En su reciente visita a nuestro país, al que concurrieron para participar de un Congreso Sindical, entrevistamos a los directivos de la FITEL (Federación de Telefónicos Independientes de Brasil) Walter Pinheiro de Bahía, secretario general de la CUT regional, y Nelson Scholze, de Rio Grande do Sul. Ambos son activistas del PT. Lo que sigue es la síntesis de lo conversado.
PO: ¿Qué opinan sobre la reciente “moratoria" declarada por Sarney?
Walter: La llamada "moratoria” no fue tal. Ocurre que el gobierno no tiene dinero en caja, las reservas monetarias están agotadas. Lo que el gobierno llama "moratoria” fue una maniobra política para obtener el apoyo de los sectores “progresistas” del PMDB y de los llamados "comunistas”. Por eso el gobierno usa dos lenguajes: a la banca le dice que no puede pagar, que está en bancarrota y que está juntando los fondos para pagar, mientras le miente al pueblo diciendo que declaró la “moratoria”. El gobierno no rompió con el FMI.
Nelson: El gobierno nunca dijo que iba a dejar de pagar. La propuesta es disminuir el pago, en lugar del 5 % del PBI al 2,5 %. Nunca planteó la cesación de pagos
PO: ¿Cuál es la política económica del gobierno ahora que declaró la “moratoria”?
Walter: El Plan Cruzado fue similar al Austral, para fortalecer a la burguesía y captar los fondos para pagar la deuda. Los precios se congelaron en su punto más alto y los salarios en un promedio inferior. Hubo así una confiscación del salario. El congelamiento de precios tampoco se cumplió (desabastecimiento y mercado negro) y solo se lo utilizó demagógicamente hasta las elecciones del 15 de noviembre. Después se liberaron los precios y hubo un nuevo “paquete” económico que vuelve a rebajar los salarios e impulsa la carestía.
PO: ¿Qué piensan de la deuda externa?
Walter: Ahora el imperialismo cambió su forma de dominación. No necesita más dictaduras militares. Tiene la deuda externa. La clase trabajadora debe tomar conciencia de clase, pues la “democracia” de Alfonsín y Sarney, así como las dictaduras de Pinochet y Stroessner sirven al mismo patrón. Por eso nosotros planteamos: ¡No pagar la deuda externa! No hay deuda legítima ni ilegítima. No hay moratoria que valga. La deuda ya fue pagada con el sacrificio del pueblo durante todo este tiempo y con las riquezas que el imperialismo se llevó de nuestros países. La solución para los trabajadores es la construcción de una sociedad socialista en América Latina, el único camino es el gobierno de los trabajadores, el gobierno socialista, y no a través del apoyo y alianza con la burguesía, o de "transiciones” que nos llevan a nuevas formas de dominación del imperialismo y del capitalismo.
PO: Tanto en Argentina como en el resto de América Latina, hay sectores de Izquierda que colocan a Brasil como modelo y a la moratoria como salida. También Fidel Castro saludó la medida brasileña. ¿Qué opinan de esto?
Walter: Este fraude nunca puede ser un modelo para nadie.
Nelson: Ya nadie creía más en el Plan Cruzado. El gobierno utilizó la moratoria como maniobra política para distraer la atención pública.
PO: ¿Qué pasa con la constituyente?
Walter: La Constituyente tiene como objetivo la afirmación del poder burgués. Nosotros no creemos que con las elecciones se consigan los cambios sociales que propugnamos. De todos modos, el PT sostuvo que la Constituyente debía ser libre, soberana y exclusiva. Finalmente, no fue exclusiva ni soberana, y no sé qué libertad puede tener con ley de seguridad, ley de prensa y ley de huelgas que siguen desde la dictadura. La ocupación militar de puertos y refinerías nos muestra que esta "democracia” actúa como la dictadura militar.
La Constituyente debe ser aprovechada para hacer oír las denuncias del PT, como caja de resonancia, para hacer crecer al partido, hacer avanzar la conciencia socialista de las masas, y así llegar a las grandes transformaciones que seguramente no vendrán por la vía electoral.
PO: ¿Cuál es el rol de la CUT en la lucha de la clase obrera brasileña?
Walter: En Brasil hay 3 centrales. La CGT (apoyada por ambos PC y el PMDB) que es burocrática. La USI es además de burocrática, ultraminoritaria. Y finalmente está la CUT, clasista. La CGT propugna la "unidad”, pero nosotros creemos que ese no es el camino, que no puede haber unidad con propuestas tan distintas. La CGT participa del gobierno y acepta un pacto social en perjuicio de los trabajadores. Los burócratas de la CGT se venden a la patronal y traicionan a la clase obrera. El movimiento sindical no es autónomo. Hay impuestos que pagan los trabajadores y que el Estado utiliza para sostener económicamente al aparato de los sindicatos. Nosotros estamos en contra de esto, la CGT está a favor. Nosotros creemos en la unidad en la lucha y que debe basarse en un programa.
Hay un acelerado proceso de recambio de las direcciones que fortalece cada vez más a la CUT. En nuestro gremio telefónico, sobre 22 sindicatos estaduales, la CUT dirigía 4 en 1983 y hoy dirige 13, con los que formamos una federación verdaderamente independiente del gobierno y el Estado. En las áreas de servicios esenciales tenemos prohibido hacer huelgas, por la ley de seguridad, pero eso fue superado y hoy tenemos huelgas en todos esos sectores. El problema es que no queden aisladas. Por eso es necesario preparar la Huelga General.
PO: ¿Qué pasa con el resto de la izquierda, con los partidos que se dicen “comunistas”?
Walter: En Brasil hay dos PC, uno tiene la línea de Moscú, el otro, influencias de Albania. Ambos colaboran con los gobiernos estaduales y municipales. En Salvador trabajan en la intendencia; en San Pablo y en Pernambuco en los gobiernos estaduales. Esto no debe sorprender, toda vez que los partidos comunistas en las recientes elecciones hicieron todo tipo de combinaciones. En Minas, por ejemplo, apoyaron al PFL y hasta al PDS (oficialista bajo la dictadura) contra el PMDB, mientras que en Bahía apoyaron al PMDB contra el PFL. Funcionan por "fisiologismo”, guían su conducta por sus apetencias de cargos y no por las necesidades de la clase trabajadora.
Nelson: Esto parte de la definición política del PC que es apoyar el "proceso de transición” y a la "Nueva República”.
Walter: Por eso entendemos que la “unidad” y el "frente” de la izquierda, que englobe al PT, al PC y a la izquierda del PMDB no sería progresivo. Estaría uniendo realidades políticas e ideológicas opuestas y no ayudaría en nada al desarrollo de la clase obrera.
PO: ¿Cómo explican el gran desarrollo de la CUT, por un lado, mientras el PT no tiene ese ritmo de desarrollo y hay incluso quienes ven un estancamiento o crisis del PT?
Walter: Hay varios factores a considerar. La CUT como organización sindical tiene de movida una actitud amplia. Los trabajadores que se acercan a la CUT se ven impulsados a un replanteo de sus posiciones políticas. Muchos activistas y dirigentes de nuestro gremio luego de ingresar a la CUT rompieron con sus viejos partidos (PC y PMDB) y se vuelcan hacia el PT.
Hubo también un defecto de los dirigentes sindicales de la CUT de no volcar su esfuerzo hacia el trabajo en el PT, sea por un problema de especialización o por inmadurez política. Yo soy de los que estoy más volcado al trabajo sindical que al partidario. Pero a su vez, el trabajo del PT quedó demasiado en manos de intelectuales, que, aunque cumplieron una función muy progresiva, en muchos casos asumieron cargos dirigentes y desenvolvieron expectativas mayores que las que les correspondían. Se confundía capacidad intelectual con capacidad dirigente. Hubo destacados intelectuales que recientemente renunciaron al PT, como el secretario general de San Pablo, Welfort, que quizás se excedió en sus pretensiones.
El otro problema son las divergencias entre las corrientes que conforman el PT, que como se sabe es de hecho un Frente. Hay un bloque mayoritario bajo la influencia de los sectores progresivos de la Iglesia, la socialdemocracia y las corrientes de izquierda. La lista “CUT por la base” formada por la izquierda obtuvo el 30 % de los votos (lamentablemente hubo sectores de izquierda que no participaron). Esta diferencia puede ser fuente de grandes peligros para el PT como en el caso de los metalúrgicos de San Pablo pues hay dos listas de la CUT para enfrentar a la lista de la CGT. Esto es muy peligroso y no debería ocurrir. Entendemos que el frente entre todos los que forman el PT es muy progresivo. Si la izquierda estuviera fuera del PT se disgregaría y no lo veo como el camino correcto.
Toda la experiencia hecha por las masas después del 15 de noviembre no solo ha reforzado a la CUT, sino que ha aumentado mucho la influencia y la autoridad del PT. Si hoy se hicieran elecciones, el PT saldría mucho más fuerte que el 15 de noviembre, cuando las masas votaron bajo una intensa presión demagógica de la burguesía.
¿Quién dijo que Sarney decrete una moratoria?
Existe una creencia generalizada de que el gobierno brasileño habría declarado una moratoria de su deuda externa. Esta presunción ha llevado a muchos a saludar la medida y hasta a reclamar que sigamos los pasos del gobierno patronal de ese país, cuyo presidente es un hombre de la recién desplazada dictadura militar. Fidel Castro ha encabezado este movimiento de felicitaciones, hasta el extremo de defender la medida con todas sus limitaciones. Entre estas limitaciones figura nada menos que el reforzamiento de una política económica que pone en práctica la mayor parte de los planteos del FMI para pagar la deuda, como la rebaja de los salarios y el cese de los subsidios a los productos de primera necesidad.
Pero, de cualquier manera: ¿hay una moratoria?
Tenemos que reconocer que el primero que percibió la trampa del juego oficial brasileño fue el diario La Nación hace ya unos largos treinta días (ver edición del 25.2). Luego de llamar la atención sobre el memorándum que cinco días antes Brasil enviara a los bancos internacionales, lo reproduce íntegramente. Resulta entonces que en uno de sus párrafos fundamentales dice: “Los pagos sobre líneas comerciales de interbancos de corto plazo no sufrirán modificaciones”- Es decir que la “moratoria” incluye la continuación de los pagos sobre un giro de créditos que The Economist (28.2) cifra en los 15.000 millones de dólares. Pero no se trata sólo del dinero, pues el mantenimiento del pago de este tramo de la deuda externa es considerado clave para una no ruptura con la banca acreedora. Por eso el memorándum concluía el anuncio citado de esta manera: “Confiamos en que esas líneas serán renovadas, dada su importancia para la capacidad de pago de Brasil (¡ni más ni menos!). La cooperación en este aspecto es fundamental”.
Informaciones recientes, sin embargo, muestran mucho más brutalmente todavía que no hay tal moratoria. La decisión de suspender provisionalmente los pagos no afecta tampoco otras deudas. Al Banco Mundial Brasil le pagará, en 1987, 1.6 mil millones de dólares en concepto de capital e intereses. Al FMI, 1.4 mil millones; a las agencias gubernamentales de los países del Club de París, 1.5 mil millones; y a los propios bancos acreedores otros 1.4 mil millones de dólares por las mencionadas líneas de corto plazo y por otros créditos de largo plazo anteriores a la declaración de “moratoria” (Jornal do Brasil, 21.3.87). Lo cual suma la friolera de 5.9 mil millones de dólares anuales.
¿Quién dice, entonces, que Brasil decretó una “moratoria”?