De Formicruz a Enarsa, la entrega viene de lejos
El gobierno nacional dispuso (por ley) la creación de una sociedad anónima para entregarle los derechos de exploración y explotación petrolífera de la plataforma continental argentina (Enarsa). Aunque la mayoría de su capital (53%) es del Estado nacional, la figura jurídica de “sociedad anónima privada” le asegura la independencia respecto a los organismos de control del Estado y transforma al Mar Argentino en propiedad privada, a cargo de un negocio de 200.000 millones de dólares. El propio gobierno anuncio que no pretende ser un “operador” petrolero; la nueva sociedad anónima privada, dice, será una “empresa testigo”, como la santacruceña Fomicruz (Fomento Minero de Santa Cruz), a la que se presenta como antecedente directo del “proyecto Enarsa” La entrega del oro de Santa Cruz Fomicruz fue creada en 1998, con el objetivo de viabilizar la privatización efectiva de los yacimientos de oro y plata de Cerro Vanguardia, la principal riqueza minera de la provincia. Cerro Vanguardia es uno de los yacimientos de oro y plata con menores costos de producción a escala internacional y, por su volumen, es el segundo productor nacional de oro y plata. El volumen que contiene de estos metales la convierte en el yacimiento de mayor vida útil del territorio nacional. Fomicruz, a diferencia de Enarsa, no es una sociedad anónima sino una sociedad del Estado. La explotación de los yacimientos santacruceños al final quedó bajo el control de la británica-sudafricana Anglogold (en la que revistan como accionistas el pulpo diamantífero De Beers y las bancas Rotschild y Morgan), con el 92% del capital accionario; Formicruz retuvo el 7,5%. Las operaciones están completamente en manos de los sudafricanos. La creación de empleo ha sido mínima (apenas 650 puestos de trabajo, de los cuales 316 son de las contratistas) ya que el mineral se exporta en bruto. La refinación del oro y la plata se realiza en Sudáfrica y Gran Bretaña. En el 2001, Cerro Vanguardia obtuvo ganancias por 32,5 millones de dólares. Los sudafricanos se embolsaron 30 millones (su proporción del capital), que giraron totalmente al exterior, ya que las legislaciones nacional y provincial les aseguran la libre remesa de utilidades. Al mismo tiempo, los bienes de capital necesarios para la explotación ingresan libres de impuestos, pues Cerro Vanguardia SA goza de una plena extraterritorialidad económica en todas las fases de la explotación. Parte de los beneficios de Cerro Vanguardia SA provienen de los grandes subsidios impositivos que le otorgaron tanto la Nación como la Provincia: exenciones de los impuestos patrimoniales, doble deducción de los gastos de exploración en el impuesto a las ganancias, amortización acelerada de bienes, devolución del IVA sobre gastos de exploración... La empresa obtiene, además, un subsidio (de entre el 7 y el 10% del valor de sus exportaciones) por embarcar el oro y la plata desde puertos santacruceños. Esto es solo por “currar” el reintegro pues apenas a los puertos chilenos del sur vuelan raudamente a Sudáfrica Las empresas que se asocien a Enarsa en la explotación del petróleo y el gas del Mar Argentino gozarán de estos mismos beneficios. El canon que paga Cerro Vanguardia SA es un irrisorio 3% del valor del mineral en boca de mina (no sobre su valor de mercado). Esta entrega no tiene retorno, porque aunque la propiedad de la mina continúa en manos del Estado provincial, su vida útil, según un informe de los propios sudafricanos, llega al 2012 (la concesión de la mina es hasta el 2038). Para aprovechar los altos precios del oro en los últimos años, los concesionarios aumentaron sustancialmente el ritmo de explotación, lo cual agotará la mina bien antes del vencimiento del contrato. Las utilidades de Fomicruz en Cerro Vanguardia SA fueron utilizadas por los kirchneristas para poner en pie otras “uniones transitorias de empresas” (UTEs), en las cuales la estatal santacruceña participa en forma minoritaria (no más del 10% del capital) para explotar otros yacimientos menores de oro, plata y otros minerales. De esta manera, Fomicruz se ha convertido en el vehículo de la privatización efectiva de la riqueza minera provincial. Enarsa prevé, igualmente, la formación de UTEs con pulpos privados para la explotación de áreas específicas. Petróleo En los últimos tiempos, Fomicruz extendió sus negocios al petróleo, asociándose con pulpos privados en la explotación de las llamadas “áreas marginales” devueltas por YPF después de la privatización. Por decreto, Kirchner transfirió esas áreas a las provincias. En estas áreas, Fomicruz estableció UTEs con Chevron-Texaco, Compañía General de Combustibles, Alpa, Enrehap y Misahar. En todos los casos, la duración de las concesiones excede la vida útil de los yacimientos y la participación de Fomicruz es marginal. Es que, como explicó el actual gobernador Acevedo, “lo que nos interesa es participar en la renta petrolera”. Lo mismo ha declarado De Vido respecto de la creación de Enarsa. En ambos casos, “lo que le interesa” a la camarilla deKirch- ner es asociarse como comisionista de la explotación privatizada de los recursos provinciales y nacionales. Fomicruz y Cerro Vanguardia SA son el “modelo” de la privatización kirchnerista. Se trata de una verdadera radiografía de la camarilla gobernante. El “nacionalismo” de Kirchner es, simplemente, la excusa de un comisionista.