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Prensa Obrera N° 638

19 de agosto de 1999 · 11 notas

Notas de este número

19 de agosto de 1999
Triunfo en el Nacional de Vicente López
Corresponsal

El martes 10 se realizaron las elecciones del Centro de Estudiantes de la Media Nº 6 (ex colegio Nacional de Vicente López). Se presentó una única lista: Unidad Estudiantil, impulsada por la UJS, que ganó por el 70% de los votos. Superando las trabas puestas por la dirección y la disolución de la otra lista, Unidad Estudiantil, triunfó con un programa de lucha: • Por la libre organización de los estudiantes. • Abajo la reforma educativa. • Boicot al examen de egreso. • Libre participación de 8º y 9º. • Por la creación de una coordinadora de estudiantes zonal. • Cárcel, juicio y perpetua a los asesinos de ayer y de hoy... Entre otros puntos Uno de los ejes de nuestra intervención fue la lucha para que voten los 8º y 9º. Si bien no lo logramos, la participación activa de compañeros de estos años en nuestra campaña apunta no sólo a evitar la fractura del movimiento secundario, a su participación en las reuniones del centro, sino también a desarrollar una lucha para que puedan participar plenamente de nuestra organización. La lista Unidad Estudiantil es reconocida por la amplia mayoría del estudiantado y por un grupo de preceptores que vieron en nuestra lista el motor de la lucha de junio contra su "renunciación". Tenemos planteada ahora la construcción de un gran centro de estudiantes y los objetivos de nuestro programa; pero para esto, en el marco de una crisis excepcional, es necesario la organización masiva e independiente de la juventud y nuestra lucha, palmo a palmo, junto a los trabajadores.

19 de agosto de 1999
El Clero tiene dos candidatos

La Alianza ha salido a hacer campaña para que el gobierno le entregue 4 millones de dólares a Cáritas, la organización de beneficencia que dirige la Iglesia. Forma parte de un préstamo del Banco Mundial para construir viviendas destruidas. El reclamo de Rey, presidente de Cáritas y obispo de Zárate, ha sido rápidamente reivindicado por la Alianza, que fue en delegación a apoyar al prelado. De la Rúa y Duhalde Los políticos patronales se pelean por establecer una relación privilegiada con la jerarquía católica. De la Rúa se hace asesorar por Norberto Padilla, profesor de la Universidad Católica, que fue secretario de Culto bajo el gobierno menemista y hoy cumple funciones en el Episcopado. También participa el actual secretario de Cultos de la Ciudad de Buenos Aires, Rodríguez Bazarría. Duhalde, por su parte, se hace asesorar por Hugo Franco, que es director de Migraciones (en carácter de tal persigue a los inmigrantes latinoamericanos) y amigo íntimo "desde hace 20 años" del "poderoso cardenal Primatesta". Cumple una función de enlace el secretario de Población, Aldo Carreras, vocero de la posición antiabortista del menemismo en los estrados internacionales. El obispo Rey admitió que "siempre los candidatos se han arrimado a la Iglesia" (La Nación, 21/7). Pero lo que no dijo es que la Iglesia siempre se ha colocado del lado de los regímenes antiobreros. Apoyó a la dictadura militar; luego se hizo ‘democrática’, aunque no mucho; fue menemista hasta que Menem se vino abajo, y luego se abrió, pero tampoco mucho (hace unas semanas, en las Naciones Unidas, le otorgó un premio ‘de la paz’ a Menem, por su militancia en favor del antiabortismo). Mientras Duhalde era recibido por el Papa, Rey acogía a la cúpula aliancista. La Iglesia y el Estado Históricamente, la Iglesia Católica ha tratado de controlar, por lo menos, dos ramas de la sociedad: la beneficencia y la educación. Desde hace un tiempo, se han asegurado los medios de comunicación. Los ‘progresistas’ Chacho Alvarez y Fernández Meijide han hecho un frente con el clero, lo que impulsará la privatización-clericalización de la "asistencia social" y de la educación. El Partido Obrero plantea la separación de la Iglesia del Estado y declara a "la religión como un asunto privado". Las congregaciones de cada culto deben ser sostenidas por el aporte voluntario de sus fieles, no por el dinero del Estado. El PO propugna una salida obrera a la crisis: prohibición de despidos, disminución de la jornada laboral sin reducción salarial y reparto de las horas de trabajo, subsidio inmediato a cada desocupado mayor de 16 años de 500 pesos.

19 de agosto de 1999
Más allá del Mercosur, la crisis capitalista

Existen evidencias que apuntan a un nuevo estallido en la secuencia de la crisis que se ha desarrollado desde la caída mexicana de diciembre de 1994. Ya se están manifestando rudamente en América Latina en general, y en Brasil y la Argentina en particular, aunque esta vez el blanco es Estados Unidos. Hermanados, ni en la desgracia Para empezar por casa, digamos que el real brasileño se estuvo cotizando hasta el viernes pasado en el mercado de contratos futuros a 2,12 el dólar. En marzo pasado, el tipo de cambio al contado estaba a 1,21 y llegó a subir recientemente a 1,85. Cuando se produjo la devaluación, se dijo que el tipo de cambio de equilibrio debía ser de 1,60 reales el dólar. La especulación a la devaluación del real está siendo ejercida por los bancos brasileños (Gazeta Mercantil, 13/8), que se quieren prevenir ante la continua salida de dólares. En el primer semestre del ‘99, la salida neta de recursos de América Latina fue de más de 5 mil millones de dólares. La razón más importante de la caída del real es, sin embargo, la insolvencia de la industria brasileña. La política del Banco Central de ese país de inyectar dinero y reducir los intereses para rescatar a un capitalismo amenazado de quiebra está provocando una devaluación persistente y la fuga de capitales. En la Argentina las cosas no van mejor. La cotización del peso en contratos futuros pasó de 1,30 a 1,40 pesos el dólar entre junio y mediados de julio pasados (Informe "Argentina en transición" de Goldman-Sachs). El motivo para que se especule con una devaluación tan amplia, del 40%, podría constituirlo el temor de que haya una cesación de pagos más acentuada de las empresas argentinas con el exterior. Ya se ha producido una treintena de casos e incluso, la semana pasada, el pulpo Alpargatas tuvo que ser retirado de la Bolsa. La deuda externa privada argentina es de 60 mil millones de dólares, cuando en 1990 era solamente de 3 mil millones (la pública es de 140.000 millones). La perspectiva de una devaluación argentina y de una cesación de pagos generalizada ha llevado al grupo Soros, a YPF y a muchos otros a contratar "seguros internacionales para cubrir a los inversores... del riesgo de inconvertibilidad" (Cronista, 21/7). Un reciente informe de la banca Morgan sobre la Argentina (13/7), aunque asegura que no hay peligro de devaluación, admite que "si la Argentina tuviera que hacer frente a una situación grave cercana a la cesación de pagos, podría elegir dejar flotar la moneda, liberar los dólares (de su reserva) para pagar deuda y emitir pesos para pagar deuda en moneda local". Pero si se mira bien se puede apreciar que la especulación contra el real y contra el peso están ligadas y que responden a un movimiento común. Una desvalorización brasileña más acentuada acabaría por dislocar al Mercosur y podría forzar una devaluación compensatoria de parte de Argentina. De producirse este concatenamiento, los especuladores se alzarían con ganancias fabulosas, esto porque la brecha entre el real al contado (1,80) y el futuro (2,12) es de más del 15% y la brecha entre el peso al contado (1,00) y el futuro (1,40) es del 40%. Pero, en lugar de intervenir el mercado de cambios y los bancos para defender la estabilidad de sus monedas, las patronales y sus gobiernos de Argentina y Brasil se han enfrascado en una disputa brutal que favorece la especulación contra los dos países. Es que los principales compradores de dólares futuros son los propios bancos y los grandes pulpos industriales de los respectivos países. De espaldas a esta realidad explosiva, Duhalde procura seducir a Béliz y De la Rúa finge visitar a los vecinos, claro que acompañado de varios canales de televisión. Yanquis hipotecados De todos modos, el telón de fondo del estallido financiero que se avecina lo constituye el desenvolvimiento de la crisis mundial en los Estados Unidos. Los intereses de los títulos de la deuda pública norteamericana de más de 4 billones de dólares (2,5 billones si se descuentan los que están en poder de organismos oficiales) han subido del 4,5 a más del 6% en el último año. Esto refleja el temor a una devaluación del dólar provocada por el déficit de cuentas de Estados Unidos con el exterior de 350.000 millones de dólares al año. El número de empresas norteamericanas que dejaron de cumplir sus pagos con el exterior, 61, es el más alto desde la Segunda Guerra. Pero lo que más preocupa al mundillo financiero es que la tasa de interés de la deuda privada ha subido todavía más, al 8% anual, con una brecha de 1,60 sobre la deuda pública, la más alta desde 1987. Esto significa que está saliendo capital del país. El Financial Times (13/8) acaba de recordar que el salto brusco en esta brecha, hace un año, provocó el colapso del fondo especulativo más importante del mundo, el LTCM, lo que amenazó con llevar a la quiebra a los diez más importantes bancos norteamericanos y obligó a una intervención excepcional del Banco Central norteamericano. El diario inglés comenta que "En la medida en que el LTCM y otros han mantenido su estrategia original con la esperanza de que se transformarían en rentables nuevamente en mercados menos volátiles, existe un amplio campo para más perturbaciones. Estas perturbaciones podrían afectar a los fondos de garantía y al negocio de activos propios de los bancos de inversión". El aumento de los intereses de los bonos de deuda privada norteamericana refleja el enorme endeudamiento de la economía de Estados Unidos, tanto pública como privada, y de las empresas como de los individuos. Se encuentra en el orden de los 15 billones de dólares. Semejante hipoteca estuvo disimulada hasta ahora por la suba de la Bolsa, porque por cada dólar de deuda había acciones o valores por 70 u 80 centavos. Pero la reversión de la tendencia a la suba amenaza con desvalorizar enormemente esos activos y dejar al desnudo una deuda que sería impagable. El semanario The Economist advierte (10/7) que uno de los sectores que más podrían ser golpeados por este giro serían los bancos, ya que obtienen el 40% de sus ganancias no de préstamos a clientes sino de compras en la Bolsa. Esto explica —dice— que la cotización de las acciones bancarias haya sufrido más que las del resto de las corporaciones. La suba de la Bolsa se ha financiado también con préstamos otorgados por los propios corredores bursátiles, los que cubren el 75% de las adquisiciones que hacen sus clientes. Este endeudamiento subió un 400% entre 1992 y junio de 1999, de acuerdo con The Wall Street Journal (6/8). Una baja en la Bolsa aumentaría en forma drástica esta deuda en relación con el valor de las acciones que se entregan como garantía. Demasiados capitalistas El descomunal endeudamiento en el que se mueve la economía norteamericana está muy relacionado con la creciente dificultad que encuentran los capitalistas para obtener ganancias. En el caso de la Bolsa, esto resulta muy claro porque hoy una acción promedio vale cien veces el valor de las ganancias que se esperan de ella, o sea que rinde un 1% anual. Para levantar estos márgenes, las empresas han estado re-comprando sus propias acciones; menos acciones en circulación mejoran la tasa de ganancia por acción. Pero las acciones retiradas han sido sustituidas por deudas; la emisión de bonos de deudas privadas en Estados Unidos ha pasado de 180 mil millones de dólares, en 1994, a 700 mil millones, en 1998, y apunta a sobrepasar el billón, en 1999. El procedimiento de sustituir acciones por deuda tiene un límite, lo que deja abierto el camino de la crisis y la bancarrota permite disminuir no ya la circulación de acciones sino todo el valor del capital en circulación, sea en forma de acciones o de deudas. Para levantar la tasa promedio de beneficio, el capital necesita atravesar primero por una gigantesca crisis. De la economía a la política Una crisis del dólar, de las acciones o de la deuda norteamericana tendrá un impacto especial, de un lado en China y su zona de influencia, y del otro lado en América Latina, especialmente en la Argentina y Brasil. El dólar, el peso y el real se mueven triturados por una misma rueda. A esta perspectiva de bancarrota no le van a dar una salida los De la Rúa o Duhalde, meros títeres del capital. Para impedir que éstos impongan su vía, es necesario tomar medidas de fondo, como la intervención bajo control obrero de todo el sistema bancario y financiero y del comercio exterior. Se trata de una acción que requiere de la conciencia y la movilización de una clase obrera realmente organizada. Conseguir esto es la estrategia política del Partido Obrero.

19 de agosto de 1999
Votemos... Una huelga general
Partido Obrero

La producción industrial está cayendo a una tasa del 13% al año. La desocupación ha crecido un 40% entre diciembre pasado y el corriente agosto. Ha pasado de un millón y medio a más de dos millones de trabajadores; es decir que, con los sub-ocupados, llega a más de cuatro millones. La mitad de los que tienen empleo no ganan más de 200 pesos al mes. Hay empresas papeleras que están pagando 85 centavos la hora. En el surco, en los tabacales y yerbatales, en las grandes fincas, hay niños trabajando por un peso al día. Las burocracias de varios sindicatos están firmando rebajas salariales. Vicente Barello, presidente de Fiat, acaba de informar que la industria automotriz está trabajando "a menos de un cuarto de su capacidad". Los principales pulpos están en cesación de pagos y su Bolsa en vías de extinción. Un informe del Morgan Guaranty Trust advierte que los especuladores están pactando seguros para quienes tienen deudas en dólares, a una cotización de 1,40 peso. Los de abajo son golpeados por la desesperación y los de arriba no pueden tomar una medida sin que se agrave la impasse general de la sociedad. En estas condiciones, la campaña electoral se ha convertido, como nunca antes, en una ficción. La democracia burguesa deja al desnudo su carácter superficial, palabrero y engañoso. Los candidatos patronales simplemente ignoran la bancarrota. Sus promesas son cada vez más vacías. Despues de gestionar un frente de centroizquierda bajo la tutela del santacruceño Kirchner, Duhalde busca ahora un frente de centroderecha. De la Rúa dice, sin mosquearse, que no aceptará órdenes del FMI, apenas unas pocas horas después de haberse comprometido con el pulpo financiero Goldman-Sachs, por medio de Machinea. Pero él sí ordena al Banco Ciudad usar la plata de sus clientes para refinanciar la deuda del pulpo Alpargatas. Que un prófugo como el banquero Moneta siga transando sus acciones con el Citibank, a Duhalde y a De la Rúa los tiene sin cuidado. Cavallo sí tiene ‘un plan’, aunque de características curiosas, porque, aunque plantea reforzar el Mercosur, la semana pasada dijo en San Pablo, Brasil, que había que suspenderlo, sin precisar por cuántas fechas. Que los partidos patronales no se movilicen frente a la crisis de su régimen, simplemente, atestigua la incapacidad de los explotadores para detener el desmoronamiento de su sistema social. Pero lo mismo ocurre con las direcciones sindicales de los diferentes signos, que sólo admiten movilizarse a cuentagotas si tienen la bendición de los empresarios o el clero. Este panorama nos está diciendo que los trabajadores no pueden ni deben esperar nada de los candidatos oficiales y sus agentes sindicales. La crisis exige una movilización inmediata. Al servicio de esta movilización, están las tribunas, la agitación y la lucha del Partido Obrero. Tribunas al servicio de impulsar un plan de lucha y la huelga general. Como la que impulsan, con cortes de ruta, los estatales de Tierra del Fuego, los estatales y docentes de Neuquén, los empleados municipales y de la sanidad de Tucumán, los autoconvocados de Corrientes, los maestros de Catamarca, los desocupados y obreros del pescado de Mar del Plata, los metalúrgicos del norte del gran Buenos Aires y de Villa Constitución, la CGT de San Lorenzo, y los médicos y trabajadores de la salud de distintos lugares del país. Tribunas para poner fin a la desocupación, repartiendo las horas de trabajo entre todos los trabajadores sin afectar el salario. Tribunas para que los desocupados reciban ya un subsidio de 500 pesos. Para que los jubilados obtengan el mínimo que reclaman de 450 pesos. Por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, de 1.100 pesos. Por el cese de toda flexibilización laboral y los contratos basura. Jornada de ocho horas sin afectar el salario. Por la abolición de los impuestos al consumo y por un gravamen progresivo a los capitalistas. Por el restablecimiento del sistema jubilatorio estatal y los aportes patronales bajo la gestión de obreros y jubilados. Que se abran los libros de las grandes empresas y bancos. Por el control obrero. Por la intervención inmediata a todos los grandes pulpos para cesar la especulación contra el peso. Por el desconocimiento de la deuda externa usuraria y su transformación en un fondo de recuperación económica bajo gestión obrera. Por la superación de la falsa integración capitalista mediante la unidad política de América Latina, dirigida por los obreros y los campesinos.

19 de agosto de 1999
Una lucha que inverna

Desde la vuelta de las vacaciones de invierno, en Catamarca no se ha dictado un solo día de clase con normalidad. En la primera semana, la huelga docente fue cumplida en forma prácticamente unánime y encontró al gobierno provincial completamente desprovisto de respuesta. El reclamo era por el sueldo del mes de junio y el medio aguinaldo. Los sueldos están terminándose de pagar en los primeros días de agosto. Agregando leña al fuego, el aguinaldo que se paga ya fraccionado en dos partes, sufrió severas e inexplicables quitas, aparte de la finalidad ostensible del pago para evitar lo inevitable: las medidas de fuerza. La segunda semana de la huelga, en cambio, reflejó los verdaderos alcances del pago por tramos; pese a la propuesta de todo un grupo de delegados, el sindicato mandó volver a trabajar a medida que se fuera cobrando. Esto generó un verdadero caos, ya que nadie sabe cuánto cobra cada uno, por lo que los padres, masivamente, evitaron que sus hijos fueran a las escuelas. Lo cierto es que, con poco más de sesenta días de clase hasta agosto, no todos los días perdidos lo fueran por huelgas (edificios destruidos, falta de recursos que se refleja en los obstáculos que se colocan a las designaciones docentes, etc.), el próximo gobierno no sabe qué hacer con la educación y teme a los docentes movilizados. El mismo temor de la Intersindical docente. Sadop argumenta que ha postergado todo reclamo, porque los privados están al día. UDA está timoneando las ‘conversaciones’ para lo que tiene una larga experiencia y aceitados contactos con el obispado y con el Ministerio. Por su parte, Ateca, el mayor gremio provincial, ha puesto en práctica su antiguo método de dividir, en un evidente afán por salvar el resultado de las conversaciones. Estas, en verdad, no aportan sino promesas (las mismas que se vienen repitiendo desde épocas inmemoriales) e incluso la promesa de... cumplir la ley, a cambio de no realizar medidas de fuerza. A esto la dirección sindical lo llama "método de acumulación de fuerzas". La falta de funcionamiento de distintas agrupaciones formadas al calor de la lucha de dos meses atrás permitió este manejo y, a pesar de sumarse a la lucha toda una franja de nuevos sectores, no se produjo su confluencia en una lucha única. La indecisión, el desánimo, el cansancio de la enérgica movilización de junio, más el incesante machacar con la solución electoral de octubre (en Catamarca ya se eligieron las autoridades provinciales en marzo), impiden un acercamiento más profundo entre las distintas organizaciones. Sin embargo, la suma de ataques no se detiene. El malestar entre los docentes aumenta incesantemente. La percepción del fracaso de la pretendida "reforma educativa" se hace más palpable cada día. Todo empuja a colocar en el centro del debate y de la lucha el destino de la educación y el conjunto de las condiciones laborales y profesionales docentes. En este sentido es que cobra vigencia la necesidad de un mayor y más profundo acercamiento entre los distintos sectores que convergieron en el combativo mes de junio.

19 de agosto de 1999
Viva la lucha conjunta de docentes y estatales

Concluido el período de "conciliación obligatoria" (aceptado en su momento por las asambleas con el argumento de que había que evitar la ilegalidad que, de otro modo, decretaría la Secretaría de Trabajo), los estatales volvimos a la huelga por tiempo indeterminado. En un masivo plenario conjunto con Aten y al calor del trabajo realizado por los delegados opositores a su conducción, este gremio también se sumó a la huelga por tiempo indeterminado. En ese mismo plenario se resolvió apuntalar la huelga con el corte de los puentes que unen Neuquén con Cipolletti. La directiva de Aten Capital y su representación en la directiva provincial se oponían a la medida. En la seccional Capital y en alguna otra que dirige esta fracción, se convocaron a asambleas para obtener un mandato contra la medida decidida en el plenario. Les fue mal: en Capital, la moción de cortar el puente junto con ATE ganó ampliamente la votación. Otras seccionales que no responden a la provincial también votaron en igual sentido, algunas de ellas muy grandes como Zapala, Centenario, etc. Las bases, en asamblea, dieron un claro mandato. Pero la misma directiva que reclamaba ‘organicidad’ como excusa para no luchar en la etapa anterior, tampoco lo hizo en esta ocasión. Un nuevo plenario conjunto, que se reunió para organizar la ida al puente y una marcha provincial, reclamó de Aten un apoyo que banque la permanencia con carpa, comida, sonido, etcétera. La directiva de Aten Capital, hacia el final del plenario, condicionó su apoyo al corte del puente a lograr un cupo (para ellos inalcanzable) de masividad de la marcha provincial. Hablaron de 1.500 compañeros. La convocatoria a la marcha les propinó otra rotunda derrota: más de 3.000 compañeros, junto a muchos sectores de la población, marchamos hacia el puente. Allí se comenzó con cortes progresivos del puente de varias horas en los horarios pico, hasta desembocar el viernes 13 (previo al fin de semana ‘turístico’) con el corte total. El jueves al mediodía, se convocó a una reunión trucha con los presidentes de los bloques en la Legislatura, con la finalidad de debilitar el corte. Se produjo un debate si adelantar el corte total para ese jueves a la tarde o convocar a más compañeros para el día siguiente. Se realizaron asambleas en el puente de ATE y Aten. Ambas asambleas votaron por unanimidad, luego de un importante debate, convocar para el viernes. Carnerean otra vez Aten decidió concentrar en el centro y marchar al corte del puente. El propio viernes, los periódicos publicaron una solicitada de Aten convocando en este sentido. Pero, en una decisión de trasnoche, los fanáticos de la ‘organicidad’ (Obregón-De Luca y la directiva de Capital), resolvieron que Aten no iría al puente "para no exponer a los docentes a una represión". Una vez más (y van muchas) estos dirigentes jugaron a favor de Sapag. Centenares de docentes fueron al puente por sus propios medios. Allí unos 2.000 compañeros lo cortamos cerca del mediodía, bajo un impresionante operativo policial que había cercado toda la zona. "La represión ... llegó de parte de la Despo (policía antimotines) que, sin previo aviso, comenzó a lanzar gases lacrimógenos... y cientos de balas de goma" (Río Negro, 14/8). Los diarios informaron también que el operativo fue dirigido "directamente por personal de la mayor jerarquía" y se utilizó "el mejor armamento... con bombas de gases nuevas y de fuerte poder" (ídem). Además, "otras fuentes policiales aclararon que ‘actuamos así porque contamos con todo el apoyo del poder político’..." (ídem). Sapag, en el final de su mandato y de su vida política, pretende escarmentar a los trabajadores. Pero a él también le salió mal la cosa. Los trabajadores enfrentamos a su policía ‘brava’ armada hasta los dientes, la hicimos recular más de una vez y no nos disolvió. Luego de los enfrentamientos dentro del barrio Sapere (donde gasearon a la población a mansalva), volvimos al centro encolumnados y cantando consignas contra el gobierno. Ya en el centro, en el Monumento a San Martín, se realizaron asambleas para decidir hacia dónde marchar. En la asamblea docente fue duramente increpada Obregón y Cía. (que aparecieron allí) y se les pidió la renuncia a viva voz. Todos contra Sapag Se decidió marchar a Casa de Gobierno a repudiar al jefe de los represores: Sapag. Apenas estaba llegando la columna cuando, desde el interior, se lanzaron granadas de gases, con lo cual se originó un enfrentamiento que luego se extendió a todo el radio céntrico de la ciudad. Grupos de manifestantes apedrearon un concesionario de autos, la AFJP Máxima y el Citibank (al grito de ¡Argentina!). La unidad de ambos gremios por la base elevó la movilización en un plano político superior. Un aire de "Cordobazo" pasó el viernes 13 por las calles de Neuquén. Para hoy, a las 18 horas, estaba convocada una nueva marcha de repudio a la represión y se mantiene la huelga en los sectores operativos que trabajan por turno también los fines de semana (hospitales, Epen, etcétera). 14/8

19 de agosto de 1999
Todos a la Marcha Blanca
Editor

Los médicos y profesionales de los hospitales de la ciudad de Buenos Aires se han colocado a la cabeza de la defensa de la salud y el hospital público. Su lucha está enfrentada con todo el plan de flexibilización y privatización del gobierno aliancista capitalino. El reencasillamiento que reclaman, firmado por De la Rúa, lleva más de un año postergado. El argumento oficial para el incumplimiento, es que la nueva ley básica de salud, aprobada por todos los bloques de la Legislatura porteña, eliminó los ascensos por antigüedad, en favor de los cargos por concurso. Los médicos municipales lo califican como la pérdida de conquistas históricas. Y explican que la nueva ley no está reglamentada, mientras que el reencasillamiento está firmado desde el ‘97. El mismo sistema de ascensos contiene el proyecto negrero de Ley del empleo público para la ciudad, enviado por De la Rúa, que está en la congeladora hasta después de las elecciones. El paro del jueves 5 tuvo un acatamiento cercano al 100%. Las asambleas con paro del 12/8 votaron masivamente la realización de un paro con abandono de hospitales y marcha a la Intendencia el próximo jueves 19. Los médicos residentes se suman a la protesta con su propio plan de lucha, por reducción y arbitrariedad de distribución de cargos. Sutecba (ex UOEM), el gremio de los empleados, suspendió las medidas de lucha después de dos paros con una masiva movilización. Y postergaría sus reclamos hasta la vigencia del nuevo presupuesto… ¡en el año 2000! La lucha de todos los trabajadores de los hospitales en la Capital, profesionales y no profesionales, debe concentrarse en la marcha blanca del jueves 19. Pago de reencasillamientos y antigüedades; derogación de la ley de salud y toda la legislación privatista; retiro del proyecto de ley del empleo público; duplicación del presupuesto de salud.

19 de agosto de 1999
ATE Capital en campaña
Corresponsal

La lista antiburocrática "multicolor" (azulgrana, violeta, naranja, bordó), que se presenta a las elecciones de ATE, está en campaña, recorriendo los sectores. La visita de una delegación de media docena de candidatos al Indec y al Ministerio de Salud, tuvo auspiciosos resultados. Pequeñas asambleas en las oficinas abordan los problemas fundamentales del gremio: la necesidad de un plan de lucha contra los recortes y despidos y contra la aplicación del convenio Menem-Upcn; la ausencia de una reacción de conjunto del gremio, ante los despidos en Parques Nacionales, la huelga de ATE Neuquén y las luchas de los estatales de Tierra del Fuego, Corrientes y Tucumán que se ha cobrado una víctima mortal. La oposición a la conducción "verde" del gremio es manifiesta. Desde la significativa desafiliación e incluso el escepticismo, la denuncia de la desinformación por parte del gremio "que nunca aparece", la impotencia ante las arbitrariedades patronales y la imposición del convenio negrero, hasta la adhesión abierta a las denuncias del Frente. Un síntoma claro del clima que se vive es que miembros de las internas de las reparticiones colaboraron con la recorrida, agruparon a la gente para que escuche y en un caso se declararon coincidentes con las denuncias realizadas. El próximo paso es la salida de un afiche: ¡Basta de verso! Por un verdadero plan de lucha. Y una carta abierta a la dirección de ATE, reclamando un paro activo solidario con los estatales del interior y en repudio de la represión. La recorrida de candidatos continuará por la Conea y los hospitales, planteando la solidaridad con la lucha de los médicos y profesionales y con la marcha blanca del 19 y, ante el falso paro (para los medios) que ATE Capital anunció el pasado 12/8, el reclamo de un plan de lucha en serio, organizado por asambleas de hospitales, hasta el logro de las reivindicaciones.

19 de agosto de 1999
Foro de desocupados en Catamarca

En la provincia se ha formado un Foro de Desocupados, con representantes de distintos barrios de la Capital. Un núcleo de desocupados del interior planteó la necesidad de organizarse en todas las localidades. Esta organización cuenta con la bendición del obispado local y ha manifestado un par de veces frente a la Casa de Gobierno. Llegó a protestar en el acto de proclamación del gobernador electo, quien días antes de las elecciones de marzo, en una solicitada gigantesca, había prometido toda suerte de soluciones para el problema de la desocupación. Su única respuesta fue, en esta ocasión: "no tenemos soluciones". Esto señala la cruda hipocresía de los políticos patronales, por una parte, pero también el total sometimiento del frente gobernante (próximo a concretar la Alianza con el Frepaso) a los dictados del Banco Mundial, virtual dueño de la provincia. La entrega de las cajas previsionales, de la empresa de energía, de los yacimientos mineros y, próximamente, del Banco y de Obras Sanitarias, no garantiza un desahogo financiero, sino todo lo contrario. Es por esto que en la provincia especulan con un triunfo de De la Rúa, lo cual, según los funcionarios, facilitaría un auxilio económico de la Nación. De la Rúa ya negó que tal cosa vaya a suceder, pero esto no amilana a sus partidarios. A la cabeza del Foro de Desocupados se encuentran notorios punteros peronistas, que atacan la gestión menemista, pero no opinan sobre el saadismo provincial. Su principal reclamo consiste en el pedido de 900 subsidios por planes de empleo, frente a los 10 o 12 mil que se orquestaron en febrero. Esto no sólo es insuficiente, sino que tampoco encontrará satisfacción en el corto plazo. La quiebra provincial, que lleva ineluctablemente a la cesación de pagos, garantiza, en todo caso, muy poco margen de maniobra. Sólo la intervención independiente de los desocupados junto a los trabajadores provinciales puede darle un curso a este movimiento y plantear la verdadera salida: que se repartan las horas de trabajo sin afectar el salario, subsidio de 500 pesos a los desempleados mayores de 16 años, suspensión del pago de la deuda provincial, aumento al 50% de las regalías mineras.

19 de agosto de 1999
El segundo fracaso de Bolívar

El impacto que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, está causando en la opinión pública latinoamericana es perfectamente comprensible. Centró su campaña política en la promesa de erradicar la corrupción administrativa, que individualizó en el poder judicial, el legislativo y la empresa estatal de petróleo. Una vez electo, dio todos los pasos para proceder a la reorganización de aquéllos. Consiguió que fuera convocada una asamblea constituyente en la que obtuvo el 97% de los mandatos. Enseguida, la asamblea se declaró soberana y originaria, lo cual la facultó a declarar un estado de emergencia que podría culminar en la disolución del poder judicial y del Congreso. Los jueces y los legisladores del antiguo régimen tuvieron que convalidar todas las exigencias de Chávez debido al abrumador apoyo popular del presidente. Aunque en el referéndum para decidir si se convocaba a una asamblea constituyente y, luego, en la elección de sus miembros, se abstuvo la mitad o más del electorado, esto no menguó el respaldo a Chávez, ya que los partidos tradicionales participaron de los procesos electorales y fueron rechazados en forma masiva. Con la reunión de la asamblea constituyente, culmina una larga etapa de la vida política venezolana, que se inició en 1958 con el derrocamiento del dictador Pérez Jiménez. Los partidos que emergieron de este proceso, Acción Democrática y Copei, pactaron un reparto del poder político que debía ser independiente de quien ganara las elecciones. La fabulosa renta que genera la explotación petrolera aseguró el cumplimiento de este despojo del patrimonio público. El apogeo de este sistema tuvo lugar entre 1973 y 1983 cuando el precio internacional del petróleo llegó a cuadruplicarse. La débil burguesía del país fue incapaz de utilizar esta ventaja para industrializarse y para proceder a una ampliación del mercado interior, lo cual habría supuesto también la creación de un mercado que abarcara a Centroamérica, México, Colombia y Ecuador. Sí se despilfarró el dinero en la construcción de elefantes blancos y en desarrollar una fabulosa corruptela. Al final, este sistema cayó, del mismo modo, aunque por otras vías, que otros muy diferentes, aunque con el mismo fundamento económico, como la seudo-monarquía de Irán, en 1979. Bolívar, el pequeño Es natural que semejante convulsión en el orden político tradicional inquiete a los explotadores del país y del exterior. Pero el viejo régimen ya era un obstáculo también para ellos mismos. En la década del ‘90 se produjeron escándalos bancarios espectaculares que amenazaron con dejar impaga la deuda privada con los acreedores extranjeros. La lucha contra la corruptela dejó de ser el reclamo elemental de los demócratas y de los que sostienen que alcanza con el uso honesto de la renta petrolera para superar la histórica pobreza de las masas. Con independencia de su composición, que ha reclutado generosamente entre los intelectuales nacionalistas, la casi totalidad de la izquierda y la inmensa mayoría de los oficiales de las fuerzas armadas, el chavismo representa una necesidad general, incluido el imperialismo. A diferencia del nacionalismo pequeñoburgués que dominó la vida venezolana entre 1930 y 1960 con la bandera de la nacionalización del petróleo, el chavismo no es un movimiento básicamente antiimperialista; su bandera casi única es la depuración administrativa. No tiene un programa de nacionalizaciones sino de privatizaciones; la bandera contra la corrupción supone desestatizar la economía, no proceder a nacionalizaciones más radicales. Las limitaciones de la asamblea constituyente para proceder a una democratización del Estado han saltado a la vista desde el primer día. Aunque se arroga un carácter soberano, confirmó a Chávez como presidente de la República sin haber establecido previamente una nueva Constitución ni convocado a nuevas elecciones. Es decir que, en nombre de la soberanía, ha consagrado un poder por encima de ella, que no tiene límites constitucionales. La contradicción que esto supone está transitoriamente resuelta por la completa subordinación de los constituyentes a Chávez, quien les ha impuesto que completen sus trabajos en 90 días. Chávez ya gobierna con facultades extraordinarias que le otorgó el Congreso antes de pasar a receso. Este se ha transformado, de este modo, en un Bolívar, incluso copiando los procedimientos constitucionales de éste. Pero no tiene las mismas ambiciones históricas. Chávez aseguró que "propicia una democracia directa y protagónica" (Clarín, 6/8), lo que delata su demagogia y pretende disimular su bonapartismo. No puede haber ese tipo de democracia en una sociedad agudamente dividida en clases y donde, encima, el poder económico lo concentran los monopolios internacionales. Para hacer efectiva esa democracia, las mayorías populares deberían poder organizarse con independencia del poder formal y tener la capacidad para imponerle sus decisiones; además deberían tener capacidad de control sobre los aparatos armados y sobre las operaciones económicas. Pero semejante doble poder chocaría con la dominación social capitalista y con la formidable burocracia del Estado. Chávez se refiere, en realidad, a un régimen donde la cúpula pueda arbitrar conflictos por medio de plebiscitos, lo cual supone que concentre un poder político que no deba rendir cuentas ante las asambleas parlamentarias. Esto inspira su propuesta de llevar el mandato presidencial a 6 años con posibilidad de una reelección. Lo mismo vale para su propuesta de crear un Consejo de Estado, que es un organismo que usurpa funciones de los parlamentos electos. Circula una proposición para hacer electivos los cargos judiciales, lo cual suena en principio fuertemente democrático, pero habrá que esperar a ver qué forma final tiene este proyecto. Es probable que sea muy parcial, limitado a cargos inferiores o de la procuradoría del Estado, y que mantenga intacto el principio burocrático que prevalece en los regímenes judiciales de todos los Estados capitalistas. Sin ilustración Ricardo Penfold, de Inversiones Santander, en Caracas, le dijo a The Wall Street Journal (9/8), que "el borrador de Constitución de Chávez ‘es muy conservador en el frente económico’...". Es decir que quien espera una dictadura ilustrada, o sea antiimperialista, puede empezar a buscar por otro lado. Contra todo el macaneo ‘directo y protagónico’, ese borrador "garantiza oficialmente la independencia del Banco Central y lo encarga de mantener estable el tipo de cambio y la inflación baja", algo que no establece la vieja constitución. En cambio, el diario norteamericano agrega con satisfacción que "las cláusulas que protegen la propiedad privada son esencialmente las mismas de la actual carta nacional". El régimen económico, en definitiva, no desentona del establecido por Cavallo-Fernández en la Argentina. Incluso va más lejos, porque "limita la capacidad del Estado para contraer deuda externa y realizar inversiones en energía e infraestructura", de modo que constituye una suerte de sistema de ‘convertibilidad fiscal’. El tema del déficit fiscal es, precisamente, el argumento que viene esgrimiendo Chávez para reducir las inversiones de la empresa estatal de petróleo, tercerizar sus operaciones y promover la inversión extranjera en ramas conexas con la petrolera, como la petroquímica. Haciendo uso de sus facultades extraordinarias, Chávez acaba de "abrir la generación y distribución de energía al capital privado. Se espera que abra el camino para la privatización de las tres compañías regionales de energía" (Financial Times, 3/8). Este mismo diario anunció, hace cuatro meses, que Chávez "está persiguiendo activamente un acuerdo con el FMI" (27/4). Para evitar la ‘inseguridad jurídica’ que pueda generar la ‘transición’, "Hermán Escarra, uno de los más cercanos al presidente Hugo Chávez, declaró que se emitirán ‘garantías para las inversiones nacionales y extranjeras’..." (Página 12, 13/8). Bonapartismo rentista Durante la mayor parte de 1998, el precio internacional del petróleo anduvo por el suelo, lo cual acentuó la recesión en Venezuela (un 8% anual), provocó el despido de miles de trabajadores petroleros y amenazaba causar una catastrófica devaluación de la moneda. El candidato a Bolívar enfrentaba el riesgo de una huelga general y la imposibilidad de ejercer una política de arbitraje. Sin embargo, el pacto de los países productores de petróleo para cortar la producción cambió el panorama en el curso del ‘99. El precio subió un 100%; Venezuela recibió un incremento de ingresos del 25% a pesar de que tuvo que reducir su producción un 9%. "Se espera, acaba de informar The Wall Street Journal (16/8), que Chávez utilice parte de los ingresos adicionales para financiar los programas temporales de obras públicas para conjurar las crecientes presiones sociales y mantener sus tasas de aprobación pública...". En definitiva, la estabilidad de Chávez pasa por el mismo meridiano del régimen anterior, o sea, el precio del petróleo y la renta petrolera. La enorme independencia de que hace gala el gobierno, sin embargo, hunde sus raíces más profundamente. En 1989 Venezuela conoció un levantamiento popular, el ‘Caracazo’, y en 1992, un segundo levantamiento, detonado por una acción militar encabezada por Chávez. En esta oportunidad, toda la izquierda democrática reunida en el Foro de San Pablo, que hoy integra el gobierno de Chávez, lo denunció por golpista y salió en defensa del ‘régimen democrático’. Desde estas páginas, llamamos entonces a apoyar la insurrección popular que procuraba adueñarse de la situación detrás del detonante militar. Como el viejo régimen seguía descomponiéndose, un nuevo levantamiento era previsible en el tiempo. Esta vez, la función de Chávez ha sido no la de desencadenarlo sino la de prevenirlo; en esto consiste su bonapartismo y su cesarismo, o sea su tendencia a arbitrar por encima de las clases. Como ya lo hicieran todos los regímenes bonapartistas antes que él, la asamblea constituyente chavista se dispone a intervenir a la Central de Trabajadores de Venezuela, calificada justamente como un "antro de la corrupción". Pero no pretende hacerlo para que goce de su independencia de clase y para que tenga auténticas direcciones obreras sino para someterla al mecanismo de arbitraje del nuevo régimen, una vez que ha caducado el del viejo (la CTV está controlada por el gobierno y por el pacto interpartidario). Se trata de una tentativa reaccionaria que se esconde detrás de la necesidad de poner fin a la vieja burocracia. La izquierda venezolana apoya con toda pasión el nuevo intervencionismo del Estado porque cree ver la oportunidad de transformarse en dirección de los sindicatos, luego de décadas de marginalización política. Ni qué decir que la tarea de emancipar a los sindicatos de la burocracia podrida del régimen anterior debe ser de los propios obreros, no del Estado. Para lubricar la intervención a los sindicatos, el gobierno dictaría una ley que elevaría las indemnizaciones por despido, pero esto seguramente a cambio de otras conquistas y de la imposición de la flexibilidad laboral. La crisis venezolana ha puesto al desnudo la precariedad de todos los regímenes estatales de América Latina, como lo muestra igualmente Colombia. No es la firmeza de estos Estados lo que se encuentra en discusión sino la dirección que debe tener su sustitución. La rápida demolición que han sufrido los partidos patronales históricos de Venezuela (lo mismo ya ocurrió en Perú) revela la completa inconsistencia de la democracia burguesa en nuestro continente. El remedio a la incapacidad de la democracia no ha sido una profundización de ésta sino un recambio bonapartista en las condiciones internacionales y nacionales más inestables que se pueda imaginar. Que la izquierda democratizante como los partidos comunistas y los tupamaros se ilusionen con esta salida sólo testimonia su propia bancarrota y, por sobre todo, que nada ha cambiado. Siguen a la rastra de los movimientos de contenido burgués, incluso cuando no hacen gala de ningún antiimperialismo. Es que no es suficiente sufrir los golpes de la historia para aprender; lo que se necesita es saber asimilarlos.

19 de agosto de 1999
¿Quién le tiene miedo al Día del Niño?
Silvia Jayo · Victoria

En el barrio Presidente Perón de San Fernando, el Día del Niño se vivió una jornada de alegría y organización. Alrededor de 200 chicos y 100 padres participaron del Festival que organizó la Comisión Independiente de Mujeres. Para su realización se sortearon muchos inconvenientes: los juguetes y merienda para todos los chicos, la comisión los consiguió vendiendo tortas y haciendo locros. Fue un gran esfuerzo de las compañeras, sus maridos y familias. Con el festival, además, dábamos un paso en la unidad del barrio luchando contra la desocupación y la miseria salarial. Los problemas afrontados Las manzaneras ligadas al aparato duhaldista tuvieron que armar actividades de recaudación que compitieron con las de la Comisión Independiente porque el aparato del PJ está quebrado y ya ni sostiene a sus punteros barriales. Pero lo peor vino de la Alianza, que actuó como si ya fuera gobierno, armando una impresionante acción de división, desaliento y, por último de amenazas y golpes. Quiso "comprar" a las compañeras para que trabajen para la Alianza, se acopló y superó la campaña de acusaciones que había largado el PJ cuando iniciamos la lucha por los bolsones, localizándola contra la participación de militantes del PO. Abrió un local y puso al frente a un hombre expulsado de otro barrio por los vecinos, que asesinó a un trabajador sin motivo. Este puntero de la ‘democrática’ Alianza de radicales y frepasistas dirigió a las mujeres de su familia para que agredieran a las militantes, llegando a amenazar de muerte a las compañeras. Todo esto motivó la inmediata respuesta de la comisión. Si existía un debate entre aceptar la oferta de la Alianza o seguir con la organización independiente, los hechos decidieron a las mujeres a no ‘achicarse’. Los radicales, primero desconocieron al matón, después lo reconocieron como afiliado, pero de "otra línea interna". Querían sacarse de encima toda responsabilidad, cuando ellos mismos lo pusieron al frente de su local. Las compañeras pidieron respaldo al PO. Por qué tanto interés de los partidos patronales El festival resultó el único, porque la Alianza que repartió juguetes y golosinas y juntó al candidato frepasista a la Intendencia, Salvador, con el matón del barrio, en dos horas liquidó la cuestión. Los dos festivales del PJ, el oficial de la municipalidad y el de las manzaneras, fueron suspendidos, ¡por el barro! La Alianza quiere extender su dominio en los distritos costeros de la zona norte; ya tienen a Vicente López y San Isidro, ahora quieren San Fernando. Allí se concentran los despampanantes barrios residenciales y los clubes náuticos, que ganan fortunas. Es un gran negocio. Pero tienen que conquistar el voto de los pobres (40% en San Fernando). Sólo un festival fue del barrio Así la fiesta para los niños fue la que realizó, contra viento y marea, en un baldío, frente a las viviendas, la Comisión Independiente de Mujeres. Presidida por su cartel, duró desde la mañana hasta el anochecer; un vecino aportó la electricidad para el sonido, un panadero donó un cajón de facturas, la murga "Gambeteando el Empedrado" actuó solidariamente. Compañeras y compañeros militantes de Zona Norte y San Martín organizaron alrededor de 30 juegos, mientras que otro grupo, respaldando a la comisión, cuidaba el festival. Se sumaron más mujeres para preparar y repartir la merienda, los juguetes y ordenar el día. ¡Y asistieron hasta las manzaneras del PJ! En el Día del Niño, con el PJ quebrado y la Alianza actuando como gobierno, la única alternativa para los trabajadores de barrio Presidente Perón fue la organización independiente.