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El Obrero Internacional N° 5

2 de julio de 2018 · 28 notas

Notas de este número

2 de julio de 2018
España: Despidos en la Seat
Olga Lardout

El 23 de diciembre comenzaron a llegar las cartas de despido a los trabajadores de Seat, filial de Wolksvagen en España. Comisiones Obreras (CC.OO.) y la UGT -los sindicatos mayoritarios- trataron de mostrar como un triunfo la reducción a 660 de los 1.400 despidos que planteaba la empresa inicialmente. Pero la verdad es que casi la mitad de los trabajadores va a la calle y el conjunto del acuerdo es un modelo de flexibilización laboral: reducción de la indemnización con la posibilidad de reincorporarse entre 18 y 24 meses (algo difícil de creer ya que Seat firmó que no habrá más despidos sólo por 2006, pero dice que el pacto no resuelve todo el exceso de personal), “ampliación de la bolsa de horas” (o sea acompasar la carga horaria, según la demanda del mercado), jubilación forzosa a partir de los 65 años y suspensión temporal de contratos a partir de los 60 años, entre otras. Los dirigentes de las centrales sindicales agradecieron “el papel determinante que ha jugado el poderoso sindicato alemán IG Metall en la apuesta de Wolksvagen por Seat” (El País, 17/12). Sin palabras. Los despidos generaron asambleas espontáneas entre los trabajadores de todos los turnos -con independencia de la central sindical a la que están afiliados-que paralizaron la producción por unas horas. “Los trabajadores gritaban ‘¡huelga!, ¡huelga!’ en un ambiente de euforia y de “indignación”, según Diego Rejón, de la UGT anarcosindicalista. Los dirigentes de las UGT y CC.OO. no aparecieron por las plantas. La CGT rechazó el acuerdo, al que tildó de “limpieza disciplinaria” y denuncia que la empresa se ensañó con sus afiliados (23% de los despedidos, 7,6% de los trabajadores) y con las mujeres (20% de los despedidos, 7% de la planta). Entre las despedidas está la secretaria general de la CGT de Cataluña, Merche Sánchez, trabajadora de Seat desde hace 15 años. Sánchez afirmó que entre los despedidos hay trabajadores de más de 55 años, mujeres con reducción de jornada y algunas embarazas, así como trabajadores que fueron candidatos de CGT en las elecciones sindicales de la compañía y oficiales de primera, los que salen más caros a la empresa. Por su parte, el responsable de CGT en el centro de Seat en la Zona Franca de Barcelona, Francisco Selas, aseguró que en los informes de oposición al expediente presentados por UGT y Comisiones Obreras en el período de consultas del mismo se ve claramente que no había excedente y que la Generalitat (el gobierno autonómico de Cataluña) tenía que rechazar la solicitud de Seat.

2 de julio de 2018
Chile: Huelga nacional en Codelco
Corresponsal

28 mil trabajadores contratados de Codelco comenzaron una huelga el 29 de diciembre. Reclaman la entrega de un bono compensatorio de 500.000 pesos (972 dólares). Chile, principal productor de cobre a nivel mundial, se beneficia con las millonarias ganancias generadas por el altísimo precio del metal (2 dólares la libra). Los trabajadores de planta recibieron un bono de 1.600.000 pesos y los supervisores 2.600.000. Las diferencias salariales entre un trabajador de planta y otro tercerizado son enormes. Después de una serie reuniones con las autoridades de Codelco, no se llegó a un acuerdo. A las 8 de la mañana del 29 comenzó la huelga nacional. En la VI Región hubo una marcha a la Intendencia, mientras en el sector de los Maitenes y en la carretera del cobre otros dos mil trabajadores impiden la entrada de vehículos a los yacimientos. En la V Región, en la ciudad de Los Andes, los trabajadores realizaron masivas movilizaciones y cortaron la carretera internacional. En la ciudad de Rancagua (VI Región) hay piquetes en las principales calles de la ciudad. Los trabajadores de Andina, El Teniente y Codelco Norte -que tiene un núcleo fuerte movilizado de más de la mitad del plantel de 28.000- son apoyados por un amplio sector de planta que acusan a la empresa de imponer condiciones laborales precarias y discriminatorias. La mayoría de los trabajadores contratados realizan las mismas tareas que los de planta. Durante el año, doce mineros murieron por la falta de equipos de prevención para los contratados. La empresa y el gobierno plantean que no pueden entregar el bono que exigen los trabajadores porque a ellos no les corresponde disponer del excedente y que este plus debería ser entregado por la empresa tercerista que los contrata, deslindándose de las responsabilidades. Las millonarias ganancias aumentaron con la especulación ante la posible escasez del metal, luego de la amenaza de huelga. En otras palabras, con estos altos niveles Chile recibirá holgadamente, en términos de exportaciones de mineral, más de 4 mil millones de dólares adicionales a 2004. Estos se traducen en importantes ganancias para las empresas, dado que, al originarse en el aumento del precio internacional del metal, no hay un costo mayor adicional. Con estos niveles, la industria proyecta tributar, durante 2005, cerca de 2 mil millones de dólares en impuestos a la renta y, en el caso de Codelco, se prevén excedentes sobre los 5 mil millones.

2 de julio de 2018
Solidaridad con los trabajadores en lucha de Turquía

Queridos compañeros del Partido Obrero: Les informo brevemente acerca del impacto del mensaje de solidaridad de los sindicalistas argentinos. Estuve en Corlu, el martes pasado, y hablé ante un salón completamente lleno de trabajadores del cuero (y algunos de otras industrias). La cosa venía muy bien, pero el momento más dramático se produjo al final, cuando leí el mensaje enviado por los compañeros del Partido Obrero, fue un aplauso estruendoso; y los compañeros van a publicar el texto en la prensa local y nacional. Si este trabajo sigue adelante, en el futuro quiero pedirles un cambio, tanto en los mensajes de Argentina como de otros países. A la lucha de los trabajadores de Ileri-Deri se han sumado trabajadores de otra fábrica; por lo anto, los mensajes deberán estar dirigidos a ambos. Además, ahora estamos en contacto con la seccional del sindicato del cuero en otra ciudad, Gonen, donde trabajadores de 14 fábricas están luchando por la misma razón (han sido despedidos sólo por haber querido unirse al sindicato). Gracias por su solidaridad, un abrazo.

2 de julio de 2018
Paro en el Subte de Londres
Olga Lardout

Así es el subte Días después de que los trabajadores del Subte paralizaran Nueva York, el sindicato de transportes británicos (RTM), que representa a la totalidad de los trabajadores de los medios de transporte, cumplió un paro de 24 horas en el Subte de Londres. El paro -desde las 12 horas del 31 de diciembre a las 12 horas del l9 de enero- tuvo un fuerte impacto porque es tradición que cada fin de año el Metro funcione toda la noche, para facilitar el desplazamiento de los pasajeros durante los festejos por el Año Nuevo. La huelga, votada por el 80% de los trabajadores, fue en repudio a los planes de reestructuración de la empresa London Underground, que incluye cierre de boleterías, venta de pasajes electrónicos, redistribución de personal y reducción de la jornada laboral a 35 horas. Los trabajadores denuncian que el ajuste provocará despidos y afectará tanto la eficiencia del servicio como las condiciones de seguridad para trabajadores y pasajeros. RMT subrayó que incluso trabajadores que fueron felicitados por su desempeño tras los ataques terroristas del pasado 7 de julio, cometidos en tres trenes y un autobús, están expuestos a una reubicación dentro de la empresa. “Las listas que el Metro de Londres intenta imponer reducirán el número de empleados por estación en cualquier momento, en muchos casos en más de la mitad”, dijo el secretario general de RMT, Bob Crow. El paro tuvo acatamiento total, aunque la empresa fletó unidades de emergencia. Los 4.000 trabajadores del Subte tienen votado otro paro de 24 horas para el 8 de enero.

2 de julio de 2018
Italia: el conflicto metalmecánico
Hernán Kurfist

La patronal quiere la flexibilización; la burocracia, la conciliación Que la triple burocracia sindical italiana (CGIL-CISL-UIL) haya accedido XJT siempre a los pedidos de la patronal respecto de introducir más precarización y flexibilidad laboral, y desmontar los contratos colectivos de trabajo, no es ningún secreto. Pero siempre, antes de capitular, por “responsabilidad”, los gremios tenían que montar algún “circo” de lucha para justificar ante las bases su propia existencia, y así preparar la derrota subsiguiente. Luego de “cordiales” tratativas entre los sindicatos de metalmecánicos (FIOM-FIM-UILM) y la patronal Federmeccanica, los representantes de los obreros decidieron que era hora de llamar a un paro de 8 horas ante la irrisoria oferta patronal de tan sólo 76 euros al básico (del quinto nivel) contra los 130 euros que reclaman los trabajadores del sec tor, el más sindicalizado y combativo. La patronal hizo entender que podría aumentar su oferta solamente a cambio de una mayor flexibilidad: exigen que los sábados sean día laborable de jomada completa, sin necesidad de que esto sea negociado con la comisión interna (RSU). Abren así la posibilidad de una semana hasta de 60 horas en los picos de demanda. Pero sobre esto se puede desatar la tormenta ya que el 90% de los trabajadores votó una plataforma que excluye el trabajo sabatino a tumo completo. Un comunicado conjunto, fechado 30 de diciembre, informa que “frente a las posiciones abiertas y responsables de la delegación sindical, que representan el máximo de mediación a la que se puede llegar, la Federmeccanica ha mantenido una sustancial negativa… por eso hemos propuesto un cuarto intermedio hasta el 9 de enero pidiendo a los industriales una modificación de sus posiciones”. Cabe señalar que entre el máximo de mediación el sindicato estaba dispuesto conceder una extensión de la validez del actual convenio colectivo, lo que pone a la patronal al reparo de pedidos de aumentos durante su vigencia. En el mismo comunicado se anuncia un paro de 8 horas sin fecha. Dice que sería entre el 9 y el 16 de enero, lo que significa que no tienen ninguna intención de prepararlo e, incluso, dejan abierta la posibilidad de suspenderlo. En los últimos años, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios ha sido importante, superando, según algunos cálculos, el 10%. El mismo “think tank” de la CGIL (ex comunista), el Ires, dice que entre 1993 y 2004 se verifica un sostenido (aunque bajo) incremento de la productividad por obrero, pero los salarios no siguen el mismo ritmo. El trabajo asalariado pierde terreno frente al capital. Las políticas de flexibilización laboral caracterizaron el primer gobierno Prodi, que también pasará a la historia porque protagonizó el mayor ataque a las condiciones de vida de los trabajadores (a pesar de lo cual se verificó el índice más bajo de huelgas desde los años 1950). El apuro por firmar un contrato “piloto” como el de los metalmecánicos revela que la burocracia quiere demostrarle a la burguesía y a la centroizquierda -que con Romano Prodi se candidatea a volver al gobierno- que puede jugar un rol central en la domesticación de las masas cuyas conquistas serán atacadas por el futuro gobierno de la Unione. El secretario de la FIOM (izquierda), Gianni Rinaldini, exponente del PRC de Bertinotti, dijo que se moderó la plataforma para no romper la unidad sindical con la FIM (católica, de derecha) y UILM (socialista). Rinaldini omite que la FIOM es ultramayoritaria entre los metalmecánicos, en particular en las grandes empresas y plantas mecánicas, navales y siderurgias. Luego de 40 horas de paros en los últimos meses (el último fue el paro total de la Ferrari en Maranello el 15 diciembre), los trabajadores se están preparando para defender su convenio y rechazar la flexibilidad que la burocracia quiere hacer pasar. La “unidad” de la burocracia es funcional a los patrones. Los trabajadores tienen que lograr la unidad desde los delegados de fábrica y organizar la lucha redoblando la apuesta.

2 de julio de 2018
Bancarrotas en Italia
Hernán Kurfist

Las crisis económicas que han sacudido a Italia en los últimos años han golpeado al gran capital y por sobre todo a los bancos. La larga lucha entre el Banco Central Europeo y el Banco de Italia tuvo un desenlace provisional a favor del primero: ha logrado una reforma que suprime la injerencia de la banca privada italiana en el Banco de Italia y abre el camino a los bancos europeos para participar del festival de adquisiciones y concentraciones que se desatará en el mercado italiano. La cabeza del “governatore” de Bankltalia, Antonio Fazio, cayó por su fallido intento por defender la “italianidad” de los bancos peninsulares. Fazio se defiende diciendo que renunció (“tengo la conciencia tranquila”) por haberse opuesto a los “poderes fuertes”, pero no a los del imperialismo italiano, sino a los del más fuerte capital financiero europeo, representado por el BCE. Ultra-católico y paladín de la “finanza ética”, Fazio está bajo la lupa de los jueces acusado por “favorecimiento” y difusión de información confidencial. Más allá de los escándalos y cruces de acusaciones entre diputados y operadores políticos del gobierno y de la oposición (y entre ellos mismos), el episodio deja al descubierto una crisis política que se cargará a unos cuantos. Cuando Fazio, hace unos meses, quiso frenar al banco holandés ABN Amro en su intento de comprar a la Antonveneta italiana, y luego al español BBVA en sus apetitos sobre la Banca Nazionale del Lavoro (BNL), la burguesía italiana salió a defenderlo contra las acusaciones del BCE y las insinuaciones de que favorecía a grupos locales. La puja de los grandes bancos europeos por entrar en el mercado italiano puso en evidencia la debilidad de los bancos de ese país y la necesidad de una “protección” por parte de las autoridades centrales. Mientras en los últimos años los precios de los productos industriales subieron un 15%, los costos de los servicios bancarios lo hicieron en un 42%. Este “impuesto” sobre el ahorro, y los costos que representa para las empresas, desataron polémicas por parte de los industriales que son muchas veces rehenes de esos bancos y que no verían mal una concentración del sector para que sus créditos sean menos caros y con menos extorsiones. Ya las quiebras de los gigantes alimentarios Cirio y Parmalat (detrás de las cuales estuvo presente Fazio) habían demostrado cómo los bancos “apretaban” a los dueños para quedarse con la propiedad de estas empresas, exigiendo los créditos sin fondos que les otorgaban sin parar, hasta ponerlos en “custodia” de los mismos bancos. El caso Fazio es, sin embargo, el más significativo porque sólo logró evitar la quiebra (por ahora) obligando a los acreedores a convertir sus créditos incobrables en acciones de la Fiat. Con el tema de los “tango bond” argentinos, la expropiación de los ahorros involucró a decenas de miles de pequeños burgueses, jubilados y asalariados italianos. Los bancos emisores vendieron bonos basura meses antes del Argentinazo, y el Banco Central, con Fazio a la cabeza, salió a respaldar la operación de colocación de estos bonos sabiendo sin dudas que esos papeles no valían nada. Fue un pequeño “corralito” para salvar a los expuestos bancos italianos que tenían miles de millones en títulos que no teman ningún valor, y así se los pasaron a sus clientes, descargando sobre ellos sus créditos incobrables. Los intentos por bloquear la entrada del capital extranjero apuntaron a favorecer a un grupo de “financistas” y “riders” que buscaban escalar posiciones dentro de las altas finanzas. En ese grupo no sólo había “desarrolladores inmobiliarios” sino también la dirección política del ex Partido Comunista, la DS, y de la derechista Liga del Norte. Fazio buscaba favorecer una concentración del capital bancario en manos de capitalistas italianos advenedizos. Los favorecidos estaban políticamente vinculados con la Liga Norte (Fiorani), por un lado, y con las cooperativas y sus bancos (Consorte, Unipol) controlados por el ex Partido Comunista, hoy DS, por el otro. Más allá de la compleja trama judicial que involucra a decenas de personajes importantes, lo que quedó al descubierto es la culminación de un período de explosiones financieras iniciadas hace unos años, y el inicio de una etapa más inestable aun porque ahora los bancos europeos (detrás de muchos está escondido el capital estadounidense) tienen vía libre para hacer compras en Italia y quedarse con buena parte del atomizado sector bancario peninsular. Pero, ¿por qué los bancos italianos tenían que ser defendidos de este modo? El sistema bancario italiano está protegido por leyes escritas y no escritas que contradicen a las de la Unión Europea y las del Banco Central Europeo. Lo que se esconde atrás de esto no es el interés por los “clientes” sino el control de miles de millones de euros y paquetes accionarios de grandes empresas industriales. No queriendo perder sus posiciones de privilegio y los miles de hilos que los atan a las camarillas políticas regionales, los “raquíticos” bancos italianos no están en condiciones de financiar a la gran industria en crisis, que a su vez no puede devolver los préstamos recibidos por estos mismos bancos. Es decir que detrás de la crisis bancaria se esconde una colosal crisis industrial. La creciente concentración bancaria impulsada por la penetración extranjera empujará a la concentración industrial y en consecuencia a la expropiación de la pequeña burguesía, por un lado, y la expulsión de mano de obra, por el otro. Esta lucha por el control del ahorro y del plusvalor producido por los trabajadores italianos, que afecta al sector terciario y de las aseguradoras (Unipol), tiene también que ver con los intentos de privatizar el sistema de jubilaciones y así direccionar más ahorro obligatorio hacia los bancos y las aseguradoras que gestionarán las futuras pensiones privadas -como sabemos, una torta hecha con trabajo obrero que ningún “vampiro” capitalista se quiere perder. Por el momento, los resultados particulares de esta crisis son que la elección del “governatore” del Banco Central italiano recaerá en un “europeísta” del grupo financiero norteamericano Goldman Sachs. También el rol de control sobre la competencia y las fusiones pasará al “antitrust”, lo que implica el fin de la tutela del Banco Central. La lucha recién está empezando, y la burguesía, en sus luchas intestinas, utiliza también a los partidos y las burocracias sindicales para conseguir el apoyo de amplios sectores de los trabajadores. Para los trabajadores italianos se acercan días con aún más “lágrimas y sangre”, sea que siga Berlusconi, sea que suba el gobierno de centroizquierda de Prodi en 2006. Es necesario un partido independiente de los trabajadores que defienda los intereses antagónicos con todos los sectores burgueses y luche por la nacionalización de la banca bajo control de los trabajadores, sin indemnización, y por un gobierno de los trabajadores que ponga fin a la expropiación permanente del esfuerzo de todos los trabajadores italianos.

2 de julio de 2018
Qué fue la masacre de Avellaneda
Corresponsal

El 26 de junio de 2002, casi seis meses después de la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre de 2001 en la Argentina que obligara, en cuestión de horas, a la renuncia del gobierno de Femando de la Rúa, un sector de organizaciones piqueteras (encabezadas por el Polo Obrero) realizaron una protesta junto a otros sectores sociales (asambleas barriales, sectores medios de “ahorristas”, estudiantes, fábricas autogestionadas) contra la política de hambre del entonces presidente peronista Eduardo Duhalde, quien cumpliera la “transición” entro el derrocado De la Rúa y el actual presidente Kirchner. La protesta fue parte de una resolución votada cuatro días antes por una Asamblea Nacional de Trabajadores (que agrupaba a gran parte de esos sectores) y consistió en el corte de los doce puentes y accesos a la Ciudad de Buenos Aires (entre los que se encuentra el Puente Pueyrredón de la Ciudad de Avellaneda) como medida de protesta. Los días previos a la medida de lucha, el entonces gobierno nacional de Duhalde había advertido públicamente que no permitiría los cortes “a costa de lo que sea”. Si bien las medidas represivas por parte del Estado se extendieron a todos los puntos de protesta, file en él Puente Pueyrredón de la Ciudad de Avellaneda donde se desató el foco represivo principal por parte de las distintas policías (Federal y de la provincia de Buenos Aires) con la asistencia de la Prefectura Naval Argentina. La Ciudad de Avellaneda permaneció sitiada durante más de cuatro horas y el saldo del operativo represivo fue de dos jóvenes desocupadas asesinados (Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, militantes del Movimiento: de Trabajadores Desocupados), más centenares de heridos con balas de plomo en distintos sitios de la Ciudad, Horas posteriores a los hechos, el presidente Duhalde y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Sola (que ejerce el mismo cargo en la actualidad) felicitaron públicamente a las fuerzas policiales e informaron que los asesinatos fueron obra de un “enfrentamiento entre piqueteros”. Mientras, centenares de miles de manifestantes, el mismo día de los hechos, se movilizaron a la histórica Plaza de Mayo para repudiar la represión y exigir la renuncia de Duhalde. A las 48 horas de los hechos, fueron publicadas en las primeras planas en diarios de masiva circulación, fotos sacadas por trabajadores de prensa qué presenciaron la represión, las cuales mostraban cómo los jóvenes eran acribillados por los policías. El día posterior, mientras crecía la indignación popular, el entonces presidente Eduardo Duhalde anunciaba al país por cadena nacional el adelanto de las elecciones nacionales.

2 de julio de 2018
Juicio de la masacre de Avellaneda: Se cierra un capítulo, la lucha continúa

Los comienzos del año 2006 se han visto conmovidos en la Argentina por la culminación del juicio oral de la denominada Masacre de Avellaneda, que “juzgara” los asesinatos de los jóvenes piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán además de la represión criminal contra centenares de manifestantes heridos por munición de guerra el 26 de junio de 2002 en la localidad de Avellaneda, situada en las adyacencias de la Ciudad de Buenos Aires. El carácter impune de todo el proceso judicial montado por el Estado -y particularmente el gobierno nacional “centroizquierdista” del presidente Kirchner- ha resultado ser aleccionador en lo referente al carácter de clase de la dirección de un Estado (aún aquella que se reclama ser “defensora de los derechos humanos”). En primer lugar, previo al comienzo del juicio oral en el mes de mayo de 2005, la causa principal fue “descabezada” en cuatro partes distintas de acuerdo a los distintos focos represivos que se dieron durante la Masacre del 26 de junio de 2002, con el fin de encubrir la unicidad del plan represivo de Estado del entonces presidente peronista Eduardo Duhalde; por otro lado, y también previo al inicio del juicio oral, el presidente Kirchner pretendió desactivar la lucha de las organizaciones populares (encabezada por el Polo Obrero y los movimientos donde militaban los jóvenes Kosteki y Santillán) por el esclarecimiento de la masacre y el castigo a los responsables materiales y principalmente políticos (comenzando por el mismo Duhalde y quienes fueran sus ministros, algunos de los cuales hoy se desempeñan como funcionarios del actual gobierno nacional) con el ofrecimiento de una “comisión mixta de investigación” (la cual nunca existió)… pero fracasó. Los familiares de los jóvenes asesinados, las organizaciones de lucha y un grupo de heridos y sobrevivientes de la Masacre, junto a organizaciones sociales, estudiantiles y organismos de derechos humanos argentinos e internacionales conformaron una Comisión Independiente para masificar e instalar de cara al comienzo del juicio la denuncia sobre el rol encubridor del gobierno nacional en relación a las responsabilidades políticas de ¡a camarilla duhaldista en la planificación de la feroz represión del 26 de junio de 2002. El juicio oral que duró casi ochos meses, conmovió a la opinión pública nacional, casi de manera similar al llamado “juicio a las juntas militares”. Cada paso del proceso judicial fue confirmando la denuncia política de las organizaciones previa a su comienzo, y además en simultáneo a su desarrollo. El rol de la fiscalía (representación acusatoria del Estado) fue descargar a lo largo del juicio toda su acusación a los dos responsables materiales de los asesinatos de los jóvenes Kosteki y Santillán, mientras que fueron sobradas las maniobras de la misma fiscalía (con la venia del Tribunal) para que los responsables políticos (el ex presidente Duhalde y sus funcionarios) ni siquiera se presentaran a declarar como testigos, contrariamente a la solicitud de las querellas de los familiares de las víctimas. Ala par, en otro juicio, un joven manifestante llamado Hernán Gurián, que fuera juzgado por enfrentar la represión y defender a los manifestantes heridos el 26 de junio de 2002, resultó condenado a un año y medio de prisión condicional. También, la fiscalía se limitó a solicitar una pena menor para los policías juzgados (por fuera de los dos responsables materiales) solamente por “encubrimiento”. En síntesis, la correa de transmisión de la actual dirección del Estado argentino (Kirchner) en la tarea de encubrimiento fue la fiscalía con el consentimiento del Tribunal. Con la omisión de todo castigo para el ex presidente Duhalde y todos sus ministros como responsables políticos de la Masacre del 26 de junio de 2002 y las leves sanciones para parte de su aparato represor, el Estado queda resguardado desde sus pies a la cabeza para conservar prácticamente intacta su estructura. La moneda de cambio de este operativo fue, por supuesto, la condena a cadena perpetua de dos policías. Así, todo se trató del “exceso” de un comisario y un cabo en el marco de una represión ‘legal y ordenada”. Más que elocuentes fueron las mismas palabras del padre de Darío Santillán, uno de los jóvenes asesinados: “no podemos pretender que se juzguen a sí mismos”. El resultado del juicio fue presentado a la sociedad argentina por el gobierno de Kirchner como “el fin de la impunidad”; siguiendo libre quien le entregara la banda presidencial (Eduardo Duhalde) y siguiendo intacto el aparato represivo. Misión cumplida. Sin embargo, lejos de haberse cerrado un proceso, el resultado judicial de este caso “testigo” de impunidad en la lucha popular en la Argentina, ha despertado, producto de la agitación de las organizaciones populares y los mismos familiares de las víctimas, un cuadro de ira creciente en el seno mismo del pueblo argentino. Al mismo tiempo que encubrió, el Estado también se desenmascaró en una causa todavía muy sentida en la tradición histórica de la lucha popular. Además de distintas instancias judiciales todavía abiertas por la Masacre de Avellaneda, este juicio y su resultado, amenazan con convertirse en un “boomerang” contra el Estado y el Gobierno. Un capítulo en la lucha que permanece abierto y que dependerá de la profundización del movimiento de lucha independiente del Estado y el gobierno contra la impunidad del régimen burgués.

2 de julio de 2018
Comunicado de prensa Kirkuk: Miles de personas manifiestan
Partido Obrero Comunista de Izquierda de Irak

Contra el alto costo de vida y la falta de combustibles Miles de personas enfurecidas manifestaron en Kirkuk en protesta por sus miserables condiciones de vida, provocadas por los obscenos costos de los productos de primera necesidad y la falta de electricidad y combustibles, así como por la agonía provocada por la ausencia de los servicios más básicos e indispensables. La manifestación comenzó en el mercado de Raheemawa después que el pueblo vio corrientes de agua fuertemente podrida provenientes de las cloacas abiertas que fluían hacia el mercado. Entonces, los manifestantes marcharon a la calle principal que lleva a Irbil. La manifestación comenzó a las once de la mañana y continuó hasta la caída de la noche. Los manifestantes atacaron dos estaciones de servicio y el edificio de “Proyectos privados para productos petroleros”, ubicado en la rotonda de Ikhwaan y les prendieron fuego. Después de que la policía y las fuerzas norteamericanas intervinieran y comenzaran a disparar contra los manifestantes, el pueblo tomó por asalto una estación de policía con piedras y palos. Los disparos de las tropas norteamericanas y de la policía provocaron la muerte de dos manifestantes, uno de ellos identificado como Sabah Mohammed Ali y varios heridos. Nosotros, el Partido Obrero Comunista de Izquierda de Irak, apoyamos las manifestaciones de masas del pueblo que está agraviado por su trágica situación y que defiende sus derechos. Condenamos enérgicamente los actos represivos cometidos contra los manifestantes por el gobierno títere y las tropas norteamericanas. Partido Obrero Comunista de Izquierda de Irak 1° de enero de 2006 (Extraído de Socialismo now)

2 de julio de 2018
Irák: Los yanquis reculan

Las elecciones parlamentarias en Irak forman parte del “proceso político” que están armando los yanquis para preparar una “retirada”, que no será tal. El imperialismo pretende mantener en Irak bases militares y ejercer un poder aéreo y naval indisputado (el “nuevo ejército” iraquí carece de unidades aéreas y navales capaces de defender sus fronteras; es apenas un ejército de ocupación contra su propio pueblo). Pretenden, además, continuar con el monopolio de los negocios de la “reconstrucción” y de los recursos petroleros de Irak. La crisis política norteamericana, disparada por la impasse de la ocupación, ha puesto la “retirada” en el centro de la agenda. Los altos oficiales del Pentágono (y una buena parte de la llamada “comunidad de inteligencia”) han llegado a la conclusión de que no pueden derrotar militarmente a la resistencia. Un ejército obligado a pelear una guerra que no puede ganar, está condenado a descomponerse. Los signos de esa descomposición ya empiezan a manifestarse. “Existen graves preocupaciones entre los militares acerca de la capacidad del Ejército norteamericano para sostener dos o tres años más de combates en Irak” [The New Yorker, 25/11). La escasez de tropas de un ejército que no puede -por temor a una rebelión juvenil- recurrir a la conscripción obligatoria, es apremiante. Michael O’Hanión, especialista en cuestiones militares de la Brookings Institution, advierte que “si el presidente decide mantener el presente curso en Irak, algunas tropas deberán estar obligadas a servir en cuartos y quintos tumos de combate en 2007 y 2008, lo que traería serias consecuencia para los niveles de moral y competencia” (ídem). No hace falta esperar tres años: el diputado demócrata John Murtha denunció que “cincuenta mil soldados norteamericanos sufren la llamada ‘fatiga de combate’…” (ídem). Cada día que las tropas siguen en Irak, es un nuevo golpe al Ejército. Por eso el generalato está presionando al gobierno para sacarlas de Irak lo más rápidamente posible. “Proceso político" El llamado “proceso político” no sólo incluye a los shiítas (religiosos y laicos) y a los kurdos, es decir al personal político con el que se ha intentado, sin éxito, “estabilizar” Irak. La novedad es que también incluye a la mayoría de los representantes políticos de la resistencia iraquí (mayoritariamente sunita). “Partes sustanciales de la resistencia llamaron a entrar en la disputa electoral con el objetivo de obtener tantos diputados a la Asamblea Nacional como sea posible” (Antiimperialist Camp, 24/12). El nuevo “proceso político” incluye, además, “la apertura hacia sectores de la resistencia del partido Baath (el partido de Saddam)” (ídem): como parte de esa “apertura”, pocos días después de las elecciones fueron liberados 25 altos funcionarios del régimen de Saddam. La otra novedad -confirmada por el propio Bush- es que el embajador norteamericano en Bagdad ha sido autorizado a entablar negociaciones directas con Irán para encaminar el “proceso político”. El imperialismo negocia con todos -incluidos los rebeldes, los partidarios de Saddam y los integrantes del “eje del mal”- para poner en Bagdad un gobierno de “unidad nacional” que le permita “retirarse” de Irak. “Unidad nacional” El gobierno de “unidad nacional” debería incluir a todas las fracciones relevantes, hoy enfrentadas política y militarmente: los shiítas, los sunitasy los kurdos. A la cabeza de este gobierno contradictorio, los yanquis están dispuestos a imponer (fraude mediante) a un hombre de su confianza: Ilyad Allawi, shiíta laico y, por sobre todo, agente de la CIA. Sin embargo, “las posibilidades de que emeija un gobierno de coalición amplio, tolerante, multi-sectario, no son brillantes” (The Economist, 17/12). El primer obstáculo es el reparto de los ingresos petroleros: los shiítas y los kurdos reclaman que la propiedad de los hidrocarburos (que se concentra en las regiones que cada uno de ellos domina) quede en manos de las entidades regionales; no del gobierno federal. Ligado directamente a esto, la constitución aprobada recientemente (con la oposición de los sunitas), otorga amplios poderes “federales” (autonómicos) a los shiítas en el sur y a los kurdos en el norte. Un acuerdo para la formación de un gobierno de coalición debe incluir, necesariamente, el compromiso de kurdos y shiítas de reformar la constitución y repartir los beneficios del negocio petrolero. El segundo son las milicias. Los shiítas y los kurdos incorporaron sus milicias al “nuevo ejército” iraquí, en el que actúan como fuerzas de choque contra los sunitas. Son innumerables los informes que indican que estas milicias -que constituyen el verdadero poder tanto en el sur (shiíta) como en el norte (kurdo), secuestran, torturan y asesinan a la población sunita. La resistencia (mayoritariamente sunita), mientras tanto, ataca las mezquitas y masacra a la población shiíta. A todo esto hay que sumar las disputas religiosas (que no sólo enfrentan a sunitas y shiítas, sino también a los islámicos con los laicos, una corriente de fuerte tradición en Irak) y el reclamo “irrenunciable” de los kurdos sobre la ciudad de Kirkuk, donde aspiran a establecer la capital de su región autónoma. En Kirkuk (y en toda su provincia) las milicias kurdas se han librado a una verdadera “limpieza étnica” de la población árabe. Además de las contradicciones explosivas que enfrentan a las distintas fracciones, están las que se presentan al interior de cada una de ellas, en particular entre religiosos shiítas. El clérigo Al Sadr encabeza su propia milicia, que sostiene una lucha política abierta (y en ocasiones militar) contra las milicias del “partido de la revolución islámica” (Sciri) y las del partido Dawa, el núcleo de la coalición shiíta, por la preeminencia en el sur. Al Sadr es seguido por la población shiíta más empobrecida, en particular en las barriadas más miserables de Bagdad. La crisis política es brutal: por eso, “Estados Unidos deberá usar toda su influencia para extraer cierta generosidad” de los religiosos shiítas, cuya lista parece haber ganado las elecciones (The Economist, 17/12). El problema principal, con todo, es que un gobierno formado para facilitar !a “retirada" norteamericana no sobreviviría a la partida de las tropas yanquis. Los “líderes kurdos dijeron en entrevistas que esperan que los shiítas creen un Estado semi-autónomo y luego un Estado independiente en el sur como ellos quieren hacer en el norte” (Miami Herald, 28/12). Acuerdo internacional Para poder irse de Irak sin que el país caiga en una guerra civil (que necesariamente involucrará a sus vecinos), el imperialismo necesita armar un gran acuerdo internacional, que sostenga al gobierno de “unidad nacional”. Kissinger lo dijo muy claramente: “A los países relevantes para la seguridad y la estabilidad de Irak, o que consideran que su seguridad y estabilidad está afectada por los acuerdos emergentes, se les debe garantizar una sensación de participación en la próxima etapa de la política iraquí. Las instituciones políticas en desarrollo en Irak necesitan construirse en un sistema internacional y regional (…) porque, de otra manera, Estados Unidos tendría que funcionar sólo como el policía permanente, un papel que cualquier gobierno iraquí probablemente rechace en el largo plazo y que el debate mismo que se analiza aquí toma imposible” (Viewpoint Syndicate, 18/12). Los “invitados” -Europa, los países de la región, Rusia, China, Pakistán y la India- ven, por sobre todo, la posibilidad de meterse en los negocios petroleros y financieros que deberán acompañar al ‘acuerdo internacional’. El problema es que Bush y su gabinete de criminales de guerra y torturadores no están dispuestos a ceder gran cosa en el control que han impuesto en materia política y en el negocio energético. La ocupación de Irak obedeció en gran parte, precisamente, al propósito de sacar del Golfo Pérsico a los monopolios rivales de Estados Unidos. Un arbitraje internacional sobre Irak involucraría, asimismo, una injerencia del imperialismo europeo en !a crisis palestina. Para retirarse de Irak, Estados Unidos necesita un gobierno díspueíT to a aceptar un gran acuerdo internacional. Así, la guerra que se inició para producir un “cambio de régimen” en Bagdad terminará produciendo un “cambio de régimen” en Washington. Por los Estados Unidos Socialistas de Medio Oriente Bajo la presión del imperialismo y de la crisis mundial, el conjunto de los regímenes de Medio Oriente se está desintegrando. No sólo se trata de Irak, sino también de Siria, Líbano y hasta la propia Arabia Saudita. Las fronteras artificialmente levantadas no pueden contener la pudrición de regímenes minoritarios que enfrentan crisis políticas de fondo que amenazan su supervivencia. Está en curso una nueva repartija de Medio Oriente, la que sería una nueva carga para las masas de la región. Los obreros y campesinos deberán pagar con su sangre, su sudor y sus lágrimas el renovado saqueo imperialista y la supervivencia de regímenes reaccionarios acabados. Esta crisis pone en el primer plano la vigencia y actualidad de la consigna de los Estados Unidos Socialistas de Medio Oriente. La desintegración meso-oriental demuestra que no es una alquimia ni una receta: es la única salida para las masas explotadas, obreras y campesinas, de toda la región.

2 de julio de 2018
Comercio mundial y crisis capitalista

La reunión de la OMC en Hong Kong La reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC), realizada en Hong Kong en diciembre último, concluyó con un publicitado compromiso para eliminar los subsidios a sus productores agrícolas… en 2013; algo que, de todos modos, quedó condicionado a nuevas reuniones que se harán en el futuro. La prensa capitalista consideró, prácticamente por unanimidad, que el acuerdo era un “pequeño” o “modesto” avance, pero lo festejó como una especie de salida. En la reunión previa de Cancún, México, hace dos años, los representantes de los diversos países se habían retirado sin firmar ni siquiera un papel. El empantana-miento se arrastraba desde Seattle en 1998, cuando la OMC quedó dividida por las divergencias y jaqueada por una enorme movilización de masas. Da la impresión de que se quiere encontrar a toda costa una excepción a tantas cumbres frustradas: los capos de la Unión Europea casi terminan a las trompadas en una cumbre de mediados del año pasado; otra reunión ecuménica de jefes de países europeos y árabes acabó poco después en la nada en España, en una “Cumbre del Mediterráneo”; casi al mismo tiempo el fracaso general acompañaba también a la “Cumbre de las Américas” en Mar del Plata. ¿De qué se trata? La eliminación de los mentados “subsidios agrícolas” es presentada una y otra vez como una vieja e histórica reivindicación de los “países del sur”, que verían “desbloqueados” los “mercados del norte” para colocar sus productos. Pero lo que los “países del sur” presentan como “intereses nacionales” son los negocios de burguesías y oligarquías terratenientes y también los de gigantescas corporaciones vinculadas en esos mismos países a la explotación agropecuaria (comercialización, semillas, biotecnología, maquinaria, etc.). Con el reclamo contra los subsidios coquetean desde hace mucho tiempo los gobiernos norteamericanos, que piensan que pueden tumbar a los europeos si se elimina el apoyo económico a los productores rurales. China, por otra parte, es importadora neta de granos pero al mismo tiempo tiene un gigantesco sector rural. Por eso el gobierno chino pidió un “tratamiento especial” para los subsidios de los países menos desarrollados, de modo de mantener sus mercados agrícolas con alguna protección; en particular luego de las fenomenales concesiones que ya realizaron los propios chinos en la materia para ingresar a la OMC. Las organizaciones campesinas del sudeste asiático promovieron manifestaciones callejeras que concluyeron con casi un millar de detenidos y casi 200 heridos en los choques con la policía “comunista”, para protestar contra cualquier desmantelamiento de las protecciones agrícolas nacionales. Los “campesinos europeos”, que defienden los subsidios que reciben de la Unión Europea, levantan el planteo de la llamada “soberanía alimentaria”. Son, a su vez, alentados por poderosas corporaciones productoras de alimentos que defienden su mercado en el viejo continente. Resultado: lo que viene paralizando las discusiones de la OMC son los intereses de grandes grupos capitalistas. Los mentados subsidios tampoco benefician en general a “los países del norte”: son acaparados por el 20% de los productores. Sobre el proteccionismo La cuestión de los subsidios es una moneda de cambio: los grandes grupos del imperialismo yanqui y europeo quieren libre acceso para sus manufacturas. Exigen la eliminación de diversos tipos de disposiciones que bloquean negocios en licitaciones del Estado, en el área financiera, en la educación y la salud, en el comercio de patentes, etc. En la actualidad, los subsidios de la Unión Europea equivalen únicamente al 3,5% del apoyo económico transferido a su sector agrícola. Algo semejante sucede con el tema del algodón. En Hong Kong se decidió que en el 2006 se eliminarían los subsidios a la exportación de algodón, lo que beneficiaría a algunos países africanos que negocian el mismo producto en el mercado mundial. Pero para los EEUU, estos subsidios sólo representan un 10% del conjunto de las ayudas transferidas a sus productores de algodón (informe del “Observatorio de la Deuda en la Globalización”, de Barcelona). El informe que acabamos de citar desmiente que en la reciente reunión las multinacionales de los servicios y productos industriales “hayan perdido el tiempo”, como concluyo The Wall Street Journal (20/12). Se acordó, por ejemplo, modificar la metodología de la negociación sobre la desregulación del mercado mundial de servicios, lo cual permitirá acelerar el proceso de liberalización del sector. Se trata de una “propuesta que fue rechazada en repetidas ocasiones por los países del sur” y que “brinda nuevos instrumentos de presión para que los países en desarrollo abran sus sectores clave… Los países industrializados finalmente lograron lo que querían” (Martin Khor, “Resultados de Hong Kong”). Pero, “a modo de sobrepaga”, los países industrializados también “extrajeron importantes concesiones de los países en desarrollo sobre acceso a los mercados para productos no agrícolas (Ñama, según la sigla en inglés)”, con compromisos para la reducción de los aranceles industriales de los países en desarrollo que “no tienen precedentes en la historia del sistema multilateral del comercio” (“Resultados…”, ídem). Tampoco en este caso el proteccionismo de los mercados de los “países del sur” debe considerarse como sinónimo de “interés nacional”. En Brasil, por ejemplo, “Ford, GM, Nissan, Peugeot y Citroen hacen sus negocios bajo la protección de un arancel de 35% sobre las importaciones” (The Wall Street Journal, 5/12). Conclusión La OMC es una especie de FMI del comercio capitalista mundial. El “pequeño” acuerdo logrado en Hong Kong contó con el apoyo de los Kirchner, los Tabaré Vázquez y los “socialistas” del chileno Lagos, entre otros. “Sólo Venezuela y Cuba persistieron en sus objeciones…, pero eran sólo dos y no lograron la modificación del texto en cuestión ni bloquear el consenso sobre todo el proyecto… sí lograron dejar constancia de sus reservas, en una dramática sesión de clausura, pese a la disposición de la sala que hacía casi imposible que los delegados expresaran sus opiniones” (“Resultados de Hong Kong”, ídem). En la presenta década, los roces en la OMC fueron atenuados o encubiertos por la expansión del comercio y a costa de una “apertura” del propio mercado chino que está dislocando a la sociedad de ese país. El conflictivo curso de las negociaciones en el cuadro de la OMC del último período es parte de una crisis capitalista mundial. El quebranto de los circuitos de la economía “globalizada” no es un problema de regulaciones o desregulaciones comerciales: es la consecuencia de la saturación, sobreproducción y sobreendeudamiento de un capitalismo históricamente agotado.

2 de julio de 2018
La quiebra de las automotrices yanquis y los trabajadores
Corresponsal

Ford anuncia su plan”: despedir 30.000 obreros y cerrar al menos diez plantas (Detroit News, 7/12). Pocos días antes, General Motors había anunciado el “despido de más de 30.000 trabajadores y el cierre de plantas” (CNNMoney.com, 21/11). Delphi, el mayor fabricante de autopartes (un desmembramiento de una división de la GM), ya en proceso de quiebra (convocatoria de acreedores), también fue noticia cuando el vocero del sindicato de trabajadores de la industria automotriz (UAW) dijo que era “probable” la huelga, ante los anuncios de despidos y de intentos de recortes salariales (Detroit News, 7/12). Se trata del corazón industrial del norte de los Estados Unidos. General Motors emplea 324.000 trabajadores en 20 plantas; Ford tiene una plantilla de 327.000 y Delphi suma 185.000. “General Motors, directa e indirectamente, mantiene 900.000 puestos de trabajo (en Estados Unidos), entre empleados de publicidad, agentes de venta de autos, vendedores de autopartes, etc. Cuando GM cerró sus plantas por 54 días durante la huelga de 1998, se redujo en un punto porcentual el crecimiento económico de los Estados Unidos en el trimestre. Entonces, lo que es malo para la GM es innegablemente malo para Estados Unidos” (Businessweek, 5/5). Pierden la carrera “La desinversión les ha hecho abandonar la pelea para estar al día en tecnología y diseño. Las ventas de la GM cayeron 5.2% en el último trimestre en su competencia doméstica con Toyota, Nissam y otros competidores más ágiles que comen el almuerzo de la GM. El mes pasado, el presidente de la GM, Rick Wagoner, y su equipo estaban imaginando dónde estarían parados financieramente al final de este año” (The Economist, 17/11). Mientras las automotrices norteamericanas anuncian el cierre de plantas, Toyota anuncia su “interés en los hábiles trabajadores del Estado (Michigan) para abrir plantas de motores, pero no sabe si es bienvenida” (Detroit News, 6/12). Las automotrices japonesas gastan más dólares en investigaciones en menor cantidad de vehículos, con mejor tecnología. “Los ejecutivos de la GM repartieron un gasto de 7.000 millones de dólares en investigación y desarrollo el año pasado, contra 15.300 millones de dólares de la Toyota. GM reparte ese dinero en 89 modelos y 8 divisiones; Toyota en 26 modelos y tres divisiones. El promedio de venta de los modelos de Toyota es de 80.000 unidades anuales en los Estados Unidos, mientras que la GM vende con dificultad 52.000 unidades por modelo en promedio. Y los modelos de Toyota están un promedio de tres años en el mercado hasta ser rediseñados, contra cerca de cuatro años para los autos de la GM” (Businessweek, 5/5). Otra vertiente de los problemas es que “GM presta mucha atención al desarrollo de nuevos vehículos ‘todo terreno’ (cuatro x cuatro)” pero “el propio vicepresidente (de GM) admite que el mercado potencial de esos vehículos ha declinado dramáticamente con los mayores precios del combustible”. Y que no prestó atención a vehículos “todo terreno” más ligeros, lo que facilitó que “los competidores japoneses hayan tomado el control de este segmento” (The Economist, 17/11). La caída de las ventas se profundiza. “Una nueva ronda de descuentos de las automotrices anunciada a mediados de noviembre fracasó en vencer las preocupaciones de los compradores sobre los costos del combustible y otros factores (…) Las tres grandes -General Motors, Ford y Chiysler- informaron menores ventas en noviembre (…) Las ventas de la GM se tumbaron” (Detroit News, 7/12). En mayo pasado, Standard & Po-or redujo la calificación de la deuda de la GM a la categoría de “basura”, lo que significa que desde ese momento no tiene más crédito bancario ni puede acceder al mercado para colocar deuda. Nadie confía en darle financia-miento. “Solamente en el primer trimestre de 2005, GM gastó 3.700 millones de dólares en el pago de los intereses de sus 291.000 millones de deuda” (Slate, 19/5). Esta deuda continuó aumentando también por las pérdidas que se han incrementado, y que ya superan los 4.000 millones anuales. A pesar de la insolvencia, la empresa “seguía pagando dividendos a los accionistas” (ídem), lo que no impide que la cotización de sus acciones caiga sin freno, depreciando la valuación de la empresa con el correr de los días. Enfrentamiento inevitable Las grandes empresas tienen su propio plan de salud y de jubilación; los planes de las empresas prevén una severa reducción de los salarios, de las indemnizaciones por despido, de los planes de salud y de los haberes de los jubilados. El diario Detroit News (22/11) lo resume así: “ambas compañías (GM y Ford) están forcejeando con temas de productividad, escala de costos de salud y pensiones y reglas de trabajo y convenios sindicales que no funcionan más en una economía de las automotrices globalizadas”. Robert Miller, el presidente de la Delphi, lo dice sin rodeos: “Tengo unos cuadros que resumen la situación. Esta es una comparación de los salarios de Delphi incluyendo todos los costos legales. Y suman 76 dólares la hora, 27 dólares de salario base, 27 dólares de beneficios ligados al salario como vacaciones, y además tenemos planes de pensión que están desfinanciados. Todo esto debe ser considerado. Nosotros hemos hecho la propuesta de 12,50 dólares la hora, a los que sumamos 8,33 dólares de beneficios para los trabajadores activos. Lo que nos daría 20,83 dólares la hora” (Detroit News, 20/11). El planteo de la empresa es claro: reducir de 76 a 21 dólares la hora, para que la industria norteamericana vuelva a ser “competitiva” reduciendo el salario a los trabajadores activos y jubilados y disminuyendo los alcances de los planes de salud. Tiempos cortos y noticias malas Ya queda poco tiempo para tomar decisiones. “¿Agujeros en los bolsillos de la GM?”, se pregunta CNNMoney.com (6/12) en una nota que informa que la empresa no tiene la disponibilidad de los fondos líquidos por 19.000 millones que anunciara. Esta era la única fuente para afrontar las pérdidas actuales, ya que no cuenta con financiamiento bancario. Tales fondos no parecen estar disponibles ya que tienen un destino previsto, como “pago de dividendos” o “pago de proveedores”. Esto aumenta las posibilidades de que la empresa pida la quiebra e ingrese a convocatoria de acreedores. Lo que provocaría el mayor default de la historia de las empresas de los Estados Unidos, que seguramente arrastrará a proveedores, comercios, bancos, etc. A esa colosal deuda se debe sumar la desaparición de la capitalización bursátil de la empresa, que en los últimos cinco años ha evaporado unos 50.000 millones de los accionistas y de los centenares de fondos de pensión y de salud que la incluyen en sus portafolios de inversiones. GM participa en la cartera del Dow Jones Index como representante de la industria automotriz; su eventual concurso o quiebra no tiene antecedentes para una empresa que integra ese índice. En las últimas horas, otra catastrófica noticia envuelve a la GM. La empresa informa que debe retirar de circulación 553.000 vehículos “todo terreno” y camiones por “defectos en el sistema de frenos (que) pueden extender la zona de frenado”, acumulando desdé agosto unos 800.000 vehículos en 14 estados del norte. La medida está vinculada a la “investigación abierta por la Administración Nacional de Seguridad del Tránsito de Autopistas del pasado abril, en más de 1,2 millones de pickups y ‘todo terreno' de GM vendidas en 20 estados por cuestiones del sistema antibloqueo de los frenos (sistema ABS)” (Detroit News, 23/12). Quebrar los convenios Los productos de GM son sólo una parte del problema. Luego de los despidos masivos en los ‘90, “GM tiene cerca de tres jubilados por cada trabajador activo. La situación puede ser peor aún en el corto plazo, dada la posibilidad de que más plantas sean clausuradas, como se espera que se anuncie el mes próximo” (The Economist, 17/11). Cada despido genera una carga mayor por cada trabajador activo. Los cálculos de los analistas establecen que hay una diferencia en el precio de los vehículos de GM con los de su competencia de 1.600 dólares de costos relacionados con el pago de pensiones y mayores gastos de salud de los empleados (Businessweek, 5/5). Para el 2007 está prevista la apertura de negociaciones sobre el convenio colectivo entre el directorio de la GM y la UAW, pero el presidente de la GM está presionando para lograr recortes de costos de salud de sus empleados antes de esa fecha. Ya la empresa anunció severos recortes en la indemnización por despido, en los planes de salud y en bonificaciones diversas. Los trabajadores se preparan para una confrontación inevitable. “Trabajadores de Delphi están preparándose para una posible huelga para el mes próximo, a pesar de los anuncios de la empresa de autopartes de retirar su propósito de recortar los salarios” (AP, 22/12). Varios analistas coinciden que una huelga de Delphi “empujaría a GM cerca de la quiebra” (Detroit News, 21/12).

2 de julio de 2018
La huelga de transporte de Nueva York: Termina con acuerdo entre bambalinas

Nunca se consultó a las bases Con tanto lloriqueo, los patrones describieron un cuadro que les convenía al comienzo de la huelga de transporte de Nueva York. Pintan una dirección sindical débil, indecisa, y una ausencia de apoyo público hacia la huelga. “En la mañana del miércoles, los consejeros más cercanos de Roger Toussaint (el presidente de la TWU Local 100) lo alentaron a que hiciera frente a las difíciles circunstancias. Los trabajadores del sindicato de Toussaint, que habían parado el sistema de tránsito de la ciudad, estaban recibiendo multas y el escarnio público con cada día que pasaba de la huelga sindical. ‘¿Cuál es tu meta?’, le preguntaron gentilmente sus consejeros”. Este artículo de The New York Times (23/12) continúa informando cómo se sucedieron frenéticos llamados detrás de bambalinas al alcalde Bloom-berg para que ayudara a Toussaint, mientras por detrás otros “líderes sindicales” lo urgían “abiertamente” a que levantara la huelga. Desde la perspectiva de la lucha de clases, saludamos la huelga masiva, votada en una también masiva asamblea y llevada a cabo contra de la voluntad de la dirección sindical “internacional” de la TWU nacional. Saludamos la efectividad del 100% de todos y cada uno de los piquetes, mientras los medios hacían el mayor de los esfuerzos para mostrar a los trabajadores como egoístas porque se ‘robaban’ la Navidad. Algunos, incluso, cruzaron cualquier límite cuando calificaron casi como terroristas a los trabajadores al comparar la huelga con la “catástrofe” del 11 de Septiembre. Enfrentando esa presión, en cada estación de subte y en cada parada de colectivos había una tradicional ronda de piqueteros norteamericanos caminando, con sus carteles diciendo “Si no hay contrato, no hay trabajo”; “Un plazo es un plazo”; “Los trabajadores del transporte merecemos respeto”, y los más modestos pero poderosos “Necesitamos tu apoyo”. La cruda nieve, el frío y los embotellamientos del tránsito mostraban que la clase obrera norteamericana estaba en movimiento. Y aunque la norma era el silencio y la falta de apoyo de parte de otros sindicatos y confederaciones regionales, el Consejo del Trabajo de Troy (en el norte del estado de Nueva York) votó en forma unánime el llamado a que la AFL-CIO convocara a una huelga general en el Estado de Nueva York en apoyo a la huelga de los trabajadores del transporte (nyc.indymedia.org, 22/12). Pero una huelga que comenzó con una votación en asamblea fue levantada, no en asamblea sino simplemente, por una votación de la Mesa Ejecutiva de la TWU Local 100, el 22 de diciembre, sin ninguna consulta con las bases, y sin ningún contrato ganado. Por supuesto, no es una sorpresa que la burocracia sindical de Nueva York haya fracasado en organizar marchas y huelgas de simpatía en lo que es la capital financiera del capitalismo mundial, y que haya dejado a la TWU Local 100 a la merced de los políticos y la prensa patronales, y bajo toda la presión de los burócratas colegas de Toussaint. Más aún, días después, en Navidad, el contenido del acuerdo todavía era desconocido para los trabajadores que habían estado “en piquetes helados, las veinticuatro horas, durante tres días”, de acuerdo al lacónico boletín oficial del sindicato. Los trabajadores recibieron mensajes de texto en sus celulares y mails explicando que “los detalles [del acuerdo] estarán disponibles para todos los trabajadores del transporte muy pronto”. Recién el martes 27 de diciembre se hizo público un “memorando de entendimiento” para una nueva negociación del convenio colectivo, preparado entre la TWU Internacional y la TWU Local 100, por un lado, y el Departamento de Tránsito de Nueva York, por el otro. Lo más importante del memo es lo que no establece: por un lado, se mantienen las enormes multas contra el sindicato y contra los trabajadores (de hasta dos días de salario por cada día de huelga), así como las demandas del alcalde de Nueva York, Bioomberg; por el otro, por encima y más allá de los detalles del acuerdo, el memo estipula que sólo necesita ser aprobado por la mesa ejecutiva de la TWU Local 100 (aunque se espera que la aprobación final provenga de un voto de las bases en su conjunto). Aunque fue retirada la demanda patronal de aumentar la edad de retiro de los 55 a los 62 años, se mantiene la del pago de un adicional del 1,5% de los salarios de los trabajadores para el seguro de salud. También se pospone el reclamo patronal de introducir el llamado “sistema de dos niveles” (two tier system) que establece condiciones de trabajo, jubilatorias y de salud para los trabajadores que se incorporen a partir de la firma del nuevo convenio. Este sistema apunta a utilizar a los trabajadores contratados como un ariete contra los nuevos… para después reemplazar, anticipadamente, a los primeros por los segundos. El nuevo contrato será efectivo por tres años completos, pero caducará en la semana del 15 de enero, y no, como el vigente, durante la semana de Navidad. Esto constituye una enorme concesión de la burocracia, en términos del poder de negociación de los trabajadores. Aunque muchos detalles no verán la luz durante semanas, parece que el nuevo acuerdo, aunque cajonea el “sistema de dos niveles”, involucra un gran número de concesiones, completamente fuera de contexto con la militancia y combatividad de la huelga, que fue apoyada en un 100% por las bases. Lo que se desnudó ante los ojos de todos es que la enorme crisis en los sistemas de salud y de fondos de pensión de los Estados Unidos, al borde del colapso, obliga al gran capital a arremeter contra la clase obrera, no sólo en los países coloniales y semicoloniales, sino justo en el corazón de la propia metrópolis norteamericana, de manera de obligarlos a pagar la cuenta. En esta tarea los ayuda la burocracia sindical, que enfrenta una creciente oposición de parte de los trabajadores de base, quienes han demostrado heroicamente que están más que dispuestos a luchar para defender sus condiciones de vida y de trabajo. Ellos tendrán la última palabra, en ésta y en las muchas batallas por venir.

2 de julio de 2018
Guantánamo: huelga de hambre en el infierno

Guantánamo es el mismo infierno. Varios centenares de presos -sin juicio ni cargos- están literalmente almacenados en condiciones infrahumanas. En el campo de concentración por excelencia del imperialismo yanqui. Una situación insostenible que ya lleva años y que hasta ha provocado un inocuo “llamado de atención” de la ONU. En las brutales condiciones en que se encuentran, sometidos a torturas cotidianas, un grupo de presos comenzó una huelga de hambre reclamando que sus condiciones de detención se ajusten a las dictadas por la Convención de Ginebra para los “prisioneros de guerra”. Bush se niega a darles ese status, que implicaría un conjunto de salvaguardas para los detenidos y que, además, impediría que fueran juzgados, como lo están siendo, por tribunales militares secretos. Tampoco, por las mismas razones, se les concede el status de “delincuentes”. Los detenidos de Guantánamo están en un limbo legal: se los considera “combatientes enemigos” (individuos que no pertenecen a un ejército regular), sin derecho alguno. La huelga se está extendiendo y crece en adhesión al interior de la prisión: ya suman 84 los presos que se han sumado. La .muerte de alguno de los huelguistas podría ser mortal para un gobierno en crisis como el de Bush. Por eso, violando de nuevo leyes y normas que consideran a la alimentación forzosa de detenidos como una forma de tortura, están siendo alimentados mediante la colocación de sondas “desde la nariz hasta el estómago o por vía intravenosa” (ídem). Como, además, esas sondas o inyecciones las aplican meros guardianes (no médicos ni enfermeros) están provocando toda clase de trastornos en los huelguistas (hemorragias, vómitos)… Detenidos sin defensa y bajo torturas… ¡Menos mal que ellos son los campeones de la democracia y los derechos humanos! La IV Internacional reclama la inmediata liberación de todos los presos políticos del imperialismo.

2 de julio de 2018
Crisis de régimen en Estados Unidos

Dick Cheney, vicepresidente de los Estados Unidos, se vio obligado a suspender una gira por Medio Oriente y regresar apresuradamente a Washington para impedir que se hundiera en el Senado (de mayoría republicana) un recorte presupuestario considerado “crucial” por el gobierno. Con el voto del vicepresidente, el gobierno logró un agónico 51/50 que le permitió evitar la humillación de una derrota provocada por su propio partido. Pero ni siquiera la presencia de Cheney pudo evitar que unos días más tarde, el mismo Senado rechazara extender por cuatro años, como exigía el gobierno, la vigencia de la “Patriot Act”, la ley que permite a las agencias de inteligencia cometer todo tipo de tropelías en nombre de la “seguridad nacional”. Los senadores le extendieron una vigencia de apenas seis meses. Pero esta derrota de Bush se convirtió en catástrofe cuando la Cámara de Representantes (diputados, también dominada por los republicanos) redujo la extensión de seis meses a tan sólo uno (y fue respaldado por el Senado). Según los medios, estas votaciones fueron la consecuencia del “profundo malestar” creado en el Congreso por la revelación de que Bush había ordenado el espionaje telefónico de ciudadanos norteamericanos sin autorización judicial. Por la misma causa, renunció en señal de protesta uno de los jueces del tribunal que autoriza las escuchas. Camarilla en desgracia La crisis política desatada por el fracaso de la ocupación de Irak y profundizada por la catástrofe provocada por el huracán Katrina (que “mostró a un Bush no preparado para enfrentarla y no preocupado por sus consecuencias” -Stratfor, 29/11), ha propinado a la camarilla de Bush una serie demoledora de mazazos. Su principal “hombre de confianza” en el la Cámara de Representantes, Tom De Lay, líder de la mayoría republicana, debió renunciar a su cargo por manejo fraudulento de fondos electorales; su par en el Senado, Bill Frist, está siendo juzgado por fraudes financieros. Al menos otros doce legisladores (y hay veinte más en la mira) están bajo investigación federal por sus relaciones con el lobbysta republicano Jack Abramov. El escándalo -que puede convertirse en “el más grande en el Congreso en más de un siglo podría llevar a que “los republicanos pierdan el control de la Cámara baja si Abramov comienza a hablar” (El País, 31/12). El escándalo ya ha comenzado a golpear a la camarilla de Bush: “David Safavian, un ex funcionario de primera línea de la oficina de presupuesto de la Casa Blanca, renunció en septiembre antes de ser arrestado por haber mentido acerca de sus relaciones con Abramov” (ídem). La abogada Harriet Miers, designada por Bush para cubrir una vacante en la Corte Suprema, renunció a ía nominación después de que los republicanos y los demócratas se unieran para rechazarla por “incompetente para el cargo”. Su único “mérito” era ser la abogada personal de Bush. Poco después, el jefe del gabinete de Cheney, Lewis Libby, fue condenado por cinco cargos (desde perjurio hasta obstrucción de justicia) en la investigación por la “filtración” a la prensa del nombre de una agente encubierta de la CIA (en represalia por la acusación del marido de la agente, un diplomático, de que el gobierno había fraguado las pruebas que involucraban a Saddam en el intento de obtener material nuclear). La misma investigación apunta hacia Karl Rove, considerado la “eminencia gris” de la Casa Blanca, y al propio Cheney. Bush se ha peleado, dice Stratfor (29/11), con la derecha religiosa y los “halcones” del partido republicano. Estos, uniéndose a los demócratas, le han propinado una paliza en el Congreso al forzarlo a aceptar -después de haber amenazado con vetarla- la llamada “enmienda McCain”, que prohíbe la tortura. Bush no maneja la agenda parlamentaria ni a sus propios parlamentarios republicanos. Tampoco ala Justicia: recientemente, una corte de apelación federal rechazó la transferencia a la Justicia civil del ciudadano norteamericano José Padilla, detenido desde hace tres años, sin juicio ni cargos, por la Justicia militar. Fue necesaria una intervención de último minuto de la propia Corte Suprema para autorizar la transferencia. Ni siquiera a los servicios de inteligencia, como lo revela el choque con la CIA por el “blanqueo” de una agente encubierta o la filtración a la prensa, por parte de agentes de la NSAÍla más secreta de las agencias secretas), de que Bush había ordenado escuchas telefónicas sin autorización judicial. Mucho menos a los generales, que se encuentran en estado de deliberación ante el fracaso de la ocupación de Irak. “Bush parece más aislado e impotente que nunca”, escribía hace ya un tiempo The Economist (29/10), cuando no había pasado ni la mitad de las cosas que se relatan más arriba. En este cuadro, la impresionante huelga de los trabajadores del transporte de Nueva York muestra que la crisis política no se desarrolla tan sólo en las “cumbres” de la sociedad sino que ya comienza a mostrar sus consecuencias en la actividad de los explotados. El Congreso llena el vacío The New York Times (23/12) caracteriza los golpes que el Parlamento y la Justicia (ambos dominados por los republicanos conservadores) propinaron a la camarilla de Bush como “alentadores (de que) finalmente hay signos de que el sistema democrático está intentando tomar las riendas en la presidencia imperial” de Bush y Cheney. Pero el Congreso al que ahora se presenta como un “contrapeso” a la camarilla ha sido el principal sostén político de Bush y su camarilla: respaldó la “Patriot Act” y la política de liquidación de los derechos democráticos; respaldó la invasión de Afganistán y todas las mentiras que llevaron a la ocupación de Irak; votó todos los créditos que el gobierno le reclamó para la guerra; respaldó las cárceles secretas; votó todas las reducciones de impuestos (a los ricos) y reducciones de servicios sociales (a los pobres) que quiso Bush; les dio superpoderes al presidente y a su camarilla. El “sistema democrático” que ahora reivindica The New York Times fue cómplice -y partícipe necesario-de todos ios crímenes de Bush contra el pueblo norteamericano y contra todos los pueblos del mundo. El propio diario neoyorquino mantuvo encajonada durante un año la denuncia de que Bush había ordenado las escuchas ilegales. Es un “contrapeso” trucho: la tan reivindicada ley que prohíbe la tortura está “devaluada” (El País, 17/12), porque no permite que los detenidos en Guantánamo realicen acciones legales en caso de tortura, porque autoriza a los tribunales militares a usar las evidencias obtenidas de esa forma y, finalmente, porque no define ilegalmente qué es “tortura”. También la burocracia sindical -estrechamente ligada al partido demócrata- fue cómplice de la camarilla. En marzo de 2003, John Sweeney, presidente de la central sindical, declaraba que “la AFL-CIO respalda firmemente a nuestras tropas (…) Ahora que la decisión ha sido tomada, somos inequívocos en nuestro apoyo a nuestro país y a los hombres y mujeres de los Estados Unidos en la línea de combate (…) También llamamos al presidente, como comandante en jefe, a que redoble la determinación de su gobierno para mejorar nuestra protección frente a los ataques terroristas” (página web de la AFL-CIO). Dos años después, la Convención de la AFL-CIO aprobó una resolución llamando al “rápido retomo” de las tropas (después de haber rechazado una que reclamaba “un retiro tan pronto como sea posible’’). Esto ilustra el carácter reaccionario y cobarde de los que ahora intentan “ponerle límites” a Bush. El “sistema democrático” fue cómplice y sigue siéndolo. Porque a nadie se le escapa que, escándalo o no, las agencias de inteligencia continúan espiando a los ciudadanos norteamericanos; las cárceles secretas siguen funcionando y en ellas se sigue aplicando, de manera sistemática y metódica, la tortura de los prisioneros. El Congreso ocupa el lugar de la fracasada camarilla de Bush… para sostener a Bush hasta el final de su mandato; es decir, para limitar los alcances de la crisis política que ha abierto el fracaso de la ocupación de Irak. Por esta vía, se arriesga a los inevitables contraataques de la camarilla, que se resiste a abandonar la escena. Una de estas jugadas sería el posible reemplazo de Donald Rumsfeld por el senador demócrata Joe Lieberman al frente del Pentágono. Por esta vía, Bush intentaría no sólo quebrar al partido demócrata (hoy dominado por su ala izquierda); por sobre todo, sacaría del Parlamento a itn demócrata de derecha capaz de “articular” contra la camarilla a una parte del propio partido republicano. Cambio de régimen El papel protagónico que ha adquirido el Congreso (y, en menor medida, la Justicia) constituye una anomalía en un régimen fuertemente presiden-cialista como el norteamericano. El creciente “protagonismo” de los parlamentarios y los jueces es la contracara necesaria del debilitamiento de Bush y del Ejecutivo, que concentra los poderes del Estado. Bush está obligado a negociar con el Congreso, es decir, a co-gobemar con él. Esta obligación se hará todavía más acusada el año próximo si, como se pronostica, las elecciones parlamentarias son una catástrofe para Bush (aunque no necesariamente para el partido republicano, si es que Abramov mantiene su boca cerrada). Las encuestas indican que los votantes se preparan a votar “contra Bush”; por esa razón, los parlamentarios de su partido se “alejan” del presidente, al que califican como “radioactivo” (The New York Times, 29/10). La inadecuación de Bush es manifiesta. No sólo es un obstáculo a la posibilidad de lograr un acuerdo internacional que permita a los yanquis salir del pantano iraquí; está a contramano del giro a la izquierda en América Latina y de la propia evolución de la lucha de clases en los Estados Unidos. Hay una crisis de régimen. El plazo constitucional de Bush llega hasta enero de 2009. “Si Bush no se recupera, (es) un período muy largo, en el que pueden pasar muchas cosas” (Stratfor, 29/11). Si la crisis internacional y la propia crisis norteamericana continúan agravándose, se asistirá a una resurrección del centroizquierdismo (“liberáis” y “left liberáis”), y por lo tanto de la burocracia sindical. En esas condiciones, cuanto más se dilate el recambio presidencial, más a la “izquierda” podría ubicarse el reemplazante de Bush. E! pasaje de un gobierno de camarillas, que gobierna por decreto y en secreto, a un gobierno obligado a apoyarse en el Parlamento y los jueces y hasta a co-gobemar con ellos -y de allí a un régimen virtualmente “parlamentario”- no será pacífico; sólo puede procesarse mediante choques violentos, enfrentamientos, escándalos y crisis. Nuestro pronóstico estratégico -que la guerra llevaría a crisis de los regímenes políticos en los principales países imperialistas- se ha demostrado correcto. De lo que se trata ahora es de aprovechar la conmoción creada por esas crisis en la vida cotidiana y en la conciencia de los explotados para impulsar la lucha por la recuperación de las conquistas y el desarrollo de una alternativa obrera y socialista.

2 de julio de 2018
La nueva tendencia de la clase obrera norteamericana

Ford, Delphi, trabajadores del transporte de Nueva York Los trabajadores de Ford se están organizando para exigir el recuento de los votos en la reciente votación sobre la reforma temporal del régimen de cotización de los trabajadores para los seguros médicos. La dirección de la UAW (el sindicato automotriz, según sus iniciales en inglés) se adjudicó una leve aprobación del 51% en esa votación. Según muchos de los participantes, este resultado habría sido la consecuencia de diversas irregularidades (Detroit Free Press, 24/12). Los trabajadores han presentado una demanda judicial para impedir la aprobación del acuerdo de UAW-Ford. El mismo acuerdo fue “aprobado” por un voto del 61% en la GM en noviembre. Sin embargo, hay indicios de que los jubilados se están organizando para pedir a los tribunales que no se aplique el aumento la cotización para el seguro médico. Y el acuerdo puede muy bien darse vuelta y ser rechazado por los trabajadores de Chrysler-Daimler. Estos detalles y otros que comienzan a emerger a fines del año pasado y a comienzos de 2006 demuestran que estamos en la presencia de una rebelión creciente de la clase obrera de los Estados Unidos. Asumiendo que los cargos del fraude son verdaderos, resulta claro que la dirección del sindicato está siendo aplastada como una uva en una prensa de vino. Por un lado, procura acomodarse a las demandas desesperadas de las empresas (que se encuentran al borde de la bancarrota) de recortar salarios y beneficios sociales de los trabajadores y, de hecho, para recortar toda la industria. Por otro lado, las bases se le oponen en franca rebelión. Con toda la presión, los burócratas sindicales de la Ford pudieron haber llevado a votar -mediante numerosas irregularidades- a todo el que estuviera dispuesto a aprobar al acuerdo. ¡Pero todo lo que pudieron conseguir fue el 51%! Eso significa que, a pesar de la presión de la burocracia, la oposición al aumento de las cotizaciones al seguro médico fue enorme en muchas plantas y secciones. De hecho, en el artículo de DFP citado arriba, Mike, un miembro del local 879 del UAW en el SaintLouis, dijo que “su planta rechazó el reparto por un margen amplio”. Incluso sin fraude, el voto sería histórico: ¿cuándo ha sido tan poderosa la oposición a la burocracia en la AFL-CIO como para disputarle los votos con un margen tan estrecho del 51-49%? Eso significa que, en cualquier votación próxima, los resultados podrían invertirse fácilmente, tanto en relación a los planes de salud como a cualquier otra cuestión. Esta es la razón por la cual la gran prensa ya está diciendo que “las próximas consultas plantean inquietudes sobre si la Chrysler… conseguirá que sus trabajadores sindicalizados aprueben un acuerdo similar para recortar sus propios beneficios sociales.” Esta presión ya ha provocado fisuras dentro de la propia burocracia; de hecho, esto ya se puede ver en el caso del todavía no resuelto conflicto del tránsito de Nueva York. Dos miembros del Consejo del Local 100 de TWU votaron no sólo contra el levantamiento de la huelga, sino que también organizaron una conferencia de prensa en Union Square el pasado 2 de enero: “El lunes, miembros de una fracción disidente del Local 100 de la Unión de Trabajadores del Transporte llamaron a los trabajadores a votar contra el acuerdo tentativo que puso fin a la huelga del mes pasado, diciendo que estuvieron en desacuerdo con pagar por el seguro médico y que no habían sido informados acerca de un acuerdo paralelo referente a los fondos de jubilación. El ‘acuerdo sobre el contrato colectivo sirve el interés de la Autoridad Metropolitana de Tránsito y no al de nuestros miembros’, dijo Ainsley Stewart, miembro del consejo de dirección de la Unión en una conferencia de prensa cerca de parque Union Square. Esta es la mayor retirada en la historia de la Unión del Transporte. No podemos permitir que suceda’, dijo John Mooney, otro miembro del consejo de dirección” (AP, 3/1). Roger Toussaint, del Local 100 de TWU, está intentando desesperadamente mantener el acuerdo que firmó con la AMT, y ha estado denunciando públicamente a los propios miembros del Consejo que se oponen a firmarlo como “unos pocos individuos rompehuelgas… que trabajan mano a mano con el MTA.” Mientras tanto, como se ha señalado en la última edición de El Obrero Internacional, los trabajadores de Delphi continúan a todo vapor con sus planes para cercar con un piquete la Muestra Internacional del Automóvil, el próximo domingo 8 de enero, un esfuerzo al que se opone la burocracia de UAW, y que implica, además, un nivel cada vez mayor de organización. Las reuniones se están celebrando en varios estados. Se están organizando caravanas de ómnibus y autos. Está en curso un movimiento que refleja un humor independiente, de lucha, de la clase obrera de los Estados Unidos, un humor que no existe en el vacío. Las quiebras y bancarrotas de la clase capitalista, que intenta recortar industrias enteras, llega en las vísperas de enormes quiebras similares: de una manera cada vez más y más prominente pesan en la crisis política de los Estados Unidos el completo empantanamiento de las fuerzas norteamericanas en Irak, y la miseria infligida por un gobierno incompetente, miserable y racista luego del desastre del huracán Katrina. Para los trabajadores norteamericanos no hay dudas acerca de que se están siendo gobernados, dentro y fuera del lugar de trabajo, por criminales y delincuentes. El nuevo elemento es que están percibiendo, de una manera creciente, a la burocracia como criminales y delincuentes débiles, a los que se pueden oponer mediante una organización resuelta.

2 de julio de 2018
China: La rebelión en cifras

Según el Ministerio de Seguridad Pública de China, el número de “incidentes de masas” registrados en el campo viene creciendo de una manera sistemática: 8.700 en 1993; 10.000en 1994; 32.000 en 1999; 50.000 en 2002; 58.000 en 2003; 74.000 en 2004. También ha crecido el número de los campesinos que toman parte en las revueltas: de 730.000 en 1994 a 3 millones en 2003 y 3,8 millones en 2004. La tensión social es tan aguda que, muchas veces, las revueltas comienzan por incidentes insignificantes. En junio, en la aldea de Chizou, 10.000 personas asaltaron un supermercado después de que su propietario atropellara con su auto a una ciclista campesina. En octubre, 40.000 campesinos del municipio de Chongqing ocuparon el palacio municipal y quemaron decenas de vehículos policiales luego de un incidente callejero entre un portero y un funcionario del gobierno local.

2 de julio de 2018
China: Rebeliones políticas

La mayoría de las rebeliones están ligadas a reclamos contra la expropiación de tierras o por el pago de compensaciones por las tierras confiscadas. Algunas, sin embargo, tienen un carácter marcadamente político. A mediados de diciembre de 2004,50.000 trabajadores de origen rural sostuvieron manifestaciones y enfrentamientos con la policía en la provincia de Guangdong luego de que policías mataran a golpes a un adolescente campesino de 15 años, acusándolo de haber robado una bicicleta. En la misma provincia, los campesinos de la aldea de Taishi se movilizaron durante meses reclamando la destitución del intendente. El intendente, miembro del partido comunista, es la cabeza de una banda delictiva. El creciente copa-miento de las aldeas y municipios por estas bandas ha llevado a algunos intelectuales chinos a hablar de una “gangsterización” del campo. A pesar de las amenazas y las palizas recibidas por muchos de ellos, los campesinos lograron arrancar la convocatoria a un referéndum revocatorio.

2 de julio de 2018
China: Hay una rebelión en marcha

La burocracia masacra campesinos Desde la masacre de Tiananmen (1989), es la primera vez que la policía china dispara abiertamente y a la luz del día contra una multitud movilizada. La masacre de Shanwei es, hasta cierto punto, excepcional; la movilización campesina, no: desde hace una década viene creciendo de manera exponencial. El principal motor de las rebeliones es la expulsión de los campesinos de sus tierras para dar lugar a “emprendimientos privados”. En los últimos años, cuarenta millones de campesinos fueron despojados de sus tierras. Por eso creció también la violencia de los choques entre los campesinos, las fuerzas policiales y las bandas de esbirros armadas por los ‘empresarios’. La tensión en el campo va mucho más allá de los campesinos despojados de sus tierras. Incluso los que las conservan ven empeorar, día a día, su situación: la “apertura” de China significa que en su propio mercado interno los productos agrícolas no pueden competir con la subsidiada producción occidental: “la cadena de supermercados Carrefour, que tiene una notable presencia en China, importa el 80% de los productos alimentarios que ofrece en sus góndolas” (Corriere della Sera, 19/7). Por eso, no es de extrañar que, además de las movilizaciones por la tierra, “se han producido asaltos a los McDonald’s, a la cadena Kentucky Fried Chicken y a las propiedades del Estado, como las estaciones de telecomunicaciones, por parte de campesinos desesperados” (ídem). Transformación social Las revueltas campesinas ponen en el primer plano la cuestión del régimen de propiedad de la tierra. Aunque la reforma constitucional de 2003 restableció la propiedad privada, no la extendió a las tierras cultivadas, que continúan siendo de propiedad “comunal”. Los campesinos las reciben con un “derecho de uso”, generalmente por treinta años. “El rechazo del partido a permitir la propiedad privada de la tierra limitó la toma de tierras rurales para uso industrial, expansión urbana o construcción de infraestructura” (The Economist, 25/9). Sin embargo, las burocracias de pueblos y aldeas -actuando como verdaderos 'dueños’ de las tierras ‘comunales’- continuaron expulsando campesinos y embolsando las compensaciones pagadas por las empresas que se apropian de las tierras. Por esta vía continuó progresando la apropiación privada de tierras rurales. Pero conforme crece esa apropiación, crece también el reclamo de los privilegiados por la extensión del derecho de propiedad privada a la tierra. Para frenar la guerra civil en el campo, la burocracia central ordenó la suspensión por seis meses de la transformación de tierras rurales a otro uso; las excepciones deberán ser aprobadas personalmente por el primer ministro. Teme, además, que la súbita transformación de tierras de cultivo en plantas de energía, hoteles, oficinas y hasta canchas de golf amenace la “seguridad alimentaria” de las ciudades. Pero, por sobre todo, teme que la codicia de las burocracias locales termine desencadenando una reacción general. El énfasis de la burocracia central en el ‘orden’ y la ‘estabilidad’ revela su conciencia de estar pisando un campo minado. La expulsión de campesinos prosigue, así como el robo por parte de la propia burocracia de las sumas destinadas a compensar los desalojos. El acaparamiento de esos fondos “es uno de los medios primarios para la formación del capital en China” (Stratfor., 13/12). “Una de las vías para convertirse en un empresario en China es transformarse en un funcionario gubernamental que puede usar los fondos públicos para su acumulación personal y para establecer una red (…) de contactos que le permita moverse más tarde a los negocios. Con masivas expropiaciones de tierras en la última década, las oportunidades (y la compulsión) para robar los fondos destinados a los campesinos son muy grandes. Para mantenerse en su puesto, un funcionario del gobierno debe sostener una serie de relaciones con superiores, colegas y subordinados. Estas relaciones están basadas en el dinero. Si un funcionario no recauda el dinero suficiente para mantenerse en su lugar en la burocracia, lo perderá. Así, el robo de los fondos se ha transformado en un sistema” (ídem). Pirámide y anarquía No sólo se trata, sin embargo, del enriquecimiento de una burocracia que busca transformarse socialmente en capitalista. La anarquía del proceso de restauración capitalista es, por sí misma, un poderoso factor de expropiación de los campesinos. La sistemática transformación de tierras de cultivo al uso industrial y a ‘emprendimientos’ privados “es un proceso crítico en el corazón de la industrialización china” (ídem). El rápido crecimiento chino es la consecuencia de una masiva inversión en fábricas, capacidad de producción, oficinas, hoteles y viviendas de lujo, financiados con créditos de la banca oficial. Los bancos oficiales chinos acumulan, por eso, créditos incobrables equivalentes a la mitad del PBI, lo que significa que está en curso una catástrofe financiera. La rentabilidad de la mayoría de esas inversiones es muy baja. “Dentro de lo que podría llamarse la burocracia empresaria -con proyectos piramidales, con poco capital y altamente ‘apalancados’ que se acumulan unos arriba de otros-, nuevos proyectos de inversión son necesarios para generar el efectivo (es decir, el crédito bancario) que estabilice los viejos y fracasados proyectos (…) Esto significa que es necesario un agresivo crecimiento económico. Esto significa también que una dislocación social masiva -incluido el robo de la tierra-es inherente al sistema chino” (ídem). Nuevos robos de tierras son necesarios para impedir que se caigan los ‘emprendimientos’ montados sobre las tierras robadas en el pasado. El “milagro chino” aparece, bajo esta luz, como una “pirámide”, un esquema en el cual los nuevos fondos sirven para pagar la renta inexistente de las viejas y fracasadas inversiones. En toda la historia del capitalismo no hay una sola “pirámide” que no haya terminado en un estrepitoso estallido. Crisis mundial Los campos minados que enfrenta la burocracia son múltiples. Por las mismas razones -el ‘orden’ y la ‘estabilidad- prohibió la transferencia del aumento del precio internacional del crudo a los precios internos de sus derivados. Teme que un aumento generalizado de los combustibles desate una inflación caótica que agudice las contradicciones del proceso económico, liquide las ya miserables condiciones de vida de los trabajadores de las ciudades y ponga en peligro la ‘estabilidad política’. Tampoco aquí la burocracia logró imponerse a las tendencias destructivas de la restauración capitalista. Las refinadoras locales (en su mayoría estatales) rechazan trabajar a pérdida; por eso, comenzaron a exportar su producción, desabasteciendo el mercado interno. “No somos una red de asistencia social”, protestó uno de los gerentes de la estatal Sinopec (Financial Times, 27/8). El abastecimiento ‘normal’ sólo volverá con el aumento de los precios internos. La falta de combustibles ya está provocando paralizaciones industriales y protestas de los consumidores. Mientras China desarrolla una activa campaña internacional para asegurarse la provisión de crudo, los ‘mecanismos de mercado’ promueven la fuga de sus derivados al exterior. Sea por la vía de la inflación o por la del desabastecimiento, el mercado mundial altera la “paz social”. El principal campo minado, con todo, se encuentra en su relación con Estados Unidos. Es una consideración unánime que esta relación “es la más importante”, no sólo para ambos países sino también para la economía mundial. El nudo de la crisis radica en la desigualdad en el comercio entre ambos países (China acumula un superávit comercial de 200.000 millones de dólares con Estados Unidos) y en la divergencia en el balance de cuenta corriente de ambos países: mientras China acumula un superávit del 7% de su PBI, Estados Unidos acumula un déficit del mismo orden. “Estos desequilibrios son insostenibles” (Financial Times, 24/8). Junto con el crecimiento del déficit comercial, crecen en Estados Unidos los reclamos proteccionistas. Ya se establecieron restricciones al ingreso de textiles, televisores, semiconductores y muebles; el Senado está a punto de aprobar una ley que estipula que, a menos que China revalúe su moneda en un 25%, impondrá tarifas aduaneras del 27,5% a todas sus importaciones. Alternativamente, “es sólo una cuestión de tiempo hasta que el dólar caiga otro 20%, forzando a ambos países a ajustarse…” (ídem). La revalorización del yuan (y la fijación de su valor en base a una canasta de monedas) fue una respuesta incoherente a este desequilibrio. Fred Bergesten, del Instituto de Economía Internacional, reclama que China ofrezca “concesiones sustanciales” en el acceso de productos importados a su mercado interno, en particular en los productos agrícolas (ídem). La baratura de las mercancías industriales chinas, sin embargo, no proviene de la manipulación de la moneda; tampoco, exclusivamente, de la baratura de la fuerza de trabajo. Es una cuestión más general. En algunos sectores, la utilización de equipos, diseños y constructoras nacionales les permite a los chinos construir fábricas e instalar maquinarias a un valor entre un 30 y un 50% inferior del valor que pagarían competidores extranjeros" (El Cronista, 20/7). El capital se ha valido de esta divergencia de valores para convertir a China en una base de exportaciones al mercado mundial. China exporta la mitad de su PBI e invierte el 40%. Es un factor potencial de dislocamiento del mercado mundial, que a su turno podría desatar una catástrofe en China. La China obrera y campesina China es una masa de campesinos despojados de sus tierras y obreros industriales forzados al desempleo. Las contradicciones sociales se agudizan día a día. “Hay masivos movimientos sociales en juego que combinan las dos fuerzas más poderosas de China: los obreros y los campesinos. Sus intereses están convergiendo. Lo importante es tomar en cuenta que la cantidad y la intensidad de estas confrontaciones están creciendo. La cuestión es cuán lejos llegará el descontento” (Stratfor, 13/12). Este cuadro de crisis, determinado por las contradicciones de la economía mundial y del propio proceso restauracionista, pone a las revueltas campesinas en su verdadera perspectiva: el anticipo de enormes conmociones sociales en toda China. Condiciones de trabajo “Jornadas de 15 horas semanales, semanas de siete días de trabajo, obligación de hacer horas extras, bajos salarios, sueldos no pagados, condiciones insalubres, prohibición de hablar, vigilancia con cámaras, alojamiento en dormitorios atestados, documentos retenidos o limitación del número de veces que se puede ir al servicio (baño) son corrientes en China, especialmente para los 140 millones de emigrantes” de las zonas rurales a la costa. Según cifras oficiales, mueren al año 15.000 trabajadores en accidentes laborales; sólo en las minas murieron 6.000 trabajadores en el 2004. Expertos independientes consideran que las cifras reales son mucho mayores. (El País, 19/11).

2 de julio de 2018
Elecciones en Chile: Se desintegra la Concertación

La socialista Michelle Bachelet ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Chile, con el 46% de los votos. La Concertación obtuvo, además, el 52% de los votos para parlamentarios, la mayoría de los cuales pertenecen al Partido Socialista. La Democracia Cristiana (el otro partido de la Concertación) sólo logró seis bancas. Dentro de los límites políticos del proceso chileno podría decirse que el electorado se inclinó hacia la izquierda. Crisis política El resultado electoral diseña un principio de crisis política, en la medida en que ha puesto en cuestión el sistema electoral binominal establecido en la Constitución por Pinochet -y religiosamente mantenido desde entonces por los “demócratas”- que impide cualquier representación parlamentaria fuera de la alternancia derecha-Concertación. Los resultados electorales muestran el agotamiento de este sistema, pues la Democracia Cristiana se ha derrumbado y el PS concentra la mayoría de los diputados de la Concertación. En la DC existe una corriente que quiere libertad para hacer frentes con la derecha, lo que obligaría al PS, eventualmente, a reconstruir con el PC una suerte de Unidad Popular. Esta tendencia explica que la candidata Bachelet haya sido dejada virtualmente sola por las jerarquías del gobierno frente al desafío de la segunda vuelta de las elecciones. Así, en el país donde todos dicen que “no pasa nada”, las elecciones han dejado al descubierto un principio de crisis del régimen político. Crisis social La campaña electoral estuvo dominada, en parte, por las manifestaciones de la crisis social. El crecimiento de la miseria, la concentración de la riqueza y el fracaso del régimen previsional fueron los principales temas en debate. Chile registra los mayores índices de diferenciación social, de horas trabajadas y de consumo de drogas psicotrópicas de América Latina. De los siete millones de afiliados al régimen previsional privado, apenas aporta la mitad (el resto son desocupados o trabajadores en negro). Los que se jubilan, cobran una miseria. Una masa creciente de los jubilados del sistema privado no llegan a cobrar la jubilación mínima establecida por el Estado en un nivel de miseria. El Estado se ha comprometido a pagar a cada jubilado del sistema privado un subsidio equivalente a la diferencia entre el haber que le paga el fondo privado y la jubilación mínima de ley. Como los que deberán reclamar esa diferencia crecen sistemáticamente, una fracción creciente de las finanzas públicas debe ser destinada a la financiación de las jubilaciones… privadas. Distintas proyecciones estiman que, en pocos años, el déficit previsional podría ser explosivo. Sin embargo, el “secreto” del “milagro chileno” radica en este saqueo a los trabajadores, porque ofreció a los capitalistas una masa de capital gratuita que se acerca a los cien mil millones de dólares. Cualesquiera sean las ilusiones que algunos sectores populares albergan en Bachelet, su eventual gobierno será una agencia del imperialismo, al igual que sus antecesores, aunque deberá lidiar con condiciones de crisis social y políticas completamente nuevas.

2 de julio de 2018
Venezuela: Una nueva asociación con los pulpos del petróleo

El gobierno de Chávez está a punto de culminar la renegociación de los contratos con las petroleras, que habían sido firmados por la administración anterior, en la década del ’90, cuando los precios internacionales eran una tercera o cuarta parte de los que rigen en la actualidad. Chávez amenazó a las compañías con la pérdida de sus concesiones -una producción de 500.000 barriles de petróleo diarios- si no aceptaban los cambios antes del 31 de diciembre. De las 32 compañías comprendidas en la renegociación, 22 (las de menores dimensiones) aceptaron las modificaciones ya hace varias semanas. La negociación se prolongó, en cambio, con las mayores petroleras internacionales. De acuerdo a las últimas noticias, Total (Francia), ENI (Italia), Chevron-Texaco, Shell y la British Petroleum aceptaron la conversión de sus contratos. La única empresa que se negó a hacerlo, la Exxon, acaba de vender sus operaciones en Venezuela a Repsol. Aunque los detalles de los contratos todavía deben ser precisados, los convenios de concesión vigentes dejarán el lugar a empresas mixtas, en las que PDVSA tendrá por lo menos una participación del 51 por ciento. Las regalías pasarán del 1 por ciento al 30 por ciento y la tasa impositiva pasaría a ubicarse en 50 por ciento en lugar de 34%. Asimismo, se implementará una serie de normas restrictivas de los gastos que las empresas están habilitadas a deducir de impuestos. El cotejo de los términos entre los viejos y nuevos contratos da una idea de las espectaculares ganancias “extras” que venían embolsando las petroleras. Los contratos firmados en el anterior contexto económico internacional tenían como referencia un precio del barril de 10 ó 15 dólares. Chávez se ha sumado, incluso tardíamente, a una onda que ya fue iniciada por otros gobiernos. “La realidad es que en los años recientes, las petroleras han perdido poder en el mercado con relación a los países con reservas de hidrocarburos, y el gobierno de Chávez está haciendo lo mismo que otros en el mundo, desde Rusia a África del Norte” (The Economist, 12/11). El semanario inglés agrega que la clase de combinaciones que fue resistida por las petroleras en Venezuela, es la que estas mismas corporaciones “aceptan de buen grado en otras partes del mundo” (ídem). Las petroleras que han cedido a las pretensiones gubernamentales han recibido, como contrapartida, una serie de concesiones. Los viejos contratos vencían a lo sumo dentro de 7 años. Con los nuevos contratos, las petroleras se aseguran 40 años de explotación y, por sobre todo, la disponibilidad de enormes reservas; ganan acceso a otros negocios como el del gas licuado y obtienen luz verde para explorar la cuenca del Orinoco, donde están concentradas las principales reservas de petróleo pesado del mundo. Una de las empresas que más fogonearon estos acuerdos es Repsol, que ha cerrado convenios estratégicos que supondrán la ampliación de la producción de la petrolera en un 60 por ciento. Los acuerdos contemplan la entrada de Repsol en el principal proyecto venezolano de Gas Natural (GNL) e incluye su desembarco en la cuenca del Orínoco con un megaproyecto. Para esta última inversión. Repsol se asociaría a la estadounidense Chevron-Texaco con la cual acaba de firmar una carta de intención. Si el acuerdo con los españoles fue exhibido por alguno de sus partidarios, como un paso para independizar a Venezuela de la órbita norteamericana, la asociación nombrada sirve para desinflar esta expectativa. Por otra parte, el capital financiero norteamericano controla, a través de la Bolsa, el 70% de las acciones de Repsol. Estos acuerdos ponen al desnudo que el proyecto de “emancipación” latinoamericana a través de la asociación de PDVSA con otras empresas petroleras estatales, no es más que un proyecto de entrega a los pulpos internacionales de las enormes reservas de gas y petróleo de América Latina, en especial en Perú, Bolivia y la plataforma del Atlántico. Es lo que pretende hacer Kirchner con Enarsa: asociarla con los pulpos mediante la concesión del Mar Argentino y descomunales subsidios. Es lo que intentará hacer Evo Morales en Bolivia: “refundar” YPFB para disimular la entrega de las gigantescas reservas bolivianas mediante acuerdos de asociación. En oposición a esta variante nacionalista de concesiones a los pulpos petroleros, planteamos la nacionalización sin pago de los hidrocarburos de América Latina y la formación sobre esta base de una Petrosur bajo gestión obrera y campesina.

2 de julio de 2018
¿Unidad nacional o nacionalización?
Comisión Internacional del Partido Obrero

Sección preparada por la Comisión Internacional del Comité Nacional del Partido Obrero El lambertismo (una corriente “trotskista” con base en París) ha resuelto exportar a Bolivia las posiciones violentamente reaccionarias y proimperialistas que lo caracterizan en su país natal, donde encabeza un denominado “comité por la reconquista de la democracia” que reivindica una Francia “única, indivisible y soberana”. Tales consignas, por cierto, no desagradan a gentes de derecha que, por ese motivo, se han incorporado a su “comité”. Se trata de una degeneración absoluta: una corriente que se reclama “trotskista” y reivindica la intangibilidad de los Estados burgueses y las fronteras nacionales (y no de cualquier Estado, sino de uno imperialista). La rebelión de la juventud de los suburbios de París sirvió para desnudar el carácter reaccionario del “comité…” y del lambertismo: en lugar de defender por medio de la acción a los jóvenes reprimidos por la policía y de plantear la caída de los represores, le reclamó ¡a Chirac!, junto a una legión de intendentes burgueses, la convocatoria a una Asamblea Constituyente… ¡para defender la “unidad y soberanía” de Francia! (ver “Comunicado del Buró permanente del Comité Nacional por la reconquista de la democracia”, en Informations Ouvrieres, 10/11). Pues bien, ahora intentan vender en el Altiplano esta mercancía en tan avanzado estado de descomposición. A este fin, la revista La Verité (en su edición en inglés) publica un largo artículo de Jean-Pierre Raffi que dice que en Bolivia “está amenazada la propia existencia de la nación”, lo cual valoriza las consignas de “la soberanía” y “la democracia”. Bolivia corre el peligro de su desintegración como nación. Contra esto, Raffi recomienda “que las organizaciones que representan a los trabajadores se unan y lancen sin demora el llamado a una Asamblea Constituyente que podría formar un gobierno de emergencia nacional que implemente un programa que asegure la unidad y la soberanía de Bolivia”. Nada de esto es necesario: la Constituyente ya ha sido convocada por Rodríguez y confirmada por Morales. ¿Con qué fin? Para sancionar un acuerdo político con la burguesía de Santa Cruz y asegurar así la “unidad nacional”. La consigna para salvar a Bolivia no es la democracia sino la nacionalización sin pago de los hidrocarburos y su puesta en funcionamiento bajo el control de los trabajadores y la guerra civil contra los explotadores cruceños.

2 de julio de 2018
Revolucionarios en “dulce espera” o un Evo Morales a la Casa Blanca
Comisión Internacional del Partido Obrero

Sección preparada por la Comisión Internacional del Comité Nacional del Partido Obrero Según Econoticias, Bolivia será gobernada a partir del próximo 22 de enero por un aliado de Bush: Evo Morales. ‘Washington (…) parece listo para trabajar y colaborar con Evo y el MAS. esperando que el nuevo Lula de los Andes tenga éxito y larga vida” (http://www.econoticiasboli-via.com/documentos/notadeldia/elec27.html). No parece ser esa la opinión del propio Bush. Alguien que habitualmente presenta crudamente los puntos de vista de la camarilla de la Casa Blanca, la editorialista Mary Anastasia O’Grady, dice claramente (The Wall Street Journal, 23/12) que “la elección de Evo Morales como presidente de Bolivia es otra mala noticia para la libertad en América Latina”. La editorialista dice que en Bolivia ganaron Chávez y, peor todavía, Castro; no Bush. Cegada con Morales, Econoticias ni siquiera percibe el derrumbe político de Bush. ¿Aquí no ha pasado nada? Según el portal que oficia como vocero de la izquierda abstencionista (la que se abstiene de participar no en las elecciones sino en todo el proceso político boliviano), Bush habría “cambiado de estrategia”, aunque no ofrece ninguna prueba de ello. “(Bush) viró hacia el primero (Morales), abandonando al segundo (Quiroga)”, dice Econoticias. El representante en Internet del sector más parasitario e impotente de la izquierda boliviana declara que en Bolivia no ha pasado nada: antes gobernaba un aliado de Bush; ahora gobierna otro: todo sigue igual. Contra la opinión de Econoticias de que nada ha cambiado, el voto masivo por Morales abre una nueva etapa política: agotada la política de conciliación y maniobras, “la nueva etapa es un tránsito hacia la victoria de una revolución social o la recuperación plena del poder por parte del imperialismo” (Prensa Obrera, 22/12). “Nuevo Lula” Econoticias dice que Morales es “un nuevo Lula”. Pero para esto Morales debe llegar primero a los acuerdos estratégicos con el imperialismo (que armó Lula) y con las petroleras, que han puesto sus propias condiciones para la explotación de los recursos bolivianos. Su programa, ciertamente, no tiene nada de revolucionario pero choca con el planteo de los pulpos de mantener el “statu-quo”. Es decir que un acuerdo obligaría a Morales a renunciar, en lo fundamental, a su propio programa nacionalista burgués, de cara a las masas movilizadas que lo votaron. Esta capitulación no le alcanzaría, entonces, para ser “un nuevo Lula”. Debería, además, derrotar a las masas, haciéndoles aceptar la renuncia al programa por el cual votaron. Es lo que logró Lula, pero porque antes había impuesto un gran reflujo a los trabajadores brasileños. En resumen, Morales hará todo lo posible para gobernar como un “nuevo Lula”, pero para ello deberá pasar la prueba de las crisis políticas y de la lucha de clases. Este es el punto que obliga a los revolucionarios a tener una política concreta -no palabrerío. ¿"Sindicalismo combativo”? Cuando Evo Morales -al aplicar “las mismas políticas antinacionales y antipopulares de siempre”- muestre “su verdadera cara (…) se reactivará con fuerza la rebelión” bajo la dirección del “sindicalismo combativo” que, por ahora, “espera que se disipe la fiebre electoral”. Aquí está todo: Econoticias se ha puesto en estado de “espera” Los dirigentes de la COB, de la Federación Minera, etc., hablan frecuentemente de “combates”… pero siempre para el futuro. Porque, en la realidad, han sido absolutamente incapaces de organizar un solo combate desde hace mucho tiempo. Ellos mismos lo dicen cuando afirman, en la declaración de El Alto, que en mayo-junio establecieron un “cuarto intermedio”. Y la “tregua” sigue: primero la extendieron a 90 días después de las elecciones; luego la alargaron a 180 días. Ahora, una parte de estas direcciones -precisamente, las juntas vecinales de El Alto de las que tan elogiosamente habla Econoticias- acaba de levantar incluso la “tregua”, indefinidamente y sin condiciones. Econoticias está a la “espera”. Es decir, en la más completa parálisis. Aquí sí tiene razón cuando dice que no ha pasado nada: los “combativos” dormían la siesta antes de las elecciones; continúan durmiéndola después. Crisis mundial La victoria de Evo Morales en Bolivia no le ha dado, por ahora, un nuevo aliado a Bush. Lo que ha hecho es poner en evidencia la inadecuación de su política con respecto a América Latina, que ya no está gobernada por sus aliados (los Menem, los Sánchez de Lozada o los Quiroga). Mostró su debilidad internacional; la misma que muestra en Medio Oriente (¡el fracaso de la ocupación de Irak!) y aun en los propios Estados Unidos. La crisis política que está provocando en los Estados Unidos la debilidad internacional de Bush plantea la emergencia de un cambio de régimen en Washington. Si la crisis se profundiza, más que un aliado de Bush en el Palacio Quemado… es probable que veamos a un aliado de Evo Morales en la Casa Blanca.

2 de julio de 2018
El día que Trostky quedó “pegado”
Comisión Internacional del Partido Obrero

Sección preparada por la Comisión Internacional del Comité Nacional del Partido Obrero Uno de los argumentos más rumiados por quienes criticaron nuestro llamado a votar por Evo Morales y e MAS (con nuestro propio programa revolucionario) fu que quedamos “pegados” a Evo Morales. Se trata de una tontería mayúscula. Los opositores de “izquierda” al voto a Morales declaraban (antes c las elecciones, claro) que era indiferente que ganara Morales o Quiroga: uno y otro “eran lo mismo”. Preocupados por no quedar “pegados” a Morales… no les molestaba quedar “pegados” a Tuto Quiroga. Tampoco les interesaba, claro, quedar “pegados” a 1 burocracia impotente, pasiva y parasitaria de la COB. El problema es que en las elecciones bolivianas, n había forma de evitar quedar “pegados” a alguien. í asunto era elegir con quién. ¿Con quién era preferible quedar “pegado”? ¿Con nuestro enemigo (Quiroga) o con el enemigo de nuestro enemigo (Morales)? Cuando una corriente revolucionaria no dirige le acontecimientos y, por lo tanto, está obligada a desarrollar la lucha revolucionaria dentro de uno de los bar dos enfrentados, es inevitable que algún desavisad afirme que queda “pegada” a las direcciones políticas d uno u otro. No es la primera vez que pasa; no será la última. Trotsky también se vio enfrentado a este problema. Al discutirse en junio de 1940 las posibilidades (y la inevitabilidad) de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra, Trotsky planteó un programa propio pg ra los jóvenes que ingresaran a la milicia: libertad d agitación y propaganda dentro del ejército, libertad d sindicalización de las tropas, elección de los oficiales por los soldados, confraternización con los soldados de te dos los ejércitos (incluidos los enemigos). Alguien le preguntó entonces a Trotsky si él -que combatía la guerra imperialista- no temía quedar “pe gado” con los militaristas. La respuesta de Trotsky fu lapidaria: explicó que dado que su objetivo era transformar la guerra imperialista en una guerra civil revolucionaria, el peor peligro no era quedar “pegado” a lo militaristas sino a los pacifistas. En nuestro caso, que dar “pegados” a Evo Morales es un “mal menor” en relación con quedar “pegados” a charlatanes paralizados ni qué decir a Tuto Quiroga.

2 de julio de 2018
Por qué Chávez se opone a la nacionalización de los hidrocarburos
Comisión Internacional del Partido Obrero

Sección preparada por la Comisión Internacional del Comité Nacional del Partido Obrero En Bolivia circula la especie de que el nuevo gobierno no podría -ni debería- expropiar a los pulpos petroleros y gasíferos que saquean la nación; al contrario, estaría obligado a llegar a un “entendimiento” con ellos. La razón sería que Bolivia no cuenta ni con la tecnología ni con los recursos necesarios para explotar las reservas existentes o descubrir otras nuevas. No sólo Evo Morales sino cualquier gobierno boliviano, en un futuro previsible, estaría obligado a “convivir” con las petroleras imperialistas. Uno de los que más impulsan esta posición es Hugo Chávez. La especie omite un hecho fundamental: en el mundo no sólo existen las Repsol o las Total; también existen las empresas petroleras estatales. Una empresa estatal boliviana, que se reapropie de las reservas petroleras y gasíferas, podría coaligarse con las petroleras estatales latinoamericanas -como PDVSA o Petrobras- para explotar, en conjunto, los recursos de América Latina. Las estatales de Venezuela y de Brasil bien podrían aportarle a la estatal boliviana la tecnología (y hasta la financiación inicial) para que Bolivia pueda emanciparse del saqueo de las privadas. Pero los que se oponen a esto son precisamente Venezuela y Brasil. ¿Por qué Lula y Chávez, PDVSA y Petrobras se oponen a la expropiación de los pulpos en Bolivia y anticipan que no colaborarán con YPFB en caso de que esos pulpos sean expropiados? Porque si colaboraran con una YPFB que hubiera expropiado a las multinacionales, pondrían en riesgo sus propios negocios con ellas. Por distintas vías, PDVSA y Petrobras se han convertido en canales de asociación con los grandes intereses petroleros internacionales. Petrobras está privatizada; una parte de su capital pertenece a los fondos de inversión; su política es manejada por la Bolsa. PDVSA, por su parte, ha establecido un contrato de asociación con Repsol para la explotación de la cuenca del Orinoco; este contrato es el modelo al cual el gobierno de Chávez pretende ajustar todas las concesiones a las empresas extranjeras, que ya extraen el 30% de la producción venezolana (una proporción que viene aumentando sistemáticamente). El proyecto de Petrosur, el cartel de las estatales petroleras de América del Sur que promueve Chávez, plantea una asociación con el capital extranjero. Por eso rechaza a una YPFB que eventualmente expropie a los pulpos, pero le da la bienvenida a la argentina Enarsa, que no es más que una pantalla de la entrega del Mar Argentino a Repsol. En función de estos intereses, Chávez, Lula y Kirchner intervienen como un factor contrarrevolucionario en la crisis boliviana.

2 de julio de 2018
«Tregua indefinida”
Comisión Internacional del Partido Obrero

Sección preparada por la Comisión Internacional del Comité Nacional del Partido Obrero La izquierda parasitaria de Bolivia (desde Jaime Sola res al POR y la LOR-CI) se refugió en una peculiar ex cusa: mientras las masas estaban sumergidas en la “borrachera electoral”, ellos no se preocupaban con tonterías: continuaban “velando las armas” de la revolución “Que quien llegue al gobierno haga buena letra -amenazaba Jaime Solares una semana antes de los comicios-. Si no lo hace, en abril comenzaremos a actúa para tener un gobierno obrero-campesino” (La Nación 12/12). Mientras tanto, a dormir la siesta. Inicialmente, esa tregua seguía hasta abril. Luego la extendieron tres meses más, hasta julio. Ahora acaban de prorrogarla indefinidamente. “El futuro presidente logró ayer un estratégico acuerdo político con las fuerzas sociales de la combativa región d El Alto. Evo Morales logró la adhesión de los movimientos sociales alteños (que) dejaron sin efecto un plazo de 180 días que se había concedido a priori al nuevo gobierno para que haga transformaciones” (Clarín 24/12). Los que invocaban la revolución a plazo fijo, han ter minado completamente rendidos a los pies de Morales confirmando lo que habíamos dicho con mucha anticipación: que la única función de toda su verborragia “revolucionaria” era encubrir su capitulación.

2 de julio de 2018
“Libertad de voto”
Comisión Internacional del Partido Obrero

Sección preparada por la Comisión Internacional del Comité Nacional del Partido Obrero Jaime Solares y la burocracia de la COB tienen un poco envidiable mérito: levantaron la posición electoral más pérfida que se les presentó a las masas bolivianas. La COB reunió un plenario en El Alto que declaró que “ninguno de los candidatos representa al pueblo”, pero, a renglón seguido, resolvió dejar a sus afiliados “en libertad de ejercer su derecho a elegir por cualquiera de los candidatos” (La Nación, 12/12). Naturalmente, como un ciudadano puede emitir solamente un voto, podía hacerlo, libremente, por Evo Morales o por Tuto Quiroga. Para la COB era lo mismo. Aunque Solares declaró ante la prensa que “ninguno de los candidatos representa al pueblo”, agregó que “le deseamos suerte a Morales” (ídem). El charlatanerismo es evidente. El primer paso para la reconstrucción de la izquierda boliviana es la crítica más implacable a estos charlatanes organizadores de treguas y cuartos intermedios.

2 de julio de 2018
La agenda revolucionaria de Bolivia
Comisión Internacional del Partido Obrero

Sección preparada por la Comisión Internacional del Comité Nacional del Partido Obrero Una de las primeras consecuencias de la masiva victoria electoral de Evo Morales fue desatar una crisis en el gabinete de uno sus “aliados”, Lula da Silva. Cuando en La Paz todavía se estaban contando los votos, en Brasilia se enfrentaban dos camarillas ministeriales: de un lado, el ministro Palocci (de Finanzas), el directorio de la Petrobras y el Ministerio de Energía; del otro, Marco Aurelio García, los asesores internacionales de Lula y los sucesores de José Dirceu. Palocci y Petrobras rechazaban toda renegociación de los contratos firmados hace una década con Bolivia y planteaban recurrir a los tratados y tribunales internacionales para imponerle a Morales su continuidad. “No existen hoy desequilibrios económicos que justifiquen una anulación del contrato (de Petrobras con el Estado boliviano)”, declaró Ildo Sauer, director de Gas y Energía de Petrobras (Clarín, 23/12). Sauer pasa por alto que los “contratos vigentes” fueron firmados cuando el barril de petróleo se cotizaba a 10 dólares, apenas un 15% de su actual valor de mercado. La misma posición tenía el resto de las petroleras que operan en Bolivia. Durante todo el año pasado, los pulpos amenazaron con retirarse si Morales ganaba las elecciones y disminuyeron en más del 40% sus inversiones en 2005. Ocho de las doce más grandes (entre ellas Repsol) ya habían dado los primeros pasos para recurrir al arbitraje de “tribunales internacionales” para imponer al nuevo gobierno la continuidad de los contratos. En oposición a Palocci y Petrobras, Marco Aurelio García -el principal operador de la política exterior de Lula- se rindió ante lo evidente: la masividad de la victoria electoral de Morales había quebrado cualquier intento de mantener los “viejos contratos”. La posición de García se impuso y por eso Evo Morales acordó visitar Brasil y entrevistarse con Lula. Algo similar ocurrió con Repsol, que poco tiempo atrás había difundido una curiosa nota afirmando que “el nuevo marco legal boliviano es ilegal” (sic) (El Cronista, 3/6). Mientras sus acciones se derrumbaban en Madrid al conocerse la magnitud de la victoria de Morales, su presidente, Antonio Brufau, se apresuraba a “saludarlo” y a declarar que “podría llegar a un acuerdo con Morales como se llegó con Chávez”. Este giro de Brufau sirvió para anudar el viaje de Morales a España. Detrás de Petrobras y Repsol -las petroleras con los mayores negocios en Bolivia-, las restantes también se plantean renegociar sus contratos. Ya han acordado cuál será su campo de batalla. El programa petrolero de Morales El programa de Morales respecto de los hidrocarburos ya fue aprobado en el referéndum de 2004 y tiene sanción parlamentaria: el aumento de las regalías e impuestos que pagan las petroleras y la “refundación” de YPFB, la empresa hidrocarburífera estatal desmantelada con las privatizaciones. El intento del ex presidente, Carlos Mesa, de incumplir con esta norma, produjo la crisis de junio pasado, la caída del gobierno y la anticipación de las elecciones. La victoria de Morales es el resultado político fundamental de esa crisis. Morales plantea que la YPFB “re-fundada” recobre la propiedad de las reservas de petróleo y gas y, por lo tanto, la propiedad de la totalidad de los recursos extraídos (propiedad en “boca de pozo”). Esto constituye una reversión del régimen anterior, que otorgaba esa propiedad a las petroleras. Bajo el nuevo régimen, las petroleras extraerían el crudo y el gas por cuenta de YPFB y estarían obligadas a entregárselo (a un precio determinado en el contrato). El comercio exterior de los hidrocarburos quedaría en manos de YPFB. La empresa petrolera estatal intermediaría entre la Nación y sus riquezas naturales, y el mercado mundial. “Las empresas no tienen derecho a ejercer el derecho de propiedad sobre el gas y el petróleo. Nuestro gobierno va a nacionalizar los hidrocarburos en base a la Constitución y cualquier empresa que quiera invertir deberá subordinarse a las leyes bolivianas. Los actuales contratos son nulos (…) Se tiene que eliminar la cláusula de esos contratos que dice que la empresa adquiere el derecho de propiedad en boca de pozo. El Estado es dueño del subsuelo y del sobresuelo”, declaró Evo Morales (Página/12, 21/12). “El Estado va a asumir la propiedad en boca de pozo, el control y definirá los precios internos, externos, utilidades, estructura de costo y de análisis (…) decidirá cuál es la ganancia de la petrolera”, completó el vicepresidente electo, García Linera (Clarín, 23/12). Este programa nacionalista choca con las pretensiones de las petroleras, en especial porque éstas apuntan al gran negocio de exportación del gas licuado a México y Estados Unidos. Por eso, la legislación que contiene dicho programa no fue ratificada por Mesa y las empresas se han negado a renegociar sus contratos. Un diario concluye que la explotación petrolera y gasífera se encuentra hoy en “un limbo legal” (El Cronista, 17/11). Los pulpos estarían dispuestos a aceptar un aumento de los impuestos y las regalías, incluso porque creen que podrían burlar fácilmente (como lo vienen haciendo desde hace mucho) los controles del débil Estado boliviano. Sin embargo, rechazan que el Estado boliviano recupere la propiedad de las reservas y de los hidrocarburos en “boca de pozo” y el manejo del comercio exterior. Las petroleras contabilizan la propiedad de las reservas como capital propio (por el que pueden obtener financiación). La propiedad de los hidrocarburos en “boca de pozo” les permite capturar enteramente la enorme renta extraordinaria que produce un barril a 70 dólares o la unidad de gas a 12 dólares. El tema es clave también para Morales. Sin la propiedad efectiva de las reservas y del petróleo en “boca de pozo”, la YPFB “refundada” no sería más que una cáscara vacía, o sea una versión boliviana de la Enarsa argentina. Al establecer un precio de compra de los hidrocarburos en base a los costos internos de producción para venderlos luego por su cuenta en el mercado mundial, el Estado boliviano podría apropiarse de una paite de la renta petrolera (que hoy va casi enteramente a los bolsillos de los pulpos). Sin recuperar esa renta extraordinaria, Bolivia no tiene ninguna posibilidad de reconstruir su Estado o de satisfacer la más elemental de las demandas de las masas. Morales pretende establecer en Bolivia un régimen de hidrocarburos que se asemeje al de Venezuela, donde Chávez reparte por mitades la renta de los combustibles con los pulpos internacionales. Bolivia y Venezuela Chávez impulsa “contratos de asociación” (formación de empresas mixtas con mayoría de PDVSA). Las petroleras se resisten a aceptar en Bolivia el mismo tipo de contrato que aceptan firmar en Venezuela. La razón es que Bolivia no es Venezuela: el desarrollo capitalista llevó en Venezuela a la creación de una empresa estatal que hoy los pulpos no pueden ignorar; en Bolivia, la “refundación” de tal empresa lesionaría los intereses concretos de las petroleras. En Venezuela hay un Estado que tiene un mayor poder de arbitraje frente al capital internacional que el Estado boliviano; cuando PDVSA estuvo a punto de ser vaciada, el gobierno de Chávez reconstruyó esa capacidad de arbitraje. En Bolivia sería inviable, por ahora, porque YPFB simplemente no existe. Argentina, Chile y Brasil Argentina es uno de los principales compradores del gas boliviano, una parte del cual luego reexporta a Chile. Repsol está en las dos puntas del negocio: es vendedor en Bolivia y comprador en Argentina. El precio de venta es de 2 dólares (cuando el precio de referencia internacional oscila entre los 12 y 15). Para la ampliación de este negocio está planteada la construcción de un gasoducto entre Bolivia y el norte argentino, en la que ya se anotaron Repsol y Techint. El otro gran comprador del gas boliviano es Brasil que, a través de Petrobras, también opera como vendedor y comprador. La victoria de Evo Morales ha creado una crisis en este negocio. Primero porque exige que las ventas sean “de Estado a Estado” (lo que eliminaría el gigantesco negociado que están realizando Repsol y Petrobras operando a ambos lados de las fronteras). Segundo, porque pretende aumentar el precio de venta para “acercarlo” a los valores del mercado mundial. Repsol, Techint (en su doble carácter de proveedora de caños para el gasoducto del norte y de petrolera a través de su subsidiaria Tecpetrol) y Petrobras ya han comenzado a “operar” para mantener sus negocios, con el respaldo de los gobiernos de Argentina, Chile, Brasil y Venezuela. “Las empresas ya tienen un plan para negociar con Morales”, informa La Nación (20/12): “si Morales subiera el gas, por ejemplo, a más de 2,70 dólares el millón de BTU (un 23% de alza), no convendría construir el gasoducto (el cual) sólo es viable a un precio razonable” (ídem). Las petroleras amenazan con abastecerse de otras fuentes. Las “empresas argentinas” que hablaron con La Nación (20/12) anticiparon que si Morales pretende un precio mayor a los 2,70 dólares desarrollarían la producción de carbón para sustituir el gas boliviano. El ldrchnerista Fellner, gobernador de Jujuy, terció en las amenazas: “con ese precio, yo desarrollo el gas en mi provincia” (ídem). Fellner fue designado como “enviado presidencial especial” a Bolivia, donde trabajará con la “misión especial” del Mercosur, que incluye entre otros al brasileño Marco Aurelio García (Clarín, 17/12). Chávez participa del juego con el anuncio de un gasoducto desde el Orinoco hasta Brasil y Argentina, una empresa faraónica que “no es otra cosa que una especulación del gobierno de Lula para advertirle a Bolivia que existen alternativas si pretende, como lo insinuó ayer Morales, naciones rehenes de su gas” (La Nación, 14/12). Una amenaza similar pero mucho más verosímil es la que plantean Repsol y Techint. Las mismas empresas que planeaban asociarse en el gasoducto entre Bolivia y Argentina acaban de firmar un contrato con la norteamericana Hunt Oil y el gobierno de Chile para abastecer el mercado chileno con el gas extraído del yacimiento peruano de Camisea. Desde Chile, una vez licuado, el gas peruano podría ser exportado a México y Estados Unidos. “Repsol tiene una muy buena relación con el gobierno (argentino) y suele trabajar en conjunto con los funcionarios del área energética del Ejecutivo. Así sucedió, por ejemplo, cuando se anunció el acuerdo triangular entre PDVSA, Repsol y Enarsa, que favoreció muchísimo al emporio español” (Página/12, 31/12). También Techint es un estrecho asociado al gobierno de Kirchner. Junto con las amenazas llegan las “ofertas”. Petrobras acaba de ofrecer al Estado boliviano una participación accionaria en las refinerías que la brasileña opera en Bolivia. Le ha ofrecido, también, una participación accionaria en el polo petroquímico que se construirá en la ciudad brasileña de Corumbá, en la frontera con Bolivia, para procesar el gas boliviano. Además de Petrobras, en ese emprendimiento participan la petroquímica brasileña Brashken y Repsol. El gobierno argentino, por su parte, ofreció elevar a 4 dólares el precio de la unidad del gas que importa de Bolivia, lo que implicaría una duplicación del precio actual pero sería apenas un tercio de su valor internacional. Los pulpos y los gobiernos a los que éstos están aliados intentan alcanzar un acuerdo de conjunto, en el que están dispuestos a ceder “algo” de la renta petrolera para mantener lo fundamental: la propiedad de las reservas y los hidrocarburos extraídos. Los “aliados latinoamericanos” amenazan a Evo Morales con el boicot y el estrangulamiento externo si no se suma a los dictados de las petroleras con las que cada uno de ellos se ha aliado. Santa Cruz La oligarquía boliviana, las petroleras y el imperialismo han ganado un importantísimo punto de apoyo para defender sus exigencias con la conquista de las prefecturas de Santa Cruz y Tanja por parte de la derecha. El surgimiento de este virtual “doble poder” en el oriente boliviano es la directa consecuencia de la capitulación de Morales, que aceptó la elección directa de los prefectos (algo que no se encuentra establecido en la Constitución) y la sobre-representación de las provincias orientales en el Senado. El vicepresidente electo, García Linera, calificó el poder que se ha ganado la oligarquía como “un contrapeso que la población nos ha colocado (…) una señal sabia del electorado” (El Deber, Santa Cruz de la Sierra, 20/12). Se trata de una señal de la inocultable tendencia del nuevo gobierno a la conciliación con la reacción. La agenda de la burguesía cruceña -que no se refiere sólo a sus intereses petroleros sino también al muy poderoso lobby agroexportador de la soja- choca frontalmente con la de Morales. Las provincias orientales reclaman una “descentralización” que significará, en lo fundamental, la transferencia a los gobiernos locales de una parte sustancial de los recursos del Estado: “Juan Carlos Urenda, un abogado de Santa Cruz, dice que la participación del Estado central en el ingreso nacional deberá ser reducida del 75 al 33 por ciento” (The Economist, 17/12). La burguesía cruceña, que se opone a la “refundación” de YPFB y a cualquier medida de distribución de tierras a los campesinos que pueda afectar los intereses sojeros, reclama, además, su derecho a “ejecutar” (en sus propias términos y en su propio beneficio) las políticas sobre recursos naturales y tierras que establezca el gobierno nacional. Es decir, el “derecho” a neutralizar cualquier resolución que afecte sus intereses y los de sus aliados. Coca Los yanquis pretenden tener bajo su control absoluto el negocio del narcotráfico. La reaparición de Afganistán como primer productor mundial de opio (la base de la heroína) después de su ocupación por los norteamericanos ha vuelto a confirmarlo. Para controlar el negocio -y para evitar un crecimiento de la producción que derrumbaría los precios y, por sobre todo, los beneficios- el imperialismo ha recurrido a la militarización de los países productores y a la represión de sus campesinos. Mientras esta política continúe -en Colombia, en México, en Perú- no existe la menor posibilidad de acuerdo entre el imperialismo y el gobierno de Morales. Con la bandera de la legalización de la coca, Morales obtuvo el 93% de los votos en el Chapare, la principal región productora. La cuestión de la coca lleva, directamente, a la del Ejército. El imperialismo se ha valido de la llamada “lucha antidrogas” para disciplinar y penetrar profundamente en los ejércitos latinoamericanos y en sus servicios de inteligencia. Morales anticipó que las fuerzas armadas dejarán de encargarse de la destrucción de cocales ilegales. Juan Ramón Quintana, un ex militar que asesora a Morales y es uno de los candidatos al Ministerio de Defensa, denunció que “la fuerza especial (del Ejército) de lucha contra el narcotráfico es una agencia de la DEA”, la agencia antidrogas norteamericana. Quintana denunció que el Ejército y los servicios de inteligencia, “en lugar de cuidar la seguridad del Estado boliviano, cuidan la de Estados Unidos (…) con el enorme riesgo que esto implica para la seguridad del Estado” (Clarín, 28/12). Detrás de la cuestión de la coca asoma la disputa por el control del Ejército. El carácter del MAS El MAS no es un partido, como el PT de Brasil. Tampoco es una coalición de partidos, como el Frente Amplio de Uruguay. El MAS es una coalición de “movimientos sociales diversos, y hasta contradictorios, nucleados en tomo a la Confederación de Cocaleros de Bolivia. Carece de una estructura partidaria. No tiene cuadros partidarios con ascendiente propio entre las masas o incluso predicamento dentro del propio MAS. Los intentos de “institucionalizar” al MAS fracasaron, uno tras otro. “No hay costumbre de trabajo en comisiones. El parlamentario Antonio Peredo quiso organizar una comisión de relaciones internacionales, pero no funcionó. Tampoco la que intentó el dirigente Iván Iporre, para asuntos internos. Tampoco una comisión legislativa que ensayaron los congresistas (…) En 2002, cuando se postuló a la presidencia, Evo Morales designó una comisión política. Se reunió una vez. Ahora funciona otra, con más organicidad, pero puede ser cambiada por el jefe. Nunca fue revelada públicamente la identidad de sus miembros” (El Comercio, Lima, 25/12). A algunos voceros de la clase patronal les preocupa el carácter del personal político que un partido sin dirección ni disciplina puede poner en los ministerios y secretarías, es decir, al comando del Estado. “Es inocultable el problema de la carencia de cuadros técnicos, aderezado por la decisión de incluir indígenas en el gabinete” (ídem). “La asamblea del MAS es un mecanismo de convalidaciones de lo que Morales decide, más que de dirección” (ídem). En las asambleas locales del MAS, bullen elementos de izquierda y hasta revolucionarios. Morales no cuenta con una burocracia partidaria disciplinada, como Lula en Brasil; tampoco con una estructura política con experiencia de gestión en el Estado, como el pro-prio PT y el Frente Amplio en Uruguay. Evo Morales, en persona, deberá enfrentar a las masas bolivianas para imponerles los acuerdos -con las petroleras, con la oligarquía de Santa Cruz, con el imperialismo que permitan viabilizar su gobierno. Deberá demostrar entonces, en la práctica si es capaz de domesticarlas. El papel de la Constituyente Bolivia -y Evo Morales- enfrentan un conjunto de contradicciones explosivas; las mismas que llevaron a la caída de dos presidentes en apenas dos años. Estas contradicciones no se resuelven con maniobras; plantean nuevas confrontaciones. La masividad de su victoria electoral ha dejado a Morales sin la posibilidad de refugiarse en la excusa del “consenso parlamentario”. La crisis política que se viene arrastrando desde octubre de 2003 y la polarización política y social puesta de manifiesto en las elecciones anticipan que se acerca la hora de las definiciones. Morales está obligado a una negociación “a tres bandas” -con las petroleras, con la burguesía cruceña y con el imperialismo- bajo la “mediación” de Chávez, Lula y Kirchner. Sus supuestos “amados latinoamericanos” ya han dejado en claro que sostienen, en lo fundamental, los intereses petroleros. Las posibilidades de un acuerdo -y sus términos concretos- sólo pueden ser explorados y alcanzados a través de choques, golpes, amenazas y contragolpes. La función de la Constituyente, convocada en principio para junio próximo, es sancionar estos acuerdos… si es que llegan a concretarse. No será un organismo de deliberación; mucho menos está planteado para satisfacer las reivindicaciones populares. Será el ámbito que les dará un carácter constitucional a los acuerdos que establezca Morales con las petroleras, con el imperialismo, con los “aliados latinoamericanos” y, por sobre todo, con la oligarquía de Santa Cruz y de Tarija. Ninguna conciliación con la oligarquía de Santa Cruz, enemiga jurada de las masas oprimidas de Bolivia. Por la elección de la Constituyente en base a un distrito único; ninguna “sobre-representación” para la oligarquía. Por la formación de comités de obreros y comités de campesinos por la nacionalización sin pago de los hidrocarburos y su puesta en funcionamiento bajo el control de los trabajadores, y por la expropiación inmediata de los grandes latifundios y el reparto de las tierras entre los campesinos sin tierras. Programa Para llegar a un acuerdo con la oligarquía, las petroleras, los “aliados latinoamericanos” y el imperialismo, Morales está obligado a abandonar su propio programa nacionalista burgués. No tiene condiciones para imponer su programa a enemigos tan poderosos, cuando su preocupación fundamental es, al mismo tiempo, desmantelar las tendencias revolucionarias de las masas. Morales deberá abandonar ese programa -y cualquier intención de “refundar” Bolivia- ante los ojos de millones de trabajadores, obreros y campesinos, que han depositado en él sus aspiraciones y expectativas. Si logra hacer que las masas acepten un acuerdo con los pulpos petroleros, con la burguesía de Santa Cruz, con el imperialismo y con los gobiernos de América Latina, Morales tendrá una presidencia. De lo contrario, Bolivia ingresará a una fase revolucionaria decisiva. El nacionalismo de contenido burgués se apresta a protagonizar en Bolivia un nuevo fracaso histórico. La experiencia práctica deberá enseñarles a los explotados que no hay caminos intermedios entre la entrega nacional y el planteo revolucionario de la expropiación sin pago de los hidrocarburos y la gestión obrera de la economía. Es necesario intervenir en esta experiencia práctica de las masas mediante un programa de reivindicaciones que una los reclamos perentorios de los explotados -la nacionalización sin pago de los hidrocarburos, la tierra para los campesinos, el libre cultivo de la hoja de coca, el aplastamiento de la reacción de las provincias del oriente- con la formación de comités obreros, de comités campesinos, de asambleas populares, para asegurar el cumplimiento de las reivindicaciones populares y para que la Constituyente sea convocada bajo términos y condiciones que aseguren una mayoría popular que impulse los cambios revolucionarios. Para apuntalar la experiencia de las masas en Bolivia, llamamos a organizar la lucha contra la política de bloqueo y contención que impulsan los Lula y los Kirchner (y, en segundo término, los Chávez), por cuenta del imperialismo y las petroleras. En oposición al nacionalismo burgués que, dentro y fuera de Bolivia, intenta ahogar las potencialidades revolucionarias continentales del proceso político del Altiplano, llamamos a la conformación de un frente internacional para luchar en todo el continente por la nacionalización sin pago de los pulpos petroleros, por el control y la gestión obrera de los recursos nacionalizados y por los Estados Unidos Socialistas de América Latina.