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En Defensa del Marxismo N° 31

1 de agosto de 2003 · 9 notas

Notas de este número

1 de agosto de 2003
La perspectiva revolucionaria en nuestra época

Intervención de Jorge Altamira (en el lanzamiento de la cátedra libre En defensa del Marxismo, el 27 de mayo de 2003) Compañeras, compañeros: naturalmente, quiero declararles mi enorme simpatía por la decisión de hacer esta cátedra libre. Las cátedras libres fueron una de las reivindicaciones más importantes de la reforma universitaria del año 18. Permitía que dirigentes obreros o dirigentes revolucionarios, que a lo mejor no tenían un título universitario, pudieran ingresar a la universidad y abordar materias en las que seguramente ellos eran todavía más conocedores que los profesores habilitados. Hubo momentos, en los que el movimiento estudiantil luchó muy denodadamente por este desarrollo de las cátedras libres. La posibilidad de que las tengamos nuevamente y que se instalen en las barriadas, y en las fábricas ocupadas tiene que vincularse a la necesidad de desarrollar una Universidad socialista de los trabajadores. Nadie puede pensar seriamente en una preparación sistemática de los trabajadores argentinos para la toma del poder sin aprovechar estos años de libertades democráticas y derechos constitucionales, para poner en marcha una Universidad que capacite al máximo a los trabajadores en el dominio de las Ciencias Sociales. Es muy importante que el propósito sea la exposición de la teoría marxista porque el marxismo es la expresión más acabada de las Ciencias Sociales, aunque esto no le guste a la gente que dice "bueno, algo que empezó a desenvolverse hace 150, 200 años, ya no debería ser la expresión más acabada de nada". Pero el marxismo no es, y así se definió desde un comienzo, un sistema cerrado. Como es una metodología científica, que progresa con las investigaciones y la experiencia histórica; decir que uno está defendiendo al marxismo, no significa de ningún modo limitarse a conclusiones específicas de hace 150 años, y que sólo quedaría memorizarlas. Eso es completamente ajeno a la realidad del marxismo, si así fuera de ninguna manera podríamos decir que el marxismo es una doctrina revolucionaria. Es una doctrina revolucionaria por la capacidad de criticarse a sí misma, por su planteo metodológico de que la solución de cada problema es el planteamiento de un nuevo problema. Yo tengo por hábito equivocarme en cuanto a la magnitud del interés de una charla. Pensé que ésta iba a ser una charla más reducida y les iba a decir que lo que más me interesaba de la charla era el debate posterior. Pero parece que la concurrencia es muy grande y no retiro la propuesta del debate porque me parece que es lo más significativo en todo trabajo de formación política revolucionaria. El tema de la charla fue fijado con anticipación, hace dos semanas. Pero debo decirles que armé la charla sobre la base del discurso de Fidel Castro ayer (lunes 26 de mayo) en la Facultad de Derecho (risas). Como ustedes ven, en cierto modo es pan caliente y, además, yo tengo una preferencia por ese tipo de cosas, porque es algo que está vivo, la presencia de Fidel Castro y el discurso han causado una enorme impresión. Naturalmente no me voy a referir al discurso como tal, porque tengo que hablar del tema que me toca a mí, pero el discurso de Fidel Castro se presta muy bien para la cuestión del tema de la perspectiva revolucionaria. Porque la esencia del discurso de FC tuvo que ver con la cuestión de la catástrofe social e histórica que estamos viviendo. No es frecuente escuchar hablar a alguien de la catástrofe. Tan poco frecuente, que nosotros hemos sido y somos descalificados como "catastrofistas". Pero ayer FC trazó de forma muy elocuente y con algunos ejemplos bien estructurados, el cuadro de catástrofe que vivimos. No era habitual hasta hace muy poco caracterizar la situación histórica como catástrofe. Esto lo sé muy bien porque vengo escuchando o leyendo a FC desde el año 57. En una época sus discursos eran impresionantes, uno de los más impresionantes es el que se llama La historia me absolverá y es la defensa ante el tribunal que lo juzga por el asalto al Cuartel de la Moncada. Y otro discurso extraordinario es cuando por primera vez se presenta en las Naciones Unidas en el año 59. Luego en el año 60 estuvo aquí el presidente Osvaldo Dorticós. Ya me había olvidado que se presentó en una facultad y hasta el hecho de que yo mismo había participado en organizar la charla de Dorticós en la Facultad de Ciencias Económicas, en la calle Córdoba. Eramos un grupo de compañeros, me acuerdo de casi todos, que habíamos organizado esa charla y como consecuencia de eso una parte del gabinete del gobierno cubano, me acuerdo en particular del ministro de Marina, vino a cenar a la casa de mi tío. Y nos fuimos caminando por Córdoba, luego por Pueyrredón y terminamos en la casa de un tío mío… que es de derecha (risas), pero que -yo vivía en condiciones muy estrechas- no habría podido llevarlos a mi propia casa; el vivía mejor, por eso era de derecha (risas). Cuando le dije que tenía a medio gabinete cubano ahí, el hombre nos puso en la sala principal y salió a la calle a comprar todo lo que había en el barrio para alimentar al gabinete cubano. En cierto modo, como corriente política, el Partido Obrero nace en relación a la defensa de la Revolución Cubana. No se tienen que olvidar que muchos de nosotros las armas principales las hicimos cuando el imperialismo norteamericano invadió Cuba en abril de 1961 y luego en algo que fue extraordinario para la época, cuando parecía que era inminente la guerra nuclear por Cuba entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en octubre de 1962, en lo que se llamó la "Crisis de los misiles". Ayer, FC desenvolvió el tema de la catástrofe. Nuestro tema hoy son las perspectivas revolucionarias. No es lo mismo. Y una de las cosas que quiero señalar es esta diferencia. El toma el tema de la catástrofe y muestra que vivimos en un mundo de catástrofe. La descripción de la guerra contra Irak, de la guerra en Afganistán, la matanza de los niños, la mutilación de las personas. Pero siendo la guerra la expresión más brutal de la catástrofe, los bombardeos con uranio empobrecido, tanto en Irak como en Yugoslavia, siendo la expresión más fuerte de las catástrofes, en el discurso de ayer, también señala la destrucción sistemática del medio ambiente e introduce un tema un poco más profundo, el tema de la aparición de las enfermedades nuevas, como consecuencia del desarrollo parasitario del capitalismo y destaca un fenómeno importante. Denuncia que la reacción del capitalismo a estas nuevas enfermedades y a un montón de epidemias y manifestaciones patológicas es puramente terapéutica. Una reacción terapéutica es la reacción de los laboratorios y los monopolios farmacéuticos que producen medicamentos con fines de lucro para combatir la enfermedad que, de algún modo, el capitalismo con su desarrollo anárquico, ha creado. Y opone a esa reacción terapéutica, la reacción preventiva, que consiste en la acción social consciente, sistemática del hombre en el cuidado de su propio medio ambiente y del marco ecológico en que se tiene que desenvolver el ser humano. Es muy significativa la reacción de los grandes monopolios capitalistas que, como ustedes sabrán, en el tratamiento del Sida producen antiretrovirales a precios imposibles. Absolutamente imposibles. Sólo la franja más rica de la burguesía puede tratarse contra el Sida. Ya más abajo, inclusive dentro de la propia burguesía, la medicación es prohibitiva, lo cual ha provocado tremendas crisis, la más destacada de todas, la crisis de Sudáfrica, donde la gente está muriendo como hormigas y no hay posibilidad de tratarlos por el monopolio de la investigación y el patentamiento de los medicamentos. Esto también ha producido una crisis en Brasil, donde el gobierno anterior tuvo que tomar medidas para introducir una especie de precios máximos a los medicamentos y en cierto modo suspender la aplicación de la ley de patentes en Brasil con respecto al tratamiento del Sida. Como ustedes ven, el discurso de ayer pone de manifiesto la cuestión de la catástrofe e introduce esta novedad en los discursos antiimperialistas. Esta visión de conjunto de un período de catástrofe es una novedad. Venimos de una época en la que se consideraba que el capitalismo se estaba desenvolviendo, que era un factor de progreso, que era una mejora en la vida material. Nadie hablaba de la catástrofe. No sé si muchos de los seguidores de FC van a recoger mañana este tema de la catástrofe en la que se desenvuelve el capitalismo, aunque el discurso de FC no relaciona en ningún momento la catástrofe con el capitalismo, ese carácter de conjunto de tratar de explicarlo como consecuencia del desenvolvimiento capitalista. El problema de la catástrofe no es ajeno a la situación histórica mundial, porque la catástrofe no es definitiva sino la expresión de un régimen social que se ha agotado, pero que sin embargo está sobreviviendo porque la clase explotada, en ese régimen social, no ha dado cuenta de él, es decir, porque los trabajadores no han hecho la revolución. La catástrofe es la expresión de un régimen que no sólo ha madurado para una transformación social, que no sólo ha cumplido su rol histórico, sino de un régimen en completa pudrición. Esta tesis figura en las tres primeras páginas del Programa de Fundación de la Cuarta Internacional y nadie lo había levantado hasta ahora, al menos en el aspecto de la catástrofe, de un modo más o menos sistemático. Esto es una novedad. No una novedad de FC, ya empieza a ser una novedad en distintos discursos y fue el tema que FC planteó ayer. Pero no basta simplemente describir la catástrofe, sino que hay que emitir un juicio histórico sobre la catástrofe. ¿Qué quiere decir un juicio histórico? ¿Es una catástrofe porque la gente está confundida? ¿Porque los gobernantes no saben lo que hacen? ¿Porque no ha habido una suficiente planificación? ¿No se regula bien la economía? ¿No hay una supervisión? ¿Las Naciones Unidas no se dieron cuenta? ¿La FAO no actúa? ¿Unicef no se cuida? ¿O es un estadio del régimen social que vivimos, que es el régimen capitalista? Porque si es un estadio del régimen social capitalista, tenemos aquí la premisa básica de la revolución socialista. Pero Fidel Castro no extrajo esta conclusión (risas). Dijo que Cuba siguió un curso revolucionario, pero que esto no quiere decir que los demás tengan que hacer lo mismo. Pero este análisis, esta descripción plantea la revolución socialista, independientemente que no hubiese sido la conclusión del discurso. Y esto es lo que tiene un valor extraordinario. Además, es un tema importante que en el Partido Obrero hemos desarrollado con cierta sistematicidad (aunque nada es siempre verdaderamente sistemático entre nosotros) porque la catástrofe del capitalismo influye en las condiciones de la revolución proletaria. Es que la revolución socialista en la época actual enfrenta la circunstancia de que el 25% de la clase obrera se encuentra desocupada. Mejor dicho, más del 25%. Porque lo que en Argentina tenemos como desocupados es el 25% de la población activa, no el 25% de los obreros. Así que la tasa de desocupación entre los obreros es mucho mayor. Y, por lo tanto, todos esos trabajadores no se encuentran en una fábrica. Es decir, que en la época de la catástrofe del capitalismo hay que hacer la revolución con los obreros que están dentro de la fábrica y con los que están afuera de las fábricas. Y el que diga que no hay que organizar a los trabajadores que están fuera de la fábrica, no quiere hacer la revolución en la época de la catástrofe del capitalismo. Hay que bancarse, entonces, las condiciones de pudrición del sistema. Si el mundo fuera racional, este sistema habría sido derrocado por la acción revolucionaria en el punto de madurez, antes de que manifestase los síntomas de su completa descomposición. Pero la historia no funciona racionalmente. Kirchner, Lavagna y todos piden soluciones racionales, por eso, porque saben que no existen (risas). La humanidad tiene que pasar por diversas experiencias. No es a la luz sólo de la razón que actúa, sino a la luz de la razón que ha sido fecundada por grandes experiencias. La razón también tiene que alimentarse, no puede funcionar en el aire. Entonces, hay que militar y actuar en las condiciones de la catástrofe del capitalismo. Hay que unir los elementos revolucionarios en la época de catástrofe del capitalismo con aquel planteamiento original de los comunistas, de Marx del siglo pasado, o sea de la revolución dirigida por la clase obrera y del gobierno de los trabajadores como dictadura del proletariado. En el discurso de FC de ayer, esta descripción de la catástrofe y todas las denuncias que hace, tienen mucho de liberal. Liberal define al pensamiento que denuncia las injusticias. Pero también, el discurso es una expresión principal de la Revolución Cubana. Es la expresión de que los méritos de la organización social de la Revolución Cubana, bloqueada, aislada y en la pobreza son todavía superiores a los del capitalismo. El puede decir todo eso sobre la base de esta experiencia. El sabe, por ejemplo, que no hay Sida en Cuba -algo que podría venir en cualquier momento como consecuencia de la descomposición económica en Cuba, de la pobreza, de la prostitución, etcétera- ni otras enfermedades, porque hay un trabajo sistemático social no ligado al beneficio privado, en defensa de la salud y la educación. Fidel Castro destaca el contraste entre eso y el capitalismo. Fíjense una cosa: Cuba no puede pelear en el mercado mundial con los laboratorios farmacéuticos norteamericanos, pero Cuba les ha ganado en el trabajo de la prevención de las enfermedades; tenemos el caso de la vacuna contra la hepatitis B. Cuba no puede comercializar sus investigaciones en el mercado mundial, ni explotarlas comercialmente, porque está limitada por la acción de los monopolios farmacéuticos. Por eso, algunas patentes que los cubanos logran comercializar en el mercado mundial obedecen a acuerdos con los laboratorios internacionales. Cuando uno piensa en el bloqueo, piensa en barcos que rodean la isla, pero hay cosas que no se ven ni se sienten, pero son tremendamente efectivas, como el hecho de que no pueden transformar su gran trabajo de investigación científica en una rama del comercio mundial, con todos los beneficios que eso podría aportar. Aquí se reflejan las conquistas de la Revolución Cubana en las condiciones dramáticas en que se encuentra por un conjunto de factores, pero principalmente por el bloqueo norteamericano. Y también refleja y esto nunca hay que dejar de decirlo, la experiencia, pero en este caso negativa, de la asimilación de Cuba a la política de la burocracia de lo que fue la Unión Soviética, la cual ha pasado de ser un país de excelente educación y salud al único país del mundo junto a alguna nación de Africa, donde la expectativa de vida de la población desciende; donde todas las enfermedades se están desarrollando y donde las tasas de mortalidad de cada una de ellas es la más alta. Los cubanos saben, como consecuencia del régimen burocrático, primero, y después de la restauración del capitalismo, que si ellos emprenden el mismo camino que emprendió Gorbachov, que emprendió Yeltsin, etcétera, no queda ningún cubano en pie y ni siquiera tuvieron que venir los norteamericanos con las armas. Simplemente por el derrumbe del sistema estatal o planificado. Por eso cuando muchos dicen que el comunismo fracasó, como lo probaría la URSS, uno tiene que decir, sin agotar el debate acá, que quince años después, el capitalismo ha sido peor. Quince años después, hay que reconocer que el capitalismo fracasó y pensar cuál es la alternativa entre capitalismo y comunismo, y yo siempre digo que es la revolución proletaria (risas). Porque por comunismo, todo el mundo entiende un sistema burocrático, entonces entre sistema burocrático y el capitalismo, la salida es la revolución proletaria. El discurso de ayer importa por la denuncia del proceso de destrucción de las fuerzas productivas bajo el capitalismo y no sólo mediante el fenómeno de la guerra, y no sólo mediante el fenómeno del armamentismo. Porque si aparecen enfermedades nuevas, por ejemplo la de la vaca loca, que es consecuencia de la alimentación con forrajes especiales a los animales, en donde para abreviar el tiempo de engorde del ganado, abreviar el tiempo de maduración, se le ponía cualquier cosa. Consecuencia: se trasmitió al ser humano una enfermedad; directamente vinculada a la ley de beneficio. Como cuando se cae un avión por falta de mantenimiento. ¿Y cómo va a haber mantenimiento si el personal de mantenimiento fue despedido y su trabajo tercerizado? Finalmente, lo pagaron en su propia ley, porque una de las razones que se le atribuye al éxito del ataque a las Torres Gemelas es que los controles aduaneros en Estados Unidos eran muy débiles, porque habían reemplazado todo el personal de origen norteamericano, calificado, por personal inmigrante, menos calificado, porque a éstos les pagaban infinitamente menos. Lo que quiero decir simplemente es que estoy hablando de la catástrofe y la destrucción de fuerzas productivas como un régimen, y un método de desenvolvimiento del capitalismo. No como un fenómeno extraordinario, producto de una guerra, de una confrontación entre dos países, de un ataque militar, donde se bombardea a todo el mundo y se destruyen edificios, maquinarias, etcétera. Este es el problema principal, la cuestión de que hemos entrado desde hace mucho tiempo, por momentos disimuladamente, y por momentos más francamente, en un período de catástrofe. El capitalismo, en la fase histórica de la catástrofe. Se expresa en la tasa de desocupación mundial, en la desnutrición, en la mortalidad infantil, en la guerra, en las masacres, los asesinatos, las enfermedades y en todo un sistema de lucro montado en torno de esto. Por eso quiero recordar un folleto de Lenin que resume el concepto histórico del momento: La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla. Y la catástrofe que nos amenaza, como es descripta por Lenin, es la catástrofe que fue descripta ayer, es la catástrofe que describimos siempre. Ese folleto dice también cómo combatirla: ocupando las fábricas, control obrero de la producción, desarme de la policía y el ejército, milicia de los trabajadores, toma del poder por los trabajadores, llamamiento a los trabajadores de todos los países del mundo a levantarse contra el capitalismo. La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla. Con esto, tenemos en cierto modo la respuesta al problema de la charla de hoy, las perspectivas revolucionarias en la época actual. Lo interesante también del discurso de ayer, pero ahora para ir mostrando sus limitaciones, es que FC hace dos observaciones llamativas. En primer lugar, cuando al final dice "viva la humanidad", que no es un tema nuevo, sino que también tiene que ver con el tema de la catástrofe. Como podemos desaparecer del planeta, los Bush y Saddam, Arafat y Sharon, yo y Kirchner, Menem y Duhalde; todos podemos desaparecer, tenemos un peligro común y si tomamos conciencia de él nos unimos para salvar la humanidad. Viva la humanidad. Uno de los primeros que manejó el tema de la catástrofe y lo planteó de esta manera fue un funcionario ruso del gobierno soviético que se llamaba Nikita Kruschev, en relación al peligro nuclear. Dijo que había un tema común a capitalistas y obreros que era el problema de la salvación de la humanidad, de la casa común. Entonces elaboró una política de aproximación al imperialismo. Después vino Gorbachov, que dijo que el concepto de lucha de clases estaba superado, porque toda la humanidad estaba amenazada, que no debíamos pelearnos entre nosotros. Si Macri y un piquetero están amenazados, el piquetero no debe luchar contra Macri y Macri debe tratar de no robarle el trabajo a un cartonero a favor de la empresa de limpieza de Macri, sino que se tienen que unir los dos para la salvación de la humanidad. Esta caracterización de la catástrofe es simplista. Observen la contradicción de describir lo que sería la fase catastrófica del capitalismo y luego convocar a una unidad entre todos, menos algunos recalcitrantes. Es decir, no hay una conclusión política porque la caracterización, siendo correcta en parte; de conjunto, tiene una limitación. El otro tema tiene que ver con la afirmación que hizo de que hay que luchar por lo que es posible, con la salvedad de que cuando se consigue lo que es posible, hay que luchar por otra cosa que es posible y luego así sucesivamente, el planteo de la posibilidad infinita. Ahora, la posibilidad infinita no deja de ser una teoría posibilista. Es decir, hacer aquello que es posible, por lo tanto que no hay que hacer la revolución. Porque la revolución siempre es un fenómeno imposible con relación al sistema vigente. FC reemplaza la categoría de posibilidad histórica, por aquella oportunista, que la define dentro de los marcos vigentes. El posibilismo criticado por Lenin, aquello de que sólo se puede hacer lo que es posible en un momento determinado, fue denunciado en el ¿Qué hacer? Lenin lo definió como un oportunismo. Castro intenta superarlo diciendo que después que una cosa posible se convierte en realidad hay que ir por otras cosas posibles, o sea la posibilidad es infinita. Como Bush lanzó la teoría de la "guerra infinita" y Bertinotti, el jefe del Partido Refundación Comunista, acaba de sacar un libro que se llama La paz infinita, me pregunto: si con esto de la posibilidad infinita no es ya una corriente que está buscando un firmamento infinito y soslayando las tareas históricas del momento que son muy concretas, es decir, la victoria de la revolución proletaria. Porque lo que no se expresa en el discurso es la tendencia del capitalismo a su propia disolución. Es decir, la tendencia que existe en el seno de esta sociedad dividida en clases a la revolución. No vivimos sólo en un período de catástrofe, vivimos en un período histórico de catástrofe capitalista y de tendencia a la revolución, porque las masas no aceptan pasivamente este fenómeno de la catástrofe. Estas revoluciones y levantamientos las tenemos todos los días. Desde la Intifada en Palestina al levantamiento de los indígenas en Ecuador, a la insurrección de marzo en Bolivia, al Argentinazo nuestro y a los levantamientos en Venezuela contra el golpe derechista, lo tenemos en forma absolutamente constante. La tendencia a la revolución, porque la caracterización del momento actual, simplemente como catastrófico, no prevé, no tiene en cuenta, no incorpora la tendencia de este régimen de clases antagónicas, lucha de clases hacia su propia disolución y hacia la revolución social. Lo que falta en el análisis y que es la esencia del marxismo es la comprensión de los límites insalvables del capital, que lo que lleva a la catástrofe es el capital actuando sobre la base de sus propias leyes. El ejemplo de que con ocho millones de dólares se puede resolver el abastecimiento de electricidad en un lugar, no hacía falta que lo dijera FC ayer, porque lo vienen explicando Víctor De Gennaro, Claudio Lozano y Carlos Heller del Banco Credicoop, que la pobreza se supera con el 3 por ciento del PBI. El único problema es que los capitalistas están en bancarrota y necesitan otro 10 por ciento del PBI. ¿O de dónde van a salir los 50.000 millones de dólares que reclaman los bancos que están en la Argentina como compensación patrimonial por la devaluación y la pesificación? Uno dice, con el 3 por ciento resuelvo la pobreza; y el banquero dice, yo necesito 50.000 millones de dólares. Y si no me dan los 50.000 millones de dólares, yo los dejo sin bancos. Es decir, que primero hay que derribar la dominación de los que poseen el 90 por ciento de la riqueza para después poder darle el 3 por ciento famoso para resolver la cuestión de la pobreza. En definitiva, no me voy a poner en maestro ciruela de FC, porque acá el gran maestro es él. Si él puede con 8 millones de dólares darle electricidad a todo el mundo es porque el 1° de enero de 1959, los cubanos derrocaron a la burguesía y tomaron el poder (aplausos). Y ahí está todo el misterio del 3 por ciento y los 8 millones de dólares. En la búsqueda del superbeneficio, la acumulación del capital entra en contradicciones cada vez más agudas que bloquean su posibilidad y, por lo tanto, hace estallar las crisis. Sobre esto no hace falta que me detenga mucho porque ustedes lo vieron en diciembre del 2001. Después de haber acumulado dinero y capital en forma descomunal, sacándole la plata a los trabajadores y dándoselas a las Afjp, formando una caja de 30.000 y 40.000 millones de dólares en las Afjp, acaparando toda la deuda pública por parte de los bancos, con balances que rebosaban de beneficios, en diciembre del 2001, todos esos bancos se quebraron porque la condición de esos beneficios era un endeudamiento sin precedentes y el deterioro del consumo popular. Había un límite a las posibilidades de seguir acumulando capital en las condiciones de la competencia extranjera y en las condiciones de la crisis mundial. Los límites del capital para su reproducción, en etapa tan avanzada de su desarrollo, es lo que determina la tendencia a la disolución del sistema capitalista y, por lo tanto, la premisa de la revolución social. Cuando hablamos de las perspectivas revolucionarias en la época actual, tenemos que mostrar, por un lado el carácter catastrófico al que ha llevado el capitalismo, es decir, la podredumbre del sistema vigente, y por el otro lado la sobreacumulación y la tendencia de este sistema a su propia disolución y por lo tanto a crear sistemáticamente las premisas de la revolución obrera, de la revolución socialista sobre la base de sus propias leyes. Entramos aquí en un punto muy importante: ¿el capitalismo puede sobrevivir, primero, enfermando a la gente y, después, produciendo los remedios para curarla? Uno puede decir: el capitalismo es un gato de siete vidas, no va a morir nunca, porque permanentemente recrea las condiciones de su dominación. Por ejemplo, en el asunto de la vaca loca, matan a todas las vacas enfermas, subsidian a los ganaderos, y recomienzan el ciclo ganadero. Los laboratorios no tienen ya dónde vender; se agotaron las posibilidades económicas de las aspirinas, la penicilina, y hay sobreproducción en todo eso. ¿Qué hacer? El sida: enfermamos a todo el mundo, destruimos al ser humano, después le vendemos los medicamentos y seguimos acumulando capital. ¿Resiste esa lógica? No, el capitalismo que enferma, embrutece, mata y destruye, lo hace con métodos capitalistas, en el marco de sus limitaciones históricas. ¿Hasta qué punto los medicamentos, que cuestan varios centenares de dólares la unidad, ofrecen la posibilidad de que los laboratorios mantengan su tasa de beneficio? Entonces, la tendencia a la catástrofe se desenvuelve por métodos capitalistas y el límite es el propio capital. El ejemplo claro es el del armamentismo. Ustedes saben muy bien que hay choque entre Estados Unidos y Europa, porque Europa quiere crear un ejército propio. ¿Pero por qué quiere crear un ejército propio si nunca lo había querido crear hasta ahora? No lo había querido hacer porque pretendía que el gasto militar lo bancaran exclusivamente los norteamericanos. Por lo tanto, una fracción importante de las riquezas de los Estados Unidos se destinaban al gasto militar, mientras que la burguesía europea evitaba ese gasto y se desarrollaba para hacerle competencia a los Estados Unidos. Los gastos militares minan la base productiva del país. Una parte entera de la generación de riquezas de la burguesía, va destinada a solventar la industria militar. Entonces, sobre la base de la destrucción de las fuerzas productivas, el capitalismo no tiene una salida. Es decir, es una tentativa de salida, pero no constituye una salida. Porque las leyes del capital, que lo ponen como límite a él mismo, en el sentido de que no puede ir más allá de la capacidad de consumo de los trabajadores y no puede ir más allá de los extremos de plusvalía que pueden sacar con las nuevas técnicas, eso sigue valiendo incluso para la industria armamentista, para los laboratorios, para la industria ecológica, que limpia los ríos que alguien previamente infectó, etcétera, etcétera, etcétera… Entonces no constituye una salida a la crisis del capital. Por eso la catástrofe y la barbarie no son una salida para el capitalismo, que llevada hasta sus últimas consecuencias es el fascismo. Es decir, para que esta salida tenga perdurabilidad en el tiempo la catástrofe capitalista tiene que manifestarse en un régimen político que corresponda a esa situación de catástrofe: el fascismo. Ahora, si Estados Unidos y Europa, o mejor dicho el imperialismo norteamericano y europeo, tienen que imponer el fascismo a los Estados Unidos, a Francia, Alemania y a Europa donde las conquistas históricas de la humanidad se han desarrollado más intensamente que en cualquier otro lado. Es decir, que la tendencia a la catástrofe plantea la tendencia al fascismo y, por lo tanto, la tendencia a la revolución. Con esto, recuperamos en esta parte, en este principio del siglo XXI, una caracterización que rechazan todos los oportunistas: la caracterización de que la humanidad había entrado en una época de guerra y de revoluciones. Era frecuente escuchar, incluso desde antes de la disolución de la URSS, de que quizás era cierto que la humanidad había entrado en una época de guerras y revoluciones pero sólo entre la Primera Guerra Mundial y el final de la segunda. Pero que esto no era cierto más, que como época histórica eso había sido superado por el propio capitalismo. Sin embargo, hoy tenemos un período claro de guerra y de revoluciones, porque es inevitable que las guerras engendren las revoluciones. Las engendran cuando se trata de prevenir las guerras y las engendran como consecuencia de la catástrofe que desatan las guerras. Los revolucionarios luchamos por impedir las guerras, pero si la guerra se produce, las consecuencias de la guerra producen, fatalmente, estallidos revolucionarios. Ha ocurrido siempre así. Y ustedes lo que han tenido es un ejemplo, reducido por la escala histórica pero muy amplio, con la reacción de centenares de millones de personas ante el ataque norteamericano a Irak. Se ha producido una movilización sin precedentes como consecuencia de esto. Por lo tanto, para el Partido Obrero, y lo digo porque ha sido el tema principal del debate de nuestro último Congreso en el mes de noviembre, toda la cuestión de la tendencia catastrófica del capitalismo no sólo apunta al tema del fascismo, sino que apunta a un proceso histórico que todavía no ha sido completado, que es el de la conquista de todo el espacio geográfico y económico que, hasta hace quince años, integraba la Unión Soviética y la llamada República Popular China. Porque sería un error pensar que la abolición del régimen estatal y de planificación significa automáticamente la victoria de la restauración capitalista. Indudablemente, esos regímenes funcionan con criterios capitalistas. Pero todavía tienen que desmantelar todas las conquistas y todas las relaciones sociales armadas en varios y largos procesos revolucionarios, y proceder a utilizar ese dislocamiento de las relaciones sociales que ha dado el proceso revolucionario para montar la explotación capitalista y modificar la economía mundial. Para decirlo de esta manera: en los 21 millones de kilómetros cuadrados que integran los territorios de la ex URSS todavía no ha comenzado siquiera un proceso de colonización capitalista y lo prueba el hecho de que los ingresos de los rusos vienen, fundamentalmente, por la explotación de los yacimientos petroleros. Y en 21 millones de kilómetros cuadrados se puede hacer mucho más que explotar cien pozos de petróleo. Hay 115 millones de personas para explotar, hay una mano de obra para explotar, hay un mercado y la conquista de ese mercado es realmente el designio del proceso que está llevando a la guerra de Afganistán, de Yugoslavia, de Irak y al montaje de todo un proceso de colonización de la ex URSS. Esta cuestión de completar la restauración y la tendencia al fascismo son las dos fuerzas propulsoras fundamentales de la catástrofe. Pero cuando hablamos de las perspectivas de la revolución no lo podemos reducir a la descripción de las catástrofes que emanan del capitalismo. Tenemos que mostrar que esas catástrofes emanan del modo capitalista de producción, que estas catástrofes son un método con el que el capitalismo quiere salir de su propia crisis (las guerras, las enfermedades) y que esas salidas a las crisis tienen límites todavía más insalvables que los que tenía el capitalismo en una etapa precedente. Esta tendencia del capitalismo a pretender superar sus propios límites es la que lleva a la revolución socialista y sin la cual no se puede hablar de perspectiva revolucionaria. En el momento actual, estas tendencias se manifiestan en relación a dos grandes fenómenos: desde el punto de vista económico, la tendencia a la deflación en Europa y en Estados Unidos, algo que no ocurría desde 1930; y la tendencia a la guerra, marcada por ejemplo por la ocupación de Irak y el afán del imperialismo de rediseñar todo el mapa político del Medio Oriente, del Asia soviética y, eventualmente, de todo el mundo. El problema de la deflación es un problema capital porque la deflación significa la caída imparable del valor del capital. El capitalista no produce para el consumo, sino para la valorización. Tiene que producir para el consumo y la producción, pero por sobre todo produce valores. Estos valores del capital están cayendo en forma estrepitosa, muy marcadamente, en Europa y en Estados Unidos, y esta nueva tendencia a la deflación es la consecuencia de la bancarrota de los grandes monopolios financieros de los últimos años, es la consecuencia de la bancarrota de Enron, es la consecuencia de la bancarrota de World.com, es la consecuencia de la bancarrota de las líneas aéreas, la bancarrota de Fiat; es decir, la bancarrota completa de empresas, las cuales están obligadas a liquidar. En lugar de poner en producción los activos de las empresas, los venden y liquidan para pagar las deudas, iniciando una cadena de desvalorización de los capitales en su conjunto. La deflación en el campo económico y la guerra por la remodelación de Europa, por la remodelación del Medio Oriente, por la penetración y recolonización del ex espacio soviético, es lo que caracteriza al momento actual. Porque las crisis capitalistas que estamos conociendo no tienen salida económica. Todas las tentativas de salida económica han fracasado y hasta ahora han fracasado, inclusive, las tentativas políticas. La más importante de todas es haber logrado que 27 países de Europa se unan en una Federación de Estados. Eso significa reemplazar 27 mercados por un único mercado, una serie de ventajas colosales para el capital. Pero la Unión Europea está en el pozo más grande de su crisis, encabezada por Alemania. No hay una salida económica. Solamente a través de fuertes derrotas de los trabajadores, de golpes a la soberanía nacional, de destrucción de conquistas, el capitalismo podría eventualmente, teóricamente, abstractamente, volver a recomponer condiciones etables de explotación del capital. Por eso, si ustedes agarran los diarios van a ver una cosa que es cada vez más frecuente. ¿Cuál es el problema de Francia? Gigantescas huelgas y manifestaciones contra el intento de destruir la jubilación estatal. Italia: manifestaciones y huelgas contra el intento de destruir la jubilación estatal. España: huelgas contra el intento… Lula: destruir la jubilación estatal. Esto nos permite caracterizar procesos como los de Lula. Porque Lula nunca dijo que era anticapitalista. Lo que él dijo siempre querer era poder utilizar 8 millones de dólares para que todo el mundo tenga electricidad; el famoso 3% del PBI para distribuir la riqueza. Pero en vez de esto, les está sacando la plata a los jubilados, les quiere poner un impuesto a los jubilados para disminuir el déficit presupuestario o aumentar el superávit y poder pagar la deuda externa. Acá no importa la persona de Lula, sino las fuerzas sociales que se traducen a través de Lula, que Lula no puede dejar de traducir en la medida en que no es un elemento obrero revolucionario que lucha por el fin de este sistema, sino que busca salvarlo de alguna manera y encontrar una posición para la gente parecida a él, dentro de este sistema. Esta política de destrucción no es una salida económica, es una salida de choque. En Francia, golpear la seguridad social y golpear la previsión, es un agravio nacional, porque es el país que ha construido desde las huelgas de 1936 una cultura de estas conquistas sociales en materia de seguridad. Ustedes lo van a ver también en Inglaterra. Van a ver dentro de poco tiempo, gigantescas huelgas de maestros, como consecuencia de los brutales ataques de Blair, el Lula inglés, a la educación pública. No son salidas económicas. Salida económica es bajar la tasa de interés, reducir los aranceles, subir la tasa de interés, aumentar el presupuesto, bajar el presupuesto. Esas son salidas económicas. Estos son ataques a las conquistas de los trabajadores. Este es el proceso objetivo histórico del momento. Ahora, ¿en qué consiste el movimiento de la subjetividad humana? ¿En qué consiste la acción del ser humano? En poder generalizar, conceptuar, transformar en herramientas intelectuales y, por lo tanto de acción, la comprensión del desenvolvimiento histórico. ¿Por qué queremos entender todo esto? Para que este entendimiento nos dé las herramientas programáticas, intelectuales y, por lo tanto, de organización para enfrentar eficazmente y dar una salida a la situación. El problema del programa y el problema del partido no es una preferencia de una fracción determinada de la izquierda, en este caso del Partido Obrero, sino que es la consecuencia fatal de la pretensión de darle un contenido concreto e histórico a la acción subjetiva. Esta tendencia, que debe ser superada, a la catástrofe, esta tendencia revolucionaria que debe ser encaminada hacia los trabajadores, todo esto, ¿en qué se traduce? Se traduce en un programa y un programa debe, necesariamente, traducirse en una organización; si no, es un programa de cine. El programa es la comprensión de una situación histórica y es el remedio a esa situación histórica, por lo tanto, comporta la acción. Es muy significativo que en este punto no tengamos ningún discurso que ligue el proceso de la historia con la acción del hombre. No basta hablar de la catástrofe, hay que decir cómo la transformamos en programa. Hay una descripción de la realidad, que es puramente el discurso y que comporta conclusiones como las que hemos examinado: viva la humanidad, posibilismo infinito, pero siempre cambios posibles, nunca cambios que enfrentan resistencias sistémicas. El planteamiento del Partido Obrero de construir un partido revolucionario, no tiene que ver con un interés particular de fracción, sino que es la consecuencia inevitable de la pretensión de querer actuar sobre la base del conocimiento de la realidad. Si la realidad es conocida, se tiene que traducir en un programa. Y un programa tiene sentido como instrumento de una organización. El partido es eso: es el programa. Es la subjetividad del proceso histórico; es lo que transforma a la realidad objetiva en realidad histórica. No es otra cosa. Por eso no puedo dejar de destacar que en el discurso de ayer, Fidel Castro no sacara esta conclusión, y que sí sacara otra conclusión: de que el pueblo argentino ha dado un gran ejemplo al mundo. No porque se levantó el 19 y 20 de diciembre, sino porque derrotó a Menem el 27 de abril. Es decir, caucionó al gobierno de Kirchner, que seguramente no hace lo que hace Fidel Castro en Cuba ni va a redistribuir el 3 por ciento del PBI. La cuestión del partido, si estamos hablando de la tendencia revolucionaria del capitalismo, no se limita a un sólo país. El problema atañe a la clase obrera de todo el mundo. En todos lados, con diferentes grados se manifiesta la catástrofe y la tendencia revolucionaria. ¿Por qué todos los partidos reformistas en el mundo se han transformado en instrumentos directos del imperialismo? Miren el Partido Socialista francés, miren el Partido Laborista británico conduciendo el ataque a Irak. Son los instrumentos de ataque a las masas, no los partidos reformistas que tratan, mal o bien, de defender a las masas. El PS francés acaba de hacer un Congreso, lo van a leer en el próximo número de nuestro periódico, donde, anunciando un giro a la izquierda, apoyan la destrucción de las conquistas previsionales. A eso llegan cuando giran a la izquierda: si giraran a la derecha se imaginan adónde se irían (risas). Uno dice: ¿qué pasa? ¿Son gente de mala madre? No, están en una época de catástrofe capitalista. Si queremos superar esta catástrofe, tenemos que liquidar al capitalismo. Si no, tenemos que ir adelante con la catástrofe y que sea lo que Dios quiera. Atenúas los golpeas acá, los golpes allá, pero seguís con la catástrofe. Acá los partidos, los jefes de Estado son la traducción más o menos consciente, más o menos inconsciente de fuerzas históricas implacables que los pulverizan. O mejor dicho, que pretenden pulverizar a través de ellos a los trabajadores. Hay toda una crisis en el PT de Brasil porque quieren expulsar a algunos diputados, lo cual no deja de ser interesante, porque resulta que estos diputados defienden el programa del PT: va a ser la primera vez en la historia en que a un tipo lo echan por acatar el programa de su propio partido (risas) mientras que los que lo violan se quedan adentro. Los va a sancionar la Comisión de Estatuto, que tiene que decir si una persona pertenece o no al partido, según haya violado o no el programa. ¿Usted lo viola? No. Entonces lo echamos (risas). Se trata de la construcción de un partido mundial. Naturalmente, la construcción de un partido mundial no es la acción de un partido particular de un país. Es la comprensión de muchos países, muchas vanguardias, muchos luchadores de diferentes lados. Me llamaron la atención, la última semana, dos cosas que leí. Una, en particular, de un sector muy ligado al movimiento antiglobalización, un sector que todavía se dice trotskista y que se llama Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional. Tienen un intelectual de mucho prestigio que se llama Michel Lowy. El plantea que hay que construir una nueva internacional; pero que no debe ser la Quinta Internacional. Hago énfasis en esto. Tenemos que construir una nueva Internacional que no debe ser la Quinta Internacional, dice, porque si fuera la Quinta Internacional sería una Internacional que debería entroncar con el movimiento histórico de la clase obrera. Quien estuviese con la Quinta Internacional, dice, se siente identificado con la Cuarta, la Tercera, la Segunda, la Primera. Se identificaría con lo más avanzado de todos esos movimientos. Lowy dice: "No nos tenemos que identificar". Tiene que ser una Internacional sin referencia histórica, sin continuidad con los esfuerzos históricos de la clase obrera para su emancipación. En nombre de construir una nueva Internacional, lo que se propone es la destrucción política y subjetiva de la clase obrera. Propone una Internacional que liquide la memoria, porque dice que de lo contrario, los que no compartan esa memoria no van a querer formar parte de la nueva Internacional. Pero ¿para qué queremos fundar una Internacional sobre la base de liquidar la memoria histórica de la clase obrera? Es interesante lo que se quiere decir; también porque el SU tiene una senadora en el PT y un ministro agrario en el gobierno, que está encargado de que no se le entregue la tierra a los trabajadores sin tierra. Y es trotskista (risas). Pero hay un grupo inglés que sí propone fundar la Quinta Internacional. El otro no quería construir la quinta para que nadie crea que venimos de Marx, de Lenin, de todos ésos. Este grupo quiere Quinta, pero la quiere construir sobre la base de él mismo, se considera la representación exclusiva de la continuidad histórica. La Cuarta Internacional ha tenido un derrotero histórico muy accidentado y también muy vigoroso, ha participado en todas las luchas mundiales, pero pocas veces jugó un papel decisivo. La IV Internacional ha pagado con muchas crisis internas, rupturas y escisiones, las fuertes presiones contrarrevolucionarias. Por lo tanto, la conciencia histórica del movimiento obrero todavía está en el programa y los cuadros de la CI. Quizás la Internacional que surja como consecuencia de este gran ascenso de luchas no sea la CI tal como la planteamos ahora. Pero, con seguridad, con este planteo vamos a ser el puente entre la situación actual y aquella futura situación en la que mejor surja un nuevo movimiento internacional, con memoria en el pasado y con características masivas y gigantescas, que lo haga nuevo desde el punto de vista histórico, nuevo como realidad histórica. En ese caso, nuestro esfuerzo por reconstruir, refundar la CI sirve de puente entre la etapa actual, en que hay que desarrollar la subjetividad, la organización, la experiencia de clase de la clase obrera en lucha contra el capitalismo y aprovechar las tendencias revolucionarias que existen, hacia la futura Internacional. Nosotros venimos del Argentinazo y ahora lo tenemos a Kirchner. Cuando ocurren este tipo de fenómenos, a la gente le agarra una decepción terrible, lo cual es muy sano. Pero quiero señalar una frase de Marx, sobre la revolución del 48 en Francia, la guerra civil, la lucha de clases, el 18 Brumario que decía que las revoluciones proletarias vuelven constantemente sobre sí mismas, se someten a constante crítica, no son actos únicos. Son un proceso de constante superación y porque es un proceso de constante superación conoce contrastes, reveses. Porque sólo los reveses le permiten descubrir las flaquezas y las debilidades del período que acaba de cerrarse. Haciendo ese trabajo de crítica sobre sí misma, y de lo que hizo, vuelve a adquirir un nuevo ímpetu y una nueva lucidez para llevar las tareas a la victoria. Es por eso, que en cierto modo, esta charla es una reflexión sobre el Argentinazo, porque demuestra todo lo que empuja a las masas en todo el mundo a pasar, del Argentinazo a la revolución proletaria, al gobierno de los trabajadores, al socialismo mundial, a la dictadura del proletariado. Nada más. (Aplausos).

1 de agosto de 2003
La crisis en el PT de Brasil

El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil ha iniciado un proceso interno contra dos diputados (Luciana Genro y Joao Batista Araujo, "Baba") y una senadora (Heloisa Helena) que anunciaron su intención de votar contra la reforma previsional privatizante del gobierno Lula. Los tres legisladores pertenecen a corrientes internas "de izquierda" del PT, han sido provisoriamente separados de sus responsabilidades en la bancada parlamentaria petista, no pueden hablar en nombre del partido y están amenazados de expulsión. Otros dos diputados que habían anunciado actitud semejante, Joao Paulo Fontes y Lindbergh Farias han sido, recule mediante, "perdonados" (por ahora) por la dirección partidaria. La crisis de los legisladores "disidentes" se ha proyectado como una crisis nacional, con titulares y páginas enteras de los diarios, lo que puede parecer sorprendente para un partido que cuenta con más de un centenar (106) de parlamentarios nacionales (en la Cámara de Diputados y el Senado) y una enorme base legislativa, gracias al apoyo de la derecha tradicional a los proyectos ultrarreaccionarios del gobierno "popular". La razón estriba en que la crisis ilustra, no ya la derechización, sino la descomposición del PT como partido político y expone la fragilidad del gobierno de los "52 millones de votos". En la reciente votación de la reforma del artículo 192 de la Constitución, destinada a abrir espacio legal para la "independencia (privatización)" del Banco Central (un objetivo fuertemente exigido por el FMI), la aplastante mayoría de la Cámara votó a favor del proyecto, 442 de los 513 diputados. Pero 35 diputados del PT votaron por el proyecto declarándose previa y formalmente contra la idea. Lo mismo hicieron, en otro documento, 21 diputados "moderados" del PT. O sea, de 92 diputados, el PT sólo contó con 36 votos "voluntarios" para un proyecto del propio Lula. Quien votó masivamente a favor fue la ex alianza derechista del gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Los dos diputados "radicales" también votaron a favor de la reforma exigida por Lula y el FMI. "Baba" declaró que "voto de forma afirmativa, obligado por la disciplina partidaria, pero contrariando mis convicciones políticas. Declaro mi total oposición al contenido de esta propuesta, porque se trata de una imposición del FMI, un atentado contra la soberanía de la nación" (1), lo que no le impidió declarar después que votaría contra la reforma previsional, contrariando la lógica expuesta. La divulgación de un video, con un discurso de Lula de 1987, en el que criticaba las mismas propuestas que ahora defiende y trataba a los actuales "aliados" del PT de ladrones, canallas y criminales, ha sido invocada por José Genoino, presidente del PT, como un "factor extremadamente agravante": algo increíble, pues supone que la simple divulgación de un material de dominio público (o sea, ni siquiera de una opinión) constituye una falta. La crisis había tomado carácter público cuando la senadora por el estado de Alagoas, Heloisa Helena, manifestó públicamente su desacuerdo con el nombramiento de Meirelles para el Banco Central (el Banco Central, próximamente "autónomo", está presidido por el ex presidente del Bank of Boston, uno de los principales acreedores del país, designado para ese puesto por Lula) y también con las reformas reaccionarias encaminadas por Lula al Congreso, afirmando su disposición para votar en contra, para hacerlo inclusive junto con parlamentarios de otros partidos y hasta para cuestionar judicialmente reformas que hiriesen derechos constitucionales. La sección brasileña del Secretariado Unificado "de la IV Internacional" se movilizó rápidamente para acallar a su "disidente". Pues bien, votada la reforma fondomonetarista, la prensa destacó mucho más el voto favorable de los "radicales", que el voto de los 440 diputados restantes, o que el propio contenido de lo votado. Después de designar al médico petista Antonio Palocci, reconocido por la administración "neoliberal" de Ribeirao Preto, como ministro de Economía, Lula designó a Henrique Meirelles, representante de los banqueros norteamericanos, y diputado electo del derechista PSDB, como presidente del Banco Central. Esto se completó con la designación de Roberto Rodrigues, presidente de la federación del agrobusiness de Brasil, como ministro de Agricultura, y de Luiz Fernando Furlan, dirigente de la mayor agroindustria nacional, como ministro de Desarrollo, Industria y Comercio. Al igual que Meirelles, Rodrigues y Furlan son afiliados declarados del PSDB, de Serra y de FHC, vapuleado en noviembre pasado en las urnas. En su primera declaración después del ascenso de Lula, la Dirección Nacional del PT afirmó: "En el montaje del gobierno se definió una configuración de centroizquierda, con clara hegemonía de la izquierda, definida por la fuerte presencia del PT y sus aliados tradicionales. Además de los partidos de izquierda -PT, PC do B, PV, PMN, PCB, PSB, PDT y PPS- y los partidos de centro -PTB, PL y sectores del PMDB- el gobierno está marcado por un matiz no partidario importante, representado por los ministros de Agricultura e Industria y Comercio. Ese matiz expresa la tentativa de construcción de una alianza con el empresariado nacional". Esta completa tergiversación, que comienza por la calificación "de izquierda" para aparatos vacíos del reaccionario clero evangélico y del oportunismo burgués en todos sus matices, oculta el papel central del capital financiero internacional en el gobierno Lula. En junio de 2002, antes de las elecciones, en la "Carta ao Povo Brasileiro", la dirección del PT se comprometió con las leyes de "responsabilidad fiscal" y el superávit primario; el pago de la deuda externa; la sumisión plena al FMI. Esos compromisos facilitaron el apoyo de importantes sectores del capital a la candidatura de Lula, y su propia victoria electoral, después de tres derrotas sucesivas. En los últimos años, en la administración de municipios y estados, el PT y el Frente Popular se sometieron a fondo a las "reglas del mercado". Defendió esa opción como necesaria a la "gobernabilidad", debido al control de la presidencia de la República por la derecha burguesa. Ahora, propone la defensa de la gobernabilidad del gobierno de Brasil, debido a su no-control de la situación político-económica mundial. El gobierno petista en Rio Grande do Sul fue un buen ejemplo: mantuvo el congelamiento salarial de los empleados públicos y la restricción de gastos e inversiones sociales, pero pagó religiosamente la deuda, fue aprobado con distinción por los organismos financieros internacionales y reprobado por el electorado obrero del sur, lo que llevó a la victoria del derechista Germano Rigotto, del PMDB, partido de la pasada coalición, derrotada nacionalmente. Para proseguir la austeridad fiscal y presupuestaria, con la definición de un superávit primario de 4,25% del PBI, se cortaron 14 mil millones de reales del presupuesto, afectando principalmente los "gastos sociales". Para expandir las exportaciones, se buscó un financiamiento de las mercaderías nacionales, para tornarlas más competitivas en el mercado mundial, en condiciones en que la economía mundial está estancada y el parque productivo brasileño en profundo atraso relativo. Para financiar las exportaciones, el gobierno Lula mantuvo la última maxi-devaluación de FHC, el real depreciado desvalorizó los salarios, deprimió la capacidad de compra nacional, empujó las exportaciones, retrotajo las importaciones, todo para felicidad de los acreedores internos y externos del país. Las inversiones en saneamiento, asentamientos rurales, mantenimiento de caminos, salud, educación, etc. fueron prácticamente interrumpidas. El superávit primario de la Unión, Estados, municipios, y empresas estatales superó los 15,4 mil millones de reales exigidos por el FMI! El capital financiero profundizó su parasitismo, repitiendo en el 2003 la fiesta realizada en el 2002, cuando la rentabilidad del sistema bancario llegó al 24,5%, mientras la de las empresas no-financieras se mantuvo en 1%. En ese contexto, se encogió la participación de los trabajadores en el ingreso nacional, aumentando la parte del capital: el salario mínimo fue fijado en 240 reales para 2003 -67 euros u 80 dólares-, después que Lula prometiera duplicarlo. Antes de las elecciones, José Dirceu, futuro ministro de la Casa Civil, defendió la concesión de autonomía administrativa al Banco Central, insistente reivindicación del capital financiero, esclareciendo las garantías dadas a Henrique Meirelles cuando fue invitado para presidente del Banco Central. La "independencia del Banco Central" consiste en que la gran autonomía de que ya goza el Banco Central brasileño es insuficiente: para los dueños del capital mundial, ella es muy informal, inestable, no completamente adecuada para tomar decisiones económicas de acuerdo con las órdenes del capital financiero internacional; por eso propone, ahora, la independencia absoluta del Banco Central frente a las leyes y las autoridades brasileñas. Dos cosas importantes están por detrás de la propuesta: 1) la moneda brasileña está derritiéndose; 2) el crédito externo continúa cerrado, la conexión con el sistema financiero internacional está semi-interrumpida. Con esa carencia de refinanciamientos para la deuda externa, la posibilidad de que ocurra una incapacidad de "honrar" los pagos externos es más que concreta, habrá próximamente una "reestructuración" de la deuda externa (e interna), una cesación de pagos. El tamaño de la crisis económica mundial no da espacio para que las economías dominadas de América Latina mantengan sus monedas nacionales intermediando los flujos de capitales externos. Los bancos centrales de las dos mayores economías de América del Sur serian reformados, transformados en departamentos subalternos de la Federal Reserve (Fed), el Banco Central de los Estados Unidos, con toda "independencia". El Banco Central tomó una decisión acerca de la tasa de interés básica de la economía brasileña, después de una miniguerra en el interior de la burguesía y del propio gobierno de Lula. La decisión garantiza una tasa de interés real del 18% anual. Con esta medida, el tándem Lula-Meirelles pretende converger con una tendencia de corto plazo de la especulación financiera mundial: este año, los hedge funds destinados a los "mercados emergentes" ya tienen una captación líquida de 1.930 millones de dólares, un número cuatro veces superior al registrado en 2002 (en 2000 y 2001 la captación fue negativa), se pasó de un flujo negativo (retirada) de -655 millones de dólares (en 2000), a uno positivo de 1.930 millones. Se trata, sin embargo, como lo reconocen los agentes financieros y sus economistas, de un flujo puramente especulativo. A su servicio se encuentran medidas como la reforma previsional (que busca "abrir" un mercado de aproximadamente 40 mil millones de dólares para los fondos de jubilación privados) o la nueva proyectada ley de quiebras, que da prioridad objetiva a los acreedores financieros en la liquidación de las empresas quebradas. El ajustazo fiscal revela el nivel de la bancarrota del país. La reducción del "riesgo Brasil" y la baja del dólar en los últimos meses no son un reflejo de "estabilidad", sino de la crisis mundial, pues la recesión y la guerra de Irak promovieron un movimiento especulativo de capitales árabes hacia los títulos "basura" de Brasil. Siguiendo un curso que lo lleva a una cesación de pagos, el gobierno de Lula actúa como ariete de la fracción especulativa del capital financiero, basado en una explotación, carestía y desempleo sin precedentes. Pero, debido a sus frágiles bases políticas (carencia de una mayoría parlamentaria propia y de control sobre los principales presupuestos estaduales), esto puede llevarlo a una crisis política antes de lo que imagina. Al aumentar la tasa de interés básica, el gobierno hizo la delicia de los bancos que, en medio de una enorme crisis económica, están lucrando como nunca: según los recientes balances "oficiales" sus ganancias crecieron un 30% en el 2002, hasta llegar a los 10 mil millones de reales y siguen incrementándose con el gobierno de Lula. El gobierno volvió a tomar créditos externos pagando cuatro veces más que en el mercado norteamericano: la usura internacional está de fiesta. En ese cuadro de crisis, la posibilidad de que un voto contrario, sin ningún efecto legislativo, de apenas dos diputados, abriese una perspectiva -incluso parlamentaria- independiente del PT, para su base electoral, llenaba a la burguesía brasileña de pavor, demostrando que el gobierno Lula es un gigante con pies de barro: la prensa del gran capital celebró el voto favorable de "Baba" y Luciana Genro como una victoria estratégica. Frente a la amenaza de sanciones, los "disidentes radicales" han esbozado una defensa jurídica, convocando juristas y "notables" para defender el "derecho de opinión". La dirección del PT ha continuado sus ataques. Heloisa Helena, sin embargo, fue elegida senadora por Alagoas, uno de los Estados más pobres de la Unión, con el 56% de los votos, o sea, que posee una base política más que suficiente para opinar y votar lo que sea. Ocho de los 14 senadores y 36 diputados del PT, se pronunciaron por escrito en defensa de los "disidentes" (aunque votando también en favor de las "reformas" de Lula). Luciana Genro ha encarado su defensa "recordando el contrato histórico del PT con el pueblo brasileño, con los cambios en favor de los más pobres". En el PT se ha establecido una clara división de tareas para "domesticar" a los "radicales", aunque no es de descartarse que el episodio lleve a una crisis mayúscula en la bancada petista, debido al propio tamaño de las exigencias reaccionarias del tándem Lula-FMI. El Pstu (Lit) a su vez, lanzó la propuesta de "construir un nuevo partido" con los disidentes. La repercusión de la crisis del PT obedece a que se conjuga con una acentuación de las pendencias entre las fracciones que apoyan al oficialismo. También han surgido las primeras manifestaciones del fracaso de la política de "ajuste" económico, con un derrumbe de la producción industrial y un imparable aumento de la desocupación. La valorización del real, mientras se desvaloriza el dólar, deberá aumentar las dificultades de las exportaciones brasileñas. En resumen, se conjugan la descomposición del PT con las evidencias de una crisis potencial de gobierno. Las amenazas contra los diputados disidentes han provocado muestras de solidaridad dentro y fuera de Brasil. Que las expulsiones tengan que ver con la privatización de las jubilaciones ha acentuado el movimiento de apoyo, porque en numerosos países (Francia, Alemania, Italia, España, incluso Brasil) los trabajadores se encuentran resistiendo medidas similares mediante grandes huelgas y manifestaciones. En abril, más de 100 mil estatales cumplieron una huelga general con protestas y movilizaciones en todo el país, para reclamar contra la liquidación del sistema provisional y por el aumento de salarios. Bajo el llamado de la Asociación Nacional de Docentes de Enseñanza Superior (Andes), más de 20 universidades nacionales también paralizaron sus actividades. La lucha por la tierra recomenzó también con ocupaciones en los más diversos Estados. La Pastoral de la Tierra, vinculada al Mst, denunció que los fazendeiros están armándose para impedir la reforma agraria, lo que fue confirmado (o, mejor, confesado) por una carta enviada al Congreso Nacional por el Mnp (Movimiento Nacional de Productores), en la cual se afirma que: "Sin otra salida, los productores pueden también tomar decisiones al margen de la ley para defender sus propiedades", o sea, practicar asesinatos sistemáticos, como ya está sucediendo. El Mst, a su vez, denunció que "la creación del Pcr (Primer Comando Rural) demuestra, claramente, para la opinión pública, quiénes son los bandidos" (el Pcr fue fundado por los latifundistas imitando el nombre y la estructura del Pcc, Primer Comando de la Capital, principal organización del crimen y del narcotráfico en el país). El 11 de junio, finalmente, 40 mil empleados públicos manifestaron en Brasilia, en las propias "barbas" del gobierno, su resistencia activa a la reforma previsional, para la cual ha sido convocada una huelga general del sector público a partir del 25 de junio. En ese cuadro político, la oposición a la expulsión de los disidentes no puede fundamentarse en cuestiones estatutarias, por respetables que éstas sean. No es este punto tampoco lo que va a decidir el desenlace de la crisis del PT, sino su contenido político; el PT no es un partido revolucionario ni tampoco realmente independiente de la burguesía: ¿en nombre de qué política se defiende el reclamo de los acusados de seguir perteneciendo a su partido? La solidaridad contra la expulsión, al margen de un planteo político de conjunto, se limitaría a una defensa del statu quo, o sea la defensa del gobierno burgués que encabeza Lula. El choque que lleva al planteo de las expulsiones supera los límites estatutarios del PT porque tiene que ver con conquistas fundamentales de la clase obrera. Este choque importa solamente por la vinculación con una lucha más general y está condicionado por esta lucha general. La defensa de esas conquistas pasa por exigir la ruptura de Lula y del PT con la burguesía y con el imperialismo; o sea pasa por exigir la expulsión del gobierno de los ministros y funcionarios capitalistas, y por la convocatoria a congresos de bases de las organizaciones obreras y campesinas para que ellas definan el programa de un gobierno realmente independiente del capital. Sorprende que organizaciones de izquierda reclamen que los diputados disidentes rompan con el PT para formar un partido nuevo, que declaradamente sería una versión original del PT, no un partido revolucionario, sin máculas de traiciones. Esto sería lo que quiere, precisamente, la dirección petista oficial. La consigna estratégica del período, o sea la ruptura del PT con la burguesía y la formación de un verdadero gobierno obrero y campesino, sería simplemente ignorada. Los partidos que luchamos por la refundación de la IV Internacional participamos de la campaña contra las expulsiones del PT de los legisladores que defienden las conquistas jubilatorias de los trabajadores en Brasil, en nombre de una política que exige la ruptura del PT con la burguesía, la expulsión de los ministros y funcionarios capitalistas del gobierno de Lula, y la formación de un gobierno de las organizaciones obreras y campesinas. Abajo las expulsiones: en defensa de la democracia obrera, luchamos por la ruptura de las organizaciones obreras con la burguesía, por el gobierno obrero y campesino, por los Estados Unidos Socialistas de América Latina. 1. Combate Socialista N° 2, abril de 2003.

1 de agosto de 2003
¡Por una acción unida internacional contra el imperialismo y su terrorista «guerra contra el terrorismo»!
Varios Autores

Resolución de la Cuarta Conferencia Internacional del Centro Socialista Balcánico «Christian Rakovsky» ¡Terminar con la ocupación de Irak y Palestina! ¡No a la "hoja de ruta", al desastre de Bush! ¡Abajo el sionismo! ¡Por el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino! ¡Por una República palestina socialista y democrática en todo su territorio histórico! ¡Por una Federación Socialista de los pueblos libres de Medio Oriente! ¡Por una Federación Socialista de los Balcanes contra el imperialismo, la neocolonización y la dominación del capital! ¡Revolución permanente contra la guerra permanente del imperialismo! Entre el 14 y 15 de junio se realizó en Atenas la Cuarta Conferencia Internacional del Centro Socialista Balcánico "Christian Rakovsky", que aprobó una resolución política que publicamos a continuación. Las organizaciones participantes están detalladas al pie de la declaración; no pudieron asistir por diversas razones, representantes del Centro contra la Guerra (Serbia), del Núcleo Marx (Rumania) y de Fedayin Hulq (Irán). Una delegación de la Corriente Nueva Izquierda (NAR) de Grecia, encabezada por su secretario general, participó en los debates. Enviaron saludos de solidaridad la Liga Marxista de Trabajadores (Finlandia) y la Wossa (Organización Obrera Socialista de Sudáfrica). 1. Dos meses después de la caída de Bagdad nada está resuelto; la ocupación de Irak por las tropas anglo-norteamericanas, lejos de llevar a la estabilización, se transformó en una fuente de desestabilización que se extiende por toda la región e internacionalmente. Las manifestaciones populares y protestas contra la ocupación tienen lugar diariamente en todo el país devastado y ocupado. Hay operaciones de guerrilla de baja intensidad de una manera continua, las fuerzas norteamericanas fueron obligadas a llevar a cabo su primera gran operación de contrainsurgencia, la Operación Golpe en la Península, en el área al norte de Bagdad. El ejército imperialista de ocupación está rodeado por una hostilidad universal y en condiciones de desmoralización. El hecho que, en un mes, Washington haya tenido que cambiar su gobernador local demuestra su fracaso para establecer el control. A pesar del vacío de liderazgo, del colapso del partido Baath, del ambiguo rol del clero shiíta, de la complicidad de los dirigentes proimperialistas kurdos, una explosiva crisis social y nacional lleva a las masas iraquíes hacia el camino de su propia Intifada. La unidad de todos los oprimidos, independientemente de su filiación religiosa y su origen étnico, sunitas y shiítas, kurdos y árabes, contra los opresores imperialistas es una cuestión de vida o muerte; la lucha común por la expulsión del país de las fuerzas de ocupación anglo-norteamericanas es la primera prioridad. La ocupación de Irak no es solamente un problema iraquí sino regional e internacional. El imperialismo norteamericano libró una guerra criminal y ocupó este país para rediseñar enteramente el mapa político de Medio Oriente de acuerdo a sus intereses y, más aún, para imponer una nueva forma de dominación mundial imperial -el infame "Nuevo Orden Mundial"- de acuerdo a las urgentes necesidades de la crisis del sistema capitalista en el caótico mundo de la post Guerra Fría. Todos los pueblos de Medio Oriente, desde el Atlántico hasta Irán, tienen que combatir juntos a los nuevos Cruzados; particularmente las masas árabes desde Marruecos a Egipto y desde Siria a Yemen, y el Golfo deben movilizarse para poner fin a la ocupación de Irak y unir esta lucha con la lucha por la liberación de Palestina, la cuestión central de la crisis de Medio Oriente, y la emancipación de todos los pueblos oprimidos por el imperialismo, el sionismo y los corruptos regímenes locales. La desestabilización de la región después de la última guerra es obvia y profunda. Las primeras manifestaciones de este proceso fueron los ataques en Ridyah y Casablanca; la destitución de miles de clérigos por el régimen saudita rompiendo los lazos tradicionales entre la casa de los Saud y la jerarquía wahabita sobre la que siempre ha descansado la monarquía saudita; las medidas enérgicas contra el movimiento islámico en Mauritania seguidas de una rebelión militar contra el gobierno pro-occidental; la escalada en la confrontación de las fuerzas de la Intifada palestina contra la maquinaria de guerra sionista, después de Aqaba, y los primeros pasos de la nueva conspiración que se oculta tras la "hoja de ruta" promovida por el propio Bush. Las masas populares del Mediterráneo Oriental y de los Balcanes están directamente afectadas e involucradas por los dramáticos cambios que siguieron a la agresión imperialista, particularmente en Turquía, Kurdistán, Chipre y Grecia. Además, los diez millones de trabajadores que se movilizaron en los últimos meses en Europa y Estados Unidos en un movimiento contra la guerra sin precedentes, no pueden aceptar como un hecho consumado, la ofensiva del imperialismo en una indefinida "guerra contra el terrorismo" librada recientemente contra Afganistán e Irak, y mañana contra Irán, Siria, Corea del Norte y algún otro país en la larga lista de los miembros del llamado "Eje del Mal". El movimiento global contra la guerra debería continuar y desarrollarse para poner fin a la ocupación y recolonización de Irak, y derrotar los bárbaros planes del imperialismo en la región e internacionalmente. Sobre todo, lo que es urgentemente necesario es la intervención de la clase obrera y de todos los movimientos populares en la serie de crisis y convulsiones en curso, producidas por la agresión imperialista para transformarlas en situaciones revolucionarias y en una lucha para derrocar al propio sistema que produce guerra y devastación, el capitalismo imperialista. 2. El Centro Socialista Balcánico "Christian Racovsky" fue fundado en enero de 2000, en el período posterior a la guerra de la Otan contra Yugoslavia, para unir a todos los luchadores internacionalistas en la región contra las intervenciones imperialistas, así como también contra las dominantes pandillas chauvinistas locales, en la perspectiva de una Federación Socialista balcánica. El levantamiento de la nueva Intifada en Palestina y la "guerra contra el terror" terrorista lanzada por el imperialismo norteamericano, con el pretexto de los ataques del 11 de septiembre, primero contra Afganistán y luego contra Irak, hacen absolutamente necesario para el Centro "Christian Racovsky" extender su alcance más allá de la península balcánica hacia el vecino Medio Oriente. Es claro que la guerra de los Balcanes en los 90 fue el trágico preludio y la transición a las guerras imperialistas, y a las rebeliones revolucionarias, que marcaron los comienzos del siglo XXI. Las tareas de nuestro Centro deben ser redefinidas a la luz de estos desarrollos históricos: en la medida en que los Balcanes están en el cruce de todas las confrontaciones internacionales que conectan los volcanes de Medio Oriente, el Cáucaso y Asia Central, con las crisis y las luchas sociales en Europa y Rusia, nuestra tarea es promover la unificación de todas las luchas y fuerzas revolucionarias anticapitalistas y antiimperialistas en la región contra el imperialismo, y las clases gobernantes locales, en una perspectiva, estrategia y organización internacional, revolucionaria e internacionalista. De los Balcanes a Afganistán, Irak y más allá, es obvio que el imperialismo está empeñado en una guerra permanente. Es necesario luchar por la victoria de las naciones oprimidas y la derrota político-militar de los agresores imperialistas en cada caso de agresión. Pero, por sobre todo, lo que es necesario es una lucha revolucionaria internacional para derrocar las bases históricas de la guerra permanente, el sistema social del capitalismo en decadencia, del imperialismo en crisis. Nuestra consigna es Revolución permanente contra la guerra permanente. En el próximo período, tienen una urgente importancia nuestras tareas con relación a la nueva situación que sigue a la guerra y ocupación de Irak, particularmente la cuestión de Palestina, la crisis en Turquía y Grecia, la cuestión interconectada de Chipre y el futuro de la cuestión kurda. 3. Una nueva conspiración internacional contrarrevolucionaria contra la Intifada y los derechos del pueblo palestino avanza con eje en la infame "hoja de ruta" bosquejada por los imperialistas de Francia y la Unión Europea, y promocionada y promovida por el imperialismo norteamericano bajo Bush. Siguiendo el "cambio de régimen" en la Autoridad Palestina y la reunión de Mahmoud Abbas, Sharon y Bush en Aqaba, una nueva ronda de confrontaciones entre las masas palestinas y el racista Estado sionista ha estallado con decenas de nuevas víctimas inocentes entre la población civil. Todos aquéllos que cultivan las fatales ilusiones en el "rol pacífico" de algunos sectores del imperialismo y piden la intervención de sus instituciones, la UE, la ONU, etc. están desenmascarados. La "hoja de ruta hacia la paz" de inspiración imperialista es directamente responsable por el recrudecimiento de la violencia y la escalada de las asesinatos. Incluso los moderados no podrían aceptar una propuesta mucho peor que la de Barak, que puso fin al proceso de Oslo: algunos Bantustans en un tercio o la mitad de la Cisjordania y Gaza que pretenden ser un mini-Estado cuyas fronteras, espacio aéreo, comunicaciones y fuentes de agua estarían bajo total control israelí, desmembrados en dos áreas separadas, salpicadas de asentamientos sionistas, divididos por rutas y puestos de control del ejército sionista. "El peligro con la vieja hoja de ruta de Bush es que ya no existe más que el camino de la rabia", tuvo que admitir el Washington Times, en su edición del 28 de mayo de 2003. No sorpresivamente, todas las fuerzas populares de la Intifada, laicas o islámicas se unieron en el rechazo del Oslo II. Esta unidad se manifestó en las operaciones comunes de Fatah, Hamas y la Jihad Islámica contra el puesto de control en Gaza, primera respuesta de los movimientos de liberación palestinos al encuentro de Aqaba. Y esta unidad es el objetivo de las renovadas campañas de asesinatos de cuadros palestinos y los ataques con misiles contra la población civil palestina desatados por la máquina de terror del Estado sionista. La campaña internacional de solidaridad con el pueblo palestino, la defensa de su derecho a la autodeterminación y de su heroica Intifada deben ser fortalecidos, y la "hoja de ruta" debe ser rechazada de plano. Debe abrirse una perspectiva de lucha victoriosa, a pesar de la aparente impasse, las condiciones bárbaras de apartheid impuestas por la ocupación sionista a la población árabe palestina y las traiciones colaboracionistas de los propios líderes nacionalistas burgueses palestinos. El sionismo está lejos de ser invencible; se está hundiendo en una profunda crisis de desintegración, atrapado entre dos mojones: de un lado, la resistencia de las desesperadas masas populares palestinas que no tienen nada que perder más que un infierno de cadenas, y del otro lado de la misma moneda, una crisis mundial capitalista que destruye los lazos tradicionales del sionismo con sus propias bases sociales entre los trabajadores judíos. La reciente huelga general contra las medidas antipopulares de Netanyahu y la huelga de los trabajadores portuarios contra las nuevas "reformas" jubilatorias muestran claramente que las mismas fuerzas motrices de la crisis capitalista, que movilizan a millones de huelguistas en Francia y Austria contra la destrucción de los derechos jubilatorios, también actúan en Israel, socavando el control sionista sobre la propia población judía. Hay condiciones para que una intervención política constante, consistente y conscientemente preparada de una vanguardia revolucionaria pueda servir para avanzar en la unidad de la lucha del pueblo oprimido palestino y de los trabajadores judíos; así se abre el camino hacia una República Socialista palestina, democrática, laica en todo el territorio histórico de Palestina, donde las poblaciones árabes emancipadas nacionalmente vivirán en paz con sus hermanos y hermanas judíos. 4. El imperialismo americano con su ocupación de Irak y el plan de perpetuar la ocupación sionista de Palestina apunta a rediseñar toda la región. Parte de estos planes son las amenazas de una intervención militar y de un "cambio de régimen" contra Siria e Irán, así como la manipulación de las aspiraciones nacionales kurdas mediante el rol colaboracionista de las direcciones de Barzani y Talabani. El Centro "Christian Rakovsky" llama a la defensa de Siria, Irán, Corea del Norte y Cuba contra las amenazas, y preparativos político-militares para la agresión del gobierno de Bush. Nos oponemos incondicionalmente al imperialismo y a sus planes de destruir cualquier país que escape de su total control y, particularmente, tomar el control de Irán y destruir las conquistas vigentes de la Revolución cubana. Las legítimas aspiraciones nacionales del pueblo kurdo han sido una vez más sacrificadas en el altar de la colaboración mercenaria de la dirección nacionalista burguesa kurda con el imperialismo. Esta colaboración es una trampa para la independencia y libertad del propio pueblo kurdo, y debe ser denunciada por todos los luchadores kurdos sinceros como un paso adelante hacia la lucha común para la emancipación del yugo imperialista en Medio Oriente y por la causa de un Kurdistán independiente y socialista. Contra los planes imperialistas de rediseñar el mapa de la región de acuerdo a los intereses hegemónicos norteamericanos, tenemos que oponer la perspectiva de una Federación Socialista de los pueblos libres de Medio Oriente. 5. La invasión anglo-norteamericana a Irak ha exacerbado la crisis en Turquía, cuya economía estaba en bancarrota y su régimen político en ruinas en vísperas de la guerra. Estas condiciones sociales afectaron profundamente las rupturas y maniobras de la elite militar dominante, y del gobierno islámico que llevaron al voto del Parlamento turco que impidió a las tropas norteamericanas lanzar una ofensiva y un Frente Norte en Irak desde el territorio turco. Esta división entre Ankara y Washington hizo que el vicesecretario de Defensa Paul Wolfowitz fuera abiertamente a la CNN-Turquía, el 6 de mayo, donde criticó vehementemente a los militares turcos y llamó abiertamente a los generales pro-yanquis a un nuevo golpe militar. Esta amenaza de "cambio de régimen", en Turquía esta vez, se combinó con un cínico chantaje basado en la bancarrota de la sobre-endeudada economía turca y el reclamo de la cooperación turca para lidiar con Irán, Siria y los kurdos en el norte de Irak. La crisis política, social y económica y las profundas divisiones en la elite dominante en Turquía condujeron a renovadas tensiones con la clase capitalista y el gobierno de Grecia en el Egeo y Chipre. A pesar del fracaso inicial del plan imperialista patrocinado por Kofi Annan, su retorno está en la agenda. La cínica explotación de los sentimientos populares reales, francos por un re-acercamiento de las comunidades griega y turca en la isla son combinados con una escalada de tensiones y amenazas de un "incidente caliente" que amenaza con una confrontación todavía mayor entre Grecia y Turquía. La consigna de las manifestaciones contra la guerra en San Francisco durante la reciente guerra del Golfo se aplica también a esta situación: ¡Ni su paz ni su guerra! Nosotros decimos, No al plan Annan, en su vieja o nueva versión, que divide a la isla en dos mini-Estados impotentes bajo control imperialista. Nosotros decimos, sí a la fraternización de los pueblos griego y turco, tanto en Chipre como entre los dos países en una lucha común contra los imperialistas norteamericanos y europeos, y las burguesías locales y las castas militares. Solamente el socialismo internacional puede pacificar y unificar nuestra región en una Federación Socialista balcánica. 6. Contra un amenazante militarismo imperialista norteamericano, la Unión Europea no es una alternativa, un factor de paz y prosperidad ni para Chipre ni para Turquía, ni para los otros, ex "socialistas" países balcánicos, los cuales, como la reciente guerra ha demostrado, gracias a sus dirigentes se comportaron como satélites políticos de Washington y esclavos voluntarios de Bruselas. Después de la guerra contra Irak, la Unión Europea emergió traumatizada. La ruptura del eje franco-alemán con Estados Unidos demostró y profundizó la fragilidad, y la impasse de la integración capitalista europea. La ampliación de la UE a 25 miembros, en el período posterior a la guerra, fue una demostración no de fuerza creciente sino de debilidad: las activas posiciones pro-norteamericanas, durante la guerra, de las elites gobernantes de los miembros recién integrados -Estados que compiten por ver quién servirá mejor al patrón transatlántico- obligó al "núcleo duro" franco-alemán de la UE a retornar a la perspectiva de una "Europa de múltiples velocidades". Las lecciones del rol de la UE en la reciente guerra son importantes. Incluso aquellos países que inicialmente se opusieron a los planes norteamericanos, desde el inicio de la guerra e inmediatamente después del anuncio oficial del fin de las operaciones, expresaron su apoyo a la agresión anglo-norteamericana, dieron sus bases militares y espacio aéreo libre, y pidieron participar en el reparto del botín -recibiendo una arrogante negativa a su oferta por parte de los "victoriosos" anglosajones. Estos sucesos ponen en evidencia a los defensores políticos de los llamados "valores europeos", que el dirigente de Attac, Bernard Cassen, contrapusiera al militarismo norteamericano. No es un accidente que el mismo Cassen y el ala derecha del movimiento contra la globalización capitalista en los Foros Sociales Mundial y Europeo, inicialmente, se opusiera abiertamente a la orientación anti-guerra del movimiento en Florencia y, después, con las manifestaciones contra la guerra de masas, sin precedentes, desde el 15 de febrero en adelante. La misma ala derecha "anti-globalistas" o "alter-globalistas", ayudada por algunos sectores de la izquierda, apoyó a Chirac en Francia en nombre de su posición "pro-paz" con relación a Irak. La huelga general contra el régimen derechista de Raffarin-Chirac y sus planes de destruir los derechos jubilatorios de los trabajadores, el mayor movimiento huelguístico de masas en Francia desde 1995, las huelgas en Austria y Alemania por las condiciones laborales y las jubilaciones, los enfrentamientos de cientos de manifestantes en Evian durante la cumbre del G8 y las próximas movilizaciones contra la Cumbre de la UE en Salónica entre el 19 y 22 de junio ponen de manifiesto la profunda crisis en la cual se encuentran sumergidos Europa y el capitalismo mundial. La alternativa a una "Fortaleza Europa" capitalista, racista e imperialista, con millones de desocupados y socialmente excluidos no es ni una regresión al nacionalismo económico ni la utopía de una "reformada", "Europa social y democrática" sino la unificación revolucionaria del continente en los Estados Unidos Socialistas de Europa. La guerra de clase es la continuación de la guerra por otros medios. La clase dominante sabe esto muy bien. Por esta razón la llamada "guerra contra el terrorismo" combina una serie infinita de guerras de intervención contra las naciones oprimidas con la construcción de Estados policiales en Europa y Estados Unidos, con leyes "antiterrorismo" que liquidan las libertades civiles esenciales y campos de concentración tipo Guantánamo para la muerte de todos los opositores a la barbarie imperialista. De esta forma, el destino de la clase trabajadora en Europa y de las masas populares en los países oprimidos amenazados por el Pentágono de EE.UU. está indisolublemente ligado. Tenemos que construir conscientemente estos lazos de una manera política, práctica y programática concertada, tanto a nivel de la solidaridad internacional como sobre las bases de una perspectiva internacionalista para la revolución y el socialismo mundial elaborada en común. Sobre todo, contra la ofensiva mundial del capital, debemos construir una contraofensiva a una escala mundial; en otras palabras, ahora más que nunca antes, necesitamos un Partido Mundial de la revolución socialista, una Internacional revolucionaria de los trabajadores. Atenas, 14/15 de junio de 2003 Aprobada por mayoría. Votos a favor: Partido Revolucionario de los Trabajadores (EEK, de Grecia); Liga Marxista de los Trabajadores (Turquía); Liga Marxista Revolucionaria (Turquía); Abnaa el Balad (Hijos de la Tierra, de Palestina); Liga Obrera Socialista (Palestina); Partido Regional de los Comunistas (RPK, de Rusia); Progetto Comunista (Italia); Partido Obrero (Argentina). Votos en contra: Rizgari (Kurdistán).

1 de agosto de 2003
El orden del día de Proyecto (Progetto) Comunista
Marco Ferrando · Franco Grisolía · Matteo Malerba

Al Comité Político Nacional del Partido de la Refundación Comunista del 28 y 29 de junio de 2003 Luego de un dos años de movimientos, la derrota del referéndum, el agravamiento del escenario social y político, el propio modesto resultado del Prc en las elecciones administrativas han producido amargura y preocupación en nuestro partido. Esto exige, hoy más que nunca, respuestas reales y no propagandísticas: y sobre todo un verdadero balance y una nueva política en el terreno del relanzamiento de la oposición de clase y en ella, de la oposición comunista. Por el contrario, el anuncio del giro hacia un acuerdo de gobierno con el Olivo va en un sentido exactamente opuesto a esta necesidad, es un nuevo factor de desorientación profundo de nuestro partido, una grave amenaza a su propio futuro. Un verdadero balance del referéndum El resultado negativo del referéndum no debe desesperar pero tampoco puede ser atribuido a una indiferenciada "crisis de la política". Más allá de las causas contingentes y ocasionales, está ligado a factores concretos de fondo y a responsabilidades políticas precisas que deben ser abiertamente señaladas y denunciadas. a) El empeño abstencionista del centro liberal del Olivo, al lado de Berlusconi y Confindustria: que reveló, una vez más, la naturaleza de clase burguesa de esas fuerzas desmintiendo por sobre todo los así llamados "empeños de lealtad" hacia el Prc y su iniciativa referendista (anunciados con énfasis por Liberazione como "importantes resultados" del encuentro entre el Prc y Olivo del 6 de marzo). b) La difusa rebeldía del grupo dirigente de la Cgil, que si bien ha declarado positivamente su "sí" en la gran mayoría de los casos, de las situaciones y sindicatos (en particular en los del empleo público) no la ha implementado en una batalla activa en los lugares de trabajo, sino que la ha acompañado con contratos de concertación y a la baja (ferrocarriles, escuelas) que han generado desorientación y desmoralización. Lo que nos reclama una vez más la exigencia de una batalla por una alternativa en la Cgil, que haga un balance a fondo de la trayectoria de "Cambiar el Rumbo" y de nuestra política sindical, que ha alcanzado el punto de máxima caída con el voto unánime a Cofferati en ocasión del último congreso de la Cgil. c) Un cuadro político general contradictorio que, si por un lado registra un desencanto hacia Berlusconi por parte de sectores populares de su electorado, por el otro revela una crisis real de los movimientos de masas de los últimos dos años, en su conjunto y en su especificidad: lo que replantea un balance de la gestión político-sindical del conflicto social de estos años (ausencia de un programa unificador, huelgas parciales y aisladas, falta de decisión contra el gobierno) pero también un balance de la ausencia de nuestra propuesta alternativa a dicha gestión. El profundo error de nuestro partido no reside en haber promovido el referéndum. Reside en haberlo concebido como un substituto institucional a una propuesta de acción en el terreno central de la lucha, e incluso como "única respuesta" a las políticas de Berlusconi y "único desenlace" posible de los movimientos de masas del último bienio. Esta posición ha estado doblemente equivocada: porque por un lado absolvió a las direcciones mayoritarias del movimiento obrero, cubriendo dicha política de dispersión y contención de los movimientos que se reflejó luego en los resultados del referéndum; y por otro lado, ha alimentado una falsa y peligrosa ilusión, destinada, una vez derrotado el referéndum, a multiplicar la confusión y la pasividad generando en la propia vanguardia la sensación de un vacío desprovisto de perspectiva. Es necesario sacar de esta experiencia una lección de fondo: ninguna batalla institucional puede sustituir una orientación de la perspectiva en el terreno de la lucha y una batalla por la dirección en este ámbito. El voto administrativo del Prc Paralelamente, el resultado electoral del Prc, nos dice que la estación de los movimientos no ha soplado, electoralmente, en nuestras velas sino en las del centro izquierda. En el momento de máxima necesidad de una fuerza alternativa; en el momento en el que la crisis del cofferatismo plantea un amplio espacio para el Prc; en el momento en el cual la iniciativa del referéndum marcaba en cada caso una fuerte presencia del partido, el Prc ha registrado el dato de un sustancial estancamiento. Este hecho no puede ser eludido, debe ser explicado. La verdad es que la renuncia durante años a una batalla por una hegemonía alternativa en los movimientos, en nombre de una retórica movimientista, no sólo no le ha dado una perspectiva a los propios movimientos sino que ha dañado profundamente a nuestro propio partido, incluso en el terreno electoral. No se puede ser reconocido como fuerza alternativa en el terreno electoral si no se es reconocido sobre la base de una propuesta alternativa al interior de la lucha de las masas. No se puede echar raíces sociales en los lugares de trabajo y en las propias organizaciones de masas sin una batalla de caracterizaciones que le dé un sentido a la propia radicalización. Todo esto le dio una enorme ventaja al Olivo: quien ahora puede trabajar desde una posición de mayor fuerza para tratar de subordinar a los movimientos en crisis a su propia hegemonía liberal, con un Prc que se dirige a la propia hipótesis de gobierno de alternancia. Por una alternativa de clase a Berlusconi Este cuadro general entonces nos exige un cambio general de rumbo en interés tanto de los movimientos como del Prc. Es necesario superar el movimientismo acrítico e inconducente y encarar cada movimiento con una propuesta de unificación de las luchas con autonomía del centro liberal Olivo. Once millones de "sí" a la extensión del artículo 18 contra Berlusconi, Rutelli y DAlema son un punto de partida precioso para esta nueva política. Debemos asumir este campo social como un terreno de construcción de un polo de clase anticapitalista que se candidatee a la hegemonía sobre la base de las masas subalternas y que apunte a echar a Berlusconi por una alternativa de trabajadores con plena autonomía de las fuerzas liberales del Olivo. Sobre este terreno vamos a desafiar a la unidad de acción a todas las fuerzas del frente referendista a partir de la necesidad de una respuesta de lucha general y radical al ataque del gobierno sobre el trabajo, las jubilaciones, las libertades democráticas: una respuesta que no puede limitarse a las dos horas de huelga simbólica decididas por la Cgil -del todo risibles- sino que requiere la disposición de una verdadera prueba de fuerza y un desarrollo del movimiento sindical y de clase. En cada movimiento y en las organizaciones de masas debemos plantear una propuesta de movilización general y unitaria que sume todas las reivindicaciones sociales y políticas de la oposición a Berlusconi que los movimientos expresaron en estos años. En este cuadro hay que ofrecer una propuesta de un programa de lucha unificador del movimiento obrero capaz de sumar alrededor de los trabajadores al conjunto del bloque social alternativo. a) Retiro de las medidas gubernamentales de flexibilidad salvaje del trabajo y abolición del paquete Treu; b) Defensa incondicional de las jubilaciones ante los nuevos ataques anunciados c) Fuerte aumento salarial para el conjunto de los trabajadores en relación de dependencia; d) Un verdadero salario garantizado para los desocupados sin contraprestación laboral. e) Nacionalización sin indemnización y bajo control obrero de las industrias en crisis y que despiden, empezando por la Fiat. Sobre la base de esta plataforma general, que parte de la oposición inmediata y radical a las mediadas de gobierno, debemos proponer en la Cgil y entre los trabajadores la construcción de una huelga general prolongada hasta derrotar a Berlusconi. A todas las fuerzas del frente referendista debemos reclamarles que no sacrifiquen la coherencia de una lucha verdadera en búsqueda de una compatibilidad con el centro izquierda. Porque, en oposición, solo una ruptura común con el centro liberal, puede liberar finalmente una oposición radical y de masas, determinada no sólo a participar sino también a ganar contra Berlusconi. No al acuerdo de gobierno con el Olivo Por el contrario, la nueva orientación del Prc hacia un acuerdo de gobierno con el Olivo, remueve de raíz las necesidades señaladas. En vez de luchar en los movimientos por su propia independencia de los liberales del Olivo, se pide a los movimientos que se integren a la negociación programática con el Olivo. En vez de luchar en los movimientos para superar cada una de sus ilusiones de poder influir al centro liberal, se alimenta en los movimientos esta ilusión sin futuro, incluso llegando a afirmar que el Olivo ya ha cambiado de "intenciones" y "cultura", gracias a la influencia contagiosa de los movimientos. Este planteo íntegro no se sostiene ni ante la evidencia ni ante la lógica. Lejos de haberse contagiado de los movimientos, el centro liberal del Olivo viene de cerrar una alianza con Confindustria contra los más elementales derechos laborales. Votó la expedición militar de Berlusconi en Irak. Pide un imperialismo europeo más fuerte dotado de un ejército propio. Reivindica junto a Rutelli la ampliación del gasto militar en el próximo presupuesto. Alaba a Fazio y Bankitalia sobre la cuestión de las jubilaciones. Renuncia a la batalla coherente contra el lodo Maccanico y avala las operaciones de Berlusconi contra el Corriere. Pero sobre todo trabaja por una alternancia liberal de gobierno sostenida por los poderosos a partir de la gran banca y por sectores de la gran empresa, contra el conflicto social y los movimientos. Una perspectiva contra los movimientos y contra la construcción del Prc Por esto, apuntar a un acuerdo de gobierno con el centro del Olivo significa ahora más que nunca contradecir totalmente todas las luchas y los movimientos de estos años y las propias razones de clase de nuestra batalla referendaria. Y más: significa de hecho co-responsabilizarnos por la derrota de los movimientos a favor de sus adversarios liberales. Es una perspectiva que vuelve a proponer el camino ya emprendido y ya fracasado de nuestro sostén al gobierno de Prodi del `96 al `98. Incluso lo agrava: tanto porque prevé nuestro ingreso directo al gobierno, y entonces, una mayor dependencia de las políticas del capital financiero, como porque contrasta más directamente con las potencialidades de la joven generación que se hicieron presentes en el movimiento de masas del último bienio. Por otro lado esta perspectiva política milita contra la propia construcción del Prc El sólo objetivo de una nueva perspectiva de gobierno con los liberales tiene como primer efecto la cancelación perjudicial y definitiva de cualquier posible batalla de hegemonía alternativa en los movimientos y en las organizaciones de masas, a partir de la Cgil: una batalla que por el contrario es decisiva para construir finalmente el Prc como partido arraigado entre las masas. Y sobretodo por conquistar aquel amplio sector de la vanguardia juvenil que es el ámbito mismo de un posible enraizamiento. Por un Congreso extraordinario del Prc Esta perspectiva no tiene un mandato real por parte del partido. El V Congreso del Prc, más allá de singulares formulaciones -por cierto significativas- en el texto de la mayoría, no tuvo en el centro del debate una perspectiva de gobierno con el Olivo. Incluso formalmente, la propia ruptura con el gobierno de Prodi ha sido celebrada como el comienzo de la verdadera refundación. El nuevo giro, por lo tanto, debe ser suspendido en forma inmediata. Sólo el cuerpo de los militantes y afiliados al Prc puede decidir, democráticamente, el futuro del partido. Por esto es necesario abrir en forma inmediata el camino de un congreso extraordinario del Prc que le dé la palabra a todos los militantes y permita una confrontación paritaria de las posiciones. Todos los militantes y afiliados del Prc deben poder decidir hoy, y no mañana, "con los hechos consumados", cuál es el futuro del propio partido. Debido a que esta confrontación, para ser libre, debe darse sin traba alguna, deben ser revocados los actos ya realizados en la perspectiva de gobierno con el Olivo: a partir de la derogación de las comisiones programáticas con Treu y Mastella formalmente estatuidas en el encuentro PRC-Olivo del 6 de marzo.

1 de agosto de 2003
La bancarrota a los fondos de pensión

La Seguridad Social estatal o pública está en crisis en todo el mundo. En los países capitalistas más avanzados, en especial, esos sistemas son fuertemente deficitarios y están terriblemente endeudados. La deuda implícita o devengada de los sistemas de previsión públicos de los ocho países capitalistas más avanzados del mundo con los jubilados y los futuros jubilados y pensionados equivale al 152% del PBI anual. De ese total, 65% del PBI corresponde a la deuda con los que se encuentran jubilados, mientras que el 87% del PBI representa la deuda acumulada con los trabajadores que siguen en actividad. La burguesía mundial ya declaró que esa deuda es impagable. Por eso ha levantado un grito de guerra contra los trabajadores y los jubilados en EE.UU., Francia, Brasil, España… Para la burguesía mundial, esa crisis sería el resultado del alargamiento de la esperanza de vida, del elevado número de personas que se está jubilando ahora, como consecuencia de la natalidad de postguerra ("baby boom") y de la baja fecundidad posterior. Todos estos cambios habrían alterado la relación de equilibrio previsional entre el número de trabajadores activos y la cantidad de jubilados y pensionados. En consecuencia, el sistema devino deficitario. Así, según la burguesía mundial, la demografía y las mejoras sociales habrían roto la "solidaridad intergeneracional", ya que los aportes de los trabajadores activos ya no alcanzarían para financiar el pago de los haberes de los jubilados y se estaría acumulando una "deuda no registrada" (por los haberes devengados de los trabajadores en actividad) que ha hecho estallar o hará estallar por los aires, en un futuro cercano, los presupuestos públicos. En el centro de esta crisis están los EE.UU. Al asumir la presidencia, hace dos años, George Bush planteó que "los gastos del Seguro Social son insostenibles a largo plazo, lo cual es dictado en gran parte por las tendencias demográficas. Los ciclos de vida más largos equivalen a más pagos de beneficios. Como resultado, las personas están pasando una mayor porción de sus vidas en jubilación. Además, una declinación a largo plazo en la tasa de fertilidad significa que habrá menos trabajadores disponibles para mantener a cada jubilado una vez que la generación del auge de la natalidad o baby boom comience a retirarse. Como resultado de la declinante tasa de natalidad y creciente expectativa de vida, se proyecta que la relación entre los trabajadores y los beneficiarios del Seguro Social se reduzca de 5,1 en 1960 a 3,4 actualmente y a 2,1 en 2030. En consecuencia, el sistema de Seguridad Social enfrenta una obligación no financiada a largo plazo de 8,7 billones de dólares". Los mismos argumentos se repiten en España, Inglaterra, Francia o Brasil. La recomendación también es similar a la que lanzó Bush: "reformas basadas en cuentas personales privadas harían posible que las personas acumulen riqueza y seguridad financiera, al mismo tiempo que reduce los problemas paralelos de desequilibrio fiscal y disparidad generacional. Se crean así oportunidades para que los jóvenes trabajadores gocen de los frutos de tasas de rentabilidad más altas en los mercados de capital privado". Sin embargo, mientras Bush ponderaba los supuestos beneficios de la jubilación y de los seguros de retiro privados, los fondos de pensión privados y de las compañías de seguros de retiro y vida se desplomaban en todo el planeta. "La clase media británica cree que su jubilación privada está más protegida que la de los europeos del continente, que tienen un sistema estatal de reparto. Tres años de colapso de los mercados bursátiles los despertó de golpe. Esa confianza ahora es una simple ilusión. Los fondos de pensión privados no están más protegidos que la jubilación prometida por el Estado. Esto es así, tanto para los esquemas de contribución definida como para los "planes de oro" (gold standard) de contribuciones definidas ocupacionales"(1). En EE.UU. está pasando lo mismo. El Fondo de Garantía de las Jubilaciones Definidas (PBGC) pasó "de un excedente de 7.700 millones de dólares en 2001 a un déficit récord de 3.600 millones el último año"(2). Y los planes jubilatorios de los Estados pasaron de "un superávit de 112.000 millones de dólares en 2001 a un déficit de 180.000 millones a fines de 2002"(3). Los más comprometidos son el Estado de Illinois, Ohio y Texas. Este déficit de los fondos de pensión representa "cerca del 36% de los ingresos impositivos de los Estados"(4). Tanto o más golpeados se encuentran los fondos de jubilación y pensión de las empresas que cuentan con los llamados planes ocupacionales de "beneficios definidos". Esto significa que, al jubilarse, el trabajador recibe una jubilación definida (como porcentaje de su sueldo) al margen de los rendimientos o quebrantos de las inversiones financieras, realizadas con sus aportes por sus patrones durante su vida laboral activa. Entre 1987 y 2001, según el Financial Times había 4.000 planes de jubilación de este tipo con enormes excedentes porque los papeles financieros estaban tan inflados que superaban los compromisos jubilatorios con los trabajadores, por lo que las patronales redujeron sus propias contribuciones. Pero con el desplome de bonos y acciones, los "enormes excedentes" de los fondos de pensión no sólo se esfumaron, sino también los activos de las grandes empresas. Así, la calificadora de riesgo Standard and Poors puso "bajo vigilancia con perspectiva negativa la calificación de las deudas a corto y largo plazo de 10 grupos europeos, en relación a sus obligaciones con las jubilaciones de sus asalariados"(5). Los grupos que no pueden cumplir con los planes jubilatorios de sus trabajadores son nada menos que la siderúrgica alemana Thyssen Krupp, Arcelor, Michelin, Deustche Post, GKN Holdings, Linde, Pilkington, Portugal Telecom, Rolls Royce y TPG. En EE.UU., "algunos de los grandes fondos de pensiones de empresas corren peligro de no tener dinero para hacer frente a sus compromisos. El desequilibrio asciende a 640.000 millones de dólares y afecta a 346 firmas entre las que figuran GM, IBM, Ford, SBC o Boeing", lo que "contrasta con los superávits del 2000 y 2001 situados en 215.000 y 500 millones, respectivamente"(6). No se trata sólo de la jubilación. sino que abarca a todos los demás componentes de la Seguridad Social, como la salud. "La siderúrgica Bethlehem Steel anunció el sábado 8 de febrero, el cese de los pagos de ayuda médica y de seguro médico a sus 95.000 jubilados y sus familias"(7); y esto, luego que "el Fondo de Garantía de las Jubilaciones Definidas (PBGC) tomó a su cargo el pago de jubilaciones por 4.000 millones de dólares, que el grupo no era capaz de cumplir". La consecuencia es que ahora "los antiguos empleados del grupo siderúrgico tendrán un aumento explosivo de su cuota médica de 6 a 200 ó 300 dólares por mes. Para los mayores de 65 años, el programa estatal de ayuda médica (Medicare) tomará a su cargo algunos gastos, en especial los hospitalarios, pero no el descuento de los medicamentos, por ejemplo"(8). En otros casos, el cierre o la quiebra de las empresas dejó a sus trabajadores sin los beneficios jubilatorios. El caso más patético fue lo que pasó con el fondo de pensión de Enron. Como los aportes de los trabajadores se capitalizaban en acciones de la compañía, al saltar el fraude, el precio de las acciones se fue a pique y con eso se esfumaron los ahorros acumulados de los trabajadores, administrados por la empresa. Así, los trabajadores se quedaron sin el sueldo y sin la jubilación. Como cada año se ensancha la brecha entre lo que se le debe pagar a los jubilados y pensionados, y el valor de las inversiones de los fondos de pensión, la consultora Morgan Stanley estimó ese bache, para Inglaterra, en 85.000 millones de libras esterlinas. En algunos casos, ese déficit es tan grande como el valor de las propias empresas. "Por ejemplo, Rolls-Royce tiene un déficit previsional de 1.120 millones de libras esterlinas y el valor bursátil de la compañía es de 1.240 millones" En otros casos, los trabajadores perdieron toda la jubilación privada. "Maurice Jones trabajó en una fábrica textil durante 42 años. Por el plan de jubilación de su empresa, Maurice esperaba recibir una jubilación anual de 32.000 libras esterlinas. Pero la empresa quebró justo 2 años antes de su retiro jubilatorio. Fue despedido sin recibir nada por todos los años de aportes"(9). De este modo, el desfinanciamiento de la Seguridad Social abarca tanto a la previsión estatal como a la privada. Así como la deuda implícita con los jubilados y futuros jubilados arrasa los presupuestos públicos, en la jubilación privada arrasa con el patrimonio de las aseguradoras y empresas capitalistas. Los sistemas privados obligatorios implantados en América Latina no escapan a este fenómeno por la sencilla razón de que esos fondos están invertidos en bonos de la deuda pública. El 56,3% de los 86.341 millones de dólares que administraban las administradoras privadas en América Latina al 31 de diciembre de 2002, estaba colocado en bonos de deuda pública, pero con extremos como el 90,1% en Costa Rica, 84,7% en El Salvador, 83,1% en México, 76,7% en Argentina y 69,1% en Bolivia (10). En el caso chileno, aunque sólo el 30% está invertido en bonos públicos, el 63,8% de la deuda del gobierno está tomada con las AFP(11). Otra parte -el 17,7%- está colocado en plazos fijos bancarios que, a su vez, los bancos tienen invertidos una parte en títulos públicos, por lo que en forma indirecta o directa los fondos de las Afjp latinoamericanas tienen más del 60% colocados en deuda pública de Estados en default (Argentina o Uruguay) o que pueden entrar rápidamente en cesación de pagos (Bolivia). En la Argentina bastó que el Estado cayera en "default" para que se desvalorizaran los fondos acumulados, que se redujeron a la mitad. Algo parecido sucedió en Uruguay. Demografía Es una enorme falacia adjudicar a los cambios demográficos la responsabilidad por la crisis de la Seguridad Social estatal. Primero, porque la relación previsional entre el número de trabajadores activos y de jubilados no es una cuestión demográfica, sino que depende de la tasa de empleo, del número de desocupados, de los años y de las alícuotas de los aportes sobre los salarios, del grado de evasión patronal en los pagos a la Seguridad Social y del crecimiento o no de la acumulación capitalista. Segundo, porque si fuera una cuestión demográfica afectaría por igual a la Seguridad Social estatal como privada. Los regímenes jubilatorios públicos nacieron como sistemas de capitalización colectivos limitados, ya que no comprendía a los trabajadores rurales, domésticos, cuentapropistas o desocupados. Se estructuraron sobre la base de una contribución durante la vida laboral, que quedaba en un fondo, el cual sumado a sus rendimientos daba derecho a un beneficio definido como un porcentaje del salario. En todos los casos, la tasa de aporte era tal que aseguraba que las contribuciones capitalizadas sobraban para pagar los beneficios. Desde el punto de vista previsional, se trataba de regímenes de contribuciones definidas (como porcentaje del salario) y beneficios también definidos (como porcentaje del salario), con independencia de los rendimientos de los aportes. En definitiva, para el capitalista, el salario del trabajador más el aporte jubilatorio constituía el valor de la fuerza de trabajo, mientras que para el trabajador la jubilación era un salario diferido. En base a este "ahorro obligatorio" o confiscación parcial del salario, la burguesía mundial financió gran parte del capitalismo de fines del siglo XIX y el posterior a la Segunda Guerra Mundial. El carácter de capitalización de los sistemas públicos lo reconoce, incluso, el ex secretario de Seguridad de Domingo Cavallo, Walter Schulthess, quien introdujo en 1994 la jubilación privada en la Argentina. "La historia de la Previsión Social, que es relativamente reciente, observa que en su nacimiento, allá con Bismarck, a fines de siglo pasado (XIX), el sistema en realidad estaba conformado a través de un sistema de capitalización y también -creo que es muy importante esto- de fondeo. Esto es que las personas hacían sus aportes. Los mismos tenían un excedente por sobre los pagos que se realizaban y por lo tanto había un fondeo. Tal vez no había cuentas particulares en todos los casos, incluso por problemas administrativos, pero sí había esta situación de fondeo" (12). Al comienzo, esos sistemas eran fuertemente superavitarios, ya que sólo recaudaban aportes y pagaban pocos beneficios, pues no había beneficiarios, como sucede actualmente con los nuevos sistemas privados. Con el tiempo, la masa de jubilados fue aumentando. Pero eso no provocó problemas de financiamiento, porque el Estado no solamente seguía recaudando los aportes de los trabajadores en actividad, sino que además contaba con los fondos acumulados que, aplicados al aumento de la producción o a la inversión pública, se capitalizaban para hacer frente al incremento del número de beneficiarios. En el caso de la Argentina, una fuente tan insospechada de favoritismo a favor del sistema público, como Fiel, sostiene que "la acumulación de títulos públicos, por parte de los fondos previsionales, fue característica del sistema, hasta que en 1946 se consolidaron todos esos títulos bajo la forma de un bono único denominado Obligaciones de Previsión Social (OPS). En la década de 1950, la acumulación de esos títulos públicos en las "Cajas" de previsión representaba el 47% del producto bruto interno. Ya en la misma década, más del 50% del flujo de recaudación de las Cajas era colocado en OPS. Hasta mediados de la década de 1960, la organización básica del sistema respondió -desde el punto de vista legal- a un esquema de capitalización de aportes"(13). Para tener una idea de qué significa el 47% del PBI habría que decir que hoy, incluso después de la devaluación, equivale a 67.000 millones de dólares. Pero lo más importante es lo que sigue, porque Fiel agrega que "hasta mediados de la década de 1960, la organización básica respondió -desde el punto de vista legal- a un esquema de capitalización de aportes. Sin embargo, desde fines de la década pasada, el sistema presentaba un notorio desequilibrio de flujos, de forma tal que el Tesoro General de la Nación debía hacer frente a los desequilibrios con fondos de rentas generales. La crisis del sistema desembocó en su reforma en el año 1968, en que se dictaron las leyes 18.037 y 18.038, que establecieron el reemplazo del sistema de capitalización vigente por un sistema de reparto. Con ello se modificaba la conexión entre los aportes realizados durante la vida activa y los beneficios en la pasividad"(14). En consecuencia, hasta 1968, no se podría decir que la crisis de la Seguridad Social se debía a una cuestión demográfica ni al sistema de reparto sencillamente porque funcionaba uno de capitalización. ¿Pero qué pasó con los fondos acumulados? "La reforma se completó un par de años después, al disponerse en 1970 el rescate de las OPS, haciéndose explícita una importante pérdida en términos reales para sus tenedores (las Cajas de Previsión). En efecto, si bien los títulos públicos en poder del sistema previsional superaban el 50% del PBI de la economía, el bajo nivel de ajuste incorporado en los títulos (a tasa fija, en una economía de alta inflación) determinó una deuda total de 273 millones de dólares. A esa reducción contable de la deuda del Gobierno nacional, se le sumó el hecho de que la nueva deuda se instrumentó en la forma de pagos iguales a lo largo de 10 años sin interés ni actualización"(15). Evidentemente, ni la demografía ni la mayor expectativa de vida, ni el baby boom tienen algo que ver con esta confiscación de los ahorros previsionales de varias décadas por parte de la burguesía argentina. Según José Luis Machinea y Oscar Cetrángolo, "las múltiples actividades estatales contaron con los excedentes del sistema previsional entre sus principales fuentes de financiamiento"(16). Los autores se refieren así a los colosales subsidios y promociones que recibió la clase capitalista por parte del Estado, que aquí se reveló plenamente "benefactor"… de la burguesía. Pero esta confiscación era una manifestación de la crisis financiera del Estado capitalista, que intentó ser resuelta mediante la licuación o confiscación de su deuda con los futuros jubilados. En Chile pasó lo mismo. "En un comienzo funcionaba como un sistema de capitalización colectiva parcial, es decir, los imponentes activos financiaban las pensiones de los pasivos, pero a la vez, se constituía reserva con parte de los recursos recaudados. Aún cuando en un comienzo, los recursos recaudados permitían capitalizar parte de éstos; con el tiempo, los excedentes fueron desapareciendo (sic), transformándose en un sistema de financiamiento sobre la marcha"(17). En Perú, además, "las tasas de cotización debían ajustarse para mantener actuarialmente equilibrado el sistema. Sin embargo, estos parámetros no siempre fueron ajustados para cumplir su objetivo"(18). A la confiscación de los fondos acumulados, en el caso argentino, se agregó que "en el período comprendido entre octubre de 1980 y setiembre de 1984, se eliminó el aporte patronal del 15%"(19). Luego, aunque fue restituido parcialmente, hasta setiembre de 1991 se ubicó por debajo de ese 15%. Otro factor fue la tolerancia del Estado con la evasión patronal. "Los distintos organismos responsables de la recaudación de los aportes y contribuciones han demostrado, a su vez, graves deficiencias en cuanto a su capacidad de combatir la evasión, la cual llegaba, en 1990, a aproximadamente un 40% de los trabajadores en relación de dependencia y un 70% de los autónomos"(20). A la evasión se sumó el trabajo no registrado, el aumento de la desocupación, la caída de los salarios, todo lo cual tuvo correlato previsional. Mientras tanto, el Estado aprobó jubilaciones de privilegio -menores requisitos y beneficios más altos- para toda la maquinaria política capitalista (jueces, diputados, senadores, concejales) y cargó sobre el sistema previsional los déficits de las Cajas militares, de Policía y Seguridad Social. A este vaciamiento de la Seguridad Social pública se agregó la elevación de la edad para jubilarse y el aumento de los años de aportes. Por ejemplo, en el caso argentino, en pocos años, la edad mínima para jubilarse se extendió en 10 años, muchos más que el incremento de los años de expectativa de vida. En 1970, la edad jubilatoria de los hombres pasó de 55 a 60 años y en 1994 de 60 a 65 años, y la de las mujeres de 50 a 55 y luego a 60 años. Por otra parte, se aumentó en 10 años -de 20 a 30 años- los años de aportes mínimos para obtener el beneficio. Todo esto demuestra que la crisis de la Seguridad Social pública no es un fenómeno demográfico ni una consecuencia del mejoramiento social bajo el capitalismo, sino una tendencia propia de la explotación y crisis capitalista, y de la confiscación previsional de los trabajadores por parte de la burguesía. Privatización A comienzos de los años 90, el Banco Mundial lanzó la propuesta de eliminar la jubilación como un beneficio definido con relación al salario, transformándolo en indefinido, asociado a las vicisitudes de la explotación y acumulación capitalistas. En 1994, "el Banco Mundial atribuyó públicamente a los esquemas oficiales de beneficios definidos en sistemas de reparto las altas y crecientes tasas sobre los salarios, el mal empleo de los recursos públicos, las oportunidades perdidas de aumento del ahorro de largo plazo, la inexistencia de redistribución a los grupos de bajos ingresos, el crecimiento de una gran deuda pública previsional oculta e implícita e inviabilidad fiscal"(21). Las repetidas crisis financieras, el aumento de la desocupación y el bajo crecimiento de la economía mundial hacía tiempo que habían liquidado el llamado estado de bienestar que, a fines de la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo impulsó para hacer frente a la marea revolucionaria en Europa. A la vez, la caída de la tasa de ganancia y las recurrentes crisis llevaban a los Estados capitalistas y a las grandes corporaciones a aumentar la explotación obrera mediante la reducción del valor de la fuerza de trabajo. Los manuales en Seguridad Social explican "cuando surgen problemas imprevistos, los jubilados con beneficios definidos en general no son obligados a absorber todo el impacto de los ajustes. En los planes de beneficios definidos, las alteraciones imprevistas en las condiciones económicas y demográficas llevan al inicio, más a un desequilibrio entre ingresos y gastos que a una alteración de los beneficios prometidos. Más temprano o más tarde, el desequilibrio es eliminado mediante alguna combinación de ajustes en las tasas de beneficios o de aportes. El impacto de la corrección del desequilibrio se distribuye entre los jubilados actuales, futuros jubilados y otros contribuyentes, cada uno de los cuales absorbe una fracción del impacto total. Al contrario, en los sistemas de capitalización y contribuciones definidas, todas las alteraciones económicas imprevistas se reflejan plenamente en alteraciones de los valores destinados a las jubilaciones y en el valor de las futuras jubilaciones de cada participante"(22). Como se puede apreciar, al dejar incierto el monto jubilatorio, la característica central de los sistemas privados de capitalización consiste en que el trabajador absorbe sobre su futura jubilación, de manera más brusca, todo el impacto de las crisis financieras, de la desocupación y hasta de la evasión patronal que con la jubilación definida. En esos regímenes "indefinidos" el trabajador no sabe a cuánto ascenderá su jubilación al momento de jubilarse porque dependerá de sus aportes, de los años de aportes, de la comisión que le sustrajo la Administradora privada, de los rendimientos o quebrantos del fondo, de la expectativa de vida al momento de su jubilación, y hasta de las edades y composición del grupo familiar. Así, la jubilación deja de ser un salario diferido para transformarse en una confiscación obligatoria del trabajador con resultado incierto. La llamada previsión social capitalista se transforma así en un régimen de imprevisión permanente. En resumen, el Banco Mundial planteó que ni los grandes pulpos capitalistas ni los Estados capitalistas podían garantizar el pago de beneficios jubilatorios definidos, por lo que propuso eliminar esos planes a cargo de los Estados y las patronales, y privatizar los sistemas previsionales públicos, siguiendo el modelo chileno. Para maquillar esta privatización y ocultar que su objetivo era reducir las jubilaciones y pensiones, el Banco Mundial bautizó su propuesta de "sistema de pilares múltiples"(23). Esa propuesta consiste en que el aporte obligatorio del trabajador deja de ingresar al Estado y pasa a una Administradora privada que, por la administración de esos fondos cobra una suculenta comisión del orden del 25 al 35% del aporte. El Estado se responsabiliza de pagar un mínimo en caso que la jubilación privada sea menor a ese mínimo (caso Chile) o se hace cargo del mínimo a lo que se le adiciona la jubilación privada (caso argentino con la PBU de 200 pesos, a cargo del Estado más lo que surja de la Afjp). Entonces, el sistema múltiple o de tres pilares consiste en que el Estado garantiza con el Presupuesto Nacional una jubilación mínima asistencial de pobreza -del orden de los 30 a 100 dólares- y el resto, si es que hay algún resto, corresponde a la jubilación que surja de cuentas individuales manejadas por Administradoras privadas. Si el trabajador quiere aumentar su jubilación debe hacer aportes adicionales, voluntarios, reduciendo aún más su ingreso salarial. En esta variante, se reduce o desaparece la contribución patronal que se destina sólo a garantizar el mínimo estatal. De este modo, el trabajador activo sigue realizando un aporte definido (como porcentaje del sueldo), pero su jubilación pasa a ser indefinida porque dependerá de lo que pase con su jubilación privada. Lo único que estaría garantizado sería el piso jubilatorio a cargo del Estado de 30 ó 100 dólares mensuales. Todo esto, lógicamente, fue presentado por el Banco Mundial como una reforma que debería inducir a un aumento de la cobertura jubilatoria, un mayor blanqueo de la economía y del empleo, un impulso del mercado de capitales y un aumento del ahorro interno, lo cual, a su vez, redundaría en una nueva fase de crecimiento del capitalismo mundial, lo que a su turno mejoraría las futuras jubilaciones. Además, proseguía el Banco Mundial, al vincular las jubilaciones a los fondos privados y tornando el beneficio indefinido sujeto a los rendimientos del fondo desaparecería la posibilidad de cualquier desfinanciamiento por el aumento de la expectativa de vida de la población u otras causas demográficas. Esto, que el Banco Mundial presentó como una panacea, dejaba sin resolver el financiamiento de los ya jubilados, puesto que el Estado dejaba de recaudar los aportes de los trabajadores que pasaban a la Administradora y se reducían o desaparecían las contribuciones patronales. La propuesta del Banco Mundial, que el FMI hizo suya, era combinar la privatización con "un importante ajuste fiscal para que las autoridades compensen la disminución de las contribuciones a la Seguridad Social. Dicho ajuste podría lograrse conjugando de alguna forma un aumento de los impuestos, una reducción del gasto o un recorte de las prestaciones"(24). En otras palabras, la base para la privatización es congelar los haberes de los ya jubilados, aumentar la edad de jubilación para postergar el pago de los nuevos beneficios o aumentar los impuestos sobre la población trabajadora de manera de financiar la privatización. En otras palabras, la privatización debería ser la oportunidad para desconocer la deuda con los futuros jubilados que aportaron hasta ese momento y dejar en la incertidumbre previsional a los que comiencen a trabajar a partir de la privatización. Este es el grito de guerra capitalista que recorre Europa, EE.UU. y Brasil desde hace 10 años, y que enfrenta la resistencia de los trabajadores, como lo muestran las huelgas masivas en Francia, Italia o Alemania. Este dictado del Banco Mundial/FMI fue lo que se hizo en la Argentina, primero, con la reforma que elevó en 5 años la edad jubilatoria y, luego, en 1995, con la llamada ley de "solidaridad previsional", que eliminó la movilidad de los haberes estatales. Algo similar pasa en Brasil, donde la reforma previsional de Lula se basa en la reducción de las jubilaciones de los empleados públicos y en un recorte de las jubilaciones ya otorgadas. O en Francia con el aumento de los años de aportes. Acumulación capitalista La burguesía mundial presenta a la privatización previsional como un paso decisivo para insuflarle nuevos aires al capitalismo. Pero se trata de una ilusión. Con la privatización, en un comienzo, los precios de los bonos y acciones privados o públicos suben por la demanda de los fondos privados, al margen de su solvencia, creando así un mercado de capitales ficticio. "Este comportamiento conduce a que los primeros jubilados (privados) obtengan haberes relativamente altos, porque como sus ahorros se capitalizan por la variación de los precios, se beneficiarán con el alza". Pero superada esa fase inicial, el fondo "tendrá que liquidar papeles para hacer frente a los compromisos asumidos… Esto implica que los siguientes jubilados se perjudicarán con la caída… Es evidente, entonces, que el Fondo deberá comenzar a liquidar parte del patrimonio. Esta situación se reflejará en el mercado en el hecho de que el Fondo pasará de una posición compradora (demandante) a otra vendedora (oferente de papeles)"(25). A esto hay que agregar que cualquier aumento de la desocupación o del trabajo no registrado hará disminuir los flujos de aportes a los fondos privados, mientras las Administradoras deberán seguir pagando los beneficios, viéndose obligadas a vender los papeles acumulados. En Chile, por esta razón, desde 1998 los fondos de la AFP están estancados en torno de los 35.000 millones de dólares, a pesar de que reciben todos los meses aportes de los trabajadores activos, porque ya cuentan con un número relativamente alto de beneficiarios. En los próximos años, los fondos acumulados, seguramente, irán disminuyendo a medida que nuevos trabajadores se jubilen provocando una caída en el rendimiento de los fondos. Este circuito, que muestra los límites y contradicciones de los fondos de pensión privados, no toma en cuenta el déficit fiscal que origina el traspaso de los aportes del Estado a las Administradoras privadas. Por ejemplo, la Argentina entró en colapso mucho antes, porque la privatización de las jubilaciones tuvo un peso decisivo en la bancarrota económica que explotó entre el 2000 y 2002. Ante todo, porque es falso que la privatización implica un aumento del "ahorro nacional", porque el volumen de los fondos no varía sino que sólo cambia de mano, del Estado a las Administradoras privadas. El mayor "ahorro privado" es igual al mayor "desahorro público", con lo que se crea un mercado de capitales de deuda pública que acelera la bancarrota estatal. Ese traspaso de fondos, sin bien disminuye la deuda pública de largo plazo, no registrada con los futuros jubilados, implica un déficit fiscal de caja que lleva al incremento de la deuda pública y a mayores tasas de interés, potenciando el endeudamiento. Fiel reconoce que "la mayor astringencia fiscal que se requiere durante el período de transición, puede generar un impacto al alza sobre las tasas de interés. El aumento transitorio en las tasas de interés afecta positivamente, por un lado, la percepción pública de los resultados de la reforma: los rendimientos altos, al comienzo, colaboran en apoyo de la popularidad del nuevo esquema. Sin embargo, las mayores tasas (en tanto no sean compensadas por una reducción pari passu -equivalente- del riesgo país, y por actitudes compensadoras en la demanda de ahorro privado) desplazan proyectos de inversión y pueden afectar negativamente el crecimiento en el corto plazo"(26). Hay que aclarar que lo que Fiel denomina período transitorio puede llevar 20 ó 25 años, que es el lapso en que el Estado sigue haciendo frente al pago de los beneficios de los ya jubilados al momento de la privatización. En consecuencia, al costo de la deuda ya acumulada con los ya jubilados, se debe agregar el mayor costo que surge del aumento de la tasa de interés y del encarecimiento de la inversión. En el caso argentino, "los números indican que por la reducción de las contribuciones patronales y la derivación de los aportes personales a las Afjp, entre 1995 y 2001, la Anses dejó de recaudar 75.353 millones de pesos (a valores capitalizados). Esta cifra supera en más de 30.000 millones el déficit que había previsto el equipo de Domingo Cavallo -"costo de transición"- cuando se diseñó la reforma previsional en 1993. La diferencia se debe a que esas proyecciones se hicieron con un aporte patronal del 16% y se consideraba que el número de aportantes iría en aumento por el crecimiento de la economía. La realidad fue distinta: se redujo el aporte patronal, creció el desempleo y casi todo el aumento del empleo fue "en negro". Por eso, el desequilibrio es creciente. Además, la Anses estima que "los montos no ingresados por evasión rondan más de 7.000 millones de pesos anuales"(27). Debido a la creación de las Afjp, "el 65,2% del aumento que registró la deuda pública entre 1995 y 2001 -57.362 millones de dólares- se explica por la decisión del Gobierno de permitir que los aportes previsionales pasaran al sistema de jubilación privada. Hasta mitad de 1994 los recaudaba el Estado"(28). De los ocho países latinoamericanos donde se pusieron en práctica esas privatizaciones, en seis de ellos, más del 70% de los fondos invertidos por las Administradoras privadas están colocados en bonos de sus gobiernos y casi todo el resto en bancos que los recolocan en títulos públicos. Tanto en Uruguay como en Argentina, esos títulos están en default. En Chile, el 63% de la deuda pública está contraída con las AFP. La jubilación privada depende así de la "insolvencia" de los Estados aplastados por la deuda pública creciente generada, entre otras razones, por la privatización de la seguridad social. Una serie de autores han planteado que la constitución de los fondos previsionales con los aportes de los trabajadores crea una oportunidad única para el control obrero de las empresas capitalistas. Como esos aportes son invertidos en bonos, acciones u obligaciones negociables, los fondos de pensión se convierten en accionistas de los grandes grupos capitalistas y así ingresan en sus directorios, y hasta pueden determinar la política de esos pulpos. Se trata de una completa mistificación. Los fondos de pensión están en manos de los bancos y grandes aseguradoras que centralizan los aportes de los trabajadores. Los que deciden qué hacer con esos fondos y ocupan un lugar en los directorios de los pulpos en representación de los fondos de pensión, son sus accionistas, que no son otros que los propios banqueros. Los fondos de pensión no son una cuña obrera en el sistema capitalista, sino una confiscación del salario obrero en beneficio de los bancos, que refuerzan su dominio sobre todo el proceso capitalista. Los dueños de los fondos de pensión son el Citibank, el Deustche Bank, el HSBC, el Grupo Santander, el Bilbao Vizcaya. En la Argentina, el 80% de las Afjp está en manos de los banqueros. Conclusión La privatización de la seguridad social forma parte de la tendencia del capitalismo hacia una mayor degradación social, al alargamiento de la jornada y los años de trabajo, a la reducción salarial y jubilatoria, y a descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y los jubilados. La propuesta del Banco Mundial no es "envejecer sin crisis" sino trasladar con más fuerza la crisis sobre la vejez. Por eso en todo el mundo la clase trabajadora se moviliza de manera tan masiva y contundente contra las reformas previsionales. * * * La Reforma privatizadora de Kirchner En 1994, cuando Menem y Cavallo lanzaron la "reforma previsional" que creó las Afjp, plantearon desconocer los aportes hechos al Estado por los trabajadores, que en ese momento tenían menos de 45 años. La razón era simple: como la privatización agrandaba el déficit estatal -por los aportes que se derivaban a las Afjp- las cuentas fiscales sólo podrían cerrar si se desconocía una gran parte de la deuda previsional con los futuros jubilados. Aunque la reacción popular obligó a la burguesía a desistir de ese propósito, la clase capitalista siempre buscó retomar ese objetivo. En la "Bolsa o la Vida" (noviembre de 1992) alertamos que "aunque no desconoce los aportes realizados por los trabajadores en actividad menores de 45 años, como sí lo hacía el precedente, el nuevo proyecto no prevé un financiamiento adecuado para cumplir con las jubilaciones prometidas"(29). Y agregamos: "¿Cómo harán las Cajas oficiales, que no están abonando el 82% a los actuales jubilados, para pagar en el futuro un porcentaje similar a los nuevos contingentes de trabajadores que se jubilen, si al mismo tiempo se le restan a las Cajas esos 8.000 millones de dólares? (por los aportes derivados a las Afjp). El ministro Cavallo no se ha tomado ni siquiera el trabajo de explicarlo, sencillamente, porque no piensa cumplir lo que establece su propio proyecto de ley. Lo único que pretende es que se apruebe la reforma previsional para inyectar el dinero compulsivamente sustraído a los trabajadores en la Bolsa"(30). Este objetivo, que Cavallo no pudo cumplir acabadamente, pretende llevarlo adelante Néstor Kirchner con la propuesta de reforma previsional que elaboró su secretario de Seguridad Social, Alfredo Conte Grand. En esta propuesta, "desaparecen tanto la Prestación Básica Universal (hoy de 200 pesos) como la Prestación Compensatoria por los aportes hechos antes de la reforma de 1994, a las que tienen derecho hoy, tanto los trabajadores afiliados al Estado como a las Afjp… En su lugar, el Estado se hará cargo de una jubilación asistencial para los mayores de 70 años sin ingresos o con menos de seis años de aportes, de un haber mínimo para los que no alcancen esa suma porque tuvieron pocos aportes o salarios muy bajos y de un haber garantizado proporcional a los años de aportes durante toda la vida laboral (y no sobre los últimos 10 años como se calcula ahora). A esto habrá que agregar la jubilación que obtenga el trabajador por sus aportes a las Afjp, cuyo valor dependerá del valor acumulado en su cuenta individual". Pero la jubilación privada será más baja aún porque "es muy probable que disminuya la parte del aporte del trabajador que ingresa en su cuenta personal"(31). Está definido así, de una manera muy simple, el contenido reaccionario y privatizador de la reforma kirchneriana, de clara inspiración fondomonetarista y del Banco Mundial, que marca una clara continuidad con los planes de Menem, Cavallo y De la Rúa. Porque desde que en 1994 se reformó el sistema previsional, el objetivo de la burguesía fue reducir las jubilaciones y desconocer los aportes hechos por los trabajadores hasta ese momento, de manera tal que los jubilados y la clase obrera financiaran la reducción de los aportes patronales y el desvío de los aportes a las Afjp que, entre 1995 y 2001, sumaron 75.000 millones de pesos. En 1995 Cavallo logró hacer pasar la ley de "solidaridad previsional" que eliminó el ajuste de las jubilaciones y pensiones, la movilidad de la Prestación Básica Universal (PBU) y le puso un tope a las jubilaciones del Estado. Luego tanto Roque Fernández como Machinea intentaron sin éxito hacer pasar una reforma previsional que aumentaba la edad jubilatoria de las mujeres y reducía la Prestación Básica para las jubilaciones menores de 800 pesos, y la eliminaba por completo para las superiores a esa cifra. La reforma que empezó a delinear la ex ministro de Trabajo, Graciela Camaño, pareció que transitaría por otros carriles porque criticó en varias oportunidades a las Afjp. Luego, también Lavagna admitió el fracaso de la reforma previsional de 1994. Pero con esas críticas lo que ambos buscaban era un crédito o un cheque un blanco para hacer una "reforma integral" que ayudara a resolver el desfinanciamiento provocado por la jubilación privada, reduciendo las jubilaciones y no confiscando a las Afjp. El eje de esa "reforma integral" es justamente la eliminación de la PBU y de la Prestación Compensatoria, que reconoce los aportes hechos al Estado. Pero el propósito reaccionario no se limita a esto. "Las contribuciones patronales seguirían ingresando en las arcas del Estado pero sobre la totalidad del sueldo, sin topes. Y todos los trabajadores activos aportarían a las Afjp, también, sobre la totalidad del sueldo (y no hasta 4.800 pesos como es ahora). Así quedaría eliminada la opción entre el sistema público y el régimen privado"(32). En otras palabras, los que hablan de fortalecer el papel del Estado, completarían la privatización jubilatoria con el pase de todos los trabajadores a las Afjp. El negocio para las Afjp es redondo. "Las Afjp cobrarán sus comisiones sobre una mayor cantidad de afiliados -por el traspaso de los trabajadores activos que hoy están afiliados al Estado- y sobre el total del fondo administrado y, eventualmente, sobre la rentabilidad. Pero no sobre los aportes mensuales que rige ahora. De esta manera, también pagarán comisión los afiliados que no aporten regularmente (por estar desocupados o no registrados), ya que el importe se descontará de sus cuentas"(33). El PO denuncia esta reforma reprivatizadora y plantea la confiscación de las Afjp, la creación de un sistema previsional estatal único, bajo control de los trabajadores y jubilados en base al 82% móvil, y financiado exclusivamente con aportes patronales. La Seguridad Social estatal o pública está en crisis en todo el mundo. En los países capitalistas más avanzados, en especial, esos sistemas son fuertemente deficitarios y están terriblemente endeudados. La deuda implícita o devengada de los sistemas de previsión públicos de los ocho países capitalistas más avanzados del mundo con los jubilados y los futuros jubilados y pensionados equivale al 152% del PBI anual. De ese total, 65% del PBI corresponde a la deuda con los que se encuentran jubilados, mientras que el 87% del PBI representa la deuda acumulada con los trabajadores que siguen en actividad. La burguesía mundial ya declaró que esa deuda es impagable. Por eso ha levantado un grito de guerra contra los trabajadores y los jubilados en EE.UU., Francia, Brasil, España… Para la burguesía mundial, esa crisis sería el resultado del alargamiento de la esperanza de vida, del elevado número de personas que se está jubilando ahora, como consecuencia de la natalidad de postguerra ("baby boom") y de la baja fecundidad posterior. Todos estos cambios habrían alterado la relación de equilibrio previsional entre el número de trabajadores activos y la cantidad de jubilados y pensionados. En consecuencia, el sistema devino deficitario. Así, según la burguesía mundial, la demografía y las mejoras sociales habrían roto la "solidaridad intergeneracional", ya que los aportes de los trabajadores activos ya no alcanzarían para financiar el pago de los haberes de los jubilados y se estaría acumulando una "deuda no registrada" (por los haberes devengados de los trabajadores en actividad) que ha hecho estallar o hará estallar por los aires, en un futuro cercano, los presupuestos públicos. En el centro de esta crisis están los EE.UU. Al asumir la presidencia, hace dos años, George Bush planteó que "los gastos del Seguro Social son insostenibles a largo plazo, lo cual es dictado en gran parte por las tendencias demográficas. Los ciclos de vida más largos equivalen a más pagos de beneficios. Como resultado, las personas están pasando una mayor porción de sus vidas en jubilación. Además, una declinación a largo plazo en la tasa de fertilidad significa que habrá menos trabajadores disponibles para mantener a cada jubilado una vez que la generación del auge de la natalidad o baby boom comience a retirarse. Como resultado de la declinante tasa de natalidad y creciente expectativa de vida, se proyecta que la relación entre los trabajadores y los beneficiarios del Seguro Social se reduzca de 5,1 en 1960 a 3,4 actualmente y a 2,1 en 2030. En consecuencia, el sistema de Seguridad Social enfrenta una obligación no financiada a largo plazo de 8,7 billones de dólares". Los mismos argumentos se repiten en España, Inglaterra, Francia o Brasil. La recomendación también es similar a la que lanzó Bush: "reformas basadas en cuentas personales privadas harían posible que las personas acumulen riqueza y seguridad financiera, al mismo tiempo que reduce los problemas paralelos de desequilibrio fiscal y disparidad generacional. Se crean así oportunidades para que los jóvenes trabajadores gocen de los frutos de tasas de rentabilidad más altas en los mercados de capital privado". Sin embargo, mientras Bush ponderaba los supuestos beneficios de la jubilación y de los seguros de retiro privados, los fondos de pensión privados y de las compañías de seguros de retiro y vida se desplomaban en todo el planeta. "La clase media británica cree que su jubilación privada está más protegida que la de los europeos del continente, que tienen un sistema estatal de reparto. Tres años de colapso de los mercados bursátiles los despertó de golpe. Esa confianza ahora es una simple ilusión. Los fondos de pensión privados no están más protegidos que la jubilación prometida por el Estado. Esto es así, tanto para los esquemas de contribución definida como para los "planes de oro" (gold standard) de contribuciones definidas ocupacionales"(1). En EE.UU. está pasando lo mismo. El Fondo de Garantía de las Jubilaciones Definidas (PBGC) pasó "de un excedente de 7.700 millones de dólares en 2001 a un déficit récord de 3.600 millones el último año"(2). Y los planes jubilatorios de los Estados pasaron de "un superávit de 112.000 millones de dólares en 2001 a un déficit de 180.000 millones a fines de 2002"(3). Los más comprometidos son el Estado de Illinois, Ohio y Texas. Este déficit de los fondos de pensión representa "cerca del 36% de los ingresos impositivos de los Estados"(4). Tanto o más golpeados se encuentran los fondos de jubilación y pensión de las empresas que cuentan con los llamados planes ocupacionales de "beneficios definidos". Esto significa que, al jubilarse, el trabajador recibe una jubilación definida (como porcentaje de su sueldo) al margen de los rendimientos o quebrantos de las inversiones financieras, realizadas con sus aportes por sus patrones durante su vida laboral activa. Entre 1987 y 2001, según el Financial Times había 4.000 planes de jubilación de este tipo con enormes excedentes porque los papeles financieros estaban tan inflados que superaban los compromisos jubilatorios con los trabajadores, por lo que las patronales redujeron sus propias contribuciones. Pero con el desplome de bonos y acciones, los "enormes excedentes" de los fondos de pensión no sólo se esfumaron, sino también los activos de las grandes empresas. Así, la calificadora de riesgo Standard and Poors puso "bajo vigilancia con perspectiva negativa la calificación de las deudas a corto y largo plazo de 10 grupos europeos, en relación a sus obligaciones con las jubilaciones de sus asalariados"(5). Los grupos que no pueden cumplir con los planes jubilatorios de sus trabajadores son nada menos que la siderúrgica alemana Thyssen Krupp, Arcelor, Michelin, Deustche Post, GKN Holdings, Linde, Pilkington, Portugal Telecom, Rolls Royce y TPG. En EE.UU., "algunos de los grandes fondos de pensiones de empresas corren peligro de no tener dinero para hacer frente a sus compromisos. El desequilibrio asciende a 640.000 millones de dólares y afecta a 346 firmas entre las que figuran GM, IBM, Ford, SBC o Boeing", lo que "contrasta con los superávits del 2000 y 2001 situados en 215.000 y 500 millones, respectivamente"(6). No se trata sólo de la jubilación. sino que abarca a todos los demás componentes de la Seguridad Social, como la salud. "La siderúrgica Bethlehem Steel anunció el sábado 8 de febrero, el cese de los pagos de ayuda médica y de seguro médico a sus 95.000 jubilados y sus familias"(7); y esto, luego que "el Fondo de Garantía de las Jubilaciones Definidas (PBGC) tomó a su cargo el pago de jubilaciones por 4.000 millones de dólares, que el grupo no era capaz de cumplir". La consecuencia es que ahora "los antiguos empleados del grupo siderúrgico tendrán un aumento explosivo de su cuota médica de 6 a 200 ó 300 dólares por mes. Para los mayores de 65 años, el programa estatal de ayuda médica (Medicare) tomará a su cargo algunos gastos, en especial los hospitalarios, pero no el descuento de los medicamentos, por ejemplo"(8). En otros casos, el cierre o la quiebra de las empresas dejó a sus trabajadores sin los beneficios jubilatorios. El caso más patético fue lo que pasó con el fondo de pensión de Enron. Como los aportes de los trabajadores se capitalizaban en acciones de la compañía, al saltar el fraude, el precio de las acciones se fue a pique y con eso se esfumaron los ahorros acumulados de los trabajadores, administrados por la empresa. Así, los trabajadores se quedaron sin el sueldo y sin la jubilación. Como cada año se ensancha la brecha entre lo que se le debe pagar a los jubilados y pensionados, y el valor de las inversiones de los fondos de pensión, la consultora Morgan Stanley estimó ese bache, para Inglaterra, en 85.000 millones de libras esterlinas. En algunos casos, ese déficit es tan grande como el valor de las propias empresas. "Por ejemplo, Rolls-Royce tiene un déficit previsional de 1.120 millones de libras esterlinas y el valor bursátil de la compañía es de 1.240 millones" En otros casos, los trabajadores perdieron toda la jubilación privada. "Maurice Jones trabajó en una fábrica textil durante 42 años. Por el plan de jubilación de su empresa, Maurice esperaba recibir una jubilación anual de 32.000 libras esterlinas. Pero la empresa quebró justo 2 años antes de su retiro jubilatorio. Fue despedido sin recibir nada por todos los años de aportes"(9). De este modo, el desfinanciamiento de la Seguridad Social abarca tanto a la previsión estatal como a la privada. Así como la deuda implícita con los jubilados y futuros jubilados arrasa los presupuestos públicos, en la jubilación privada arrasa con el patrimonio de las aseguradoras y empresas capitalistas. Los sistemas privados obligatorios implantados en América Latina no escapan a este fenómeno por la sencilla razón de que esos fondos están invertidos en bonos de la deuda pública. El 56,3% de los 86.341 millones de dólares que administraban las administradoras privadas en América Latina al 31 de diciembre de 2002, estaba colocado en bonos de deuda pública, pero con extremos como el 90,1% en Costa Rica, 84,7% en El Salvador, 83,1% en México, 76,7% en Argentina y 69,1% en Bolivia (10). En el caso chileno, aunque sólo el 30% está invertido en bonos públicos, el 63,8% de la deuda del gobierno está tomada con las AFP(11). Otra parte -el 17,7%- está colocado en plazos fijos bancarios que, a su vez, los bancos tienen invertidos una parte en títulos públicos, por lo que en forma indirecta o directa los fondos de las Afjp latinoamericanas tienen más del 60% colocados en deuda pública de Estados en default (Argentina o Uruguay) o que pueden entrar rápidamente en cesación de pagos (Bolivia). En la Argentina bastó que el Estado cayera en "default" para que se desvalorizaran los fondos acumulados, que se redujeron a la mitad. Algo parecido sucedió en Uruguay. Demografía Es una enorme falacia adjudicar a los cambios demográficos la responsabilidad por la crisis de la Seguridad Social estatal. Primero, porque la relación previsional entre el número de trabajadores activos y de jubilados no es una cuestión demográfica, sino que depende de la tasa de empleo, del número de desocupados, de los años y de las alícuotas de los aportes sobre los salarios, del grado de evasión patronal en los pagos a la Seguridad Social y del crecimiento o no de la acumulación capitalista. Segundo, porque si fuera una cuestión demográfica afectaría por igual a la Seguridad Social estatal como privada. Los regímenes jubilatorios públicos nacieron como sistemas de capitalización colectivos limitados, ya que no comprendía a los trabajadores rurales, domésticos, cuentapropistas o desocupados. Se estructuraron sobre la base de una contribución durante la vida laboral, que quedaba en un fondo, el cual sumado a sus rendimientos daba derecho a un beneficio definido como un porcentaje del salario. En todos los casos, la tasa de aporte era tal que aseguraba que las contribuciones capitalizadas sobraban para pagar los beneficios. Desde el punto de vista previsional, se trataba de regímenes de contribuciones definidas (como porcentaje del salario) y beneficios también definidos (como porcentaje del salario), con independencia de los rendimientos de los aportes. En definitiva, para el capitalista, el salario del trabajador más el aporte jubilatorio constituía el valor de la fuerza de trabajo, mientras que para el trabajador la jubilación era un salario diferido. En base a este "ahorro obligatorio" o confiscación parcial del salario, la burguesía mundial financió gran parte del capitalismo de fines del siglo XIX y el posterior a la Segunda Guerra Mundial. El carácter de capitalización de los sistemas públicos lo reconoce, incluso, el ex secretario de Seguridad de Domingo Cavallo, Walter Schulthess, quien introdujo en 1994 la jubilación privada en la Argentina. "La historia de la Previsión Social, que es relativamente reciente, observa que en su nacimiento, allá con Bismarck, a fines de siglo pasado (XIX), el sistema en realidad estaba conformado a través de un sistema de capitalización y también -creo que es muy importante esto- de fondeo. Esto es que las personas hacían sus aportes. Los mismos tenían un excedente por sobre los pagos que se realizaban y por lo tanto había un fondeo. Tal vez no había cuentas particulares en todos los casos, incluso por problemas administrativos, pero sí había esta situación de fondeo" (12). Al comienzo, esos sistemas eran fuertemente superavitarios, ya que sólo recaudaban aportes y pagaban pocos beneficios, pues no había beneficiarios, como sucede actualmente con los nuevos sistemas privados. Con el tiempo, la masa de jubilados fue aumentando. Pero eso no provocó problemas de financiamiento, porque el Estado no solamente seguía recaudando los aportes de los trabajadores en actividad, sino que además contaba con los fondos acumulados que, aplicados al aumento de la producción o a la inversión pública, se capitalizaban para hacer frente al incremento del número de beneficiarios. En el caso de la Argentina, una fuente tan insospechada de favoritismo a favor del sistema público, como Fiel, sostiene que "la acumulación de títulos públicos, por parte de los fondos previsionales, fue característica del sistema, hasta que en 1946 se consolidaron todos esos títulos bajo la forma de un bono único denominado Obligaciones de Previsión Social (OPS). En la década de 1950, la acumulación de esos títulos públicos en las "Cajas" de previsión representaba el 47% del producto bruto interno. Ya en la misma década, más del 50% del flujo de recaudación de las Cajas era colocado en OPS. Hasta mediados de la década de 1960, la organización básica del sistema respondió -desde el punto de vista legal- a un esquema de capitalización de aportes"(13). Para tener una idea de qué significa el 47% del PBI habría que decir que hoy, incluso después de la devaluación, equivale a 67.000 millones de dólares. Pero lo más importante es lo que sigue, porque Fiel agrega que "hasta mediados de la década de 1960, la organización básica respondió -desde el punto de vista legal- a un esquema de capitalización de aportes. Sin embargo, desde fines de la década pasada, el sistema presentaba un notorio desequilibrio de flujos, de forma tal que el Tesoro General de la Nación debía hacer frente a los desequilibrios con fondos de rentas generales. La crisis del sistema desembocó en su reforma en el año 1968, en que se dictaron las leyes 18.037 y 18.038, que establecieron el reemplazo del sistema de capitalización vigente por un sistema de reparto. Con ello se modificaba la conexión entre los aportes realizados durante la vida activa y los beneficios en la pasividad"(14). En consecuencia, hasta 1968, no se podría decir que la crisis de la Seguridad Social se debía a una cuestión demográfica ni al sistema de reparto sencillamente porque funcionaba uno de capitalización. ¿Pero qué pasó con los fondos acumulados? "La reforma se completó un par de años después, al disponerse en 1970 el rescate de las OPS, haciéndose explícita una importante pérdida en términos reales para sus tenedores (las Cajas de Previsión). En efecto, si bien los títulos públicos en poder del sistema previsional superaban el 50% del PBI de la economía, el bajo nivel de ajuste incorporado en los títulos (a tasa fija, en una economía de alta inflación) determinó una deuda total de 273 millones de dólares. A esa reducción contable de la deuda del Gobierno nacional, se le sumó el hecho de que la nueva deuda se instrumentó en la forma de pagos iguales a lo largo de 10 años sin interés ni actualización"(15). Evidentemente, ni la demografía ni la mayor expectativa de vida, ni el baby boom tienen algo que ver con esta confiscación de los ahorros previsionales de varias décadas por parte de la burguesía argentina. Según José Luis Machinea y Oscar Cetrángolo, "las múltiples actividades estatales contaron con los excedentes del sistema previsional entre sus principales fuentes de financiamiento"(16). Los autores se refieren así a los colosales subsidios y promociones que recibió la clase capitalista por parte del Estado, que aquí se reveló plenamente "benefactor"… de la burguesía. Pero esta confiscación era una manifestación de la crisis financiera del Estado capitalista, que intentó ser resuelta mediante la licuación o confiscación de su deuda con los futuros jubilados. En Chile pasó lo mismo. "En un comienzo funcionaba como un sistema de capitalización colectiva parcial, es decir, los imponentes activos financiaban las pensiones de los pasivos, pero a la vez, se constituía reserva con parte de los recursos recaudados. Aún cuando en un comienzo, los recursos recaudados permitían capitalizar parte de éstos; con el tiempo, los excedentes fueron desapareciendo (sic), transformándose en un sistema de financiamiento sobre la marcha"(17). En Perú, además, "las tasas de cotización debían ajustarse para mantener actuarialmente equilibrado el sistema. Sin embargo, estos parámetros no siempre fueron ajustados para cumplir su objetivo"(18). A la confiscación de los fondos acumulados, en el caso argentino, se agregó que "en el período comprendido entre octubre de 1980 y setiembre de 1984, se eliminó el aporte patronal del 15%"(19). Luego, aunque fue restituido parcialmente, hasta setiembre de 1991 se ubicó por debajo de ese 15%. Otro factor fue la tolerancia del Estado con la evasión patronal. "Los distintos organismos responsables de la recaudación de los aportes y contribuciones han demostrado, a su vez, graves deficiencias en cuanto a su capacidad de combatir la evasión, la cual llegaba, en 1990, a aproximadamente un 40% de los trabajadores en relación de dependencia y un 70% de los autónomos"(20). A la evasión se sumó el trabajo no registrado, el aumento de la desocupación, la caída de los salarios, todo lo cual tuvo correlato previsional. Mientras tanto, el Estado aprobó jubilaciones de privilegio -menores requisitos y beneficios más altos- para toda la maquinaria política capitalista (jueces, diputados, senadores, concejales) y cargó sobre el sistema previsional los déficits de las Cajas militares, de Policía y Seguridad Social. A este vaciamiento de la Seguridad Social pública se agregó la elevación de la edad para jubilarse y el aumento de los años de aportes. Por ejemplo, en el caso argentino, en pocos años, la edad mínima para jubilarse se extendió en 10 años, muchos más que el incremento de los años de expectativa de vida. En 1970, la edad jubilatoria de los hombres pasó de 55 a 60 años y en 1994 de 60 a 65 años, y la de las mujeres de 50 a 55 y luego a 60 años. Por otra parte, se aumentó en 10 años -de 20 a 30 años- los años de aportes mínimos para obtener el beneficio. Todo esto demuestra que la crisis de la Seguridad Social pública no es un fenómeno demográfico ni una consecuencia del mejoramiento social bajo el capitalismo, sino una tendencia propia de la explotación y crisis capitalista, y de la confiscación previsional de los trabajadores por parte de la burguesía. Privatización A comienzos de los años 90, el Banco Mundial lanzó la propuesta de eliminar la jubilación como un beneficio definido con relación al salario, transformándolo en indefinido, asociado a las vicisitudes de la explotación y acumulación capitalistas. En 1994, "el Banco Mundial atribuyó públicamente a los esquemas oficiales de beneficios definidos en sistemas de reparto las altas y crecientes tasas sobre los salarios, el mal empleo de los recursos públicos, las oportunidades perdidas de aumento del ahorro de largo plazo, la inexistencia de redistribución a los grupos de bajos ingresos, el crecimiento de una gran deuda pública previsional oculta e implícita e inviabilidad fiscal"(21). Las repetidas crisis financieras, el aumento de la desocupación y el bajo crecimiento de la economía mundial hacía tiempo que habían liquidado el llamado estado de bienestar que, a fines de la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo impulsó para hacer frente a la marea revolucionaria en Europa. A la vez, la caída de la tasa de ganancia y las recurrentes crisis llevaban a los Estados capitalistas y a las grandes corporaciones a aumentar la explotación obrera mediante la reducción del valor de la fuerza de trabajo. Los manuales en Seguridad Social explican "cuando surgen problemas imprevistos, los jubilados con beneficios definidos en general no son obligados a absorber todo el impacto de los ajustes. En los planes de beneficios definidos, las alteraciones imprevistas en las condiciones económicas y demográficas llevan al inicio, más a un desequilibrio entre ingresos y gastos que a una alteración de los beneficios prometidos. Más temprano o más tarde, el desequilibrio es eliminado mediante alguna combinación de ajustes en las tasas de beneficios o de aportes. El impacto de la corrección del desequilibrio se distribuye entre los jubilados actuales, futuros jubilados y otros contribuyentes, cada uno de los cuales absorbe una fracción del impacto total. Al contrario, en los sistemas de capitalización y contribuciones definidas, todas las alteraciones económicas imprevistas se reflejan plenamente en alteraciones de los valores destinados a las jubilaciones y en el valor de las futuras jubilaciones de cada participante"(22). Como se puede apreciar, al dejar incierto el monto jubilatorio, la característica central de los sistemas privados de capitalización consiste en que el trabajador absorbe sobre su futura jubilación, de manera más brusca, todo el impacto de las crisis financieras, de la desocupación y hasta de la evasión patronal que con la jubilación definida. En esos regímenes "indefinidos" el trabajador no sabe a cuánto ascenderá su jubilación al momento de jubilarse porque dependerá de sus aportes, de los años de aportes, de la comisión que le sustrajo la Administradora privada, de los rendimientos o quebrantos del fondo, de la expectativa de vida al momento de su jubilación, y hasta de las edades y composición del grupo familiar. Así, la jubilación deja de ser un salario diferido para transformarse en una confiscación obligatoria del trabajador con resultado incierto. La llamada previsión social capitalista se transforma así en un régimen de imprevisión permanente. En resumen, el Banco Mundial planteó que ni los grandes pulpos capitalistas ni los Estados capitalistas podían garantizar el pago de beneficios jubilatorios definidos, por lo que propuso eliminar esos planes a cargo de los Estados y las patronales, y privatizar los sistemas previsionales públicos, siguiendo el modelo chileno. Para maquillar esta privatización y ocultar que su objetivo era reducir las jubilaciones y pensiones, el Banco Mundial bautizó su propuesta de "sistema de pilares múltiples"(23). Esa propuesta consiste en que el aporte obligatorio del trabajador deja de ingresar al Estado y pasa a una Administradora privada que, por la administración de esos fondos cobra una suculenta comisión del orden del 25 al 35% del aporte. El Estado se responsabiliza de pagar un mínimo en caso que la jubilación privada sea menor a ese mínimo (caso Chile) o se hace cargo del mínimo a lo que se le adiciona la jubilación privada (caso argentino con la PBU de 200 pesos, a cargo del Estado más lo que surja de la Afjp). Entonces, el sistema múltiple o de tres pilares consiste en que el Estado garantiza con el Presupuesto Nacional una jubilación mínima asistencial de pobreza -del orden de los 30 a 100 dólares- y el resto, si es que hay algún resto, corresponde a la jubilación que surja de cuentas individuales manejadas por Administradoras privadas. Si el trabajador quiere aumentar su jubilación debe hacer aportes adicionales, voluntarios, reduciendo aún más su ingreso salarial. En esta variante, se reduce o desaparece la contribución patronal que se destina sólo a garantizar el mínimo estatal. De este modo, el trabajador activo sigue realizando un aporte definido (como porcentaje del sueldo), pero su jubilación pasa a ser indefinida porque dependerá de lo que pase con su jubilación privada. Lo único que estaría garantizado sería el piso jubilatorio a cargo del Estado de 30 ó 100 dólares mensuales. Todo esto, lógicamente, fue presentado por el Banco Mundial como una reforma que debería inducir a un aumento de la cobertura jubilatoria, un mayor blanqueo de la economía y del empleo, un impulso del mercado de capitales y un aumento del ahorro interno, lo cual, a su vez, redundaría en una nueva fase de crecimiento del capitalismo mundial, lo que a su turno mejoraría las futuras jubilaciones. Además, proseguía el Banco Mundial, al vincular las jubilaciones a los fondos privados y tornando el beneficio indefinido sujeto a los rendimientos del fondo desaparecería la posibilidad de cualquier desfinanciamiento por el aumento de la expectativa de vida de la población u otras causas demográficas. Esto, que el Banco Mundial presentó como una panacea, dejaba sin resolver el financiamiento de los ya jubilados, puesto que el Estado dejaba de recaudar los aportes de los trabajadores que pasaban a la Administradora y se reducían o desaparecían las contribuciones patronales. La propuesta del Banco Mundial, que el FMI hizo suya, era combinar la privatización con "un importante ajuste fiscal para que las autoridades compensen la disminución de las contribuciones a la Seguridad Social. Dicho ajuste podría lograrse conjugando de alguna forma un aumento de los impuestos, una reducción del gasto o un recorte de las prestaciones"(24). En otras palabras, la base para la privatización es congelar los haberes de los ya jubilados, aumentar la edad de jubilación para postergar el pago de los nuevos beneficios o aumentar los impuestos sobre la población trabajadora de manera de financiar la privatización. En otras palabras, la privatización debería ser la oportunidad para desconocer la deuda con los futuros jubilados que aportaron hasta ese momento y dejar en la incertidumbre previsional a los que comiencen a trabajar a partir de la privatización. Este es el grito de guerra capitalista que recorre Europa, EE.UU. y Brasil desde hace 10 años, y que enfrenta la resistencia de los trabajadores, como lo muestran las huelgas masivas en Francia, Italia o Alemania. Este dictado del Banco Mundial/FMI fue lo que se hizo en la Argentina, primero, con la reforma que elevó en 5 años la edad jubilatoria y, luego, en 1995, con la llamada ley de "solidaridad previsional", que eliminó la movilidad de los haberes estatales. Algo similar pasa en Brasil, donde la reforma previsional de Lula se basa en la reducción de las jubilaciones de los empleados públicos y en un recorte de las jubilaciones ya otorgadas. O en Francia con el aumento de los años de aportes. Acumulación capitalista La burguesía mundial presenta a la privatización previsional como un paso decisivo para insuflarle nuevos aires al capitalismo. Pero se trata de una ilusión. Con la privatización, en un comienzo, los precios de los bonos y acciones privados o públicos suben por la demanda de los fondos privados, al margen de su solvencia, creando así un mercado de capitales ficticio. "Este comportamiento conduce a que los primeros jubilados (privados) obtengan haberes relativamente altos, porque como sus ahorros se capitalizan por la variación de los precios, se beneficiarán con el alza". Pero superada esa fase inicial, el fondo "tendrá que liquidar papeles para hacer frente a los compromisos asumidos… Esto implica que los siguientes jubilados se perjudicarán con la caída… Es evidente, entonces, que el Fondo deberá comenzar a liquidar parte del patrimonio. Esta situación se reflejará en el mercado en el hecho de que el Fondo pasará de una posición compradora (demandante) a otra vendedora (oferente de papeles)"(25). A esto hay que agregar que cualquier aumento de la desocupación o del trabajo no registrado hará disminuir los flujos de aportes a los fondos privados, mientras las Administradoras deberán seguir pagando los beneficios, viéndose obligadas a vender los papeles acumulados. En Chile, por esta razón, desde 1998 los fondos de la AFP están estancados en torno de los 35.000 millones de dólares, a pesar de que reciben todos los meses aportes de los trabajadores activos, porque ya cuentan con un número relativamente alto de beneficiarios. En los próximos años, los fondos acumulados, seguramente, irán disminuyendo a medida que nuevos trabajadores se jubilen provocando una caída en el rendimiento de los fondos. Este circuito, que muestra los límites y contradicciones de los fondos de pensión privados, no toma en cuenta el déficit fiscal que origina el traspaso de los aportes del Estado a las Administradoras privadas. Por ejemplo, la Argentina entró en colapso mucho antes, porque la privatización de las jubilaciones tuvo un peso decisivo en la bancarrota económica que explotó entre el 2000 y 2002. Ante todo, porque es falso que la privatización implica un aumento del "ahorro nacional", porque el volumen de los fondos no varía sino que sólo cambia de mano, del Estado a las Administradoras privadas. El mayor "ahorro privado" es igual al mayor "desahorro público", con lo que se crea un mercado de capitales de deuda pública que acelera la bancarrota estatal. Ese traspaso de fondos, sin bien disminuye la deuda pública de largo plazo, no registrada con los futuros jubilados, implica un déficit fiscal de caja que lleva al incremento de la deuda pública y a mayores tasas de interés, potenciando el endeudamiento. Fiel reconoce que "la mayor astringencia fiscal que se requiere durante el período de transición, puede generar un impacto al alza sobre las tasas de interés. El aumento transitorio en las tasas de interés afecta positivamente, por un lado, la percepción pública de los resultados de la reforma: los rendimientos altos, al comienzo, colaboran en apoyo de la popularidad del nuevo esquema. Sin embargo, las mayores tasas (en tanto no sean compensadas por una reducción pari passu -equivalente- del riesgo país, y por actitudes compensadoras en la demanda de ahorro privado) desplazan proyectos de inversión y pueden afectar negativamente el crecimiento en el corto plazo"(26). Hay que aclarar que lo que Fiel denomina período transitorio puede llevar 20 ó 25 años, que es el lapso en que el Estado sigue haciendo frente al pago de los beneficios de los ya jubilados al momento de la privatización. En consecuencia, al costo de la deuda ya acumulada con los ya jubilados, se debe agregar el mayor costo que surge del aumento de la tasa de interés y del encarecimiento de la inversión. En el caso argentino, "los números indican que por la reducción de las contribuciones patronales y la derivación de los aportes personales a las Afjp, entre 1995 y 2001, la Anses dejó de recaudar 75.353 millones de pesos (a valores capitalizados). Esta cifra supera en más de 30.000 millones el déficit que había previsto el equipo de Domingo Cavallo -"costo de transición"- cuando se diseñó la reforma previsional en 1993. La diferencia se debe a que esas proyecciones se hicieron con un aporte patronal del 16% y se consideraba que el número de aportantes iría en aumento por el crecimiento de la economía. La realidad fue distinta: se redujo el aporte patronal, creció el desempleo y casi todo el aumento del empleo fue "en negro". Por eso, el desequilibrio es creciente. Además, la Anses estima que "los montos no ingresados por evasión rondan más de 7.000 millones de pesos anuales"(27). Debido a la creación de las Afjp, "el 65,2% del aumento que registró la deuda pública entre 1995 y 2001 -57.362 millones de dólares- se explica por la decisión del Gobierno de permitir que los aportes previsionales pasaran al sistema de jubilación privada. Hasta mitad de 1994 los recaudaba el Estado"(28). De los ocho países latinoamericanos donde se pusieron en práctica esas privatizaciones, en seis de ellos, más del 70% de los fondos invertidos por las Administradoras privadas están colocados en bonos de sus gobiernos y casi todo el resto en bancos que los recolocan en títulos públicos. Tanto en Uruguay como en Argentina, esos títulos están en default. En Chile, el 63% de la deuda pública está contraída con las AFP. La jubilación privada depende así de la "insolvencia" de los Estados aplastados por la deuda pública creciente generada, entre otras razones, por la privatización de la seguridad social. Una serie de autores han planteado que la constitución de los fondos previsionales con los aportes de los trabajadores crea una oportunidad única para el control obrero de las empresas capitalistas. Como esos aportes son invertidos en bonos, acciones u obligaciones negociables, los fondos de pensión se convierten en accionistas de los grandes grupos capitalistas y así ingresan en sus directorios, y hasta pueden determinar la política de esos pulpos. Se trata de una completa mistificación. Los fondos de pensión están en manos de los bancos y grandes aseguradoras que centralizan los aportes de los trabajadores. Los que deciden qué hacer con esos fondos y ocupan un lugar en los directorios de los pulpos en representación de los fondos de pensión, son sus accionistas, que no son otros que los propios banqueros. Los fondos de pensión no son una cuña obrera en el sistema capitalista, sino una confiscación del salario obrero en beneficio de los bancos, que refuerzan su dominio sobre todo el proceso capitalista. Los dueños de los fondos de pensión son el Citibank, el Deustche Bank, el HSBC, el Grupo Santander, el Bilbao Vizcaya. En la Argentina, el 80% de las Afjp está en manos de los banqueros. Conclusión La privatización de la seguridad social forma parte de la tendencia del capitalismo hacia una mayor degradación social, al alargamiento de la jornada y los años de trabajo, a la reducción salarial y jubilatoria, y a descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y los jubilados. La propuesta del Banco Mundial no es "envejecer sin crisis" sino trasladar con más fuerza la crisis sobre la vejez. Por eso en todo el mundo la clase trabajadora se moviliza de manera tan masiva y contundente contra las reformas previsionales.

1 de agosto de 2003
Nuestro planteo en la Ciudad de Buenos Aires

Discurso de Marcelo Ramal, Candidato a Jefe de Gobierno lanzamiento de campaña Compañeras y compañeros: podría decir muchas cosas sobre la lucha de la banca del PO, del trabajo que hicimos, y de las tareas que todavía tenemos pendientes. Pero esa historia y esa lucha están acá, en este acto. Yo podría hablar de cada uno de los compañeros que están acá presentes, contar un pedazo de su historia y estaría contando la historia de esta lucha. Acá esta presente el principio de esa historia, y también está presente su actualidad. Digo que está presente el principio, porque todavía recuerdo el día que nos llamaron por teléfono al bloque del Partido Obrero, ya que había un desalojo en la calle Defensa 1615, en el barrio de San Telmo. Nunca habíamos tenido, hasta ese momento, la oportunidad de intervenir en un desalojo. Nos acercamos al lugar, nos peleamos con los funcionarios del gobierno, logramos postergar por algunas horas el desalojo, y allí pudimos presenciar ante qué tipo de gobierno nos encontrábamos: en una esquina, estaba la policía, amenazante, comunicándose con los dueños de la casa y midiendo sus pasos para eventualmente llegar al desalojo violento.En la otra esquina, varias kombis de nuestra "querida" secretaria de desarrollo social, con asistentes sociales, con lugares en las vehículos, y dispuestos a llevarse a los compañeros a los hoteles rentados por la Ciudad. Entonces, los funcionarios del gobierno iniciaron su trabajo cínico: "mejor vengan en la kombi, así no tiene que intervenir la policía". Paso el día, pasó otro, y los compañeros fueron desalojados, no pudimos evitarlo. Y con un sabor amargo, allí pensamos: hace falta una organización de trabajadores desocupados y ocupados en la ciudad para que cuando ocurra esto podamos concurrir, parar el desalojo, luchar y organizarnos contra los expulsores. Y aquel día fue el pasado. Pero hoy, tenemos este presente con centenares de compañeros del Polo Obrero en toda la ciudad, que se puso a tono en esta lucha y que hoy están presentes en este acto. (aplausos) Quiero agregar simplemente que aquí hay una compañera presente de aquel desalojo de la calle Defensa: por eso, no estoy mintiendo cuando digo que si hablo un poquito de cada uno, estoy contando la historia de esta lucha. Una lucha que en definitiva es la que tenemos presente de cara a esta elección. Ibarra y Macri, dos fracciones capitalistas Ibarra, Macri, con sus bonitos rostros en los afiches ¿qué representan?. No son otra cosa que dos fracciones, que dos bandas de grandes monopolios capitalistas. Ahí tenemos a Macri, contratista de muchas de las operaciones económicas del propio gobierno de la Ciudad. Tenia el contrato de las multas fotográficas, esas multas fraudulentas altamente cuestionadas. También tenia el contrato por el cual se había privatizado parcialmente la recaudación impositiva de la Ciudad. Ese es Macri, el hombre que quiere ir a la privatización del sistema educativo, desentender al Estado en el financiamiento de las escuelas para darle un vale a cada familia y entonces, sobre esta base, que las propias escuelas publicas compitan entre si y que las escuelas privadas acrecienten todavía más la enorme matricula que ya tienen en la ciudad. Ese es Macri. Pero ¿qué tenemos del lado de Ibarra? ¿Qué podemos decir del hombre que en la Argentina del default de la deuda externa, en la Argentina donde se vino abajo esa hipoteca fraudulenta, en esa Argentina, renegoció la deuda externa de la ciudad comprometiéndose al pago de todo el capital adeudado, y con intereses que son el triple de los que rigen en el mundo? Dentro de cuatro años, esa deuda externa que se ha comprometido a pagar Ibarra, va a absorber el 15% del presupuesto de la ciudad. Ese es el gobierno que tenemos. Naturalmente, Ibarra y Macri coinciden en un punto fundamental, aquello en lo cual Ibarra ya había coincidido con Cavallo, y por supuesto con Beliz, esa historia de "hacer de Buenos Aires la capital financiera y turística del MERCOSUR". Es decir: un lugar donde el suelo, su espacio publico y hasta donde su aire sean patrimonio de grandes monopolios inmobiliarios. Es una orientación que lleva directamente a expulsar al vecino de la ciudad. Qué urbanización queremos Dije antes que hay aquí compañeros presentes que reflejan nuestra historia: ahora, quiero saludar a un grupo de compañeros que vienen por primera vez a un acto del Partido Obrero, a partir de la labor del bloque legislativo. Son los compañeros del barrio de la Costanera Sur, junto a la reserva ecológica. Ellos están aquí presentes. (aplausos) Con estos compañeros tuvimos hace un mes una reunión en la Comisión municipal de la Vivienda, relacionada con necesidades muy importantes del barrio, que hacen a su pavimentación, a la electricidad, a las cloacas. Se trata de un lugar completamente abandonado de todos los servicios esenciales. El funcionario de la CMV les dijo a los compañeros "Miren, vamos a resolver algunas cuestiones, pero ustedes de allá se tienen que ir, no se pueden quedar". Una compañera que estaba allí presente, modosita, tímida, y con enorme respeto, le dice lo siguiente: "Doctor, yo tengo solamente una duda: ¿por qué nosotros nos tenemos que ir y esa torre de 45 pisos, que está a cinco cuadras de donde nosotros vivimos se puede quedar?", y el funcionario le contesta: "señora: yo en política no me meto". (risas y aplausos). Sí, eso es política. Nosotros nos "metemos" en política. Estamos acá para discutir qué ciudad queremos, cuál es la orientación social de la Ciudad. Porque pretenden colocar al compañero sin techo frente una disyuntiva completamente falsa. Ellos, el gobierno, serian la "urbanización" y la "belleza" de la Ciudad. Y el sin techo, el compañero que habita una vivienda precaria, seria alguien que quiere vivir en el deterioro, en la falta de servicios, en condiciones completamente indignas. Pero ¿es que alguien puede querer vivir en esas condiciones? ¿Alguien puede querer el deterioro? ¿Alguien puede ser tan necio de pensar eso?. Primero: ellos no quieren ninguna urbanización. Lo que quieren es depredar el suelo de la ciudad, hasta estrujarlo como a un trapo sucio. ¿O acaso construir una torre de 45 pisos junto a la costanera porteña no es privar a la ciudad de su aire? ¿No es privar a la ciudad de su rio?. Nosotros sí queremos la urbanización de la ciudad, queremos una urbanización armónica, que integre al trabajador a la ciudad donde vive y trabaja. ¿Por qué, si somos "porteños" a la hora de cobrar $350 o $450 en un Mc Donald´s o en un supermercado, al momento de ocupar una vivienda tenemos que ser "bonaerenses" y vivir a cincuenta quilómetros de la Capital y gastar el treinta por ciento de nuestro sueldo en viajes?. Quiero decirles, compañeros, que este gobierno es fraudulento y trucho hasta para trasladar a los vecinos fuera de la Capital Federal. Porque acá, también están presentes los compañeros que viven en los hoteles rentados del gobierno de la ciudad, están acá y han venido a este acto. Y hay un grupo de compañeros a los que les prometieron casas en Glew, a muchos kilómetros de la Capital, y les hicieron firmar un compromiso de construcción de viviendas. Y ¿saben qué compró el gobierno de Ibarra en Glew?. Terrenos rurales, donde no se puede construir viviendas. Una estafa. Dos años perdidos para estos compañeros a los cuales estamos defendiendo legalmente, a los cuales defendemos y seguiremos defendiendo en el plano legislativo. Porque nosotros tenemos cuentas pendientes: pero hay una que todos saben que es "especial" y queda en la calle Pavón y Entre Ríos (1). La mafia de los hoteles, la mafia que lucra con el pan y con el alimento va a ser expulsada por la acción piquetera, legislativa e integral de esta bancada. Compañeras, compañeros, ¿puede haber algo peor que gobernar para los monopolios inmobiliarios? ¿Puede haber algo peor que gobernar para grandes contratistas? Si, hay algo peor: querer disimular esta política con una vestimenta progresista. Y eso es lo que tenemos en la ciudad, eso es lo que tenemos con Ibarra. Recién abordé el problema de la vivienda, pero vamos ahora a las "salidas" que se discuten. Naturalmente que los gobiernos capitalistas fracasaron, en los años 70, cuando construyeron monoblocks que fueron una estafa monumental para la gente que vive en ellos, como ocurre hoy en Soldati. Pero ¿cuál es la conclusión que han sacado estos gobiernos de ese fracaso?. "No, no vamos a hacer mas monoblocks, ahora vamos a la autogestión. Ahora le damos créditos a un grupo de gente desalojada y entonces esta gente tiene que pelarse las zuelas buscando un terreno, tiene que pelarse las zuelas para que ese terreno sea autorizado, tiene que pelarse las zuelas para que la Comisión Municipal de la Vivienda le apruebe todos los pasos, tiene luego que trabajar y hacer un proyecto completo sin percibir un centavo durante meses". Esta es la autogestión que promueve el gobierno: desentenderse de un plan de vivienda como el que necesita la Ciudad, y dejar librados a los desalojados a su suerte. El Partido Obrero ha sido claro en este punto, nosotros hemos organizado a los desalojados, hemos arrancado muchos de estos créditos para organizar cooperativas de vivienda, pero las cooperativas de vivienda del Polo Obrero luchan por un programa integral, luchan para que el Banco Ciudad destine el 40% de sus recursos para la vivienda social, lucha para volcar el ahorro social de la Ciudad a un enérgico plan de viviendas controlado por los trabajadores y vecinos. Esa es nuestra política. La impostura de los "progresistas" Lo mismo ocurre en el plano de la salud: orientaciones fondomonetaristas, de ajuste contra los trabajadores, son disfrazadas de planteos progresistas. Ahí tenemos el debate que se ha planteado en torno al hospital de Lugano. Fuimos a una audiencia pública en la zona. Y resulta que en medio de un clamor general de las familias y del pueblo de Lugano para que construyan un hospital en la zona de mayor desnutrición y de mayor mortalidad infantil de la Ciudad, "caen" seis diputados de la "fuerza porteña" de Aníbal Ibarra, y, en nombre de "la experiencia cubana", de "la experiencia de los modernos sistemas de salud", etcétera, se manifiestan todos en contra del hospital. ¿Por qué?. Porque, según ellos, hay que construir "salitas" periféricas, con fines "preventivos". Lo canallesco de esto, es que ellos saben muy bien que ninguna "salita periférica" funciona. Acá hay compañeros de la villa del Bajo Flores, saben que estamos en una pelea desde hace meses para que se habilite una nueva sala en la villa 1.11.14. Pero entonces, en nombre de la "atención periférica", no habría que construir un hospital en Lugano. Juliana Marino (2) inclusive, me acuso a mi de ser "medicalista", de que "pretendo curar gente enferma y no prevenir". Pero ¡claro que somos medicalistas! ¡por supuesto que lo somos, en una población que ya está enferma, que ya está infectada, ya está golpeada por la miseria social! Hagamos funcionar las "salitas", y va a aumentar la demanda de atención hospitalaria, como resultado de las derivaciones… Son necios, necios vendidos al gran capital. Lo mas lindo de todo, compañeros, es que, pasada esa audiencia de Lugano, en la Legislatura tenemos que soportar lo siguiente: los mismos diputados que fueron a Lugano y que hablaron en contra del hospital, y que fueron silbados, ahora han presentado un "proyecto de declaración" por el hospital. ¿Saben lo que dice el proyecto?. "La legislatura solicita al ejecutivo que estudie la factibilidad de la instalación de un hospital en Lugano" es decir un proyecto trucho, que vamos a denunciar, ya que lo único que debe reclamar la legislatura es la construcción inmediata de un hospital en Lugano. Y esto, el bloque del Partido Obrero ya lo está presentando. (aplausos) Ya conocemos esta historia, la hemos vivido también en el área de salud mental. Los sicólogos, los profesionales de la salud mental llevan adelante un debate muy serio sobre el problema de la desmanicomialización, es decir, el reemplazo de manicomios por otro tipo de centros periféricos de atención de salud mental. Resulta que hace un par de años, y en nombre de la desmanicomializacion, querían tirar abajo el Borda y el Moyano. Y ustedes dirán: ¿quién impulsó esto?. ¿Algún psiquiatra de prestigio?. ¿Esto fue un proyecto estudiado en la facultad de psicología?. No. ¿Saben quién abogaba por la "desmanicomialización" y la destrucción del Borda y el Moyano?. ¡El decano de la facultad de arquitectura!. El hombre que tiene más proyectos construídos en Puerto Madero. Lo único que quería era armar un hotel de cinco estrellas en Barracas. No, no hay discusión de salud: lo único que existe es un operativo permanente para entregar la ciudad a los especuladores inmobiliarios. El Partido Obrero ha luchado contra esta tendencia y ésta ha sido una parte central del combate de la banca del PO. No, no hay urbanización: se ha traicionado particularmente el reclamo de urbanización genuina de todas las villas de la Capital Federal. Lo que se presenta como "urbanización" es un fraude: construyen algunas viviendas, e inmediatamente aumenta el valor inmobiliario de esas propiedades. Se arma una especulación entre pobres, y la "burocracia villera" vende esos departamentos a gente que no pertenece a la villa, y los compañeros que viven allí siguen postergados. Ese es el caso de la burocracia de la mutual Flor de Ceibo en la villa 21 24, a la cual el Partido Obrero combatió y va seguir combatiendo, en defensa de un cuerpo de delegados independiente de la villa. Y esa historia también es presente: porque acá están presentes compañeros queridos, luchadores de toda la vida de la villa 21 24, que han venido hasta este acto. Compañeros, en estas recorridas de campaña se ha hablado mucho, y a veces hablando con los vecinos, aparece esta idea de que Ibarra seria un mal menor. Me dicen "mira, no hizo nada, ni a favor ni en contra, pero el otro nos quiere echar". Si. Es verdad que Macri nos quiere echar, pero si Ibarra no llego más lejos, es porque nosotros no lo dejamos llegar. Cuando quiso echar a la gente de los hoteles, nos tuvimos que meter en el centro Martín Fierro porque le estaban haciendo firmar papeles a la gente para que abandonen sus habitaciones a cambio de un subsidio "por única vez". Pretendieron privatizar la ayuda alimentaria, nosotros fuimos una y mil veces a promoción social para quebrar esta política. Y esta lucha tubo un punto culminante en el subte, que demostró hasta qué punto Ibarra defendía a un monopolio como Roggio. Y al recordar la lucha del subte, vemos con claridad qué es lo que esta en juego nuevamente en la elección de la ciudad: Macri por un lado, Rogio por el otro, dos grupos contratistas que se disputan un botín. Contra todas las opresiones Compañeras, compañeros, aquel que quiera saber para donde "dispara" cada candidato, yo les recomiendo un método muy bueno: "Dime quién es tu candidato a vicejefe de gobierno, y te diré quién eres". Tomemos a Macri: tiene un candidato que le da vergüenza mostrarlo, tal vez porque se llama "Rodríguez Larreta". Pero más allá del doble apellido, su especialidad es entregarle la ayuda social a fundaciones, a las llamadas ONG, que cubren la evasión de impuestos de los monopolios capitalistas. Tomemos a Ibarra: podría haber elegido a muchos como vicejefe, se hablaba de varias opciones. Y ¿a quién eligió? A Telerman, que, siendo su secretario de cultura, se volvió capitalista de la cultura. Un hombre que utiliza el presupuesto publico del área de cultura para financiar sus propios negocios, financiar producciones discográficas, enriquecer su propia "trastienda". Esta es la realidad. Y ¿a quién lleva de vicejefa el Partido Obrero?. A Maria Rachid, quien, además de todo lo que hoy se ha señalado aquí, es una compañera que en su asamblea está luchando todos los días contra promoción social en la misma lucha en que están muchos de ustedes: por la entrega de los bolsones, contra la manipulación de la comida. Yo lo supe casi sin preguntárselo. Porque a veces nos encontramos y me dice: "Mirá Marcelo, me voy, porque en promoción social nos están por cagar y tengo que defender nuestra entrega". Pero quiero destacar a Maria Rachid por lo que ella representa. El deber de un partido revolucionario es luchar contra todo tipo de opresión, contra todo tipo de discriminación. A veces, tendemos a pensar que la opresión social es la forma única o característica a través de la cual se desenvuelve este régimen explotador. Pero para que funcione, la opresión social tiene que estar acompañada de múltiples opresiones y discriminaciones, que sojuzguen la vida personal de los trabajadores, que los golpeen en su plano mas íntimo, para facilitar luego la opresión social. La discriminación y la opresión son un arma formidable para la división de los trabajadores: "este no, porque es negro", "este no, porque es peruano", "este no, porque es homosexual". El Partido Obrero, luchador contra la opresión social, lucha contra todas las formas de opresión contra el hombre y la mujer. Por eso, nos enorgullece que Maria Rachid forme parte de las listas del Partido Obrero. Acá quiero señalar algo importante, lo dijo también Maria en su discurso: hemos tenido una victoria importante en la Legislatura, la ley de uniones civiles. Pero esa conquista, esa pequeña batalla ganada contra la discriminación, ahora puede ser arrasada por la política policial "novedosa" que ha anunciado Beliz horas atrás. Naturalmente que de novedosa no tiene nada: quiere transformar a las comisarías en pymes. Pero ¿no sabe Beliz que hace rato que funcionan como "pymes", autofinanciándose con los negocios del narcotráfico, de la prostitucion, del juego?. Ahora, la Legislatura quiere prohibir la venta nocturna de bebidas alcoholicas en los maxikioscos. Naturalmente, lo que van a lograr con eso es agrandar "la pyme". Porque además de la prostitución, del narcotráfico y del juego, ahora vamos a tener el negocio clandestino de la venta de alcohol a pibes manejado por la policía. Pero veamos algo muy interesante, compañeros: ¿se acuerdan de la campaña electoral del año 2000?. Era el "liberal" Ibarra contra Beliz, el hombre de la "tolerancia cero". Ibarra, con grandes proyectos de autonomía en el plano de la seguridad, y Beliz que traía los "canas" de Nueva York para mostrar como se mataban pibes en la calle. Ahora, si gana Ibarra, ¿quién va a gobernar la ciudad?. ¿Ibarra?. No. Ibarra le ha entregado la ciudad a Beliz y a su cuerpo de comisarios. Tantas veces se hablo de las comunas, de la "descentralización" de la ciudad: pues bien, en manos de Ibarra, de Beliz, es decir, de Kirchner, tendremos a la Ciudad "descentralizada" en comisarías. El Partido Obrero no quiere eso. El Partido Obrero quiere comunas barriales responsables ante las asambleas populares que nosotros mismos hemos construido en esta lucha. El Partido Obrero quiere comunas que intervengan en la vida de los hospitales, de la salud, de la educación de cada barrio, y por supuesto, con injerencia también en las comisarías. Romper con el FMI Naturalmente, en estos señalamientos vemos algo que va mucho mas allá de la Ciudad, y tiene que ver con esta política "gatopardista" del gobierno nacional, donde una cosa parece de una forma pero termina siendo de otra. Durante tres semanas, hablaron y dijeron que el problema de la inseguridad tenia que ver indudablemente con la putrefacción de la cúpula policial. Hablaron de esto, para terminar reforzando a ese mismo aparato policial putrefacto. Y esto ocurre en todos los planos: desplazan a un hombre de Barrionuevo del PAMI, pero mantienen la política de privatización de la previsión y las jubilaciones. Pero por sobre todas las cosas, los "nacionales y populares" ya se han comprometido a seguir pagando la fraudulenta y usuraria deuda externa. Por eso Kirchner saludó a Ibarra: le pareció un "modelo de gestión" la forma leonina como refinanció la deuda de la Ciudad. Van al pago de la deuda externa como lo vienen haciendo Duhalde y ahora Kirchner durante los dos últimos años. Un pago de la deuda externa que ha reducido un 40% los salarios, que está liquidando la salud, que a llevado la educación argentina al más bajo nivel de su historia. El Partido Obrero va a decir en esta campaña "ciudadana", "vecinal", "porteña", que si no rompemos con el FMI no hay salud en la Ciudad, no hay salarios en la Ciudad, no hay trabajo en la Ciudad. Romper con el FMI será una consigna contra los candidatos que forman parte del gobierno de Kirchner, es decir, Ibarra y Macri. Compañeros: sin romper con el FMI tampoco tendremos espacios verdes públicos en la ciudad. Y aprovecho este momento para saludar y reconocer la presencia en este acto de compañeros de la Asamblea Permanente por los Espacios Verdes Urbanos (APEVU). Están aquí y también conocen la lucha de la banca del Partido Obrero en ese plano. Y a estos compañeros queremos decirles lo siguiente: hoy todos los candidatos de la Ciudad se llenan la boca con el espacio publico, se ponen "el jogging", son todos ecologistas y ambientalistas. Pero si pagamos la deuda externa, van a emplear las tierras públicas en el pago de esa deuda. Pagando la deuda externa privatizamos la costanera entera. Entonces en el encuentro de APEVU, que se va a realizar el 6 o el 7 de agosto, y donde el Partido Obrero ya está invitado, vamos a decir que los candidatos, mas allá de hablar de lagos artificiales o del del equilibrio ecológico, que digan si están a favor o están en contra del pago de la deuda externa. Confiscadores del argentinazo Compañeros, no puedo dejar de señalar, en este punto, de qué modo algunos han tratado de confiscarnos la rebelión popular. Hay un columnista de "Pagina 12" que hace tan sólo dos meses denunciaba la represión al Padelai, llevada adelante "con la complicidad del jefe de gobierno Ibarra". Un tema en el cual yo mismo interesé a ese columnista semanas después de que desalojaran a los compañeros del Padelai, que -dicho sea de paso- también han venido a este acto. Ese columnista, horrorizado con la represión de Ibarra, tiene nombre y apellido: se llama Miguel Bonasso. Durante algunos meses desfiló por asambleas, por algunos conflictos, participó del movimiento popular. Luego anunció que se presentaba como candidato a diputado, pero sin un candidato a jefe de gobierno. Luego, que apoyaría a Ibarra. Y terminó "colgado" de la misma boleta de Ibarra, es decir, del represor del Padelai, por orden de Kirchner. Lo mismo ocurre con Lozano, otro de los "lemas" de Ibarra, que siempre ha escrito "contra la redistribución regresiva del ingreso", y ahora apoya a quien acentuó brutalmente la polarización social en la Ciudad… Y entonces: ¿cómo puede haber algún progresista, como puede haber algún trabajador combativo, como puede haber algún delegado de ATE que sostenga a esas listas, donde elementos con una tradición combativa o incluso nacionalista se han colocado en el campo de un candidato del gran capital? Compañeros: el Partido Obrero señaló el 27 de abril que las elecciones le habían permitido a los explotadores, a los partidos del viejo régimen desplazar, al menos transitoriamente, al "Argentinazo" del eje político de este país. Naturalmente que con la política del pago de la deuda externa, y por lo tanto, del enfrentamiento a los trabajadores, esa maniobra, ese operativo, fracasará mas temprano que tarde. Pero mientras tanto, es muy instructivo ver de qué modo algunos arribistas que en la época del Argentinazo se colaban en las filas del movimiento popular ahora vuelven al redil de los explotadores, y están con Ibarra o están con Macri. Ahí tenemos a Zamora: durante mucho tiempo, no le conocíamos propuesta alguna, sólo quería "lo que la gente decidiera". Después, cuando vinieron las elecciones nacionales, y el Partido Obrero batalló contra los partidos del régimen respecto de las grandes cuestiones de fondo, Zamora se abstuvo. Ahora, que llegó el momento de una elección local, Zamora ha comenzado a lanzar todo tipo de "propuestas". Acaba de editar un folleto, con lineamientos "económicos", educativos y otros. En economía, ¿propone la promoción de la clase obrera, con una política de salario mínimo, de lucha contra la flexibilidad labora? No: propone promover a "las Pymes", es decir, subsidios y beneficios que, de una forma u otra, terminarán siendo capturados por grandes capitalistas. En educación, ¿propone defender la universidad pública contra su privatización? No: propone formar "incubadoras de empresas", que son lo siguiente: un grupo de alumnos y docentes, con salarios bajos, o en forma directamente gratuita, investigan sobre las posibilidades de explotación económica de una innovación. Si progresa, la "incubadora" es comprada por un capitalista, que se ahorró los gastos de investigación..Es un planteo de vaciamiento del patrimonio científico de la universidad pública a favor del gran capital. Son propuestas que, de todos modos, ya figuran en la plataforma de Ibarra. Es decir que tenemos en Zamora a otro lema "ibarrista". A defender lo conquistado Compañeros, vamos a esta campaña electoral a defender una conquista, que es la banca del PO. Una conquista que está metida dentro de la vida de cada uno de ustedes. Es defender la lucha de la villa 21 24, la lucha del bajo Flores, la lucha de los compañeros de los hoteles, la de los trabajadores del hospital público. Es la batalla por un salario mínimo en la Ciudad ; es la lucha de los trabajadores de la cultura que han desenvuelto con Lucharte, un movimiento que representa, en el plano de la cultura, la impronta del Argentinazo. Ese "paquete" inmenso, del cual todos ustedes participan, es la conquista que queremos defender. Mantener la banca del Partido Obrero, incluso extenderla, es afirmar que la lucha contra los "burócratas villeros" sigue planteada; es decir que hay lucha contra la flexibilidad laboral en la Ciudad, es decir que está viva la lucha del subte. Todo eso estamos defendiendo, cuando llamamos a defender a la banca del PO. Y entonces, vien la cuestión de cómo vamos a esta lucha. Ellos, Ibarra y Macri, se están peleando por el botín de la Ciudad, para ver cuál de los dos se queda con su presupuesto. Han polarizado la elección, han colocado al pueblo ante esta encerrona tantas veces conocida: "o voto por uno o voto por el otro". Pero eso no nos impide desenvolver un ángulo practico, concreto, que permita ver la necesidad de votar al Partido Obrero. Podrá ser que ellos, los Ibarra, los Macri, quieran quedarse con la jefatura de gobierno. Pero el Partido Obrero puede defender la banca que tiene, puede conquistar mas bancas , puede hacer de ese lugar la cuña combativa, la "piedra en el zapato" que ha permitido tantas luchas y conquistas en este tiempo. Y ahí está planteada la lucha que tenemos que desarrollar. Para defender esa banca, necesitamos 35.000 votos. Vamos a una guerra de guerrillas por el voto, agitativa por un lado, con afiches y pintadas, yendo a los medios, peleando para romper el silencio contra nosotros. Pero luego, está el trabajo de cada uno de ustedes: persistente, hombre por hombre, calle por calle, amigo por amigo. Ir contando uno por uno los votos que tenemos, los votos que necesitamos. Cada uno de ustedes tiene que convencer a otros veinte, y lograr que al menos alguno de ellos, al estar convencido, se lleve algunas plataformas, se lleve algunos volantes, logre hablar con otros compañeros. Esa es la batalla silenciosa pero convincente, firme, que todos nosotros sí podemos dar. Porque "los otros" son punteros, los otros son mercenarios y no sirven. Compañeros, vamos todos a esta lucha, los 59 candidatos que estuvieron antes y yo. No debe haber un segundo de respiro para ninguno de los compañeros que vamos a empujar el trabajo por la lista del Partido Obrero en estos 50 días. Caminando, casa por casa, como ya lo hemos hecho, como ya lo estamos haciendo en muchos barrios. Y entonces, puede ser que el día 24 de agosto ellos, los que pensaban que se había terminado el Argentinazo, brinden con champagne por la victoria de un Ibarra o por la victoria de un Macri. Pero si el Partido Obrero, esta realidad que yo he contado, que yo he relatado, es decir, ustedes, nosotros, defendemos esta banca, en muchos barrios obreros de la ciudad, en muchos hoteles de paso, y en las casas más pobres, alguien va a brindar con un poquito de sidra o con un poquito de vino. Porque querrá decir que ellos, los Macri y los Ibarra, mas temprano que tarde no van a tener nada por qué brindar. Por que habremos puesto un peldaño que servirá para seguir luchando por el poder político, por un gobierno de trabajadores. Vamos compañeros!!!! Discurso de María Rachid, Candidata a Vice-Jefe de Gobierno Hoy muchas personas estamos acá apoyando un programa. El programa que hace muchos años levanta el Partido Obrero. Un programa que fue votado una y mil veces por organizaciones populares, en los congresos y asambleas de trabajadores ocupados y desocupados, en las ínter barriales nacionales, en los encuentros de fábricas recuperadas. Un programa que miles de vecinos y vecinas de la ciudad de Buenos Aires y el país votábamos a mano alzada el 17 de Marzo de 2002 representando a cientos de asambleas populares de distintas ciudades y pueblos de la Argentina. Un programa que exige, que reclama el no pago de la deuda externa, que se vaya el FMI de Argentina y de América latina, nacionalizar la banca y el comercio exterior, reestatizar las privatizadas y las AFJP, estatizar las fábricas tomadas bajo control obrero, trabajo genuino con salario digno, ni un solo despido ni suspensión mas. Porque para poder comer, trabajar y acceder a los derechos básicos de salud y educación, el plan económico del gobierno de los Duhalde, hoy diríamos Kirchner, Macri o Ibarra, gobiernos al servicio del FMI, las empresas monopolicas, los banqueros y los grandes grupos económicos, debe ser derrotado. Eso votamos miles de vecinos de la ciudad de Buenos Aires hace tan solo un año y medio. Estamos acá por lo que votamos, apoyando a una organización que lucha por este programa. Una organización que lucha desde el movimiento piquetero, desde las asambleas populares, desde el movimiento de mujeres, desde las fábricas recuperadas. Una organización que esta presente, que es parte de cada espacio de lucha de trabajadores y trabajadoras ocupados y desocupados. Una organizaciones desde la que hoy estamos dando una de las tantas batallas contra el sistema capitalista, contra los hambreadores, contra específicamente la perpetuación de la alianza del hambre y la explotación a través de Ibarra y contra el mismísimo representante del poder económico y la explotación en la ciudad de Buenos aires, los Macri, que quieren privatizar hasta la desocupación. Me refiero a la batalla electoral, la batalla que representa lisa y llanamente que nuestra voz, la de los trabajadores y trabajadoras, sea escuchada en la legislatura de la ciudad de Buenos Aires y en el congreso. Estamos dando una batalla por una banca, por dos o tres, para poder defender y arrancar a esta democracia capitalista las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras. Para arrancarle estas reivindicaciones y para utilizarla como una de las herramientas para luchar por el objetivo último, un gobierno de trabajadoras y trabajadores. El mensaje que tenemos para dar es simple. Para construir una sociedad con justicia para los trabajadores, con salud, con educación, con libertad y con seguridad, somos los trabajadores y trabajadoras los que tenemos que tomar las decisiones. En el Partido Obrero no hay promesas electorales, lo que les decimos que vamos a hacer es lo que hacemos hoy y lo que hicimos ayer. Las propuestas que tiene el Partido Obrero para el futuro son las que estamos peleando hoy. Si el aliancista Ibarra nos promete una ciudad justa y sin hambre, fijémonos que hizo la alianza por eso hasta el día de hoy. ¿Qué hizo el propio Ibarra en la ciudad de Buenos Aires además de agravar la situación de hombres y mujeres trabajadores en la ciudad, además de agravar las condiciones sanitarias, además de reprimir a los trabajadores, además de quitarle la fabrica Brukman a sus dueños que son las obreras y los obreros de Brukman, además de vetarle a los trabajadores de Metrovías las seis horas de la jornada de trabajo?. No queremos un gobierno para los poderosos, ni legisladores que los defiendan. No queremos un gobierno para los Brukman, para los Macri. Un gobierno, que como dijo Beliz, quiere hacer Pymes en las comisarías con mejor productividad y con certificados de control de calidad de empresas que van a medir la calidad en función de cuántas trabajadoras sexuales detuvieron, a cuántos travestís torturaron, a cuántos jóvenes mataron, a cuántos luchadores reprimieron. Esa es la productividad de la que habla Beliz. No queremos una comunidad gay, lésbica, bisexual que pueda ser mercado para el turismo, y no pueda ser familia y no pueda se persona. No queremos que las personas con VIH mueran por la falta de acceso a los medicamentos o porque los genéricos que compra el gobierno a los grandes laboratorios no tienen los controles que garanticen la calidad de esos medicamentos. No queremos que muera una mujer por día por aborto clandestino. No queremos que las trabajadoras de Brukman tengan que estar en la calle luchando para que les devuelvan lo que es de ellas. Queremos lo que nos corresponde como seres humanos y como trabajadores y trabajadoras, y eso es por lo que luchamos. El Partido Obrero no promete. El Partido Obrero lucha. En él somos los trabajadores y las trabajadoras quienes nos comprometemos a través de la lucha cotidiana en los piquetes, en las asambleas, en las fábricas, en los movimientos sociales a seguir luchando. Ese es el compromiso que refleja esta lista. Una lista de luchadores de fábricas recuperadas como Grisinopoli, Sasetru y Brukman, luchadoras del Padelai, trabajadores desocupados, trabajadoras de la salud, trabajadores de la educación, luchadoras de movimientos sociales. Esta es una lista con el compromiso con la lucha por una sociedad justa, no es una promesa, es un hecho en la vida de cada uno de los candidatos. El 24 de Agosto tenemos que hacer que suene con fuerza la voz de todos los trabajadores y trabajadoras, los trabajadores de las fábricas recuperadas, la de las trabajadoras desocupadas, la de los trabajadores con capacidades diferentes, la de las trabajadoras sexuales, la de los trabajadores viviendo con VIH, la de los trabajadores gay, lesbianas, travestís, transexuales y bisexuales, la de los trabajadores de pueblos originarios, y la de todos los trabajadores y trabajadoras de la ciudad de Buenos Aires. Este 24 de Agosto tenemos que defender y multiplicar la banca desde la que se escucha nuestra voz.

1 de agosto de 2003
Un análisis materialista de la esclavitud y la aparcería en el Sur de Estados Unidos

La naturaleza histórica de la esclavitud sureña y de las relaciones sociales establecidas después de su abolición han sido, durante mucho tiempo, fuente de acalorados debates entre los historiadores norteamericanos. Durante las últimas décadas, los historiadores han tendido a dividirse en dos campos: historiadores económicos neoclásicos, que identifican la esclavitud y la aparcería con el capitalismo, e historiadores sociales, más o menos influenciados por el marxismo, que los definen correctamente como relaciones sociales pre-capitalistas. Sin embargo las contribuciones de los historiadores sociales han sido debilitadas por su enfoque empirista y por su rechazo a valerse de las herramientas teóricas provistas por la economía política clásica y marxista. Este trabajo examina la esclavitud sureña y la aparcería a la luz de los estudios de los marxistas europeos sobre la esclavitud antigua y los trabajos de los economistas políticos clásicos y Marx sobre el métayage [1] francés. Esta comparación revela el carácter pre-capitalista aunque combinado de la plantación esclavista, y al mismo tiempo muestra que las relaciones sociales establecidas en el Sur después de la abolición de la esclavitud fueron, como consecuencia de la derrota de los planes de reforma agraria de los republicanos radicales, semejantes a las relaciones sociales establecidas en Europa durante la época de transición del feudalismo al capitalismo. El resultado de estas atrasadas relaciones de producción fue demorar por un largo período el desarrollo económico del Sur, donde la transición al capitalismo tuvo lugar desde arriba (es decir, mediante un compromiso entre la burguesía y una clase pre-capitalista de terratenientes) en la forma más dolorosa para las masas trabajadoras, y al mismo tiempo sostener un sistema de opresión y discriminación contra la población negra que reforzó los prejuicios racistas nacidos de la esclavitud entre los blancos -por lo tanto, debilitando todavía más a la clase obrera ya dividida entre inmigrantes y nativos norteamericanos blancos, y fortaleciendo el conservatismo de la vida política norteamericana. La esclavitud sureña y sus muchos legados envenenados en forma de relaciones de producción pre-capitalistas, racismo, división de los oprimidos según líneas étnicas, etc., ha sido uno de los temas centrales de la historia de los Estados Unidos. El debate sobre estas cuestiones ofrece una visión poco común en la historia intelectual norteamericana: un sector tiene una teoría que, como consecuencia de sus orígenes apológéticos, lo lleva a extraviar el camino de sus investigaciones; mientras que el otro, sintiendo instintivamente que algo está errado en la teoría, la critica sobre una base empírica, y es por lo tanto incapaz de ofrecer una explicación alternativa de los fenómenos en consideración. Más específicamente, uno de los más importantes desarrollos en este campo durante las últimas décadas ha sido la identificación de la plantación esclavista y la aparcería con el capitalismo por parte de los nuevos historiadores económicos neoclásicos (llamados cliometristas), que dicen haber alcanzado esta indiscutible conclusión, no mediante la recolección empírica de trozos y piezas de información como los historiadores tradicionales, sino a través de la aplicación de los últimos modelos de la ciencia económica. Los historiadores sociales, en el otro bando, rechazan este punto de vista, argumentando correctamente el carácter pre-capitalista de estas formas de organización del trabajo, pero sus esfuerzos han permanecido en un nivel empírico porque no se han guiado por una filosofía monista de la historia ni por un cuerpo articulado de teoría económica. Este artículo examinará cómo las herramientas provistas por el materialismo histórico y la teoría del valor-trabajo pueden ser aplicados al estudio de la historia del Sur. Algunas premisas teóricas Uno de los muchos fetiches adorados por los miembros de esta civilización de empresarios es la creencia en una evolución gradual universal. Del hecho de que la tecnología y las ciencias naturales están avanzando obviamente de una manera rápida, mentes acríticas llegan rápidamente a la conclusión de que lo mismo debe ocurrir en filosofía, ciencias sociales, arte, música e incluso en política. Desafortunadamente, la historia del pensamiento económico, no menos que la historia de la presidencia de Estados Unidos, fracasa en respaldar los reclamos de los creyentes de esta particular fe. Aunque la mayoría de los historiadores económicos neoclásicos que en estos días dominan la historia económica norteamericana, casi hasta la exclusión de cualquier otra escuela, quizás no son conscientes de ello, las teorías y modelos que intentan aplicar al estudio de la historia de los Estados Unidos tienen su origen en el rechazo por la ciencia oficial de la teoría del valor-trabajo (que formó la base de la economía política neoclásica) a causa de las conclusiones anticapitalistas que los tempranos socialistas británicos y Marx alcanzaron valiéndose de ella. La economía política clásica, cuyos primeros representantes fueron Adam Smith y David Ricardo, estaba basada en la idea de que el valor de las mercancías es, en última instancia, determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario empleado en su producción, y que por lo tanto todo el proceso económico de la sociedad burguesa debe ser explicado con referencia a esta ley del valor -una teoría usualmente conocida como teoría del valor-trabajo. Dado que la ganancia es una deducción del valor producido por el trabajo de los trabajadores, y la renta es una deducción de la ganancia, se concluyó de la elaboración de Ricardo de la teoría del valor-trabajo que hay un inevitable antagonismo entre las tres clases básicas de la sociedad -de aquí las deducciones socialistas extraídas del análisis de Ricardo por una serie completa de pensadores, de los cuales Marx es sólo el más prominente. [2] Sin embargo, una vez que los antagonismos de clase cuyas bases describió la economía política clásica con un candor que desarma se volvieron agudos, una vez que aparace una amplia clase de asalariados y comienzan a presionar por sus reivindicaciones en la arena política e intelectual, la economía política fue sometida a una revisión radical. La teoría del valor-trabajo fue reemplazada por la teoría subjetiva o utilitaria del valor, en la cual se apoyan los modernos marginalistas (o neoclásicos, como son conocidos en Estados Unidos) -una teoría basada en la confusión entre valor de uso y valor de cambio. Un famoso historiador neoclásico del pensamiento económico ha descripto de manera suscinta el trasfondo histórico contra el cual surgieron estas doctrinas con las siguientes palabras: "Fue el ascenso del marxismo y del fabianismo en las décadas de 1880 y 1890 lo que finalmente volvió social y políticamente relevante a la teoría subjetiva del valor". [3] Otro estudioso de la historia de la economía política describió este proceso con más detalle de la siguiente manera: "No es difícil ver en este cambio un reflejo de la posición modificada del capitalismo industrial. El principal factor era ahora, no la hostilidad de los terratenientes, aunque ella no había desaparecido; sino el desafío de la clase obrera. La necesidad teórica era remover la antítesis entre las dos clases de ingreso, ganancia y salario; es decir, remover la teoría del valor-trabajo. El capital debía ser presentado como una fuente de ingreso tan legítima como el trabajo." [4] Para que nuestros lectores no piensen que estos puntos de vista son propiedad exclusiva de los estudiantes europeos de la historia de la economía política, también citaremos el testimonio de uno de quienes contribuyeron a la bien conocida Enciclopedia norteamericana de ciencias sociales: "Las teorías marginales de la distribución fueron desarrolladas después de Marx; su relación con las doctrinas del socialismo marxista es tan notable como para sugerir que el desafío del marxismo actuó como un estímulo para la búsqueda de explicaciones más satisfactorias (¿para quiénes?). Ellas socavan la base de la doctrina de la plusvalía de Marx al basar el valor en la utilidad en lugar del costo de trabajo y provee un sustituto para todas las formas de la doctrina de la explotación, marxista u otras, en la teoría de que todos los factores de la producción no sólo son productivos sino que además reciben una recompensa basada en sus contribuciones asignables al producto conjunto." [5] En otras palabras, el capital fue presentado como una fuente legítima de ingreso mediante el desarrollo de teorías del valor destinadas a mostrar que la ganancia no era una deducción de la plusvalía del trabajo de los obreros, no el producto de la explotación, sino que tenía su origen en el propio capital. Este no es el lugar para ofrecer una crítica detallada de los economistas contemporáneos desde el punto de vista de la teoría del valor-trabajo -especialmente dado que otros autores ya lo han hecho de manera competente. [6] El común denominador de todas las diferentes escuelas de ciencia económica oficial es que rechazan la teoría del valor-trabajo en la cual se basaban la economía política clásica y la marxista. La advertencia de Marx sobre los intentos de construir una ciencia económica sin una base materialista son, por lo tanto, relevantes para todos ellas: "Cada niño sabe que una nación que deja de trabajar, no diré por un año sino incluso por unas pocas semanas, perecería. Cada niño sabe, también, que la cantidad de productos correspondientes a las diferentes necesidades requiere masas diferentes y cuantitativamente determinadas del trabajo total de la sociedad. Un hecho evidente es que no puede eliminarse esta necesidad de distribuir el trabajo social en proporciones definidas mediante una forma particular de producción social, sólo puede cambiar la forma que toma. No se puede eliminar ninguna ley natural. Lo que puede variar con el cambio de las circunstancias históricas, es la forma en que operan esas leyes. Y la forma en que opera esa división proporcional del trabajo en un estado de la sociedad en que la interconexión del trabajo social se manifiesta en el intercambio privado de cada uno de los productos del trabajo, es precisamente el valor de cambio de esos productos. La ciencia (es decir, la ciencia de la economía política) consiste precisamente en demostrar cómo opera la ley del valor." [7] El hecho de que la sociedad humana es, primero y principal, una forma de organización del trabajo, y que por lo tanto la ciencia que trate con la dinámica de la sociedad capitalista, la economía política, no pueda sino basarse en una teoría del valor-trabajo es tan obvio que parece increíble que la vasta mayoría de los economistas pueda rechazarlo. Sin embargo, en la medida en que hay clases sociales interesadas en detener el proceso del desarrollo histórico, el pensamiento teórico será condenado a retornar a sus formas más primitivas y aberrantes. Parafraseando a Balzac, la teoría del valor-trabajo puede ser correcta desde el punto de vista de la crítica de la razón pura, pero desde el punto de vista de la crítica de la razón impura… La interpretación materialista de la plantación esclavista Los historiadores economistas neoclásicos enfocan el estudio de la esclavitud sureña desde un punto de vista metafísico. No analizan la cuestión de la relación entre la esclavitud y el capitalismo en su desarrollo histórico, ligándolo, por ejemplo, con el grado de evolución tecnológica y demográfica, sino considerándolos como fijos e invariables. Ya el Premio Nobel Douglas North, en su libro El crecimiento económico de los Estados Unidos, escrito en 1961, sostiene que la Guerra Civil fue "una costosa y amarga interrupción" del crecimiento económico norteamericano porque la esclavitud no era un obstáculo para el desarrollo del capitalismo industrial. [8] Los cliometristas modernos van más lejos, identificando totalmente la plantación esclavista con el capitalismo. La segunda sección del tercer capítulo de la última obra maestra cliométrica sobre la esclavitud sureña, Sin consentimiento ni contrato, de Robert Fogel, por ejemplo, está titulada "Una forma de capitalismo flexible y altamente desarrollada". Según Fogel, "la evidencia de la sensibilidad de los propietarios de esclavos a los precios y otras señales económicas es muy evidente a lo largo del período de la Revolución a la Guerra Civil. La producción en todos los grandes renglones comerciales del sur aumentó y disminuyó en respuesta a los precios."No sorprendentemente, "la evidencia más dramática de la sensibilidad de los propietarios de esclavos a las señales del mercado fue la manera en que se ajustaron a la creciente demanda de algodón" [9] Su línea de razonamiento es más o menos la siguiente: dado que la plantación esclavista está orientada a la producción de mercancías, y dado que los propietarios de esclavos estaban obsesionados por hacer dinero (esto es, por extraer plusvalor de sus propiedades humanas) como cualquier buen burgués, la esclavitud no debe haber sido menos avanzada que las formaciones sociales que predominaban fuera del Sur: capitalismo y producción simple de mercancías. Aunque es cierto que la producción de mercancías, que fue el rasgo común tanto de la plantación esclavista como del capitalismo, incrementa poderosamente las posibilidades de extracción de plusvalía y por lo tanto la voracidad de las clases poseedoras, esto no es razón suficiente para identificar ambos modos de producción. "Es un cuento familiar que la humanidad, cuando se enfrentó en América con praderas vastas y sin caminos a la espera de ser explotadas, renunció a sus antiguas sujecciones de casta y privilegio y avanzó hacia el camino de la libertad", enfatizó Abbot Emerson Smith: "Entre las instituciones sociales más útiles en el curso de esta marcha estuvieron las de la esclavitud de los africanos y la servidumbre de los blancos." [10] El trabajo forzado fue establecido en las colonias como la única manera de extraer plusvalía del trabajo en las condiciones de "escasez de mano de obra" (a diferencia de hoy, cuando, gracias a Dios, tenemos tasas de desempleo decentes), y cristalizó como esclavitud de los negros en las colonias tropicales y semitropicales porque tenían las condiciones físicas y climáticas necesarias para establecer una división del trabajo extensiva con la Europa templada. [11] Pero cuando, como un resultado del crecimiento demográfico hecho posible por el desarrollo tecnológico, un conjunto de asalariados desposeídos apareció en el Este, lo suficientemente grande como para impulsar la revolución industrial y para forjar sólidos lazos económicos con los granjeros del Noroeste, la esclavitud fue sentenciada a muerte: en los Estados Unidos como en el resto del continente americano, el desarrollo industrial capitalista da lugar a la abolición de la esclavitud durante el siglo XIX. El ascenso y la caída de la esclavitud norteamericana fue, por lo tanto, un proceso dialéctico, por el cual el trabajo forzado, originalmente un estímulo para el desarrollo de la producción de mercancías y, por lo tanto, del capitalismo en el Norte de Estados Unidos y en Europa, se volvió su opuesto y tuvo que ser removido para permitir el más amplio desarrollo de las relaciones sociales capitalistas. La tarea de los cliometristas ha resultado más fácil por la inadecuada visión de la esclavitud de la escuela opuesta de estudiosos de la esclavitud sureña, encabezada por Eugene Genovese. Estos historiadores, influenciados por el marxismo, correctamente sostuvieron que la esclavitud era una sociedad pre-burguesa que tenía que dar paso a nuevas relaciones sociales en un cierto punto del desarrollo de las fuerzas productivas, pero se desviaron del materialismo histórico al sostener que las motivaciones de los propietarios de esclavos eran diferentes de las de la burguesía dado que no eran capitalistas sino aristócratas "paternalistas". Estos historiadores tienen todavía que demostrar que este extraño pater familias, que vendía a sus hijos (frecuentemente en forma literal) sin remordimiento, estaba menos interesado en su tasa de ganancia que sus colegas del Norte. Marx, por el contrario, creía que "en las plantaciones norteamericanas, prevalecía la concepción capitalista (del beneficio). [12] Describió el carácter de la esclavitud del Sur, su metamorfósis del período colonial al régimen de la plantación de algodón, y las razones para ello, con las siguientes palabras: "En cualquier formación económica de la sociedad, en la que predomina no el valor de cambio sino el valor de uso, el plusvalor del trabajo estaría limitado por un conjunto de necesidades que puede ser mayor o menor; aquí no surge un ansia sin límites por la plusvalía de la propia naturaleza de la producción. De aquí que en la antigüedad, el sobretrabajo se vuelve horrible sólo cuando el objetivo es obtener valor de cambio en su forma independiente específica de moneda, en la producción de oro y plata. El trabajo obligatorio hasta la muerte es aquí la forma reconocida del sobretrabajo. (Ver Diodorus Siculus, Bibl. Hist., Lib. 3, c. 12). Estas eran todavía excepciones en la antigüedad. Pero tan pronto como los pueblos, cuya producción todavía se encuentra dentro de las formas más bajas del trabajo esclavo, de trabajo corvée, etc., son arrastrados al torbellino de un mercado internacional dominado por el modo capitalista de producción, la venta de sus productos al exterior se convierte en su principal interés, los horrores civilizados del sobretrabajo son injertados en los bárbaros horrores de la esclavitud, de la servidumbre, etc. De aquí que el trabajo de los negros en los Estados del Sur de los Estados Unidos preservaba algo del carácter patriarcal, en la medida en que la producción estaba dirigida de manera principal al consumo local inmediato. Pero en proporción, en la medida en que la exportación de algodón se convirtió en vital interés de esos Estados, el sobretrabajo de los negros y algunas veces el sobre-uso de su vida en siete años de trabajo se volvió un factor en un sistema calculado y calculador. Ya no se trataba de obtener de él una cierta cantidad de productos útiles. Ahora era cuestión de la producción del propio plusvalor del trabajo." [13] Vimos que Marx (que fue, entre muchas otras cosas, un erudito clásico) distinguía entre la esclavitud de la antigüedad, que surge del comunismo primitivo de las gens griegas y romanas, y la esclavitud moderna basada en el trabajo de los negros como se desarrolló en Estados Unidos, especialmente después que la revolución industrial en Inglaterra dio lugar a una creciente demanda de algodón. En el caso de las plantaciones norteamericanas, sostuvo que "donde las especulaciones comerciales figuran desde el comienzo y la producción está dirigida al mercado mundial, el modo capitalista de producción existe, aunque sólo en un sentido formal, dado que la esclavitud de los negros impide el trabajo asalariado libre, que es la base de la producción capitalista. Pero el negocio en el que los negros son empleados es dirigido por capitalistas. El método de producción que ellos introducen no ha surgido de la esclavitud sino que es injertado en ella. En este caso, la misma persona es capitalista y terrateniente." [14] Y en los Grundrisse enfatizó: "La esclavitud de los negros, una esclavitud puramente industrial (que es, además, incompatible con el desarrollo de la sociedad burguesa y desaparece con ella), presupone trabajo asalariado, y si otros estados libres con trabajo asalariado no existiesen junto a él, si en cambio, los estados negros estuviesen aislados, entonces todas las condiciones sociales volverían inmediatamente a formas pre-civilizadas." [15] La plantación esclavista tiene, por lo tanto, un doble carácter. Dado que la esclavitud moderna surgió en las primeras etapas del desarrollo capitalista, las motivaciones de los propietarios de esclavos coloniales para poner en pie sus plantaciones eran las mismas que las de las burguesías de las metrópolis: obtener al menos la tasa media de ganancia, y si era posible más (en la medida en que una tasa media de ganancia existía en esas condiciones primitivas). Dada la "escasez de mano de obra" que sufrían los empresarios en esos negros días de las colonias, los plantadores no encontraban voluntarios para trabajar en sus propiedades, entonces esos plantadores tuvieron que recurrir al trabajo forzado, primero blanco y temporario, luego negro y permanente -ambos se acomodaron a las nociones racistas de los portadores de la civilización europea al desierto norteamericano y las reforzaron. Sin embargo, precisamente como consecuencia de que empleaban trabajo forzado, el modo de producción que implantaron en el Sur no era capitalista, aunque compartía algunos rasgos comunes con él, ni tampoco la transición a un auténtico sistema capitalista sería tan suave como la transición de la producción mercantil simple a la producción capitalista de mercancías en el Norte (en términos relativos, es decir, comparando la Granja [16], el populismo y el progresivismo con la Guerra Civil). La identificación de los cliometristas entre el capitalismo y la esclavitud tiene su fuente en el pecado original de los economistas marginalistas, que intentan analizar el proceso de la producción capitalista por medio de categorías derivadas del punto de vista individualista ahistórico de la esfera de la circulación de mercancías. Esto, como Marx enfatizó hace mucho, es el terreno preferido de la economía política burguesa, porque en el intercambio las dramatis personae de la tragedia capitalista aparecen como compradores y vendedores de mercancías en posesión de iguales derechos y constreñidos sólo por su propia voluntad libre, mientras que en la esfera de la producción, ellos están claramente divididos en trabajadores asalariados y propietarios de los medios de producción, en clases explotadas y explotadoras. [17] Estos puntos de vistas proveyeron la base teórica de las contribuciones de los marxistas europeos (Ciccotti, Salvioli, Bloch, etc.) al estudio de la esclavitud clásica y su relación con el modo de producción capitalista, que extrañamente no ha sido mencionada en el debate sobre la naturaleza de la esclavitud en Estados Unidos. En el prefacio a la versión alemana de El capitalismo en el mundo antiguo, de Giuseppe Salvioli, Kautsky criticó la periodización de la historia económica de Karl Bucher (que la dividió en tres períodos, caracterizados por la producción de valores de uso, producción para el cambio y producción general de mercancías), sosteniendo que la producción de mercancías no es el rasgo que define al capitalismo, porque las mercancías pueden ser producidas también por medio del trabajo forzado, como el de los esclavos. [18] No es admisible enfatizar uno de los aspectos de la producción capitalista (producción general de mercancías), sostenía Kautsky, haciendo abstracción de su carácter distintivo: el hecho de que los trabajadores asalariados empleados por capitalistas propietarios de los medios de producción, producen esas mercancías. "Es característico, concluye, que la teoría burguesa contemporánea del desarrollo económico, como la teoría del valor, la teoría de la utilidad marginal, eviten tratar con el proceso de producción y entiendan por "economía" sólo la circulación de bienes terminados." [19] Atribuye esta omisión de las relaciones productivas fundamentales al carácter inofensivo del proceso de circulación comparado con el potencialmente explosivo hecho de la propiedad privada de los medios de producción en manos de una pequeña minoría de la población, y el carácter de asalariados no propietarios de la aplastante mayoría de la población. Vemos que el énfasis de los cliometristas en las relaciones de intercambio como el criterio taxonómico fundamental para el estudio de las formaciones sociales tiene una larga historia, enraizada en el origen social de las teorías que ellos intentan aplicar al análisis de la historia norteamericana. En el caso de la plantación esclavista norteamericana , las estadísticas del comercio exterior pueden dar una indicación sobre el nivel de producción mercantil en un país dado, pero por sí mismas no pueden mostrar el grado de desarrollo del capitalismo (de la producción capitalista de mercancías basada en el trabajo asalariado), como lo demuestra el hecho de que las Indias Occidentales durante el período colonial americano tuvieron niveles mucho más altos de exportaciones per cápita que las colonias continentales británicas, y que el algodón del sur representaba por sí mismo más del 57,5 de las exportaciones estadounidenses en el período anterior a la guerra. [20] El carácter históricamente progresivo o regresivo de un sistema social en un período histórico está determinado por las relaciones sociales establecidas en la esfera de la producción, no por las relaciones de intercambio. La experiencia histórica norteamericana demuestra ampliamente que la producción simple de mercancías es tanto la precondición lógica como histórica para el desarrollo de la producción capitalista de mercancías (El Capital de Marx empieza con el análisis de la producción mercantil simple y sólo entonces pasa al análisis de la producción basada en el trabajo asalariado), y que la transición al trabajo asalariado -la única manera de asegurar un rápido desarrollo de las fuerzas productivas en los Estados Unidos del siglo XIX- fue mucho más rápida y menos dolorosa en aquellas regiones donde dominaban las granjas pequeñoburguesas. [21] La esclavitud norteamericana ha sido definida como "el hijo bastardo del capital mercantil." [22] La definición es problemática porque la esclavitud norteamericana, que estaba en decadencia en la época de la revolución norteamericana, experimentó un renacimiento y asumió su forma más vil precisamente como resultado de la transformación del capitalismo mercantil británico en capitalismo industrial a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. Podemos decir, por lo tanto, que la esclavitud algodonera fue un muy legítimo hijo del temprano capitalismo industrial inglés; lo que sigue siendo cierto es que el desarrollo del capitalismo industrial en el siglo XIX, como ya se ha indicado, dio lugar a la abolición de la esclavitud en todo el mundo. Steven Hahn y Jonathan Prude describieron en forma sucinta el carácter dialéctico de este proceso, por el cual la causa principal del desarrollo de la esclavitud se convirtió en la causa principal de su abolición, con las siguientes palabras: "El trabajo rural forzado se probó necesario para el temprano desarrollo del capitalismo pero en última instancia tenía que ser superado para permitir avances posteriores. Un número de historiadores económicos y econometristas han afirmado que la esclavitud no representaba un impedimento real para el crecimiento económico y la industrialización. Todavía tienen que dar un ejemplo de una sociedad esclavista que se haya movido por esta ruta." [23] A pesar de todos los reclamos de los cliometristas, los propios actores históricos comprendieron la causa esencial del conflicto que llevó a la Guerra Civil correctamente cuando sostienen que, económica y demográficamente, los propietarios de esclavos estaban peleando una batalla perdida contra la ganancia "censual". La causa inmediata de este conflicto inevitable entre el Norte capitalista y los propietarios esclavistas del Sur fue el choque entre la expansión de la pequeña granja pequeñoburguesa, que proveía el más amplio mercado interno posible para la industria en las condiciones tecnológicas de la época, y la agricultura esclavista pre-capitalista, como lo testimonia el papel decisivo que el Medio Oeste jugó en desatar el conflicto -por ejemplo, la adopción por el partido republicano del reclamo del Oeste de prohibir la extensión de la esclavitud en esos territorios. Desde un punto de vista internacional, la Guerra Civil fue también el resultado de la lucha entre los capitalistas del Norte y la burguesía británica por el mercado norteamericano: "Si la unidad nacional fue el principal grito de batalla del Norte fue porque el capitalismo necesitaba seguridad de un mercado interno unido para su industria" enfatizó James Allen en su excelente libro La cuestión negra en los Estados Unidos. "A pesar de sus enormes exportaciones algodoneras, el Sur ofrecía la principal base para la dominación de la manufactura extranjera, especialmente británica, en el mercado norteamericano. La lucha de los capitalistas industriales nativos contra los europeos por la dominación del mercado interno (norteamericano) fue, por lo tanto, indisolublemente inseparable de la lucha contra el sistema esclavista. El apoyo de las clases dominantes inglesas a la Confederación fue un reflejo de esto; ellas interpretaron la Guerra contra el Sur como una guerra contra ellas." [24] El papel histórico de la Guerra Civil fue acelerar la transición del trabajo forzado al asalariado en el Sur, y su resultado decidió la senda del desarrollo capitalista que sería seguida por el Sur después de la emancipación. Lo que distinguió la experiencia de Estados Unidos de la de la mayoría de los países americanos es que este proceso fue llevado adelante de una manera revolucionaria -incluso si fue, como sostiene Eric Foner, una revolución democrático-burguesa "inconclusa". [25] La Guerra Civil, como todas las revoluciones sociales, arroja una luz reveladora sobre la forma en que funciona la sociedad de clases. "La carrera de agresiones llevada adelante por el poder esclavista en América del Norte en los últimos cincuenta años -escribió J. E. Cairnes en 1863 en lo que es todavía el mejor estudio de la política y la economía del Sur anterior a la Guerra- provee un notable ejemplo de que un pequeño cuerpo de hombres puede actuar contra los más vitales intereses de la sociedad humana, cuando, comprendiendo cabalmente su posición y sus requerimientos, se dedican en forma deliberada, resuelta e inescrupulosa al cumplimiento de sus fines." [26] El número de bajas en el conflicto, dejando de lado los costos financieros de la Guerra, fue tres veces más alto que el número de explotadores por el destino de cuya propiedad humana se libró la guerra: 622.511 hombres fueron muertos y 381.881 heridos en un conflicto que involucró a menos de 300.000 propietarios de esclavos. Adam Smith describió el carácter económico de esta estrecha oligarquía de la siguiente manera: "Un caballero que cultiva una parte de su propiedad, después de pagar el gasto del cultivo, debería ganar tanto la renta del propietario rural como la ganancia del granjero. Está inclinado a denominar, sin embargo, ganancia a todo su beneficio, confundiendo renta con ganancia, al menos en el lenguaje común. La mayor parte de nuestra América del Norte e Indias Occidentales está en esta situación. Ellos cultivan, la mayor parte de ellos, sus propias propiedades, y por lo tanto a veces escuchamos de la renta de una plantación, pero frecuentemente de su ganancia." [27] Marx comentó sobre este pasaje: "Adam Smith enfatizó cómo en su tiempo (y esto es todavía cierto para nosotros, en la medida en que se refiere a la economía de la plantación en los países tropicales y subtropicales) la renta y la ganancia no están todavía siempre separados, desde el momento en que el terrateniente es también un capitalista, como Cato por ejemplo lo era en sus propiedades. Esta separación, sin embargo, es precisamente la condición para el modo capitalista de producción; de manera similar, la base de la esclavitud está en invariable contradicción con el concepto de este modo." [28] La Guerra Civil reveló claramente el doble carácter de los plantadores como una clase propietaria de esclavos y propietaria de tierras, y después de privarlos de sus propiedades humanas planteó la cuestión del futuro régimen de propiedad de la tierra en el Sur. A primera vista, parecería que la emancipación sin una reforma agraria creó las condiciones ideales para el desarrollo capitalista en este sector, ya que la población negra se había trasformado en una masa de asalariados potenciales sin propiedad -sin embargo sabemos que el Sur permaneció atrasado por mucho tiempo después de la Guerra Civil en comparación con los otros sectores del país. La causa principal de este atraso fue la ausencia en el Sur de esas relaciones sociales que hizo de los Estados Unidos de conjunto la economía capitalista más dinámica del mundo de su tiempo. Como remarcó Lenin en un contexto histórico similar: "Sólo marxistas de caricatura podrían haber creído que el divorcio de los campesinos de la tierra en 1861 (la fecha de la abolición de la servidumbre de la gleba en Rusia) garantizaba el desarrollo del capitalismo. Al contrario, habría sido garantía -y así resultó ser- de la servidumbre, por ejemplo, del arrendamiento semi-servil de la tierra y el arrendamiento del trabajo, por ejemplo, economía corvée, que retardó en extremo el desarrollo del capitalismo y el crecimiento de las fuerzas productivas en la agricultura rusa. Cuanto más tierra recibieran los campesinos cuando fueron emancipados, y cuanto menor hubiera sido el precio pagado por ella, más rápido, amplio y libre habría sido el desarrollo del capitalismo en Rusia, mayor habría sido el mercado interno, más rápida habría sido la introducción de las máquinas en la producción; más, en una palabra, se habría parecido el desarrollo económico de Rusia al de los Estados Unidos. [29] La tarea mínima de la Guerra Civil como revolución burguesa, logro que garantizaba la dominación nacional de la burguesía, era la destrucción de la esclavitud. Pero una vez logrado este objetivo, se dividieron las fuerzas revolucionarias. Mientras la mayor parte de los líderes, incluyendo al mismo Lincoln, se declararon bastante satisfechos con la emancipación formal de los esclavos, y esperaban la rápida restauración del dominio blanco en el Sur de la Unión, infestado de latifundios, el objetivo del ala consistentemente revolucionaria de la burguesía norteña, los republicanos radicales, era recrear lo más posible en el Sur las relaciones sociales del campo que tanto habían favorecido la acumulación de capitales en el Norte mediante la confiscación de las tierras de los ex-esclavistas. Fueron derrotados en esta lucha, no tanto por la resistencia de los ex-esclavistas (que después de todo carecían de poder militar al finalizar la guerra) sino por la de la burguesía norteña, que estaba en contra de la reforma agraria en el Sur por miedo por la seguridad de la propiedad privada en general. El miedo subyacente de la clase capitalista era el peligro involucrado en el movimiento creciente de las clases bajas en todo el país: los hombres liberados en el Sur, el movimiento granjero en el Oeste, y los obreros en las ciudades industriales. Peter Kolchin descubrió que "la gran mayoría de los periódicos de negocios que tenían por lo menos algo para decir sobre el tema de la reconstrucción eran decididamente hostiles a los radicales". [30] El 9 de julio de 1867, el New York Times explicó el carácter del conflicto sobre la reconstrucción con las siguientes palabras: "Si el Congreso ha de tomar conciencia de los reclamos de los trabajadores contra el capital… no puede haber pretexto decente para restringir la tarea a los propietarios de esclavos del Sur. Es una cuestión, no de la humanidad, no de la lealtad, sino de las relaciones fundamentales de la industria con el capital; y más tarde o más temprano, comenzado en el Sur, encontrará el camino para llegar al Norte… Un intento de justificar la confiscación de las tierras sureñas bajo el pretexto de dispensar justicia a los hombres liberados, atenta de raíz a todos los derechos de propiedad en ambas regiones. Concierne a Massachussets tanto como a Mississippi. [31] El 21 de junio de 1871, el New York Tribune hizo notar que había seis mil blancos adultos en Georgia "que no pueden leer ni escribir, y si a ellos se les agregara la masa entera de la población negra, se encontraría una masa de ignorancia tan vasta que, si se juntaran tras cualquier propósito político, barrería con toda oposición que la clase inteligente fuera capaz de ofrecer. Muchos hombres serios temen que los votantes ignorantes formarán, en el futuro, un partido propio, tan peligroso para los intereses de la sociedad como los comunistas de Francia". [32] El fracaso de los planes de los republicanos radicales significaba que la desintegración de las plantaciones iba a tener lugar gradual y penosamente en la forma retrógrada de la aparcería. En las décadas que siguieron a la Guerra Civil hubo una enorme merma en la extensión de la superficie promedio por establecimiento rural en el sur. Funcionarios del censo contaron (correctamente desde un punto de vista económico) como granjas separadas no solamente a las nuevas granjas creadas en el Medio Oeste y en el Oeste, sino también a los lotes pequeños que surgieron como resultado de la división de las viejas plantaciones trabajadas por aparceros y arrendatarios. Los datos que recopilaron mostraron que "el tamaño promedio de las granjas bajó dramáticamente después de 1870. Entre 1860 y 1900 la granja típica en los once estados del Sur Profundo bajó de 390 a 122 acres. En los principales estados productores de algodón la baja fue mayor. En Alabama, por ejemplo, la típica granja contenía 346 acres en 1860 y solamente 93 en 1900. Lo mismo sucedía en Mississippi, las dos Carolinas, Georgia, Louisiana y Arkansas. Llegando a 1900, el promedio era menor a 100 acres en varios estados sureños. En Carolina del Sur la cifra sólo llegaba a 91 acres". [33] Sin embargo dado el triunfo de la reacción al término de la Guerra Civil, esta ruptura históricamente progresiva de los latifundios pre-capitalistas no llevó a la renovación del trabajo sobre la tierra en pequeña escala bajo el capitalismo (un proceso necesario en la mayor parte del Sur dado el estado de la tecnología agrícola) sino al predominio de un acuerdo con características de aparcería entre el inquilino y el dueño. El muy publicitado "éxito" de la esclavitud en el desarrollo de la productividad del trabajo (el único imperativo categórico conocido en la historia) puede ser medido por las relaciones sociales agrarias que resultaron de su abolición. Las nuevas granjas pequeñas podrían haber sido cultivadas por pequeños granjeros independientes como en el Norte, pero, debido al fracaso de la reforma agraria, éste no fue su destino. En lugar de eso, en la mayor parte del campo sureño la esclavitud fue reemplazada por la aparcería. Las estadísticas demuestran que "en 1880, la proporción de las granjas sureñas trabajadas por arrendatarios fue de 36,2%; en 1920, 49,6%. Estos porcentajes son significativamente más altos que los correspondientes a los estados del Norte (19,2% y 28,1% respectivamente) y mucho más altos que los correspondientes a los estados del Oeste (14% y 17,7%). Por otra parte, en el Sur productor de algodón en 1880, 51% de todas las granjas fueron arrendadas, de las cuales 72% fueron trabajadas por aparceros, el restante arrendados por un monto fijo en efectivo. Este peso cayó en forma abrumadora sobre la población negra, solamente 16% del total de las tierras en posesión blanca eran arrendadas, comparado con 60% para los negros; 9% de las tierras en posesión blanca fue trabajado en aparcería y 40% para los negros." [34] La aparcería como un sistema de relaciones agrarias fue virtualmente idéntico al sistema métayer que predominaba en Francia antes de la Revolución y, por lo general, en las regiones más atrasadas del sudoeste de Europa (en Italia bajo el nombre de mezzadria, en España bajo el nombre de aparcería, etc.). [35] Para entender el carácter de las relaciones sociales establecidas en el campo sureño después de la abolición de la esclavitud es necesario recordar brevemente el lugar que ocupaba la aparcería en los sistemas de los economistas políticos clásicos y de Marx. La teoría clásica de la aparcería Aunque las relaciones capitalistas de producción ya aparecieron en las ciudades del norte de Italia en el siglo XV, el capitalismo emergió por primera vez como forma dominante de organización del trabajo en Inglaterra en el siglo XVI. Los capitalistas ingleses, por otra parte, se caracterizaron desde el comienzo por su carácter agrario, mediante un proceso temprano de diferenciación de clase en el campo que resultó en la división tripartita de la estructura de clase agraria entre dueños de la tierra, arrendatarios capitalistas y proletarios agrícolas – llamado por Marx la "Formula de la Trinidad". Kautsky describió este sistema en la siguiente mmanera: "Bajo el sistema de arrendamiento capitalista de la tierra -el sistema de alquiler- las tres grandes categorías de ingresos en la sociedad capitalista aparecen en forma tajantemente demarcada. El dueño de la tierra y el dueño de los otros medios de la producción, el capitalista, son dos individuos distintos, y ambos confrontan a los trabajadores asalariados explotados por los capitalistas. El trabajador recibe un salario, el capitalista la ganancia de la empresa, y el terrateniente el arriendo de la tierra". [36] Podemos rastrear esta división en los escritos de todos los economistas-politicos ingleses más importantes. Adam Smith, por ejemplo, escribió en La Riqueza de las Naciones: "La producción anual total de la tierra y trabajo de cada país, o lo que es lo mismo, el precio entero de este producto anual, se divide naturalmente en tres partes: la renta de la tierra, los salarios de los trabajadores, y las ganancias del capital; y constituye el ingreso de tres diferentes órdenes de personas, los que viven de la renta, los que viven de los salarios, y los que viven de las ganancias. Estos son los tres grandes y originales ordenes constituyentes de cada sociedad civilizada, de cuyo ingreso el de cada otro orden se deriva en última instancia". [37] David Ricardo comenzó su libro más importante, Los Principios de la Economía Política y los Impuestos, con la misma descripción: "El producto de la tierra -todo lo que se deriva de su superficie mediante la aplicación unificada del trabajo, las máquinas y el capital- se divide entre las tres clases de la comunidad, a saber, el poseedor de la tierra, el poseedor de las mercancías o el capital necesarios para su cultivo, y los trabajadores por cuyo trabajo es cultivada. Pero en las distintas etapas de la sociedad, las proporciones del producto total de la tierra que se distribuirán a cada una de estas clases, bajo los nombres de renta, ganancia y salario, serán esencialmente diferentes; dependiendo principalmente de la fertilidad de la tierra, de la acumulación de capitales y población, y de las habilidades, genio e instrumentos empleados en la agricultura". [38] Sin embargo esta estructura de clases no fue la característica en los países de la Europa continental. En Francia, especialmente, la agricultura estaba enormemente atrasada en comparación a la de Inglaterra debido al poder mucho más fuerte de los remanentes feudales y la ruinosa política impositiva del estado absolutista. Al describir el estado de la agricultura francesa del siglo XVIII, Isaac Rubin señaló que "a diferencia de la situación en Inglaterra, la propagación extensiva del cultivo arrendatario en el siglo XVIII, que iba de la mano de los adelantos y racionalización en la agricultura, raramente se encontraba en Francia. En el campo francés del siglo XVIII el rol desempeñado por las formas burguesas de la propiedad de la tierra y la renta aún era insignificante comparado con la propiedad donde se pagaba un tributo o con la aparcería por métayers, ambos estaban entremezclados con una gran cantidad de subsistencias del sistema feudal". La mayoría de los campesinos sin tierra "arrendaban un lote de tierra del seigneur o de otro dueño, pagando para ello en especie con la mitad de su cosecha. Sin contar con los recursos para equipos, estos aparceros, o métayers (llamado así porque cedían la mitad de su cosecha a los terratenientes) a menudo recibían semillas, ganado o implementos agrícolas sencillos del terrateniente. Si la falta de subsistencia implicaba que el campesino que pagaba tributo trabajaba la tierra con métodos primitivos, el cultivo fue aun peor en las tierras labradas por los métayers". [39] El análisis de las relaciones sociales agrarias y la influencia de éstas sobre el desarrollo del capitalismo desempeñaba, pues, un rol central en las teorías de los representantes más sobresalientes de los economistas políticos franceses clásicos, los fisiócratas, quienes, como los representantes teóricos de la burguesía rural francesa en la segunda mitad del siglo XVIII, se impusieron la tarea de reemplazar el sistema señorial con el cultivo capitalista arrendatario siguiendo la manera inglesa. Los planes fisiocráticos para la racionalización de la agricultura francesa con la ayuda de una monarquía ilustrada, no condujeron a nada como resultado del desencadenamiento de la Revolución Francesa, pero sus escritos, además de desempeñar un rol importante en el desarrollo de la ciencia de la economía política, ofrecen, como veremos, una riqueza de material respecto a las prácticas francesas en la aparcería y la influencia de ésta en el desarrollo económico. El famoso economista suizo y crítico pequeñoburgués del capitalismo Sismondi retuvo el énfasis fisiocrático sobre el análisis de los diferentes sistemas de arrendamiento de la tierra además del sistema de tenencia por renta (lease-holding) típico en Inglaterra. Entre los críticos de la economía política clásica, debe hacerse una mención especial al sobresaliente economista inglés, Richard Jones. Este cura anglicano, quien, por otra parte, fue un catedrático conservador en Cambridge, fue calificado por Hilferding como "el precursor más importante de la concepción materialista de la historia", puesto que "de todos los economistas anteriores a Marx, fue quien más claramente reconoció y expuso el carácter histórico del capitalismo" [40]. Jones se quejó de que "los principios generales de la economía política hasta ahora han sido expuestos por escritores ingleses con una perspectiva especial y exclusiva propia de las formas y estructuras de la sociedad existente en Gran Bretaña" una sociedad caracterizada por el hecho de que la masa de los trabajadores tanto en la industria como en la agricultura eran asalariados empleados por una clase de capitalistas dueños de los medios de la producción y diferentes de los dueños de la tierra. [41] Tal disposición de las clases, planteó Jones en 1833, puede verse solamente en Inglaterra y los Países Bajos, y en ciertos lugares de Europa Occidental y Estados Unidos; no era una descripción de la estructura social de la humanidad durante la mayor parte de su historia, ni siquiera la de la mayor parte del mundo en aquellos tiempos. Mostró que el sistema inglés de tenencia de la tierra sobre el cual se basaba el sistema ricardiano (al que llamaba de "granjeros arrendatarios" para distinguirlos de los tradicionales campesinos arrendatarios) presupone la separación entre los granjeros capitalistas y el asalariado rural -o, en otras palabras, la extensión del modo capitalista de producción de las ciudades al campo. Es sólo cuando se cumple esta condición, y cuando existe la trasferencia libre de capital entre la industria y la agricultura, dando como resultado que el granjero capitalista no arrienda tierras si obtiene menos que la tasa promedio de ganancia, que la renta consiste "simplemente en ganancia excedente. [42] Este modo de producción, afirmó Jones en 1831, no existe más que "en una centésima parte de la superficie cultivada del planeta habitable". [43] Para explicar su aparición, delineó un bosquejo de la historia de los sistemas de tenencia de la tierra que recuerda la clasificación evolutiva que Marx hiciera más tarde, en arrendamiento laboral, arrendamiento en especie, y arrendamiento en dinero. [44] El significado histórico de sus estudios fue resumido por Marx de la siguiente manera: "La verdadera ciencia de la economía política termina caracterizando las relaciones burguesas de producción como meramente históricas, que conducen a relaciones más altas en las cuales los antagonismos sobre los cuales se basan, se resuelven". [45] Jones, como los economistas políticos clásicos burgueses y Marx después de ellos, consideraban a la aparcería como una forma arcaica de tenencia de la tierra que marca la transición del régimen feudal de propiedad de la tierra hacia el sistema de cultivo capitalista por arrendamiento. La referencia de Marx a la aparcería puede encontrarse en el tercer tomo de El Capital, donde, siguiendo a Jones, ofrece una clasificación evolutiva de las varias formas de arrendamiento de la tierra, que incluía arrendamiento laboral, arrendamiento en especie, y arrendamiento en dinero, la aparcería, la propiedad campesina en pequeña escala, y finalmente arrendamiento capitalista de la tierra. Dijo lo siguiente sobre la aparcería: "Como forma transicional de la forma original de arrendamiento hacia el arrendamiento capitalista, podemos tomar el sistema de la aparcería, en donde el granjero inquilino provee, además de su trabajo (el propio o el de otros), una parte del capital de trabajo, los terratenientes proveen no sólo la tierra sino también una porción adicional del capital (por ejemplo, el ganado), y el producto es dividido entre el aparcero y terrateniente en proporciones definidas, que varían entre diferentes países. El granjero, aquí, tenía insuficiente capital para un cultivo capitalista pleno. La parte que extrae el terrateniente, por otra parte, no tiene la forma pura de renta. Puede incluir intereses sobre el capital que adelanta, por sobre todo esto, un excedente de renta. De un lado, el aparcero, donde aplica su propio trabajo o el de otros, tiene derecho a una parte del producto, no en su calidad de trabajador sino como propietario de una parte de sus herramientas, como su propio capitalista. Por el otro lado, el terrateniente reclama su parte no sólo en base a su propiedad de la tierra sino también como prestamista de capital." [46] Dos características de la aparcería deberían ser enfatizadas de acuerdo a Marx (y como hemos visto, de acuerdo también a la economía política clásica): primero, el hecho de que la aparcería es una forma pre-capitalista de renta, causada por la escasez de la acumulación de capital y el consecuente escaso desarrollo de una clase de granjeros capitalistas que emplean trabajo asalariado; segundo, la mezcla de formas de ingreso, tanto en el caso del terrateniente (mezclada con renta de la tierra) como en el del cultivador si adelantó alguna porción del capital (salario más una porción de la ganancia), ya enfatizada por el fisiócrata Turgot y por Richard Jones. [47] Aparceros y métayers La mejor manera de determinar la influencia de la aparcería (sharecropping: métairie: inquilinato, colonato, aparcería, yanaconazgo, mediería, agregaduría, etc.) sobre el desarrollo económico y social del sur es mostrar la manera por la cual se desarrolló en Europa durante el período de la transición entre el feudalismo y el capitalismo. En la sección de El Capital sobre la génesis del arrendatario capitalista, Marx comentó: "En Inglaterra, la primera forma bajo la que se presenta el arrendatario es la del administrador, también siervo." Este, a su vez, fue substituido durante la segunda mitad del siglo XVI "por un colono, a quien el señor provee de simiente, ganado e implementos agrícolas. Su situación no difiere gran cosa de la del simple campesino. La única diferencia es que explota más trabajo asalariado. Pronto se convierte en aparcero, en semi-arrendatario. Él provee una parte del capital agrícola y el propietario la otra, repartiéndose entre los dos el producto total según la proporción fijada en el contrato. En Inglaterra, esta forma no tardó en desaparecer, para ceder el puesto a la del verdadero arrendatario, que explota su propio capital empleando trabajadores asalariados, y abonando al propietario una parte del excedente como renta en dinero o especie." [48] Este proceso tuvo lugar en Inglaterra durante el último tercio del siglo XV y durante todo el siglo XVI; en Francia se desarrollaría mucho más tarde, durante los siglos XVIII y XIX; en Rusia, después de la abolición de la servidumbre en 1861. El líder de la escuela fisiócrática, François Quesnay, una de las figuras más importantes de la economía política francesa clásica y autor del famoso Tableau économique, que describió por primera vez el proceso entero de la reproducción capitalista, publicó en 1756 un artículo llamado Fermiers en la Encyclopédie, que consistía en un largo elogio de los ricos granjeros capitalistas y una crítica de la aparcería, que según sus estudios prevalecía en los siete octavos del territorio de Francia. [49] La única manera de aumentar la productividad de la agricultura, y de proporcionar trabajadores para el desarrollo industrial, sostenía Quesnay, es seguir el modelo de la agricultura inglesa y sustituir la aparcería inefiente -que en otra oportunidad llamara "el último recurso de una agricultura arruinada"- por el sistema inglés de arrendar la tierra a granjeros capitalistas, que la cultivarían en forma capitalista utilizando trabajadores asalariados [50]. El problema consiste, continuó, en que la acumulación de capital no se ha desarrollado lo suficiente para producir una clase numerosa de fermiers con los fondos necesarios para adelantar los salarios y para pagar de antemano los costos del cultivo; ésa es la razón por la cual un sistema tan mal diseñado para desarrollar la productividad del trabajo agrícola como la aparcería continúa dominando el campo francés. Su propuesta era acelerar la acumulación de capital y el desarrollo de esta clase -cuya riqueza, sostenía, anticipando a Adán Smith, significa "la prosperidad de la nación"- aligerando la carga impositiva a través de la imposición de un impuesto único por el alquiler de tierra; el primero de una larga serie de programas burgueses destinados a acelerar el desarrollo capitalista transfiriendo las cargas impositivas a los hombros de las clases precapitalistas [51]. El análisis de Quesnay fue desarrollado más a fondo por su discípulo Anne-Robert-Jacques Turgot, el renombrado ministro de finanzas de Louis XIV, muchas de cuyas medidas, revertidas más adelante, anticiparon las reformas adoptadas durante la revolución francesa, y autor del conocido libro Réflexions sur la formation et la distribution des richesses, donde, además de ofrecer una descripción general de la doctrina de los fisiócratas, demostró una penetración mucho mayor en la naturaleza del trabajo asalariado y de la ganancia industrial que Quesnay. En este trabajo, Turgot enumeró las desventajas de la aparcería, un sistema de cultivo en el cual, "según la práctica prevaleciente en la mayoría del territorio de Francia, el terrateniente hace todos los adelantos de dinero necesarios para el cultivo del suelo" [52]. Bajo este sistema de arrendamiento de la tierra, sostenía, los terratenientes pueden adelantar sólo sumás pequeñas de dinero, que producen un rédito muy mediocre [53]. Turgot elogió el método inglés de arrendamiento de tierra a granjeros capitalistas que emplean trabajo asalariado con las siguientes palabras: "Este método de arrendar la tierra es el más ventajoso tanto para los terratenientes como para los cultivadores; se practica en todos aquellos lugares donde los granjeros ricos son capaces de adelantar el dinero necesario para el cultivo; y, como pueden invertir mucho más trabajo y abono en la tierra, da lugar a un crecimiento prodigioso de la producción y la renta. En Picardía, Normandía, las cercanías de París, y la mayoría de las provincias del norte de Francia, los fermiers cultivan las tierras. En las provincias del sur, son cultivados por aparceros; así, las provincias del norte son incomparablemente más ricas y están mejor cultivadas que las del sur." [54] La superioridad del arriendo de tierra capitalista sobre la aparcería-que en otro trabajo Turgot llamó "la distinción entre el cultivo grande y pequeño" [55] podía ser apreciada por sus efectos sobre la productividad del trabajo agrícola: en los lugares donde el cultivo capitalista era común, éste era realizado por medio de caballos, mientras que donde predominaba la aparcería, eran utilizados bueyes [56]. Desafortunadamente, concluye Turgot, la aparcería domina cuatro séptimos del territorio de Francia. [57] Las opiniones de los fisiócratas sobre la aparcería fueron adoptadas por Adam Smith, el economista del período manufacturero de la economía capitalista, quien llevo a cabo un análisis evolutivo de los sistemas de arrendamiento de la tierra, atribuyendo su aparición a la disolución de la servidumbre en Europa. El análisis de Smith sobre la aparcería (contenido en La riqueza de las naciones, Libro Tres, Capítulo II: "Sobre el desaliento de la agricultura en el estado antiguo de Europa después de la caída del imperio romano") dice lo siguiente: "Un campesino liberado, y al cual se le permite al mismo tiempo continuar en posesión de la tierra, y no teniendo ningún ganado propio, podría cultivarla solamente por medio de lo que le adelantara el propietario, y debe, por lo tanto, haberse convertido en lo que en francés se denomina métayer. No podría nunca, sin embargo, ser de interés incluso de esta última clase de cultivadores gastar, en la mejora posterior de la tierra, cualquier parte del pequeño capital que pudieran haber ahorrado de su propia participación en el producto, porque el señor, que no gastó nada, debía recibir una mitad de lo que fuera que se obtuviere. El diezmo, que es sólo un diez por ciento del producto, es ya un obstáculo muy grande a la mejora de la agricultura. Un impuesto equivalente al 50% del producto constituiría por lo tanto una barrera insuperable a su avance. El interés del aparcero quizás pueda ser hacer que la tierra produzca lo máximo posible con la ayuda del capital provisto por el propietario; pero su interés no puede ser nunca mezclar con este parte su propio capital. En Francia… se dice que las cinco sextas partes del reino están aun ocupadas por aparceros." [58] Arthur Young, quien tuvo la oportunidad de observar detalladamente los efectos del sistema de aparcería en la Francia prerrevolucionaria, escribió: "Métayers es un sistema de tenencia de la tierra que prevalece quizás en la siete octavas partes del territorio de Francia. Domina casi toda Sologne, Berry, La Marche, Limousin, Anjou, Burgundy, Bourbonnais, Nivernais, Auvergne, etc. Y puede ser encontrado también en Bretagne, Maine, Provence, y en todos los condados del sur. En Champagne, hay muchos tiers franc, que tributan un tercio de la producción, pero en general es la mitad. El terrateniente generalmente provee la mitad del ganado y las semillas, y el aparcero provee el trabajo y los implementos y paga los impuestos; pero en algunos distritos el terrateniente paga parte de éstos." [59] Young describió una serie de consecuencias nefastas de la aparcería, tales como el minifundio, la pobreza de los campesinos, su falta de educación, su endeudamiento perpetuo al terrateniente, etc. que parece una descripción de los males del sur estadounidense después de la Guerra Civil, concluyendo: "En ésta, la más miserable forma de tenencia de la tierra, el terrateniente recibe una renta minúscula después de correr muchos riesgos, muchas veces fatales; el aparcero vive en una extrema pobreza; la tierra es miserablemente cultivada, y la nación sufre tan severamente como las partes del contrato." [60] Los historiadores franceses modernos confirmaron la evaluación de los economistas políticos clásicos sobre la influencia de la aparcería en Francia durante el "antiguo régimen". Marc Bloch, por ejemplo, afirmó que el métayage "puede ser encontrado en toda la zona occidental entre Maine y Perche desde los siglos XI y XII, y aparece por aquel entonces también en Artois." A partir del siglo XVI "experimentó un crecimiento significativo, que se mantuvo al menos hasta el siglo XVIII: anteriormente restringida a unas pocas regiones, y relativamente rara, la aparcería con el tiempo cubrió todo el territorio de Francia." Pero significativamente, "aunque presente en casi todos lados, desde el punto de vista geográfico la aparcería estaba asociada sobre todo con las regiones empobrecidas, donde el campesinado carecía totalmente de reservas de capital". [61] Georges Lefebvre atribuyó el desarrollo temprano de la agricultura capitalista en el norte de Francia a la influencia de Flandes y a la proximidad de Paris. [62] Pero aún en el département del Norte el porcentaje de tierras ocupado por los arrendatarios capitalistas antes de la Revolución francesa era muy pequeño: no más del 12% según A. Ado. [63] En 1819 Sismondi remarcó que la Revolución francesa había "multiplicado prodigiosamente la clase de campesinos propietarios de tierras" mediante la confiscación y venta de los "bienes nacionales". Sismondi estimaba que, como consecuencia de esto, más de tres millones de familias, que representaban más de quince millones de personas, poseían la tierra que trabajaban. [64] Pero la aparcería seguía existiendo "en las provincias al sur del río Loira, donde hay pocas ciudades, pocos centros intelectuales, donde las comunicaciones son difíciles y los campesinos profundamente ignorantes, apegados a sus hábitos y a sus rutinas agrícolas, e incapaces de seguir la marcha de la civilización en el resto de Francia." Mientras los aparceros de Toscana, por ejemplo, habían hasta cierto punto participado en el progreso de la civilización porque no constituían más de la mitad de la población y las ciudades eran numerosas, en las regiones más atrasadas y en las provincias más reaccionarias de Francia, tales como la Vendée, la clase de los aparceros constituía nueve décimas partes de la población, que había permanecido estancada durante cuatro o cinco siglos. "En Francia, concluía Sismondi, un gobierno constitucional y liberal sólo será solidamente establecido en las provincias contrarrevolucionarias al sur del Loira cuando parte de la tierra sea propiedad de los que la cultivan, y una clase campesina diferente, más progresiva y educada, se mezcle con los aparceros." [65] Escribiendo doce años más tarde que Sismondi, Richard Jones, en su estudio de la evolución histórica de las diferentes formas de tenencia de tierra, colocó a la aparcería en un estadio intermedio entre la servidumbre y la agricultura capitalista. "La existencia de esa clase de arrendatarios [los aparceros] indica cierta mejora en la situación del pueblo, comparada con el estado de cosas en el cual tiene su origen la renta feudal . Los aparceros deben proveer el alimento y el ingreso anual del terrateniente sin que éste controle o interfiera con su trabajo. El carácter y las calificaciones del métayer deben por lo tanto ser algo superiores a los de los siervos, cuyo trabajo es supervisado directamente por el terrateniente, y cuyas rentas son, por lo tanto, pagadas no en especie sino en trabajo. Los avances de capital hechos por el propietario y el abandono de la dirección del cultivo a los campesinos mismos indican la ausencia de una clase intermedia de capitalistas rurales; de personas capaces de adelantar de su propia acumulación el alimento de los trabajadores y el capital del que se sirve, y así asumir la dirección de la agricultura. El sistema del métayer indica, por lo tanto, un estadio de desarrollo social avanzado en comparación con aquél en el que las rentas feudales predominan, y atrasado en comparación con aquél en que las rentas pagadas por capitalistas hacen su aparición." Jones encontró la aparcería en diferentes partes del mundo, pero creía que "el sistema puro de tenencia de tierra tipo métayer es el más común en la sección occidental de Europa continental, en Italia, Saboya, Piedmont, la Valteline, Francia, y España." [66] Siguiendo la tradición clásica, argumentó que "mientras el sistema métayer permanezca en pie, no puede haber una mejora sustancial en la eficiencia de la agricultura, o en el porcentaje de población agrícola y no-agrícola en ninguna nación." [67] Jones ilustró esta afirmación mediante, entre otras cosas, el ejemplo de la Revolución francesa, la cual "destruyó las relaciones entre terrateniente y arrendatario, convirtiendo una alta proporción de los métayers en pequeños propietarios." [68] Lamentablemente, concluía Jones, "a pesar de la multiplicación de los pequeños propietarios desde la revolución, los métayers aun cultivan alrededor de la mitad de Francia." [69] John Stuart Mill, el último de los economistas clásicos, adoptó la clasificación evolucionista de Jones, con ciertas modificaciones, en su libro Principios de Economía Política. [70] Alfred Marshall, uno de los fundadores de la escuela económica burguesa conocida como neoclásica, poseía el conocimiento suficiente de la historia de la economía política como para darse cuenta de que la métairie europea y el sharecropping prevaleciente en el sur de los Estados Unidos después de la Guerra Civil representaban la misma relación social. Enfatizando la "distinción fundamental entre el sistema inglés de renta de la tierra, por un lado, y el arrendamiento por shares (la aparcería), como se lo conoce en el Nuevo Mundo, o sistema métayer, como se lo llama en el Viejo Mundo, por el otro," Marshall afirmó: "En una gran parte de la Europa Latina, la tierra esta dividida en parcelas, que el arrendatario cultiva mediante su propio trabajo y el de su familia, y a veces, aunque raramente, el de unos pocos empleados asalariados. El terrateniente provee los bienes inmuebles, el ganado, y a veces inclusive los implementos agrícolas. En América hay pocas tenencias agrícolas de cualquier tipo, pero dos tercios de éstas son pequeñas parcelas, arrendadas a los blancos de la clase más pobre o a los negros liberados." [71] Marshall ofreció las siguientes estadísticas sobre el sistema sureño de tenencia de la tierra: "En 1880, el 74% de las explotaciones agrícolas de los Estados Unidos eran cultivadas por sus propietarios, 18%, es decir más de dos tercios del resto, eran rentadas por una porción de la producción, y sólo 8% estaban arrendadas según el sistema inglés. El porcentaje más alto de explotaciones agrícolas cultivadas por alguien que no fuera el propietario correspondía a los estados sureños." [72] La porción del arrendatario variaba de un tercio a cuatro quintas partes, dependiendo de la cantidad de capital que proveía y de la naturaleza del cultivo, y su situación era más precaria que en Francia, porque el contrato no era por tiempo indeterminado sino anual. Podemos ver que una reseña de la historia de la economía política muestra que, al contrario de lo que afirman los historiadores económicos burgueses, que tienden a identificar tanto la esclavitud de las plantaciones como la aparcería con el capitalismo, las relaciones de producción prevalecientes en el sur estadounidense después de la Guerra Civil eran básicamente idénticas a las establecidas en Europa occidental como resultado de la abolición de la servidumbre. [73] El mismo modo de producción se desarrolló en Europa oriental después de la abolición de la servidumbre. Lenin, que era un experto en la cuestión agraria en Rusia, donde la servidumbre fue abolida en 1861, publicó en 1915 un estudio sobre la agricultura norteamericana, en el cual distinguió tres regiones principales: "el norte industrial, el sur donde prevaleció le esclavitud y el oeste de las homesteads (explotaciones de propietarios agrícolas independientes)." [74] En el sur había tenido lugar una enorme disminución en el terreno promedio de las explotaciones agrícolas (de 199,2 acres en 1860 a 138,1 en 1910). Este proceso marcaba la transición entre los viejos latifundios esclavistas, nueve décimas partes de cuyo territorio permanecía sin cultivar adecuadamente, a la agricultura comercial de las pequeñas explotaciones. Pero los capitalistas habían "derrotado la esclavitud hace medio siglo, sólo con el fin de restaurarla nuevamente en forma de aparcería." [75] Lenin encontró una similitud sorprendente entre las relaciones sociales del sur estadounidense y las de aquellas regiones de Rusia donde los resabios de servidumbre eran más poderosos. Criticando las opiniones del economista burgués Himmer, quien afirmaba que Estados Unidos nunca había conocido el feudalismo y que estaba libre de sus resabios económicos, Lenin escribió: "Esto es totalmente opuesto a la verdad, porque los resabios económicos de la esclavitud son totalmente indistinguibles de los del feudalismo, y en el sur de los Estados Unidos, donde prevaleció le esclavitud, estos resabios son aún muy poderosos." [76] El porcentaje de analfabetos entre los negros en 1910 era siete veces más alto que entre la población blanca (44% comparado con 6,2%). ¿"Cual es la base económica que produjo y continúa manteniendo semejante superestructura?" se preguntaba Lenin. "Es el sistema típicamente ruso de renta en trabajo también conocido como aparcería. Entre los blancos 39,2% eran arrendatarios; ¡entre los negros, 75,3%! El típico campesino blanco en Estados Unidos posee su tierra; el típico campesino negro es un arrendatario. El porcentaje de arrendatarios en el oeste era sólo 14%, en el norte 26,5%, y ¡en el sur 49,6%! La mitad de los campesinos sureños eran arrendatarios. Pero esto no es todo. Estos no son siquiera arrendatarios en el sentido europeo, civilizado, capitalista moderno de la palabra. Son sobre todo arrendatarios semifeudales o, lo que es lo mismo en términos económicos, semiesclavos. En 1910, la Norteamérica libre, republicana y democrática tenia 1.500.000 aparceros, de los cuales más de 1.000.000 eran negros." [77] Tanto en los Estados Unidos como en Rusia, la zona de la aparcería era la más atrasada, la que poseía la menor cantidad de implementos y maquinaria por acre, así como las tasas más bajas de movilidad geográfica. Puesto que las masas sureñas estaban sujetas a la mayor degradación y opresión, los inmigrantes evitaban el sur y la población negra local trataba de emigrar al oeste, donde la tierra era aún distribuida gratuitamente a los colonos, o a las ciudades. Lenin concluyó destacando la "sorprendente similitud entre el status económico de los negros en América y el de los campesinos en Rusia central, que fueron antiguamente siervos de los terratenientes." [78] Las mismas relaciones sociales se desarrollaron una y otra vez en todos los casos en que la esclavitud fue abolida sin una reforma agraria radical. Sismondi comentaba en 1837 sobre la experiencia de la emancipación en las colonias británicas del Caribe: "Es necesario hacer de los negros, o bien arrendatarios capitalistas o aparceros, si uno quiere tener campesinos en las colonias." [79] Sismondi, un terrateniente admirador de la métairie toscana, recomendó la segunda vía porque consideró que la acumulación de capital no estaba lo suficientemente desarrollada como para permitir una agricultura capitalista según el modelo inglés. "Es necesario recordar, señalaba, que las personas salen de la esclavitud totalmente desprovistas de cualquier propiedad;" [80] agregando: "La emancipación intentada en las colonias inglesas, transformando a los negros, no en campesinos, sino en proletarios agrícolas presupone que van a trabajar bajo la dirección de un blanco, que será el arrendatario capitalista de toda la plantación, o bajo la autoridad del terrateniente mismo, que dirigirá por sí mismo el cultivo de su propia tierra. Este sistema de explotación agrícola, que es totalmente inusual en Europa continental, es considerado normal en las Antillas. Pero es imposible encontrar un fermier en las colonias. No existen tales personas entre los negros, y es aún más difícil encontrarlos entre los blancos. Los aventureros que van a las islas a hacer su fortuna carecen de todos los requisitos necesarios: no tienen capital, ni crédito, ni conocimientos agrícolas, ni siquiera, en la mayoría de los casos, integridad." [81] Sismondi propuso por lo tanto que las plantaciones debían ser divididas en aparcerías, sujetas a un contrato uniforme, por el cual los aparceros recibirían la mitad de la producción y los terratenientes la otra mitad. [82] No es necesario compartir el entusiasmo de Sismondi por el sistema de aparcería para ver que la abolición de la esclavitud en las islas del Caribe dio lugar a las mismas relaciones sociales que dominarían más tarde la agricultura sureña. La razón de este proceso recurrente es que la esclavitud dejó en todos lados un legado de bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, que requería su reemplazo por la pequeña producción de mercancías rural. Esta transformación podía tener lugar transformado a los arrendatarios en pequeños propietarios mediante la confiscación de la clase terrateniente, o en la forma retrograda de aparcería. La aparcería y el desarrollo económico sureño La aparcería no es idéntica a la agricultura capitalista porque presupone la inexistencia de una clase intermedia entre el terrateniente y los obreros agrícolas, de arrendatarios capitalistas que pagan salarios en dinero. Esa clase no existía en el sur después de la Guerra Civil, y los terratenientes no estaban en condiciones financieras como para administrar sus plantaciones sobre bases capitalistas y pagar ellos mismos salarios en dinero. "La aparcería creció tan rápidamente después de la Guerra porque era la forma de organización agrícola que demandaba la menor cantidad de capital -prácticamente nada." [83] El economista neoclásico Gerald D. Jaynes demostró que no hubo un período intermedio entre el fin de la Guerra Civil y la aparición del sistema de aparcería durante el cual a los negros liberados les fueron ofrecidos salarios en dinero pero decidieron rechazarlos. De acuerdo con esta así llamada interpretación "black power" de la aparición de la aparcería sureña, los terratenientes fueron forzados a abandonar tanto el trabajo en grupos como los salarios en dinero porque los libertos consideraban el trabajo en grupo como un resabio de la esclavitud. Jaynes demostró que, por el contrario, "los trabajadores agrícolas preferían los salarios pagados cotidianamente a cualquier otro contrato." [84] Lo que rechazaban eran los intentos de los terratenientes de pagarles salaries anuales. "Un mercado de trabajo basado en salarios en dinero no se desarrolló, no debido a que los obreros agrícolas constituían una fuente de trabajo inherentemente inestable, sino porque la posición financiera de la mayor parte de los terratenientes era demasiado precaria como para pagar los salarios con una periodicidad razonable, y porque los obreros agrícolas, después de una experiencia inicial desastrosa, naturalmente se negaron a trabajar todo el año para el terrateniente, sin recibir ninguna garantía de que sus salarios serian pagados después de la cosecha." La aparcería, concluyó Jaynes, "fue generalmente adoptada debido a la incapacidad de los terratenientes de pagar salarios dentro de un período de tiempo razonable; es decir, porque la acumulación de capital en el sur no estaba lo suficientemente avanzada como para organizar la agricultura sobre bases capitalistas. [85] La mayoría de los terratenientes eran incapaces de sobreponerse a su falta de capital debido al subdesarrollo del mercado financiero sureño. "En 1880, los depósitos bancarios per capita en el sur representaban sólo un quinto del total nacional, y las tasas de interés eran sistemáticamente más altas que en cualquier otra región hasta la primera década del siglo XX." [86] Sólo en ciertos lugares, tales como las regiones donde se cultivaba azúcar y arroz, cultivos que requerían agricultura en gran escala, y donde los terratenientes tenían acceso a fuentes externas de capital, las plantaciones de esclavos no fueron reemplazadas por el sistema de aparcería, y los trabajadores agrícolas recibían salarios en dinero -lo cual, dicho sea de paso, refuta la afirmación de que los negros preferían el sistema de aparcería a ser obreros agrícolas. [87] La aparcería es por lo tanto una forma precapitalista de explotación agrícola, cuyo efecto, tanto en el sur norteamericano después de la Guerra Civil como en Europa, fue retardar el desarrollo tecnológico. Entre 1840 y 1920, la disminución porcentual en horas de trabajo requeridas para producir 500 libras de algodón (36,0%) fue mucho menor que la disminución porcentual en horas de trabajo requeridas para producir 100 bushels de trigo (62,7%) o de maíz (59,1%). [88] La productividad del trabajo en la agricultura sureña creció muy lentamente comparada con la del norte y el oeste porque los campesinos del sur, debido al carácter retrógrado de sus relaciones sociales, eran incapaces de adoptar las nuevas tecnologías agrícolas que estaban siendo introducidas en otras regiones de Norteamérica. [89] En regiones donde predominaban otro tipos de relaciones de producción, la adopción de nuevas tecnologías agrícolas fue mucho más rápida. Benjamin Hibbard describió la situación de la agricultura norteamericana en 1913 en los siguientes términos: "En implementos y maquinaria el norte invierte dos veces y media más por acre que el sur; en ganado la inversión es el doble. El valor de una explotación agrícola promedio en el norte es 9.500 dólares; en el sur 2.900 dólares." [90] En 1920, los estados de la región Norte-Central "tenían casi seis veces más tractores por acre de tierra cultivada que los estados algodoneros del Sur Profundo, porque el sistema laboral del sur no proveía incentivos para mecanizar las explotaciones." [91] Diez años más tarde, "el valor promedio de la maquinaria y los implementos en las explotaciones agrícolas de Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Alabama, y Mississippi era de solo 134 dólares (mientras que) en Kansas y Iowa era 1.010 y 1.259 dólares respectivamente." [92] Incluso en 1955, "el 67% del algodón era cosechado mecánicamente en California, el 24% en Texas, y solo el 2% en Alabama y Georgia." [93] En regiones donde predominaba un tipo diferente de relaciones sociales, la adopción de nueva tecnología agrícola fue mucho más rápida. Como ha mostrado Susan Archer Mann, "aunque la producción de algodón fue introducida en California, Nuevo México y Arizona después de 1914, en un corto período de quince años todos esos Estados mostraron promedios extraordinariamente altos de gastos en trabajo asalariado y maquinaria por explotación, sobrepasando tanto al sudeste como al sudoeste." [94] Las consecuencias de este atraso en el desarrollo de las fuerzas productivas pueden ser apreciadas más claramente si comparamos la tasa de crecimiento de los diferentes estados sureños: "La agricultura de plantaciones estaba concentrada en los seis estados de Mississippi, Arkansas, Alabama, Louisiana, Georgia y Carolina del Sur; es decir aquellos estados cuya tasa de desarrollo económico era incluso menor que la de los otros estados sureños, por no hablar de los estados industrializados del norte. Así, el ingreso promedio per capita del estado de plantaciones que más rápidamente creció entre 1880 y 1900, Arkansas, aumentó a la misma velocidad que el de los dos que crecieron más lentamente entre los ocho estados sureños restantes: Carolina del Norte y Kentucky. En todos los otros casos, los estados dominados por la economía de plantaciones crecieron más lentamente que los estados sureños donde ésta no prevalecía." [95] La aparcería y la "cuestión negra" Los efectos negativos del sistema de aparcería fueron exacerbados en el sur norteamericano después de la Guerra Civil por el sistema de discriminación racial, conocido como el sistema Jim Crow, consistente en una serie de barreras a la movilidad de los trabajadores negros destinadas a retener la mayor cantidad posible de resabios de la así llamada "institución peculiar" del sur: la esclavitud. Las restricciones a la movilidad laboral son una característica típica de todas las sociedades que experimentaron una transición del feudalismo o la esclavitud al capitalismo: la larga lucha del absolutismo francés y más tarde de la Revolución francesa y Napoleón contra estos resabios de servidumbre son bien conocidos. En Rusia la comuna campesina fue hecha colectivamente responsable por el pago de impuestos después de la abolición de la servidumbre. Lo que distingue a la experiencia americana es que las víctimas pertenecían a un grupo étnico específico, y en la ideología racista desarrollada para justificar esta opresión. Además de los métodos terroristas empleados por el Ku Klux Klan, los "Caballeros de la camelia blanca" y otras bandas de asesinos racistas, los plantadores utilizaron una serie de medios legales entre los cuales cabe destacar los Códigos Negros. El objetivo de los Códigos Negros, según declaró la legislatura de Louisiana, era hacer que el trabajo de los libertos negros estuviera "disponible para los intereses agrícolas del estado". El objetivo de los Códigos Negros era "limitar la movilidad de los trabajadores negros, impedir que emigrasen de las plantaciones a las ciudades, reducir la competencia entre los plantadores, restringir las oportunidades de empleo de los libertos, reforzar las obligaciones contractuales, y asegurar la continuación de la subordinación de los negros en el sur." [96] Los Códigos Negros fueron revocados en 1867 debido a las presiones del norte, pero una serie de leyes de contenido básicamente idéntico continuaron en vigencia en el sur hasta la década del 30. "Por ejemplo, en una serie de estados sureños era un crimen que un negro permaneciese desempleado mucho tiempo. Carolina del Sur inclusive exigió una licencia cara a aquellos negros que quisieran trabajar en empleos no agrícolas." [97] Podemos ver que el racismo de las clases dominantes sureñas no era en modo alguno irracional, sino un medio para asegurar a los plantadores su suministro de trabajo tradicional. Otros ejemplos de medidas sureñas para asegurar el confinamiento de los negros a tareas agrícolas fueron las "leyes contra vagabundos," leyes contra el reclutamiento de trabajadores negros por empleadores norteños y por el ejército, leyes imponiendo el trabajo forzado de los convictos, leyes en contra de los agentes de emigración, leyes en defensa del contrato de aparcería anual, leyes de aprendizaje, leyes de embargo preventivo de la cosechas para asegurar el pago de las deudas de los aparceros negros a sus terratenientes, la usura y el sistema de peonaje por deudas, discriminación en el empleo de trabajadores industriales negros, prohibición de vender tierras a negros, etc. [98] Finalmente, "el hecho de que los aparceros recibieran su ingreso después de la cosecha, tendía a inmovilizarlos en su parcela a lo largo de todo el año, restringiendo aun más su movilidad geográfica y social". [99] El efecto concentrado de estas medidas fue mantener a la población negra concentrada en el sur, viviendo en la pobreza y llevando a cabo mayormente tareas agrícolas. "Entre 1870 y 1910 el porcentaje de African Americans (negros) residentes en el sur permaneció prácticamente estacionario: 91% y 89% respectivamente." En 1910, el 87,8% de la fuerza laboral negra en los cinco estados donde el cultivo de algodón era una práctica masiva trabajaba en agricultura y servicio domestico. [100] No fue sino hasta la Primera Guerra Mundial que el porcentaje de negros residentes en el sur comenzó a declinar significativamente, debido a la interrupción de la inmigración europea. Incapaces de emigrar o de trabajar en ocupaciones no agrícolas debido al sistema de discriminación racial, los negros intentaron escapar de la aparcería acumulando capital y comprando tierra o arrendándola según métodos capitalistas. [101] La mayoría de estos intentos fracasaron, pero momentáneamente llevaron a un alza temporaria en la posesión de la tierra por los negros y a la aparición de toda una gama de acuerdos entre terratenientes y arrendatarios, desde la aparcería hasta (raramente) el sistema capitalista de arrendamiento: aparceros que suministraban sólo su trabajo, y a veces la mitad de los fertilizantes, recibiendo la mitad de la cosecha; renta compartida, proveyendo el capital y recibiendo entre un cuarto y un tercio de la cosecha; renta en efectivo, proveyendo el capital y las herramientas y pagando una renta fija por acre en algodón; renta en dinero genuina (el sistema más común en el norte), a veces acompañada del uso de trabajadores asalariados, etc. [102] Benjamin Hibbard encontró en 1913 "un sistema claramente definido de castas entre los arrendatarios. La clase más baja esta representada por aquellos que proveen poco capital y reciben la mitad o menos de la cosecha; sobre ellos está el grupo cuya independencia se mide por la posesión de una mula y un arado y de los medios de subsistencia necesarios para llegar hasta la época de la cosecha; la clase más alta consiste en aquellos que pagan al terrateniente una cantidad fija de producto o una suma fija de dinero, y que por lo tanto están prácticamente libres de su supervisión." [103] En el sur, especialmente en los estados donde predominaba el cultivo de algodón, "el factor más importante en el problema del arrendamiento son los negros. El porcentaje de tierras en arrendamiento sube o baja en proporción directa al numero de negros." [104] Con el tiempo un número creciente de blancos también cayó en esta ciénaga de relaciones precapitalistas, especialmente como consecuencia de la emigración negra durante los años veinte y treinta. [105] Aparcería y trabajo asalariado El argumento según el cual la aparcería es una forma peculiarmente sureña de trabajo asalariado debe ser visto a la luz del análisis precedente, de lo contrario daría la impresión de que una agricultura capitalista se desarrolló en el sur inmediatamente después de la Guerra Civil, y que todos los cambios que tuvieron lugar más tarde (especialmente la "limpieza de propiedades" durante le Depresión de los años treinta) fueron una cuestión de detalle. Este argumento tiene su origen en los códigos legales sureños que clasificaban a los aparceros como "obreros asalariados trabajando por una porción de la cosecha como sueldo." Esta ficción jurídica fue introducida a fin de privar a los negros de derechos legales sobre la cosecha: los terratenientes blancos podían hipotecarla de antemano, tenían prioridad sobre ella en los pleitos legales, etc. Otra fuente de confusión fueron las teorías de los economistas burgueses norteamericanos, quienes consideraban a la aparcería como un escalón hacia la posesión de la tierra y por lo tanto como una forma de retribución superior al trabajo asalariado. "Los estadios de desarrollo del trabajo agrícola son vistos más o menos de la siguiente manera: el más bajo es el trabajo asalariado, luego viene la aparcería, que es el primer peldaño en la escalera de tenencia de la tierra llevando finalmente a su posesión completa." Por el contrario, la aparcería era en los hechos "un estadio intermedio entre la esclavitud por un lado y el trabajo asalariado o el arrendamiento capitalista de la tierra por el otro. Un curso de desarrollo capitalista en el sur después de la Guerra Civil (la confiscación de los latifundios y el establecimiento de la pequeña propiedad junto con las grandes explotaciones capitalistas agrícolas basadas en el trabajo asalariado) habría impedido la aparición de la aparcería, que es un aspecto integral del carácter inconcluso de la revolución democrático burguesa. El aparcero no es ni un obrero asalariado ni un esclavo, sino un estadio de transición entre los dos." [106] La aparcería fue la base económica del sistema de segregación y discriminación racial en el sur, que los negros pudieron abolir sólo después de convertirse en obreros asalariados genuinos. Uno de los principales objetivos del compromiso político y económico entre la burguesía industrial y los ex-esclavistas después del periodo conocido como "reconstrucción" fue retardar la formación de un proletariado negro genuino en el sur a fin de asegurar el suministro de trabajo a los latifundios precapitalistas. La industria textil sureña estaba reservada únicamente para obreros blancos. Durante el siglo XIX y principios del XX, "los inmigrantes proveyeron la fuerza de trabajo para la industria que crecía rápidamente en el norte. El capitalismo industrial después de la Guerra Civil podía por lo tanto prescindir de la fuerza de trabajo negra liberada por la abolición de la esclavitud y contentarse con una división regional del trabajo dentro de la economía norteamericana. Los millones de inmigrantes obreros permitieron a los empresarios llegar a un compromiso con los ex-esclavistas sureños." [107] Esta situación permaneció casi sin cambios hasta que la Primera Guerra Mundial detuvo el flujo de inmigrantes europeos y un proletariado negro considerable comenzó a aparecer. La proletarización real de los negros fue la base económica del Movimiento por los Derecho Civiles que abolió la discriminación racial. El legado de la esclavitud Los sufrimientos ocasionados por las perversas relaciones sociales sureñas fueron enormes, tanto para los negros como para los blancos pobres: "Viviendas inadecuadas, dietas no balanceadas, agua impura, y condiciones de vidas insalubres; todo esto hizo que los campesinos sureños sufrieran grandes problemas de salud. Tanto niños como adultos sufrían de disentería, diferentes tipos de problemas digestivos, malaria, fiebre tifoidea, lombrices intestinales y pelagra." [108] El bajo nivel de vida, los primitivos medios de transporte y comunicación, y el sistema de discriminación racial dieron lugar a un mercado de trabajo diferenciado, con sueldos persistentemente más bajos que en el norte. La brecha comenzó a cerrarse sólo después de la Primera Guerra Mundial. [109] Los niveles de analfabetismo sureños eran altísimos para los niveles norteamericanos: En 1870 el porcentaje de analfabetos entre la población blanca de más de diez anos de edad era 17% en Mississippi y 37% en Carolina del Norte; entre los libertos negros era de más del 80%. En 1890 el promedio entre los blancos había bajado a menos del 20%, pero entre los negros seguía siendo entre 50% y 60%. Veinte años más tarde, el porcentaje de analfabetos entre los negros era aun 7 veces más alto que entre los blancos. Esto se debía no sólo al hecho de que durante la época de la esclavitud estaba legalmente prohibido enseñarle a leer y escribir a los negros, sino también al hecho de que, debido al sistema de Apartheid, los niños negros tenían que estudiar en un miserable sistema de escuelas separadas. [110] La política de segregación, "derechizó toda la vida política norteamericana por varias generaciones," e infectó inclusive al naciente movimiento socialista norteamericano. [111] La historia subsiguiente del sur es un ejemplo típico de lo que Lenin llamó "la vía prusiana de desarrollo capitalista"; es decir la implantación de relaciones sociales capitalistas desde arriba mediante un compromiso entre la burguesía y una clase de terratenientes precapitalistas, de la forma más dolorosa posible para las masas trabajadoras. [112] La emigración de la población negra de las regiones rurales del sur coincide con la desaparición de la aparcería. Una primera ola de negros dejó el sur como consecuencia de la peste del gorgojo del algodón en el sur y la reducción drástica de la inmigración europea en el norte durante la Primera Guerra Mundial. Esta tendencia se acentuó durante la Gran Depresión de los años treinta, cuando en el marco del New Deal el gobierno federal otorgó subsidios a los plantadores para que redujesen el área bajo cultivo y frenaran así la caída de precios. La ley que puso en vigencia estos programas se llamaba AAA, siglas de Agricultural Adjustment Act, o sea "Ley de ajuste agrícola." Estos programas para eliminar "excedentes" agrícolas fueron implementados cuando gran parte de la población americana pasaba hambre como resultado de la crisis económica -un claro síntoma de la barbarie capitalista. [113] Como resultado de la prosperidad que Norteamérica experimento durante la Segunda Guerra Mundial, el creciente acceso al crédito de los bancos, las mejoras en los sistemas de transporte y comunicación, y las mejoras en la tecnología agrícola tales como el empleo masivo de tractores y pesticidas, la invención del mechanical cotton picker, etc., un alto porcentaje de la fuerza de trabajo sureña devino superflua (es decir, no suficientemente rentable) y aquellos aparceros que no emigraron voluntariamente del campo fueron expulsados por la fuerza de las tierras que trabajaban. En total unos 9.000.000 de personas fueron desplazadas como resultado del "American enclosure movement," así llamado por analogía con el proceso similar que tuvo lugar en Inglaterra durante el período de la acumulación originaria. [114] Quienes leyeron la novela Las uvas de la ira de Steinbeck saben que también los blancos pobres sufrieron como consecuencia de esta política, pero los negros fueron removidos casi completamente de la agricultura sureña. El porcentaje de explotaciones agrícolas de propiedad negra en los Estados Unidos cayó del 14% durante los años treinta a menos del 1% en 1998. [115] La población negra terminó mayormente hacinada en ghettos urbanos en las zonas céntricas de las ciudades norteamericanas, lo que llevó a la población acomodada a trasladarse masivamente a los nuevos suburbios casi totalmente blancos. A pesar de todas las luchas, sacrificios y logros del así llamado Movimiento por los Derechos Civiles que resultó de la rebelión de la población negra durante los años cincuenta y sesenta, y de la igualdad de derechos formales (políticos y jurídicos) que consiguieron, en los hechos los negros no están realmente integrados a la sociedad americana en términos económicos y sociales. Siguen sufriendo de niveles altísimos de desempleo, criminalidad, drogadicción, familias sin padres, y de bajísimos niveles de educación, ingreso y acceso al sistema de salud. Lo que ha tenido lugar desde entonces ha sido sobre todo la aparición de una minúscula casta privilegiada de jueces, políticos, profesionales y burócratas negros, de los que el imperialismo norteamericano se sirve para disimular sus planes criminales. Condoleezza Rice y el general Collin Powell son un buen ejemplo del carácter y la función de este estrato social. La verdadera emancipación de las masas negras, hundidas en la miseria y la desesperación, pasa por su unión con el movimiento obrero y la abolición del capitalismo norteamericano. * Daniel Gaido es profesor de Historia de los Estados Unidos en la Universidad de Haifa. Publicado originalmente en The Journal of Peasant Studies, Vol. 28, N° 1 (Octubre de 2000) pag. 55-94. Frank Cass Publishers, Great Britain: http://www.frankcass.com/jnls/jps.htm Notas: 1. En francés en el original. 2. Ver, por ejemplo, Hodsgkin, Thomas; Labour Defended against the Claims of Capital; or the Umproductiveness of Capital proved with Reference to the Present Combinations amongst Journeymen; Hammersmith, Londres, 1825; The Hammersmith Books. Otros escritores que sacaron conclusiones socialistas de la teoría de Ricardo fueron William Thompson (1783/1833), John Gray (1799/1850) y John Francis Bray (1809/1895). 3. Mark Blaug; Economic Theory in Retrospect; quinta edición, Cambridge, 1997; Cambridge University Press; p. 292. 4. Eric Roll; A History of Economic Thought; segunda edición, Londres, 1952; Faber & Faber; p. 383. 5. John Clark; "Distribution", in Edwin R. A. Seligman y Alvin Johnson (eds.), Encyclopaedia of Social Sciences; Nueva York, 1953; Macmillan. 6. Ver especialmente Rubin, Isaac I.; Essays on Marxs Theory of Value; Detroit, 1972; Black and Red; Rubin, Isaaac I.; A History of Economic Thought; Londres, 1979; Ink Links; Hilferding, Rudolf; "Bohm-Bawerks Criticism of Marx", en Paul Sweezy (ed.) Karl Marx and the Close of his System; Clifton, 1973; A. M. Kelley; and Bukharin, Nicolai; The Economic Theory of the Leisure Class; Nueva York, 1970; Augustus M. Kelley Publishers. 7. Carta de Marx a Kugelmann, 11 de julio de 1868, in Karl Marx and Frederick Engels; Selected Correspondence; Moscú, 1953, Progress Publishers; pp. 251/252. 8. Douglas North, C.; The Economic Growth of the United States, 1790/1860; Englewood Cliffs, NJ, 1961; Prentice Hall. 9. Robert Fogel; Without Consent or Contract: The Rise and Fall of the American Slavery; Nueva York, 1989; W. W. Norton. Ver la reseña de este libro en Kolchin, Peter; "More Time on the Cross? An Evaluation of Fogels Without Consent or Contract", in Journal of Southern History, Vol. 58, 1991. 10. Abbot Emerson Smith; Colonist in Bondage: White Servitude and Convict Labor in America, 1607/1776; Chapel Hill, 1947; University of North Carolina Press. 11. La mejor visión de conjunto de la historia de la esclavitud en el Sur es Kolchin, Peter; American Slavery, 1619/1877; Nueva York,1993; Hill & Wang. 12. Karl Marx; Capital: A Critique of Political Economy; Vol. III; Harmondsworth, 1991; Penguin Books; p. 940. 13. Karl Marx; Capital: A Critique of Political Economy; Vol. I; Nueva York, 1956; Modern Library; p. 260. 14. Karl Marx; Theories of Surplus-Value; octava edición; Moscú, 1971; Progress Publishers; pp. 301/303, itálicas en el original. 15. Karl Marx; Grundrisse: Foundations of the Critique of Political Economy (Rough Draft); Harmondsworth, 1981; Penguin Books; p.224. 16. Logia de la Sociedad de Patrones de la Agricultura (nota del traductor). 17. Karl Marx; Capital: A Critique of Political Economy; Vol. I; Nueva York, 1956; Modern Library; pp. 195/196. 18. Karl Kautsky; "Vorrede", to Joseph Salvioli, Der Kapitalismus in Altertum: Studien uber die romische Wirtschaftsgeschichte; Stutgart, 1912; J. H. W. Dietz. El libro del Salvioli contiene una excelente refutación de los puntos de vista de esos historiadores y economistas (Mommsen, Rodbertus, etc.) que, bajo la influencia de las condiciones modernas, encuentran capitalismo plenamente desarrollado en la sociedad antigua. Los estudiantes de la esclavitud del Sur deberían consultarlo para ver cómo los cliometristas están cometiendo los mismos errores de hace cien años. 19. Idem anterior. Ver también el comentario de Kautsky al libro de Ettore Ciccoti Il tramonto della schiavitu nel mondo antico, en Kautsky, Karl; "Sklaverei und Kapitalismus"; in Die Neue Zeit; Vol. 29, n° 2, 1911. 20. En 1768/72, el valor de las exportaciones por habitante en las Indias Occidentales fue diez veces mayor que en Nueva Inglaterra [Galenson, Davis W.; "The Settlement and Growth of the Colonies: Population, Labor and Economic Development", in Stanley Engerman and Robert Gallman (eds.), The Cambridge Economic History of the United States; Vol. I, "The Colonial Era"; Cambridge, 1996; Cambridge University Press; and North, Douglas C.; The Economic Growth of the United States, 1790/1860; Englewood, 1961; Prentice Hall]. 21. "Sólo en un estadio determinado de su desarrollo, la producción de mercancías pasa necesariamente a ser producción capitalista de mercancías (de hecho, es sólo sobre la base de la producción capitalista que los productos toman la forma general y predominante de mercancías), entonces las leyes de propiedad que están basadas en la producción de mercancías, necesariamente se convierten en las leyes de la apropiación capitalista" [Karl Marx; Capital: A Critique of Political Economy; Vol. I; Nueva York, 1956; Modern Library; p. 639]. 22. Eugene Genovese and Elizabeth Fox Genovese; Fruits of the Merchant Capitalism: Slavery and Bourgeois Property in the Rise and Expansion of Capitalism; Nueva York, 1983; Oxford University Press. 23. Steven Hahn and Jonathan Prude (eds.); The Countryside in the Age of Capitalist Transformation: Essays in the Social History of Rural America; Chapel Hill, 1985; University of North Carolina Press; p. 12. 24. James S. Allen.; The Negro Question in the United States; Nueva York, 1936; International Publishers; p. 35. 25. Eric Foner; Reconstruction: Americas Unfinished Revolution, 1863/1877; Nueva York, 1989; Harper & Row; p. 214. 26. J. E. Cairnes; The Slave Power: Its Character, Career and Probable Designs: Being an Attempt to Explain the Real Issues Involved in the American Contest; Nueva York, 1968; A. M. Kelly; p. 225. 27. Adam Smith; An Inquiry Into the Nature and Causes of the Wealth of Nations; Londres, 1951; Encyclopaedia Britannica; pp. 22/23. 28. Karl Marx; Capital: A Critique of Political Economy; Vol. III; Harmondsworth, 1991; Penguin Books; p. 923. 29. V. I. Lenin; "The Agrarian Program of the Social Democracy in the First Russian Revolution, 1905/1907"; in Collected Works, Moscú,1964; Progreso; p. 240. 30. Peter Kolchin; "The Business Press and the Reconstruction", Journal of Southern History, Vol. 33, 1967; p. 196. 31. Citado en Eric Foner; "Thadeus Stevens, Confiscation and Reconstruction", in Foner, Politics and Ideology in the Age of Civil War; Oxford, 1980; Oxford University Press; p. 144. 32. Citado en William B. Hesseltine; "Economic Factors in the Abandonment of the Reconstruction", Mississippi Valley Historical Review; Vol. 22, N° 1, 1935; p. 206. 33. Gilbert Fite; Cotton Fields No More: Southern Agriculture, 1865/1980; Lexington,1984; University Press of Kentucky; p. 15. 34. Terence Byres; Capitalism from Above and Capitalism from Below: An Essay in Comparative Political Economy; Londes, 1996; Macmillan; pp. 297/9. 35. Sobre esta cuestión, ver Terence Byres; "Historical Perspectives on the Sharecropping", in "Sharecropping and Sharecroppers", del Journal of Peasant Studies; Vol. 10; N° 2/3; pp. 7/40. 36. Karl Kautsky; The Agrarian Question; Londres, 1899; Zwan Publications; p. 88. 37. Adam Smith, Wealth of Nations; p. 109 38. David Ricardo; The Principles of Political Economy and Taxation; tercera edición; Londres, 1917; J. M. Dent. 39. Isaac Rubin, A History of Economic Thought; Londres, 1979; Ink Links; pp. 94/5, diferenciado en el original. Este libro es la mejor introducción a la historia de la economía política. 40. Rudolph Hilferding; "Aus der Vorgeschichte der Marxschen Okonomie"; in Die Neue Zeit; Vol. 30, N° 1, 1911/12; pp. 346-7. 41. Richard Jones; Lectures on Labor and Capital, in Literary Remains Consisting of Lectures & Tracts on Political Economy; Nueva York, 1964; A. M. Kelley. 42. Richard Jones; An Essay on the Distribution of the Wealth and on the Sources of Taxation, Part. I: Rent; Nueva York, 1956; Kelly & Millman; p. 1881. 43. Idem.: p. 14 44. Richard Jones; "A Short Tract on Political Economy, Including Some Account of the Anglo-Indian Revenue System", in Literary Remains Consisting of Lectures & Tracts on Political Economy; Nueva York, 1964; A. M. Kelley; pp. 198/211. 45. Karl Marx; Theories of Surplus-Value; octava edición; Moscú, 1971; Progress Publishers; pp. 429. 46. Karl Marx; Capital: A Critique of Political Economy; Vol. III; Harmondsworth, 1991; Penguin Books. 47. Turgot, Anne-Robert-Jacques; "Memoire sur le surcharge des impositions quéprouvait la generalité de Limoges", en Gustave Schelle (ed.), Oeuvres de Turgot et documents le concernant; París, 1914; Librairie Felix Alcan. 48. Marx, Karl; Capital, Vol. I, Chapter XXIX: "Genesis of the Capitalist Farmer," pp. 814-15. 49. François Quesnay, Fermiers, in Oeuvres économiques et philosophiques, edited by Auguste Oncken, Burt Franklin: New York, 1969, p. 184, note. 50. Quesnay, Maximes générales du gouvernement économique d'un royaume agricole, in Ibid., p. 340. 51. Quesnay, Fermiers, pp. 188-89, and Maximes générales du gouvernement économique dun royaume agricole, Note sur la Maxime V, pp. 337-39. 52. Anne-Robert-Jacques Turgot, Réflexions sur la formation et la distribution des richesses, in Gustave Schelle (ed.), Oeuvres de Turgot et documents le concernant, Paris: Librairie Felix Alcan, 1914, Vol. 2, p. 549. 53. Ibid., pp. 571-72. 54. Turgot, Op. Cit., p. 550. 95. Jay R. Mandle, "The Plantation Economy and Its Aftermath," Review of Radical Political Economics, Vol. 6 (Spring 1974) 35. 96. Edward Royce, The Origins of Southern Sharecropping, Philadelphia: Temple University Press, 1993, pp. 63-64. 97. Susan Archer Mann, Agrarian Capitalism in Theory and Practice, Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1990, pp. 78-9. 98. Ver Pete Daniel, "The Metamorphoses of Slavery, 1865-1900," Journal of American History, Vol. 66 (June 1979) 88-99. 99. Jay R. Mandle, Not Slave, Not Free: The African American Economic Experience Since the Civil War, Duke University Press: Durham and London, 1992, p. 22 100. Ibid., pp. 23-24. 101. "La renta pagada por el granjero arrendatario estaba inversamente relacionada con el grado en el que proporcionaba sus propios medios de producción"; Thomas D. Boston, "Capitalist Development and Afro-American Land Tenancy," Science and Society, Vol. 46, No. 4 (Winter 1982-1983) 451. 102. See Louis Ferleger, "Sharecropping Contracts in the Late Nineteenth-Century South", Agricultural History, Vol. 67, No. 3 (Summer 1993) 31-46. 103. Hibbard, Op. Cit., 485-86. "Estudios empíricos confirman que la riqueza de los arrendatarios estaba fuertemente relacionada con el arrendamiento de renta fija en oposición al de compartir la cosecha." Gavin Wright, Old South, New South: Revolutions in the Southern Economy Since the Civil War, New York: Basic Books, 1986, p. 100. 104. Hibbard, Op. Cit., p. 484. 105. Jack Temple Kirby, Rural Worlds Lost: The American South, 1920-60, Baton Rouge: Louisiana University Press, 1987, pp. 140-41. 106. Allen, The Negro Question in the United States, pp. 59-62. 107. Ibid., pp. 120-21. 108. Fite, Cotton Fields No More, p. 38. 109. Ver su libro Old South, New South: Revolutions in the Southern Economy Since the Civil War, New York: Ba 110. Fite, Cotton Fields No More, p. 39.sic Books, 1986. 111. Foner, Reconstruction, p. 604. 112. Sobre las vías "norteamericanas" y "prusianas" de desarrollo capitalista ver Lenin The Agrarian Program of the Social Democracy in the First Russian Revolution, 1905-1907 y mi artículo "The American Path of Bourgeois Development," The Journal of Peasant Studies, Vol. 29, No. 2 (January 2002) 1-23. 113. Citado en Fite, Op. Cit., pp. 129-30. 114. Jack Temple Kirby, "The Southern Exodus, 1910-1960: A Primer for Historians," Journal of Southern History, 49 (November 1983) 585. 115. Fred Magdoff, Frederick H. Buttel, and John Bellamy Foster, "Introduction" to Magdoff, Buttel, and Foster (eds.), Hungry for Profit: Agriculture, Food, and Ecology, special issue of Monthly Review, Vol. 50, No.3 (July-August 1998) 7. 112. Sobre las vías "norteamericanas" y "prusianas" de desarrollo capitalista ver Lenin The Agrarian Program of the Social Democracy in the First Russian Revolution, 1905-1907 y mi artículo "The American Path of Bourgeois Development," The Journal of Peasant Studies, Vol. 29, No. 2 (January 2002) 1-23. 113. Citado en Fite, Op. Cit., pp. 129-30. 114. Jack Temple Kirby, "The Southern Exodus, 1910-1960: A Primer for Historians," Journal of Southern History, 49 (November 1983) 585. 115. Fred Magdoff, Frederick H. Buttel, and John Bellamy Foster, "Introduction" to Magdoff, Buttel, and Foster (eds.), Hungry for Profit: Agriculture, Food, and Ecology, special issue of Monthly Review, Vol. 50, No.3 (July-August 1998) 7.

1 de agosto de 2003
La cuestión de los refugiados palestinos
Departamento de Negociaciones de la Organización para la Liberación de Palestina

Preguntas frecuentes, Departamento de Negociaciones de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), mayo de 2003 "Ningún acuerdo puede ser justo y completo si no acuerda el reconocimiento del derecho de los refugiados árabes a retornar al hogar, del cual han sido desalojados. Sería una ofensa contra los principios elementales de justicia si a esas inocentes víctimas del conflicto les fuera negado el derecho a retornar a sus hogares mientras los inmigrantes judíos fluyen hacia Palestina, y efectivamente, constituyen una amenaza de reemplazar permanentemente a los refugiados árabes, quienes han estado enraizados en su tierra por siglos ". Conde Folk Bernardotte, mediador de la ONU para Palestina [1] 1-¿Quiénes son los refugiados palestinos? Los refugiados palestinos son aproximadamente 726.000 cristianos y musulmanes (aproximadamente el 75% de la población de Palestina) que residían en lo que ahora es Israel y que huyeron o fueron expulsados antes, durante y después de la guerra de 1948 que creó un Estado para los judíos en Palestina. Ellos y sus descendientes se refieren a menudo a sí mismos como los "refugiados de 1948". [2] En 1967, 200.000 palestinos adicionales [3] huyeron de sus hogares en Cisjordania y la Franja de Gaza cuando Israel lanzó una guerra contra Jordania y Egipto, capturando y ocupando Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, y la Franja de Gaza (los llamados Territorios Palestinos Ocupados). Ellos y sus descendientes se refieren a sí mismos como "los desplazados de 1967". Ni a los refugiados de 1948 ni a los desplazados de 1967 Israel les permitió retornar a sus hogares en lo que ahora son Israel y los Territorios Palestinos Ocupados. 2-¿Cómo se transformaron en refugiados? Como todos los refugiados, los palestinos abandonaron sus hogares por temor a su seguridad debido al conflicto militar. Muchos huyeron debido a los ataques militares directos a sus ciudades y aldeas; otros fueron expulsados por las fuerzas sionistas. Las masacres de civiles palestinos crearon una atmósfera de terror que comprensiblemente hizo que muchos palestinos buscaran estar a salvo en otros lugares. La más famosas de las masacres ocurrió en Deir Yassin (no lejos de donde ahora se encuentra en Israel el Monumento al Holocausto) donde, de acuerdo a cálculos estimativos conservadores, los judíos dieron muerte a más de 100 hombres, mujeres y niños palestinos. [4] A los israelíes, naturalmente, se les hace difícil aceptar que su independencia fue lograda a expensas de los palestinos nativos, quienes fueron despojados de sus tierras y propiedades. En consecuencia, Israel perpetúa una cantidad de mitos con respecto a las causas de la crisis de los refugiados palestinos, incluyendo: los ejércitos árabes ordenaron huir a los palestinos; emisiones de radio árabes ordenaron partir a los palestinos; los palestinos no vinieron originariamente de Palestina, y que la crisis de los refugiados fue el resultado de una guerra comenzada por los árabes (incluso aunque The New York Times documenta la existencia de miles de refugiados palestinos antes de cualquier invasión árabe) . Estos mitos han sido desmentidos no sólo por informes periodísticos, por documentos de la ONU y fuentes palestinas, sino también por historiadores israelíes como IIan Pappé y Benny Morris. Lo más importante es que, aun si tales teorías fueran ciertas, nadie niega el derecho de los palestinos al retorno: bajo la ley internacional, los refugiados tienen el derecho a retornar sin tener en cuenta las circunstancias por las cuales se convirtieron en refugiados. 3-¿Cuantos refugiados palestinos hay? Hoy, se estima que los refugiados palestinos y sus descendientes superan las 6 millones de personas [5] y constituyen la mayor y más antigua población de refugiados en el mundo abarcando más de un cuarto del total de los refugiados del mundo. [6] Ellos incluyen: 4 millones de refugiados de 1948 que están registrados en las Naciones Unidas. 1 millón y medio de refugiados de 1948 que no están registrados por la UN porque no se registraron o porque no necesitaron asistencia en el momento de convertirse en refugiados. 773.000 personas desplazadas en 1967 263.000 refugiados desplazados internamente (ver pregunta 5 más abajo) [7]. 4-¿Dónde viven los refugiados palestinos? Los refugiados palestinos viven en todo el mundo, la mayoría vive dentro de los 160 kilómetros de la frontera de Israel. [8] La mitad de los refugiados vive en Jordania, un cuarto en los Territorios Palestinos Ocupados y aproximadamente un 15% en Siria y El Líbano. Unos 263.000 más viven en Israel. El resto permanece diseminado alrededor del mundo, principalmente en el resto del mundo árabe, Europa y América. [9] Mas de 1,3 millones de refugiados palestinos vive en 59 campos de refugiados administrados por la UN en los Territorios Ocupados, Jordania, Siria y Líbano y en 12 campos no reconocidos: 5 en Cisjordania, 3 en Jordania, y 4 en Siria. [10] [11] 5-¿Por qué hay refugiados palestinos en Israel? En 1948, aproximadamente 32.000 palestinos dejaron sus hogares pero permanecieron dentro de las fronteras de lo que se convirtió en Israel. A estos palestinos nunca se les permitió retornar a sus hogares y pueblos en Israel, a pesar del hecho de que son ciudadanos israelíes. Sus hogares, como los hogares de otros refugiados palestinos, fueron demolidos o entregados a judíos. 6-¿Que ocurrió con la propiedad de los refugiados palestinos? Después de la guerra de 1948, aproximadamente 531 aldeas y ciudades palestinas fueron destruidas o repobladas por judíos en un intento de borrar cualquier evidencia de una historia o ligazón no judía en Palestina. Muchos poblados fueron reconstruidos como ciudades judías y se les otorgaron nombres judíos. [12] 7-¿ Fueron compensados los refugiados palestinos por la pérdida de sus propiedades? No. Estimaciones conservadoras del valor actual de las propiedades palestinas robadas o destruidas por Israel alcanzan los miles de millones de dólares, aunque las estimaciones pueden variar según incluyan pérdidas no materiales o indemnizaciones a países anfitriones. 8-¿ Tienen derecho los refugiados palestinos a regresar a sus hogares? Sí. Bajo la ley internacional, los civiles que huyen de una guerra tienen el derecho a retornar a sus hogares. Este derecho está expresado en: Resolución 194 de la ONU (aprobada el 11 de diciembre de 1948 y reafirmada cada año desde 1948). [13] "A los refugiados palestinos que deseen retornar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, se les debe permitir hacerlo en el tiempo más rápido posible, y se deberá indemnizar las propiedades de quienes elijan no volver y deberá cubrir las pérdidas o el daño a la propiedad, bajo los principios de la ley internacional o la equidad, deberá ser efectuada por los Gobiernos o autoridades responsables". Declaración Universal de los Derechos Humanos. "Todos tienen el derecho de dejar cualquier país, incluyendo el propio, y de retornar a su país" (Artículo 13.2) Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación Racial "Los Estados Parte asumen prohibir y eliminar la discriminación racial en todas sus formas y garantizar los derechos de todos, sin distinción de raza, color, nacionalidad u origen étnico, a la igualdad ante la ley, especialmente en el goce del derecho de partir de cualquier país, incluyendo el propio, y el retorno a su país." (Artículo 5.d.ii) Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos "Nadie podrá ser privado arbitrariamente del derecho de entrar a su propio país" (Artículo 12.4) Práctica Internacional: Los refugiados de Bosnia, Timor Oriental, Kosovo y Ruanda tienen reconocido su derecho al retorno. En Kosovo, el derecho al retorno era considerado tema "no negociable". [14] 9-¿ Por qué no ha sido posible el retorno de los refugiados palestinos a sus hogares en Israel? Israel rechaza regirse por leyes internacionales con respecto a los derechos de la población nativa no judía. Israel se define a sí mismo como un Estado Judío y los refugiados palestinos son cristianos o musulmanes. Judíos provenientes de todo el mundo, e incluso los convertidos al judaísmo, tienen permitido inmigrar a Israel, bajo la "Ley del Retorno", pero, en una clara demostración de discriminación étnico/religiosa, los nativos palestinos musulmanes y cristianos tienen prohibido volver a sus hogares. 10-¿El derecho al retorno es una amenaza al "carácter judío" de Israel? El fin de la discriminación étnica/religiosa con respecto al derecho al retorno, no amenaza nada más que a la discriminación misma. Permitiendo a los cristianos y musulmanes retornar a sus hogares no se niega la ligazón histórica judía con Israel ni se niega el derecho de los judíos a inmigrar a Israel. El derecho al retorno solamente busca abordar injusticias históricas y afirmar los derechos de la población nativa no judía. 11-¿Por qué los países anfitriones no pueden simplemente absorber a los refugiados palestinos? Los refugiados palestinos no provienen de los países anfitriones: ellos provienen de lo que ahora es Israel y tienen el derecho de retornar a Israel. Mientras muchos países han otorgado ciudadanía plena a los refugiados palestinos, que adquieran derechos en otro país no les niega el derecho como refugiados de retornar a su hogar. 12-¿Qué es lo que la comunidad internacional ha hecho por los refugiados palestinos? La comunidad internacional ha apoyado ampliamente el derecho al retorno de los palestinos y la Agencia de Socorro y Trabajos de las Naciones Unidas (UNRWA) es la principal organización de ayuda responsable del bienestar de los refugiados. Sin embargo, la comunidad internacional ha fracasado en tomar medidas concretas para forzar a Israel a cumplir con la ley internacional permitir el retorno de los refugiados. 13-¿No puede la crisis de los refugiados palestinos resolverse a través de una indemnización económica para aliviar su pobreza? El termino "refugiado" no se refiere a un status económico, es un status legal. Refugiados exitosos financieramente quienes han obtenido la ciudadanía en otros piases son todavía refugiados y todavía tienen el derecho al retorno. Además de su derecho al retorno, todos los refugiados palestinos tienen derecho a una indemnización por sus pérdidas. 14-¿Cómo puede resolverse la grave situación de 55 años de los refugiados palestinos? No puede haber una solución integral al conflicto palestino-israelí sin satisfacer los derechos de los refugiados palestinos. Se les debe dar a los refugiados palestinos la opción de ejercer su derecho al retorno, aún cuando los refugiados puedan preferir otras opciones tales como: 1) reubicación en terceros países; 2) reubicación en una nueva Palestina independiente (aunque ellos sean originarios de una parte de Palestina que ahora es Israel); 3) normalización de su status legal en el país anfitrión donde actualmente residen. Lo importante es que los refugiados decidan por ellos mismos que opción prefieren, la decisión no debe ser impuesta. 15-¿Cómo fue manejado el tema de los refugiados en negociaciones con Israel? En Camp David, Israel se rehusó a discutir el tema de los refugiados, argumentando que no tenían responsabilidad en el origen del problema de los refugiados o en su solución. En diciembre del 2000, el presidente de Estados Unidos Bill Clinton, mediante los "parámetros Clinton", adoptó el concepto de elección pero excluyendo la opción fundamental que permite a los refugiados elegir el retorno a Israel; los "parámetros Clinton" negaban efectivamente el derecho legal de los refugiados palestinos. En las negociaciones de Taba, Israel continuó presionando por el abandono del derecho al retorno. Los palestinos no serían el primer pueblo en la Historia forzados a abandonar su derecho al retorno. Para información adicional al tema de los refugiados palestinos, por favor visitar: BADIL – Centro de recursos por los derechos de los refugiados palestinos con base en Belén (www.badil.org) Shaml -Organización por los derechos de los refugiados cuyo mandato es crear conciencia pública regional y global sobre las condiciones de los refugiados palestinos y fortalecer los lazos y fortalecer los lazos entre las comunidades palestinas en la diáspora y en la patria (www.shaml.org) The Palestinian Return Centre -Centro de consultas independiente académico y de medios especializado en investigación, análisis y monitoreo de las cuestiones relativas a la diáspora palestina y su derecho al retorno. El sitio ofrece un periódico mensual así como fotos, audio y videos (www.prc.org.uk) UNISPAL -Base de datos con buscador que contiene los documentos completos de la ONU en relación a la cuestión palestina y al conflicto árabe-israelí, incluyendo los refugiados (www.domino.org/unispal.net) UNRWA -Es el proveedor principal de servicios básicos -educación, salud, alivio y servcios sociales- a más de 4 millones de refugiados palestinos registrados en Medio Oriente (www.unrwa.org) Al-Awda, The Palestine Right to return Coalition -Organización de base cuyo objetivo es realizar los derechos de los palestinos a retornar a su patria y su derecho a la completa restitución de todas sus propiedades confiscadas y destruidas de acuerdo con la ley internacional (www.al-awdq.org) Palestine Remembered -Un website creado para recordar las ciudades y aldeas destrozadas por Israel en 1948 (www.palestineremebered.com) Deir Yassin Remembered -Website creado para recordar la masacre de Deir Yassin () Por bibligrafía, visitar www.nad-plo.org/permanent/bibliography.pdf 1. Informe sobre el progreso de los trabajos del Mediador de la ONU sobre Palestina, UN Doc. A/68, 16 de septiembre 1948. El Conde Bernardotte fue asesinado el 17 de septiembre de 1948 por terroristas judíos. Yitzhak Shamir , según se dice, jugó un rol en la planificación del asesinato. Luego fue Primer Ministro de Israel. 2. Ver el mapa "Movimientos de población", en www.nad-plo.org/maps/populationmovements.htm. 3. Aproximadamente 175.000 de los refugiados de 1948 se convirtieron en refugiados por segunda vez en 1967; Palestinian Academic Society for the Study of International Affairs, Palestinian Refugees 1; 2001. 4. Benny Morris, Righteous Victims; 1999; p. 209. 5. BADIL (Centro de información sobre los derechos de los refugiados palestinos de Belén); Survey of Palestinian refugees, 2001-2002. 6. Human Rights Watch, Refugees and Displaced Persons (January 7, 2003). www.hrn.org/refugees 7. Ver mapa refugiados palestinos 2001 en www.nad-plo.org/maps/refugees6.htm 8. BADIL Questions and Answers: Palestinian refugees. www.badil.org/refugees/answers/questions_and_answers.html 9. BADIL, Survey of Palestinian Refugees, 2001-2002 10. Idem anterior 11. Ver mapa "La diáspora palestina, 1958"; en www.nad-plo.org/maps/thepalestinediaspora.htm 12. Ver mapa "Aldeas palestinas despobladas en 1948 y destruidas por Israel"; en www.nad-plo.org/maps/palvildep.htm 13. La declaración que admitió a Israel en las Naciones Unidas el 11 de mayo de 1949 expresamente se tomó nota que Israel implementaría la resolución 194 de la ONU. 14. Ver OLP, Departamento de Asuntos de Negociaciones, "Dobles Principios: Cómo la comunidad internacional consideró a Israel por encima de la ley"; en www.nadplo.org/Double%20Standards%20Report.pdf

1 de agosto de 2003
Programa del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (adoptado por el II Congreso del Partido)
Corresponsal

El desarrollo del intercambio ha establecido un vínculo tan estrecho entre las personas del mundo civilizado que el gran movimiento de liberación del proletariado tuvo que asumir, y lo ha hecho hace ya mucho tiempo, un carácter internacional. Considerándose a sí mismos como un destacamento del ejército internacional del proletariado, los socialdemócratas rusos persiguen el mismo fin que los socialdemócratas de todos los otros países. Este fin último está determinado por la naturaleza de la sociedad burguesa actual y el modo en el que se está desarrollando. La característica principal de esta sociedad es la producción de bienes sobre la base de las relaciones capitalistas de producción, de los cuales la parte más importante y considerable, pertenece a una clase de personas numéricamente pequeño, mientras la aplastante mayoría de la población esta compuesta de proletarios y semiproletarios, obligados por su situación económica a vender, continua o periódicamente, su propia fuerza de trabajo, es decir a transformarse en trabajadores asalariados de los capitalistas y de crear, con su propio trabajo, beneficios para las clases más altas de la sociedad. La esfera en la cual las relaciones de producción capitalistas prevalecen, se extiende siempre un poco más, proporcionalmente a la constante mejora de la técnica, incrementando el peso económico de las empresas de gran escala a la vez que eliminando a los pequeños productores independientes, transformando a algunos de ellos en proletarios, restringiendo el rol de otros en la vida social y económica, sometiéndolos de un modo más o menos completo, más o menos explícito y más o menos gravoso, a la dependencia del capital. El mismo progreso técnico hace que los empresarios hagan cada vez más uso, durante el proceso de la producción y el comercio de bienes, de mano de obra femenina e infantil. Y a pesar de que, por otro lado, eso trae aparejada una relativa contracción en la demanda de fuerza de trabajo, inevitablemente queda relegada respecto a la oferta, con la consecuencia de incrementar la dependencia del trabajo asalariado frente al capital y de aumentar el grado de su explotación. Este estado de cosas al interior de los países burgueses, y su recíproca rivalidad en el mercado mundial que se intensifica constantemente, hace siempre más difícil la venta de las mercancías producidas en cantidades crecientes. La sobreproducción que se manifiesta en crisis industriales más o menos agudas, seguidas de períodos más o menos largos de estancamiento, representa una consecuencia inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas en la sociedad burguesa. Las crisis y períodos de estancamiento industrial, a su vez, arruinan todavía más a los pequeños productores, aumentan todavía más la dependencia de los trabajadores asalariados frente al capital y conducen rápidamente a un empeoramiento relativo (y a veces absoluto) de la situación de la clase obrera. De esta manera, el perfeccionamiento de la técnica, que significa el incremento de la productividad del trabajo y el crecimiento del bienestar social, trae aparejada, en la sociedad burguesa, una mayor desigualdad social, un abismo entre poseedores y no poseedores, y la intensificación de la existencia precaria, de la desocupación y de las privaciones de todo tipo para estratos cada vez más amplios de la clase obrera. Pero así como todas estas contradicciones, que son propias de la sociedad burguesa, crecen y se desarrollan, crece el descontento de la clase obrera y de las masas explotadas por el orden existente, aumentan las filas y la cohesión del proletariado, y se intensifica la lucha del proletariado contra los explotadores. Al mismo tiempo, el perfeccionamiento de la técnica, al concentrar los medios de producción y circulación, y al socializar el proceso de trabajo en las empresas capitalistas, crea siempre más rápidamente las condiciones para la sustitución de las relaciones de producción capitalistas por las socialistas, es decir para la revolución social que es el objetivo último de toda la actividad del movimiento socialdemócrata internacional, como la expresión consciente del movimiento de clase del proletariado. Con la sustitución de la propiedad privada de los medios de producción por la propiedad social y la introducción de una organización planificada del proceso de la producción social, de manera de asegurar el bienestar y el desarrollo integral de todos los miembros de la sociedad, la revolución social del proletariado abolirá la división de la sociedad en clases y liberará a todos los oprimidos porque pondrá fin a cualquier forma de explotación de una parte de la sociedad sobre otra. Una condición necesaria para esta revolución social es la dictadura del proletariado, es decir la conquista por parte del proletariado del poder político que le permita reprimir cualquier resistencia de los explotadores. Teniendo como objetivo el deber de capacitar al proletariado para cumplir su gran tarea histórica, el movimiento socialdemócrata internacional organiza al proletariado en un partido político independiente, opuesto a todos los partidos burgueses, a la cabeza de todas las manifestaciones de lucha de la clase, desenmascara la irreconciliable contradicción de los intereses entre explotadores y explotados, y clarifica el significado histórico y las precondiciones necesarias de la revolución social inminente. Al mismo tiempo revela al resto de las masas trabajadoras y explotadas, lo irremediable de su posición en la sociedad capitalista y la necesidad de la revolución social en función de los intereses de su propia liberación del yugo del capital. El partido de la clase obrera, el partido socialdemócrata llama a sus propias filas a todos los estratos de la población trabajadora y explotada, asumiendo el punto de vista del proletariado. Avanzando hacia su fin último común, que está condicionado por el dominio del modo de producción capitalista en todo el mundo civilizado, los socialdemócratas de los diversos países se ven obligados a plantear objetivos inmediatos diferentes, sea porque este modo de producción no se ha desarrollado en el mismo grado en todos lados, sea porque su desarrollo en los diferentes países está sometido a circunstancias socio-políticas diversas. En Rusia, donde el capitalismo ya se ha transformado en el modo de producción dominante, existen aún muchos residuos del viejo orden precapitalista, basado en la esclavitud de las masas laboriosas por parte de los propietarios terratenientes, del Estado o del soberano. Estos residuos, obstaculizan considerablemente el progreso económico, inhiben el desarrollo total de la lucha de clases del proletariado, y contribuyen al mantenimiento y consolidación de las formas más bárbaras de explotación de muchos millones de campesinos por parte del Estado y de las clases poseedoras, y mantienen a todo el pueblo en la ignorancia y en la ausencia de derechos. Es la autocracia zarista el más importante de estos residuos y el más potente baluarte de toda esta barbarie. Su verdadera naturaleza es ser enemiga de todo progreso social y no puede más que ser el peor enemigo de todas las aspiraciones del proletariado a la libertad. Por esto el Partido Obrero Socialdemócrata ruso tiene como su objetivo inmediato el derrocamiento de la autocracia zarista y su sustitución por una República democrática cuya constitución asegure: 1. La soberanidad del pueblo, es decir la concentración del poder estatal supremo enteramente en las manos de una asamblea legislativa, constituida por los representantes del pueblo en una cámara única. 2. El sufragio universal, igual y directo en las elecciones, tanto de la asamblea legislativa como de todos los otros órganos locales de autogobierno, para cada ciudadano y ciudadana que haya alcanzada los veinte años de edad; el voto secreta en las elecciones; el derecho para cada votante de ser elegido en cualquier organismo representativo; duración bianual de los parlamentos; representantes populares asalariados. 3. Existencia de organismos locales de autogobierno en gran escala, organismos regionales de autogobierno para todas aquellas zonas que se hayan distinguido por condiciones especiales, en relación al modo de vida y composición de la población. 4. Inviolabilidad de la persona y del domicilio. 5. Libertad ilimitada de conciencia, palabra, prensa, reunión, libertad de huelga y asociación. 6. Libertad de movimiento y de desarrollo de cualquier ocupación. 7. Abolición de los privilegios sociales y plena igualdad jurídica para todos los ciudadanos, sin distinción de sexo, religión, raza y nacionalidad. 8. Derecho de la población a recibir instrucción en su lengua madre, para este fin, otorgamiento de los bienes necesarios a las escuelas, a cargo del Estado y de los organismos de autogobierno; derecho para cualquier ciudadano a expresarse en las asambleas en su propia lengua; uso de la lengua madre en forma paritaria a la del Estado en todas las situaciones, en público y en las instituciones estatales. 9. Derecho a la autodeterminación para todas las naciones incluidas en el territorio del Estado. 10. Derecho para cada ciudadano a perseguir penalmente a cualquier funcionario público, a través de trámites comunes. 11. Elección directa de los jueces por parte del pueblo. 12. Sustitución del ejército regular por el armamento general del pueblo. 13. Separación de la Iglesia del Estado y de la escuela de la Iglesia. 14. Instrucción libre, obligatoria, general y profesional para todos los niños de ambos sexos, hasta la edad de 16 años; a los niños indigentes se les debe garantizar alimento, vestido y libros de texto a cargo del Estado. Como condición fundamental para la democratización de nuestras finanzas estatales, el Partido Obrero Socialdemócrata ruso plantea la abolición de los impuestos indirectos y la instauración de un impuesto progresivo sobre las ganancias y la herencia. A fin de salvaguardar a la clase obrera de la degradación física y moral, y para desarrollar su capacidad para la lucha por la libertad, el Partido reclama: 1. Límite de la jornada laboral a ocho horas por día, para todos los trabajadores asalariados. 2. Institución legal del descanso semanal, de duración no inferior a 42 horas, para todos los trabajadores asalariados de ambos sexos, en todos los sectores de la economía. 3. Prohibición absoluta de las horas extra. 4. Prohibición del trabajo nocturno (entre las 21 y las 6) en todos los sectores de la economía, con excepción de aquellos en los cuales sea necesario por causa de factores técnicos aprobados por las organizaciones obreras. 5. Prohibición a los empresarios de utilizar el trabajo de niños en edad escolar (hasta los 16 años) y limitación a 6 horas de la jornada laboral para los adolescentes (16 a 18 años). 6. Prohibición del trabajo femenino en todos los sectores donde sea nocivo para el organismo femenino; debe ser permitido a las mujeres ausentarse al trabajo cuatro semanas antes del parto y seis después del mismo, manteniendo durante este período igual salario. 7. Construcción, en conexión con todas las otras fábricas y empresas, donde haya mujeres trabajadoras, de guarderías para infantes y niños; permisos de trabajo para lactancia, en intervalos no superiores a las tres horas, con una duración no inferior a la hora y media. 8. Seguro estatal para los trabajadores contra la vejez y la pérdida completa o parcial de la capacidad laboral, financiada por un fondo especial constituido por un impuesto sobre los capitalistas. 9. Prohibición del pago del salario en "especies"; el pago del salario debe ser efectuado en forma semanal en efectivo y debe quedar establecido en todos los contratos de incorporación de los trabajadores, sin excepción alguna; el salario debe ser pagado durante el horario de trabajo. 10. Se prohíbe a los empresarios establecer retenciones del salario por cualquier motivo y sin preocuparse por las consecuencias (multas, trabajo defectuoso, etc.) 11. Nombramiento de un número adecuado de inspectores de fábrica en todos los sectores de la economía y extensión de la posibilidad de supervisión de los propios inspectores a todas las empresas con trabajadores asalariados, incluso las empresas gubernamentales (también el trabajo doméstico debe estar sujeto a esta supervisión); nombramiento de inspectores femeninos para todos aquellos sectores donde se emplea mano de obra femenina; participación de representantes elegidos por los trabajadores, pagados por el Estado, en el control del respeto del estatuto de fábrica, en la institución de los índices salariales y a la aceptación o rechazo de materiales o manufacturas. 12. Supervisión por parte de los organismos de autogobierno, con la participación de representantes elegidos por los trabajadores, de las condiciones sanitarias de las casas asignadas a los trabajadores por los empresarios, paralelamente a la de las condiciones en el interior de estas construcciones y a las condiciones de alquiler -prestando particular atención a salvaguardar a los trabajadores asalariados de las interferencias de los empresarios en su vida y actividad como ciudadanos particulares. 13. Institución de un control sanitario adecuado en todas las empresas que empleen trabajo asalariado, toda la organización médico-sanitaria debe ser enteramente independiente de los patrones; socorro médico gratuito para los trabajadores a costa de los patrones, cobro de salario durante la enfermedad. 14. La violación, por parte de los patrones, de las leyes sobre la protección al trabajo, debe ser considerada un delito policial. 15. Constitución en todos los sectores de la economía de tribunales de trabajo, integrados por un número igual de representantes de los trabajadores y las patronales. 16. Los organismos locales de autogobierno son responsables de la institución de oficios (bolsa de trabajo) para la contratación de los trabajadores, tanto locales como inmigrantes, en todos los sectores de la producción, con la participación en la dirección de estos oficios de representantes de las organizaciones obreras. Con el fin de eliminar los residuos del orden feudal que pesan directamente sobre los campesinos y con el fin de desarrollar libremente la lucha de clases en el campo. El Partido Obrero Socialdemócrata reclama, ante todo: 1. La cancelación de los pagos de rescate y tributo, y de cualquier forma de obligación que grave actualmente a los campesinos como categoría tributaria. 2. Derogación de todas aquellas leyes que limitan la libertad de los campesinos a disponer de su propia tierra. 3. Restitución a los campesinos de aquellas sumas de dinero pagadas en concepto de pago de rescate y tributo; confiscación, en función de este objetivo, de la propiedad de los monasterios y de la Iglesia, de las tierras de la corona, y de aquellas pertenecientes a los miembros de la familia imperial; imposición de un impuesto especial sobre los beneficios de los miembros de la nobleza terrateniente que se hayan beneficiado de los prestamos de rescate: el dinero recaudado de esta manera deberá ser destinado a un fondo público para las necesidades culturales y el bienestar de la comunidad rural. 4. Constitución de comités de campesinos a. Para restituir a las comunidades agrícolas (a través de la expropiación o, en los casos en que la tierra haya cambiado de propietario, a través de la compra por parte del Estado a costa de la gran propiedad nobiliaria de la tierra) las tierras que han sido arrancadas a los campesinos al momento de la abolición de la servidumbre de la gleba y que ahora son utilizadas por los propietarios de tierra para mantener a los campesinos en un estado de servidumbre; b. Para consignar a los campesinos del Cáucaso la propiedad de aquellas tierras que han trabajado en un tiempo determinado, "khizani" y demás; c. Para desterrar los residuos de las relaciones feudales todavía existentes en los Urales, en el Altai, en la región Occidental y en otras partes del país. 5. Concesión a las cortes del derecho de reducir los cánones excesivamente altos e invalidar todas las transacciones que impliquen la servidumbre. En el esfuerzo por alcanzar sus objetivos inmediatos, el Partido Obrero Socialdemócrata ruso apoya cada movimiento de oposición y revolucionario contra el orden social y político existente en Rusia, al mismo tiempo que rechaza resueltamente todos los proyectos de reforma que estén ligados a cualquier forma de ampliación o reforzamiento de la tutela de la policía y la burocracia sobre la clase obrera. Por su parte, el Partido Obrero Socialdemócrata ruso está firmemente convencido que la realización completa, consecuente y duradera de los cambios sociales y políticos señalados, es realizable solamente a través del derrocamiento de la autocracia y la convocatoria a una Asamblea Constituyente libremente electa por toda la población. Estatuto del Partido Obrero Socialdemócrata ruso (Adoptado por el II Congreso del Partido) Resolución. Todas las secciones del Partido están vinculadas al estatuto. Las excepciones vienen definidas en un apéndice especial al estatuto. Estatuto 1. Es miembro del Partido Obrero Socialdemócrata ruso quien acepta el programa del Partido, lo sostienen financieramente y presta su colaboración regular bajo la dirección de una de sus organizaciones. 2. El Congreso del Partido es el órgano supremo del partido. Es convocado (de ser posible, con una frecuencia no inferior a uno cada dos años) por el Consejo del Partido. El Consejo del Partido debe convocar a un Congreso si así se lo reclaman las organizaciones del Partido que reúnan la mitad de los votos del Congreso. Un congreso es considerado válido si en él están representadas organizaciones que tengan derecho a más de la mitad de los votos efectivos. 3. Tienen derecho a ser representados en el Congreso: a. el Consejo del Partido b. el Comité Central c. el órgano central d. todos los comités locales que no pertenezcan a asociaciones especiales; e. todas las organizaciones que están, en este punto, en la misma condición que los comités; f. todas las asociaciones de comités reconocidas por el Partido; Cada organización mencionada está representada en el Congreso por un solo delegado, con dos votos, y el Consejo del Partido por todos sus miembros, con un voto cada uno. La representación de las asociaciones se define por un estatuto especial. Nota I. El derecho a la representatividad es ejercido sólo por organizaciones que hayan sido avaladas no menos de un año antes de la realización del Congreso. Nota II. El Comité central tiene el poder de invitar a asistir al Congreso, con voto consultivo, a delegados de organizaciones que no respondan a los requisitos de la Nota I. 4. El Congreso nombra los cinco miembros del consejo del Partido, el Comité Central y el comité editorial del órgano central. 5. El consejo del Partido es nombrado por el comité editorial del órgano del Partido y por el comité central, que designan dos miembros cada uno para el consejo: Los miembros del consejo arrestados son sustituidos por otros designados por ellos; el quinto miembro es sustituido por el consejo mismo. El consejo del Partido es la institución más alta. Su deber es conciliar y coordinar la actividad del Comité Central y del comité editorial del órgano central, y representa al Partido en las relaciones con los otros partidos. El Consejo del Partido tienen el derecho de reemplazar al Comité Central y al comité editorial del órgano central en el caso en el que todos los componentes de uno y del otro se encuentren ante la imposibilidad de actuar. El consejo se reúne a pedido de uno de los centros del Partido, es decir del órgano central, del Comité Central o de dos miembros del consejo. 6. El comité central organiza los comités, las asociaciones de comités y todos los otros organismos del partido y dirige su actividad; organiza y dirige las actividades que son importantes para el Partido en su ámbito de acción, distribuye las fuerzas del Partido y sus reservas, y es responsable de las finanzas centrales del Partido; indaga tanto entre las varias instituciones del Partido como a su interior y, en general, coordina y dirige toda la actividad práctica del Partido. Nota I. Los miembros del Comité Central no pueden ser al mismo tiempo miembros de ninguna otra organización del Partido con excepción del Consejo del Partido. 7. El comité editorial del órgano central es responsable de la dirección ideológica del Partido. 8. Todas las organizaciones pertenecientes al Partido llevan adelante su trabajo en forma autónoma, especial y exclusivamente en la esfera de su actividad. 9. Con excepción de las organizaciones instituidas por el congreso del Partido todas las otras organizaciones están sujetas a la aprobación del Comité Central. Todas las organizaciones del Partido están vinculadas a las decisiones del Comité Central y están obligadas, además, de cotizar una cápita, establecida por el Comité Central a las finanzas centrales del Partido. 10. Cada miembro del Partido y cualquiera que tenga relaciones con el mismo, tiene derecho de reclamar que cualquier declaración suya alcance, en original, primero al Comité Central o al comité editorial del órgano central o al congreso del Partido. 11. Cada organización del Partido está obligada a proporcionar tanto al Comité Central como al comité editorial del órgano central, todas las informaciones relativas a cada aspecto de su actividad y de la de sus miembros. 12. Todas las organizaciones del Partido y los organismos colectivos del Partido deciden por votación por mayoría simple y tienen el derecho de cooptar miembros. Para cooptarlos y expulsarlos es necesario una mayoría de dos tercios a menos que no exista una oposición motivada. Se puede apelar al consejo del Partido en mérito a cualquier decisión acerca de la cooptación o expulsión de miembros. La cooptación de nuevos miembros al Comité Central o al comité editorial del órgano central requiere de una votación unánime. En el caso en que las cooptaciones al Comité Central y al comité editorial del órgano central no sean unánimemente aprobadas, el problema puede ser derivado al consejo del Partido y, en el caso de cancelación por parte del consejo, de las decisiones tomadas por el organismo en cuestión, se decide finalmente por mayoría simple. El Comité Central y el comité editorial del órgano central deben notificarse el uno al otro la cooptación de nuevos miembros. 13. La liga de los socialdemócratas revolucionarios rusos en el exterior, como única organización del POSDR fuera de Rusia, tienen el deber de hacer propaganda y agitación en el extranjero, y también de sostener el movimiento en Rusia. La liga goza de todos los derechos de los comités, salvo el hecho de sostener el movimiento en Rusia solamente a través de personas y grupos nombrados a ese fin por el Comité Central.