El pasado fin de semana se realizó la primera de las conferencias de organización del Partido Obrero previstas para el presente año. Participaron de sus trabajos cuarenta responsables de organización de diversos comités partidarios, que sesionaron en forma plenaria y en comisiones durante tres días. El informe político-organizativo introductorio estuvo a cargo del compañero Rafael Santos. Sus conceptos fundamentales están reproducidos en el texto que se publica en esta página. Las comisiones se organizaron en torno a cuatro temas: la campaña para el acto del 1° de mayo; el trabajo con la prensa partidaria; la cuestión de “finanzas y recursos”; y la campaña de educación política, proselitismo y reclutamiento. Los compañeros que contribuyeron a sacar adelante las tareas de la conferencia concluyeron su labor con la clara convicción de que el PO estaba metido a fondo en un trabajo de elaboración colectiva y de construcción del partido revolucionario. “Debemos partir de señalar la incuestionable necesidad de esta Conferencia de Organización. Ella tiene lugar en el marco de las conclusiones del Congreso Nacional del Partido y es parte del proceso de elaboración colectiva que se realiza en nuestro P.O... Los problemas de organización son de naturaleza compleja, porque allí se concentra la política revolucionaria. El Congreso ayudó a focalizar el problema, pero ni mucho menos lo agotó... Esta Conferencia no sustituye ni parcialmente al Congreso, es en realidad una reunión ampliada de la Comisión de Organización, una reunión plenaria de todos los responsables del trabajo de organización, desde el Comité Nacional hasta los círculos de todo el país. Esos responsables tienen hoy que volcar sus experiencias... las que luego sintetizaremos en resoluciones, muchas de las cuales se van a poner inmediatamente en marcha y otras (por trascender el marco de esta Conferencia) serán elevadas como recomendaciones al Comité Nacional. Este proceso de elaboración colectiva no se da solo en el plano de. organización. En los próximos días se realizará la Conferencia Sindical Nacional, y el Comité Nacional ya ha resuelto convocar para fines de mayo a una Conferencia Nacional del Partido para discutir la política electoral. Todo esto responde a una concepción metodológica revolucionaria, que consiste en que los militantes del P.O. debemos aprender el arte de la dirección política y práctica del partido. “La escisión entre una base pasiva o ejecutora y una dirección abstractamente activa o “pensante”, que es propia de la sociedad burguesa y de sus organizaciones, es ajena a los marxistas y mortal para la construcción del partido revolucionario. La contradicción entre base y dirección debe ser resuelta mediante la elaboración colectiva de la práctica revolucionaria. El objetivo que debemos perseguir con cada trabajador es convertirlo en un obrero con conciencia de clase, en un militante, y a partir de esa militancia en dirigente político y práctico de la clase obrera y de la revolución. Por eso el P.O. debe ser una escuela en que todos aprendamos a dominarlos problemas de la dirección revolucionaria. Las bases políticas “Hay un problema metodológico previo a la discusión de la actividad de la Comisión de Organización y de sus próximas tareas. Nos referimos a la necesidad de explicitar las bases políticas de nuestra política de organización. La preocupación por la eficacia en el trabajo organizativo no debe convertir a éste en algo unilateral, que fuera vara de su propia medida, enfoque típico del oportunismo, que justifica la política por sus éxitos de momento y no por su consistencia con la lucha de clases tomada como un todo. La organización y los métodos de acción de un partido revolucionario deben estar siempre determinados por su estrategia (esto es capital), por su programa, pero deben tomar poderosamente en cuenta las peculiaridades del país y de la formación de la clase obrera y las variaciones que se producen en la situación política concreta. El dominio del análisis de las situaciones concretas debe ser el gran instrumento de trabajo del organizador (y del partido, que es organizador colectivo de proletariado). La descomposición del régimen democratizante “El dato político fundamental que debemos partir es la descomposición del régimen democratizante. Negar o menospreciar el proceso de descomposición política del Estado y de los partidos burgueses esgrimiendo como prueba de ello la ausencia de una situación revolucionaria, es simplemente olvidar cuál es el proceso de formación de una situación revolucionaria, que arranca precisamente de la descomposición del Estado burgués y del fracaso de las tentativas para darle a éste una nueva oportunidad histórica de desarrollo. Un partido obrero que no parta en su agitación cotidiana y en sus conclusiones políticas de la descomposición del régimen democratizante, no podrá nunca agrupar en torno suyo a una vanguardia obrera auténtica. Cuando hablamos de crisis del régimen nos referimos al conjunto de las fuerzas políticas que lo sustentan desde la derecha a la izquierda. Este régimen ha sido incapaz de plantear un desarrollo autónomo de las fuerzas productivas; al contrario, se ha convertido a toda velocidad en la expresión despótica del pago de la deuda externa y del sometimiento nacional. No ha logrado protagonizar, ni por 15 días, un proceso democrático parlamentarlo. Rápidamente evolucionó hacia un semibonapartismo y a la anulación política de las instituciones. Ha capitulado vergonzosamente ante la camarilla militar, y ahora está siendo arrastrado a la inmensa crisis de ésta. Los partidos opositores apoyan todos a este régimen; ninguno ha sido capaz de desentrañar su condición histórica fundamental de recambio, ni su condición de clase. La política opositora es completamente pasiva e impotente; la crisis se desploma sobre ella sin remedio. La Juventud Radical puede perder la FUA como resultado de su descomposición interna. La crisis entre Cafiero y el PI ha mostrado que el primero es incapaz de gestar un frente nacional; en el caso del segundo ha estallado ante la simple especulación electoral. Lo mismo ocurre con el Frepu, que se debate en un enfrentamiento sin principios, aferrándose desesperadamente a una definición estratégica democratizante (luego de la experiencia del Entra, de los 26 puntos, del Mojupo, etc). “Entonces, la situación de conjunto se caracteriza por un régimen que justifica toda suerte de atropellos contra los trabajadores mientras simultáneamente busca sobrevivir con una política de beneficios escandalosos a un capital financiero parasitario. Esta contradicción mortal debe ser explotada sin miramientos, pero no solo contra el gobierno de turno, sino principalmente contra los agentes de izquierda de este régimen, denunciando que sus proclamas reivindicativas son vacías y huecas en tanto defienden el poder político de los explotadores que se encubre en términos democratizantes. “La idea fundamental del organizador debe ser ésta: hacer entender a la vanguardia obrera la oposición mortal que la enfrenta con el actual régimen político, y la delimitación total que hace el P.O. con todas (absolutamente todas) las expresiones de éste. Delimitación y lucha “¿El Partido aparece en su actividad cotidiana con una delimitación política clara, en la propaganda, en la agitación, en la asimilación de trabajadores, en la lucha reivindicativa, en cada esfera de la actividad? Esta es la cuestión. La flexibilidad que exige el trabajo práctico y la política en general, así como la enorme importancia de las maniobras, debe tener una base y un objetivo, no pueden medirse por el éxito momentáneo, sino por la utilidad para la construcción de un partido de obreros revolucionarios. La viabilidad de la táctica del frente antiimperialista depende de la construcción del partido. Si hiciéramos una encuesta entre los asistentes a este plenario encontraríamos unanimidad de pareceres sobre todo esto. Pero no se trata solo de los pareceres, tenemos que verificar si esta concepción constituye un inclaudicable principio del trabajo práctico. La misma dirección nacional, que encabeza la lucha política contra los democratizantes, no ha sido consecuente. Por ejemplo: sacó con mucho retraso la crítica a los 23 puntos del Frepu, donde fijamos en forma clara y tajante las limitaciones políticas y la estrategia no revolucionaria del democratismo pequeño burgués. Esto podría haberse hecho de entrada, le hubiera dado más claridad y vigor a nuestra lucha contra el Frepu... Si esto está claro podremos darle vigor a las tareas organizativas que están planteadas, desde la venta del periódico, la participación de todo el partido en su elaboración, la agitación sistemática de los principales centros obreros y fabriles, los planes de educación política de los cuadros y de los trabajadores que se acercan, la creación de verdaderos organismos de trabajo en los comités para penetrar en el movimiento obrero. Pagamos muy caro la falta de continuidad y sistematicidad en el trabajo cotidiano; bloqueamos a la van-guardia obrera en la tarea de sacar las conclusiones de la experiencia política. Esto denota siempre un principio de falta de firmeza en relación a la estrategia política “Una reflexión: ¿Cuál fue la movilización que el partido encaró con más amplitud y éxito organizativo? El Festival del Luna Park por el Frente. ¿Estaba mal? De ninguna manera: lo hicimos con una plataforma revolucionaria, combatiendo el democratismo, tratando de intervenir en la crisis que se desarrollaba en el PC y entre militantes revolucionarios del Mas. Estuvo bien. Pero cuando se constituyó el Frepu como alternativa frentista de la "izquierda democratizante"; cuando se planteaba más que nunca una vigorosa campaña electoral, una gran lucha política para agotar rápidamente esta ilusión frentista y crear la posibilidad del frente revolucionario; cuando más enérgica era la necesidad de programar un desarrollo del Partido en el movimiento obrero; hubo sí una lucha (acto Federación de Box, campaña política feroz por radio y televisión), pero no se produjo, en ese momento, una movilización similar a la del Frente en el Luna. Esto ocurrió, sí, después del Congreso, en Córdoba. De entrada, toda la militancia fue preparada y era consciente de que íbamos a una lucha política electoral contra todo el arco democratizante; de que éramos los únicos que defendíamos un programa obrero independiente. Armamos una campaña electoral enérgica: un promedio de 10.000 volantes diarios, movilización de todo el Partido. El Partido dió un importante salto político, se ligó directa-mente a importantes sectores de ¡as masas: no solo crecimos en vetos mientras que los democratizantes caían, sino que triplicamos la cantidad de fiscales que tuvimos en 1985, atrajimos a nuevos compañeros a nuestras filas, etc. Lucha para conquistar a la vanguardia obrera "El partido tiene que tener en claro que debe luchar para conquistar a la vanguardia obrera para las posiciones revolucionarias. Solo a partir de aquí el planteo de un Frente Revolucionario es una táctica de revolucionarios. La constitución del Frepu ha bloqueado circunstancialmente la posibilidad de concretarlo... El Frepu no es un paso adelante, es un bloqueo (cada vez más en crisis y en impasse) al frente revolucionario. No queremos “convencer" a la izquierda democratizante de que acepte unirse a la izquierda revolucionaria; queremos la delimitación política franca y de cara a la vanguardia obrera. No negamos los compromisos, pero cuando pueden permitir un paso adelante del movimiento obrero real, sin comprometer su futuro. Fueron muchos los grupos trotskistas que se convirtieron en el curso de su desarrollo no principista en grupos de presión, en grupos de propaganda que propugnaban las bondades de la teoría de la revolución permanente en abstracto... Allí donde el Partido no realiza una acción poderosa para hacer penetrar sus posiciones, se va filtrando lentamente la presión de la pequeña burguesía democratizante., la lucha es por conquistar a la vanguardia. Los democratizantes flirtean con ella, y luego la terminaron hundiendo como pudo evidenciarse en el caso de Sanidad, Ferroviarios, etc. El plenario debe partir en su debate de estas bases... Objetivo de la conferencia "Esta Conferencia no pretende sacar conclusiones definitivas sobre la “Organización, estructura y métodos de trabajo del Partido”. Lo que fija el temario de la Conferencia es elaborar un Plan de Acción de la Comisión de Organización. Debe definir una campaña para realizar un gran acto por el 1° de Mayo. La Conferencia debe plantearse un reagrupamiento de fuerzas con vistas a la lucha política que se desarrollará en tomo a las elecciones. Debe plantearse una política de reclutamiento, que no solo se tenga en cuenta la ¡incorporación de una masa de activistas que está en las puertas de la organización, sino una política de asimilación militante de la misma. La Conferencia debe discutir una política de formación de cuadros... debe defender a muerte un plan de agitación política sobre un conjunto de frentes obreros y sindicales... debe discutir una política financiera... Para ello formaremos comisiones donde se debatirán estos problemas y se votarán resoluciones. Balance de la Comisión de Organización En este marco, ¿cuál es el balance que podemos sacar de la Comisión de Organización del Comité Nacional? Se han logrado pequeños avances: la instrumentación de la Campaña Financiera que ha retomado un criterio revolucionario... se ha incrementado la venta del periódico (está más concentrada sobre los frentes), se ha normalizado en gran parte su cobro, se han reestructurado las fuerzas de los comités partidarios en un trabajo sobre frentes obreros y de masas (proceso aún no finalizado), etc. Pero sigue habiendo un problema fundamental: no hay un plan organizativo conjunto de desarrollo de los comités partidarios. “Hay que armar un ciclo de charlas y actividades que faciliten el funcionamiento de los locales, armar un plan de cursos y formación política... ‘Para aumentar la venta de la prensa hay que tomar iniciativas políticas generales. La comisión de organización tiene que ser un organismo productor de iniciativas políticas, no contabilizador de la actividad partidaria. Los informes de actividades no deben tener solo una función de control, sino que hay que aprovecharlos para mejorar las caracterizaciones del trabajo y profundizar las iniciativas que van de arriba hacia abajo. “Si las Comisiones organizan una gran campaña por el 1° de Mayo, preparan el terreno para la campaña electoral, toman resoluciones, la Conferencia habrá sido un éxito. ¡Brindo por el éxito dé la Conferencia Nacional del P.O.!”