de casting para las películas de Zelenski antes de la guerra, obtuvo contratos gubernamentales multimillonarios para producir drones para el ejército ucraniano. Fire Point también produce el misil de crucero de largo alcance Flamingo, de reciente desarrollo” (The Spectator 12/11). Estados Unidos se encuentra detrás de todos los movimientos actuales que jaquean al régimen ucraniano, presumiblemente para neutralizar a Zelenski y presionarlo a aceptar un acuerdo con Putin, a partir de disposiciones que fueron rechazadas en el pasado reciente. Se trata del cuarto intento de la Casa Blanca, por forzar una resolución que la mayoría de los implicados ve distante. Según el Wall Street Journal, los aliados europeos estarían elaborando un borrador “más justo” para Ucrania. La discordia real es que Merz, Macron y Stramer, la “coalición de los ofendidos”, reclaman un poder de veto sobre el contenido. Adelantándose a los intentos de aplazar una resolución por medio de dilaciones, “Estados Unidos presiona a Ucrania para que firme un acuerdo de paz antes del Día de Acción de Gracias o perderá su apoyo” titula el Post (21/11). Por “apoyo” se refiere a la información de inteligencia satelital que EE.UU. continúa compartiendo con Kiev, que resulta crucial para su supervivencia en el campo de batalla. Los servicios norteamericanos acaban de capturar a dos alemanes acusados de haber puesto las bombas en el NordStream 2, el gasoducto que debía llevar el gas ruso a Alemania y Europa. Erdogan, el presidente de Turquía, canceló una reunión con Zelenski, cuyo propósito era reactivar “el modelo Estambul’ para negociar con Rusia, para poder adherir al borrador de Trump La situación en el frente es muy complicada. Hay al menos siete ciudades que están cayendo o que están destinadas a caer en los próximos meses. La reintegración de Rusia en la economía global y el uso parcial de sus fondos congelados para financiar proyectos conjuntos con Estados Unidos podría entrar en conflicto con los lazos económicos tejidos entre Putín y Xi Jinping. Las relaciones de Washington y Pekín atraviesan un momento crucial en tres frentes: uno es la irrupción de Japón en el plan de guerra contra China; dos es la inminencia del estallido de una burbuja tri-millonaria en la industria norteamericana ligada a la Inteligencia Artificial; tres, la presión del capital tecnológico a Trump para incrementar las ventas de chips a China. El capital estadounidense busca deliberadamente evitar que Rusia se vuelva un apéndice de China en lo referido al suministro creciente de materias primas y energía. El éxito del acuerdo permitiría a Estados Unidos “girar hacia Asia”, esto es contener de manera más sólida a China, con métodos de presión económica y geopolítica.

20 de noviembre de 2025
El aparato del PO se “acerca” a la Revista Jacobin y a la izquierda del Partido Demócrata de Estados Unidos

En un posteo en las redes sociales, Gabriel Solano (del aparato del PO) destacó que su charla con Martín Mosquera, editor de la revista Jacobin Latinoamérica, contó “con muchas diferencias, pero también con acuerdos importantes”, para concluir que “más allá de los matices (sic), la salida está en organizarnos y enfrentar juntos a la derecha”. Sin ser la Revista Jacobin el órgano oficial de los Socialistas Democráticos de América (DSA), su fundador en Nueva York, Bhaskar Sunkara, ha mantenido una larga relación con ellos y varios de sus colaboradores son miembros activos de esa organización. Jacobin impulsó la candidatura presidencial de Bernie Sanders en 2016 y 2020, y recientemente la del más renombrado candidato de DSA, Zohran Mamdani . DSA, como se sabe, opera dentro del Partido Demócrata de Estados Unidos. Los “acuerdos importantes” que verificó Solano ponen en evidencia la degeneración política del aparato de su organización. Como se describe en su página web, el Consejo Asesor de la sucursal latinoamericana de la Revista Jacobin es altamente ‘plural’. Cuenta con personalidades como el ex trotskista francobrasileño Michael Löwy; el ex-vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, un teórico del “capitalismo andino”; el (¿ex?) chavista Claudio Katz y Marilena Chaui, una prestigiosa doctora en Filosofía, ligada al aparato lulista del PT. El Consejo Asesor de la revista cuenta con colaboradores cruzados en La Izquierda Diario, como la feminista Claudia Korol (ex líder del Partido Comunista en el frustrado periodo de su “renovación”); el PTS es un invitado obligado a la presentación de lanzamiento de los números de la revista. La Revista Jacobin se integra a una red de afinidades políticas en el Partido Demócrata norteamericano; en el NPA de Francia y Die Linke en Alemania: en el indigenismo latinoamericano: y a través del ex ministro de Economía de Grecia, Yanis Varoufakis, a la infausta corriente de Syriza. Es una suerte de vocero del “establishment” democratizante de la izquierda a nivel internacional. El vértice neurálgico que el editor de Jacobin viene sosteniendo sistemáticamente en los últimos años se basa en que, desde 2015/16, “la izquierda” (en el sentido amplio que le da Mosquera) se encontraría a la defensiva a nivel mundial. La iniciativa del momento estaría en manos de la clase dominante y en el auge de la extrema derecha. En su charla con Solano, Mosquera señaló que “hay un punto de partida de diagnóstico que coincidimos [con Solano]: estamos en los niveles más bajos de conciencia de clase de la historia”. La caracterización es por cierto curiosa, porque supone que Mosquera y Solano, así como toda la izquierda democratizante, podrían ser un barómetro de la conciencia de clase de los trabajadores, de la que ellos mismos reniegan. Enseguida, sin embargo, Mosquera se refutó a si mismo cuando sostuvo que la lucha contra la derecha “se traslada al terreno electoral”, en virtud de que “la situación es muy defensiva”. La conciencia de clase se desarrollaría entonces en el campo electoral en un período de ofensiva de la derecha, o sea de decadencia de la democracia burguesa y de guerra internacional. Mosquera señaló los casos del PT en Brasil, el Nuevo Frente Popular en Francia y Mamdani en Nueva York como los “ejemplos orientativos”, aunque sin aclarar la contribución que habrían hecho a la conciencia de clase de los explotados. El oportunismo de izquierda puede anotarse éxitos electorales, pero a costa del desarrollo político independiente de los trabajadores. Esa es, por otra parte, su función histórica. Mosquera aboga por el Frente Popular, sea en forma de coalición o de movimientismo. Mosquera sostiene que Socialistas Democráticos de América no es un ala izquierda orgánico del Partido Demócrata, sino que “utiliza instrumentalmente sus internas para impulsar candidatos”. La trayectoria de los distintos candidatos triunfantes de esta corriente prueba lo contrario; Mamdani también –que ha confirmado en su cargo a la jefa de la ‘famosa’ Policía de Nueva York, una mujer de ultraderecha y heredera de una familia de la oligarquía financiera. Mosquera sostiene que “estamos más cerca de construir un partido socialista independiente en Estados Unidos” estando adentro de los partidos de Mamdani y de Bernie Sanders que afuera. El mismo Mamdani reivindicó, en su discurso de cierre de campaña a Eugene V. Debs -fundador del sindicalismo industrial combativo (IWW) y cinco veces candidato del Partido Socialista. Pero no es lo que representa Mamdani en Estados Unidos. El editor de Jacobin, sin embargo -que se reivindica de tradición trotskista- negó que fuera partidario de un “entrismo” circunstancial en el Partido Demócrata, o sea que no es un ‘rupturista’. Advirtió que “no hay que construir coaliciones para hacer entrismo en el sentido de tener un papel conspirativo (sic) para luego romper”, sino que hay que construir “fuerzas más parecidas a la Socialdemocracia de fines del siglo XIX, que eran partidos amplios con varias tendencias”. La ignorancia de Mosquera es superlativa. Un entrismo ‘conspirativo’ es un oxímoron, porque estaría ocultando su programa y su política –la condición misma para que un entrismo tenga éxito. Por eso debía estar acompañado de publicaciones propias. El mismo “entrismo” es un recurso último para un marxista, ante la falta de democracia en los partidos obreros dominados por un aparato. El ´programa´ del oportunismo obrero es construido por un aparato, que es usado para censurar divergencias, y no al revés, como una premisa que da lugar a un partido de clase. Los Socialistas Democráticos de América son, en principio, un agrupamiento oportunista y ocasional de corrientes y grupos que actúa en un partido imperialista, no en un partido obrero . Tomó como ejemplo a Marx que, en la I Internacional, convivía, dijo, con anarquistas, republicanos de izquierda, liberales de izquierda. Pero la I Internacional era el debut de una organización obrera, no un partido imperialista con 150 años de historia y un poderoso aparato. Su propósito era reunir a las organizaciones obreras de Europa para luchar contra el capital europeo y por la independencia de Polonia del imperialismo zarista. Marx aceptó la invitación a integrar la I Internacional por su condición clasista y con el propósito de dotarla de un programa de clase. Lenin, lo mismo, luchó por unir en un solo partido a la clase obrera y los socialdemócratas de Rusia, luego de un largo trabajo preparatorio, y mediante la discusión de un programa. La escisión inmediata de ese partido nunca lo llevó a retractarse de esa iniciativa, a la que consideró “Un paso adelante” – y a la escisión como “dos pasos atrás”. Retrotraer la lucha de clases en la época actual a un pasado de más de 160 años es un atropello político e intelectual. El desafío del presente es asimilar las enseñanzas (triunfos y derrotas) en el transcurso de un siglo y medio y de las diferenciaciones políticas y sociales en la clase obrera y sus organizaciones, así como del conjunto (ascenso y decadencia) de la historia del modo de producción capitalista. Para Mosquera, “el FIT abdica -dice con cómoda soberbia- de darse esa tarea de construir una fuerza política con perspectiva de masas que reúna a tendencias heterogéneas que puedan convivir en un mismo partido”, sin advertir que llega tarde a un planteo que esgrimen desde hace tiempo el MST y el PTS. Propone un pseudopartido sin delimitaciones políticas, o sea en la confusión y la pelea de aparatos. Solano sólo atinó a responder “la propuesta no nos convence”. Es la respuesta de un ‘aparatchik’ que dispone a su antojo de su organización. La aglomeración del tumulto oportunista es tan negativa como la del navegante solitario– se alimentan recíprocamente. En ninguna de las experiencias de las cuatro Internacionales históricas, hubo una fórmula única para formar una vanguardia proletaria, impulsar la lucha de clases independiente y abrir camino a la revolución mundial. Pero abogar por una coalición de izquierda con La Cámpora, con el clerical Grabois o con Bernie Sanders raya en el desatino desmesurado. Y no fue tumbado por nocaut. El abogado del “partido de combate” tiró la toalla antes de empezar el debate. Mosquera se atrevió a criticar a la ‘izquierda’ por no armar coaliciones amplias con los partidos patronales; sostuvo que “la idea de pequeños grupos propagandísticos no es una idea que estuviera en Marx, ni que estuviera en Lenin, ni que estuviera en Trotsky” –en referencia a los impulsores de la reducida Liga de los Comunistas, el partido bolchevique, la oposición de izquierda en la III y la IV Internacional. Lenin reunió sus trabajos contra la guerra y el socialchovinismo en un libro “Contra la corriente”. Los futuros gobernantes de la URSS cabían entonces, con sus aliados, en un sofá. Ya en el “¿Qué hacer?” señalaba que el grupo Iskra se abría paso entre vendavales y enormes obstáculos, refugiados en llevar a la práctica sus “sueños”. Mosquera quiere una revolución sin prepararla –usufructuar resultados sin marchar contra nadie- como los adoradores de los hechos consumados. Entiende a la actividad de propaganda como un coloquio de acomodos ‘pluralistas’, como ha sido el ‘debate’ con Solano. Sin un combate claro en un período (o varios) inevitables de aislamiento, cualquier perspectiva de construcción es vana. Mosquera no se privó de ningún macaneo. Sostuvo, por ejemplo, que seguía los lineamientos sostenidos por Trotsky ante el ascenso del nazismo, por ejemplo, en Alemania, ya que “Trotsky dijo nosotros hacemos acuerdos con el diablo, con su abuela y hasta con Noske, el asesino de Rosa Luxemburgo, (...) a ellos les proponía presionarlos hacia una política unitaria. Tenemos que presionar a las corrientes de izquierda del peronismo: Grabois, etc.”. En realidad, la frase de Trotsky fue que “en la lucha contra el fascismo, estábamos dispuestos a llegar a acuerdos prácticos y de combate [destacado nuestro] con el diablo, con su abuela e incluso con Noske y Zórgiebel” (“¿Y ahora? - Problemas vitales del proletariado alemán”, 1932). Esta estrategia no tiene ningún punto de contacto con integrarse al ala izquierda del Partido Demócrata de Estados Unidos, ni al frente de gobierno con la derecha, por parte de Lula en Brasil. Mosquera disfruta de la “ofensiva de la derecha”, para sostener toda clase de macanas. Para Mosquera: “quien quiere el fin quiere los medios”. Pero, ¿cuál es “el fin” de Mosquera? Claramente, no la dictadura del proletariado ni el socialismo. Es apoyarse en una pata del imperialismo con el puro pretexto de disputar con la otra pata una contienda electoral. Pero a la derecha y al fascismo se lo combate con la unidad política independiente de las masas para arribar al derrocamiento del capitalismo –la simiente genéticamente modificada del fascismo. Dice: “no va a haber ninguna superación del reformismo si no derrotamos a la extrema derecha”, pero no por la acción subversiva de las masas, sino en un frente electoral con otros sectores patronales. Exactamente lo contrario del planteo de Trotsky en Alemania, unidad obrera de combate contra el fascismo, derecho de los comunistas a tener voz propia, también en los eventos electorales. Solano evitó, de entrada, una delimitación de Mosquera. Al contrario, le pareció una “lectura muy (sic) interesante” la exposición de Mosquera, así como “muchas cosas de las que dijo las comparto”, sin decir cuáles. A la exposición de Mosquera “hay que incorporar (sic) los choques internacionales y la tendencia (sic) a la guerra”. Sin darse cuenta, probablemente, absolvió a los gobiernos “democráticos” de una política de guerra, asegurando que “los regímenes autoritarios [extrema derecha] están asociados a la “tendencia a la guerra”. Los Busch, Biden, Macron, Sunak y Starmer habrían sido niños de pecho, aunque, centreó, la tendencia a la guerra es inherente al capital. Una diferencia de ‘matiz’ fue el señalamiento de que la reforma laboral Temer-Bolsonaro no fue revertida por Lula. En esta línea enumeró los fracasos del nacionalismo burgués en América Latina, sin hacer el menor desarrollo. Solano escamoteó todo el tiempo una confrontación política directa con el director de Jacobin Latinoamérica. Para Solano, haber conseguido una mesa debate con una revista estrella del turismo de la izquierda académica es de por sí un “éxito” que no había que arruinar. Todo lo contrario de las grandes polémicas del Partido Obrero, en el pasado. El aparato cierra las brechas con la historia de nuestra corriente en todos los terrenos. LEER MÁS: El PTS propone invitar a la burocracia sindical a construir un ‘partido de trabajadores’ Un refrito contrarrevolucionario de la década del ’60. Por El Be, 16/11/2025.

16 de noviembre de 2025
El PTS propone invitar a la burocracia sindical a construir un ‘partido de trabajadores’

En una reciente entrevista en el canal de streaming Carnaval, la candidata del PTS Myriam Bregman propuso “construir un verdadero partido de trabajadores y trabajadoras, que sea algo mucho más grande y mucho más amplio, y que empiece a pelear en serio uniendo a todos los que hemos estado en la resistencia [contra Mile], de todos los sindicatos que han peleado”. Aunque es un planteo antiguo que se renueva por temporada, es una respuesta del PTS al endémico retroceso del FITU (elecciones recientes) y una nueva manifestación del propósito de liquidar al FITU. Partido de trabajadores o no, el PTS quiere monopolizar la representación electoral y parlamentaria y terminar con la rotación de bancas. Apunta para un lado (un PT) y dispara para otro; (‘exit’ del FITU). La propuesta original partió de un documento (“Las vías para la construcción de un gran partido de la clase trabajadora”, LID, 26/7) discutido la reunión de Dirección Nacional del PTS y defendido luego en otro artículo (“Una polémica con el PO sobre nuestra propuesta de impulsar un gran Partido de Trabajadores”, LID, 30/8) en una polémica desatada con el aparato del PO, que le dedicó tres artículos a criticar la propuesta del PTS (“El PTS y su llamado a un partido de trabajadores con la burocracia sindical”, Prensa Obrera, 26/8; “El PT del PTS, un partido de conciliación de clases", Prensa Obrera, 27/8; y “El PTS en su laberinto de oportunismo y autoconstrucción”, Prensa Obrera, 13/9). En su documento de la dirección nacional, el PTS sostiene que: “en la historia de la clase obrera internacional se han dado dos tipos de experiencias de organización de partidos obreros” (una del tipo del Partido Bolchevique de Rusia, otra del tipo del PT de Brasil, por la cual se inclinaría el PTS ahora), con el objetivo de proceder al rescate de esas experiencias pasadas, para dejar de lado el resultado histórico de esas experiencias. Desde los partidos obreros reformistas hasta los stalinistas y otras manifestaciones pequeño burguesas nacionalistas, como el PT de Brasil, todos pasaron al campo del imperialismo, luego de un proceso de integración al estado. La propuesta de un partido “de todos los que han luchado contra Milei” se integra a la peor de las anteriores experiencias históricas, porque no se registra un solo caso de “sindicatos” que hayan “luchado contra Milei”. Esto lo saben mejor que nadie el PTS y el FIT-U, que sólo encontraron oídos sordos a sus reiterados reclamos a la CGT para que impulse “un plan de lucha”. El “partido de los trabajadores” de Bregman-Del Caño-Castillo no es más que un frente popular (conciliación de clases). Esto explica que hayan participado en todos los protos-partidos (en realidad, coaliciones de grupos) como el NPA de Francia , o que militen en los Democratic Socialists of America – una fracción del Partido Demócrata del imperialismo norteamericano . El PTS presenta los distintos “tipos” de construcción de un partido como opciones a elegir en un mostrador y no el producto de un desarrollo histórico concreto de la lucha de clases. En cuanto al caso del PT de Brasil, presentar su fase embrionaria como ejemplo, y no su proceso histórico entero, es simplemente recurrir a falacias. Por otro lado, “Los cuadros 'políticos' del PT fueron reclutados en las filas de la burocracia carrerista de [un] partido patronal” (“Una historia del PT”, En defensa del marxismo N°3, 1992). Lula se ocupó desde el comienzo en que el PT se encuentre desligado de las bases obreras e incluso de los propios sindicatos como instituciones, con la excusa de la “autonomía sindical”. Cuando el PTS afirma que la construcción del PT de Brasil y del Partido Bolchevique en Rusia son “dos tipos” igualmente válidos de construcción de un partido obrero no sólo incurre en una falsificación histórica, porque el bolchevismo nació de la crisis del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, a la que Lenin calificó como “Un paso adelante, dos pasos atrás”, o sea como un retroceso. Fue la primera guerra mundial la que dio fisonomía histórica completa a la rama bolchevique de la socialdemocracia rusa, cuando planteó que “el enemigo está en nuestro país”, mientras el menchevismo adhería a la guerra de los aliados y Rusia; esta escisión produce la unión entre el bolchevismo y el “trotskismo”. La otra falacia es más grosera: el morenismo reivindicó en su momento la conformación del PT de Brasil como “el embrión del partido socialista” y nunca dejó de reivindicar “las bases políticas originales del PT” (véase “Las tendencias trotskistas en el origen del PT”, En Defensa del Marxismo N°1, 1991). El partido de los trabajadores con los sindicatos que “luchan contra Milei” es, hay que subrayarlo, nacionalista – como no lo fueron, antes de su degeneración, ni los socialistas, ni los comunistas. La propuesta política del trío del PTS se convierte en estafa cuando no mencionan que su corriente impulsó “el partido obrero de Vandor”, el líder sindical más importante en la historia de la burocracia peronista; Nahuel Moreno envió una “carta abierta al compañero Vandor” llamándolo a que formara un Partido Obrero . Esta omisión raya en la deshonestidad. Augusto Timoteo Vandor , secretario general de la UOM, tuvo una participación activa, muy poco después de estos ‘llamados’, en el golpe militar de Onganía. El documento del PTS que llama a la construcción de un PT plantea que “defienda un programa capaz de dar vuelta el curso de decadencia nacional, de saqueo y sumisión al capital financiero internacional y a las grandes empresas”; un planteo rabiosamente nacionalista, no de clase - un programa que podría suscribir cualquier burócrata (“La Patria no se vende, la Patria se defiende”). El documento no se coloca en el terreno del antagonismo irrevocable entre la burguesía y el proletariado. En su segundo texto sostienen “la necesidad de formar un Partido de Trabajadores, para que la clase obrera pese (sic) en la vida política nacional” – que sea un factor de presión. Un activismo educado en estos términos está condenado a la derrota. Para el PTS, “la crisis del peronismo” plantea “la posibilidad de que surjan sectores en los sindicatos que vean con simpatía construir su propia 'herramienta política'”; la herramienta política de la burocracia. La burocracia pretende lo mismo por medio de un atajo menos costoso: apoyar a Kicillof. En las elecciones recientes ingresaron al Congreso varios burócratas bajo la sigla Fuerza Patria. Lo que es sencillamente delirante en todo esto es que se invite a formar un partido obrero a quienes son cómplices del proyecto de destruir el derecho laboral, al que han ido destruyendo día a día, como lo prueban seis millones de trabajadores informales, una enorme tanda de monotributistas, los salarios ‘conformados’ y el alargamiento e intensificación del trabajo. Que alguien vaya a los tercerizados de Techint a proponerle un partido dirigido por Abel Furlán . Acto seguido, reivindica “programas defendidos por los sindicatos peronistas que eran infinitamente más antiimperialistas (sic) y pro (sic) obreros” que la línea de la burocracia sindical de hoy, como fueron los de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962). El PTS reivindica de estos programas “el monopolio del comercio exterior, la nacionalización de los bancos y de las fuentes naturales de energía, el control obrero de la producción y el desconocimiento de los compromisos financieros 'firmados a espaldas del pueblo'”. Estos textos fueron redactados por el partido obrero posadista, que reclamaba un “partido obrero basado en los sindicatos”. El posadismo fue una corriente seguidista de la burocracia y del nacionalismo en todo el mundo. Esos textos fueron aprobados por la burocracia, no por los sindicatos. En el caso de Huerta Grande, fue firmado después que esa burocracia aceptara sin lucha el desconocimiento de la victoria electoral del peronismo en la provincia de Buenos Aires y el subsiguiente golpe militar contra Frondizi. El de La Falda, mientras Perón y Frigerio, asesor de Frondizi, firmaban el acuerdo político que le daría la victoria electoral a Frondizi en febrero de 1958. Ninguno de los sindicatos firmantes reformó sus estatutos gremiales que preconizan la colaboración de clases y el unicato burocrático. Cuando la burocracia grita más alto es cuando ya hay una agachada en curso. Elemental, Bregman. El PTS podría haber puesto de ejemplo las Tesis de Pulacayo, con neto corte de clase, votadas por el Sindicato Minero de Bolivia, en 1946, en un gran congreso. La idea implícita, sin embargo, de que estas tesis podían sustituir al partido por los sindicatos en la victoria definitiva de la revolución, quedó impugnada cuando el sindicalismo minero se alió al MNR en la insurrección victoriosa de 1952. El llamado del PTS a un PT argentino tiene invitados sorprendentemente precisos : menciona que “en los sindicatos emergieron divisiones como el sector agrupado en el 'Frente de Lucha por la Soberanía, el Trabajo Digno y los Salarios' que organizó una marcha contra Sturzenegger, critica el colaboracionismo de la CGT y al menos (sic) anuncia (sic] mayor (sic) disposición a la lucha, encabezado por Schmid (de la CATT), [Yofra (de Aceiteros), las dos CTA (Cachorro Godoy y Hugo Yasky, alineado con Kicillof), la UOM, Aeronavegantes y otros gremios”. Con ellos, asegura, “queremos tener un diálogo distinto respecto a los dirigentes principales de la CGT”. Mayor colaboracionismo con la burocracia no se consigue , En una defensa posterior, el PTS asegura que “a nadie se le ocurrió plantearle a ese frente de conjunto que impulsen un PT” sino que la intención sólo era “la exigencia de que apoyen cada lucha en curso” y que “está claro que, con la dirigencia del peronismo y la burocracia, no. Conciliación de clases, no”. Alguien le avisó a la dirección del PTS que se le fue la mano en tanto entreguismo, con el riesgo de crear una crisis interna. Por otra parte, aseguran que “si (dirigentes como Juan Grabois) se propusieran avanzar en este camino, primero deberían romper los bloques y alianzas que tienen hoy con el PJ”. La dirección petesista se coloca en el centro del universo y le reclama al resto que gire en torno a ella; esto es simplemente una necedad. En su documento, el PTS parte de que el FIT-U está atravesando un crecimiento exponencial y una instalación sin precedentes de sus candidatos. Las cifras que sustentan esta afirmación son los números del crecimiento de sus cuentas en Tik Tok y otras redes sociales. No hay ni una sola palabra a lo largo de todo el texto sobre el retroceso del conjunto de los partidos del FIT-U en el movimiento obrero en todo este período (SUTNA, SUTEBA, Subte, etc.), ni de su retroceso electoral . El FIT-U ha llevado al SUTNA a un retroceso de catástrofe y ha golpeado fuerte, negativamente, a la vanguardia que llevó a la expulsión de la anterior burocracia de la CTA; puede provocar una metástasis en todo el FIT-U. Fue lo que ocurrió, bajo Menem, en el sindicato de la Sanidad de la Capital, por parte del MAS. Pero el PTS se las ingenia para contradecirse: “la dinámica de la crisis va más rápido que nuestro desarrollo” – un síntoma fatal. Aseguran que “luego de hacer un raconto de fuerzas en todos los niveles (incluyendo la existencia del FITU), consideramos que esto no es suficiente para mostrar un camino hacia la construcción de una fuerza política que esté a la altura de la crisis nacional y de los enemigos que enfrentamos”. El FITU crece, pero está agotado, vayamos a un partido de la burocracia sindical. El llamado del PTS a construir un PT no incluye al FIT-U ni al sindicato más importante en sus filas, el SUTNA. Increíble, ¿no? Más faccioso, imposible. Es que, para el PTS, el PO se limita a “utilizar el peso de los principales referentes del FITU (centralmente del PTS) para tener alguna presencia parlamentaria”. En su respuesta al PTS, en Prensa Obrera, Pitrola, asustado por el futuro de su carrera parlamentaria, se pregunta “¿Será que [el PTS] ahora consideran agotado el Frente de Izquierda [Unidad!]?”; Pitrola y los candidatos del aparato del PO entran a las legislaturas detrás de los candidatos del PTS. Pitrola, denuncia al PTS por “disimular la completa negativa a que el FITU juegue el rol que tiene que jugar como referencia política en la lucha de clases”; “el PTS milita la parálisis del FITU para apropiarse de la marca [¡sic!] en función de sus candidatos”. Las súplicas de Pitrola muestran que el aparato del PO es un furgón de cola del PTS. La parálisis del FIT-U es lo que motiva al PTS a tratar de desprenderse de ese lastre y buscar otro más contrarrevolucionario: un partido obrero nacional y popular. El PTS asegura que “la rutina, en cambio, ya tiene un final asegurado. Nosotros ya vimos la experiencia de los ’80, cuando el 'viejo MAS' se limitaba a decir 'venga al MAS’ como si fuese tan fácil, de esta forma, superar al peronismo. Altamira dijo una vez (cuando todavía estaban en el mismo partido el PO-POT) que en un Congreso iba a 'unir al movimiento obrero y la izquierda'. Pero la cosa no anduvo en ninguno de los dos casos”. No anduvo, no; fue saboteada por el aparato del PO, que expulsó a los promotores de esa unidad. El Congreso del Luna Park, en 2014, fue la mayor convergencia de la vanguardia obrera y la izquierda desde 1918 (fecha de fundación del Partido Comunista Argentino). Para el PO, el planteo del PTS “es el viejo plato recalentado de convertir al activismo en un grupo de presión sobre la burocracia sindical, que no desplace a los burócratas de la dirección del sindicato, sino que les imponga un 'cambio de rumbo'”. Aunque parezca delirante, esto lo firma el mismo aparato que llama sistemáticamente a la burocracia sindical de la CGT a un “cambio de rumbo”: el “plan de lucha” y el “paro activo”. El aparato del PO sostiene que el PTS está “lejos de ir en busca de conclusiones superadoras a la crisis cuasiterminal [sic] del peronismo”. En las expulsiones en 2019, el aparato denunciaba “el apresuramiento de Altamira por enterrar cadáveres que luego reaparecen vivitos y coleando” (el peronismo). Siete años más tarde no se ve nada vivito y coleando, sino el estado comatoso del peronismo , con la salvedad de que quien lo ha quebrado ha sido la derecha, no la izquierda que se encontraba enceguecida por la 'vitalidad' del peronismo. Para construir un partido revolucionario, es necesario reforzar la delimitación política de un frente en el que hoy compiten entre quién lo ve más caduco. El FIT-U es un frente pro-OTAN y pro-Syriza (el partido griego que capituló ante la troika y el FMI), apoyado por el MST. Los militantes de las fuerzas que integran esa coalición esporádica y carrerista deberían reflexionar con profundidad sobre esta crisis del oportunismo local. De ellos depende, en una modesta parte, que la tarea histórica que tenemos al frente se reconstruya con el mayor vigor.