En el sindicato metalúrgico de San Bernardo do Campo y Diadema -uno de los núcleos fundamentales del movimiento obrero de San Pablo—, “Prensa Obrera” entrevistó a integrantes de las “comisiones de fábrica” de Ford y Volkswagen. Ambas fábricas nuclean en esa localidad a 50.000 trabajadores. Los compañeros señalaron a Prensa Obrera su visión y sus propuestas frente a la fusión de los dos pulpos automotrices en Argentina y Brasil. PO: ¿Qué repercusiones tuvo, entre los mecánicos brasileños, el anuncio de la fusión Ford-Volkswagen? Betao (Ford): meses atrás, cuando fue anunciada la fusión, la noticia nos tomó por sorpresa. Hoy, ya tenemos técnicos de la Volks recorriendo la fábrica de Ford, preparando los ajustes técnicos para la fusión. Ya se está hablando de la unificación de departamentos de las dos empresas. Por ejemplo, dicen que, en el futuro, sólo se utilizará la sección de Forja de la Ford. Tenemos en claro que, tras el llamado “ahorro de costos”, se vienen los despidos: en la Ford y en la Volks. Luis (Volks): hay poco conocimiento sobre este tema entre los trabajadores. Yo creo que la fusión se arma para enfrentar a la General Motors, que ya está robotizada internacionalmente. La Autolatina se propone exportar autos a los EE.UU., donde deberá enfrentar la competencia japonesa. Para competir, tiene que bajar sus costos en Argentina y en Brasil. Eso, para los trabajadores, significa caída del salario. En cada país, ellos van a aprovechar a la franja de trabajadores que tengan salarios más bajos. Tenemos en claro, también, que, con la unificación de departamentos, vendrán los despidos masivos. Ya sabemos que, en la Volks, se está preparando el despido de 5000 trabajadores. Geraldo (Ford): quisiera agregar que, con la fusión, se ha lanzado una ofensiva contra el activismo sindical: en nuestra planta, al Ford, logramos, con una intensa acción sindical limitar un tanto los infernales ritmos de producción y arrancar algunas con listas. Dentro de la explotación general que soportamos los metalúrgicos, hemos logrado estar un poco mejor, por ejemplo, los compañeros de la Volks. Pero ¿qué sucede ahora? Con la fusión, la Volks “aprieta" a Ford para que recorte nuestras conquistas y nivelarnos a todos hacia abajo. En este momento, nuestra comisión de fábrica está “suspendida” por la patronal, que se ha lanzado a concretar despidos y suspender promociones. Ya ves lo que podría ocurrir internacionalmente, con la Ford y la Volks: ¿Para una fábrica? Trabaja la otra... ¿Paran en un país? Trabajan en el otro. El objetivo es reventar a la organización obrera. PO: Más allá de las plantas terminales, la fusión afectará también a los trabajadores de las empresas de autopartes... Julio César (Volks): la integración puede acabar con numerosas empresas pequeñas de autopartes. Es probable, también, que las que sobrevivan queden bajo el control de “Autolatina”. Esto significa menos trabajo, pero también mayor persecución sindical. Hoy, cuando un activista es despedido de las terminales, debe refugiarse en las plantas de autopartes, a las que contribuye a organizar. Es de prever que, con la integración, los sistemas patronales de “fichaje y empadronamiento" de activistas se extenderán a las empresas de partes. Los capitalistas quieren aislar a todo el movimiento obrero combativo de San Bernardo do Campo. Betao (Ford): este aumento de la explotación obrera en que se basa la fusión no es una simple promesa, sino que ya está en plena marcha: piensen solamente que la Ford, en 1980, producía aquí 800 autos por día, con 11000 trabajadores. En 1985, se produjo el doble —1600 autos—, con 13000 trabajadores. Para incrementar los ritmos, la empresa recurre a los “círculos de control de calidad” y al “trabajo participativo”, mecanismos donde se compromete al trabajador en el aumento de su propia explotación. “Trabajo participativo" significa, en definitiva, llevar a los obreros a manejar, de una...a 5 máquinas. Hasta han introducido el uso de patines, para pasar con rapidez de una máquina a otra. En Ford, la comisión de fábrica reclamó la publicidad de la contabilidad de la empresa, para demostrar que a los trabajadores no nos toca absolutamente nada de los aumentos de producción. Tanto en la Ford como en Volks, la respuesta patronal a nuestras luchas son los despidos: en VW, el año pasado y luego de una huelga, la patronal se las arregló para despedir “con causa” a 1050 trabajadores: de ellos 750 padecían enfermedades de trabajo (diversas mutilaciones, y hasta cegueras). Yo considero que debemos organizar una respuesta de los trabajadores a toda esta situación, que se acentuará con la “fusión”. Jorge (Volks): debemos tener claro que la respuesta debe ser política. Acá, se ve que la famosa integración del Cono Sur sólo favorece al capital. No hay ninguna integración real entre los trabajadores. Esta integración es la que nosotros debemos organizar: aislando a los patrones y al gobierno, y formulando nuestra propia respuesta, como trabajadores. PO: Prensa Obrera y el Partido Obrero han formulado, en este sentido, una propuesta: coordinar nacional e internacionalmente a todas las organizaciones obreras afectadas por la fusión Ford-Volkswagen, en un plan de acción común contra los despidos y la superexplotación que se vienen con “Autolatina". ¿Cómo ven nuestra propuesta? Luis (Volks): Seguro que ya tenemos que abrir contactos con todos los compañeros de las terminales de Brasil y Argentina. Hay que levantar un muro de defensa de la clase obrera del Cono Sur. Betao (Ford): Bien, yo veo como un primer paso la realización de reuniones de comisiones de fábrica de las plantas de Ford y Volks en Brasil y el impulso a asambleas de fábrica donde le expliquemos a la gente las consecuencias de la fusión. Claro, no será fácil: aquí en Brasil, hay varias plantas de la Ford y la Volks (San Bernardo, Taubaté, San Pablo), con diferentes orientaciones y líneas sindicales. En varias plantas, subsisten los “pelegos” (burócratas sindicales). Creo que la CUT (Central Única de Trabajadores) debe jugar un importante papel en todo esto, ayudando a que el movimiento pueda superar el bloqueo de los pelegos. En cuanto a la coordinación internacional, creo que podemos lograrla: hace dos años, dos compañeros de nuestra Comisión viajaron a Argentina, a solidarizarse con la ocupación de la Ford de allá. En febrero de 1986, hicimos una reunión de “internas” de la Ford de América Latina. Vinieron, entre otros, compañeros de Uruguay y de Venezuela. Lamentablemente, no lo hicieron los compañeros argentinos. Yo he visto que las patronales de Volks y Ford han sacado un periódico titulado “Autolatina”, donde ellos informan sobre los “progresos” que se producen en la fusión. ¿Por qué no publicamos, nosotros, un "Autolatina” de los trabajadores? Serviría para unir las denuncias sobre los ataques patronales en los dos países, y ayudaría a que organicemos medidas comunes de lucha. Escríbannos, y transmitan a los compañeros de las automotrices de Argentina nuestro pensamiento y nuestra voluntad.