La pelea electoral en la UBA
Entre el 2 y el 6 de septiembre, la UBA tendrá que elegir representantes a los consejos directivos y renovar las direcciones de los centros de estudiantes. Las camarillas que manejan la UBA han anunciado una asamblea universitaria para el 5 de diciembre, que se conformará con los nuevos representantes de cada claustro. UBA: un balance El acuerdo de "gestión" en la UBA agrupa a bloques diversos, como el rector kirchnerista (Hallú) y funcionarios radicales, macristas y del PS de Binner. La meta de todos ellos ha sido podar la educación pública. Transfirieron contenidos de los ciclos de grado (gratuitos), a los posgrados arancelados, en aplicación de las exigencias de acreditación de diplomas "Coneau". Avanzaron como nunca los convenios con empresas, que benefician la rentabilidad capitalista. Hallú llega al final de su mandato tratando de cesantear a los profesores mayores de 65 años, una fuerte precariedad laboral y tercerización para los servicios de limpieza y ahondamiento de las principales carencias de infraestructura. Hallú pretende otra reelección -prohibida por el estatuto que dicen defender- en oposición a las ‘aspiraciones’ de su vice, Barbieri, también kirchnerista. Los candidatos de las diversas camarillas juegan a las escondidas, trenzando a espaldas de cientos de miles de estudiantes y trabajadores docentes y no docentes. La cuestión electoral Indudablemente, los comicios en la UBA se desarrollarán bajo el impacto de las elecciones legislativas. La Cámpora y sus aliados, una minoría en la universidad, llegan golpeados, con la responsabilidad adicional de rendir cuentas por la gestión de la UBA. Un sector de la oposición tradicional pisa más fuerte (UCR y PS), dirige cuatro centros, disputará el de Medicina y hasta se presentará como "Unen" en Psicología. Sin embargo, también ellos cargan con el peso de su gestión con los K para privatizar la universidad. Algunas agrupaciones proponen "formar el Frente de Izquierda" en todas las facultades. Es una posición adecuada, siempre que el planteo no tenga un carácter ultimatista, ni sea el pretexto para justificar el faccionalismo desbordado que caracteriza a algunos grupos sin incidencia, que se encuentran tanto adentro como afuera del Frente de Izquierda. La línea de delimitación, por otro lado, debe ser la derrota de todas las direcciones de centros ligadas a la ‘gestión' de la camarilla y, en general, a los intereses de la Coneau y la privatización. Medicina y Veterinaria Un escenario singular en esta batalla será la Facultad de Medicina. Allí, un frente de agrupaciones de izquierda liderado por la UJS (presidencia) recuperó el Centro en 2010, de manos de una burocracia decadente que se reconvirtió al kirchnerismo. Refutamos la especie de que "la izquierda sólo progresa en las humanísticas". El Frente obtuvo más del 50 por ciento de los votos. La pelea que se viene es muy dura, contra un aparato poderosísimo. Las autoridades de la facultad, un contubernio de peronistas y radicales fuertemente vinculados con los negocios con la salud pública -el Pami-, armaron una agrupación junto a Franja Morada (Nuevo Espacio). Con recursos ilimitados montaron un virtual centro "paralelo". Los resultados en Medicina serán decisivos, también, para el próximo Congreso de la Fuba. Así, la polarización en la facultad es extrema, y representa cabalmente la pelea general mencionada arriba: dos orientaciones sociales opuestas. Algo similar ocurre en Veterinaria, donde las autoridades, comandadas por el decano Míguez -tan K que comparte tiempo de "trabajo" en la facultad con la dirección del Senasa-, también armaron una agrupación adepta, La Tropilla, para desplazar a la conducción de Evet (UJS e independientes), que ha sido un obstáculo sistemático para su política de restricciones y privatización. Polémica en la izquierda En varias facultades, la lucha política presenta otra fisonomía, pues la disputa involucra a las distintas tendencias que conducimos la Fuba -en particular La Mella y la UJS. Las mayores divergencias se manifiestan respecto de la caracterización del gobierno y las camarillas que vehiculizan su política. La Mella teje todo tipo de alianzas oportunistas en los centros que dirige, como Filo y Sociales. La sumisión del centro a las autoridades en Exactas condujo a La Mella a un retroceso de 13 puntos en las últimas elecciones. Esta tensión se agudiza por la pretensión del rectorado de realizar una asamblea universitaria restringida a los representantes de claustros y no a representantes electos por el voto directo de todos los protagonistas de la universidad. Lamentablemente, la agrupación escindida del PCR, la CRCR, rechaza un frente con toda la izquierda que podría ganar el centro de Exactas y sacarla de la parálisis. Los resultados de las primarias y las tendencias hacia octubre nos refuerzan como la expresión principal del Frente de Izquierda en la UBA, en especial frente a La Mella, que armó un frente salvavidas con Claudio Lozano -del frente sojero en la 125- para evitar el anonimato luego de haber buscado otros frentes con fracciones K o con Luis Zamora. Los ‘antipolíticos’ se pasaron a la politiquería sin estaciones intermedias. La denuncia de este oportunismo rayano en el carrerismo político, formará parte de la batalla universitaria, incluso porque va ligada a las elecciones generales. Nuestro propósito es dar a la izquierda universitaria su auténtica fisonomía socialista y revolucionaria.